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El T-Flight chino desafía al Hyperloop

El Hyperloop tiene competencia. China Aerospace Science and Industry Corporation (CASIC) trabaja para construir un ‘tren volador’ que alcanzaría los 4.000 kilómetros por hora. El tren (por su parentesco con el ferrocarril) pretende ser uno de los medios de transporte que cobren protagonismo en la Nueva Ruta de la Seda. El nuevo vehículo sería diez veces más rápido que el tren bala, cuatro veces más rápido que un vuelo comercial y unas tres veces más veloz que la velocidad del sonido.

El gigante asiático se puso manos a la obra para desarrollar su propio proyecto de “tren volador” llamado T-Flight, tras comprobar los avances de Elon Musk con sus primeros experimentos con el Hyperloop One, gestado hace cinco años, que puede superar los 1.000 kilómetros por hora. Este ‘tren volador’ se concibe como un vehículo aerodinámico que utiliza la levitación magnética y viaja a través de un tubo de vacío (parecido al del Hyperloop), según explica el gerente de CASIC, Liu Shiquan. Desde CASIC aseguran que su propia versión del sistema de tubo de vacío será la primera en el mundo diseñada para permitir una velocidad supersónica, aunque el primer paso será alcanzar velocidades máximas de 1.000 kilómetros por hora. La firma estatal china asegura que posee más de 200 patentes para realizar este proyecto. Además, ya están analizando cuál puede ser el mercado del ‘tren volador’, dando prioridad a los países que formen parte del proyecto ‘Onc Belt, One Road’.

El vehículo en cuestión es capaz de quintuplicar la velocidad de los aviones comerciales. De acuerdo a declaraciones del ingeniero jefe Mao Kai al canal de noticias China News Service, T-Flight podría alcanzar una velocidad de 4.000 kilómetros por hora. “La velocidad de aceleración del vehículo será más lenta que un avión al despegar para que los pasajeros puedan despreocuparse de la seguridad”, asegura Mao Kai. El nuevo proyecto chino combina la tecnología que utilizan los trenes bala, el Hyperloop One y la capacidad de vuelo supersónico de los aviones caza, pero también la del MagLev, en su primera línea comercial de alta velocidad en Shanghai.

Aunque sin fecha concreta de lanzamiento, investigadores de Aerospace Science and Industry Corporation (CASIC), compañía propiedad del estado chino que fabrica desde camiones hasta cohetes, es la encargada de llevar a cabo dicho proyecto. Los técnicos chinos han probado en un laboratorio de la Universidad Jiaotong (sudoeste chino) un modelo de anillo superconductor de levitación magnética de alta temperatura, dentro del cual un tren podría alcanzar los 3.000 kilómetros por hora. Para que un tren ‘maglev’ logre una velocidad tres veces más alta que incluso los aviones comerciales debe desplzarse dentro de un tubo de vacío, dentro del cual el vehículo casi no encontraría resistencia del aire. Este es uno de los factores principales que impiden a los trenes actuales moverse más rápido, ‘consumiendo’ hasta el 83% de la energía en aquellos vehículos que alcanzan una velocidad superior a los 400 kilómetros por hora. El récord de velocidad actual alcanzado por los actuales trenes de levitación magnética, usados principalmente en China y Japón, es de 581 kilómetros por hora.

El mismo concepto de tubo de vacío puede ser utilizado también para lanzar objetos al espacio y, además, puede ser usado por militares, según el líder del proyecto, el doctor Deng Zigang. No obstante, el modelo reducido del tubo de vacío que ha sido probado ahora es de tan solo 12 metros de diámetro. Dicho tamaño impide por hora al vehículo alcanzar una velocidad superior a los 50 kilómetros por hora, si bien la investigación aún se encuentra en su primera etapa. La tecnología hyperloop ofrece un camino para evitar el rozamiento con el aire, ya que en este caso el medio de transporte avanza por un tubo al vacío.

Este proyecto serviría para relanzar una Nueva Ruta de la Seda, concebida como una red de ferrocarriles, carreteras, gasoductos, oleoductos y redes de servicios que conectarán China, Asia Central y partes de Asia del Sur. Desde China siempre han destacado que el apoyo de Moscú es muy relevante para lograr el éxito de este gran proyecto, que pasa por Kazajistán y Kirguistán. Sin duda, el ‘tren volador’ podría mejorar la comunicación de esta unión económica que amenaza con derrocar a Occidente de su trono mundial de la economía.

China se incorpora de esta forma a los proyectos ferroviarios de hiper alta velocidad. Además del modelo occidental hyperloop, también trabaja en este campo el Instituto de Investigación del Ferrocarril (KRRI) de Corea del Sur que desarrolla desde hace tiempo un vehículo de características especiales de velocidad. El proyecto planeado por el gigante asiático pretende gestarse también en colaboración con la Universidad de Hanyang y otros organismos con la idea de alcanzar velocidades cercanas a los 1.000 kilómetros “en un futuro no muy lejano”.

En los tres casos, el camino para conseguir superar el ambicioso techo de los 1.000 kilómetros por hora es el mismo. La velocidad de los ferrocarriles tradicionales está limitada por el rozamiento con las vías, que les resta energía y capacidad de propulsión. Para superar esto, nacieron los trenes de levitación magnética (maglev), que ya funcionan en muchos países como Japón o Alemania, pero incluso en estos casos existe una resistencia a su avance: el aire. Por ello, lo que buscan los investigadores ahora es eliminar las trabas físicas.

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China prolonga su red de alta velocidad

El tendido de los 343 kilómetros del tren de alta velocidad que conecta Harbin con Jiamusi, el tren de este tipo más largo de China en una zona de alta latitud, ha sido completado, anunció la Corporación de Ferrocarriles de China. Según la firma, está planeado que el tren de alta velocidad se inaugure en junio de 2018. El tren, que irá a unos 200 kilómetros por hora, recortará el tiempo de trayecto entre Harbin, la capital de la provincia nororiental china de Heilongjiang, y Jiamusi, de la misma provincia, de siete horas a una hora y media.

El ferrocarril de alta latitud discurre a través de cuatro túneles y sobre 120 puentes, según Yuan Zhengguo, director de la oficina central de ingeniería ferroviaria. La línea tiene 14 paradas, que incluyen Binxi, Fangzheng, Demoli e Yilan. Se espera que el tramo incremente la capacidad de carga y pasajeros entre ciudades a lo largo de la ruta y facilite el comercio de China con Rusia, ya que Jiamusi está cerca de la frontera.

El proyecto entre Harbin y Jiamusi comenzó a construirse el 30 de junio de 2014, aunque no se espera que entre en servicio hasta mediados del próximo año.

China tiene la red de trenes de alta velocidad más larga del mundo, con cerca de 22.000 kilómetros a finales del año pasado, lo que supone el 60% del total mundial. El país asiático planea llegar hasta los 38.000 kilómetros para 2025. China inauguró su sistema de ‘trenes bala’ en 2008, tardó cinco años en alcanzar los 10.000 kilómetros de líneas de alta velocidad, a finales de 2013, y en menos de tres años ha conseguido doblar la extensión de su red.

Además, el uso de este tipo de trenes no para de crecer en el país asiático, ya que en 2015 millones de personas viajaron en trenes de alta velocidad, que acapararon un 45% del total de los desplazamientos de pasajeros por vía férrea, según cifras oficiales.

China lanza el Fuxing, el tren más rápido del mundo

Recorrer en tren la distancia que separa Pekín de Shanghái supone casi cinco horas de viaje. Pero con la entrada en servicio del modelo Fuxing (rejuvenecimiento) el próximo 21 de septiembre, se podrá conseguir ahorrar algo más de una hora en este recorrido. El nuevo tren recorrerá los 1.318 kilómetros de trayecto a una velocidad media de 350 kilómetros por, superando los 300 kilómetros hora del convoy de generación previo y se tardará poco más de tres horas y media. China Railway Corporation prevé hasta siete trenes cada día en ambos sentidos.

El Fuxing se convierte así en el tren más rápido del mundo, tras superar con éxito varias pruebas realizdas en estas últimas semanas. Los nuevos convoyes han realizado el trayecto a una velocidad media de 350 kilómetros por hora, pero ha llegado a los 400 kilómetros por hora. En total se pondrán en marcha siete pares de trenes que realizarán siete viajes de ida y siete viajes de vuelta cada día para completar los 1.318 kilómetros del trayecto entre las dos grandes ciudades del gigante asiático. Este nuevo modelo de tren bala fue diseñado y fabricado por China e incluye un sofisticado sistema de monitorizacióno que comprueba constantemente su funcionamiento y ralentiza automáticamente el convoy en caso de emergencias o cuando se producen anomalías. Los nuevos trenes cuentan también con múltiples innovaciones en su interior para hacer más confortable el viaje a sus pasajeros.

El nuevo modelo Fuxing (CR400) pertenece a China Railway Corporation. El pasado 25 junio se presentó en una gran ceremonia la nueva generación de sus trenes bala, también conocidos como unidades acopladas eléctricas (EMU, por siglas en inglés), que en breve realizarán el servicio comercial entre las dos capitales chinas. Los trenes, diseñados y fabricados por China, tienen un sofisticado sistema de supervisión que examina constantemente su desempeño. Lu Dongfu, gerente general de la Corporación de Ferrocarriles de China, operador de los nuevos trenes, indicó que el Fuxing apuntala el papel único que los ferrocarriles de alta velocidad han desempeñado en el desarrollo económico y social de China. Los anteriores trenes bala llevaban los caracteres Hexiehao (armonía) pintados en el exterior de cada uno de ellos.

El desarrollo de estos trenes de alta velocidad ha involucrado a cerca de 300 empresas de los sectores de maquinaria, metalurgia, electrónica, química, informática y gestión de la información. Todos los componentes correspondientes a las tecnologías clave y complementarias han sido producidos en China. Las nuevas unidades se han desarrollado en un periodo de 13 años, después de adquirir el conocimiento de otras empresas líderes del mercado en países desarrollados, como Japón, Francia, Alemania y Canadá.

La línea férrea Pekin-Shanghái, que es utilizada por casi 500.000 pasajeros al día, es la ruta más concurrida del país. China tiene el mayor parque de trenes de alta velocidad del mundo y la red de trenes de alta velocidad más grande del mundo, cuyas vías totalizaban 22.000 kilómetros a finales de 2016. De los 2.770 millones de viajes de pasajeros ferroviarios en China el año pasado, más de la mitad se hicieron en trenes bala.

En solo una década, China ha firmado acuerdos de colaboración en materia ferroviaria con más de 30 países, entre los que se encuentran potencias como Rusia, Estados Unidos, Brasil, India o Arabia Saudí. Su intención es llevar hasta allí la tecnología que ha proporcionado el milagro ferroviario chino. De momento, los países en vías de desarrollo de su entorno son el primer objetivo.

Shangai sueña con el mayor metro mundial

Tres nuevas líneas que suman 55 kilómetros darán servicio al metro de Shangai antes de que acabe el año y para finales de 2020 los kilómetros totales de operatividad superarán los 830 kilómetros. A finales de 2016, tenía operativos un total de 617 kilómetros formados por 15 líneas y 367 estaciones, incluida la de del ‘maglev’ que opera desde la capitalal aeropuerto internacional de Pudong. Con estas nuevas líneas, se espera corregir los defectos de las ya existentes y en el diseño de su trazado se busca, sobre todo, facilitar el intercambio entre estaciones.

Miles de obreros trabajan en el subsuelo para extender un sistema de transporte que compite cada año por ser el mayor metro del mundo. Cada día, bajo los pies de los más de 30 millones de personas que habitan la metrópoli china, considerada capital financiera del gigante asiático, las tuneladoras trabajan de sol a sol para unir unas estaciones con otras a través de un túnel de 6,76 metros de diámetro. Según explica Ying Boxuan, ingeniero de lo que será la futura línea 14, primero se construyen las estaciones y después se comienzan a unir unas con otras, con un avance de unos diez metros por día.

Gracias a enormes grúas, los operarios colocan placas de hormigón con las que sellan el agujero hecho por la tuneladora y, a continuación, instalan los raíles. La ciudad tiene prisa para completar esta obra, porque pese a la corta edad del metropolitano (1993) la red se colapsa en horas punta en esta ciudad que pasa por ser una de las más grandes y pobladas del mundo. Según datos proporcionados por el presidente de la operadora del metro, Shao Weizhong, actualmente hay proyectos de construcción para sumar 216 kilómetros a la red.

Una muestra de la magnitud del sistema queda de manifiesto con el número de usuarios. En 2016, la media de personas que viajaron en el metro por día fue de 9,28 millones, aunque durante los días laborables alcanzó los 10,65 millones. Y es muy probable que esta cifra se quede atrás este año, ya que en los seis primeros meses de 2017 ya lo han utilizado 9,54 millones de personas. El récord se alcanzó el pasado 28 de abril con 11,87 millones de personas. La estación Plaza del Pueblo es la más usada y por ella pasan unas 700.000 personas al día.

El de Shanghái es el sistema de mayor extensión del mundo con 617 kilómetros y el número dos en términos de uso, asegura Shao, quien dice que el objetivo es construir un sistema de metro que sea “seguro, humano, verde, científico e inteligente”. Según el funcionario, el coste de la construcción en los suburbios está entre 500 y 700 millones de yuanes por kilómetro (de 64,5 a 90,2 millones de euros; 73,75 a 103,2 millones de dólares), mientras que en la ciudad, éste se eleva a entre 1.000 y 1.300 millones de yuanes por kilómetro (de 128,98 a 167,68 millones de euros; de 147,5 a 191,76 millones de dólares).

Del dinero que se destina a la inversión, explica, el 45% proviene del gobierno municipal de Shanghái y el 55% restante lo invierten los bancos. Después, de cada 100 yuanes que ingresan por los billetes, llegan otros 20 más de los anuncios, tiendas y de las empresas de telecomunicación que dan servicio al metro.

Pero la carrera del metro de Shangái no es solo por superarse a sí mismo sino también por continuar siendo el mayor del mundo por kilómetros de vías, una pugna que establece con la capital Pekín, que también tiene una veintena de proyectos de crecimiento por acabar con un total de más de 350 kilómetros nuevos. Según funcionarios del gobierno local, 2017 es el mayor año de construcción en la historia del metro de Pekín, que actualmente tiene 574 kilómetros en funcionamiento y atiende a una media de 11 millones de pasajeros diarios. Para cuando los proyectos en curso finalicen, la longitud total alcanzará los 999 kilómetros y el suburbano capitalino servirá a 18,5 millones de pasajeros diarios.

El vapor vive en la China de la Alta Velocidad

China ha construido en solo dos décadas algo más de 20.000 kilómetros de vías de Alta Velocidad. La red avanza imparable para unir el mayor número de ciudades y comunicar los cuatro puntos cardinales del gigante asiático, en una demostración inigualable de su potencial y en tan solo veinte años ha conseguido situarse a la cabeza de la Alta Velocidad mundial. Sin embargo, aún hay es posible asistir al bello espectáculo que propician las máquinas de vapor en algunos puntos del país, como en la provincia de Sichuan.

El ferrocarril de Jiayang, una línea de tan solo 20 kilómetros que se recorre de punta a punta en una hora y cuarto, data de 1958, comenzó a construirse la línea de ferrocarril para el tren de vapor de Jiayang. El objetivo era el transporte de carbón, que se extrae de varias explotaciones minuyeras de la zona, pero a los vagones de carga pronto se acoplaron otros vehículos para que pudieran viajar los mineros y habitantes de la zona (hasta 2012 no se podía viajar por coche, por una pista de montaña).

Desde finales del siglo XIX se extrae carbón en Jiayang, pero la producción a mediados de los 50 en la China de Mao mejora sustancialmente con el uso de medios mecánicos y, sobre todo, con el pequeño ferrocarril que consigue transportar el mineral de la ‘Mina 406’. El Gobierno chino consigue 81 pequeñas locomotoras de la clase P24 fabricadas en Polonia, sufragadas por la Unión Soviética. Las máquinas, de rodaje 0-4-0 corren sobre vía métrica, son las más adecuadas para recorrer la geografía montañosa de Jiayang y las necesidades chinas.

Los chinos no solo acceden al material soviético, sino a los conocimientos técnicos para fabricar este tipo de máquinas de vapor. En apenas seis años, comienza la fabricación de estas locomotoras, de las que se llagan a producir cerca de mil unidades, y que se baurizan con nombres como C2, YJ, ZM-4, ZG y ZM16-4. Las pequeñas, pero potentes máquina se distribuyen por otras zonas del país, sobre todo en complejos industriales. La producción acaba en 1988, cuando los yacimientos de la zona dejan de ser rentables y ya no son necesarias.

La rápida desaparición del vapor en China, prácticamente en un lustro, propició la conversión del antiguo trazado minero en un codiciado menú turístico, sobre todo desde que en 2010 el Gobierno reconoció esta zona con la categoría de Parque Nacional Minero. Nostálgicos y curiosos se acercan a este rincón de la provincia de Sichuán para viajar en los antiguos vagones mineros (muchos son una simple estructura metálica protegida por verjas y sin cristales) y acceder a rincones prácticamente congelados en los años 60 del siglo pasado, como la localidad de Bagou, que es un auténtico museo viviente de la etapa conocida como el Gran Salto Adelante. El vapor es el gran atractivo de esta zona casi inaccesible y su gran valor patrimonial.

(Cortesía de Javier Telletxea)

Ni es un tren ni es un autobús

Un nuevo vehículo con aspecto similar al de un tren, articulado con varios coches, pero que puede circular por la calzada sin necesidad de raíles se ha presentado estos días en la ciudad central china de Zhuzhou, como prototipo para un futuro medio de transporte público. Bautizado inicialmente como ART (siglas en inglés de Tren de Tránsito Autónomo), con 31 metros de longitud y capacidad para 307 pasajeros, recorrió varias calles de la ciudad para mostrar su viabilidad.

Este vehículo híbrido construido por la fabricante ferroviaria china CRRC, alcanza una velocidad máxima de 70 kilómetros por hora. Se mueve por energía eléctrica y puede recorrer 25 kilómetros después de 10 minutos de recarga. Según CRRC, el ART “aúna las ventajas del tren y el autobús, siendo ágil y no contaminante”, además de ser más económico que el metro, ya que el precio del desarrollo de redes de este transporte convencional es de entre 60 y 100 millones de dólares por kilómetro, frente a los 20-30 millones que costaría el nuevo vehículo.

Un autobús estándar mide 30 metros de largo y está equipado con sensores que pueden leer las dimensiones de las calles y planear su propia ruta, explica el ingeniero en jefe del instituto, Feng Jianghua. “Es como tener un carril virtual para el autobús“, indica Feng, quien asegura que existe una enorme demanda de sistemas de tránsito urbano debido a la campaña china de urbanización. La mayoría de las ciudades medianas y pequeñas no pueden costear los sistemas de metro que resultan muy costosos o que requieren de demasiado tiempo para ponerse en marcha.

Construir un kilómetro de metro requiere entre 400 y 700 millones de yuanes (de 58 a 102 millones de dólares), mientras que un vehículo como el que plantea CRRC costaría alrededor de 15 millones de yuanes (unos 2,2 millones de dólares) o incluso menos, indica desde el fabricante. El gobierno de la ciudad de Zhuzhou, en la provincia de Hunan, asegura que se construirá una línea de 6,5 kilómetros de ART en el centro de Zhuzhou y que entrará en operación en el 2018.

La búsqueda de alternativas de transporte en China no es nueva, y ya el año pasado se presentó un autobús-túnel, el TEB-1 (siglas en inglés de Autobús Elevado de Tránsito) que ya generó muchas expectativas, aunque también dudas. Ese proyecto, que también se presentaba como una alternativa más económica a las redes de metro, se vio finalmente como inviable, por su imposibilidad para girar en las curvas, y actualmente ese prototipo de autobús-túnel está semiabandonado en la localidad de Qinhuangdao (norte del país) donde fue probado.

Llega a China el primer tren de mercancías desde Reino Unido que salió de Londres el 10 de abril

El primer tren de mercancías que viajaba del Reino Unido a China llegó ayer a la ciudad de Yiwu, en el este del país, después de un viaje de 19 días. El convoy de carga transcontinental, cargado con 32 contenedores, ha traído productos como botellas de whisky, refrescos, vitaminas, medicamentos y productos para bebés, entre otras mercancías. Partió de Londres el pasado 10 de abril y llegó a China tras recorrer más de 12.000 kilómetros y pasar por siete países.

Esta ruta forma parte de la iniciativa de Pekín de las Nuevas Rutas de la Seda que el presidente chino, Xi Jinping, anunció en 2013, al poco de llegar al poder. Se concluye así el primer viaje de ida y vuelta de esta nueva ruta y Londres se convierte en la decimoquinta ciudad de Europa añadida a los servicios de trenes de carga China-Europa. Con ella China aspira a revivir la Ruta de la Seda y a crear un equivalente moderno que dinamizara la economía del gigante asiático como el antiguo circuito comercial hizo siglos atrás.

Bajo el paraguas de la iniciativa resultante, conocida como “Yi dai, Yi Lu” (“Una franja, una ruta”) o simplemente como las Nuevas Rutas de la Seda, Pekín apoya la construcción de todo tipo de infraestructuras de transporte y comunicaciones para conectar Asia, Europa y África y ambiciona establecer la mayor plataforma de cooperación económica del mundo.

El tren de ida que inauguró esta ruta salió en enero desde la Estación del Oeste de Yiwu, una ciudad de la provincia oriental china de Zhejiang conocida por ser un de los principales centros mundiales de compra de productos de bazar. Estaba cargado con 700 toneladas de mercancías entre ropa, mochilas, telas y bienes para el hogar con un valor total de 35 millones de yuanes (5,1 millones de dólares, 4,8 millones de euros). Llegó hasta la estación Barking de Londres después de haber atravesado toda China, Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania, Bélgica, Francia y parte del Reino Unido.

Bombardier fabricará 18 trenes ecológicos de última generación para China Railway High-speed

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Bombardier Transportation se ha adjudicado un contrato para fabricar 18 trenes ecológicos de última generación (144 unidades), destinados a la red ferroviaria de alta velocidad de China, por aproximadamente 268 millones de euros. Los nuevos vehículos apoyarán el desarrollo continuo del nuevo ‘DiamondEconomicCircle’ de China, que incluye las ciudades de Chengdu, Chongqing, Xi’an, Guiyang y Kunming.

Con una velocidad operativa de 250 kilómetros a la hora, el diseño de la carrocería de aluminio de estos trenes (CRH1A-A) ofrece un mejor rendimiento y optimiza los costes de operación. Los trenes también cuentan con el sistema de propulsión y control Bombardier MITRAC, altamente eficiente.

“China está construyendo la red de trenes de alta velocidad más avanzada del mundo, basada en tecnologías de vanguardia. A la luz de la feroz competencia de este mercado, estamos satisfechos de que CRC ha seleccionado nuestra tecnología de alta velocidad para mejorar la red de ferrocarriles del oeste de China y ayudar al nuevo círculo económico a alcanzar un crecimiento objetivo del PIB del 10% en 2017”, explica el presidente de la compañía en el gigante asiático, Jianwei Zhang.

BombardierTransportation cuenta con seis ‘jointventures’ que emplean a más de 6.000 trabajadores en China. En conjunto, estas ‘jointventures’ han entregado más de 3.500 vehículos de pasajeros de alta velocidad, 560 locomotoras eléctricas y más de 2.000 coches de metro en China.

Bombardier Transportation es un líder global en tecnología ferroviaria y ofrece la cartera más amplia de la industria. Cubre todo el espectro de soluciones ferroviarias, desde trenes hasta subsistemas y señalización. La compañía también ofrece sistemas de transporte completos, tecnología e-mobility y servicios de mantenimiento. Como motor de la innovación, Bombardier Transportation abre continuamente nuevos caminos en movilidad sostenible. Proporciona soluciones integradas que generan beneficios sustanciales para los operadores, los pasajeros y el medio ambiente. Con sede en Berlín (Alemania) Bombardier Transportation emplea a alrededor de 37.150 personas y sus productos y servicios operan en más de 60 países.

Bombardier es la única empresa del mundo que fabrica trenes y aviones. Con la mirada puesta en el futuro pero fabricando en la actualidad, Bombardier está cambiando la movilidad en todo el mundo al responder la exigencia de una mayor eficiencia, sostenibilidad y confortabilidad del transporte en todas partes. Nuestros vehículos, servicios y, sobre todo, nuestras plantillas hacen que seamos líderes en transporte.

Bombardier tiene su sede central en Montreal (Canadá). Sus acciones cotizan en la Bolsa de Toronto (BBD), en el Dow Jones SustainabilityWorld y en los índices de América del Norte. En el año fiscal que terminó el 31 de diciembre de 2016, registró unos ingresos de 16.300 millones de dólares estadounidenses (15.389 millones de euros).

China proyecta 8.600 kilómetros más de Alta Velocidad

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El Ministerio de Transporte de China invertirá en 2017 unos 800.000 millones de yuanes (110.000 millones de euros) en la construcción de 8.600 kilómetros de ferrocarril para ampliar la red ferroviaria del país, informa la agencia oficial de noticias Xinhua. El viceministro de Transporte, Yang Yudong, explica que el gigante asiático gastará 3,5 billones de yuanes (480.000 millones de euros) en la realización de 35 proyectos ferroviarios durante su decimotercer plan quinquenal (2016-2020), según la agencia estatal.

Las obras comenzarán con la construcción de 4.000 kilómetros de vías electrificadas, 2.500 kilómetros de dobles vías y otros 2.100 de vías nuevas en las regiones central y oeste del país, zonas de escaso desarrollo social y económico. El presupuesto asignado para 2017 por la Oficina Nacional de Ferrocarriles (CRC, en inglés) para la mejora de la red ferroviaria es el mismo que el utilizado en 2016, año en que China alcanzó los 124.000 kilómetros de vía férrea, de los cuales 22.000 son de alta velocidad.

En 2020, el país asiático habrá incrementado la longitud de su red de alta velocidad hasta en 30.000 kilómetros, conectando más del 80% de las grandes urbes del país, como Pekín, Shanghái, Cantón o Tianjin entre otras.

La planificación de la red ferroviaria de alta velocidad de China se inició en la década de 1990. En diciembre de 1990, el Ministerio de Ferrocarriles presentó una propuesta para construir un ferrocarril de alta velocidad entre Pekín y Shanghái puesto que el convencional se encontraba saturado. A través de cinco rondas de campañas de elevación de la velocidad (abril de 1997, octubre de 1998, octubre de 2000, noviembre de 2001, y abril de 2004), el servicio de pasajeros se actualizó para llegar a velocidades de 160 km/h en 7 700 km, de 200 km/h en 3 002 km y de 423 para 250 km/h en líneas ya existentes.

El 12 de octubre de 2003 se inauguró la primera línea de alta velocidad entre Qinhuangdao y Shenyang: 405 ilómetros para 250 km/h, mientras que en 1998 la Guangshen Railway Company cuadruplicó la línea entre Cantón (Guangzhou en inglés) y Shenzhen para que por sus vías centrales circulasen ocho nuevos trenes chinos DJJ1 “Blue Arrow” y un único tren sueco “Xinshisu” derivado del SJ 2000 a 200 km/h.

China tiene la red de alta velocidad más grande del mundo, formada por 22.061 kilómetros de líneas nuevas diseñadas para 250 km/h o más. China Railways Corporation (CRC) también ha renovado líneas convencionales para 200 km/h y uso mixto viajeros / mercancías: 2 902 km a 31 de diciembre de 2010.

China consigue financiación privada para el tren

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China tiene más de 20.000 kilómetros de red de Alta Velocidad en estos momentos. Esta monumental obra ha sido sufragada por el Estado que ha invertido ingentes cantidades de dinero para construir esta moderna malla de líneas ferroviarias. Ahora se acaba de iniciar las obras de la primera línea de tren de este tipo que contará con financiación mixta pública y privada. La línea, de 269 kilómetros, unirá las localidades de Hangzhou y Taizhou, en la provincia oriental de Zhejiang, una de las más prósperas del país y también una de las que tiene un sector privado más desarrollado.

Con un coste de 44.900 millones de yuanes (5.729 millones de euros), la línea de Alta Velocidad será financiada al 51% por capital privado, una iniciativa que se enmarca también en los planes de Pekín de reducir la presencia estatal en todo tipo de sectores económicos. Entre los inversores, destacan gigantes como el conglomerado financiero Fosun y las fabricantes de automóviles Geely y Wanfeng Auto, que tendrán un periodo de gestión de la línea de 30 años (incluyendo los cuatro que tiene previsto durar la construcción del proyecto). Finalizadas esas tres décadas, la propiedad de la línea pasará a los gobiernos locales, que subsidiarán el proyecto para garantizar su correcta operación, destacó Xinhua.

“Conceder estatus de gestión a inversores privados ayuda a mejorar la administración del proyecto, y anima a más firmas privadas a invertir en el desarrollo de infraestructuras”, destaca tras la inauguración de las obras Xu Kunlin, responsable de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, así como del departamento de inversiones en ese organismo (equivalente a un ministerio de fomento).

El Gobierno chino ha logrado firmar a lo largo de este año más de mil proyectos de inversión público-privada en los que las firmas no estatales tienen el control mayoritario, con una inversión total superior a los 1,8 billones de yuanes (233.000 millones de euros).

La red de trenes de alta velocidad de China, la mayor del mundo, cuenta con más kilómetros de líneas ferroviarias de alta velocidad construidas que el resto de países juntos. El gigante asiático planea llegar hasta los 38.000 kilómetros para 2025.

China inauguró su sistema de ‘trenes bala’ en 2008. Tardó cinco años en alcanzar los 10.000 kilómetros de líneas de alta velocidad, a finales de 2013, y en menos de tres años ha conseguido doblar la extensión de su red. El uso de este tipo de trenes no para de crecer en el país asiático, ya que en 2015 millones de personas viajaron en trenes de alta velocidad, que acapararon un 45% del total de los desplazamientos de pasajeros por vía férrea, según cifras oficiales.