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Exhibición de vapor en Gijón

El Museo del Ferrocarril de Asturias celebra este sábado 20 de abril una Jornada del vapor en la que se pondrán en marcha locomotoras históricas de vapor o diesel que conserva este centro para exhibiciones dentro de su recinto. Los visitantes podrán desplazarse en coches de madera en pequeños viajes por el recinto del museo. Asimismo se realizarán visitas guiadas especiales, de 11.30 a 13.30 y de 16.30 a 18.15 horas. La entrada es gratuita.

Centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias, en el museo de Gijón se puede apreciar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región. El centro ocupa las instalaciones de la antigua estación del ‘Norte’, que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990 con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento, la ciudad obtuvo buena parte de los terrenos de la operadora, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales.

De todo el variado conjunto de elementos que custodia el museo, cedidos en su mayoría por diversas empresas y entidades públicas colaboradoras, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana con estos sectores, y en especial las locomotoras de vapor. La colección de objetos del museo está formado por un total superior al millar de piezas. De ellas, un centenar es material móvil, es decir locomotoras y vagones, de hasta siete anchos de vía diferentes, que constituyen el mayor conjunto de material histórico ferroviario preservado de toda España. Además, se han conservado todo tipo de objetos relacionados con la labor ferroviaria, como faroles, herramientas, señales y teléfonos. Suele organizar alguna circulación con alguna de sus máquinas de vapor en un pequeñoo recorrido por las vías interiores del museo.

El museo se articula en una serie de unidades temáticas que muestran la historia social, económica e industrial asociada al mundo del ferrocarril en Asturias. Estas unidades presentan no sólo pequeño material relacionado con el mundo del ferrocarril, sino también mas de medio centenar de piezas de material móvil restaurado, alguna de ellas en funcionamiento, procedentes de la red ferroviaria asturiana, una de las más densas de España. El museo organiza exposiciones temporales dedicadas a los ferrocarriles y el patrimonio industrial, así como otros temas que complementan los contenidos de la exposición permanente. Además, cuenta con un centro de documentación que reúne un valioso conjunto de testimonios gráficos y documentales, fundamental para el conocimiento de la historia industrial y el mundo del ferrocarril.

La entrada a lo largo de esta jornada será totalmente gratuita y durante la visita los que se acerquen al Museo del Ferrocarril también podrán disfrutar de las actividades habituales que ofrece, como el simulador de conducción del que dispone el centro.

Vapor de nuevo en Azpeitia

El Museo Vasco del Ferrocarril pondrá en circulación diez trenes de vapor durante la Semana Santa, a partir del día 18 de abril, e inicia la temporada 2019 que se extenderá hasta el puente de Todos los Santos, el 3 de noviembre. Durante estas fechas se establecen circulaciones especiales de mañana y tarde todos los días de la Semana Santa, incluido el lunes de Pascua. Con posterioridad, se ofrecerán servicios regulares de trenes de vapor todos los sábados, domingos y festivos, salvo los lunes.

Los trenes de vapor que circularán lo harán con salidas desde el museo a las 12.00 y las 17.00 horas. Como siempre, serán remolcados por históricas locomotoras de vapor, como la Aurrera, que prestó servicio durante 62 años, hasta su retirada en 1960. Tras ella, circularán coches históricos como los C-2 y C-4, construidos por CAF en Beasain en 1925 para el Ferrocarril del Urola, o el TC-52, fabricado también por la firma guipuzcoana en 1944 para los Ferrocarriles Vascongados.

En sus instalaciones es posible observar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, con vehículos de todo tipo como locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, automotores y diversas clases de vagones. Ofrece asimismo uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de Euskadi, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo.

De todo el material móvil del museo, destaca la locomotora de vapor ‘Espinal’, construida en 1887 en Newcastle (Reino Unido) por la compañía de Robert Stephenson, hijo de George Stephenson, que ganó el concurso de 1829 que pondría en marcha los servicios de la línea de transporte de pasajeros de Liverpool a Manchester. Esta máquina es, en la actualidad, la más antigua en funcionamiento de las construidas por los Stephenson, así como la locomotora de vapor más antigua en servicio de España. A la ‘Espinal’ se unen ‘Aurrera’ (130-T construida en Reino Unido en 1898 por Nasmith & Wilson para el Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián); ‘Euzkadi’ (uno de los modelos más representativos de la vía del norte peninsular, construidas para los Ferrocarriles Vascongados por la firma alemana Krauss de Munich entre 1914 y 1921 y que acabaron en el Ponferrada-Villablino, que las retiró en 1989); ‘Portugal’ (CP E205, 1230-T, fabricada por Henschel para los Caminhos de Ferro de Portugal); y ‘Zugaztieta’ (030-T de 1888 de Sharp Steward and Co de Gran Bretaña, para el Ferrocarril de Amorebieta a Gernika). Todas ellas, auténticas joyas del vapor.

Las antiguas dependencias de la línea del Urola en Azpeitia se adaptan a las necesidades museísticas, que colecciona y restaura una importante colección de vehículos históricos, que ahora se ponen en circulación, con la inestimable ayuda de los Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril (BML).

Vuelve el Tren de Arganda

Este domingo 3 de marzo comienza la temporada de primavera del Tren de Arganda, un veterano convoy histórico que realiza un recorrido de 3,5 kilómetros por el único tramo preservado del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Su objetivo es rememorar cómo se viajaba en estos trenes y cómo se trabajaba hace más de 100 años en el desempeño de oficios ya desaparecidos, como fogoneros o guardagujas.

El Tren de Arganda está gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM). El tren está formado por coches de madera, algunos ya centenarios: El AC-201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916 y los coches C-1 y C-2, reconstruidos por la Escuela Taller Román Aparicio de Arganda, a partir de antiguos chasis de vehículos ferroviarios. Adicionalmente se acostumbra a incorporar un vagón de ‘Jefe de Tren’ reconvertido en coche de pasajeros y procedente del ferrocarril Ponferrada-Villablino (PV).

Este venerable tren circula entre la estación de Poveda (Arganda del Rey) y el apeadero de la Laguna del Campillo (Rivas Vaciamadrid) todos los domingos de las temporadas de primavera y otoño, con salidas a las 11.00, 12.00 y 13:00 horas. El coste del billete es de solo cinco euros por viajero, salvo los niños menores de tres años que viajan gratis al no ocupar asiento. Durante el trayecto de ida y vuelta a la Laguna del Campillo, unos 45 minutos, el tren cruza el río Jarama por el mayor puente metálico de ferrocarril en la Comunidad de Madrid, y discurre paralelo a los riscos de El Piúl hasta llegar al Campillo. Toda ello dentro del ámbito del Parque Regional del Sureste.

En el apeadero, situado a orillas de la laguna, la locomotora efectúa la maniobra de cambio del sentido de la marcha y puede ser contemplada en vivo por los viajeros. En plena erupción de la primavera, los visitantes también podrán disfrutar de la observación de cientos de aves que anidan o realizan paradas migratorias, como zampullines, garzas reales o somormujos.

Para reservar plaza en el tren se puede hacer: Por correo electrónico a reservas@vapormadrid.com de lunes a sábado. Por el teléfono 630 33 68 40 de lunes a viernes de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas. O bien el mismo día en la taquilla de la estación de 10.30 a 12.55 horas (Más información en https://www.vapormadrid.org ).

Este centenario tren de vapor no es el único protagonista de nuestra vuelta al pasado, ya que toda esta línea ferroviaria y sus instalaciones, como la estación y el apeadero de La Poveda, la cabina de ‘enclavamientos y señales’, o los talleres en los que se restauran los vehículos, constituyen un auténtico museo vivo del ferrocarril. Además, en una nave anexa a los talleres, en el apeadero de La Poveda, los miembros de la Asociación Cultural Ferroviaria de Madrid (Asocufe) nos permiten disfrutar de una gran maqueta de tren a escala HO. Para hacer más cómoda la visita a esta maqueta, el CIFVM pone en circulación un pequeño tren lanzadera desde la estación al apeadero al término de cada viaje del Tren de Arganda, excepto el de las 13.00 horas. El precio de la visita a la maqueta, que incluye el traslado en el tren lanzadera es de dos euros.

En 1987, un grupo de aficionados al tren creó el Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor (CIFVM) para dar rienda suelta a sus hobbies ferroviarios, sobre todo, el modelismo tripulado de 5 pulgadas. Tres años más tarde, decidieron comprar la primera pieza de tamaño real, una máquina de vapor de ancho de vía métrico que iba a ser desguazada y que, una vez restaurada, recibiría el nombre de la localidad de adopción: ‘Arganda’.

Esta locomotora fue alojada en una nave industrial de Arganda del Rey muy próxima al trazado del antiguo Ferrocarril del Tajuña, la cual les fue cedida por el ayuntamiento de esta localidad madrileña. Inicialmente, los miembros del CIFVM, a la vez que empezaron la restauración de la locomotora, siguieron trabajando con sus trenes de 5 pulgadas pero, a medida que iban consiguiendo más vehículos de ‘escala real’, como dos cisternas del Ferrocarril del Tajuña o cuatro vagones dedicados al transporte de mercancías procedentes de los Ferrocarriles de la Generalitat Catalana, decidieron dedicarse en exclusiva a esta nueva tarea.

En noviembre de 1997 dejó de circular el último tren comercial del Ferrocarril del Tajuña en el tramo activo que quedaba (Alto de Morata-Vicálvaro) consiguiendo la asociación, en conversaciones con la cementera Portland-Valderrivas, propietaria del ferrocarril, como con la Comunidad Autónoma de Madrid, que no se desmantelase el pequeño tramo de 3,5 kilómetros por el que ahora circula el tren.

Después de varios años de reconstrucción de la línea y del material ferroviario, el 4 de mayo de 2005 se inaugura el Museo del Tren de Arganda y se pone en marcha la circulación ‘regular’ del conocido tren. A partir de entonces, el CIFVM se ha dedicado a la compra y restauración de material móvil, al mantenimiento del antiguo y también de la línea por donde circula o a la promoción de los viajes en el Tren de Arganda, volviendo a poner en uso el viejo soniquete de “… que pita más que anda”, dada la reducida velocidad a la que se realiza el viaje, lo que permite un completo disfrute del paisaje.

Valladolid quiere el Depósito de Locomotoras

El Ayuntamiento de Valladolid ha aprobado, por unanimidad de todos los grupos municipales, una moción institucional para solicitar a Adif a través de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad la titularidad del Depósito de Locomotoras, incoar expediente de declaración Bien de Interés Cultural (BIC) a esta edificación, y poner en marcha el punto 4 de la Proposición No de Ley (PNL) aprobada el pasado 18 de diciembre por la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados para conseguir financiación a través del 1,5% cultural para su restauración. Su recuperación forma parte del proyecto de ‘Depósito Taller Campo Grande’ de Ferrocarriles del Duero para la utilización de las instalaciones ferroviarias de esta zona de Valladolid una vez liberadas del actual planteamiento urbanístico.

La materia ferroviaria ha protagonizado, una vez más, buena parte del debate municipal. La propuesta estaba planteada en una moción de Ciudadanos, que proponía instar a la SVAV y sus socios a tomar “medidas urgentes” que eviten la desaparición del depósito, protegerlo y ponerlo en valor. Finalmente, se ha acordado solicitar que sea de propiedad municipal y también se reclama a la Junta de Castilla y León su catalogación como Bien de Interés Cultural.

El Depósito de Locomotoras de Valladolid “está catalogado como Bien Protegido” y es “único en España”, pero desde su última intervención en 2015 a manos de Adif, para la retirada del tejado de uralita, el edificio “ha quedado al descubierto y ha ido sufriendo un grave deterioro que ha llevado a su inclusión en la lista roja del patrimonio”. Esta instalación, con más de siglo y medio de historia, ha sido uno de los depósitos de máquinas de vapor de mayor importancia de Europa.

El dterioro evidente de esta infraestructura no solo deja al descubierto el interior por la caída del del tejado, sino que también deja menos protegidas algunas máquinas históricas que la compañía ferroviaria guarda en estas naves. Las instalaciones ferroviarias, en desuso desde hace varias décadas, son el epicentro de los actuales talleres de Renfe en Valladolid. Es un proyecto de 1863 del ingeniero francés Théopile Luc Ricour.

El paso de los años sin ningún tipo de mantenimiento y las adversas condiciones meteorológicas registradas en la capital son el gran enemigo de un inmueble considerado entre los profesionales de la arquitectura como de gran calidad constructiva e incluso vanguardista para la época en que fue erigido, constituyendo la edificación más antigua de ese entorno ferroviario y que además está catalogada con la máxima protección por el Plan General de Ordenación Urbana.

Es un edificio de gran calidad constructiva, magnífica adecuación al programa de instalaciones de los propios talleres y muy vanguardista por lo novedoso en aquellos momentos de la tipología utilizada, la forma llamada de ‘fer de cheval’ (herradura de caballo). El depósito es un edificio simétrico, con una parte central recta de taller y dos zonas curvas a ambos lados de la primera para depósito de las locomotoras, cada una con capacidad para abrigar once máquinas. El servicio de maniobras para la entrada y salida de las locomotoras en el depósito se realizaba mediante dos placas giratorias, situadas en los centros de curvatura de cada una de las partes del edificio, capaces de rotar una longitud de 12 metros de carril.

La estructura del edificio es similar a la de una gran nave con cerchas que van girando alrededor de un punto, que es el centro de cada placa giratoria. Las cerchas metálicas son de tipo Polonçeau, y cubren una luz de 18 metros. Sobre ellas se sitúa un lucernario corrido para evacuar los humos de las locomotoras. Los cerramientos son de ladrillo con carpintería metálica, con un zócalo y remates de piedra. Un inmueble que no puede acabar derruido.

La locomotora ‘Sestao’ llega a Ponferrada

El Museo del Ferrocarril de Ponferrada incorpora a su colección la histórica locomotora ‘Sestao’ (MSP-52), una de las primeras máquinas de vapor de tres ejes que operó en el ferrocarril minero de Bizkaia que transportaba el hierro extraído en los montes vascos hasta la ría del Nervión, desde donde se distribuía a las principales siderurgias europeas. Construida en 1895, la ‘Sestao se convertirá en la locomotora más antigua de las doce que se conservan en el museo de la capital berciana.

Las grúas procedían este martes a llevar a la locomotora a su nueva ubicación, procedente de la localidad de Iria Flavia (Padrón, A Coruña) donde se encontraba desde hace casi veinte años después de que Cementos Cosmos la cediera en depósito a la Fundación Camilo José Cela para su exposición en el Museo Ferrocarrilero John Trulock. El regreso ha sido posible gracias a las gestiones realizadas entre Cementos Cosmos, el Ayuntamiento de Ponferrada, la Fundación Camilo José Cela y la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

Construida en 1895, esta locomotora de vapor de vía ancha fue fabricada por Sharp & Stewart en 1895. Llegó a España para prestar servicio en el ferrocarril Bilbao-Portugalete, donde se la numeró con el guarismo 4 y fue bautizada como la ‘Sestao’, nombre que aún conserva grabado en sus placas laterales. Al Bierzo no llegó hasta 1940, cuando fue adquirida por la Minero Siderúrgica de Ponferrada, que la numeró entonces como la MSP 52. Un año después fue alquilada a la fábrica de Cementos Cosmos, donde se ocupaba del trasiego de vagones en la red interior, así como de la preparación de los trenes cargados a expedir y de la clasificación de los vacíos que llegaban por el ramal de Toral a Villafranca de El Bierzo. A la llegada de la locomotora diésel Diema a la factoría cementera, hoy también apartada y sustituida por el actual tractor Arbel Fauvet “Avelina”, la MSP 52 quedó fuera de servicio.

Se trata de una locomotora-tanque de rodaje 1-2-0-T con ancho de vía 1674 mm. Dispone de tanques laterales de agua entre la cabina y la zona de la caja de humos, distribución plana e interior, funcionamiento mediante vapor saturado y simple expansión, dos cilindros, alumbrado mediante aceite o carburo con farol autónomo y freno únicamente para la locomotora por husillo.

El Museo de Ponferrada exhibe una colección de locomotoras de diferentes modelos y que, por fechas de fabricación, constituyen una espléndida muestra de la evolución tecnológica. Situado en el edificio de la vieja estación, cuenta con una serie de piezas (planos, material gráfico, bibliografía, etc.) que permiten un profundo conocimiento de lo que el ferrocarril y la actividad minera supusieron para la ciudad de Ponferrada a lo largo de todo el siglo XX.

Fiesta grande del Museo Vasco del Ferrocarril

El Museo Vasco del Ferrocarril exhibió ayer sus mejores galas para conmemorar su 24 aniversario. A lo largo de la jornada puso en circulación cinco trenes históricos (sobre todos sus vaporosas) para deleite de sus visitantes, que cada año por estas fechas rinden tributo a este gran santuario del ferrocarril, donde se rinde culto al vapor. El centro ferroviario de Azpeitia se llenó del humo y olor del carbón en combustión durante las exhibiciones que se realizaron con sus magníficas joyas del vapor.

La villa guipuzcoana es el santuario ferroviario más importante de España (al menos en vía métrica) y uno de los últimos bastiones donde se hace posible la contemplación de locomotoras de vapor en pleno funcionamiento. Aquí se mantiene vivo el espíritu del tren del Urola,cuya construcción fue el resultado del tesón, la perseverancia y la decidida apuesta que hicieron los vecinos por dotar al valle de una vía de comunicación moderna, cómoda y mucho más rápida que las tradicionales.

En las cocheras y talleres de Azpeitia, quedó depositado el material móvil de la línea, prácticamente sin variaciones relevantes a lo largo de su historia, que progresivamente ha ido incrementando el parque museístico con el procedente de otras líneas también cerradas. Así es posible hoy contemplar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

La jornada de ayer permitió observar el grácil movimiento de la locomotora de vapor Espinal, construida en 1887 en Newcastle (Reino Unido) por la compañía de Robert Stephenson, hijo de George Stephenson, que ganó el concurso de 1829 que pondría en marcha los servicios de la línea de transporte de pasajeros de Liverpool a Manchester. Esta máquina es, en la actualidad, la más antigua en funcionamiento de las construidas por los Stephenson. A la Espinal, se unió la Aurrera (130-T) construida en Reino Unido en 1898 por Nasmith Wilson para el Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián; la Zugastieta (030-T de 1888 de Sharp Steward de Gran Bretaña, para el Ferrocarril de Amorebieta a Gernika); y la Portugal (CP E205, 1230-T, fabricada por Henschel para los Caminhos de Ferro de Portugal). Pero también salió a las vías el automotor diésel Allan nº 301 de los Ferrocarriles Portugueses (construido en 1953 por la firma holandesa Allan, de Róterdam) y la locomotora diésel ‘Alstom 1004’, del Ferrocarril Vasco-Asturiano (construida en 1965 en Tarbes por la firma francesa Alsthom).

Una de las rarezas más llamativas, y casi desconocida en otras instalaciones similares, es la grúa de vapor Grafton. Apropiada para vías de ancho ibérico, fue construida en 1920 por la compañía británica Bedford para la empresa Babcock Wilcox, sita en Sestao. Es la única en su género que funciona en España y que también se hace una habitual en las jornadas festivas del museo.

Pero, sin duda alguna, lo mejor es recorrer los 5 kilómetros que separan Azpeitia de Lasao a bordo de uno de los coches de época construidos en la cercana Beasain. Penachos de humo negro y blanco, olor a combustión y carbonilla penetran por las ventanas en este viaje a otra época que hace las delicias de los visitantes y donde un revisor ‘pica’ el correspondiente billete. La operación del ‘cambio de agujas’, cuando la locomotora se desengancha para dar la vuelta y volver a encabezar el convoy, es seguida con una atención inusitada, como si fuera un transbordador de la NASA acoplándose a la Estación Espacial Internacional.

En sus instalaciones es posible observar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, con vehículos de todo tipo como locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, automotores y diversas clases de vagones. Ofrece asimismo uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de Euskadi, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo. Azpeitia es un gran tesoro, que merece la pena contemplar y disfrutar.

Vuelve el vapor al Tren de Arganda

Este domingo 7 de octubre, el Tren de Arganda, que realiza un recorrido de casi 4 kilómetros entre la estación de Poveda en Arganda del Rey y el apeadero de la laguna de El Campillo en Rivas, comienza su temporada de otoño arrastrado de nuevo por unas locomotoras de vapor con más de 90 años. En esta temporada, el tren será ‘arrastrado’ por las casi centenarias locomotoras de vapor ‘Arganda’, a la que se le ha sustituido la caldera, o por la ‘Áliva’, recién restaurada por los miembros de esta asociación. Estas máquinas han sido probadas satisfactoriamente para realizar el servicio este pasado sábado.

Este viaje al pasado del Tren de Arganda, que está gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), discurre por un tramo de la antigua línea del Ferrocarril del Tajuña en antiguos coches de madera con balconcillo: el AC201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916 y los coches C-1 y C-2, reconstruidos por la Escuela Taller Román Aparicio de Arganda. Las salidas tienen lugar los domingos de primavera y otoño a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas.

La locomotora ‘Arganda’ fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y finalizó su ‘primera’ vida en 1967, en las obras de ampliación del puerto del Musel de Gijón (Asturias) bajo la matrícula TLC 3. En 1990, fue rescatada por esta asociación del almacén de un chatarrero de La Felguera (Asturias). Durante tres años, sus voluntarios la restauraron y, en el camino, perdió su apelativo de TLC 3 para pasar a llamarse como su pueblo de adopción. Pero esta restauración, no incluyó el cambio de caldera que ahora ha realizado la empresa Rios Supply Chain, en su planta de Valladolid.

Por su parte, la ‘Áliva’ fue fabricada por la empresa alemana Orenstein&Koppel en 1926 y perteneció a la Real Compañía Asturiana de Minas, que la utilizó para transportar el mineral desde la mina Reocín (Cantabría). A los años de darse baja, se hizo cargo de ella la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Torrelavega, que la traspasó en 1994 a CIFVM, cuyos voluntarios han estado restaurándola sacando tiempo de su ocio.

Pero este tren de vapor no es el único protagonista de esta vuelta al pasado, ya que toda esta línea y sus instalaciones, como la estación, apeadero, cabina de señales o talleres, constituyen el museo vivo del ferrocarril. Aquí también se puede disfrutar de la gran maqueta a escala HO que la Asociación Cultural Ferroviaria de Madrid (Asocufe) nos ofrece en el cercano apeadero de La Poveda. Para hacer más cómoda la visita, al término de cada viaje, excepto el de las 13.00 horas., se pone en circulación un tren lanzadera hasta el apeadero.

Un grupo de aficionados al tren creó en 1987 el Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) para desarrollar su afición, sobre todo, el modelismo tripulado de 5 pulgadas. Tres años más tarde, decidieron comprar la primera pieza de tamaño real, una máquina de vapor de ancho métrico que iba a ser desguazada y que después recibiría el nombre de la localidad de adopción, la locomotora ‘Arganda’. Esta locomotora fue guardada en una nave industrial de Arganda del Rey muy próxima al antiguo Ferrocarril del Tajuña, que les había cedido el Ayuntamiento de esta localidad madrileña. Siguieron trabajando con sus maquetas pero, poco a poco fueron consiguiendo más vehículos de ‘escala real’: dos cisternas para transporte de cemento en polvo del Ferrocarril del Tajuña o cuatro vagones dedicados al transporte de mercancías procedentes de los Ferrocarriles de la Generalitat Catalana.

En noviembre de 1997, dejó de circular el último tren del Ferrocarril del Tajuña en su tramo entre la cementera de Morata de Tajuña y Vicálvaro, y la asociación consiguió de la Comunidad Autónoma de Madrid que no se desmantelase el pequeño tramo por el que ahora circula su tren. Después de varios años de reconstrucción de la línea y del material ferroviario, el 4 de mayo de 2003 se inaugura el Museo del Tren y se pone en marcha el primer viaje del Tren de Arganda. A partir de entonces, CIFVM se ha dedicado a la compra y restauración de material móvil, el mantenimiento del antiguo y de la línea por donde circula o a la promoción de los viajes en el Tren de Arganda que, desde luego, ahora sí que pita mas que anda.

(Imagen cortesía CIFVM)

Alemania estrena el tren de hidrógeno

El grupo francés Alstom firma las primeras operaciones comerciales en Alemania que estrena el primer tren que funciona con hidrógeno, una primicia destinada a evitar el uso de diésel en las líneas sin electrificar. Dos trenes, pintados en azul, iniciaron este lunes sus recorridos entre Cuxhaven, Bremerhaven, Bremervörde y Buxtehude, una línea de 100 kilómetros de Baja Sajonia por donde circulan trenes diésel.

La encargada de fabricar estos trenes es la empresa francesa Alstom, que anunció su construcción en noviembre de 2017. Además, Alstom también trabaja en 14 trenes de pila de combustible propulsados por hidrógeno “Coradia iLint” para el estado federado alemán de Baja Sajonia, que circularán a partir de diciembre de 2021, informa la compañía.

“El primer tren que funciona con hidrógeno en el mundo entra en servicio comercial y está listo para la producción en serie“, subraya el presidente de Alstom, Henri Poupart Lafarge, quien se encontraba presente en la ceremonia del recorrido inaugural en Bermervörde. El dirigente se congratula de “una innovación surgida de un trabajo en equipo franco-alemán, lo que muestra la fructífera colaboración transfronteriza”, ahora que el grupo será absorbido por el alemán Siemens.

El tren es impulsado al mezclar en un dispositivo conocido como celda de combustible el hidrógeno -almacenado en un tanque en el techo- con el oxigeno del aire, lo que genera electricidad y vapor de agua. El hidrógeno se obtiene previamente en una planta especial mediante el proceso de electrolisis al aplicar electricidad al agua, lo que la separa en hidrógeno y oxígeno. Además la energía del frenado se almacena de baterías de ion-litio (del tipo que se utilizan ya en automóviles eléctricos) para ser reutilizada en la aceleración.

Estos trenes “con cero emisiones” son poco ruidosos y solo despiden vapor de agua. El tren de hidrógeno tiene, según Alstom, una autonomía de 1.000 kilómetros entre dos llenados, o sea tanto como un tren que funciona con diésel. Esta tecnología es presentada por el grupo como una prometedora alternativa, relativamente barata, al diésel para las líneas no electrificadas.

“Claro que un tren de hidrógeno es un poco más caro al comprarlo que uno de diésel, pero la explotación es menos costosa”, subraya Stefan Schrank, jefe del proyecto en Alstom. Otros países han mostrado interés, entre ellos Reino Unido, Holanda, Dinamarca, Noruega, Italia, Canadá y Francia.

De esta forma, estos nuevos sistemas de propulsión se promocionan como una alternativa más económica para tender cables en líneas ferroviarias no electrificados. Además, los vehículos propulsados por hidrógeno no producen emisiones de dióxido de carbono, que se atribuye al cambio climático u otros contaminantes. A pesar del apoyo sustancial de Alemania y otros gobiernos, los altos costos y otros obstáculos han limitado hasta ahora el uso del gas como combustible para el transporte.

La Aurrera, en los 125 años del tren de Plentzia

La vaporosa Aurrera ha vuelto a las vías vizcaínas. Esta preciosa joya ferroviaria circuló ayer por el antiguo trazado ferroviario que conduce a Plentzia para sumarse por todo lo alto a los actos conmemorativos de la llegada del tren a la villa marinera hace 125 años. La circulación de esta emblemática locomotora sorprendió a muchos vecinos de la comarca, que no quisieron perderse el acontecimiento.

125 años no se cumplen todos los años. Así que ante un acontecimiento como este, merece tirar la casa por la ventana para celebrarlo. Y para ello nada mejor que recurrir al vapor y al concurso de la estrella del Museo Vasco del Ferrocarril. La Aurrera es la locomora más emplemática de Azpeitia, no en vano fue la primera que restauró esta institución y, también, la titular habitual de los trenes de vapor que recorren el trayecto que une el museo con la antigua estación de Lasao, por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Urola.

La Aurrera, con rodaje 1-3-0T, se construye en Reino Unido en 1898 por Nasmith & Wilson para el Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián. Fue transferido al Ferrocarril de Durango a Zumárraga y prestó servicios en los trenes de Durango a las Minas de Arrázola y Elorrio. A mediados de los 70, se preservó por los Amigos del Ferrocarril de Guipúzcoa que en 1986 coloca en un pedestal en la estación de Oñate. En 1990, se comenzó su restauración y el 20 de enero de 1992 volvió otra vez a recorrer las vías del País Vasco.

Aunque en realidad hace muchos meses que se preparaba este evento, apenas si se ha dado publicidad al mismo. Sin embargo, los dos coches que arrastraba, también de la colección del museo, iban completos, aunque muchos aficionados se quedaron con las ganas de viajar en ellos, porque estaban reservados para la ocasión para los invitados del Ayuntamiento de Plentzia. La vaporosa realizó tres viajes entre la estación de Larrabasterra y Plentzia para que autoridades y vecinos revivieran la historia local.

La llegada del tren a Plentzia a finales del siglo XIX supuso el despegue como enclave turístico de la villa marinera. A las diez de la mañana del 4 de septiembre de 1893se inauguraba ante un “gentío inmenso” el nuevo servicio, que con la llegada del tren al andén y ante las autoridades de la época se dieron cuatro vivas: “uno por el éxito de dicho ferrocarril que representa la prosperidad de la Villa, otro por los plencianos, otro por la paz y el último por el ingeniero constructor”. Dicen las crónicas de la época que la gente que lo presenció lloró de la emoción, sabiéndose los allí presentes que pasaban de los carruajes a los transportes modernos, casi como si cambiaran de época…

También hubo quien lloró ayer al ser testigo del regreso del vapor a las vías vizcaínas. La Aurrera concitó el entusiasmo y admiración de todos sus privilegiados pasajeros que, por unas horas, revivieron los mismos sentimientos de quienes aquel lejano 4 de septiembre fueron testigos de la llegada del tren. Y con aquel nuevo transporte se pudieron cumplir muchos de los sueños de los vecinos de la villa marinera.

(Imagen Luis Ángel Gómez)

Granada quiere recuperar la vaporosa 020T-0241

La Asociación Granadina de Amigos del Ferrocarril y el Tranvía (Agraft) quiere restaurar la locomotora de vapor de 1902 que permanece desde hace casi medio siglo en unos jardicincillos junto a las cocheras que Rente tiene en Villarejo, en la capital granadina. Construida en Bélgica a principios del siglo XX, la pequeña vaporosa (Renfe 020T-0241) presenta los signos y señales evidentes del paso del tiempo, alejada de la atención pública y casi semiabandonada en un colchón de maleza. El propósito de la asociación es recuperarla y ubicarla en la plaza de la Estación de Andaluces.

El ‘Proyecto Plazuela’ pretende aprovechar las obras en la estación de tren de Andaluces «para urbanizar la plaza de forma que se rescaten elementos propios del patrimonio granadino, como el Fielato (viejo edificio de la antigua aduana anexo a la estación) y la locomotora Renfe 020-0241, ambos semiolvidados y en estado precario, para integrarlos en un espacio urbanístico clave para la ciudad actual», explica el presidente de la (Agraft), José Antonio Molina Cortés.

«Puesto que el lugar que se propone ha de ser reurbanizado con motivo de la entrada en funcionamiento de la red de metro -se redactó en su día esta propuesta-, y la nueva estación -obras que se desempeñan en estos momentos-, es el momento oportuno para acometer la reforma teniendo en cuenta la presencia de la locomotora». De hecho, han cursado ya la petición a la Fundación de Ferrocarriles Españoles (FFE), propietaria de la mayor parte de las locomotoras históricas, que hace unos años ya desechó una solicitud parecida. En aquel momento, la FFE adujo que la máquina formaba parte de los fondos de un futuro museo ferroviario en Málaga, un plan que nunca se llegó a formalizar.

La 020T-0241 es una de las cinco locomotoras que la empresa belga Talleres Metalúrgicos de Tubize construyó para la Sociedad Belga de Ferrocarriles Vecinales de Andalucía. La línea fue adquirida por la Compañía de Andaluces, que adquirió dos de las máquinas de tipo 020T.Ambas máquinas tenían una potencia de 352 CV, un diámetro de ruedas de 90 centímetros y un esfuerzo de tracción de 3.120 kilos, características muy adecuadas al sencillo perfil de la línea. Las dos pasaron a Renfe que creó con ellas la serie 020-0241/0242. Se mantuvieron en su zona de origen si bien la 0242 fue vendida en 1953 a la Sociedad Electromecánica de Córdoba.

La 0241 fue asignada al depósito de Utrera y luego al de Sevilla sin saber a ciencia cierta en que año fue definitivamente dada de baja aunque se conservan fotos de ella de 1963 y 1965 donde se la ve operativa, al menos en una de ellas, en Jerez de la Frontera. Muy poco después de esta fecha debió ser retirada del servicio.

La Asociación Granadina de Amigos del Ferrocarril y el Tranvía (Agraft) intenta conservar esta histórica locomotora. De momento, no encuentra apoyos a ests iniciativa, pero sus integrantes confían en que esta vez sea posible obtener su costodia y que su coqueta imagen pueda ser contemplada es un escenario idóneo. ¿Será posible?

(Fuente cortesía Javier F. Barrera. Foto Alfredo Aguilar. Ideal de Granada//Imagen antigua D. T. Rowe)