Talgo espera una fuerte generación de caja

El fabricante de trenes Talgo obtuvo un beneficio neto de 26,1 millones en el primer semestre del año, lo que supone un descenso del 29,7% respecto al logrado un año antes. El resultado bruto de expotación (Ebitda) del grupo ascendió a 48,2 millones frente a los 57,1 millones de euros del mismo periodo del ejercicio anterior, al tiempo que el resultado operativo (Ebit) del grupo a cierre del primer semestre del ejercicio ascendió a 38,1 millones frente a los 47,2 millones de un año antes.

La cartera de pedidos del grupo al cierre del primer semestre de este año ascendió a 2.747 millones de euros, por encima de los 2.605 millones de euros de los seis primeros meses de 2016. La cifra neta de negocio se situó en el primer semestre del año en 215 millones de euros, mientras que tanto el margen neto como el margen sobre el resultado bruto de explotación (Ebitda) tuvieron una evolución “muy positiva”, al situarse en el 15% el primero y superar el 23% el segundo. Talgo ha achacado esta evolución del margen, en gran parte, a una mayor eficiencia en los costes y al mix de los proyectos que se están llevando a cabo.

La compañía ha resaltado que la ejecución de los proyectos en curso fue satisfactoria durante el primer semestre, destacando el proyecto de Arabia Saudí de la línea de alta velocidad entre La Meca y Medina en donde Talgo ha finalizado ya 30 de los 36 trenes previstos y están ya realizando pruebas estáticas y dinámicas. Durante el segundo trimestre del año se alcanzó la velocidad de 330 kilómetros por hora, lo que representó un aumento del 10% respecto al objetivo de velocidad comercial establecido.

El Ebitda ajustado obtenido en el primer semestre de 2017 se situó en los 50,4 millones de euros, mientras la compañía espera una fuerte generación de caja en la segunda mitad de 2017 y 2018 en línea con el cumplimiento esperado de determinados hitos en los proyectos de fabricación en curso, lo que se traducirá en una recuperación de la caja invertida en el capital circulante de los proyectos y el desapalancamiento de la compañía.

La firma española además mantiene su compromiso en términos de remuneración con el accionista, al haber completado en el segundo semestre el reparto de un dividendo por valor de 10 millones de euros con cargo a los resultados del ejercicio 2016. Este reparto se realizó mediante un programa de dividendo flexible o ‘Scrip Dividend’, en el cual el 87% del accionariado solicitó el pago en acciones, lo que demuestra la confianza y apuesta de los accionistas por el futuro de la compañía.

En este segundo trimestre Talgo firmó el contrato de fabricación de 15 trenes Avril de muy alta velocidad para Renfe adjudicado el pasado mes de diciembre y en el mes de junio se incrementó el pedido con la adjudicación de 15 trenes adicionales mediante la ejecución de una opción incluida en el pliego del concurso. La compañía también se hará cargo, en una sociedad conjunta con Renfe, del mantenimiento de dichos trenes AVE por 30 años.

Con esta adjudicación, Talgo asegura su actividad industrial para los próximos años a través de la comercialización del tren Avril, nuevo desarrollo de Talgo que cuenta con la tecnología ferroviaria más avanzada y desarrollada por la compañía en materia de alta velocidad y que comenzará su fabricación comercial a principios del próximo año.

En julio, Talgo ha iniciado los trabajos de remodelación de los 74 vehículos del metro de Los Ángeles adjudicados el pasado mes de septiembre, lo que representa, por un lado, acceder al negocio de renovación de vehículos ferroviarios de terceros, y por otro, potenciar su presencia en el mercado norteamericano. Respecto a la labor comercial, la compañía continúa desarrollando una política proactiva y potenciando nuevas oportunidades de negocio en los diferentes segmentos en los que desarrolla su actividad. Talgo trabaja de manera activa en más de 30 oportunidades por valor de 9.400 millones de euros tanto a nivel nacional como internacional.

370 perros por día viajan en el Metro de Madrid

Más de 135.000 perros han utilizado el Metro desde que se permitió el acceso de los canes al suburbano madrileño en julio de 2016 y se han recibido alrededor de 177 reclamaciones por parte de los usuarios. Desde que se estrenó la medida, el 6 de julio de 2016, han utilizado el Metro unos 370 perros cada día y las estaciones de Chueca, Príncipe Pío, Embajadores y Retiro han sido las que han tenido un mayor número de usuarios acompañados por sus mascotas. La Línea 3 es la que cuenta con un mayor número de usuarios que viajan con perros.

La normativa establece que los perros que accedan al Metro deberán ir provistos de bozal y correa de hasta 50 centímetros. Sólo se permite introducir un perro por viajero y deberán viajar en el último coche de cada tren. El acceso con perros se permite en todo momento de lunes a viernes, excepto en las horas punta (de 7.30 a 9.30 horas, de 14 a 16 horas y de 18 a 20 horas), y sin limitación horaria los meses de julio y agosto, fines de semana y festivos.

Para recordar estos puntos básicos de la normativa, Metro de Madrid y la ‘Asociación Héroes de 4 Patas’ han realizado de manera conjunta una serie de carteles para la campaña ‘Llévame contigo en Metro’, protagonizada por Jako, un agente de policía jubilado especializado en búsqueda de explosivos. Paralelamente, trabajadores de Metro, propietarios de perros, han protagonizado el vídeo ‘Nosotros viajamos en Metro así’ que ha servido para difundir la correcta aplicación de la normativa, a través de redes sociales.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, vistaba la pasada semana la Brigada Móvil de la Policía Nacional en la Comisaría de Metro de Nuevos Ministerios. Este espacio tiene 513 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas, cedidos de manera gratuita por Metro. El espacio fue renovado y ampliado en 2015, tras reubicar sus instalaciones en una zona más visible, dotándola de un área de Atención al Ciudadano.

El Cuerpo Nacional de Policía vela a diario por la seguridad de los 585 millones de viajeros que utilizan anualmente la red metropolitana. Más de 100 agentes están adscritos a la Brigada Móvil de la Policía Nacional, desempeñan su labor en Metro de Madrid. Esta unidad, compuesta por 250 efectivos, está especializada en la prevención de delitos, la atención al viajero y el control de infracciones en los medios de transporte.

La Brigada Móvil contribuye, junto a los 1.700 vigilantes de seguridad de Metro, a garantizar la seguridad de los 2,2 millones de viajeros que diariamente utilizan la red. La comisaría cuenta con espacios diferenciados para el desarrollo de las funciones de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía, como despachos, archivo y zona de calabozos. El horario de atención al público es de 8 a 22 horas, de lunes a viernes. Los fines de semana se mantiene la actividad policial en función de las necesidades del servicio. Este modelo de Brigada de Policía integrada en la red de Metro se utiliza simultáneamente en otras estaciones, como las de los intercambiadores de Atocha, Chamartín y Méndez Álvaro.

El Puesto Central de Mando de Metro cuenta con un agente de la Policía Nacional de manera permanente. Esto permite facilitar la labor de los agentes a través de las 8.563 cámaras de la red de Metro, lo que ha contribuido a reducir de manera notable la delincuencia en el Suburbano. De hecho, en la última encuesta de calidad, la seguridad en Metro es calificada con un notable (7,67 puntos sobre 10) por parte de los usuarios de Metro, siendo incluso superior la valoración de los usuarios extranjeros, con 8,11 puntos.

La estación de Nuevos Ministerios es la tercera con más entradas registradas en la red de Metro de Madrid en 2016, con 15,9 millones de usuarios, por detrás de Sol y Moncloa. Tiene correspondencia con las líneas 6,8 y 10 de Metro, así como con Cercanías Renfe. Su conexión directa con el aeropuerto de Barajas, la convierte en uno de los principales accesos directos del turismo internacional a la ciudad de Madrid.

La asociación ‘Héroes de 4 patas’ con la que se ha colaborado, nació en enero de 2015. Está integrada por perros de trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, tanto del Estado, como autonómicas y locales. Esta asociación surge con la intención de solventar las carencias existentes en España en lo referente a la jubilación de los perros de trabajo utilizados por las distintas unidades caninas. Su objetivo fundamental es ofrecer una retirada digna y de calidad a estos auténticos Héroes de 4 Patas que, durante gran parte de su vida, han prestado un importante servicio a la sociedad. Desde la asociación, se busca un hogar de adopción a estos perros cuando llega el momento de su jubilación.

Cuatro años de la tragedia de Angrois

Hace cuatro años un tren Alvia en el que viajaban 218 personas descarriló en la curva de A Grandeira, a escasos kilómetros de la estación de Santiago. Allí, viajeros, vecinos del barrio de Angrois y otros ciudadanos que junto a los servicios de emergencias se lanzaron a socorrer a las víctimas, vivieron momentos de enorme tensión, con el resultado final de 80 fallecidos y 144 heridos. Una tragedia que se producía a pocas horas de la celebración del día grande del Día de Galicia.

El convoy procedía de Madrid-Chamartín y se dirigía a Ferrol, pero tenía prevista su parada en Compostela minutos antes de las nueve de la noche. Pasadas las 20,40 horas, el exceso de velocidad con el que circulaba el maquinista tras atender una llamada del interventor -que le indicaba por dónde entrar en Pontedeume para que se pudiese bajar una familia- provocó el descarrilamiento.

Este lunes, la comunidad gallega conmemorará el cuarto aniversario del siniestro ferroviario más grave de la democracia española, que se produce en un contexto marcado por dos frentes más claros ahora que nunca en estos últimos cuatro años: el judicial y el político. En los juzgados, al conductor, Francisco Garzón, se le ha unido el exdirector de seguridad en la circulación de Adif, Andrés Cortabitarte, al que el juez también atribuye 80 supuestos delitos de homicidio y 144 de lesiones por imprudencia profesional grave.

Cortabitarte obtuvo la calidad de investigado en la causa en marzo de este año, aunque anteriormente ya había sido imputado por el primer instructor, Luís Aláez, en septiembre de 2013 y en mayo de 2014. En esas dos ocasiones se libró de lo que Aláez le atribuía a él y a otras 21 y 11 personas, respectivamente -todos ellos altos cargos o excargos de Adif-, por la decisión de la Audiencia Provincial. Los mismos magistrados que, sin embargo, el pasado 28 de junio confirmaron la investigación a Cortabitarte por el nuevo juez, Andrés Lago, al ver “indicios de una actuación deficiente, por incompleta y parcial, en la evaluación de riesgos”.

El pasado 4 de abril, el hombre al que Adif ha reubicado en una subdirección de nueva creación -y al que las víctimas del accidente de metro de Valencia cuestionan por su papel como perito en aquel caso- se acogió a su derecho a no declarar en el Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago. Este 27 de julio, tres días después del aniversario, vuelve a estar citado en sede judicial. Algunas fuentes dan por hecho que otra vez optará por no declarar o que, si lo hace, solo responderá a su abogado. Otras fuentes, no obstante, tienen la impresión de que sí intervendrá, algo que creen que preocupa a su letrado, por lo que pueda decir sobre las implicaciones de otros dirigentes o empresas públicas como Renfe.

La conmemoración este 24 de julio se da, además, con un cambio fundamental sobre el tablero político: el PSOE, que en su día votó que no, apoya ahora y de hecho ya ha registrado una petición de comisión de investigación política en el Congreso de los Diputados. La reivindicación, justamente, por la que clama la plataforma de víctimas desde un primer momento, para conocer “la verdad” y que se haga “justicia”, y que le llevó a las calles ya el 17 de diciembre de 2013, precisamente frente a las Cortes.

Podemos y en concreto En Marea -el partido instrumental en el que se integran Anova, Esquerda Unida y la formación morada, que impulsó la iniciativa la pasada legislatura y también esta, pero dio con el veto de la Mesa del Congreso- ya ha mostrado su disposición a votar a favor de la iniciativa socialista, y ni siquiera descarta una actuación conjunta.

La pelota está sobre el tejado de Ciudadanos, del que los afectados quieren saber si volverá a favorecer el veto a esta solicitud en la Mesa, que controla el Partido Popular junto a esta organización. Todo esto se resolverá en septiembre, a la vuelta de las vacaciones de los parlamentarios.

Si el primer aniversario será recordado por la polémica de las Medallas de Galicia a las víctimas y el cambio del día de su entrega al 24 -movimiento en el que estas vieron una utilización política-, el segundo se conmemoró poco antes de que el juez cerrase la causa con el maquinista como único imputado (en octubre de 2015) y el tercero coincidió con la reapertura del caso (en mayo de 2016) y el impulso que supuso el informe de la Agencia Ferroviaria Europea, crítica con la investigación que realizó España del siniestro. Este cuarto año desde el accidente de Angrois será el primero con un cargo de Adif investigado al que ratificó la Audiencia, y también el más cercano a una eventual comisión de investigación en la Cámara Baja.

El presidente de la plataforma de afectados, Jesús Domínguez, cree que es un momento de “sentimientos encontrados”: “La gente está por una parte muy ilusionada y esperanzada, porque parece que ya se empieza a destapar todo; pero, a la vez, ese día, para quien ha perdido a un familiar…”, reflexiona. La sensación entre los afectados es “que se está cambiando el discurso”, puesto que “antes” estaba centrado en la responsabilidad del maquinista y el dinero para indemnizar a las víctimas y “ahora Europa avala” su “lucha” por la “verdad”. Pero, advierte, “no quita para que aún se esté muy lejos” de conocerla.

Después de “tanto sufrimiento”, Domínguez indica que “ya era hora” de contar con “alguna buena noticia”, como el giro de los socialistas, o la carta que acaban de dirigir a la CIAF (comisión de investigación de accidentes ferroviarios). “Que se pongan colorados” los responsables de la seguridad ferroviaria a los que acusan de poner “trabas” a la justicia es algo que, reconoce, también provoca “satisfacción”, e incluso ver que la defensa de Adif es ahora hasta burda, al alegar que los Estados miembro tuvieron “dificultades” en aplicar las normas.

Las víctimas y familiares del Alvia 04155 no olvidan y este lunes conmemorarán el cuarto aniversario del accidente con una marcha por las calles céntricas de Santiago de Compostela. “Justicia y verdad” será la reivindicación de una movilización que afrontan con el ánimo renovado tras el cambio en la causa, tanto político como judicial. La manifestación concluirá en la Plaza del Obradoiro pero partirá de la estación de tren de la capital gallega, una forma con la que los afectados por el accidente quieren hacer visibles la responsabilidad que según ellos tienen Renfe y Adif por la falta de sistemas de seguridad en el propio convoy y en la vía al no tener instalado el mecanismo de seguridad ERTMS, con el que el tren nunca habría llegado tan rápido a la curva de A Grandeira.

Nueva York a Washington DC ¿en 29 minutos?

El empresario estadounidense Elon Musk anunció este jueves que el proyecto de un Hyperloop subterráneo que conectaría en apenas 29 minutos Nueva York y Washington DC, a 500 kilómetros de distancia, recibió el acuerdo verbal del gobierno. Musk dijo en su cuenta Twitter que es “optimista” sobre un acuerdo formal, que podría ocurrir “rápidamente”.

El empresario, fundador del grupo automotor Tesla y de la empresa aeronáutica SpaceX, integró inicialmente un consejo de asesores del presidente Donald Trump, pero lo abandonó cuando el mandatario anunció su retiro del Acuerdo de París sobre el clima. “Acabo de recibir el acuerdo verbal del gobierno para la Boring Company a fin de construir un Hyperloop subterráneo NY-Fil-Balt-DC. NY-DC en 29 minutos“, tuiteó el multimillonario, utilizando las abreviaturas para Nueva York, Filadelfia, Baltimore y Washington, la capital federal.

La secretaría de Transportes de Estados Unidos no quiso comentar la información y pidió contactar a un portavoz de la Casa Blanca, que no confirmó el acuerdo. “Hemos tenido conversaciones prometedoras hasta ahora”, indicó el portavoz, “y estamos resueltos a conducir proyectos de infraestructuras transformadores y creemos que las mejores soluciones provienen muchas veces del ingenio y la energía del sector privado“.

La empresa The Boring Company (empresa creada por Musk que se especializa en el cavado de túneles) no comentó inmediatamente la información. Musk solo está implicado en el negocio a través de la construcción de túneles, a través de The Boring Company. Los trenes serían desarrollados por otras empresas en los cuales Musk no posee capital.

Varias empresas se han posicionado en el mercado. En abril, The Northeast Maglev, una compañía estadounidense, presentó un proyecto similar al evocado el jueves por Elon Musk. Esta empresa colabora con la compañía ferroviaria japonesa JR Central, que desarrolló la tecnología conocida como “Scmaglev”, por Superconducting Magnetic Levitation, y testea actualmente un nuevo tren de sustento electromagnético que debe unir Tokyo a Osaka a una velocidad de 500 km/h. Musk no dijo cuál sería el socio del proyecto de tren entre Nueva York y Washington.

En otros tuits publicados el jueves, Musk menciona la creación de una conexión a toda velocidad entre Los Angeles y San Francisco así como una ferrovía que uniría varias ciudades de Texas. Cita asimismo el túnel actualmente en construcción para desatascar el tráfico vehicular de Los Angeles.

El tren de la muerte de Stalin

“El poder de Rusia crecerá con Siberia”. Mijaíl Vasílievich Lomonósov, patriarca de la geografía en Rusia, destaca a mitad del siglo XVIII la importancia de esta zona, foco hoy de grandes proyectos de exploración e investigación. Bajo el subsuelo helado esperan inmensos recursos que constituyen un pozo de riqueza inigualable en el mundo. De ahí que el país concentre la mirada en esta región que, con sus más de 13 millones de km2 (como veintiséis Españas), representa tres cuartas partes de Rusia y un tercio de Asia. Bajo el permafrost se esconden inmensos depósitos de gas y petróleo; pero también oro, hierro y níquel, a los que hay que añadir, el carbón y la madera de los bosques y los diamantes de sus minas.

Desde que el zar Alejandro III traza sobre el mapa la línea que debe cruzar el ferrocarril en su trayecto de este a oeste, desde Moscú hasta el océano Pacífico, la idea de llegar hasta los confines orientales de Rusia va cuajando. La vía férrea, de más de 9.000 kilómetros, conecta las principales ciudades de Siberia: Ekaterimburgo, Omsk, Novosibirsk –que con más de un millón y medio de habitantes es la tercera ciudad de Rusia, tras Moscú y San Petersburgo–, Krasnoyarsk, Irkutsk, Ulán-Udé, Chitá, Jabárovsk y Vladivostok, la mítica terminal del Transiberiano. Sin embargo, persiste el problema de comunicación y transporte para las regiones más al norte. Un proyecto extremadamente complicado.

Siberia está sometida a un clima continental extremo de interminables inviernos, en los que a menudo se alcanzan los -40 ºC, y cortos y suaves veranos, frecuentemente infestados de mosquitos. Gran parte del territorio se asienta sobre el permafrost, la capa de suelo perennemente congelada de la tundra. Los planes de construcción de una red ferroviaria caen inexorablemente, bien porque no resuelven los desafíos de un terreno tan abrupto y difícil o porque no hay suficiente capital para emprender el camino. Hasta la llegada al poder de Josef Stalin.

Fortalecido por su triunfo sobre la Alemania nazi, el dictador ruso da luz un proyecto que pretende conectar la parte oriental y occidental de Siberia, extendiendo la vía desde la ciudad de Inta, en la república autónoma de Komi, a través de Salejard a Igarka, en el río Yenisei. La construcción de la monumental obra comienza en 1949. Para ello emplea la mano de obra que le proporcionan los campos de concentración, abarrotados de prisioneros alemanes y de opositores a las políticas del régimen soviético. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que fueron esclavizadas entre 80.000 y 120.000 personas para la construcción de la vía férrea, aunque hay quien sostiene que pueden llegar a las 300.000.

La idea no es ni nueva. Durante la construcción del Transiberiano, la colonia penitenciaria de Sajalín ya participa como mano de obra para la construcción del ferrocarril, como las de otros gulags siberianos, aunque también trabajan soldados rusos y miles de ‘siervos’ a los que se paga un mísero salario, insuficiente para los esfuerzos que demandan las obras del ferrocarril.

Medio siglo después, se repiten las condiciones. El trazado de línea principal de Stalin exige el empleo de mano muy barata. De ahí que se recurra a los campos de prisioneros. Si las condiciones de vida ya son penosas de por sí en los gulags, el esfuerzo que exige el tendido de la vía la hace aún más terrible. Las temperaturas pueden caer a -60°C en invierno; pero en verano los parásitos y mosquitos esparcen las enfermedades, traen muerte y calamidades a los presos. Los golpes y latigazos están a la orden del día y solo los más fuertes logran sobrevivir. El ferrocarril adquiere su nuevo nombre: el tren de la muerte.

La línea férrea entre Salejard e Igarka forma parte del ambicioso plan para la conquista del Ártico de Josef Stalin, pero poco más. No hay ninguna demanda real de la vía férrea porque la región está, además de aislada, prácticamente despoblada. Las fábricas de Siberia ya se atienden satisfactoriamente por las líneas de ferrocarril del sur. Pero el dictador ruso se empeña en trazar una rápida vía de comunicación entre los extremos septentrionales de la Unión Soviética; y hace de esta idea una prioridad absoluta. Sobre el papel es sencillo; se trata de construir una línea de 1.297 kilómetros de longitud con 28 estaciones y 106 apartaderos.

Las obras empiezan en el verano de 1949 sin que el trazado definitivo esté decidido, sin estudios geológicos de ningún tipo, con la única obligación de poner el máximo posible de raíles y traviesas para respetar las órdenes dictadas desde Moscú. La construcción la dirige el coronel Vasiliy Arsentevich Barabanov. El campo de trabajo 501 comienza desde Salejard hacia el Este; mientras el 503 inicia su penosa marcha hacia el oeste desde Igarka. La idea es que se encuentren a mitad del camino. A cada grupo se le asignan 50.000 trabajadores, traídos al efecto desde los campos cercanos.

Desde el punto de vista técnico, los problemas de ingeniería incluyen la construcción sobre el permafrost, un deficiente sistema logístico y plazos apretados unidos a la severa falta de maquinaria. No importa que el agua inunde las vías durante varios meses o que éstas se hundan en el barro; tampoco parece preocupar que las locomotoras no puedan circular a más de 15 kilómetros por hora para evitar constantes descarrilamientos. Nadie se atreve a contar la verdad del desastre a Stalin. Los ingenieros temen por sus cabezas; los mensajeros también.

Tramos enteros quedan paralizados durante meses por problemas logísticos, falta de maquinaria o porque las epidemias propias de las zonas pantanosas, infestadas de mosquitos, acaban con partidas enteras de trabajadores. Los presos mueren a centenares, víctimas del hambre, las enfermedades y el esfuerzo. Pero a los burócratas de Moscú solo les preocupan los plazos. Stalin quiere resultados rápidos para inaugurar cuanto antes la línea y vender luego la proeza al mundo entero los noticieros cinematográficos.

La noche perpetua del largo invierno ártico se echa encima y los trabajos deben parar de golpe. Todos los que participan en las obras saben que esta construcción es absurda y que tienden una vía férrea sin ningún sentido. La tundra es una de las superficies más inestables que existen. La capa superior se funde en los meses estivales y forma pantanos que deshacen el tendido, lo que obliga a reconstruirlo constantemente. Los materiales escasean. Las acerías del plan quinquenal no producen suficientes raíles, pero, como el ferrocarril de Igarka es una obra prioritaria, se arrancan vías en mal estado de otras partes del país y se envían a Siberia, donde son soldadas nuevamente.

Durante cinco años de intensa actividad, se llegan a completar 699 kilómetros, poco más de la mitad del trazado previsto. La muerte de Stalin (5 de marzo de 1953) acaba con el ambicioso proyecto. Los nuevos jerarcas rusos dejan en suspenso la obra y los trabajadores supervivientes vuelven a los gulags de donde habían salido años antes, sin que nadie se preocupe de contar las bajas. Se calcula que, al menos, la mitad ha dejado su vida en esta obra en la que se han invertido 260 millones de rublos. Años más tarde se precisa la cifra oficial: el régimen soviético se deja cerca de 100.000 millones de dólares de hoy en día (unos 90.000 millones de euros).

Lo que se ha construido pronto se destruye por las heladas y los defectos estructurales. Al menos once locomotoras y 60.000 toneladas de metal quedan abandonadas, y los puentes se caen o se queman. Solo 350 kilómetros de vía entre Salejard y Nadym permanecen operativos desde la década de 1950 hasta la de 1980. Diez años después, la línea se cierra al tráfico y, debido a la subida de los precios del acero, los primeros 92 kilómetros desde Salejar se desmantelan y reciclan durante la misma década.

En 2010, una sección de las vías (aproximadamente 220 kilómetros) vuelve a ser reconstruida para trasladar níquel y petróleo. Tanta sangre derramada encuentra por fin la exculpación. La línea, bautizada ahora como ‘La Ruta del Norte’, se reabre en 2015; es la gran esperanza para el futuro de esta zona, cuyos pobladores la siguen denominando con su siniestro nombre: el tren de la muerte de Stalin.

(Reportaje publicado en el suplemento Territorios de El Correo)

Barcelona y Valencia exigen el corredor Mediterráneo

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el de Valencia, Joan Ribó, han firmado este jueves el ‘Manifest de Barcelona i València per l’Eix Mediterrani’, que reclama conjuntamente al Gobierno central que priorice las infraestructuras ferroviarias del Corredor Mediterráneo. El documento se dirige al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, al que piden avances en esta infraestructura estableciendo como prioridades la sustitución de la vía única existente entre Vandellòs y Tarragona y la conversión al ancho internacional del trazado desde Barcelona hasta Algeciras.

“Hoy es un día histórico que ha tardado demasiado en llegar. Se corrige una anomalía, que es la falta de colaboración entre Barcelona y Valencia en un tema al que se le ha dado la espalda demasiados años“, ha afirmado Colau antes de firmar el manifiesto. Ribó ha descrito el pacto como el inicio de una nueva etapa en los vínculos entre las dos ciudades, mostrando la “profunda satisfacción que tiene Valencia de estrechar unas relaciones que siempre se veían empañadas, que no estaban relacionadas con una posición lógica”.

Otras dos medidas que piden que pasen por delante son la conexión de los puertos de Barcelona, Tarragona, Castellón, Sagunto, Valencia, Alicante y Algeciras con la red ferroviaria, y también que se adapte la capacidad de la red para que puedan convivir los trenes de cercanías con los de mercancías. Además, hacen dos peticiones específicas para las ciudades: para Barcelona, terminar la estación de La Sagrera como punto neurálgico de conexión del Corredor en la ciudad, y para Valencia, la conversión de la Estació del Nord en una estación de paso, ya que actualmente las vías están configuradas como terminal y esto reduce su capacidad.

El pacto va más allá de la infraestructura ferroviaria y ambas ciudades se han propuesto “reforzar aún más los vínculos que unen Barcelona con Valencia para que dialoguen como ciudades hermanas”, ha dicho Colau, inscribiendo la colaboración como una de las consecuencias de que ambos sean ‘Municipios por el Cambio’. Se han propuesto crear otro corredor más simbólico, de “ideas, experiencias e innovación”, que una Barcelona y Valencia en el compromiso por la justicia social y el medio ambiento, y para ello han establecido una agenda de asuntos comunes, que incluyen el municipalismo, el turismo, la ocupación y la vivienda, aunque tiene el ferrocarril como asunto prioritario, que tiene una comisión de seguimiento que velará por su cumplimento.

También tienen previsto sumar todas las ciudades del eje Mediterráneo con una red que incluya a las ciudades del otro lado de los Pirineos y quieren hacer unas jornadas de trabajo con municipios y entidades empresariales, sindicales y sociales de esta zona para abordar los retos que tienen por delante.

La estación de San Martín de Luiña, en peligro

Otro inmueble ferroviario en peligro. La extinta Feve -integrada en el grupo Renfe- se plantea tirar la estación ferroviaria de San Martín de Luiña, en la línea Ferrol-Gijón, cuya construcción comenzó con el general Miguel Primo de Rivera y no concluyó hasta septiembre de 1972. Este inmueble diseñado en 1950 y está considerado un ejemplo intermedio entre las dos corrientes dominantes en la época: el racionalismo y el regionalismo. El edificio lleva años cerrado y, aunque exteriormente su estructura de piedra sigue en pie, tiene la techumbre seriamente deteriorada.

Al igual que las estaciones de Muros del Nalón, Cudillero, Soto de Luiña y Novellana, el edificio de viajeros de San Martín de Luiña se integra en una corriente de la arquitectura ferroviaria que supone un camino intermedio entre las tendencias dominantes del regionalismo y el racionalismo. Consiste en la materialización de inmuebles levantados mediante técnicas constructivas contemporáneas a los que se aplica un aparato ornamental o acabado formal derivado de la tradición historicista.

Todos los edficios de la línea parten de una planta común caracterizada por su irregularidad y asimetría, por la abundancia de esquinas que denuncian la presencia de cuerpos salientes y entrantes y, en general, por el alejamiento de la rigurosidad compositiva en los ejemplos estandarizados de los años finales del siglo XIX. Como norma general, en todas ellas un vestíbulo precedido de una pequeña pieza de acceso domina el espacio central de la planta baja y desemboca en un soportal previo al andén. Las dependencias laborales se agrupan a un costado mientras que al otro se localizan los retretes y la caja de escaleras que permite la subida al piso superior, ocupado por dos viviendas para empleados.

El empleo de hormigón como material tectónico y la plaqueta de ladrillo como recubrimiento parietal se compensan con la aparición de paramentos almohadillados en las esquinas, y espadañas y pináculos herrerianos en la coronación de los muros. Este fenómeno disfrutó de amplia transcendencia en el ámbito internacional en las décadas anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Según Guillermo Bas, doctor en Historia del Arte por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el valor de la estación de San Martín de Luiña es «incuestionable». El diseño es obra del ingeniero Francisco González Quijano, humanista de la época encargado de dibujar los vestíbulos del tramo entre Pravia y Luarca. La normativa de la época prescribía levantar una terminal cada veintidós kilómetros, de ahí que cada edificio presente giros y peculiaridades propias, de cara a evitar la monotonía.

Desde el año pasado Posada Organización S. A. tiene adjudicada la demolición y retirada de los escombros, todo en un mes de plazo y a cambio de 20.288 euros. «Ofrecimos el edificio a otras instituciones, pero nadie quiso asumir su gestión, reparación y mantenimiento», explican fuentes de la operadora pública.

Bas evoca las estaciones derrumbadas en las últimas décadas, como la de Caces (Oviedo) o Las Segadas (Ribera de Arriba) y advierte: «Si San Martín de Luiña cae, tendrá un efecto dominó, porque hay otras en similares condiciones de abandono que serán tiradas después». «En pleno siglo XXI no deberíamos tener que discutir el valor de este patrimonio, porque es incuestionable», sostiene Bas quien estima que «con una inversión mínima, un edificio de estas características, cerca del mar, puede tener múltiples usos hosteleros, de restauración, como albergue o vivienda particular”. Cualquier utilidad antes que el derribo. ¿Será posible mantenerla en pie?

CGT convoca huelga para el 28 de julio

La Confederación General de Trabajo (CGT) ha convocado una huelga de 23 horas en Renfe y Adif para el próximo día 28 de julio contra “el desmantelamiento del ferrocarril público y la destrucción de empleo en el sector ferroviario”, según adelanta este sindicato, minoritario en ambas empresas publicas. CGT, sindicato minoritario en ambas empresas, con una representación de un 12% en Renfe y un 16% en Adif, ha tomado la decisión de convocar la protesta “una vez agotadas todas las vías de negociación, los plazos marcados por esta organización y la paciencia derivada de la buena voluntad negociadora”.

La organización sindical ha explicado que la falta de respuesta por parte de Renfe y Adif a sus reivindicaciones colectivas genera “mucha incertidumbre dentro del colectivo ferroviario ante la falta de futuro de las propias empresas, poniendo en entredicho la continuidad del ferrocarril como servicio público”. CGT exige, entre otras cuestiones, soluciones en materia de empleo y la calidad del mismo, compromisos que garanticen el servicio público del ferrocarril, frenar las continuas externalizaciones de las cargas de trabajo o plantear “salidas” dignas de las empresas, a través de mecanismos como la jubilación parcial con contrato de relevo.

“Buscamos acabar con el inmovilismo de las direcciones para conseguir viejas reivindicaciones, mantener los derechos adquiridos y recuperar los perdidos ante la acción desmanteladora y privatizadora de ambas empresas y de sucesivos gobiernos, tras muchos años de lucha dentro de un sector esencial para el desarrollo de un país”, subraya el sindicato.

Barcelona-Sants aumentará su capacidad

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, anuncia la ampliación de las vías de la estación de Sants de Barcelona para establecer un sistema de “cuatro por cuatro” y aumentar la capacidad de la instalación, una actuación que será inminente. La obra forma parte de un plan global de mejora de Rodalies que supera los 4.000 millones de euros, de los que Adif aportará 2.559 millones que se materializan en “actuaciones tangibles”.

Entre ellas destaca el desembolso de 100 millones de euros para mejorar 39 estaciones, como las de Sant Joan Despí, Sant Pol de Mar, Sabadell Centre y Granollers Centre (Barcelona), así como para convertir en accesibles 25 unidades de la serie 447 al año. También se trabaja en una gran inversión de 45 millones de euros para situar un sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS, por sus siglas en inglés) en la comarca barcelonesa del Maresme para dar cobertura a la R1 de Rodalies, y se han suprimido cinco puntos de velocidad reducida en las líneas R3 (L’Hospitalet de Llobregat-Latour-de-Carol) y dos en la R15 (Barcelona-Riba-roja d’Ebre).

De la Serna ha visitado el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies en la Estación de Francia junto al conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, Josep Rull, y a los presidentes de Adif y Renfe, Juan Bravo y Juan Alfaro, respectivamente. Allí reveló que “a lo largo de este verano” pondrán en funcionamiento una aplicación para teléfonos móviles desde la que se pueda comprobar el estado de la red de ferrocarril de Adif en tiempo real. “Hay que esperar todavía unas pocas semanas”, indica el ministro y explica que la ‘app’ permitirá visualizar la situación ferroviaria como se hace desde el centro que ha visitado este lunes en Barcelona.

De la Serna ha visitado la Estación de Francia acompañado del delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, y de diputados y concejales del PP y de Cs. Ahí ha expuesto que el nuevo equipo y su ‘software’ han costado más de siete millones de euros y que suponen que Barcelona cuente con “lo mejor que hay en España y un sistema que es de lo mejorcito que hay a nivel europeo”. La intención del Ministerio, ha relatado, es que la renovación llevada a cabo en la capital catalana se extienda al resto del país y que, además, se cree en el mes de octubre un centro similar “para que cualquier incidencia que pusiera en peligro a éste” se pudiera solventar desde el nuevo.

El conseller Rull ha aprovechado la visita para recordar que el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies “entró en colapso y quedó todo el sistema colgado” hace dos años, por lo que ha celebrado que se haya renovado y se haya convertido en un centro puntero. No obstante, ha criticado que el Gobierno no haya decidido actuar “desde la anticipación, sino desde la reacción” después de aquel incidente, y ha insistido en reclamar que el Estado traspase a la Generalitat la gestión íntegra de la red de Rodalies. Asimismo, ha pedido al ministro que no anuncie ni haga nuevos planes de inversión en Catalunya, sino que cumpla “las previsiones que previamente se habían hecho”.

El metro pierde 100.000 euros por día de huelga

La huelga de los lunes en el metro de Barcelona ocasiona pérdidas económicas de 100.000 euros, según un informe de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), el sistema integrado de transporte público. En cuanto a los pasajeros, los lunes se registra 164.000 menos de usuarios que cualquier otro día laborable, una bajada del 5,5%. Hasta el momento, el paro de diez jornadas registra pérdidas que superan el millón de euros.

El informe señala que cada día de paros supone una pérdida de 235.000 viajeros al metro y de 13.000 en FGC. Los paros hacen ganar viajeros en los autobuses (66.500 en los de TMB y 13.000 a los del AMB), Renfe (3.500) y el Tram (1.000), y sobre todo al transporte privado, con un crecimiento de la congestión en las principales carreteras de acceso a Barcelona. La B-23, la C-58 y la C-31 en Badalona son las vías más afectadas.

Estos datos se dieron a conocer hace unos días después de que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, explicara que la huelga de trabajadores del metro ha supuesto la pérdida de 546.000 euros a Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) hasta el mes de junio. Tras una pregunta del grupo municipal Demòcrata (PDeCAT) sobre los costes de los paros, Colau ha añadido que la huelga de los lunes, que empezó el 24 de abril, ha conllevado la pérdida de 1,4 millones de validaciones del metro.

Este lunes se vive una nueva jornada de huelga, la undécima, ante el bloqueo de las negociaciones que mantienen el comité de empresa y la dirección de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) por el convenio colectivo. Los paros convocados por el comité afectarán a la movilidad de los ciudadanos en las horas punta: de 07.00 a 9.00 y de 16.00 a 18.00, los servicios mínimos establecen la circulación del 40% de los trenes, mientras que por la noche, de 20.30 a 22.30, la oferta será el 20% de la habitual. A pesar de la mediación de la Generalitat de Cataluña, las posturas de una y otra parte siguen enfrentadas y no se atisba una pronta resolución del conflicto.

El comité de empresa, presidido por el sindicato CGT, ha rechazado recientemente la propuesta de la Generalitat de que el conflicto en el suburbano se resuelva con un arbitraje voluntario, algo que sí había aceptado TMB. Además, en un nuevo desafío a la dirección de TMB, la plantilla ha acordado hacer huelga también durante la festividad de la Diada -el 11 de septiembre-; la Mercè, -el 24 de septiembre- y en aquellos partidos de Champions del FC Barcelona que obligan a alargar el servicio de metro.

La dirección de TMB ya ha anunciado que no ofrecerá más mejoras a los trabajadores del metro y ha decidido dejar de pagar un extra de 32 euros mensuales a la plantilla, ya que se trata de un importe que se le “avanzaba” a cuenta de los incrementos salariales que contemplaría un futuro convenio colectivo para “crear un clima favorable al diálogo”. En este contexto, el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, propuso esta semana que se valore la ampliación de los servicios mínimos y la emisión de un laudo de obligado cumplimiento para conseguir “un equilibrio” entre el derecho de huelga y el interés del resto de la ciudadanía. Los sindicatos se han mostrado muy críticos con esta propuesta y han pedido que no se limite el derecho de huelga.