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Metro Madrid ya retiró amianto en 2009

Metro de Madrid desplegó en el año 2009 contratos para retirar placas de fibrocemento con amianto en las bóvedas de dos estaciones de su red, en Herrera Oria (L9) y en Oporto (L6), actuaciones que fueron llevadas a cabo por una empresa especializada en la manipulación de este material potencialmente cancerígeno y se acometieron con “todas las garantías de seguridad”.

Metro de Madrid elaboró la propuesta de contratación para el desmontaje de placas con fibrocemento en la estación de Herrera Oria tras registrarse en abril de 2009 un desprendimiento en el falso techo de esa parada. En la parte descriptiva de ese documento, se especifica que las impermebilizaciones en ese falso techo son de amianto, “lo que obliga a su tratamiento” por parte de personal y empresas especializadas. En noviembre de ese año, la empresa también diseñó un contrato para la remodelación de la bóveda y los andenes de la estación de Oporto y en el detalle por secciones a acometer en la obra figura el desmontaje de placas de fibrocemento, que también deberá acometerse por parte de una empresa especializada.

Desde la sección de CC.OO. en Metro de Madrid han indicado que estos contratos de retirada de amianto “son una constatación más” que refuerza su convencimiento de que Metro de Madrid no informó a los trabajadores de la presencia de amianto (y los consiguientes riesgos para la salud de éstos) en instalaciones y se suma al polémico informe de 2003 que apuntaba a la presencia de asbesto en diversos enclaves de la red. También rememoran que la comisión de investigación de la Asamblea decretó que Metro fue “negligente” y ocultó la presencia de amianto en las instalaciones pese a conocerla desde hace casi tres décadas.

El diario ‘El País’ adelanta que esta documentación fue remitida al Comité de Empresa hace unos días de forma anónima. El consejero delegado del suburbano en esa época era Ignacio González Velayos, quien en la Asamblea de Madrid aseguró que “jamás” recibió ningún informe sobre la presencia de amianto en Metro y que alguien no informó adecuadamente a la cadena de mando de esa situación.

Desde el suburbano han indicado que en 2003, tras la entrada en vigor de la normativa sobre amianto, la empresa realizó un mapa de la presencia de asbesto tanto en la red como en los trenes. Una vez realizado este mapa, por un lado, Metro “encapsuló” todas las piezas de los trenes que pudieran contener amianto y, por otro, se “aseguró” de que el amianto detectado en su red estuviera “en buen estado y que no había peligro de exposición ni para los viajeros ni para los trabajadores”.

Además, exponen que si cuando ha habido que realizar algún trabajo o remodelación de estaciones se tenía que actuar en zonas con este material, Metro ha contratado a una empresa especialista en la gestión de amianto (empresa RERA) para que lo retirara de las instalaciones. Los trabajos se realizan “siempre por empresas especializadas y Metro siempre sigue sus protocolos de actuación”, agregan desde el suburbano.

En este contexto, en 2009 Metro suscribió dos contratos con empresas especializadas en la gestión de amianto para que retiraran este material de las bóvedas de las estaciones de Herrera Oria y Oporto. “Esos contratos se ejecutaron y el amianto de esas zonas se retiró con todas las garantías de seguridad“, han especificado desde la compañía En la actualidad, las estaciones de Herrera Oria y Oporto también están incluidas en el Plan de Desamiantado hasta 2025, pactado con la mayoría de los sindicatos, ya que todavía hay restos de amianto en cuartos técnicos de estas dos estaciones.

Los contratos suscritos en 2009 contemplaban el desamiantado de las bóvedas de los andenes y no de toda la estación. Un total de cuatro trabajadores de Metro de Madrid han obtenido el reconocimiento de enfermedad profesional por exposición amianto, de los cuales dos (empleados de mantenimiento) han fallecido por asbestosis (cáncer derivado de la exposición a fibras de amianto). A su vez, la juez de Instrucción número 23 de Madrid, María Isabel Garaizaba, ha citado a declarar como investigados a siete personas que fueron responsables de salud laboral de Metro de Madrid en el marco de la causa en la que se investiga la muerte de dos empleados tras exponerse al amianto a instancias de una denuncia de la Fiscalía de Madrid.

Una vez conocida la condición formal de imputados, Metro de Madrid avanzó que suspendía de sus funciones en la empresa a los responsables de Prevención y Salud Laboral de Metro de Madrid investigados en el caso del amianto en el suburbano que aún trabajan en ese departamento. Se trata de tres integrantes de la compañía, dado que los otros cuatro ya no desempeñaban estas labores.

Metro Madrid mantiene 40 trenes inmovilizados

Metro Madrid mantiene unos 40 trenes inmovilizados por labores de desamiantado, proceso por el que se ha logrado retirar el 100% de este material tóxico de algunos convoyes, según informa la compañía, que destaca que se ha detectado amianto en veinticuatro componentes de los trenes más antiguos de la red. Hasta ahora se han invertido 27,4 millones de los 140 millones de euros previstos hasta el año 2025 en el plan de retirada del amianto del suburbano madrileño que se puso en marcha en febrero de 2018.

A pesar de que la normativa vigente permite mantener los materiales con amianto instalados con anterioridad a 2002, Metro de Madrid está invirtiendo una gran cantidad de recursos para eliminar este material de sus instalaciones. Las labores de desamiantado ya se han llevado a cabo en las estaciones de Canillejas, Suanzes, Torre Arias, Pavones, Príncipe de Vergara, Gran Vía, Portazgo, Pirámides, Campamento, Las Musas, Argüelles, Ventura Rodríguez, Avenida de la Paz, Vinateros, Estrella, Moncloa, Alvarado, Buenos Aires, Sol, Esperanza y García Noblejas, además de retirar restos del material de otras tantas estaciones.

Por el momento, y a la espera de retirar todos los materiales identificados, Metro Madrid establece un plan de inspecciones de seguridad, así como mediciones de control para garantizar que las instalaciones existentes se encuentran en buen estado. Hasta la fecha, se han realizado ya más de 575 mediciones ambientales y personales, en las que se ha podido constatar que no existe riesgo de exposición a fibras de amianto, subraya la compañía.

La compañía hace controles médicos específicos a sus trabajadores para detectar problemas de salud derivados de esta circunstancia. Se han realizado un total de 1.184 chequeos médicos a 914 trabajadores, sin encontrarse hallazgos patológicos compatibles con la exposición al amianto. En la actualidad, son cuatro los casos de trabajadores de Metro de Madrid con una enfermedad profesional por exposición a fibras procedentes del amianto. Dos trabajadores, por otra parte, han fallecido, y uno más del colectivo de maquinistas que ha sido reconocido por la Seguridad Social por estar jubilado y no tener ningún vínculo con Metro de Madrid.

Los dos trabajadores fallecidos, con patologías de carácter maligno, comenzaron su andadura laboral en los años setenta y ochenta y desempeñaron su trabajo en el ámbito del mantenimiento del material móvil.

El amianto, en los juzgados de Madrid

El Juzgado de lo Social número 10 de Madrid celebra este lunes un juicio para abordar la solicitud de indemnización de casi 400.000 euros cursada contra Metro por parte de los familiares del primer trabajador con enfermedad profesional reconocida por exposición al amianto, ya fallecido. Se trata de Julián M., empleado de mantenimiento del suburbano que murió por asbestosis en octubre del año pasado y cuyo caso derivó en una propuesta de sanción por parte de Inspección de Trabajo de 191.000 euros contra Metro por entender que la compañía no había tomado suficientes medidas contra el amianto. Otro compañero suyo con enfermedad profesional reconocida también murió el año pasado.

Durante el desarrollo de la vista, la Asociación de Víctimas del Amianto de Madrid prepara una concentración de apoyo a la familia del trabajador fallecido. Los sindicatos en Metro convocan también un paro parcial de cuatro horas por turno en apoyo a los allegados del trabajador de mantenimiento. Además, se realizará una concentración desde las 11 a las 15 horas en los juzgados de lo Social de la Plaza de los Cubos, ubicados en la calle Princesa.

La vista oral será en sesión única. El trabajador, tras conocer que desarrolló cáncer por exposición al amianto, registró una denuncia contra la compañía que han continuado su viuda y su hija. “La exposición al amianto no tiene ninguna duda”, detalla el abogado de las víctimas para explicar que su demanda se basa el baremo que se utiliza en los accidentes de tráfico y que, en este caso, aprecian “negligencia muy grave” por parte del suburbano madrileño, dado que Metro va a juicio este lunes por la petición de indemnización de la familia de un trabajador fallecido por amianto. Este material potencialmente cancerígeno estaba prohibido desde el año 2001 y que no se retiró de las unidades de la L6, con el consiguiente riesgo para la salud.

La viuda del trabajador espera que con la celebración de este juicio se “haga justicia” con su marido y su familia mediante la condena a la compañía para que les indemnice. Tras asistir a una de las sesiones de la comisión de investigación sobre la presencia del amianto en Metro, relató a los medios que su marido había sufrido un “infierno” por su enfermedad. Confía en que los tribunales hagan la “justicia que no ha hecho Metro” dado que no se ha producido ninguna dimisión ni cese en la compañía tras la muerte de su esposo y de otro compañero suyo. En total, se han confirmado cuatro casos de empleados con enfermedad profesional reconocida por exposición a asbesto.

También cargó contra la Comunidad de Madrid, en concreto contra la Dirección Provincial de Trabajo, al entender que mantiene “paralizada” la ejecución de las cuatro actas de infracción abiertas por Inspección amparándose en que hay un proceso judicial en curso, cuando en realidad hay unas diligencias de investigación de la Fiscalía.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, defendió el pasado viernes que el Gobierno regional ha hecho “los deberes” con el amianto en Metro de Madrid, trabajando con los sindicatos así como con las personas que trabajan en el suburbano. Ese mismo día la consejera de Transportes, Rosalía Gonzalo, dijo que espera que se pueda crear un fondo de indemnización para las familias afectadas y está convencida de que ese ofrecimiento “sincero y claro” va a dar vía libre a que se puede cerrar un “acuerdo que sea histórico” para Metro.

Amianto en piezas del metro en Madrid

Metro de Madrid ha detectado otra pieza con amianto en trenes, una junta de compresores auxiliares presente en varios modelos de unidades móviles. La compañía ha comunicado el hallazgo a los trabajadores por medio de una circular fechada el 22 de marzo, y que amplía la emitida el pasado 15 de febrero, donde ya se detalló la presencia de asbesto en otras juntas similares.

El área de Mantenimiento del suburbano había detectado juntas con amianto en modelos 2000, 5000, 7000 y 8000. El documento detalla que la junta se encuentra “confinada” y “protegida” entre elementos del compresor, y presenta un buen estado de conservación, sin deterioro.

La presencia de este elemento con amianto no modifica ninguna instrucción anterior sobre la suspensión de las labores de mantenimiento, pues la pieza no puede ser manipulada y en todo caso será retirada por una empresa especializada. En febrero, Metro de Madrid informó del hallazgo de dos piezas concretas con amianto en algunas unidades de la serie 7000 y 8000, concretamente en una junta que se encuentra dentro de un compresor neumático y auxiliar y en otra situado en la bomba de accionamiento de pantrógrafo dentro del armario neumático de la cabina de conductor.

Esto se debía a que el compresor y la bomba de estos trenes proceden de trenes modelo 2000, trenes más antiguos y en los que ya se había registrado elementos con asbesto. Por tanto, no era “de origen” dado que procede de piezas que se han utilizado para los trenes más viejos que ya contenía este material y que son “compatibles e intercambiables” para estas unidades.

La presencia era “residual” y no se paralizaba por tanto la circulación de estos trenes, dado que no existe riesgo de exposición para trabajadores y usuarios. Este fenómeno (utilizar piezas compatibles de modelos antiguos) se conoce coloquialmente entre los servicios de mantenimiento de Metro como ‘canibalismo’.

5 trabajadores de TMB afectados por amianto

Las revisiones médicas a trabajadores del Metro de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) han detectado afectaciones por el contacto con amianto en cinco trabajadores, que tienen placas pleurales, que son engrosamientos locales de la pleura sin repercusión sobre la función respiratoria y que no incrementan el riesgo de cáncer.

TMB inició en noviembre una campaña de exámenes médicos específicos a personal de Metro en contacto con materiales con contenido de amianto. Varias de revisiones tenían indicios de afectación pulmonar, ha explicado ‘Nació Digital’. De esta manera, la compañía derivó a cinco trabajadores a especialistas del Servicio de Neumología del hospital Vall d’Hebron para que los valoraran. Allí detectaron que tenían placas pleurales, que son la manifestación más común de la exposición al amianto -entre el 3% y el 14% de trabajadores expuestos las pueden tener-, aunque también pueden producirse por otras causas.

Según fuentes sindicales, son empleados que llevan bastantes años en la compañía y que ahora se verán obligados a hacer revisiones médicas cada año, ya sea intermediando un TAC o una radiografía, a pesar de que estas últimas avisan que no son tan “eficaces”. La empresa especifica que “ahora no se tiene la misma información que hace 20 años” y a medida que se han ido conociendo casos “se han ido adoptando plenos de prevención y medidas de protección de manera compartida”. Las revisiones y estudios se realizan mediante una tomografía axial computarizada de alta resolución (TACAR), una técnica de diagnóstico por la imagen más sensible que la radiografía de tórax, que permite diagnosticar lesiones torácicas de forma precoz.

Hasta el momento unos 600 los trabajadores se han sometido a este examen médico voluntario -en ninguno se han encontrado patologías graves-, y se estima que pueden hacer este examen unos 800 trabajadores, si no se amplían los colectivos, ha detallado TMB. Desde que se detectara la presencia en varios vagones del metro de la línea 1 y la línea 5 del metro, TMB ha mantenido que la presencia de restos de amianto en la pintura de los convoyes no podía afectar a nadie e incluso se han negado a retirarlos de la circulación.

De momento cerca de un centenar de coches revisados por TMB tienen asbesto. Este se detectó, principalmente, en la pintura bituminosa anti ruido que reviste las cajas metálicas del tren y en el bajo bastidor, la parte de abajo del vagón de metro. Los coches afectados pertenecen a las series 2000, 3000 y 4000, los cuales empezaron a funcionar en las décadas de los 80 y 90.

Los empleados del metro insisten en que se tomen algunas medidas respecto al asbesto presente en el subterráneo que aún no se han aplicado. Un ejemplo de ello es la solicitud que hicieron “desde septiembre” respecto al lavado de la ropa que usan en el trabajo: “se pidió que fuera una empresa la que se encargara para que no la lleváramos a casa a limpiar”. Esto debido a que el segundo círculo de personas afectadas por el mineral es el círculo familiar, concretamente los encargados de lavar la ropa en casa.

Madrid tiene 40 trenes parados por amianto

Un total de 40 trenes del Metro de Madrid permanecen desde hace semanas inmovilizados en las cocheras y previsiblemente así seguirán por un espacio temporal indeterminado. La razón que los mantiene con el freno echado es la presencia de amianto en la pintura que los recubre, una sustancia «bituminosa» que resulta «difícil» de quitar. Metro descubrió en 2013 la presencia de este material en los trenes, pero no emprendió acciones hasta 2017. Cuatro empleados han sido diagnosticados con una enfermedad relacionada con el amianto. Dos ya han muerto.

«No hay ningún riesgo ni para los trabajadores ni para los viajeros, pero por prudencia los hemos parado por si se produce alguna avería y hay que manipularlos, a diferencia de Barcelona, que los tiene circulando. Lo que se está haciendo es lo correcto», justificaba este este viernes Borja Carabante, el consejero delegado de la compañía pública de transportes en su comparecencia en la comisión de la Asamblea creada para investigar la gestión que se ha hecho en el suburbano sobre un mineral cuyo uso está prohibido en España desde 2001.

Carabante quiso trasladar un mensaje de «máxima tranquilidad» porque, tal y como aseguró, los 996 reconocimientos médicos que se han hecho entre las alrededor de 7.000 personas que componen la plantilla han sido negativos. Tampoco se ha detectado la existencia de fibras de esta sustancia altamente cancerígena por inhalación prolongada en ninguna de las 203 pruebas realizadas en diferentes espacios de la red. Además, se han realizado 290 análisis de elementos de los trenes, se ha detectado en 24 y se ha iniciado el proceso de eliminación por parte de empresas acreditadas para hacerlo salvo en el citado caso de la pintura por la dificultad que entraña. «Vamos a ser la primera empresa de España libre de amianto. No vamos a escatimar ni esfuerzos ni recursos», aseguraba el consejero delegado.

Sus argumentos no convencen ni al PSOE ni a Podemos que, a través de sus diputados Daniel Viondi y Alberto Oliver, volvieron a exigir este viernes el cese de Carabante por su gestión durante la última sesión de la comisión de investigación de la Asamblea, cuyas conclusiones se redactarán en las próximas semanas. Ciudadanos, por su parte, reclamó, entre otras cosas, «un estudio de condiciones en el puesto de trabajo con mediciones que se hagan con ventanilla bajada», tal y como manifestó Juan Rubio.

Con la salud no se negocia”, gritaban los trabajadores apostados ante la Asamblea. No solo enfermar preocupa a los trabajadores, sino también la reacción de la empresa. Hasta ahora, la Inspección de Trabajo ha cursado una treintena de requerimientos, así como cuatro actas de infracción, una de ellas remitida al Ministerio Público: “Esperamos que la Fiscalía reclame responsabilidades a la dirección de la empresa”, dice el sindicato,

Paro de 4 horas en Metro Madrid el día 14

El Comité de Empresa de Metro de Madrid ha convocado paros parciales de cuatro horas para el próximo 14 de diciembre, momento en el que tendrá lugar la última de las sesiones programadas de la comisión de investigación por la presencia del amianto en el suburbano de la Asamblea de Madrid. Para esa cita, según detalla el Comité de Empresa, se esperan varias comparecencias entre las que figuran la del consejero delegado de la empresa, Borja Carabante; la consejera de Transportes, Rosalía Gonzalo; el vicepresidente de la Comunidad (y antiguo titular de Transportes), Pedro Rollán y el responsable del área de Prevención de y Salud Laboral de Metro.

La mayoría del Comité de Empresa ha acordado la celebración de una concentración de 10 a 14 horas frente a la Asamblea de Madrid y unos paros de cuatro horas para los trabajadores de turno de mañana a la finalización de la jornada de protesta, para que los empleados de diferentes colectivos puedan acudir a esta protesta. “El objetivo de estos paros para toda la plantilla reside en dos motivos principales, aunque existen muchos más para realizar movilizaciones como la falta de plantilla en casi todos los colectivos: el impacto del amianto en la plantilla y garantizar la seguridad de los trabajadores de Metro de Madrid”, recoge el texto del Comité de Empresa de convocatoria de paros.

Metro Madrid sufrirá, además, varias jornadas con paros. El Sindicato de Maquinistas de Metro de Madrid ha acordado convocar paros parciales en diciembre, enero, febrero y marzo en protesta por la falta de maquinistas y trenes, la “mala gestión” de la compañía ante la presencia de amianto y las “continuas aglomeraciones” en el suburbano. Dichos paros arrancarán el próximo 10 de diciembre y durante su desarrollo se realizarán en varias líneas y franjas horarias.

La agenda de movilizaciones aprobado por el sindicato en asamblea recoge que habrá paros parciales el 10, 11, 12, 13 y 14 de diciembre de 5.30 a 9 horas en las líneas 6 y 10 A y los días 17, 18, 19, 20 y 21 de diciembre de 17 a 22.30 horas en las líneas 1, 2, 3 y 5. Para enero, el 19 de enero los paros se desarrollarán de 11 a 12 horas en las líneas 3, 5, 7A, 9A y los días 11 y 26 de enero de 16 a 17 horas en las líneas 2, 4, 6, 8, 10A y 12.

Las movilizaciones continuarán en febrero con paros el 9 y 23 de febrero de 11 a 12 horas en las líneas 3, 5, 7A, 9A y 11 y los días 2 y 16 de febrero de 16 a 17 horas en las líneas 2, 4, 6, 8, 10A y 12. Finalmente, en marzo se programan para el 9 y 23 de marzo de 11 a 12 horas en las líneas 3, 5, 7A, 9A y 11, y los días 2, 16 y 30 de marzo de 16 a 17 horas en las líneas 2, 4, 6, 8, 10A y 12.

Planchas de fibrocemento para tapar amianto

La compañía Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha encapsulado las planchas de fibrocemento que cubren los andenes de la estación de metro de Verneda para que no se desprendan microfibras de amianto antes de que se retiren definitivamente. TMB ha informado de que dentro del plan de descontaminación de amianto de la red del metro ha detectado ya en 93 coches pintura con un derivado del amianto, que no reviste peligro para la salud.

El encapsulado de las planchas de fibrocemento de la estación de metro de Verneda, en la línea 2, se ha llevado a cabo con un adhesivo como medida temporal de refuerzo para garantizar la imposibilidad de desprendimiento de fibras en el caso hipotético de una manipulación o ruptura de las planchas. TMB prevé retirar estas planchas en 2019 y hasta entonces hará inspecciones de la sujeción de la cubierta y las actuaciones de mantenimiento preventivo necesarias, ha asegurado la compañía.

La dirección de TMB ha comunicado a los miembros del Comité de Seguridad y Salud y del Comité de Empresa de Metro los últimos avances en la detección y tratamiento de materiales con contenido de amianto en los trenes en circulación en la red. En concreto, les ha informado de que ha finalizado la extracción de muestras de pintura bituminosa de los trenes de las series 3000 y 4000, los más antiguos de la flota, que circulan por las líneas 3 y 1 respectivamente.

Hasta ahora, han obtenido los resultados de 203 coches (de los 210 que integran las dos series), en 93 de los cuales se ha localizado un componente derivado del amianto, en una baja proporción, en estado no friable (que no desprende fibras) y bien conservado, por lo que no representa ningún peligro para las personas usuarias ni para los empleados de la operación. También ha terminado los análisis de la pintura antirruido de los trenes de la serie 2000, de la línea 3, con resultados negativos.

Con anterioridad, los fabricantes de las series 2100 y 500 ya habían confirmado documentalmente que la pintura con la que se revistieron no contiene amianto, mientras que los constructores de los trenes más modernos, series 5000, 6000 y 9000, han certificado que los fabricaron bajo la normativa que prohíbe la utilización, producción y comercialización de amianto.

En cuanto a los componentes eléctricos, en la revisión a que se están sometiendo los trenes de las series 2000, 3000 y 4000 han identificado piezas con algún contenido de amianto en las cajas de los convertidores eléctricos auxiliares, y en una placa aislante situada en el interior de los armarios de interruptores térmicos. Esta última pieza está presente también en los trenes de la serie 2100, que forman parte del material móvil de la línea 4. En los trenes 4000 han identificado contenido de amianto en arandelas aislantes en los armarios de la central anunciadora de estaciones.

Según TMB, en todos los casos se trata de materiales que no desprenden fibras o están fuera del alcance de los usuarios y trabajadores, pero están señalizando que no se manipulen en las actuaciones de mantenimiento. TMB también ha hecho ya reconocimientos médicos específicos a 140 integrantes de la plantilla de Metro por su potencial exposición a las fibras de amianto, de los más de 600 previstos.

TMB pide a Madrid asesoría sobre el amianto

Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), la compañía que gestiona el suburbano de la Ciudad Condal, ha pedido a Metro de Madrid una oferta de contrato para la asesoría procedimental y documental sobre la gestión del amianto. Después de varias reuniones entre representantes de ambas empresas, y tras conocer de primera mano la gestión que se está realizando en el metropolitano madrileño, la dirección de TMB ha decidido contar con la colaboración de Metro de Madrid para la gestión y elaboración de planes de retirada del amianto.

Según han apuntado fuentes de la compañía, la propuesta de contrato que realizará TMB se materializará en los próximos días e incluirá asesoramiento en los procesos y documentación para la detección de este material en trenes e instalaciones ferroviarias, así como los distintos procesos de retirada del mismo.

Desde el suburbano recalcan que el TMB ha decidido contar con la colaboración de Metro tras la puesta en marcha por parte del metropolitano madrileño del Plan de Desamiantado, que implica “la eliminación de cualquier resto de material en los dos modelos de trenes que se ha detectado así como en las instalaciones donde existe este material, las más antiguas de la red madrileña”. El plan de Metro incluye una inversión total de 140 millones de euros hasta el año 2025, fecha en la que la red estará libre de amianto.

De momento, a través de este plan, ya se ha retirado amianto en estaciones como la de Suanzes, Canillejas, Torre Arias, el depósito de Cuatro Caminos, o el depósito de Ventas, entre otros, además de Gran Vía, Príncipe de Vergara y Pavones. En los trenes, ya se ha eliminado amianto en los cofres del modelo 5000 4ª, en las placas de resistencias de esos coches, en las placas de resistencias de los coches 5000 2ª o en la junta neumática 5000, entre otras acciones.

Metro realiza mediciones ambientales tanto en trenes como en estaciones para descartar la presencia de fibras de amianto en la red, cuya inhalación sería peligrosa. Todos los resultados han dado negativo. En concreto, ya se han realizado 85 muestras ambientales en trenes y así como en todas las estaciones cuya bóveda de andén es de fibrocemento (en concreto, 36 de las 301 existentes). “Estos resultados certifican que no hay riesgo alguno y que la seguridad tanto para trabajadores como para viajeros está totalmente garantizada”, enfatiza Metro de Madrid.

Paralelamente, ya se han realizado casi 900 reconocimientos médicos específicos a trabajadores de Metro, y antes de que acabe el año se habrán realizado los reconocimientos a los 1.000 trabajadores de la plantilla que están siendo objeto de la vigilancia específica de la salud. Todos ellos han dado negativo. Estos reconocimientos serán anuales, es decir, en 2019 se repetirán y continuarán haciéndose a lo largo del tiempo.

Metro de Madrid y TMB mantienen contactos “habitualmente” para intercambiar información sobre distintos aspectos de la operación y la gestión ferroviaria. Tras conocer los datos de la gestión realizada por Metro para la eliminación de este material de la red, TMB ha pedido esta colaboración cuyos términos específicos se concretarán en los próximos días.

Inquietud en el Metro Barcelona

Los trabajadores del Metro de Barcelona exigen a la empresa la “retirada de los trenes en los que se haya detectado MCA (material con amianto) y la no manipulación del resto”, como reclaman en una carta dirigida a Esther Chamorro, responsable de Relaciones Laborales de Ferrocarril Metropolitá de Barcelona SA. El hallazgo de pintura bituminosa seca a base de amianto en dos coches del metro barcelonés extiende la inquietud entre la plantilla, según fuentes sindicales. Barcelona ha retirado dos coches, mientras en Madrid, solo por los hallazgos del mineral cancerígeno en la pintura de los trenes, ya lleva 124 vehículos apartados de la circulación.

La carta, emitida este jueves por el Comité de Empresa y firmada en L’Hospitalet por José Manuel Moreno, delegado de Prevención de CCOO, exige que se aproveche lo ya investigado en las apariciones precedentes de amianto en el Metro madrileño y, por lo tanto, que “prioricen las revisiones en Barcelona con los elementos con MCA detectados en Madrid, y se realice una revisión profunda”. Los trabajadores piden en su misiva una serie de medidas urgentes de prevención que hasta ahora no se están realizando. Entre ellas, que se limpien y aspiren los fosos de los talleres de mantenimiento de los trenes, que paren los trabajos en esas zonas mientras no se limpien, que “al personal que está en contacto con MCA se le lave la ropa en el centro de trabajo” y, además, un examen médico a toda la plantilla.

Esther Chamorro dirigió una nota al comité de empresa el pasado 16 de octubre afirmando que, si bien se detectó ese día “entre el cinco y diez por ciento” de crisolito de amianto en la pintura bituminosa de un tren de la serie 4000, la muestra hallada es “no friable”. En estado friable están aquellas sustancias líquidas (como la pintura) que, una vez se secan y degradan, se fraccionan o convierten en polvo. El amianto ataca a los pulmones por la inhalación de sus microfibras.

Metro de Barcelona está realizando mediciones de la presencia de amianto en sus trenes desde julio pasado, concretamente en sus convoyes de las series 2000, 3000 y 4000, vehículos de la marca CAF algunos de los cuales también han dado positivos de mineral tóxico en el Metro de Madrid. Y recordó a sus trabajadores el 16 de octubre que “en todas las mediciones ambientales realizadas en los talleres de Metro, trenes y el resto de la red (…) no se ha detectado presencia de amianto que suponga un riesgo para la seguridad y salud de las personas”.

En la carta de este jueves, los trabajadores exigen que se forme a todo el personal en los peligros del amianto y su adecuado tratamiento, enseñanzas que hasta ahora no se han impartido. Además reclaman que “se amplíe el número de muestreos” para “evitar falsos negativos”, que se tomen muestras en las zonas de los trenes “donde haya mayor manipulación y puedan estar más deterioradas” y que a los delegados sindicales de prevención se les avise con tiempo suficiente “con el fin de estar presentes en las revisiones y toma de muestras”.