Archivo de la categoría: accidente

Muere una maquinista en un choque en Manresa

Al menos una persona ha muerto y casi un centenar han resultado heridas de diversa consideración en un choque entre dos trenes ocurrido a media tarde de este viernes entre Manresa y Sant Vicenç de Castellet (Barcelona), según Protección Civil. La víctima mortal es la maquinista de uno de los convoyes. Tres personas están grave y 16 más han resultado heridas con carácter menos grave. Otras 76 personas resultaron heridas leves. La circulación ha sido interrumpida en la línea R4 de Rodalies (Cercanías). Según Renfe, entre los dos convoyes viajaban unas 300 personas.

Según los Bomberos de la Generalitat, que trasladaron al lugar del accidente 18 dotaciones, el choque se produjo entre un tren de la línea R12 y uno de la línea R4, ambos de cercanías. El siniestro se produjo a la altura del apeadero de Castellgalí, en el punto kilométrico 308 de la red ferroviaria y a 50 kilómetros de Barcelona. En esa zona hay doble vía.

“Se trata de un choque frontal entre dos trenes”, uno iba dirección Barcelona y otro se dirigía a Manresa.” Aunque se trate de una zona de doble vía, los dos circulaban en la misma. Es una situación que no se tendría que haber dado y tenemos que investigar qué ha ocurrido”, explica Antonio Carmona, portavoz de Renfe. El Conseller de Territori, Damià Calvet, ha informado de que todo apunta a “un problema de señalización”. Por su parte, el conseller de Interior, Miquel Buch, acudió al punto del accidente para seguir en primera línea el trabajo de los equipos de emergencia. La circulación quedó interrumpida y se ha ofrecido a los viajeros una alternativa por carretera.

“He visto venir un tren de cara y ha empezado a frenar en el que yo iba”, declaraba una pasajera a TV3. La misma usuaria añadía que tras el impacto ha volado por el asiento hacia delante. Otros pasajeros relataban en Twitter lo ocurrido con ambos trenes e informaban de la llegada de Mossos y equipos de emergencia.

El pasado noviembre, el descarrilamiento de un tren de cercanías en Vacarisses (provincia de Barcelona) dejó un muerto y 49 heridos. El accidente, que se produjo en la misma línea que este de Manresa, la R4 de Rodalies Catalunya, afectó a un tren que había salido el pasado 20 de noviembre a las 5.52 de Manresa en dirección a Sant Vicenç de Calders. Llevaba 133 personas, entre viajeros y personal. Cuando circulaba entre las estaciones de Vacarisses y Vacarisses-Torreblanca, el tren descarrilló y cuatro de los seis coches salieron de la vía debido a un desprendimiento de piedras, arena y barro que ocupaba parte de la vía por la que circulaba y la totalidad de la contraria.

(Imagen Bomberos de Catalunya)

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Renfe y Adif denuncian sabotaje en Torrijos

Renfe se va a sumar a la denuncia interpuesta por Adif ante la Guardia Civil por un presunto delito contra la seguridad ferroviaria, tras el descarrilamiento de un tren en las proximidades de la estación de Torrijos (Toledo), que realizaba el recorrido entre Zafra y Madrid. Adif y Renfe denuncian un sabotaje en la línea que pudo haber causado una tragedia.

En el tren, que descarriló cuando circulaba por la localidad toledana de Torrijos a unos 150 kilómetros a la hora, viajaban 33 personas que no sufrieron daños personales y que fueron transbordadas a otro tren para continuar su destino hasta Madrid. El incidente afectó este martes a la circulación de otros tres trenes (Madrid-Cáceres, Badajoz-Madrid y Madrid-Talavera).

De madrugada, el tren accidentado pudo ser remolcado y retrocedido hasta la estación de Torrijos donde quedó apartado. Pese a que la circulación de trenes entre Madrid y Extremadura se vio interrumpida cuando se produjo el suceso, a las 6.05 horas se restableció la circulación con una limitación de velocidad a 60 kilómetros a la hora.

La denuncia ante la Guardia Civil por un presunto delito de grave riesgo para la circulación ferroviaria se presentó este miércoles, según Adif, que ha agregado que el tramo había sido objeto de diversos trabajos de mantenimiento preventivo en los últimos años. Existen «evidencias», de que el fragmento se colocó «intencionadamente» en el contracarril de un cruzamiento, de modo que al paso del tren hizo un efecto de cuña sobre los raíles y provocó el descarrilamiento del primer eje del tren.

Adif ya presentó una denuncia por unos hechos similares acontecidos el pasado 7 de enero en las proximidades de la estación de Torrijos. En esa ocasión, se detectó la presencia de una traviesa de madera y objetos metálicos en la caja de la vía, que pudieron ser retirados antes de que se produjeran mayores consecuencias. Asimismo, en las últimas semanas se han registrado daños intencionados sobre las instalaciones del paso a nivel con barreras que se encuentra próximo a la estación, que ya han sido reparados por el personal de Adif. Igualmente, Renfe ha detectado algunos actos vandálicos en las infraestructuras, como el del pasado día 2 de enero, a las 21.25 horas cuando un maquinista tuvo que sofocar un incendio en las vías provocado por la quema de neumáticos.

Al menos seis muertos en Dinamarca

Seis pasajeros murieron y dieciséis resultaron heridos hoy en un accidente ferroviario ocurrido durante un temporal en el puente del estrecho del Gran Belt, que une las dos principales islas de Dinamarca: Selandia —donde se encuentra la capital, Copenhague— y Fionia. En el siniestro, ocurrido alrededor de las 7.30 a.m. (6.30 GMT)), se vieron involucrados un tren de cercanías lleno de gente y un tren de mercancías.

El accidente se produjo al desprenderse parte del techo de un tren de mercancías que circulaba en dirección a la isla de Fionia y estrellarse contra otro de pasajeros que viajaba en dirección contraria hacia Copenhague y que frenó de golpe, según informa la compañía Ferrocarriles Estatales Daneses (DSB). El siniestro ferroviario es uno de los más mortales de la historia danesa.

El puente Great Belt de 11 millas (18 kilómetros), considerado un gran logro de ingeniería cuando se inauguró por completo en 1998, forma parte del complejo sistema de enlace fijo de puente y túnel que conecta Dinamarca y Suecia con Alemania. Incluye el tercer puente colgante más largo del mundo, solo para tráfico, un túnel para trenes y un puente de viga que transporta trenes y automóviles y es donde ocurrió el accidente.Toda la estructura transporta rutinariamente 21.000 pasajeros de trenes por día, así como más de 27.000 vehículos.

El tren siniestrado viajaba rumbo a Copenhague cuando se cruzó hacia las 7.30 hora local con otro de mercancías que iba en dirección contraria hacia la isla de Fionia y del que se desprendió mercancía. ”Aún no sabemos con exactitud cuál es la causa, pero podemos confirmar que cayeron mercancías del tren sobre la vía y que el otro tren pasó por encima de ellas y ha sufrido daños considerables por ese motivo”, declara el inspector jefe Lars Bræmhøj, de la policía de Fionia.

La Junta Danesa de Investigación de Accidentes cree que un camión remolque se había caído del tren de carga y había golpeado al cercanías, pero asegura que aún no se sabe si esto causó el accidente o si ocurrió durante el mismo. El mismo portavoz se negó a comentar si los fuertes vientos fueron un factor en el choque.

La cervecera danesa Carlsberg confirma que el tren de mercancías transportaba envases retornados a la planta que la empresa tiene en Fredericia (oeste del país). “Conducimos cerveza todos los días entre Fredericia y la capital”, explica Jan Wildau, de Deutsche Bahn Cargo Scandinavia. “Nunca antes nos había pasado algo así“.

El lugar del siniestro sigue acordonado y el tráfico ferroviario en el puente, -que es una de las principales vías de comunicación del país-, permanecerá paralizado hasta mañana. Las autoridades han abierto no obstante el puente en los dos sentidos al tráfico por carretera, aunque a velocidad reducida.

El temporal ‘Alfrida’ ha provocado en las últimas horas otras alteraciones en el tráfico ferroviario por caída de árboles sobre las vías, así como un aumento del nivel del agua en varias partes del país, lo que ha llevado a las autoridades a emitir un aviso de alarma por tiempo “muy peligroso”. “El viento es excepcionalmente fuerte y viene casi directamente del norte, soplando directamente a través del Gran Belt”, explica el meteorólogo Henning Gisselø del instituto meteorológico danés.

75 años de la tragedia de Torre del Bierzo

Torre del Bierzo revive estos días la pesadilla que sacudió la pequeña localidad leonesa tal día como mañana hace 75 años. Los vecinos de este municipio leonés fueron testigos del accidente ocurrido el 3 de enero de 1944 que ha pasado a los anales como el siniestro más trágico de la historia del ferrocarril en España. Amortiguado por el franquismo, que incluso en los primeros días de la tragedia llegó a hablar de sabotaje, el registro de Renfe reconoce la muerte de 78 personas, aunque los investigadores sitúan en cerca de 200 el número de fallecidos. (Nunca los 500 ni mucho menos los 800 que llega a inscribir el Guinnes en su macabro registro).

Este 3 de enero se instala frente al Ayuntamiento de la localidad leonesa una escultura de Tomás Bañuelos, que ha contado con la ayuda de Soraya Triana Hernández y de Emma García Castellano, en recuerdo del trágico accidente ferroviario. El conjunto escultórico de acero corten, muestra la imagen del tren correo 421 y el túnel número 20 donde ocurrió la tragedia, unas manos de niña que ofrecen una rosa y las de un adulto que sostiene un periódico y una medalla de las que se emitieron en la conmemoración de hace veinte años.

Torre del Bierzo es algo más que una fría estadística, que los medios se empeñan en sacar a relucir su nombre cada vez que la piel de toro se ve sacudida por un accidente ferroviario. Este topónimo ha sido durante años paradigma de la tragedia. La verdadera historia vio la luz muy a finales de los 80. Los testimonios de supervivientes y testigos y de algunos ferroviarios han llenado las lagunas y los espacios en blanco de los documentos oficiales, El expediente del accidente, marcado en su momento en las oficinas de Renfe en Palencia como CH/1-20/1944, desapareció antes de que se incendiara el almacén donde la compañía ferroviaria guardaba su documentación histórica. El periodista Fernando Fernández Sanz (Madrid 1932), uno de los padres del moderno periodismo económico y con más de tres décadas de investigación en el mundo ferroviario, elaboró un magnífico documento sobre la tragedia de Torre del Bierzo. Ramón de Fontecha produjo, escribió y dirigió un cortometraje con el título ‘Túnel número 20’, que en 2002 ganó el Premio Goya al mejor documental.

La infraestructura ferroviaria había quedado gravemente dañada tras la Guerra Civil y la contienda mundial había impedido la pronta recuperación de la red española. El parque móvil también sufrió los embates del choque de las dos Españas. Renfe, que en 1941 acaba por aglutinar y agrupar en una sola empresa a todas las compañías de ancho de 1,668 metros que operan en el país, apenas si ha iniciado a mediados de los 40 la recuperación del entramado del ferrocarril nacional. Las locomotoras son en su mayor parte de vapor y los coches de pasajeros, de madera y con balconcillos los extremos, que los hacían más frescos durante los tórridos veranos. En definitiva, el sistema ferroviario estaba anclado en el anacronismo y la vetustez, tónica general de la España de la época.

Tal y como relata en su escrito Fernando Fernández Sanz, el accidente ocurrió cuando colisionaron dentro del túnel número 20 de la línea Palencia-La Coruña -hoy en día, desmantelado- un tren correo, una locomotora en maniobras y un tren de mercancías. El número oficial de víctimas mortales ascendió a 78 según la autoridad judicial, pero siempre se ha sospechado que el régimen franquista ocultó la magnitud real del siniestro. Documentos posteriores elevaron la cifra a 200 fallecidos, pero hay quien sostiene un saldo más alarmante, muy exagerado, de hasta 500 u 800, que la leyenda popular sigue sosteniendo amparándose en que los coches iban atestados de viajeros.

El correo-expreso de Galicia, número 421, llegaba con retraso. Cuando hizo su entrada en Astorga pasado el mediodía, superaba las dos horas de demora sobre el horario oficial. Venía remolcado por dos locomotoras, la titular número 4532 (serie que correspondía a la antigua compañía del Norte; la numeración de Renfe no figuraba aún en la placa) y la 240-2423 (precisamente denominada por los ferroviarios como ‘las Renfe’ porque fueron las primeras en recibir la numeración de la nueva compañía). Esta última había sido añadida al convoy de doce coches y un total de 436 toneladas para reforzar la tracción, según los informes oficiales, aunque testigos del accidente indican que se hizo “porque el tren no parecía ir bien de freno”. Tuvo que ser desenganchada en La Granja, cuando al revisar los mecanismos se comprobó que llevaba una caja de engrase caliente.

El viaje se reanudó con una sola máquina. Cuesta abajo, en una de las pendientes más pronunciadas de todo el recorrido, pronto ganó velocidad. Cuando el maquinista quiso parar en la estación de Albares, comprobó que no podía frenarlo. El reloj marcaba las 13.10 horas. El jefe de estación, aterrado al ver que el tren no había parado e iba a una velocidad excesiva, telefoneó a la siguiente estación – Torre del Bierzo -, situada a 5 kilómetros, anunciando que el 421 bajaba sin frenos.

Cuentan que se intentaron colocar traviesas en la vía para intentar frenarlo. No habían pasado cinco minutos cuando el correo entraba en agujas. La locomotora lanzaba una gran columna de vapor por su chimenea y su silbato sonaba insistentemente; una inequívoca señal de alarma. En su rápida marcha, pasó como una exhalación por la estación. Y así continuó hasta entrar en el túnel número 20, conocido también como Peña Callada y situado a la salida de Torre, en cuyo interior se encontraba la locomotora 4421 haciendo maniobra con tres vagones, que, al percatarse del peligro, intentó alejarse de la zona.

El maquinista cambió la dirección de la marcha y se dirigió hacia la salida. No le dio tiempo a ir más lejos. Le alcanzó el correo. El choque fue brutal. Se desengancharon y tumbaron los dos últimos vagones que quedaron dentro del túnel, mientras la máquina 4421 y el otro vagón aún avanzaron unos 300 metros por la vía. A su vez, la locomotora del correo y otros 6 coches descarrilaron formando dentro del túnel un amasijo de hierros y maderas que de inmediato comenzaron a arder. Los vehículos afectados, aparte de la locomotora 4532, fueron según su colocación en el tren, el furgón de equipajes, los dos coches correos, un primera (AA 627), un primera-bar (AAR 604) y un mixto de primera y segunda (AAB 654); y fuera del túnel quedaron cinco terceras (CC 697, 641, 675, 2078, 2041) y el coche pagador que iba en último lugar.

El azar fue incluso más cruel. Como en las tragedias griegas, quedaba un segundo acto. Aún iba a producirse otro feroz impacto. En la estación de Torre, el correo 421 debía cruzarse con un mercancías que transportaba carbón y que iba remolcado por ‘la Santa Fe 5001‘. Llevaba 27 vagones cargados y un furgón; en total 747 toneladas. Debían haberse cruzado en Bembibre, pero los problemas con ‘el correo’ aconsejaron hacerlo en Torre. El jefe de estación ordenó la salida del convoy sin percatarse de lo que sucedía un poco más arriba. La ‘Santa Fe’ cogió pronto su marcha y, al avistar abierto el disco avanzado de Torre, el fogonero aprovechó para meter en el hogar algunas paladas más de carbón para hacer alarde de poderío.

El maquinista del 4421 corría hacia ellos para advertirles del peligro y les hacía señas para que detuvieran la marcha. La pareja de la ‘Santa Fe’ advirtió por fin los gestos de alto que hacía con las manos el ferroviario, mientras corría hacia ellos vía adelante. El fogonero sellaba de golpe la puerta de la caja de fuego, mientras su inseparable compañero cerraba el regulador, apretaba el freno y con los pies accionaba la palanca del cambio de marcha.

La velocidad que llevaban hacía imposible la detención a tiempo de evitar el impacto. La 4421 había quedado fuera del túnel tras ser embestida por el correo. El impacto fue terrible. La ‘Santa Fe’ y la máquina de maniobras descarrilaron por el brutal choque, mientras los vagones y el furgón del tren de mercancías situados en los primeros lugares volcaban y se amontonaban en la vía. El silbato de una de las locomotoras heridas de muerte sonó atronador de forma ininterrumpida hasta que se agotó el vapor de la caldera.

En el interior del túnel, se vivía un auténtico infierno. De los doce coches que llevaba la composición del correo 421, cinco habían quedado dentro y alguno habla comenzado a arder, como ponía de manifiesto el humo que empezaba a salir del interior. Los heridos lanzaban gritos desgarradores, y el nerviosismo y el desconcierto reinaban entre los que intentaban ayudarles. Decenas de personas empezaron a acudir desde el pueblo, donde la noticia del desastre corrió como la pólvora. Los improvisados equipos de socorro intentaron ayudar, pero con escasos medios y sus desnudas manos. Rompieron las tuberías de los depósitos de agua que se encontraban encima del túnel con la intención de sofocar el fuego. La maniobra permitió penetrar un poco en el interior, pero el fuego era ya voraz y lo consumía todo. Aún continuó durante tres días.

El Juzgado de Ponferrada levantó acta de lo sucedido y procedió a la identificación de los cadáveres. Se contabilizaban 58 cuerpos, de ellos 53 correspondientes al tren correo y 5 a consecuencia del segundo choque del mercancías. Posteriormente, tras las comparecencias y reclamaciones, Renfe admitió la cifra de 78 muertos y 75 heridos.

¿Pero realmente cuántas personas murieron en el accidente de Torre del Bierzo? Nunca se ha podido esclarecer este punto. Todos los testimonios de supervivientes coinciden en que el convoy, formado por diez coches, iba hasta los topes. El inglés John Marshall, autor del libro ‘Rail facts and feats’ , abre un abanico de entre 500 y 800 muertos, y lo sitúa como el tercer accidente ferroviario con más víctimas del mundo. Pero no cita fuente oficial o extraoficial alguna. Dentro del túnel solo quedaron el furgón, dos coches-correo, un coche de primera clase y un coche primera bar (que fueron los que ardieron), y un mixto de primera y segunda que quedó en la boca de la galería y del que se pudo rescatar a los heridos. En el furgón y en los coches-correo, solo iban los ferroviarios de servicio; como mucho 10 personas. En cuanto a los dos coches de viajeros que ardieron, iban al completo, con gente en los pasillos y en las plataformas por ser día de regreso de las vacaciones de Navidad; aunque por sus características y capacidad no podían llevar más de 200 a 250 viajeros.

Después de una información de alcance servida por una de las agencias oficiales, los periódicos no volvieron a tratar el asunto; salvo los medios locales de León. El accidente había puesto en evidencia la deficiente situación de los ferrocarriles españoles. Y no era conveniente que se aireara demasiado. Sólo ocho días después de la catástrofe, otro accidente ferroviario en Arévalo (Avila) se cobró la vida de 41 personas. El 25 de ese mismo mes, un tercer siniestro en Olabeaga (Bizkaia) se saldó con un muerto. Las deficiencias en las vías y en el material eran más que evidentes.

(Este texto forma parte de un reportaje más amplio publicado en El Correo de Bilbao en agosto de 2013. La infografía es de Josemi Benítez, Gonzalo de las Heras y Beatriz Arbona. La fotografía es de Adelino Ardura Suárez)

Nueve muertos en accidente en Ankara

Al menos nueve personas han muerto y otras 47 han resultado heridas en Ankara (Turquía,) al chocar un tren de alta velocidad con una locomotora de mantenimiento, informan las autoridades locales. Entre los fallecidos está el maquinista del tren accidentado y tres de los 46 heridos se encuentran en estado grave, indica el gobernador de Ankara, Vasif Sahin.

El tren había partido de Ankara a las 06.30 (03.30 GMT) con dirección a la ciudad de Konya. Unos quince minutos después de la salida, cuando aún estaba dentro de la ciudad y circulaba a unos 80 kilómetros por hora, el tren de pasajeros chocó contra una locomotora de mantenimiento que se encontraba en la misma vía y descarriló. Al salirse de la vía, el convoy impactó contra un paso elevado, que se desplomó sobre algunos de los coches.

Según ha explicado un trabajador del servicio de trenes turco a la prensa, antes del suceso, el servicio de ingenieros había estado realizando varias llamadas para avisar que, en ese momento, se encontraban reparando las vías. «La línea de tren ha sido usada antes de que el programa de señalización fuese terminado. Habíamos estado avisando desde el principio. Los responsables de lo sucedido son los que regulan el tráfico de trenes, que no indicaron al tren que la vía no podía ser usada», explica Ahmet Eroglu, un representante sindical.

La fiscalía ha abierto una investigación y, de momento, tres personas han sido detenidas por lo ocurrido. Además, dos de los heridos son graves y se espera que la cifra de muertos pueda aumentar en las próximas horas: tres de los nueve eran los maquinistas mientras que los demás seis eran, todos, pasajeros del tren, que iban a Konya, una ciudad al centro de la península anatolia. En el vehículo viajaban 206 personas y los heridos ya han sido trasladados a varios hosipitales de Ankara.

No es la primera vez este año en que Turquía vive un accidente de tren con víctimas mortales. La vez anterior fue en julio de 2018, cuando un convoy de cercanías descarriló cerca de Edirne, en la pequeña parte del país que queda dentro del continente Europeo. En aquel accidente, ocurrido por el mal estado y el pobre mantenimiento de las vías, murieron 24 personas y otras 120 resultaron heridas.

A pesar de las fuertes inversiones para mejorar los ferrocarriles que han sido descuidados durante décadas, el historial de seguridad ferroviaria de Turquía sigue siendo pobre. El mes pasado, 15 personas resultaron heridas cuando un tren de pasajeros chocó con un tren de carga en la provincia de Sivas, en el centro de Turquía.

Angrois: Imputan al maquinista y un cargo de Adif

El Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela ha finalizado la investigación del accidente del tren Alvia ocurrido el 24 de julio de 2013 en la capital gallega. El magistrado, Andrés Lago Louro, ha acordado que la causa se siga contra el maquinista del tren, Francisco José Garzón Amo, y el director de Seguridad en la Circulación de Adif, Andrés Cortabitarte, por si los hechos que les imputa fuesen constitutivos de ochenta delitos de homicidio y de 144 de lesiones por imprudencia grave profesional. Por otra parte, el juez acuerda en el auto emitido este lunes el sobreseimiento provisional y archivo de la causa respecto a los otros cinco investigados.

El juez considera que el maquinista fue responsable de una «imprudencia grave» derivada de una «conducción negligente» causada por una llamada del interventor, «dependiendo de la exclusiva responsabilidad del maquinista la decisión de finalizar la comunicación». El conductor descuida la atención debido a una llamada que dura 100 segundos -algo más de cinco kilómetros- que le hace perder las referencias en la vía, especialmente el lugar donde solía iniciar la reducción de la velocidad, la señal E´7 situada unos cuatro kilómetros antes del punto de descarrilamiento. Para el juez, «la causa directa, inmediata, que decididamente desencadenó el desgraciado accidente fue el exceso de velocidad derivado de una conducción negligente», informa La Voz de Galicia.

En paralelo, y un plano de igualdad de responsabilidad, el juez culpa al entonces responsable de Seguridad en la Circulación del Adif, Andrés Cortabitarte, de que no existiera un procedimiento de evaluación de riesgos «que fuera respetuoso con las exigencias de la normativa aplicable» y que debe aplicarse «de forma constante durante todo el ciclo de vida de un proyecto, inclusive cuando este experimenta algún cambio o modificación significativa que pueda tener incidencia en la seguridad de la circulación». Es decir, considera que era necesario evaluar el riesgo cuando se decidió modificar el proyecto dejando sin ERTMS unos ocho kilómetros de trazado antes de la estación de Santiago, incluida la curva de Angrois, pero también cuando algo más de un año antes del accidente se decidió desconectar el ERTMS embarcado en el Alvia.

«Dicho riesgo se incrementaba si tenemos en cuenta que dicha modificación dejaba desprotegida la curva de A Grandeira, lugar donde existía una transición significativa de velocidad que, de esta manera, quedaba confiada, en exclusiva, a que el maquinista del tren respetase la señalización de la vía y el cuadro de velocidades del tren que tenía a su disposición, sin que existiera ningún otro elemento de seguridad que conjurase el riesgo de fallo humano», se asegura en el auto de 63 páginas remitido a las partes. Según el auto que pone fin a una instrucción judicial que ha durado casi cinco años y medio, por parte de Adif «no se hizo todo lo posible para mitigar el riesgo que finalmente desembocó en el resultado finalmente producido», un descarrilamiento a 179 por hora en una curva limitada a 80 que provoca 80 muertos y 144 heridos.

La eurodiputada del BNG, Ana Miranda, ha lamentado que el juez instructor del accidente del Alvia haya cerrado la fase de instrucción “sin investigar a fondo las causas del accidente”. “Es curioso que el juez proponga la apertura de juicio únicamente contra el maquinista del tren Alvia y contra quien en su momento fue director de Seguridad en la Circulación de Adif”, ha manifestado Miranda. La eurodiputada considera que, además de las responsabilidades técnicas en la desconexión del sistema de seguridad, también existen “responsabilidades políticas, más allá de que se le puedan echar a Cortabitarte por desconectar el sistema de control de velocidad de los Alvia un año antes del accidente”.

Grafitean el tren accidentado en Vacarisses

El tren de la R-4 que sufrió un descarrilamento con el resultado de un pasajero fallecido y varios heridos la semana pasada en Vacarisses (Vallès Occidental), retirado ya del punto donde se produjo el accidente y estacionado en Sant Vicenç de Castellet, ha sido objeto de infinidad de pintadas mientras estaba estacionado y fuera de servicio.

Ambos convoyes serán retirados este lunes de la estación. Lo que está en peores condiciones será desmontado y transportado por carretera y el resto está previsto que se lo lleven, remolcado, por la misma vía de tren.

Después del descarrilamiento del tren el pasado día 20, en el que falleció una persona y otras 49 resultaron heridas, se ha restablecido este sábado la circulación entre Terrassa y Manresa, en una sola vía con un convoy “por hora y sentido”, según informa Adif. Con la recuperación parcial de la línea, el servicio de Cercanías R4 (Manresa-Sant Vicenç de Calders por Vilafranca del Penedès) será, en el tramo Manresa-Terrassa y viceversa de “un tren por hora y sentido”, lo que comportará un “incremento en el tiempo de viaje de 10 y 15 minutos”

Adif continúa “recogiendo y analizando los datos para determinar las causas exactas que provocaron el desprendimiento en este punto, donde se habían hecho importantes obras de tratamiento y consolidación durante el año 2017, que consistieron en el desbrozado, limpieza, consolidación de los materiales, colocación de las barreras estáticas y dinámicas y de malla protectora y canalizaciones, entre otros trabajos”. Renfe informa asimismo que hasta que no finalicen los trabajos en la zona del desprendimiento, los trenes circularán con precaución al paso por este punto.

Una vez restablecida la circulación de trenes por una vía, los empleados de Adif continúan trabajando sobre el muro para completar su estabilización en una longitud de 180 metros mediante la instalación de una nueva red de cables anclada con bulones, y renovar también la vía en un tramo de 400 metros, además de limpiar las cunetas. También incorporarán un nuevo palo de catenaria, sustituirán 800 metros de cable de comunicaciones adicionales y cambiarán entre 6.000 y 8.000 metros de fibra óptica.

Adif y Renfe informan de que “están realizando un gran esfuerzo para llevar a cabo las operaciones para la normalización del servicio“, para lo que ha sido menester incluso desguazar algunos coches en el mismo lugar del accidente. Para restablecer la circulación total son necesarias, entre otras actuaciones, el saneamiento y estabilización del muro y el talud afectados, así como la sustitución de 80 traviesas y sujeciones en una longitud de 200 metros y 54 de carril, y nivelar y alinear la vía en un tramo de 200 metros.

Un accidente en una zona peligrosa

El descarrilamiento del tren de Vacarisses no ha sido el primero. Desde 2009, tres trenes han descarrilado en este tramo de vías en el que este martes se ha producido el accidente que ha provocado la muerte de un hombre y decenas de heridos, y todos habrían sido a causa de las lluvias. Adif había revisado las vías el día anterior al accidente y los trabajadores ya habían denunciado que la zona era peligrosa por las fuertes lluvias que se acababan de producir.

El accidente se ha producido en la línea R4 entre Vacarisses y Vacarisses-Torreblanca y dos coches se salieron de la vía arrastrando a otros dos. A lo largo de la noche se había producido un desprendimiento y el tren se lo encontró de frente. El desprendimiento de tierra se produjo entre las localidades catalanas de Terrasa y Manresa, a la altura de Vacarisses, El maquinista logró frenar pero no pudo evitar el descarrilamiento. Lo peor, un fallecido. Tenía 36 años, viajaba cerca de una de las puertas que salió despedida y él lo hizo detrás.

El balance de los heridos, según ha informado Emergencias de Cataluña es de 131 personas afectadas de las cuales cinco han resultado heridas graves, 44 leves y 83 ilesas, que han sido trasladadas a a la estación de Terrassa. De los heridos leves, cinco han sido trasladados a diferentes hospitales, tres de ellos a la Mútua de Terrassa y dos al hospital Parc Taulí, en Sabadell.

A pesar de que las intensas lluvias de este otoño se apuntan como una de las causas de la inestabilidad del terreno en el que se ha producido el accidente ferroviario que ha costado la vida a un pasajero en Vacarisses, lo cierto es que esta zona del Vallès Occidental no ha sido una de las más castigadas por los aguaceros de los últimos días en Catalunya. Únicamente el pasado jueves, día 15, se contabilizaron unos registros destacados. Ese día se acumularon en este municipio 93 litros por metro cuadrado.

Las tablas del Servei Meteorològic de Catalunya indican que en lo que va de noviembre, en Vacarisses ha llovido un total de diez días, si bien en muchas de estas ocasiones las precipitaciones han sido mínimas. Aparte de la tromba de agua del día 15, cabe destacar los 19,6 litros por metro cuadrado que cayeron el día 5, los 14,6 del día 9 y los 6,3 litros del pasado domingo.

El presidente del Col·legi de Geòlegs de Catalunya, Ramon Pérez, ha llamado a “intensificar” los controles en terrenos inestables en los que pueden producirse desprendimientos como el que este martes ha causado el descarrilamiento de un tren de la R-4 de Rodalies. En declaraciones a Catalunya Ràdio, ha dicho que el colegio ha detectado puntos por los que pasan trenes y carreteras “donde puede haber problemas“, por lo que ha pedido a las autoridades competentes que tengan constancia de ello y actúen.

Pérez subraya que “el agua es un catalizador, pero antes de que llueva ya existe el problema”, y ha apuntado que han invitado a Adif a reunirse con ellos para hablar sobre los terrenos inestables que atraviesan vías de tren, pero la empresa ha declinado su propuesta. “En estos momentos aventurar una hipótesis que pueda explicar lo ocurrido me parece muy prematuro”, explica un profesor del Departament d’Enginyeria Civil i Ambiental de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

En estos primeros veinte días de noviembre la precipitación total acumulada es de 142,1 litros por metro cuadrado, una cantidad muy apreciable pero muy alejada, por ejemplo, de los registros de más de 200 litros del pasado fin de semana en poblaciones del Alt Empordà.

Accidente en Taiwan: fallo de diseño

La compañía japonesa que fabricó el tren accidentado el pasado 21 octubre en Taiwán, Nippon Sharyo, admite ahora que hubo un fallo en el diseño del sistema de seguridad del convoy, que descarriló provocando la muerte a 18 pasajeros y heridas a unos 200. Un portavoz de la filial de Central Japan Railway, una de las mayores empresas ferroviarias del país, explica que el sistema de seguridad que controla la velocidad del tren expreso Puyuma estaba apagado, algo que debería haber sido notificado de forma automática al centro de control.

La empresa precisa que la función que debía alertar de forma automática sobre el cierre del sistema de seguridad no actuó a causa de un error en el diseño del tren, por lo que el centro de control no fue notificado y no se pudo prevenir el accidente.

Fuentes de la empresa confirman que el modelo defectuoso se utilizó en otros 18 trenes construidos para Taiwán y que cualquier decisión para arreglar el cableado correspondía a la autoridad ferroviaria taiwanesa, propietaria de los trenes. La Administración de Ferrocarriles de Taiwán ha señalado en un comunicado que ha solicitado a Nippon Sharyo una explicación más detallada. Aún se desconoce si los 18 trenes restantes siguen ahora en servicio.

El conductor del tren, que fue detenido bajo la sospecha de negligencia profesional, admitió a los fiscales que investigan el caso que desactivó el programa de seguridad de forma manual unos 30 minutos antes del incidente, según indicaron las autoridades taiwanesas a la cadena nipona NHK. Según el grupo encargado de la investigación sobre el accidente, el tren expreso Puyuma iba a unos 140 kilómetros por hora cuando descarriló en una curva en el andén de la estación Xinma, al norte de la isla, en una zona donde la limitación era de un máximo de 85 kilómetros por hora.

Nippon Sharyo indica que está colaborando con las autoridades locales para determinar las causas del fallo en el diseño del convoy, con el fin de prevenir futuros accidentes como el ocurrido el pasado día 21.

Al menos 22 viajeros mueren en Taiwan

Al menos 22 personas han muerto y 171 han resultado heridas al descarrilar este domingo un tren de pasajeros cerca de Taipei, informó el Servicio Nacional de Bomberos de Taiwán. El tren expreso Puyuma 6432, que iba desde Shulin a Taitung y llevaba 366 pasajeros a bordo, descarriló a las 16.50 horas locales (08.50 GMT). Se trata del peor accidente ferroviario de la isla durante más de 20 años.

Todos los heridos, diez de ellos muy graves, fueron trasladados a hospitales cercanos, donde están siendo tratados. El único extranjero entre los heridos es un estadounidense que sufre heridas en el pecho, según datos de los hospitales citados por los medios locales. Los servicios de rescate y de salvamento, que contaron con el apoyo de 120 militares, lograron sacar a todos los pasajeros de los ocho coches del convoy, según los bomberos.

Algunos pasajeros murieron aplastados, declaró el portavoz del Ministerio de Defensa Nacional, Chen Chung-chi. “El coche en el que viajaban giró 90 grados. Los pasajeros fueron aplastados, por lo que murieron de inmediato”, dijo Chen. El canal de televisión de Hong Kong, RTHK, informó que otro pasajero explicó que el tren se estaba preparando para acelerar antes de volcar y que temblaba intensamente, y agregó que algunos pasajeros estaban dormidos en el momento del accidente. “Hay cuatro coches volcados a 90 grados y las peores víctimas fueron en esos vehículos”, declaró a la prensa Jason Lu, jefe de la Administración de Ferrocarriles de Taiwán.

El Gobierno de Taiwán ha abierto una investigación sobre las causas del accidente, que se produjo cuando el tren descarriló tras salirse de la vía la locomotora en una curva y chocar contra un poste de cemento, que quedó medio derribado, según las imágenes de la cadena de televisión taiwanesa CTI. Según datos de la empresa ferroviaria taiwanesa, el tren fue revisado hace menos de un año y se encontraba en buenas condiciones. Cinco coches resultaron muy dañados, según las imágenes transmitidas en vivo desde el lugar de los hechos por la televisión NextTV.

A falta de datos oficiales, uno de los pasajeros dijo a la televisión SET que el accidente ocurrió casi inmediatamente después de entrar en una curva, a unos 300 metros de la estación de salida, que tal vez el tren tomó a excesiva velocidad. Por su parte, el conductor del tren, que se encuentra en la unidad de cuidados intensivos, dijo al llegar al hospital que el tren había chocado con un objeto extraño antes de descarrilar, según NextTV.