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Renfe lanza una tanda de billetes AVE a 25 euros

Renfe lanzará este próximo domingo, 25 de febrero, una nueva tanda de 25.000 billetes para viajar en tren AVE con un precio único de 25 euros, anuncia el ministro de Fomeno, Íñigo de la Serna. La compañía retoma, con esta venta puntual, una iniciativa que ya llevó a cabo el pasado año, con motivo del 25 aniversario de la inauguración del primer AVE del país, y que tuvo una importante acogida por parte de los viajeros.

Las nueve tandas de 25.000 billetes a 25 euros que Renfe lanzó el pasado año se comercializaron en tiempos récord, en la mayoría de los casos en menos de una hora. La nueva remesa se ofertará en la madrugada de este domingo día 25 de febrero y también será de 25.000 billetes a 25 euros, según detalla el titular de Fomento durante un viaje en tren a Barcelona para conmemorar los diez años de la puesta en servicio del AVE a la Condal. Durante esta década un total de 85 millones de viajeros han viajado en AVE por la línea entre las distintas ciudades que une, de los que 35 millones lo hicieron directamente entre Madrid y Barcelona.

El AVE celebra su décimo aniversario tras haber superado al ‘puente aéreo’, su principal competidor, en cuota de mercado. El tren de Alta Velocidad superó la cota del 50% frente al avión en mayo de 2012, cuatro años después de su puesta en servicio, y actualmente acapara el 63% de los viajeros. Según Fomento, la puesta en servicio de este corredor AVE ha supuesto multiplicar casi por seis el uso del tren en esta relación y ha ahorrado 1.300 millones de euros en externalidades, esto es, en costes relacionados con la contaminación, seguridad y los accidentes que se hubieran registrado en caso no existir la línea de Alta Velocidad.

Durante el pasado año, el AVE Madrid-Barcelona transportó en su conexión directa entre las dos capitales 4,11 millones de pasajeros, el 61,1% del total y casi el doble respecto a los 2,33 millones (el 38,9%) que optaron por el ‘puente aéreo. En el conjunto de sus diez primeros años de servicio, este tren de Alta Velocidad ha transportado a más de 35 millones de viajeros.

La cuota del AVE frente al transporte aéreo en la conexión entre estas dos ciudades, la de mayor número de viajeros de todo el país, es inferior a la que el AVE ha logrado en sus enlaces con otras ciudades. En la conexión Madrid-Valencia el AVE copa el 87% de los pasajeros frente al avión. Este porcentaje se sitúa en el 85,9% en el caso del AVE más longevo, el Madrid-Sevilla, y en el 79,8% en uno de los más ‘jóvenes’, el Madrid-Alicante.

Con el fin de seguir plantando cara al avión y, sobre todo, atraer viajeros del vehículo privado y de las nuevas formas de movilidad en coche compartido, coincidiendo con el décimo aniversario del AVE a Barcelona, Renfe ha anunciado la puesta en marcha de un AVE ‘low cost’ en este corredor el próximo año. Este nuevo servicio, que se denominará EVA, ofrecerá billetes para viajar entre Madrid y la Ciudad Condal a unos 60 euros, un precio un 25% más barato respecto a la tarifa media actual incluyendo descuentos. Renfe espera ganar un millón de nuevos viajeros con el nuevo AVE a Barcelona que prevé poner en marcha con una oferta inicial de cinco relaciones por sentido.

La conexión AVE entre Madrid y Barcelona se puso finalmente en servicio el 20 de febrero de 2008, fecha a la fecha inicialmente fijada en diciembre de 2007, y doce años después de que en 1995 comenzaran las obras de construcción de la línea. La llegada a la Ciudad Condal supuso el tercer hito de una línea de Alta Velocidad que en los años anteriores ya había llegado primero a Lleida y, posteriormente, a Tarragona.

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Diez años del AVE a Barcelona

Renfe celebra este martes el décimo aniversario de la llegada del tren de alta velocidad a Barcelona con más de 35 millones de pasajeros transportados desde 2008, sólo en su conexión directa con Madrid, y más de 60 millones si se cuentan las demás estaciones de este corredor ferroviario. La llegada del AVE a Barcelona el 20 de febrero de 2008 permitió conectar la Ciudad Condal a través de servicios de alta velocidad con Andalucía -inicialmente vía Madrid y posteriormente a través de un ‘by pass’ en el sur de la capital- y reducir los tiempos de viaje con destinos del País Vasco, Asturias y Galicia, vía Zaragoza. A los datos de los trenes AVE se suman, además, los viajeros de los servicios de media distancia y alta velocidad (Avant) que circulan por la línea entre Figueras, Gerona y Barcelona y entre esta última y Camp de Tarragona y Lérida.

La celebración de los diez años del AVE en Barcelona coincide con el reciente anuncio de Renfe del lanzamiento de un nuevo servicio de alta velocidad ‘inteligente’, bautizado como EVA, que operará entre Madrid y El Prat de Llobregat (Barcelona) a partir de 2019. Se trata de un nuevo concepto de viaje para un nuevo tipo de viajero que pide inmediatez, personalización, servicios y pagar exclusivamente por los servicios que necesita, por lo que el precio medio será entre un 20% y un 25% (60-65 euros) inferior al AVE.

Con esta nueva marca, Renfe se prepara para la apertura del transporte ferroviario de viajeros a la competencia, que llegará con la liberación del mercado a partir de 2020. La operadora espera captar un millón de pasajeros al año entre los usuarios de la carretera o aquellos que no pueden subir al AVE por la alta ocupación en este corredor. Sólo en 2017, la conexión directa entre Madrid y Barcelona en servicios AVE registró más de 4,1 millones de viajeros, cifra que supone un incremento interanual del 7,6 % y una cuota de mercado del 65 % frente al avión.

El perfil del cliente del corredor Madrid-Barcelona es el de una persona de entre 35 y 44 años, que se desplaza por motivos laborales o de ocio y familiares y que viaja con una frecuencia media superior a diez veces al año. En cuanto a las tarifas, los viajeros optan mayoritariamente por la de ida y vuelta y precios promocionales. La valoración global del servicio es muy alta y los atributos más apreciados son la puntualidad, la rapidez, el confort del desplazamiento y la ubicación de la estación.

Hasta que en octubre de 2003 se abrió al servicio el tramo entre la capital de España y Lérida, en la relación Madrid-Barcelona circulaban cuatro trenes Talgo por sentido que empleaban siete horas en realizar el recorrido entre ambas ciudades. El inicio de la explotación comercial del tramo Madrid-Lérida se produjo con trenes AVE de la serie 100, que realizaban ocho servicios diarios y circulaban a 200 kilómetros por hora. También se pusieron en circulación seis trenes Altaria, que cubrían el trayecto entre Madrid-Barcelona en 4 horas y 35 minutos.

En mayo de 2006, se produjo un nuevo acontecimiento en la relación Madrid-Barcelona, al sustituirse el servicio Altaria por el Alvia, lo que redujo el tiempo de viaje a 4 horas y 15 minutos. Ese mismo mes se activó el sistema de señalización ERTMS, que permitió incrementar la velocidad de los trenes AVE hasta 250 kilómetros por hora. En diciembre del mismo año, se abrió el tramo Lérida-Camp de Tarragona, permitiendo una nueva reducción de tiempos de viaje entre Madrid y Barcelona hasta 3 horas y 55 minutos.

El 20 de febrero de 2008, el AVE enlazó Madrid y Barcelona en 2 horas y 38 minutos, lo que equivalía a una reducción de 1 hora y 17 minutos respecto al tiempo que hasta entonces empleaban los trenes Alvia. Con la llegada del AVE hasta la frontera francesa en 2013, el corredor alcanzó una longitud de 804 kilómetros, mientras que toda la red española de alta velocidad superó los 3.100 kilómetros

¿Peligra el Tramvia Blau?

El Tramvia Blau deja el servicio activo. Este centenario medio de transporte que recorre la avenida del Tibidado va a someterse a una profunda remodelación. Aunque nadie se atreve a pronosticar cuánto eiempo va a estar en el dique seco. TMB asegura que destinará 11 millones de euros para dejar el transporte en condiciones de circular “con seguridad” muchos más años. Pero no habla ni de plazos ni de tiempos.

TMB pretender crear un nueva plataforma ferroviaria, cambiar vías y catenaria, renovar uno de los vehículos para dotarlo de las herramientas de conducción que ya tienen los tres renovados anteriormente, reparar y restaurar los coches que habitualmente hacen el servicio con pasajeros y tramitar la licencia de actividad y otras actuaciones complementarias. Además se va a reorganizar el tráfico en la zona para separar los carriles de circulación de los vehículos para dotar al servicio de más seguridad.

El Ayuntamiento no quiere hablar de plazos y ni tan siquiera especifica cuándo empezarán los trabajos, aunque algunas fuentes apuntan a que, teniendo en cuenta la magnitud de las mismas, durarán un mínimo de dos años. Tampoco se sabe por ahora qué empresa se hará cargo de las obras. Estas podrían correr a cargo de Bimsa, propiedad de TMB o de una empresa externa, aunque en este caso habría que recurrir a un concurso público para adjudicarlas.

Este domingo hacía el último servicio. Decenas de personas protestaban en la plaza Kennedy por la suspensión del Tramvia Blau, un transporte que tiene cerca de 117 años de antigüedad. Algunas personas participaron en la concentración vestidas de época para hacer los últimos viajes. La plataforma Salvem el Tramvia Blau, impulsada por ERC, organizó esta marcha donde los manifestantes corearon diversas consignas, entre otras ‘El Tramvia Blau no es de Ada Colau’.

El grupo municipal de ERC es quien más ha alimentado las dudas sobre el futuro de este transporte básicamente usado por turistas. Han creado una página web en la que recogen firmas -ya son 16.697 los ciudadanos que han aportado su dirección de correo a la base de datos de Esquerra- para, dicen, “salvar el Tramvia Blau”. Incluso se han llevado a su líder, Alfred Bosch, a la plaza Kennedy para grabar un vídeo con una tierna melodía de guitarra. “No sabemos cuándo volverá, si es que vuelve. Tenemos que hacer lo imposible para que no lo perdamos”, desliza. ¿Sabe algo ERC que el resto desconocemos? ¿Está realmente en peligro? Las otras fuerzas políticas han sido algo más racionales y menos emocionales, reclamando tanto un calendario como detalles de la reforma.

TMB no revela ninguna fecha de regreso orientativa, como exige la oposición municipal barcelonesa, ni tampoco el nuevo trazado por los laterales de la avenida. Portavoces del organismos detallan que “el calendario se explicará a medida que se vaya cerrando” y la ubicación exacta de la plataforma tranviaria “la decidirá el Ayuntamiento, titular de la infraestructura viaria”. No obstante, aclaran, la propuesta de TMB es que “el recorrido de bajada deje de transcurrir por el medio de la calzada en algún tramo, como pasa ahora”.

El Tramvia Blau, que data de 1901, es el único superviviente de la antigua red de tranvías de Barcelona. Hace un recorrido de 1.276 metros desde el inicio de la avenida del Tibidabo hasta la plaza del Doctor Andreu, y salva un desnivel de 93 metros. TMB es el operador desde 1981, por cesión del Ayuntamiento de Barcelona, y lo ha mantenido en funcionamiento desde 1985, con una interrupción al principio de los años 90 motivada por la construcción de la ronda de Dalt. Si desparece de las calles barcelonesas, no solo lo echarán de menos los turistas.

(Imagen Wikimedia-AlfvanBeem)

Puertas automáticas verticales en Barcelona

Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) y empresas e instituciones tecnológicas de Corea del Sur probarán una puerta automática vertical en los andenes del Metro para favorecer la regularidad del tráfico de convoyes y aumentar la seguridad. Las puertas de andén verticales (VPSD) se instalarán en pruebas desde el segundo semestre de 2018 en uno de los dos andenes de la estación de Can Cuiàs (Línea 11), en Montcada i Reixac (Barcelona.

La prueba se hace en una estación que ya fue la primera de España que tuvo puertas de andén automáticas. Ahora se hará la prueba pero en el andén de la vía 1, la que no se usa normalmente para tráfico de pasajeros: desde el segundo semestre de 2018 se montarán las puertas, y se probarán al menos seis meses.

Esta alternativa a las puertas de andén horizontales es una estructura vertical fija con unas guías por donde pasan tres paneles rígidos (transparente u opacos) como una persiana. Se despliegan hacia abajo para convertirse en una barrera de unos 180 centímetros de altura entre el tren y el borde del andén, o bien se pliegan hacia arriba para entrar y salir del convoy, y se accionan automáticamente cuando el metro se para.

Para TMB, la ventaja de la puerta vertical respecto a la horizontal es que dan mucho más espacio para pasar, por lo que no hace falta que los convoyes hagan paradas de alta precisión, ni que todos los trenes tengan exactamente la misma distribución de puertas -por eso se puede aplicar a líneas de metro con trenes de series diferentes-. También considera que las puertas dan seguridad por la separación física entre el andén y las vías, sobre todo en caso de aglomeraciones; y que otra posible ventaja es que facilita automatizar el cambio de sentido del metro en el final de la línea, lo que reduce el tiempo y mejora la frecuencia de paso.

El acuerdo para la prueba en Barcelona lo han firmado el director de la red de Metro de TMB, Marc Grau, y el consejero delegado de la empresa STraffic, Chanjong Moon, y también han asistido directivos del Instituto del Transporte de Corea, la companyia Woori Tech Co. Ltd., la Asociación Coreana de Señalización Ferroviaria y la Asociación Comercial Coreana: todos visitaron el martes la estación de Can Cuiàs.

Según TMB, hasta ahora sólo se han instalado estas puertas en algunas líneas suburbanas de Asia; y el mismo fabricante hará otras en la red de cercanías de París.

Barcelona ya fue pionera en hacer circular un tren sin conductor gracias a los sistemas de control basados en comunicaciones por radio (CBTC), el que se trabaja desde hace un tiempo y del que se ha convertido en referencia internacional. Este sistema permite que los trenes paren en el lugar correspondiente y eviten la separación física entre los andenes y la zona de vías, mediante puertas automáticas sincronizadas con las puertas de los trenes. La Ciudad Condal se adelantó al resto en el desarrollo de esta pequeña revolución tecnológica, que añade confor y seguridad a los viajeros. Este modelo se extendió a otros metros del mundo.

Actualmente, más de cuarenta líneas de metro, que suman más de seiscientos kilómetros, están automatizadas, y se espera que la expansión se acelere en los próximos años: cada década se han duplicado los kilómetros de línea de la anterior y, para la próxima, se espera que se tripliquen. La idea es que muy pronto el 25% del metro de Barcelona sea completamente automático.

Vigo-Barcelona por Madrid más rápido que directo

Aunque no es fácil determinar cuándo se inició el servicio ferroviario directo entre Barcelona y Galicia, lo cierto es que, a punto de cumplir siete décadas en la vía, sigue siendo el viaje de tren más largo de cuantos se realizan en nuestro país. El servicio, que recorre el trayecto de mayor longitud de toda la red de Renfe, tarda 14 horas y 28 minutos en completar los 907 kilómetros que separan la Ciudad Condal de Vigo, a una velocidad media de 63 kilómetros por hora. Renfe debería recuperar para este trayecto el nombre del viejo Shangai Express, como se le conocía popularmente por el tiempo de duración del viaje.

Según publica el ‘Faro de Vigo’, los dos convoyes directos que operan desde Guixar por el Norte de España, el Alvia y el Tren Hotel, tardan casi 14 y 15 horas respectivamente en llegar a la estación de Sants. Pero en los últimos meses, y por primera vez en la historia, ha hecho que compense -al menos en tiempo- dar un rodeo por la Península Ibérica para ganarle al reloj un mínimo de tres horas y media. Concretamente yendo hasta Madrid, ciudad a través de la que la operadora ferroviaria comercializa un billete integrado con cambio de tren en la capital pero que rebaja la duración del trayecto a 10 horas y 26 minutos.

Este viaje más rápido lo logra combinando el Alvia a Madrid que sale de Guixar al filo de las 9 de la mañana y llega a Chamartín a las tres de la tarde, con el AVE que parte hora y media después desde Atocha, estación a la que los viajeros pueden llegar directamente en Cercanías en menos de 15 minutos y cuyo precio ya está incluido en el billete Vigo-Barcelona. Y pese a tener que tomar dos trenes y hacer una escala de 90 minutos, el viaje es entre tres y cuatro horas y media más rápido si se compara con los servicios diurnos y nocturnos directos, respectivamente.

Aunque en los últimos años se han recortado sensiblemente los tiempos de viaje (gracias principalmente al aprovechamiento de la línea de alta velocidad entre Zaragoza y Barcelona) el servicio diurno ha ido menguando y ya no se ofrece todos los días, sino que unas jornadas sale de Vigo (lunes, jueves y sábados); y otras de Santiago (martes, miércoles, viernes y domingos). Cuando no hay convoy directo, los viajeros deben tomar un servicio de Media Distancia hasta Ourense para subirse allí al Alvia hacia Cataluña. El Tren Hotel opera todos los días menos el sábado.

A día de hoy también es más rápido llegar a Barcelona vía Madrid tomando dos trenes y con un transbordo de hora y media en la capital, que hacerlo a Bilbao en el histórico ferrocarril directo que hay desde Guixar y que tarda más de 11 horas, y que no supera los 73 kilómetros por hora. Este Intercity es precisamente uno de los más lentos de España. Y no acaban ahí los récords negativos del ferrocarril español.

Según datos publicados por Vía Libre, hay hasta seis líneas más de largo recorrido que ni siquiera llegan a los 100 kilómetros por hora de media. Son la Madrid-Lugo (99 kilómetros por hora, unas 6 horas y 20 minutos en el viaje más corto, que es el que cuantifica esta publicación), la Barcelona-Vigo (99, unas 13 horas de media), la Madrid-Águilas (99, unas 10), la Madrid-Bilbao (97, poco más de cinco horas), la Coruña-Hendaya (82, 11 horas y tres cuartos) y la Vigo-Bilbao (73, 11 y cuarto, cuando por carretera se tarda seis y media). Tiempos parecidos a los de los años 70. Eso sí, presumimos de encabezar la Alta Velocidad en Europa.

(Imagen MASM – Wikimedia Commons)

El Museu del Ferrocarril se transforma

El Museo del Ferrocarril de Vilanova y la Geltrú se mete en obras a partir de este otoño, con un ambicioso objetivo: relanzar el museo y situarlo “entre los mejores centros de patrimonio industrial de Europa”. Aunque con cierto retraso, el centro catalán aborda una importante remodelación para introducir nuevas tecnologías, redefinir las exposiciones para hacerlas más interactivas y hacerlo más atractivo para los visitantes. “No solo queremos hablar de tecnología, sino de sociedad. Explicar qué significó el tren en los siglos XIX y XX y qué significa ahora”, explica su directora Pilar García.

La dirección confía que las obras estarán listas el año 2020, coincidiendo con el 30 aniversario del centro. Prevén, ademñas, que para ese año se dupliquen los 33.000 visitantes que recibe anualmente el museo que, hasta hace pocos meses era un enorme almacén de antigüedades ferroviarias sin catalogar, buena parte de las cuales se han expuesto en el nuevo espacio destinado a las mercaderías.

Pilar García asegura que las obras que se pretenden acometer serán el detonante para revisar el resto de la exposición y hacerla más atractiva para todas las edades. En línea con la mejora de su imagen, está previsto restaurar la fachada, aunque una de las actuaciones principales pasa por rehabilitar la Gran Nave, un recinto de 1.100 metros cuadrados que se construyó en 1891 para guardar los trenes que daban servicio a la línea ferroviaria y con el depósito de locomotoras, como uno de sus platos fuertes. Con el fin de preservar este último (uno de los escasos supervievientes del vapor), se inició en 2008 un Anteproyecto Museológico, subvencionado por el Museu de la Ciencia i de la Técnica de Catalunya, que determinó las actuaciones a realizar en el siguiente decenio para convertirlo en un museo a la altura de los requerimientos del siglo XXI. En 2011, también con fondos del Ministerio de Fomento, se realizaron los proyectos arquitectónicos de la Gran Nave y de la Nave del Puente-Grúa, en la que a continuación se acometieron las obras de rehabilitación que prosiguieron en 2013 y 2014 para su habilitación como espacio público y para su uso compartido, por convenio con el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú.

Menos de la mitad de las máquinas que se exponen en este centro (más de cincuenta vehículos) están bajo cubierta; el resto de locomotoras sufre el desgaste de encontrarse a la intemperie, con una importante afectación por la proximidad del mar. De ahí, la necesidad de proteger de las inclemencias ma mayor parte de la colección móvil, con vehículos de todas las clases: locomotoras eléctricas, diesel y coches de viajeros de diversos tipos, entre ellos la composición completa del Tren del Centenario, réplica del primer tren que circuló en la península en 1848.

Pilar García asegura que el nuevo espacio museístico quiere ser, más que un almacén de máquinas, un exponente del progreso del ferrocarril. Y por eso la rama del Talgo II del museo (en 1950 hizo el viaje inaugural) tendrá un protagonismo especial y será el hilo conductor e interactivo de la historia ferroviaria de nuestro país y servirá para hablar de tecnología y explicar el significicado del tren en los siglos XIX y XX.

El gran objetivo de esta remodelación y adecuación tecnológica al siglo XXI es aumentar las visitas el centro. A pesar de su reconocimiento internacional en el ámbito industrial, las cifras de visitas actuales no le hacen justicia. “Queremos que se convierta en un centro de cultura, ocio e interacción”, afirma Pilar García. Con este objetivo, la directora del museo cree que la inclusión de la realidad aumentada permitirá subir el número de visitantes.

El Museo del Ferrocarril de Cataluña abrió sus puertas en 1990 en el depósito de locomotoras de vapor de Vilanova i la Geltrú, unas edificaciones ferroviarias a caballo entre el siglo XIX y comienzos del siglo XX. La creación de este museo se remonta a septiembre de 1972, con la celebración del XIX Congreso de Modelistas Europeos del Ferrocarril (MOROP), que organizó una exposición de locomotoras de vapor en el depósito, cerrado en 1967 y donde trabajaron más de 900 personas. Finalizado este congreso, los vehículos quedaron apartados y las edificaciones cerradas hasta 1980, año en que los diferentes organismos públicos se interesaron en la creación de un museo ferroviario, y en 1992 la Fundación de los Ferrocarriles Españoles se hizo cargo de su equipamiento y gestión.

La colección del Museo incluye más de sesenta vehículos de todas las épocas, tecnologías y países. Destacan 28 locomotoras de vapor, pero también hay coches de viajeros, máquinas diésel o eléctricas y otros vehículos curiosos, entre ellos la composición completa del Tren del Centenario, réplica del primer tren que circuló en la península en 1848, o el primer Talgo que circuló en España.

La Generalitat confía en el BEI para la L9

El Govern prevé que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) apruebe en septiembre un préstamo de 750 millones de euros que la Generalitat ha solicitado para ejecutar el tramo central de la L9, el que conecta La Sagrera con Zona Universitària y que une los ramales, dando sentido al conjunto de la línea. Este préstamo se enmarca en una línea del BEI para financiar proyectos de lucha contra el cambio climático, según explica Josep Rull, conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat.

El importe necesario para finalizar el tramo central y para que la L10 llegue al Polígono Pratenc asciende a un total de 1.150 millones de euros: “Iríamos desplegando la actuación de forma gradual. El nivel máximo de producción sería de 200 millones de euros cada año, lo que permitiría acabar el túnel e ir poniendo gradualmente en funcionamiento diversas estaciones”, asegura el conseller. “El BEI está valorando la propuesta y nos gustaría creer que después del verano, en septiembre, queremos ser prudentes, el consejo de administración dará el visto bueno para poder obtener estos recursos, que son los que nos facilitarían acabar definitivamente el túnel central y reconectar los dos ramales que quedan aislados”, indica Rull.

“El BEI permite hacer frente a la parte más importante, y los flecos los asumiríamos nosotros”, precisa el conseller, aunque apunta que si el préstamo no se aprueba se continuará trabajando con las entidades financieras, constructoras y fondos de inversión para obtener recursos a cambio de alargar las concesiones. El objetivo es que los 450 millones de euros que la Generalitat debe pagar anualmente en concepto de concesiones y créditos -lo debe hacer hasta el año 2042- se puedan destinar a obra efectiva del tramo central.

La Generalitat ya cerró el año pasado con el gobierno municipal de Ada Colau un acuerdo por el que el consistorio compró inmuebles del Govern por 40 millones para que éstos se destinen a la L10 Sur de Metro con el fin de abrir en verano de 2018 las nuevas estaciones de Foneria y Foc Cisell, en los barrios de la Marina y con un coste conjunto de 45 millones, tras unas obras que se desarrollarán a lo largo de este año. El Govern también anunció en mayo que L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) tendrá dos nuevas estaciones en 2019 después de que la Generalitat habilitara una partida de 37 millones de euros para poner en servicio las estaciones de la L10 Sur de Provençana, que se pondrá en servicio en febrero de 2019, e Ildefons Cerdà, que lo hará en octubre de 2019.

La Línea 9 del metro de Barcelona es una línea automática de ferrocarril metropolitano subterráneo que actualmente tiene 24 estaciones en funcionamiento: 9 en el tramo Norte, de 11,1 kilómetros en un ramal en Santa Coloma de Gramenet y el norte de Barcelona; y 15 en el tramo Sur, que recorre los distritos meridionales de la Ciudad Condal, además de Hospitalet de Llobregat y el Prat de Llobregat. La parte central del recorrido es compartida con la línea 10. El servicio es operado por Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) y a lo largo de la línea habrá tres servicios: L9, L10 y L2. En total tendrá 52 estaciones, 20 de las cuales enlazarán con otros medios de transporte. En algunos puntos llegará a los 90 metros de profundidad para evitar el resto de líneas y salvar la compleja geología de la llanura de Barcelona.

Desde que el joven conseller en cap Artur Mas subido encima de una tuneladora dio el pistoletazo de salida a las obras de la L9 han pasado 15 años. El 22 de junio de 2002 Badalona es el escenario elegido para colocar la primera piedra de esta obra faraónica. Según las primeras previsiones, el ferrocarril soterrado de casi 50 kilómetros de extensión costaría 2.000 millones de euros y estaría en marcha en el 2007. Hoy, con una inversión total de más de 16.000 millones de euros, todavía quedan 4 kilómetros para perforar -entre las futuras estaciones de Manuel Girona y Lesseps- y 16 para poner en servicio, entre los cuales se encuentran los de la L10 Sur y el tramo con más demanda, el que une Zona Universitaria con la Sagrera.

56 heridos al chocar un tren de Cercanías

Cincuenta y seis personas resultaron heridas, una de gravedad, en un accidente ocurrido este viernes cuando un tren chocó con el tope de la vía al llegar a una estación del centro de Barcelona. Los servicios de emergencia asistieron a 56 personas: un herido grave, 19 menos graves (incluido el conductor) y 36 leves, tres de ellos dados de alta en la misma estación, señaló en Twitter Protección Civil. De los heridos, uno es francés, otro rumano y los restantes españoles, precisó un portavoz de Protección Civil.

El accidente ha ocurrido sobre las 07.15 horas de la mañana cuando el convoy, de la línea R2 de Rodalies, procedente de la estación de Sant Vicenç de Calders, en El Vendrell (Tarragona), ha chocado con el final de vía en la estación de Francia, con 70 pasajeros a bordo. La parte delantera del convoy, que había salido a las 06.00 de Sant Vicenç de Calders (70 kilómetros al al suroeste de Barcelona), quedó totalmente destruida, mientras que varios coches presentaban daños, por el efecto acordeón producido por la colisión.

Inmediatamente después, los servicios de socorro movilizaron varios vehículos y ambulancias a la estación ubicada en pleno centro histórico de Barcelona, la ciudad más turística de España, mientras las calles aledañas quedaban cerradas para facilitar la operación. “En el momento del choque parecía un terremoto (…) Muchos pasajeros se han caído al suelo, porque ya había gente de pie en el tren, y he visto a varias personas con cortes en la cabeza y en la cara de los golpes”, relató una de las pasajeras, Lídia García, al diario La Vanguardia. “No sabíamos si era una bomba o qué había pasado y la gente se ha puesto a gritar y se ha asustado mucho”, agregó.

Un agente de seguridad de la estación, que declinó identificarse, asegura que al entrar a la estación el tren “iba a su velocidad normal, no ha frenado y ha chocado contra el pilar de hierro”. Llegado de Madrid a Barcelona, el ministro de Fomento Íñigo de la Serna confirmó a periodistas en la estación de Francia que la información preliminar indica que las balizas para establecer los límites de velocidad no mostraron ninguna anormalidad.

El tren de cercanías pasó una revisión de mantenimiento el 18 de julio, señaló De la Serna, y su conductor este viernes era un hombre de 31 años, con siete años de experiencia en “la circulación de trenes en Cataluña, con los servicios” de cercanías. El maquinista sufrió “una contusión fuerte en el tórax”, indicó el ministro.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios del ministerio de Fomento estará a cargo de las pesquisas para determinar las causas del accidente, dijo De La Serna. La policía regional, los Mossos d’Esquadra, anunció que ya está en posesión de la “caja negra” del tren, cuya información será analizada por la comisión de investigación.

Para atender a las víctimas y sus familiares, la empresa Renfe activó tras el suceso un “plan de asistencia”, tanto médico como psicológico. Por la hora del accidente, el tren contaba con numerosos pasajeros que viajaban de pie, lo que habría elevado el número de heridos.

El accidente se produjo en plena huelga de los servicios ferroviarios españoles, que habían previsto garantizar el 66% de los trenes en las líneas catalanas en hora punta. Además de De la Serna, muchas autoridades acudieron durante la mañana a la estación, entre ellos el presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

El choque del tren se produce justo en la semana en que se cumple el cuarto aniversario del accidente del 24 de julio de 2013, cuando un tren descarriló y chocó violentamente contra un muro cerca de Santiago de Compostela, que dejó 80 muertos y 144 heridos.

Barcelona y Valencia exigen el corredor Mediterráneo

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el de Valencia, Joan Ribó, han firmado este jueves el ‘Manifest de Barcelona i València per l’Eix Mediterrani’, que reclama conjuntamente al Gobierno central que priorice las infraestructuras ferroviarias del Corredor Mediterráneo. El documento se dirige al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, al que piden avances en esta infraestructura estableciendo como prioridades la sustitución de la vía única existente entre Vandellòs y Tarragona y la conversión al ancho internacional del trazado desde Barcelona hasta Algeciras.

“Hoy es un día histórico que ha tardado demasiado en llegar. Se corrige una anomalía, que es la falta de colaboración entre Barcelona y Valencia en un tema al que se le ha dado la espalda demasiados años“, ha afirmado Colau antes de firmar el manifiesto. Ribó ha descrito el pacto como el inicio de una nueva etapa en los vínculos entre las dos ciudades, mostrando la “profunda satisfacción que tiene Valencia de estrechar unas relaciones que siempre se veían empañadas, que no estaban relacionadas con una posición lógica”.

Otras dos medidas que piden que pasen por delante son la conexión de los puertos de Barcelona, Tarragona, Castellón, Sagunto, Valencia, Alicante y Algeciras con la red ferroviaria, y también que se adapte la capacidad de la red para que puedan convivir los trenes de cercanías con los de mercancías. Además, hacen dos peticiones específicas para las ciudades: para Barcelona, terminar la estación de La Sagrera como punto neurálgico de conexión del Corredor en la ciudad, y para Valencia, la conversión de la Estació del Nord en una estación de paso, ya que actualmente las vías están configuradas como terminal y esto reduce su capacidad.

El pacto va más allá de la infraestructura ferroviaria y ambas ciudades se han propuesto “reforzar aún más los vínculos que unen Barcelona con Valencia para que dialoguen como ciudades hermanas”, ha dicho Colau, inscribiendo la colaboración como una de las consecuencias de que ambos sean ‘Municipios por el Cambio’. Se han propuesto crear otro corredor más simbólico, de “ideas, experiencias e innovación”, que una Barcelona y Valencia en el compromiso por la justicia social y el medio ambiento, y para ello han establecido una agenda de asuntos comunes, que incluyen el municipalismo, el turismo, la ocupación y la vivienda, aunque tiene el ferrocarril como asunto prioritario, que tiene una comisión de seguimiento que velará por su cumplimento.

También tienen previsto sumar todas las ciudades del eje Mediterráneo con una red que incluya a las ciudades del otro lado de los Pirineos y quieren hacer unas jornadas de trabajo con municipios y entidades empresariales, sindicales y sociales de esta zona para abordar los retos que tienen por delante.

Barcelona-Sants aumentará su capacidad

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, anuncia la ampliación de las vías de la estación de Sants de Barcelona para establecer un sistema de “cuatro por cuatro” y aumentar la capacidad de la instalación, una actuación que será inminente. La obra forma parte de un plan global de mejora de Rodalies que supera los 4.000 millones de euros, de los que Adif aportará 2.559 millones que se materializan en “actuaciones tangibles”.

Entre ellas destaca el desembolso de 100 millones de euros para mejorar 39 estaciones, como las de Sant Joan Despí, Sant Pol de Mar, Sabadell Centre y Granollers Centre (Barcelona), así como para convertir en accesibles 25 unidades de la serie 447 al año. También se trabaja en una gran inversión de 45 millones de euros para situar un sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS, por sus siglas en inglés) en la comarca barcelonesa del Maresme para dar cobertura a la R1 de Rodalies, y se han suprimido cinco puntos de velocidad reducida en las líneas R3 (L’Hospitalet de Llobregat-Latour-de-Carol) y dos en la R15 (Barcelona-Riba-roja d’Ebre).

De la Serna ha visitado el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies en la Estación de Francia junto al conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, Josep Rull, y a los presidentes de Adif y Renfe, Juan Bravo y Juan Alfaro, respectivamente. Allí reveló que “a lo largo de este verano” pondrán en funcionamiento una aplicación para teléfonos móviles desde la que se pueda comprobar el estado de la red de ferrocarril de Adif en tiempo real. “Hay que esperar todavía unas pocas semanas”, indica el ministro y explica que la ‘app’ permitirá visualizar la situación ferroviaria como se hace desde el centro que ha visitado este lunes en Barcelona.

De la Serna ha visitado la Estación de Francia acompañado del delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, y de diputados y concejales del PP y de Cs. Ahí ha expuesto que el nuevo equipo y su ‘software’ han costado más de siete millones de euros y que suponen que Barcelona cuente con “lo mejor que hay en España y un sistema que es de lo mejorcito que hay a nivel europeo”. La intención del Ministerio, ha relatado, es que la renovación llevada a cabo en la capital catalana se extienda al resto del país y que, además, se cree en el mes de octubre un centro similar “para que cualquier incidencia que pusiera en peligro a éste” se pudiera solventar desde el nuevo.

El conseller Rull ha aprovechado la visita para recordar que el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies “entró en colapso y quedó todo el sistema colgado” hace dos años, por lo que ha celebrado que se haya renovado y se haya convertido en un centro puntero. No obstante, ha criticado que el Gobierno no haya decidido actuar “desde la anticipación, sino desde la reacción” después de aquel incidente, y ha insistido en reclamar que el Estado traspase a la Generalitat la gestión íntegra de la red de Rodalies. Asimismo, ha pedido al ministro que no anuncie ni haga nuevos planes de inversión en Catalunya, sino que cumpla “las previsiones que previamente se habían hecho”.