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Una década con Treneando

Diez años ya. Dos lustros con esta cita diaria en la Red. Toda una década. ¡Por fin! Este día se cumple el décimo aniversario de Treneando. Todo un logro para este mundo tan efímero de la blogosfera, donde se calcula en cinco meses la media de vida de una bitácora. Hay quien sostiene que en el mundo habrá 150 millones de blogs, pero que solo se mantiene el 1%. activo ¡Cómo para no sentir que estos diez años son todo un éxito!

El número 10 es ante todo un número virtuoso (sigo la simbología de los números, como en años anteriores). Históricamente ha jugado un papel fundamental en todas las culturas y creencias. Además, es un número sagrado como ya dijo en su día Pitágoras. Los pueblos antiguos contaban con los dedos de las manos y, cuando llegaban a diez, agrupaban sus múltiplos. Aunque los primeros en utilizar la denominada “base diez” en matemáticas fueron los egipcios, en la filosofía pitagórica se tomó el número diez como sinónimo de perfección, relacionándose con el ser supremo.

El matemático Leibniz dijo que el número uno como símbolo de la unidad representa a Dios y que el cero representa la nada, llegando así a la conclusión de que Dios creó el Universo a partir de la nada. En el cristianismo se repite el número diez en innumerables situaciones: los diez mandamientos, las diez plagas que azotaron Egipto… Además, diez son los antepasados que comparten Adán y Noé, y hay también diez entre Noé y Abraham. Para los hebreos, la Yod, que equivale al diez, es la primera letra que forma el nombre de Dios. Así mismo, en la actualidad se ha establecido el diez como la nota más alta en la escala habitual entre el cero y el 10, es decir, la perfección.

No os extrañe, por tanto, que dedique este día a darme un homenaje. Celebro el tiempo transcurrido, aunque con la carga de la responsabilidad. Y más en esta ocasión, que cierro el ciclo (y lo empiezo) con el reconocimiento de los lectores (5.435.000 impactos) y algún que otro premio durante este tiempo (Guadix y Euskadi). Pero el tiempo también deja su huella. Y es probable que durante este nuevo tiempo que se abre ahora lo notéis. Porque quizá no acuda a diario, como hasta ahora, a este cita con vosotros.

En esta particular confesión os digo lo mismo. Mi contrato es inequívoco. Treneando aspira a una de estas tres máximas: informar, explorar y entretener. Perdonad mis errores; a buen seguro que los cometo. Sed indulgentes con mis fallos. Sigo aprendiendo; e intento que otros también lo hagan. Seguro que muchas veces no seré original. Pero os prometo que intento buscar la diferencia: incidir en un matiz, un punto de vista distinto, más distante, menos entregado. Mi pasión son los trenes, las vías, los vehículos, las infraestructuras que hacen posible mover el ferrocarril. Y en ese empeño pongo todos los días parte de mi vida para acercarme un poco más a quienes me seguís.

“No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor si no lo hago”, decía Paul Auster: Así que confío en mantenerme vivo otro año más. Quizá con menos producción, pero con el mismo espíritu que dio sentido a este blog. Y superar cuantos obstáculos se presenten para estar ahí, al pie del cañón.

Y aquí os va la felicitación de este año

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Nueve años en la red con Treneando

Nueva efeméride. Voy con lo evidente, siguiendo ya el juego que llevo cada vez que sumple un aniversario y que suele gustar. Basta con que retrocedan un año en este blog y busquen el mismo día de hoy, pero del año 2016. Ahí se hablaba del ocho. Así que puestos a buscar excusas para celebrar por todo lo alto este aniversario, he decidido seguir el rumbo anterior y seguir con las analogías y simbolismos del número 9.

El nueve (9) es el número natural que sigue al ocho y precede al diez. Lo dice sí de claro la wiki: 9 es el cuadrado de 3. El número nueve es el signo de los ideales, el interés Universal y el espíritu de combate con fines humanitarios. Simboliza la Luz interior, priorizando ideales y sueňos, vivenciados mediante las emociones y la intuición. Representa la ascensión a un grado superior de consciencia y la capacidad de desplegar amor a los otros. Es creativo, idealista, original y bondadoso. ¡Casi nada la del tuerto! (Mi amigo y colega Luis Alfonso Gámez estará que trina).

Planeta Nueve, Noveno Planeta o Phattie es el nombre provisional dado a un hipotético planeta helado de gran tamaño que podría existir en el sistema solar exterior, principalmente a partir del estudio publicado el 20 de enero de 2016 en el Astronomical Journal​ por los astrónomos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) Michael E. Brown y Konstantin Batygin. Se estima que el planeta tiene diez veces la masa​ y de dos a cuatro veces el diámetro de la Tierra.

Este suele ser un día dedicado a darme un homenaje. Después de 365 días regreso a la casilla de salida, aunque con un año más. Celebro el tiempo transcurrido, aunque con el pensamiento puesto en el futuro. Con el objetivo de llegar al décimo. Es una forma, de rendir cuentas de los días (semanas, meses, años) transcurridos desde que este blog nació hace ya nueve años. Vamos, lo que el común de los mortales denomina ombliguismo. Y más en esta ocasión, que cierro el ciclo (y lo empiezo) con ese premio tan emocionante que he recibido hace unas semanas. Y por sobrepasar los 5.000.000 de impactos.

Dicen que el tiempo pasa sin que se note. Falso. El tiempo deja su huella. De una u otra forma, nos marca para siempre. Bien porque aprendemos de las malas experiencias, bien porque copìemos aquello que nos ha resultado exitoso. Pero no siempre es igual. Tenemos tendencia a recordar solo lo bueno. “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”, decía el maestro Gabo. “Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos”, pensaba Cicerón.

El tiempo da y quita razones. Y así, mientras pasamos la existencia, vemos cómo debemos desdecirnos de lo que hemos jurado, y rectificar, si es que somos maduros, cuando nos equivocamos. Y por mucha razón que llevemos, no conviene presumir de los aciertos. “La verdad que escribir constituye el placer más profundo, que te lean es sólo un placer superficial”, decía Virginia Wolf. No estoy de acuerdo. Uno escribe para que le lean. Más bien comulgo con la idea de Paul Auster: “No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor si no lo hago”.

Cada vez que me cito con vosotros en esta particular confesión os digo lo mismo. Mi contrato es inequívoco. Treneando aspira a una de estas tres máximas: informar, explorar y entretener. Perdonad mis errores; a buen seguro que los cometo. Sed indulgentes con mis fallos. Sigo aprendiendo; e intento que otros también lo hagan. Seguro que muchas veces no seré original. Pero os prometo que trato de buscar la diferencia con los demás: destacar un matiz, un punto de vista distinto, más distante, menos entregado. Mi pasión son los trenes, las vías, los vehículos, las infraestructuras que hacen posible mover el ferrocarril. Y en ese empeño pongo todos los días parte de mi vida para acercarme un poco más a quienes me seguís. Por mí, ahí sigo…un año más. ¡A por el décimo!

Y aquí os va la felicitación de este año

Trenando alcanza los cinco millones

Cinco millones es, más o menos, la población de ciudades como Santiago de Chile, Guandzhou, San Petesburgo y Kinshasa. Cinco millones es el censo de votantes de Cataluña en las elecciones del 21-D. Cinco millones sufren en nuestro pais la pobreza energética. Y ahora son cinco millones los lectores de Treneando. Y a mí me parece una cifra tan redonda e impactante que no puedo menos que congratularme de ello. Y todo os lo debo a vosotros.

Treneando abre todos los días del año. Ni festivos, ni fines de semana ni vacaciones lo encontráis cerrado. No me canso de repetir que este humilde blog solo tiene un objetivo. Está ahí para contar lo que acontece en torno al mundo del tren. Y en ese todo caben tantas cosas que, al final, se hace más fácil de lo que parece comparecer a diario ante vosotros. Porque, seamos sinceros, uno escribe con un solo fin: que te lean. Y cuanto más se pueda contribuir a difundir el mundo del tren, popularizarlo y hacerlo accesible a todos, mejor para mí y mejor para los lectores de esta bitácora.

Superar los 5.000.000 de visitas colma las aspiraciones de cualquiera. Como he repetido ya varias veces, este blog nació casi por casualidad, tratando de demostrar si la herramienta era válida para construir unas bitácoras interesantes, aunque en una plataforma diferente. Y el primero que quedó atrapado en esa tupida red fui yo, que ya no puedo escapar a esa cita diaria con quienes estáis ahí, al final de la cadena, para leerme. El reto era ese, acudir a ese encuentro permanente (algunos creen que soy demasiado persistente y constante) con mi testimonio del día (hubo un tiempo en que escribía hasta tres posts diarios, pero es evidente que ese ritmo resulta desmesurado). Me consta que hay lectores habituales que esperan, poco después de la medianoche, la sesión de Treneando. Y eso ya es suficiente aliciente para no sucumbir a la tentación de dejarlo.

Os confieso que se me ha pasado por la cabeza dejar morir lentamente la bitácora. Pero algo dentro de mí, me impide hacerlo. Mucho más difícil lo es ahora, cuando mis compañeros de profesión en Euskadi han decidido otorgarme el Premio de Periodismo Digital 2017. Así que me veo ‘obligado’ a seguir en la brecha. A buscar relatos, noticias, curiosidades y reportajes que os puedan interesar. Soy consciente de que no siempre consigo el máximo. Pero de verdad que lo intento.

No os quiero dar la paliza con mis sentimientos. No me gusta escribir sobre mí y lo que pienso. Solo rompo con la norma, cuando no hay más remedio. Y creo que esta ocasión lo merece. Deseadme, al menos, fuerzas, ganas e ilusión para acudir con vosotros a nuestra cita de cada día. Y a alcanzar los seis millones. Gracias.

Treneando, premio Periodismo Digital 2017

La Asociación Vasca de Periodistas y el Colegio Vasco de Periodistas han otorgado el premio Periodismo Vasco 2017 en la categoría digital al blog ‘Treneando’, dedicado al mundo del ferrocarril. Estos organismos reconocen así un proyecto que nació como «un experimento para explorar las posibilidades de los blogs» dentro del periódico El Correo de Bilbao y que se tienen afán de convertirse en una estación de parada obligada para los aficionados al mundo ferroviario.

Los trenes están para ir de un lugar a otro. Y a mí me ha traído hasta aquí unos de esos convoyes. Treneando nació como un experimento: queríamos probar si los blogs podían ser una herramienta útil desde el punto de vista profesional. Me dejé enredar por un gran compañero y amigo, Luis Alfonso Gámez, que se empeñó en que abriera una bitácora para dar a conocer lo que he aprendido de ese mundo. Y son ya nueve años contando cosas, todos los días del año, sin dejar ni uno solo sin publicar el post diario (ni en vacaciones). Van ya 3.550 anotaciones. Desde reportajes históricos hasta curiosidades -hubo un puente sobre el río Kwai?-, pasando por noticias de la industria, análisis de accidentes y disecciones de récords. Es muy probable que a finales de 2017 llegue a los 5 millones de visitas.

Treneando me ha permitido reencontrarme con la verdadera esencia del Periodismo. Cuando el periódico me sacó de la calle para ejercer funciones de organización y edición, el gran maestro de periodistas César Coca me aconsejó que no dejara de escribir. Aunque tarde, seguí su recomendación. En este largo viaje, mi pasión por el mundo ferroviario me dio más conocimientos, contactos, fuentes y seguridad para saltar con un centenar de temas a la web y a las páginas del periódico. Creo que ido cumpliendo una por una con todas las efemérides del tren: aniversario del AVE, llegada del Talgo, creación de Renfe, siglo y medio de tren en Bilbao, 125 años de la estación de la Concordia, cien años de Atxuri, el funi… Un reportaje sobre la máquina más cinematográfica del país me permitió ganar el Premio Nacional de Periodismo Ciudad de Guadix (2014). Los contactos me llevaron a mostrar en primicia en la primera del periódico los coches de Talgo que hoy ruedan en rabia saudí, en eso que se ha llamado el ‘AVE del desierto’. La experiencia adquirida también me ha proporcionado, entre otras cosas, acercarme a la universidad, donde he impartido seminarios sobre turismo ferroviario. También he tenido la oportunidad de explicarles a los ferroviarios, un mundo muy endogámico y encerrado en sí mismo, lo que a los periodistas nos interesa.

Los premios son un colofón excelente para tanto esfuerzo empleado en esta pasión tan confesable. Pero también obtienes compensaciones diarias cuando te piden datos y pistas para preparar una novela, un trabajo periodístico, una tesis doctoral o los deberes escolares. O te llaman de otros medios para que les autorices a refritar uno de tus temas. El sumun del gusto (y del regodeo) es cuando te viene uno de tus compañeros más jóvenes porque un gabinete de prensa le ha recomendado que se ponga en contacto contigo para escribir un reportaje. Y además consigues más contactos que te proporcionan otros temas y contactos para enriquecer más los conocimientos adquiridos.

Que sean, además, compañeros de la profesión quienes reconozcan tu trabajo resulta aún más emocionante. Alguna vez os he confesado que esta afición por el ferrocarril nació hace más de 30 años tras comprar una maqueta. Me pregunté de dónde venía la máquina Mitsubishi. Y comencé a leer cosas sobre trenes. Así empezó todo. ‘Treneando’ tiene futuro. En 2018 haré algunos cambios para seguir creciendo. Y confío en teneros ahí detrás, dando aire a mis proyectos.

Ane Irazabal, en la categoría de periodistas vascos; Gervasio Sánchez, premio José María Portell a la Libertad de Expresión; Mariano Ferrer e Iñaki Iriarte, por su trayectoria profesional, y Euskal Herriko Bertsolari Txapelketa, como institución, han sido los otros galardonados en los premios Periodismo Vasco 2017.

Treneando lleva ya siete años con vosotros y la red

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En algunas religiones el siete es un número sagrado al igual que el ocho. Basta con mirar la wiki (sí, lo confieso ¿y por qué no?) para saber que el siete es un número muy recurrente en la cultura: los días de la semana, los colores del arco iris y los pecados capitales. El origen de esta popularidad está en la observación del cielo por los antiguos astrónomos. La inmensa mayoría de las estrellas no cambiaban de posición las unas respecto a las otras durante el año. Sin embargo, observaron siete cuerpos celestes que sí lo hacían. El Sol y la Luna, los dos primeros, evidentemente formaban parte de ellos. Los otros cinco eran los planetas que pueden verse a simple vista, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, y que los pueblos antiguos consideraban estrellas móviles.

¿Y qué tiene que ver esto con los trenes? Nada. Pero retomando la misma idea del pasado año (cuando cumplía seis años con vosotros), vuelvo a esta imagen para ‘ilustrar’ esta entrada. Se cumple hoy el séptimo aniversario de Treneando. Y el propósito es que esto no se acabe y vaya a más (hasta donde llegue el cuerpo y la mente).

Me repito, lo sé. Pero no hay otra. Cuando comencé a escribir este blog, me comprometí a dos cosas: contagiar mi pasión por el mundo del tren y tocar la fibra sensible de quien tiene el ferrocarril como uno de sus referentes. No sé si lo he logrado. A lo mejor ni me he acercado. Pero mi contrato, pasados estos siete años de aquellos inicios, sigue vigente. Reconozco que hoy es una responsabilidad y obligación diaria. También cierto sacrificio; pero me sigue ilusionando, como el primer día, acudir a la cita con cientos de vosotros, que me leeis

Con Treneando aspiraba a una de estas tres máximas: informar, explorar y entretener. ¡Ojalá consiguiese siempre las tres! Pero si solo alcanzo una, ya me conformo. Espero no aburrir ni caer en la atonía. Intento superarme. Reconozco que no es fácil salir siempre triunfante de esta empresa. Acudir a esta cita diaria, y salir airoso del trance, tiene sus dificultades. Pero ese es precisamente mi contrato con vosotros.

Perdonad mis errores, que seguro que los he cometido, y sed indulgentes con mis fallos. Sigo aprendiendo e intento que otros también lo hagan. Seguro que muchas veces que no seré original, pero os prometo que trato de destacar un matiz, alguna diferencia o un punto distinto para diferenciar mis posts de otros que podéis encontrar en la red. Al fin y al cabo casi todos bebemos de las mismas fuentes. Necesito que me hagáis llegar vuestras impresiones, comentarios e, incluso, vuestras discrepancias. Quizá es lo que más falla en este blog: hay pocos comentarios. Os necesito, de verdad. Leedme y comentad.

Os recuerdo que además me podéis seguir a diario en facebook (hay un grupo especial que se llama ‘Soy amigo del tren’) y en twitter (@MikelItu). Gracias a todos.

Y ya aprovecho y os felicito a todos por estas fiestas. Esta es la imagen (ferroviaria) para estas Navidades:
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Treneando supera ya los 4.000.000

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Con vuestro permiso. Voy a hablar de mí. LLegado a estas alturas, creo que no sólo es conveniente sino obligado. Porque Treneando supera ya los 4.000.000 hits o impactos. Y quiero haceros partícipes de este logro, porque la ocasión así lo requiere. Dejadme, por tanto, que hoy presuma de ello y me adelante a celebrar con vosotros mi séptimo año de presencia diaria en internet.

Se dice pronto. Son 82 meses de presencia continua en la red. Treneando está a punto de cumplir siete años. Abierto todos los días del año para satisfacer la curiosidad, el entretenimiento o la información. Porque este humilde blog solo tiene un objetivo. Como dice en su presentación, está ahí para contar lo que acontece en torno al mundo del tren. Y en ese todo caben tantas cosas que, al final, se hace más fácil de lo que parece comparecer a diario ante vosotros. Porque, seamos sinceros, uno escribe con un solo fin: que le lean. Y cuanto más se pueda contribuir a difundir el mundo del tren, popularizarlo y hacerlo accesible a todos, mejor para mí y mejor para los lectores de esta bitácora.

Superar los 4.000.000 de visitas colma las aspiraciones de cualquiera. Como he repetido ya varias veces, este blog nació casi por casualidad, tratando de demostrar si la herramienta era válida para construir unas bitácoras interesantes, aunque en una plataforma diferente. Y el primero que quedó atrapado en esa tupida red fui yo, que ya no puedo escapar a esa cita diaria con quienes estáis ahí, al final de la cadena, para leerme. El reto era ese, acudir a la cita puntual (algunos creen que soy demasiado persistente y constante) con mi testimonio del día (hubo un tiempo en que escribía hasta tres posts diarios, pero es evidente que ese ritmo resulta desmesurado). Me consta que hay lectores habituales que esperan, poco antes de la medianoche, el encuentro con Treneando. Y eso ya es suficiente aliciente.

Siento repetirme. Pero es así. Treneando nunca ha pretendido ser una plataforma para especialistas (las hay muy buenas e interesantes). Más bien el objetivo es hacer visible y palpable ese universo que se mueve entre las dos vías; sin espantar a los primeros y conquistar a los demás o, al menos, tentarles. Y con el tiempo, he ido alcanzado pretensiones más altas, por qué no, de forma que esta bitácora sea cuando menos objeto de curiosidad para mucha gente. Y con ese ánimo me enfrento todos los días a una batalla que confío en ganar para alcanzar el verdadero premio: lectores que necesiten leer y que se sientan satisfechos con lo que leen. Tan sólo eso.

Este tiempo ha dado para mucho. Gracias a este blog he ido consolidando mis conocimientos. Y además he conseguido abrir un pequeño agujero en ese mundo tan pétreo de los ferroviarios que miran con recelo a los que somos ajenos al sector. Me consta que no lo hacen a mala fe; pero desconfían (no sin razón) de quienes pretenden dar lecciones y señalar caminos. Poco a poco, con un trabajo constante, he ganado algunas confianzas, pero reconozco que aún parezco sospechoso (…). Y que necesito más tiempo para desterrar miedos y prejuicios.

Treneando me ha dado ocasión de llevar el mundo del ferrocarril al medio donde trabajo. A través de una sección bautizada como relatos ferroviarios pretendo haceros partícipes de ese extraordinario universo. Muchos de los temas que ahí he reflejado tienen su origen en este blog. Y gracias a los dos mi labor ha obtenido una inmensa recompensa. En enero de 2015 recogí el Premio de Periodismo ‘Ciudad de Guadix, que concede el ayuntamiento accitano, por un reportaje en el que glosaba la historia de la máquina más ferroviaria que circula por nuestro país.

Perdonad este ejercicio de ombliguismo. A algunos os parecerá superfluo; otros pensaréis que tampoco es para tanto. Quizá haya incluso algunos que festejéis conmigo esta ocasión. A todos, sin excepción, os doy las gracias. Gracias por permitirme seguir escribiendo sobre el mundo del tren. ¡Cuatro millones de gracias!

‘Vía Libre’, cincuenta años informado sobre trenes

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Medio siglo en los quioscos. Cincuenta años informando, y de forma excelente, sobre el mundo del rail (que es algo más que hablar solo de trenes), no es una tarea corriente. Y ahí está, más viva que nunca, referencia para todo aquel que siente el ferrocarril, y auténtico faro de la actualidad ferroviaria. ‘Vía Libre’ cumple su primer medio siglo de vida. Y lo hace, como siempre, con los temas más punteros, mirando hacia adelante; y también hacia atrás, pero no con nostalgia, sino como fiel reflejo del tren en el devenir cotidiano, no solo de España sino de todo el mundo.

Durante este último año, ‘Vía Libre’, además de acudir puntual a su cita con la actualidad, ha reflejado a través de su página web un significativo y extenso repaso de lo que ha acontecido en estos cincuenta años en el mundo del ferrocarril. La revista, que nacía el 1 de enero de 1964 como continuadora de ‘Ferroviarios’, es una de las publicaciones mensuales más antiguas de este país, superada por ‘Telva’, (‘Hola’ es de 1944, aunque es semanal) que ha cumplido cincuenta años en 2013 (‘Fotogramas’ nació en noviembre de 1946 y ‘Mundo Cristiano’ en febrero de 1963). En este medio siglo de cita con el sector y con todos los que sienten curiosidad por este mundo ferroviario, ‘Vía Libre’ ha narrado los progresos y avances ferroviarios y ha sido notario de la evolución que el tren ha tenido en todo el mundo. Y durante este último año los lectores hemos podido comprobar, día a día, cómo y qué ha ocurrido en estos diez últimos lustros. ‘Vía Libre’ ha recorrido cada uno de sus 581 números para extraer la esencia de lo que ha sido, sigue siendo y será en el futuro: la historia del ferrocarril.

En esta mirada hacia atrás, la revista ha subido a la red las noticias más destacadas de la publicación impresa. Empezó por su primer número y acabó con el último publicado en diciembre de 2013, repasando las noticias que, como ellos mismos contaban en la presentación de este proyecto, “han supuesto la fantástica evolución del sistema ferroviario español, las que entonces eran las más destacadas novedades internacionales y otros acontecimientos de interés para el sector ferroviario y para nuestra propia publicación que, como podrán comprobar nuestros lectores, también ha evolucionado con los tiempos, acompañando a la evolución del ferrocarril. Llegaremos así a enero de 2014, cuando se publique el número 581 con un repaso de cada uno de esos 581 números que configuran una historia de cincuenta años”.

En aquel primero de enero de 1964, la revista se anunciaba en carteles como la continuación de ‘Ferroviarios’, “pero con importantes mejoras”. Hoy esos carteles todavía decoran la redacción de la revista en el madrileño Palacio de Fernán Núñez, en la calle Santa Isabel número 44. “En su primero, y posiblemente único, editorial, se afirmaba: Esta es la orientación de Vía Libre para la intercomunicación social de los ferroviarios y para asegurar la información de esta especie de gran ciudad de cerca de ciento cincuenta mil vecinos, donde todos hemos de conocernos más si queremos comprendernos mejor, como camino para vivir más cordialmente unidos”.

Y en esa primera portada, quizá como metáfora hacia su antecesora, presentaba a una jovencísima Pilar Cañada, una de las primeras presentadoras de televisión española, subida a la máquina de un tren de viajeros. Nuevos tiempos y nueva savia. También ocupaban las páginas de aquel número un reportaje sobre los talleres generales de Madrid, junto a la estación de Atocha, un recinto de más de 125.000 metros cuadrados, donde se concentraban la mayor variedad de oficios de una sola empresa. Pero no podía dejar de lado los aspectos históricos, de forma que en ese número se incluyó un reportaje titulado “Los ferrocarriles españoles hace 100 años”, con reproducción de magníficas imágenes del Archivo Gráfico Universal. Como tal revista de actualidad, la publicación incluía información sobre las estaciones de esquí de La Molina y Nuria “donde ya entonces, y todavía hoy, el mejor acceso era el tren o el cremallera para el caso de Nuria”.

Y en este último número de diciembre de 2013 (580), la portada se ha dedicado al Avril de Talgo, que ya está listo para sus pruebas en vía. El prototipo de alta velocidad de rueda independiente (Avril), está en el taller de la factoria Talgo, Las Matas II (Madrid), ultimando sus pruebas estáticas y en enero estará listo para iniciar los ensayos dinámicos en vía. También se ocupa unas cuantas páginas la segregación de Renfe Operadora en cuatro sociedades, y la mayoría de edad para el Metro de Bilbao, que cumple dieciocho años en los que ha realizado 1.255.500.000 viajes. De principio a fin; de 1964 a 2013.

La casualidad ha querido (o quizá no sea tan fortuito) que estos cincuenta años de ‘Vía Libre’ coincidan también con otros acontecimientos ferroviarios. Porque 1964 es el año también de la llegada del TER (para mi gusto el tren con la librea más bonita que ha tenido Renfe) o la puesta en servicio del Talgo III, con aquellos impactantes rojo y plata de su carrocería que aún hoy nadie ha superado en elegancia.

No podía dejar pasar esta oportunidad de reflejar en este modesto blog un acontecimiento tan extraordinario. No son tiempos propicios para la lírica y ‘Vía Libre’ es un regalo para todos cuantos amamos el mundo del tren. Desde Treneando deseo vivamente que ‘Vía Libre’ siga contándonos la actualidad ferroviaria muchos, muchos años. Es una cita ineludible. Felicitémonos todos porque siga ahí. Y que dure.

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Treneando cumple cinco años en la red, acudiendo a su cita día a día con sus lectores

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Todo un lustro. Cinco años. Unos 1.825 días. Nada menos que 43.800 horas. Casi nada. Todo ese tiempo en la red, en una cita diaria con sus lectores, ha hecho de Treneando lo que es. Ni más menos. Un blog que nació con vocación de informar y que para mí es, más que una obligación, un encuentro placentero. Como casi siempre que recurro a esta cita ombliguista (y ya van cinco), os recuerdo que lo que empezó como una simple prueba (23-12-2009) es ahora mi querencia cotidiana.

Siempre digo lo mismo. Cuando comencé a escribir, con Treneando me comprometía solo a dos cosas: intentar contagiar mi pasión por el mundo del tren y llegar a tocar la fibra sensible de quien tiene el ferrocarril como uno de sus referentes. No sé si he logrado tan siquiera acercarme a alguno de esos objetivos. Pero mi contrato, pasados estos cinco años de aquellos inicios donde a mí mismo me juré proseguir con la tarea, es hoy más responsabilidad y obligación que un simple empeño.

Durante este tiempo (2.628.000 minutos) he aspirado a una de estas tres máximas: informar, explorar o entretener. Ojalá fuesen siempre las tres. Pero si cada día consigo una de ellas, mi trabajo sala recompensado con creces. Lo peor, sería el aburrimiento y la atonía. Y, de verdad, que intento superarme, aunque reconozco que no es fácil salir siempre triunfante de esta empresa. Acudir a esta cita diaria, y salir airoso del trance, tiene sus dificultades. Pero ese es precisamente mi contrato con vosotros que me leéis.

En estos cinco años de escritura ha habido de todo. No tengo ninguna duda de que el peor día ha sido el 24 de julio de 2013, cuando tuvo lugar uno de los accidentes más graves de la historia ferroviaria española. Aún hoy hay dudas sobre lo ocurrido (más allá del exceso de velocidad del convoy) y no se han depurado responsabilidades en un juicio. He procurado ser prudente y no destacar los datos más morbosos. Las víctimas merecen el máximo respeto. Por eso no incluyo imágenes más impactantes. No lo esperéis. Ha habido otros accidentes, pero no es lo mismo. No puede dejar de relatar las cosas que sucedieron, pero siempre desde el máximo respeto. Por el bien del ferrocarril.

¿Y lo mejor? Tampoco tengo dudas. Lo más destacable es teneros ahí; bien leyendo, o comentando, o pulsando los botones de twitter o facebook. ¡Y cómo no, el de menéame! Lo más gratificante son esos tres millones largos de visitas a este blog que me gustaría que estuviera mucho tiempo más en el candelero de la vida ferroviaria. Y entre todos habéis conseguido que Treneando sea ya un blog con cierta solera. ¿un lustro da para eso, no?

Lo he repetido muchas veces. Treneando nunca ha pretendido ser una plataforma para especialistas (las hay y muy buenas e interesantes) sino hacer visible y palpable todo lo que se mueve entre las dos vías; sin espantar a los primeros y conquistar a los demás o, al menos, tentarles. Y con el tiempo, he ido alcanzado pretensiones más altas, por qué no, de forma que esta bitácora sea cuando menos objeto de curiosidad para mucha gente. Y con ese ánimo me enfrento todos los días a una batalla que confío en ganar para alcanzar el verdadero premio: lectores que necesiten leer y que se sientan satisfechos con lo que leen. Tan sólo eso.

Y como ya es habitual me permito contaros lo que han dado de sí estos cinco años en los que me habéis acompañado.

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Suscripciones vía email:……..531
Tema con más éxito:………… 13.846 (26 de julio de 2013) ¿Sólo un problema de velocidad? (anterior récord 7.601 el 15 de marzo de 2010 con “El submarino norteamericano que hundió un tren japonés”)
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Las entradas destacadas de estos tres años de vida son las siguientes:
Home page / Archives…………………………………………..810,798
¿Te atreves a conducir un tren de alta velocidad?…………………791,998
Simulador de trenes de origen japonés en tu ordenador……………..192,123
Simuladores de Renfe para sus maquinistas…………………………66,109
El pequeño tren de Artouste se abre paso en los Pirineos……………54,572
Webcams de trenes………………………………………………49,297
‘La Bestia’: El tren que conduce al ‘sueño americano’ o al infierno….35,468
Tu vivienda en un antiguo vagón de tren…………………………. 23,285
Los trenes que Franco y Hitler llevaron a Hendaya………………… 13,432
¿Sólo un problema de velocidad?………………………………… 13,180

Os recuerdo que además me podéis seguir a diario en facebook (hay un grupo especial que se llama ‘Soy amigo del tren’) y en twitter (@MikelItu). Gracias a todos.

Y ya aprovecho y os felicito a todos por estas fiestas con esta imagen

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Treneando supera los dos millones de visitantes

Ya soy millonario; doblemente millonario. Gracias a vosotros, a los que me leeis todos los días, de vez en cuando o lo hacéis de foma esporádica, Treneando supera ya los dos millones de visitantes. Algo más de tres años y medio de haber comenzado esta aventura, puedo presumir (perdonad la petulancia) de haber conseguido superar un importante reto: 1.312 días de presencia continua en la red y con aspiraciones a seguir, al menos, el doble. Simplemente hasta que el último de mis lectores se canse y deje de leerme. .

Dejadme, por un día, que sea yo el protagonista de este post. Permitidme presumir, al menos por un instante, de este momento. Reconozco que me siento feliz de haber llegado a este punto, pero con el compromiso firme de superarlo y, por qué no, multiplicarlo más allá de donde las vías se cruzan en el infinito.

Concededme presumir de amigos, porque así es como os siento. Y os imagino como a gente interesada por este mundo del ferrocarril tan variopinto; y tan cerrado en ocasiones, donde se hace difícil entrar sin disponer del ‘carné de ferroviario’. Al fin y al cabo, y así lo he dicho en varias ocasiones, reconozco que no sé muchas cosas, pero trato de aprender y, sobre todo, de comunicar y hacer más permeable ese universo de los trenes. Pero siempre con ánimo constructivo y, sobre todo, divulgativo.

Os agradezco de todo corazón que me hagáis cuantos observaciones estiméis oportunas sobre los temas de los que escribo. Que incluso me rectifiquésis, cuando sea procedente. No tengais cuidado: los publicaré. Reconozco que ha habido comentarios que no han visto la luz; no porque sean críticos con lo que cuento, sino porque se han vertido insultos o se ha descalificado a terceras personas que no pueden defenderse o responder. Solo en esos casos los he enviado al limbo del spam. Todos los demás se ven.

Lo dije cuando llegué al millón de visitas. Y me repito. Treneando nació en enero de 2009 con vocación de ser universal. Y lo que comenzó como una simple tarea mecánica (me tocó probar la plataforma de wordpress y ver sus posibilidades) ha acabado convirtiéndose en un placer diario. Aunque en ocasiones también es tortuoso seguir la estela que deja el ferrocarril. Hay gente en foros especializados que tiene amplios conocimientos sobre el tema; mucho más que yo. Pero procuro difundir y hacerme eco de las cosas que más puedan interesar, no ya a los ‘treneros’, sino a otros muchos que nunca antes habían pensado que el mundo del tren pudiera ser tan entretenido.

Agradezco de todo corazón a todos los que os habéis suscrito a este blog (383 usuarios reciben el pots nada más salir publicado), a los foreros que me ‘aguantan’; de forma especial a aquellos que participan en los foros de trenes, a los ‘followers’ de “Soy amigo del tren” y de otros mundos del facebook y a quienes hacen posible (y animan) a que Treneando siga creciendo. Con esa intención, seguiré escribiendo cada día. A todos gracias, de corazón.

‘Treneando’ cumple tres años en la red

Tres años. Se dice pronto. Pero son 1.576.800 minutos de presencia en la red; abierto todos los días del año para satisfacer la curiosidad, el entretenimiento o la información. Porque este humilde blog solo tiene un fin. Como dice en su presentación, ‘Treneando’ solo habla de todo lo que acontece en torno al mundo del tren. Y en ese todo caben tantas cosas que, al final, es más fácil de lo que parece comparecer a diario ante vosotros. Porque, seamos sinceros, uno escribe con un solo fin: que le lean. Y cuanto más se pueda contribuir a difundir el mundo del tren, popularizarlo y hacerlo accesible a todos, mejor para mí y mejor para los lectores de esta bitácora.

Este tercer año en la red me ha traído muchas satisfacciones. He comprobado que, pese a mis muchas deficiencias, ‘Treneando’ complace a la mayor parte de sus lectores. Y algunos confiesan sentir ya cierta adicción. No me digan que eso no colma las aspiraciones de cualquiera. Porque como he repetido ya varias veces, este blog nació casi por casualidad, tratando de demostrar si la herramienta era válida para construir unas bitácoras interesantes, aunque en una plataforma diferente. Y el primero que quedó atrapado en esa tupida red fui yo, que ya no puede escapar de esa cita diaria con quienes me leen. Por ello, gracias a todos los que hacéis posible que siga escribiendo sobre el mundo del tren.

Sin embargo, hay noticias que hubiera preferido no escribir. Y no cabe ninguna duda de que la peor de todas, la que más desasosiegos me ha causado, que ha perturbado la paz y la tranquilidad de este rincón, es la que afecta a Juanjo Olaizola Elorduy, maestro y artesano del ferrocarril, comunicador eficaz, alma mater del museo de Azpeitia e injustamente apartado de su trabajo por un capricho arbitrario. Vaya por tanto mi solidaridad, mi grito y mi esperanza por él. Para que lejos de apartarse de este maravilloso mundo, contribuya con su sabiduría y bonhomía a hacer más grande la historia ferroviaria de nuestro pequeño país. Tengo la firme convicción de que su apartamiento tan solo es un paréntesis en una larga y prolongada vida en torno al Museo Vasco del Ferrocarril. Así que ansío su regreso a las vías que reviviron las andanzas del Tren del Urola.

Espero también con ansiedad la celebración del Congreso de Historia Ferroviaria en Vitoria porque sé que habrá nuevas visiones sobre el mundo del tren y se presentarán aspectos inéditos de lo que ha acontecido entre las dos vías, sean del ancho que sean. Y de mientras, avance el trazado de la alta velocidad de Euskadi hacia la Meseta para superar el gran error histórico y solventar los problemas de comunicación.

Como ya he escrito en otras ocasiones, ‘Treneando’ nunca ha pretendido ser una plataforma para especialistas (las hay y muy buenas e interesantes) sino hacer visible y palpable todo lo que se mueve entre las dos vías; sin espantar a los primeros y conquistar a los demás o, al menos, tentarles. Y con el tiempo, he ido alcanzado pretensiones más altas, por qué no, de forma que esta bitácora sea cuando menos objeto de curiosidad para mucha gente. Y con ese ánimo me enfrento todos los días a una batalla que confío en ganar para alcanzar el verdadero premio: lectores que necesiten leer y que se sientan satisfechos con lo que leen. Tan sólo eso.

Y como ya es habitual me permito contaros lo que han dado de sí estos tres (largos) años en los que me habéis acompañado.
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Las entradas destacadas de estos tres años de vida son las siguientes:
¿Te atreves a conducir un tren de alta velocidad?…………………… 377.820
Home page ………………………………………………………………………………. 342.290
Simulador de trenes de origen japonés en tu ordenador …………112.753
Simuladores de Renfe para sus maquinistas…….……………………………45.963
Webcams de trenes …………………………………………………………………… 24.398
El pequeño tren de Artouste se abre paso en los Pirineos…… 24.095
Tu vivienda en un antiguo vagón de tren …………………………………. 12.133
El submarino norteamericano que hundió un tren japonés ………… 8.147
Joaquín Sorolla da nombra a la estación de valencia…………………..6.975
Primer tren del metro barcelonés de 1924 en viaje nocturno. 6.912
El tren de Hitler………………………. ………………………………………………. 6.490

Os recuerdo que además me podéis seguir a diario en facebook (hay un grupo especial se que se llama ‘Soy amigo del tren’) y en twitter (@MikelItu). Gracias a todos.