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Barcelona analiza 26 estaciones de metro

Tansports Metropolitans de Barcelona (TMB) y la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), tomarán muestras ambientales en 26 estaciones del metro de Barcelona y de varios túneles para confirmar que no hay restos de fibra de amianto, tal y como ya han indicado las anteriores 200 muestras tomadas. Expertos de TMB y de la ASPB han constituido un grupo que hará este “muestreo masivo”, que llevarán a cabo mediante microscopía electrónica, y cuyas muestras se analizarán tanto aquí como en un laboratorio francés.

Directivos de TMB han explicado que la empresa financiará visitas médicas a 418 jubilados de TMB que estuvieron expuestos al amianto, que se sumarán a los 1.064 trabajadores en activo que están pasando ya revisiones médicas que se completan con TAC. Hasta ahora, se han detectado diversas afectaciones pulmonares en 22 trabajadores y dos más han sido dados de baja laboral a la espera de que les hagan intervenciones para ver si padecen patologías más graves.

La semana pasada el comité de empresa del metro denunció que un trabajador en activo había desarrollado asbestosis por estar expuesto al amianto mientras trabajaba en los talleres de la cochera de Vilapiscina, aunque la empresa ha asegurado que no tiene constancia de esa situación, pese a que ha reconocido que es uno de los 22 a los que se ha detectado alteraciones pleurales. A otros 101 trabajadores del Metro se les ha encontrado que el TAC ha salido también alterado aunque esta circunstancia “no es atribuible” a una posible exposición al amianto, han indicado las mismas fuentes de TMB.

El consejero delegado de TMB, Enric Cañas, ha indicado que el procedimiento para revisar la salud de los 1.064 trabajadores convocados a las pruebas médicas “es lento, ya que se hace por fases”, con pruebas y visitas por parte de una especialista en pneumología del Hospital de la Vall d’Hebron, de Barcelona. Además del millar de empleados en activo que pasan revisiones médicas y los 418 jubilados a los que también se hará una primera visita, TMB ha facilitado asimismo a otros 200 trabajadores que no han estado expuestos al amianto que puedan ser visitados, dada “la angustia” de la plantilla.

Las 26 estaciones en las que se tomarán muestras del aire y también sólidas para revalidar las 200 anteriores efectuadas por TMB han sido escogidas porque no han sido remodeladas recientemente, y se hará con microscopia electrónica y en periodos de exposición amplios, que pueden ir de las ocho a las 24 horas. La Agencia de Salud Pública de Barcelona ha propuesto hacer esta revalidación de las anteriores mediciones, también en los túneles, “para seguir escrupulosamente la normativa y dar seguridad” a trabajadores y usuarios, ha considerado Cañas.

Desde el año 2002, TMB ya hacía un seguimiento a 247 trabajadores por su exposición al amianto, de los que 89 están jubilados y, por tanto, es el Sistema Nacional de Salud quien asume las revisiones médicas de estos ex trabajadores del metro barcelonés. Según datos facilitados por el director del área técnica del metro, Jordi Micàs, y José Calvo, responsable de material móvil, el inventario de los elementos con amianto se prevé que esté finalizado el próximo mes de junio, si bien ya se ha decidido sustituir los 210 coches de las líneas 1 y 3 en los que se ha detectado pintura bituminosa antirruido y relacionada por varios estudios con el cáncer de pulmón.

Mientras se sustituyen estos coches, en un proceso que durará unos cuatro años, no se han retirado de la circulación aunque a los mismos se les da un tratamiento diferencial en su mantenimiento. Los directivos de TMB analizan todos los elementos sospechosos adquiridos hasta el año 2005, tres años después de que fuese prohibido el amianto en España (2002) por ley.

5 trabajadores de TMB afectados por amianto

Las revisiones médicas a trabajadores del Metro de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) han detectado afectaciones por el contacto con amianto en cinco trabajadores, que tienen placas pleurales, que son engrosamientos locales de la pleura sin repercusión sobre la función respiratoria y que no incrementan el riesgo de cáncer.

TMB inició en noviembre una campaña de exámenes médicos específicos a personal de Metro en contacto con materiales con contenido de amianto. Varias de revisiones tenían indicios de afectación pulmonar, ha explicado ‘Nació Digital’. De esta manera, la compañía derivó a cinco trabajadores a especialistas del Servicio de Neumología del hospital Vall d’Hebron para que los valoraran. Allí detectaron que tenían placas pleurales, que son la manifestación más común de la exposición al amianto -entre el 3% y el 14% de trabajadores expuestos las pueden tener-, aunque también pueden producirse por otras causas.

Según fuentes sindicales, son empleados que llevan bastantes años en la compañía y que ahora se verán obligados a hacer revisiones médicas cada año, ya sea intermediando un TAC o una radiografía, a pesar de que estas últimas avisan que no son tan “eficaces”. La empresa especifica que “ahora no se tiene la misma información que hace 20 años” y a medida que se han ido conociendo casos “se han ido adoptando plenos de prevención y medidas de protección de manera compartida”. Las revisiones y estudios se realizan mediante una tomografía axial computarizada de alta resolución (TACAR), una técnica de diagnóstico por la imagen más sensible que la radiografía de tórax, que permite diagnosticar lesiones torácicas de forma precoz.

Hasta el momento unos 600 los trabajadores se han sometido a este examen médico voluntario -en ninguno se han encontrado patologías graves-, y se estima que pueden hacer este examen unos 800 trabajadores, si no se amplían los colectivos, ha detallado TMB. Desde que se detectara la presencia en varios vagones del metro de la línea 1 y la línea 5 del metro, TMB ha mantenido que la presencia de restos de amianto en la pintura de los convoyes no podía afectar a nadie e incluso se han negado a retirarlos de la circulación.

De momento cerca de un centenar de coches revisados por TMB tienen asbesto. Este se detectó, principalmente, en la pintura bituminosa anti ruido que reviste las cajas metálicas del tren y en el bajo bastidor, la parte de abajo del vagón de metro. Los coches afectados pertenecen a las series 2000, 3000 y 4000, los cuales empezaron a funcionar en las décadas de los 80 y 90.

Los empleados del metro insisten en que se tomen algunas medidas respecto al asbesto presente en el subterráneo que aún no se han aplicado. Un ejemplo de ello es la solicitud que hicieron “desde septiembre” respecto al lavado de la ropa que usan en el trabajo: “se pidió que fuera una empresa la que se encargara para que no la lleváramos a casa a limpiar”. Esto debido a que el segundo círculo de personas afectadas por el mineral es el círculo familiar, concretamente los encargados de lavar la ropa en casa.

Planchas de fibrocemento para tapar amianto

La compañía Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha encapsulado las planchas de fibrocemento que cubren los andenes de la estación de metro de Verneda para que no se desprendan microfibras de amianto antes de que se retiren definitivamente. TMB ha informado de que dentro del plan de descontaminación de amianto de la red del metro ha detectado ya en 93 coches pintura con un derivado del amianto, que no reviste peligro para la salud.

El encapsulado de las planchas de fibrocemento de la estación de metro de Verneda, en la línea 2, se ha llevado a cabo con un adhesivo como medida temporal de refuerzo para garantizar la imposibilidad de desprendimiento de fibras en el caso hipotético de una manipulación o ruptura de las planchas. TMB prevé retirar estas planchas en 2019 y hasta entonces hará inspecciones de la sujeción de la cubierta y las actuaciones de mantenimiento preventivo necesarias, ha asegurado la compañía.

La dirección de TMB ha comunicado a los miembros del Comité de Seguridad y Salud y del Comité de Empresa de Metro los últimos avances en la detección y tratamiento de materiales con contenido de amianto en los trenes en circulación en la red. En concreto, les ha informado de que ha finalizado la extracción de muestras de pintura bituminosa de los trenes de las series 3000 y 4000, los más antiguos de la flota, que circulan por las líneas 3 y 1 respectivamente.

Hasta ahora, han obtenido los resultados de 203 coches (de los 210 que integran las dos series), en 93 de los cuales se ha localizado un componente derivado del amianto, en una baja proporción, en estado no friable (que no desprende fibras) y bien conservado, por lo que no representa ningún peligro para las personas usuarias ni para los empleados de la operación. También ha terminado los análisis de la pintura antirruido de los trenes de la serie 2000, de la línea 3, con resultados negativos.

Con anterioridad, los fabricantes de las series 2100 y 500 ya habían confirmado documentalmente que la pintura con la que se revistieron no contiene amianto, mientras que los constructores de los trenes más modernos, series 5000, 6000 y 9000, han certificado que los fabricaron bajo la normativa que prohíbe la utilización, producción y comercialización de amianto.

En cuanto a los componentes eléctricos, en la revisión a que se están sometiendo los trenes de las series 2000, 3000 y 4000 han identificado piezas con algún contenido de amianto en las cajas de los convertidores eléctricos auxiliares, y en una placa aislante situada en el interior de los armarios de interruptores térmicos. Esta última pieza está presente también en los trenes de la serie 2100, que forman parte del material móvil de la línea 4. En los trenes 4000 han identificado contenido de amianto en arandelas aislantes en los armarios de la central anunciadora de estaciones.

Según TMB, en todos los casos se trata de materiales que no desprenden fibras o están fuera del alcance de los usuarios y trabajadores, pero están señalizando que no se manipulen en las actuaciones de mantenimiento. TMB también ha hecho ya reconocimientos médicos específicos a 140 integrantes de la plantilla de Metro por su potencial exposición a las fibras de amianto, de los más de 600 previstos.

¿Peligra el Tramvia Blau?

El Tramvia Blau deja el servicio activo. Este centenario medio de transporte que recorre la avenida del Tibidado va a someterse a una profunda remodelación. Aunque nadie se atreve a pronosticar cuánto eiempo va a estar en el dique seco. TMB asegura que destinará 11 millones de euros para dejar el transporte en condiciones de circular “con seguridad” muchos más años. Pero no habla ni de plazos ni de tiempos.

TMB pretender crear un nueva plataforma ferroviaria, cambiar vías y catenaria, renovar uno de los vehículos para dotarlo de las herramientas de conducción que ya tienen los tres renovados anteriormente, reparar y restaurar los coches que habitualmente hacen el servicio con pasajeros y tramitar la licencia de actividad y otras actuaciones complementarias. Además se va a reorganizar el tráfico en la zona para separar los carriles de circulación de los vehículos para dotar al servicio de más seguridad.

El Ayuntamiento no quiere hablar de plazos y ni tan siquiera especifica cuándo empezarán los trabajos, aunque algunas fuentes apuntan a que, teniendo en cuenta la magnitud de las mismas, durarán un mínimo de dos años. Tampoco se sabe por ahora qué empresa se hará cargo de las obras. Estas podrían correr a cargo de Bimsa, propiedad de TMB o de una empresa externa, aunque en este caso habría que recurrir a un concurso público para adjudicarlas.

Este domingo hacía el último servicio. Decenas de personas protestaban en la plaza Kennedy por la suspensión del Tramvia Blau, un transporte que tiene cerca de 117 años de antigüedad. Algunas personas participaron en la concentración vestidas de época para hacer los últimos viajes. La plataforma Salvem el Tramvia Blau, impulsada por ERC, organizó esta marcha donde los manifestantes corearon diversas consignas, entre otras ‘El Tramvia Blau no es de Ada Colau’.

El grupo municipal de ERC es quien más ha alimentado las dudas sobre el futuro de este transporte básicamente usado por turistas. Han creado una página web en la que recogen firmas -ya son 16.697 los ciudadanos que han aportado su dirección de correo a la base de datos de Esquerra- para, dicen, “salvar el Tramvia Blau”. Incluso se han llevado a su líder, Alfred Bosch, a la plaza Kennedy para grabar un vídeo con una tierna melodía de guitarra. “No sabemos cuándo volverá, si es que vuelve. Tenemos que hacer lo imposible para que no lo perdamos”, desliza. ¿Sabe algo ERC que el resto desconocemos? ¿Está realmente en peligro? Las otras fuerzas políticas han sido algo más racionales y menos emocionales, reclamando tanto un calendario como detalles de la reforma.

TMB no revela ninguna fecha de regreso orientativa, como exige la oposición municipal barcelonesa, ni tampoco el nuevo trazado por los laterales de la avenida. Portavoces del organismos detallan que “el calendario se explicará a medida que se vaya cerrando” y la ubicación exacta de la plataforma tranviaria “la decidirá el Ayuntamiento, titular de la infraestructura viaria”. No obstante, aclaran, la propuesta de TMB es que “el recorrido de bajada deje de transcurrir por el medio de la calzada en algún tramo, como pasa ahora”.

El Tramvia Blau, que data de 1901, es el único superviviente de la antigua red de tranvías de Barcelona. Hace un recorrido de 1.276 metros desde el inicio de la avenida del Tibidabo hasta la plaza del Doctor Andreu, y salva un desnivel de 93 metros. TMB es el operador desde 1981, por cesión del Ayuntamiento de Barcelona, y lo ha mantenido en funcionamiento desde 1985, con una interrupción al principio de los años 90 motivada por la construcción de la ronda de Dalt. Si desparece de las calles barcelonesas, no solo lo echarán de menos los turistas.

(Imagen Wikimedia-AlfvanBeem)