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56 heridos al chocar un tren de Cercanías

Cincuenta y seis personas resultaron heridas, una de gravedad, en un accidente ocurrido este viernes cuando un tren chocó con el tope de la vía al llegar a una estación del centro de Barcelona. Los servicios de emergencia asistieron a 56 personas: un herido grave, 19 menos graves (incluido el conductor) y 36 leves, tres de ellos dados de alta en la misma estación, señaló en Twitter Protección Civil. De los heridos, uno es francés, otro rumano y los restantes españoles, precisó un portavoz de Protección Civil.

El accidente ha ocurrido sobre las 07.15 horas de la mañana cuando el convoy, de la línea R2 de Rodalies, procedente de la estación de Sant Vicenç de Calders, en El Vendrell (Tarragona), ha chocado con el final de vía en la estación de Francia, con 70 pasajeros a bordo. La parte delantera del convoy, que había salido a las 06.00 de Sant Vicenç de Calders (70 kilómetros al al suroeste de Barcelona), quedó totalmente destruida, mientras que varios coches presentaban daños, por el efecto acordeón producido por la colisión.

Inmediatamente después, los servicios de socorro movilizaron varios vehículos y ambulancias a la estación ubicada en pleno centro histórico de Barcelona, la ciudad más turística de España, mientras las calles aledañas quedaban cerradas para facilitar la operación. “En el momento del choque parecía un terremoto (…) Muchos pasajeros se han caído al suelo, porque ya había gente de pie en el tren, y he visto a varias personas con cortes en la cabeza y en la cara de los golpes”, relató una de las pasajeras, Lídia García, al diario La Vanguardia. “No sabíamos si era una bomba o qué había pasado y la gente se ha puesto a gritar y se ha asustado mucho”, agregó.

Un agente de seguridad de la estación, que declinó identificarse, asegura que al entrar a la estación el tren “iba a su velocidad normal, no ha frenado y ha chocado contra el pilar de hierro”. Llegado de Madrid a Barcelona, el ministro de Fomento Íñigo de la Serna confirmó a periodistas en la estación de Francia que la información preliminar indica que las balizas para establecer los límites de velocidad no mostraron ninguna anormalidad.

El tren de cercanías pasó una revisión de mantenimiento el 18 de julio, señaló De la Serna, y su conductor este viernes era un hombre de 31 años, con siete años de experiencia en “la circulación de trenes en Cataluña, con los servicios” de cercanías. El maquinista sufrió “una contusión fuerte en el tórax”, indicó el ministro.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios del ministerio de Fomento estará a cargo de las pesquisas para determinar las causas del accidente, dijo De La Serna. La policía regional, los Mossos d’Esquadra, anunció que ya está en posesión de la “caja negra” del tren, cuya información será analizada por la comisión de investigación.

Para atender a las víctimas y sus familiares, la empresa Renfe activó tras el suceso un “plan de asistencia”, tanto médico como psicológico. Por la hora del accidente, el tren contaba con numerosos pasajeros que viajaban de pie, lo que habría elevado el número de heridos.

El accidente se produjo en plena huelga de los servicios ferroviarios españoles, que habían previsto garantizar el 66% de los trenes en las líneas catalanas en hora punta. Además de De la Serna, muchas autoridades acudieron durante la mañana a la estación, entre ellos el presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

El choque del tren se produce justo en la semana en que se cumple el cuarto aniversario del accidente del 24 de julio de 2013, cuando un tren descarriló y chocó violentamente contra un muro cerca de Santiago de Compostela, que dejó 80 muertos y 144 heridos.

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El choque de un Cercanías contra la topera en la estación de Abando deja 27 contusionados

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Un total de 27 personas resultaron heridas (todas han sido dadas de alta ya) al chocar un tren de cercanías de Renfe contra los topes de fin de vía en la estación bilbaína de Abando. En el tren viajaban unas 250 personas, la mayoría de las cuales ya estaban de pie para bajarse, lo que ha aumentado el número de contusionados por el brusco frenazo contra la topera.

La máquina ha sido trasladada a los talleres de Renfe para investigar las causas del accidente y el maquinista ha sido interrogado tanto por la Ertzaintza como por el personal de seguridad de la compañía ferroviaria. Según el departamento de Seguridad del Gobierno vasco y fuentes de Renfe , el suceso ocurrió sobre las ocho y cuarto de la mañana cuando un tren procedente de Orduña ha chocado a baja velocidad con la topera de la estación bilbaína. El tren no ha sufrido daños por el choque, ni tampoco la topera de los andenes.

Debido al choque, Renfe ha suspendido dos servicios de cercanías entre Bilbao y la localidad alavesa de Llodio, aunque una hora después los trenes de Renfe han recuperado la normalidad en sus tres líneas.

De los 27 pasajeros que resultaron heridos, un total de 14, trece mujeres y un hombre, han sido atendidos en el hospital bilbaíno de Basurto a lo largo del día, siete en un primer momento y otras tantos tras ir la hospital por sus propios medios. Todos ellos han sido dados de alta para la tarde, han informado fuentes sanitarias.

La persona con una lesión más sería presentaba una fractura en el cuello del húmero, seis tenían traumatismos en la espalda y las costillas, una sufrió un traumatismo de cráneo y otra un traumatismo facial.

El alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, se ha acercado a la estación de Abando al tener conocimiento del accidente.

(Imagen Luis Calabor)

El maquinista del tren acidentado el sábado en la estación argentina Once declara hoy ante el juez

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El maquinista Julio Benítez será investigado por la Justicia que investiga el accidente del sábado con un tren de pasajeros en la terminal Once de Buenos Aires, con saldo de 99 lesionados, informó el domingo el gobierno en su página web. Benítez (45 años), permanece hospitalizado con traumatismos, bajo custodia policial ordenada por el juez federal interviniente, Ariel Lijo. Ninguno de los heridos reviste gravedad, según autoridades sanitarias.

El convoy se estrelló este sábado en la concurrida estación de Once, una de las más importantes de Buenos Aires, contra las topera del andén 2, el mismo contra el cual chocó otro tren el 22 de febrero de 2012 con balance de 51 muertos y 700 heridos. Al menos 99 personas resultaron heridas, ninguna de gravedad. El servicio del ferrocarril Sarmiento, que pasó al Estado después de aquella tragedia, sufrió otro accidente grave el 13 de junio de este año cuando un tren de pasajeros embistió a otro en la periferia oeste, con saldo de tres muertos y 155 heridos. Las denuncias sobre deterioro de los transportes ferroviarios fueron un duro golpe a la popularidad de la presidenta Cristina Kirchner en el último año y medio.

El gobierno destacó en su página que “la Justicia ha confirmado que el disco rígido de la grabación de la cámara de seguridad de la cabina del conductor había sido encontrado en la mochila del maquinista“. En cambio, Gustavo Sobrero, líder sindical del ramal Sarmiento, denunció al canal de televisión TN “que se busca echarle la culpa a los trabajadores de lo que está pasando” con el sistema ferroviario.

La nota oficial indica que “una comisión formada por expertos universitarios ya comenzó la labor de colaborar con la Justicia en el esclarecimiento del hecho”. La Unidad de Control de trenes registró que la formación circulaba “a una velocidad mayor al promedio” en los últimos 600 metros y en momentos de ingresar al andén, según el comunicado gubernativo. “El motorman nunca indicó fallas (mecánicas) a la torre de control”, en tanto que el test de alcoholemia que le practicaron dio negativo, según el informe.

“Noventa y nueve pacientes se atendieron en los distintos hospitales porteños como consecuencia del accidente producido en la estación de Once”, informó el Ministerio de Salud porteño en su página web. El accidente se produjo a primera hora de la mañana del sábado, cuando una formación del ferrocarril Sarmiento, procedente de las afueras de la capital argentina, impactó contra un andén de la estación y avanzó varios medios sobre él, sembrando el pánico entre la multitud presente.

En la misma línea y el mismo andén, otro accidente en febrero de 2012 causó 51 muertos y más de 700 heridos, en una de las mayores tragedias ferroviarias de la historia argentina.

Según los datos del GPS de la locomotora difundidos por el ministro de Interior y Transporte de Argentina, Florencio Randazzo, el tren siniestrado entró en el andén a una velocidad superior a la media, pero no se registro ningún inconveniente previo durante el recorrido.

La gestión del servicio ferroviario fue nacionalizada tras la tragedia de Once, y el Gobierno anunció una revolución ferroviaria en este medio de transporte que usan a diario 2,7 millones de pasajeros que se desplazan entre la capital argentina y su poblada área metropolitana.

Entre las medidas adoptadas por el Gobierno para mejorar la seguridad está la compra de nuevas formaciones, mejoras en las vías, la instalación de cámaras de seguridad en las cabinas y la aplicación de pruebas de alcoholemia a los conductores, pero muchos pasajeros aseguran que los cambios no son suficientes y el servicio es aún deficitario.

El accidente ferroviario del sábado fue el tercero de gravedad en la línea Sarmiento, donde en los últimos 20 meses en total ha habido 54 muertos y más de mil heridos. El siniestro más grave tuvo lugar en febrero de 2012.

Un tren de pasajeros choca contra una topera y destroza el bar de la estación de Buenos Aires

De nuevo un tren accidentado en Argentina. Un convoy de pasajeros embistió contra las toperas de una estación terminal y se incrustó en un café este domingo en Buenos Aires sin provocar heridos, informó la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE). “El tren embistió uno de los paragolpes en la estación Buenos Aires causando destrozos pero sin dejar heridos”, informó en un comunicado la UGOFE.

El accidente se produjo a las seis horas locales (9.00 GMT) cuando el tren de la línea ferroviaria Belgrano Sur entraba en la estación Buenos Aires, en el barrio de Barracas (sur) con escasos pasajeros abordo y en horas en que el café estaba aún cerrado.

El hecho recuerda al ocurrido el 22 de febrero cuando un tren de pasajeros de la línea Sarmiento que une la capital con la periferia oeste se estrelló contra la topera de la terminal de Once y causó 51 muertos y más de 700 heridos, en lo que fue uno de los peores accidentes ferroviarios de Argentina.

Peritos de la policía y de bomberos trabajaban en el lugar para determinar cómo ocurrió el accidente que destrozó por completo el bar de la estación, una vieja construcción de madera adonde quedó incrustada la locomotora y el primero de los siete coches de la formación, según mostraron imágenes de televisión. Pese al accidente, los servicios de la línea Belgrano Sur que une la capital argentina con la periferia oeste, permanecían en funcionamiento.

El maquinista que descarriló ayer en Buenos Aires fue sometido a la prueba de control de alcoholemia, dando resultado negativo, según informó la agencia argentina de noticias Télam. El portavoz del sindicato La Fraternidad, Horacio Caminos, asegura que “ahora los conductores son insultados y escupidos por los pasajeros y la toman con ellos por las deficiencias del servicio”.

En respuesta, el director de Mantenimiento de Trenes de Buenos Aires, Roque Cirigliano, ha defendido que el servicio es “aceptable” y ha destacado que en los últimos años la empresa ha invertido en esta línea ferroviaria “mucho más que en otras para mejorarla”.

El 6 de agosto seis personas resultaron heridas al descarrilar el último vagón de un tren suburbano cuando restaban unos 300 metros para su ingreso a la estación terminal de Retiro, que une la capital argentina con la periferia norte.

Sindicatos exigen una investigación “exhaustiva” sobre el accidente de metro en Madrid que costó la vida a dos personas

Que se investigue. Nunca debería haberse producido esta situación. Portavoces sindicales de Metro de Madrid han apuntado a la testigo del accidente y el “volcado de datos” del vehículo como las dos posibles vías para conocer cómo ocurrió el accidente que en la tarde del martes motivó la muerte de dos personas. El técnico de Metro José Manuel P. G., residente en el municipio madrileño de El Álamo, y una joven suiza de 17 años, murieron, y otras dos personas resultaron heridas al chocar un tren de Metrosur con el tope de la vía en las cocheras del barrio de Loranca, en el límite de los términos madrileños de Fuenlabrada y Móstoles. El fallecido era el responsable de Mantenimiento de Ciclo Corto de Metro, encargado de la revisión diaria de los coches. Y al parecer carecía de permiso para conducir el vehículo

“Las normas están para cumplirse y no son un capricho”. El portavoz sindical de UGT en Metro de Madrid, Teodoro Piñuelas, ha explicado que “no se tiene constancia” de que el conductor “tuviese carné de trenes”. También ha recalcado que “si se hubiera cumplido la normativa” de Metro no habría tenido lugar el accidente, ya que “ningún operario de Metro va con personal ajeno en cabina, y menos en vía de pruebas”.

Piñuelas ha observado que “alguien ha autorizado” la presencia de esas personas en la cabina, por lo que ha expresado que en este siniestro “hay que depurar responsabilidades y ver dónde está el fallo” que ha motivado el choque. Sin embargo, Metro de Madrid descarta imputar cualquier tipo de falta al responsable de maniobras del depósito de la cochera cercanas de Loranca que dejó acceder al gerente de suburbano y a las tres personas que le acompañaban en el accidente. Fuentes del suburbano han explicado que se exime de responsabilidad al encargado de depósito, al entender que permitió el acceso a un cargo superior en el organigrama y, en consecuencia, no incurrió en ningún tipo de falta. El responsable de maniobras de depósito es la persona que permite que se realicen actuaciones y autoriza maniobras si hay disponibilidad de convoy para ello.

Ana María Rodríguez, vicesecretaria del Sindicato de Conductores de Metro de Madrid (SCMM), también ha indicado que para introducir a viajeros en cabina se necesita una “autorización”, aunque no ha podido precisar si el gerente la había obtenido o si por convenio “tenía potestad por su cargo” para permitir la entrada al público. Rodríguez sí ha comentado que, dada la condición de gerente del fallecido y su experiencia en Metro de Madrid, “como cargo debe tener la acreditación para circular” en los trenes, así como para circular en vía de pruebas.

La Escuela de Formación de Metro tiene programas para los diferentes grupos de trabajadores, por lo que “si viene de mantenimiento lo suyo es que la tenga”, ha añadido. No obstante, ha explicado la portavoz del SCMM que aunque es posible que el responsable de Metro pudiese estar utilizando ese tren en vía de pruebas sin incumplir la normativa, “una vía de pruebas es para hacer pruebas”. También ha recalcado que su sindicato apuesta por que no solo los conductores de Metro, sino los “agentes externos”, tengan formación y acrediten experiencia en el funcionamiento de los vehículos.

Ignacio Arribas, secretario de CC.OO. en Metro de Madrid, ha indicado que los pormenores del accidente podrán conocerse a través del “volcado de datos” del tren accidentado, y ha precisado que aunque es posible obtener información estos vehículos “no llevan caja negra, no son como los aviones”. Arribas ha explicado que confía en que ese volcado de datos permita saber “qué es lo que ha hecho (el conductor) en esos momentos”, y ha pronosticado que la investigación “no será a corto plazo”.

El tren siniestrado circulaba por una vía de pruebas en los talleres de Loranca y chocó contra una topera, nombre que recibe el talud que pone fin a la vía. Al parecer, el límite de velocidad fijado en los 20 kilómetros a la hora se superó considerablemente porque de lo contrario no se habría saltado la topera. Las mismas fuentes aseguran que para conducir uno de esos trenes hay que recibir una autorización especial y no se puede hacer con nadie externo al Metro subido en la cabina.

(Imagen Kike Rincón en Madridiario)

El tren accidentado en Salamanca chocó contra una topera como la 335 de Comsa dos años antes





No es el juego de los siete errores. Aunque lo parezca. Algo más de dos años separan ambas imágenes. Si no fuera por eso, y porque los trenes son distintos, se diría que es una repetición del mismo accidente. La realidad es muy terca. Son dos unidades diferentes en dos días distintos. Pero la colisión se produce en el mismo lugar. Exactamente en el mismo punto kilométrico, casi con la misma topera, y con consecuencias muy similares: el descarrilamiento de los vehículos.

El tren descarrilado el lunes en una vía de maniobras de la estación de ferrocarril de Salamanca chocó, por causas que aún se desconocen, contra la topera sin que se llegaran a producir daños personales. El accidente se produjo sobre las 8.30 horas de la mañana, en la zona de depósitos de vehículos ferroviarios. Según Adif el tren se subió tres metros a una topera, y salió despedido, aunque tan solo se han produjeron daños materiales. Se trata de un vehículo de la serie 599 que cubre el recorrido desde Salamanca hasta Madrid y que estaba siendo revisado.

Precisamente es la misma zona donde también se produjo un hecho similar el 12 de noviembre de 2009. Entonces también volcó una locomotora de Comsa (la 335-001) durante unas maniobras e incluso a la misma hora que el pasado lunes. Al parecer, el maquinista no pudo frenar la inercia de la máquina, que finalmente impactó contra uno de los topes de fin de vía, que arrancó de cuajo y desplazó varios metros. Desde Adif se procederá a la correspondiente investigación para esclarecer los hechos.

(Imágenes cortesía Vicente Barco)

El choque de un tren contra las toperas de la terminal Once en Argentina deja 49 muertos y 600 heridos

Un tren lleno de pasajeros se estrelló el miércoles en la estación terminal de Once en Buenos Aires, dejando un saldo de 49 muertos y al menos 600 heridos, muchos de ellos extraídos, en medio de escenas de angustia, por el techo de los coches. El accidente fue el tercero más grave en la historia ferroviaria de Argentina, después de los ocurridos en Benavidez (periferia norte), con 236 muertos en 1970; y en la provincia de Santa Fe (centro-este) con 55 muertos en 1978, además de ser el peor en el distrito capital.

“Hay 49 muertos en el accidente. Son 48 personas mayores y un menor de edad”, reveló en rueda de prensa en la estación el portavozde la Policía, Néstor Rodríguez, quien precisó que el hecho sucedió a las 8,36horas locales (11.36 GMT), cuando miles de personas entran en Buenos Aires para trabajar.

Las escenas que se vivieron durante el rescate de los heridos fueron realmente dramáticas. El pánico se adueño de los testigos durante las cuatro horas que llevó a los socorristas rescatar a quienes quedaron atrapados entre los restos metálicos de los dos primeros coches, uno de los cuales se metió seis metros dentro del otro, según las autoridades. “Había personas aplastadas que gritaban de desesperación. Vi cadáveres y sangre por todos lados. Las cabezas de los pasajeros habían quedado aprisionadas por los marcos de las ventanas”, dijo a la prensa en la estación uno de los testigos del accidente, Alejandro Velázquez.

El convoy traía a la capital a unos 2.000 pasajeros del ferrocarril Sarmiento, de la compañía privada TBA. Al parecer, el convoy entró sin apenas frenar a la plataforma dos de citada la estación, hasta embestir contra las toperas a una velocidad de 20 kilómetros por hora. “Tenemos unos 600 heridos en los hospitales, 200 de ellos graves”, dijo en rueda de prensa el ministro de Salud de la ciudad, Jorge Lemus. El maquinista resultó herido y atrapado en la cabina, pero logró salir con ayuda de bomberos y Defensa Civil.

La presidenta Cristina Kirchner suspendió una conferencia que iba a brindar en la Casa de Gobierno sobre el estado del conflicto con el Reino Unido por las Islas Malvinas. Bomberos y agentes de Defensa Civil tuvieron que perforar los techos de los dos primeros coches, los más afectados, para rescatar a las víctimas.

La línea Sarmiento opera con intensidad en una distancia de hasta 70 kilómetros y transporta a diario a cerca de medio millón de personas. Los trenes utilizados por la empresa eran de fabricación japonesa y datan de la década de los 60.

Más de 20 ambulancias del servicio de emergencias metropolitanas participaron en los rescates; los heridos más graves eran trasladados en un helicóptero de la Policía que aterrizó en la plaza Once, frente a la estación.

“El tren venía llenísimo. El impacto fue tremendo. La gente estaba desesperada por salir”, dijo uno de los testigos. Otra de las pasajeras afectadas, que resultó ilesa, declaró en radio del Plata que “en un abrir y cerrar de ojos estábamos en el piso. Ni sé como salimos. Se me vino encima la puerta y cubrí a la nena”.

La investigación del incidente sigue abierta, aunque Mónica Slotauer, delegada de limpieza de la línea ferroviaria Sarmiento, explicó que “fallaron los frenos y esto es por la desinversión que hay” en esa línea férrea.

“Esto ocurre por la falta de inversión en los trenes, irregularidades, deficiencias y una situación límite en la prestación del servicio”, dijo a radio del Plata el sindicalista de la Unión Ferroviaria Roberto Núñez.

Las redes sociales, entre ellas Twitter, se convirtieron en caja de resonancia de las quejas de los usuarios de los ferrocarriles, privatizados en los años 90.

El último accidente grave se había registrado el 13 de setiembre de 2011, cuando nueve personas murieron y 212 resultaron heridas al chocar dos trenes y un autobús en un paso a nivel del barrio porteño (metropolitano) de Flores, al oeste.