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Huelga en el metro de Barcelona en la Mercè

El comité de empresa del metro de Barcelona ha convocado paros parciales para los próximos 21, 22, 23 y 24 de septiembre, con lo que coincidirá con la celebración de las fiestas de la Mercè. Fuentes del Departament de Treball de la Generalitat confirman que el comité ha registrado este lunes en la ‘conselleria’ la convocatoria de los paros, que serán de dos horas por turno. Los sindicatos protestan con esta acción por el supuesto incumplimiento por parte de la dirección del metro del convenio y de los últimos acuerdos alcanzados con la representación de los trabajadores.

El comité del metro y la dirección de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) rubricaron hace poco más de un año, en julio de 2017, un acuerdo sobre el contenido del convenio colectivo para el periodo 2016-2019. El texto aseguraba “la estabilidad laboral y organizativa” para los próximos años, así como “unas condiciones laborales de calidad para la plantilla, con una mejora de las condiciones económicas y sociales”, según asegura TMB. El convenio, que afecta a 3.500 trabajadores, preveía la recuperación de 46 puestos de trabajo y que 372 contratos parciales pasaran a jornada completa, además de un incremento salarial del 4,5% consolidable en tablas hasta 2019 y tres pagos únicos no consolidables.

El pasado viernes, 7 de septiembre, un grupo de trabajadores del transporte metropolitano se manifestó en la estación de Foc, durante la inauguración de la ampliación de las dos estaciones (Foc y Foneria), en el barrio de La Marina, de la L-10, por los paros por la “mala gestión” de los dirigentes del transporte metropolitano. ‘Los directivos de metro engañan a los trabajadadores. Son los culpables de la huelga’, se leía en una de las pancartas. La convocatoria de paro ya ha tenido las primeras reacciones políticas. El líder del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, ha exigido al Gobierno de Ada Colau “soluciones inmediatas para no perjudicar más a los ciudadanos”. El dirigente socialista ha avanzado en varios apuntes en Twitter que pedirán la comparecencia del ejecutivo municipal para explicar “cómo puede ser que un año después se reabra el conflicto del metro y vuelvan las huelgas“, después de que se acordara el convenio colectivo el verano pasado.

“Este Gobierno, en lugar de solucionar problemas, crea nuevos y cierra los conflictos en falso. Los barceloneses no podemos pagar la incompetencia de un Gobierno en forma de huelgas”, ha aseverado Collboni, que ha exigido negociación y soluciones.

El 23 de julio del 2017 la plantilla del metro ponía fin a tres meses de huelga, todos los lunes, al votar los trabajadores ‘sí’ a la propuesta del convenio que ya había aceptado la empresa. El acuerdo significaba unas mejoras por valor de 23 millones de euros. Estas se concretaban en revertir la externalización de los trabajos de mantenimiento con la recuperación de 46 empleados; incrementar los salarios (un 1% anual y un 4,5% en complementos que no se consolidan pasada la vigencia del convenio); y reducir notablemente los contratos parciales y temporales. Un total de 372 contratos parciales pasarían a jornada completa y 190 trabajadores de verano, a fijos en el 2022. Con estos incrementos, se solucionaría la falta total de personal para atender a los usuarios en algunas estaciones del metro.

El resultado de las votaciones del pasado año no fue contundente. Se registró un ajustado 57% de votos favorables y solo votaron 838 empleados de una plantilla de 3.500 (un tercio estaba de vacaciones). El presidente del comité de empresa, Pere Ramon (CGT), declaró que la propuesta de convenio, elaborada con la mediación de la Generalitat, recogía “casi todos los puntos” de la plataforma que habían acordado los trabajadores. También aseguró que la negociación mostró que la dirección de TMB “no es de fiar” y aseguró que velarían por el cumplimiento de lo acordado. Ahora, dicen, ante el incumplimiento de la empresa, los trabajadores han decidido volver a los paros, y hacerlo a lo grande: con las fiestas de la patrona de la ciudad como telón de fondo.

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Paros en el metro de Granada

Un total de 96 trabajadores, 47 de ellos conductores, del metro de Granada están llamados desde este lunes a secundar los paros parciales convocados por el comité de empresa para reivindicar mejoras laborales en el marco de la negociación del convenio colectivo. Hay previstos servicios mínimos con un 40% de los trenes habituales.

Los paros serán entre las 6.30 y las 9.30 horas, entre las 13.30 y las 16.00 horas, y entre las 20.00 y las 22.30 horas, periodos de tiempo en los que están prevista concentraciones de trabajadores en la parada del Cerrillo de Maracena. Está previsto que estos mismos paros parciales se repitan los días 12, 14, 17 y 19 de septiembre, mientras que hay convocada huelga de 24 horas para el 21 de septiembre, primer aniversario de la puesta en servicio comercial del metro.

Los trabajadores reivindican que se les dote de un convenio colectivo, y mejoras como la equiparación salarial con los conductores y operarios de los metros de Sevilla y Málaga. El pasado jueves por la tarde, la asamblea de trabajadores de Avanza, adjudicataria del servicio del metro, votó por mayoría a favor de mantener los paros parciales y la jornada de huelga para este mes de septiembre, anunciados formalmente a mediados de agosto. La decisión llegaba después de una semana en la que se han intensificado las negociaciones para la mejora de las condiciones laborales de conductores y operarios, y la articulación de un convenio colectivo.

la Junta, administración responsable del metro, ha fijado el establecimiento de los servicios mínimos, conforme a la determinación de la autoridad laboral, en un 40% De la oferta habitual de trenes en los periodos afectados por los paros laborales este lunes. En concreto, “los servicios mínimos fijados por ley obligan a un 40% de la oferta habitual de trenes, y en el caso de los viernes 14 y 21 de septiembre, por ser jornadas de mayor demanda, a un 50% del servicio habitual”. Esto significa que los trenes pasarán “con una frecuencia de 22 a 25 minutos durante las horas de paros parciales, y en el caso de los dos viernes, incluida la jornada completa del 21 de septiembre, con frecuencias de paso de cada 15 minutos”.

El resto de la jornada que no se ve afectada por los paros parciales, la frecuencia de paso será la habitual, aunque también puede verse “afectada mínimamente debido a la dificultad en la regulación de los trenes“. Durante las jornadas de huelga y paros parciales, tanto el Puesto de Control Central como la Oficina de Atención a los Usuarios situada en la estación de Recogidas no se verán afectados, ya que “se ha establecido un 100% del servicio como obligatorio durante las jornadas de huelga”.

Metro Madrid reabre hoy las líneas 9 y 2

Metro de Madrid reabre este domingo las líneas 9 y 2 tras las obras de modernización y renovación de las instalaciones que se han realizado a lo largo del verano, informa la Comunidad. Con la apertura del último tramo entre San Cipriano y Arganda del Rey todas las estaciones de la línea 9 volverán a prestar servicio con normalidad. En la línea 2 el servicio también queda restablecido en la estación de Banco de España, por lo que el tramo entre Sol y Retiro ya prestará servicio con normalidad salvo en la estación de Sevilla, donde los trenes continuarán sin realizar parada.

Las obras de la línea 9 se han venido desarrollando en cinco fases desde el pasado 30 de junio y han afectado a distintos tramos de la línea, comprendidos entre las estaciones de Arganda del Rey y Avenida de América. El objetivo de los trabajos ha sido conseguir una mejora en los índices de seguridad, disponibilidad y confort. Para ello, Metro ha realizado actuaciones en la señalización ferroviaria, los sistemas de señalización y energía y también en los sistemas de comunicaciones.

En el caso de la línea 2 se restablecerá el servicio en la estación de Banco de España -que permanece cerrada desde el pasado 28 de julio- recuperando la normalidad en el tramo Sol-Retiro, si bien los trenes continuarán sin efectuar parada en la estación de Sevilla.

Por otro lado, siguen avanzando las obras en las líneas 7B y 12. El servicio en línea 7B entre las estaciones Hospital del Henares y Estadio Metropolitano continuará suspendido hasta su reapertura, el 15 de septiembre. Las obras en la línea 7b completarán las actuaciones de impermeabilización del túnel, para evitar las filtraciones de agua en algunos puntos de la línea.

Durante su ejecución Metro de Madrid seguirá ofreciendo un servicio sustitutivo de autobuses que recorre el tramo cortado, con paradas que coincidirán con la ubicación de las estaciones afectadas. Por su parte, los trabajos de renovación y mejora de la línea 12 (Metrosur) continúan entre las estaciones Móstoles Central y Juan de la Cierva. Las obras permitirán la reparación de la plataforma de hormigón de la vía, la reparación de las canaletas y la sustitución de tacos elásticos por placas de fijación directa. El tramo norte permanecerá cerrado hasta el 14 de octubre.

El consejero delegado de Metro, Borja Carabante, informa que los viajeros aumentaron en julio un 4,62 % respecto al mismo mes de 2017 hasta alcanzar un total de 48.756.098. Carabante atribuye el crecimiento en el número de viajeros a la “recuperación económica” que ha generado “mayores necesidades de movilidad” entre los madrileños y a una “política tarifaria acertada” por parte de la Comunidad de Madrid.

La línea 6 ha vuelto a ser la más utilizada de la red con un total de 63.144.443 viajeros durante el periodo comprendido entre enero y julio, lo que representa un aumento del 3,80% con respecto a las mismas fechas del año anterior. Le sigue la línea 1 con 57.362.371 viajeros y un crecimiento del 8,34% y la línea 10 con 44.286.411 usuarios y un aumento del 5,20%, según señala el Gobierno regional.

El aumento de viajeros de Meto de Madrid en julio tiene lugar tanto los días laborables como los fines de semana. Los festivos son los que más crecen, con un 8,07% más que el año pasado, mientras que los sábados y laborables lo hacen en un 6,90% y 4,19% respectivamente. En total, la red de Metro tiene aproximadamente unos 100.000 viajeros más cada día durante 2018 con respecto a 2017.

El ‘plan amianto’ en Metro Madrid, hasta 2025

Metro de Madrid acelera el plan de eliminación del amianto de la red, con la retirada de distintas piezas de trenes que contienen este mineral, de manera que a finales de 2019 todo el material móvil del suburbano madrileño estará libre de amianto. El plan requiere la inversión de 140 millones de euros hasta el año 2025, pero también incluye actuaciones de desamiantado en quince estaciones y otras instalaciones -algunas de ellas todavía en ejecución-. En concreto, se ha retirado este material en las estaciones de Suanzes, Canillejas, Torre Arias, el depósito de Cuatro Caminos o el depósito de Ventas. Los trabajos de desamiantado continúan en las estaciones de Gran Vía, Príncipe de Vergara y Pavones.

También se ha llevado a cabo el desamiantado de cuartos técnicos en las estaciones de Pirámides, Las Musas, Portazgo, Esperanza, Campamento, Canillejas, Torre Arias, Estrella y Vinateros. En el material móvil, los trenes, ya se ha eliminado el amianto en el 47% de los cofres del modelo 5000 cuarta serie; en el 56% de las placas de resistencias de esos coches; en el 43% de las placas de resistencias de los coches 5000 segunda serie y el 20% de las junta neumáticas 5000.

Metro garantiza que la presencia de amianto en algunas instalaciones y en algunos trenes no supone “ningún riesgo ni para los viajeros ni para los trabajadores”. Los resultados de todas las mediciones que la empresa continúa realizando tanto en trenes como en estaciones para descartar la presencia de fibras de amianto en la red, cuya inhalación podría ser peligrosa, han dado negativo, destaca Metro. En concreto, ya se han tomado 85 muestras ambientales en trenes y se han realizado mediciones en todas las estaciones cuya bóveda de andén es de fibrocemento (que son 36 de las 300 existentes). Estos resultados certifican que no hay ningún riesgo y que la seguridad está totalmente garantizada, insiste la compañía.

Además, ya se han realizado 653 reconocimientos específicos a trabajadores de Metro y todos ellos han dado negativo. Antes de que acabe el año, se habrán realizado los reconocimientos a los 1.000 trabajadores de la plantilla que están siendo objeto de una vigilancia específica de la salud. Estos reconocimientos serán anuales, de manera que en 2019 se repetirán y continuarán haciéndose a lo largo del tiempo.

Además, para descartar cualquier problema relacionado con el amianto, la empresa ofrece la posibilidad de realizarse una tomografía computarizada (TAC) a todos los trabajadores que lo soliciten a través de un centro médico especializado. Con esta medida, Metro va más allá de lo que establece la normativa, que sólo exige la realización de radiografías en el protocolo de vigilancia. Además de la vigilancia específica que se está realizando a mil trabajadores y de los TAC que se van a ofrecer, cualquier miembro de la plantilla puede solicitar también el reconocimiento específico para detectar problemas relacionados con el amianto.

Hasta el momento, son cuatro los casos de trabajadores de la compañía con enfermedad profesional como consecuencia de su exposición a fibras procedentes del amianto (uno de ellos falleció el pasado 24 de mayo) y hay un quinto caso que está en estudio. Este último es un maquinista del suburbano, jubilado desde 2008, que “ha dado positivo” en el diagnóstico de un tumor canceroso debido a la exposición al amianto. El afectado trabajó como maquinista durante más de 35 años y ahora exige que su patología sea reconocida como enfermedad profesional.

El secretario general de UGT en Metro de Madrid, Teo Piñuelas, ha instado a la empresa a avanzar en el estudio de las indemnizaciones para los trabajadores que ya padecen una enfermedad profesional derivada del amianto y los que la padecerán en el futuro. Piñuelas explica que, en la última reunión de la comisión de seguimiento de la estrategia de acción para la gestión del amianto y del plan para su eliminación, UGT entregó a la dirección un informe sobre las indemnizaciones que se están fijando en juzgados de diferentes jurisdicciones y se comprometió a formular una propuesta para compensar a los trabajadores expuestos a amianto.

Metro Madrid analizará 1.800 radiografías

Metro de Madrid contratará un servicio médico externo para analizar e interpretar las radiografías que se realicen en el seno de la compañía a los trabajadores para descartar posible exposición a amianto. Los reconocimientos médicos por el amianto se realizarán con medios propios de la compañía y en ningún caso se externalizarán. No obstante, sí que se ha optado por contratar un servicio externo para interpretar las radiografías que se realizan a los trabajadores, para lo cual se contempla un estudio de 1.800 casos con un importe de 30.000 euros.

Según han indicado fuentes del suburbano en relación con la información adelantada por el diario ‘El Mundo’, el contrato se adjudicará en septiembre y se analizarán los controles anuales sobre los 1.000 empleados objetos de estudio por exposición al amianto, sumado a los que soliciten esa revisión de forma voluntaria. En total, se estima una previsión de 1.800 estudios anuales.

Recientemente, Metro licitó un contrato para el servicio de desamiantado del material móvil y equipos de trabajo del área de mantenimiento del suburbano por un importe cercano a los dos millones de euros. Así lo recoge una resolución de la compañía publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) y que fija como fecha límite para la presentación de ofertas el 21 de septiembre. El contrato está dividido en dos lotes. El primero está referido al desamiantado de coches de gálibo estrecho con un valor estimado de 1,25 millones de euros (sin IVA). El segundo lote se centra en el desamiantado coches de gálibo ancho y equipos de trabajo con un importe de 750.000 euros (sin IVA).

El plazo de ejecución de los trabajos se fija en dos años a contar desde el día siguiente a la formalización del contrato. Metro de Madrid y cuatro sindicatos (UGT, Solidaridad Obrera, Sindicato Libre y Sindicato de Técnicos) pactaron el desarrollo de un plan de desamiantado de las instalaciones de la compañía con una inversión de 140 millones de euros.

La previsión de la compañía es que antes de que finalice el año 2019 se retire este material del material móvil. La finalización de estas actuaciones se estima para el año 2025. La presencia del amianto, material potencialmente cancerígeno, ha generado polémica después de que se registraran cuatro casos de trabajadores con enfermedad profesional por exposición a este mineral.

El sindicato de Maquinistas asegura que un conductor ya jubilado ha desarrollado asbestosis también por estar en contacto con amianto. Por su parte, Metro de Madrid ha asegurado que no hay riesgo para usuarios y trabajadores de la compañía, dado que las piezas con amianto están encapsuladas, lo que imposibilita que se desprendan fibras.

¿Soluciona algo el Metro Donostialdea?

Un informe técnico auspiciado por el movimiento Satorralaia concluye que la pasante subterránea del Metro Donostialdea no solucionará “los problemas de seguridad y eficiencia más graves” que padece la línea Lasarte-San Sebastián-Hendaya y considera “prioritario” invertir en otras actuaciones que resuelvan su “escasez de tramos de doble vía” este de la estación de Herrera y al oeste de la de Errekalde. Miembros de este movimiento vecinal han presentado San Sebastián dicho estudio, junto a su autor, el matemático José Antonio Fernández de Larrinoa, y el empleado de Euskotren Oskar Bordes.

Fernández de Larrinoa ha explicado que el informe parte del análisis de la situación y el servicio actual que prestan tanto la línea que va de Lasarte a Hendaya, el ‘Topo’, como la que une Donostia y Zumaia, para hacer una propuesta de coordinación de líneas y horarios que mejoraría la oferta hasta Irun. Para ello, bastaría, a su juicio, con poner dos conductores en vez de uno en Amara-Easo, para agilizar la entrada y salida de trenes en esta terminal, donde además “no es preciso el trasbordo de viajeros”, y llevar a cabo dos actuaciones por valor de unos 4 millones de euros: desdoblar la vía en la estación de Belaskoenea y hacer un enlace en la “aguja” de la de Ficoba.

Con estas actuaciones el trayecto entre Herrera y Hendaia “admitiría frecuencias de 7,5 minutos”, ha afirmado el matemático, quien ha recalcado que los supuestos problemas que plantea “el fondo de saco” de la terminal de Amara “no son los que causan la falta de eficiencia” en la red, por lo que ha rechazado este “argumento publicitado” por el Gobierno vasco sobre la construcción de la variante subterránea por el centro de la capital guipuzcoana. “La prioridad” en su opinión, debería ser solventar “los verdaderos” inconvenientes que presenta esa línea, que sólo está “modernizada” en su parte central, entre Herrera y Errekalde, mientras el resto sólo presenta dos tramos de doble vía, entre Gaintxurizketa e Irun Bentak y entre Fanderia y Oiartzun. En el resto, ha precisado, los trenes circulan por túneles, pasos estrechos y un trazado sinuoso y sólo se pueden cruzar entre ellos en estaciones.

Fernández de Larrinoa ha dicho que, personalmente, se opone a la construcción de la variante ferroviaria soterrada que unirá Lugaritz y Amara-Easo, en San Sebastián, pero considera que esta obra “es como poner la guinda antes de hacer el pastel”, pues en su opinión sería “prioritario” intervenir en “el resto” antes de plantearse “el remate final”, que además no permitirá aumentar las actuales frecuencias y costará unos 180 millones de euros, para un tramo de 4,2 kilómetros de longitud.

El informe técnico auspiciado por Satorralaia fue enviado en enero pasado al Gobierno vasco -además de a la Diputación de Gipuzkoa y al Ayuntamiento donostiarra-, que respondió en febrero por escrito a su autor, a través de la Dirección de Infraestructuras del Transporte, que “agradece” la aportación pero considera “suficientes” las explicaciones que ya le ofreció el jefe de Circulación de ETS.

Maquinista de Metro afectado por amianto

El Sindicato de Maquinistas de Metro de Madrid informa del primer caso de un maquinista del suburbano, jubilado en 2008, que “ha dado positivo” en el diagnóstico de un tumor canceroso debido a la exposición al amianto. El afectado, asegura el sindicato en una nota de prensa, trabajó como maquinista durante más de 35 años y ahora exige que su patología sea reconocida como enfermedad profesional.

Según el sindicato, el extrabajador de Metro dio positivo en el diagnóstico del mesotelioma pleural maligno, un tumor canceroso poco común que afecta, principalmente, al revestimiento del pulmón y de la cavidad torácica (pleura) debido a la exposición al asbestos, es decir, el amianto. El maquinista “padece esta enfermedad a causa de su exposición al amianto en su puesto de trabajo, al que acudía diariamente”. En los próximos días, la dirección de Metro comunicará las condiciones en las que todos los trabajadores en activo de la empresa podrán solicitar si lo desean la realización de pruebas.

El Sindicato de Maquinistas dice que tomará medidas y pedirá a la Seguridad Social que se reconozca la asbestosis del maquinista afectado como enfermedad profesional, una patología por la que ya está recibiendo tratamiento. Según los maquinistas, aunque Metro ha empezado a tomar algunas medidas para el desamiantado, estas llegan “con al menos quince años de retraso, ya que desde el año 2003 conocían la presencia de amianto en las instalaciones y trenes”.

“Los afectados con asbestosis seguirán aumentando en los próximos años, esto es sólo la punta del iceberg“, dice el Sindicato, y añade que “los trabajadores deben conocer los riesgos que supone su puesto de trabajo desde el minuto cero en el que comienzan a trabajar”. De acuerdo con las cifras manejadas, con la persona de la que se ha informado este martes serían cinco los afectados por la asbestosis, uno de los cuales falleció el 24 de mayo pasado.

En febrero pasado, Metro reconoció que existe amianto en un pequeño componente eléctrico en trenes de los modelos 2.000 y 5.000 -que tienen entre 35 y 40 años- que circulan por las líneas 1, 6 y 9, aunque no supone un peligro ni para viajeros ni para trabajadores del suburbano. Posteriormente, Metro anunció un plan dotado con 140 millones de euros para la eliminación del amianto en toda la red.

Vuelve el templete a la Gran Vía de Madrid

La reforma de la estación de Gran Vía de Metro Madrid permitirá recuperar el antiguo templete de la Red de San Luis del arquitecto Antonio Palacios, que en su momento sirvió de “hito” de acceso a la antigua parada. La obra original permaneció en funcionamiento desde 1919 hasta 1969, cuando se realizaron obras para que la línea 5 pasara por la Gran Vía madrileña. Un año después, el templete se desmontó y se envió a O Porriño, localidad natal del arquitecto. A día de hoy sigue allí a pesar de los intentos del Ayuntamiento de Madrid por recuperarlo.

Esta recreación se ubicará entre las calles Montera y Gran Vía en el marco del pasillo que conectará con Cercanías. La construcción intentará ser lo más exacta posible a la anterior con la salvedad de que si en el original cabían dos personas, en la nueva copia lo hagan hasta 16 y será gratuita. Las reformas se esperan que acaben antes de que acabe el próximo año.

La intención del proyecto es “reproducir de la manera más fiel posible” la “solución original” que Antonio Palacios proyectó para acoger el punto de acceso a la antigua estación y recuperar el “gran valor simbólico” que el templete de la Red de San Luis tuvo durante sus años en funcionamiento. Esta referencia a la obra Palacios, constituye un reconocimiento a la figura del arquitecto. Su familia materna siempre estuvo muy vinculada a la explotación del granito gallego y él siguió su legado al ser el primer arquitecto en hacer uso de ese material para sus proyectos.

Para poder llevar a cabo este proyecto, se ha realizado una labor de investigación histórica de este elemento arquitectónico, que ha permitido analizar las diferentes fases por las que pasó el templete original, desde su construcción en 1920, pasando por la remodelación que experimentó en el año 50 para incluir dos ascensores, hasta llegar al año 70 en el que se desmantela para su traslado a Porriño, donde se encuentran parte de lo que queda de él. A lo largo de su vida, Antonio Palacios siempre mantuvo un vínculo con sus orígenes (como prueba por ejemplo el escudo gallego presente en el palacio de las Comunicaciones).

Esta reproducción incluirá los ajustes necesarios a las actuales circunstancias que permitan un óptimo comportamiento estructural, especialmente, en lo que se refiere al punto singular de unión entre la marquesina y la estructura portante. En cuanto a la marquesina, se reproducirán las espectaculares proporciones del proyecto inicial. La gran marquesina estará construida con vidrio y acero y será completamente translúcida permitiendo la entrada de iluminación a través del hueco del ascensor.

La estación de Gran Vía se encontraba a 20 metros de la superficie, por lo que fue necesaria la instalación de un ascensor. Antonio Palacios recibe el encargo y lo materializa en forma de un templete de granito con una gran marquesina de hierro y cristal. El ascensor del templete comienza a dar servicio el 18 de noviembre de 1920, después de la inauguración de la primera línea de Metro, debido a la falta de materiales que tenían que llegar desde Milán, que se encontraba en un período de conflictividad laboral. Su utilización costaba cinco céntimos y si no se podía utilizar la escalera de forma gratuita

La Compañía del Metropolitano Alfonso XIII encargó el diseño del proyecto al arquitecto gallego. El templete estaba cubierto por una marquesina de hierro y cristal. La marquesina y su ascensor estuvieron operativos en medio de la Plaza hasta 1970, año en el que con motivo de la inauguración de pasos subterráneos con accesos a la nueva línea 5, se suprimió el servicio de ascensor y se desmanteló el templete.

Tuneladora llega al centro histórico de Quito

La tuneladora “Luz de América” llega a la estación San Francisco, en el centro histórico de Quito, y completa así 6,8 kilómetros de la perforación asignada, en el marco de la ejecución de la principal obra de transporte en Ecuador, que lleva a cabo la española Acciona. Con su llegada a la única parada del sistema de transporte en el casco colonial de la capital, la máquina completó un 70% de su recorrido previsto de 8,1 kilómetros, informa el Municipio de Quito.

La tuneladora “Luz de América”, una de las tres que perfora el subsuelo de la ciudad para completar la obra, partió el 15 de mayo de 2017 desde el barrio Solanda, en el sur de la ciudad, y llegó a San Francisco, estación que se prevé reciba a unos 40.000 pasajeros diarios. Al acto de recibimiento acudieron representantes del Gobierno ecuatoriano; el embajador de España en Quito, Carlos Alfonso Abella; delegados de organismos multilaterales y autoridades del ayuntamiento.

La ministra de Productividad e Industrias, Eva García, felicitó a la empresa Acciona por el avance de la obra, la cual dijo “es un ejemplo de trabajo” para “gobiernos locales, instituciones públicas, empresa privada y la ciudadanía”. “Es un proyecto con el que se pasa a la historia“, enfatizó García al referirse a la construcción. Por su parte, el ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana, agradeció el trabajo de los sectores involucrados en la obra que beneficiará a 2,5 millones de ciudadanos que habitan en Quito. “Esperamos inaugurar esta gran obra el segundo semestre del próximo año”, agregó Campana.

En su intervención, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, dijo que este era un día “muy especial para los quiteños”. “Al momento el proyecto registra un 68% de avance en su construcción, hemos concluido la obra civil en 13 de las 15 estaciones”, informó Rodas. Según el alcalde, se han construido más de 14,6 kilómetros de túnel de un total de 19 kilómetros que tendrá la línea completa del metro de Quito. “Los trenes de nuestro metro se están fabricando en España y empezarán a llegar a nuestra ciudad a partir del mes de septiembre”, próximo, avanzó Rodas.

En Ecuador se ejecuta actualmente uno de los proyectos de metro tren subterráneo a mayor altura del mundo. En su capital, Quito, se está construyendo la Línea 1 del Metro, a 2.850 metros sobre el nivel del mar y rodeada por las montañas de la Cordillera de Los Andes. Tres tuneladoras, “La Guaragua”, “Luz de América” y “La Carolina”, trabajan de forma simultánea en las obras del metro. Inicialmente la obra tenía un presupuesto de 1.500 millones de dólares, sin embargo, este monto podría variar a los 2.000 millones durante la ejecución del proyecto.

El mtro de Quito en su totalidad será subterráneo y para la construcción de sus túneles, de 9,43 metros de diámetro exterior, el consorcio a cargo adquirió tres máquinas tuneladoras de Escudos de Presión de Tierras (EPB – Earth Pressure Balance) de la alemana Herrenknecht. La primera, llamada ‘La Guaragua’, arrancó su trabajo en el norte de la ciudad en el terminal de El Labrador camino hacia el sur. La segunda, llamada ‘Luz de América’, partió desde la Estación Solanda hacia el norte, con un recorrido de 8,6 kilómetros, hasta la estación La Alameda, donde se encontrará con La Guaragua. Por último, la tercera, ‘La Carolina’, comenzó trabajando en la Estación Solanda rumbo al sur para construir 3,6 kilómetros de vía subterránea hasta la estación Quitumbe.

Acusan de negliencia a Metro por el amianto

Uno de los tres trabajadores del Metro de Madrid con una enfermedad profesional reconocida como consecuencia de la exposición a fibras de amianto considera que la empresa ha actuado “con negligencia” en la información y la formación de sus empleados. Santos González Rollán, de 58 años, trabajador activo del Metro de Madrid de la Sección de Multifuncionales, lo declaró asi durante su comparecencia ante la comisión de investigación sobre el amianto en el suburbano madrileño.

González Rollán ingresó en la compañía el 11 de enero de 1976 para ocuparse del mantenimiento de las escaleras mecánicas, aunque en los últimos años su tarea se ha ampliado a otras instalaciones como las estaciones y el alumbrado. En 2013, a la vista de una radiografía de tórax, los médicos le preguntaron si manipulaba amianto, en febrero de 2016 le diagnosticaron asbestosis y en abril de 2018 le reconocieron la enfermedad profesional.

El trabajador explica que en su primera etapa en Metro se dedicaba al mantenimiento de las escaleras mecánicas, cuando las zapatas de freno y los pasamanos de las escaleras llevaban componentes con amianto, sin conocer los riesgos derivados de la manipulación de estas piezas. El trabajador precisa que, junto a sus compañeros, llegaron a ser unas 110 personas, taladraba, cortaba, lijaba y barría materiales con amianto, lo que desprendía un polvillo, sin que fuera consciente de la peligrosidad de estos elementos que estaba utilizando porque no tenía ninguna información. El empleado asegura que no tuvo conocimiento de un informe sobre la presencia de amianto en Metro de Madrid, que firmó en 2003 el responsable de Salud Laboral, Pablo Arranz.

A partir del año 2003, asegura que no fue informado de las localizaciones del suburbano donde había presencia de amianto, ni le facilitaron mascarillas o guantes, ni le ofrecieron un protocolo de actuación, en caso de encontrarse con este mineral. Señala, además, que tampoco recibió formación sobre la manipulación de elementos con riesgo de presencia de amianto, sino solamente sobre el mantenimiento de las escaleras mecánicas. “Ahora, sí”, asevera, se siente “maltratado” por la dirección de Metro por su falta de acción en el desarrollo de medidas preventivas para la salud de los trabajadores.

González Rollán confiesa que no ha recibido ningún tipo de apoyo de la compañía y que en los últimos cinco años la dirección le ha ofrecido la posibilidad de someterse a dos revisiones médicas relacionadas con el amianto.

En la comisión también ha comparecido Francisco Javier González Fernández, que fue director de Ingeniería, Mantenimiento e I+D de Material Móvil e Instalaciones de Metro en 2003, quien ha indicado que no conoce el informe sobre la presencia de amianto en Metro de Madrid de 2003. González expone que en 2003 técnicos de su departamento junto con los servicios de Salud, Prevención de Riesgos Laborales y Formación tomaron medidas para paliar los posibles efectos de la presencia del amianto en el material móvil, que tenían identificada gracias a la colaboración de los fabricantes de los trenes.

Entre 2003 y 2004, añadido el exdirectivo, se decidió “encapsular”, lo que concretamente suponía “darle un barniz”, a un componente eléctrico denominado “apagachispas”, para asegurar que las fibras de amianto no salieran con una potencial degradación. Con anterioridad, entre 1990 y 1992, se cambiaron las zapatas de los trenes para evitar el amianto por una recomendación de la Unión Internacional de Transportes Públicos (UITP), apunta. González explica que cuando entró a trabajar en Metro de Madrid en 1981 escuchó hablar del amianto, que “se utilizaba de forma masiva como aislante térmico y eléctrico y no había ni remota idea de que pudiera tener una influencia nociva sobre la salud”.