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Curiosidades del ferrocarril español

El verano nos permite dedicar mucho más tiempo a nuestras pasiones favoritas. Libres de ataduras laborales podemos sumergirnos en la lectura y llenarnos de nuevos conocimientos. Los libros son el recurso más utilizado para conocer historias sobre el ferrocarril español. A través de ellos se abre un enorme universo, casi inabarcable, pero muy dependiente del nivel adquisitivo de cada uno. Hay otras herramientas más accesibles. Los blogs temáticos y los recursos digitales de algunas museos nos hacen más fácil acceder a este tipo de contenidos. A través de ellos podemos satisfacer nuestra curiosidad o buscar el dato preciso sobre una determinada pieza del parque móvil o utensilios propios del sector.

La sección “Piezas destacadas” de la web del Museo del Ferrocarril de Madrid (www.museodelferrocarril.org) permite conocer las colecciones del museo mediante la presentación de sus obras más importantes. La selección de las piezas se realiza tanto entre aquellas que se exhiben en la exposición permanente, en la antigua estación de Delicias (sede del museo), como entre las que se muestran en otros lugares fuera del museo o las que se custodian en sus almacenes. Con el deseo de acercarlas al público, se describen en esta sección, entre otros aspectos, sus principales características formales y técnicas, así como su contexto histórico.

“Piezas destacadas” se inició en 2011 y desde entonces se han publicado en esta sección 72 elementos, principalmente vehículos (locomotoras de vapor, eléctricas y diésel; coches de viajeros, automotores, vehículos de vía y obras, carros y grúas), además de relojes, maquetas, faroles, esculturas, uniformes, señales, expendedoras de billetes, placas, traviesas, juguetes o la propia cubierta de la estación de Delicias, excepcional muestra de la arquitectura del hierro del siglo XIX.

La última publicada es la locomotora diésel-hidráulica 306-001-9, del modelo “Taurus”, fabricada en Sheffield en 1962 por la empresa británica Yorkshire Engine Co. Es un tractor de maniobras de cabina central, diseñado para realizar maniobras y viajes de servicio de trenes pesados y caracterizado por una inusual versatilidad. Posee cuatro ejes acoplados mediante bielas, accionados por dos motores Rolls-Royce a través de una transmisión hidráulica de la misma marca. Estos motores de cuatro tiempos, sobrealimentados, desarrollan una potencia de 300 CV cada uno. La locomotora es capaz de traccionar cargas de entre 300 a 500 toneladas a una velocidad máxima de 58 km/h.

Apodada “Thatcher” por los ferroviarios de su último destino (el depósito de Salamanca), en referencia a la primera ministra británica Margaret Thatcher, fue dada de baja definitivamente del servicio y, tras una puesta a punto, se la envió al Museo del Ferrocarril de Madrid en febrero de 1987, donde permanece expuesta desde entonces.

El Museo del Ferrocarril de Madrid se abrió al público en 1984. Su sede es la madrileña estación de Delicias, uno de los ejemplos más claros y representativos de la arquitectura industrial española, que se inauguró en 1880 y se cerró definitivamente al tráfico en 1971. Ofrece una selección de vehículos y piezas relacionadas con el ferrocarril que ilustra de manera excelente la evolución de este modo de transporte.

La visita al museo permite conocer una completísima colección de material histórico ferroviario, una muestra muy variada de locomotoras y coches de viajeros, a través de la cual se puede comprender la evolución de la tracción (vapor, eléctrica y diésel) en el más de siglo y medio de existencia del ferrocarril en España, y las distintas condiciones en las que viajaron los pasajeros de estos trenes.

160 años de tren en Alcalá de Henares

Este jueves 13 de junio, a las 11 horas, se inaugura en Alcalá de Henares la ‘Exposición Itinerante’ del Museo de Ferrocarril que se podrá contemplar en la Sala Kioto del Antiguo Hospital de Santa María la Rica hasta el 1 de septiembre en el marco de la celebración del 160 aniversario de la lllegada del tren a la ciudad. La muestra es una iniciativa que recorre la historia del tren en España, realizada por el Museo del Ferrocarril de Madrid, en colaboración con Concejalía de Cultura del Ayuntamiento. Asitirán, entre otros, el alcalde Javier Rodríguez; la concejala de Cultura y Universidad, Turismo y Festejos, María Aranguren, ambos en funciones; y por el director gerente de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, José Carlos Domínguez.

Esta muestra es el resultado de una colaboración que incluye también la edición de un libro que está siendo redactado por un grupo de historiadores dirigidos por Miguel Muñoz Rubio, gerente de Investigación Histórica y Documentación de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y comisario de la propia exposición. La muestra ha sido renovada después de ocho años de existencia con una narración condesada del ferrocarril español a lo largo de sus 170 años de historia. El museo pretende con ella emprender una nueva etapa donde la difusión de sus fondos constituya una actuación preferente.

Así, se atienden aspectos como el transporte ferroviario, la infraestructura, los poblados ferroviarios, las estaciones, los talleres, el trabajo, los vehículos y los sistemas de gestión empresarial. Además, se han añadido varios apartados de la historia ferroviaria de Alcalá de Henares. Si bien la columna vertebral de la exposición la forman veinte paneles, también se exponen piezas de los fondos del Museo del Ferrocarril de Madrid y algunas del propio Ayuntamiento, que hacen de ella una excepcional oportunidad cultural para sus visitantes.

Los visitantes podrán acudir a la Sala Kioto de martes a sábado de 11 a 14 horas y de 18 a 21 horas, así como los domingos en turno de mañana. De esta forma Alcalá de Henares recuerda aquel 3 de mayo de 1859 en que quedó inaugurado oficialmente el tramo de la línea MZA entre Madrid y Guadalajara. Este acontecimiento supuso el inicio de un importante beneficio económico para la ciudad, tras una profunda crisis por la supresión de la Universidad y los efectos de las desamortizaciones iniciadas a finales del siglo XVIII. La Asociación de Filatelia y Coleccionismo de Alcalá de Henares lo comprende muy bien, y por eso no ha dejado pasar la ocasión de organizar su XXVIII Exfilial con un sello dedicado a esta efeméride.

Aranda reabre su museo del tren

El Museo del Tren de Aranda reabre sus puertas este sábado tras permanecer cerrado al público durante 30 meses, tiempo que han durado las reformas de las dependencias que ocupa en la antigua estación Chelva. La gestión, que estaba en manos de la Asociación de Amigos del Tren, pasa ahora a manos del Ayuntamiento. El centro abrirá hoy de 11 a 14 y de 17 a 19 horas, con motivo de las actividades correspondientes a la Noche de Ronda. A partir de ahora se podrá visitar los viernes, sábados y los primeros domingos de mes de 11 a 14 horas.

El nuevo montaje utiliza la colección de objetos y documentos que ya se exponían en el centro, pero se añaden además vídeos explicativos que tratan de introducir al visitante en el mundo ferroviario y dar a conocer la historia de la estación Chelva y de la línea a la que perteneció, la extinta Valladolid-Ariza. «Ha sido una rehabilitación completa tanto interior como exterior», explica la concejala de Promoción y Turismo, Celia Bombín, orgullosa del estado actual de este edificio del siglo XIX que atesora una gran historia.

Dispuesto en un recorrido circular, el museo permite conocer la historia del tren y cómo ha cambiado la forma de viajar desde el siglo XIX. Un repaso a oficios de siempre como el fogonero, que alimentaba el fuego de la locomotora de vapor, el maquinista, el calzador o el jefe de la estación. Además, permite poner en valor de lo que significó para Aranda de Duero la llegada del tren, del Directo, y de lo que puede significar a día de hoy la reconexión perdida con Madrid. Las antiguas dependencias de la estación de Chelva pueden contemplarse además gorras, uniformes, faroles, señales, bocinas, herramientas, silbatos, insignias, recipientes, maletas, billetes antiguos, acciones, documentos de viaje, placas de constructores y todo tipo de objetos relacionados con el tren, que en su mayoría forman parte de la colección de Francisco Andrés Vicente, precursor de proyecto museístico y promotor del mismo durante dos décadas.

La estación de Chelva vio cómo los trenes de pasajeros dejaban de circular por sus vías el 31 de diciembre de 1984; los de mercancías lo hacían diez años después, en 1994. Un siglo antes (1895) MZA inició la explotación de la línea transversal entre Valladolid y Ariza, uniendo de esta manera dos importantes líneas radiales, las que partiendo de Madrid concluían en el Norte peninsular y en Zaragoza. De 254 kilómetros de longitud, tenía en Aranda de Duero su principal estación, que situada a 98 kilómetros de la capital castellana poseía una importancia estratégica para que las circulaciones se desarrollaran con normalidad, gracias, por ejemplo, a sus tres aguadas y a su depósito de tracción.

El esplendor de Aranda de Duero y Chelva, denominación adoptada dada la inauguración de otra estación en la ciudad por el paso de la línea directa Madrid-Burgos, se apagó entre 1968 y 1969. La tracción diesel se había adueñado, como, de otras tantas, de esta línea, por lo que se clausuró su reserva de locomotoras, y a partir de 1970 se aprovechó la antigua rotonda del depósito para desguazar material. En aquel momento, se inició una labor que perduraría durante quince años en Renfe, que fue transportando hasta la estación burgalesa lo más vetusto de su parque motor y miles de unidades de material móvil. El cierre de la línea asestó un golpe mortal a la vida ferroviaria de la ciudad, debilitándose incluso el volumen de trabajo en el centro de desguace.

Cita en Azpeitia de los Ferrocarriles Históricos

Este sábado tendrá lugar la cuarta Asamblea General Ordinaria de la Agrupación de los Ferrocarriles Históricos Españoles en el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia, que se completará con varios talleres sobre el desarrollo y aplicación de las normas de referencia, y las propuestas a las distintas comunidades autónomas sobre la regulación de estos temas, así como visita al museo y viajes en los trenes que preserva. La asamblea comenzará estudiando temas ordinarios como la aprobación del acta anterior, del informe de tesorería o del ingreso de nuevos socios como Ecorail de Cardener o la Asociación para la Reconstrucción de Material Ferroviario (ARMF).

Después se analizará los informes de las actividades que se realizan en la Federación Europea de Ferrocarriles Turísticos y Museos Ferroviarios (Fedecrail) y la situación actual de las Normas de Referencia Técnicas y de Seguridad para la Explotación de Ferrocarriles Históricos y para la Construcción y Explotación de Ciclo-Dresinas. También se presentarán programa de actividades para 2019-1920, como el proceso de implantación de estas normas de referencia en los ferrocarriles actualmente operativos o los contactos en los parlamentos autonómicos para la creación de los organismos reguladores correspondientes, según lo indica la Proposición No de Ley (PNL), aprobada por unanimidad el 18 de diciembre pasado en la Comisión de Fomento del Congreso en forma de Enmienda Transaccional. Actualmente, esta Agrupación está realizando una campaña para que esta PNL sea ejecutada por distintas comunidades autónomas, que ha comenzado con la aprobación de varias proposiciones en diversas comunidades y ayuntamientos.

La jornada se completará con una visita a las colecciones del museo y un viaje por su ferrocarril histórico entre su sede, en la estación de Azpeitia, y el apeadero de Lasao. Se trata de un pequeño recorrido de cinco kilómetros de la antigua línea, cerrada en 1986, en el que se puede disfrutar de un relajado viaje, enmarcado en los frondosos bosques cantábricos. En sus instalaciones es posible observar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, con vehículos de todo tipo como locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, automotores y diversas clases de vagones. Ofrece asimismo uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de Euskadi, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo.

AFCHE nace en 2015 por la unión de varias entidades explotadoras o con proyectos de ferrocarriles históricos; museos ferroviarios existentes o propuestas para su creación, y empresas o personas que prestan apoyo a los anteriores con el objeto de desarrollar una Normativa Técnica de Seguridad, promover la creación de la legislación necesaria y la base jurídica para la correcta implantación de dichos reglamentos, y construir una estructura formativa de aplicación común. Para dar mayor solidez jurídica a estas Normativa Técnica de Seguridad, es necesaria promulgación de esta Ley ‘marco’ que regule los Ferrocarriles Históricos.

Ponferrada activa la locomotora 31

La joya de la corona del Museo del Ferrocarril de Ponferrada y buque insignia del antiguo tren minero a Villablino encenderá su caldera el próximo 18 de mayo dentro de los actos conmemorativos del Día Internacional de los Museos. El encendido de la emblemática locomotora 31, pertenciente a la extinta Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), correrá a cargo del ferroviario jubilado Roberto Alonso que, a sus 80 años, es el guardián de esta histórica vaporosa.

Roberto Alonso puede presumir de haber pasado casi cuatro décadas de su vida a bordo de los trenes de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) que transportaban el carbón desde la cuenca minera del Bierzo hacia la capital de la comarca. Aunque se jubiló hace 25 años, este antiguo encendedor de locomotoras, fogonero y más tarde maquinista y mecánico, se mantiene fiel a su cita anual para velar por la buena salud de la locomotora 31, la que fuera buque insignia de la desaparecida compañía minera y actual joya de la corona del Museo del Ferrocarril de la capital berciana.

Fabricada en 1913 en Munich por la empresa alemana Maffei, la locomotora es un modelo Krauss Engerth que hasta 1943 dio servicio a la Sociedad Minera Guipuzcoana en la línea Pamplona-Lasarte. Tras pagar 268.000 pesetas de la época, la MSP la adquirió y la integró en su parque de locomotoras con el número con el que se la conocería desde entonces, el 31. Durante 40 años, la máquina tiró de los trenes que transportaban mercancías, correos y pasajeros hasta que en 1983 quedó dedicada únicamente al transporte de carbón hasta la central de Compostilla, en Cubillos del Sil. Desterrada de Ponferrada desde hacía seis años, en 1989 la vetusta máquina de 41 toneladas fue retirado del servicio y cedió paso a las más modernas locomotoras diésel.

Tras un costoso proceso de restauración llevado a cabo por la Junta de Castilla y León, en mayo de 2011 el entonces consejero de Fomento, Antonio Silván, y el alcalde de Ponferrada en la época, Carlos López Riesco, firmaron el acuerdo entre Ejecutivo autonómico y Ayuntamiento que permitió el retorno de la 31 a la capital berciana y su instalación en el muelle de andenes del Museo del Ferrocarril, en el edificio de la antigua estación de la MSP desde donde tantas veces emprendió su camino. En 2013, tras 24 años en desuso, la máquina volvió a la vida por unos instantes de la mano de los maquinistas Marino Castro y Rafael Martín, en una exhibición que tuvo lugar en el entorno del propio Museo.

Al año siguiente, en junio, se llevó a cabo el hasta ahora último encendido de la 31, ya con Alonso en la sala de máquinas. Emocionado, recuerda la “ilusión” que sintió en ese momento: “Mi abuelo fue ferroviario; mi padre fue maquinista así que lo llevo en la sangre”. Tras un lustro de inactividad, el guardián de este antiguo tesoro lanza un aviso para navegantes: “Como no se encienda pronto, esta máquina se gripará y se convertirá en chatarra”. Ahora tiene la oportunidad de volver a oír su característico sonido, con el encendido de la caldera. Visitantes y vecinos de la antigua estación del tren de Ponferrada volverán a escuchar el pitido inconfundible de la máquina que dio vida a las cuencas del Bierzo y Laciana.

La Big Boy 4014 luce su inmenso poderío

La Big Boy 4014 regresa a las vías después de más de dos años de restauración. Tras una ceremonia de bautizo, esta histórica locomotora de vapor, la más grande del mundo, abandonó el depósito de Cheyenne para llegar a la Ogden Union Station, donde podrá visitarse hasta el 11 de mayo. La Big Boy tiene planificadas varias paradas a lo largo del trayecto y participa en otras celebraciones que tendrán lugar a lo largo de todo el año en los estados en los que opera Union Pacific.

Un total de veinticinco Big Boys fueron construidas para Union Pacific Railroad, la primera de las cuales se entregó en 1941. Las locomotoras, que habitualmente operaban entre Ogden (Utah) y Cheyenne (Wyoming), tenían más de cuarenta metros de largo y pesaban más de quinientas toneladas. Debido a su gran longitud, su rodadura era articulada. Este tipo de máquinas dejaron de estar operativas en 1959. Tanto la mítica 4014 como las restantes locomotoras fueron conducidas hasta algunos de los museos estadunidenses para poder ser veneradas. En la actualidad solo quedan ocho. La Big Boy número 4014 se estacionó en un museo ferroviario de California en 1962, luego regresó al depósit de Union Pacific en Cheyenne (Wyoming), hace aproximadamente seis años para comenzar el proyecto. En marzo, Union Pacific anunció que Big Boy y otra máquina de vapor conocida como Living Legend 844 saldrían de gira este año para conmemorar el 150 aniversario del Ferrocarril Transcontinental.

La locomotora Big Boy mide algo más de dos autobuses urbanos. Es más pesada que un avión Boeing 747 completamente cargado de pasajeros, pero lo suficientemente poderosa como para arrastrar 16 Estatuas de la Libertad subiendo una montaña. Es una na imponente máquina con una disposición 4-8-8-4 cuya longitud, locomotora y ténder, alcanzaba más de 40 metros, y con un peso de 530 toneladas. Tal era su tamaño que incluso en su caja de humos cabía un hombre dentro puesto en pie. Actualmente existen otras siete Big Boys en exposiciones abiertas al público en las ciudades estadounidenses de San Luis, en Missouri; Dallas,en Texas; Omaha, en Nebraska; Denver, en Colorado; Scranton, en Pennsylvania; Green Bay, en Wisconsin; y Cheyenne, en Wyoming.

Era tal su capacidad y fuerza de arrastre que se utilizaron casi exclusivamente para el transporte de mercancías, quedando así las Challenger para el transporte de pasajeros. Sin embargo, tenían una tasa de combustión altísima lo que provocaba enormes gastos de combustible. No había más que ver sus intensas humaredas negras que regaban todo el paisaje norteamericano. Estas Big Boy llegaban a consumir hasta 20 toneladas de carbón en un viaje de 4 horas, así como entre 55.000 y 60.000 litros de agua. Tal era su combustión y la carbonilla que expulsaba, que incluso la locomotora incorporaba un sistema con el que regaba a los primeros coches para evitar su exposición a las brasas.

El paso del carbón al diesel acabó por condenarlas definitivamente. Si a eso le añadimos su elevado costo de mantenimiento, parece lógico su destino por los que apenas veinte0 años después todas las Big Boy se encontraban ya fuera de servicio. Sin embargo, eso no quitó que su elevado rendimiento hiciera que cada una de aquellas míticas máquinas recorriera la friolera de aproximadamente 1.500.000 de kilómetros de media.

Por su parte, la Living Legend 844, es la última locomotora de vapor construida para Union Pacific Railroad. Se entregó en 1944. Cuando los motores diesel se convirtieron en los dominantes en la tracción de los trenes de viajeros, la 844 se adscribió al servicio de mercancías en Nebraska entre donde operó entre 1957 y 1959. En 1960 se salvó de ser retirada y pasó a mantenerse para servicios especiales como embajadora de Union Pacific.

Pilares para el Museo del Ferrocarril de Mallorca

Una nave de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) en la estación de Son Carrió albergará el futuro museo del ferrocarril de Mallorca que definitivamente gestionará el Ajuntament de Sant Llorenç. Esta semana el consejo de administración dio luz verde a un convenio del Govern con el Ajuntament para materializar el traspaso de las instalaciones. Este es el primer paso para la constitución de este espacio museístico que supone la recuperación de un amplio patrimonio ferroviario que será puesto a disposición de la ciudadanía.

Este nuevo espacio servirá para entender la importancia del ferrocarril y del transporte público para la economía y la sociedad de las Baleares a lo largo de la historia. La Fundación Ferrocaib tiene como objetivo recuperar el patrimonio ferroviario y muchos de sus trenes ya están depositados en Son Carrió. Mateu expuso que había un acuerdo con esta fundación. Entre las actuaciones se tendrán que llevar a cabo la rehabilitación de algunos coches y vagones históricos.

«Teníamos muy claro que el museo tenía que realizarse y al no poder contar con la subvención se hará con fondos propios. Ahora solo falta firmar el convenio a través del cual se cede al Ajuntament el uso de la nave y una zona junto a la vía donde se adscribirá el futuro museo. Hay que decir que siempre nos reservamos la recuperación de los espacios por si en el futuro llegase el tren», explica el director general de Mobilitat. Jaume Mateu precisa que «el Govern ya ha destinado una partida en los presupuestos de 400.000 euros destinada a llevar adelante este proyecto. El Ajuntament recibe las instalaciones y el Govern da todo su apoyo para la creación de este museo».

El Ajuntament podrá iniciar la adaptación de este espacio para que pueda ser visitado en condiciones. Posteriormente se realizarán las inversiones pertinentes para la restauración de los diferentes vehículos. Este es un proyecto muy reivindicado que estaba previsto para 2018 con los fondos del Impuesto Turístico Sostenible y que no fue posible por cuestiones jurídicas.

En octubre de 2017 se anunció una inversión en este proyecto de 4,2 millones de euros, en tres fases, procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible. Se contemplaba la creación del museo ferroviario pero también, asociado al mismo, la puesta en circulación de un tren histórico. Además, el proyecto tenía una vertiente social ya que la previsión era que los nuevos puestos de trabajo que se crearían serían ocupados por personas con discapacidad.

La Conselleria de Mobilitat perdió el dinero de la subvención al no poder ejecutarlo en el plazo fijado. La puesta en marcha de este tren histórico no fue posible en el plazo establecido porque legalmente era incompatible. «A través de la ley de caminos ya es posible la circulación de trenes históricos, ya hay el marco legal», concluye el director general.

Exhibición de vapor en Gijón

El Museo del Ferrocarril de Asturias celebra este sábado 20 de abril una Jornada del vapor en la que se pondrán en marcha locomotoras históricas de vapor o diesel que conserva este centro para exhibiciones dentro de su recinto. Los visitantes podrán desplazarse en coches de madera en pequeños viajes por el recinto del museo. Asimismo se realizarán visitas guiadas especiales, de 11.30 a 13.30 y de 16.30 a 18.15 horas. La entrada es gratuita.

Centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias, en el museo de Gijón se puede apreciar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región. El centro ocupa las instalaciones de la antigua estación del ‘Norte’, que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990 con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento, la ciudad obtuvo buena parte de los terrenos de la operadora, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales.

De todo el variado conjunto de elementos que custodia el museo, cedidos en su mayoría por diversas empresas y entidades públicas colaboradoras, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana con estos sectores, y en especial las locomotoras de vapor. La colección de objetos del museo está formado por un total superior al millar de piezas. De ellas, un centenar es material móvil, es decir locomotoras y vagones, de hasta siete anchos de vía diferentes, que constituyen el mayor conjunto de material histórico ferroviario preservado de toda España. Además, se han conservado todo tipo de objetos relacionados con la labor ferroviaria, como faroles, herramientas, señales y teléfonos. Suele organizar alguna circulación con alguna de sus máquinas de vapor en un pequeñoo recorrido por las vías interiores del museo.

El museo se articula en una serie de unidades temáticas que muestran la historia social, económica e industrial asociada al mundo del ferrocarril en Asturias. Estas unidades presentan no sólo pequeño material relacionado con el mundo del ferrocarril, sino también mas de medio centenar de piezas de material móvil restaurado, alguna de ellas en funcionamiento, procedentes de la red ferroviaria asturiana, una de las más densas de España. El museo organiza exposiciones temporales dedicadas a los ferrocarriles y el patrimonio industrial, así como otros temas que complementan los contenidos de la exposición permanente. Además, cuenta con un centro de documentación que reúne un valioso conjunto de testimonios gráficos y documentales, fundamental para el conocimiento de la historia industrial y el mundo del ferrocarril.

La entrada a lo largo de esta jornada será totalmente gratuita y durante la visita los que se acerquen al Museo del Ferrocarril también podrán disfrutar de las actividades habituales que ofrece, como el simulador de conducción del que dispone el centro.

Fiesta del tranvía en Oporto

El Desfile del ‘Carro Eléctrico’ regresa a Oporto el 4 de mayo, entre las 15.00 y las 18.00 horas, en un paseo a lo largo del margen del río Duero, en el que participa más de una decena de vehículos históricos. En esta ocasión se conmemora la 25 edición del cortejo al que ha conribuido la Central Termoeléctrica de Massarelos y que lo inició en 1994. Portugueses y turistas están invitados a integrar los dos viajes que se han organizado para esta edición, que como siempre se desarrolla desde el Museo del Coche Eléctrico, en el Paseo Alegre.

Los ‘elétricos do Porto’ se han convertido en una atracción turística más que en un medio de transporte útil; al contrario de lo que sucede en Lisboa, donde el tranvía todavía es empleado a diario por los habitantes de la ciudad como un medio de transporte público. En 1974 aún circulaban 489 tranvías por la ciudad portuense. En la actualidad, tan solo funcionan media docena en las tres líneas que aún sobreviven (1, 18 y22). Pero no deja de tener su encanto dar un paseo en uno de estos antiguos vehículos por el centro de la ciudad.

Esta fiesta de los ‘carros eléctricos’ es una ocasión única para disfrutar de los encantos de estos vehículos que durante tres horas circularán casi ininterrumpidamente por el paseo marítimo. El punto culminante se producirá con el desfile de diez de las unidades más emblemáticas del Museo do Carro Eléctrico. Recomendada para todas las edades y públicos, en particular para las familias y los turistas, habrá animación a bordo de los tranvías y en el exterior del museo. Habrá un billete único al precio de 6 euros (5,00 € para niños entre los 4 y los 12 años ). La 25ª edición del desfile coincide además con la conmemoración de un siglo desde que”la Compañía Carris de Hierro de Oporto (antecesora de la STCP) contrató con el Estado, el 12 de septiembre de 1919, el paso de los tranvías en el puente Don Luís sin pago del peaje al que hasta entonces estaban sujetos.

El Museo do Carro Eléctrico se encuentra situado en la antigua Central termo-eléctrica de Massarelos, en el barrio de Miragia. Además de su magnífica colección de unidades restauradas, es posible admirar una exposición de uniformes originales y muchas fotografías de los conductores de tranvía que trabajaron en la compañía de transportes de la ciudad. Lo más interesante son las réplicas de tranvías de diferentes épocas, comenzando por el más antiguo y a la vez el más curioso, que data de 1872 y era un tranvía de tracción animal. La coleción de vehículos se compone de 26 coches eléctricos, que datan de 1872 a 1950.

El edificio Massarelos (diseñado por el ingeniero Couto dos Santos y puesto en funcionamiento en 1915) se compone de dos grandes naves que albergaban, respectivamente, el hogar de los generadores de vapor (calderas) y la sala de máquinas. Hasta la década de 1940 la Central Térmica Massarelos produce suficiente energía para alimentar la red de coches eléctricos existentes en Porto. Con el creciente número de coches eléctricos en la carretera, el centro pasa a depender de la Unión Eléctrica portuguesa. En la década de 1960, opera sólo como subestación de energía; pero en la actualidad alimenta las líneas de conducción eléctrica existente en Oporto. En este centro colabora un grupo de entusiastas apasionados de este medio de transporte y dispuestos a preservar los coches eléctricos por su valor histórico.

Vapor de nuevo en Azpeitia

El Museo Vasco del Ferrocarril pondrá en circulación diez trenes de vapor durante la Semana Santa, a partir del día 18 de abril, e inicia la temporada 2019 que se extenderá hasta el puente de Todos los Santos, el 3 de noviembre. Durante estas fechas se establecen circulaciones especiales de mañana y tarde todos los días de la Semana Santa, incluido el lunes de Pascua. Con posterioridad, se ofrecerán servicios regulares de trenes de vapor todos los sábados, domingos y festivos, salvo los lunes.

Los trenes de vapor que circularán lo harán con salidas desde el museo a las 12.00 y las 17.00 horas. Como siempre, serán remolcados por históricas locomotoras de vapor, como la Aurrera, que prestó servicio durante 62 años, hasta su retirada en 1960. Tras ella, circularán coches históricos como los C-2 y C-4, construidos por CAF en Beasain en 1925 para el Ferrocarril del Urola, o el TC-52, fabricado también por la firma guipuzcoana en 1944 para los Ferrocarriles Vascongados.

En sus instalaciones es posible observar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, con vehículos de todo tipo como locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, automotores y diversas clases de vagones. Ofrece asimismo uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de Euskadi, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo.

De todo el material móvil del museo, destaca la locomotora de vapor ‘Espinal’, construida en 1887 en Newcastle (Reino Unido) por la compañía de Robert Stephenson, hijo de George Stephenson, que ganó el concurso de 1829 que pondría en marcha los servicios de la línea de transporte de pasajeros de Liverpool a Manchester. Esta máquina es, en la actualidad, la más antigua en funcionamiento de las construidas por los Stephenson, así como la locomotora de vapor más antigua en servicio de España. A la ‘Espinal’ se unen ‘Aurrera’ (130-T construida en Reino Unido en 1898 por Nasmith & Wilson para el Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián); ‘Euzkadi’ (uno de los modelos más representativos de la vía del norte peninsular, construidas para los Ferrocarriles Vascongados por la firma alemana Krauss de Munich entre 1914 y 1921 y que acabaron en el Ponferrada-Villablino, que las retiró en 1989); ‘Portugal’ (CP E205, 1230-T, fabricada por Henschel para los Caminhos de Ferro de Portugal); y ‘Zugaztieta’ (030-T de 1888 de Sharp Steward and Co de Gran Bretaña, para el Ferrocarril de Amorebieta a Gernika). Todas ellas, auténticas joyas del vapor.

Las antiguas dependencias de la línea del Urola en Azpeitia se adaptan a las necesidades museísticas, que colecciona y restaura una importante colección de vehículos históricos, que ahora se ponen en circulación, con la inestimable ayuda de los Amigos del Museo Vasco del Ferrocarril (BML).