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Renfe quiere evitar la competencia de ILSA

Renfe ha presentado sus alegaciones a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) respecto al proyecto de alta velocidad ferroviaria de Intermodalidad de Levante (ILSA), empresa de los socios de Air Nostrum. La operadora ferroviaria pública alega que el proyecto de ILSA de operar un Ave privado que va a enlazar Madrid con Montpellier (Francia), con paradas en Zaragoza y Barcelona, no cumple los requisitos para ser considerado transporte internacional.

ILSA pretende lanzar un servicio que discurre desde Madrid hasta Perpiñán con paradas intermedias en Zaragoza o Barcelona, lo que implica una competencia frontal con el corredor de Renfe Madrid-Cataluña, uno de los más rentables y de mayor tráfico de la red comercial estatal. Según la documentación aportada por la participada por los socios de Air Nostrum y el Instituto Valenciano de Infertilidad, los trenes comenzarían a transitar a partir del 5 de octubre.

La CNMC ha establecido como requisito para que una ruta de alta velocidad sea considerada como transporte internacional y no doméstico aún no liberalizado, que sus trenes deberán recorrer al menos el 20% del trayecto fuera de España y conseguir allí el 30% de sus ingresos y transportar, al menos, a tres de cada diez viajeros más allá de la frontera.

Una vez concluido el plazo de presentación de alegaciones, los técnicos de Competencia las analizarán y trasladarán su propuesta al consejo del organismo, que aprobará su resolución definitiva en un plazo no determinado que, perece que va a ser favorable a abrir ya la liberalización del sector de transporte de viajeros, de acuerdo con fuentes de la CNMC. Anteriormente, la Audiencia Nacional rechazó las medidas cautelares solicitadas por el Ministerio de Fomento acerca del reglamento de liberalización creado por el regulador para frenar la entrada de empresas privadas en la alta velocidad.

ILSA está ahora en fase de búsqueda de socios, de financiación y de proveedor de locomotoras y coches, toda vez que Renfe puede poner como excusa para no alquilar su material el retraso en el macrocontrato de renovación de flota por más de 3.000 millones de euros, que sigue pendiente de licitación.

La determinación de la CNMC de abrir la puerta a los servicios internacionales de pasajeros como anticipo a la liberalización completa de 2020 está animando a otros operadores a anticiparse para ensayar trayectos, como ha hecho Air Nostrum. La última solictud de autorización que llegó a los despachos del organismo regulador fue la de Arriva, filial de la alemana Deutsche Bahn, que quiere poner en marcha una nueva línea entre Vigo y Oporto y romper el monopolio de Renfe en el noroeste de España y en la conexión con Portugal.

Sin ir más lejos, hace unos días el presidente de Alsa, Jorge Cosmen, admitía que su compañía, especializada en el transporte de pasajeros por carretera, estudia las condiciones de la liberalización del sector ferroviario comercial a nivel europeo. Sin embargo, enfrió las posibilidades de que Alsa llegue a introducirse en este mercado, dado que este está dominado por “grandes operadores públicos”, como el caso de Renfe en España. “Estos competidores son muy potentes. Los alemanes facturan más de 30.000 millones al año, y Renfe seguramente sea de los mejores en operativa”. Cosme añadió que “el transporte ferroviario tendrá más cuota de mercado en Europa”, pero “hay que ver cuáles son las condiciones de mercado y de competencia y si como empresa privada tenemos posibilidades”.

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Cercanías seguiría en manos de Renfe en 2020

Renfe podría quedarse con el monopolio de la prestación de los servicios de Cercanías y Media Distancia convencional (regionales), considerados como servicios públicos, más allá de diciembre de 2020, cuando el transporte de viajeros en tren en la UE se abra a la competencia. La operadora puede garantizarse este negocio, el que mayor número de viajeros transporta, hasta casi el año 2040 si el Gobierno español se acoge a todas las posibilidades que las directivas comunitarias sobre esta liberalización ofrecen para ello. De esta forma, la compañía ferroviaria pública tendría sólo que competir en transporte en AVE y Larga Distancia con los nuevos operadores privados que entren en el mercado.

Renfe está actualmente pendiente de lo que el Gobierno decida sobre la futura explotación de estos servicios, en los que está anunciando importantes inversiones para su mejora, como es el caso de Cercanías con la presentación de planes en las distintas poblaciones en que se presta para renovar trenes y estaciones. También está a punto de firmar un nuevo contrato-programa con Fomento por el que le encomiende la prestación los servicios públicos de Cercanías y Media Distancia, toda vez que el Consejo de Ministros aprobó en diciembre la nueva relación de líneas que los conforman. A pesar de indicar que este contrato se “firmará en breve”, Julio Gómez-Pomar, asegura que aún no se ha determinado su vigencia, el periodo de tiempo para el que se encomendará a Renfe estos servicios.

A pesar de la apertura del mercado en 2020, las normas europeas permiten que en el caso de los servicios públicos puedan seguir siendo adjudicados a Renfe “directamente”, sin competencia, hasta 2024. “Será a partir de ese año cuando ningún país pueda ya conceder los servicios públicos ferroviarios directamente a un operador”, indica el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, durante una jornada ferroviaria organizada por ‘Expansión’.

No obstante, a pesar de no poderse conceder, sí se permitirá su explotación, dado que la misma norma comunitaria contempla que hasta el mismo año 2023 se pueda conceder a un operador la prestación de Cercanías por un plazo de diez años, prorrogable por otros cinco. En el caso de que esta encomienda de explotación de servicios públicos se realizara el mismo año 2023 y se aplicara la prórroga, la prestación en monopolio de estos transportes ferroviarios se garantizaría hasta 2037.

En cuanto a los servicios que prestará en competencia desde el primer momento, el ‘número dos’ de Fomento asegura que “para Renfe no supondrán ningún reto” dado que está ya preparada. Así, se refirió a su reestructuración en cuatro sociedades, los ajustes de costes realizados, su nueva política comercial y el reciente anuncio de un AVE ‘low cost’. No obstante, Renfe también está pendiente de otra decisión del Gobierno ante la liberalización, su eventual integración con Adif en un ‘holding ferroviario’.

El secretario de Estado explica que la reforma de la Ley Ferroviaria que se tiene que acometer antes de fin de este año para adecuarla a la liberalización incluirá la posibilidad de unir la compañía ferroviaria y la gestora de la infraestructura. Por el momento, ratifica que Adif trabaja en integrar la filial Adif Alta Velocidad “para conformar una administrador único, firme y sólido ante la liberalización”, mientras “se sigue trabajando en la posibilidad de que Adif y Renfe conformen un ‘holding'”

¿Un AVE low cost como Ryanair y otras aéreas?

El EVA (AVE al revés) hará como las compañías privadas aéreas ‘low cost’. Es decir que cobrará suplementos al precio del billete por determinadas prestaciones. No hay nada establecido todavía (de hecho quedan varios medes para estudiar detenidamente el servicio), pero no es oro todo lo que reluce y la nueva prestación de Renfe para la Alta Velocidad pretender actuar como algunas de las compañías aéreas privadas (Ryanair y Air Nostrum, por ejemplo) y cobrar por algunos de los extras que preste a los clientes. Fuentes de la operadora, explican que se están planteando algunos suplementos en el EVA, como un equipaje especial o de mayor tamaño que el normal, si bien no hay un reglamento establecido.

Estos suplementos se añadirían al precio básico del billete, que será de entre 60 y 65 euros, un 25% más bajo respecto a los 85 euros que supone la tarifa media actual de un trayecto del AVE Madrid-Barcelona. A partir de este importe medio básico del billete del nuevo servicio se añadirían los posibles suplementos, pero también se aplicarán descuentos para viajeros recurrentes o para familias y grupos en función de su número. En el caso de que el cliente compre un billete ‘punto a punto’ esto es, que incluya el traslado entre las estaciones y el origen y destino final del trayecto, el correspondiente coste de ese traslado se sumará al billete como un “complemento”.

Renfe está abierto a colaborar con todos los modos de transporte, desde los tradicionales (taxi, metro, autobús y coche de alquiler) hasta los nuevos como son los vehículos de alquiler con conductor (VTC) o el coche compartido. La operadora estudia, además, que estos trenes supriman el coche cafetería, para convertirlo en una sala multifuncional con máquinas expendedoras de bebidas y alimentos, y sopesa eliminar o reducir al mínimo las clases preferentes. Además, contará con más asientos con mesa para grupos e incluso sala de juegos para niños.

Renfe desea incorporar el EVA dentro de un año, entre febrero y marzo de 2019, un año antes de que se liberalice el transporte de pasajeros en tren en la UE y que, por tanto, tenga que empezar a competir con eventuales nuevos operadores privados. El nuevo servicio arrancará con una oferta inicial de cinco frecuencias diarias. En un principio, el trayecto unirá Madrid Atocha y la estación de El Prat de Llobregat (Barcelona) con una única parada en Tarragona, si bien posteriormente lo haría también en Zaragoza.

La operadora invertirá entre 3 y 4 millones de euros en lanzar el servicio, importe que incluye el coste de la construcción de la estación AVE en El Prat (unos 2 millones de euros), el desarrollo de las ‘App’ y la remodelación de los tres trenes con los que prestará el servicio ‘low cost’. El nuevo EVA se combinará con las actuales circulaciones del AVE convencional, lo que, según dichas fuentes de Renfe, requerirá “aumentar la productividad de los trenes”, esto es, aumentar el número de kilómetros que recorren al día, “con el consiguiente reto en su mantenimiento y limpieza“.

Renfe basa la rentabilidad de este nuevo servicio en este aumento de productividad y en el ahorro de costes que se plantea con la digitalización y las nuevas tecnologías, además del millón de viajeros que confía en captar. La operadora insiste en que el grueso de los pasajeros procederán del coche particular y otra gran parte será demanda “que generará la propia oferta del servicio”.

Plan de bajas para el 5,8% de empleados de Renfe

Renfe ha planteado un plan de bajas voluntarias para un máximo de 805 trabajadores de la compañía ferroviaria, alrededor del 5,8% de la plantilla de unos 13.720 empleados con que cuenta actualmente. El programa de desvinculaciones que se acometerá durante este ejercicio 2018 se suma a los abordados los dos últimos años, de 750 empleados en 2016 y 2017 respectivamente, y el de unos 500 efectivos de 2015. Estos ajustes se enmarcan en el plan de empleo que la compañía ferroviaria pactó con los sindicatos en el marco de su actual convenio colectivo, que vincula las salidas voluntarias de personal con la incorporación de nuevos efectivos.

El objetivo último de esta medida es transformar y rejuvenecer la plantilla de Renfe, que presenta una edad media de 54 años, incorporando además nuevos profesionales que generen valor y permitan a la empresa atender el crecimiento de algunos de sus negocios y cubrir nuevos perfiles profesionales. La compañía que preside Juan Alfaro cerró en el último trimestre de 2017 la quinta oferta de empleo que lanza desde 2015, que además figura como la mayor de su historia, dado que incorporó 675 empleados, de los que más de la mitad son maquinistas. En la actualidad, tiene abierta una nueva convocatoria para incorporar seis nuevos profesionales entre asesores jurídicos y tributarios, comerciales e ingenieros.

Renfe acomete esta reestructuración de su plantilla en el marco de su estrategia de prepararse para la apertura a la competencia de transporte de viajeros en tren, prevista en 2020, cuando la compañía pública perderá su monopolio en AVE y Larga Distancia y empezará a competir con nuevos operadores privados que entren en el mercado. “Este es nuestro principal foco de atención hasta 2020, mantener la cuota de mercado y prepararnos para dicha apertura“, indicó recientemente el presidente de Renfe. Con este mismo fin, la compañía, que espera cerrar el ejercicio 2017 con sus primeros beneficios de la historia, lanzará a finales de este trimestre un plan de compra de nuevos trenes.

En cuanto al plan de bajas voluntarias que Renfe ejecutará este año plantea que, del máximo de 805 trabajadoras que se pueden sumar, hasta 208 sean maquinistas, 119 comerciales y otros 103 operarios de talleres. También plantea la posibilidad de salida para personal corporativo, tanto en la dirección, como en las estructuras de apoyo y gestión.

Los sindicatos manifestaron su satisfacción por el aumento del número de trabajadores que pueden sumarse al plan respecto a anteriores ejercicios, cuando las solicitudes de adhesión y salida sobrepasaron a las bajas propuestas.

Fomento analiza fusionar Adif y Adif Alta Velocidad

El Ministerio de Fomento analiza la viabilidad de volver a fusionar en una sola empresa a Adif y Adif Alta Velocidad, con el fin de dar “más solidez” al sector ferroviario público español ante la apertura a la competencia del transporte de viajeros en tren en la UE en 2020, según informa el titular del Departamento. Íñigo de la Serna indica, no obstante, “aún no hay tomada una decisión al respecto” y tampoco tiene respuesta de los distintos agentes y órganos a los que está consultando sobre la operación.

Fomento se dispone a avanzar en la integración de Adif y su filial de Alta Velocidad toda vez que a finales del pasado año la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mostró su opinión desfavorable al proyecto inicial de volver a fusionar Renfe y Adif en un nuevo ‘holding’ ferroviario público. El ‘superregulador’ considera que dicha operación constituiría “un paso atrás” que obstaculizaría la próxima liberalización, según indicaron entonces fuentes del sector. En cuanto a la actual y eventual integración de Adif y Adif Alta Velocidad, De la Serna indica que se trata de “una de las alternativas” que bajara para “dar una mayor solidez al sector ferroviario”.

“A partir de la liberalización del transporte de viajeros en tren en 2020 se abre un escenario en el que nuestras empresas van a tener que competir dentro y fuera del país y necesitamos tener una base sólida también como Gobierno para prestar el mejor servicio posible, o mejor servicio que cualquier otro operador que pueda ser competidor de Renfe o Adif”, declara De la Serna. La integración de las dos empresas promotoras y gestoras de las dos distintas redes ferroviarias del país es “una de las posibilidades abiertas y en estudio”. “La posibilidad está abierta y se está estudiando, con discreción y teniendo en consideración a todos los órganos que en su caso tienen que expresar su opinión”, indica el ministro.

Desde la entrada en vigor de los Presupuestos Generales del Estado de 2017, Adif no recibe ninguna subvención del Estado por el concepto de Obligaciones de Servicio Público (OPS) y logra sus ingresos mediante el cobro de cánones a Renfe (y cualquier otro operador). Si estos fueran catalogados como ingresos de mercado se estaría reconociendo que los ingresos de Adif también provienen del mercado y, por tanto, que la entidad no depende exclusivamente de la Administración pública y podría pasar al sector de “sociedades no financieras”.

Esta esa una condición indispensable para permitir la integración y “mantener una capacidad de financiación ajena a los Presupuestos del Estado”, según el gestor ferroviario, que ha pedido a la CE que se pronuncie. La integración de ambas sociedades podría redundar en una gestión más eficaz de aspectos como los recursos humanos, sistemas de contratación o gestión de la circulación, al tiempo que permitiría una mayor capacidad de endeudamiento de Adif para desarrollar proyectos en la red convencional con mecanismos de financiación ajenos a los Presupuestos. En cualquier caso, la integración entre ambas entidades garantizará el empleo de ambas plantillas, aseguran las mismas fuentes.

De la Serna sostiene que “es pronto para manifestarse; no se ha tomado aún una decisión y tampoco tenemos respuesta de los agentes a los que consultamos si es viable o no”, concluye tras reunirse con el consejero de Fomento de la Junta de Andalucía Felipe López.

Adif Alta Velocidad cerró 2016 con ‘números rojos’ de 328,14 millones de euros, al contabilizar provisiones de 320 millones para afrontar litigios con constructoras de los tramos de AVE que registraron problemas y la quiebra de las sociedades constituidas para integrar el ferrocarril en distintas ciudades, y con un endeudamiento de 14.339,9 millones. Estas pérdidas y esta deuda se sumarían así a las de Adif en dicho ejercicio, de 79,1 millones y 488 millones, respectivamente.

Ilsa aspira a la Alta Velocidad en 2020

El consejero delegado de Air Nostrum, Carlos Bertomeu, asegura que la empresa Intermodalidad de Levante S.A (ILSA) tiene como objetivo acceder al mercado ferroviario doméstico en diciembre de 2020. Esta nueva corporación empresarial, integrada por los socios de Air Nostrum, tiene previsto iniciar sus operaciones en diciembre de 2020, porque ésta es la fecha en la que “se liberalizará la Alta Velocidad Española (AVE) y los trenes de Larga Distancia”, según indica Bertomeu.

El máximo responsable de Air Nostrum informa que están analizando un pedido de trenes para poder llevar a cabo estas operaciones y convertirse en un “importante operador ferroviario de pasajeros de la Alta Velocidad española”, además de estar considerando la entrada de nuevos socios. Su propósito principal es el de “funcionar como un operador multimodal de trenes y aviones“, asegura.

Bertomeu remarca que, en estos momentos, la Alta Velocidad “no compite con Air Nostrum” y que no la considera “una competencia sino una alternativa de negocio interesante”. “Pero, si en un futuro el AVE implantara un espacio en la terminal T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez, prefiero estar yo ahí en vez de tener a otros de competencia”, añade.

El consejero delegado de Air Nostrum agregado que antes de la implantación del AVE la ruta aérea Madrid-Valencia contaba con 1.300.000 pasajeros, mientras que en la actualidad está en torno a los 350.000.

Al menos ocho empresas españolas y la pública francesa SNCF están a la espera de que el Gobierno anuncie la licitación de la apertura a la entrada de capital privado como operador en el Corredor Ferroviario de Levante, para competir con Renfe. Las compañías Aisa Tren, Avanza Tren, Veloi Rail, Alsa Ferrocarril, Continental Rail, Ecorail, Ferrovial Railway, Interbus, y Renfe, son las que pueden optar en cualquier momento a la licitación cuando ésta se produzca, puesto que además de la licencia para operar en la red, tienen también el certificado de seguridad exigido por la Ley Ferroviaria. A ellas se pueden unir, cuando consigan ese certificado, otra serie de empresas como Ariva Spain Rail, Empresa Ruiz, Empresa De Blas, Iberrail Spanish Railroad, Moventis Rail, Socibus y Vectalia, bien en solitario o en consorcio.

Curiosamente, son las principales empresas de transporte de viajeros por carretera las primeras que solicitaron, y que han obtenido, los permisos que les van a permitir acceder a la licitación del Corredor de Levante, cuando se lleve adelante el concurso. Algunas de ellas con experiencia ya en materia de ferrocarril, y otras no.

El Ministerio de Fomento contempla la entrada de operadores privados que rompan el actual monopolio de Renfe en, la fecha que la UE ha fijado para liberalizar este mercado en todo el continente.

El Gobierno espera poder mantener el monopolio de Renfe en Cercanías y Regionales más allá de 2020

Renfe mantendrá el monopolio del transporte de viajeros en tren de Cercanías y Regionales (Media Distancia), los considerados como servicio público, más allá de 2020, la fecha fijada por la UE para abrir a la competencia el tráfico ferroviario de pasajeros. La compañía ferroviaria pública deberá en ese año a empezar a competir con otros operadores que entren a explotar los servicios de Alta Velocidad y Larga Distancia. No obstante, mantendrá en exclusividad el resto de los servicios ferroviarios que presta, los que tienen consideración de servicio público y para los que anualmente recibe una aportación del Estado de unos 600 millones de euros.

Así lo ha decidido el actual Gobierno, que prevé acogerse a lo que en este sentido dice la directiva comunitaria. La norma europea da margen a los Estados para que durante un periodo de tiempo sigan otorgando contratos de presentación de servicios ferroviarios al operador incumbente, esto es, a la compañía que los esté explotando en ese momento. “Nosotros creemos que esta es la mejor solución en una primera etapa, que Renfe pueda seguir prestando los servicios públicos de Cercanías y Media Distancia donde ya los presta durante el tiempo que se determine”, según indica el secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Julio Gómez-Pomar en una reciente comparecencia parlamentaria. “Y una vez agotado el periodo que permitan las normas del cuarto paquete ferroviario de la UE, entraremos ya en un procedimiento competitivo”, añade el ‘número dos’ de Fomento.

El actual equipo del Ministerio de Fomento que dirige Íñigo de la Serna apostó a su llegada al Departamento por alinear la apertura del transporte de viajeros en tren en España a los plazos máximos fijados por la UE para todos los países y fijarla así para 2020. De esta forma, retrasó los planes de liberalización en los que trabajó Fomento en la Legislatura anterior, que planteaban una inminente apertura del sector a la competencia, pero paulatina, de forma que en una primera fase sólo se iba a abrir el corredor del Levante y sólo se iba a dar licencia a un operador privado.

De la Serna considera más oportuno abordar la liberalización en los plazos fijados por la UE y aprovechar el tiempo que resta hasta 2020 para preparar al sector a la competencia. Ahora, apuesta por mantener la exclusividad en los servicios públicos durante unos años más.

Las líneas de Cercanías y Media Distancia que Renfe seguirá explotando en monopolio son las que más viajeros transportan. En 2016, el número de usuarios de las redes de Cercanías creció un 5,48%, hasta sumar 477,74 millones de pasajeros. Los trenes de media distancia, tanto los convencionales como los de Alta Velocidad (Avant), transportaron casi 32 millones de viajeros, un 0,6% más.

La extensión del monopolio de Renfe en estos servicios coincidirá con las mejoras que el Ministerio de Fomento, a través de la operadora y Adif, pretende acometer en los próximos ejercicios en mejorar la red de ferrocarril convencional, así como estaciones y otras dotaciones de Cercanías.

Talgo quiere competir con Renfe

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Talgo constituye una firma filial, denominada Motion Rail, para entrar en el transporte de viajeros en tren cuando en el futuro, en el horizonte de 2020, este sector se abra a la competencia en Europa. Con esta iniciativa, el fabricante de trenes se convertiría en competidor de Renfe, operadora a la que suministra sus vehículos. De hecho, se hizo recientemente con el ‘macrocontrato’ de suministro de nueva generación de trenes AVE a la compañía pública, con la que pretende abordar los nuevos retos ferroviarios.

Talgo ha constituido la filial Motion Rail, con el objeto social de “realizar las actividades propias de una empresa ferroviaria, en particular de la explotación y operación de todo tipo de actividades de transporte de pasajeros y carga”. Su presidente y su consejero delegado serán los mismos que los de la propia Talgo, esto es, Carlos de Palacio y José María Oriol, respectivamente, según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME). El próximo paso de la nueva filial de Talgo será solicitar la correspondiente licencia de operador ferroviario al Ministerio de Fomento.

Talgo pasa a formar parte del listado de compañías que esperan la apertura del transporte de viajeros en tren, en la que trabajó el anterior Gobierno, pero que el actual Ejecutivo ha estimado conveniente aplazar hasta 2020 para que coincida así con la liberalización en toda Europa. Entre dichas compañías figuran constructoras (ACS, Ferrovial, Acciona y Comsa) y empresas de transporte en autobús (Alsa y Avanza) y en su día también mostró interés el grupo Planeta. Algunas de ellas ya cuentan con una limitada actividad de transporte de mercancías, dado que se posicionaron en este segmento de mercado cuando se liberalizó en 2005.

Según aseguran fuentes del sector, la principal consecuencia de la liberalización del mercado y la irrupción de nuevos operadores traerá, previsiblemente, una rebaja sustancial de las tarifas. En Italia, por ejemplo, la apertura del mercado supuso un descenso del precio de los billetes de casi el 30%.

Aunque durante la pasada legislatura el consejo de ministros aprobó la emisión de un título habilitante para la línea de alta velocidad que une Madrid con Levante, el actual gabinete que preside Rajoy deja sobre el cajón los planes de liberalización a la espera de una perspectiva más halagüeña. Tampoco las compañías que optaban a convertirse en competidores de Renfe no aceptaban las condiciones adelantadas por el Ejecutivo y amenazaron con dejar la licitación desierta.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, asegura que el Gobierno seguirá trabajando en este asunto, pero a largo plazo, toda vez que la obligación impuesta por la Comisión Europea para abrir este sector a la competencia tiene como límite el año 2020.

Talgo da asimismo un nuevo paso en la estrategia de diversificación de su negocio, después de que recientemente entrara en el negocio de la fabricación de trenes para tráfico de Cercanías y Regionales, y se suma al listado de compañías que están a la espera de la apertura de este mercado, entre ellas el también fabricante de trenes CAF.

El transporte de mercancías en tren se estanca

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El transporte de mercancías por ferrocarril no avanza; los empresarios prefieren el camión y la carretera. En la primera mitad de 2016, la carga por ferrocarril sigue bajo mínimos, con una apreciable pérdida de actividad, del 9,5%, y, con una cuota del entorno del 5% frente al 95% de la carretera, muy lejos del 18% de promedio de la Unión Europea. Este es el panorama descrito en un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El ferrocarril capta un 4,5% de la carga transportada por vía terrestre (si se consideran las toneladas.km netas) y por debajo del 2% en toneladas netas. Esta pérdida coincide con un crecimiento del transporte de mercancías por carretera, que ha crecido un 3% en toneladas netas y un 6% en t.km netas. Por tanto, en plena recuperación de la economía, el tren está perdiendo terreno frente al camión.

El crecimiento de las ocho operadoras que compiten con Renfe, constante desde hace años, no compensa la caída de la compañía pública, que sigue abandonando tráficos, según los datos con que cuenta el citado organismo, que propone cambios normativos técnicos y organizativos para empujar este tipo de transporte favoreciendo la competencia entre las empresas.

La evolución del mercado ferroviario de mercancías en el primer semestre del 2016, con una ralentización general, rompe la tendencia al alza de los últimos años. La actividad en los seis primeros meses del año ha disminuido un 9,5% respecto al mismo periodo del 2015 en toneladas, un 5,5% en toneladas-kilómetro ((t.km)) netas y un 7% en tren-kilómetro.

Este retroceso del ferrocarril en el 2016 se produce a la vez que la división de mercancías de Renfe sigue reduciendo su tamaño. La compañía pública lleva varios años tratando de optimizar su gestión para salir de los números rojos. El informe de la CNMC recuerda que el año pasado disminuyó su tráfico en número de trenes un 8% respecto al 2014 aunque el recorte de las toneladas transportadas fue mucho menor, del 2%, y el de las t.km del 6%. Esta política se ha intensificado en el 2016.

La cuota de mercado de los operadores alternativos a Renfe de ámbito estatal (Acciona Rail Services, Comsa Rail Transport, Continental Rail, Ferrovial Railway, Logitren Ferroviaria, Traccion Rail, Transfesa Rail y Transitia Rail) se ha incrementado considerablemente en los últimos años pasando, en términos de toneladas netas, de un 14% en el 2011 a un 26% en el 2015, mientras que en t.km netas ha aumentado aún más en ese mismo periodo (del 14% al 36%). Y en el presente ejercicio, sigue al alza, aunque a un ritmo menor. El documento de Competencia pone de manifiesto que estas empresas son más productivas que su competidora pública. Sus trenes son más largos, transportan más carga y a lo largo de más recorrido. También son más rápidos. Los costes medios por tonelada neta y por t.km que soportan son menores, pero los ingresos también lo son.

En el 2015, el mercado ferroviario de mercancías español alcanzó una facturación de 304,2 millones de euros, un 2,5% menos que en el 2014. Representa tan sólo el 12% del total de ingresos del sector, que incluye los viajeros y las subvenciones públicas por la prestación de los servicios públicos. Renfe Mercancías tuvo unos ingresos de 233,6 millones, un 6,1% menos mientras que sus ocho competidoras obtuvieron 70,6 millones, un 10% más, logrando una cuota del 30,3%, un porcentaje mayor que el del volumen de carga transportada, lo que muestra que estas compañías presentan un mayor nivel de eficiencia. Las empresas de mercancías emplearon a 1.699 trabajadores en el 2015, el 7,8% del total del sector.

En su informe, la CNMC señala varios factores que explican la menor participación del ferrocarril en el transporte de mercancías en España, como son la situación geográfica del país o la inexistencia de la modalidad de transporte de vagón disperso, que permitía a los clientes facturar uno o varios vagones que, posteriormente, en las instalaciones de servicio serían agrupados en un convoy hacia el destino. También destaca la falta de inversiones en las infraestructuras o la dificultad de acceso de las empresas que compiten con Renfe al material rodante.

La CNMC multa con 5,6 millones a 4 empresas que durante 15 años se repartieron contratos de Adif

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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha multado con 5,64 millones de euros a cuatro empresas por formar un cartel que durante quince años se repartía los contratos de Adif de suministros ferroviarios para la construcción líneas de Alta Velocidad (AVE). La sanción incluye multas a nueve directivos de las compañías, que suman 65.550 euros, en lo que constituye la segunda ocasión en la que el ‘superregulador’ multa a los gestores de las firmas implicadas en un cartel. Las empresas sancionadas son Amurrio Ferrocarril, Jez Sistemas Ferroviarios, Talleres Alegría y Duro Felguera.

La multa tiene su origen en un escrito que presentó en 2014 este organismo público constructor y gestor de la infraestructura ferroviaria en el que pedía un informe para conocer si los procedimientos utilizados hasta entonces para la contratación de este tipo de suministros incluían algún tipo de práctica contraria a la competencia.

El ‘superregulador’ ha sancionado a Talleres Alegría con una multa de 1,796 millones de euros; a Duro Felguera con 1,476 millones; a Amurrio Ferrocarril y Equipos con 1,235 millones; y a Jez Sistemas Ferroviarios, con 1,075 millones. Las multas impuestas a nueve directivos de estas empresas oscilan entre los 4.750 y los 11.400 euros.

La comisión considera probado que durante quince años (entre julio de 1999 y octubre de 2014) se intercambiaron información comercial sensible para el suministro de desvíos ferroviarios y otros elementos complementarios en las licitaciones de concursos públicos convocadas por Adif. La CNMC considera que también pactaban precios y otras condiciones comerciales, “prácticas que respondían a una estrategia global que tenía por objeto eliminar la competencia”.

El regulador indica que este tipo de conductas dañan el interés público, dado que los precios ofertados por las empresas en los expedientes de licitación “han sido más altos que los que hubieran presentado en el caso de haber competido entre sí”.

El organismo que preside José María Marín Quemada considera que el cartel afectó a contratos de desvíos promovidos con ocasión de la construcción del AVE a Barcelona, del AVE a Levante o del que conecta con Valladolid. En concreto, durante el periodo analizado por la CNMC se licitaron 52 contratos, el 74% de los cuales se adjudicaron al consorcio formado por estas empresas.

Como muestra de la magnitud económica del cartel, los quince contratos de este tipo de suministros licitados por Adif entre 2005 y 2009 sumaron 228 millones, y los 17 promovidos entre 2010 y 2014, unos 246 millones.

La estrategia de las empresas sancionadas para lograr el grueso de los contratos pasaba por concurrir, “sin justificación y de forma permanente”, unidas en consorcio o uniones temporales de empresas (UTEs), presentando ofertas conjuntas. Según la CNMC, en un principio, la UTE estuvo formada por las empresas Amurrio, Jez y Alegría y durante dicho periodo Duro Felguera participó en algunas licitaciones de manera individual y en competencia frente a la UTE.

Este hecho causó preocupación del resto de las empresas concertadas hasta que, finalmente, decidieron captar e integrar a Duro Felguera también en el acuerdo de reparto, “lo que les permitió eliminar un competidor directo en el mercado y toda competencia en las licitaciones”, detalla el ‘superregulador’.

La CNMC indica que las empresas sancionadas son empresas con un elevado volumen de negocio y capacidad acreditada para operar, habitualmente, de manera individual en el mercado. “Sin embargo, en los pocos casos en los que las empresas se presentaron de forma individual, también llegaron a acuerdos sobre las características de la oferta y sobre cómo repartirse los trabajos, en ocasiones, incluso antes de la celebración de la licitación”, añade el regulador.

Las empresas no competían a la hora de licitar, definían los precios, y luego ajustaban el suministro según los acuerdos a los que llegaban en diversas reuniones y encuentros. La CNMC constata que los contactos entre las empresas fueron constantes a lo largo de los quince años que duró la infracción, ya fuera en reuniones presenciales o mediante el intercambio de correos electrónicos.