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Menos accidentes ferroviarios en Europa

Entre 2010 y 2019, el número de accidentes ferroviarios de consideración en la UE se redujo un 32% hasta los 1.516 accidentes, 713 menos que en 2010. Un total de 802 personas murieron y 612 resultaron gravemente heridas en estos accidentes en 2019 (sin incluir los suicidios), y ambos números en general disminuyeron desde 2010. El tipo de accidente más común involucró a personas no autorizadas en las vías del tren que fueron atropelladas por un tren. En 2019, se registraron 795 accidentes de este tipo, lo que representa más de la mitad (52,4%) del número total de accidentes. La otra categoría principal fueron los accidentes en pasos a nivel, incluidos los accidentes con peatones. Con 432 accidentes, esta categoría representó el 28,5% del total de accidentes en 2019.

Durante el pasado año, se notificaron 1.516 accidentes ferroviarios significativos en los 27 país de la UE. Un total de 802 personas murieron en estos accidentes, mientras que otras 612 resultaron gravemente heridas. El número de víctimas mortales en accidentes ferroviarios disminuyó gradualmente de 1.245 en 2010 a 802 en 2019. Um dato muy significativo: Los suicidios ocurridos en los ferrocarriles se notifican por separado; con 2.313 casos notificados en 2019, los suicidios superan a las víctimas contabilizadas en los accidentes ferroviarios.

El número de accidentes ferroviarios significativos disminuyó entre 2010 y 2019, con la excepción de dos aumentos en 2014 y 2017. El pasado año, el número de accidentes disminuyó en 150 accidentes en comparación con 2018, hasta un total de 1.516 accidentes (-9 %). La seguridad ferroviaria ha mejorado en general en la UE, con 713 accidentes menos en 2019 en comparación con 2010, una reducción del 32%. En 2015, la disminución en comparación con el año anterior fue especialmente marcada (-13 %). En 2017, sin embargo, el número de accidentes significativos fue ligeramente superior al nivel de 2015. La disminución de los accidentes de 2018 a 2019 afectó a todas las categorías de accidentes, a excepción de una: mientras que el número de accidentes en pasos a nivel (-10 accidentes), los descarrilamientos (-1 accidente), los accidentes de personas por material rodante en movimiento (excluidos los suicidios) (-144 accidentes), las colisiones (-6 accidentes) y los incendios en el material rodante (-16 accidentes) disminuyeron en 2019 en comparación con 2018, otros accidentes ferroviarios significativos (+27 accidentes) aumentaron. Las cifras de accidentes son comparables a partir de 2010, tras la aplicación de definiciones comunes en todos los Estados miembros. Antes de 2010, Bélgica, Polonia y Eslovaquia solían notificar todos los accidentes ferroviarios en lugar de solo los accidentes significativos. En consecuencia, el número de accidentes en varias categorías fue menor a partir de 2010 en comparación con los años anteriores.

Si se observan las cifras detalladas de 2019 sobre los accidentes ferroviarios significativos, la categoría más importante fue la de los accidentes de personas causados por el material rodante en movimiento, con 795 accidentes que representan el 52,4% del total. Normalmente, estos accidentes implican a personas en las vías férreas (personas no autorizadas o intrusos) que son golpeadas por un tren en marcha. Los accidentes en pasos a nivel, incluyendo a los peatones, es la otra categoría principal, con un número total de 432 accidentes en 2019 (28,5% del total). En conjunto, estas dos categorías representaron el 80,9% del número total de accidentes ferroviarios en la UE.

Alemania registró 298 accidentes, el mayor número de accidentes ferroviarios entre los Estados miembros en 2019, seguida de Polonia, 214 accidentes; juntos, estos dos países registraron un tercio de todos los accidentes ferroviarios significativos en los 27 países de la UE. Con 142 accidentes, Hungría representó casi el 10% de los accidentes ferroviarios. Por el contrario, Irlanda notificó solo dos accidentes ferroviarios significativos en 2019 (dos accidentes a personas causados por material rodante en movimiento) y Estonia cinco accidentes (cuatro accidentes en pasos a nivel y un accidente a personas causado por material rodante en movimiento). Luxemburgo fue el único país de la UE que no registró ningún accidente.

El número total de víctimas mortales disminuyó gradualmente, pasando de 1.245 personas muertas en accidentes ferroviarios en 2010 a 930 personas en 2015. En los años 2016 y 2017, las víctimas mortales se mantuvieron aproximadamente en el mismo nivel que en 2015, aumentando ligeramente a 942 personas fallecidas en 2016 y disminuyendo a 933 personas fallecidas en 2017. En 2018, se registró un descenso del 8,6% con 853 personas fallecidas, 80 personas menos que el año anterior. El descenso continuó en 2019, con 802 personas fallecidas, un -6,0% respecto a 2018. En el período comprendido entre 2010 y 2019, esto corresponde a una reducción del número de personas fallecidas en accidentes ferroviarios de más de un tercio (-35,6 %). Tres Estados miembros registraron más de 5 muertes por millón de habitantes: Hungría (8,9/millón), Letonia (6,8/millón) y Eslovaquia (5,7/millón), mientras que nueve registraron menos de una (Eslovenia, Bélgica, Francia, Italia, Países Bajos, Finlandia, España, Irlanda y Luxemburgo).

Durante el pasado año, las víctimas mortales de la categoría “Personas no autorizadas” siguieron siendo el apartado con más números de víctimas, con 492 casos (el 61,3% del total de personas fallecidas en accidentes ferroviarios). La segunda categoría más importante fue la de “Usuarios de pasos a nivel”, con 263 muertes (32,8%). Solo una parte de las víctimas mortales registradas eran pasajeros de ferrocarril. En la mayoría de los años para los que se dispone de datos armonizados (de 2010 en adelante), las víctimas mortales de los pasajeros de ferrocarril representaron solo una parte marginal (1-5%) de las personas fallecidas. La excepción fue 2013, cuando los 97 pasajeros ferroviarios fallecidos en accidentes representaron casi el 9% del total de víctimas mortales. Esto se debió exclusivamente a un accidente ferroviario en Santiago de Compostela en julio de 2013. Las 79 víctimas mortales de este accidente representaron todas las víctimas mortales de España en la categoría “pasajeros de ferrocarril” y el 81% de las víctimas mortales de esa categoría en la UE en 2013. En 2019, la proporción de pasajeros ferroviarios en el número total de víctimas mortales fue del 2,0 % (16 pasajeros ferroviarios muertos).

Las tendencias generales de los datos muestran que los viajes en tren son cada vez más seguros, con pocas víctimas mortales entre los pasajeros del ferrocarril. La Agencia Ferroviaria Europea (ERA) estimó que, en el período 2010-2014, el riesgo de mortalidad para los pasajeros que viajan en tren fue de 0,14 víctimas mortales por cada mil millones de kilómetros-tren en la UE, un tercio menos que para los pasajeros de autobús/autocar, pero al menos dos veces más que para los pasajeros de aviones comerciales. Sin embargo, hay que señalar que existen diferencias sustanciales entre los Estados miembros, ya que el riesgo para los pasajeros del ferrocarril en algunos Estados miembros es significativamente mayor que la media.

Descarrila y vuelca un tren de carga en Zaragoza

Una persona ha resultado herida al descarrilar un tren de mercancías de la compañía Continental Rail en el término de La Cartuja Baja de Zaragoza. El suceso ha ocurrido a las 3.45 de la madrugada de este sábado, cuando la locomotora se ha salido de la vía y ha volcado por causas que aún se desconocen. A consecuencia del accidente, ha resultado herido un maquinista en prácticas de los dos que viajaban con el titular, quien ha tenido que ser rescatado al volcar la máquina y el primer vagón. El tren accidentado cubría la línea Bilbao-Barcelona.

Según informaciones de los Bomberos, el herido ha sido evacuado a un centro hospitalario, si bien su vida no corre peligro. Los bomberos han tenido que retirar el gasoil que se ha derramado para evitar daños mayores como la explosión del convoy. Especialmente se ha tenido cuidado porque los efectivos de bomberos de Zaragoza han sido advertidos de que en el vagón número 11 del convoy se trasladaban materiales peligrosos, si bien no se ha visto afectado por el accidente. Concretamente, estaba cargado de “líquido corrosivo”. El aviso del incidente ha llegado al 112, momento en el que bomberos ha desplazado hasta el lugar una ambulancia, una bomba pesada mixta, y una unidad de mando y comunicaciones, donde han estado trabajando cerca de dos horas.

Según fuentes municipales, el descarrilamiento, en el entorno del polígono empresarial Tecnum, se ha producido, al parecer, tras el choque del convoy con la topera de fin de vía al romperse el cambio de agujas, provocando el vuelco. En el interior se encontraba el maquinista principal junto con otros dos en prácticas. Uno de ellos ha resultado con heridas de diversa consideración, por lo que ha sido trasladado a un centro hospitalario. La máquina afectada es la 335-015-4, que Continental Rail tiene en régimen de alquiler. Se da la circunstancia de que esta locomotora ya protagonizó otro incidente el pasado año, al descarrilar en octubre del pasado año entre Juneda y Puigvert.

De esta serie tiene Continental en circulación ocho locomotoras diésel, sacadas del proyecto Euro 4000 de Vossloh (numeración 335.015, 335.016, 335.017, 335.018, 335.022, 335.023, 335.029 y 335.030). Además forman parte del parque dos locomotoras diésel de la serie 333.300, conocidas como Primas, nombre del proyecto de Alstom para su fabricación (numeración es 333.380 y 333.381) y tiene alquiladas a Renfe Alquiler de Material Ferroviario otras 4 locomotoras de la misma serie (numeración 333.314, 333.319, 333.321 y 333.323). También gestiona cuatro locomotoras diésel serie 319 compradas a Renfe (319.222, 319.301, 319.306 y 319.321) y dos locomotoras eléctricas Serie 269 subserie 350 compradas también a Renfe. Estas locomotoras son en realidad cuatro máquinas que operan en Mando Múltiple de dos en dos. Su puesta en servicio a manos de Continental Rail es reciente (junio de 2019), que se encuentran arrendadas por parte de Raxell Rail, su numeración es 269.351 y 269.356.

Fuentes ferroviarias han indicado que en torno a las siete de la mañana se ha enviado una locomotora desde la estación de Corbera Alta para retirar los vagones situados en cola. El siniestro no ha interrumpido la circulación ferroviaria, ya que otra vía estaba libre para el tránsito.

Continental Rail, empresa ferroviaria del Grupo Vías (ACS), constituida al 100 % por Vías y Construcciones, opera en el transporte ferroviario de mercancías y se prepara para la participación en el transporte ferroviario de pasajeros. Dentro de los servicios de transporte de la red convencional se ocupa del traslado regular de contenedores entre el Puerto de Valencia y las terminales de Madrid- Abroñigal y Puerto Seco de Coslada; entre Valladolid y el Puerto de Valencia y de éste a León; trabajos de contenedores entre el Puerto de Bilbao y las terminales de Silla, Madrid- Abroñigal y Barcelona- Morrot y entre el Puerto de Barcelona y las terminales de Zaragoza- Plaza, Pla de Vilanoveta y Tarragona. También realiza tansporte de materiales de construcción y mantenimiento para líneas de Alta Velocidad, entre ellas la L.A.V. Orense- Santiago. Transporte de materiales de construcción (balasto, carril, traviesa); L.A.V. Madrid- Barcelona- Frontera Francesa (balasto, carril, traviesa); L.A.V. Córdoba- Málaga (balasto, carril, traviesa); L.A.V. Madrid- Levante (balasto, carril, traviesa) y asistencia a las pruebas ERTMS en las L.A.V., que se centran en la actualidad en las líneas Madrid- Valladolid y Madrid- Barcelona- Frontera Francesa. Fundada el 17 de mayo 2000, efectúa también la gestión y explotación de terminales ferroviarias y redes ferroportuarias, como la de la Autoridad Portuaria de Gijón.

Dos maquinistas citados por el accidente de Arahal

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número uno de Marchena (Sevilla), que investiga el accidente ocurrido el 29 de noviembre de 2017 en Arahal al descarrilar un tren de media distancia con el resultado de 37 pasajeros heridos, tiene previsto tomar el próximo lunes declaración como testigos a dos maquinistas de un tren que circulaba en sentido inverso al accidentado. Estas citaciones llegan después de que la pasada primavera, el juzgado solicitase a los posibles perjudicados por los hechos que remitiesen la documentación sanitaria que correspondiese, de cara a una serie de reconocimientos médicos forenses, tratándose de una de las primeras decisiones judiciales tras ser reabierta la investigación.

Tras la decisión de archivar la causa, extremo acordado en octubre de 2018, un recurso interpuesto contra tal extremo supuso la reapertura de las diligencias al pesar un informe elaborado por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) acerca del siniestro. A la hora de archivar inicialmente las actuaciones, la juez instructora del caso exponía que “tras un examen pormenorizado del atestado de la Guardia Civil, la testifical del maquinista del tren”, Domingo José P.R., y los informes emitidos por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), no había “quedado acreditada ni siquiera indiciariamente una negligencia de carácter penal”.

La juez recordaba que en su comparecencia testifical, el maquinista del tren siniestrado había acreditado que cuando el convoy llegó al kilómetro 19 de la vía ferroviaria, a unos ocho kilómetros de la estación de Arahal, “no llovía” en dicho punto, toda vez que en la citada localidad le trasladaron “un boletín de órdenes e informaciones” según el cual “el tren no tenía parada allí, pero le pararon para darle información”. Además, invocaba la juez el relato del maquinista, en el sentido de que el mismo tenía orden de circular “a 30 kilómetros por hora” en el kilómetro 23 de la vía ferroviaria por posibles inundaciones y afrontó dicho tramo de vía férrea incluso a “bastante menos velocidad, concretamente a 21 kilómetros por hora”, si bien “a 100 o 200 metros antes de llegar al kilómetro 19 notó que había agua y que (la misma) se había llevado el balastro de la vía”.

A tal efecto, esgrimía la narración del maquinista respecto a que éste hizo “frenar con urgencia” al tren, “a la máxima presión de freno posible”, y que el sistema ASFA de anuncio de señales y frenado automático “funcionó correctamente”. Y es que dicho mecanismo “no detecta que el tren se salga de la vía” y aunque tal sistema “también da órdenes de limitación de velocidad”, antes del accidente el tramo de vía donde ocurrió el mismo no contaba con “ninguna señal que obligara a ir a una velocidad inferior” ni avisos de “precaución”. “En el kilómetro 19, el ASFA funcionó bien porque al no haber limitación de velocidad en ese kilómetro, la maquina no podía frenar automáticamente en seco y por eso el declarante pisó el freno”, reproducía la juez instructora respecto al testimonio del maquinista.

Suspendido de una escultura en Rotterdam

Ver para creer. Un tren del metropolitano de Rotterdamh quedó suspendido en el aire sobre una escultura después de descarrilar, atravesar las barreras de seguridad de la estación y ‘volar’ hasta quedar detenido en la Saved By The Whale’s Tail (Salvados por la cola de la ballena). El tren pasó por la estación de De Akkers, en Spijkenisse, en las afueras de Rotterdam (Países Bajos) alrededor de las 00.30 de la mañana del lunes. No están claras, por el momento, las causas del accidente.

El accidente ocurrió poco antes de la medianoche en la estación de metro De Akkers, que supone el final de dos líneas de metro, la C (procedente de Capelle aan den IJssel) y la D (procedente de Rotterdam). En el momento del siniestro ya no quedaban pasajeros a bordo, según ha explicado la policía. La mitad de uno de los coches del metro se apoyó en la gigantesca escultura plateaday quedó suspendido a unos diez metros por encima de la calle y del agua circundante. No se ha informado de ningún herido por el incidente, aunque el tren ha sufrido daños. Milagrosamente el vehículo paró sobra la escultura que, ahora más que nunca, hace honor a su nombre. El conductor del metro pudo salir del tren por sus propios medios y trasladado al hospital como precaución, según un portavoz de RET, la compañía de transportes de Rotterdam.La policía investiga las causas del accidente.

El ruido alertó a los vecinos de las viviendas cercanas que quedaron atónitos por el suceso. Las autoridades se vieron obligadas a alejar a los curiosos que se acercaron hasta el lugar donde se levanta la escultura para observar la curiosa escena, imprevisible incluso en un guión de película. Decenas de personas ignoraran las restricciones impuestas por el coronavirus para visitar la escena donde un grupo de oerarios se afanaba por quitar el tren. A pesar de los esfuerzos policiales, unas 50 personas permanecieron en la zona mientras se trabajaba para devolver a su estado original a la cola de ballena; los trabajos se desarrollaron con un fuerte viento.

La escultura fue construida hace unos veinte años en un parque debajo del metro elevado, bautizada con un juego deliberado de palabras para resaltar el hecho de que la línea termina en ese lugar. La gigantesca obra representa dos grandes colas de ballena saliendo del agua; sobre una de ellas aterrizó el tren. Un equipo de expertos, entre los que se encoientraba el autor, valoraba en el lugar del accidente la forma de proceder para retirar el tren de forma segura. “El problema es que hay agua a su alrededor, por lo que una grúa no puede llegar allí”, explicaban los responsables del transporte. “Tenemos mucho viento en este momento y ese es uno de los problemas a los que nos enfrentamos; es un riesgo y una preocupación”, recalcaban las mismas fuentes. Los servicios de metro entre Hoogvliet and Spijkenisse han sido cancelados.

Adif evitará casos como el de Sobradelo

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) analiza una modificación de la normativa que suponga un cambio en las condiciones en que los operadores ferroviarios presten su servicio, para que sea más respetuoso con el medio ambiente, y que exista una cobertura específica con un seguro de responsabilidad civil para daños ambientales que puedan ocasionar los operadores ferroviarios. Así se desprende de una respuesta del Gobierno al senador Carles Mulet, del grupo parlamentario Izquierda Confederal, en relación con la investigación que se ha abierto para esclarecer lo sucedido con los vagones de Renfe pertenecientes a un tren descarrilado en Sobradelo, Carballeda de Valdeorras (Ourense), que presuntamente el pasado agosto fueron arrojados al Sil, río a cuyo cauce llegaron.

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de O Barco abrió diligencias penales en el caso de los vagones que el personal de Adif arrojó el pasado 2 de agosto al cauce del río Sil después del descarrilamiento el pasado 28 de julio de un tren de mercancías -25 vagones que circulaba vacíos- a la altura del Sobradelo (Carballeda de Valdeorras. La jueza insta a la Consellería de Medio Ambiente a emprender acciones por daños medioambientales y económicos y pide a la Fiscalía de Ourense -abrió diligencias informativas el pasado mes de agosto- que le entregue toda la documentación recopilada durante la investigación que llevó a cabo por estos hechos.

En la respuesta del Gobierno se indica que la investigación “continúa avanzando y se están documentando todas las circunstancias que condujeron a la caída de los vagones, teniendo en cuenta que en las actuaciones de encarrilamiento ha primado siempre la seguridad y la salud de los trabajadores”. Indica que una vez que se disponga de todos los datos, “se determinarán, en su caso, las responsabilidades pertinentes”, y añade que Adif “promoverá una revisión de sus protocolos para reforzar y mejorar todos los controles y que esta situación no vuelva a repetirse“. Asimismo, explica que se van a reforzar los protocolos que tiene Adif con el resto de operadores ferroviarios.

Concluye la respuesta al senador indicando que esta entidad pública dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana “seguirá colaborando con todas las administraciones públicas competentes (Xunta, Confederación Hidrográfica del Miño-Sil y Fiscalía) que están tramitando diferentes procedimientos que afectan a este suceso, esperando que se resuelvan lo antes posible y que se valore la rápida y adecuada acción para revertir los efectos de la caída de los vagones”.

Adif informa además de que la restauración ambiental de la zona afectada por el descarrilamiento está pendiente del estudio que recogerá las medidas definitivas para su información a la Confederación Hidrográfica do Miño-Sil. La propuesta diseñada inicialmente por Adif para recuperar el entorno y subsanar los daños causados contempla la restauración ambiental del área afectada, un planteamiento que ya recibió el visto bueno del organismo responsable de la cuenca. El proyecto prevé actuar sobre el talud de dominio público ferroviario “afectado por el deslizamiento”, aludiendo a la polémica retirada de dos vagones hacia el río Sil, uno de los cuales no se detuvo hasta alcanzar su cauce. La propuesta plantea el extendido de 30 centímetros de tiera vegetal para, a continuación, colocar sobre ella una malla orgánica de yute.

En todo caso, Adif está a la espera de saber si son aceptadas las alegaciones que presentó contra los expedientes abiertos por la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda y por la Confederación Hidrográfica do Miño-Sil. Ambos organismos culpan a la empresa de que uno de los vagones fuese a caer a las aguas del Sil, y cuantificaron sus multas en 35.000 y 50.000 euros, respectivamente. A su vez, Adif anunció la apertura de una investigación para depurar posibles responsabilidades en la retirada de las unidades.

Museo de la tragedia en Torre del Bierzo

Torre del Bierzo lleva 76 años dando nombre al peor accidente ferroviario de la historia de nuestro país por número de víctimas. El 3 de enero de 1944 chocaban un tren correo, una locomotora en maniobras y un tren de mercancía dentro del túnel número 20 de la línea Palencia-La Coruña a la altura de la localidad de Torre del Bierzo, en terrenos de la villa de Albares de la Ribera (León). Según la autoridad judicial, el número oficial de víctimas mortales ascendió a 78, en el peor siniestro de la historia ferroviaria española, en plena postguerra, con un grave deterioro de la red ferroviaria y una elevadísima tasa de accidentes, muchos de ellos con víctimas mortales. Investigaciones más recientes aseguran que perecieron unas 100 personas, lejos de las 200 e incluso 500 que algunos ‘investigadores’ aseguraban haberse producido. Los familiares de las víctimas podrán recuperar ahora sus recuerdos.

El Ayuntamiento iniciaba hace un años las gestiones con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) para que le cediera el edificio de la estación, abandonada desde hace tiempo, para convertirlo en un museo sobre la tragedia. Ahora el Consistorio ha decidio incluir el inmueble en su listado de obras que aspiran a recibir fondos de Transición Justa. La idea es reunir en una exposición permanente todo el material que se pueda relacionado con el que sigue siendo el accidente más grave de la historia de los ferrocarriles españoles, según explica el alcalde, Gabriel Folgado. Desde las instancias locales se reconoce que el proyecto todavía está por redactar y presupuestar, a la espera de que los contactos con el Adif permitan la cesión del edificio, pero ya figura en el listado de obras que el Instituto para la Transición Justa ha solicitado a los ayuntamientos.

El listado, consensuado entre todos los grupos políticos, busca revitalizar un municipio castigado por el cese de la minería. «Creemos que con el desarrollo y el fomento del turismo y la explotación de los recursos endógenos que nos caracterizan, así como la implantación del acceso a las nuevas tecnologías serían tremendamente beneficiosos para el municipio», explica el Ayuntamiento en el listado remitido a la Fundación Ciudad de la Energía, que tramita las ayudas. Folgado considera importantes todas las obras propuestas, sin priorizar ninguna en especial.

Hace unos meses también se presentaba el proyecto Memoria Minera con el que se pretendía recordar el pasado del Bierzo con piezas y herramientas utilizadas en la minería, proyecciones de documentales y datos de personas que han trabajado en la mina o vinculados al sector. Hay peones, picadores, empresarios y un amplio abanico de aquellos tiempos. Este patrimonio industrial pretende poner en valor y ofrecer el Bierzo como reclamo turístico. Pero también se pretende formar una red de museos ferroviarios que una las localidades de Torre del Bierzo, Toral de los Vados y Brañuelas, junto a Ponferrada.

La idea es que cada museo se centre en un contenido concreto y entre todos ofrezcan una imagen más completa de lo que ha sido el ferrocarril en el Bierzo durante el último siglo. El Museo del Ferrocarril de Ponferrada y la Fábrica de Luz se centrarían así en el tren minero entre Ponferrada y Villablino que traía el carbón a las térmicas de la ciudad. La Casa del Tren de Toral pondría en valor los vínculos ferroviarios de una localidad que organiza fiestas en torno al ferrocarril. El futuro museo que promueve Torre se ocuparía de explicar la mayor tragedia de la historia de los ferrocarriles españoles. Y el Museo de Brañuelas se ocuparía de la historia del trazado ferroviario, en especial del llamado ‘lazo’ que desciende hacia el Bierzo.

Parte del trabajo del futuro museo de Torre del Bierzo, estáría implícito en el libro ‘La verdad sobre el accidente ferroviario de Torre del Bierzo (1944)’ del historiador local Vicente Fernández Vázquez, a quien el Ayuntamiento encargó la confección de esta publicación que vio la luz el pasado año. Se trata de un exquisito y riguroso trabajo de investigación que llevó a su autor a pasar una incalculable cantidad de horas de trabajo en distintos archivos, encontrar fuentes primarias nunca estudiadas, documentos inéditos, y varias horas de entrevistas con supervivientes y familiares. De esta manera, a lo largo de sus más de 600 páginas se desgranan todos los detalles alrededor del fatal accidente, se desminten todos los bulos y fábulas varias veces repetidos en artículos y libros, como la cifra exacta de víctimas mortales, a los que pone nombre y apellidos, y que cuantifica en el centenar. Ahora su obra se puede completar con la realización de este proyecto.

El RAIB investiga el accidente de Escocia

La Oficina de Investigación de Accidentes Ferroviarios del Reino Unido (RAIB) mantiene abiertas varias líneas para determinar la causa del descarrilamiento producido el pasado 12 de agosto, que causó la muerte de tres personas y heridas de diversa consideración a otras seis después de que un tren de pasajeros descarrilara a la altura de la localidad de Stonehaven, al noreste de Escocia, supuestamente por el impacto del convoy contra los restos de un corrimiento de tierra que había habido en la zona debido a las fuertes lluvias de los últimos días. La investigación de la RAIB es independiente de cualquier otra de la industria ferroviaria, y de la inspección conjunta instruida por el Lord Advocate que lleva a cabo la Policía Británica de Transporte, la Policía de Escocia y el regulador de la industria, la Oficina de Ferrocarriles y Carreteras.

“Actualmente estamos reuniendo las pruebas necesarias para identificar los factores pertinentes a la causa del accidente y sus consecuencias. Es probable que el alcance de la investigación incluya: la secuencia de los acontecimientos y las acciones de los implicados; los procedimientos operativos aplicados, la gestión de las obras de tierra y el drenaje en esta esfera, incluidas las inspecciones y evaluaciones de riesgos recientes; la gestión general de los movimientos de tierra y el drenaje y los procedimientos conexos destinados a gestionar el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos; el comportamiento del tren durante y después del descarrilamiento; las consecuencias del descarrilamiento y un examen de los daños causados al material rodante; factores de gestión subyacentes; y medidas adoptadas en respuesta a las recomendaciones de seguridad anteriores“, dice en un comunicado este organismo oficial.

De momento, el RAIB ha publicado la secuencia de lo ocurrido con los dos trenes, a través del análisis de las cajas negras de los convoyes, y del centro de control operativo del tráfico ferroviario. Un proceso muy bien definido y delimitado que permite apreciar el comportamiento de los trenes implicados, la sucesión de hechos, y la pauta de los distintos elementos técnicos que ayudan a la conducción.

Alrededor de las 09.38 horas. del miércoles 12 de agosto, los seis vehículos de un tren de pasajeros descarrilaron después de chocar contra los escombros producidos por un deslizamiento de tierra a unos 2,25 kilómetros al noreste de Carmont (Aberdeenshire, Esocia). Nueve personas viajaban en el tren en el momento del accidente: tres miembros de la tripulación (el conductor, el revisor y un segundo revisor que iba como pasajero) y seis viajeros. El conductor, el revisor y un pasajero sufrieron lesiones mortales en el accidente; los demás pasajeros y el miembro de la tripulación del tren, con heridas diversas, fueron evacuados al hospital.

En la mañana del 12 de agosto, hubo tormentas eléctricas con fuertes lluvias asociadas en el sur de Aberdeenshire. Los registros meteorológicos indican que entre las 05:00 horas y las 09:00 horas, cayeron alrededor de 52 mm de lluvia en la zona de Carmont. Esto es casi el 75% del total de la lluvia mensual (70 mm) para Aberdeenshire en un agosto promedio. El lugar del accidente se encuentra aproximadamente a 6,4 km al suroeste de Stonehaven y a 32 km al norte de Montrose, en la línea principal de doble vía que discurre entre Dundee y Aberdeen. El tren, operado por Abellio (como ScotRail), es de alta velocidad con un coche motor principal, cuatro de pasajeros Mark 3 y un motor trasero. Originalmente operan como 1T08, el servicio de las 06:38 hrs. de Aberdeen a Glasgow Queen Street. El tren 1T08 había salido a tiempo de Aberdeen y luego de Stonehaven, su siguiente parada programada.

Después de salir de Stonehaven, el 1T08 continuó hacia Carmont en la línea ascendente (dirección sur) hasta que fue parado por el señalizador a las 06:59 horas por un mensaje de radio. El señalizador acababa de recibir un informe del conductor del tren 2B13, que estaba en la línea de bajada (dirección norte), de que un deslizamiento de tierra obstruía la línea de subida entre Carmont y Laurencekirk. El tren 1T08 estuvo parado al sur de Carmont más de dos horas; poco después de las 09:00 horas, cuando dejó de llover, el cielo se despejó y a las 09:30 horas ya brillaba el sol.

El tren en dirección norte (2B13) que había informado del deslizamiento de tierra permanecía detenido en la estación de Stonehaven debido a los informes de inundaciones entre Stonehaven y Aberdeen. A las 09:10 horas, después de que sus pasajeros se hubieran bajado, el 2B13 se movió una corta distancia hacia adelante para crear espacio en la plataforma de Stonehaven. Era evidente que el 1T08 no podía continuar su viaje hacia el sur, y se tomó la decisión de llevarlo a Stonehaven, para permitir que los pasajeros siguieran viajando. A las 09:25 hrs. el tren recibe la autorización para empezar a moverse hacia el norte, y se dirige al cruce en Carmont hacia la línea de bajada. El señalizador de Carmont despeja la señal para que avance a Stonehaven, continúe hacia el norte, pasando por el cruce a 8 kilómetros por hora a las 09:36 horas. Aumenta su velocidad, hasta alcanzar los 117,1 kilómetros por hora.

Dos minutos después se produce el choque con los restos de tierra que cubre la línea de bajada y descarrila. A medida que la vía se curva hacia la derecha, el tren continñua en línea recta durante unos 77 metros hasta que choca con un tramo de parapeto de puente, que queda destruido. La cabeza tractora cae por un terraplén boscoso, al igual que el tercer coche de pasajeros. El primero vuelca y se apoya sobre su techo, casi en ángulo recto con la vía; el segundo también queda sobre su techo aunque se apoya sobre el primero; el cuarto permanece erguido y unido a la cabeza tractora trasera.

“Publicaremos nuestros hallazgos, incluyendo cualquier recomendación para mejorar la seguridad, al final de nuestra investigación. Este informe estará disponible en nuestra página web”, señala el Rail Accident Investigation Branch (RAIB).

50 años de la tragedia de Urduliz

“Habían pasado las siete y cuarto de la tarde. La vía única que une la línea férrea entre Urduliz y Plencia (sic) no tenía tráfico. Un tren vacío sale de la primera de las estaciones; va a reforzar el servicio de viajeros ante la masiva demanda de plazas. A dos kilómetros de la estación de origen, en una curva cerrada, colisiona de frente con el convoy procedente de Plencia y con destino a Bilbao. El lugar exacto del siniestro se encuentra a unos dos kilómetros de la estación de Urduliz, y a algo más de un kilómetro de la de Plencia, situado en el barrio de Learras. El jefe de estación de Urduliz, nada más dar la salida al tren vacío, trató de evitar la colisión dando cuenta del fallo a la estación central para que cortara la energía elécrtica, pero todo fue inútil, ya que no hubo tiempo para ello. Los dos primeros coches de cada uno de los trenes quedaron empotrados entre sí, hasta los ejes delanteros. Muchos de los viajeros salieron despedidos y otros quedaron aprisionados entre las ventanillas, cristales y armazón metálico de los vehículos”.

El párrafo precedente es la narración textual que hace la Prensa sobre el terrible accidente que tiene lugar el 9 de agosto de 1970, fecha marcada en negro en el calendario de Bizkaia. Ese día tiene lugar el siniestro más grave ocurrido en el ferrocarril vasco, que se cobra la vida de 33 personas y deja un reguero de más de 160 heridos, 29 de gravedad. Cuando se cumplen 50 años de esa tragedia, aún hay quien recuerda, como si fuera ayer, lo vivido aquel triste día. La huella permanece aún imborrable. El convoy que sale de Plentzia está formado por el MB-105, RB-105, RAB-105, RCB-105, mientras que el naval de Urduliz es el MTU-8, ABTU-8, RTU-8.

La investigación del accidente es rápida y contundente; las autoridades aseguran que el siniestro se debe a «un fallo humano inexplicable», y echa toda la responsabilidad sobre el jefe de la estación de Urduliz. No importa que sea público y notorio, como lo atestiguan los testimonios de la Prensa, que el empleado de los Ferrocarriles Suburbanos de Bilbao lleve cuatro días con turnos de 16 horas, desde las cinco de la mañana hasta las once de la noche. Debe atender la taquilla, el tráfico de trenes y realizar otras labores, como el levantamiento de las barreras y el cambio de las agujas, por la ausencia del ayudante. “El fallo fue humano. El panel que hay en todas las estaciones marcaba perfectamente que un tren ocupaba la vía, qué dirección llevaba y una luz roja prohibía la salida de otro tren”, dice el presidente de la compañía a los periodistas. Los dos jefes de estación comparecen ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Bilbao; el de Plentzia queda libre de inmediato, mientras el de Urduliz ingresa en la prisión de Basauri, a la espera de juicio. (Posteriormente pasa varios meses encarcelado)

El tren que venía de Plentzia iba abarrotado de viajeros que, en su mayor parte, habían pasado una larga jornada dominical en la playa o en el monte. Muchos habían decidido anticipar la vuelta porque la tarde amenazaba lluvia. Pocos minutos después de la salida, se produce el choque a unos 45 kilómetros por hora, en una zona de visibilidad reducida, por lo que ninguno de los maquinistas se percata de la presencia de la otra unidad con antelación. “Un ruido terrible, gritos, hierros por todos los lados, sangre y mucha confusión”, relata una de las chicas que apenas sufre golpes y rasguños, pero que es consciente de que se salva de milagro. Muchos de los viajeros permanecen aprisionados entre un amasijo de hierro y madera; otros son lanzados hacia la maleza, sin saber muy bien cómo han podido llegar hasta allí; y hay quien puede abandonar el vehículo por sus propios medios. Algunos consiguen llegar por caminos que desconocen hasta un caserío o incluso a la estación de Urduliz. Están conmocionados y no pueden apenas explicar lo que han vivido. Las mantas solo sirven para cubrir a los cadáveres depositados junto a las vías.

El recordado fundador de la DYA, el doctor Usparicha, atiende con sus voluntarios a decenas de víctimas en el lugar del accidente, y también muchos vecinos de la zona acuden a auxiliar a los heridos, a los que tratan de sacar de entre un amasijo de hierros, madera, bolsas y todo tipo de enseres. Los bomberos se multiplican en las tareas de rescate; cortan los hierros que aprisionan a los viajeros, arrancan los pocos asientos que permanecen en su sitio, seccionan la carrocería y sacan, como pueden, a las desesperadas víctimas que son trasladas a las ambulancias que esperan a poca distancia. El ulular de sirenas y el destello de las luces es incesante. Y los gritos no paran; voces que intentan encontrar a sus seres queridos, a los que han perdido en una ceremonia de confusión espantosa, y múltiples quejidos que salen del interior de los destrozados vehículos. Mientras en Bilbao, cientos de personas acuden al hospital a donar su sangre, ante la llamada que se hace desde las emisoras de radio.

La noticia corre como la pólvora. Todo el mundo puede ponerse en la piel de quienes viajan en ese tren. Quien más quien menos utiliza el transporte de los Ferrocarriles Suburbanos para acudir a las playas de Uribe Kosta, así que no es difícil adivinar cómo pueden estar los viajeros que vuelven de la playa. Pero la imaginación, es incapaz de llegar a describir el drama que viven los heridos y los supervivientes y el caos con el que se desarrollan las tareas de rescate y auxilio. El mismo Usparicha reconoce más tarde que la confusión en la zona reina durante muchos momentos, porque no hay nadie que dirija con precisión la tarea. Llegan trenes de socorro (hasta las tres de la mañana es constante el movimiento de vehículos en las vías), que llevan equipos técnicos y humanos

En muchos hogares comienza a cundir el pánico. Sabedores de lo que cuesta el regreso de la playa en un domingo de verano (no existen los móviles como ahora y los teléfonos públicos son escasos), no quieren alarmarse ante la falta de noticias de sus allegados. Muchos respiran aliviados cuando siente el ruido de la cerradura; otros explotan en gritos y llantos cuando comprueban que la tragedia les ha tocado, y uno de sus seres queridos acaba su existencia víctima del choque del tren.

Urduliz siente el peso de la muerte. Los fallecidos son trasladados desde el lugar del accidente a la estación, porque alguien decide que es la mejor forma de agruparlos y poder juntar los miembros cercenados y mutilados, antes de enviarlos al depósito de Basurto para su posterior identificación. Un sacerdote bendice la llegada de cada camilla y entona una oración que siguen cuantos allí permanecen congregados, acongojados y angustiados ante el imparable desfile mortuorio. Hay unos cuantos funcionarios que apuntan cuidadosamente en unas libretas detalles que ayuden a la posterior identificación de los cuerpos, en su mayor parte jóvenes que horas antes reían felices, desconocedores de su trágica suerte. Bolsos, prendas de vestir, toallas, bolsas recogidos en el lugar de la catástrofe se van amontonando también en las dependencias ferroviarias.

Una chica aparece de pronto en la estación. Busca a una amiga que viaja con ella en el fatídico tren. Despeinada, con el vestido roto, el rostro desencajado y unas cuantas magulladuras, llora amargamente y no para de repetir una retahíla de palabras incomprensibles. Las pocas frases que llegan a entenderse resultan incoherentes; nerviosa y muy excitada, al borde de la desesperación, y en un esfuerzo por hacerse comprender, vocaliza, por fin, un enunciado inteligible: “¡no me dejan verla!” Las escenas de dolor se repiten; las lágrimas surcan los rostros angustiados y la tristeza contamina el ambiente y a cuantos consiguen penetrar el cordón policial. La noche se hace muy muy larga.

“El primer cuerpo en ser destapado es de una chica; imposible describir su rostro. Le falta un brazo y ha perdido sus zapatos. Es joven, representa unos 18 años, con falda blanca y jersey negro. No lleva documentación encima. Es pelirroja y en el bolsillo le encuentran dos billetes de tren, seguramente el de su hermano, que está muy cerca de ella y se le parece enormemente (…)”, narra el periódico.

En los hospitales se viven momentos inolvidables. “He recorrido ochenta kilómetros para dar mi sangre. Como a mí, se le han pedido a muchos. O me extraen la sangre o lo hago yo mismo”, clama un voluntario. La enfermera también comenta al periodista su impresión. “A lo largo de mi vida profesional, le juro a ustedes que no he visto una escena de tanto calor humano. Tan impresionante que perdí la noción de mi oficio. Ni pregunté su nombre, ni su profesión. Diré lisa y llanamente que era un hombre; pero un hombre de cuerpo entero”.

El suceso tarda en olvidarse durante mucho tiempo. Tras abandonar la prisión de Basauri, el jefe de la estación de Urduliz, Juan Abando Amechuzarra, que lleva 29 años en la compañía, acude a uno de esos hospitales a ver a los heridos. El hombre está roto. “He estado mucho tiempo en la enfermería. Durante bastantes días no podía comer nada. No podía dormir, sometido a tratamiento médico durante todo el tiempo”, relata al periodista que consigue entrevistarle. “Lo de Urduliz es algo que no podré olvidar jamás“, dice completamente abatido. Poco tiempo después fallece. «El accidente le mató también a él. Murió de la pena, del disgusto», declaran personas de su entorno.

Y es que tragedias como las de Urduliz es imposible ignorar; no por el morbo que puedan despertar, sino porque los recuerdos sirven de homenaje a cuantos sufrieron la pérdida de sus seres queridos. Solo por ello, es conveniente que no arrinconemos la historia, por muy triste que sea resucitarla.

(Imagen cedida por El Correo)

Dos muertos en un descarrilamiento en Italia

Al menos dos personas han muerto (el conductor del tren y otro miembro del personal de Frecciarossa, Giuseppe Cicciù y Mario Di Cuonzo) y 27 han resultado heridas al descarrilar un tren en la mañana del jueves en en Italia. Además hay una persona desaparecida. El accidente tuvo lugar en las afueras de la ciudad de Lodi, a unos 30 kilómetros de Piacenza, en la línea que cubre Bolonia-Milán a la altura de la ciudad Casal Pusterlengo. Dos coches se habrían salido de la vía sobre las 5.30 horas. Una docena de vehículos de emergencia y bomberos trabajaban en el lugar del siniestro.

Según señala el rotativo italiano Corriere Della Sera, todavía se desconocen las causas que han provocado el descarrilamiento en uno de los trenes de alta velocidad Frecciarossa. Los 27 heridos, todo ellos de carácter leve, han sido trasladados a los hospitales de la zona para un reconocimiento médico y han sufrido en su mayoría contusiones, mientras que uno de los pasajeros presenta una pierna rota, informó Protección civil. La línea de alta velocidad Frecciarossa anunció la suspensión de todos los viajes entre Milán y Bolonia para permitir la intervención de los servicios de emergencia. Modificaciones de la circulación ferroviaria de los trenes de alta velocidad, de media-larga distancia y regionales también están previstas para todo el día de hoy.

El tren había salido de las estación central de Milán pocos minutos antes y sólo llevaba a 27 pasajeros debido al temprano horario, informó la sociedad de Ferrocarriles del Estado. Según las primeras imágenes, la locomotora se salió de las vías y continuó hasta impactar con una casa de campo deshabitada, mientras que volcó el segundo coche del tren, modelo Frecciarossa 9595.

El delegado de Gobierno de Lodi, Marcello Cardona, que se acercó a la zona del accident, afirmó que se podía haber producido una auténtica “masacre”, ya que el tren aún no había tomado su mayor velocidad e iba prácticamente vacío. Mientras que se realizan las primeras investigaciones, los medios italianos apuntan que en este tramo se estaban realizando obras de mantenimiento por parte de la sociedad Ferrocarriles del Estado. Fuentes de la compaía informan que se han desviado todos los trenes que pasaban por esa vía y por tanto se producirán retrasos de hasta una hora y numerosas cancelaciones.

El ex presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, exigió una investigación inmediata sobre el accidente. Tajani escribió en Twitter: “Cada día miles de italianos, viajeros y no viajeros, viajan en tren. “Tragedias como la que ocurrió hoy en Lodi no deben ocurrir nunca. Que haya claridad inmediata sobre el accidente. Pésame a los familiares de las víctimas.

“En vista de la extrema gravedad del accidente y con respeto a las vidas humanas”, los sindicatos Filt-Cgil, Fit-Cisl, Uiltrasporti, Fast-Confsal, Ugl Taf y Orsa han convocado para este viernes “una huelga de dos horas de todos los trabajadores ferroviarios empleados por todas las empresas que operan en la red nacional y local a partir de las 12 del mediodía”. “Lo que ha ocurrido es inaceptable”, dicen los sindicatos. “Como siempre, la familia de los ferroviarios es cercana y solidaria con las familias de las víctimas”.

Conocido como el buque insignia de los servicios Frecce de alta velocidad de Trenitalia, los trenes Frecciarossa (‘Flecha Roja’ en español) realizan alrededor de 200 conexiones por día en toda Italia, incluidos los principales destinos como Roma, Florencia, Milán, Venecia y Nápoles. Los convoyes pendolinos ETR 500 alcanzan velocidades de 300 kilómetros por hora. Eso, sumado a su cómodo y ultramoderno diseño, lo convierten en unos de los métodos de viaje más confortables del país.

Accidente del metro del 3 de julio ¿fin del caso?

Las víctimas del metro de Valencia, el más grave de España y el quinto de Europa, lo han conseguido. El siniestro del tren de la línea 1 que descarriló sobre las 13.00 horas de aquel 3 de julio de 2006 no fue culpa únicamente del conductor, fallecido en el suceso. Las medidas de seguridad eran insuficientes. Cuatro exdirectivos de FGV admiten que cometieron imprudencia en un accidente que causó 43 muertos y que se podía haber evitado. Casi catorce años después la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio ve cómo se reconocen sus demandas.

Este lunes debía iniciarse un juicio de unos seis meses de duración y para el que se esperaba que se citaran a declarar a casi 300 personas. Tres días antes se había alcanzado un acuerdo entre la Fiscalía y la acusación que evitará el largo y complejo proceso. Cuatro de los ocho acusados aceptan penas de cárcel de un año y diez meses —aunque no ingresarán en prisión— y se retira la acusación a los otros cuatro. Estos exdirecivos de FGV, han admitido en la vista haber actuado con imprudencia y no haber prevenido con medios técnicos el accidente del metro.

“Queríamos justicia, no buscábamos la venganza, y hoy se ha hecho justicia”. Rosa Garrote, presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio ( AVM3J), explica que el camino ha sido “largo y muy difícil”. El colectivo recibe de manera positiva el texto porque, aunque algunas de sus demandas no se han cumplido. Ya pueden pasar página al quedar probada la mala gestión de FGV y la responsabilidad que tuvo la empresa pública de ferrocarriles en el accidente.

Las cuatro personas que se han declarado culpables son el exjefe de la Línea 1, Sebastián Argente; el exresponsable de Auditoría para la Seguridad y Circulación, Juan José Gimeno; el exdirector adjunto de Explotación, Vicente Contreras; y el exdirector técnico, Francisco García. De esta forma, se retira la acusación a la que fuera gerente de FGV, Marisa Gracia; el que fuera director de Operaciones, Manuel Sansano; el exjefe de Talleres de Valencia Sud, Luis Miguel Domingo Alepuz; y el exresponsable de estudios y proyectos, Francisco Orts.

El abogado de las víctimas ha recordado la actuación de la la magistrada instructora del caso, Nieves Molina, que llegó a archivar la causa hasta en tres ocasiones. “Si no hubiese habido esa interrupción, esto habría acabado hace mucho tiempo, pero ha sido así por el mal hacer de la magistrada instructora. Hay que adaptarse a los límites del derecho. Nos hemos movido por dilucidar la verdad no por la venganza y eso nos lleva a que la pena sea menor. La prisión no iba a devolver a las víctimas”, argumenta el letrado.

La AVM3J intentó en repetidas ocasiones forzar una investigación que revelara las causas reales del accidente y que probara que la gestión política tras el suceso no fue la correcta. “En la Generalitat gobernada entonces por el Partido Popular no se promovió abrir investigaciones a la FGV, aun cuando el Conseller de Infraestructuras ostentaba el cargo de presidente de esta empresa —matiza Rosa Garrote—. Nuestra demanda era que averiguaran más sobre el accidente y que supieran qué falló para poder corregirlo”.

Tampoco existía, recuerda la presidenta, “ninguna oficina de atención a las víctimas, sino que el entonces Conseller de Agricultura, Juan Cotino, fue casa por casa a ‘ofrecer ayuda’ en vez de formar un protocolo transparente”. Garrote defiende que desde el Partido Popular siempre acusaron a la asociación de estar politizada, de tener “intereses ocultos” y de querer dañar la imagen del partido. “Ahora se ha demostrado que teníamos razón y que ellos no actuaron bien al adoptar esa conducta”, destaca.

Rosa Garrote reseña que el cambio de signo en Les Corts vino acompañado de una disculpa pública por la gestión política del caso, lo que supuso “un gesto importante, aunque nos queda la espinita de que no nos pidiera perdón las personas que habían ocasionado el daño”. Lo relevante, explica, fue que esa disculpa vino acompañada de hechos: una comisión parlamentaria que permitió averiguar muchos datos sobre el accidente. “Me quedo con la lectura positiva de que fue un trabajo de cuatro grupos parlamentarios —todos excepto el PP, que continuó defendiendo la versión oficial del 2006— de ideologías diversas, que dejaron a un lado sus diferencias para trabajar conjuntamente y buscar las verdaderas causas del accidente”. Esto demuestra, señala Garrote, que los partidos políticos “son capaces de trabajar juntos cuando ven una causa humana, justa y social”.

Garrote celebra que se ponga en evidencia que la lucha de la asociación “ha sido una lucha justa” al señalar como responsables a cargos de la FGV, aunque añade que es cierto que algunas demandas “se han quedado por el camino”. A Marisa Gracia, exgerente de la empresa y una de las personas más señaladas en el caso, se le retira la acusación: “Ella se puede acoger a que firmaba lo que el técnico en cuestión le aportaba, y quizás por eso no se puede establecer responsabilidad penal. Pero la mala gestión confirmada en el acuerdo señala, directa o indirectamente, a Gracia y al resto de directivos”. Más allá de cualquier interpretación, dice Garrote, “el hecho más objetivo que prueba la responsabilidad de la FGV por su mala gestión es que hubo un accidente y que no fue menor: murieron 43 personas”.

Garrote subraya que “hay que recordar todos los sucesos trágicos para evitar que vuelvan a pasar, porque cuando empezamos a olvidar es cuando permitimos que las cosas sucedan”. Señala en este punto a las empresas: “La propia FGV no se puede relajar nunca más en la gestión y tiene que marcar la seguridad como una prioridad. Todos los empresarios, de públicas o privadas, tienen que tener en cuenta que la prevención del riesgo debe ser prioritaria, mucho más que los beneficios”. También hace un llamamiento a la sociedad: “Es importante que se recuerde este hecho, porque si los ciudadanos no reclamamos responsabilidades a los políticos, puede pasar lo que pasó en 2006: no fueron señalados”. Fue a raíz del movimiento ciudadano que se exigió esta respuesta a los políticos. “Me gustaría que se recordara que debemos estar vigilantes”, reflexiona la presidenta de la AVM3J. Y concluye: “La lucha se ha acabado”. ¿Seguro?