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El tren de la muerte de Stalin

“El poder de Rusia crecerá con Siberia”. Mijaíl Vasílievich Lomonósov, patriarca de la geografía en Rusia, destaca a mitad del siglo XVIII la importancia de esta zona, foco hoy de grandes proyectos de exploración e investigación. Bajo el subsuelo helado esperan inmensos recursos que constituyen un pozo de riqueza inigualable en el mundo. De ahí que el país concentre la mirada en esta región que, con sus más de 13 millones de km2 (como veintiséis Españas), representa tres cuartas partes de Rusia y un tercio de Asia. Bajo el permafrost se esconden inmensos depósitos de gas y petróleo; pero también oro, hierro y níquel, a los que hay que añadir, el carbón y la madera de los bosques y los diamantes de sus minas.

Desde que el zar Alejandro III traza sobre el mapa la línea que debe cruzar el ferrocarril en su trayecto de este a oeste, desde Moscú hasta el océano Pacífico, la idea de llegar hasta los confines orientales de Rusia va cuajando. La vía férrea, de más de 9.000 kilómetros, conecta las principales ciudades de Siberia: Ekaterimburgo, Omsk, Novosibirsk –que con más de un millón y medio de habitantes es la tercera ciudad de Rusia, tras Moscú y San Petersburgo–, Krasnoyarsk, Irkutsk, Ulán-Udé, Chitá, Jabárovsk y Vladivostok, la mítica terminal del Transiberiano. Sin embargo, persiste el problema de comunicación y transporte para las regiones más al norte. Un proyecto extremadamente complicado.

Siberia está sometida a un clima continental extremo de interminables inviernos, en los que a menudo se alcanzan los -40 ºC, y cortos y suaves veranos, frecuentemente infestados de mosquitos. Gran parte del territorio se asienta sobre el permafrost, la capa de suelo perennemente congelada de la tundra. Los planes de construcción de una red ferroviaria caen inexorablemente, bien porque no resuelven los desafíos de un terreno tan abrupto y difícil o porque no hay suficiente capital para emprender el camino. Hasta la llegada al poder de Josef Stalin.

Fortalecido por su triunfo sobre la Alemania nazi, el dictador ruso da luz un proyecto que pretende conectar la parte oriental y occidental de Siberia, extendiendo la vía desde la ciudad de Inta, en la república autónoma de Komi, a través de Salejard a Igarka, en el río Yenisei. La construcción de la monumental obra comienza en 1949. Para ello emplea la mano de obra que le proporcionan los campos de concentración, abarrotados de prisioneros alemanes y de opositores a las políticas del régimen soviético. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que fueron esclavizadas entre 80.000 y 120.000 personas para la construcción de la vía férrea, aunque hay quien sostiene que pueden llegar a las 300.000.

La idea no es ni nueva. Durante la construcción del Transiberiano, la colonia penitenciaria de Sajalín ya participa como mano de obra para la construcción del ferrocarril, como las de otros gulags siberianos, aunque también trabajan soldados rusos y miles de ‘siervos’ a los que se paga un mísero salario, insuficiente para los esfuerzos que demandan las obras del ferrocarril.

Medio siglo después, se repiten las condiciones. El trazado de línea principal de Stalin exige el empleo de mano muy barata. De ahí que se recurra a los campos de prisioneros. Si las condiciones de vida ya son penosas de por sí en los gulags, el esfuerzo que exige el tendido de la vía la hace aún más terrible. Las temperaturas pueden caer a -60°C en invierno; pero en verano los parásitos y mosquitos esparcen las enfermedades, traen muerte y calamidades a los presos. Los golpes y latigazos están a la orden del día y solo los más fuertes logran sobrevivir. El ferrocarril adquiere su nuevo nombre: el tren de la muerte.

La línea férrea entre Salejard e Igarka forma parte del ambicioso plan para la conquista del Ártico de Josef Stalin, pero poco más. No hay ninguna demanda real de la vía férrea porque la región está, además de aislada, prácticamente despoblada. Las fábricas de Siberia ya se atienden satisfactoriamente por las líneas de ferrocarril del sur. Pero el dictador ruso se empeña en trazar una rápida vía de comunicación entre los extremos septentrionales de la Unión Soviética; y hace de esta idea una prioridad absoluta. Sobre el papel es sencillo; se trata de construir una línea de 1.297 kilómetros de longitud con 28 estaciones y 106 apartaderos.

Las obras empiezan en el verano de 1949 sin que el trazado definitivo esté decidido, sin estudios geológicos de ningún tipo, con la única obligación de poner el máximo posible de raíles y traviesas para respetar las órdenes dictadas desde Moscú. La construcción la dirige el coronel Vasiliy Arsentevich Barabanov. El campo de trabajo 501 comienza desde Salejard hacia el Este; mientras el 503 inicia su penosa marcha hacia el oeste desde Igarka. La idea es que se encuentren a mitad del camino. A cada grupo se le asignan 50.000 trabajadores, traídos al efecto desde los campos cercanos.

Desde el punto de vista técnico, los problemas de ingeniería incluyen la construcción sobre el permafrost, un deficiente sistema logístico y plazos apretados unidos a la severa falta de maquinaria. No importa que el agua inunde las vías durante varios meses o que éstas se hundan en el barro; tampoco parece preocupar que las locomotoras no puedan circular a más de 15 kilómetros por hora para evitar constantes descarrilamientos. Nadie se atreve a contar la verdad del desastre a Stalin. Los ingenieros temen por sus cabezas; los mensajeros también.

Tramos enteros quedan paralizados durante meses por problemas logísticos, falta de maquinaria o porque las epidemias propias de las zonas pantanosas, infestadas de mosquitos, acaban con partidas enteras de trabajadores. Los presos mueren a centenares, víctimas del hambre, las enfermedades y el esfuerzo. Pero a los burócratas de Moscú solo les preocupan los plazos. Stalin quiere resultados rápidos para inaugurar cuanto antes la línea y vender luego la proeza al mundo entero los noticieros cinematográficos.

La noche perpetua del largo invierno ártico se echa encima y los trabajos deben parar de golpe. Todos los que participan en las obras saben que esta construcción es absurda y que tienden una vía férrea sin ningún sentido. La tundra es una de las superficies más inestables que existen. La capa superior se funde en los meses estivales y forma pantanos que deshacen el tendido, lo que obliga a reconstruirlo constantemente. Los materiales escasean. Las acerías del plan quinquenal no producen suficientes raíles, pero, como el ferrocarril de Igarka es una obra prioritaria, se arrancan vías en mal estado de otras partes del país y se envían a Siberia, donde son soldadas nuevamente.

Durante cinco años de intensa actividad, se llegan a completar 699 kilómetros, poco más de la mitad del trazado previsto. La muerte de Stalin (5 de marzo de 1953) acaba con el ambicioso proyecto. Los nuevos jerarcas rusos dejan en suspenso la obra y los trabajadores supervivientes vuelven a los gulags de donde habían salido años antes, sin que nadie se preocupe de contar las bajas. Se calcula que, al menos, la mitad ha dejado su vida en esta obra en la que se han invertido 260 millones de rublos. Años más tarde se precisa la cifra oficial: el régimen soviético se deja cerca de 100.000 millones de dólares de hoy en día (unos 90.000 millones de euros).

Lo que se ha construido pronto se destruye por las heladas y los defectos estructurales. Al menos once locomotoras y 60.000 toneladas de metal quedan abandonadas, y los puentes se caen o se queman. Solo 350 kilómetros de vía entre Salejard y Nadym permanecen operativos desde la década de 1950 hasta la de 1980. Diez años después, la línea se cierra al tráfico y, debido a la subida de los precios del acero, los primeros 92 kilómetros desde Salejar se desmantelan y reciclan durante la misma década.

En 2010, una sección de las vías (aproximadamente 220 kilómetros) vuelve a ser reconstruida para trasladar níquel y petróleo. Tanta sangre derramada encuentra por fin la exculpación. La línea, bautizada ahora como ‘La Ruta del Norte’, se reabre en 2015; es la gran esperanza para el futuro de esta zona, cuyos pobladores la siguen denominando con su siniestro nombre: el tren de la muerte de Stalin.

(Reportaje publicado en el suplemento Territorios de El Correo)

Barcelona-Sants aumentará su capacidad

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, anuncia la ampliación de las vías de la estación de Sants de Barcelona para establecer un sistema de “cuatro por cuatro” y aumentar la capacidad de la instalación, una actuación que será inminente. La obra forma parte de un plan global de mejora de Rodalies que supera los 4.000 millones de euros, de los que Adif aportará 2.559 millones que se materializan en “actuaciones tangibles”.

Entre ellas destaca el desembolso de 100 millones de euros para mejorar 39 estaciones, como las de Sant Joan Despí, Sant Pol de Mar, Sabadell Centre y Granollers Centre (Barcelona), así como para convertir en accesibles 25 unidades de la serie 447 al año. También se trabaja en una gran inversión de 45 millones de euros para situar un sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS, por sus siglas en inglés) en la comarca barcelonesa del Maresme para dar cobertura a la R1 de Rodalies, y se han suprimido cinco puntos de velocidad reducida en las líneas R3 (L’Hospitalet de Llobregat-Latour-de-Carol) y dos en la R15 (Barcelona-Riba-roja d’Ebre).

De la Serna ha visitado el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies en la Estación de Francia junto al conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, Josep Rull, y a los presidentes de Adif y Renfe, Juan Bravo y Juan Alfaro, respectivamente. Allí reveló que “a lo largo de este verano” pondrán en funcionamiento una aplicación para teléfonos móviles desde la que se pueda comprobar el estado de la red de ferrocarril de Adif en tiempo real. “Hay que esperar todavía unas pocas semanas”, indica el ministro y explica que la ‘app’ permitirá visualizar la situación ferroviaria como se hace desde el centro que ha visitado este lunes en Barcelona.

De la Serna ha visitado la Estación de Francia acompañado del delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, y de diputados y concejales del PP y de Cs. Ahí ha expuesto que el nuevo equipo y su ‘software’ han costado más de siete millones de euros y que suponen que Barcelona cuente con “lo mejor que hay en España y un sistema que es de lo mejorcito que hay a nivel europeo”. La intención del Ministerio, ha relatado, es que la renovación llevada a cabo en la capital catalana se extienda al resto del país y que, además, se cree en el mes de octubre un centro similar “para que cualquier incidencia que pusiera en peligro a éste” se pudiera solventar desde el nuevo.

El conseller Rull ha aprovechado la visita para recordar que el Control de Tráfico Centralizado de Rodalies “entró en colapso y quedó todo el sistema colgado” hace dos años, por lo que ha celebrado que se haya renovado y se haya convertido en un centro puntero. No obstante, ha criticado que el Gobierno no haya decidido actuar “desde la anticipación, sino desde la reacción” después de aquel incidente, y ha insistido en reclamar que el Estado traspase a la Generalitat la gestión íntegra de la red de Rodalies. Asimismo, ha pedido al ministro que no anuncie ni haga nuevos planes de inversión en Catalunya, sino que cumpla “las previsiones que previamente se habían hecho”.

Ferrovial mejorará dos líneas ferroviarias de Polonia

La filial polaca de construcción de Ferrovial, Budimex, ha sido seleccionada por la operadora de ferrocarriles de Polonia PKP PLK para modernizar dos tramos de la línea que conecta Varsovia y Dorohusk, en la frontera con Ucrania, por 986 millones de zlotys (unos 233 millones de euros). El proyecto contempla la mejora de 74 kilómetros de vías y la reforma de las estaciones de Otwock, Celestynow y Pilawa.

El primer tramo, de 51,7 kilómetros y en el que los trabajos contarán con un plazo de ejecución de 22 meses, discurre entre las localidades de Pilawa y Deblin. Budimex llevará a cabo la instalación de nuevas vías y catenarias, la creación de un sistema de control y la reforma y construcción de 38 estructuras, incluyendo puentes, pasos elevados y subterráneos, túneles y alcantarillado, informa Ferrovial. Además, construirá nuevos andenes adaptados a personas con movilidad reducida, así como los edificios para la gestión de la circulación de los trenes y el mantenimiento de la vía.

El segundo tramo, de 30 kilómetros de longitud, conecta las localidades de Otwock y Pilawa y en los trabajos, que se extenderán hasta finales de 2020, también participará Ferrovial Agroman.

Las dos compañías construirán 18 andenes, 87 desvíos y dos puestos de señalización, al tiempo que reformarán 22 estructuras (puentes, pasos, túneles) y 12 cruces a nivel y modernizarán el sistema eléctrico, la catenaria y la infraestructura de agua y saneamiento. Estos contratos consolidan la presencia de Budimex en el sector ferroviario en Polonia, donde ha participado en la construcción del tren metropolitano de Gdansk, la modernización del tranvía de Cracovia o la reforma de la estación central de Breslavia.

El vapor vive en la China de la Alta Velocidad

China ha construido en solo dos décadas algo más de 20.000 kilómetros de vías de Alta Velocidad. La red avanza imparable para unir el mayor número de ciudades y comunicar los cuatro puntos cardinales del gigante asiático, en una demostración inigualable de su potencial y en tan solo veinte años ha conseguido situarse a la cabeza de la Alta Velocidad mundial. Sin embargo, aún hay es posible asistir al bello espectáculo que propician las máquinas de vapor en algunos puntos del país, como en la provincia de Sichuan.

El ferrocarril de Jiayang, una línea de tan solo 20 kilómetros que se recorre de punta a punta en una hora y cuarto, data de 1958, comenzó a construirse la línea de ferrocarril para el tren de vapor de Jiayang. El objetivo era el transporte de carbón, que se extrae de varias explotaciones minuyeras de la zona, pero a los vagones de carga pronto se acoplaron otros vehículos para que pudieran viajar los mineros y habitantes de la zona (hasta 2012 no se podía viajar por coche, por una pista de montaña).

Desde finales del siglo XIX se extrae carbón en Jiayang, pero la producción a mediados de los 50 en la China de Mao mejora sustancialmente con el uso de medios mecánicos y, sobre todo, con el pequeño ferrocarril que consigue transportar el mineral de la ‘Mina 406’. El Gobierno chino consigue 81 pequeñas locomotoras de la clase P24 fabricadas en Polonia, sufragadas por la Unión Soviética. Las máquinas, de rodaje 0-4-0 corren sobre vía métrica, son las más adecuadas para recorrer la geografía montañosa de Jiayang y las necesidades chinas.

Los chinos no solo acceden al material soviético, sino a los conocimientos técnicos para fabricar este tipo de máquinas de vapor. En apenas seis años, comienza la fabricación de estas locomotoras, de las que se llagan a producir cerca de mil unidades, y que se baurizan con nombres como C2, YJ, ZM-4, ZG y ZM16-4. Las pequeñas, pero potentes máquina se distribuyen por otras zonas del país, sobre todo en complejos industriales. La producción acaba en 1988, cuando los yacimientos de la zona dejan de ser rentables y ya no son necesarias.

La rápida desaparición del vapor en China, prácticamente en un lustro, propició la conversión del antiguo trazado minero en un codiciado menú turístico, sobre todo desde que en 2010 el Gobierno reconoció esta zona con la categoría de Parque Nacional Minero. Nostálgicos y curiosos se acercan a este rincón de la provincia de Sichuán para viajar en los antiguos vagones mineros (muchos son una simple estructura metálica protegida por verjas y sin cristales) y acceder a rincones prácticamente congelados en los años 60 del siglo pasado, como la localidad de Bagou, que es un auténtico museo viviente de la etapa conocida como el Gran Salto Adelante. El vapor es el gran atractivo de esta zona casi inaccesible y su gran valor patrimonial.

(Cortesía de Javier Telletxea)

Nuevo tren turístico catalán: El Caspolino

El parque de trenes turísticos de Cataluña tiene una nueva pieza que en breve se incorporará a las vías. ‘El Caspolino’, recuperado por la Fundación para la Preservación del Patrimonio Histórico Ferroviario e Industrial, circulará por las comarcas de Tarragona una vez haya sido acondicionado y preparado por Ferrocarrils de la Generalitat de Cataluña, que se ocupa de su promoción comercial.

La Fundación para la Preservación del Patrimonio Histórico Ferroviario e Industrial ultima la recuperación de los coches, vagón y locomotora cedidos por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles para este tren turístico que circulará desde la Costa Dorada hasta Caspe pasando por Mora la Nova. Ayuntamientos, consejos comarcales y diputaciones trabajan en la actualidad en los preparativos de esta iniciativa turística que enrique el parque de vehículos de FGC y que se inició en 2013 con las tareas de rehabilitación y puesta en marcha del material móvil.

La composición la forman los dos coches de viajeros, CC-6029 y CC-6043, de la serie 6000 de 3ª clase de Renfe, construidos en Francia por San Denis en 1950. Ahora se ha procedido a la rehabilitación integral de su interior, para recuperar su aspecto original de los primeros años de circulación. Para ello ha sido necesario realizar una intervención profunda, restaurar los departamentos, restituir y reproducir todos los elementos originales, siguiendo los criterios más estrictos de rigor histórico. También se ha hecho extensiva a un vagón de mercancías del tipo J2 destinado a vagón taller o de apoyo de equipamientos para el tren turístico.

Al frente de esta composición irá, al menos en su primera fase, la locomotora diesel eléctrica 10836, una clásica ‘yeyé’ con los estrictos ajustes en los equipamientos de seguridad y puesta en servicio que exige Adif. En fases sucesivas se incorporarán más coches pendientes de cesión y algunas de las locomotoras de vapor que ya están siendo restauradas por los voluntarios, como dos tipo ‘Mikado’ y una ‘Bonita’, en los propios talleres de la Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario e Industrial.

Esta operación ha supuesto una inversión económica de 126.850 euros, con la aportación de la Generalitat de Cataluña (Fondo Leader) de 99.241 euros, la Diputación de Tarragona (10.000 euros), el Ayuntamiento de Mora la Nova (12.500) y la propia Fundación (5.109).

Bombardier Trapaga motorizará 83 trenes para Francia

La factoría de Bombardier en Trapaga (Bizkaia) fabricará los equipos de propulsión de los 83 trenes de un nuevo contrato logrado por Bombardier Transportation en Francia, por un total de 867 millones de euros. Las unidades entrarán en funcionamiento en 2019 y operarán en la línea que sale de la estación de Montparnasse, así como en algunos tramos de la RER. Con este nuevo pedido para el suministro de 83 vehículos Regio 2N y el anterior de enero de 2015, consistente en la adquisición de 42 vehículos, el STIF contará con un parque de 125 Regio 2N.

La filial de la compañía canadiense Bombardier, fabricante de trenes y aviones, informa sobre la adjudicación de un pedido para suministrar 83 trenes adicionales Regio 2N al Sindicato de Transportes de la Ile-de-France (STIF) y a SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles de Francia) por un importe de, aproximadamente, 867 millones de euros. La entrada en servicio de estos nuevos trenes, financiados íntegramente por el STIF, está prevista para finales de 2019. Los trenes operarán en la línea N, que sale de la estación Paris Montparnasse, así como en algunos tramos de la línea RER D.

Los convertidores de tracción y los convertidores auxiliares de estos 83 trenes Regio 2N se realizarán en la fábrica de Trapaga (Bizkaia). Estos equipos constituyen “un desarrollo especial” para este tipo de trenes de doble piso para el mercado francés, están montados sobre techo y adaptados a trenes con velocidad de hasta 200 kilómetros por hora. Los Regio 2N, que pertenecen a la plataforma de trenes de doble piso Bombardier Omneo, cuentan con espacio para 1.000 pasajeros, “lo que se traduce en una mayor comodidad y capacidad de asientos”, según Bombardier Transportation.

Diez regiones francesas han pedido un total de 341 trenes Omneo/Regio 2N a raíz del contrato firmado en 2010 con la SNCF en nombre de las diferentes zonas para un máximo de 860 trenes: Aquitania (24 trenes) Centro (14), Bretaña (17), Nord-Pas de Calais (18), Provenza-Alpes-Costa Azul (16), Ródano -Alpes (40), Picardie (7), Pays de la Loire (13), Midi-Pyrénées (10) e Ile-de-France (42). La plataforma Omneo ofrece trenes para servicios suburbanos, regionales e interurbanos.

El nuevo tren se ajusta a altos estándares de calidad centrados en satisfacer las exigencias de los pasajeros de negocios y de ocio de alto nivel. Cuentan con asientos reclinables con apoyabrazos y mesas individuales, reposapiés, luz de lectura y tomas de energía eléctrica. El tren incorpora las tecnologías Eco 4 de Bombardier, entre ellas los sistemas de propulsión Mitrac con motores de imanes permanentes. Los equipos de Bombardier desarrollaron este vehículo, diseñado para satisfacer una amplia gama de necesidades, en su fábrica de Crespin en el Norte de Francia.

Bombardier tiene su sede central en Montreal (Canadá). Sus acciones cotizan en la Bolsa de Toronto (BBD), en el Dow Jones Sustainability World y en los índices de América del Norte. En el año fiscal que terminó el 31 de diciembre de 2016, registró unos ingresos de 16.300 millones de dólares estadounidenses.

Huelga de maquinistas en Metro Madrid

Los maquinistas de Metro de Madrid comienzan hoy una huelga hasta el próximo domingo, que coincide con los días de las celebraciones centrales del World Pride 2017 en los que se prevé la llegada de casi tres millones de turistas a la capital de España. La Comunidad de Madrid ha fijado unos servicios mínimos de entre el 64% y el 75% de media en el servicio de trenes con motivo de la huelga convocada por el Sindicato del Colectivo de Maquinistas de Metro a partir de este miércoles a las 13.00 horas.

Metro de Madrid ha establecido para hoy unos servicios mínimos del 67% de media en el servicio de trenes. El 29 y 30 de junio y el 1 y 2 de julio, la huelga dará comienzo a las 06.00 horas y se prolongará hasta la finalización del servicio. Para el jueves 29 se han establecido unos servicios mínimos del 66%, mientras que, al día siguiente, el viernes, los servicios mínimos se incrementarán hasta el 69%. El sábado 1 de julio, cuando se celebrará la manifestación del Orgullo 2017, los servicios establecidos por la Comunidad de Madrid alcanzan el 75%. Esa jornada, el Metro quiere abrir las 24 horas para garantizar la movilidad por la ciudad de los cerca de tres millones de turistas que se esperan en la capital. Y el domingo 2 de julio, serán del 64%.

La apertura durante 24 horas está, sin embargo, en el aire. El Sindicato Libre, uno de los siete en los que están agrupados los trabajadores del Metro, interpuso el viernes pasado en el Juzgado de lo Social una demanda de conflicto colectivo con la petición de que se adopten medidas cautelares de carácter urgente al considerar que esa decisión provoca una modificación sustancial de sus condiciones de trabajo, que, además, se ha tomado sin negociación.

Metro y sindicatos acordaron seguir el criterio de voluntariedad como primera opción para cubrir el horario de servicio ampliado. Pero solo se apuntaron 80 trabajadores y se necesitan 212 para cubrir las necesidades en las estaciones, por lo que, al amparo del artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores, Metro decide modificar, de forma puntual, el horario de trabajo de un determinado número de personas. Estas tenían asignado un turno de trabajo inicialmente el día 1 de julio, y al amparo de ese cambio prestarán servicio desde las 22.00 horas del día 1 hasta las 6.00 horas del 2 de julio.

Un portavoz de la Consejería de Transportes sostiene que esta denuncia constituye una “vuelta de tuerca más con el objetivo de forzar la negociación y torpedear uno de los acontecimientos más esperados en Madrid, anteponiendo el interés particular al general”.

El Gobierno madrileño explica, además, que estos servicios mínimos tienen como objetivo “garantizar la necesaria movilidad y la prestación de un servicio esencial para los ciudadanos, acentuado además con la masiva demanda de uso que se prevé durante estos días, con motivo de la celebración del World Pride en Madrid”. Metro informará a través de todos los canales disponibles de atención al cliente -megafonía, teleindicadores, centro de atención al cliente, cartelería en estaciones, canales digitales- de los horarios de la huelga y los servicios de los que podrán disponer los viajeros.

Las grandes estaciones planean su ruta digital

Las grandes estaciones de tren han emprendido el proceso hacia su digitalización y conversión en estaciones inteligentes, mediante la implantación de conexión ‘wifi’ y a redes 4G y 5G, entre otras iniciativas, con el fin de adaptarlas así a las nuevas demandas y necesidades de los viajeros y a la evolución de las ciudades. Adif prepara un plan director de transformación digital de las estaciones a cinco años, cuya redacción, en la que invertirá 716.000 euros, acaba de sacar a concurso público.

El concepto de ‘estación inteligente’ también abarca su transformación en un centro sostenible y ecológico, y su conexión con el exterior, con instituciones y entidades y otros servicios de transporte de la ciudad, para favorecer el intercambio de informaciones de servicio público y la interoperabilidad entre modos de transporte. Adif confía además que esta transformación permita gestionar las estaciones “de forma más eficaz y eficiente”, y además le genere un “retorno económico”.

Este plan será el que marque las pautas y el calendario para implementar nuevas tecnologías y convertir en centros conectados las actuales estaciones, instalaciones por las que transita un cada vez mayor número de viajeros, dado el creciente número de usuarios del tren, sobre todo el AVE. La iniciativa se complementa con la implantación de ‘wifi’, conexión inalámbrica a Internet, a bordo de los trenes. Renfe comenzó a prestar este servicio en diciembre de 2016 en el AVE a Sevilla y lo está extendiendo paulatinamente para completar toda el parque a comienzos de 2019. Asimismo, se enmarca en una de las políticas estratégicas del Ministerio de Fomento, la de implementar las nuevas tecnologías de la información a los distintos modos de transporte.

En el caso de las terminales ferroviarias, el objetivo último del plan que prepara Adif es que las estaciones se conviertan en ‘estaciones inteligentes’, implementando soluciones del ‘Internet de las cosas’. Para ello, en primer término se implantarán las infraestructuras tecnológicas necesarias, tales como conexión a redes 4G y 5G y acceso a ‘wifi’, tanto para el uso de los viajeros, como del personal de la estación, e incluso de las firmas que tengan tiendas y establecimientos en el recinto. En el plano de los viajeros, con el fomento de las nuevas tecnologías, Adif también busca conocer sus hábitos para adecuar a los mismos los servicios que se ofrecen en la estación.

Las compañías interesadas en diseñar este plan de transformación de las estaciones cuentan de plazo hasta el próximo 17 de julio para presenta a Adif sus propuestas. El plan deberá indicar, en un primer término, el contexto actual y la estrategia a seguir y, posteriormente, los requisitos y las necesidades. Deberá analizar los procesos, infraestructuras y tecnologías necesarias, determinar el plan de actuaciones para implementarlas y, por último, supervisar la ejecución de todo el proceso.

Lujo japonés sobre raíles

El ‘Twilight Express Mizukaze‘, el no va más de los trenes de lujo que recorren Japón, echó a andar este sábado con un puñado de viajeros dispuestos a pagar miles de euros por una escapada ferroviaria. El tren, de la compañía JR West, partió de Osaka con una treintena de pasajeros a bordo, elegidos por sorteo. Se dirige hacia el sur y sus paisajes bucólicos. Las parejas más acomodadas han optado por una suite, con unos servicios propios de un hotel de cinco estrellas: camas mullidas y cuartos de baño de mármol, por la friolera de 2,4 millones de yenes (casi 20.000 euros, 22.000 dólares) por una ida y vuelta de tres días. Sólo acomoda a 34 pasajeros en 16 suites.

El ‘Mizukaze’, que significa “viento fresco” en japonés, es de estilo art déco con un diseño a la antigua en homenaje al ‘Twilight Express’, en desuso desde 2015 por su vetustez. Este mítico convoy unía la ciudad de Sapporo, en la isla norteña de Hokkaido, y Osaka, en el suroeste de Honshu, separadas por na distancia de aproximadamente 1.500 kilómetros que el tren tardaba en recorrer entre 22 y 23 horas. Desde mayo de 2015 hasta marzo de 2016, el tren funcionó como un crucero de lujo entre Osaka y Shimonoseki en el oeste de Japón. Los trenes salían varias veces por semana, que se incrmentaban durante los períodos de vacaciones.

El convoy es un tren híbrido compuesto por 10 coches (DMU) y autopropulsado que combina un generador diésel y una potencia de almacenamiento de baterías, lo que le permite operar en la línea principal Sanin no electrificada. Construido conjuntamente por Kawasaki Heavy Industries y Kinki Sharyo, fue supervisado por el diseñador industrial Tetsuo Fukuda y el arquitecto y diseñador de interiores Kazuya Ura.

Hasta su aparición, Japón disfrutaba de otros servicios de lujo en las vías como el ‘Kyushu Railway’ que propone desde 2013 un recorrido en la isla de Kyushu (sur); y el ‘Nanatsuboshi’ (siete estrellas), un tren de siete cochess y catorce artesonadas. El país asiático recibe cada vez más turistas que se interesan por este tipo de servicios. Japón espera acoger a 40 millones en 2020, año de los Juegos Olímpicos de Tokio.

La economía nipona no es tan floreciente como hace unos años, pero muchos japoneses están dispuestos a hacer una escapada a bordo de unas de las versiones locales del mítico Orient Express. Los japoneses sienten verdadera pasión por los trenes y el país cuenta con una red densa, eficaz y variada. Los equipados con literas casi han desaparecido con la llegada del de alta velocidad, el ‘Shinkansen’, pionero mundial del transporte ferroviario ultrarrápido nacido hace medio siglo. “Todo se ha rediseñado de la nada, lo que ha dado lugar a una nueva generación” de trenes, explica Kageri Kurihara, experto en el tema. “Las compañías intentan mostrar de lo que son capaces cuando no tienen limitaciones. Miren lo que podemos ofrecer”, claman, lejos de la imagen de los coches cama exiguos y tan incómodos.

A comienzos de mayo, otro tren con nombre poético, el ‘Shiki-Shima’ (Isla de las cuatro estaciones), partió de Tokio para un largo recorrido que incluía la isla de Hokkaido (norte). Pese al precio (950.000 yenes por persona por un dúplex, es decir 7.600 euros, 8.500 dólares), las plazas están todas reservadas hasta 2018. La empresa JR East ha invertido 10.000 millones de yenes (80,7 millones de euros, 90 millones de dólares) en la puesta en marcha de este auténtico hotel de lujo rodante. Una inversión con gran repercusión en términos de imagen, aunque con un beneficio limitado por el reducido número de pasajeros. El convoy se extiende desde Kyoto y Osaka hasta Shimonoseki, en la prefectura de Yamaguchi, y regresa por la costa del Mar de Japón, ofreciendo a los pasajeros un tour de una o dos noches y posibilidades de bajar y ver los sitios a lo largo del camino.

Este vehículo es la gran apuesta de la compañía East Japan Railway Co. para entrar en el sector de los trenes de lujo. En el viaje inaugural iban 33 afortunados, aunque no les salió barato: los pasajes más baratos cuestan más de 2.600 euros. En todos los casos, eso sí, los precios incluyen las comidas tanto a bordo como en las excursiones que realiza el tren, que recorre el trayecto entre Tokio y Hokkaido (norte de Japón) durante cuatro días. En ese tiempo, realiza numerosas paradas en varios lugares turísticos.

El interior está decorado con tatamis, esterillas de paja de arroz y bañeras de madera de hinoki, uno de los árboles más nobles del país. Un piano ameniza el coche restaurante, atendido por un galardonado chef con estrellas Michelin, y no faltan los techos y paredes panorámicos para contemplar los paisajes a través de sus cristales. Quienes quieran disfrutarlo, deberán esperar ya hasta marzo de 2018, porque hasta ese mes ya están todas las plazas reservadas según la compañía.

Deccan Odyssey, rey del lujo por séptima vez

El Deccan Odyssey vuelve a conseguir el título de Asia’s Leading Luxury Train, que certifica el convoy como el más lujoso de los trenes turísticos de India. Conocido por su exótico recorrido por este país repleto de historias de realeza, palacios exóticos enjoyados y fauna salvaje exótica, el Deccan Odyssey se hace por séptima vez con este palmarés de los World Travel Awards, considerados como los Oscars de la industria turística. Este prestigioso galardón se entrega durante una pomposa ceremonia celebrada en el Grand Kempinski Hotel de Shangai (China), a la que asisten cientos de directivos de las más prestigiosas empresas turísticas del mundo.

Conocido como el Orient Express de la India, este convoy inicia su andadura en 2004. Su diseño se inspira en los trenes europeos de los años 20 del pasado siglo, con 21 coches que puedan transportar hasta 80 pasajeros, operado y administrado por Cox & Kings Ltd., socio externo de la The Maharashtra Tourism Development Corporation. Se tardó alrededor de cinco meses en finalizar el diseño de este tren de lujo. Alineado con los mejores trenes reales del mundo, como Blue Train de Sudáfrica o Orient Express de Europa, Deccan Odyssey fue impregnado con todas las instalaciones modernas que contribuyen a hacer cada viaje de tren a Maharashtra un verdadero placer. Los coches tratan de proporcionar el lujo de los vehículos imperiales utilizados por los maharajás de antaño para viajar. Dispone de una tripulación de más de 30 personas para supervisar un cómodo viaje en este vehículo ferroviario, con paredes de caoba, lámparas de bronce, todo tapizado de azul y plata, sauna, gimnasio, sala de ordenadores conectados via satélite y un sinfín de lujos.

El convoy pintado de azul, que sale de la estación Victoria de Bombay camino del sur, es un suntuoso palacio sobre raíles que dispone de salones, biblioteca, dos bares y hasta tres restaurantes. Cada estancia cuenta con un asistente personal cuya única misión es estar disponible 24 horas al servicio de los clientes de este lujoso convoy. El precio ronda los 2.800 dólares por persona en cabina doble (incluye la pensión completa y las visitas guiadas en inglés).

El tren Deccan Odyssey es uno de los trenes de mayor lujo de India. Con un estilo que recuerda las películas de Bollywood, recorre la costa oeste de India durante una semana. Bombay, Goa, Kolhapur, Tarkali, Aurangabad y Nasik son algunas de las paradas en las cuales los pasajeros pueden hacer visitas durante el día antes de partir por la tarde -noche. Proporciona un viaje a través del tiempo por las playas de Goa, donde es posible admirar hermosos palacios de antiguos marahas y paisajes y tesoros con mucho embrujo. El tren obtiene su nombre de la ruta que recorre, en la meseta de Deccan. Tiene también fama por su excelente gastronomía. A medida que el tren se adentra en una u otra región, el menú de sus dos coches restaurante incorpora diferentes platos regionales indios, según donde recale el convoy. La oferta es amplísima, con deliciosas especialidades chinas y una extensa carta de cocina internacional, todo ello servido de manera impecable.

Los World Travel Awards celebran este año su 24 aniversario, y son reconocidos en el mundo como el mayor prestigio en el sector de los viajes. Sirven para reconocer, recompensar y celebrar la excelencia en todos los sectores de la industria global del viaje y el turismo. En 2016, Deccan Odyssey ganó una serie de premios, entre ellos el premio World Travel Awards para el tren de lujo líder de Asia, el TTJ Jury Choice Award por excelencia e innovación y el North India Travel Award para el mejor tren de lujo en la India.