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Oficios del tren: guardafrenos

El ferrocarril ordena la producción del transporte mediante la coordinación de distintos servicios, cada uno de los cuales aporta su especificidad a un complejo mecanismo técnico y humano. El primer requisito en el engranaje ferroviario lo constituyen las vías; de su construcción y mantenimiento se ocupa el servicio de Vía y Obras. Esta área es la más importante en los años de constitución de las compañías, y su actividad se dirige por los ingenieros civiles. En segundo lugar, se necesita contar con el material motor; la disponibilidad de los vehículos, locomotoras, máquinas de tracción, coches para viajeros y vagones para las mercancías, es competencia del servicio de Tracción y Material. Finalmente, cuando ya está determinada la infraestructura, el servicio general de la Explotación se ocupa de generar el transporte, organizando y coordinando la conducción y circulación de los trenes (Movimiento) y estableciendo las relaciones mercantiles con los clientes (Agencias comerciales). Este esquema se completa con las actividades relativas a las necesidades administrativas, estadísticas, y de control y seguridad.

La actividad ferroviaria determina que los trabajos administrativos se concentren casi en su totalidad en los llamados ‘servicios centrales’, también conocidos como oficinas. El área de la ‘explotación’, dispersa sobre el territorio en torno al recorrido de las líneas, comprende las tres divisiones principales: Tracción y Material, Explotación y Vía y Obras, y aglutina las dos terceras partes del empleo de las compañías. Esta diferenciación espacial implica, también, una división ocupacional. Los servicios centrales aglutinan básicamente la plantilla de los empleados que poseen el ‘saber experto’: ingenieros, técnicos y alto personal de administración, aunque entre ellos se encuentre un pequeño porcentaje de subalternos, mientras que la explotación ferroviaria concentra las ocupaciones características del funcionamiento de los trenes: maquinistas, fogoneros, jefes de estación, factores, guardagujas, asentadores, etc.

El trabajo ferroviario se rige por reglas y normas complejas (reglamentos reguladores, estatutos de personal, circulares y órdenes de servicio y de dirección), nacidas de las exigencias técnicas y de seguridad que impone la gestión de las redes ferroviarias. El reclutamiento de personal, la promoción y, en general, las reglas que definen la carrera burocrática se configuran sobre la base exclusiva del mérito y la capacidad, por lo que es imprescindible una formación profesional apropiada al cargo, sostienen los sociólogos especializados en el mundo ferroviario.

El servicio de Tracción constituye una actividad que engloba todas aquellas funciones que se realizan en el tren, entendiendo a este último como una realidad compleja que supone y asegura el transporte de los viajeros entre estaciones. Así pues comprende categorías laborales bien distintas como las de maquinista, fogonero, interventor, conductor o jefe de tren, guardafrenos y mozo de tren. Salvo los tres primeros, las tareas que desarrollan los agentes ferroviarios adscritos a este servicio son de dos tipos; por un lado, quizá la de mayor relevancia, el accionamiento manual del freno de los convoyes que no están provistos de frenado automático, accionado desde la locomotora, coche o furgón dotado de dispositivos al efecto, y por otro, las de orden puramente comercial, controlando las mercancías que transporta el tren y colaborando en las tareas de carga y descarga en las estaciones

Antes de que los trenes lleven instalados frenos automáticos, los dispositivos de aminoración y parada de la marcha están instalados en la locomotora o su ténder y en el vagón de cola; y, en ocasiones, en el furgón del jefe del tren y distribuidos en vagones o coches. El número y lugar están determinados por la cantidad de vehículos arrastrados, las pendientes de la línea y, por último, los viajeros reciben más frenado que las mercancías. Para bajar la velocidad, debe cerrarse el regulador de la locomotora y accionar su freno y, a su vez, los guardafrenos tienen que obedecer las órdenes de vapor del maquinista para girar los husillos y apretar unas zapatas de madera o fundición sobre las ruedas Este frenado es insatisfactorio. Limita la velocidad del tren, porque no puede sincronizarse la decisión del maquinista con la actividad de los guardafrenos y su uso frecuente desgasta llantas, zapatas y carriles. Sólo en los casos de emergencia, se recurre a un freno enérgico: el contravapor. Una maniobra muy peligrosa para los mecanismos de la máquna que, además, provoca la violenta retención del grupo motor, mientras el material remolcado, sin ser frenado, colisiona con el ténder.

Aplicar contravapor implica, en numerosas ocasiones, la rotura de enganches, bastidores y el astillado y descarrilamiento de los vehículos. Desde los primeros tiempos se busca un medio para detener de forma efectiva la totalidad del tren por una única persona. En 1860, se efectúan varios ensayos del freno automotor Castellví en la red de MZA y sus jefes de material y movimiento proponen adoptarlo en sus trenes. Como las pruebas son satisfactorias, la Dirección General de Obras Públicas recomienda su uso a todas las empresas ferroviarias y algo más tarde se auerda su obligatoriedad. Para retener a las máquinas serie 500 de mercancías en las pendientes del Guadarrama y los Pirineos, la compañía Norte utiliza un contravapor modificado con un tubo de inversión. Si resulta difícil su uso, adolecen de importantes fallas: complementación con los tradicionales de tornillo, no detienen todas las ruedas y, además, no se accionan por sí mismos ante la rotura de enganches y ejes o un descarrilamiento.

En los inicios del ferrocarril, una frecuente incidencia es la ruptura de los aparatos de tracción y la bajada sin control de material rodante. Con objeto de paliar sus efectos, en los países europeos se generaliza un sistema de campanas eléctricas en estaciones, casillas de guarda y pasos a nivel, que permite avisar del escape de vehículos y de otros aspectos de la explotación.. El sistema se rechaza enérgicamente en España. A juicio de las empresas, no funcionan en muchas situaciones e incluso son factibles de fallar por la dejadez de los trabajadores al confiarse en este elemento. En todo caso, las concesionarias españolas argumentan que en sus tráficos ofrecen una seguridad casi absoluta, mediante el bloqueo telegráfico y por el cumplimiento de sus trabajadores de los estrictos reglamentos de circulación en vía única.

Mientras se experimentan y desarrollan varios artilugios y sistemas (freno de aire comprimido Westinghouse y frenos de vacío del ingeniero Smith, modificado por Hardy), las concesionarias españolas mantienen, al menos en el caso de los ‘mercancías’ , los trenes con guardafrenos, cuya utilización resulta más barata (reciben sueldos entre 5.000 y 3.500 reales, por los 5.000 de los conductores y 16.000 de un jefe de estación ) y se compensa en causa de accidentes, antes que afrontar los costes de las mejoras en seguridad. Las disposiciones sobre los frenos tienen un impacto limitado.

Los frenos se instalan en expresos y correos, mientras que los mixtos, circulaciones mayoritarias en la red, prosiguen servidos de husillo y zapata y se ven confinados a una velocidad máxima de 49 kilómetros por hora. Las mejoras solo llegan al grupo de usuarios que satisface tarifas elevadas. El material de mercancías, tanto por el coste de su mejora, como por su infrecuente tránsito por otras redes no va a ser unificado. Además, la carencia de seguridad no causa inquietud: sólo afecta a los trabajadores del ferrocarril. sostienen Francisco de los Cobos Arteaga y Tomás Martínez Vara, de la Complutense de Madrid.

Mientras los conductores realizan su trabajo en los coches, los guardafrenos se ven recluidos en las garitas de algunos coches, a merced de las inclemencias del tiempo; soportan el frío del invierno (en pasos de montaña algunos de estos agentes llegan a morir congelados) y las altas temperaturas del verano. Ambos deben acompañar el tren en todo su recorrido cuando este invierten menos de 16 horas, pero se establecen turnos, de manera que, a continuación, tienen un descanso de igual duración; el término medio del descanso no debe ser menor de doce horas diarias. Cuando el tren invierte 16 horas o más, se arreglan los turnos de manera que ambos tengan una jornada que no exceda de 12 horas diarias. Aún resulta mucho peor el trabajo en trenes de carga, con recorridos que llegan a 28 o 30 horas. En ocasiones, superar la jornada laboral proporciona unos ingresos extra. Los guardafrenos no tienen en ruta otro cometido que el propio del cargo.

Estos agentes ferroviarios deben seguir las indicaciones que reciben de los maquinistas del vapor mediante el silbato de la locomotora. En función de las señales con el silbato, los guardafrenos aprietan o sueltan frenos. Dos silbidos cortos y seguidos significan “apretar los frenos”; un silbido breve, aflojar. Esto limita la longitud de los trenes, ya que la distancia entre el último coche y la locomotora pueda impedir que el guardafrenos escuche con claridad las señales y responder a ellas con la celeridad precisas. Además, oír el silbato es un verdadero problema en líneas con orografía difícil, con muchos túneles, trincheras, y en días de meteorología adversa. El trabajo resulta duro y arriesgado; embutidos en minúsculas garitas, aguantan temperaturas extremas en invierno y verano.

Como se refleja en líneas precedentes, están sujetos a las órdenes del jefe o conductor del tren, a quien reemplazan en caso necesario. Durante las paradas en las estaciones, suelen desempeñar otros servicios, como dar el nombre de las mismas, abrir y cerrar las portezuelas de los coches, vigilar y avisar sobre polizontes. Hasta la introducción del freno hidráulico, los vagones de mercancías solo pueden pararse a mano, a través de unas manivelas que maneja el personal autorizado. La maniobra no es sencilla y los accidentes, frecuentes. Para que a un tren se le pueda aplicar un porcentaje de freno adecuado a toda la masa remolcada, la forma más efectiva de hacerlo es aplicando el freno en todos sus vehículos. Cuando esto no es posible, se intercalan vehículos con freno. Una posibilidad realista es intercalar un vagón con garita por cada cinco vagones que no la tienen. La proporción es variable según el porcentaje de freno que la administración ferroviaria consideren como admisible para permitir la circulación del tren, aunque esto puede variar. El primer y último vehículo deben llevar freno.

(Imagen Vía Libre. Fuentes. Emerenciana-Paz y Gonzalo Juez, en “El mundo social de los ferrocarriles españoles de 1857 a 1917”. Unidad de Negocio de Regionales, en “Los ferroviarios en la historia del ferrocarril. El caso de Renfe”. Francisco de los Cobos Arteaga y Tomás Martínez Vara, en “Gran clase, tercera y trabajadores. Seguridad y clases en el ferrocarril español del siglo XIX”)

Oficios del tren: maquinistas y fogoneros

Bajo el término genérico ‘ferroviarios’ se engloban todos los oficios y empleos adecuados a las peculiares y especiales características de este medio de transporte, que favorece la movilidad de personas y mercancías de una forma más rápida y barata. Desde su origen, estos oficios, dada su responsabilidad, están muy regulados y estructurados por las compañías ferroviarias. Estas empresas protagonizan una creciente y significativa contratación de efectivos, en una amplia gama de ocupaciones y oficios, y con unas condiciones de empleo más ventajosas que las que poseen los trabajadores agrícolas e industriales. El área de la ‘explotación’ comprende tres divisiones principales: Tracción y Material, Explotación y Vía y Obras, y aglutina las dos terceras partes del empleo de las compañías.

Los oficios más representativos del mundo ferroviario son, además del jefe de estación y el revisor, maquinistas y fogoneros, entre los trabajos específicos de tracción, al menos en una visión quizá demasiado mitificada del entorno ajeno al ferrocarril. A esa pareja íntimamente tan asociada le corresponde asumir la conducción de los trenes y colaborar en el mantenimiento y puesta a punto de las locomotoras. “Los maquinistas y fogoneros alcanzan gran valor simbólico como los domesticadores de tecnología del vapor, representación de la modernidad. En consecuencia disfrutan de una alta consideración, merced a su plena dedicación al oficio, con jornadas laborales interminables y un extraordinario desarraigo”, explican Nuria Vilas y Jairo Fernández, especializados en sociología del trabajo. Aunque resulte evidente, no deja de ser una cuestión relevante, pues esta pareja se encarga del arrastre de los trenes, a la sazón la tarea esencial, el gesto básico del transporte.

La literatura y el cine retratan a estos profesionales en el manejo de sus potentes e inmensas locomotoras como hombres duros, valientes, bregados en una tarea de rudeza sin par, rodeados de humo y vapor, con sus rostros tiznados por el polvo del carbón, tal y como refleja Frakenheimer en su magnífica película que muestra con un título tan sencillo y evidente: ‘El tren’ . En este tipo de cintas aparece el maquinista con la mitad de su cuerpo fuera de la cabina para ver la vía que tiene por delante, mientras el fogonero se inclina sobre el hogar de la caldera, para poder alimentar el fuego paletada tras paletada de carbón. El film mitifica este trabajo, pero la realidad supera el arquetipo que el cine trasmite e incluso, en ocasiones, la amplifica.

Conducir mastodontes como las ‘Santa Fe’, ‘Montaña’, ‘Mikado’, ‘Confederación’, y tantas otras requieren de la pareja que las maneja un esfuerzo ímprobo. Después de los Indibil y Mandonio, Daoíz y Velarde, Joselito y Belmonte, Panizo y Gaínza (no, Ortega y Gasset es un solo hombre, pese al uso que hace de esta figura algún humorista) hay parejas indisolubles en nuestra historia; maquinistas y fogoneros. La vida de ambos se desarrolla intrínsecamente unida a la máquina que pilotan, de forma que la pareja se transforma en trío y, como tal, este terceto llega a implementarse hasta límites insospechados. La máquina va suave y se conduce con facilitad cuando se complementa con sus elementos humanos; va como la seda, que se dice en el lenguaje de la calle. Y no va tan bien cuando se disuelve ese triunvirato por la falla de algunos de sus componentes. Máquina y hombres se ‘conocen’ y saben hasta dónde se puede llegar sin poner en peligro su continuidad. La costumbre, que no la norma, es que la misma pareja, maquinista y fogonero, tengan asignada una máquina fija, que con frecuencia realiza el mismo servicio. Un triunvirato casi perpetuo.

La locomotora es veloz, ruidosa y aterradora para un mundo que conoce hasta entonces nada más que la tracción de sangre o el empleo de la vela; su manejo es indudablemente peligroso tanto para quien lo acomete, como para sus compañeros de trabajo y para los pasajeros, sobre todo si tenemos en cuenta que apenas existen mecanismos de seguridad fiables y que todo depende al final del factor humano; es decir, de la pericia y del sentido de la responsabilidad del propio maquinista y su intrínseco compañero de fatigas. Sin embargo, pese a la obligada especialización de este oficio (y como tal ocupación se aprende desde el escalafón más bajo a través de la práctica ferroviaria) la formación de los trabajadores cae bajo la responsabilidad de las compañías. “A pesar del gran número de maquinistas que hay en España, no existe una escuela especial para formarlos, vacío que se debe llenar cuanto antes (sic), como procuran hacerlo parcialmente algunas compañías de ferrocarriles. En el Conservatorio de Artes y Oficios de Madrid, no se profesan las máquinas de vapor en un curso especial, si bien se dan las enseñanzas preparatorias para el conocimiento de dicho motor”, constata el ingeniero y catedrático Gumersindo Vicuña en el prólogo del “Catecismo de los maquinistas y fogoneros”.

Esta particular conexión entre máquinas y hombres propicia “una identidad fuerte y orgullosa de elite obrera, que los posiciona frente al resto de trabajadores del sector. No es de extrañar por tanto que fuera habitual un cierto sentimiento de superioridad sobre el resto de las categorías presentes en el Mundo del Trabajo de los ferroviarios”, sostiene el sociólogo Jairo Fernández. De hecho, los primeros conflictos ferroviarios españoles se dan entre los maquinistas de la Compañía de Caminos del Hierro del Norte de España en 1872 y se ven acompañados de un primer intento de crear una federación específica al año siguiente, como puede comprobarse en el Archivo de la Prefectura de Policía de París. Y cuando se extienden las protestas laborales en el sector en la segunda década del siglo XX participan solo como un colectivo independiente no integrado en el principal organismo sindical de la época, la Federación Nacional de Ferroviarios.

Esta singular pareja, asociada casi de por vida, se ve obligada a alejarse de su casa; a desempeñar su trabajo en largas jornadas que llegan a 12 y 14 horas diarias; a alimentarse en la propia locomotora, sin poder abandonarla y con continuos cambios de horarios; a dormir fuera de su domicilio, en lugares colectivos habilitados por las compañías ferroviarias, para lo que disponen de 8 horas, pero en los que deben aportar las sábanas necesarias que guardan en carteras de cuero para preservarlas de la suciedad. Además deben añadirse las duras condiciones de su oficio, que se ven obligados a desempeñar sin que las inclemencias del tiempo les sirvan de excusa; en invierno, el frío, la lluvia y la nieve hace de los viajes nocturnos una tarea penosa; y en verano el calor ambiental, junto con el que desprende la caldera, hacen de las cabinas un auténtico infierno, que solo pueden aliviar con el agua que almacenan en el botijo o el búcaro.

A las condiciones en que se desarrolla el trabajo, debemos unir otros elementos que hacen de su tarea una labor de enorme dureza. A lo largo del recorrido, el maquinista debe permanecer atento al tramo de vía que encuentra por delante, mientras maneja el regulador y va soltando o reteniendo vapor según lo pida el trazado. Ni qué decir tiene que el conocimiento de la línea por la se que transita resulta también una cuestión elemental para efectuar el recorrido en óptimas condiciones de seguridad. “Saber dónde debe reducirse la marcha del tren utilizando sólo el freno de la locomotora o aplicando el contravapor o, por el contrario, efectuar la señal de “pedirfrenos” a los guardafrenos de la brigada de trenes que viajan encaramados en las garitas de los vagones y coches de la composición, es indispensable para respetar las señales o efectuar las paradas prescritas en su itinerario. Además conocer el recorrido permite estar atento a la indicación de las señales correspondientes a las estaciones que debían atravesar en su marcha, y lo más importante, permitía optimizar el rendimiento de la máquina, adecuando su marcha al perfil del tramo de vía que en cada momento atravesaban. De esta manera, abrir o cerrar el regulador en su justa medida, permitía alcanzar la velocidad precisa en cada momento, disminuyendo la aplicación del freno y el consumo de combustible“, explica el equipo de trabajo de la Unidad de Negocio de Regional de Renfe en uno de sus trabajos.

El maquinista engrasa las bielas, los cojinetes y los patines y el fogonero barre la cabina, limpia los cristales, abrillanta los dorados y ayuda en la labores de engrase. Este último también coloca el carbón en el ténder, parte los trozos más grandes y rompe las briquetas (grandes bloques de carbón prensado que no se pueden echar a la caldera tal y como se cargan en el ténder). A la hora fijada salen del depósito para la estación, donde realizan las preceptivas maniobras para poner la máquina en cabeza del tren. El fogonero realiza el enganche y espera las señales del jefe de estación para iniciar el viaje. “Es un deber escrupuloso del maquinista atender á (sic) que los émbolos, las correderas y las válvulas no dejen escapar el vapor; y como estas pérdidas son continuas, por pequeñas que sean, al cabo del dia resulta una pérdida bastante grande de vapor, ó (sic), lo que es lo mismo, de combustible. Además, dichos escapes aumentan continuamente por causa de la acción corrosiva del vapor, y resulta que los órganos defectuosos exigen muy pronto que se les reemplace por otros”, destaca el ingeniero de Lieja J. G. Malgor.

Entre otras funciones, sobre el maquinista recae la responsabilidad de que la locomotora esté en óptimo estado y que todos los elementos del interior de la cabina se encuentren ajustados y listos para su función, bien para el funcionamiento de la máquina o para el control del tren u otros propósitos: inyectores de vapor, recalentador, regulador, calentador, soplador, condensadores, freno, areneros, campanas y silbatos… También debe recibir e interpretar la información suministrada por el jefe de estación y las señalizaciones en la vía, poner el tren en macha cuando le sea indicado, seguir los procedimientos establecidos para poder detenerse en una estación y mantener los horarios establecidos. “Si el maquinista conoce su máquina puede hacer más de tarde en tarde las observaciones, pero es bueno que no pase nunca más de dos meses sin hacerla”, reza el “Catecismo de los maquinistas y fogoneros”.

La tarea principal del fogonero, como ya se cita anteriormente, es alimentar el fuego del hogar de la locomotora de vapor, aunque como auxiliar participa en su limpieza y engrase. También se ocupa del freno del ténder (el vagón inmediato a la máquina donde se acumula el combustible sólido o líquido). Su jornada de trabajo comienza dos horas antes de la partida del tren; debe llegar al depósito de máquinas sesenta minutos antes que su compañero para encender el hogar y calentar el agua en la caldera, que debe tener la presión justa para que la locomotora pueda iniciar la marcha. Trajina en el reducido espacio de la máquina manejando paladas con carbón de hulla o madera, siempre a la intemperie, sin protección y a merced del frío, la lluvia o el abrasador sol de verano. Un trabajo duro; palea unas 4 toneladas de carbón al día en las líneas de vía estrecha y del orden de 11 en las de vía ancha.

El reglamento de las compañías ferroviarias establece a fines del siglo XIX que, para ser fogonero, es preciso “saber leer y escribir, tener de 22 a 35 años, ser robusto, poseer buena vista y buen oído“, así como “ser herreros, caldereros, torneros o ajustadores”. Para evitar desplazarse hasta la instalación ferroviaria e informarse del horario de comienzo de trabajo, se hace habitual la existencia de ‘avisadores’, personas que, pagadas por la pareja de trabajo, se ocupan de informarles del horario y jornada asignados. Las horas de trabajo dependen de las necesidades del servicio. “Cuando llegábamos a destino nos lavábamos con el agua de la máquina, porque en los dormitorios no había agua caliente; en muchos no había ni siquiera duchas. Teníamos que hacernos la cama con nuestras sábanas de casa; el dormitorio era el sitio donde vivíamos, allí también nos hacíamos las comidas, ya que con frecuencia pasábamos cinco o seis días fuera de casa, por lo que íbamos al mercado y comprábamos de todo. Cuando salíamos de viaje teníamos que llevar lo que llamábamos el arca, que era un baúl bastante grande donde llevábamos la ropa y útiles de cocina”, relata uno de estos ferroviarios.

En general, ambos oficios no están bien retribuidos, pero los salarios habituales alcanzan a base de muchas horas y con la suma de diversos incentivos y primas, entre ellos el ahorro del combustible, a los que hay que añadir los de economía en el aceite y puntualidad en los horarios establecidos. De la misma manera, existen penalizaciones por retrasos o averías debidas a descuidos o deficiente atención a la máquina.

La vida de esta pareja se aleja, por tanto, de esa visión romántica del cine. Muy al contrario, la máquina es una permanente obsesión, una herramienta de la que depende el bienestar propio y el de sus familias, con frecuencia una pesada obligación de la que en el momento más propicio consigue librarse; conservan su condición de maquinistas, pero pasan a conducir automotores y locomotoras diesel o eléctricas, quizá de menos plástica, pero mucho más cómoda en lo referente a sus condiciones de trabajo. El 23 de junio de 1975 el entonces príncipe Juan Carlos apaga la caldera de la ‘Mikado 141 f-2348’ y cierra un ciclo histórico. Y con ello se rompe la mítica pareja y decae y muere el oficio de fogonero.

(Imagen Forollosa. Cortesía Fototeca Archivo Histórico Museo del Ferrocarril de Marid. Maquinista Juan Gangoitia Puente y fogonero Alfredo Boutifer. Montaña 4608. Depósito de Miranda de Ebro)

(Fuentes. Carlos Lapastora Hernández y otros, en “Los ferroviarios en la historia del ferrocarril: el caso de Renfe”. María de Luján Benito Barroso, en “Expansión ferroviaria en España en el siglo XIX. Entorno económico-social y modelo contable ferroviario: MZA (1875-1900. ” Esmeralda Ballasteros, en “La construcción del empleo ferroviario como una profesión masculina, 1857-1962”. Jairo Fernández y Nuria Vila, en “Identidades ferroviarias y espíritu de cuerpo en España 1940-1965”. J. G. Malgor, en “Catecismo de los maquinistas y fogoneros”)

Pautas de maquinistas ante el aislamiento

Los operadores logísticos continúan su actividad, con las máximas medidas de seguridad que exigen el cumplimiento de las instrucciones y recomendaciones de las autoridades sanitarias, para garantizar el abastecimiento de la población, tal como se especifica en el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19.

Entre los profesionales encargados de que este suministro sea posible se encuentran los maquinistas ferroviarios, que siguen estos días realizando tráficos de mercancías de primera necesidad. Este gremio está muy acostumbrado a desempeñar su actividad en espacios reducidos, como las cabinas de tren, en soledad y durante gran parte de sus jornadas laborales. Asimismo, pueden pasar varios días a la semana fuera de su casa, en hoteles y en ciudades diferentes y sus turnos laborales suelen ser nocturnos, ya que las mayor parte de las mercancías se trasportan en horario de noche.

Escuchar sus testimonios en estos momentos puede ayudar a afrontar mejor esta situación de estado de alarma en el que mucha gente permanece en casa y a sobrellevar momentos de excepcionalidad como el actual. Entre los consejos que trasladan destaca la “tolerancia a la frustración” como puede ocurrir en ocasiones ante la falta de compañía. Jesús Marchante, jefe de Maquinistas de Transfesa Logistics, indica de lo aprendido que “la soledad es una de las cosas que más me costó afrontar en un inicio. En mi anterior trabajo interactuaba continuamente con otras personas. No obstante, con el tiempo empecé a valorarlo. Creo que es importante destacar que podemos aprovechar ahora esos ratos con uno mismo para ordenar los pensamientos”. Así lo destaca también José Ramón Moreno, maquinista de Transfesa Logistics “aprender a convivir contigo mismo es clave”.

Respecto al teletrabajo, Marchante considera que “la concentración es esencial. Para las personas que no están acostumbradas a estar solas y que han cambiado la oficina por su casa, les diría que hay que intentar desconectar de los problemas personales y ponerse en modo trabajo cuando tengan que iniciar su jornada. Nosotros decimos que las preocupaciones se quedan en la taquilla antes de subirnos al tren”. Por su parte, José Ramón Moreno explica que “tener una rutina en el día a día, ponerse un horario e intentar cumplirlo ayuda mucho. Sobre todo emplear una completa dedicación a la tarea que va a realizarse. Para ello, es importante preparar todo antes de iniciar esa actividad evitando, de este modo, parar a cada segundo y levantarse, lo que lleva a una gran desconcentración, ya sea un café, un vaso de agua, el teléfono, etc. Finalizar lo propuesto y en el tiempo previsto proporciona la satisfacción necesaria para empezar con el siguiente objetivo. Es esencial que todo siga un orden”.

Ambos coinciden en otras recomendaciones como los pequeños descansos que consideran imprescindibles “relajarse durante 5 o 10 minutos entre tareas e intentar no pensar en nada antes de comenzar con algo nuevo”, añade José Ramón Moreno. A ello se unen pautas muy útiles como realizar una “clara separación de espacios” para el trabajo y el relax.

Otro punto relevante en momentos como el actual es mantener un contacto permanente con los compañeros y allegados “en estos días estamos realizando reuniones online casi a diario; estas conexiones nos ayudan a conservar el ánimo y el buen humor. Para los maquinistas y, por ende, para todos en esta situación, cobra mucho peso también el poder estar conectados con nuestros familiares y amigos en los ratos libres y así no aislarnos”.

Recuerda también que es importante “la desconexión digital y descansar bien. Nosotros los maquinistas solemos cambiar de turnos con frecuencia y para poder dormir creo que es fundamental concentrarse en el sueño, cerrar los ojos e intentar no levantarse, ni perder la paciencia si no se consigue dormir en los 10 primeros minutos”.

Asimismo, resaltan que se debe encontrar un hueco para uno mismo “para nosotros, que estamos muchas horas en los hoteles, solos, en ciudades que no son las nuestras, es importante ponerse metas, como mejorar algún idioma o leer más. También, no caer en la inactividad, dedicar unas horas a hacer ejercicio, siempre que se pueda. Hay muchas apps para hacer deporte en cualquier lugar”, señala Marchante. A este respecto, José Ramón Moreno recomienda tablas de estiramiento o yoga, que se pueden realizar en espacios cerrados, para evitar dolores de espalda.

Homenaje de la AZAFT a un maquinista del vapor

Este domingo 8 de marzo tendrá lugar el acto de homenaje nacional a la figura de uno de los últimos maquinistas de locomotoras de vapor Francisco González Alcalde. El acto previsto a partir de las 12 de la mañana tendrá lugar en las instalaciones del futuro Museo del Ferrocarril de Aragón, en la Estación de Casetas. La escena servirá para que los aficionados al ferrocarril de toda España transmitan a los familiares de Paco su reconocimiento por la labor de recuperación de las locomotoras de vapor del Ferrocarril Andorra Escatrón y por la difusión de la pasión por las locomotoras de vapor en general.

Paco González empezó su vida laboral siendo muy jovencito, como aprendiz, en el Ferrocarril Utrillas–Zaragoza, donde también trabajó su padre. A principio de los años cincuenta, con la construcción del Ferrocarril Andorra Escatrón, pasó a trabajar como maquinista para la Empresa Nacional Calvo Sotelo, posteriormente Endesa, en donde se jubiló como Jefe de Seguridad. Los últimos años los dedicó a las locomotoras de vapor a escala, ayudando al Ferrocarril de la Farja de Benicasim a poner a punto sus modelos.

El homenaje tendrá lugar junto a la locomotora ‘Escatrón’, fabricada en Alemania en 1953, estrenada por Paco a su llega a España. Esta locomotora fue el gran amor de su vida. Gracias a este profesional la ‘Escatrón’ tuvo una segunda vida, tras el abandono del del vapor en el Ferrocarril Andorra Escatrón. La mantuvo en servicio acudiendo a actos y efemérides ferroviarias por toda España, desde la celebración del centenario de la rampa de Pajares y al viaje a Calatayud-Burgos de unos aficionados ingleses que vinieron a conocer la península en los años ochenta.

En 1987, la ‘Escatrón’ protagonizó el primer viaje con la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (AZAFT). Una pequeña avería la obligo a quedarse en Zaragoza y desde entonces la locomotora ha permanecido al cuidado y custodia de los técnicos y especialistas en vapor de la AZAFT. En 1998 realizó su último viaje para rodar una película en Ayerbe. Tras el rodaje, las averías que se detectaron en la caldera aconsejaron no volver a ponerla en servicio sin antes efectuar una revisión completa.

La ‘Escatrón’, junto con la ‘Andorra’ construidas en 1953 por Arnold Jung con rodaje 2-4-2 T, será una de las locomotoras de vapor estrella del Museo del Ferrocarril de Aragón. La casa alemana únicamente sirvió 18 locomotoras en Espña. Ambas salieron de fábrica con los números 11647 y 11648. Recibidas para consumir carbón y debido al elevado consumo, se fuelizaron en 1966. La AZAFT confía en que se restaure y se ponga nuevamente en servicio para que, además de conocer su historia, se pueda explicar cómo es su tecnología y su funcionamiento.

El ascto de este domingo también servirá para recordar a las mujeres que trabajan en el ferrocarril, pioneras en una profesión mayoritariamenta masculina, en la que cada vez se tiende más a la paridad. El acto estará abierto al público y será gratuito. Podrá visitarse el ‘Tren Azul’, la locomotora ‘Escatrón’, disfrutar con una locomotora de vapor a escala en funcionamiento y conocer la vida de un maquinista legendario, Francisco González Alcalde.

(Imagen, cortesía de Ángel González Mir)

“Patrick”, el primer TGV se retira

Después de cuarenta años de servicio, “Patrick”, se jubila. Aunque dejó la actividad en diciembre de 2019, el mundo ferroviario francés recordará este 25 de febrero de 2020 como el último viaje de un histórico. Y lo hace en Saint-Denis, cerca de París. Lanzado en julio de 1978, el primer TGV de la SNCF, quedará fuera de circulación definitivamente. Pero antes completará su gira de despedida con una presentación al público en Paris-Gare de Lyon y Lyon-Perrache durante los próximos dos fines de semana.

“El TGV 01 se llama ‘Patrick’ porque era el nombre de pila del hijo del primer maquinista“, señala un conductor de la SNCF, Antoine Leroy. El tren 02, que también se usó para las pruebas del TGV, se llama ‘Sophie’. De los 109 trenes construidos originalmente por Alstom para la red del sudeste, el 16 es el que estableció el récord el 26 de febrero de 1981 (380 km/h) y la inauguración de la nueva línea París-Lyon por el presidente François Mitterrand el 22 de septiembre de 1981.

Después de 41 años de buen y leal servicio, “Patrick” completó este martes su “tour” de despedida por los diferentes centros técnicos de la compañía. “Este tren es mítico. Ha hecho soñar a generaciones y generaciones de niños y padres. (…) Es un saber hacer, es un orgullo francés“, explicó a la AFP Antoine Leroy, que, con algunos colegas, tomó la iniciativa de organizar una gira de despedida.

“Patrick” había realizado pruebas durante casi tres años antes de ser lanzado oficialmente el 22 de septiembre de 1981. Para su viaje de inauguración, el TGV había llevado un pasajero como ningún otro: François Mitterrand. El presidente de la República fue entonces catapultado de París a Lyon en 2 horas y 40 minutos. Un éxito comercial inmediato para el TGV, que salió de las fábricas de Alstom en Belfort. “Patrick” recorrió más de 13,5 millones de kilómetros durante sus 41 años de servicio.

Para su gira de despedida, el conjunto de trenes 01 ha sido repintado con su color naranja brillante como en la década de 1980, los coches que ahora muestran las libreas, con el azul y el gris dominando. En el interior, una exposición cuenta la historia de la epopeya del TGV francés, desde la concepción hasta la siguiente generación.

El sábado 29 de febrero y el domingo 1 de marzo, “Patrick” permanecerá estacionado en la Gare de Lyon, en París, para una exposición bastante especial. “A bordo del tren: fotos, videos, modelos recorren la historia de la alta velocidad, desde la creación de los primeros LGVs hasta el TGV del futuro, incluyendo lo más destacado de los récords de velocidad de los TGVs”, describe la SNCF en un comunicado de prensa. El tren estará estacionado el sábado 7 de marzo y el domingo 8 de marzo en la estación de Lyon Perrache, para inmortalizar el primer viaje de la historia por última vez.

Segunda promoción de maquinistas de Tranfesa

Los alumnos de la segunda promoción del programa gratuito de formación + empleo para ser maquinista ferroviario en Alemania han comenzado su formación en Madrid. Se trata de una nueva convocatoria conjunta de DB Cargo y Transfesa Logistics de la que forman parte, en esta ocasión, 24 estudiantes.

El acto oficial de apertura contó con la presencia de la directora de la Escuela Ferroviaria de Transfesa Logistics, Idoia Galindo; el experto en formación y educación en DB Cargo AG, Martin Sens; y Bárbara Grimm, jefa de Desarrollo de Recursos Humanos en Deutsche Bahn. Durante la inauguración, Galindo dio la bienvenida a las nuevas incorporaciones y explicó que con este curso “se consolida un proyecto pionero del Grupo Deutsche Bahn para formar talento en España asegurando un empleo de calidad en Alemania”.

Martin Sens y Bárbara Grimm resaltaron que iniciativas como esta son un paso clave hacia la incorporación de los nuevos profesionales que se necesitan en DB Cargo. En este sentido recordaron a los estudiantes que “el proceso de selección y formación es muy intenso, pero tiene una gran recompensa, ya que se puede optar a un trabajo indefinido en una de las empresas más importantes de Alemania, donde sois muy bien recibidos”. Los delegados alemanes se mostraron muy satisfechos por cómo está funcionando este proyecto conjunto con Transfesa Logistics y anunciaron que seguirán seleccionando y formando a maquinistas españoles en los próximos años.

Uno de los aspectos más destacables en el proceso de selección es el interés que ha despertado esta formación entre los numerosos candidatos. En esta ocasión se recibieron más de 2.000 solicitudes para las 24 plazas ofertadas. Para su elección se ha valorado su nivel de alemán, los conocimientos ferroviarios, así como la motivación personal por desempeñar una carrera profesional en el país germano. Según Bárbara Martín, una de las alumnas que forma parte de la segunda convocatoria, “se trata de una oportunidad realmente buena de conseguir un trabajo estable e interesante”.

Transfesa Logistics es la compañía líder en soluciones logísticas y de transporte de mercancías “puerta a puerta”. Formada por más de 1.350 profesionales altamente cualificados, y basa su estrategia diferencial en un profundo conocimiento del sector ferroviario. En la actualidad, Transfesa Logistics es el primer operador ferroviario privado de España. Dispone además de la red de transporte más amplia de Europa, respaldada por su sólida alianza con DB Cargo, compañía líder internacional en transporte y logística.

Pasajeros obligados a apearse en Montgat

Increíble, pero cierto. El maquinista de un tren de Cercanías de la R1 en dirección a L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) ha hecho bajar del convoy a todo el pasaje en la estación de Montgat después de anunciar que ya había cumplido con su jornada laboral. El incidente ha ocurrido a las 08.34 horas de la mañana de este lunes, cuando el conductor ha hecho apear a los atónitos usuarios, que se han visto obligados a continuar su trayecto en los siguientes trenes y se han hecho eco de lo ocurrido a través de las redes sociales.

Renfe ha emitido un comunicado pidiendo disculpas y atribuyendo lo sucedido a los efectos del temporal que azota Cataluña y que ha alterado la programación de relevos de la compañía. De acuerdo con la operadora, se ha autorizado al maquinista a circular sin viajeros hasta Badalona, donde el tren ha quedado apartado en las vías secundarias, para evitar hacerlo en Montgat, donde sólo hay una única vía y hubiera causado retrasos a varios trenes de la línea R1.

“Evidentemente pedimos disculpas por esta circunstancia, pero entendemos que era la mejor opción para minimizar las afectaciones“, ha asegurado Renfe antes de agregar: “Todo el mundo puede entender que ante un temporal tan importante se puedan producir incidencias no programadas“. Según la compañía, tampoco han esperado a la llegada de otro maquinista para evitar más afectaciones en la línea, dado que Montgat sólo cuenta con dos vías y se habría paralizado la circulación de los convoyes que venían detrás.

Renfe también ha detallado que programa diariamente más de mil relevos para su servicio de Cercanías y ha celebrado que, con su actuación, se haya limitado la afectación a un pasaje. Asimismo, ha recordado que las normativas de seguridad impiden a los maquinistas sobrepasar los tiempos de conducción y ha lamentado “las opiniones que han menospreciado la seguridad” de los viajeros “incitando” a que el conductor continuara prestando servicio.

El episodio de Montgat se ha sumado a las complicaciones que ha sufrido la red de Rodalies por el atropello de una persona en la estación de plaza Cataluña, a primera hora de la mañana. Y al mediodía, un fallo en el suministro eléctrico entre Mataró y Arenys ha agravado, con más demoras, el servicio de esta línea de la costa.

Un innovador simulador para Transfesa

Transfesa Logistics ha adquirido uno de los simuladores más avanzados del mercado. Este equipo ha sido creado expresamente para la Escuela Ferroviaria de Transfesa Logistics en colaboración con el Centro de Investigación en Tecnologías Ferroviarias (CITEF). El proceso del diseño se ha llevado a cabo durante tres meses, en reuniones periódicas entre los jefes de maquinistas, la escuela y los ingenieros que han participado en su desarrollo. La línea sobre la que se trabaja corresponde a un trayecto real, concretamente el que tiene origen y destino Aranjuez-Alcázar de San Juan.

Alumnos de licencia y diploma del curso de maquinista: los alumnos de la Escuela Ferroviaria realizan, de forma obligatoria, 16 horas de formación práctica en el simulador antes de realizar sus prácticas de conducción efectiva en los tráficos de Transfesa Logistics. De manera adicional, realizan más horas de las 300 de otras prácticas que tienen asignadas en su programa formativo.

Reciclaje de maquinistas de Transfesa Logistics: Los maquinistas del departamento de Tracción realizan, según la normativa vigente, un reciclaje formativo cada dos años. El uso del simulador en esta formación permite, a profesionales experimentados, afrontar muchas y muy diversas situaciones degradadas que afectan a la seguridad en la circulación, sin que se asuma una situación real de riesgo tanto por parte del trabajador como por parte de la empresa ferroviaria.

Cerca de 200 alumnos han realizado prácticas en este dispositivo puntero del mercado. El simulador, además de dar servicio a la Escuela Ferroviaria de Transfesa Logistics, se alquila a otros centros de formación homologados en formación de maquinistas.

La Escuela Ferroviaria de Transfesa Logistics ofrece un servicio de formación personalizado para cada cliente según las necesidades que tenga. Cuenta con aulas homologadas por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria en varias ciudades de España como Madrid, Barcelona, Girona, Valencia, Sevilla y Santander.

El curso de maquinista en la Escuela Ferroviaria de Transfesa permite conocer el trabajo real de conductor de tren realizando prácticas en sus propios tráficos. Además, el alumno realiza prácticas de conducción en el simulador ferroviario y cuenta con un tutor que sigue la evolución y adapta las horas de conducción efectiva a su ritmo de aprendizaje.

Formación de maquinistas en la variante Vandellós

Los primeros trenes para la formación de maquinistas han empezado a circular en la mañana de este lunes, a las 9.18 horas, en la variante de Vandellós del Corredor Mediterráneo, un tramo en doble vía que sustituye al actual de vía única. En total se van a formar 250 maquinistas que, según su experiencia, recibirán entre 35 y 56 horas de instrucción.

En cuanto se haya concluido la formación de maquinistas, entrará en funcionamiento la variante de Vandellós, muy probablemente “antes de final de año”, según precisa el coordinador del Gobierno para el Corredor Mediterráneo, Josep Vicent Boira, y que ya avanzó el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, Esta variante es “fundamental” para el Corredor Mediterráneo, no solo porque permitirá reducir el tiempo de viaje entre Valencia y Barcelona o Alicante y Barcelona, sino también porque da “fiabilidad” al trayecto del Corredor Mediterráneo.

Según recuerda Boira, por este tramo, hasta ahora de vía única, circulan del orden de 70 trenes diarios y cualquier incidencia en alguno de ellos significaba “colapsar el Corredor Mediterráneo entero”. “Con la variante de Vandellós eso no pasará” porque la doble vía otorgará “más capacidad, más fiabilidad en el tramo y un ahorro de tiempo”. El coordinador del Gobierno para el Corredor Mediterráneo dice que “hay una cartera de proyectos por parte de Adif y el Ministerio de Fomento suficiente para poder continuar avanzando en el Corredor Mediterráneo” aunque “es cierto, -puntualiza-, que habrá un momento en el que hará falta tomar algunas decisiones políticas para dar un impulso al ferrocarril en España en general, de las cuales se beneficiará sobre todo el Corredor Mediterráneo, pero para eso habrá que esperar a tener un Gobierno”.

En cuanto a la licitación del estudio informativo del corredor Cantábrico-Mediterráneo, que el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno de España en funciones, Pedro Sánchez anunció la semana pasada “para que sea una realidad cuanto antes”, Boira ha apuntado que todavía “no hay fecha”, pero ha recordado que el Parlamento Europeo ha decidido que forme parte del Corredor Mediterráneo Transeuropeo y que, por tanto, está entre sus “planes”. En estos momentos, está en marcha el plan de modernización de Adif que “va a significar un primer cambio sustancial en esa línea con un elemento pendiente que ahora se va a abordar, que es la electrificación de la línea”, reconoce Boira. “Confío mucho en este plan de modernización de Adif que va a representar un cambio brutal en las capacidades de la gestión de la línea cantábrico-mediterránea“, remarca.

En todo caso, existe una “problemática que en un determinado momento habrá que abordar como son algunas pendientes difíciles y tramos complicados por la orografía del terreno”. En ese sentido, “algún estudio que nos permita saber dónde mejorar el trazado de la línea siempre vendrá bien y en esa línea supongo que irá el anuncio que ha hecho el presidente del Gobierno”, ha concluido.

El conseller de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad, Arcadi España, valora “el goteo de buenas noticias” alrededor del Corredor Mediterráneo, entre ellas, el inicio de la circulación de los trenes de formación por la variante de Vandellós. También celebra la licitación del acceso ferroviario al puerto de Sagunto, que “conectará de una forma definitiva el puerto con la red ferroviaria del Corredor” y “significará un gran avance para potenciar la combinación del transporte por carretera y el ferrocarril, que necesita incrementar su número de participación en el medio logístico”, indica Boira.

Este acceso contará con una inversión de 20 millones y estará finalizado en 20 meses, precisa el conseller. Además, el titular de Obras Públicas resalta los 385 millones de euros adjudicados por parte del Ministerio de Fomento en el Corredor Mediterráneo y los 64 millones licitados desde julio a octubre. Para Arcadi España, estas cifras “son muy positivas a pesar de incluir el periodo estival y tener unos presupuestos generales prorrogados”.

Transfesa busca más maquinistas

La Escuela Ferroviaria Transfesa Logistics ha puesto en marcha la tercera edición del curso de conducción ferroviaria de Categoría B, con una duración de 12 meses. Esta formación, que se imparte en Madrid, combina una parte teórica de 650 horas con 500 horas de prácticas, de las cuales, 200 será de conducción efectiva. Una vez superadas ambas fases, los alumnos obtienen el título de licencia y diploma por parte de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.

Los candidatos a formar parte de esta tercera edición deben ser mayores de 20 años, contar con la titulación de Bachiller, Técnico de FP, prueba de acceso a la Universidad para mayores de 25 años o similar, además de haber superado las pruebas psicofísicas pertinentes.

El plazo de inscripción está abierto hasta el 4 de octubre de 2019. Todos aquellos interesados en formar parte de esta tercera edición deben enviar su solicitud a la siguiente dirección: escuela.ferroviaria@transfesa.com

Transfesa es uno de los principales operadores ferroviarios de España. Comenzó hace 75 años con el transporte de mercancías y hoy dispone de la red de transporte más amplia de Europa, respaldada por su matriz, DB Cargo, compañía líder internacional en transporte y logística.

Transfesa que tiene en el ferrocarril su origen y la base de su futuro, cumplió 75 años en 2018 y, según el consejero delegado Bernd Hullerum trabaja en una estrategia de diversificación, “de la que la Escuela es un ejemplo más”. El 51% de su negocio corresponde a servicios de transporte ferroviario y el resto a servicios de camión, servicios logísticos y otros servicios. La firma es propiedad en un 70,29% de Deutsche Bahn Ibérica Holding y en un 20,35% de Renfe Mercancías. Cuenta con más de mil empleados y su alianza con DB Cargo, le permite ofrecer servicios de logística en más de 130 países, creando la red más amplia de toda Europa.