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Estaciones singulares: Príncipe Pío

La capital de España posee una riqueza inmobiliaria de un valor incalculable: desde palacios del siglo XVIII hasta teatros de gran raigambre, pasando por edificios únicos y obras insignes de la arquitectura industrial. Entre estos últimos destacan tres de las estaciones ferroviarias más importantes de la ciudad, Delicias, Atocha y Norte. La realización de estos espacios es relevante para la arquitectura de la época, ya que requieren grandes edificios bien ventilados, debido a la acumulación de humos provenientes de las locomotoras. De ahí que realicen construcciones abovedadas que permitan la salida de estos humos. Las primitivas cubiertas de ladrillo y piedra de la zona de vías se sustituyen por estructuras de hierro, que dan lugar a una arquitectura característica propia de estas infraestructuras.

Este tipo de arquitectura entra en Madrid gracias a la construcción de mercados cubiertos. El profesor de la Escuela de Arquitectura Mariano Calvo y Pereira presenta en 1868 los proyectos para los mercados de la Cebada y de los Mostenses, similares a los parisinos de Les Halles, que se convierten en el prototipo europeo. Poco después (1887) se abre al público el Palacio de Cristal del Retiro, con motivo de la Exposición de las Islas Filipinas celebrada ese año. Las estaciones de ferrocarril no tardan en llegar: Sur, Mediodía y Norte.

Los hermanos Péreire consiguen la concesión de la línea ferroviaria de Madrid a Irún, para lo que crean en 1858 la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. La nueva línea pretende proporcionar carbón del norte para el incipiente desarrollo industrial de la capital, así como otros alimentos frescos. La línea Imperial, como también se le conoce, une Madrid con Irún y pasa por Ávila, Medina del Campo, Valladolid, Burgos, Miranda de Ebro, Vitoria y San Sebastián. Con los años se convierte en la espina dorsal de las comunicaciones férreas del norte de España, papel que aún hoy mantiene.

La entrada en Madrid de la línea ferroviaria es complicada. La necesidad de descender hasta el valle del río Manzanares obliga a trazar una gran curva en las inmediaciones de Aravaca y Pozuelo de Alarcón (al oeste de la capital), y la imposibilidad de remontar el fuerte desnivel con el que la ciudad se asoma al río obliga a recurrir a una estrecha franja de terreno para construir la estación. El terreno elegido se encuentra a los pies de la montaña del Príncipe Pío (actual Parque de la Montaña, englobado en el parque del Oeste, y en cuya cumbre se encuentra el Templo de Debod) de donde toma su nombre moderno. Lo angosto de la localización provoca ya críticas de las autoridades ante la imposibilidad de ampliar la estación en caso de necesidad.

Paradójicamente la nueva terminal se prevé como una estación de paso, es decir, compuesta por dos bloques paralelos a un lado y a otro de las vías, pero sin cerrar para formar la U que parece exigir un edificio de viajeros de cabeza de línea; Cada uno de aquellos bloques responde a una elemental separación de funciones que es constante en la organización general de las estaciones, a saber, el edificio de salida de viajeros y el de llegada, ambos con sus correspondientes patios, explica el arquitecto Pedro Navascués. “Nuestra estación del Norte nació coja y sólo la obra llevada a cabo en el primer cuarto de nuestro siglo intentaría paliar con dificultad aquella situación“, sostiene el técnico madrileño.

El plan de la compañía francesa Biarez divide la estación en tres zonas: dos con planta en forma de L para viajeros y la tercera para la ubicación de las vías. La idea es que los viajeros entren por un lado con el acceso ubicado en el Paseo de la Florida y salgan por el otro situado en el Paseo del Rey. Éste último no se realiza hasta 1928, y queda abierto con unos jardines que salvan el desnivel existente. Sin embargo, ya en el anteproyecto se fija claramente la disposición del edificio. Allí se determina la longitud de la estación, con 155 metros, la luz de la gran cubierta de hierro y cristal, cuyas formas tienen una anchura de 40 metros, la distribución y uso de los edificios de salida y llegada, que cuentan cada uno de ellos con un cuerpo central y alto y dos alas más bajas que rematan en dos pabellones extremos de mayor altura.

El primer edificio tiene un tratamiento de honor, un acceso desde la que se llama carretera de Galicia (Paseo de la Florida), con unos jardincillos en el patio, y consta de una planta única en la que se sitúa el gran vestíbulo central con el despacho de billetes, las salas de espera para primera, segunda y tercera clase, mensajería, equipajes y consigna, así como el café y fonda en un extremo y en el otro pabellón opuesto la vivienda del jefe de estación. El edificio de llegada cuenta con un pequeño vestíbulo público y una serie de pequeñas dependencias además de aquellas correspondientes a equipajes y mensajería. Aunque ambos edificios se hallan unidos por la cubierta de hierro y cristal, también tienen un nexo a través de las vías que cortan perpendicularmente a las cinco dispuestas en paralelo a dichos edificios. Toda la obra se debe a los ingenieros franceses Biarez, Grasset y Ouliac.

Una gran armadura metálica, cuyo autor es el ingeniero Mercier en 1881, cubre las cinco vías y una zona destinada a las mercancías ubicada al lado de la montaña. Esta cubierta tiene 40 metros de luz y para su construcción se emplea el sistema Polenceau que, por medio de tirantes, logra la estabilidad de la armadura, solución que reduce a una única tornapunta sobre cada par. Con la llegada del nuevo siglo, el ingeniero Grasset prolonga la cubierta con dos naves con medidas de 13,50 de ancho por 27 de alto, para suplir la terminal que se levanta en el lado de la Cuesta de San Vicente. En 1926 la compañía obtiene la autorización para cerrar ese lado, y da lugar a la actual forma de L que tiene, tal y como se proyecta en un primer momento.

El nuevo edificio no sigue la tipología del ya existente; se levanta una estructura de hormigón de estilo historicista al exterior y al interior se mezclan varios estilos como el barroco y el art decó de moda en aquellos años. De esta fase destacan los elementos en metal como ascensores, escaleras y decoraciones en la sala. La primera parte de la obra la desarrolla el arquitecto Luis Martínez Díez, de la compañía Norte, y la segunda se realiza con mayor calidad por Alfonso Fungairiño que trabaja sobre un proyecto de Pedro Muguruza. “La primacía de lo arquitectónico y la conservación de formas tradicionales, parecen querer evitar la dicotomía arquitectora-ingeniería, dando como resultado una arquitectura que ni directa -a través de la forma- ni simbólicamente tímido realce dado al eje de la fachada”, sostiene Navascués.

Bajo las dos torres se proyectan la zona de dirección y la fonda. El gran vestíbulo alberga las taquillas de billetaje, servicios de equipaje así como la escalera que conduce al andén en bajo. Igualmente se encuentran los montacargas, para equipajes, y unos ascensores para viajeros. Los hierros de las escaleras, ascensores, verja de facturación, etc., son de un diseño simple pero de indudable interés, donde se repiten temas sencillos de desarrollo vertical. Dichos hierros y algunas lámparas son los únicos testimonios accesorios que restan de estos años. Muy notables son algunas piezas, como el llamado salón de Autoridades, diseñado en un estilo muy nodino y seudo barroco, mientras que el bar, que no tiene obligación de mantener una imagen grave, es una buena muestra de Art-Deco.

Tras la Guerra Civil la estación queda muy dañada. El Estado se hace cargo de la red ferroviaria y da paso al nacimiento de Renfe, un ente público y estatal, que desde ese momento se encarga de la gestión de la red ferroviaria española. Durante estos años la estación se convierta en la segunda terminal de la ciudad tras Atocha, no en balde es cabecera de todos los trenes que van de Madrid al Cantábrico, a Castilla y León y a Portugal; de hecho es históricamente cabecera de la línea Madrid-Irún. Sin embargo, este periodo toca a su fin con los nuevos accesos ferroviarios de Madrid. Con la apertura de Chamartín en 1967 al norte de la ciudad como cabecera de la nueva línea directa Madrid-Burgos –que acorta el camino hacia Irún con respecto a la línea que va por Valladolid–, los servicios ferroviarios se traspasan paulatinamente a las nuevas instalaciones. La vieja terminal del Norte queda desplazada del eje fundamental formado por Atocha y Chamartín con el túnel que las une. En 1976 todos los servicios son trasladados a aquellas salvo los trenes de Cercanías. En 1979 recupera parte de su actividad al acoger los trenes (Talgos III y expresos) que se dirigen hacia Galicia.

Norte mantiene los tráficos de Galicia hasta la década de 1990 (en enero de 1993 sale el último expreso hacia la costa gallega), cuando la estación es cerrada definitivamente para acometer una importante obra que la convierte en un gran intercambiador de transportes. Las obras modifican completamente las instalaciones, abren un gran agujero en el centro de la estación bajo las marquesinas para acoger las nuevas líneas de metro (6 y 10), modifican la playa de vías para adecuar las instalaciones al servicio de Cercanías, así como ampliar la capacidad de la circunvalación ferroviaria que en estos años se reforma, soterra e integra plenamente en la ciudad bajo la actuación conocida como Pasillo Verde Ferroviario. Con esta actuación se permite que el servicio de Cercanías procedente del corredor noroeste pase por la estación y continúe hacia el sur camino de Atocha. La nueva estación se inaugura en 1995, con su nueva denominación de Príncipe Pío.

En 2004, con la puesta en marcha del centro comercial Príncipe Pío se rehabilita una buena parte del conjunto de la estación, de la que queda entonces pendiente el edifico histórico de cabecera. Ubicado en el Madrid histórico y turístico, y rodeado de zonas verdes, cuenta con “inmejorables” comunicaciones. En concreto, presenta acceso desde la M-30 y mediante transportes públicos (Cercanías, metro y autobuses urbanos e interurbanos) que confluyen en el cercano intercambiador del mismo nombre. Adif adjudica en 2015 la explotación del vestíbulo al consorcio formado por las empresas Global Health Consulting, You Show y Wonderland Capital durante 50 anos a cambio de 23,35 millones de euros. La intención inicial es convertir el espacio en un recinto dedicado al teatro, una zona de restauración y una academia de artistas.

(Fuentes Pedro Navascués, en “Las Estaciones y la arquitectura de hierro de Madrid” y “Arquitectura e Ingeniería del Hierro en España (1814-1936)”. Autores varios, en “Las estaciones ferroviarias de Madrid”. Vanessa Montesinos, en “Pedacitos de Historia y Arte”).

Joyas en custodia: la ‘inglesa’ 7722

El interés de los ingenieros de Renfe por electrificar la red ferroviaria es evidente desde la mitad de la década de los 50. De hecho en quince años (1954 a 1968) se electrifican unos 2.500 kilómetros (3.000 voltios) y se hace posible viajar con tracción eléctrica desde Madrid a Hendaya, Bilbao, Sanntander, Gijón y Monforte por el Norte; y hasta Córdoba por el Sur; y desde Barcelona a Cerbere, La Tour de Carol y Mora la Nova.

Evidentemente se hace preciso adquirir gran número de locomotoras y unidades de tren. La gran demanda de máquinas no puede ser atendida por la industria española, por lo que Renfe se ve obligada a recurrir a fabricantes extranjeros, lo que origina la coexistencia de tres series con características muy similares: las 7600 de Alsthom (276 con la numeración UIC), las inglessas 7700 (277) y 7800 de Westinghouse (278). Todas ellas tienen seis motores totalmente suspendidos que pueden formar tres combinaciones (S, SP y P); rodamientos de fricción (salvo las primeras 20 de la serie 277); freno neumático del tren de vacío y de aire comprimido el de la locomotora, sincronizados automáticamente; seis ejes motores accionados individualmente; una potecia continua de 2.200 Kw (3.000 CV); y un peso de 120 toneladas.

El diseño de las locomotoras 277 y 278 es mucho más clásico que el de la 276. La primera, conocida como ‘inglesas’ oor su origen, se construye íntegramente en Gran Bretaña, por English Electric y Vulcan Fooundry. Son locomotoras Co Co, que entran en servicio entre 1952 y 1959, y que tienen un aspecto exterior muy llamativo, con dos grandes capots que recuerdan a las aerodinámicas diésel-eléctricas de esa época. La entrega paulatina de las 75 locomotoras de esta serie se lleva a cabo a lo largo de una década. En 1952 se reciben las diez primeras; en 1953 de la 7711 a la 7730; en 1954 de la de la 773l ala 7744; en 1955 las comprendidas entre la 7745 y la 7758; en 1956 las dos siguientes; en 1958 las comprendidas entre la 776l y la 7772; y en 1959 las tres últimas. Renfe incorpora su imagen como símbolo de modernidad junto con el TAF. Pero su figura queda indefectiblemente unida a los servicios del Pajares y al ferrocarril en Asturias.

Las ‘inglesas’ desembarcan en el puerto gijonés de El Musel, y quedan asignadas a los depósitos de León y Oviedo, donde tienen sus bases principales, aunque acuden a Monforte de Lemos, Venta de Baños (el tramo a León y el Palencia-Alar se electrifica en 1965), Medina del Campo, e incluso Ávila, Alcázar de San Juan y Madrid, cuando la electrificación a 3.000 V llega más hacia el sur y las 7400 y las 7500 quedan en desuso. Las 7700 también van más allá de Santa Cruz de Mudela en la década de los sesenta; las dos últimas de la serie se adscriben durante cuatro años al depósito de Córdoba y, durante los años setenta, y por un breve período de tiempo, la 7765 y la 7767, al depósito de Sevilla. Las 7701 a 7712 se asignans temporalmente a Santander, cuando se acomete la electrificación de la línea.

Las ‘inglesas’ sustituyen en León a las locomotoras de tracción vapor que llegan desde Ávila y arrsstran expresos y Correos hasta Gijón, así como los transversales de Galicia a Cataluña. En los años 70, con la llegada de las 269, únicamente se hacen cargo del semidirecto Gijón-León-Gijón y de los mercancías. En la década siguiente son desplazadas de los escasos servicios importantes que mantienen por la llegada de las potentes máquinas de la serie 251.

Las 7700 comienzan a ser desguazadas en 1987; estacionadas en su mayoría en Ujo (Asturias), van perdiendo equipos utilizables o valiosos, como el tren-tierra o el Asfa, y viajaban a Torneros (León) y Arrigorriaga (Bizkaia) para su destrucción. Otras unidades esperan su final en Ponferrada. En 1993 quedan aún operativas en el depósito leonés ocho ‘inglesas’: 7711, 7714, 7719, 7720, 7723, 7741, 7747 y 7754. El último servicio comercial tiene lugar en 1994.

Por suerte, hay diversas ‘inglesas’ preservadas. La 7706 permanece a mediados de los 90 en Madrid-Atocha, donde se ocupa de maniobras, prueba enganches y remolca de vez en cuando el Tren de la Fresa. Esta locomotora se traslada finalmente al museo de Monforte de Lemos (Lugo), “donde parece que ha sido parcialmente canibalizada en favor de la 7722”, dice Angel Ribera en su blog, uno de las grandes referentes del material motor del ferrocarril español. La 7702 está a cargo de la Azaft en Zaragoza desde finales de 1990; hasta 2007 arrastra diversos trenes especiales y conmemorativos. La ‘inglesa’ permanece en muy buen estado en una nave de Casetas, al cuidado de los asociados de la Azaft. Tras permanecer muchos años en la estación de Gijón, la 7747 se traslada al Museo del Ferrocarril de Asturias, donde espera su restauración. Y aún hay una más, la 7766 que custodia la Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril (Alaf).

Quizá la ‘inglesa’ más conocida se localiza en el Museo del Ferrocarril de Galicia, en la localidad lucense de Monforte de Lemos, que se custodia en las dependencias del antiguo taller de tracción y la instalación del depósito de locomotoras. Además de sus joyas móviles (Mikado 141F 2111, Alco 1812, ‘yeyé’ 10806 y la inglesa 7722) conserva la rotonda ferroviaria de mayores dimensiones que hay en España, declarada como “edificio destacado del patrimonio industrial europeo”. En este museo, repleto de piezas ferroviarias de distintas épocas, se encuentra la mayor colección de coches de viajeros históricos de España.

En el taller de Monforte, la eléctrica 7722 se remoza y restaura (canibaliza piezas de la 7706, como se ha señalado). La máaquina causa baja oficial en noviembre de 1992, se recibe en en estado precario, pero en poco tiempo recupera su antiguo esplendor y sale de nuevo a las vías para arrastrar trenes conmeorativos. Con esta ‘inglesa’, Monforte dispone de una locomotora de cada tipo de tracción en en estado de marcha.

Monforte de Lemos es un nudo de primera magnitud durante gran parte del siglo XX. La situación estratégica de la capital de Lemos, cabecera de una amplia comarca, se entiende porque a través de ella llega el tren a Galicia desde tierras castellanas. Monforte crece con el ferrocarril: en su depósito de locomotoras, en 1950 trabajaban 668 ferroviarios entre maquinistas, fogoneros, personal de talleres y administrativos. Los trabajos de restauración los realizan prsonal seleccionado para integrar talleres de empleo, auspiciados por la Xunta de Galicia. Orientados por expertos ferroviarios, su trabajo resulta muy satisfactorio, ya que consiguen la puesta en marcha de locomotoras como la ‘Mikado’ 141F2111, la Alco 1812 y nuestra particullar ‘inglesa’ 7722.

(Justo Arenillas Melendo, en “La tracción en los ferrocarriles españoles”. Angel Ribera, en Trenes y Tiempos. Vía Libre. en “Las inglesas de Renfe”)

Vilagarcía negocia la cesión de material de la FFE

El alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, y el gerentede la Fundación de Ferrocarriles Españoles (FFE), José Carlos Díaz Curiel, han establecido las bases de un convenio que firmarán ambas entidades para la cesión de materiales al Museo del Ferrocarril de Vilagarcía (Mufevi), cuyas instalaciones se ubican en la primera estación de la línea Cornes-Carril, inaugurada en 1873. El centro, que vela por la conservación y restauración del patrimonio cultural ferroviario, ocupa dos plantas del edificio, con una exposición permanente sobre la historia del ferrocarril mostrada a través de imágenes, documentos, objetos y juegos interactivos.

Varela aprovechó su visita a Fitur para reunirse con responsables de la FFE, entidad que gestiona los museos del tren del todo el país y también las Vías Verdes. Díaz Curiel, invitó al regidor vilagarciano a visitar el museo del ferrocarril de Cataluña, modelo a seguir en el resto de centros de la red. Y es que este está dotado con las últimas tecnologías aplicadas a los contenidos que funcionan bajo el concepto de museo interactivo, por lo que la Vilagarcía podría tomar ideas para adaptarlas a su museo.

En cuanto a las Vías Verdes, los responsables del organismo estatal se comprometieron a poner en marcha una fuerte campaña de promoción de la misma, que se hará extensiva a países europeos en cuanto el nuevo sendero, el primero que transcurre por tierras gallegas, esté terminado.

El pequeño centro pontevedrés recibió en 2019 a 1.267 visitantes. El Concello gestiona la incorporación de nuevos contenidos a esta instalación ubicada en la vieja estación de Carril, que recibió el primer tren que circuló en Galicia. Según la memoria estadística realizada por la Oficina Municipal de Información turística del Concello, la mayor parte de estas visitas, el 71,9%, se concentraron tan solo en los cuatro meses de la temporada de verano. En cuanto al perfil de los visitantes, más de la mitad son gallegos y casi un 12% repite su paso por el centro museístico vilagarciano.

La temporada vacacional de verano concentra la mayor actividad del Mufevi. El mes con mayor afluencia de visitantes fue agosto, con 304 personas, seguido de julio con 279. En junio pasaron por las instalaciones culturales de la primera línea del ferrocarril de Galicia 168 personas, mientras que en septiembre fueron 145. En el resto del año, la afluencia de visitantes desciende, aunque el centro sigue manteniendo actividad, principalmente con visitas culturales de asociaciones y colegios, aunque también hay personas que acuden de forma particular. En marzo, el centro acogió la visita de 117 personas, en octubre 84, en febrero se contabilizaron 72 y en mayo 55.

En cuanto al perfil de las personas que visitaron el Museo del Ferrocarril, más de la mitad eran gallegos y, dentro de este grupo, el 66% procede de municipios de la provincia de Pontevedra. Los visitantes procedentes de otras comunidades sumaron el 36,6% del total de turistas que pasaron por el Mufevi, siendo los madrileños los más numerosos, seguidos de los procedentes de Castilla León, y de Aragón.

La pretensión del gobierno local es potenciar el centro museístico como recurso turístico y cultural, para el cual se estableció una línea de colaboración con la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

Los Avril de Talgo, a buen ritmo

Las primeras unidades de los Talgo Avril podrían salir de las fábricas de Rivabellosa (Alava) y Las Matas (Madrid) a finales de este año o a principios del 2020. Eso al menos sostienen fuentes del sector que precisan que junio es la fecha límite fijada en un principio. De esa forma, las pruebas de homologación se podrían producir en verano y el primer lote de esos trenes estaría listo para circular en unos meses, sostienen las mismas fuentes. Todo ello si mantienen los ritmos de producción en las factorías alavesa y madrileña.

«Renfe está manteniendo reuniones con Talgo con la intención de analizar el orden y las fechas de entrega de los trenes, estando pendiente del acuerdo final entre las partes». Esta fue la contestación de la compañía ferroviaria pública a la pregunta de los diputados del PP Celso Delgado y Ana Belén Vázquez, que se interesaban precisamente por los plazos de entrega de este material rodante. En Galicia confían en que algunos de los modelos del Avril puedan estrenar la línea de Alta Velocidad y cumplir con las expectativas que se han establecido.

Pero el mercado demandará más unidades. El parque actual de trenes que pueden circular a más de 300 kilómetros por hora es de 96 composiciones y Renfe quiere destinar una parte de ese material a sus servicios franceses (Serie 100) con los que competirá con SNCF y otros, destinarlos a alquiler a las compañías privadas que quieren entrar en el negocio de la alta velocidad española. Aunque desde la esfera de Fomento y del Adif se da por hecho que estos trenes se destinarán a la línea de alta velocidad que unirá Galicia con Madrid, la última respuesta parlamentaria de Renfe no garantiza de forma explícita este compromiso. Asegura que se seguirán «los mismos criterios que se utilizan para todo el parque de Renfe. Por un lado los comerciales, que dependen del «dimensionamiento de la oferta respecto a la demanda»; por otro los técnicos, en referencia a la infraestructura por la que pueden circular, «la ubicación, la distancia a las bases de mantenimiento y la disponibilidad».

Talgo es ya el principal proveedor de trenes de alta velocidad para la compañía ferroviaria Renfe, con 47% del mercado, por delante de Siemens (27%) y Alstom (26%). Con este contrato pasará a copar el 54% del mercado, indica un portavoz de la empresa. Los diez primeros trenes deberían entregarse en 38 meses, a comienzos del 2020. El anterior contrato de compra de trenes realizado por Renfe se remonta al 2005. El nuevo modelo de Talgo es uno de los trenes de muy alta velocidad más avanzados que se construyen actualmente en Europa. Puede tener entre 500 y 600 plazas gracias a que se aprovecha al máximo el gálibo de ancho, lo que permite aumentar una fila más la disposición de los asientos, que se organizan en grupos de dos y de tres.

Todos estos factores permitirán a Renfe ofrecer precios más competitivos en un modo de transporte liberalizado en el que se supone que la competencia también actuará a la baja sobre el coste de los billetes. Será el primer tren de alta velocidad europeo con la configuración 3 + 2. Los coches son más cortos, hay más puertas y por tanto se reduce el tiempo de parada para que entren y salgan los viajeros. A todo esto hay que sumar la prestación de la rapidez. Los Avril pueden alcanzar una velocidad comercial de 330, un registro para el que la infraestructura que está ya en servicio desde Madrid y la que está en su última fase en Galicia estarían preparadas. Aunque de momento el límite se sitúa en 300 por hora, suficiente para competir con el avión en distancias como la de Galicia-Madrid y, por supuesto, con el vehículo privado.

Arriva competirá con Renfe en Galicia

Arriva, filial de la operadora ferroviaria pública alemana Deutsche Bahn, consigue la aprobación oficial de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para poner en marcha una conexión por tren entre A Coruña y Oporto. Aunque en un principio el organismo regulador tenía dudas sobre la afección de esa nueva oferta a la viabilidad económica de Renfe Viajeros, finalmente da la razón a Arriva para permitirle que establezca esa movilidad entre Galicia y Portugal.

Se trata de la segunda empresa que logra autorización para prestar servicios ferroviarios internacionales, ya liberalizados, después de que a finales de 2018 la consiguiera Ilsa, firma de Acciona y la familia propietaria de Air Nostrum, en este caso para un AVE entre Madrid y Montpellier que, no obstante, no ha comenzado a operar. Ambas se posicionan ante la apertura a la competencia de la red AVE a partir de diciembre de 2020, para la que, de hecho, Ilsa ya se ha postulado.

La decisión se ha tomado después de que se realizase una prueba de equilibrio económico del contrato de servicio público 2018-2027 firmado entre el Ministerio de Fomento y Renfe Viajeros con el impacto del funcionamiento de un nuevo operador, informe El Ideal Gallego. Renfe había solicitado el análisis porque entendía que en caso de que la multinacional lograse su objetivo, al conectar también A Coruña y Vigo (dado que el trayecto transfronterizo tendrá paradas intermedias) como hace la compañía española, “supondría un importante menoscabo económico, puesto que reducirá el número de pasajeros que utilizan en la actualidad el servicio”. No obstante, la comisión ha decidido que la afección será “limitada”, incluso inferior al 1%.

El órgano que preside José María María Quemada considera que la puesta en marcha de la nueva conexión por Arriva “beneficia” a los usuarios, dado que “proporciona nuevas frecuencias y posibilitará nuevos servicios combinados con autobús”. Arriva recibe autorización así para su servicio un año después de solicitarlo a la CNMC en mayo de 2018 aprovechando que ya están abiertas a la competencia las conexiones que tengan gran parte de su servicio internacional.

El Aministrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha registrado en el sistema una veintena de operadores con licencia para prestar servicio de pasajeros, aunque solo unos pocos tienen capacidad real para intentar arrebatar cuota de mercado a Renfe, ya que se requiere de una importante inversión inicial en compra de flota, contratación de personal y alquiler de espacios en las estaciones, entre otros gastos corrientes. Acciona y Air Nostrum, a través de Ilsa, parecen los más decididos. El otro gran competidor potencial será la alemana Deutsche Bahn, que ha encargado a su filial Arriva este cometido en España.

El presidente de SNCF, Guillaume Pepy, ataca duramente el formato propuesto por Adif para repartir el mercado. En su opinión, Adif persigue obstaculizar la llegada de nuevos operadores. Otros gestores creen que el gestor público acierta con el modelo, que busca la creación de operadores globales y servicios especializados.

¿Qué le espera al Museo Ferrocarrilero ‘John Trulock’?

La Fundación Cela renovará el proyecto museográfico y reabrirá el Museo Ferrocarrileiro en sus instalaciones de Iria Flavia. El centro, que permanece cerrado desde hace unas semanas, pretende recuperar la memoria de la primera línea ferroviaria gallega y para ello acondicionará las dos salas del Museo Camilo José Cela dedicadas a Viaje a la Alcarria. Los trabajos de redefinición y mejora acabarán más o menos a final de año.

La Fundación Pública Gallega Camilo José Cela negoció un nuevo Convenio con la Fundación de Ferrocarriles Españoles para la integración de la mayor parte de los fondos ferroviarios que se encuentran en el Museo Ferrocarrilero ‘John Trulock’ dentro del propio Museo Camilo José Cela que también gestiona a la entidad. Esta medida está vinculada con el acuerdo firmado en mayo de 2016 entre la Fundación y el hijo del Nobel, Camilo José Cela Conde, para la ejecución de la sentencia por derechos de legítima del mismo, por lo que se le entrega la Casa número 8, donde se sitúa el Museo Ferrocarrileiro y un total de 21 obras de arte. Estas, si bien tienen un alto valor patrimonial, no afectan a la integridad de la colección ni a ninguno de los aspectos claves del proyecto museístico en el referente al legado intelectual, literario, cultural y humano de Camilo José Cela.

La Fundación Pública cumple con una reclamación histórica del Ayuntamiento de Padrón e integrará dentro del Museo Camilo José Cela un espacio específico en el que dar a conocer la historia del ferrocarril en Galicia muy vinculada tanto a la villa que vio a nacer al escritor como a la figura del abuelo de Camilo José Cela. John Trulock, aquel inglés que llegó a Galicia para impulsar la primera línea férrea que unió la estación de Cornes (Santiago) con Carril (Vilagarcía), en 1882, se trajo con él la ‘Sarita’, una locomotora inglesa con la que se realizaron los primeros trayectos del tren en Galicia.

La entidad quiere ahora remodelar y mejorar el recorrido museográfico de Iria Flavia –una vez finalizados los actos conmemorativos del Centenario del nacimiento del premio Nobel– modernizando tanto el continente como el contenido del Museo, adaptándolo a los nuevos públicos. Se permitirán las visitas y se fomentará el uso de las nuevas tecnologías, lo que permitirá un nuevo acercamiento a la figura del escritor cien años después de su nacimiento. En concreto, estas actuaciones permitirán renovar el sistema de seguridad de las distintas salas y espacios expositivos y eliminar las humedades presentes en diversas salas.

La estancia, que lleva el nombre del abuelo de Cela, está cerrada desde diciembre de 2012. La falta de mantenimiento y la permanencia al aire libre de las máquinas de tren que alberga el museo preocupa a los especialistas ferroviarios. Temen que el deterioro que ya tenían se haya agudizado en estos últimos años. El óxido se come los vehículos que forman parte del parque móvil. En especial hay cierta inquietud por la estrella de este conjunto patrimonial, la ‘Sarita, que aunque tapada, preocupa su estado de conservación ya que ha permanecido junto a la fachada del centro. En las otras locomotoras, como la ‘Sestao’, el deterioro es similar y la restauración puede resultar imposible. Otros elementos que están en los jardines de la fundación, como un depósito de agua original en una en la que se simula una estación tampoco parecen en buen estado.

El regidor del municipio, que estaba dispuesto a asumir la gestión del centro, ya comunicó a la Xunta el deterioro de las máquinas ferroviarias, y que el Ayuntamiento no podía hacerse cargo de la restauración de las piezas. Su actual propietaria, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, no parace tampoco disponer de los fondos necesarios para acometer tamaña aventura, por lo que en el sector surgen dudas sobre la reapertura de estas instalaciones y las condiciones en las que se pueda presentar la exposición.

La Xunta y el Museo de Galicia se acercan

Las relaciones entre la Xunta y los responsables del Museo del Ferrocarril de Monforte entran en una nueva etapa. La visita el pasado jueves de la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, certifica el cierre de las hostilidades con los gestores ferroviarios e incluso da pie a reforzar la colaboración entre ambos organismos. De hecho se anuncia para este mes la tercera reunión en menos de tres meses (hasta el mes pasado el patronato llevaba diez años sin encontrarse).

La visita de la conselleira no despeja, sin embargo, las dudas sobre la aportación presupuestaria de la Xunta. El nuevo presidente del patronato, el delegado de la Xunta en Lugo, José Manuel Balseiro, había anunciado que la Xunta volvería a aportar fondos, tras varios años sin hacerlo. Y añadió que la cifra no sería en ningún caso menor a los 21.000 euros que siempre han aportado las diputaciones de Lugo y Ourense. Antes de que los recortes hiciesen bajar a cero esta colaboración económica, la administración gallega llegó a destinar al museo 80.000 euros anuales.

Ethel Vázquez quería dejar claro con su presencia que los conflictos con el director del museo, Luis Blanco, son cosa del pasado -con la polémica por el rodaje de la segunda película de Dani de la Torre ya zanjada, pero todavía fresca-. Y para certificar que la Xunta ha decidido volver a invertir fondos en el museo monfortino. Pero los presupuestos del Gobierno están ya cerrados y la consejera no aclara cuánto dinero se aportará en el próximo ejercicio.

El buen ambiente contrastaba con la tensión de hace solo unos meses, cuando la consellería y la dirección del museo chocaban públicamente por la cesión de material para la segunda película de Dani de la Torre. “Teño que traer os meus fillos a visitalo”, decía Vázquez tras recorrer las instalaciones ferroviarias.

La productora Vaca Films tiene previsto al parecer que la grabación de ‘1921. La ley del plomo’ empiece a mediados del mes que viene. El rodaje en Monforte será más tarde, aunque tras las discrepancias por el uso de material ferroviario aún no se ha concretado qué escenas se van agrabar. La conselleira explica que esta película de Dani de la Torre es un buen ejemplo para las posibilidades que depara el Museo para la promoción turística de toda la comarca.

Galicia presenta sus trenes turísticos

La nueva edición de la campaña de trenes turísticos, impulsada por Turismo de Galicia, Inorde y Renfe, incorporará este año dos nuevas rutas: una que visitará la ciudad herculina y otra que recorrerá la ciudad de As Burgas. En total, se ofrecerán once itinerarios, que recorrerán buena parte de la geografía gallega durante los meses de verano, de junio a octubre, con la intención de “fomentar el turismo de calidad y sostenible”. Así lo ha explicado este viernes por la mañana la directora de Turismo de Galicia, Nava Castro, quien ha estado acompañada por el presidente del Inorde, Rosendo Fernández; el gerente del Área Comercial y Servicio de Atención al Cliente de Renfe, Javier Díaz Trisac; y la delegada territorial de la Xunta en Ourense, Marisol Díaz.

Tal y como ha explicado Nava Castro, la nueva oferta llega con dos novedades. En primer lugar, la ‘Ruta Ourense termal e de compras’, que combina el turismo por el casco histórico de la ciudad de As Burgas, las Termas de Outariz y tiempo libre para realizar compras opcionales por la ciudad. En el segundo recorrido, ‘Ruta descubrindo A Coruña’, los viajeros podrán descubrir la ciudad caminando por el paseo marítimo y recorriendo sus calles.

A estos dos itinerarios se suman la ‘Ruta dos Faros’, que recorre uno de los grandes atractivos de la costa gallega y que este año incluye la visita al Faro de Estaca de Bares y al de Illa Pancha; la ‘Ruta dos pazos e xardíns históricos’, que va desde Santiago hasta Vigo para visitar el Castillo de Soutomaior y el Pazo de Quiñones de León, entre otras cosas; y la ‘Ruta da Lamprea’, que incluye una visita al museo de la lamprea o a la fortaleza de Salvaterra. También se presentan en esta iniciativa la ‘Ruta Lugo Romano’, que permite visitar el casco histórico de Lugo y el Balneario de la ciudad.

Como cada año, los trenes turísticos de Galicia también incluyen las cinco rutas que recorren las Denominaciones de Origen de los vinos gallegos, con la Ruta do Viño da Ribeira Sacra, la de las Rías Baixas, la de Monterrei, la de O Ribeiro-Rías Baixas y la de Valdeorras-Ribeira Sacra. En total, la edición de este año cuenta con 11 itinerarios, con 56 salidas regulares, que se desarrollarán desde el 20 de junio hasta el 28 de octubre.

El Tren Peregrino, cuyos billetes comenzaron a comercializarse la semana pasada y que por tercer año consecutivo se presenta como alternativa para hacer el Camino de Santiago con el hotel a cuestas, pues los viajeros tienen habitaciones en el tren, tiene como origen Madrid y como destino Santiago para las cuatro salidas de este año, que serán los días 3, 10, 17 y 24 de agosto. Durante los cuatro días (cinco noches), los viajeros que realicen el Camino atravesarán las poblaciones de Tui, O Porriño, Mos, Redondela, Arcade, San Amaro, Vilagarcía de Arousa, Cambados, O Grove, Caldas de Rei, Valga, Padrón y Teo, entre otro lugares.

Este año, aquellos que lo deseen podrán recorrer las etapas cuya longitud sumada permita obtener la Compostela al final del viaje. Para conseguirla, los peregrinos deben acreditar haber realizado, al menos, 100 kilómetros a pie, lo que se puede lograr en las tres etapas que contempla el programa del Tren Peregrino. La iniciativa forma parte del programa “Galicia a todo tren”, desarrollado por Renfe, Turismo de Galicia y el Instituto Ourensán de Desenvolvemento Económico (Inorde), para la promoción del turismo en esta comunidad autónoma que incluye una serie de rutas en trenes turísticos que se ponen en marcha a lo largo del verano.

La Mikado gallega, en el ojo del huracán

La polémica salpica al Museo del Ferrocarril de Galicia. Al parecer, su director, Luis Blanco, y la Xunta mantienen un serio enfrentamiento por la cesión del material ferroviario del centro monfortino para el rodaje de una película de Dani de la Torre. Este pretende utilizar la Mikado gallega, entre otras máquinas. «Si encuentran a alguien que lo haga mejor, adelante», reta Luis Blanco que ha puesto su cargo a disposición de la Consellería de Infraestruturas

La tensión ha subido muchos enteros en las últimas semanas. Blanco sostiene que la cesión de vehículos para un rodaje cinematográfico o para cualquier otro fin es poco menos que imposible. No quiere aparecer como el responsable de poner trabas al rodaje de la productora Vaca Films, pero no cede ante la Xunta y hace es evidente que sacar la locomotora fuera del recinto resulta complicado.

El director del museo explica que lleva tres meses intentando resolver el problema, sin lograrlo. «En el último escrito que le envié a la conselleira la semana pasada -explica- les dije que me veía incapaz de resolver este asunto y puse el cargo a su disposición». Los vehículos fuera de servicio, como la Mikado y el resto del material móvil expuesto en Monforte, tienen que pasar una revisión técnica para que Renfe los autorice a circular por la red española. Según relata ‘La Voz de Galicia’, el museo monfortino disponía del personal y la homologación precisos para hacer la puesta a punto de las máquinas del parque gallego; pero ahora ya no. Este tipo de revisiones tampoco son posibles en los talleres de Renfe -operados por Integria, la división de ingeniería de la empresa-, así que hay que recurrir a instalaciones gestionadas por asociaciones de amigos del ferrocarril o similares. Y las únicas de España habilitadas para trabajos de esta clase están en Lérida.

Vaca Films reconoce que estar interesada en rodar con el material de Monforte. Falta mucho para adelantar posibles fechas de rodaje, argumento o reparto y tampoco quieren anticipar información sobre los lugares en los que se proponen grabar. Pero admiten su interés por el Museo del Ferrocarril de Monforte y se han interesado por las posibilidades que habría para utilizar sus medios para algunas escenas. Pero no parece que vaya a ser una empresa fácil.

El museo está dirigido por Blanco, pero formalmente su gestión es responsabilidad de un patronato del que forman parte diferentes instituciones públicas, entre las que juegan un papel importante departamentos de la Xunta como la Consellería de Infraestruturas. Los responsables de esta consellería discrepan de la decisión del director del museo, y abogan por buscar fórmulas que permitan hacer la película y utilizar en el rodaje el material y las instalaciones del centro monfortino. Les parece una oportunidad única para promocionar Monforte y el museo, a través de una película que, tras el éxito de ‘El desconocido’, tiene asegurada como mínimo una expectación previa considerada.

Hay quien cree que Blanco actúa con cierto despecho por los problemas de financiacón que ha tenido con la Xunta. En los últimos años, el presupuesto ha caído a mínimos. Y en esta ocasión el dinero es un factor muy importante. La Mikado debería pasar la inspección más compleja y minuciosa que existe en los talleres de Lérida, que se conoce como tipo R. Este tipo de procesos resultan muy caros y con el presupuesto ordinario del museo sería imposible. La consellería está dispuesta a colaborar; se supone que la productora también da por hecho que no le saldría gratis. Pero en el museo reconocen que nunca se ha hablado de este tema.

Los responsables de Infraestruturas presionan para desbloquear el problema. El asunto requiere la resolución del patronato, que no se reúne desde hace ocho años. El presidente debería convocarlo, pero es muy complicado que lo pueda hacer. Agustín Hernández, que ocupa el cargo, lleva tres años fuera de la Xunta. Con la presidencia vacante, la convocatoria de las reuniones es competencia del secretario general del patronato, y ese puesto lo ocupa el propio Luis Blanco. la polémica está servida.

(Imagen La Voz de Galicia)

Más luces que sombras sobre el accidente del ‘Tren Celta’ en O’Porriño

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Nuevas revelaciones en torno al accidente de O Porriño arrojan más luz -y más dudas también- sobre los trabajos que estaba realizando el Adif en la estación porriñesa el día del descarrilamiento. El desvío del ‘Tren Celta’ no se debió a trabajos en la vía general por la que tenía que transitar este convoy. El tren accidentado fue obligado a pasar por vía desviada -en la que la velocidad máxima es a 30 por hora- para comprobar si los dos desvíos, especialmente el primero, tenían alguna anomalía. El ‘Celta’ suele pasar a una velocidad cercana a los 120 por hora cuando circula por esta estación, una parada que fue eliminada, junto con otras, cuando hace tres años se decidió ganar tiempo en el viaje entre Vigo y Oporto.

El ministro de Fomento en funciones, Rafael Catalá, considera “prematuro” e incluso “irresponsable” anticipar las conclusiones al informe que debe elaborar la CIAF (comisión de investigación de accidentes ferroviarios) y a la resolución que adopte el juzgado en la causa por el descarrilamiento en O Porriño (Pontevedra), el pasado 9 de septiembre. Así se ha pronunciado cuando se revela que Adif (el administrador de infraestructuras ferroviarias) usó el tren de O Porriño para probar si funcionaba el desvío.

Los técnicos que trabajan estos días sobre el terreno para tratar de esclarecer los hechos -peritos judiciales y miembros de la propia CIAF- fueron informados de que en la vía no se estaba realizando obra alguna, sino que se estaba comprobando si funcionaban bien las instalaciones, después de detectarse una anomalía en la vía a la que se desvió el ‘Tren Celta’ el día del siniestro. Esta vía obliga al convoy a reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora, cuando, previamente, circula a unos 120 kilómetros por hora y desde hacía tiempo el ‘Celta’, que conecta Vigo con Oporto, no tenía parada ya en O Porriño. Las mismas fuentes consultadas subrayan que este tipo de comprobaciones “entran dentro de las labores de mantenimiento” y no son “nada extraño”, y recuerdan que el maquinista recibió el aviso de disminución de la velocidad a través de la correspondiente señalización.

Catalá recurerda que esta tragedia ferroviaria, en la que murieron cuatro personas, es la segunda que le toca afrontar -después de la de Angrois, en Santiago, donde fallecieron 80-, subaraya que “lo responsable” es “esperar a la resolución y a conocer la visión oficial”. “Y, por tanto, no especular”, añade. Defiende el “estudio minuciosísimo” que se elabora a partir de los datos de la caja de registro, del estudio de la vía, el cuadro de velocidades y las instrucciones del conductor. “Por eso, anticipar las conclusiones a esos informes de la CIAF o a la investigación judicial es prematuro, e incluso me atrevería a decir que irresponsable”, dice elministro en funciones.

El titular de Fomento en funciones apela a la “visión oficial” y aplaza su valoración al momento en que tenga “esa información oficial”. Además, como después del accidente del Alvia en la curva de A Grandeira, aboga por “aprender y poner en marcha medidas de mejora si son necesarias para pregarantizar la seguridad”. “El medio ferroviario es seguramente el medio más seguro de todos los nodos de transporte”, apostilla, antes de admitir que “es verdad que cuando sucede una tragedia ferroviaria a todos pega un puñetazo en el pecho y hace cuestionar si los sistemas son suficientes y adecuados o si ha habido un error humano, y saber qué pasó”.

El ministro indica que “los primeros que tienen derecho a saberlo son las víctimas y sus familiares” y resalta que “por eso hay que respetar la investigación y esperar a que haya unas conclusiones judiciales“.

El tren siniestrado circuló a 118 por hora en el momento del descarrilamiento, la velocidad a la que iría normalmente si circulara por vía general. A pesar de reconocer los avisos de precaución, no redujo la velocidad por causas que aún se desconocen. La caja negra también desvela un exceso de velocidad anterior en otra limitación a 30.

El juez Andrés Lago Louro, que instruye la causa por el accidente del tren Alvia ocurrido en Angrois hace algo más de tres años, ha aplazado hasta el próximo 5 de octubre la declaración de los peritos de la aseguradora de Renfe, Frans Heijnen y James Robert Catmur, y del catedrático de la Universidad de Cantabria, Enrique Castillo de Ron. Su comparecencia estaba prevista para este jueves. En un auto emitido el 1 de septiembre, Lago Louro citó a los peritos Heijnen y Catmur -designados por la aseguradora QBE-, así como Castillo Ron -al que el perito judicial Juan Carlos Carballeira encargó un estudio-, para ratificar sus informes, ofrecer aclaraciones y someterlos a contradicción, sobre todo en relación con la existencia o no de análisis de riesgo en la curva de Angrois.

(Imagen Xoan Carlos Gil)