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Joyas en custodia: la ‘inglesa’ 7722

El interés de los ingenieros de Renfe por electrificar la red ferroviaria es evidente desde la mitad de la década de los 50. De hecho en quince años (1954 a 1968) se electrifican unos 2.500 kilómetros (3.000 voltios) y se hace posible viajar con tracción eléctrica desde Madrid a Hendaya, Bilbao, Sanntander, Gijón y Monforte por el Norte; y hasta Córdoba por el Sur; y desde Barcelona a Cerbere, La Tour de Carol y Mora la Nova.

Evidentemente se hace preciso adquirir gran número de locomotoras y unidades de tren. La gran demanda de máquinas no puede ser atendida por la industria española, por lo que Renfe se ve obligada a recurrir a fabricantes extranjeros, lo que origina la coexistencia de tres series con características muy similares: las 7600 de Alsthom (276 con la numeración UIC), las inglessas 7700 (277) y 7800 de Westinghouse (278). Todas ellas tienen seis motores totalmente suspendidos que pueden formar tres combinaciones (S, SP y P); rodamientos de fricción (salvo las primeras 20 de la serie 277); freno neumático del tren de vacío y de aire comprimido el de la locomotora, sincronizados automáticamente; seis ejes motores accionados individualmente; una potecia continua de 2.200 Kw (3.000 CV); y un peso de 120 toneladas.

El diseño de las locomotoras 277 y 278 es mucho más clásico que el de la 276. La primera, conocida como ‘inglesas’ oor su origen, se construye íntegramente en Gran Bretaña, por English Electric y Vulcan Fooundry. Son locomotoras Co Co, que entran en servicio entre 1952 y 1959, y que tienen un aspecto exterior muy llamativo, con dos grandes capots que recuerdan a las aerodinámicas diésel-eléctricas de esa época. La entrega paulatina de las 75 locomotoras de esta serie se lleva a cabo a lo largo de una década. En 1952 se reciben las diez primeras; en 1953 de la 7711 a la 7730; en 1954 de la de la 773l ala 7744; en 1955 las comprendidas entre la 7745 y la 7758; en 1956 las dos siguientes; en 1958 las comprendidas entre la 776l y la 7772; y en 1959 las tres últimas. Renfe incorpora su imagen como símbolo de modernidad junto con el TAF. Pero su figura queda indefectiblemente unida a los servicios del Pajares y al ferrocarril en Asturias.

Las ‘inglesas’ desembarcan en el puerto gijonés de El Musel, y quedan asignadas a los depósitos de León y Oviedo, donde tienen sus bases principales, aunque acuden a Monforte de Lemos, Venta de Baños (el tramo a León y el Palencia-Alar se electrifica en 1965), Medina del Campo, e incluso Ávila, Alcázar de San Juan y Madrid, cuando la electrificación a 3.000 V llega más hacia el sur y las 7400 y las 7500 quedan en desuso. Las 7700 también van más allá de Santa Cruz de Mudela en la década de los sesenta; las dos últimas de la serie se adscriben durante cuatro años al depósito de Córdoba y, durante los años setenta, y por un breve período de tiempo, la 7765 y la 7767, al depósito de Sevilla. Las 7701 a 7712 se asignans temporalmente a Santander, cuando se acomete la electrificación de la línea.

Las ‘inglesas’ sustituyen en León a las locomotoras de tracción vapor que llegan desde Ávila y arrsstran expresos y Correos hasta Gijón, así como los transversales de Galicia a Cataluña. En los años 70, con la llegada de las 269, únicamente se hacen cargo del semidirecto Gijón-León-Gijón y de los mercancías. En la década siguiente son desplazadas de los escasos servicios importantes que mantienen por la llegada de las potentes máquinas de la serie 251.

Las 7700 comienzan a ser desguazadas en 1987; estacionadas en su mayoría en Ujo (Asturias), van perdiendo equipos utilizables o valiosos, como el tren-tierra o el Asfa, y viajaban a Torneros (León) y Arrigorriaga (Bizkaia) para su destrucción. Otras unidades esperan su final en Ponferrada. En 1993 quedan aún operativas en el depósito leonés ocho ‘inglesas’: 7711, 7714, 7719, 7720, 7723, 7741, 7747 y 7754. El último servicio comercial tiene lugar en 1994.

Por suerte, hay diversas ‘inglesas’ preservadas. La 7706 permanece a mediados de los 90 en Madrid-Atocha, donde se ocupa de maniobras, prueba enganches y remolca de vez en cuando el Tren de la Fresa. Esta locomotora se traslada finalmente al museo de Monforte de Lemos (Lugo), “donde parece que ha sido parcialmente canibalizada en favor de la 7722”, dice Angel Ribera en su blog, uno de las grandes referentes del material motor del ferrocarril español. La 7702 está a cargo de la Azaft en Zaragoza desde finales de 1990; hasta 2007 arrastra diversos trenes especiales y conmemorativos. La ‘inglesa’ permanece en muy buen estado en una nave de Casetas, al cuidado de los asociados de la Azaft. Tras permanecer muchos años en la estación de Gijón, la 7747 se traslada al Museo del Ferrocarril de Asturias, donde espera su restauración. Y aún hay una más, la 7766 que custodia la Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril (Alaf).

Quizá la ‘inglesa’ más conocida se localiza en el Museo del Ferrocarril de Galicia, en la localidad lucense de Monforte de Lemos, que se custodia en las dependencias del antiguo taller de tracción y la instalación del depósito de locomotoras. Además de sus joyas móviles (Mikado 141F 2111, Alco 1812, ‘yeyé’ 10806 y la inglesa 7722) conserva la rotonda ferroviaria de mayores dimensiones que hay en España, declarada como “edificio destacado del patrimonio industrial europeo”. En este museo, repleto de piezas ferroviarias de distintas épocas, se encuentra la mayor colección de coches de viajeros históricos de España.

En el taller de Monforte, la eléctrica 7722 se remoza y restaura (canibaliza piezas de la 7706, como se ha señalado). La máaquina causa baja oficial en noviembre de 1992, se recibe en en estado precario, pero en poco tiempo recupera su antiguo esplendor y sale de nuevo a las vías para arrastrar trenes conmeorativos. Con esta ‘inglesa’, Monforte dispone de una locomotora de cada tipo de tracción en en estado de marcha.

Monforte de Lemos es un nudo de primera magnitud durante gran parte del siglo XX. La situación estratégica de la capital de Lemos, cabecera de una amplia comarca, se entiende porque a través de ella llega el tren a Galicia desde tierras castellanas. Monforte crece con el ferrocarril: en su depósito de locomotoras, en 1950 trabajaban 668 ferroviarios entre maquinistas, fogoneros, personal de talleres y administrativos. Los trabajos de restauración los realizan prsonal seleccionado para integrar talleres de empleo, auspiciados por la Xunta de Galicia. Orientados por expertos ferroviarios, su trabajo resulta muy satisfactorio, ya que consiguen la puesta en marcha de locomotoras como la ‘Mikado’ 141F2111, la Alco 1812 y nuestra particullar ‘inglesa’ 7722.

(Justo Arenillas Melendo, en “La tracción en los ferrocarriles españoles”. Angel Ribera, en Trenes y Tiempos. Vía Libre. en “Las inglesas de Renfe”)

Restauración de la rotonda de Monforte

El Museo do Ferrocarril de Galicia (Muferga) continúa con los trabajos de rehabilitación de su rotonda ferroviaria, unas antiguas instalaciones de los depósitos de tracción de vapor de Monforte que constan de una nave semicircular, con un diseño característico de la arquitectura industrial de comienzos del siglo XX y de una playa de cuarenta vías enlazadas por un puente giratorio, con el que era posible invertir la marcha de las locomotoras.

Las labores, que se iniciaron a principios del mes de abril, son muy complicadas. En la actualidad, las tareas se centran en la instalación eléctrica y, sobre todo, en la restauración de los fosos bajo ejes motrices de locomotoras. Estos cuentan con tres gatos hidráulicos que llevan más de 40 años fuera de uso. Una vez que se encuentren de nuevo en servicio se convertirán en el único elemento mecánico de estas características de España en funcionamiento. Se procederá también a la renovación de la vía del foso para que circule por ella el nuevo carro transbordador de ejes.

Desde la gerencia de la fundación que dirige el museo señala que se trata de un proyecto “complicado y duro, toda vez que es una obra que se ejecuta por administración”. En el proyecto interviene personal propio y trabajadores subvencionados por la Diputación Provincial de Lugo a través del programa Tecendo Emprego.

Hay labores que ya han finalizado, como la aplicación de un enfoscado con una capa de mortero para revestir las bóvedas de los techos que presentaban ladrillo visto. Los techos pasaron, primero, por el proceso de chorreo de arena para retirar las gruesas capas de hollín acumulado, producto de más 80 años de humos procedentes de las locomotoras de vapor que se reparaban en sus fosos.

Hace cuatro años, más de un centenar de instituciones y entidades culturales de diecinueve países participaron en el Año Europeo del Patrimonio Industrial. La conmemoración contó con el respaldo del Consejo de Europa e incluyó la edición de un catálogo internacional dedicado a este tipo de bienes históricos. Fue cuando la rotonda ferroviaria de Monforte pasó a estar representada en esta publicación y destacada por su alto valor.

Cámaras en Monforte para evitar el vandalismo

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El Museo del Ferrocarril de Galicia, con sede en antiguas dependencias de la estación del tren de Monforte, coloca numerosas cámaras de videovigilancia de última generación para evitar actos de vandalismo en sus instalaciones. Una de las zonas más sensibles del museo, la rotonda ferroviaria, se ha cubierto completamenmte con cámaras. Esta infraestructura es una de las pocas que quedan ya en España con intercambiador de vías y edificio cochera para locomotoras, declarada Patrimonio Industrial a Preservar por la Unión Europea.

El museo cuenta ya con numerosas cámaras de infrarrojos que detectan incluso de noche objetos en movimiento y envían imágenes en tiempo real a los teléfonos móviles de los responsables del centro siempre que haya una incidencia. La Policía interviene cuando la alarma es tenida en cuenta y se constata la urgencia del aviso, según indica el gerente de la Fundación dos Ferrocarrís de Galicia, Luis Blanco.

Blanco explica que se trata de un esfuerzo más para evitar actos de vandalismo como los sufridos años atrás, sobre todo por parte de grafiteros, que tienen una peculiar competición consistente en ver quién es el primero en llenar con sus pintadas convoys ferroviarios. El gerente del muso dice que la rotonda, donde está almacenada la mayor parte del material ferroviario histórico del museo, estaba bastante desprotegida. De ahí que ahora se haya cubierto esta zona de cámaras para, añadió, evitar pintadas y destrozos, o por lo menos ponérselo difícil a aquellos que tienen una verdadera obsesión con los trenes para grafitearlos.

Blanco asegura que Renfe hace un seguimiento constante de los grafiteros y que dispone de una base de datos con los más habituales. A través de sus acciones, que graban en vídeo, el seguimiento es más fácil. La Policía también está al tanto de las acciones de estos grupos que producen daños considerables en el patrimonio ferroviario.

El museo alberga auténticas joyas del patrimonio ferroviario de España que se encuentran en perfecto estado operativo. Entre la colección podemos encontrar las locomotora eléctrica 269.601,que en 1991 alcanzó en pruebas los 241 kilómetros por ahora. También es posible admirar la locomotora eléctrica 7722, de fabricación inglesa y que formaba parte de una serie de 75 unidades que fueron las encargadas de inaugurar la electrificación de la línea Palencia-, destaca la locomotora 10806 conocida popularmente como “Ye Ye” y también un ejemplar de la serie de locomotoras más mítica de Galicia, las 1800. Esta serie de 24 unidades de fabricación norteamericana y hermanas de las 1600 fue destinada íntegramente a Galicia en 1958 para progresivamente sustituir a las locomotoras de vapor en sus cometidos y con el paso de los años se adueñaron del 100% de la red gallega sin electrificar. En el museo se conserva la 1812.

Pero la gran estrella del centro es la Mikado 141F2111. Se trata de una máquina construida en 1954 en Escocia que estuvo en servicio en España hasta finales de los años setenta. En aquel momento se salvó del desguace y en 1981 fue asignada al Museo Nacional del Ferrocarril, con sede en Madrid. Ocho años después fue restaurada para mover el ‘Tren de la Fresa’, que hace salidas entre Madrid y Aranjuez. También es posible admirar la ALCo 1812 y.

El museo estará cerrado los días semana hasta el próximo 20 por descanso de parte del personal que lo atiende. Los interesados en conocerlo pueden, mientras tanto, acudir los sábados, domingos y festivos en horario de doce a dos, por la mañana; y de cinco a siete, por la tarde.

(Fuente El Progreso de Lugo)

‘El Tren de la Fresa’ tiene ya su locomotora en camino

Comienza la cuenta atrás. El Museo del ferrocarri de Madrid sigue sin dar en su programación el plan para este año del ‘Tren de la Fresa’. Pero no hay vuelta atrás. La salida de la composición especial desde Monforte de Lemos hasta Madrid se ha adelantado respecto a la previsión inicial. El convoy saldrá hoy sábado, 2 de mayo, a las 6 de la mañana para no llegar demasiado tarde a la capital, debido sobre todo a la velocidad “moderada” del convoy, y a las consabidas paradas obligatorias para el engrase de la Mikado. Todo este material acompañará a la Mikado 141F-2111 en la presentación oficial en Madrid, como locomotora titular del ‘Tren de la Fresa’ 2009.

Según responsables del Museo de Galicia, la ‘Mazinger’ 269601 dará tracción al convoy en el que se integrarán, además, la 7722 con el nuevo coche video, el coche restaurante RRR9908, el vagón J y, la joya de la corona de Monforte, la Mikado 141 F-2111. La locomotora de vapor es la estrella del programa de este año en Delicias, ya que su Mikado está fuera de servicio por problemas en la caldera que, incomprensiblemente siguen si resolverse.

Gracias a los amigos de forotrenes puedo facilitar el recorrido y el horario correspondiente del convoy gallego:

Monforte de Lemos: 06.00
Barco Valdeorras: 07.42
Ponferrada: 08.55
Astorga: 10.47
León: 11:56
Sahagún: 13:02.
Venta de Baños: 14:24
Valladolid: 15:14
Medina: 15:56
Ávila: 17:39
Madrid-Fuencarral: 20:07

Como he informado en un post anterior, la Mikado será estacionada en el andén 1 de Delicias. Desde allí hará su salida para recorrer el trayecto que discurre por la segunda línea más antigua de la Península ibérica, inaugurada por Isabel II en 1851 para unir Madrid con el Real Sitio de Aranjuez. El viaje dura una hora y, a lo largo de los trayectos de ida y vuelta, unas azafatas ataviadas con trajes de época ofrecen sabrosos fresones a los viajeros, quienes, una vez en Aranjuez son guiados en visita turística al Palacio Real, a la zona monumental de la ciudad, y al Museo de Falúas. El Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias hace que sea posible disfrutar del recorrido en unos vagones de madera remolcados, en virtud de este convenio, por la locomotora de vapor Galicia.

Aunque aún no se ha facilitado información oficial, parece que la presentación de la temporada será elpróximo día 7 de mayo, aunque hasta el día 9 no se abrirá al público este peculiar recorrido.