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Shangai sueña con el mayor metro mundial

Tres nuevas líneas que suman 55 kilómetros darán servicio al metro de Shangai antes de que acabe el año y para finales de 2020 los kilómetros totales de operatividad superarán los 830 kilómetros. A finales de 2016, tenía operativos un total de 617 kilómetros formados por 15 líneas y 367 estaciones, incluida la de del ‘maglev’ que opera desde la capitalal aeropuerto internacional de Pudong. Con estas nuevas líneas, se espera corregir los defectos de las ya existentes y en el diseño de su trazado se busca, sobre todo, facilitar el intercambio entre estaciones.

Miles de obreros trabajan en el subsuelo para extender un sistema de transporte que compite cada año por ser el mayor metro del mundo. Cada día, bajo los pies de los más de 30 millones de personas que habitan la metrópoli china, considerada capital financiera del gigante asiático, las tuneladoras trabajan de sol a sol para unir unas estaciones con otras a través de un túnel de 6,76 metros de diámetro. Según explica Ying Boxuan, ingeniero de lo que será la futura línea 14, primero se construyen las estaciones y después se comienzan a unir unas con otras, con un avance de unos diez metros por día.

Gracias a enormes grúas, los operarios colocan placas de hormigón con las que sellan el agujero hecho por la tuneladora y, a continuación, instalan los raíles. La ciudad tiene prisa para completar esta obra, porque pese a la corta edad del metropolitano (1993) la red se colapsa en horas punta en esta ciudad que pasa por ser una de las más grandes y pobladas del mundo. Según datos proporcionados por el presidente de la operadora del metro, Shao Weizhong, actualmente hay proyectos de construcción para sumar 216 kilómetros a la red.

Una muestra de la magnitud del sistema queda de manifiesto con el número de usuarios. En 2016, la media de personas que viajaron en el metro por día fue de 9,28 millones, aunque durante los días laborables alcanzó los 10,65 millones. Y es muy probable que esta cifra se quede atrás este año, ya que en los seis primeros meses de 2017 ya lo han utilizado 9,54 millones de personas. El récord se alcanzó el pasado 28 de abril con 11,87 millones de personas. La estación Plaza del Pueblo es la más usada y por ella pasan unas 700.000 personas al día.

El de Shanghái es el sistema de mayor extensión del mundo con 617 kilómetros y el número dos en términos de uso, asegura Shao, quien dice que el objetivo es construir un sistema de metro que sea “seguro, humano, verde, científico e inteligente”. Según el funcionario, el coste de la construcción en los suburbios está entre 500 y 700 millones de yuanes por kilómetro (de 64,5 a 90,2 millones de euros; 73,75 a 103,2 millones de dólares), mientras que en la ciudad, éste se eleva a entre 1.000 y 1.300 millones de yuanes por kilómetro (de 128,98 a 167,68 millones de euros; de 147,5 a 191,76 millones de dólares).

Del dinero que se destina a la inversión, explica, el 45% proviene del gobierno municipal de Shanghái y el 55% restante lo invierten los bancos. Después, de cada 100 yuanes que ingresan por los billetes, llegan otros 20 más de los anuncios, tiendas y de las empresas de telecomunicación que dan servicio al metro.

Pero la carrera del metro de Shangái no es solo por superarse a sí mismo sino también por continuar siendo el mayor del mundo por kilómetros de vías, una pugna que establece con la capital Pekín, que también tiene una veintena de proyectos de crecimiento por acabar con un total de más de 350 kilómetros nuevos. Según funcionarios del gobierno local, 2017 es el mayor año de construcción en la historia del metro de Pekín, que actualmente tiene 574 kilómetros en funcionamiento y atiende a una media de 11 millones de pasajeros diarios. Para cuando los proyectos en curso finalicen, la longitud total alcanzará los 999 kilómetros y el suburbano capitalino servirá a 18,5 millones de pasajeros diarios.

El vapor vive en la China de la Alta Velocidad

China ha construido en solo dos décadas algo más de 20.000 kilómetros de vías de Alta Velocidad. La red avanza imparable para unir el mayor número de ciudades y comunicar los cuatro puntos cardinales del gigante asiático, en una demostración inigualable de su potencial y en tan solo veinte años ha conseguido situarse a la cabeza de la Alta Velocidad mundial. Sin embargo, aún hay es posible asistir al bello espectáculo que propician las máquinas de vapor en algunos puntos del país, como en la provincia de Sichuan.

El ferrocarril de Jiayang, una línea de tan solo 20 kilómetros que se recorre de punta a punta en una hora y cuarto, data de 1958, comenzó a construirse la línea de ferrocarril para el tren de vapor de Jiayang. El objetivo era el transporte de carbón, que se extrae de varias explotaciones minuyeras de la zona, pero a los vagones de carga pronto se acoplaron otros vehículos para que pudieran viajar los mineros y habitantes de la zona (hasta 2012 no se podía viajar por coche, por una pista de montaña).

Desde finales del siglo XIX se extrae carbón en Jiayang, pero la producción a mediados de los 50 en la China de Mao mejora sustancialmente con el uso de medios mecánicos y, sobre todo, con el pequeño ferrocarril que consigue transportar el mineral de la ‘Mina 406’. El Gobierno chino consigue 81 pequeñas locomotoras de la clase P24 fabricadas en Polonia, sufragadas por la Unión Soviética. Las máquinas, de rodaje 0-4-0 corren sobre vía métrica, son las más adecuadas para recorrer la geografía montañosa de Jiayang y las necesidades chinas.

Los chinos no solo acceden al material soviético, sino a los conocimientos técnicos para fabricar este tipo de máquinas de vapor. En apenas seis años, comienza la fabricación de estas locomotoras, de las que se llagan a producir cerca de mil unidades, y que se baurizan con nombres como C2, YJ, ZM-4, ZG y ZM16-4. Las pequeñas, pero potentes máquina se distribuyen por otras zonas del país, sobre todo en complejos industriales. La producción acaba en 1988, cuando los yacimientos de la zona dejan de ser rentables y ya no son necesarias.

La rápida desaparición del vapor en China, prácticamente en un lustro, propició la conversión del antiguo trazado minero en un codiciado menú turístico, sobre todo desde que en 2010 el Gobierno reconoció esta zona con la categoría de Parque Nacional Minero. Nostálgicos y curiosos se acercan a este rincón de la provincia de Sichuán para viajar en los antiguos vagones mineros (muchos son una simple estructura metálica protegida por verjas y sin cristales) y acceder a rincones prácticamente congelados en los años 60 del siglo pasado, como la localidad de Bagou, que es un auténtico museo viviente de la etapa conocida como el Gran Salto Adelante. El vapor es el gran atractivo de esta zona casi inaccesible y su gran valor patrimonial.

(Cortesía de Javier Telletxea)

Ni es un tren ni es un autobús

Un nuevo vehículo con aspecto similar al de un tren, articulado con varios coches, pero que puede circular por la calzada sin necesidad de raíles se ha presentado estos días en la ciudad central china de Zhuzhou, como prototipo para un futuro medio de transporte público. Bautizado inicialmente como ART (siglas en inglés de Tren de Tránsito Autónomo), con 31 metros de longitud y capacidad para 307 pasajeros, recorrió varias calles de la ciudad para mostrar su viabilidad.

Este vehículo híbrido construido por la fabricante ferroviaria china CRRC, alcanza una velocidad máxima de 70 kilómetros por hora. Se mueve por energía eléctrica y puede recorrer 25 kilómetros después de 10 minutos de recarga. Según CRRC, el ART “aúna las ventajas del tren y el autobús, siendo ágil y no contaminante”, además de ser más económico que el metro, ya que el precio del desarrollo de redes de este transporte convencional es de entre 60 y 100 millones de dólares por kilómetro, frente a los 20-30 millones que costaría el nuevo vehículo.

Un autobús estándar mide 30 metros de largo y está equipado con sensores que pueden leer las dimensiones de las calles y planear su propia ruta, explica el ingeniero en jefe del instituto, Feng Jianghua. “Es como tener un carril virtual para el autobús“, indica Feng, quien asegura que existe una enorme demanda de sistemas de tránsito urbano debido a la campaña china de urbanización. La mayoría de las ciudades medianas y pequeñas no pueden costear los sistemas de metro que resultan muy costosos o que requieren de demasiado tiempo para ponerse en marcha.

Construir un kilómetro de metro requiere entre 400 y 700 millones de yuanes (de 58 a 102 millones de dólares), mientras que un vehículo como el que plantea CRRC costaría alrededor de 15 millones de yuanes (unos 2,2 millones de dólares) o incluso menos, indica desde el fabricante. El gobierno de la ciudad de Zhuzhou, en la provincia de Hunan, asegura que se construirá una línea de 6,5 kilómetros de ART en el centro de Zhuzhou y que entrará en operación en el 2018.

La búsqueda de alternativas de transporte en China no es nueva, y ya el año pasado se presentó un autobús-túnel, el TEB-1 (siglas en inglés de Autobús Elevado de Tránsito) que ya generó muchas expectativas, aunque también dudas. Ese proyecto, que también se presentaba como una alternativa más económica a las redes de metro, se vio finalmente como inviable, por su imposibilidad para girar en las curvas, y actualmente ese prototipo de autobús-túnel está semiabandonado en la localidad de Qinhuangdao (norte del país) donde fue probado.

Llega a China el primer tren de mercancías desde Reino Unido que salió de Londres el 10 de abril

El primer tren de mercancías que viajaba del Reino Unido a China llegó ayer a la ciudad de Yiwu, en el este del país, después de un viaje de 19 días. El convoy de carga transcontinental, cargado con 32 contenedores, ha traído productos como botellas de whisky, refrescos, vitaminas, medicamentos y productos para bebés, entre otras mercancías. Partió de Londres el pasado 10 de abril y llegó a China tras recorrer más de 12.000 kilómetros y pasar por siete países.

Esta ruta forma parte de la iniciativa de Pekín de las Nuevas Rutas de la Seda que el presidente chino, Xi Jinping, anunció en 2013, al poco de llegar al poder. Se concluye así el primer viaje de ida y vuelta de esta nueva ruta y Londres se convierte en la decimoquinta ciudad de Europa añadida a los servicios de trenes de carga China-Europa. Con ella China aspira a revivir la Ruta de la Seda y a crear un equivalente moderno que dinamizara la economía del gigante asiático como el antiguo circuito comercial hizo siglos atrás.

Bajo el paraguas de la iniciativa resultante, conocida como “Yi dai, Yi Lu” (“Una franja, una ruta”) o simplemente como las Nuevas Rutas de la Seda, Pekín apoya la construcción de todo tipo de infraestructuras de transporte y comunicaciones para conectar Asia, Europa y África y ambiciona establecer la mayor plataforma de cooperación económica del mundo.

El tren de ida que inauguró esta ruta salió en enero desde la Estación del Oeste de Yiwu, una ciudad de la provincia oriental china de Zhejiang conocida por ser un de los principales centros mundiales de compra de productos de bazar. Estaba cargado con 700 toneladas de mercancías entre ropa, mochilas, telas y bienes para el hogar con un valor total de 35 millones de yuanes (5,1 millones de dólares, 4,8 millones de euros). Llegó hasta la estación Barking de Londres después de haber atravesado toda China, Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania, Bélgica, Francia y parte del Reino Unido.

Bombardier fabricará 18 trenes ecológicos de última generación para China Railway High-speed

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Bombardier Transportation se ha adjudicado un contrato para fabricar 18 trenes ecológicos de última generación (144 unidades), destinados a la red ferroviaria de alta velocidad de China, por aproximadamente 268 millones de euros. Los nuevos vehículos apoyarán el desarrollo continuo del nuevo ‘DiamondEconomicCircle’ de China, que incluye las ciudades de Chengdu, Chongqing, Xi’an, Guiyang y Kunming.

Con una velocidad operativa de 250 kilómetros a la hora, el diseño de la carrocería de aluminio de estos trenes (CRH1A-A) ofrece un mejor rendimiento y optimiza los costes de operación. Los trenes también cuentan con el sistema de propulsión y control Bombardier MITRAC, altamente eficiente.

“China está construyendo la red de trenes de alta velocidad más avanzada del mundo, basada en tecnologías de vanguardia. A la luz de la feroz competencia de este mercado, estamos satisfechos de que CRC ha seleccionado nuestra tecnología de alta velocidad para mejorar la red de ferrocarriles del oeste de China y ayudar al nuevo círculo económico a alcanzar un crecimiento objetivo del PIB del 10% en 2017”, explica el presidente de la compañía en el gigante asiático, Jianwei Zhang.

BombardierTransportation cuenta con seis ‘jointventures’ que emplean a más de 6.000 trabajadores en China. En conjunto, estas ‘jointventures’ han entregado más de 3.500 vehículos de pasajeros de alta velocidad, 560 locomotoras eléctricas y más de 2.000 coches de metro en China.

Bombardier Transportation es un líder global en tecnología ferroviaria y ofrece la cartera más amplia de la industria. Cubre todo el espectro de soluciones ferroviarias, desde trenes hasta subsistemas y señalización. La compañía también ofrece sistemas de transporte completos, tecnología e-mobility y servicios de mantenimiento. Como motor de la innovación, Bombardier Transportation abre continuamente nuevos caminos en movilidad sostenible. Proporciona soluciones integradas que generan beneficios sustanciales para los operadores, los pasajeros y el medio ambiente. Con sede en Berlín (Alemania) Bombardier Transportation emplea a alrededor de 37.150 personas y sus productos y servicios operan en más de 60 países.

Bombardier es la única empresa del mundo que fabrica trenes y aviones. Con la mirada puesta en el futuro pero fabricando en la actualidad, Bombardier está cambiando la movilidad en todo el mundo al responder la exigencia de una mayor eficiencia, sostenibilidad y confortabilidad del transporte en todas partes. Nuestros vehículos, servicios y, sobre todo, nuestras plantillas hacen que seamos líderes en transporte.

Bombardier tiene su sede central en Montreal (Canadá). Sus acciones cotizan en la Bolsa de Toronto (BBD), en el Dow Jones SustainabilityWorld y en los índices de América del Norte. En el año fiscal que terminó el 31 de diciembre de 2016, registró unos ingresos de 16.300 millones de dólares estadounidenses (15.389 millones de euros).

China proyecta 8.600 kilómetros más de Alta Velocidad

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El Ministerio de Transporte de China invertirá en 2017 unos 800.000 millones de yuanes (110.000 millones de euros) en la construcción de 8.600 kilómetros de ferrocarril para ampliar la red ferroviaria del país, informa la agencia oficial de noticias Xinhua. El viceministro de Transporte, Yang Yudong, explica que el gigante asiático gastará 3,5 billones de yuanes (480.000 millones de euros) en la realización de 35 proyectos ferroviarios durante su decimotercer plan quinquenal (2016-2020), según la agencia estatal.

Las obras comenzarán con la construcción de 4.000 kilómetros de vías electrificadas, 2.500 kilómetros de dobles vías y otros 2.100 de vías nuevas en las regiones central y oeste del país, zonas de escaso desarrollo social y económico. El presupuesto asignado para 2017 por la Oficina Nacional de Ferrocarriles (CRC, en inglés) para la mejora de la red ferroviaria es el mismo que el utilizado en 2016, año en que China alcanzó los 124.000 kilómetros de vía férrea, de los cuales 22.000 son de alta velocidad.

En 2020, el país asiático habrá incrementado la longitud de su red de alta velocidad hasta en 30.000 kilómetros, conectando más del 80% de las grandes urbes del país, como Pekín, Shanghái, Cantón o Tianjin entre otras.

La planificación de la red ferroviaria de alta velocidad de China se inició en la década de 1990. En diciembre de 1990, el Ministerio de Ferrocarriles presentó una propuesta para construir un ferrocarril de alta velocidad entre Pekín y Shanghái puesto que el convencional se encontraba saturado. A través de cinco rondas de campañas de elevación de la velocidad (abril de 1997, octubre de 1998, octubre de 2000, noviembre de 2001, y abril de 2004), el servicio de pasajeros se actualizó para llegar a velocidades de 160 km/h en 7 700 km, de 200 km/h en 3 002 km y de 423 para 250 km/h en líneas ya existentes.

El 12 de octubre de 2003 se inauguró la primera línea de alta velocidad entre Qinhuangdao y Shenyang: 405 ilómetros para 250 km/h, mientras que en 1998 la Guangshen Railway Company cuadruplicó la línea entre Cantón (Guangzhou en inglés) y Shenzhen para que por sus vías centrales circulasen ocho nuevos trenes chinos DJJ1 “Blue Arrow” y un único tren sueco “Xinshisu” derivado del SJ 2000 a 200 km/h.

China tiene la red de alta velocidad más grande del mundo, formada por 22.061 kilómetros de líneas nuevas diseñadas para 250 km/h o más. China Railways Corporation (CRC) también ha renovado líneas convencionales para 200 km/h y uso mixto viajeros / mercancías: 2 902 km a 31 de diciembre de 2010.

China consigue financiación privada para el tren

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China tiene más de 20.000 kilómetros de red de Alta Velocidad en estos momentos. Esta monumental obra ha sido sufragada por el Estado que ha invertido ingentes cantidades de dinero para construir esta moderna malla de líneas ferroviarias. Ahora se acaba de iniciar las obras de la primera línea de tren de este tipo que contará con financiación mixta pública y privada. La línea, de 269 kilómetros, unirá las localidades de Hangzhou y Taizhou, en la provincia oriental de Zhejiang, una de las más prósperas del país y también una de las que tiene un sector privado más desarrollado.

Con un coste de 44.900 millones de yuanes (5.729 millones de euros), la línea de Alta Velocidad será financiada al 51% por capital privado, una iniciativa que se enmarca también en los planes de Pekín de reducir la presencia estatal en todo tipo de sectores económicos. Entre los inversores, destacan gigantes como el conglomerado financiero Fosun y las fabricantes de automóviles Geely y Wanfeng Auto, que tendrán un periodo de gestión de la línea de 30 años (incluyendo los cuatro que tiene previsto durar la construcción del proyecto). Finalizadas esas tres décadas, la propiedad de la línea pasará a los gobiernos locales, que subsidiarán el proyecto para garantizar su correcta operación, destacó Xinhua.

“Conceder estatus de gestión a inversores privados ayuda a mejorar la administración del proyecto, y anima a más firmas privadas a invertir en el desarrollo de infraestructuras”, destaca tras la inauguración de las obras Xu Kunlin, responsable de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, así como del departamento de inversiones en ese organismo (equivalente a un ministerio de fomento).

El Gobierno chino ha logrado firmar a lo largo de este año más de mil proyectos de inversión público-privada en los que las firmas no estatales tienen el control mayoritario, con una inversión total superior a los 1,8 billones de yuanes (233.000 millones de euros).

La red de trenes de alta velocidad de China, la mayor del mundo, cuenta con más kilómetros de líneas ferroviarias de alta velocidad construidas que el resto de países juntos. El gigante asiático planea llegar hasta los 38.000 kilómetros para 2025.

China inauguró su sistema de ‘trenes bala’ en 2008. Tardó cinco años en alcanzar los 10.000 kilómetros de líneas de alta velocidad, a finales de 2013, y en menos de tres años ha conseguido doblar la extensión de su red. El uso de este tipo de trenes no para de crecer en el país asiático, ya que en 2015 millones de personas viajaron en trenes de alta velocidad, que acapararon un 45% del total de los desplazamientos de pasajeros por vía férrea, según cifras oficiales.

El proyecto chino para el tren bioceánico Brasil-Perú requiere una inversión de 54 millones de euros

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El planeado tren para unir la costa atlántica con la pacífica de Sudamérica por Brasil y Perú costaría unos 60.000 millones de dólares (53,4 millones de euros), de los que 35.000 (31.170) deberían invertirse en territorio peruano y 25.000 (22.260) en el brasileño, revela el vicepresidente y ministro de Transportes, Martín Vizcarra. “El informe preliminar es que el corredor superaría el valor de los 60.000 millones de dólares, y dadas esas cifras con la cantidad de proyectos que pueden tener mayor emergencia, se ha quedado en seguir analizándolo”, reconoció el vicepresidente peruano, quien acompaña al presidente, Pedro Pablo Kuczynski, en su reciente viaje por China.

El cálculo de costes ha sido realizado por la constructora ferroviaria estatal China Railway Group, con cuyos directivos se reunió Kuczynski en Pekín para sugerirles otras prioridades en proyectos de infraestructuras peruanas, como la red de cercanías alrededor de Lima, de unos 450 kilómetros. El tren bioceánico Brasil-Perú es una propuesta china para poder transportar a menor coste la soja que importa desde territorio brasileño y llevarla a la costa peruana por un recorrido de 3.500 kilómetros con posible origen en el puerto carioca de Açu y final en el peruano de Ilo. En informaciones previas se había hablado de un coste estimado de 10.000 millones de dólares (8.910 millones de euros) que al parecer ahora se ha multiplicado por seis, dada la complicada orografía amazónica y andina.

Vizcarra subraya que al estar el proyecto simplemente en fase preliminar todavía no se sabe qué parte de esa inversión estaría dispuesta a aportar la parte china: “No hemos hablado a ese nivel de detalle, pues sólo ver este monto te asusta”, admite. “En realidad ese proyecto interesa más a Brasil para exportar sus productos agrícolas, y a China, pero Perú sólo sería el paso”, destaca el titular de Transportes.

En una hipotética aprobación del plan, se convertiría en uno de los más caros del mundo en infraestructura de transportes, doblando por ejemplo el tren de alta velocidad Pekín-Shanghái, otro conocido megaproyecto (costó 33.000 millones de dólares) o el túnel del Canal de la Mancha, que costó en su día 15.400 millones de dólares. “Sin descartar ese proyecto, la prioridad que tenía ha disminuido”, concluye el vicepresidente peruano, quien también recuerda que ha surgido una alternativa de vía férrea más al sur en la que el tren pasaría también por Bolivia, país muy interesado en participar en estas propuestas de infraestructura transamericana.

El presidente boliviano, Evo Morales, confiesa que le sorprendió cuando Brasil, Perú y China se plantearon la construcción del tren excluyendo a Bolivia, si bien dio por superado el tema al considerar que ese proyecto suponía un tramo “más largo, más caro” y que se iba a enfrentar algunos temas medioambientales. Morales resalta que el proyecto que impulsa su Gobierno se perfila como “un tren bioceánico de integración” en beneficio de seis países.

El gobernante boliviano sostiene que se beneficiarán directamente Brasil, Bolivia y Perú, pero además lo harán Argentina, Paraguay y Uruguay, ya que se prevé que el ferrocarril tenga una conexión con la hidrovía Paraguay-Paraná. Según Morales, el secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), el colombiano Ernesto Samper, “está convencido” de que este proyecto “es prioritario” para la región y que forma “parte de los diez proyectos macro” del bloque.

Sin embargo, el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, admite sus dudas por la viabilidad por los altos costes y el riesgo de una baja ocupación. “Es una idea que se promovió el año pasado para transportar la soja del Mato Grosso (oeste de Brasil) a China más rápidamente, pero yo tengo algunas preguntas sobre este tren que ya he expresado en Pekin”. “Tenemos nuestras prioridades, que son hacer el tren de cercanías para Lima metropolitana“, insiste el presidente, quien ofreció este proyecto a la constructora ferroviaria China Railway Group en un encuentro privado con su presidente, Li Changjin. “Eso tiene alta prioridad para permitir planificar Lima, es un tren de relativamente bajo costo, con muy pocos túneles y totalmente factible”, defieden Kuczynski.

China pondrá en marcha trenes automáticos con la apertura de la nueva línea de metro de Yanfang

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China estrenará el año que viene su primera línea de metro totalmente automatizada, sin necesidad de conductores e incluso empleados de mantenimiento de los coches, en su apuesta por impulsar la innovación en la industria. Este tipo de transporte se pondrá en servicio en Pekín con la apertura de la nueva línea de metro Yanfang, que unirá el suburbio de Yanshan, zona industrial en el suroeste, con la línea de Fangshan, desde donde los pasajeros podrán llegar al centro de la capital mediante otras conexiones.

China comenzó a investigar sobre este nuevo modelo de transporte en 2010. El desarrollo y diseño es 100% chino, detalla el ‘Diario del Pueblo’. De momento, se encuentra en fase de pruebas y se espera que pueda ponerse en marcha a finales de 2017, si bien aún no se ha concretado una fecha exacta.

De tener éxito, las autoridades planean renovar cuatro líneas de metro y el servicio que une el centro de Pekín con el aeropuerto con estos nuevos trenes automáticos y llegar a los 300 kilómetros de transporte automatizado en la capital hacia 2020.

La puesta en marcha de este transporte se enmarca en la estrategia ‘Made in China 2025’ del Gobierno central, que busca remodelar la base industrial del país para orientarla hacia áreas más intensivas en tecnología y menos en mano de obra.

La construcción de la Línea Yanfang estaba programado para comenzar en septiembre de 2011. El 17 de octubre de ese año, el Ministerio de Protección del Medio Ambiente denegó los planes para la línea. La base de la negativa se centraba en un incierto impacto ambiental de la línea en el Proyecto de Transferencia Sur-Norte de agua. Al parecer, las obras incidían negativamente en el canal y depósito del condado de Fangshan Condado. Los responsables del plan rectificaron parte del trayecto para evitar nuevos problemas. Las obras se retrasaron hasta finales de 2013. En febrero de 2016, el trazado de la línea se había completado. La apertura se programa ahora para antes de que finalice el próximo año.

El metro de Pekín es el más extenso del mundo; da servicio a aproximadamente 8,5 millones de personas diariamente. Según las expectativas de la Comisión Municipal de Transporte, el número de líneas de metro en la capital china llegará a 19 en 2017, con una longitud total de 561 kilómetros. Si se cumplen las previsiones y los proyectos en marcha, la red podría superar los 1.000 kilómetros en 2020.

China intenta recuperar el proyecto de tren de alta velocidad entre Sao Paulo y Río de Janeiro

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Empresas chinas intentan reactivar el proyecto de tren rápido para conectar las dos ciudades más grandes de Brasil, aplazado en reiteradas ocasiones debido a dudas sobre su viabilidad y a modelos de concesión. El proyecto para conectar el centro financiero de São Paulo con Río de Janeiro se veía como un gran paso de Brasil para entrar al club de países desarrollados cuando fue propuesto por primera vez en 2010. El plan original era tener al tren de alta velocidad listo para los Juegos Olímpicos.

El embajador de China en Brasilia explicó al presidente interino de Brasil, Michel Temer, que constructores y operadores de trenes chinos quieren participar en el mayor proyecto de infraestructura de Brasil de la historia, aplazado en reiteradas oportunidades. Temer fue invitado a viajar en el tren de alta velocidad que conecta a Shanghái y Hangzhou el próximo mes durante la cumbre del G-20, cuando discutirá el proyecto en conversaciones bilaterales con el presidente chino, Xi Jinping, dice un asesor presidencial brasileño.

“Los chinos están trabajando duro para reactivar el proyecto”, comenta el asesor, que solicitó el anonimato porque no tenía autorización para hablar públicamente. “Brasil aún no está convencido, pero respalda la idea“, agregó.

Un portavoz de la embajada china en Brasilia dijo que no sabía de qué habían hablado Temer y el embajador Li Jinzhang. Li no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios enviadas por correo electrónico y la oficina de prensa de Temer declinó formular comentarios.

En 2013, el Gobierno brasileño retrasó una licitación para el proyecto de conectar las dos ciudades brasileñas. Por tercera vez se rechazaba el plan en el que China habría puesto sus expectativas de negocio. La realización de este proyecto habría supuesto un fuerte espaldarazo a la tecnología ferroviaria asiática que aún no ha dado el salto a América.

La economía brasileña dio claros síntomas de agotamiento en 2014 y la entonces presidenta Dilma Rousseff se enfrentó a una rebelión de sus aliados en el Congreso por el proyecto considerado demasiado caro y difícil de realizar. La complejidad del proyecto era elevada. Se planteaba construir 90,9 kilómetros de túneles (un 18% del total del trayecto) y 107,8 kilómetros de puentes y viaductos para salvar los ríos y los grandes desniveles del relieve que presentan dos sierras que separan a las dos mayores metrópolis del país.