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Un siglo de la estación de Toledo

Toledo es una de las grandes joyas de este país. Abrazada por el río Tajo, ofrece entre sus murallas una espectacular muestra de la historia del arte español. La capital castellanomanchega ha sabido conservar su patrimonio cultural como muy pocas ciudades. Y, sin duda alguna, presume de albergar algunos de los tesoros más valiosos de nuestro patrimonio. A su larga lista de edificios centenarios, se une ahora la vieja estación, una de las grandes ‘catedrales’ del siglo XX, inaugurada en 1919.

Toledo tenía tren desde 1858, pero en los primeros años del siglo XX, la ciudad pedía a gritos un edificio acorde con sus ilustres visitantes, de forma que se vio en la necesidad de construir una nueva estación, pero no una más de las que se ejecutaban sino una «casi a medida». Se logró abrir “una nueva puerta a la ciudad, una puerta monumental”, como explica el historiador y escritor toledano Rafael del Cerro Malagón. Contaba incluso con un Salón de Honor para atender visitas oficiales. Una sala que se convirtió en capilla después de la Guerra Civil y en la que todavía hoy se oficia misa cada domingo por la mañana.

No hubo inauguración al uso, pero la casualidad hizo que aquel 24 de abril de 1919 los participantes en un congreso de medicina, que presidía Santiago Ramón y Cajal, decidieran regalarse un día de ocio en Toledo en medio de sus sesiones de trabajo. Y de esta forma estrenaron la nueva estación. Entre ellos estaba Marie Curie, que viajaba con su hija Irene.

De estilo neomudéjar, la estación de Toledo es ejemplo del rico legado patrimonial de la arquitectura ferroviaria española. El edificio comenzó a construirse el 4 de marzo de 1914 y entró en servicio en 1917, sustituyendo a uno anterior de 1858. Declarada BIC con la categoría de Monumento en 1991 e integrada en el Patrimonio Histórico Español, la estación ferroviaria de Toledo es obra del arquitecto Narciso Clavería, marqués de Manila, que redactó un proyecto cercano a los dos millones de pesetas para la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA).

Su planta se desarrolla sobre una superficie de 12.600 metros cuadrados y sus elementos constructivos fueron el ladrillo, la piedra, el hierro y el cemento. El edificio fue reformado en el año 2005, con motivo de la puesta en servicio de la línea de alta velocidad Madrid-Toledo.

El francés M. Hourdillée asumió la construcción de este magnífico y espectacular edificio, que costó la friolera de un millón de pesetas de la época (hoy en día serían cerca de 500 millones de euros), donde se combinan artesonados, yeserías y zócalos del ceramista toledano Angel Pedraza; cerrajería, lámparas y apliques del maestro forjador Julio Pascual Martínez; el diseño de Narciso Clavería, que consigue aunar funcionalidad y estética; y la dirección y vigilancia de las obras del ingeniero de caminos y director adjunto de la compañía, Ramón Peironcely.

Representante de la tendencia historicista de la época, concibe una hermosa arquitectura neomudéjar, llena de matices tanto cromáticos como materiales, sin dejar de ser funcional y moderna. El edificio se compone de un pabellón central flanqueado por dos alas laterales de menor altura, en uno de cuyos extremos se levanta la torre del reloj, elemento arquitectónico reservado hasta entonces a iglesias y ayuntamientos, símbolo del auge y la importancia que estas edificaciones adquirieron dentro de las ciudades.

El conjunto se completa con otras edificaciones menores, como el muelle de la pescadería, en las que se prolongan los arcos de herradura polilobulados y entrecruzados, los frisos de ladrillo, las almenas escalonadas, las armaduras de carpintería, los alicatados y las celosías. Sin duda alguna es una de las estaciones más significativas del patrimonio ferroviario español, las grandes catedrales de los siglos XIX y XX.

Canfranc, por fin, en obras

La estación de Canfranc volverá a recobrar su esplendor. Los trabajos han comenzado para convertir algunos de los hangares ya existentes en la nueva estación de pasajeros. Las obras cobran ritmo de forma que para el otoño de 2020 esté ya concluida y se complete la playa de vías con las líneas de viajeros. Y de nuevo los visitantes acudirán a este complejo histórico, auténtico Escorial de los Pirineos. La rehabilitación de la estación costará 12,5 millones.

Antes del 24 de abril van a solicitar a la Unión Europea la posibilidad de que se financie unos estudios sobre el túnel internacional; ya se están preparando las solicitudes. El pasado 13 de marzo se firmó el acta de replanteo. Se ha limpiado y desbrozado el terreno, se han levantado las vías antiguas y, “lo más importante, que ya hemos ejecutado el desmontaje de las placas de fibrocemento que estaban en la cubierta”, explica el consejero aragonés José Luis Soro.

El primer edificio que veremos rehabilitado es el de la cochera francesa que será punto clave para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago, que será un centro de acogida e interpretación de la ruta jacobea. Son 400.000 euros y ya está adjudicada y en marcha. En junio “estará terminado y será el primer edificio que habremos conseguido rehabilitar en Canfranc”, señala Soro. En cuanto al edificio histórico, las obras han comenzado con la retirada de una pequeña parte de las marquesinas exteriores. Lo convertirán en un hotel con unas 100 habitaciones y espacios de convenciones y hostelería. El vestíbulo seguirá siendo de uso público.

En una visita reciente, la presidenta del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), Isabel Pardo de Vera, resaltaba el buen ritmo de los trabajos y adelantaba la posibilidad de una futura colaboración para desarrollar el Museo del Ferrocarril que se proyecta en el antiguo depósito de locomotoras. Además de esta infraestructura se puede aprovechar una placa giratoria adjunta, los talleres, el edificio que albergaba a los mecánicos (y, después de abandonado el depósito, al club de montaña de Renfe) y una serie de vías en topera.

Hace un tiempo la Coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco) proponía esta idea y aseguraba que allí podrían exhibirse, totalmente a cubierto, diez vehículos ferroviarios (locomotoras, automotores o coches), uno en cada una de las vías a las que se accede desde la placa giratoria. Varias de esas vías disponen de fosos que permitirían ver las piezas desde abajo (rodajes, bogies, sistemas de frenado, de generación de electricidad para alumbrado, etc.) y todas disponen de espacio suficiente a los lados para instalar plataformas desde las que los visitantes podrían ver el interior de los vehículos. Además de estas diez, las dos vías del taller, más largas que el resto, permitirían estacionar otras tantas pequeñas composiciones compuestas por dos o tres vehículos.

Aragón, junto con la región de Aquitania y los gestores de infraestructuras francés y español, trabajan para que en la próxima convocatoria Conecta-Europa se pida financiación para la adecuación del túnel, que quedó fuera en la pasada convocatoria. De cara a la reapertura se ha solicitado una convocatoria del cuatripartito para respaldar esa solicitud y validar los citados nueve informes.

La comarca de Baza reclama su tren

La España vaciada tiene mucho que ver con el ferrocarril. Durante el siglo XIX y buena parte del XX, el tren sirvió para vertebrar el país y llevar el progreso al último rincón del territorio peninsular. Pero con la desaparición del ferrocarril y el cierre de líneas en 1985, con más 900 kilómetros clausurados, comenzó el declive y la pérdida de población de muchas comarcas españolas.

Se cumplen ahora 12.500 quinientos días (416 meses, más de 34 años) desde el cierre de la línea férrea Guadix Baza Almanzora Lorca, lo que convierte al sureste peninsular en el mayor agujero negro en infraestructuras de todo el país. Por eso la Asociación Amigos del Ferrocarril Comarca de Baza aprovechó su estancia del pasado fin de semana de Madrid (donde fue uno de los colectivos organizadores en la Revuelta de la España Vaciada) para dejar un escrito de denuncia en el Ministerio de Fomento.

Desde este colectivo ferroviario se ha insistido ante el presidente del Gobierno, el ministro de Fomento y los responsables de la cartera, que esta situación es una vergüenza, máxime cuando los distintos informes técnicos y socioeconómicos avalan la viabilidad de la reapertura de la línea, su carácter imprescindible para vertebrar esta zona sur-este-central, e incluso su rentabilidad a medio plazo. Además, ha reprochado al ministro José Luis Ábalos Meco que no haya cumplido el compromiso que les hizo en el mes de septiembre, en la Subdelegación del Gobierno de Granada, de iniciar de inmediato la licitación y adjudicación del preceptivo Estudio Informativo de reapertura, así como el aumento hasta 1,6 millones de la partida existente en los PGE2018 para dicho fin.

Aquellos 900 kilómetros que dejaron de ver pasar trenes mantuvieron, sin embargo, sus carriles. Esa situación se mantiene en la actualidad en muchos de esos tramos. El acuerdo del Consejo de Ministros garantizaba el mantenimiento de la superestructura ferroviaria en función de su posible utilidad logística para cuestiones militares o en la deseable previsión de una posible reapertura al tráfico ferroviario si las condiciones socioeconómicas que motivaron los cierres cambiaran de tal manera que, de nuevo, fuera posible reabrirla. Lamentablemente, lejos de suceder aquello las cosas evolucionaron por un camino más oscuro.

Después de 34 años hay voces que se alzan para reparar una situación que, quizá tuvo su lógica en aquel momento, pero que nadie duda en que este cierre ayudó a vaciar esa España más rural, que pierde la conexión ferroviaria con las capitales y con ella su población. La España vaciada necesita, por tanto, del ferrocarril; al menos una parte importante quizá pudiera volver a rescatarse. ¿Será posible?

El amianto, en los juzgados de Madrid

El Juzgado de lo Social número 10 de Madrid celebra este lunes un juicio para abordar la solicitud de indemnización de casi 400.000 euros cursada contra Metro por parte de los familiares del primer trabajador con enfermedad profesional reconocida por exposición al amianto, ya fallecido. Se trata de Julián M., empleado de mantenimiento del suburbano que murió por asbestosis en octubre del año pasado y cuyo caso derivó en una propuesta de sanción por parte de Inspección de Trabajo de 191.000 euros contra Metro por entender que la compañía no había tomado suficientes medidas contra el amianto. Otro compañero suyo con enfermedad profesional reconocida también murió el año pasado.

Durante el desarrollo de la vista, la Asociación de Víctimas del Amianto de Madrid prepara una concentración de apoyo a la familia del trabajador fallecido. Los sindicatos en Metro convocan también un paro parcial de cuatro horas por turno en apoyo a los allegados del trabajador de mantenimiento. Además, se realizará una concentración desde las 11 a las 15 horas en los juzgados de lo Social de la Plaza de los Cubos, ubicados en la calle Princesa.

La vista oral será en sesión única. El trabajador, tras conocer que desarrolló cáncer por exposición al amianto, registró una denuncia contra la compañía que han continuado su viuda y su hija. “La exposición al amianto no tiene ninguna duda”, detalla el abogado de las víctimas para explicar que su demanda se basa el baremo que se utiliza en los accidentes de tráfico y que, en este caso, aprecian “negligencia muy grave” por parte del suburbano madrileño, dado que Metro va a juicio este lunes por la petición de indemnización de la familia de un trabajador fallecido por amianto. Este material potencialmente cancerígeno estaba prohibido desde el año 2001 y que no se retiró de las unidades de la L6, con el consiguiente riesgo para la salud.

La viuda del trabajador espera que con la celebración de este juicio se “haga justicia” con su marido y su familia mediante la condena a la compañía para que les indemnice. Tras asistir a una de las sesiones de la comisión de investigación sobre la presencia del amianto en Metro, relató a los medios que su marido había sufrido un “infierno” por su enfermedad. Confía en que los tribunales hagan la “justicia que no ha hecho Metro” dado que no se ha producido ninguna dimisión ni cese en la compañía tras la muerte de su esposo y de otro compañero suyo. En total, se han confirmado cuatro casos de empleados con enfermedad profesional reconocida por exposición a asbesto.

También cargó contra la Comunidad de Madrid, en concreto contra la Dirección Provincial de Trabajo, al entender que mantiene “paralizada” la ejecución de las cuatro actas de infracción abiertas por Inspección amparándose en que hay un proceso judicial en curso, cuando en realidad hay unas diligencias de investigación de la Fiscalía.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, defendió el pasado viernes que el Gobierno regional ha hecho “los deberes” con el amianto en Metro de Madrid, trabajando con los sindicatos así como con las personas que trabajan en el suburbano. Ese mismo día la consejera de Transportes, Rosalía Gonzalo, dijo que espera que se pueda crear un fondo de indemnización para las familias afectadas y está convencida de que ese ofrecimiento “sincero y claro” va a dar vía libre a que se puede cerrar un “acuerdo que sea histórico” para Metro.

Hartos de las obras en la Estación de Ceuta

Los vecinos de la barriada de la Estación del Ferrocarril de Ceuta están hartos. Se sienten cansados de una obra que, dicen, no avanza y cuyo proyecto ha sido variado de forma radical respecto del inicial. La antigua infraestructura ferroviaria es una más de las obras que no cumplen plazos ni atienden las necesidades reales de los vecinos.

“Es esa actitud del Gobierno, que supedita los plazos de las obras y su finalización a sus propios intereses. Las obras empiezan no cuando surge la necesidad sino a conveniencia del gobierno, que exige el cumplimiento de los plazos cuando le interesa y cuando no, pues se alargan y eternizan”, denuncia Javier Varga, diputado de Ciudadanos.

Las críticas al plan de obras no son las únicas. También denuncian la situación en que se encuentra la estación, a la que se ha bautizado como “la obra del Escorial”. “Ya se discute no solo la finalización sino también la finalidad, qué va a ir allí; lleva 15 o 20 años siendo una molestia para los vecinos”, explican los vecinos. Varga ha denunciado que proyectos como el de la Estación parecen hechos más bien para “complicar la vida” del vecindario y no para solucionar problemas, después de haberles privado de zonas de aparcamiento o de disponer un carril bici carente de sentido. “Llevan más de año y medio de obra y aun queda por hacer más de la mitad, los vecinos están cansados”, ha expuesto.

La barriada Estación de Ferrocarril debe su nombre a un antiguo y ambicioso proyecto que uniría Ceuta con varias ciudades marroquíes hasta llegar a Ciudad del Cabo. Finalmente, el recorrido se redujo hasta Tetuán. Fue levantada entre 1916 y 1918 por el constructor y contratista José Mª. Escriña para la Compañía Española de Colonización, concesionaria de la construcción y explotación del Ferrocarril Ceuta-Tetuán. Todo el proyecto se encargó a una comisión formada por el ingeniero de caminos Rafael de la Escosura, el militar Miguel Manella y José Roda, que lo era de la primera división de ferrocarriles, encargándose luego el ingeniero Wilfredo Delclós de la construcción.

El edificio se planteó en un regionalismo tetuani, con tres cuerpos, patios centrales, cuatro torrecillas que imitaban alminares y andenes cubiertos en forma de galerías de arcos que evitaban el acoplamiento de la marquesina. La simplicidad exterior se hace más elegante medíante el juego de colores entre los planos encalados, y los planos y tejadillos de cerámica de color verde brillante. Inaugurada el 10 de mayo de 1918 por el Infante Carlos de Borbón dos Sicilias y el Alto Comisario de España en Marruecos, Francisco Gómez Jordana, se instalaron en ella los almacenes de explotación, talleres y la residencia del jefe de estación. Se completaba la construcción con hangares y depósitos de agua del mismo estilo. Hasta que en 1958 se cerró para siempre con la línea.

Después de más de una década de fallidos intentos para conseguir rehabilitar la centenaria estación (uno de sus últimos destinos era convertirse en biblioteca), se desconoce si finalmente será este el definitivo. La Ciudad tramitó el pasado mayo un proyecto complementario para, con un presupuesto de un millón y medio de euros, terminar su rehabilitación. Sin embargo, esa partida se vio finalmente mermada y se quedó en algo más de 600.00 euros. Las obras, sin embargo, se interrumpen constantemente.

Quince años del 11-M: In Memoriam

Sigue en la memoria de todos. Así que poco se puede añadir a lo ya conocido. Sin embargo, cada vez que llega este día es necesario recordar lo ocurrido, aunque solo sea para homenajear a cuantos murieron por la acción cobarde de los terroristas, a los que quedaron heridos y a quienes aún viven con el alma alterada por los trágicos sucesos de Madrid de aquel 11 de marzo de 2004. Han pasado quince años, pero son muchos quienes siguen marcados por los momentos vividos.

Los trenes de cercanías de Madrid sirvieron a los terroristas para su cruel propósito. Sabedores de que miles de personas utilizan ese medio de transporte para acudir a sus trabajos, los yihadistas aprovecharon la circunstancia y dejaron su carga mortal en una docena de mochilas que repartieron estratégicamente por los convoys que circulaban a primeras horas de la mañana hacia diferentes destinos. Diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana (entre las 07.36 y las 07.40) acabaron con la vida de 192 personas y produjeron heridas a casi dos mil.

En la Estación de Atocha (tren número 21431, colocaron tres bombas), a las 7:37:47 ya se había producido la primera explosión, según la cinta de vídeo del sistema de seguridad ; a las 7:38:36, la segunda, en el coche 5; y a las 7:38:40 se produce la tercera, en el coche 4. Los artefactos estaban situados en los coches 1, 4, 5 y 6 (en el primer coche del convoy, cabecera de tren, se localizó otra bomba que no estalló inicialmente y que los equipos Tedax y de la Policía Nacional hicieron explosionar a las 9:59:18.

En la estación de El Pozo del Tío Raimundo hicieron explosión dos bombas; en Santa Eugenia, una; y en un cuarto tren, junto a la calle Téllez, en las vías que se encaminan a la estación de Atocha desde el sur, otras cuatro bombas. Las fuerzas de seguridad encontraron en el interior de los mismos trenes otros dos artefactos que habían fallado. Ambos fueron detonados por motivos de seguridad.

También se encontró una tercera bomba en la estación de El Pozo del Tío Raimundo, que finalmente pudo ser examinada por los especialistas y que fue clave para el proceso judicial. Contenía 500 gramos de explosivo plástico Goma-2 ECO, metralla, un detonador y un teléfono móvil que hacía de temporizador, manipulado para que la alarma activase el detonador.

Las bombas del 11-M fueron preparadas por un grupo de fanáticos islamistas. Los atentados fueron obra de un grupo de terroristas originarios de Marruecos y Túnez. Una célula formada por diez hombres planificó y llevó a cabo los atentados, previa adquisición de doscientos kilogramos de dinamita Goma-2 ECO, robados de la mina asturiana La Conchita por el minero José Emilio González Trashorras. Así lo establece la sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional, ratificada, en lo sustantivo por el Tribunal Supremo en 2008.

Este lunes se cumple el 15 aniversario de los atentados del 11-M. Y no, aunque lo parezca, no nos hemos olvidado. No nos perdonaríamos arrinconar los recuerdos. La amenaza del Daesh es permanente. Cierto. Pero no sería justo que sus víctimas quedaran relegadas de nuestra memoria. No podemos caer en el olvido; por ellos. In memoriam.

Valencia clama por el tren

Decenas de personas se han concentrado este sábado en la Estació del Nord de Valencia bajo el lema ‘Xiulem pel tren’ para reclamar una mayor inversión en trenes de cercanías y regionales, así como para denunciar “el maltrato continuo que sufren por parte de Renfe”.

La portavoz de la plataforma ‘Indignats en Renfe’, Paola López, critica la desigualdad en la inversión de esta modalidad de transporte frente a la que se hace en AVE. “Se está dando toda la prioridad al AVE, que representa el 3% de los viajeros mientras que los cercanías y el resto de trenes mueven el 96% restante”.

López ha remarcado que la inversión en estos trenes es “solo del 20% año tras año”. “Estamos sufriendo un maltrato diario, retrasando y cancelando trenes continuamente. Se ha incrementado el tiempo de trayecto en cercanías entre València y Castellón, cuando antes era de una hora ahora es de una hora y 20 minutos”, ha incidido la portavoz.

Por su parte, el portavoz de ‘Usuarios del tren valencià’, Rafael Villalba, ha recalcado que no están de acuerdo con “la gestión de Renfe en los últimos años”. Consideran que esta “no es la forma de gestionar un medio de transporte tan importante como el ferrocarril, que se enfrenta a los nuevos retos de manera más ecológica que el resto”. Villalba ha añadido que “si Renfe no lo quiere poner en valor, lo haremos nosotros los usuarios y usuarias”.

En un manifiesto repartido durante la concentración, los convocantes protestan por la inversión de “60.000 millones de euros en AVE, un tren elitista y devorador de recursos económicos y medioambientales, que profundiza la discriminación social”.

Al mismo tiempo, apuntan que entre 2017 y 2018 “se suprimieron 2.000 trenes por año en cercanías y regionales por falta de personal o mantenimiento y solo en València, se han perdido más de diez millones de usuarios por las obras del corredor mediterráneo”, que según advierten “es un AVE camuflado, que no ha traído ningún beneficio a las usuarios”.

En el manifiesto han elaborado un decálogo de reclamaciones entre las que se encuentran la “inversión en lo más necesario y urgente del ferrocarril, la reestructuración de horarios y contratación de personal para prestar un servicio de calidad, eliminación de barreras arquitectónicas para personas con diversidad funcional o la integración en un mapa que sume FGV, EMT y Renfe”, entre otras.

Los manifestantes también han criticado la “prioridad” que se le da a los vehículos privados, el coche en este caso, ante un stand promocional de una marca de automóviles en la estación valenciana. “Renfe en lugar de promocionar el tren, tiene un coche en el hall de la estación, ningún concesionario haría eso con el ferrocarril”, ha apuntado Villalba.

“Por un lado, nos dicen que no hay dinero para personal o mantenimiento pero hay cosas que no necesitan inversión como anunciar por megafonía de los retrasos cancelaciones. En cambio sí son capaces de decirte que debes validar tu billete, si no te multarán. Por otro lado, sí saben que si cancelan un tren, habrá más gente en el siguiente y no obstante, no ponen un tren de doble composición para que vayamos como borregos”, ha reclamado López.

Al hilo de esta cuestión, la portavoz ha añadido que esta situación provoca que “mucha gente que coge el tren, como ve que no llegan a tiempo al trabajo o la universidad, dejan de cogerlo y van en coche, por lo que se contamina más y aceleramos el cambio climático, que es una realidad que no podemos huir de ella”.

Peligra la antigua estación de Huelva

Cerrada al público desde el 25 de abril, la antigua estación ferrocarril de Huelva se ve poco a poco desmantelada por la acción de buscadores de hierro y cobre y de desaprensivos que entran en las antiguas dependencias ferroviarias y campan a sus anchas. Así lo atestiguan ciudadanos de la capital que muestran en las redes sociales su preocupación y malestar por el estado de abandono en que se encuentra este edificio del siglo XIX que en su día promovió el empresario alemán Guillermo Sundheim. El ferrocarril llegó a Huelva el 15 de marzo 1880 cuando MZA concluyó las obras de la línea férrea que unía Sevilla con Huelva.

Esta construcción de 1888 fue un referente de la arquitectura nacionalista-regionalista española, inspirando incluso a la Estación de Plaza de Armas de Sevilla. Sundheim encargó a los arquitectos Jaime Font y Pedro Soto un edificio de estilo neomudéjar con importantes reminiscencias a la arquitectura islámica, como arcos de entrada de herradura, fachada en ladrillo visto y almenas. En él destacaban dos torreones en los laterales mayores que la nave central.

El 22 de abril de 2018 la estación cerró las puertas al público, tras el último tren procedente de Sevilla, debido al traslado a la nueva estación, unas modernas instalaciones ubicadas a unos 800 metros al este de la antigua terminal, que han supuesto una inversión cercana a los 46,2 millones de euros.

Distintos organismos y entidades políticas piden tanto al Gobierno central, del que depende Adif, como al Ayuntamiento de la ciudad, que adopten medidas concretas y urgentes que eviten que aumente el deterioro de esta construcción. El candidato de Independientes Huelva a las próximas elecciones municipales, Ramón López García, ha pedido al alcalde, Gabriel Cruz, que tome cartas en el asunto cuanto antes. López García ha visitado el edificio para comprobar su estado y, en un vídeo subido a Facebook, ha mostrado el mismo, al tiempo que no oculta su indignación ante esta situación.

La portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Huelva, Mónica Rossi, junto con el coordinador provincial de IU, Rafael Sánchez Rufo, proponen que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía declare este inmueble como Bien de Interés Cultural (BIC). “Ya tenemos en Huelva otro edificio abandonado más que empieza a caerse a pedazos, ante la pasividad de todas las administraciones”, lamentan en un comunicado. Además, IU incluye en esta iniciativa que se le reclame tanto a Adif como al Ministerio de Fomento, responsables de este inmueble mientras se termina de tramitar la cesión al Ayuntamiento de Huelva, que “no lo deje abandonado” y tome “todas las medidas necesarias para protegerlo y conservarlo”.

También presentarán una moción en el próximo Pleno de la Diputación Provincial para que el organismo supramunicipal inste a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía a iniciar el expediente de Bien de Interés Cultural (BIC) para esta construcción del siglo XIX. ¿Hay tiempo para salvar este edificio?

Presencia del ferrocarril español en Oriente Póximo

La industria ferroviaria española pone rumo de nuevo o a Oriente Próximo, donde busca ampliar las relaciones comerciales y participar en nuevas inversiones de infraestructuras. En este contexto de crecimiento internacional, la Asociación Ferroviaria Española (Mafex) coordina la participación agrupada de 5 empresas, en la feria y congreso “Middle East Rail”, que se desarrolla en Dubai del 26 al 27 de febrero de 2019. Como novedad, se incorporará un área dedicada la movilidad inteligente (Smart Mobility).

En esta edición estarán presentes compañías de todos los ámbitos desde ingenierías, hasta empresas de material rodante y constructoras. Lograr posicionarse y buscar nuevas oportunidades son dos de los principales objetivos de las empresas españolas, que ya figuran como un referente tecnológico en los países de la zona y donde ya han aportado sus soluciones en los principales proyectos de los últimos años. Por este motivo, para Mafex, la asistencia a Middle East representa una plataforma idónea donde dar a conocer las nuevas tecnologías españolas y establecer contactos con los principales actores que que configuran el futuro del transporte en esta mercado.

Oriente Próximo es un mercado con grandes oportunidades para el sector español. Dentro de los programas “UAE Vision 2021” y “Abu Dhabi Economic Vision 2030”, se destaca que, para la próxima década, hay prevista una inversión de 30.000 millones de dólares para infraestructuras ferroviarias y de transporte. Entre los principales planes destaca el proyecto “Etihad Rail”, que se enmarca dentro del ferrocarril GCC Rail cuyo objetivo es conectar los países del Consejo de Cooperación del Golfo.

Hay, asimismo, dos planes maestros para mejorar la movilidad urbana, el Surface Transport Master Plande Abu Dabi, y el Traffic and Transportation Plan de Dubái, ambos con proyectos planificados hasta 2030. En ellos figura la ampliación de las líneas del metro de Dubai (Verde, Roja, Azul, Rosa y Dorada), así como el metro y el metro ligero de Abu Dabhi. Otro proyecto en perspectiva, aunque aún poco maduro, es el “Dubai Hyperloop”.

Por otra parte, en Arabia Saudí, se estudia una futura conexión con Jordania para impulsar el transporte de mercancías. Se trata del proyecto “Aqaba Railway”, que discurriría entre el puerto proyectado en Ma’an y las instalaciones portuarias de Aqaba. En materia de movilidad urbana, cabe destacar el metro de Riad, que estará totalmente operativo en 2021.

A estos planes se unen las iniciativas de otros países como Qatar donde está en marcha el programa “Qatar Public Transport Programme (QPTP)”. Las obras más significativas son el Metro de Doha, actualmente en construcción, y el metro ligero de Lusail, en la costa, al norte de Doha.

Nuevo Puesto de Mando multi-red en León

Adif implantará en el edificio CRC de León su primer Puesto de Mando multi-red, una instalación pionera en la gestión del tráfico ferroviario de hasta tres redes distintas: alta velocidad, red convencional y red de ancho métrico (RAM). Las instalaciones del Puesto de Mando multi-red del CRC de León contarán con una sala de control de 371,43 m2, un espacio totalmente diáfano y en doble altura, sobre la que se sitúa una sala de crisis de 49,80 m2, todo ello complementado con oficinas y cuartos técnicos.

El nuevo Puesto de Mando multi-red, que entrará en servicio en 2020, gestionará el tráfico ferroviario en más de 1.200 kiómetros de tres redes distintas: En 190 kilómetros de Alta Velocidad de Palencia-León-Campomanes (Asturias). En la red convencional (906 kilómetros) que incluye los tramos Palencia-León, León-Monforte de Lemos (Lugo), Medina del Campo (Valladolid)-Salamanca-Vilar Formoso (Portugal), Medina del Campo (Valladolid)-Puebla de Sanabria (Zamora) y Ávila-Salamanca. Y en la red de ancho métrico (108 kilómetros) entre León-Guardo (Palencia).

Al nuevo Puesto de Mando multi-red se trasladarán las actuales instalaciones del CTC de León, ubicadas en la planta primera de la estación histórica, que gestionan el tráfico ferroviario en la zona noroeste de la red convencional. Con la nueva instalación, se gestionarán 298 kilómetros adicionales de red ferroviaria desde León, un 33% más que en la actualidad, desglosados en 190 kilómetros alta velocidad entre Palencia, León y Campomanes (incluyendo los Túneles de Pajares) y 108 kilómetros de la red de ancho métrico (RAM) entre León y Guardo.

La Línea de Alta Velocidad Palencia-León actualmente se controla desde el CRC de Madrid-Atocha, mientras que la León-Guardo de RAM se gestiona desde el Puesto de Mando de Bilbao.

Las principales ventajas de la instalación proyectada son las siguientes: Modernización de instalaciones, con mayor calidad de los puestos de trabajo operativos. Implantación de nuevas soluciones de telemando más eficientes. Progresión en la integración de redes. Mejor aprovechamiento del edificio del CRC, destinándolo al uso para el que fue diseñado. Y reequilibrio de cargas de trabajo entre subdirecciones regionales de circulación.

Para la adecuada gestión del tráfico ferroviario, el edificio CRC dispone de las siguientes características técnicas: Instalación eléctrica dotada de sistemas de seguridad redundantes para lograr una mayor fiabilidad, con doble suministro en alta tensión (uno para servicio normal y otro para servicio de emergencia), dotación de un grupo electrógeno de 1.000 kVA y Sistema de Alimentación Ininterrumpida (SAI). Dispone de sistema de control para la regulación de flujo luminoso y control mediante software vía PC y refrigeración de las áreas de servicios prioritarios de cuartos técnicos de comunicaciones mediante unidades autónomas de producción de frío. Además cuenta con sistema de extinción automática de incendios en salas técnicas, cuartos de cuadros eléctricos, sala del grupo electrógeno y almacenes y paneles solares fotovoltaicos, con el objetivo de obtener energía eléctrica aprovechando la radiación solar.