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Renfe reintegra 45 millones por billetes devueltos

Renfe facilitará la devolución o cambio de billete, de forma gratuita, a todos los viajeros que no tengan su desplazamiento adecuadamente justificado o no deseen viajar, entre el 29 de octubre y el 20 de noviembre, ambos inclusive. Esta medida es aplicable a cualquier billete para servicios Ave, Larga Distancia, Avant o Media Distancia Convencional, ante las medidas extraordinarias de restricción de movilidad que se están generalizando en todo el ámbito nacional. De esta manera, los viajeros podrán optar por la devolución del importe íntegro del billete, sin gastos de anulación, o por un nuevo billete para otra fecha sin gastos de cambio.

Estas operaciones se podrán realizar, dentro del periodo de validez de los billetes, a través de los habituales canales de venta (www.renfe.com, taquillas de estaciones, agencias de viaje, etc.). Para los clientes con títulos multiviaje de Ave y Larga Distancia adquiridos antes del 29 de octubre de 2020, Renfe procederá a una ampliación automática en 23 días de los plazos de validez y viaje para todos los abonos BonoAve y Bono Colaborativo en vigor.

Desde el pasado 3 de octubre en que comenzaron las restricciones a la movilidad en Madrid como consecuencia de la Covid-19, ampliadas progresivamente a otras comunidades autónomas y provincias españolas, Renfe ha devuelto más de 6 millones de euros a los viajeros que han tenido que anular sus billetes. En total, Renfe ha devuelto este mes más de 130.000 billetes, la mayor parte de ellos con origen o destino en Madrid. De esta manera, Renfe reafirma su responsabilidad y compromiso con la sociedad, a través de una política generalizada de cambios y anulaciones gratuitos y con devolución del importe íntegro de los billetes anulados a todos los viajeros. Durante el estado de alarma aprobado en España desde el 14 de marzo hasta el 21 de junio pasados, Renfe devolvió casi un millón de billetes a sus clientes, por un importe total de 38,5 millones de euros, en una operación sin precedentes por parte de la compañía.

Las medidas que las autoridades sanitarias han establecido para viajar en España durante las diferentes fases de la pandemia, y las propias medidas adoptadas por Renfe antes, durante y después de embarcar a bordo de los trenes, están permitiendo que el transporte ferroviario se realice cumpliendo las condiciones de seguridad e higiene. Renfe ha recibido la certificación Aenor frente a la Covid-19 para el transporte de viajeros en los servicios de Alta Velocidad, Larga Distancia y Avant, y mantiene una estrecha coordinación con las autoridades sanitarias para evitar la transmisión del Covid-19 en los trenes. A través del billete personalizado, implantado el pasado 20 de abril, se puede acceder a los datos básicos de la persona que realiza el viaje (datos de contacto como el teléfono móvil y el correo electrónico) y, por tanto, facilitar dichos datos a las autoridades sanitarias que lo solicitan a Renfe cuando una persona ha viajado en tren siendo positivo o haya estado en contacto con otra que lo sea.

Medidas de Renfe ante la Covid-19

Renfe mantiene una estrecha coordinación con las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas para evitar la transmisión de la Covid-19 en los trenes. La operadora implantó el pasado 20 de abril el billete personalizado en todos sus canales de venta para los trenes Ave y Larga Distancia, con el fin de poder contactar con la mayor celeridad posible con los viajeros en caso de necesidad por alerta sanitaria o incidentes en la circulación.

El billete personalizado permite acceder a los datos básicos de la persona que realiza el viaje (datos de contacto como el teléfono móvil y el correo electrónico) y, por tanto, poder facilitar dichos datos a las autoridades sanitarias que lo solicitan a Renfe cuando una persona ha viajado en tren siendo positivo o posteriormente. Una vez facilitados esta información son las autoridades sanitarias las que contactan con estas personas. Desde la implantación del billete personalizado, las autoridades sanitarias han solicitado información sobre los contactos de 144 viajeros (unos 1.500 aproximadamente) de los más de 5 millones de viajeros de trenes Ave y Larga Distancia en toda España, y de esas solicitudes sólo 23 pertenecen a la Comunidad de Madrid.

Igualmente, en los controles de temperatura que se han implantado en las principales estaciones de Alta Velocidad como Madrid-Puerta de Atocha o Barcelona-Sants, el número de personas con más de 37,5 grados centígrados es residual frente al total de viajeros.

El ferrocarril en España es un modo seguro de viajar, tanto antes de la pandemia como en la actualidad. Los estudios realizados hasta la fecha avalan la seguridad en el tren, tanto para viajeros como para el personal a bordo. Un análisis realizado por el organismo de seguridad ferroviaria del Reino Unido (RSSB) ha demostrado que el riesgo de contraer la Covid-19 mientras se viaja en tren es de 1 en 11.000 viajes, lo que equivale a una probabilidad de menos del 0,01%. Con protección de mascarilla es 1 de cada 20.000 viajes, es decir, 0,005%.

Las medidas que las autoridades sanitarias han establecido para viajar en España durante las diferentes fases de la pandemia, y las propias medidas adoptadas por Renfe antes, durante y después de embarcar a bordo de los trenes, están permitiendo que el transporte ferroviario se realice cumpliendo las condiciones de seguridad e higiene. De hecho, Renfe ha superado recientemente la primera auditoría de seguimiento de AENOR sobre el cumplimiento de los protocolos de protección frente a la Covid-19, implantados en los servicios comerciales de la operadora (Alta Velocidad y Larga Distancia). El resultado de esta revisión respalda la aplicación y mantenimiento continuado de los protocolos de seguridad higiénico-sanitarios que aplica Renfe en los servicios de trenes Ave, Alvia, Euromed e Intercity, y que fueron certificados por AENOR el pasado mes de junio.

Desde el comienzo de la pandemia, Renfe ha extremado los esfuerzos para la implantación de todas las medidas necesarias orientadas a ofrecer a sus clientes un entorno seguro de viaje. Las acciones afectan a procesos como el check-in, acceso y embarque a los trenes, desinfección de la flota y medidas de protección para viajeros y empleados. Todas estas medidas se ajustan a las recomendaciones y requisitos de distintos organismos nacionales e internacionales recogidos por AENOR en sus procesos. Entre ellas destacan la limpieza exhaustiva de la flota antes de iniciar las circulaciones, procedimientos extraordinarios de desinfección cada cinco viajes, mantenimiento de la limpieza en ruta y renovación continuada del aire de los coches, entre otros aspectos.

La climatización de los trenes también contribuye al confort a bordo. Los equipos de climatización en los trenes de Alta Velocidad son independientes por coche y se diseñan de acuerdo con el número de viajeros y utilizando exigentes parámetros para las prestaciones. Con estos equipos embarcados, en el interior de los trenes se renueva el aire cada 5-6 minutos aproximadamente, dependiendo del modelo.

Por otra parte, Renfe ha establecido un nuevo algoritmo en sus canales de venta de billetes de Ave y Larga Distancia, que evita que las personas de diferentes compras viajen juntas. Este proceso tiene en cuenta el estado de ocupación de las plazas cercanas y aloja a los viajeros de manera alterna, excepto los casos en que se compren varios billetes en una operación.

Oficios del tren: factor

El tráfico ferroviario circula coordinadamente por una inmensa red en la que cada día se producen cientos de cruces de trenes, salidas y llegadas a estaciones. Para mantener todo este complicado mecanismo funcionando a pleno rendimiento, y evitar, en la medida de lo posible, que las incidencias afecten a la normalidad del tráfico, se cuenta con una red de Centros de Gestión de Tráfico, que controlan y coordinan la explotación ferroviaria. A estos organismos se vinculan los Gabinetes de Circulación que son dependencias atendidas por personas que, a través de un enclavamiento y de forma local, gestionan el tráfico ferroviario en su zona de influencia, que normalmente es la estación en la que se encuentran y los tramos de línea desde y hasta las estaciones colaterales.

En el sentido estricto de la explotación ferroviaria, las estaciones son aquellas instalaciones que se encuentran situadas entre las agujas de entrada y salida y cuyas funciones se presentan como la suma de diferentes actividades complejas relacionadas, básicamente, con la circulación y clasificación de los trenes y con la asistencia a los usuarios. Las estaciones se convierten en uno de los principales símbolos de las compañías que “movidas por el ansia de ofrecer, sobre todo en las grandes ciudades, edificios de carácter monumental que mostraran su poderío, construyen sus estaciones concebidas como para la eternidad…” (Mercedes López en “Historia de las estaciones de MZA”) hecho que explica en gran medida, que durante muchos decenios no se construyesen estas infraestructuras de forma común para diferentes compañías.

Estos espacios constituyen, desde un punto de vista exclusivamente técnico, un espacio organizado racionalmente que garantiza de la forma más eficaz posible la realización de todas las actividades ferroviarias (salidas y llegadas de trenes, facturación de equipajes y mercancías, venta de billetes, esperas, despedidas y recibimientos de personas, etc.) como bien refleja el escritor y periodista Mesoneros Romanos (aunque recurra a los ferrocarriles belgas). “¡Qué precisión de movimientos en las estaciones o puntos de descanso, para dirigir metódicamente y con una asombrosa celeridad el relevo continuo de los viajeros y sus equipajes, la inspección prudente de las máquinas! ¡Qué método, orden y sabia administración en el desempeño de tantas oficinas; en las innumerables anotaciones de tantos viajeros; en el peso, colocación y trasiego de sus equipajes; en la carga del sinnúmero de mercancías, efectos y animales, que ocupan los carros últimos del convoy”.

Las estaciones ferroviarias viven durante muchos decenios una lucha interna entre las pulsiones que buscan, por un lado, la realización del servicio ferrovviario y, por otro, la canalización de diferentes valores simbólicos ajenos a su naturaleza más primarias. Como característica común a todos los agentes que en ellas tienen empleo, se destaca la proyección pública de sus trabajos. Y su clasificación atiende más a las características laborales y de oficio que al servicio al que pertenecen, de tal forma que esos ferroviarios se pueden agrupar por el particular desarrollo de funciones tan distintas como jefes de estación, factores de circulación, maquinistas, fogoneros, ayudantes e interventores. Cada uno de estos empleos tienen cometidos profesionales específicos, que en muchos casos son interdependientes, y que requieren, más de lo que a primera vista parece, de una colaboración para la eficaz circulación de los trenes.

Los jefes de estación y factores de Circulación son agentes que tienen como emblema la representación de la empresa dentro y fuera de la estación, entre otros aspectos, en el espacio que va de aguja a aguja. Se trata de la máxima autoridad de la compañía en su ámbito de actuación y responsable de lo que ocurra en la estación. Evidentemente esto se manifiesta en su trabajo y en su apariencia y vestuario. Trabaja para la red mediante cometidos muy específicos y es responsable de las personas que se emplean directamente en la estación, como los factores. Esta figura es una imagen paradigmática del trabajo de estaciones, visible para los propios ferroviarios y para los usuarios del tren.

El factor es el agente ferroviario cuya misión a veces comprende la enorme responsabilidad de asegurar la circulación de los trenes y, en otras ocasiones, la de desempeñar trabajos completamente comerciales, como son la facturación y despacho de mercancías, tasación de la cuantía de los portes. Y también las comunicaciones entre su residencia y otras localidades. El factor de estación puede definirse como un jefe en pequeño, ya que su actividad en las estaciones pequeñas es la misma del jefe, aunque le esté subordinado jerárquicamente, y en las estaciones grandes es parte de la actividad de la estación, dirigida por el jefe, claro está.

Un factor tiene que conocer muchas cosas. Por lo pronto, el reglamento perfectamente, para poder dar órdenes a los trenes en consonancia con las del momento; pide la vía a la estación inmediata para el tren que va a llegar a la suya; comunica la salida de éste inmediatamente de producirse, y concede o no la vía que le pide la estación anterior para poder admitir un tren. En consecuencia, manda u ordena al mozo encargado de ello las agujas y señales exteriores de la estación con objeto de que, al llegar a las mismas, el tren de que se trate las encuentre en posición conveniente al desarrollo del itinerario que venga siguiendo. Luego da cuenta al puesto de mando de la hora en que el tren entra y sale de su estación, o de su paso por ella.

Cuando aún no existe el teléfono, el factor domina el telégrafo para comunicarse con las estaciones; si es a la larga distancia, mediante el morse, con su cinta llena de rayas y puntos, y si la comunicación se produce entre estaciones colaterales, se vale del endiablado telégrafo de cuadrante Bréguet, en el que es preciso tener la vista muy habituada para recoger rápidamente las letras, en las que la aguja se detiene sólo un momento insignificante. Tiene que saber también el factor bastantes cuestiones comerciales para poder informar a los clientes sobre precios de transporte, tanto en viajeros como en mercancías, discutir con ellos las reclamaciones y, con las escritas, hacer su debido trámite. Disponer de un modo inteligente el cargamento de los vagones es también un arte que debe dominar este agente ferroviario. Llevar la cuenta de los ingresos y de los pagos y despachar los billetes, que es igualmente misión suya en algunas ocasiones, y siempre cuando sustituya al jefe de estación. Como se ve, son bastantes las ramas que abarca la actividad de un factor; pero además debe mostrar tacto y, como se dice coloquialmente, ‘mano izquierda’ en su trato con los clientes, pues un factor, aun fuera de su servicio, suele pensar en el ferrocarril y tratar de atraer clientes para el mismo.

“Debe, pues, hacer cuanto esté de su parte para que al ferrocarril se le vea con simpatía, en lo que resulta un verdadero delegado de lo que hoy llamamos relaciones públicas y desarrolla una actividad de captación muy útil para el ferrocarril. Todo esto, que puede parecer a primera vista muy amplio y difícil, en la realidad es susceptible de ser desarrollada esta actividad al cabo de algún tiempo de práctica. Para ello necesita, aparte de las cualidades naturales, los conocimientos necesarios, que si no los tuviese no sería factor. Resulta muy conveniente y ayuda mucho poseer un verdadero ‘orgullo del oficio’, pues un factor que se siente orgulloso de serlo, sólo con ello, ya pone en su actividad una carga vital tan enorme que se le hará difícil aquélla y verá llegar los resultados positivos sin tener que esperar mucho”. De esta forma, glosa la figura del factor uno de los redactores que Vía Libre tiene a mitad de la década de los 60.

El factor de Circulación es hoy una categoría laboral. La posición funcional es la de jefe de Circulación o auxiliar de Circulación, según la función que realice en el momento. Por tanto, un factor de Circulación será el jefe de Circulación de una estación en la que tiene el mando local y es el responsable de la circulación de los trenes que pasen, salgan o terminen en y por su estación y de los trabajos que se realicen en la misma.

El factor es una clase profesional ferroviaria, de la familia de Movimiento, especializado en tareas de circulación. Normalmente se encuentra al cargo de una estación y asume con ello las responsabilidades inherentes de la categoría operativa de jefe de Circulación. En otros casos, puede ser un subordinado del jefe de Estación y actúa a las órdenes de este. Normalmente trabaja en los gabinetes de circulación y, en el caso de trabajar con otros agentes de su esfera de forma simultánea, el de mayor graduación o mayor antigüedad asume las funciones de jefe de Circulación y el segundo pasa a ser subordinado del primero.

Según determina el reglamento, constituyen esta categoría los que están autorizados para prestar servicio de circulación en estaciones de cualquier clase. En consecuencia. sin perjuicio de las funciones. que explícita o implícitamente puedan corresponder a su clasea, todo agente viene obligado a desempeñar también aquellas otras que se les encomienden, que sean propias de las categorías del correspondiente grupo que tengan señalado un tipo de salario igual o infer1or, sin que ello determine cambio alguno de estrato ni de retribución. Asimismo, vienen obligados a realizar las funciones que se les encomienden propias de las categorías superiores del correspondiente grupo aquellos agentes que estén capacitados para desempeñarlas, si bien en este caso cambian de retribución y perciben las correspondientes diferencias con arreglo a las normas.

Visto lo visto no resulta fácil su identificación pura y. mucho menos, su correcto encasillamiento en una única actividad. De forma que se hace posible encontrar a un agente de estas características detrás del mostrador donde se expenden los billetes a los viajeros, o en la zona de salida de un tren y en la oficina donde se telegrafían las órdenes o en las dependencias de facturación de mercancías y equipajes. No se sorprenda el lector porque los clientes puedan confundirles, demasiado a menudo, con los jefes de estación, distinción que ni tan siquiera se hace posible a la vista de sus gorras, que presentan sutiles diferencias, que resultan inalcanzables para el profano.

(Imagen García en Trenes Hoy. Octubre 1988. Servicio ‘Lisboa-Expreso’ en Navalmoral de La Mata)

(Reglamento de Renfe. Fundación de Ferrocarriles Esppañoles. Vía Libre. Mercedes López, en “Historia de las estaciones de MZA”)

Oficios del tren: interventor

A medida que las líneas ferroviarias construidas se ponen en explotación, la demanda de empleo en el sector se diversifica. La profesión ferroviaria alberga a un amplio número de oficios vinculados no sólo con la construcción de la vía e instalaciones anexas, sino también con el movimiento de las circulaciones, el mantenimiento del material rodante y la administración del ferrocarril. Oficios tales como los de maquinistas, fogoneros, ayudantes, jefes de estación, factores, mozos de estación, interventores, personal de vías y obras, de instalaciones de seguridad, de talleres, de oficinas, etc. Todos estos grupos se subdividen a su vez en diferentes categorías que, con el paso de los años, modifican sus funciones a raíz de la implantación de procesos de producción más tecnificados. A la altura de la década de 1930, existen más de medio millar de categorías profesionales dentro de las compañías ferroviarias españolas.

Las cuatro grandes compañías ferroviarias españolas (Norte, MZA, Andaluces y Oeste) concentran el mayor número de empleados y de kilómetros de vía explotados en España antes del estallido de la Guerra Civil. De tal forma que en 1935, los efectivos de personal que se encuentran empleados en las empresas mencionadas ascienden a 93.711 trabajadores (la literatura ferroviaria considera esta cifra una aproximación, puesto que no existe un censo científico que avale el dato); 8.748 trabaja en las tareas que corresponde al movimiento de los trenes. La gestión y explotación de estas compañías ferroviarias presentan esquemas organizativos bastante similares, pioneros en su momento dentro del mundo empresarial, que deciden agrupar al personal en cuatro grandes áreas en las que se subdivide la explotación de las compañías ferroviarias: la rama administrativa, la de Explotación (también denominada de Movimiento), Vía y Obras y Material y Tracción.

El Servicio de Movimiento comprende al personal encargado, básicamente, de las tareas de circulación de trenes de viajeros y mercancías, que se distribuye en los despachos centrales de facturación de mercancías, a bordo de los propios trenes y en las estaciones. En Norte, por ejempplo, los servicios dedicados al movimiento de trenes y estaciones (Explotación) aglutinan al 40,64% del total de la plantilla, mientras que el 30,64% está representado por el servicio de Material y Tracción y el 21,28% comprende el total de trabajadores vinculados al de Vía y Obras, totalizando entre los tres el 92,56% de la plantilla. Las plantillas de Movimiento y Material y Tracción requieren de mayor necesidad de personal a raíz de la implantación en 1919 de la jornada de ocho horas, además del crecimiento progresivo del número de servicios de transporte, en especial durante dos coyunturas muy determinadas: la Gran Guerra y las sucesivas campañas militares que se llevan a cabo en el Norte de África. Movimiento y Material y Tracción son, a partir de esta época, los servicios primero y segundo respectivamente en dotación de personal.

En este servicio de Movimiento se incluye una gama amplia de funciones que dan lugar a cargos muy variados, que podemos agrupar en distintos bloques: todo lo relacionado con la formación de los trenes, preparación del itinerario o vía libre y expedición de los convoyes da lugar a a empleos como jefes de estación, subjefes, vigilantes jefes, capataces de maniobras, guardagujas, telegrafistas, faroleros…; las relaciones con los usuarios del ferrocarril o clientes, básicamente facturación y entrega de mercancías y expedición de billetes, son cometidos que corresponden a factores y recaudadores; las tareas de mando o conducción del tren, una vez salido de la estación, colaboración en la marcha del convoy mediante el frenado de material, carga y descarga de la mercancías al paso por las estaciones son tareas realizadas por conductores, guardafrenos y mozos de tren, a los que genéricamente se conoce, como ‘personal de tren’ (no siempre aparece en Movimiento, sino también como independientes o en Material y Tracción).

En el servicio de Tráfico (comercial), las funciones a realizar son básicamente de tipo administrativo con peculiaridades propias de la explotación ferroviaria, por lo que aparte de los jefes y agentes especializados o responsables en determinados cometidos, se encuentra abundante personal de oficina. Un grupo que se suele encuadrar dentro de este servicio, aunque no siempre, es el de los revisores de billetes o interventores en ruta, denominaciones dadas, respectivamente por MZA y Norte. Años después, estos agentes entran dentro de la categoría de servicio de Trenes, junto a maquinistas y fogoneros, jefes de tren o conductores, guardafrenos y mozos de tren.

Para el gran público, el interventor es quizá la figura más conocida ya que su trabajo le hace presente en todas las relaciones que el ferrocarril tiene con sus clientes, una vez se halla el tren en movimiento. Los viajeros les conocen coloquialmente como los revisores (en algunos lugares reciben el apodo de ‘el pica’, porque perforan los billetes para validarlos). dentro del reglamento se establece que su función sea la de ejercer el control comercial del servicio, para lo que deben fiscalizar el acceso a los trenes de viajeros, su distribución y el orden en el interior de los coches. Es una figura atractiva para la literatura y el cine quizá porque su presencia resulta cosustancial a la del tren, al menos en tiempos pretéritos. Sin ir más lejos, el dramaturgo, poeta y novelista español Ramón del Valle Inclán (Ramón María Valle Peña) se hace eco de su trabajo en su obra de índole esperpéntico ‘La corte de los milagros’. ” Retenía su marcha el tren. El revisor entró y quedóse alertado, mirando a la vía, suspenso en la actitud de cerrar la portezuela, sin recoger los billetes que le tendían los viajeros (…) Amusgaban la oreja los viajeros; las mujeres, con susto; los hombres, arrecelados. Interrogó Toñete: ¿Ocurre alguna cosa? Volvióse el revisor, cerrando la portezuela. ¡Nada! Una maleta que viaja de gorra y andamos para darle caza…”

El interventor mantiene una relación singular con algunos de los viajeros más jóvenes que tratan de eludir el pago de los billetes, para lo que hacen lo que se llama “el puente”, lo que da lugar no pocas veces a vigilancias mutuas, verdaderas persecuciones, ocultamientos en los váteres, pasos entre coches, etc. Lo que sea por eludir el pago y evitar ser ‘cazado’ en tamaña infracción. Compañeros de los que escapan alargan la labor de los revisores, con prácticas dilatorias; la más frecuente la de encontrar los billetes, que buscan y rebuscan en los recovecos más insospechados, carteras y mochilas al uso. Y esta labor de ‘caza’ no la efectúan solo por gusto, Bien es cierto que e su empeño por localizar a los infractores influye la comisión que pueden percibir por los cobros suplementarios, que deben pagar los viajeros sin billete. Pero es que, además, las compañías son muy exigentes y controlan muy de cerca su actuación.

Además del control sobre los billetes, los interventores deben “indicar en voz alta al llegar a las estaciones y apeaderos el nombre de éstos, y activar, con buenos modos, el descenso y ascenso de los viajeros”. El capítulo de prohibiciones es tan extenso que se hace imposible enumerar todos los artículos del reglamento. No puede comunicarse con el maquinista “a menos que sea para asuntos de servicio” y “no debe distraerse por ninguna causa ni hablar con los viajeros más que para darles noticias precisas respecto al servicio”. Tampoco puede permanecer dentro de los coches, más que el tiempo preciso para intervenir los billetes, y de inmediato “debe volver a la plataforma posterior del coche”. Muchos ‘debe’; demasiados.

La actividad de los interventores no está exenta de riesgos, sobre todo cuando tiene que circular por el exterior de los vehículos con el tren en marcha, para pasar de un coche a otro coche, sin más apoyo que en un estrecho estribo de madera. O en el desplazamiento por el interior de los vehículos que con su marcha traqueteante y de bamboleo complican el movimiento de un lado a otro. Y resulta aún más peligroso su trabajo cuando un pasajero malencarado se les enfrenta.

Los revisores de tren son responsables de la seguridad de los trenes, de revisar los billetes y de ocuparse de los pasajeros. También responden a las consultas de los pasajeros y les ayudan en caso necesario. Deben ayudar a los viajeros a fin de que el trayecto de tren se realice exento de problemas y comprobar en las estaciones, junto con el conductor y el personal de la estación, que el tren pueda partir con seguridad. Asimismo, verifican que las puertas estén cerradas y que los asientos reservados están señalados correctamente. Durante el trayecto, anuncian los destinos por la megafonía del tren y proporcionan información que resulte de interés, para lo que deben conocer muy bien las rutas, los horarios y la normativa. Los revisores, mientras realizan la ronda por el tren, se encargan de asegurarse de que todos los pasajeros tienen el billete válido o bien de que lo adquieren. Asimismo, responden a preguntas de los pasajeros sobre enlaces o a consultas similares. Si el tren sufre una avería, el revisor colabora con el conductor a fin de velar por la seguridad de los pasajeros y de la vía férrea.

Para desempeñar bien este trabajo, a los interventores se les recomienda ser educados y tener tacto en el trato con los pasajeros, poseer buenas habilidades comunicativas, tener habilidad para tratar con pasajeros difíciles o peligrosos y un conocimiento más que correcto de las operaciones matemáticas, ya que tienen que manejar dinero y efectuar los cambios correspondientes. Las compañías consideran necesario que estos agentes conozcan las rutas locales y nacionales, disponer de “una visión cromática normal, buena vista y buen oído“, ser amables, tener habilidades comunicativas y sociales, capacidad para sobrellevar un trabajo rutinario, prestar atención al detalle, seguir procedimientos establecidos y tratar con personas difíciles o demandantes.

“Al iniciar el servicio debe presentarse con la antelación reglamentaria, con el objeto de justificar su presencia y recibir toda la información de cualquier eventualidad que afecte al tren o trenes que haya de atender (alteraciones en la composición, retrasos, enlaces, transbordos, etc.) y recoger los listados de ocupación con reserva y la documentación precisa. Asimismo, controlará la identidad de todo el personal de servicio en el tren y realizará el control de todos los títulos de transporte, sin excepción, tanto a pie de tren como en aquellos lugares que se determinen en cada momento. Una vez superados los controles de acceso o a bordo del tren, en caso de falta de título de viaje o presentación de título insuficiente aplicará lo dispuesto en las normas o tarifas vigentes, recurriendo a la autoridad o al personal de seguridad cuando fuera necesario”. Estas son algunas de las disposiciones que les marca el reglamento.

Ahora que su figura es prácticamente inexistente (Renfe ha suprimido la categoría en muchos de sus servicios), conviene rescatar un antiguo texto publicado por Francisco Godoy Sánchez en la revista Vía Libre, donde se glosa a estos agentes y que resulta, salvada la distancia del tiempo, muy esclarecedora la visión que se tiene sobre ellos. “El interventor es un señor amable, servicial, complaciente. Es un servidor del público, al que acompaña desde que sube al tren hasta su llegada a término. El interventor saluda cordialmente, sonríe con afabilidad, se adelanta a buscar asiento, pide los billetes con delicadeza, respeta a todos los viajeros como personas dignas de la mayor consideración. El interventor cumple su deber, reconoce exactamente las disposiciones referentes a viajeros y equipajes, atiende al mejor servicio de la Renfe, exige igualmente que los usuarios viajen en regla. Pero ha cambiado su trato humano. Y los viajeros suelen también corresponder con mayor delicadeza y finura. No es raro presenciar el saludo respetuoso agetesde los viajeros cuando abre la puerta del departamento y es corriente ver cómo se cruzan unas palabras de respetuosa afabillidad. Y todo, fruto de un proceso lento, casi imperceptible”.

(Imagen Vía Libre. Fuentes. Normativa laboral de Renfe. Emerenciana Paz Juez, en “El mundo social de los ferrocarriles españoles 1857-1917. Francisco Polo Muriel, en “La depuración del personal ferroviario durante la Guerra Civil y el franquismo 1936-1975”. Vía Libre) l

“Siempre hay luz al final del túnel”

Renfe lanza la campaña “Siempre hay luz al final del túnel”, un proyecto publicitario con el que la compañía ferroviaria quiere trasladar un mensaje de esperanza y apoyo emocional a la sociedad española ante la crisis del coronavirus. El spot, de 30 segundos de duración, se puede ver en los principales medios de comunicación digital en Internet, y también escucharse en cuñas de radio y en televisión a partir del próximo lunes. En el mismo, Renfe narra cómo a lo largo de sus casi 80 años de existencia siempre ha acercado a personas y mercancías a sus destinos, pero ahora, en tiempos difíciles, no hay que olvidar que siempre hay luz al final de cada túnel y que unidos se superará esta situación.

En una segunda fase de esta campaña, Renfe emitirá un segundo spot con un reconocimiento que, con el mismo eslogan, traslada un mensaje de apoyo y reconocimiento a los “héroes sociales” de esta crisis: el personal sanitario y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como los transportistas, maquinistas, o cajeras de supermercados. La campaña irá acompañada de una página web que Renfe pondrá en marcha en los próximos días, en la que la operadora ofrecerá una plataforma fundamentalmente de entretenimiento y de noticias de actualidad, únicamente positivas, sobre la situación que atravesamos debido a la crisis sanitaria del coronavirus.

Para el presidente de Renfe, Isaías Táboas, la campaña quiere “trasladar un mensaje de esperanza y de apoyo a nuestra sociedad, y reafirmar el compromiso de Renfe como marca al servicio de la ciudadanía”. “Las personas esperan que las empresas seamos solidarias y pongamos lo mejor de nuestra parte para superar estos momentos difíciles”, señala Táboas.

Con el mismo espírito solidario, la operadora española ofrece plazas gratuitas para facilitar el desplazamiento del personal sanitario que deba trasladarse entre ciudades por motivos laborales y, especialmente, con motivo de la epidemia de coronavirus. Durante el periodo del estado de alarma decretado por el Gobierno, la operadora ha previsto que médicos, ATS, y personal de enfermería y laboratorio puedan acceder a los trenes de Alta Velocidad, Larga Distancia, Media Distancia y Avant de forma gratuita, desde su lugar de trabajo habitual a otras localidades donde la situación así lo requiera.

El procedimiento de Renfe contempla que estos trabajadores se presenten en los centros de servicio de las estaciones, los controles de acceso o, si las estaciones no disponen de estos servicios, directamente al interventor del tren, y se les expedirá un billete gratuito y se les asignará plaza que cumpla con las distancias de seguridad.

Para ello, el personal sanitario deberá ir identificado mediante el carné del colegio profesional correspondiente a su especialidad sanitaria (médico, enfermería, ATS, etc.), la tarjeta de identificación del centro sanitario donde presta sus servicios, o bien a través de un certificado expedido por el centro de asistencia médica al que deba acudir y motive el desplazamiento.

Conv‪iene recordar que Renfe está llevando a cabo una serie de medidas de acuerdo con las indicaciones de las autoridades sanitarias. Además de recomendar no viajar salvo motivos de extrema necesidad, recuerda que hay que mantener la distancia de seguridad y la redistribución en los andenes. Además, está llevando a cabo tareas específicas de desinfección en todos los trenes, estaciones y dependencias ferroviarias, entre otras iniciativas.

La operadora recomienda no viajar, salvo que sea imprescindible, y, en tal caso, que se adquieran los títulos de transporte a través de sus App (Renfe Cercanías o Renfe Tickets), en renfe.com o en las máquinas auto venta existentes en las estaciones. Las taquillas en estaciones solo admitirán el pago de billetes con tarjeta, suspendiendo así de forma temporal el pago en metálico en las mismas. Esta medida afecta a la compra de todo tipo de billetes: Cercanías, Media Distancia, Avant, Ave y Larga Distancia.

La CNMC multa a Adif por el canon

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha sancionado con una multa grave a Adif por lo que considera una errónea estructura de cánones por el uso de la infraestructura ferroviaria y el caso omiso a las correcciones solicitadas, según publica Cinco Días. La CNMC recomienda a Adif que incluya “bonificaciones” en el canon que cobra por el uso de las vías y las estaciones de tren a Renfe y a sus futuros competidores para “favorecer la consolidación” de las nuevas compañías a partir del próximo 14 de diciembre, fecha en que entra en vigor la liberalización ferroviaria.

El objetivo es que los operadores trasladen esta rebaja al precio que cobran por los billetes de Alta Velocidad. La entrada de competencia al AVE prevé un aumento del 50% del tráfico ferroviario, “pero para que se confirmen estas previsiones es necesario estimular la demanda con distintas medidas, como puede ser la reducción del precio de los servicios de Alta Velocidad”, señala la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia. Además, la CNMC solicita a Adif que mejore el sistema de consultas que ya ha comenzado a mantener con los operadores ferroviarios de la red para fijar el canon y que les conceda “un papel más relevante a los operadores ferroviarios y aprovecharlas así como un instrumento para mejorar sus propuestas de canon”.

Este es el análisis que el superregulador realiza del canon que Adif y Adif Alta Velocidad ha diseñado con la confianza de aplicarlo cuando a partir del próximo 14 de diciembre el transporte de viajeros en tren se abra a la competencia y Renfe empiece a tener competencia en el AVE. La CNMC recuerda que este tipo de bonificaciones están contempladas en la Ley Ferroviaria. En concreto, permite aplicarlas a los operadores “por los incrementos de tráfico que consigan en comparación con el crecimiento histórico de la actividad ferroviaria”. El órgano que preside José María Marín Quemada recuerda que la entrada de competencia en el AVE puede elevar en unas un 50% el tráfico ferroviario.

“Pero para que se confirmen estas previsiones es necesario estimular la demanda con distintas medidas, como puede ser la reducción del precio de los servicios de Alta Velocidad”, remarca la comisión. De hecho, el nuevo modelo de canon que Adif ha diseñado ante la liberalización, además de bajar el canon en determinadas líneas, también contempla descuentos. Este nuevo canon está pendiente, para su puesta en vigor, o bien de que se aprueben unos nuevos Presupuestos Generales, de los que depende, o bien de la reforma de la Ley Ferroviaria iniciada para, precisamente, lograr el pretendido objetivo de desligarlos de los Presupuestos y que Adif tenga más flexibilidad para diseñarlos.

En su análisis sobre estos “peajes”, la comisión también insta a la compañía titular y gestora de la red ferroviaria a mejorar el sistema por el que calcula los costes que debe recuperar con el canon. Este coste se cifra en 873,23 millones de euros. De hecho, le pide presentar antes del próximo 31 de mayo una propuesta de mejora de esta fórmula de cálculo de costes. También se lo pide para el caso del “peaje” que cobra a los operadores por usar las estaciones, con el fin de que determine el coste que suponen los distintos tipos de servicios.

Según las previsiones iniciales, el canon o peaje que cobra la compañía titular y gestora de la red ferroviaria seguirá siendo el que se fijó en los Presupuestos de 2018, los últimos aprobados y que han vuelto a ser prorrogados de nuevo en 2020 por segundo año consecutivo. En la actualidad, este canon tiene carácter de tasa, con lo que su modificación debe realizarse en el marco de los Presupuestos. No obstante, el Ministerio de Fomento ya ha avanzado que pretende impulsar la modificación de la Ley Ferroviaria con el fin de que estos cánones dejen de tener dicha consideración de tasas y, por tanto, Adif pueda contar con más flexibilidad para modificarlos coincidiendo con la entrada de competencia en el AVE.

De hecho, la compañía ya tiene diseñado un nuevo sistema de cánones, que contempla reducciones y bonificaciones, con el fin de que Renfe y los nuevos operadores que entren en la Alta Velocidad puedan trasladarlos al precio de los billetes. No obstante, su aprobación y aplicación pasa por que se se apruebe la reforma legal que desvincule el canon de los Presupuestos.

El coronavirus complica la vida a Renfe

Renfe facilitará el cambio o las anulaciones de los billetes a todos los viajeros afectados por las medidas sanitarias para combatir el coronavirus. Esta operativa, que no implicará costes para los clientes, se aplicará a todas las tarifas, incluidas aquéllas que no contemplan la posibilidad de cambios (las tarifas Promo y Mesa y los billetes del nuevo tren Avlo) y permitirá canjear el billete por otro para viajar más adelante o bien recibir el equivalente al coste de los billetes en puntos (si es cliente del programa +Renfe) o a través del nuevo ‘Código Retorno’. Las medidas posventa están en vigor, en principio, hasta el próximo 30 de abril.

El procedimiento de urgencia habilitado por Renfe permitirá que todos los billetes adquiridos puedan ser cambiados por otro tren y para otro día sin coste alguno para el viajero, independientemente de la tarifa con las que se haya adquirido el billete. En el caso de que el viajero no tenga fecha de viaje prevista, Renfe ha dispuesto, adicionalmente, la posibilidad del reembolso íntegro del billete para los viajes adquiridos con las tarifas Promo+, Ida y Vuelta, Flexible, Mesa, Dorada o los adquiridos para el nuevo tren Avlo con el suplemento de ‘cambios y anulaciones’.

Para el caso de los billetes considerados ‘no reembolsables’ (únicamente la tarifa Promo o los billetes de Avlo), Renfe ha habilitado la posibilidad de que los viajeros puedan recibir el equivalente al importe del billete de tren bien a través de puntos (para aquellos clientes del programa de fidelización +Renfe, con validez de 3 años), bien a través de un nuevo ‘Código Retorno’ (con el que podrán adquirir billetes de tren por el mismo importe desde el próximo 1 de mayo y hasta el 31 de diciembre).

La medida entra en vigor el lunes 16 de marzo. Los viajeros que disponían de un billete para los días 9 a 15 de marzo y que no han podido viajar, podrán dirigirse desde el lunes 16 al nuevo teléfono de información 918 314 520 y solicitar cualquiera de las dos opciones mencionadas (reembolso del billete en puntos si es cliente +Renfe o un ‘Código Retorno’ para canjear por un futuro billete por el mismo importe). Para ello, deberá aportar al nuevo call center el número del billete no disfrutado. En ninguno de los casos se aplicarán gastos de gestión. Los poseedores de abonos (Bono AVE, Bono Flexible y Bono Colaborativo) verán ampliado su período de validez 60 días más allá de la fecha de caducidad de su abono, que en la actualidad es válido por 4 meses.

Adicionalmente, Renfe ha dispuesto la devolución íntegra de los billetes a todos los viajeros de los programas de vacaciones del Imserso. Estas devoluciones se realizarán a través de las agencias autorizadas por este programa, a las que Renfe ya ha comunicado la medida.

La crisis del coronavirus va a empañar el estreno del Avlo, el tren de alta velocidad de bajo coste del operador ferroviario público, aunque sigue programado en la fecha señalada. Fuentes de Renfe explican que la empresa tiene prácticamente decidido no publicitar el estreno del Avlo, pese a que en su día ya anunció a bombo y platillo su lanzamiento. Todavía no se ha tomado una decisión definitiva al respecto pero lo que sí está claro es que, se haga la campaña que se haga, no será la que inicialmente tenían en mente en la empresa sino, en el mejor de los casos, algo mucho más discreto.

La causa es la escalada de medidas para frenar la expansión del Covid-19, que incluyen, entre otras, la restricción de los viajes. Este mismo martes, el Consejo de Ministros aprobó no permitir los vuelos a Italia y también recomendó a los españoles no viajar. Ante esta decisión, en Renfe han optado por suspender campañas, aunque sea tan importante como la del Avlo.

Los responsables de la empresa pública no han decidido todavía cómo se celebrará el estreno de su AVE de bajo coste. Sí que prevé, de momento, mantener un acto público con la participación de su presidente, Isaías Táboas, y probablemente del ministro de Transporte, José Luis Ábalos. Sin embargo, está en el aire a quién se hará extensiva la convocatoria.

Renfe ha cambiado su protocolo de “actuación frente a posibles casos de personas afectadas por infección del Coronavirus SARS-COV-2 (COVID-19) en el ámbito ferroviario”. El primer plan fue redactado el pasado 3 de marzo y el segundo procedimiento, más contundente, fue enviado a toda la plantilla el 6 de marzo. El alcance del nuevo protocolo se extiende a las contratas y subcontratas de la empresa pública estatal, mientras que el antiguo se limitaba a los aproximadamente 14.000 empleados ferroviarios. Y se cambia radicalmente el modo de proceder si se produce un caso de coronavirus a bordo del tren.

Ante un posible caso de infección de un viajero, se elimina la orden de “desalojar el tren en la primera estación con parada a excepción del afectado, sus acompañantes y las personas que hayan estado en contacto con él”. Dicho desalojo se realizaría de “manera ordenada” a través de “megafonía” o “de viva voz” por parte del interventor en cada coche de viajeros. Ahora los obliga a permanecer en otra parte del tren para que su caso sea analizado por las autoridades sanitarias. El plan sustituye la anterior disposición por la de “evacuar siempre que sea posible el coche donde se encuentre el posible afectado, trasladando al resto de viajeros a otro coche”.

Fallo del sistema de venta de billetes de Renfe

El sistema de venta de billetes de Renfe ha quedado restablecido después de que, desde primera hora de este domingo, haya permanecido caído por un problema informático,informan fuentes de la operadora. Renfe no avisó de forma oficial de la avería, pero los operadores del Servicio de Atención al Cliente explicaban que una caída informática generalizada era lo que estaba provocando que no se pudieran vender billetes ni por internet, ni en taquilla, ni por teléfono.

Esta misma semana, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, anunciaba que Renfe estrenará el próximo mes de junio su nueva página web. “Queremos mejorar la experiencia del usuario para que esté a la altura de lo que los ciudadanos demandan“, decía este domingo Ábalos en su cuenta de twitter. “La web actual no está a la altura de lo que los ciudadanos necesitan. El objetivo es mejorar la experiencia del viajero”, explicó el ministro de Transportes.

Renfe lleva meses trabajando en dar un giro de 180 grados a su página web, que comercializa online más del 50% del total de los billetes. Un objetivo que le llevó a licitar en agosto un contrato de 2,5 millones de euros para crear una página web más sencilla, ágil y con una versión especial para el móvil. Así, la web, que no se modifica desde 2008, tendrá “capacidades de personalización online para cada grupo o segmento de clientes” y un mejor posicionamiento en buscadores.

El objetivo de Táboas es que Renfe se posicione en todos los segmentos del negocio del transporte y no limitarse a ser un proveedor de servicios en un mundo dominado por las grandes webs de viajes. Así, la compañía quiere tener una gran web que, más allá de billetes de tren, le permita vender viajes integrados puerta a puerta, servicios extra y hasta contratar hoteles, coches alquilarlos y todo tipo de trayectos, no sólo tren. Algo así como su Amadeus o Amazon de los viajes. En ese sentido, la firma está desarrollando su propia aplicación (App) de movilidad ‘Renfe as a Service’.

La nueva política de comercialización contempla la venta de billetes con hasta un año de antelación, algo que ya hacen las aerolíneas. Renfe los pone en venta con un máximo de tres meses. Este punto es muy importante para llegar mejor al cliente en un ambiente competitivo ya que da más visibilidad a los pasajeros de cara a la organización de su viajes. Otro punto en el que la compañía ha estado trabajando ha sido el aumento de la potencia de los servidores para evitar que la web de caiga cuando lanzan las ofertas temporales.

Estas medidas se enmarcan en la estrategia de negocio que desarrolla Renfe con el fin de abordar la digitalización y prepararse para la competencia, entre las que también figuran la puesta en marcha el próximo mes de abril del primer AVE ‘low cost’ Avlo.

Renfe triplica la oferta del Avlo

Renfe va a triplicar el número de billetes de Avlo a la venta durante tres días, pasando de ofertar 1.000 a 3.000 billetes diarios a 5 euros desde este lunes hasta el miércoles, 5 de febrero. La promoción de Avlo, el nuevo servicio de Alta Velocidad de bajo precio, dio el pistoletazo de salida el pasado 27 de enero, y durante la primera semana se vendieron 7.000 billetes.

Ante la elevada demanda y expectación generada, Renfe ofrecerá hasta 9.000 billetes más desde el lunes hasta finalizar la promoción, el próximo 5 de febrero, con lo que venderá un total de 16.000 billetes durante los 10 días de la campaña. De esta manera, a las 20.00 horas de este lunes salieron a la venta 3.000 billetes para viajar entre Madrid y Barcelona, entre los días 6 de abril, fecha de la puesta en servicio de Avlo, y el 31 de agosto de 2020. Los billetes nominativos se pueden adquirir en la nueva web www.avlorenfe.com, tres mil más cada día hasta el 5 de febrero, y para poder comprarlos hay que estar previamente registrado. Más adelante también se venderán en la web habitual de la compañía y en las taquillas de las estaciones, si bien en este caso tendrán una comisión por gastos de gestión.

Avlo se pone en servicio con tres frecuencias por sentido y día y paradas en Madrid, Zaragoza y Barcelona. A partir de mayo Renfe añadirá una cuarta frecuencia, que completará con una más a partir de septiembre de 2020, para configurar un servicio con cinco frecuencias por sentido. Los billetes oscilarán entre los 10 y los 60 euros por trayecto, con una tarifa de 5 euros para menores de 14 años.

Los viajeros que quieran añadir prestaciones a su viaje, como transportar una segunda maleta o elegir asiento, deberán pagar un suplemento. Además, el nuevo AVE de bajo coste no contará con una de las principales características del convencional de Renfe, la del compromiso voluntario de puntualidad. Renfe asegura que el Avlo circulará a la misma velocidad y contará con los mismos tiempos de viaje que el AVE. El trayecto directo entre las Madrid y Barcelona será de dos horas y media.

Renfe prestará este nuevo servicio económico y de menos prestaciones con trenes AVE de la serie S-112 fabricados por Talgo, los conocidos como ‘pato’, que han sido remodelados y pintados como Pantone 2425, los colores corporativos elegidos para el Avlo, conocido como morado Renfe.

Adif vuelve a vender billetes en taquilla

Las alrededor de 140 estaciones de tren más pequeñas del país vuelven desde ayer miércoles a tener servicio de venta presencial de billetes en taquilla, si bien de forma provisional, hasta el próximo 31 de marzo. Adif se ha comprometido a seguir prestando este servicio de forma temporal hasta esta fecha en tanto Renfe se organiza para, en su caso, asumirlo, según detallan en fuentes de las empresas públicas.

Renfe ya avanzó a comienzos de año que su intención es facilitar la venta en taquilla sólo en aquellas estaciones por las que pasen al menos unos cien viajeros al día y tengan un “determinado volumen de venta” en dichas taquillas. Con este fin, la compañía ferroviaria anunció la contratación de una empresa que le prestara este servicio que, no obstante, asegura que queda “en todo caso garantizado” con la instalación de máquinas autoventa y el resto de sus canales de comercialización (‘online’ y telefónica), a la que recientemente se sumó la venta en oficinas de Correos.

Por el momento, con el compromiso de Adif de atender unos meses más esta venta se da una solución temporal y provisional a la situación generada por el hecho de que esta compañía tiene por ley que dejar de dar este tipo de servicio a operadores de transporte. En la búsqueda y definición de la situación definitiva para estas estaciones se tendrá en cuenta a los ayuntamientos y diputaciones que estén interesados en que se mantenga este servicio “con los que se pueden alcanzar acuerdos de colaboración“, según apuntaron de su lado en fuentes del Ministerio de Transportes. Por el momento, las 140 estaciones en las que el 1 de enero se dejó de vender billetes en taquillas recuperan este servicio de forma temporal desde este mismo miércoles, anunció el Ministerio que dirige José Luis Ábalos.

La situación que afrontan estas estaciones tiene su origen en los inicios de la liberalización ferroviaria en España en 2005 cuando, con la separación en dos empresas, Adif y Renfe, de las funciones de construcción y gestión de las vías y estaciones, y la explotación de los trenes, respectivamente, la primera de ellas mantuvo la actividad y el personal encargado de venta de billetes en estaciones de tren.

Esta anómala situación se trató de solventar en 2017, cuando Adif acordó con Renfe el traspaso de este servicio y todo el personal asociado. No obstante, quedó entonces pendiente la situación de estas pequeñas estaciones que no tienen personal específico de venta, en las que atienden las taquillas trabajadores de Adif que tienen otras funciones, fundamentalmente de circulación.

Adif tiene no obstante que dejar de dar este servicio dado que, según la ley y las directivas europeas, y ante la próxima liberalización del transporte de viajeros y entrada de competidores de Renfe, como compañía constructora y gestora de las infraestructuras no puede realizar servicios para uno de estos operadores.