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Adif licita el mantenimiento de sus estaciones

Adif ha licitado el contrato de servicios integrales de mantenimiento en estaciones de viajeros por un importe de 25.421.221,78 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de 36 meses. El contrato afecta a un total de 1.498 estaciones, todas las de Adif y Adif Alta Velocidad que tienen tráfico de viajeros, tanto las situadas en la Red Convencional, como de Alta Velocidad y Ancho Métrico. También incluye aquellas que están actualmente en construcción y cuya puesta en servicio está prevista para los próximos años.

El objeto del contrato es la prestación de distintos servicios de mantenimiento, según la tipología de las estaciones y las necesidades identificadas como prioritarias en cada una de ellas. Dependiendo de los casos, los servicios prestados serán de mantenimiento integral (preventivo, correctivo y conductivo), o bien únicamente alcanzarán a la revisión y control de algunas instalaciones y equipamientos, así como otros servicios extraordinarios, a demanda de Adif, para asegurar la operación normal de las estaciones y la prestación de los servicios básicos.

El contrato ha sido dividido en 6 lotes diferentes, según la situación geográfica de las estaciones y de acuerdo con la organización interna de Adif. En cada lote los licitadores facilitarán el precio por cada una de las modalidades de mantenimiento. En caso de que se añadiese alguna nueva estación con tráfico de viajeros durante la vigencia del contrato, el servicio pasaría a prestarse también en dicha estación.

Las estaciones de viajeros de Adif se gestionan de forma especializada en función de su tipología y características propias con el fin de ofrecer un servicio óptimo a los usuarios del ferrocarril. Asimismo, su ubicación privilegiada y la variedad de actividades que pueden desarrollarse en sus recintos, hacen de ellas una referencia comercial y de ocio para los ciudadanos, situándolas como punto de encuentro. Así, han señalado que estos trabajos contribuyen a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretamente al ODS 9 (Industria, Innovación e Infraestructura) y al ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles). El contrato incluye las operaciones y trabajos necesarios para llevar a cabo los mantenimientos preventivos, correctivos, conductivos y de conservación sistemática, con objeto de lograr la correcta conservación de los espacios e instalaciones de la estación.

Los procesos de mantenimiento se agrupan en tres actividades principales: mantenimiento preventivo (programado según estado y controles legales), mantenimiento correctivo y actuaciones de mejora. Los gastos de conservación y mantenimiento se cargan a la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio en que se incurren. Los Procesos Productivos en el mantenimiento de la infraestructura engloban a la totalidad de los trabajos operativos y buscan optimizar el rendimiento de la infraestructura e instalaciones para asegurar un nivel adecuado de seguridad y fiabilidad. Se clasifican en tres grandes actividades que afectan a las especialidades técnicas de infraestructura, vía, señalización, electrificación y telecomunicaciones.

Los trenes de Renfe obtienen el sello SGS

Renfe ha obtenido el sello SGS “Disinfection Monitored” para toda su flota de trenes Ave, Larga Distancia y Avant, que certifica la eficacia en los resultados de los protocolos de limpieza y desinfección. Este sello avala niveles óptimos de desinfección en todas las superficies del tren frente a un amplio espectro de bacterias y virus, entre los que se encuentra la Covid-19.

La empresa SGS, líder mundial en inspección, verificación, ensayos y certificación, realiza minuciosas evaluaciones comparativas antes y después de la limpieza de los trenes, con el propósito de certificar la eficacia en el resultado de los protocolos establecidos para la limpieza y desinfección. Los procedimientos de inspección constan de las siguientes acciones: verificación con hisopos de ATP para la detección de contaminación de origen biológico en superficies; identificación y marcados fluorescentes (solo visibles bajo luz ultravioleta) de las zonas de alto riesgo de contacto que permiten la comprobación posterior de la eficacia y alcance de las labores de limpieza; y toma de muestras para análisis en laboratorio de elementos contaminantes, especialmente de la Covid-19. Esta certificación obtenida por Renfe se añade a la emitida por Aenor en junio de 2020 sobre los protocolos frente a la Covid-19 aplicados en la flota de trenes de Alta Velocidad, Larga Distancia y Avant.

La obtención del sello SGS y de la certificación Aenor suponen un paso más del programa Tren Seguro desarrollado por Renfe para ofrecer a los viajeros la máxima seguridad para sus desplazamientos en tren. La combinación de ambas certificaciones convierte los servicios de Renfe en una opción de transporte que ofrece los más altos estándares de seguridad, dado que Aenor certifica los protocolos de limpieza y desinfección implantados por la compañía, y SGS completa el proceso de verificación amparando la eficacia en la aplicación de estos procesos mediante el análisis de sus resultados. Los viajeros de los trenes pueden acceder a los detalles de esta certificación a través de un código QR del sello SGS que Renfe ha colocado en el interior de los trenes junto al distintivo de la certificación Aenor.

Con esta iniciativa, Renfe pone de manifiesto su compromiso con los clientes, a quienes ha situado en el centro de su estrategia de gestión desde el inicio de la crisis sanitaria. El programa Tren Seguro, en constante desarrollo y ampliación, contempla la implantación de todas las medidas necesarias para ofrecer la máxima confianza y seguridad en la recuperación progresiva de los hábitos de movilidad. De esta forma, Renfe se posiciona como una de las opciones más seguras para el transporte de viajeros.

SGS es la empresa líder mundial en inspección, verificación, pruebas y certificación. SGS es reconocida como el punto de referencia global de calidad e integridad. Con más de 89.000 empleados, SGS opera una red de más de 2.600 oficinas y laboratorios en todo el mundo. Dispone de una amplia gama de servicios de inspección y verificación líderes en el mundo, como la comprobación del estado y el peso de las mercancías comercializadas en el transbordo, que ayudan a controlar la cantidad y la calidad, y a cumplir todos los requisitos normativos pertinentes en las diferentes regiones y mercados. Gestiona una red mundial de instalaciones de pruebas, dotadas de personal con conocimientos y experiencia, que le permiten reducir los riesgos, acortar el tiempo de comercialización y probar la calidad, la seguridad y el rendimiento de sus productos en relación con las normas de salud, seguridad y reglamentarias pertinentes. Su participación resulta fundamental para demostrar que productos, procesos, sistemas o servicios cumplen las normas y reglamentos nacionales o internacionales o las normas definidas por el cliente, mediante la certificación. SGS se asegura de que los productos y servicios cumplan con las normas mundiales y los reglamentos locales. Combinando la cobertura global con el conocimiento local, la experiencia y los conocimientos sin igual en prácticamente todas las industrias, SGS cubre toda la cadena de suministro desde las materias primas hasta el consumo final.

Metro Madrid, en servicio ininterrumpido

Metro de Madrid lleva funcionando desde el pasado viernes “sin interrupción 24 horas” , de acuerdo con lo que ha querido celebrar el Consejero de Transportes de la comunidad, Ángel Garrido, quien se congratula por el servicio que presta el suburbano que continúa en activo para “facilitar desplazamientos necesarios”. Garrido ha querido felicitar a los trabajadores de metro por hacer posible que haya funcionado de forma ininterrumpida durante más de 100 horas. Por cuarta noche consecutiva, según comunican desde Metro de Madrid, los trenes del subsurbano seguirán operativos de madrugada.

Tal y como precisan desde desde el suburbano a través de su perfil oficial en Twitter, “todas las líneas están en funcionamiento” a excepción de la línea 1 de Metro Ligero entre Las Tablas y Virgen del Cortijo, sin servicio desde el lunes. En el servicio de Metro Ligero, según lo que ha comunicado Ángel Garrido en la red social, se ha recuperado también el funcionamiento del Metro Ligero Oeste, con la línea ML2 entre Colonia Jardín y Prado del Rey y la ML3 entre Colonía Jardín y Cocheras. Por lo demás, las instalaciones del suburbano operan con normalidad, con alguna incidencia en tren que ha afectado únicamente a la línea 9.

Aunque desde Metro señalaban que el suburbano estaba funcionando a pleno rendimiento, desde primera hora de la mañana se registraron “frecuencias alteradas por trenes que no pueden salir de los depósitos debido al hielo”, lo que implicaba esperar más tiempo en el andén para poder llegar hasta la estación de destino, con aglomeraciones incluidas ante tal demanda de viajeros que se han repetido en la mañana de este martes. En la hora punta de este lunes, entre las 6.00 y las 8.00 horas de la mañana, un 21% más de viajeros optaron por utilizar el Metro de Madrid para desplazarse por la ciudad. Las cifras de usuarios de este martes también son superiores a los de otras semanas, aunque al funcionar ya parte de la flota de autobuses no se registraron guarismos tan altos. De nuevo las frecuencias son superiores a lo normal, lo que provoca aglomeraciones en las estaciones.

“El servicio que presta Metro de Madrid es seguro y lo ha sido a lo largo de todos estos meses. Hay que saber que el Metro de Madrid renueva constantemente el aire de todos sus vagones y que están señalizados todos los espacios donde se pueden sentar los ciudadanos o estar de pie con seguridad. En el Metro de Madrid lo normal es no ir abrazados ni estar sin mascarillas, ni estar comiendo, ni estar hablando y, por tanto, sí es un lugar seguro”, explica la presidenta de la Comunidad de Madrid ante las críticas. La dirigente popular dice que es consciente de que tienen que ir reforzando algunos servicios y que es normal que el Metro esté abarrotado porque es la única opción que tienen los ciudadanos si las carreteras y las calles están cortadas por la nieve.

Una curiosidad. Un viajero de metro captó la imagen del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, en el suburbano y envió la instantánea al programa de Antena 3 Espejo Público. El programa dirigido por Susanna Griso compartió la imagen en la que se ve al epidemiólogo sentado mirando su teléfono móvil. Simón, como otros muchos madrileños, se trasladó a su trabajo en el metro, el único medio de transporte que funciona con normalidad desde que la borrasca Filomena colapsó la Comunidad de Madrid.

“El principal peligro ahora son las placas de hielo, tanto para coches como para peatones”, asegura el alcalde de Madrid que recomienda a los ciudadnos que viven en la capital que, si pueden, se mantengan en sus domicilios. Desde este martes, los primeros autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) han vuelto a rodar por Madrid tras no poder prestar servicio desde el sábado ante las circunstancias meteorológicas excepcionales que provocó la borrasca Filomena y la cantidad de nieve acumulada en las calles de la capital. De acuerdo con lo que comunica EMT Madrid en una nota informativa publicada en su sitio web, se han activado este martes un total de 28 líneas de autobuses, “priorizando aquellas que garantizan la movilidad a los hospitales para trasladar a usuarios y sanitarios a estos centros”. Además, vuelve a estar operativa, aunque con cambio de recorrido, la línea con destino a Mercamadrid (T-32 Legazpi-Mercamadrid), “con el objetivo de facilitar el acceso a esta importante plataforma logística”.

El servicio de Cercanías de Renfe en Madrid, “el núcleo de toda España más afectado por el temporal” de acuerdo con lo que señala el operador ferroviario en su página web, está viviendo este martes una jornada de incidencias y retrasos debido a las averias en trenes que afectan desde primera hora de la mañana a las líneas C2, C3, C5 y C7. ” Las frecuencias de paso de trenes se irán recuperando de forma paulatina desde el martes 12 de enero, según vayan entrando en servicio trenes que se encuentran en vías de apartado, en las que es necesario descongelar desvíos y retirar nieve de los trenes”, comenta Renfe al respecto. Aunque en líneas como la C5 la frecuencia de paso de los trenes es de tan solo 15 minutos, para viajar hacia otros destinos de fuera de la capital habrá que esperar hasta 50 o 60 minutos.

2021 será Año Europeo del Ferrocarril

Los viajes por ferrocarril son ecológicos, cómodos y seguros, y el ferrocarril desempeñará un papel clave en los esfuerzos de la UE por lograr la neutralidad climática a más tardar en 2050. Los negociadores del Consejo y del Parlamento Europeo han alcanzado un acuerdo provisional sobre la designación de 2021 como Año Europeo del Ferrocarril. A lo largo del año habrá una serie de actos y otras iniciativas destinados a aumentar el número de personas y mercancías que viajan por ferrocarril, en consonancia con los objetivos del Pacto Verde Europeo. El acuerdo provisional que se ha alcanzado está sujeto a la aprobación del Consejo. La Presidencia tiene intención de someter el acuerdo a la aprobación del Comité de Representantes Permanentes (Coreper) del Consejo la próxima semana.

El ferrocarril es la respuesta a muchas cuestiones críticas en el ámbito de la movilidad, como la neutralidad climática, la eficiencia energética, la resiliencia frente a las crisis y la seguridad. El Año del Ferrocarril tiene por objeto imprimir un impulso al sector y animar a un mayor número de turistas, profesionales y fabricantes a optar por el tren. De esta forma, se promoverá el ferrocarril como un modo de transporte sostenible, innovador y seguro, capaz de garantizar servicios esenciales incluso en crisis imprevistas. Ello ha quedado demostrado con el papel estratégico que está desempeñando el ferrocarril en el mantenimiento de conexiones cruciales durante la pandemia de Covid-19 para el transporte tanto de personas como de bienes esenciales.

Otros objetivos para el año serán la sensibilización sobre la dimensión transfronteriza europea del transporte ferroviario y el aumento de su contribución a la economía, la industria y la sociedad de la UE. Se pedirá a la Comisión que considere la posibilidad de poner en marcha dos estudios de viabilidad. Uno se centrará en la creación de una etiqueta europea para promover las mercancías transportadas por ferrocarril, y el otro estudiará la idea de un índice de conectividad ferroviaria, similar al que ya existe para el transporte aéreo. Se invita a la Comisión a informar al Consejo y al Parlamento Europeo de sus planes a más tardar en marzo de 2021.

El transporte es responsable de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE, y las emisiones que emite siguen aumentando. Para alcanzar el objetivo de la neutralidad climática de aquí a 2050, recogido en el Pacto Verde Europeo y refrdendado por el Consejo Europeo, las emisiones procedentes del transporte deben reducirse en un 90 %. Un viaje por ferrocarril emite mucho menos CO2 que un viaje equivalente por carretera o por vía aérea, y el ferrocarril es el único modo de transporte que viene reduciendo sistemáticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero desde 1990. En la actualidad, el 75 % del transporte interior de mercancías se efectúa por carretera.

Por lo que respecta a la política de la UE en materia de transporte por ferrocarril, 2021 será el primer año completo en que se pongan en ejecución en toda la UE las normas acordadas en el marco del cuarto paquete ferroviario. Dichas normas tienen como finalidad abrir el mercado de los servicios nacionales de transporte de viajeros por ferrocarril y reducir los costes y la carga administrativa para las empresas ferroviarias que operan en la UE.El cuarto paquete ferroviario reformará el sector del ferrocarril de la Unión Europea al fomentar la competencia y la innovación en el mercado interior. La aplicación de las normas de este paquete permitirá mejorar la calidad del servicio público de transporte ferroviario y hará a las empresas ferroviarias europeas más competitivas. Este paquete incluye seis propuestas legislativas y está diseñado para eliminar los últimos obstáculos a la creación de un espacio ferroviario europeo único.

Actualmente, cada país utiliza sus propias normas de seguridad y sistemas técnicos. Los 27 países europeos tienen sus agencias nacionales, que utilizan en total unas 11.000 reglas. Por lo tanto, la red ferroviaria está bastante fragmentada. Al eliminar los últimos obstáculos y barreras al espacio europeo único, la legislación contribuirá a crear un transporte ferroviario más competitivo, con mejores conexiones entre la Unión Europea y sus países vecinos.

Renfe invertirá 857 millones en 2021

Renfe invertirá 857 millones de euros en 2021, lo que supone un incremento del 116,4% respecto al presente ejercicio, según explica el presidente de la compañía, Isaías Táboas, en su comparecencia en la Comisión de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Congreso de los Diputados. Táboas, que ha presentado los presupuestos del Grupo Renfe para el próximo año, ha destacado que más de las tres cuartas partes de esta inversión (660 millones de euros), se destinarán a material rodante. De esa cantidad, 300 millones de euros serán para nuevas compras de material, y más de 300 millones para mejoras de la flota ya existente.

El presidente de Renfe ha detallado las cuestiones más relevantes de los presupuestos del Grupo, que se enmarcan en los objetivos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana para 2021, particularmente identificados con el impulso de la recuperación económica y la reorientación de la política de movilidad, para hacerla más inclusiva, sostenible y digital. Isaías Táboas ha explicado que, como ocurre en el conjunto de las cuentas públicas, los presupuestos para el próximo ejercicio están afectados por la pandemia a la Covid-19. Tras el estado de alarma y el confinamiento que tuvo lugar el pasado mes de marzo, la demanda cayó hasta un 95%. A este respecto, el número de viajeros de servicios comerciales se recuperó a lo largo de los meses de junio y julio, hasta alcanzar un máximo que suponía el 40% de la demanda registrada en el mismo periodo de 2019. Actualmente, con la segunda ola de la pandemia que ha originado restricciones a la movilidad prácticamente en todo el territorio nacional, la demanda en servicios comerciales representa alrededor de una cuarta parte de la que había el pasado año.

Según ha señalado el presidente de Renfe, hay un gran nivel de incertidumbre ante las dudas sobre la evolución de la pandemia, lo que está afectando a los hábitos de movilidad de los usuarios. “Por esta razón, estamos actualizando de forma permanente el Plan Estratégico que elaboramos tras mi incorporación al Grupo Renfe, para adaptarlo a los cambios que se van produciendo; con lo cual, estamos también generando una capacidad de resiliencia para articular respuestas ante una realidad cambiante y un escenario incierto”, ha añadido.

Precisamente para impulsar el desarrollo del Plan Estratégico, y en línea con los propios objetivos del Ministerio, Renfe va a llevar a cabo en 2021 un plan de inversiones en activos reales que alcanzará los 857 millones de euros. “Se trata de importantísimo esfuerzo que va a más que duplicar la cifra recogida en los últimos presupuestos aprobados”, ha subrayado Táboas. Más de las tres cuartas partes de esta inversión, 660 millones de euros (un 77,1%) se destinan al material rodante. Dentro de esta partida, se incluyen 300 millones destinados a renovar la flota, de los que la mitad corresponden a las adjudicaciones de las licitaciones de material de Cercanías que ya están en marcha. De ellas, ya se ha adjudicado el contrato de los denominados trenes de ancho métrico y alpinos, y está previsto que el resto de licitaciones se adjudiquen antes de que finalice el primer semestre de 2021. Asimismo, más de 300 millones de euros de la inversión presupuestada para el próximo año se destinarán a mejoras de la flota ya existente: mejoras de accesibilidad, grandes reparaciones incluidas en los planes de mantenimiento de los trenes, o mejoras en el ámbito de la seguridad en la circulación, entre otras.

El presidente de Renfe ha resaltado, por su importancia, el proyecto para la implantación de controles de acceso inteligentes, dotado con 13,2 millones de euros, cuya financiación se prevé que corra a cargo del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea. Este proyecto va a aportar soluciones innovadoras para la gestión de grandes flujos de personas en las estaciones de Cercanías, por un lado facilitando el tránsito por las mismas y minimizando el tiempo dedicado al acceso por los puntos de control o la obtención del billete; y, por otro lado, aplicando nuevas tecnologías que permitirán detectar aglomeraciones por encima de los estándares admitidos y tomar decisiones en tiempo real para reconducir los flujos de viajeros, incluso modificando la planificación de la frecuencia del paso de trenes.

Igualmente, ha hecho hincapié en el desarrollo de la plataforma integral de movilidad “Renfe as a service (RaaS)”, una herramienta digital que va a ofrecer una solución integral de movilidad a todos los ciudadanos, permitiendo planificar viajes punto a punto y reservar todos los servicios necesarios. La previsión es que esta nueva plataforma pueda entrar en funcionamiento a finales de 2021, y que aporte unos ingresos adicionales de 100 millones de euros en los cuatro años siguientes.

Además, Táboas ha recordado el proyecto de Centros de Competencias Digitales por el que Renfe detecta aquellas actividades factorizables vinculadas a servicios digitales, que pueden desplazarse desde las grandes ciudades a zonas en riesgo de despoblación y con baja demografía, en las que la compañía dispone de inmuebles con poco o sin ningún uso. Este proyecto ha comenzado con los dos Centros de Competencias Digitales que se ubicarán en Teruel y en Alcázar de San Juan, que fueron presentados recientemente.

Respecto al presupuesto de explotación para 2021, el presidente de Renfe ha insistido en que se encuentra condicionado de manera muy significativa por la pandemia. “Nuestras previsiones respecto al principal motor de la actividad de Renfe, que es el transporte de viajeros de servicios comerciales, son que, en el mejor escenario, a finales de 2022 podríamos situarnos en niveles de demanda similares a los de 2015”, ha indicado. Además, el próximo año se va a producir un hito sin precedentes en el ámbito ferroviario, como es la liberalización del transporte interior de viajeros, que situará en la primavera de 2021 a un nuevo competidor (SNCF), prestando servicios de transporte en los principales ejes de alta velocidad. “En cualquier caso, nuestra expectativa para 2021, coincidente con las del Gobierno, es que se inicie la recuperación de la demanda”, ha resaltado Táboas.

La previsión de ingresos totales de Renfe para 20121 se sitúa en 3.807 millones de euros, lo que supone un incremento del 19,6% respecto a la previsión de cierre de 2020. De este volumen de ingresos, 2.053 millones de euros corresponden al importe neto de la cifra de negocios del Grupo, constituido básicamente por la venta de títulos de transporte de viajeros y mercancías. La siguiente partida de ingresos por orden de magnitud corresponde a la compensación por la prestación de Obligaciones de Servicio Público en el transporte de viajeros, tanto de la Administración General del Estado como de la Generalitat de Cataluña, que se prevé que alcance los 1.356 millones de euros.

En lo que se refiere a los gastos de explotación del Grupo, los gastos de personal ascienden a 1.009 millones de euros, considerando un número medio de empleados de 15.776, que son 500 personas por encima de los del cierre previsto de 2020. Asimismo, el gasto por cánones ferroviarios asciende a 1.140 millones de euros en 2021, y el gasto previsto en energía se sitúa en 224 millones. Fruto de esta evolución de los ingresos y gastos, la previsión para 2021 es alcanzar un EBITDA positivo de 287 millones de euros, como consecuencia del resultado de explotación (-98 millones de euros) y las amortizaciones del inmovilizado (385 millones de euros). En cuanto al resultado financiero, el importe previsto para 2021 se sitúa en un importe de -52 millones de euros, 5 millones por encima del cierre de 2020, y coherente con la solicitud de incremento de endeudamiento de 780 millones de euros incluida en los presentes presupuestos.

La incorporación de las amortizaciones (385 millones de euros) y del resultado financiero (-52 millones de gastos financieros más 8 millones de participaciones en beneficios de sociedades puestas en equivalencia) a la citada previsión de EBITDA, sitúa el resultado antes de impuestos para 2021, en -142 millones de euros. “De esta forma, a pesar de que en 2021 vamos a continuar sufriendo el impacto de la pandemia y sus consecuencias económicas, este ejercicio presentará ya una mejora de más del 30% sobre la previsión de cierre de 2020. Y puedo anunciarles que nuestra previsión es volver a la senda de resultados positivos para el Grupo Renfe en 2022, si la consolidación de la recuperación se desarrolla como se prevé”, concluyó Táboas.

Febril actividad del ferrocarril chino

Los viajes de pasajeros por ferrocarril en China podrían alcanzar los 108 millones durante la temporada alta de vacaciones con motivo del Día Nacional y el Festival de Medio Otoño, según los últimos datos del sector. El Grupo Estatal de Ferrocarriles de China prevé que el país registre un promedio diario de 9,82 millones de viajes entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre. Se espera que el número de viajes diarios alcance este jueves los 13 millones, marcando un nuevo récord tras el brote de la epidemia de Covid-19.

Las autoridades ferroviarias pondrán más trenes en operación para abordar el incremento de la demanda de transporte por esta vía con fines de turismo y visitas a la familia. China celebra su Día Nacional el 1 de octubre, que este año coincide con el Festival de Medio Otoño, extendiendo el período vacacional por ocho días hasta el 8 de octubre. La emisora estatal CCTV mostró imágenes de estaciones de tren en Guangzhou y Shanghai completamente llenas de gente.

La Semana Dorada marca la fundación de la República Popular China en 1949 y es testigo de un sorprendente movimiento anual de personas que intentan volver a casa o tomar vacaciones. Las cifras estatales calculan que habrá más de 550 millones de viajes en estas vacaciones de ocho días, el feriado más largo junto al Año Nuevo Lunar. Según el Ministerio de Transporte, se espera un promedio de 51 millones de viajes por carretera por día, un aumento del 1% al 3% con respecto al año pasado.

El turismo interno explotará tras un año marcado por la pandemia. Ya no queda ninguna restricción a la hora de que el ciudadano chino se pueda mover libremente por el país. Y, según la agencia de viajes Ctrip, una de las ciudades más visitadas estos días será Wuhan, epicentro de la pandemia. La escala de movimientos masivos en un período tan corto es impensable en muchas partes del mundo donde los gobiernos todavía están luchando para controlar las infecciones que se disparan. Pero por ahora, dado que la propagación regional de China es casi nula y que algunas de las medidas de control fronterizo más estrictas del mundo, el virus preocupa mucho menos a los veraneantes chinos.

China no ha informado de casos de síntomas de transmisión local desde mediados de agosto, y está examinando estrictamente a los que entran en el extranjero y a los trabajadores con riesgo de exposición al virus. La semana pasada, dos trabajadores portuarios que descargaban mariscos congelados importados de Qingdao encontraron una infección local asintomática por primera vez en más de un mes después de dar positivo para el virus en pruebas de rutina.

Los viajes nacionales han vuelto a la vida y han dado un impulso a la economía después de que el virus cerrara los negocios y ahuyentara a los turistas tras su aparición en Wuhan a finales del año pasado. Se harán más de 600 millones de viajes durante las vacaciones, un 20% menos que hace un año, estimó Ctrip, pero aún así obligarán al ferrocarril estatal a poner 1.000 trenes más al día. Alrededor de 108 millones de pasajeros viajarán en tren durante los ocho días de vacaciones – alrededor de 13,5 millones al día. Es probable que lleven el gasto tan necesario a zonas remotas de China; el año pasado, los viajeros gastaron 9.500 millones de dólares durante la Semana Dorada.

India desbloquea 80 nuevos trenes

La Compañía Nacional de Ferrocarriles de India asegura que pondrá en marcha otros 80 trenes especiales a partir del 12 de septiembre, con el fin de aumentar las opciones de movilidad interestatal e intraestatal para los pasajeros. Las reservas para estos trenes comenzarán el 10 de septiembre. El Ministerio de Salud declaraba el jueves que la India está llevando a cabo el proceso de desbloqueo, a pesar del aumento de los casos de Covid-19, con las precauciones, preparación y conciencia adecuadas.

El Secretario de Salud, Rajesh Bhushan, asegura que cinco estados – Andhra Pradesh, Delhi, Karnataka, Tamil Nadu y Maharashtra – representan actualmente el 70% del total de muertes por el coronavirus en el país. Pero sólo dos estados – Karnataka y Delhi – muestran un aumento en las muertes diarias. India ha decidido reanudar las operaciones industriales y comerciales, el transporte público y los templos, entre otros sectores para proseguir con el desbloqueo del país, aunque el gobierno pide que se intensifique la vigilancia. La estrategia ahora cambia claramente de la restricción de encierro a la gestión de zonas de contención con un control efectivo del perímetro, de modo que se reanude la vida normal de las personas. Y eso supone desbloquear el transporte ferroviario.

“Hemos estado monitoreando la ocupación de nuestros trenes y hemos comprobado que algunos convoyes estaban sobreocupados. Teniendo en cuenta esto y la situación de Covid-19, vamos a aumentar el servicio con 80 nuevos trenes, que comenzarán a funcionar dentro de una semana. Todos estos trenes serán trenes especiales reservados“, explicaba este sábado el presidente de la Junta de Ferrocarriles, Vinod Kumar Yadav. El recorrido que realizarán estos trenes será el mismo que el de los trenes regulares, lo mismo que la duración del servicio. Las paradas serán restringidas, aunque es probable que los respectivos gobiernos realicen alguna correción. Algunos de estos trenes son el Prayagraj-New Delhi Humsafar Express, el Dehradun-Kota NandaDevi Express, el Delhi-Bhagalpur VikramShila Express.

Los ferrocarriles indios han suspendido todos los trenes de pasajeros por la imposición de cierre nacional desde el 25 de marzo. Sin embargo, reanudó sus servicios de manera escalonada, con los trenes Shramik Special para ayudar a los trabajadores migrantes a llegar a sus estados de origen desde el 1 de mayo. A partir de entonces, también puso en marcha 230 trenes especiales en todo el país. Incluso cuando el transportista nacional estaba listo para hacer funcionar más trenes desde julio, varios estados solicitaron a los Ferrocarriles de la India que cancelaran algunos de los trenes de pasajeros debido al aumento del número de casos de covid 19.

Ahora Yadav dice que se han introducido 80 trenes teniendo en cuenta la situación de covid-19, y también para permitir la migración inversa de trabajadores a las zonas urbanas para trabajar, con el país entrando en el desbloqueo parcial. Los Ferrocarriles de la India también introducirán trenes duplicados en los lugares donde haya una larga lista de espera, para garantizar la disponibilidad de transporte. El transportista nacional tiene previsto poner en marcha estos trenes clónicos de forma gradual en los próximos 15 días.

“Hemos estado monitoreando la ocupación de todos los trenes. En los casos en que creemos que la ocupación ha aumentado y que la lista de espera es de más de 10 días, para esos trenes, haremos funcionar trenes clonados o duplicados. Estos trenes funcionarán antes que los trenes habituales, de modo que para estos no existirá la lista de espera”, explica Yadav a los periodistas en una sesión informativa virtual. Con la puesata en servicio de los nuevos convoyes, circularán 230 trenes, aunque algunos pueden ser cancelados debido a la limitada ocupación. Si hasta ahora la ocupación media era del 75%, aumentará a más del 80%. Una vez que se resuelva este problema, la Junta de Ferrocarriles piensa abordar la situación del metro de Calcuta junto al gobierno de Bengala Occidental.

Oficios del tren: factor

El tráfico ferroviario circula coordinadamente por una inmensa red en la que cada día se producen cientos de cruces de trenes, salidas y llegadas a estaciones. Para mantener todo este complicado mecanismo funcionando a pleno rendimiento, y evitar, en la medida de lo posible, que las incidencias afecten a la normalidad del tráfico, se cuenta con una red de Centros de Gestión de Tráfico, que controlan y coordinan la explotación ferroviaria. A estos organismos se vinculan los Gabinetes de Circulación que son dependencias atendidas por personas que, a través de un enclavamiento y de forma local, gestionan el tráfico ferroviario en su zona de influencia, que normalmente es la estación en la que se encuentran y los tramos de línea desde y hasta las estaciones colaterales.

En el sentido estricto de la explotación ferroviaria, las estaciones son aquellas instalaciones que se encuentran situadas entre las agujas de entrada y salida y cuyas funciones se presentan como la suma de diferentes actividades complejas relacionadas, básicamente, con la circulación y clasificación de los trenes y con la asistencia a los usuarios. Las estaciones se convierten en uno de los principales símbolos de las compañías que “movidas por el ansia de ofrecer, sobre todo en las grandes ciudades, edificios de carácter monumental que mostraran su poderío, construyen sus estaciones concebidas como para la eternidad…” (Mercedes López en “Historia de las estaciones de MZA”) hecho que explica en gran medida, que durante muchos decenios no se construyesen estas infraestructuras de forma común para diferentes compañías.

Estos espacios constituyen, desde un punto de vista exclusivamente técnico, un espacio organizado racionalmente que garantiza de la forma más eficaz posible la realización de todas las actividades ferroviarias (salidas y llegadas de trenes, facturación de equipajes y mercancías, venta de billetes, esperas, despedidas y recibimientos de personas, etc.) como bien refleja el escritor y periodista Mesoneros Romanos (aunque recurra a los ferrocarriles belgas). “¡Qué precisión de movimientos en las estaciones o puntos de descanso, para dirigir metódicamente y con una asombrosa celeridad el relevo continuo de los viajeros y sus equipajes, la inspección prudente de las máquinas! ¡Qué método, orden y sabia administración en el desempeño de tantas oficinas; en las innumerables anotaciones de tantos viajeros; en el peso, colocación y trasiego de sus equipajes; en la carga del sinnúmero de mercancías, efectos y animales, que ocupan los carros últimos del convoy”.

Las estaciones ferroviarias viven durante muchos decenios una lucha interna entre las pulsiones que buscan, por un lado, la realización del servicio ferrovviario y, por otro, la canalización de diferentes valores simbólicos ajenos a su naturaleza más primarias. Como característica común a todos los agentes que en ellas tienen empleo, se destaca la proyección pública de sus trabajos. Y su clasificación atiende más a las características laborales y de oficio que al servicio al que pertenecen, de tal forma que esos ferroviarios se pueden agrupar por el particular desarrollo de funciones tan distintas como jefes de estación, factores de circulación, maquinistas, fogoneros, ayudantes e interventores. Cada uno de estos empleos tienen cometidos profesionales específicos, que en muchos casos son interdependientes, y que requieren, más de lo que a primera vista parece, de una colaboración para la eficaz circulación de los trenes.

Los jefes de estación y factores de Circulación son agentes que tienen como emblema la representación de la empresa dentro y fuera de la estación, entre otros aspectos, en el espacio que va de aguja a aguja. Se trata de la máxima autoridad de la compañía en su ámbito de actuación y responsable de lo que ocurra en la estación. Evidentemente esto se manifiesta en su trabajo y en su apariencia y vestuario. Trabaja para la red mediante cometidos muy específicos y es responsable de las personas que se emplean directamente en la estación, como los factores. Esta figura es una imagen paradigmática del trabajo de estaciones, visible para los propios ferroviarios y para los usuarios del tren.

El factor es el agente ferroviario cuya misión a veces comprende la enorme responsabilidad de asegurar la circulación de los trenes y, en otras ocasiones, la de desempeñar trabajos completamente comerciales, como son la facturación y despacho de mercancías, tasación de la cuantía de los portes. Y también las comunicaciones entre su residencia y otras localidades. El factor de estación puede definirse como un jefe en pequeño, ya que su actividad en las estaciones pequeñas es la misma del jefe, aunque le esté subordinado jerárquicamente, y en las estaciones grandes es parte de la actividad de la estación, dirigida por el jefe, claro está.

Un factor tiene que conocer muchas cosas. Por lo pronto, el reglamento perfectamente, para poder dar órdenes a los trenes en consonancia con las del momento; pide la vía a la estación inmediata para el tren que va a llegar a la suya; comunica la salida de éste inmediatamente de producirse, y concede o no la vía que le pide la estación anterior para poder admitir un tren. En consecuencia, manda u ordena al mozo encargado de ello las agujas y señales exteriores de la estación con objeto de que, al llegar a las mismas, el tren de que se trate las encuentre en posición conveniente al desarrollo del itinerario que venga siguiendo. Luego da cuenta al puesto de mando de la hora en que el tren entra y sale de su estación, o de su paso por ella.

Cuando aún no existe el teléfono, el factor domina el telégrafo para comunicarse con las estaciones; si es a la larga distancia, mediante el morse, con su cinta llena de rayas y puntos, y si la comunicación se produce entre estaciones colaterales, se vale del endiablado telégrafo de cuadrante Bréguet, en el que es preciso tener la vista muy habituada para recoger rápidamente las letras, en las que la aguja se detiene sólo un momento insignificante. Tiene que saber también el factor bastantes cuestiones comerciales para poder informar a los clientes sobre precios de transporte, tanto en viajeros como en mercancías, discutir con ellos las reclamaciones y, con las escritas, hacer su debido trámite. Disponer de un modo inteligente el cargamento de los vagones es también un arte que debe dominar este agente ferroviario. Llevar la cuenta de los ingresos y de los pagos y despachar los billetes, que es igualmente misión suya en algunas ocasiones, y siempre cuando sustituya al jefe de estación. Como se ve, son bastantes las ramas que abarca la actividad de un factor; pero además debe mostrar tacto y, como se dice coloquialmente, ‘mano izquierda’ en su trato con los clientes, pues un factor, aun fuera de su servicio, suele pensar en el ferrocarril y tratar de atraer clientes para el mismo.

“Debe, pues, hacer cuanto esté de su parte para que al ferrocarril se le vea con simpatía, en lo que resulta un verdadero delegado de lo que hoy llamamos relaciones públicas y desarrolla una actividad de captación muy útil para el ferrocarril. Todo esto, que puede parecer a primera vista muy amplio y difícil, en la realidad es susceptible de ser desarrollada esta actividad al cabo de algún tiempo de práctica. Para ello necesita, aparte de las cualidades naturales, los conocimientos necesarios, que si no los tuviese no sería factor. Resulta muy conveniente y ayuda mucho poseer un verdadero ‘orgullo del oficio’, pues un factor que se siente orgulloso de serlo, sólo con ello, ya pone en su actividad una carga vital tan enorme que se le hará difícil aquélla y verá llegar los resultados positivos sin tener que esperar mucho”. De esta forma, glosa la figura del factor uno de los redactores que Vía Libre tiene a mitad de la década de los 60.

El factor de Circulación es hoy una categoría laboral. La posición funcional es la de jefe de Circulación o auxiliar de Circulación, según la función que realice en el momento. Por tanto, un factor de Circulación será el jefe de Circulación de una estación en la que tiene el mando local y es el responsable de la circulación de los trenes que pasen, salgan o terminen en y por su estación y de los trabajos que se realicen en la misma.

El factor es una clase profesional ferroviaria, de la familia de Movimiento, especializado en tareas de circulación. Normalmente se encuentra al cargo de una estación y asume con ello las responsabilidades inherentes de la categoría operativa de jefe de Circulación. En otros casos, puede ser un subordinado del jefe de Estación y actúa a las órdenes de este. Normalmente trabaja en los gabinetes de circulación y, en el caso de trabajar con otros agentes de su esfera de forma simultánea, el de mayor graduación o mayor antigüedad asume las funciones de jefe de Circulación y el segundo pasa a ser subordinado del primero.

Según determina el reglamento, constituyen esta categoría los que están autorizados para prestar servicio de circulación en estaciones de cualquier clase. En consecuencia. sin perjuicio de las funciones. que explícita o implícitamente puedan corresponder a su clasea, todo agente viene obligado a desempeñar también aquellas otras que se les encomienden, que sean propias de las categorías del correspondiente grupo que tengan señalado un tipo de salario igual o infer1or, sin que ello determine cambio alguno de estrato ni de retribución. Asimismo, vienen obligados a realizar las funciones que se les encomienden propias de las categorías superiores del correspondiente grupo aquellos agentes que estén capacitados para desempeñarlas, si bien en este caso cambian de retribución y perciben las correspondientes diferencias con arreglo a las normas.

Visto lo visto no resulta fácil su identificación pura y. mucho menos, su correcto encasillamiento en una única actividad. De forma que se hace posible encontrar a un agente de estas características detrás del mostrador donde se expenden los billetes a los viajeros, o en la zona de salida de un tren y en la oficina donde se telegrafían las órdenes o en las dependencias de facturación de mercancías y equipajes. No se sorprenda el lector porque los clientes puedan confundirles, demasiado a menudo, con los jefes de estación, distinción que ni tan siquiera se hace posible a la vista de sus gorras, que presentan sutiles diferencias, que resultan inalcanzables para el profano.

(Imagen García en Trenes Hoy. Octubre 1988. Servicio ‘Lisboa-Expreso’ en Navalmoral de La Mata)

(Reglamento de Renfe. Fundación de Ferrocarriles Esppañoles. Vía Libre. Mercedes López, en “Historia de las estaciones de MZA”)

Oficios del tren: interventor

A medida que las líneas ferroviarias construidas se ponen en explotación, la demanda de empleo en el sector se diversifica. La profesión ferroviaria alberga a un amplio número de oficios vinculados no sólo con la construcción de la vía e instalaciones anexas, sino también con el movimiento de las circulaciones, el mantenimiento del material rodante y la administración del ferrocarril. Oficios tales como los de maquinistas, fogoneros, ayudantes, jefes de estación, factores, mozos de estación, interventores, personal de vías y obras, de instalaciones de seguridad, de talleres, de oficinas, etc. Todos estos grupos se subdividen a su vez en diferentes categorías que, con el paso de los años, modifican sus funciones a raíz de la implantación de procesos de producción más tecnificados. A la altura de la década de 1930, existen más de medio millar de categorías profesionales dentro de las compañías ferroviarias españolas.

Las cuatro grandes compañías ferroviarias españolas (Norte, MZA, Andaluces y Oeste) concentran el mayor número de empleados y de kilómetros de vía explotados en España antes del estallido de la Guerra Civil. De tal forma que en 1935, los efectivos de personal que se encuentran empleados en las empresas mencionadas ascienden a 93.711 trabajadores (la literatura ferroviaria considera esta cifra una aproximación, puesto que no existe un censo científico que avale el dato); 8.748 trabaja en las tareas que corresponde al movimiento de los trenes. La gestión y explotación de estas compañías ferroviarias presentan esquemas organizativos bastante similares, pioneros en su momento dentro del mundo empresarial, que deciden agrupar al personal en cuatro grandes áreas en las que se subdivide la explotación de las compañías ferroviarias: la rama administrativa, la de Explotación (también denominada de Movimiento), Vía y Obras y Material y Tracción.

El Servicio de Movimiento comprende al personal encargado, básicamente, de las tareas de circulación de trenes de viajeros y mercancías, que se distribuye en los despachos centrales de facturación de mercancías, a bordo de los propios trenes y en las estaciones. En Norte, por ejempplo, los servicios dedicados al movimiento de trenes y estaciones (Explotación) aglutinan al 40,64% del total de la plantilla, mientras que el 30,64% está representado por el servicio de Material y Tracción y el 21,28% comprende el total de trabajadores vinculados al de Vía y Obras, totalizando entre los tres el 92,56% de la plantilla. Las plantillas de Movimiento y Material y Tracción requieren de mayor necesidad de personal a raíz de la implantación en 1919 de la jornada de ocho horas, además del crecimiento progresivo del número de servicios de transporte, en especial durante dos coyunturas muy determinadas: la Gran Guerra y las sucesivas campañas militares que se llevan a cabo en el Norte de África. Movimiento y Material y Tracción son, a partir de esta época, los servicios primero y segundo respectivamente en dotación de personal.

En este servicio de Movimiento se incluye una gama amplia de funciones que dan lugar a cargos muy variados, que podemos agrupar en distintos bloques: todo lo relacionado con la formación de los trenes, preparación del itinerario o vía libre y expedición de los convoyes da lugar a a empleos como jefes de estación, subjefes, vigilantes jefes, capataces de maniobras, guardagujas, telegrafistas, faroleros…; las relaciones con los usuarios del ferrocarril o clientes, básicamente facturación y entrega de mercancías y expedición de billetes, son cometidos que corresponden a factores y recaudadores; las tareas de mando o conducción del tren, una vez salido de la estación, colaboración en la marcha del convoy mediante el frenado de material, carga y descarga de la mercancías al paso por las estaciones son tareas realizadas por conductores, guardafrenos y mozos de tren, a los que genéricamente se conoce, como ‘personal de tren’ (no siempre aparece en Movimiento, sino también como independientes o en Material y Tracción).

En el servicio de Tráfico (comercial), las funciones a realizar son básicamente de tipo administrativo con peculiaridades propias de la explotación ferroviaria, por lo que aparte de los jefes y agentes especializados o responsables en determinados cometidos, se encuentra abundante personal de oficina. Un grupo que se suele encuadrar dentro de este servicio, aunque no siempre, es el de los revisores de billetes o interventores en ruta, denominaciones dadas, respectivamente por MZA y Norte. Años después, estos agentes entran dentro de la categoría de servicio de Trenes, junto a maquinistas y fogoneros, jefes de tren o conductores, guardafrenos y mozos de tren.

Para el gran público, el interventor es quizá la figura más conocida ya que su trabajo le hace presente en todas las relaciones que el ferrocarril tiene con sus clientes, una vez se halla el tren en movimiento. Los viajeros les conocen coloquialmente como los revisores (en algunos lugares reciben el apodo de ‘el pica’, porque perforan los billetes para validarlos). dentro del reglamento se establece que su función sea la de ejercer el control comercial del servicio, para lo que deben fiscalizar el acceso a los trenes de viajeros, su distribución y el orden en el interior de los coches. Es una figura atractiva para la literatura y el cine quizá porque su presencia resulta cosustancial a la del tren, al menos en tiempos pretéritos. Sin ir más lejos, el dramaturgo, poeta y novelista español Ramón del Valle Inclán (Ramón María Valle Peña) se hace eco de su trabajo en su obra de índole esperpéntico ‘La corte de los milagros’. ” Retenía su marcha el tren. El revisor entró y quedóse alertado, mirando a la vía, suspenso en la actitud de cerrar la portezuela, sin recoger los billetes que le tendían los viajeros (…) Amusgaban la oreja los viajeros; las mujeres, con susto; los hombres, arrecelados. Interrogó Toñete: ¿Ocurre alguna cosa? Volvióse el revisor, cerrando la portezuela. ¡Nada! Una maleta que viaja de gorra y andamos para darle caza…”

El interventor mantiene una relación singular con algunos de los viajeros más jóvenes que tratan de eludir el pago de los billetes, para lo que hacen lo que se llama “el puente”, lo que da lugar no pocas veces a vigilancias mutuas, verdaderas persecuciones, ocultamientos en los váteres, pasos entre coches, etc. Lo que sea por eludir el pago y evitar ser ‘cazado’ en tamaña infracción. Compañeros de los que escapan alargan la labor de los revisores, con prácticas dilatorias; la más frecuente la de encontrar los billetes, que buscan y rebuscan en los recovecos más insospechados, carteras y mochilas al uso. Y esta labor de ‘caza’ no la efectúan solo por gusto, Bien es cierto que e su empeño por localizar a los infractores influye la comisión que pueden percibir por los cobros suplementarios, que deben pagar los viajeros sin billete. Pero es que, además, las compañías son muy exigentes y controlan muy de cerca su actuación.

Además del control sobre los billetes, los interventores deben “indicar en voz alta al llegar a las estaciones y apeaderos el nombre de éstos, y activar, con buenos modos, el descenso y ascenso de los viajeros”. El capítulo de prohibiciones es tan extenso que se hace imposible enumerar todos los artículos del reglamento. No puede comunicarse con el maquinista “a menos que sea para asuntos de servicio” y “no debe distraerse por ninguna causa ni hablar con los viajeros más que para darles noticias precisas respecto al servicio”. Tampoco puede permanecer dentro de los coches, más que el tiempo preciso para intervenir los billetes, y de inmediato “debe volver a la plataforma posterior del coche”. Muchos ‘debe’; demasiados.

La actividad de los interventores no está exenta de riesgos, sobre todo cuando tiene que circular por el exterior de los vehículos con el tren en marcha, para pasar de un coche a otro coche, sin más apoyo que en un estrecho estribo de madera. O en el desplazamiento por el interior de los vehículos que con su marcha traqueteante y de bamboleo complican el movimiento de un lado a otro. Y resulta aún más peligroso su trabajo cuando un pasajero malencarado se les enfrenta.

Los revisores de tren son responsables de la seguridad de los trenes, de revisar los billetes y de ocuparse de los pasajeros. También responden a las consultas de los pasajeros y les ayudan en caso necesario. Deben ayudar a los viajeros a fin de que el trayecto de tren se realice exento de problemas y comprobar en las estaciones, junto con el conductor y el personal de la estación, que el tren pueda partir con seguridad. Asimismo, verifican que las puertas estén cerradas y que los asientos reservados están señalados correctamente. Durante el trayecto, anuncian los destinos por la megafonía del tren y proporcionan información que resulte de interés, para lo que deben conocer muy bien las rutas, los horarios y la normativa. Los revisores, mientras realizan la ronda por el tren, se encargan de asegurarse de que todos los pasajeros tienen el billete válido o bien de que lo adquieren. Asimismo, responden a preguntas de los pasajeros sobre enlaces o a consultas similares. Si el tren sufre una avería, el revisor colabora con el conductor a fin de velar por la seguridad de los pasajeros y de la vía férrea.

Para desempeñar bien este trabajo, a los interventores se les recomienda ser educados y tener tacto en el trato con los pasajeros, poseer buenas habilidades comunicativas, tener habilidad para tratar con pasajeros difíciles o peligrosos y un conocimiento más que correcto de las operaciones matemáticas, ya que tienen que manejar dinero y efectuar los cambios correspondientes. Las compañías consideran necesario que estos agentes conozcan las rutas locales y nacionales, disponer de “una visión cromática normal, buena vista y buen oído“, ser amables, tener habilidades comunicativas y sociales, capacidad para sobrellevar un trabajo rutinario, prestar atención al detalle, seguir procedimientos establecidos y tratar con personas difíciles o demandantes.

“Al iniciar el servicio debe presentarse con la antelación reglamentaria, con el objeto de justificar su presencia y recibir toda la información de cualquier eventualidad que afecte al tren o trenes que haya de atender (alteraciones en la composición, retrasos, enlaces, transbordos, etc.) y recoger los listados de ocupación con reserva y la documentación precisa. Asimismo, controlará la identidad de todo el personal de servicio en el tren y realizará el control de todos los títulos de transporte, sin excepción, tanto a pie de tren como en aquellos lugares que se determinen en cada momento. Una vez superados los controles de acceso o a bordo del tren, en caso de falta de título de viaje o presentación de título insuficiente aplicará lo dispuesto en las normas o tarifas vigentes, recurriendo a la autoridad o al personal de seguridad cuando fuera necesario”. Estas son algunas de las disposiciones que les marca el reglamento.

Ahora que su figura es prácticamente inexistente (Renfe ha suprimido la categoría en muchos de sus servicios), conviene rescatar un antiguo texto publicado por Francisco Godoy Sánchez en la revista Vía Libre, donde se glosa a estos agentes y que resulta, salvada la distancia del tiempo, muy esclarecedora la visión que se tiene sobre ellos. “El interventor es un señor amable, servicial, complaciente. Es un servidor del público, al que acompaña desde que sube al tren hasta su llegada a término. El interventor saluda cordialmente, sonríe con afabilidad, se adelanta a buscar asiento, pide los billetes con delicadeza, respeta a todos los viajeros como personas dignas de la mayor consideración. El interventor cumple su deber, reconoce exactamente las disposiciones referentes a viajeros y equipajes, atiende al mejor servicio de la Renfe, exige igualmente que los usuarios viajen en regla. Pero ha cambiado su trato humano. Y los viajeros suelen también corresponder con mayor delicadeza y finura. No es raro presenciar el saludo respetuoso agetesde los viajeros cuando abre la puerta del departamento y es corriente ver cómo se cruzan unas palabras de respetuosa afabillidad. Y todo, fruto de un proceso lento, casi imperceptible”.

(Imagen Vía Libre. Fuentes. Normativa laboral de Renfe. Emerenciana Paz Juez, en “El mundo social de los ferrocarriles españoles 1857-1917. Francisco Polo Muriel, en “La depuración del personal ferroviario durante la Guerra Civil y el franquismo 1936-1975”. Vía Libre) l

Oficios del tren: mozo de equipajes

Las compañías ferroviarias se convierte rápidamente en las empresas con el volumen de empleo más numeroso del país y constituyen en un breve espacio de tiempo unas plantillas con unas dimensiones totalmente desconocidas en España. La evolución cuantitativa del empleo ferroviario no tiene parangón; a comienzos del siglo XX suma 50.783 trabajadores, que representa el 0,68%o de la población activa, el 36,7% del sector transportes y comunicaciones» y el 7,20% de las industrias manufactureras. Durante el primer tercio del siglo no deja de crecer, hasta alcanzar en 1930 las 121.945 empleos, que se traducen en un 1,41% de la población activa; el peso relativo dentro del sector se reduce, sin embargo, a los 31,37 puntos, pero aumenta ligeramente hasta los 7,55 puntos respecto a las industrias manufactureras. (En 1995 la plantilla de Renfe es la tercera más numerosa del país y representa el 5,7% del empleo fijo).

El ferrocarril se constituye, como se ve en capítulos anteriores, por un número muy alto de profesiones específicamente ferroviarias, lo que resulta obvio y evidente, pero que no se puede soslayar y dejar de lado. El nuevo medio de transporte trae nuevos empleos y oficios, como son maquinistas, fogoneros, guardafrenos, etc., pero también un número muy dispar de trabajos que, por afinidad e identidad, acabamos de describir englobados en el genérico, pero preciso, término de ferroviarios. Y con la llegada del tren se produce una nueva revolución que afecta, no ya en las costumbres sociales, sino que impacta de lleno en la concepción y desarrollo de las ciudades.

La primera línea de ferrocarril comercial une Liverpool y Manchester. Inaugurada el 15 de septiembre de 1830, se trata de una vía pública para el transporte de viajeros y cargas, que cuenta con una longitud de 54.7 kilómetros (34 millas). Al principio, o final, aparece la primera estación de ferrocarril de la historia: Liverpool Road Station en Mánchester. «La estación era muy modesta: una construcción con cinco vanos y dos pisos, una entrada tripartita y, sobre ella, ventanas también tripartitas» , describen los arquitectos de la época. En estos primeros años de existencia del ferrocarril, lo importante es que llegue el tren y se detenga. Más tarde se pensará en la estación. “La construcción de las estaciones de ferrocarril presupone la existencia de los ferrocarriles», afirma casi como un tópico Antoine Pevsner, escultor y pintor francés de origen ruso, iniciador del estilo constructivista.

La estación de ferrocarril surge, por tanto, como “dignificación del nuevo transporte en su contacto con la ciudad, elemento intermediario entre hombres y máquinas, donde se van desarrollando relaciones de mayor complejidad con el límite que la genera”, sostiene la arquitecta Esther Mayoral Campa. La relación de la estación y el tren entra dentro del contexto de la evolución misma del concepto de modernidad. Muy pronto los edificios de viajeros se convierten en polo de atracción urbana de primera magnitud dentro de la ciudad tradicional, justo cuando se culmina el derribo de las viejas murallas que constriñen el desarrollo urbano y que ven de nuevo cómo se limita su crecimiento por estas edificaciones, que desempeñan el papel de nuevo cinturón que empieza a encerrar a las ciudades (muy avanzado el siglo XX estos muros caen o se transforman en espacios comunitarios).

Resulta muy habitual que las estaciones de ferrocarril nazcan en los límites de la ciudad; y junto a ellas es frecuente encontrar otro tipo de edificios, que por su tamaño y funcionamiento, tampoco resulta posible hacerles un hueco dentro de la ciudad: plazas de toros, cuarteles, mataderos, hospitales y cárceles (durante el siglo XX, fruto del crecimiento, pasan a convertirse en zonas céntricas de las propias urbes). Desde el principio, asumen la necesidad de conectar un fenómeno artificial como el ferrocarril al espacio de los ciudadanos y actúan como nexo entre el paisaje industrial y el paisaje tradicional. “Los hombres necesitan formalizar en un edificio ese espacio intermedio que surge entre dos realidades tangentes, necesitan generar un punto de ingreso al entorno donde se inserta el ferrocarril”, según la explicación de otro arquitecto, Borja Aróstegui Chapa.

Estos edificios de viajeros asumen una situación fronteriza y polarizada, en la que quedan reflejadas muchas de las condiciones sociales, culturales, geométricas y espaciales generadas por la ciudad. “Las estaciones asumen la dualidad entre el mundo del hombre y de la máquina y lo expresan en dos piezas perfectamente distinguibles. Independientemente de la tipología de la estación, sea estación término o estación de paso, existe una clara fractura en la interpretación del lugar entre los dos elementos que las estaciones decimonónicas proponen. Por lo general, el edificio destinado al ferrocarril responde a una estructura, que como los pabellones es independiente del lugar, estas piezas de metal y vidrio, se posan sobre las vías del tren. Es un espacio interiorizado, en el cual la percepción desde el exterior no importa. Es un objeto hoy conocido, pero que en su momento representa cierto grado de abstracción. Propone una arquitectura ‘fea’ que prescinde del ornamento, y que la sociedad sólo acepta por su carácter funcional. Estos edificios se ocultan tras la pieza de viajeros, tras tapias, y construyen la transición entre lo móvil y lo estático”, explica Aróstegui.

Pero más allá de su identidad y visión arquitectónica, las estaciones constituyen el núcleo vital de la vida ferroviaria, con espacios públicos y reservados a los trabajadores de la compañía, donde se pueden entremezclar decenas de empleados, cientos de viajeros y pequeños grupos de viandantes que utilizan estos lugares para su esparcimiento. Tal mezcolanza propicia un universo ordenado y caótico a la vez, según el papel que desempeñan unos y otros. Concebidos como espacios clave dentro del sistema de transporte ferroviario, se atienden las necesidades propias del viajero y de las personas que acuden a su encuentro y satisfacen las exigencias que requieren los distintos oficios que allí se desarrollan. En muchos casos, estos edificios se convierten en el nuevo ágora ciudadano, sobre todo cuando la monumentalidad y el movimiento resultan favorables.

La presencia de personal ajeno al servicio o el pasaje lleva a las concesionarias a establecer condiciones muy estrictas para el acceso al recinto ferroviario, de tal forma que “cocheros, zagales y corredores de huéspedes” se ven obligados a permanecer fuera de las dependencias ferroviarias, a la espera de los viajeros. Las compañías se escudan para ello en que se debe garantizar el orden del servicio de los carruaje, de tal forma que hay reglamentos donde se conmina expresamente a estos a que “por ningún motivo ni pretexto puedan abandonar los pescantes de sus respectivos carruajes”, obligación evidentemente penosa bajo el sol de agosto o los fríos de enero.

“La estación se agranda, se hunde, se funde con las máquinas, hasta formar parte de su propia naturaleza. Los recorridos del tren ya no son únicamente tangentes al edificio, son consecutivos, transversales. Los hombres y las máquinas se unen en un sólo espacio. El edificio supera el concepto de tipo, esquema función-forma, para introducirnos en la megaestructura”, concluye Mayoral Campa. Los trenes salen y llegan, muchas veces, fuera del horario establecido. El vapor de las locomotoras, los silbidos de las máquinas, el humo concentrado en las marquesinas, los transeúntes apresurados, los ferroviarios atareados en una y mil operaciones forman un conjunto armónico, que se repite mecánicamente de un día para otro, como si de una coreografía ensayada se tratara.

En las atestadas estaciones, el ir y venir de los viajeros provoca una agitación constante. Entre todos los trabajadores ferroviarios que pululan por el vestíbulo, destacan los mozos o maleteros, que bien llevan atestados carros con maletas, bien esperan a los posibles viajeros para trasladar sus equipajes camino del tren o hacia la salida en busca de otro transporte. Solícitos como nadie a la búsqueda del cliente, ofrecen su mano de obra con la sonrisa en los labios y la gorra sempiterna calada sobre las cejas. No importa la edad para el uso del calificativo laboral. Son por lo general hombres rudos, experimentados en el trato con el cliente; zalameros y con mucha picaresca e ironía. Buscan la señal del cargado viajero para aliviarle de su pesadilla.

Normalmente son trabajadores que están al margen de cualquier contrato laboral con las concesionarias. Pero el jefe de estación y la Guardia Civil o la Policía saben perfectamente quién es cada cual. Vestidos con un largo blusón llegan incluso a portar al hombro fardos de cuerda para hacer aún más evidente el oficio. El servicio casi se hacea la carrera, porque deben intentar hacer el máximo de portes en cuanto el tren pare en la estación. Y, hasta que otro convoy haga su entrada, permanecen en corrillos contando historias o bebiendo en la cantina. Como todo trabajo que, en apariencia, sólo precisa de la fuerza física es menospreciado y reservado a las capas sociales más bajas.

Esta tarea menor resulta, sin embargo, importante para garantizar una mayor comodidad de los viajeros, especialmente de aquellos que se adentran en las estaciones con numerosos bultos, grande baúles a modo de equipajes en aquellos primeros tiempos del ferrocarril o pesados fardos que no se han facturado como mercancías. Y pese a que la labor tiene el reconocimiento de la clientela, las compañías remolonean a la hora de incluir a estos empleados en su estructura regular; apenas hay constancia de su presencia en los registros de las concesionarias. En la mayor parte de los casos, asumen este trabajo por su cuenta y riesgo. Algunos de estos trabajadores salen del antiguo gremio de ‘mozos de cuerda’, el personal que desarrolla tareas de transporte de grandes bultos (semejantes a los empleados de mudanza de hoy en día) bien de particulares o de empresas, para lo que portan enormes sogas, lo que da origen a su denominación.

La ausencia de documentos que den noticia de sus uniformes obliga a recurrir al material gráfico existente, recuerda Miguel Muñoz, exdirector del Museo del Ferrocarril de Madrid. Durante los años centrales de siglo XX se les ve con una blusa de color agrisado, por todo uniforme, que complementan con gorra de plato, en la que se sobrepone en la nesga (pieza de tela triangular que se agrega a una prenda de ropa para darle vuelo o la anchura que necesita) una chapa con un número identificador, aunque por lo que general este suele ir sobre la vestimenta. En años posteriores la única novedad consiste en la sustitución de la blusa por un mono de dos piezas (chaqueta y pantalón) de igual color, aunque es posible observar diferentes atavíos y colores, generalmente el azul marino, como refiere Muñoz, gran conocedor del mundo ferroviario y autor de una profusa colección de libros sobre la materia.

Este oficio ferroviario incluso se retrata con cierto cariño y añoranza en algunas películas del cine español de los sesenta y setenta. El gran maestro de periodistas Antonio Burgos también escribe sobre ellos, en julio de 2004 en la revista Hola “¡Qué tiempos aquellos de nuestros padres, en que en las estaciones había maleteros! Unos maleteros de Renfe, propios o asociados, uniformados con unos blusones como de vendedores de queso de la Mancha o miel de la Alcarria, pero en ferroviario azul marino, con una breve gorra de plato con visera de hule de las que llamaban rusas, en la que llevaban bordado el nombre de su digno oficio: “Mozo de equipajes”. Y con unos vehículos de mano que daba gloria verlos: ya grandes carros de cuatro ruedas donde cabía entero el equipaje de la compañía de doña Concha Piquer, incluidos todos sus famosos baúles; ya utilísimas carretillas de dos ruedas, en las que amontonaban las maletas y bultos con singular destreza, en pirámides de equipajes que llevaban con profesionalidad, destreza y maestría. Cada vez que llegamos a una estación o a un aeropuerto, ¡cómo echamos de menos a los maleteros! Para los que aún estamos en edad de carga y descarga es solamente un problema de comodidad, pero para las personas mayores no es un problema: ¡es que como no vayan acompañadas no pueden viajar solas! Porque ya no tienen fuerzas para bregar con las maletas, vagón arriba y vagón abajo, o de la cinta transportadora de los aeropuertos al carrito, y del carrito al taxi”. Una descripción simpática y nostálgica.

(Imagen colección Vicente Garrido. Cortesía Fototeca. Archivo Histórico Ferroviario. Museo del Ferrocarril de Madrid. Mozos de equipaje de la estación madrileña Príncipe Pío)

(Fuentes. Borja Aróstegui Chapa. “Auge y abandono de las grandes estaciones europeas y su transformación con la llegada de la alta velocidad”. Esther Mayoral Campa, en “Estaciones de ferrocarril, arquitecturas de síntesis”. Pedro Navascués e Inmaculada Aguilar, en “Introducción a la Arquitectura de las Estaciones en España”. Miguel Muñoz, en “Historia y evolución del uniforme ferroviario”. Revista Hola).