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Muestra de cien años del Ponferrada-Villablino

El Museo del Ferrocarril de Ponferrada acogerá a partir de hoy la exposición fotográfica ‘Cien años del ferrocarril Ponferrada-Villablino’, una muestra que pretende recordar el centenario del tren minero que dio vida a las comarcas del Bierzo y Laciana de la mano de la industria del carbón. Comisariada por el investigador Víctor del Reguero, podrá visitarse de manera gratuita hasta el 9 de febrero en la capital berciana, aunque existe el prpósito de continuar su periplo expositivo en otras localidades del trazado.

La presentación de la muestra tendrá lugar este jueves a las 12.30 horas y contará con la asistencia del alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón; la concejala de Cultura, Concepción de Vega; y del presidente del Consejo Comarcal, Gerardo Álvarez Courel. También estarán presentes el director del MSM de Sabero, Roberto Fernández, y el director de los museos municipales de Ponferrada, Francisco Javier García Bueso.

En este proyecto concebido por el Museo de la Siderurgía y la Minería (MSM) de Castilla y León, con sede en la localidad leonesa de Sabero, también colaboran el Ayuntamiento de Ponferrada, el Consejo Comarcal del Bierzo y el Club Xeitu. Situada junto a la colección de locomotoras de vapor que conserva el Museo, la exposición busca evocar la historia de la línea ferroviaria construida hace ahora un siglo por la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP).

A través de varios paneles explicativos y 45 fotografías, buena parte de ellas de autores españoles y extranjeros, y otras de época cedidas por particulares y archivos, la muestra recoge la historia y de este histórico ferrocarril. Además, la exposición se completa con un vídeo en formato súper 8, enteramente inédito, en el que se reviven escenas y lugares del tren minero. La grabación de 1978 es obra de Josefa López Montoto y ha sido cedida para la ocasión por el Museo del Ferrocarril de Asturias.

Desde su construcción en 1919 fue explotado por Minero Siderúrgica de Ponferrada, transportando carbones propios como de otras explotaciones mineras además de viajeros, mercancías varias en régimen de paquetería y correos. Este servicio dejó de prestarse el 10 de mayo de 1980. En la década de los 80 también se dejó de transportar carbón de otras empresas y de transbordar carbón a la red de Renfe. Desde octubre de 2012 se encuentra sin servicio y a cargo de la administración concursal de Coto Minero Cantábrico (CMC).

Fue un milagro que el trazado estuviera listo en diez meses, cuando el plazo de ejecución era en general de catorce. Un milagro que cambió el Bierzo y Laciana. Que convirtió a Ponferrada en una ciudad industrial y a Villablino, localidad donde las mantequerías y el ganado tenían su peso, en cabecera de una cuenca minera.

Paralelamente, el comisario de la exposición publica un libro a modo de catálogo, en el que se recogen 125 imágenes para relatar la historia del ferrocarril y sus protagonistas. La obra se suma a otros trabajos de Víctor del Reguero sobre la historia de la zona, entre los que destacan los libros ‘Las gafas del Belga’ y ‘El tiempo de la Minero’.

Metro Madrid, un siglo de historia

Cuando Alfonso XIII inaugura el metro de Madrid, el 17 de octubre de 1919, ni tan siquiera pudo imaginar que el suburbano se convertiría pocos años después en el medio más popular de transporte y que, con el devenir de los años, sería referencia obligada para todas las redes que se construyen en el mundo. Aquel metro, de cuatro kilómetros de longitud y ocho estaciones, es un siglo después una compleja red de transporte con 302 estaciones y 294 kilómetros de recorrido. En sus cien años de historia, el metro de Madrid ha superado los límites de la capital y hoy llega a doce municipios; y absorbe más del 40% de la demanda de transporte público de la Comunidad de Madrid, con 657 millones de viajeros (2018).

El 17 de abril de 1917 comenzaron las obras del metropolitano, no exentas de dificultades. Tras 2 años y 3 meses, el proyecto se convirtió en realidad y el 17 de octubre de 1919 el rey inauguraba la línea Norte-Sur de la denominada Compañía Metropolitano Alfonso XIII. Este primer tramo de la red constaba de ocho estaciones: Puerta del Sol, Red San Luis, Hospicio, Bilbao, Chamberí, Martínez Campos, Ríos Rosas y Cuatro Caminos. En total cubría una distancia de 4 kilómetros.

Aunque la red de metro no se inauguró hasta 1919, los primeros proyectos para que Madrid pudiese disponer de este medio de comunicación rápido y eficaz se remontan a la última década del siglo XIX. Desde 1863 Londres tenía ya un suburbano y París lo tendría en 1900. Fueron varios los ingenieros españoles que pretendieron la concesión. Pero después de varios planes desestimados por incompletos, en 1914 se acepta el proyecto del ferrocarril metropolitano de Madrid firmado por los ingenieros Miguel Otamendi, Antonio González-Echarte y Carlos Mendoza, que proponen cuatro líneas: Línea 1: Norte-Sur (C. Caminos-Progreso); Línea 2: Este-Oeste (Ferraz-Puerta del Sol-Goya); Línea 3: del Barrio de de Salamanca (a lo largo de la calle de Serrano, partiendo de la Plaza de la Independencia enlazando con la línea 2 y 4); y Línea 4: de los Bulevares (Ferraz- Bulevares- Alcalá).

La intervención del monarca resulta decisiva (de hecho se constituye la sociedad bajo el nombre de Compañía Metropolitano Alfonso XIII), porque la compañía estuvo a punto de abandonar la idea por falta de financiación. El rey contribuyó entonces con un capital de un millón de pesetas al fondo de ocho millones que se necesitaba para iniciar el proyecto, salvando así su construcción.

Los tiempos, al parecer, no difieren de los actuales y surgen casi de inicio los problemas con el Ayuntamiento, ya que se decide el comienzo de las obras en la Puerta del Sol, esquina a Alcalá, en julio de 1917 con la licencia municipal aún en trámite. Por fin, el 17 de octubre de 1919 el rey Alfonso XIII inaugura en la estación de ‘Cuatro Caminos’ la línea 1 Norte-Sur del Metropolitano madrileño desde los ‘Cuatro Caminos’ a la ‘Puerta del So’l, con un recorrido de 3.480 metros y ocho estaciones: Cuatro Caminos, Ríos Rosas, Iglesia, Chamberí, Bilbao, Tribunal, Gran Vía y Puerta del Sol.

Pero no es hasta el 31 de ese mes cuando se abre al público las estaciones terminales del recorrido, a fin de que los viajeros se fueran habituando ale nuevo medio de transporte. El primer día de servicio viajaron 56.220 personas y la recaudación fue de 8.433 pesetas de la época. El trayecto completo costaba 15 céntimos en clase única. (En los años veinte el precio rondaba los 22 céntimos, mientras que un litro de leche costaba 20 céntimos, el pan a 66 céntimos por kilo y el kilo de patatas a 0,30).

Las primeras estaciones se construían a escasa profundidad y estaban iluminadas por lámparas de bujías. A partir de 1994 se planteó una nueva estructura de las estaciones de Metro para hacerlas más amplias, más diáfanas y luminosas y más “comprensibles” para el usuario. El primer ascensor de la red se instaló en 1920, en la estación de Gran Vía y fue diseñado por Antonio Palacios, mientras que las primeras escaleras mecánicas son de 1961 y se instalaron en Aluche y Plaza de España.

Los primeros coches que entran en circulación en 1919 son los llamados Cuatro Caminos, construidos en Zaragoza por Carde y Escoriaza (actualmente absorbida por CAF). Estos trenes se mantuvieron en circulación durante 70 años, aunque fueron reformados a finales de los años 50 y principios de los 60. Hasta 1945 se introducen hasta seis modelos más de coches clásicos, todos ellos de gálibo estrecho, que es el instalado en las líneas más antiguas (1, 2, 3, 4, 5 y Ramal).

Para celebrar este primer siglo de vida, el suburbano agasajará hoy a sus usuarios con sorpresas y actuaciones de la Orquesta y Coro de la Comunidad. Diez actuaciones repartidas entre las estaciones de Embajadores, Legazpi, Nuevos Ministerios, Callao, Canal, Paco de Lucía, Puerta del Sur, Moncloa, Chamartín y Ópera celebrarán así la histórica fecha. Un quinteto de cuerda, en cada una de ellas, pondrá la música de pequeñas piezas de cinco minutos –entre las 17 y las 19.30 horas– al paso incesante de viajeros que podrán, además, disfrutar de las voces de 40 integrantes del Coro de la Comunidad en Sol –a las 20 horas–.

El Ejecutivo regional asegura que los usuarios «más madrugadores» encontrarán un obsequio en el interior de los trenes –se desconoce la naturaleza del regalo–. El primero de los trenes que recorrerá las vías, en este caso de la línea 1, saldrá de las cocheras de Hortaleza a las 6 de la mañana con los misteriosos detalles a bordo. El tren, decorado con vinilos que recuerdan al histórico modelo en el que viajó el Rey Alfonso XIII el día de su inauguración, parará las estaciones más antiguas de la red –Sol, Tribunal, Iglesia, Ríos Rosas y Cuatro Caminos– donde el Metro tiene reservado otro obsequio: magdalenas que llevarán impreso en su envoltorio el logotipo diseñado especialmente para el centenario.

Exhibición de vapor en Gijón

El Museo del Ferrocarril de Asturias celebra este sábado 20 de abril una Jornada del vapor en la que se pondrán en marcha locomotoras históricas de vapor o diesel que conserva este centro para exhibiciones dentro de su recinto. Los visitantes podrán desplazarse en coches de madera en pequeños viajes por el recinto del museo. Asimismo se realizarán visitas guiadas especiales, de 11.30 a 13.30 y de 16.30 a 18.15 horas. La entrada es gratuita.

Centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias, en el museo de Gijón se puede apreciar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región. El centro ocupa las instalaciones de la antigua estación del ‘Norte’, que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990 con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento, la ciudad obtuvo buena parte de los terrenos de la operadora, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales.

De todo el variado conjunto de elementos que custodia el museo, cedidos en su mayoría por diversas empresas y entidades públicas colaboradoras, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana con estos sectores, y en especial las locomotoras de vapor. La colección de objetos del museo está formado por un total superior al millar de piezas. De ellas, un centenar es material móvil, es decir locomotoras y vagones, de hasta siete anchos de vía diferentes, que constituyen el mayor conjunto de material histórico ferroviario preservado de toda España. Además, se han conservado todo tipo de objetos relacionados con la labor ferroviaria, como faroles, herramientas, señales y teléfonos. Suele organizar alguna circulación con alguna de sus máquinas de vapor en un pequeñoo recorrido por las vías interiores del museo.

El museo se articula en una serie de unidades temáticas que muestran la historia social, económica e industrial asociada al mundo del ferrocarril en Asturias. Estas unidades presentan no sólo pequeño material relacionado con el mundo del ferrocarril, sino también mas de medio centenar de piezas de material móvil restaurado, alguna de ellas en funcionamiento, procedentes de la red ferroviaria asturiana, una de las más densas de España. El museo organiza exposiciones temporales dedicadas a los ferrocarriles y el patrimonio industrial, así como otros temas que complementan los contenidos de la exposición permanente. Además, cuenta con un centro de documentación que reúne un valioso conjunto de testimonios gráficos y documentales, fundamental para el conocimiento de la historia industrial y el mundo del ferrocarril.

La entrada a lo largo de esta jornada será totalmente gratuita y durante la visita los que se acerquen al Museo del Ferrocarril también podrán disfrutar de las actividades habituales que ofrece, como el simulador de conducción del que dispone el centro.

‘Eso no estaba en mi libro de Historia’

Publicaciones sobre la historia del ferrocarril se pueden encontrar a decenas. Pero hay obras que, sin lugar a dudas, merecen un lugar destacado en cualquier biblioteca ferroviaria. No tanto por la novedad de lo que en ellas podamos encontrar, que también, sino por la forma de narrar las historias que componen sus páginas. Y eso es lo que ocurre con ese magnífico libro recientemente publicado por el leonés Gonzalo Garcival: ‘Eso no estaba en mi libro de Historia del Ferrocarril’, editado por la analuza Almuzara.

Gonzalo Garcival (Sabero, León), 1944) es uno de los grandes maestros de nuestro mundo ferroviario (y que, por desgracia, cada vez son menos). La solvencia, conocimiento y erudición de este enamorado de los trenes es de sobra conocida. Pero no está de más que hagamos un somero repaso a su trayectoria. Se graduó en la Escuela Oficial de Periodismo, donde ingresó tras abandonar los estudios de Derecho en la Universidad de Oviedo. En 1969 se incorporó a la redacción de ABC, hasta que en 1975 se convirtió en redactor jefe de ‘Vía Libre’, órgano corporativo de Renfe. En 1983 se integró en el Gabinete de Información y Relaciones Externas de la compañía ferroviaria. Desde allí participa en la creación de la revista mensual ‘Trenes Hoy’, absorbida por la quincenal ‘Líneas del Tren’. Entre otras cabeceras, ha colaborado en Blanco y Negro, Diario 16, El Mundo, Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Sábado Gráfico, Época, Interviú, Historia 16, Leer, Cuadernos Hispanoamericanos, Sal y Pimienta, El Santo, y en periódicos como Diario de León”, La Voz de Asturias, Diario Regional de Valladolid, Sur, Faro de Vigo o Diario de Córdoba. En radio participó en el programa de Antena 3 Radio ‘¡Viva la Gente de Madrid!’, que dirigía Miguel Ángel Nieto, con un breve espacio titulado ‘El Vate Garcival’. Es autor del libro ‘Las Estaciones de Ferrocarril en España’ y ‘Cármina Serrana’. Con el equipo de traducción del profesor de la UCM, Hans A. S. Tromp, participó en la antología Nueva Narrativa Neerlandesa, amén de traducir textos de varios escritores de lengua holandesa.

‘Eso no estaba…’ es un lectura fundamental para aquellos a quienes les apasiona el tren. La obra, como su mismo título indica, se adentra, como señala el mismo autor, en el conocimiento “en su acepción anecdótico-pintoresca y desde luego menos conocida o que de algún modo haya trascendido, muy poco o nada, al gran público, incluido el generalmente mejor informado en cuanto a ferrocarriles”. Es un recopilatorio, sin aparente orden ni concierto, aunque lo tenga en “el mundo de los trenes que, con casi tres siglos de existencia a lo largo y ancho del planeta, no puede ser más rico, más colorista, más fascinante y cargado de sugerencias, tal como se manifiesta en nuestras propias vidas o su reflejo en las letras, las artes plásticas, la música y el cine”

El libro desvela aspectos ricos, variados y curiosos de este medio de transporte que, según su autor, supone “el mayor invento” de interconexión y evolución de sociedades desde la aparición de la imprenta. El Transiberiano, el Orient Express, el Tren a las Nubes, el Al Andalus, el Blue Train, el Glacier Express, el Maharajas Express, el Tren del Té o el Royal Canadian Pacific serán, entre otros, los protagonistas de este volumen, que narra cómo dentro de sus coches se han gestado “grandes hazañas, relatos de leyenda, amores, conspiraciones, crímenes, expediciones, películas o pasiones como la de Sheldon en The Big Bang Theory”, según apunta Almuzara.

En las páginas de este libro se recogen historias como la inauguración en 1830 de la primera línea de ferrocarril del mundo, que unió Liverpool con Manchester; o la primera que circuló por la Península en 1848, si bien once años antes España se adentra en la historia con la inauguración, en Cuba, de la línea La Habana-Güines-Bejucal. El autor se adentra en historias muy curiosas, se pregunta si Leonardo da Vinci ideó la primera máquina capaz de moverse sin utilizar la fuerza de un animal, el significado de la palabra tren y cómo se gestó la primera locomotora en el continente americano, sin olvidar coplas, versos y canciones de otras épocas.

‘Eso no estaba en mi libro…’ no es solo un compendio de conocimiento, sino también, tal y como señala el académico de la Lengua Luis Mateo Díez, “datos, rememoraciones, nostalgias, desgracias, exaltaciones, festividades, la vida misma y el tren que la lleva y la trae. Un libro de agradecimiento y homenaje“.

Digitalización de archivos ferroviarios de Jaén

Las fotografías son fuentes fundamentales para la historia. El maridaje entre el ferrocarril y la fotografía es especialmente fructífero. Surgen de modo coetáneo, a finales del primer tercio del siglo XIX, y desde ese momento la proyección pública del primero tiene como compañera de viaje a las reproducciones de imágenes. Las primeras muestras cinematográficas de los hermanos Lumière recogen la llegada de un tren a la estación de La Ciotat, en la Provenza francesa en 1895. Más adelante, el tren y la imagen, la publicidad y la difusión de los viajes se han convertido en iconos habituales de la sociedad moderna, desde los penachos de humo de las locomotoras de vapor hasta la innovación y modernidad aportada por los trenes de alta velocidad. Hay en este universo ferroviario verdaderas obras de arte.

La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Jaén cederá a la Diputación su archivo documental y gráfico con el objetivo de que sea digitalizado por el Instituto de Estudios Giennenses (IEG). El colectivo, fundado en 1986, posee miles de documentos que quiere poner a disposición de la ciudadanía y ha considerado que la fórmula idónea para ello es contar con este organismo. “El objetivo no es otro que poner a disposición de la Diputación el importante archivo con el que cuenta la asociación, cuyo propósito es que sea un instrumento que esté al alcance de cualquier vecino de la provincia de Jaén, nuestro país o el mundo, porque su propuesta es que el IEG pueda digitalizar todo ese patrimonio para que podamos colgarlo en la red”.

El presidente y el secretario de la asociación, Miguel Ángel Rodríguez y Francisco José González, respectivamente, han mantenido este jueves con el presidente de la Administración provincial, Francisco Reyes. Reyes destaca que este proyecto también supone reconocer “la capacidad que tiene el IEG desde el punto de vista técnico y de recursos humanos y materiales para poder hacerlo, como se ha demostrado en la digitalización del legado de Miguel Hernández“, que ya está en Internet después de que la Diputación lo adquiriera a la familia del poeta.

“Tenemos un archivo histórico que incluye material que abarca desde los comienzos de la historia del ferrocarril en la provincia de Jaén, en el año 1856, tanto de documentos como de archivos gráficos, y nuestra intención siempre ha sido ponerlo a disposición del público, de todas aquellas personas que estén interesadas”, comenta Rodríguez.

Desde la asociación -que tiene como objetivo la promoción del conocimiento y divulgación de los aspectos históricos, sociales, económicos y técnicos ligados a este medio de transporte- se ha contactado con el Instituto de Estudios Giennenses, que “es el mejor vehículo para llevar a cabo este proyecto”, de manera que el archivo se pone a disposición de la Diputación para que a su vez todos los ciudadanos que estén interesados, además de investigadores e historiadores, puedan acceder a esa documentación.

Reyes incide en que esta propuesta “es buena para que así se conozca en la provincia qué ha supuesto el ferrocarril, tanto los aspectos positivos, que son muchos, como los negativos”, entre los que ha citado “su abandono en los últimos años y la necesidad de que se reactive porque es un medio de transporte limpio, sostenible y fundamental para articular el territorio”. Al hilo, no sólo a la alta velocidad, sino también al ferrocarril tradicional “y las acciones urgentes y necesarias” en el territorio jiennense, como intervenir desde Linares-Baeza hasta Granada, “una actuación clave desde el punto de vista del transporte y para acercar Andalucía oriental al centro de España“.

Igualmente, ha hecho alusión a “una reivindicación histórica” de la provincia de Jaén y Andalucía: “el eje Algeciras-Bobadilla que permita poner en funcionamiento el eje central del Corredor Mediterráneo, tal y como lo planteó la Unión Europea”.

La asociación, constituida en 1986, tiene su sede en el interior de un antiguo coche de pasajeros de la serie 5.000, al AAR-5058, construido en 1947 y apartado en la vía VIII de la estación de ferrocarril de Jaén. Originalmente se trataba de un coche de uso mixto para pasajeros y cafetería, siendo los departamentos de pasajeros de 1ª Clase. Hoy en día es el único superviviente de su serie, pues todos los demás fueron desguazados en su momento. Cedido por Renfe, su interior se vió reformado en 1989 para adecuarlo a su nuevo uso.

(Imagen grabado de la inauguración de la estación de Jaén. Vía Libre)

El Tren de la Fresa vuelve este sábado

El sábado 23 de septiembre arranca la segunda fase de la temporada 2017 del Tren de la Fresa, que este año se extenderá hasta el 29 de octubre y para la que están programados 13 viajes que se realizarán los sábados y domingos, con salida de la histórica estación de Príncipe Pío a las 09.50 horas y regreso desde Aranjuez a las 18.55. La composición estará formada por los coches de madera denominados ‘Costa’, construidos entre 1914 y 1930, un coche de viajeros de segunda clase perteneciente a una de las primeras series de coches metálicos encargados por Renfe entre 1947 y 1953, un vagón y un furgón de los años 60 destinado en su origen al jefe de tren.

El programa del viaje mantiene la posibilidad de elegir entre cuatro rutas con diferentes precios en función de las actividades a realizar en Aranjuez. Además de la tradicional ruta con visita guiada al Palacio Real y una visita libre al Museo de Falúas, se puede optar por un paseo por el Tajo a bordo del Barco Turístico de Aranjuez y las visitas guiadas a los Jardines del Príncipe y de la Isla; un viaje a bordo del Chiquitrén por parte del casco histórico y el espectacular Jardín del Príncipe, junto con una visita guiada al Jardín de la Isla; o la posibilidad de realizar el viaje de ida y vuelta disfrutando de una jornada libre por Aranjuez.

Más de 175.000 pasajeros han viajado a bordo de los históricos coches de madera de Tren de la Fresa desde que en 1984 se promoviera la idea de rememorar el recorrido del que fue el primer ferrocarril de Madrid y el segundo de la Península. Hoy el recorrido se ha transformado en un atractivo viaje en tren al que se suman la riqueza arquitectónica, artística, paisajística, cultural y gastronómica del Real Sitio de Aranjuez, una ciudad que conserva todo el sabor y esplendor de su regia historia.

En 2015, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) dio un paso más en la protección y reconocimiento de la ciudad de Aranjuez al declararla como “lugar de excepcional valor universal”. Cinco años antes, en la Exposición Universal de Shanghái 2010, el Tren de la Fresa fue elegido para estar presente en el stand de ICOM (Consejo Internacional de Museos), donde se mostraba la realidad de los museos en los cinco continentes, como ejemplo de contribución de un museo a la revitalización y el dinamismo económico a través de un producto de turismo cultural.

El Tren de la Fresa rememora la puesta en marcha del primer ferrocarril de Madrid que unió la capital con el Real Sitio de Aranjuez. Ese primer tramo de apenas 50 kilómetros era en realidad un planteamiento estratégico que nacía “buscando el mar” y que se pudo consolidar gracias al tesón y a la osadía de su promotor, el marqués de Salamanca. Hubo varios proyectos antes de realizarse el definitivo y en todos se eligió Aranjuez como final de la línea porque en aquella época la Corte pasaba grandes temporadas allí y era cita de la aristocracia y de las gentes relacionadas con Palacio.

Las obras de la nueva línea se dieron por concluidas el 8 de febrero de 1851 y un día después se celebró su inauguración. La presentación en sociedad de tan magno acontecimiento se convirtió casi en una fiesta popular, dada la masiva asistencia de gente, con la reina Isabel II y la plana mayor del Gobierno, con Bravo Murillo a la cabeza, quienes tras la celebración de una misa en la cabecera de la línea realizaron el viaje de ida y vuelta completo. Los actos se prolongaron durante todo el día con sendos banquetes en Madrid y Aranjuez.

En un principio, la línea Madrid-Aranjuez fue considerada como un medio para el divertimento de la Corte, pero también sirvió para abastecer al mercado de Madrid de las frutas y hortalizas regadas por el río Tajo. Desde que comenzó a funcionar el servicio de esta segunda línea peninsular, contó con gran aceptación entre la población, fundamentalmente por el envío de los productos de la huerta ribereña a Madrid, destacando la emblemática fresa, producto por excelencia del Real Sitio que da nombre al tren.

Antes del camino de hierro Madrid-Aranjuez, el desplazamiento duraba alrededor de seis o siete horas, con una única diligencia al día de no más de veinte viajeros. Después hubo tres trenes diarios con capacidad de hasta 690 personas, con una duración de hora y media aproximadamente.

El tren parte por segundo año de la estación de Príncipe Pío, encabezado por la locomotora eléctrica 289-015, una máquina histórica de los años 70 perteneciente al Museo del Ferrocarril. Tras él, un coche de viajeros de segunda clase que forma parte de una de las primeras series de coches metálicos encargados por Renfe entre 1947 y 1953. La composición del convoy la completan los tradicionales cuatro coches de madera denominados ‘Costa’, construidos entre 1914 y 1930, que cubrían los servicios de cercanías de la compañía MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante), un furgón y un vagón de la década de 1960.

La salida de Madrid Príncipe Pío se realiza a las 09.50 horas para llegar a la estación de Aranjuez sobre las 10.44. El regreso tiene lugar a las 18.55 desde la estación de Aranjuez y la llegada a Madrid a las 19.48 horas. La segunda parte de la temporad ase reanuda el 23 de septiembre y tendrá su continuación el 24 y 30 del mismo mes. En octubre se han programando viajes los días 1, 7, 8, 14, 15, 21, 22, 27, 28 y 29, que se dará por finalizada la temporada.

Cien años de CAF

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‘La fábrica grande’ cumple cien años. La factoría de Beasain, que ha dado empleo y vida, a todo el Goiherri es, sin lugar a dudas, la locomotora de Gipuzkoa y una de las empresas punteras de España, amén de ser la firma de construcción de material ferroviario con más tradición del país. Y eso que su creación vino precedida de una fuerte crisis que cae como un mazazo sobre la comarca. La intervención del Banco Urquijo es provindencial.

La firma nace en marzo de 1917 con el propósito de explotar los talleres que la Fábrica de Vagones dispone en la vega del Oria. Varias sociedades se suceden al frente de su administración (entre otras Goitia y Compañía, La Maquinista Guipuzcoana y Sociedad Española de Construcciones Metálicas), pero las dificultades económicas la abocan al fracaso.

Tres empresarios afincados en Madrid –Valentín Ruiz Senén, Luis Urquijo Ussía y Santiago Innerarity Cifuentes, junto al comisionista donostiarra Ángel Gascue Minondo- se reúnen en Donostia ante el notario Luis Barrueta para constituir una sociedad que tiene como objetivo la «construcción, compra, venta, alquiler de vagones y de cuantos elementos puedan servir para los transportes, para la explotación de caminos de hierro y tranvías, y aportar al tráfico nacional, material ferroviario». La nueva sociedad se bautiza como Compañía Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) que acabará siendo conocida por sus siglas.

“La Primera Guerra Mundial resulta fundamental para la consolidación de la industria de construcción de material ferroviario en el País Vasco y en el resto de España. Dos factores resultan en este sentido determinantes: por una parte, la imposibilidad de las empresas ferroviarias españolas de seguir abasteciéndose en sus proveedores habituales de Francia, Bélgica, Alemania o Gran Bretaña, ya que sus industrias se centraron en estos años en el esfuerzo de guerra, a lo que se sumaban las graves dificultades para el comercio internacional. De hecho, esta coyuntura facilitó las primeras grandes exportaciones de la industria vasca, en concreto 6.390 vagones suministrados por la fábrica de Beasain a Francia, Bélgica y Portugal”. El párrafo está extraído de la “Introducción a la historia de la industria de construcción de material ferroviario en Euskadi” que Juanjo Olaizola escribió para el VI Congreso de Historia Ferroviaria.

La magnitud que adquiere el negocio le obliga a dotarse de mayores recursos. En su búsqueda, tantea ámbitos cada vez más amplios e inicia una ambiciosa carrera que le llevará a superar muy pronto el techo comarcal de Beasain y Goiherri, para proyectarse en los mercados nacional y extranjero. La empresa guipuzcoana pronto se convierte en el principal constructor de vagones del país, suministrando vehículos completos y toda clase de accesorios a la práctica totalidad de compañías concesionarias españolas, así como a otras sociedades constructoras de material móvil, según asegura Olaizola.

La misma fuente apunta a que con la constitución de Renfe en 1941, la empresa estatal se convertiría en el principal cliente de la firma vasca que, en aquellos años, se asentó en la construcción de locomotoras, con el suministro de las magníficas máquinas eléctricas de la serie 7500. Otros clientes como el Metro de Madrid también adquirieron, progresivamente, un destacado papel en la cartera de pedidos de la compañía. Acuerdos tecnológicos con firmas de prestigio internacional como FIAT, ALCo o Mitsubishi permitieron a CAF dominar el mercado español y realizar, a partir de 1961, exportaciones de componentes, vagones, coches de viajeros, locomotoras diésel y unidades de metro a países como Thailandia, Francia, Yugoslavia, República Democrática Alemana, Túnez, Colombia o Irán. La factoria de Beasain ha ido extendiendo sus tentáculos en otros país, pese a la crisis que ha sufrido el sector ferroviario, que ha sabido capear incorporando otros productos a su cartera.

En estos cien años transcurrido, CAF se ha convertido no solo en el motor económico de Gipuzkoa, sino en una de las empresas españolas de más renombre que compite con las grandes multinacionales del sector. Sus productos (trenes, tranvías y metros) se mueven hoy por las líneas ferroviarias de los cinco continentes. Los 1.650 empleados de aquel lejano 1917, supera los 7.000 en su matriz de Beasain, resto de factorías y filiales.

El Tren Prestige viaja a Extremadura

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El próximo 2 de diciembre dará comienzo la ruta ‘Viaje Real en Tren Prestige por Extremadura’, un itinerario turístico ferroviario que iniciará su marcha desde la estación de Madrid Chamartín y que conmemora el sesquicentenario de la puesta en servicio del Ferrocarril ‘Ciudad Real-Badajoz’ y la inauguración, por parte de la reina Isabel II, de la primera relación ferroviaria peninsular entre Madrid y Lisboa, a través de Extremadura, en diciembre de 1866. El Tren Histórico Prestige celebra este acontecimiento con este itinerario conmemorativo, dividido en 7 viajes, que trasladará a los viajeros a las ciudades Patrimonio de la Humanidad de Cáceres o Mérida, a la monumental Plasencia, capital del Jerte, a Almorchón, histórico nudo ferroviario, y a Badajoz, capital extremeña y ciudad fronteriza. Los viajes ofrecerán comidas a bordo, degustaciones y/o visitas guiadas a instalaciones ferroviarias, servicios todos ellos ofrecidos por la Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril.

El Tren Prestige está compuesto por los singulares y lujosos coches restaurante que se fabricaron durante el quinquenio 1926-1930 en distintos talleres de nacionalidad inglesa, francesa y española para la Compagnie Internationale des Wagons-Lits (CIWL) y que actualmente forman parte de la colección del Museo del Ferrocarril de Madrid. También se incluirá en este viaje el lujoso Coche salón Renfe ZZ-1102 fabricado en esa misma época para el transporte de autoridades.

En 1988 Renfe compró a la Compañía Internacional de Wagons-Lits (CIWL) los coches restaurante WR-3566, WR-4067, WR-3580, WR-4078 y WR-2746, fabricados entre 1926 y 1930 en distintos talleres del Reino Unido, Francia y España. El propósito era modernizarlos y formar con ellos una composición de época para realizar trenes chárter de lujo ofreciendo un total de 184 plazas. La transformación se llevó a cabo en 1991 en los talleres de la CIWL en Irún y su objetivo era que mantuvieran su estética de los años veinte, pero con la comodidad y el confort actual. Para lograrlo se desmontó totalmente el interior, instalando en cada uno de ellos una moderna cocina completamente equipada y reduciendo en todos ellos el número de plazas. Además se renovó la instalación eléctrica y se les dotó de sistema de climatización y megafonía. En la reconstrucción del interior se aprovecharon las maderas nobles existentes, conservando su decoración y aspecto original.

En 1999 Renfe cedió la subserie completa al Museo del Ferrocarril de Madrid, que desde entonces la gestiona y comercializa para realizar servicios especiales, turísticos o chárter. El tren ‘Prestige’ se utiliza en eventos especiales para grupos y en recorridos por diversas comunidades autónomas.

El desarrollo de la circulación por Extremadura, se ha dividido en siete viajes diferenciados, que se comercializan de forma independiente. El viernes, 2 de Diciembre, desde la estación de Chamartín comenzará el viaje de este Tren Prestige, a las 15.13 horas, con primera parada en la ciudad de Puertollano. Las prestaciones que se van a dar a bordo a los viajeros pasa por una comida de Aromas Extremeños ofrecida por Gonzalo Valverde. El viaje terminará a las 19.30 horas en Puertollano. En los días sucesivos, hasta el 8 de diciembre, el tren irá recorriendo ciudades como Mérida, Badajoz, Cáceres, Plasencia o Monfragüe entre otras.

Esta actividad pone punto final a los eventos programados durante 2016 para conmemorar los 150 años del ferrocarril Ciudad Real-Badajoz, inaugurado el 23 de noviembre de 1866. Los actos realizados para celebrar este aniversario han estado organizados por la Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril y han incluido exposiciones, publicaciones, seminarios, cine, viajes y visitas, con el objetivo de dar a conocer la importancia del ferrocarril en Extremadura, que no solo la vertebró de este a oeste, sino que permitió el establecimiento de las comunicaciones con Madrid y Lisboa y supuso un revulsivo económico sin precedentes.

125 años del tren de Bétera a Valencia

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Un tren especial recordará este sábado la inauguración hace 125 años de la línea entre Bétera y Valencia. Sobre las 11 de la mañana, en la estación del metro de Godella se descubrirá una placa conmemorativa; después el vonvoy saldrá con rumbo a Bétera. Será una “oportunidad de viajar en el tiempo en el Trenet de toda la vida”, explican aficionados al ferrocarril.

“Muy pronto, tal vez á principios de la próxima semana, nuestra provincia contará con un nuevo ferro-carril de vía estrecha que enlazará á Valencia con la villa de Bétera, uniendo los carriles de acero á los pintorescos pueblos de Burjasot, Godella, Rocafort y Moncada. Esta nueva vía férrea ha sido construida, como no ignoran nuestros lectores, por la Sociedad Valenciana de Tran-vías. La concesión es desde el puerto del Grao á Bétera, pero ahora solo se pondrá en explotación el trayecto de Valencia al final de la línea. Los trabajos para la otra sección han comenzado, y es casi seguro continuarán sin interrupción hasta dejarlos terminados en brevísimo plazo”. De esta forma comienza la crónica periodística que narra el viaje inaugural del Trenet.

“El ferro-carril de Bétera responde a una necesidad. Los pueblos que cruza, excepto Burjasot, necesitaban hace tiempo medios fáciles y rapidísimos de comunicación. Pídenlo la extracción de sus ricos y abundantes frutos y la numerosa población que dentro de contados días utilizará todas esas ventajas. El trayecto, desde la estación de Marchalenes á Bétera, es de 18 Kilómetros. Mas que viaje será un paseo de recreo. El camino ofrece los mayores encantos. Cuando la locomotora deja la estación de Valencia y cruza la feraz huerta que sirve de entrada á la pintoresca planicie de Burjasot, el viajero descubre desde los carruajes un panorama de verdura, cortado por alegres pueblos, frondosos jardines y risueñas alquerías ó elegantes chalets”.

Poco queda de aquella época en la actual línea 1 del metro, salvo que mantiene la capacidad de comunicar la capital de la Comunitat con poblaciones como Burjassot, Paterna, l’Eliana, la Pobla de Vallbona, Benaguasil y Llíria, estación término. En origen, la empresa gestionada por Juan Navarro Reverter tenía la base de operaciones en Marxalenes, donde dentro de un parque subsiste la estación reconvertida en un centro de atención a discapacitados, así como un pequeño museo.

El paso del ferrocarril por esas poblaciones era símbolo de riqueza y progreso. Treinta y seis años antes había entrado en servicio la primera línea de Valencia, que llegaba hasta el Grao, aunque en lo que se refiere a vía estrecha el precursor fue la implantación del tranvía en 1876, desde la ciudad hasta el Marítimo.

Años más tarde, entre 1891 y 1893, se construyeron las líneas a Bétera, Rafelbunyol y Grao, con una nueva Estación Central de Valencia, llamada Pont de Fusta o Santa Mónica. Con estos proyectos se generó una primera red de ferrocarriles económicos que comunicaban Valencia con su área metropolitana. Esta sociedad no era la única empresa del sector, sino que había otras como la Compañía de Tranvías del Norte de Valencia, la Compañía General de Tranvías, la Compagnie Genérale des Tramways de Valence (La Lyonesa) o la Sociedad de Carbones Minerales de Dos Aguas y Ferrocarril del Grao de Valencia a Turís.

Tranvías, ferrocarriles y empresas que se fusionaron hasta que en 1917 se creó la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) y con ello la explotación conjunta. En 1964 esta compañía pasó al Estado a través de Feve, cerrándose así la larga historia del Trenet valenciano en manos de concesiones privadas, y que luego llevaría a Ferrocarrils.

La crónica de la época recobra hoy vida y con ella afloran los recuerdos de otra época. “Rodó el trén por los acerados carriles, y cruzando las estaciones, entrada ya la noche, llegó a Valencia muy cerca de las nueve, poniendo fin á la agradable e improvisada excursión”.

La herrumbre amenaza a dos de los históricos viaductos del Trenet

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El Trenet es pura arqueología industrial. Esta vía métrica, inaugurada el 28 de octubre de 1914, supuso un hito en el desarrollo económico de las dos comarcas de la Marina. Con todas sus incomodidades, cumplió durate buena parte del siglo XX un papel fundamental para el transporte de pasajeros y mercancías. La línea sobrevive, pese a los muchos golpes que recibe. Pero el anuncio de cierre entre Dénia y Calp (deterioro de la vía y falta de seguridad de los convoyes) alerta a los vecinos.

Ferrocarriles de la Generaltat Valenciana (FGV) no avanza la fecha en la que la Marina Alta volverá a tener tren. Aseguran que el próximo año se acometerán obras para solventar los problemas (las traviesas de madera saltan hechas astillas). Dicen que modernizarán la vía (bloqueo automático y el sistema de protección automática de trenes). Prometen que el centenario tren recibirá fondos para su mantenimiento. Y, sin embargo, todo el mundo piensa que el centenario tren no volverá a circular nunca más.

Hay gente que se muestra preocupada por el futuro de algunas de las infraestructuras de esta centenaria línea. Tras décadas de escasísimas inversiones, es notable el abandono en los cientos de traviesas, en estaciones y apeaderos ruinosos como el de Benissa y el del Ferrandet y en los puentes metálicos corroídos por el óxido. Preocupa en particular el estado de herrumbre de dos de los viaductos más impresionantes del centenario trazado. Sin utilidad aparente, pueden acabar, como tantos otros, en manos del chatarrero. Los viaductos del Quisi o Santa Ana y del Ferrandet son dos prodigios de ingeniería. Pero no se salvan del desgaste que ha sufrido esta línea en sus más de cien años de existencia. Ambos cuentan en sus laterales con pasos peatonales protegidos con barandillas. Pero en el del Quisi, que alcanza los 35 metros de altura y tiene una plataforma de 120 metros de longitud, esos pasos crujen cuando se pisan.

Están, como toda la estructura de este puente, considerada la obra más emblemática de la Línea 9, más que corroídos por el óxido, que ha carcomido e incluso agujereado las planchas peatonales. La barandilla, también con una herrumbre más que evidente, no ofrece muchas garantías de seguridad. Para expertos en arqueología industrial, este viaducto es de los más bellos del sistema ferroviario. Se aguanta sobre pilares de hierro que, a su vez, se sustentan en una peana de sillares de piedra.

El puente del Ferrandet, que salva el profundo barranco del Pou Roig, se sostiene, en cambio, sobre recios pilares de piedra. La plataforma de hierro también está oxidada, pero sobrelleva mejor el deterioro que la del Quisi. Aún así también preocupa su mantenimiento.

El Trenet, orgullo de esta zona durante años, es hoy puro recuerdo. La importancia de esta línea ha sido gigantesca: facilitó el transporte económico de personas y mercancías, potenció el crecimiento urbano, agroindustrial y demográfico y contribuyó a la expansión de los puertos de Alicante, Altea y Dénia; durante los últimos lustros ha adquirido relevancia turística y siempre tuvo un peso indiscutible en el ideario sentimental de los habitantes de la Marina, para quienes durante generaciones el Trenet fue su tren. Y eso que cubrir el trayecto entre Dénia y Alicante, una distancia de poco más de 90 kilómetros, cuesta la friolera de 177 minutos. Entre Dénia y Benidorm, los convoys circulan a una velocidad de 42 kilómetros a la hora; y entre Benidorm, donde hay transbordo porque se pasa de la Línea 9 a la 1, y la capital alicantina, a 48 kilómetros por hora.

Pero a principios del siglo XX el trazado de esta línea métrica fue un acontecimiento singular. Hubo que contruir 2,5 kilómetros de túneles, 7 viaductos, 17 puentes metálicos de más de ocho metros, 38 pasos inferiores o superiores. Asimismo, el trazado – del que 35 kilómetros discurren en terraplén y 40 en trincheras- cuenta con un 25% de curvas de radio inferior a quinientoos metros. La línea representó una notable mejora de las comunicaciones para la comarca de La Marina, así como una importante contribución a la potenciación del puerto de Denia. En los primeros años transportaba hasta Alicante y su puerto las más variadas mercancías de La Marina.

Poblaciones intermedias, como Altea, Benidorm o Calpe vieron facilitado el transporte de mercancías y viajeros, muy especialmente, a partir del crecimiento demográfico que se experimentó con la llegada del turismo a algunas poblaciones de la comarca, entre las que destaca Benidorm. Pese al auge del transporte por carretera a partir de la mejora económica de los años 50, el ferrocarril cumple una función social muy importante como medio de transporte de viajeros.

En la actualidad la conexión Alicante-Denia forma parte de la red del Tram de Alicante que combina un sistema de tren-tram- tranvía y tren diésel, con cinco líneas en servicio, distribuidas a lo largo de más de cien kilómetros, con 71 estaciones, y llega a 13 municipios. ¿Sobrevivirá?

(Imagen Esteban Gonzalo)