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Paros residuales para el Día de la Mujer

Este lunes 8 de marzo se celebra el Día de la Mujer, que este año estará marcado por la pandemia del coronavirus. Más allá de las marchas, no hay convocada una huelga general a nivel estatal, aunque sí se ha convocado huelga feminista, por ejemplo, en Cataluña, a diferencia de lo que suele ser habitual cuando llega esta fecha tan señalada en el calendario de reivindicaciones feminista. La Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) y la Confederación General de los Trabajadores (CGT) han convocado paros de manera general para el lunes, junto con Sindillar, el Sindicat de Periodistes y otras organizaciones que dan apoyo a la convocatoria. Los convocantes han manifestado que, a pesar de las dificultades para organizarse —debido a la pandemia de coronavirus— han decidido continuar con la huelga general para dar cobertura legal a todos los sectores y a toda la clase trabajadora catalana.

Precisamente en el área de Barcelona, todos los operadores de transporte público ofrecerán como mínimo el 85% del servicio durante la jornada del 8M, con motivo de esta huelga. Metro, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), Rodalies Renfe, Tram Barcelona, el bus urbano de la ciudad condal y el metropolitano, interurbano y otros buses urbanos ofrecerán este mínimo de servicio, tal y como ha confirmado la Autoritat del Transport Metropolità (ATM). En comparación con otras ocasiones, este año los servicios mínimos se han incrementado al considerar imprescindible que se garantice el funcionamiento normal de un servicio esencial y como medida de contención de la propagación de la covid, para evitar aglomeraciones.

El Gobierno balear ha aprobado también servicios mínimos ante la convocatoria de huelga por parte de CGT Menorca para este lunes, servicios que afectan a todos los trabajadores de todos los ámbitos sectoriales, públicos y privados, funcionarios, de la isla de Menorca. El acuerdo alcanzado, sin embargo, garantiza los servicios esenciales de sectores estratétgicos y de emergencias al 100% y establece diferentes servicios mínimos para los ámbitos educativo, sanitario y de transporte, pero también para la administración y entes públicos.

Hace más de 45 años que la Organización de Naciones Unidas oficializó el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer con el objetivo de acabar con la desigualdad y desde entonces (y antes también, aunque no tan institucionalizado) es un día que ha ido siempre de la mano de reivindicaciones. No obstante, desde hace unos años las protestas de los ochos de marzo dieron un paso más, y en España se convocaron las primeras huelgas de mujeres para demostrar que, efectivamente, el mundo se para si se para la mitad de la población. Después de huelgas generales y de multitudinarias concentraciones en todo el país, 2020 se celebró de otra manera, aún con manifestaciones (envueltas en polémica) pero sin convocatoria de huelga. Y este año, los paros anunciados son casi residuales.

Secretarias, guardagujas, limpiadoras, informadoras, vendedoras de billetes… Eran los trabajos que realizaban las mujeres desde los inicios del ferrocarril y que se mantuvieron a lo largo de décadas. Fue ya a mediados del siglo XX cuando las mujeres llegaron a formar parte del personal administrativo, aunque a las mujeres contratadas en trabajos auxiliares de administración, se las excluía automáticamente en la promoción de la escala administrativa y, en el caso de que contrajeran matrimonio, se las separaba del servicio por la prescripción de ‘excedencias forzosas por matrimonio’. Y, casi en las postrimerías del siglo, se incorporaron las primeras mujeres a otros oficios como factor de circulación o maquinista.

Renfe trabaja en la actualidad por la consecución de la paridad de su plantilla. Actualmente trabajan en Renfe 1.863 mujeres, el 13% de los 14.435 empleados de la compañía. El plan de desvinculaciones vigente en el Grupo y los procesos de selección e incorporación de nuevos trabajadores, han permitido dibujar una estrategia de reducción de la diferencia para llegar a alcanzar una representación femenina cercana al 25% en 4 años y del 50% en diez.

Adif contratará a 2.000 trabajadores

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) lanzará varios procesos de selección a lo largo del año para contratar alrededor de 2.000 personas, entre empleos fijos y temporales, con el fin de reforzar las áreas de mayor demanda de personal, garantizar el relevo generacional y permitir la internacionalización de funciones. El gestor ferroviario se ha comprometido con los sindicatos a poner en marcha una primera convocatoria de oferta de empleo público (OEP) antes del próximo 31 de mayo para incorporar a los 667 trabajadores previstos en los planes de empleo de la compañía para 2021. Asimismo, antes del 15 de noviembre lanzará una segunda OEP, de carácter extraordinario, que ofrecerá 1.000 plazas más, con el fin de contribuir a acometer con mayor garantía el relevo generacional que afronta actualmente la empresa pública.

Las plazas que Adif ofertará en el marco de estos dos procesos serán de perfil operativo y fundamentalmente se destinarán a las áreas con mayor demanda de personal y a aquellas donde es más necesario sustituir las jubilaciones, como son las de Mantenimiento, Circulación y Estaciones. No obstante, estas nuevas plazas también atenderán otros ámbitos de actividad para permitir la internalización de funciones en la empresa y para atender a situaciones de movilidad geográfica temporal.

Por otra parte, tras el acuerdo entre empresa y sindicatos, Adif pedirá una autorización para incorporar otros 100 efectivos más a través de otra convocatoria, esta vez no computable a una OEP, que prevé llevar a cabo antes de que concluya el tercer trimestre del año. Adicionalmente, la compañía solicitará otra autorización para realizar en torno a unas 400 contrataciones temporales al amparo de las medidas urgentes para la Administración Pública aprobadas por el Gobierno para acometer el plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Estos puestos se destinarán a reforzar la plantilla para llevar a cabo los proyectos e inversiones de Adif que se incluyan en este plan, así como la ejecución de los fondos europeos. Estos contratos procederán, en primer lugar, de la bolsa de empleo que se generó tras la última oferta de empleo público de la empresa. En caso de agotarse, se recurrirá a agencias de empleo público para completarlos.

En total, los cuatro procesos para incorporar nuevos efectivos a la plantilla del gestor ferroviario supondrán la contratación de unas 2.000 personas, entre empleos fijos y temporales. La edad media de la plantilla se eleva a 54,9 años. La plantilla de Adif, compuesta por unas 11.500 personas, tiene una edad media de 54,9 años, por lo que el alto número de jubilaciones que ya registra seguirá dándose en los próximos años. Este acuerdo surge a partir de las negociaciones que ha mantenido con los representantes del comité de la huelga convocada a partir de este viernes 26 de febrero y que se iba a repetir cada viernes y sábado hasta finales de marzo.

Según datos de 2017, el total de trabajadoras de la plantilla de Adif era 12.730 de las cuales 1.783 son mujeres y 10.947 hombres. En Adif Alta Velocidad había un total de 215 trabajadores, 61 mujeres y 154 hombres. Se mantiene un importante desequilibrio de género en la empleabilidad, con un 14% de mujeres. El porcentaje de empleados con más de 50 años es del 76% del total de la plantilla; este porcentaje tiene un incremento anual aproximado del 5%. Los mayores de 56 años son 5.451 personas, suponiendo un 42,8% del total de la plantilla con un importante crecimiento exponencial. La tasa de reposición de plantilla vinculada a las diferentes Ofertas de Empleo Público es a todas vistas insuficiente, produciéndose una disminución de plantilla progresiva y consecuentemente un importante aumento del empleo del sector privado (licitaciones, contratos, auto-prestación, riesgo y ventura…) en detrimento del empleo público.

Nuevo plan de igualdad en Metro Madrid

Metro de Madrid elaborará un nuevo plan de igualdad acordado con “toda la parte social” de la compañía, según ha avanzado la consejera delegada de la empresa pública que gestiona el suburbano madrileño. Silvia Roldán ha señalado que también pretende “darle otro aire” a la Comisión de Igualdad de la compañía, que, según ha destacado, es la empresa que mayor porcentaje de mujeres tiene en el sector del transporte, alrededor de un 25%. No obstante, ha manifestado que le gustaría que la presencia de la mujer fuera mayor porque aún está “lejos de una igualdad del 50%”, sobre todo en áreas como la conducción de trenes o el mantenimiento donde el porcentaje se reduce a entre un 7% y un 8%. Unas 7.000 personas trabajan actualmente en la empresa.

Roldán ha defendido la necesidad de visibilizar la presencia de la mujer en el sector del transporte, uno de sus principales objetivos como vicepresidenta del Comité de Metros de la Unión Internacional de Transportes Públicos (UITP). “Hay muchas trabajadoras, muchas CEO, muchas presidentas, muchas directoras generales que trabajan en este sector y para nosotros es vital visibilizar la presencia e la mujer en este sector históricamente masculino“, ha señalado Roldán. “Lo que hay que hacer es convencer a las nuevas generaciones de que es una profesión preciosa, que es un sector por el que hay que apostar, y que las mujeres tenemos cabida no solamente como CEO sino como maquinistas, o como mantenedoras o como redactoras de proyecto o como ingenieras, tenemos cabida en todo”, ha agregado.

El Metro de Madrid fue, junto con Telefónica, una de las primeras grandes empresas en emplear a mujeres. Si en la compañía de telecomunicaciones estaban destinadas a telefonistas, en Metro se les asignaron puestos en oficinas o expidiendo billetes en taquilla. La presencia de mujeres en taquilla, de revisoras, telefonistas, administrativas y como personal de estación fue una revolución en 1919. En 1984 una mujer pudo acceder a un puesto que estaba reservado solo para hombres: el de conductora de Metro. Fátima Ramírez, de 26 años, fue la primera mujer que condujo un tren bajo las calles de Madrid desde el final de la guerra civil, durante la cual algunos de los empleos estuvieron desempeñados por mujeres por la ausencia de hombres, destinados al frente. Las mujeres representan un poco más de la cuarta parte de la plantilla de Metro de Madrid (25,63%).

Este no es el primer plan de igualdad de la la empresa. A principios de 2009 se constituyó una Comisión de Igualdad, formada por representantes de la dirección de la empresa y de los trabajadores, con el objetivo de elaborar un plan que recogiera las acciones tendentes a conseguir el mayor grado posible de integración e igualdad de género en la empresa y fomentar la igualdad de trato y oportunidades para los trabajadores de Metro de Madrid. Esta comisión suscribió el Plan de Igualdad de Metro de Madrid en diciembre de 2009 y publicó, como anexo al Plan de Igualdad, el Protocolo para la Prevención y Actuación frente al acoso sexual o por razón de sexo en la empresa, que fue elaborado por la dirección con amplia participación de la representación de los trabajadores en la Comisión de Igualdad.

El plan no ha resuelto todos los problemas. De hecho hay desviaciones en la relación de salarios totales, siendo el de las mujeres más bajo debido a los diferentes componentes salariales que se incluyen como la antigüedad, entre otros. No obstante, esta diferencia se está reduciendo cada año. En el año 2017 la diferencia entre el salario de los hombres frente al de las mujeres de la Compañía es de un 0,98 % superior (frente al 2,08 % de 2016), como consecuencia de la mayor antigüedad de la plantilla masculina sobre la femenina.

Oficios del tren: ferroviarios

La llegada del ferrocarril a mitad del siglo XIX trae consigo una nueva clase social: los ferroviarios. Con el advenimiento del nuevo transporte, se producen una serie de adaptaciones laborales y tecnológicas que dan lugar a trabajos vinculados exclusivamente al mundo ferroviario. Jefes de estación, factores de circulación, guardagujas, interventores, enganchadores, guardesas, guardabarreras, capataces, sobrestantes, avisadores, telefonistas, maquinistas, fogoneros, jefes de tren, visitadores, guardanoches, interventores en ruta y guardafrenos son algunos de esos oficios que se desarrollan con el ferrocarril. Con la modernización ferroviaria en el último tercio del siglo XX, y sobre todo con la muerte del vapor, la mayor parte desaparecen, pocos perviven y los que lo hacen tienen una nueva denominación. Las generaciones actuales apenas si tienen contacto con supervivientes de ese entorno; las futuras solo podrán conocer su historia a través de documentos, fotografías y testimonios de aquellos que ejercieron su profesión en ese peculiar y cerrado mundo.

El ferrocarril propicia un mundo social y laboral casi exclusivo. El mundo ferroviario lidera, además, y constituye uno de los referentes principales del desarrollo económico moderno hasta bien entrado el siglo XX. Con su advenimiento se produce una significativa transformación en las relaciones laborales de la sociedad española durante la segunda mitad del siglo XIX y los dos primeros decenios del XX. Este sector capitaliza las grandes transformaciones sociales en los primeros años de la anterior centuria, entre otros, la jornada laboral de ocho horas, incrementos salariales, reconocimiento de derechos sociales, etc

Los historiadores están plenamente convencidos de la relevancia del ferrocarril como una actividad económica intensiva en trabajo, en unos momentos de escasa tecnificación, que provoca una importante dispersión de la mano de obra por los numerosos enclaves que el ferrocarril establece por toda la geografía española. Los trabajadores se concentran, además, en núcleos de población puramente ferroviarios, habitualmente situados en cruces de líneas, grandes talleres de reparaciones y depósitos de locomotoras, como describe Miguel Muñoz, un estudioso del mundo ferroviario, exdirector del Museo del Ferrocarril de Madrid. “Es necesario tener presente que en otras poblaciones ya existentes, desde pequeños pueblos a grandes ciudades, se multiplican las colonias de ferroviarios en el entorno de las estaciones y principales puestos de producción ferroviaria”.

La organización empresarial impone la distribución del trabajo ferroviario de acuerdo con un conjunto de servicios específicos: Material y Tracción, Vías y Obras, Explotación, Comercial, Tráfico… Las empresas deben dotarse del potencial humano preciso, competente y fiable, y lo consiguen con la contratación de equipos cada vez más numerosos de directivos asalariados especializados que, a diferencia de épocas anteriores y de otras actividades empresariales menos complejas, tienen escasa conexión con la propiedad. Estas empresas se enfrentan a problemas nuevos, en su mayor parte, que precisan capacidades y soluciones organizativas inéditas, más aún cuando deben afrontar la complejidad de las operaciones y el volumen de empleo, así como la heterogeneidad y dispersión geográfica de las actividades.

El diseño organizativo adoptado es el propio de las ferroviarias francesas, un factor que no puede sorprender pues el país vecino es el principal proveedor de capital financiero, y por derivación, también del tecnológico y humano más cualificado, sobre todo en los inicios, cuando nada parecido existe en el interior de la piel de toro. La elección del personal idóneo y fiable no debe resultar una tarea fácil pues, al tratarse de profesiones casi siempre nuevas, con excepción de las labores de talleres y oficinas, no existe experiencia de la que partir. Una vez seleccionados los candidatos, las ferroviarias deben, seguidamente, suministrarles, formal o informalmente, la cualificación a propósito, habituarles a la disciplina requerida y ligarles a la empresa con políticas incentivadoras tendentes a lograr su complicidad e identificación con la empresa, en un contexto de relaciones laborales estables y armónicas.

Las antiguas compañías ferroviarias regulan con reglamentos y disposiciones la relación de sus empleados con la empresa y el público, casi desde su constitución, bien diferenciadas según el empleo y categoría e incluso según su vinculación a la firma, ya sea personal de plantilla permanente o sujeto a jornal. Para ingresar en el ‘ferrocarril’, los aspirantes deben presentar documentos como la cédula personal (el DNI actual), fe de bautismo, certificación de buena conducta expedida por el alcalde correspondiente, la licencia absoluta y la hoja de servicio para exmilitares y un “certificado expedido por la Administración, casa de comercio o particular que acredite su no interrumpida honradez y buen comportamiento“. Además deben firmar un documento por el que “se someten sin reserva” a la observancia de las instrucciones y reglamentos de la compañía y se conforman con las prescripciones relativa a la “suspensión de sueldo, multas, retenciones y cualquier descuento que pudiera hacérselas del sueldo por razón de sus funciones.

El ingreso en las compañías se realiza por los puestos más bajos (mozo de estación, factor al estudio, auxiliar de oficina, fogonero…), salvo que desempeñen cargo de más nivel en otra empresa ferroviaria o bien acrediten mediante título profesional, tener los conocimientos adecuados al puesto al que aspiran. Los empleados a jornal no pueden desempeñar cargos que lleven consigo una responsabilidad pecuniaria, como manejo de fondos, aplicación de tasas, recepción y entregas de mercancías, por ejemplo. Los empleados fijos deben saber leer y escribir y deben superar un examen el que hay que demostrar suficiente aptitud en escritura, ortografía y sistema métrico decimal. Incluso están obligados a pasar un reconocimiento médico para demostrar que no sufren de enfermedades que les incapaciten para desempeñar el empleo.

Los aspirantes se concentran, sobre todo, en oficinas y estaciones. En las primeras hay meritorios, con sueldos nulos o ínfimos, aunque en el caso de los auxiliares (aspirantes que superan el año de empleo) cobran poco salario, pero aceptable. Por lo que se refiere al personal de estaciones, las denominaciones son diversas, aunque siempre acompañadas del nominativo ‘alumno’: factor, telegrafista, guardafreno, aspirante a factor, factor al estudio, denominaciones que, al menos, en algunos casos, responden a situaciones y funciones distintas. Las edades de ingreso se fijan, en ambos casos, entre 16 a 18 años y 24 a 25 años; generalmente son hijos o familiares de empleados.

El personal del grupo provisional (ocupado en tareas de ‘fatiga’, en su mayor parte) engloba a los trabajadores llamados suplementarios, ocupado en trabajos de larga duración o permanente, de los que normalmente sale el personal de plantilla y a los que, pasado un tiempo de unos seis meses, se les reconoce ya algunos derechos, como el de facilitarles los viajes y el acceso al economato, aunque a título individual y no para la familia, como sí tienen los empleados fijos. “Salvo en el caso de las mujeres guardabarreras, a los obreros se les exige que sepa leer y escribir, en una sociedad en que es muy elevado el número de analfabetos” precisa Emerencia Juez, gran conocedora del mundo laboral ferroviario.

En los primeros años del ferrocarril, es habitual que los altos cargos de la compañía estén integrados por extranjeros, aspecto que tiene cierta lógica ya que, por una parte, la participación mayoritaria de capital es de origen foráneo, pero, en segundo lugar, se debe considerar la escasez de personal técnico nacional debidamente preparado. A modo de ejemplo, MZA tiene en 1858 a expertos extranjeros en la cúspide direccional, ingenieros jefes (3), la secretaría general, intervención y estadística , y también a la cabeza de la secretaría de la dirección, la jefatura de contabilidad, la de tracción, la del taller de Aranjuez y la de movimiento, entre los principales cargos. Pero también hay muchos extranjeros entre el personal de conducción, maquinistas y sus jefes. De cinco responsables de maquinistas, cuatro son foráneos en la citada plantilla de MZA; y de tres maquinistas instructores, también lo son dos, explica Emerencia Juez. La situación se prolonga en el tiempo, de forma que es posible asegurar que en la primera década del siglo XX aún se ve una gran cantidad de extranjeros en puestos de clave de las antiguas compañías ferroviarias.

La documentación que aportan los historiadores permite asegurar que el ‘favoritismo’ es una práctica habitual de las empresas ferroviarias a la hora de elegir a sus principales responsables e incluso en cargos intermedios. Las compañías se muestran muy celosas de su libertad de decisión en este terreno y defienden su derecho a recompensar a los trabajadores en razón de los servicios prestados. Las organizaciones de trabajadores, primero, y los sindicatos, después, ponen de manifiesto la existencia de situaciones insatisfactorias y un deseo de justicia en esta faceta de la vida profesional.

“La actuación de las grandes compañías ferroviarias y su posición dominante tanto en el sector del transporte como en el conjunto de la economía nacional, en relación con el volumen de negocio y el número de empleados, permitirá también a aquéllas mantener una relación privilegiada con los poderes públicos, la cual será objeto de crítica y motivo de recelo habitual”, asegura Antonio Plaza. La cuestión es que la presencia social de los ferroviarios se hace patente desde los inicios del ferrocarril, no en vano el número de trabajadores empleados en el ferrocarril pasa de unos 35.000 en 1893 a superar los 50.000 en 1900 y llega a los 75.000 en 1917, incremento realizado especialmente a partir del aumento del personal temporal.

El carácter del transporte ferroviario exige que la distribución del personal venga determinada por su reparto y diseminación por el conjunto de la geografía nacional, pero en la práctica, también se encuentra una serie de centros ferroviarios donde se produce una importante concentración de efectivos. Los establecimientos de mayor concentración de personal se corresponden con aquellas ciudades y poblaciones donde se localizan los principales talleres y depósitos que utilizan las compañías para la reparación y adecuación del material rodante. Es en estos talleres, sobre todo, donde surge un movimiento presindical que canaliza las reivindicaciones más importantes del sector, en un proceso casi paralelo a la expansión del ‘negocio’ ferroviario. cuyo trazado esencial queda completado a finales del siglo XIX

“Hay consenso en la literatura ferroviaria española en señalar que las retribuciones y las condiciones de trabajo de Norte eran mejores a las de MZA; sin embargo, la conflictividad laboral del ferrocarril tuvo su centro en la Compañía del Norte”, aseguran los historiadores. Ambas compañías tratan de resolver los conflictos laborales cuando estos, en particular las huelgas, comienzan a convertirse (segunda década del siglo XX-) en una seria amenaza para la provisión del servicio. “La estrategia de represión selectiva, que comenzó con la huelga de 1912 resultó ser un medio más eficiente que los despidos masivos e indiscriminados de Norte de 1917. A Maristany le costó mucho aceptar primero el nuevo sindicalismo que estaba emergiendo, lo admitió como interlocutor legítimo a regañadientes. Pero, a diferencia de F. Boix, nunca forzó la situación”.

Hasta la explosión de los medios de comunicación, el ferrocarril es el mejor difusor de noticias e informaciones. En este sector arraigan pronto las reivindicaciones salariales y de mejoras sociales (viviendas de trabajadores, prestación de servicios educativos y sanitarios permanentes) en un contexto persistente de superación y progreso. Los ferroviarios constituyen la vanguardia en movimientos de cooperativismo, mutualidades sanitarias y de enseñanza, escuela de oficios, corrientes obreras y sindicalismo.

(Con este tema sobre los ferroviarios, inicio una pequeña serie de oficios del tren, con el que pretendo ilustrar a los más jóvenes en la historia de los trabajadores de este importante gremio)

(Imagen. Plantilla de la estacicón de Norte en Avilés. Anónimo.1915. Cortesía Fototeca del Museo del Frocarril de Asturias).

(Fuentes. Emerenciana Juez, en “El mundo social de los ferrocarriles españoles de 1857 a 1917” y “Los ferroviarios de las antiguas compañías” (Una historia desconocida). Antonio Plaza Plaza, en “Los orígenes del sindicalismo ferroviario en España”. Francisco de los Cobos Arteaga y Tomás Martínez Vara, en “Gestión del conflicto laboral en las grandes empresas. Los modelos de la dirección de las compañías ferroviarias Norte y MZA”

El coronavirus complica la vida a Renfe

Renfe facilitará el cambio o las anulaciones de los billetes a todos los viajeros afectados por las medidas sanitarias para combatir el coronavirus. Esta operativa, que no implicará costes para los clientes, se aplicará a todas las tarifas, incluidas aquéllas que no contemplan la posibilidad de cambios (las tarifas Promo y Mesa y los billetes del nuevo tren Avlo) y permitirá canjear el billete por otro para viajar más adelante o bien recibir el equivalente al coste de los billetes en puntos (si es cliente del programa +Renfe) o a través del nuevo ‘Código Retorno’. Las medidas posventa están en vigor, en principio, hasta el próximo 30 de abril.

El procedimiento de urgencia habilitado por Renfe permitirá que todos los billetes adquiridos puedan ser cambiados por otro tren y para otro día sin coste alguno para el viajero, independientemente de la tarifa con las que se haya adquirido el billete. En el caso de que el viajero no tenga fecha de viaje prevista, Renfe ha dispuesto, adicionalmente, la posibilidad del reembolso íntegro del billete para los viajes adquiridos con las tarifas Promo+, Ida y Vuelta, Flexible, Mesa, Dorada o los adquiridos para el nuevo tren Avlo con el suplemento de ‘cambios y anulaciones’.

Para el caso de los billetes considerados ‘no reembolsables’ (únicamente la tarifa Promo o los billetes de Avlo), Renfe ha habilitado la posibilidad de que los viajeros puedan recibir el equivalente al importe del billete de tren bien a través de puntos (para aquellos clientes del programa de fidelización +Renfe, con validez de 3 años), bien a través de un nuevo ‘Código Retorno’ (con el que podrán adquirir billetes de tren por el mismo importe desde el próximo 1 de mayo y hasta el 31 de diciembre).

La medida entra en vigor el lunes 16 de marzo. Los viajeros que disponían de un billete para los días 9 a 15 de marzo y que no han podido viajar, podrán dirigirse desde el lunes 16 al nuevo teléfono de información 918 314 520 y solicitar cualquiera de las dos opciones mencionadas (reembolso del billete en puntos si es cliente +Renfe o un ‘Código Retorno’ para canjear por un futuro billete por el mismo importe). Para ello, deberá aportar al nuevo call center el número del billete no disfrutado. En ninguno de los casos se aplicarán gastos de gestión. Los poseedores de abonos (Bono AVE, Bono Flexible y Bono Colaborativo) verán ampliado su período de validez 60 días más allá de la fecha de caducidad de su abono, que en la actualidad es válido por 4 meses.

Adicionalmente, Renfe ha dispuesto la devolución íntegra de los billetes a todos los viajeros de los programas de vacaciones del Imserso. Estas devoluciones se realizarán a través de las agencias autorizadas por este programa, a las que Renfe ya ha comunicado la medida.

La crisis del coronavirus va a empañar el estreno del Avlo, el tren de alta velocidad de bajo coste del operador ferroviario público, aunque sigue programado en la fecha señalada. Fuentes de Renfe explican que la empresa tiene prácticamente decidido no publicitar el estreno del Avlo, pese a que en su día ya anunció a bombo y platillo su lanzamiento. Todavía no se ha tomado una decisión definitiva al respecto pero lo que sí está claro es que, se haga la campaña que se haga, no será la que inicialmente tenían en mente en la empresa sino, en el mejor de los casos, algo mucho más discreto.

La causa es la escalada de medidas para frenar la expansión del Covid-19, que incluyen, entre otras, la restricción de los viajes. Este mismo martes, el Consejo de Ministros aprobó no permitir los vuelos a Italia y también recomendó a los españoles no viajar. Ante esta decisión, en Renfe han optado por suspender campañas, aunque sea tan importante como la del Avlo.

Los responsables de la empresa pública no han decidido todavía cómo se celebrará el estreno de su AVE de bajo coste. Sí que prevé, de momento, mantener un acto público con la participación de su presidente, Isaías Táboas, y probablemente del ministro de Transporte, José Luis Ábalos. Sin embargo, está en el aire a quién se hará extensiva la convocatoria.

Renfe ha cambiado su protocolo de “actuación frente a posibles casos de personas afectadas por infección del Coronavirus SARS-COV-2 (COVID-19) en el ámbito ferroviario”. El primer plan fue redactado el pasado 3 de marzo y el segundo procedimiento, más contundente, fue enviado a toda la plantilla el 6 de marzo. El alcance del nuevo protocolo se extiende a las contratas y subcontratas de la empresa pública estatal, mientras que el antiguo se limitaba a los aproximadamente 14.000 empleados ferroviarios. Y se cambia radicalmente el modo de proceder si se produce un caso de coronavirus a bordo del tren.

Ante un posible caso de infección de un viajero, se elimina la orden de “desalojar el tren en la primera estación con parada a excepción del afectado, sus acompañantes y las personas que hayan estado en contacto con él”. Dicho desalojo se realizaría de “manera ordenada” a través de “megafonía” o “de viva voz” por parte del interventor en cada coche de viajeros. Ahora los obliga a permanecer en otra parte del tren para que su caso sea analizado por las autoridades sanitarias. El plan sustituye la anterior disposición por la de “evacuar siempre que sea posible el coche donde se encuentre el posible afectado, trasladando al resto de viajeros a otro coche”.

Táboas presume ante su plantilla

El presidente de Renfe, Isaías Táboas, asegura que el contrato logrado en Estados Unidos para explotar el futuro tren de Alta Velocidad de Texas constituye un “hito” y un “éxito”, que además supone una “oportunidad para definir la internacionalización de la compañía”. “Va a ser un proyecto de éxito que va a consolidar a Renfe en el futuro primer mercado de la Alta Velocidad y como un operador ferroviario de primera magnitud”, remarcó Táboas en un video dirigido a la plantilla de la compañía.

Renfe prevé además que la consecución el pasado mes de diciembre de este contrato, que está pendiente de firmar, tendrá un “efecto arrastre” en empresas españolas de distintos sectores como son el de señalización y electrificación ferroviaria, mantenimiento, ‘ticketing’, ingeniería y equipamiento de talleres AVE.

Renfe logró en diciembre de 2019 el contrato para participar en la gestión de la Alta Velocidad entre Dallas y Houston cuando a partir de 2026 concluya su construcción y hasta 2042. La compañía informó la pasada semana que el proyecto le generará una facturación de unos 6.000 millones de dólares (unos 5.560 millones de euros).

La fase explotación y mantenimiento, que abarca desde 2026 hasta 2042, contempla unos ingresos para Renfe de 5.611 millones de dólares, de los cuales “puede obtener un beneficio de más de 900 millones de dólares” si cumple ciertos requisitos pero sin tener que preocuparse por la evolución de la demanda y la ocupación de los trenes, un punto que le está generando un gran quebradero de cabeza en Arabia Saudí.

El beneficio de 935 millones de dólares previstos para la fase 3 se dividen en una parte fija y otra variable. La fija es el 5% del coste de operar y mantener el sistema (personal, equipamiento, energía y suministros) y la variables es un 15% vinculado a la eficiencia del servicio y el ahorro de costes. Los costes de operación están valorados en 4.676 millones de dólares (4.306 millones de euros) para los 16 años de explotación, lo que implican unos 292 millones de dólares al año de media, una cifra similar a los ingresos que logra el operador ferroviario por explotar el corredor del Sur (Madrid-Sevilla-Málaga).

La fase de diseño y operación, que va desde 2020 hasta 2026, contempla unos ingresos de 311 millones de cuales puede obtener un beneficio “sin riesgo de demanda” de hasta 52 millones consistente en un 5% fijo de los costes de la fase (259,5 millones) y un 15% variables basado en una buena ejecución. Así, el beneficio mínimo asegurado para Renfe es de 245 millones de dólares (225,6 millones de euros al cambio actual) .

Renfe tiene unos meses por delante para negociar la redacción del contrato definitivo y cerrar flecos antes de firmar el acuerdo definitivo en verano y empezar a contratar y formar a los más de 1.200 trabajadores locales necesarios para la puesta en marcha y explotación de la línea de alta velocidad. El operador ferroviario prevé arrancar la fase de contratación este año siempre y cuando el promotor del corredor haya cerrado la financiación del proyecto, que todavía está en el aire.

Nuevos paros en Renfe

El sindicato CGT mantiene la convocatoria de paros parciales en Renfe y Adif para este jueves 5 de diciembre, víspera del puente de la Constitución, y una huelga de 23 horas el 20 de diciembre, que se suman a las movilizaciones llevadas a cabo los pasados días 31 de julio, 14 y 30 de agosto y 1 de septiembre. Los paros, que se realizarán en tres turnos (de 00.00 a 04.00 horas, de 11.00 a 15.00 y de 20.00 a 24.00 horas) han sido convocados en protesta por la falta de personal y la forma en la que Renfe ha aplicado la reducción de jornada.

Según CGT, la actuación de la operadora responde a criterios economicistas y no al cumplimiento de los objetivos de la ley en cuanto a conciliación de la vida personal con la laboral. El sindicato considera que la paulatina salida de trabajadores por jubilaciones y bajas, sumada a una plantilla envejecida, tiene como consecuencia la pérdida de calidad en el servicio, ya que las tasas de reposición son “totalmente insuficientes”.

Renfe asegura que la actual tasa de reposición, que alcanza un 105% sobre las bajas causadas durante el año anterior, es la mayor del grupo, y que su distribución ha sido acordada con la mayoría de los integrantes de la comisión negociadora del convenio colectivo, en la que CGT tiene un representante de los doce que la conforman. Además, desde la dirección del grupo Renfe se ha solicitado una tasa de reposición adicional para acometer mejoras en seguridad. La tasa aprobada supondrá la incorporación de hasta 1.032 nuevos trabajadores, que se viene produciendo desde junio de 2018 y que ya ha superado el número de 950, han señalado a Efe fuentes de la operadora.

En el momento de la llegada a la Presidencia de Renfe de Isaías Táboas, en julio de 2018, la operadora pública ferroviaria contaba con 14.386 trabajadores, cifra que, a día de hoy, se ha incrementado hasta 14.615 personas, 229 más. Adicionalmente, antes de final de año, se espera la incorporación de 63 personas como operativos de Fabricación y Mantenimiento, que ya han hecho los exámenes; 60 militares que harán las pruebas la semana que viene; 30 candidatos como cuadros técnicos y de 80 a 100, para conducción con contratos temporales.

Sumado el personal que se prevé incorporar a final de año, Renfe podría alcanzar la cifra de hasta 14.868 trabajadores, 482 más, han detallado desde la empresa. Por otro lado, tras las “intensas negociaciones” del segundo convenio colectivo, se alcanzó un acuerdo para una disminución de la jornada en 78 horas anuales, desde 1.720 a 1.642, pero no en cuanto a su distribución, ya que las organizaciones sindicales solicitaron una reducción de diez días al año adicionales a los 35 naturales de vacaciones y a los 6 por asuntos propios. No obstante, se aplicó una reducción de dos jornadas completas, los días 24 y 31 de diciembre, y de 17 minutos diarios que, según la misma fuente, facilita la conciliación de la vida personal y familiar con la laboral, y posibilita la asunción del impacto productivo.

Asimismo, una reciente sentencia de la Audiencia Nacional, en relación a la demanda promovida tanto por el Comité General de Empresa como por CGT, desestimó la pretensión de una disminución de 10 días de trabajo anuales, ha agregado la misma fuente. En opinión de la empresa, mediante la convocatoria de huelgas en fechas estratégicas, CGT pretende “blanquear su existencia mediante publicidad televisiva gratuita que mejore su márketing sindical”.

Militares para el ferrocarril español

El Administrador de Infraestructuras ferroviarias (Adif) incorporará a sesenta militares con el fin de cubrir el ‘déficit’ de plantilla que registra para realizar determinados trabajos, según informa esta compañía pública titular de la red ferroviaria y el AVE. La compañía lanzará una convocatoria de empleo en la que ofertará puestos de montador eléctrico de instalaciones de seguridad y de factor de circulación de entrada.

Esta oferta se dirigirá a militares profesionales que están próximos a concluir su carrera o en situación de reserva. Adif ha recibido ya ‘luz verde’ de los Ministerios de Hacienda y de Política Territorial y Función Pública para abordar la incorporación de estos militares en función de lo que en este sentido se estipuló en los Presupuestos de 2018. Con esta oferta de empleo para militares, adicional a las que viene lanzado para el conjunto de la sociedad, la compañía gestora del ferrocarril busca “paliar el déficit estructural de plantilla” que asegura registrar por el “elevado número” de jubilaciones que se registra en la empresa y por el hecho de que en los últimos años no se lanzaran ofertas de empleo.

Adif y Renfe atribuyen esta situación al “elevado número” de jubilaciones que registran, dada la alta edad media de sus plantillas, y el hecho de que durante los años de la crisis no incorporaran nuevo personal, que comenzaron a buscar a través de ofertas de empleo hace unos años. En paralelo, con esta iniciativa, el ferrocarril contribuye a facilitar la incorporación a la vida civil profesional de este personal militar, según detalla Adif.

Estos planes de empleo tienen como fin rejuvenecer sus plantillas, que actualmente presentan una edad media de 54 años, e incorporar los nuevos perfiles profesionales que actualmente demanda el sector. Para ello, los planes incluyen un programa anual de bajas voluntarias para aquellos trabajadores de más edad y antigüedad en las empresas, vacantes que se cubren con los profesionales que incorporan mediante las ofertas de empleo.

Se atiende por medio de este procedimiento a las necesidades de personal por parte de Adif en áreas estratégicas, como la gestión del tráfico ferroviario y el mantenimiento y conservación de las instalaciones de seguridad, al tiempo que se contribuye a facilitar la incorporación a la vida civil profesional del personal de tropa y marinería.

Más maquinistas para Metro Madrid

Once nuevos maquinistas se incorporarán el próximo 5 de octubre a Metro Madrid. Ese día empezarán a prestar servicio los últimos profesionales que en la actualidad completan su proceso de formación a este proceso de selección, tras la incorporación de 89 maquinistas a lo largo del mes de agosto. La admisión de estos trabajadores se ha realizado de manera progresiva a lo largo del verano. El día 9 de agosto comenzaron a trabajar un total de 44; a estos se sumaron otros 45, el día 21. En total, 14 mujeres y 86 hombres refuerzan la plantilla.

Esta nueva contratación se une a la de 360 maquinistas que comenzaron a prestar servicio en Metro en 2016, la de 350 jefes de sector para la atención del cliente en estaciones y la de 200 trabajadores de mantenimiento, entre otros. Además de la incorporación de 100 nuevos maquinistas, la Comunidad ya ha comenzado los trámites para la compra de 60 nuevos trenes, de los cuales 32 irán destinados a la sustitución de modelos que es necesario renovar y 28 nuevos trenes que atenderán las necesidades de incremento de demanda.

Para acceder al puesto de maquinista, Metro de Madrid realizó una preselección de candidatos por el Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid y continuó con una prueba de aptitudes, que constaba de dos partes: competencias y personalidad. Después, los candidatos se sometieron a un reconocimiento médico y, a continuación, se dio comienzo a la formación específica del puesto a desempeñar.

Este curso se compone de una parte teórica y otra práctica. La parte teórica se ocupa de los conocimientos específicos relativos al puesto de maquinista, además de otras materias como la normativa en relación a la circulación, conocimientos sobre material móvil, resolución de incidencias, riesgos laborales, atención al cliente o conducción en vías de pruebas. El proceso de formación finaliza con las prácticas en la propia línea.

La red de Metro está formada por algo más de 1.600 maquinistas pero, según estimaciones sindicales, tendrían que ser unos 300 más -hay personal suficiente en las bolsas de empleo- para poder ofrecer el servicio en plenas condiciones. Era la cifra que alcanzaban hace tres años. También afean que Metro publicite ahora anuncios en los que se dice que hay ‘460 conductores nuevos’.

Metro se halla inmerso en el desarrollo del Plan de Accesibilidad e Inclusión 2016-2020, que cuenta con un presupuesto de 145,7 millones de euros, y que ha elevado ya a un total de 529 el número de ascensores en estaciones a disposición de los 2,3 millones de usuarios de la red. La Comunidad de Madrid continúa desarrollando el Plan de Modernización de estaciones de la red de Metro para renovar 33 de las estaciones más antiguas de la red, gracias a una inversión de 89 millones de euros. Actualmente se está trabajando en las estaciones de Plaza Elíptica, Príncipe de Vergara, Bilbao, Tribunal y Gran Vía. Además, en las últimas semanas se han adjudicado las obras para las estaciones de Arturo Soria, Alfonso XIII, Esperanza y Prosperidad.

Segundo paro en Renfe en agosto

El sindicato CGT ha convocado para el próximo miércoles 14 de agosto la segunda jornada de huelga de este verano, coincidiendo con el inicio del puente de agosto del día 15, festividad en la mayoría de comunidades de España y una de las jornadas en las que se espera mayor movilidad en las vacaciones de verano de los españoles. Se trata del segundo de los cuatro días de paro parciales a los que CGT llama a los trabajadores de Renfe, tras el realizado el pasado 31 de julio, y supondrá una parada de cuatro horas, entre las 12.00 y las 16.00 horas y entre las 20.00 y las 24.00 horas. Los dos próximas jornadas de paros están previstas para el 31 de agosto y el 1 de septiembre.

El Ministerio de Fomento dictó los servicios mínimos para los cuatro días de paros programados por el sindicato, minoritario en el comité de empresa de Renfe. En el caso del servicio de Cercanías que Renfe presta en una docena de ciudades, entre ellas Madrid y Barcelona, los servicios mínimos cubren la mitad del servicio, el 50%, porcentaje que se eleva hasta el 75% en el caso de coincidir con franjas de ‘hora punta’.

Respecto a los trenes de Mercancías, tienen la circulación garantizada el 34% de los habituales, así como el 78% de los AVE y Larga Distancia y el 65% de los trenes de Media Distancia.En su resolución, el Ministerio de Fomento atribuye los porcentajes de servicios esenciales al hecho de que los paros se convocan en un día de “excepcional movimiento de viajeros”. “Coinciden la movilidad propia de días laborales con la operación salida y retorno vacacional, y con el inicio del puente del 15 de agosto, afectando, por tanto, a todos los tipos de trenes”, argumenta Fomento.

“De no determinarse servicios mínimos, el ejercicio del derecho a la huelga originaría un daño superior e innecesario para los ciudadanos”, concluye el Ministerio, que alerta del colapso de las carreteras de acceso a las grandes capitales en caso de restringir el servicio de Cercanías o el perjuicio que se causaría al “excepcional” número de viajeros que ha reservado “con gran antelación” billetes para estas fechas. A pesar de ello, CGT estimó, de cara a los paros del 31 de julio, que los servicios mínimos decretados eran “desmedidos” y que generaban un “enorme desequilibrio entre el derecho fundamental de huelga y el derecho a la movilidad”.

Con su convocatoria de huelga, que sucede a la que CC OO llevó a cabo en la operadora el pasado 15 de julio, el sindicato reclama un aumento de la plantilla de Renfe. Además, denuncia la “imposibilidad” de cumplir el “espíritu” de la reducción de la jornada laboral semanal a 37,5 horas ante la decisión de la empresa de aplicarla diariamente, con una disminución de 17 minutos del tiempo de trabajo, en vez de forma acumulada, sumando días libres.