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El Ferrocarril en la Semana de la Ciencia

La Fundación para el Conocimiento madri+d organiza esta decimoctava edición de la Semana de la Ciencia y de la Innovación de Madrid, dentro de las acciones de la Administración autonómica dirigidas a involucrar activamente a los ciudadanos en la ciencia, la tecnología y la innovación, de forma especial a los más jóvenes, con el fin de fomentar las vocaciones científicas eliminando las barreras de género desde los primeros ciclos formativos.

Un año más, el Museo del Ferrocarril se suma a esta celebración con un programa de actividades para todos los públicos que incluye visitas guiadas a la colección permanente (días 17 y 18) o a las instalaciones del Archivo y la Biblioteca (día 16), así como talleres didácticos infantiles (días 17 y 18). Las actividades ofertadas por el museo tienen como objetivo mostrar el importante patrimonio histórico ferroviario que custodia el museo e incentivar y fomentar el acercamiento al mundo del ferrocarril.

En esta nueva edición, que también pretende resaltar la presencia femenina en el ámbito de la ciencia y la innovación tecnológica, el Archivo y la Biblioteca del Museo ofrecerán una conferencia este miércoles 7, a cargo de Esmeralda Ballesteros Doncel ─profesora en la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la historia social de las mujeres ferroviarias−, y una mesa redonda el día 14 con trabajadoras de Renfe, que abordarán la figura de la mujer en el sector ferroviario.

Además de unirse a la celebración del Año Europeo del Patrimonio Cultural, esta XVIII edición, que lleva por lema ‘¡Engánchate a la ciencia!’, pretende resaltar la presencia femenina en el ámbito de la ciencia y la innovación tecnológica, con actividades enfocadas a conocer el patrimonio cultural de la región y el papel de la mujer en el entorno científico-tecnológico.

Por primera vez se ha añadido la palabra ‘innovación’ a la denominación oficial de uno de los acontecimientos más importantes en materia de ciencia en Europa, para poner el foco en la indisolubilidad de la relación entre ciencia e innovación, o lo que es lo mismo, que no existe desarrollo sin investigación ni innovación sin I+D.

Esta decimoctava edición acoge actividades en más de 600 instituciones. Universidades, centros de investigación, sociedades científicas, ONG, empresas, museos, fundaciones, asociaciones científicas y organismos gubernamentales abrirán sus puertas durante dos semanas, organizando más de 1.000 actividades lúdicas, gratuitas y para todos los gustos repartidas por toda la Comunidad de Madrid.

Este es parte del programa:

Visitas guiadas ‘Un viaje por el patrimonio ferroviario’ Días: 17 y 18 de noviembre. Horarios: 11.00-11.30-12.00 horas (Es necesario realizar reserva: educatren@ffe.es).

Visita guiada a las instalaciones del Archivo y la Biblioteca del Museo. Día: 16 de noviembre. Horario: 11.00 horas (reserva: biblioteca_ferroviaria@ffe.es).

Talleres didácticos: ‘¿Jugamos al tren?’ . Taller en el que a través de juegos, dibujos, manualidades, música y danza se mostrará a los participantes la evolución del ferrocarril desde los tiempos del vapor hasta la actualidad. (En colaboración con el proyecto Peques y Jóvenes Talentosos). Día: 17 de noviembre. Horarios: 10.30-12.30-16.30 horas (reserva: educatren@ffe.es).

Talleres didácticos: ‘¡A toda máquina!’.Taller en el que los participantes conocerán el funcionamiento de una locomotora de vapor y construirán su propia locomotora con materiales reciclados. Día: 17 de noviembre. Horarios: 11.00-12.00 horas (reserva: educatren@ffe.es)

Conferencia: ‘Las mujeres en el sector ferroviario, una visión de conjunto’. A cargo de Esmeralda Ballesteros Doncel (socióloga y docente en la UCM). Día: 7 de noviembre. Horario: 17.00 horas (reserva: biblioteca_ferroviaria@ffe.es).

Mesa redonda: ‘La experiencia laboral de las trabajadoras de Renfe’. Día: 14 de noviembre. Horario: 17.00 horas (reserva: biblioteca_ferroviaria@ffe.es).

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Sóller reclama la devolución de la Ferrotrade

El Ferrocarril de Sóller quiere recuperar para el servicio la locomotora diésel Ferrotrade para destinarla a la brigada de mantenimiento de la vía férrea y cubrir el servicio cuando haya cortes en el suministro eléctrico. La máquina de tren fue cedida hace una década a la Asociación Amigos del Ferrocarril de Baleares (AAFIB), una entidad que posteriormente la cedió a la fundación Ferrocaib.

La locomotora está depositada actualmente en las cocheras que gestiona Ferrocaib, ya que uno de los objetivos que se pretende con ella es ponerla en circulación en la línea de tren que Ferrocaib quiere habilitar en un tramo de la vía verde que conecta Manacor con Artà a la altura de Son Carrió. Construida en 1968 por Autotrade en Madrid, prestó servicio hasta mediados de la década de los 80. Fue rehabilitada parcialmente con motivo de la celebración del 125 aniversario del tren en Mallorca. Esta máquina está equipada con un motor Deutz de 12 cilíndros y 500 caballos de potencia.

Quedó relegada a una vía muerta en la estación de Buñola en donde estuvo en trámites de ser vendida a un coleccionista de maquinaria industrial a precio de chatarra al igual como hizo el tren de Sóller con una vagoneta Tolva y un vagón dresina autopropulsado. Las gestiones realizadas por la asociación consiguieron frustrar dicha venta, ya que esta máquina debía quedar para el Museo del Ferrocarril y no en manos de un particular.

Cuentan de esta máquina que protagonizó una de las grandes hazañas de esta línea, al tirar de un convoy formado por seis coches y dos automotores averiados en la estación de Buñola hasta Sóller desobedeciendo las órdenes del entonces jefe de explotación y talleres. Buen conocedor de las posiblidades de esta máquina, sabía del peligro de quedarse a mitad de camino entre Buñola y Sóller con el convoy lleno de pasajeros, pero el maquinista consiguió llegar hasta su destino.

El Ferrocarril de Sóller ha llevado a cabo los primeros contactos con los Amics del Ferrocarril para negociar la devolución de la locomotora, ya que es la entidad con la que la empresa sollerense firmó el convenio de cesión de la máquina de tren. Con su recuperación, la empresa quiere ponerla otra vez en orden de servicio para destinarla al transporte de materiales para la brigada que trabaja en el mantenimiento de la vía. También quiere tenerla en reserva para cubrir algunos servicios cuando se produzcan cortes en el subministro eléctrico.

(Imagen Werner Harmeier. Ruemlang (Suiza) en Spanish Railway)

Un sello para los últimos ambulantes

Con motivo de la presentación del sello conmemorativo dedicado al 25 Aniversario de la última expedición de los ambulantes postales, el pasado sábado 6 de octubre Correos y la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft) fletaron una circulación muy especial del Tren Postal, que circuló desde la zaragozana estación de Casetas hasta el Museo del Ferrocarril de Madrid, que tiene su sede en la Estación de Delicias, donde tuvo lugar el acto de presentación del efecto postal conmemorativo.

Este no es el único sello dedicado a los ambulantes postales pues ya en 1976, se emitió otro efecto con un valor de tres pesetas. Correos ha dedicado varios efectos postales al mundo del ferrocarril y el último de ellos es el que se ha dedicado el pasado mes de septiembre a la Línea de Alta Velocidad Española La Meca-Medina. Con la emisión de este sello, que reproduce en el anverso uno de los últimos vagones postales de la serie 1500 y en el reverso, el interior del mismo con el ambulante, las sacas y diversos enseres de la época, la filatelia española quiere hacer un homenaje a aquel servicio de transporte de correspondencia y especialmente, a aquellos hombres y algunas mujeres que, a pesar de las dificultades, hicieron que este servicio fuera posible agilizando así el transporte de la correspondencia en todas las líneas de la red ferroviaria, lo que permitió llegar hasta las localidades más pequeñas.

A esta presentación asistieron el director gerente de la Fundación de Ferrocarriles Españoles, César Felipe López Sánchez; el director del Museo del Ferrocarril de Madrid, Carlos Abellán Ruiz; y el presidente de Correos, Juan Manuel Serrano, entre otros. También se presentó el libro “Trenes de papel. 150 años de expediciones ambulantes de Correos”, escrito por F. Javier Berbel Silva, Gaspar Martínez Lorente, Pedro Navarro Moreno y Pedro Pintado Quintana.

El Tren Postal está compuesto por tres coches de Correos (dos estafetas y un furgón posta)l, que permanecieron expuestos y abiertos al público durante toda la mañana para que los ciudadanos pudieran conocer de cerca el trabajo cotidiano que realizaban los ambulantes postales. Asimismo, durante los trayectos de ida y vuelta, los viajeros pudieron matasellar la correspondencia generada durante el viaje con el matasellos conmemorativo del Tren Postal fechado con el día la efeméride y también adquirir sellos y sobres especialmente editados para la ocasión.

La historia de los ambulantes de Correos está íntimamente ligada a la del ferrocarril. La primera estafeta ambulante española fue creada el 27 de julio de 1855 entre Madrid y Albacete; es decir, sólo siete años después de empezar a funcionar en España el primer ferrocarril peninsular (Barcelona-Mataró). Las primeras administraciones ambulantes, que circulaban en vagones especiales o coches estafeta, eran vagones que funcionaban como auténticas oficinas, habilitados con casilleros, mesas de trabajo y zonas donde se almacenaban las sacas con la correspondencia. En el exterior, un buzón, en uno de los laterales, permitía que se pudieran depositar las cartas y una enorme campana señalaba el final de las operaciones de carga y descarga. Estas nuevas estafetas estaban ‘habitadas’ por una nueva categoría de empleados, los ambulantes postales, que en las primeras expediciones se componían de un administrador y un ayudante.

Los ambulantes postales iban uniformados y pertrechados con sellos, lacre, cuerda y mapones (etiquetas que precintaban las sacas), además del indispensable “Vaya”, el documento oficial que les habilitaba para efectuar el viaje. Los ambulantes postales realizaban un trabajo duro y exigente, donde debían soportar los rigores del invierno y del verano o los peligros de robos y asaltos; aparte de ser los más perjudicados en el caso de que el tren sufriera un accidente, al viajar en el primer vagón enganchado tras la locomotora.

El éxito del tráfico postal por ferrocarril se puede medir en el kilometraje diario que realizaban las conducciones postales, que pasaron de los 2.700 kilómetros diarios del año 1858, a los 54.000 km en el año 1900 y los más de 75.000 en 1930. A partir de 1960 comenzaron a viajar los llamados `trenes postales` dedicados exclusivamente al transporte del correo, integrados por vagones oficina y furgones de carga.

Después de más de 100 años, el 30 de junio de 1993, a las 22.30 horas, partió de la estación de Madrid-Chamartín la última expedición ambulante por ferrocarril, en el tren expreso Madrid-Málaga, arrastrando la última oficina ambulante (DGCT-3039) que recorrería el territorio español.

Vuelve el vapor al Tren de Arganda

Este domingo 7 de octubre, el Tren de Arganda, que realiza un recorrido de casi 4 kilómetros entre la estación de Poveda en Arganda del Rey y el apeadero de la laguna de El Campillo en Rivas, comienza su temporada de otoño arrastrado de nuevo por unas locomotoras de vapor con más de 90 años. En esta temporada, el tren será ‘arrastrado’ por las casi centenarias locomotoras de vapor ‘Arganda’, a la que se le ha sustituido la caldera, o por la ‘Áliva’, recién restaurada por los miembros de esta asociación. Estas máquinas han sido probadas satisfactoriamente para realizar el servicio este pasado sábado.

Este viaje al pasado del Tren de Arganda, que está gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), discurre por un tramo de la antigua línea del Ferrocarril del Tajuña en antiguos coches de madera con balconcillo: el AC201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916 y los coches C-1 y C-2, reconstruidos por la Escuela Taller Román Aparicio de Arganda. Las salidas tienen lugar los domingos de primavera y otoño a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas.

La locomotora ‘Arganda’ fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y finalizó su ‘primera’ vida en 1967, en las obras de ampliación del puerto del Musel de Gijón (Asturias) bajo la matrícula TLC 3. En 1990, fue rescatada por esta asociación del almacén de un chatarrero de La Felguera (Asturias). Durante tres años, sus voluntarios la restauraron y, en el camino, perdió su apelativo de TLC 3 para pasar a llamarse como su pueblo de adopción. Pero esta restauración, no incluyó el cambio de caldera que ahora ha realizado la empresa Rios Supply Chain, en su planta de Valladolid.

Por su parte, la ‘Áliva’ fue fabricada por la empresa alemana Orenstein&Koppel en 1926 y perteneció a la Real Compañía Asturiana de Minas, que la utilizó para transportar el mineral desde la mina Reocín (Cantabría). A los años de darse baja, se hizo cargo de ella la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Torrelavega, que la traspasó en 1994 a CIFVM, cuyos voluntarios han estado restaurándola sacando tiempo de su ocio.

Pero este tren de vapor no es el único protagonista de esta vuelta al pasado, ya que toda esta línea y sus instalaciones, como la estación, apeadero, cabina de señales o talleres, constituyen el museo vivo del ferrocarril. Aquí también se puede disfrutar de la gran maqueta a escala HO que la Asociación Cultural Ferroviaria de Madrid (Asocufe) nos ofrece en el cercano apeadero de La Poveda. Para hacer más cómoda la visita, al término de cada viaje, excepto el de las 13.00 horas., se pone en circulación un tren lanzadera hasta el apeadero.

Un grupo de aficionados al tren creó en 1987 el Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) para desarrollar su afición, sobre todo, el modelismo tripulado de 5 pulgadas. Tres años más tarde, decidieron comprar la primera pieza de tamaño real, una máquina de vapor de ancho métrico que iba a ser desguazada y que después recibiría el nombre de la localidad de adopción, la locomotora ‘Arganda’. Esta locomotora fue guardada en una nave industrial de Arganda del Rey muy próxima al antiguo Ferrocarril del Tajuña, que les había cedido el Ayuntamiento de esta localidad madrileña. Siguieron trabajando con sus maquetas pero, poco a poco fueron consiguiendo más vehículos de ‘escala real’: dos cisternas para transporte de cemento en polvo del Ferrocarril del Tajuña o cuatro vagones dedicados al transporte de mercancías procedentes de los Ferrocarriles de la Generalitat Catalana.

En noviembre de 1997, dejó de circular el último tren del Ferrocarril del Tajuña en su tramo entre la cementera de Morata de Tajuña y Vicálvaro, y la asociación consiguió de la Comunidad Autónoma de Madrid que no se desmantelase el pequeño tramo por el que ahora circula su tren. Después de varios años de reconstrucción de la línea y del material ferroviario, el 4 de mayo de 2003 se inaugura el Museo del Tren y se pone en marcha el primer viaje del Tren de Arganda. A partir de entonces, CIFVM se ha dedicado a la compra y restauración de material móvil, el mantenimiento del antiguo y de la línea por donde circula o a la promoción de los viajes en el Tren de Arganda que, desde luego, ahora sí que pita mas que anda.

(Imagen cortesía CIFVM)

¿Un museo en la estación de León?

La polémica sigue instalada en León. La remodelación de la estación y sus posibles nuevos ususo sigue dividiendo a la sociedad leonesa. Gastrobares, un mercado especializado o una pista de hielo, incluso el Museo del Ferrocarril son algunas de las alternativas que se han nido barajando para mmantener la infraestructura que ha perdido el uso ferroviario. Pero todo sigue en el aire.

El grupo Actúa León pide un debate acerca de los usos y funciones que puede tener la antigua Estación de Ferrocarril al igual que la Asociación de Amigos del Ferrocarril de León (ALAF). “Hace unos meses se venían escuchando diferentes ocurrencias para dar uso al inmueble, como situar gastrobares, un mercado especializado o una pista de hielo, incluso el Museo del Ferrocarril, que no puede ubicarse en un punto aislado de las vías, solo demuestran que se viene improvisando y no se tiene en cuenta el potencial existente entre el espacio libre que quedará sobre las vías una vez termine el soterrado, parcial e insuficiente”, mafiestaban.

La antigua estación “puede ser la puerta de entrada de una nueva zona verde sobre las vías, convirtiéndose en un espacio de disfrute, no comercial, de las vecinas y vecinos de León, complementando un Centro Cívico del Crucero que se ha quedado pequeño, permitiendo que oficinas municipales e incluso las innumerables asociaciones de León sin sede puedan disponer de algún espacio en la segunda planta”, plantea Actúa León. Respecto a la ubicación “ya a se ha abierto la avenida de Astorga y el debate parece capado desde el Ayuntamiento”.

Hace unos meses se proponía que la marquesina se ligara al futuro Museo del Ferrocarril, “pero en un lugar donde este centro cultural pueda estar vivo, no convirtiéndose en un mero almacén de chatarra. El Museo del Ferrocarril debe permitir que las máquinas que se expongan tengan acceso a las vías y con ello el uso de la maquinaria como una parte más de la cultura ferroviaria tan ligada a León”.

El museo del Ferrocarril de León en la antigua estación de tren era la opción que se presentaba como la más acorde para ocupar el espacio que dejará la remodelación de la estación. Pero desde la Asociación Leonesa Amigos del Ferrocarril insisten es que ese no es el espacio adecuado para el museo. «La parte de abajo no va a quedar operativa, la han desmontado para hacer los muros de pantalla», explica Buenaventura Durruti, presidente de la ALAF.

Azpeitia pone en circulación 57 trenes históricos

El Museo Vasco del Ferrocarril pondrá en circulación 57 trenes históricos, 13 de vapor y 44 diésel, durante este agosto. Los trenes de vapor circularán todos los sábados a las 12.30 y 18.00 horas, y domingos y festivos a las 12.30 horas. Este miércoles 1 de agosto se inicia el servicio 2018 de trenes tracción diésel de días laborables (de martes a viernes), que se presta exclusivamente durante la etapa veraniega. Los trenes diésel circularán desde el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia, en los días de la semana mencionados anteriormente, a las 12.30 y 18.00 horas.

Azpeitia es de obligada visita para todos los amantes del ferrocarril y constituye un auténtico santuario, donde se rinde culto al vapor. El muestrario ferroviario -con más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos- se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. El museo pone en circulación sus piezas más cotizadas: el automotor diésel-eléctrico Allan 301, de 1853 (Ferrocarriles portugueses); la locomotora de vapor ‘Portugal’, de 1913; la máquina de vapor ‘Zugastieta’, de 1888; y la gran estrella del parque, la locomotora de vapor ‘Aurrera’, de 1898, la principal atracción de las circulaciones de vapor.

En sus instalaciones es posible observar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, con vehículos de todo tipo como locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, automotores y diversas clases de vagones. Ofrece asimismo uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de Euskadi, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo.

De todo el material móvil del museo, destaca la locomotora de vapor ‘Espinal’, construida en 1887 en Newcastle (Reino Unido) por la compañía de Robert Stephenson, hijo de George Stephenson, que ganó el concurso de 1829 que pondría en marcha los servicios de la línea de transporte de pasajeros de Liverpool a Manchester. Esta máquina es, en la actualidad, la más antigua en funcionamiento de las construidas por los Stephenson, así como la locomotora de vapor más antigua en servicio de España. A la ‘Espinal’ se unen ‘Aurrera’ (130-T construida en Reino Unido en 1898 por Nasmith & Wilson para el Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián); ‘Euzkadi’ (uno de los modelos más representativos de la vía del norte peninsular, construidas para los Ferrocarriles Vascongados por la firma alemana Krauss de Munich entre 1914 y 1921 y que acabaron en el Ponferrada-Villablino, que las retiró en 1989); ‘Portugal’ (CP E205, 1230-T, fabricada por Henschel para los Caminhos de Ferro de Portugal); y ‘Zugaztieta’ (030-T de 1888 de Sharp Steward and Co de Gran Bretaña, para el Ferrocarril de Amorebieta a Gernika). Todas ellas, auténticas joyas del vapor.

La historia escrita del Museo del Ferrocarril de Azpeitia se inicia el 4 de octubre de 1994. Pero la aventura comienza cinco años antes. Juanjo Olaizola forja, casi sin saberlo, las bases de lo que a la postre alcanzaría marchamo oficial bajo el nombre de Museo Vasco del Ferrocarril. Las antiguas dependencias de la línea del Urola en Azpeitia se adaptan a las necesidades museísticas, que comienza a reunir -y a restaurar- una importante colección de vehículos históricos, que ahora se ponen en circulación, con la inestimable ayuda de los Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril (BML).

Delicias acicala los vehículos de su Talgo II

Especialistas del Museo del Ferrocarril de Madrid realizan trabajos en el Talgo II que forma parte de la colección permanente de la antigua estación de Delicias para mejorar la estética, información y accesibilidad de este vehículo histórico. Las tareas se llevan a cabo en el marco de los actos de celebración del 75 aniversario de la firma y con el patrocinio de Talgo.

Entre las diferentes actuaciones realizadas destaca la elaboración de una nueva cartela informativa sobre la pieza, la reparación exterior de chapa y pintura, la confección e instalación de los reposacabezas de color blanco que las butacas llevaban en origen o la incorporación de cortinas en el coche de 2ª clase y en el coche observatorio. En cuanto a las actuaciones pendientes, está proyectada la apertura de nuevos espacios expositivos del vehículo, como los furgones de equipajes o la cabina de la locomotora– con el fin de que sean visitables-, la climatización y la visibilidad de cocina y aseos desde el exterior.

La locomotora diésel Talgo 2T ‘Virgen de Aránzazu’ forma un conjunto indeformable e irreversible con el Talgo II, por lo que sólo tiene una cabina de conducción. La composición expuesta en el museo, además de la citada locomotora, consta de un remolque de cola (observatorio o salón-mirador), un remolque de 2ª clase con 20 asientos, un remolque “mixto” (cocina, departamento auxiliar y aseos) y dos remolques furgón. Su valor histórico y patrimonial es incuestionable ya que se trata de un material original construido en Estados Unidos en 1949.

De las cuatro composiciones de la serie 350, se conservan parcialmente la 2T y la 3T en el Museo Nacional Ferroviario de Madrid-Delicias (Virgen de Aranzazu) y en el Museu del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú (Virgen de Begoña). En la factoría que Talgo tienen en Rivabellosa (Álava) se conservan, además, siete remolques de uno de los trenes que llegaron a España hace 75 años, en un estado de cierta precariedad, lo que resulta una paradoja puesto que lo esperable era que fuera el mejor conservado de las composiciones históricas.

La inauguración del servicio comercial de Talgo II se inició en julio de 1950 en el trayecto Madrid-Irún. La revolución de Talgo combinaba tres innovaciones fundamentales: la rodadura guiada, la composición articulada y la ligereza de su carrozado de aluminio. Además, fue también revolucionario en el servicio que prestaba a los pasajeros con un novedoso diseño y un nuevo concepto del confort, como puertas de acceso a la altura de los andenes, butacas anatómicas y reclinables, aire acondicionado, servicio de comidas a los pasajeros en sus propios asientos o ventanas panorámicas.

El Museo del Ferrocarril desarrolla diferentes acciones de difusión con el objetivo de dar a conocer la historia de esta empresa española, cuya aparición significó una auténtica revolución en el transporte ferroviario. Hasta el próximo 31 de diciembre el museo acoge la exposición divulgativa ‘Talgo, 75 años de espíritu innovador’. La muestra, organizada por Talgo, recorre la evolución de la compañía desde los primeros ensayos de las estructuras triangulares ideadas por Alejandro Goicoechea y la presentación en 1942 del primer prototipo Talgo I que alcanzaba los 135 km/h en pruebas, hasta el día de hoy, en que Patentes Talgo es la empresa líder del sector ferroviario español, con presencia industrial internacional y reconocida a nivel mundial por su tecnología y capacidad de innovación.

En la exposición se destaca el papel innovador y vanguardista de la tecnología española de la compañía en el diseño y fabricación de trenes de pasajeros y de material ferroviario de larga distancia. Los principales hitos tecnológicos comenzaron con las composiciones de coches cortos, de aluminio y más bajos que los tradicionales; siguieron con la incorporación del ‘ancho variable’ a su sistema de rodadura, y continúan con la última generación de trenes de alta velocidad. Los trenes Talgo se concibieron desde el principio con el objetivo de mejorar la seguridad, la sostenibilidad, la calidad, el confort de los viajeros, los tiempos de recorrido y la eficiencia operativa y económica de la explotación. Hoy en día Talgo es símbolo de españolidad, innovación, futuro, sostenibilidad, velocidad, comodidad e internacionalización.

Restauración del ómnibus de 1861 de Delicias

Alumnas de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ESCRBC) de la Comunidad de Madrid casi han culminado los trabajos de restauración de un ómnibus de 1861 propiedad de la Fundación de Ferrocarriles Españoles. Durante este mes, y en virtud de un acuerdo de colaboración entre ambos organismos, han trabajado en la recuperación de esta pieza histórica de la colección del Museo de Delicias. El ómnibus, un carruaje para el transporte urbano de viajeros con tracción animal, se utilizaba en los primeros tiempos del ferrocarril para complementar el servicio de las estaciones.

Este ómnibus del museo es un carruaje de cuatro ruedas y tracción animal, de un solo compartimento –con capacidad para diez personas– y una portezuela en la parte trasera para el acceso a su interior. Es de caja cerrada y techo resistente, que va montado sobre listones convexos para aguantar la carga de los equipajes. Su pescante –asiento para el conductor– está bastante elevado y el diámetro de sus ruedas delanteras es la mitad que el de las traseras, para una mejor tracción.

Su procedencia es incierta y no se conoce dónde prestó servicio. Lleva rotulación: ‘Servicio al ferrocarril’ (en mayúsculas) y numeración ‘Nº 4’, así como un cartel de ‘Servicio público’. En las esquinas posteriores de la caja aparece el dato más significativo para su identificación: ‘Bernardo/Rodríguez/Constructor/Zamora/1861’. La consulta de prensa histórica permite deducir que este constructor tuvo su taller de coches y carruajes en Zamora y Salamanca, anunciándose como “el inventor del freno de seguridad en los carruajes y desenganche de caballos del vehículo”. En 1884 consiguió la medalla de 1ª clase en la Exposición Regional de Salamanca.

En el marco de las campañas de verano que la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Comunidad de Madrid (ESCRBC) organiza para sus estudiantes de Grado, un equipo de seis alumnas, bajo la dirección docente de Begoña Mosquera, se ha trasladado al Museo del Ferrocarril para afrontar la restauración de un vehículo histórico perteneciente a la exposición permanente. Los trabajos que se están llevando a cabo en el ómnibus son continuación de la primera intervención realizada en 2014 y que incluyó un sentado de la policromía, la eliminación de la suciedad superficial, realización de catas (con el objetivo de visualizar las distintas capas de policromía presentes en el ómnibus desde su origen) o el estucado de algunas zonas con pérdidas de policromía.

En esta segunda fase de intervención se pretende recuperar el aspecto original de la pieza y para ello se está retirando un repinte que desvirtúa su correcta lectura histórico-artística, además de continuar con labores de limpieza y reintegración cromática de una parte del ómnibus que permitirán finalizar la restauración en próximas campañas. Los criterios que rigen cualquier trabajo de este tipo son los de un máximo respeto al original y una mínima intervención, asegurando la correcta transmisión de los valores de la obra sin que se vea afectada su integridad.

El antecedente más antiguo del transporte de viajeros en carruajes es de 1662, año en que el polifacético Blaise Pascal estableció en París un servicio de carruajes, con itinerarios, tarifas y horarios determinados. En 1819, Jacques Lafitte reintrodujo en la capital francesa este tipo de transporte, pero no fue hasta 1828 cuando el vocablo ‘ómnibus’ (del latín omnĭbus, “para todos”) se asoció oficialmente a este vehículo. Se cuenta que tal asociación se debe a que el servicio de carruajes instaurado en Nantes en 1826 por Stanislas Baudry tenía su parada principal junto a una sombrerería, en la que se podía leer el cartel: ‘Omnes Omnibus’. Supuestamente, los empleados adoptaron la costumbre de decir “Voy al Omnibus”, y el término arraigó. Independientemente del origen del término, Stanislas Baudry lo oficializó cuando creó, en 1828, su Entreprise Générale de l´Omnibus. En 1829 George Shillibeer estableció en Londres un servicio de carruajes tirado por caballos, que está considerado como el primer ómnibus moderno, predecesor de los actuales tranvías y autobuses.

Con la llegada del ferrocarril y para complementar el buen servicio de las estaciones, se requería que los viajeros y equipajes tuvieran fácil acceso a ellas, a sus patios de carruajes y demás dependencias, bien desde pueblos inmediatos o bien desde la propia ciudad. Por eso, muchas compañías ferroviarias tenían establecido por su cuenta o contratado el servicio de ómnibus.

La Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ESCRBC) es el centro decano en la formación de conservadores-restauradores de bienes culturales en España, con una experiencia de casi cinco décadas impartiendo la correspondiente titulación oficial. Los orígenes de la institución, pionera en el campo de la conservación–restauración en nuestro país, cabe buscarlos en el antiguo Instituto Central de Restauración y Conservación de Obras y Objetos de Arte, Arqueología y Etnología (actual Instituto del Patrimonio Cultural de España), del que se desgajó en 1977 al pasar a depender del Ministerio de Educación. En 1999 la ESCRBC se transfirió a la Comunidad de Madrid, de cuya Consejería de Educación depende, como Centro de Enseñanzas Artísticas Superiores, dentro de la Dirección General de Universidades e Investigación.

Canfranc revive los 90 años de su estación

Canfranc regresa a 1928. Ese año tuvo lugar la inauguración de la Estación Internacional de ferrocarril con la que se abría una nueva vía de comunicación entre España y Francia. De nuevo se conseguía atravesar los Pirineos, la gran frontera infranqueable. Cerca de 400 personas tomaron parte activa en una representación del momento histórico disfrazadas de enfermeras, médicos, ferroviarios, militares, etc, y dieron vida a diferentes clases de la sociedad de esa época.

Con la llegada de la comitiva de recepción dieron comienzo los actos conmemorativos. Miembros del Real Cuerpo de Caballería, la banda del cuerpo de ingenieros de Jaca y una representación de la sociedad civil daban realce a la ceemonia. Tras los himnos de Francia y España, han tenido lugar los discursos del Rey de España y el presidente de la República francesa, y tras el canto de una jota (la misma que se interpretó aquel 18 de julio de 1928), y otra pieza en francés, ambos mandatarios han abandonado el puente de la estación, donde se ha desarrollado el acto. Más tarde tuvo lugar la inauguración del túnel ferroviario de Somport, y la recreación de los vecinos de Macael, que por primera vez han acudido a Canfranc. En esta quinta recreación histórica que se celebra en la localidad oscense, en la boca del túnel de Somport se brindó con cava por la Estación Internacional. Cuarenta vecinos del municipio andaluz se han vestido de época para representar la recreación histórica de caciques y canteros que desarrollan en Macael.

Cien banderas españolas y francesas aparecían colocadas en los balcones de las casas de la localidad oscense y también 50 delantales con la imagen de la recreación en los establecimientos hosteleros. Durante todo el día, canfranqueses y visitantes podrán realizar fotografías y guardar un recuerdo de la jornada en un “divertido” photocall del año 1928, así como se instalará un mercado de arte y artesanía de la Jacetania, con diez puestos en la plaza del Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Canfranc organiza estas actividades con la colaboración de la Asociación Canfranc 1928. “Como este año coincide con el 90 aniversario hemos querido darle más visibilidad y tener más actividades”, ha señalado Asún Martínez. La presidenta de la Asociación Canfranc 1928 ha afirmado que están “encantados” y “muy contentos” con el inicio de las obras de rehabilitación de la estación. “Este momento era el esperado, llevamos muchos años escuchando que se va a hacer y ahora por fin verán la luz”, ha manifestado.

Al acto asistieron unas 2.000 personas, entre otras los nietos de Domingo Hormaeche, constructor de la estación, que entregaron al alcalde de Canfranc un cuadro de su abuelo, que se colocará en el futuro Museo del Ferrocarril. Antonio Hormaeche ha recordado que su abuelo fundó Obras y Construcciones Hormaeche, la encargada de llevar a cabo la obra de la estación, “una constructora que en su día empezó a construir con hormigón armado, y que fue uno de los logros para que esto permanezca en las condiciones que tiene”. Para la familia “es un honor que el retrato del abuelo estén en el museo de Canfranc.

La cita de este año en la localidad oscense se ha vivido con ina intensidad mayor que en otras celebraciones, ya que esta efémeride tan redonde coincide con el comienzo de las obras de adecuación de la explanada, “un hito que marcará nuestro futuro“, señala el alcalde.

(Imagen Heraldo de Aragón)

Regreso a 1928 para la apertura de Canfranc

La localidad altoaragonesa de Canfranc regresará el próximo 18 de julio a 1928 para recrear el acto oficial de inauguración de su Estación Internacional. El 90 aniversario de esta efeméride coincide este año con el inicio de las obras de rehabilitación de la infraestructura, unos trabajos que son el paso previo a la futura recuperación de la línea ferroviaria internacional. Este año se han adquirido 100 banderas españolas y francesas para que los vecinos las puedan colocar en sus balcones y también 50 delantales con la imagen de la recreación para los establecimientos hosteleros.

El alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, subraya que este 90 aniversario “es una fecha redonda” y, por ello, “tendremos novedades” en el programa de la recreación. Se repite como cada año un acto que “funciona muy bien”, la representación de la inauguración con la presencia del rey Alfonso XIII y otras autoridades, a las 12.00 horas. En esta quinta recreación también se mantiene, a las 18.30 horas, el encuentro entre autoridades aragonesas y francesas en la boca del túnel de Somport, donde brindarán con cava por la Estación Internacional.

Como novedad, con motivo del hermanamiento de Canfranc con el municipio andaluz de Macael, 40 vecinos de esta localidad de Almería se vestirán de época para representar la recreación histórica de caciques y canteros que desarrollan en Macael. El alcalde recuerda que la corporación de este municipio invitó a Canfranc a asistir a su recreación en abril, pero no pudieron viajar hasta allí por motivos de trabajo, de modo que “ellos se han volcado con Canfranc y estamos encantados”. Esta recreación histórica de canteros y caciques en lucha por el mármol (1919-1947), a cargo de los representantes de Macael, tendrá lugar a las 18.00 horas. La presidenta de la Asociación Canfranc 2028, Asún Martínez, ha agregado que en Canfranc caciques y canteros lucharán “por las piedras del túnel” de la Estación.

Los actos se completarán con un concierto de la Banda Municipal de Jaca, a las 13.00 horas, un aperitivo popular en la plaza del Ayuntamiento y, desde las 19.30 horas, animación con música de los años 20 a cargo de Dixieland Blus Band y SwingOn, en la plaza de Europa. Durante todo el día, canfranqueses y visitantes podrán realizar fotografías y guardar un recuerdo de la jornada en un “divertido” photocall del año 1928, así como se instalará un mercado de arte y artesanía de la Jacetania, con diez puestos en la plaza del Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Canfranc organiza estas actividades con la colaboración de la Asociación Canfranc 1928. “Como este año coincide con el 90 aniversario hemos querido darle más visibilidad y tener más actividades”, señala Asún Martínez. La presidenta de la Asociación Canfranc 1928 afirmao que están “encantados” y “muy contentos” con el inicio de las obras de rehabilitación de la estación. “Este momento era el esperado, llevamos muchos años escuchando que se va a hacer y ahora por fin verán la luz”, ha manifestado.

El pasado 27 de junio se celebró el acto de colocación de la primera piedra de las obras, empezando a hacerse realidad el sueño de recuperar esta infraestructura y la futura línea férrea con Francia, en desuso desde que en 1970 se interrumpió el servicio ferroviario internacional, debido a la rotura del puente de L’Estanguet, en la parte francesa. El Gobierno de Aragón invertirá 29.959.675 euros para llevar a término esta rehabilitación. El proyecto no solo incluye la reforma integral del edificio de la antigua Estación, sino también la urbanización de la explanada de los Arañones y varios trabajos para garantizar el tráfico ferroviario, entre otros, la construcción de una nueva estación de tren y una nueva playa de vías, que ejecutará la UTE ‘Canfranc’, formada por Acciona y Avintia Proyectos y Construcciones.

La nueva estación de pasajeros y el espacio para uso ferroviario se extenderán a lo largo de 63.850 metros cuadrados, concluyendo estos trabajos en la primavera de 2019. Una vez las vías se trasladen a la zona posterior de la explanada, quedará libre la parte más cercana al río y comenzará la urbanización y la recuperación del edificio histórico de la Estación, que se convertirá en un espacio para ocio, restauración y un hotel de cinco estrellas, este último gestionado bajo una concesión de 69 años a la UTE que realizará estos trabajos. También se construirán viviendas.

Una de las novedades de este proyecto es que se respetan los edificios existentes, los volúmenes y los espacios construidos. En los próximos meses se iniciará la recuperación de la marquesina exterior de la Estación con cargo al 1,5 por ciento cultural del Ministerio de Fomento. En total, se utilizarán 107.648 metros cuadrados de suelo de uso público y 24.258 de uso privado. Con este proyecto se pretende garantizar el futuro de la función ferroviaria; conservar todas las edificaciones; impedir la aparición de nuevas edificaciones; preservar la memoria colectiva y convertir el entorno en una verdadera ‘plaza mayor’.

Además este verano empezarán las obras para crear un Centro de Acogida de Peregrinos del Camino de Santiago-Camino Francés, con un coste de medio millón de euros, cofinanciados con fondos europeos a través del POCTEFA. También se pondrá en marcha el Museo del Ferrocarril de Aragón, con una subsede en este complejo canfranqués, concretamente el antiguo Depósito de Locomotoras, un edificio semicircular en el que ya actualmente se guardan algunos coches de viajeros de época.