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Torre del Bierzo, a examen en La 2

El programa de RTVE Crónicas estrena mañana jueves ‘El tren de los desaparecidos’ en el que investiga el accidente ocurrido en el municipio leonés de Torre del Bierzo que ha pasado a los anales como el siniestro más trágico de la historia del ferrocarril en España. Cuando se cumplen 75 años de la tragedia, el programa de RTVE revela testimonios inéditos de testigos y supervivientes y también fotografías y documentos que nunca han aparecido en televisión.

‘El tren de los desaparecidos’ es un documental de 45 minutos grabado en León, Madrid, País Vasco, Galicia y Cataluña, con testimonios de casi una veintena de testigos, supervivientes, familiares de las víctimas e historiadores. Con guión de Alberto Freile; realización de Jesús Iglesias; imagen de Fernando Cano; sonido de Alfredo Toledo; montaje de Cristina Tafur; ambientación de Noelia Romero; grafismo de Juan Sanz; postproducción de Chema Giné; documentación de los Servicios Informativos de TVE y producción de Ana Pastor y Lourdes Calvo. El programa se emitirá por La 2 a partir de las 23.40 horas.

El 3 de enero de 1944 se produjo en León el accidente ferroviario más grave de la historia de España cuando el correo expreso 421 procedente de Madrid con dirección A Coruña chocó en un túnel con una locomotora de maniobras. Los cinco primeros coches y sus viajeros quedaron atrapados y un tren de mercancías con más de 500 toneladas de carbón se empotró después frontalmente contra la máquina de maniobras y el tren de pasajeros.

Las conducciones de gas para el alumbrado interior del tren explotaron y se produjo un incendio alimentado por los vehículos de madera y el carbón de los trenes de vapor lo que provocó que de muchos pasajeros de los coches delanteros no quedase absolutamente nada. El maquinista y el fogonero del tren correo, supervivientes del accidente, habían avisado a sus superiores de problemas en los frenos.

Los atestados de Renfe demostraron que hicieron cuanto pudieron por detener el convoy, pero sin embargo fueron encarcelados y juzgados por un Tribunal de Guerra. La dictadura y la prensa de la época minimizaron la catástrofe y las únicas fotografías del accidente conocidas hasta ahora fueron publicadas 40 años después, lo que propició que mientras la realidad se ocultaba la leyenda crecía.

La verdadera historia vio la luz muy a finales de los 80. Los testimonios de supervivientes y testigos y de algunos ferroviarios han llenado las lagunas y los espacios en blanco de los documentos oficiales, El expediente del accidente, marcado en su momento en las oficinas de Renfe en Palencia como CH/1-20/1944, desapareció antes de que se incendiara el almacén donde la compañía ferroviaria guardaba su documentación histórica. El periodista Fernando Fernández Sanz (Madrid 1932), uno de los padres del moderno periodismo económico y con más de tres décadas de investigación en el mundo ferroviario, elaboró un magnífico documento sobre la tragedia de Torre del Bierzo. Ramón de Fontecha produjo, escribió y dirigió un cortometraje con el título ‘Túnel número 20’, que en 2002 ganó el Premio Goya al mejor documental.

Un despiste apunta al accidente del Tren Celta

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) achaca a un despiste del maquinista, un profesional portugués con 21 años de experiencia, el accidente de tren que dejó cuatro muertos en Pontevedra en 2016. Esta es la principal conclusión del informe técnico redactado por este órgano colegiado e independiente adscrito al Ministerio de Fomento en el que se desgrana lo acontecido la fatídica mañana del 9 de septiembre. El Tren Celta, que había partido poco antes de la estación de Guixar rumbo a Oporto, descarriló a su paso por O Porriño, dejando cuatro muertos y 47 heridos. El conductor, ligado al servicio ferroviario entre Vigo y Oporto desde 2011, empezaba su jornada laboral tras haber finalizado poco antes sus vacaciones y que -así se acreditó con una autopsia posterior- no había consumido drogas ni tampoco alcohol.

La CIAF señala que la falta de grabaciones en la cabina impide saber qué sucedió exactamente antes del descarrilamiento, lo que le lleva a reconocer que es muy difícil interpretar lo ocurrido. “Descartados posibles fallos del material rodante y de la señalización, los indicios apuntan a una falta de atención en la conducción”, reflexiona la comisión, para abundar poco después: “La posible distracción es la única explicación verosímil que encaja con las circunstancias y que no ha quedado descartada, pero no ha podido ser demostrada de forma categórica”.

El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf) lamenta que el informe de la CIAF vuelva a poner el foco “solo” en el conductor del tren. Así lo ha trasladado el secretario general del Semaf, Jesús García Fraile, quien señala que, a falta de analizar en profundidad el documento, “otra vez” se vuelve a señalar a “un culpable”, en este caso el maquinista del convoy -que falleció en el accidente-. Jesús García recuerda que la finalidad de las investigaciones de accidentes ferroviarios debe ser, sobre todo, la toma de medidas para que no se vuelven a repetir, y “no únicamente buscar a un culpable, que es lo que se hace en este país”.

“Lo de que haya un culpable es muy relativo, porque normalmente estos accidentes son resultado de una suma de causas“, incide el Semaf. A ese respecto, recuerda que, en la línea donde se produjo el accidente de O Porriño, se habían hecho unos cambios de vía para hacer unas comprobaciones técnicas, por lo que el convoy no circulaba por la vía habitual. El sindicato aventura que “pudo no haber una comunicación adecuada de ese hecho excepcional”, o incluso que esa comunicación no fuera eficaz por “problemas idiomáticos”.

El responsable del Semaf califica como “adecuadas” las recomendaciones que la CIAF recoge en su informe -la colocación de dispositivos de grabación en las cabinas del tren, la realización de los viajes con dos maquinistas, o la formación del personal ante posibles situaciones anómalas-, aunque precisa que hay que tener en cuenta “si se dan las condiciones técnicas y de personal” para poder implementarlas.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) determina, en un informe de más de 400 páginas, que el descarrilamiento de O Porriño se debió a la excesiva velocidad del convoy (118 kilómetros por hora según el registrador) cuando entraba en esa estación, y descarta anomalías tanto en el material rodante, como en las señales y balizas, o en la vía, cuyo estado era “aceptable”. Asimismo, apunta que la documentación del tren y las inspecciones técnicas cumplían la normativa, que los frenos no fallaban y que la capacitación del maquinista y su experiencia eran las adecuadas. Con respecto a una posible distracción del conductor del tren, la CIAF señala que, “por algún motivo, el maquinista podría haber disminuido su atención, al menos momentáneamente”, ya que no cumplimentó la última de las señales e iba a velocidad excesiva.

“No obstante, las pruebas no resultan concluyentes, por lo que sólo es posible especular con la posible distracción que se pudiese haber producido, o una baja atención debida a circunstancias que se desconocen”, precisa el informe. En esa línea, la investigación tampoco descarta que se pudiera haber producido un “exceso de confianza” que hiciera bajar la alerta del maquinista que, si bien conocía el trayecto, llevaba varias semanas sin realizarlo por haber estado de vacaciones.

Preocupación por la seguridad en Palma

El incendio en un tren en la Estación Intermodal de Palma dispara las alarmas. Los trabajadores de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) alzan la voz para afirmar que las actuales condiciones les impiden garantizar la seguridad de los usuarios del transporte ferroviario. El comité de empresa de SFM sospecha que «algo está ocultando la dirección de la empresa».

El comité de empresa de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) manifiesta en un duro comunicado que el fuego que se produjo en el techo de un tren estacionado en la Estación Intermodal de Palma no es un accidente aislado y se muestra preocupado porque como trabajadores no pueden “garantizar la seguridad de los pasajeros”. Entre otros incidentes, el comité ha mencionado el del incendio de la subestación de Son Costa, “sin que los sistemas de seguridad lo detectasen”. «Ya ocurrió en su día de igual manera y a día de hoy no estamos informados de lo sucedido», aseguran los trabajadores.

Los representantes de los trabajadores de SFM mencionan, además del suceso de la subestación de Son Costa, otro fuego ocurrido en el pantógrafo de un tren mientras circulaba con pasajeros saliendo del túnel de Palma. También apuntan varios incidentes en la catenaria de la playa de vías de Son Rullán en los que tampoco han saltado los sistemas de seguridad llegando a partir el cable; todo ello, dicen, «sin que hasta la fecha haya una explicación clara de qué ocurre y cuál es el motivo». Incluso afirman que el hecho de que no haya habido daños personales ha sido cuestión de «suerte».

Los trabajadores manifiestan que «no nos sentimos seguros como trabajadores y no podemos garantizar la seguridad de los pasajeros». Desde el comité indican que se instó a la dirección para que comprobase si la subcontrata de mantenimiento del material ferroviario contaba con el personal adecuado, tanto en formación como en número. «La empresa sufre una falta de personal crónica que obliga a que se funcione bajo mínimos y en estos casos no se pueda dar una respuesta adecuada», sentencian.

Insólito: Zalla soporta 35 pasos a nivel

Vecinos del barrio de Aranguren (Zalla- Bizkaia) se manifestarán este sábado para exigir a Adif una solución para los pasos a nivel que existen en el municipio. La movilización se produce después de que el jueves un tren de la extinta Feve arrollase a un turismo en el paso sin barreras de Oreña. Zalla encabeza el ranking de «puntos negros» ferroviarios de Bizkaia y, posiblemente, de Euskadi. El municipio está atravesado por 35 pasos a nivel de diferente naturaleza.

La situación preocupa desde hace años. Y en numerosas ocasiones ha provocado tensiones entre los vecinos y las instituciones ferroviarias. Este elevado número de cruces de carretera y tren es insólito, lo que ha llevado a su Ayuntamiento a solicitar ayuda al Colegio de Ingenieros de Caminos para reducir riesgos y mejorar la complicada convivencia con la línea de Renfe métrica (antes Feves) entre Bilbao y Santander.

La manifestación partirá, a las 12.00, desde el Ayuntamiento de Zalla y bajará hasta el barrio de Aranguren para exigir una solución a los pasos a nivel «que invaden nuestro pueblo y que, no solo dividen en dos la localidad, sino que crean numerosas situaciones de peligro, como la vivida el otro día». «¿Por qué, si hay un proyecto presentado para intentar mejorar esta situación que sufrimos día a día, Adif la ha enterrado en un cajón?», se pregunta el colectivo convocante de la marcha. «No queremos seguir siendo el municipio con más pasos a nivel de Euskadi”, advierten los convocantes de esta marcha.

El PNV anuncia que pedirá «inmediatamente» a los responsables de Adif que «lleven a cabo cuanto antes todas las obras necesarias para suprimir los pasos a nivel en Zalla, entre otros, el paso a nivel de Oreña» (donde se produjo el último incidente). Según recuerdan, esa actuación fue acordada en mayo de 2017 entre los jeltzales y el Gobierno español, para el apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. Además, el PNV solicita al equipo de gobierno de Zalla Bai que, por la seguridad de los vecinos, habilite un carril en la calle Nicolás María Urgoiti, cerrado los últimos meses por las obras de la plaza de Aranguren.

EH Bildu destaca que las líneas de Bilbao a Balmaseda y de Bilbao a Karrantza están «abandonadas e infrautilizadas» y se desaprovecha «la capacidad de cohesionar el territorio». Considera «prioritario que Madrid de los pasos necesarios para la mejora de esta línea antes de que ocurran más accidentes». Además de Zalla hay otras localidades vizcaínas con un alto número de pasos a nivel: Güeñes (20), Muxika (8), Ermua (6) y Busturia (5). En busca de una mayor protección, el Gobierno vasco ha probado en Basauri un sistema con cámaras capaz de dar la voz de alarma si alguien invade la vía. Esta medida se podría extender a otros puntos negros de la red ferroviaria vasca.

(Imagen Luis Calabor)

Explosión e incendio de un tren en El Cairo

La explosión del tanque de combustible de una locomotora que se ha estrellado contra un tope de final de vía en la estación de ferrocarril Ramsés de El Cairo ha causado al menos 25 muertos y 47 heridos, según destacan medios del país. La compañía egipcia de ferrocarril informó de que la locomotora perdió el control en el andén número 6 de la estación y chocó contra el tope de hormigón al final de la vía causando varios muertos y heridos.

El accidente en la estación de tren de Ramsis provocó una intensa bola de fuego, que povocó la incineración de los coches delanteros del tren y que causó horribles quemaduras a los pasajeros y transeúntes en la plataforma adyacente al accidente. Las cámaras de vigilancia capturaron el momento del incidente; en las imágenes se pudo apreciar a los viajeros en llamas y corriendo para escapar del infierno. La onda de la explosión alcanzó a las personas que se encontraban en el andén y posteriormente se produjo un incendio que duró varios minutos y era visible desde distintas zonas de El Cairo.

Las fuerzas de seguridad evacuaron la estación para poder controlar el incendio. El Gobierno egipcio ha anunciado inmediatamente la formación de un comité de investigación para determinar las razones del accidente y establecer las responsabilidades. El ministerio de transporte suspendió brevemente todas las llegadas y salidas en la estación antes de volver a abrir todas las plataformas, excepto aquella en la que ocurrió el accidente.

Los testigos dicen que el tren no disminuyó la velocidad cuando se acercaba a la estación. Ashraf al Ashri, editor del periódico Al Ahram de El Cairo, dijo a Al Arabiya TV que creía que “los errores técnicos y humanos eran los culpables” y que sospechaba que los “frenos del tren podían haber fallado, debido a la velocidad a la que el convoy se acercó a la plataforma, “antes de estrellarse.

En Egipto son frecuentes los accidentes ferroviarios debido al mal estado de las vías y de los coches, así como a la falta de un sistema moderno de señalización y control de tráfico. La mayor tragedia ferroviaria de la historia de Egipto, en la que murieron 376 personas, ocurrió en 2002 al incendiarse un tren que cubría el trayecto entre El Cairo y la ciudad monumental de Luxor, en el sur del país.

Muere una maquinista en un choque en Manresa

Al menos una persona ha muerto y casi un centenar han resultado heridas de diversa consideración en un choque entre dos trenes ocurrido a media tarde de este viernes entre Manresa y Sant Vicenç de Castellet (Barcelona), según Protección Civil. La víctima mortal es la maquinista de uno de los convoyes. Tres personas están grave y 16 más han resultado heridas con carácter menos grave. Otras 76 personas resultaron heridas leves. La circulación ha sido interrumpida en la línea R4 de Rodalies (Cercanías). Según Renfe, entre los dos convoyes viajaban unas 300 personas.

Según los Bomberos de la Generalitat, que trasladaron al lugar del accidente 18 dotaciones, el choque se produjo entre un tren de la línea R12 y uno de la línea R4, ambos de cercanías. El siniestro se produjo a la altura del apeadero de Castellgalí, en el punto kilométrico 308 de la red ferroviaria y a 50 kilómetros de Barcelona. En esa zona hay doble vía.

“Se trata de un choque frontal entre dos trenes”, uno iba dirección Barcelona y otro se dirigía a Manresa.” Aunque se trate de una zona de doble vía, los dos circulaban en la misma. Es una situación que no se tendría que haber dado y tenemos que investigar qué ha ocurrido”, explica Antonio Carmona, portavoz de Renfe. El Conseller de Territori, Damià Calvet, ha informado de que todo apunta a “un problema de señalización”. Por su parte, el conseller de Interior, Miquel Buch, acudió al punto del accidente para seguir en primera línea el trabajo de los equipos de emergencia. La circulación quedó interrumpida y se ha ofrecido a los viajeros una alternativa por carretera.

“He visto venir un tren de cara y ha empezado a frenar en el que yo iba”, declaraba una pasajera a TV3. La misma usuaria añadía que tras el impacto ha volado por el asiento hacia delante. Otros pasajeros relataban en Twitter lo ocurrido con ambos trenes e informaban de la llegada de Mossos y equipos de emergencia.

El pasado noviembre, el descarrilamiento de un tren de cercanías en Vacarisses (provincia de Barcelona) dejó un muerto y 49 heridos. El accidente, que se produjo en la misma línea que este de Manresa, la R4 de Rodalies Catalunya, afectó a un tren que había salido el pasado 20 de noviembre a las 5.52 de Manresa en dirección a Sant Vicenç de Calders. Llevaba 133 personas, entre viajeros y personal. Cuando circulaba entre las estaciones de Vacarisses y Vacarisses-Torreblanca, el tren descarrilló y cuatro de los seis coches salieron de la vía debido a un desprendimiento de piedras, arena y barro que ocupaba parte de la vía por la que circulaba y la totalidad de la contraria.

(Imagen Bomberos de Catalunya)

Renfe y Adif denuncian sabotaje en Torrijos

Renfe se va a sumar a la denuncia interpuesta por Adif ante la Guardia Civil por un presunto delito contra la seguridad ferroviaria, tras el descarrilamiento de un tren en las proximidades de la estación de Torrijos (Toledo), que realizaba el recorrido entre Zafra y Madrid. Adif y Renfe denuncian un sabotaje en la línea que pudo haber causado una tragedia.

En el tren, que descarriló cuando circulaba por la localidad toledana de Torrijos a unos 150 kilómetros a la hora, viajaban 33 personas que no sufrieron daños personales y que fueron transbordadas a otro tren para continuar su destino hasta Madrid. El incidente afectó este martes a la circulación de otros tres trenes (Madrid-Cáceres, Badajoz-Madrid y Madrid-Talavera).

De madrugada, el tren accidentado pudo ser remolcado y retrocedido hasta la estación de Torrijos donde quedó apartado. Pese a que la circulación de trenes entre Madrid y Extremadura se vio interrumpida cuando se produjo el suceso, a las 6.05 horas se restableció la circulación con una limitación de velocidad a 60 kilómetros a la hora.

La denuncia ante la Guardia Civil por un presunto delito de grave riesgo para la circulación ferroviaria se presentó este miércoles, según Adif, que ha agregado que el tramo había sido objeto de diversos trabajos de mantenimiento preventivo en los últimos años. Existen «evidencias», de que el fragmento se colocó «intencionadamente» en el contracarril de un cruzamiento, de modo que al paso del tren hizo un efecto de cuña sobre los raíles y provocó el descarrilamiento del primer eje del tren.

Adif ya presentó una denuncia por unos hechos similares acontecidos el pasado 7 de enero en las proximidades de la estación de Torrijos. En esa ocasión, se detectó la presencia de una traviesa de madera y objetos metálicos en la caja de la vía, que pudieron ser retirados antes de que se produjeran mayores consecuencias. Asimismo, en las últimas semanas se han registrado daños intencionados sobre las instalaciones del paso a nivel con barreras que se encuentra próximo a la estación, que ya han sido reparados por el personal de Adif. Igualmente, Renfe ha detectado algunos actos vandálicos en las infraestructuras, como el del pasado día 2 de enero, a las 21.25 horas cuando un maquinista tuvo que sofocar un incendio en las vías provocado por la quema de neumáticos.

Al menos seis muertos en Dinamarca

Seis pasajeros murieron y dieciséis resultaron heridos hoy en un accidente ferroviario ocurrido durante un temporal en el puente del estrecho del Gran Belt, que une las dos principales islas de Dinamarca: Selandia —donde se encuentra la capital, Copenhague— y Fionia. En el siniestro, ocurrido alrededor de las 7.30 a.m. (6.30 GMT)), se vieron involucrados un tren de cercanías lleno de gente y un tren de mercancías.

El accidente se produjo al desprenderse parte del techo de un tren de mercancías que circulaba en dirección a la isla de Fionia y estrellarse contra otro de pasajeros que viajaba en dirección contraria hacia Copenhague y que frenó de golpe, según informa la compañía Ferrocarriles Estatales Daneses (DSB). El siniestro ferroviario es uno de los más mortales de la historia danesa.

El puente Great Belt de 11 millas (18 kilómetros), considerado un gran logro de ingeniería cuando se inauguró por completo en 1998, forma parte del complejo sistema de enlace fijo de puente y túnel que conecta Dinamarca y Suecia con Alemania. Incluye el tercer puente colgante más largo del mundo, solo para tráfico, un túnel para trenes y un puente de viga que transporta trenes y automóviles y es donde ocurrió el accidente.Toda la estructura transporta rutinariamente 21.000 pasajeros de trenes por día, así como más de 27.000 vehículos.

El tren siniestrado viajaba rumbo a Copenhague cuando se cruzó hacia las 7.30 hora local con otro de mercancías que iba en dirección contraria hacia la isla de Fionia y del que se desprendió mercancía. ”Aún no sabemos con exactitud cuál es la causa, pero podemos confirmar que cayeron mercancías del tren sobre la vía y que el otro tren pasó por encima de ellas y ha sufrido daños considerables por ese motivo”, declara el inspector jefe Lars Bræmhøj, de la policía de Fionia.

La Junta Danesa de Investigación de Accidentes cree que un camión remolque se había caído del tren de carga y había golpeado al cercanías, pero asegura que aún no se sabe si esto causó el accidente o si ocurrió durante el mismo. El mismo portavoz se negó a comentar si los fuertes vientos fueron un factor en el choque.

La cervecera danesa Carlsberg confirma que el tren de mercancías transportaba envases retornados a la planta que la empresa tiene en Fredericia (oeste del país). “Conducimos cerveza todos los días entre Fredericia y la capital”, explica Jan Wildau, de Deutsche Bahn Cargo Scandinavia. “Nunca antes nos había pasado algo así“.

El lugar del siniestro sigue acordonado y el tráfico ferroviario en el puente, -que es una de las principales vías de comunicación del país-, permanecerá paralizado hasta mañana. Las autoridades han abierto no obstante el puente en los dos sentidos al tráfico por carretera, aunque a velocidad reducida.

El temporal ‘Alfrida’ ha provocado en las últimas horas otras alteraciones en el tráfico ferroviario por caída de árboles sobre las vías, así como un aumento del nivel del agua en varias partes del país, lo que ha llevado a las autoridades a emitir un aviso de alarma por tiempo “muy peligroso”. “El viento es excepcionalmente fuerte y viene casi directamente del norte, soplando directamente a través del Gran Belt”, explica el meteorólogo Henning Gisselø del instituto meteorológico danés.

75 años de la tragedia de Torre del Bierzo

Torre del Bierzo revive estos días la pesadilla que sacudió la pequeña localidad leonesa tal día como mañana hace 75 años. Los vecinos de este municipio leonés fueron testigos del accidente ocurrido el 3 de enero de 1944 que ha pasado a los anales como el siniestro más trágico de la historia del ferrocarril en España. Amortiguado por el franquismo, que incluso en los primeros días de la tragedia llegó a hablar de sabotaje, el registro de Renfe reconoce la muerte de 78 personas, aunque los investigadores sitúan en cerca de 200 el número de fallecidos. (Nunca los 500 ni mucho menos los 800 que llega a inscribir el Guinnes en su macabro registro).

Este 3 de enero se instala frente al Ayuntamiento de la localidad leonesa una escultura de Tomás Bañuelos, que ha contado con la ayuda de Soraya Triana Hernández y de Emma García Castellano, en recuerdo del trágico accidente ferroviario. El conjunto escultórico de acero corten, muestra la imagen del tren correo 421 y el túnel número 20 donde ocurrió la tragedia, unas manos de niña que ofrecen una rosa y las de un adulto que sostiene un periódico y una medalla de las que se emitieron en la conmemoración de hace veinte años.

Torre del Bierzo es algo más que una fría estadística, que los medios se empeñan en sacar a relucir su nombre cada vez que la piel de toro se ve sacudida por un accidente ferroviario. Este topónimo ha sido durante años paradigma de la tragedia. La verdadera historia vio la luz muy a finales de los 80. Los testimonios de supervivientes y testigos y de algunos ferroviarios han llenado las lagunas y los espacios en blanco de los documentos oficiales, El expediente del accidente, marcado en su momento en las oficinas de Renfe en Palencia como CH/1-20/1944, desapareció antes de que se incendiara el almacén donde la compañía ferroviaria guardaba su documentación histórica. El periodista Fernando Fernández Sanz (Madrid 1932), uno de los padres del moderno periodismo económico y con más de tres décadas de investigación en el mundo ferroviario, elaboró un magnífico documento sobre la tragedia de Torre del Bierzo. Ramón de Fontecha produjo, escribió y dirigió un cortometraje con el título ‘Túnel número 20’, que en 2002 ganó el Premio Goya al mejor documental.

La infraestructura ferroviaria había quedado gravemente dañada tras la Guerra Civil y la contienda mundial había impedido la pronta recuperación de la red española. El parque móvil también sufrió los embates del choque de las dos Españas. Renfe, que en 1941 acaba por aglutinar y agrupar en una sola empresa a todas las compañías de ancho de 1,668 metros que operan en el país, apenas si ha iniciado a mediados de los 40 la recuperación del entramado del ferrocarril nacional. Las locomotoras son en su mayor parte de vapor y los coches de pasajeros, de madera y con balconcillos los extremos, que los hacían más frescos durante los tórridos veranos. En definitiva, el sistema ferroviario estaba anclado en el anacronismo y la vetustez, tónica general de la España de la época.

Tal y como relata en su escrito Fernando Fernández Sanz, el accidente ocurrió cuando colisionaron dentro del túnel número 20 de la línea Palencia-La Coruña -hoy en día, desmantelado- un tren correo, una locomotora en maniobras y un tren de mercancías. El número oficial de víctimas mortales ascendió a 78 según la autoridad judicial, pero siempre se ha sospechado que el régimen franquista ocultó la magnitud real del siniestro. Documentos posteriores elevaron la cifra a 200 fallecidos, pero hay quien sostiene un saldo más alarmante, muy exagerado, de hasta 500 u 800, que la leyenda popular sigue sosteniendo amparándose en que los coches iban atestados de viajeros.

El correo-expreso de Galicia, número 421, llegaba con retraso. Cuando hizo su entrada en Astorga pasado el mediodía, superaba las dos horas de demora sobre el horario oficial. Venía remolcado por dos locomotoras, la titular número 4532 (serie que correspondía a la antigua compañía del Norte; la numeración de Renfe no figuraba aún en la placa) y la 240-2423 (precisamente denominada por los ferroviarios como ‘las Renfe’ porque fueron las primeras en recibir la numeración de la nueva compañía). Esta última había sido añadida al convoy de doce coches y un total de 436 toneladas para reforzar la tracción, según los informes oficiales, aunque testigos del accidente indican que se hizo “porque el tren no parecía ir bien de freno”. Tuvo que ser desenganchada en La Granja, cuando al revisar los mecanismos se comprobó que llevaba una caja de engrase caliente.

El viaje se reanudó con una sola máquina. Cuesta abajo, en una de las pendientes más pronunciadas de todo el recorrido, pronto ganó velocidad. Cuando el maquinista quiso parar en la estación de Albares, comprobó que no podía frenarlo. El reloj marcaba las 13.10 horas. El jefe de estación, aterrado al ver que el tren no había parado e iba a una velocidad excesiva, telefoneó a la siguiente estación – Torre del Bierzo -, situada a 5 kilómetros, anunciando que el 421 bajaba sin frenos.

Cuentan que se intentaron colocar traviesas en la vía para intentar frenarlo. No habían pasado cinco minutos cuando el correo entraba en agujas. La locomotora lanzaba una gran columna de vapor por su chimenea y su silbato sonaba insistentemente; una inequívoca señal de alarma. En su rápida marcha, pasó como una exhalación por la estación. Y así continuó hasta entrar en el túnel número 20, conocido también como Peña Callada y situado a la salida de Torre, en cuyo interior se encontraba la locomotora 4421 haciendo maniobra con tres vagones, que, al percatarse del peligro, intentó alejarse de la zona.

El maquinista cambió la dirección de la marcha y se dirigió hacia la salida. No le dio tiempo a ir más lejos. Le alcanzó el correo. El choque fue brutal. Se desengancharon y tumbaron los dos últimos vagones que quedaron dentro del túnel, mientras la máquina 4421 y el otro vagón aún avanzaron unos 300 metros por la vía. A su vez, la locomotora del correo y otros 6 coches descarrilaron formando dentro del túnel un amasijo de hierros y maderas que de inmediato comenzaron a arder. Los vehículos afectados, aparte de la locomotora 4532, fueron según su colocación en el tren, el furgón de equipajes, los dos coches correos, un primera (AA 627), un primera-bar (AAR 604) y un mixto de primera y segunda (AAB 654); y fuera del túnel quedaron cinco terceras (CC 697, 641, 675, 2078, 2041) y el coche pagador que iba en último lugar.

El azar fue incluso más cruel. Como en las tragedias griegas, quedaba un segundo acto. Aún iba a producirse otro feroz impacto. En la estación de Torre, el correo 421 debía cruzarse con un mercancías que transportaba carbón y que iba remolcado por ‘la Santa Fe 5001‘. Llevaba 27 vagones cargados y un furgón; en total 747 toneladas. Debían haberse cruzado en Bembibre, pero los problemas con ‘el correo’ aconsejaron hacerlo en Torre. El jefe de estación ordenó la salida del convoy sin percatarse de lo que sucedía un poco más arriba. La ‘Santa Fe’ cogió pronto su marcha y, al avistar abierto el disco avanzado de Torre, el fogonero aprovechó para meter en el hogar algunas paladas más de carbón para hacer alarde de poderío.

El maquinista del 4421 corría hacia ellos para advertirles del peligro y les hacía señas para que detuvieran la marcha. La pareja de la ‘Santa Fe’ advirtió por fin los gestos de alto que hacía con las manos el ferroviario, mientras corría hacia ellos vía adelante. El fogonero sellaba de golpe la puerta de la caja de fuego, mientras su inseparable compañero cerraba el regulador, apretaba el freno y con los pies accionaba la palanca del cambio de marcha.

La velocidad que llevaban hacía imposible la detención a tiempo de evitar el impacto. La 4421 había quedado fuera del túnel tras ser embestida por el correo. El impacto fue terrible. La ‘Santa Fe’ y la máquina de maniobras descarrilaron por el brutal choque, mientras los vagones y el furgón del tren de mercancías situados en los primeros lugares volcaban y se amontonaban en la vía. El silbato de una de las locomotoras heridas de muerte sonó atronador de forma ininterrumpida hasta que se agotó el vapor de la caldera.

En el interior del túnel, se vivía un auténtico infierno. De los doce coches que llevaba la composición del correo 421, cinco habían quedado dentro y alguno habla comenzado a arder, como ponía de manifiesto el humo que empezaba a salir del interior. Los heridos lanzaban gritos desgarradores, y el nerviosismo y el desconcierto reinaban entre los que intentaban ayudarles. Decenas de personas empezaron a acudir desde el pueblo, donde la noticia del desastre corrió como la pólvora. Los improvisados equipos de socorro intentaron ayudar, pero con escasos medios y sus desnudas manos. Rompieron las tuberías de los depósitos de agua que se encontraban encima del túnel con la intención de sofocar el fuego. La maniobra permitió penetrar un poco en el interior, pero el fuego era ya voraz y lo consumía todo. Aún continuó durante tres días.

El Juzgado de Ponferrada levantó acta de lo sucedido y procedió a la identificación de los cadáveres. Se contabilizaban 58 cuerpos, de ellos 53 correspondientes al tren correo y 5 a consecuencia del segundo choque del mercancías. Posteriormente, tras las comparecencias y reclamaciones, Renfe admitió la cifra de 78 muertos y 75 heridos.

¿Pero realmente cuántas personas murieron en el accidente de Torre del Bierzo? Nunca se ha podido esclarecer este punto. Todos los testimonios de supervivientes coinciden en que el convoy, formado por diez coches, iba hasta los topes. El inglés John Marshall, autor del libro ‘Rail facts and feats’ , abre un abanico de entre 500 y 800 muertos, y lo sitúa como el tercer accidente ferroviario con más víctimas del mundo. Pero no cita fuente oficial o extraoficial alguna. Dentro del túnel solo quedaron el furgón, dos coches-correo, un coche de primera clase y un coche primera bar (que fueron los que ardieron), y un mixto de primera y segunda que quedó en la boca de la galería y del que se pudo rescatar a los heridos. En el furgón y en los coches-correo, solo iban los ferroviarios de servicio; como mucho 10 personas. En cuanto a los dos coches de viajeros que ardieron, iban al completo, con gente en los pasillos y en las plataformas por ser día de regreso de las vacaciones de Navidad; aunque por sus características y capacidad no podían llevar más de 200 a 250 viajeros.

Después de una información de alcance servida por una de las agencias oficiales, los periódicos no volvieron a tratar el asunto; salvo los medios locales de León. El accidente había puesto en evidencia la deficiente situación de los ferrocarriles españoles. Y no era conveniente que se aireara demasiado. Sólo ocho días después de la catástrofe, otro accidente ferroviario en Arévalo (Avila) se cobró la vida de 41 personas. El 25 de ese mismo mes, un tercer siniestro en Olabeaga (Bizkaia) se saldó con un muerto. Las deficiencias en las vías y en el material eran más que evidentes.

(Este texto forma parte de un reportaje más amplio publicado en El Correo de Bilbao en agosto de 2013. La infografía es de Josemi Benítez, Gonzalo de las Heras y Beatriz Arbona. La fotografía es de Adelino Ardura Suárez)

Nueve muertos en accidente en Ankara

Al menos nueve personas han muerto y otras 47 han resultado heridas en Ankara (Turquía,) al chocar un tren de alta velocidad con una locomotora de mantenimiento, informan las autoridades locales. Entre los fallecidos está el maquinista del tren accidentado y tres de los 46 heridos se encuentran en estado grave, indica el gobernador de Ankara, Vasif Sahin.

El tren había partido de Ankara a las 06.30 (03.30 GMT) con dirección a la ciudad de Konya. Unos quince minutos después de la salida, cuando aún estaba dentro de la ciudad y circulaba a unos 80 kilómetros por hora, el tren de pasajeros chocó contra una locomotora de mantenimiento que se encontraba en la misma vía y descarriló. Al salirse de la vía, el convoy impactó contra un paso elevado, que se desplomó sobre algunos de los coches.

Según ha explicado un trabajador del servicio de trenes turco a la prensa, antes del suceso, el servicio de ingenieros había estado realizando varias llamadas para avisar que, en ese momento, se encontraban reparando las vías. «La línea de tren ha sido usada antes de que el programa de señalización fuese terminado. Habíamos estado avisando desde el principio. Los responsables de lo sucedido son los que regulan el tráfico de trenes, que no indicaron al tren que la vía no podía ser usada», explica Ahmet Eroglu, un representante sindical.

La fiscalía ha abierto una investigación y, de momento, tres personas han sido detenidas por lo ocurrido. Además, dos de los heridos son graves y se espera que la cifra de muertos pueda aumentar en las próximas horas: tres de los nueve eran los maquinistas mientras que los demás seis eran, todos, pasajeros del tren, que iban a Konya, una ciudad al centro de la península anatolia. En el vehículo viajaban 206 personas y los heridos ya han sido trasladados a varios hosipitales de Ankara.

No es la primera vez este año en que Turquía vive un accidente de tren con víctimas mortales. La vez anterior fue en julio de 2018, cuando un convoy de cercanías descarriló cerca de Edirne, en la pequeña parte del país que queda dentro del continente Europeo. En aquel accidente, ocurrido por el mal estado y el pobre mantenimiento de las vías, murieron 24 personas y otras 120 resultaron heridas.

A pesar de las fuertes inversiones para mejorar los ferrocarriles que han sido descuidados durante décadas, el historial de seguridad ferroviaria de Turquía sigue siendo pobre. El mes pasado, 15 personas resultaron heridas cuando un tren de pasajeros chocó con un tren de carga en la provincia de Sivas, en el centro de Turquía.