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La SNCF se desangra

La SNCF anunció la semana pasada la venta de 400.000 billetes a precio reducido para intentar recuperar la confianza de sus usuarios. Con esta medida, la operadora francesa intenta mejorar la imagen para que la huelga que desde noviembre llevan a cabo sus trabajadores (y otros miles de otros gremios) no repercuta negativamente sobre sus 14 millones de usuarios diarios. Hace escasos días una revista de consumidores le otrorgaba el premio ‘Cactus d’or’ como peor empresa francea de 2019.

Los efectos de los paros se hacen notar sobre el negocio de la SNCF. Algunos TGVs ahora cuestan el precio de un TER. Un viaje París-Estrasburgo en Ouigo se vende por 22 euros. Algunas líneas, que antes costaban entre 80 y 130 euros, han visto sus precios divididos por cuatro o incluso cinco, lo que no es suficiente para llenar las líneas, algunas de las cuales sólo están llenas en dos tercios.

Desde el 5 de diciembre, el coste directo de la huelga de los trabajadores ferroviarios para la SNCF se estima en 700 millones de euros. Veinte millones de euros al día. Sin embargo, esta huelga representa la suma de 19 euros por hogar fiscal y 41 euros por contribuyente. Esto se suma a los 215 euros que la SNCF cobra anualmente a cada francés.

Y no es la primera vez que una huelga afecta a las finanzas de la operadora francesa. Del 3 de abril al 28 de junio de 2018, la SNCF perdió cerca de 790 millones de euros como resultado de los paros en el sector ferroviario. Esta suma supera con creces los 679 millones de euros de beneficio neto para el año 2017. Si nos limitamos a los movimientos de 2018 y 2019, se esfumaron unos 1.500 millones de euros. En los dos últimos años, 1 de cada 20 euros de subvenciones públicas concedidas a la SNCF se ha utilizado directamente para compensar el coste de las huelgas de los trabajadores del ferrocarril.

Pero en la actualidad, la situación es aún más grave. Creada como EPIC desde una ley de 1982, la SNCF es una sociedad anónima de capital público desde el 1 de enero, volviendo a su situación anterior a los años 80 cuando era una sociedad anónima de capital mixto. La competencia en el transporte ferroviario entró en vigor sólo dos días antes de que comenzara el conflicto, sin apenas ruido y prácticamente sin que la sociedad francesa se enterara.Este cambio de estatus se basa principalmente en la situación de los ferrocarriles alemanes, donde el ferrocarril está abierto a la competencia desde 1993. Desde la reunificación de las empresas ferroviarias a través del Rin en 1994, Deutsche Bahn también se ha constituido como sociedad anónima con capital 100% estatal.

La huelga de 2019 ya ha dado lugar al reembolso de 1,4 millones de euros a los usuarios y a la cancelación de la tasa de febrero para las suscripciones anuales. Todas estas medidas tienen como objetivo compensar la creciente exasperación de los usuarios. Si bien los salarios de los huelguistas constituyen un gasto menos, se compensa con la capitalización de los activos no utilizados. Estos son los mismos activos que la SNCF planea vender para mantener su trayectoria presupuestaria. Además de estas cuestiones financieras, la SNCF también tiene que pagar sumas astronómicas en multas, movilizaciones de autobuses y gastos de comunicación.

Los únicos que salen ganando con este proceso son precisamente los competidores de la SNCF. El año pasado, en medio de la huelga, BlablaBus estaba de hecho planeando dos millones de plazas de coche compartido y de autobús, el equivalente a 5.000 trenes TGV. Este movimiento se refleja en el aumento del número de pasajeros, de 50 a 100.000 cada día, pero también en el número de destinos, que pasó de 320 a 400 en toda Europa.

FlixBus también ha aumentado su número de empleados: 400 autobuses al día frente a los 320 que había antes de la huelga, y un aumento de la actividad de la mitad, de los cuales el 20% es consecuencia directa del movimiento social. 500 millones recaudados en julio del año pasado. El panorama para la operadora francesa es más bien sombrío.

(Fuente Contrepoints)

La SNCF pierda ya 400 millones por la huelga

Las huelgas salen caras. La Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) pierde por cada jornada de paros unos 20 millones en ingresos, según asegura su presidente, Jean-Paul Farandou, en una entrevista publicada esta semana. Es decir que, en los veinte días de conflicto que vive la sociedad francesa, la factura de la huelga asciende ya a 400 millones de euros. Y se esperan aún nuevas moviliaciones una vez acaben las fiestas de Navidad.

La reforma de las pensiones del presidente francés, Emmanuel Macron, ha lanzado a la calle a millones de personas que protestan por los cambios, que afecta en otras cuestiones a la edad de jubilación, principal escollo de las negociaciones ente el Gobierno y los sindicatos. La solución al conflicto no parace fácil y las posibilidades para acercar posturas son aún lejanas. El gremio ferroviario también se ha sumado a las protestas. Sufre un importante y repentino aumento de las bajas por enfermedad; y la ausencia de los conductores de metro se ha triplicado en comparación con diciembre del año pasado.

Farandou subraya que es demasiado pronto para hacer un balance completo de la situación para la empresa, entre otras cosas porque las protestas prosiguen, pero avanzó que sus cuentas de 2019 estarán “fuertemente impactadas”. Los trenes son, con el transporte metropolitano de París, los sectores con más seguimiento de las movilizaciones que se iniciaron el 5 de diciembre, y afectan un día más a millones de personas en sus desplazamientos cotidianos.

El primer ministro, Édouard Philippe, presentó el lunes un calendario de negociaciones sobre su proyecto de reforma a partir del 7 de enero con los sindicatos y la patronal mediante múltiples reuniones con los ministros competentes. Pero Philippe Martínez, el líder de la Confederación General del Trabajo (CGT, el principal sindicato convocante de los paros), advirtió este martes de que no le ha gustado la forma utilizada por el primer ministro Philippe para ese anuncio -un comunicado en lugar de una invitación- y dijo que no sabe de qué se va a discutir, en una entrevista a la emisora “France Info”.

El secretario de Estado para las pensiones, Laurent Pietraszewski, insiste, por su parte, en que la pelota está en el tejado de los sindicatos para encontrar un compromiso porque el Ejecutivo ha manifestado su disposición con sus propuestas y la negociación que ha abierto, en otra entrevista al canal “BFMTV”.

El próximo momento importante de la pulseada entre sindicatos y gobierno se producirá el sábado 28 de diciembre, con una jornada de acciones descentralizadas en todo el país. Sin embargo, el Ejecutivo, que quiere remplazar los 42 regímenes especiales de jubilación existentes por un sistema universal “por puntos”, volvió a afirmarlo esta semana en la voz de Pietraszewski: “De ningún modo daremos marcha atrás con la supresión de los regímenes especiales”.

Renfe cancela 271 trenes por la huelga

Renfe cancela 271 trenes, 39 de ellos de AVE y Larga Distancia, para este viernes a consecuencia de la jornada de huelga convocada en la compañía por el sindicato CGT coincidiendo con la operación salida del fin de semana de Navidad. Así se establece en el decreto de servicios mínimos dictados por el Ministerio de Fomento. Estos garantizan el 90% de los trenes AVE y Larga Distancia habituales, y el 63% de los de Media Distancia (regionales). La compañía ofrece a los viajeros afectados recolocarlos, en caso de que sea posible, en trenes que circulan en otro horario o bien cambiar el billete para viajar otra fecha, en ambos casos sin coste.

Para los servicios de Cercanías que la operadora presta en una docena de ciudades, los servicios mínimos son el 50% de los habituales, si bien ascienden al 75% en las horas punta en el caso de Madrid, y del 46% y el 65%, respectivamente, en el resto de ciudades. Fomento atribuye estos porcentajes de servicios esenciales al hecho de que este viernes se considera un día de “excepcional movimiento de viajeros” por coincidir “la movilidad propia de un día laborable con el inicio del fin de semana y de las vacaciones del periodo navideño”.

La huelga impulsada por CGT, sindicato minoritario en el comité de empresa de Renfe, sucede a la jornada de paros parciales que llevó a cabo en la compañía ferroviaria el pasado 5 de diciembre, en ese caso en plena víspera del puente de la Constitución. Esta convocatoria, que según Renfe fue secundada por 152 trabajadores, obligó a cancelar 155 trenes a nivel nacional. Con estas movilizaciones, el sindicato denuncia las “privatizaciones y externalizaciones” que considera se están realizando en el ferrocarril y la “falta de personal” de Renfe y Adif por la jubilación de sus “envejecidas plantillas”.

A los usuarios de cualquier tipo de tren que se vean afectados por las cancelaciones, Renfe indica que les ofrecerá, siempre que sea posible, la opción de viajar en otro tren en un horario aproximado al del billete que se había adquirido. Sin embargo, si lo desean podrán anular o cambiar para otra fecha el viaje sin coste adicional. Para hacerlo podrán contactar con Renfe a través de cualquiera de sus canales de venta o consultar en la web de la compañía.

Esta segunda opción es tan sencilla como introducir en el buscador de trenes, como si fuese a adquirir un billete nuevo, la ruta y la hora programada y verificar que el tren está completo o se siguen vendiendo billetes. En caso de no estar disponible le aparecerá un icono rojo de una exclamación en la que le indicará que el vehículo se ha visto afectado por la huelga así como cuáles son las opciones que tiene para reprogramar su viaje como cliente de Renfe.

Renfe suprime el jueves 155 trenes

El Ministerio de Fomento ha determinado los servicios mínimos de carácter obligatorio para asegurar la prestación de los servicios esenciales de transporte ferroviario de viajeros y mercancías, ante la jornada de huelga convocada en Renfe por el sindicato CGT para 5 de diciembre, con paros parciales de cuatro horas en los tres turnos de trabajo (entre las 00.00 horas y las 04.00; entre las 11.00 y las 15.00; y entre las 20.00 y las 24.00 horas).

Como consecuencia de los paros, Renfe suprimirá la circulación de 155 trenes, 28 de ellos de AVE y Larga Distancia, por la que se verán afectados unos 11.550 viajeros. En el caso del AVE se garantizan 265 trenes de los habituales, lo que supone que los 6.300 viajeros de estos trenes tendrán que viajar en otros u otro día. En el caso de los trenes de Media Distancia (regionales), se asegura la circulación de 215 trenes, lo que conlleva suprimir 127 frecuencias que afectarán a unos 5.250 pasajeros. En Mercancías, Fomento garantiza la circulación de 56 trenes, el 35% del total, con lo que se anularán 219.

Según la Resolución de Fomento, los servicios mínimos esenciales se establecen en trenes de Cercanías en función de los diferentes núcleos, líneas y franjas horarias, variando el porcentaje entre unos máximos del 75% en horario punta y del 50% del servicio habitual en el resto del día en Cercanías Madrid (66% y 48%, respectivamente, en el resto de núcleos).

En trenes de Media Distancia se establece una media del 63% de los servicios habituales, y en los de Alta Velocidad y Larga Distancia, el 90%. Con respecto a los trenes de Mercancías, se establece un porcentaje del 20% del servicio habitual.

La Resolución de Servicios Mínimos, que se puede consultar en la página web de Renfe (www.renfe.com), incluye todos los trenes de Media Distancia y Ave/Larga Distancia que sí circularán con normalidad ese día en su horario habitual.

Para los viajeros de Ave/Larga Distancia y Media Distancia cuyo tren esté afectado por los servicios mínimos y, por lo tanto, no esté incluido en la relación que se recoge en la resolución, Renfe ha establecido las siguientes medidas de postventa: A los viajeros afectados por trenes suprimidos se les ofrecerá, siempre que sea posible, viajar en otro tren en el horario más aproximado al adquirido. Si no desean realizar viaje, podrán anular o cambiar para otra fecha su billete sin ningún coste. Las operaciones de anulación o cambio se pueden realizar en todos los canales de venta de Renfe.

El sindicato, que además tiene prevista una huelga de 23 horas en víspera de Navidad, para el día 20, busca denunciar la política de “privatizaciones y externalizaciones” que considera se realiza en el ferrocarril y la “falta de personal” de Renfe y Adif ante el acceso a la jubilación de sus “envejecidas plantillas”. Ante esta movilización, Fomento atribuye los servicios esenciales fijados a que se trata de un día de “excepcional movimiento de viajeros” por coincidir “la movilidad propia de una jornada laborable con el inicio del puente y, además, la celebración de la Cumbre del Clima en Madrid”.

Nuevos paros en Renfe

El sindicato CGT mantiene la convocatoria de paros parciales en Renfe y Adif para este jueves 5 de diciembre, víspera del puente de la Constitución, y una huelga de 23 horas el 20 de diciembre, que se suman a las movilizaciones llevadas a cabo los pasados días 31 de julio, 14 y 30 de agosto y 1 de septiembre. Los paros, que se realizarán en tres turnos (de 00.00 a 04.00 horas, de 11.00 a 15.00 y de 20.00 a 24.00 horas) han sido convocados en protesta por la falta de personal y la forma en la que Renfe ha aplicado la reducción de jornada.

Según CGT, la actuación de la operadora responde a criterios economicistas y no al cumplimiento de los objetivos de la ley en cuanto a conciliación de la vida personal con la laboral. El sindicato considera que la paulatina salida de trabajadores por jubilaciones y bajas, sumada a una plantilla envejecida, tiene como consecuencia la pérdida de calidad en el servicio, ya que las tasas de reposición son “totalmente insuficientes”.

Renfe asegura que la actual tasa de reposición, que alcanza un 105% sobre las bajas causadas durante el año anterior, es la mayor del grupo, y que su distribución ha sido acordada con la mayoría de los integrantes de la comisión negociadora del convenio colectivo, en la que CGT tiene un representante de los doce que la conforman. Además, desde la dirección del grupo Renfe se ha solicitado una tasa de reposición adicional para acometer mejoras en seguridad. La tasa aprobada supondrá la incorporación de hasta 1.032 nuevos trabajadores, que se viene produciendo desde junio de 2018 y que ya ha superado el número de 950, han señalado a Efe fuentes de la operadora.

En el momento de la llegada a la Presidencia de Renfe de Isaías Táboas, en julio de 2018, la operadora pública ferroviaria contaba con 14.386 trabajadores, cifra que, a día de hoy, se ha incrementado hasta 14.615 personas, 229 más. Adicionalmente, antes de final de año, se espera la incorporación de 63 personas como operativos de Fabricación y Mantenimiento, que ya han hecho los exámenes; 60 militares que harán las pruebas la semana que viene; 30 candidatos como cuadros técnicos y de 80 a 100, para conducción con contratos temporales.

Sumado el personal que se prevé incorporar a final de año, Renfe podría alcanzar la cifra de hasta 14.868 trabajadores, 482 más, han detallado desde la empresa. Por otro lado, tras las “intensas negociaciones” del segundo convenio colectivo, se alcanzó un acuerdo para una disminución de la jornada en 78 horas anuales, desde 1.720 a 1.642, pero no en cuanto a su distribución, ya que las organizaciones sindicales solicitaron una reducción de diez días al año adicionales a los 35 naturales de vacaciones y a los 6 por asuntos propios. No obstante, se aplicó una reducción de dos jornadas completas, los días 24 y 31 de diciembre, y de 17 minutos diarios que, según la misma fuente, facilita la conciliación de la vida personal y familiar con la laboral, y posibilita la asunción del impacto productivo.

Asimismo, una reciente sentencia de la Audiencia Nacional, en relación a la demanda promovida tanto por el Comité General de Empresa como por CGT, desestimó la pretensión de una disminución de 10 días de trabajo anuales, ha agregado la misma fuente. En opinión de la empresa, mediante la convocatoria de huelgas en fechas estratégicas, CGT pretende “blanquear su existencia mediante publicidad televisiva gratuita que mejore su márketing sindical”.

Restos de amianto en cabinas

Un trabajador de mantenimiento de Metro ha sufrido esta semana un desprendimiento de polvo, al abrir el armario de baja tensión de la cabina de conducción de un tren de la serie 2000, cuyo análisis ha dado positivo por amianto. Metro de Madrid ha abierto expediente a la empresa que lo había revisado. Según denuncia Solidaridad Obrera, el incidente tuvo lugar la madrugada del 27 al 28 de noviembre y el análisis del polvo desprendido confirmó la presencia de amianto en la cabina, que había sido revisada, como obliga la ley tras la retirada de los elementos con amianto en forma de cartón, por “una empresa homologada que certificó que era totalmente segura“.

Desde Metro de Madrid aseguran que, dentro del plan de desamiantado que la compañía está llevando a cabo de forma exhaustiva, surgen piezas que aún podrían contener amianto como en este caso, en que se han puesto en marcha los protocolos de forma inmediata, según un portavoz de la compañía. Al trabajador afectado se le hará el correspondiente examen médico, según Metro que informó lo sucedido al comité de seguimiento del Plan de desamiantado, del que forman parte los sindicatos, y de la apertura de un expediente a la empresa que “había certificado que la cabina estaba limpia de amianto”.

Solidaridad Obrera explica, en un comunicado, que los maquinistas también operan en este armario de baja tensión cuando tienen que resolver incidencias menores durante los desplazamientos y que, ante el riesgo estaban siendo dotados de mascarillas FFP3 para protegerse del amianto”. Sin embargo, “la empresa de forma unilateral decidió retirarlas de su protocolo IG-12, circunstancia por la que la Inspección de Trabajo ha levantado una infracción“. Por ello, consideran que el Plan de Trabajo presentado para la retirada de amianto por la empresa homologada al Instituto Regional de Seguridad en el Trabajo “debe ser revisado. El lugar de la retirada sigue presentando adherencias en los restos de amianto que permanecen incrustados, algo que sucede por altas temperaturas”, continúa Solidaridad Obrera.

Esta circunstancia “agrava la exposición, y ni siquiera permitiría trabajar a la empresa RERA homologada que opera actualmente porque el plan no cumpliría los requisitos necesarios, poniendo en riesgo a los trabajadores inscritos en el RERA y los que les rodean que carecen de cualquier medida de protección”. Añaden que “la suciedad donde están los elementos con amianto, han dejado restos degradados de amianto en superficie a lo largo del tiempo, y los trabajadores no están protegidos porque Metro de Madrid consideró que no eran necesarios los equipos de protección individual”.

Aunque Metro argumentó que las mediciones estáticas en ambiente (tren parado) demuestran que se está trabajando en ambientes seguros, sin embargo, lo sucedido la pasada madrugada “contradice esta afirmación”. “La vida de los trabajadores de mantenimiento de trenes y maquinistas se está poniendo en peligro debido a que la presencia de material friable en cabinas es una certeza“, según el sindicato para quien Metro “no puede aislar esta circunstancia como un hecho puntual, porque este y otros trabajos son cotidianos en los mantenimientos” que realizan los trabajadores.

“La indefensión de los trabajadores de Metro de Madrid ante el amianto es entre otros motivos por lo que estamos llamados a la huelga de 24 horas el día 3 de diciembre convocada por Solidaridad Obrera en coincidencia con la EMT”, continúa. Además de esta convocatoria, se sumará la del 13 de diciembre de 24 horas en la que también coincidirán ambas empresas de transporte, Metro de Madrid y EMT, concluye Solidaridad Obrera.

Renfe cancela 325 trenes

La segunda jornada de huelga parcial convocada por el sindicato CGT para este miércoles 14 de julio ha provocado la cancelación de unos 325 trenes, entre AVE y Larga Distancia, Media Distancia y Mercancías, según se desprende de la resolución de servicios mínimos fijado por el Ministerio de Fomento. Los paros coinciden con el inicio del puente de agosto del día 15, festividad en la mayoría de comunidades de España y una de las jornadas en las que se espera mayor movilidad en las vacaciones de verano de los españoles. Se trata del segundo de los cuatro días de paro parciales a los que CGT llama a los trabajadores de Renfe, tras el realizado el pasado 31 de julio, y supondrá una parada de cuatro horas, entre las 12.00 y las 16.00 horas y entre las 20.00 y las 24.00 horas. Las dos próximas jornadas de paros están previstas para el 31 de agosto y el 1 de septiembre.

Respecto a los servicios mínimos, a nivel nacional en los trenes de cercanías se garantiza una operativa al 75% en horas punta y al 50% en el resto del día; en trenes de media distancia se ha establecido el 65% de los servicios habituales; en AVE el 78%; y en trenes de mercancías se han establecido unos servicios del 25% sobre el servicio habitual

En el caso del servicio de Cercanías que Renfe presta en una docena de ciudades, entre ellas Madrid y Barcelona, los servicios mínimos cubren la mitad del servicio, el 50%, porcentaje que se eleva hasta el 75% en el caso de coincidir con franjas de ‘hora punta’. En Rodalies de Catalunya las afectaciones se darán de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 24:00, cuando los servicios mínimos serán del 40%. El resto del día se operará el servicio habitual.

El Ministerio de Fomento atribuye los porcentajes de servicios esenciales al hecho de que los paros se convocan en un día de “excepcional movimiento de viajeros”. “Coinciden la movilidad propia de días laborales con la operación salida y retorno vacacional, y con el inicio del puente del 15 de agosto, afectando, por tanto, a todos los tipos de trenes”, argumenta Fomento.

“De no determinarse servicios mínimos, el ejercicio del derecho a la huelga originaría un daño superior e innecesario para los ciudadanos”, concluye el Ministerio, que alerta del colapso de las carreteras de acceso a las grandes capitales en caso de restringir el servicio de Cercanías o el perjuicio que se causaría al “excepcional” número de viajeros que ha reservado “con gran antelación” billetes para estas fechas.

En su resolución, el Ministerio de Fomento atribuye los porcentajes de servicios esenciales al hecho de que los paros se convocan en un día de “excepcional movimiento de viajeros”. “Coinciden la movilidad propia de días laborales con la operación salida y retorno vacacional, y con el inicio del puente del 15 de agosto, afectando, por tanto, a todos los tipos de trenes”, argumenta Fomento.

Metro Madrid sin vigilancia

Alternativa Sindical ha convocado una huelga indefinida de vigilantes de Metro de Madrid que comenzará a las 6 horas de este martes y que cifran que afectará a un total de 550 trabajadores de Ombuds, responsable de la seguridad de las cocheras, la Línea 7 y la 9. El pasado viernes 2 de agosto finalizaba el plazo que fijaron a la empresa abonase la nómina de junio y la paga extra de julio a sus 8.000 empleados, además de resolver sus deudas de más de 40 millones de euros entre Hacienda y la Seguridad Social.

El sindicado califica de «pasividad, dejadez e irresponsabilidad» la actitud de la compañía. «Llevan desde mayo sin cobrar sus nóminas y por ello decidieron convocar una huelga indefinida el 8 de agosto en EMT y el día 13 en Metro de Madrid», prosigue Alternativa Sindical. El sindicato presentó una demanda contra Metro de Madrid por los impagos a los trabajadores y a la Seguridad Social de la empresa contratista Ombuds.

Metro de Madrid asegura que “nada más conocer el impago de las nóminas” por parte de la empresa se remitió un burofax a Ombuds requiriéndole información sobre la circunstancia para determinar si concurrían causas de resolución del contrato, y exigiéndole la “subsanación” de estos “incumplimientos de sus obligaciones”, laborales y de seguridad social que infringían lo establecido en los pliegos del contrato. Antes de que la entidad hubiese recibido respuesta a esa petición de información y de subsanación de incumplimientos, la empresa Ombuds fue declarada judicialmetne en concurso de acreedores, algo que, según destacaron desde Metro de Madrid, obliga a Ombuds a seguir los cauces que impone la Ley Concursal y a “mantener” la vigencia de los contratos en los términos y las condiciones que decida la administración concursal y la autoridad judicial para “facilitar la continuidad de la empresa”.

La huelga del suburbano también se mantiene, ya que la oferta lanzada por la empresa afecta únicamente a los 200 trabajadores de la EMT, a quienes la empresa debe las nóminas de junio, julio y la paga extra de este mes, cantidad que ascendería a 3.000 euros. Este ofrecimiento llegó tras concluir sin avenencia el acto de conciliación laboral celebrado ante el Instituto Laboral de la Comunidad de Madrid entre directivos de Ombuds, el Administrador Concursal y el sindicato.

El suburbano madrileño ya se puso a disposición de la Administración Concursal para solicitarle que “tome las medidas necesarias para garantizar el respeto de los derechos de los trabajadores afectados y que lleven a cuanto antes a poder solucionar esta situación, poniéndose a su disposición para proporcionar cuanta colaboración se halle a su alcance”.

Metro Madrid ¿sin vigilantes?

Los vigilantes de seguridad de la Empresa Municipal de Transporte (EMT) y Metro de Madrid han anunciado que el próximo 13 de agosto convocará una huelga indefinida ante el impago de salarios de la empresa contratista Ombuds. El portavoz de Alternativa Sindical, Alberto Garcías, ha señalado que esta huelga se debe a la “pasividad, dejadez e irresponsabilidad” que demuestra Metro al no rescindir el contrato con Ombuds ante el impago de nóminas de 550 trabajadores.

Ombuds, la tercera empresa de seguridad más importante de España, controlada por el fondo de inversión estadounidense JZI y la familia española Cortina, adeuda la nómina de junio y la paga extra de julio a sus 8.000 empleados (en entidades públicas y empresas de todo España) y más de 40 millones de euros entre Hacienda y la Seguridad Social, explica este sindicato.

La huelga comenzará el día 13 de agosto a las seis de la mañana con carácter indefinido; un “método para reforzar sus demandas” junto a la denuncia que interpuso el sindicato en vía de conflicto colectivo ante la sala de lo Social de la Audiencia Nacional por impago de salarios a los trabajadores.

“El parón afecta directamente a los clientes ya que en EMT dejarán de trabajar 200 empleados que actualmente prestan sus servicios, mientras que en Metro de Madrid el número asciende a 550″, señalan en un comunicado.

Por su parte, la Feria de Madrid (Ifema) ha rescindido el contrato con esta empresa de seguridad y fuentes de la institución han señalado que esta actuación “no ha sido para evitar la huelga” porque la rescisión es un proceso que “lleva tiempo” y ya han procedido a la contratación de una nueva empresa.

Más de 700 trenes cancelados por la huelga

Renfe cancela hoy la circulación de 707 trenes, ante los paros parciales que CGT ha convocado en la compañía ferroviaria para esta jornada, que coincide con uno de los días clave de movilidad de viajeros con ocasión de las vacaciones de verano. Se trata del primero de los cuatro días de paros parciales a los que CGT llama a los trabajadores de Renfe, que serán de cuatro horas y tendrán lugar entre las 12.00 y las 16.00 horas y entre las 20.00 y las 24.00 horas.

Del total de trenes cancelados para este miércoles, 230 son de AVE y Larga Distancia, y los 477 restantes, de Media Distancia (regionales), según se desprende de la resolución de servicios mínimos que el Ministerio de Fomento ha fijado ante la convocatoria. Esta carta de servicios esenciales garantiza así la circulación de 829 trenes de AVE y Larga Distancia, el 78% del total, y 899 de circulaciones de Media Distancia, el 65%.

En el caso del servicio de Cercanías que Renfe presta en una docena de ciudades, entre ellas Madrid y Barcelona, los servicios mínimos cubren la mitad del servicio, el 50%, porcentaje que se eleva hasta el 75% en el caso de coincidir con franjas de ‘hora punta’. Respecto a los trenes de Mercancías, tienen la circulación garantizada el 34% de los habituales. Fomento fija estos servicios mínimos tanto para la convocatoria de este miércoles, como para las otras tres programadas por el sindicato, minoritario en el comité de empresa de Renfe, fijadas para los días 14 y 30 de agosto y el 1 de septiembre.

De esta forma, miles de viajeros se verán de nuevo afectados en el inicio o el retorno de sus vacaciones por unos paros que se convocan periódicamente año tras año por los sindicatos coincidiendo con las fechas de mayor demanda (Navidad, Semana Santa, verano y puentes). Pese a que en la mayor parte de los casos el seguimiento de los paros es mínimo o incluso se desconvocan días antes de que se produzca, el establecimiento de servicios mínimos obliga a cancelar cientos de trayectos, con el consiguiente trastorno a los viajeros.

El Ministerio atribuye los porcentajes de servicios esenciales al hecho de que los paros se convocan en un día de “excepcional movimiento de viajeros”. “Coinciden la movilidad propia de días laborales con la operación salida y retorno vacacional, y con el inicio del puente del 15 de agosto, afectando, por tanto, a todos los tipos de trenes”, argumenta Fomento. “De no determinarse servicios mínimos, el ejercicio del derecho a la huelga originaría un daño superior e innecesario para los ciudadanos”, concluye el Ministerio que alerta del colapso de las carreteras de acceso a las grandes capitales en caso de restringir el servicio de Cercanías o el perjuicio que se causaría al “excepcional” número de viajeros que ha reservado “con gran antelación” billetes para estas fechas.

A pesar de ello, CGT estima que los servicios mínimos decretados son “desmedidos” y que generan un “enorme desequilibrio entre el derecho fundamental de huelga y el derecho a la movilidad”. Este sindicato es minoritario en Renfe, y solo obtuvo 2 de los 13 representantes del comité de empresa en las últimas elecciones sindicales celebradas el pasado mes de mayo.

Con su convocatoria de huelga, que sucede a la que CC.OO. llevó a cabo en la operadora el pasado 15 de julio, el sindicato reclama un aumento de la plantilla de Renfe. Además, denuncia la “imposibilidad” de cumplir el “espíritu” de la reducción de la jornada laboral semanal a 37,5 horas ante la decisión de la empresa de aplicarla diariamente, con una disminución de 17 minutos del tiempo de trabajo, en vez de forma acumulada, sumando días libres.