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Inquietud en el Metro Barcelona

Los trabajadores del Metro de Barcelona exigen a la empresa la “retirada de los trenes en los que se haya detectado MCA (material con amianto) y la no manipulación del resto”, como reclaman en una carta dirigida a Esther Chamorro, responsable de Relaciones Laborales de Ferrocarril Metropolitá de Barcelona SA. El hallazgo de pintura bituminosa seca a base de amianto en dos coches del metro barcelonés extiende la inquietud entre la plantilla, según fuentes sindicales. Barcelona ha retirado dos coches, mientras en Madrid, solo por los hallazgos del mineral cancerígeno en la pintura de los trenes, ya lleva 124 vehículos apartados de la circulación.

La carta, emitida este jueves por el Comité de Empresa y firmada en L’Hospitalet por José Manuel Moreno, delegado de Prevención de CCOO, exige que se aproveche lo ya investigado en las apariciones precedentes de amianto en el Metro madrileño y, por lo tanto, que “prioricen las revisiones en Barcelona con los elementos con MCA detectados en Madrid, y se realice una revisión profunda”. Los trabajadores piden en su misiva una serie de medidas urgentes de prevención que hasta ahora no se están realizando. Entre ellas, que se limpien y aspiren los fosos de los talleres de mantenimiento de los trenes, que paren los trabajos en esas zonas mientras no se limpien, que “al personal que está en contacto con MCA se le lave la ropa en el centro de trabajo” y, además, un examen médico a toda la plantilla.

Esther Chamorro dirigió una nota al comité de empresa el pasado 16 de octubre afirmando que, si bien se detectó ese día “entre el cinco y diez por ciento” de crisolito de amianto en la pintura bituminosa de un tren de la serie 4000, la muestra hallada es “no friable”. En estado friable están aquellas sustancias líquidas (como la pintura) que, una vez se secan y degradan, se fraccionan o convierten en polvo. El amianto ataca a los pulmones por la inhalación de sus microfibras.

Metro de Barcelona está realizando mediciones de la presencia de amianto en sus trenes desde julio pasado, concretamente en sus convoyes de las series 2000, 3000 y 4000, vehículos de la marca CAF algunos de los cuales también han dado positivos de mineral tóxico en el Metro de Madrid. Y recordó a sus trabajadores el 16 de octubre que “en todas las mediciones ambientales realizadas en los talleres de Metro, trenes y el resto de la red (…) no se ha detectado presencia de amianto que suponga un riesgo para la seguridad y salud de las personas”.

En la carta de este jueves, los trabajadores exigen que se forme a todo el personal en los peligros del amianto y su adecuado tratamiento, enseñanzas que hasta ahora no se han impartido. Además reclaman que “se amplíe el número de muestreos” para “evitar falsos negativos”, que se tomen muestras en las zonas de los trenes “donde haya mayor manipulación y puedan estar más deterioradas” y que a los delegados sindicales de prevención se les avise con tiempo suficiente “con el fin de estar presentes en las revisiones y toma de muestras”.

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Argentina se deshace de los 5000 de Madrid

El presidente de la empresa Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) asegura que llevarán a la chatarra los coches comprados a Metro de Madrid en 2011 y en los que se ha detectado la presencia de amianto. Así lo transmitía este martes la publicación de la capital argentina ‘Nueva Ciudad’. De acuerdo con este medio, el presidente de la empresa estatal dice que «hemos contratado a una empresa autorizada para que hagan la disposición final de los componentes con amianto. A los coches se los mandará a la chatarrería».

Los trenes fueron vendidos por Metro de Madrid a los responsables del suburbano de Buenos Aires en 2011. Pero este año, al descubrirse en la capital española la existencia de amianto en componentes de varios trenes, también se realizaron inspecciones en Argentina para comprobar el estado de los convoyes que llegaron de España. La empresa bonaerense, tras abrir una comisión para estudiar el asunto -en respuesta a las protestas de los representantes de los trabajadores de la compañía- ha acabado reconociendo la presencia de asbesto en la Línea B del Metro bonaerense.

«Ante la primera noticia de que los coches de CAF 5000 tenían materiales con asbesto, preventivamente los retiramos de circulación», dijo el presidente de la compañía, Eduardo de Montmollín, en una entrevista con el portal enelSubte. Y agregó: «Hemos contratado, con intervención de la Agencia de Protección Ambiental, a una empresa autorizada para que hagan la disposición final de los componentes con amianto. A los coches se los chatarreará».

El entonces alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, acudió en persona a Madrid para inspeccionar los convoyes antes de formalizar la compra. Dos meses más tarde Sbase anunciaba la compra de 36 coches a la española Constructora y Auxiliares de Ferrocarriles (CAF). El contrato se firmó por 4,2 millones de euros y los coches viajaron en barco desde el puerto de Bilbao. “Llegaron en pésimo estado”, según la Prensa de la época. En el taller, los mecánicos argentinos debieron ‘canibalizar’ vagones para quitar piezas y usar como repuesto de otras averiadas.

El diario Crónica informaba en 2013 daba cuenta de algunos de los problemas detectados en el material español: “Motores y baterías quemadas, compresores rotos, cambios electromecánicos que no figuraban en los planos, ancho insuficiente de los vagones”. Dos años después de la compra, sólo se había puesto en funcionamiento un tren de las seis formaciones adquiridas.

Hace unos meses la Pensa argentina aseguraba que, “de confirmarse el hallazgo de asbesto en los CAF 5000 –sacados de circulación de forma preventiva- iniciará acciones legales contra Metro de Madrid por vender coches con este material, prohibido en ambos países al momento de la transacción”. Los medios de comunicación locales hablan de la posible crisis de transporte porteño si se encontrara amianto en los modelos CAF 6000, que Metro Madrid vendió a Subterráneos de Buenos Aires. En la línea B circulan diez trenes de este modelo (60 coches), mientras que otros 24 permanecen fuera de servicio y sin fecha cierta de incorporación.

Detectan más trenes con amianto en Madrid

Metro de Madrid ha anunciado la paralización y la suspensión temporal del mantenimiento de 13 unidades que prestan servicio en la línea 1 tras detectar material con amianto en la pintura aplicada para aislar y recubrir el interior de los paneles de chapa en cabina y coches, así como en las planchas metálicas bajo bastidor. Se trata de unidades del modelo 2000 A de la tercera y cuarta remesa del fabricante Macosa, señala Metro de Madrid en una circular interna.

“Este recubrimiento de pintura bituminosa en su estado original es no friable si bien en su estado degradado se puede convertir en friable, por lo que los trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo pueden verse afectados por la presencia de material con amianto detectado”, añade la circular. Metro de Madrid sostiene que la presencia de amianto en algunas piezas de algunos trenes no supone “ningún riesgo ni para los viajeros ni para los trabajadores”.

No obstante, conforme a la normativa actual, se han suspendido temporalmente todos los trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo sobre las 13 unidades, y cualquier actividad a realizar sobre las unidades “cautelarmente paralizadas, incluidas las maniobras y movimientos, deberán ser autorizadas por responsables de Mantenimiento”.

En octubre de 1986, la compañía del metropolitano recibía la primera de las 50 unidades M-R que constituían la tercera remesa de la seie 2000, cuya última unidad sería entregada en agosto del año siguiente y que están numeradas del 2101 al 2200, con la misma asignación de números pares e impares. La cuarta remesa está constituida por 39 unidades M-R, un pedido inicial de 28 y dos ampliaciones sucesivas de siete y cuatro unidades más, numeradas del 2301 al 2378 con la misma distribución de motores y remolques y fueron entregadas entre diciembre de 1987 y agosto de 1989. Todos los equipos eléctricos fueron fabricados por AEG y Conelec, salvo los de las cuatro últimas unidades cuya responsabilidad corrió a cargo de AEG y ABB.

Metro de Madrid tiene en marcha un plan para la eliminación del amianto en el que va a invertir 140 millones de euros hasta el año 2025, que también incluye actuaciones de desamiantado en quince estaciones y otras instalaciones -algunas de ellas todavía en ejecución-. El suburbano madrileño ha acelerado el plan de eliminación del amianto de la red, con la retirada de distintas piezas de trenes (de los modelos 2000 y 5000, los más antiguos de la red) que contienen este mineral, de manera que a finales de 2019 todo el material móvil del metro madrileño esté libre de amianto.

Hasta la fecha el suburbano ha retirado unos 43 trenes por presencia de amianto desde 2017, según asegura el gerente de Explotación Ferroviaria, Carlos Cuadrado, aunque desconoce si alguno ha vuelto a operar tras el proceso de desamiantado. Cuadrado reconoce que sabía de la existencia de un informe de 2003 sobre la posibilidad de que hubiera amianto en el metro. Sin embargo, el gerente dice que “nunca” ninguno de sus superiores -Ignacio González Velayos, Juan Bravo o Borja Carabante- ni ninguno de sus “inferiores” le habló de la presencia de amianto en Metro “como un problema que hubiera que gestionar”.Aactualmente hay 310 trenes disponibles para cumplir las tablas de la red de Metro, aunque “según las circunstancias” puede haber paralizaciones vinculadas a razones que no tengan que ver con el amianto, como averías, informa el diario.es.

Hasta el momento son cuatro los casos de trabajadores de la compañía con enfermedad profesional como consecuencia de su exposición a fibras procedentes del amianto, de los que dos han fallecido, el primero de ellos el pasado 24 de mayo y otro la semana pasada.

(Imagen Panhard. Wikimedia Commons)

Muere por abestosis un trabajador de Metro

El primer trabajador de Metro de Madrid con enfermedad profesional reconocida por exposición a fibras de amianto ha fallecido este jueves en el hospital de Móstoles a los 61 años, según informan fuentes sindicales. El fallecido fue oficial de mantenimiento de trenes durante varias décadas. De hecho, trabajó en la nave de motores de Pacífico, situados en la calle de Cavanilles, desde principios de los años 80 hasta prácticamente la actualidad.

Ahora se encontraba prejubilado por reconocimiento de la enfermedad profesional por asbestosis y había presentado una demanda para reclamar una indemnización a la compañía. En concreto, exigía a Metro una indemnización de casi 400.000 euros por daños y perjuicios causados. Para cuantificar la indemnización de la demanda se recurrió al baremo que se utiliza en el caso de los accidentes de tráfico, con las secuelas generadas por la enfermedad, la gravedad de la misma y el grado de incapacidad causada a raíz de la dolencia. Tras no alcanzarse acuerdo en el acto de conciliación, se procedió a registrar la demanda.

El fallecido ya había sufrido un cáncer de laringe, del que se recuperó, antes de padecer esta afectación al pulmón. Se trata del segundo trabajador afectado por su exposición al amianto que muere este año. El pasado 25 de mayo fallecía otro oficial de mantenimiento que se encontraba de baja laboral desde hacía un año por asbestosis y había sido sometido a dos operaciones.

Metro de Madrid “transmite su más sentido pésame a los familiares de Julián Martin Rebate y reitera su compromiso por el desamiantado progresivo de toda la red y del material móvil, y por la vigilancia de la salud de todos los empleados de la compañía, así como su colaboración con las autoridades sanitarias y judiciales”, concluye. Martín Rebate fue el primer trabajador de la compañía al que se le reconoció asbestosis, una enfermedad pulmonar causada por la inhalación de polvo de asbesto.

Este empleado había presentado el pasado mes de junio una demanda ante los Juzgados de lo Social para reclamar a Metro una indemnización de 395.602 euros. En su trabajo, estuvo en contacto con “unos elementos que estaban compuestos de amianto, sin que le facilitaran ningún tipo de medidas de protección, en ningún momento, ni siquiera una triste mascarilla“, según su abogado, Fernando Morillo.

Como consecuencia de la enfermedad profesional, según el letrado, el trabajador estuvo en situación de incapacidad temporal desde junio de 2017 hasta que la Seguridad Social le reconoció la incapacidad permanente el pasado 12 de marzo. Se trata del segundo trabajador de la compañía que fallece a consecuencia de la exposición a fibras procedentes de amianto, tras la muerte de otro empleado de Metro el pasado 24 de mayo por esta causa.

Amianto en la pintura aislante de algunos 5000

Metro de Madrid vuelve a detectar amianto en la pintura aislante que se utiliza en elementos internos de trenes modelo 5000 segunda clase, que prestan servicio en la línea 6. Tras la notificación a los trabajadores, han quedado suspendidas la actividad y las labores de mantenimiento en las unidades con este material. Así lo recoge una circular interna de la compañía dirigida al servicio de mantenimiento y que da cuenta del positivo detectado en amianto en esta pintura bituminosa que hace funciones de aislante superficial de determinadas piezas y elementos de estos vehículos.

Metro expone que esta pintura, en su estado “original” es “no friable” (no desprende fibras) si bien “en estado degradado puede convertirse en friable”, por lo que los trabajos de mantenimiento “preventivo y correctivo pueden verse afectados” ante la presencia de material con amianto. La circular muestra fotografías de los cuatro emplazamientos en los que se ha detectado esta pintura con asbesto en el interior de los trenes modelo 5000 segunda clase.

La serie 5000 es la más antigua de todo el parque móvil del Metro de Madrid, con una media de edad de entre 15 y 30 años. Consturido por CAF, los primeros 32 coches de la serie se incorporaron en 1982. Los demás fueron puestos en servicio progresivamente hasta 1986. Por fuera estaban decorados en azul. En la actualidad circulan por la línea 6, junto con la serie 8400.

El documento, fechado el 28 de septiembre, determina que todos los trabajos de mantenimiento sobre estas unidades quedan temporalmente suspendidos, si bien especifica que gran parte de esas labores ya estaban paralizadas. “Cualquier actividad a realizar sobre los trenes cautelarmente paralizados, incluidos las maniobras y movimientos, deberán ser autorizados por el responsable del área de mantenimiento”, recoge la circular de Metro.

Recientemente Metro sustituyó ocho trenes que circulaban por la línea 5 tras haber detectado amianto en la pintura que recubre algunos elementos situados en los bajos de los coches y en la cabina, donde se encuentran tapados. También explicó que el hecho de que esa pintura hubiera un “pequeño porcentaje” de amianto no ha supuesto ningún riesgo para trabajadores ni viajeros, ya que además de no tener acceso a los elementos que recubría dicha pintura, el estado de la misma era no friable, es decir, que no emitía fibras.

(Imagen André Marques. Wikimedia Commons)

El ‘plan amianto’ en Metro Madrid, hasta 2025

Metro de Madrid acelera el plan de eliminación del amianto de la red, con la retirada de distintas piezas de trenes que contienen este mineral, de manera que a finales de 2019 todo el material móvil del suburbano madrileño estará libre de amianto. El plan requiere la inversión de 140 millones de euros hasta el año 2025, pero también incluye actuaciones de desamiantado en quince estaciones y otras instalaciones -algunas de ellas todavía en ejecución-. En concreto, se ha retirado este material en las estaciones de Suanzes, Canillejas, Torre Arias, el depósito de Cuatro Caminos o el depósito de Ventas. Los trabajos de desamiantado continúan en las estaciones de Gran Vía, Príncipe de Vergara y Pavones.

También se ha llevado a cabo el desamiantado de cuartos técnicos en las estaciones de Pirámides, Las Musas, Portazgo, Esperanza, Campamento, Canillejas, Torre Arias, Estrella y Vinateros. En el material móvil, los trenes, ya se ha eliminado el amianto en el 47% de los cofres del modelo 5000 cuarta serie; en el 56% de las placas de resistencias de esos coches; en el 43% de las placas de resistencias de los coches 5000 segunda serie y el 20% de las junta neumáticas 5000.

Metro garantiza que la presencia de amianto en algunas instalaciones y en algunos trenes no supone “ningún riesgo ni para los viajeros ni para los trabajadores”. Los resultados de todas las mediciones que la empresa continúa realizando tanto en trenes como en estaciones para descartar la presencia de fibras de amianto en la red, cuya inhalación podría ser peligrosa, han dado negativo, destaca Metro. En concreto, ya se han tomado 85 muestras ambientales en trenes y se han realizado mediciones en todas las estaciones cuya bóveda de andén es de fibrocemento (que son 36 de las 300 existentes). Estos resultados certifican que no hay ningún riesgo y que la seguridad está totalmente garantizada, insiste la compañía.

Además, ya se han realizado 653 reconocimientos específicos a trabajadores de Metro y todos ellos han dado negativo. Antes de que acabe el año, se habrán realizado los reconocimientos a los 1.000 trabajadores de la plantilla que están siendo objeto de una vigilancia específica de la salud. Estos reconocimientos serán anuales, de manera que en 2019 se repetirán y continuarán haciéndose a lo largo del tiempo.

Además, para descartar cualquier problema relacionado con el amianto, la empresa ofrece la posibilidad de realizarse una tomografía computarizada (TAC) a todos los trabajadores que lo soliciten a través de un centro médico especializado. Con esta medida, Metro va más allá de lo que establece la normativa, que sólo exige la realización de radiografías en el protocolo de vigilancia. Además de la vigilancia específica que se está realizando a mil trabajadores y de los TAC que se van a ofrecer, cualquier miembro de la plantilla puede solicitar también el reconocimiento específico para detectar problemas relacionados con el amianto.

Hasta el momento, son cuatro los casos de trabajadores de la compañía con enfermedad profesional como consecuencia de su exposición a fibras procedentes del amianto (uno de ellos falleció el pasado 24 de mayo) y hay un quinto caso que está en estudio. Este último es un maquinista del suburbano, jubilado desde 2008, que “ha dado positivo” en el diagnóstico de un tumor canceroso debido a la exposición al amianto. El afectado trabajó como maquinista durante más de 35 años y ahora exige que su patología sea reconocida como enfermedad profesional.

El secretario general de UGT en Metro de Madrid, Teo Piñuelas, ha instado a la empresa a avanzar en el estudio de las indemnizaciones para los trabajadores que ya padecen una enfermedad profesional derivada del amianto y los que la padecerán en el futuro. Piñuelas explica que, en la última reunión de la comisión de seguimiento de la estrategia de acción para la gestión del amianto y del plan para su eliminación, UGT entregó a la dirección un informe sobre las indemnizaciones que se están fijando en juzgados de diferentes jurisdicciones y se comprometió a formular una propuesta para compensar a los trabajadores expuestos a amianto.

Metro Madrid analizará 1.800 radiografías

Metro de Madrid contratará un servicio médico externo para analizar e interpretar las radiografías que se realicen en el seno de la compañía a los trabajadores para descartar posible exposición a amianto. Los reconocimientos médicos por el amianto se realizarán con medios propios de la compañía y en ningún caso se externalizarán. No obstante, sí que se ha optado por contratar un servicio externo para interpretar las radiografías que se realizan a los trabajadores, para lo cual se contempla un estudio de 1.800 casos con un importe de 30.000 euros.

Según han indicado fuentes del suburbano en relación con la información adelantada por el diario ‘El Mundo’, el contrato se adjudicará en septiembre y se analizarán los controles anuales sobre los 1.000 empleados objetos de estudio por exposición al amianto, sumado a los que soliciten esa revisión de forma voluntaria. En total, se estima una previsión de 1.800 estudios anuales.

Recientemente, Metro licitó un contrato para el servicio de desamiantado del material móvil y equipos de trabajo del área de mantenimiento del suburbano por un importe cercano a los dos millones de euros. Así lo recoge una resolución de la compañía publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) y que fija como fecha límite para la presentación de ofertas el 21 de septiembre. El contrato está dividido en dos lotes. El primero está referido al desamiantado de coches de gálibo estrecho con un valor estimado de 1,25 millones de euros (sin IVA). El segundo lote se centra en el desamiantado coches de gálibo ancho y equipos de trabajo con un importe de 750.000 euros (sin IVA).

El plazo de ejecución de los trabajos se fija en dos años a contar desde el día siguiente a la formalización del contrato. Metro de Madrid y cuatro sindicatos (UGT, Solidaridad Obrera, Sindicato Libre y Sindicato de Técnicos) pactaron el desarrollo de un plan de desamiantado de las instalaciones de la compañía con una inversión de 140 millones de euros.

La previsión de la compañía es que antes de que finalice el año 2019 se retire este material del material móvil. La finalización de estas actuaciones se estima para el año 2025. La presencia del amianto, material potencialmente cancerígeno, ha generado polémica después de que se registraran cuatro casos de trabajadores con enfermedad profesional por exposición a este mineral.

El sindicato de Maquinistas asegura que un conductor ya jubilado ha desarrollado asbestosis también por estar en contacto con amianto. Por su parte, Metro de Madrid ha asegurado que no hay riesgo para usuarios y trabajadores de la compañía, dado que las piezas con amianto están encapsuladas, lo que imposibilita que se desprendan fibras.

Acusan de negliencia a Metro por el amianto

Uno de los tres trabajadores del Metro de Madrid con una enfermedad profesional reconocida como consecuencia de la exposición a fibras de amianto considera que la empresa ha actuado “con negligencia” en la información y la formación de sus empleados. Santos González Rollán, de 58 años, trabajador activo del Metro de Madrid de la Sección de Multifuncionales, lo declaró asi durante su comparecencia ante la comisión de investigación sobre el amianto en el suburbano madrileño.

González Rollán ingresó en la compañía el 11 de enero de 1976 para ocuparse del mantenimiento de las escaleras mecánicas, aunque en los últimos años su tarea se ha ampliado a otras instalaciones como las estaciones y el alumbrado. En 2013, a la vista de una radiografía de tórax, los médicos le preguntaron si manipulaba amianto, en febrero de 2016 le diagnosticaron asbestosis y en abril de 2018 le reconocieron la enfermedad profesional.

El trabajador explica que en su primera etapa en Metro se dedicaba al mantenimiento de las escaleras mecánicas, cuando las zapatas de freno y los pasamanos de las escaleras llevaban componentes con amianto, sin conocer los riesgos derivados de la manipulación de estas piezas. El trabajador precisa que, junto a sus compañeros, llegaron a ser unas 110 personas, taladraba, cortaba, lijaba y barría materiales con amianto, lo que desprendía un polvillo, sin que fuera consciente de la peligrosidad de estos elementos que estaba utilizando porque no tenía ninguna información. El empleado asegura que no tuvo conocimiento de un informe sobre la presencia de amianto en Metro de Madrid, que firmó en 2003 el responsable de Salud Laboral, Pablo Arranz.

A partir del año 2003, asegura que no fue informado de las localizaciones del suburbano donde había presencia de amianto, ni le facilitaron mascarillas o guantes, ni le ofrecieron un protocolo de actuación, en caso de encontrarse con este mineral. Señala, además, que tampoco recibió formación sobre la manipulación de elementos con riesgo de presencia de amianto, sino solamente sobre el mantenimiento de las escaleras mecánicas. “Ahora, sí”, asevera, se siente “maltratado” por la dirección de Metro por su falta de acción en el desarrollo de medidas preventivas para la salud de los trabajadores.

González Rollán confiesa que no ha recibido ningún tipo de apoyo de la compañía y que en los últimos cinco años la dirección le ha ofrecido la posibilidad de someterse a dos revisiones médicas relacionadas con el amianto.

En la comisión también ha comparecido Francisco Javier González Fernández, que fue director de Ingeniería, Mantenimiento e I+D de Material Móvil e Instalaciones de Metro en 2003, quien ha indicado que no conoce el informe sobre la presencia de amianto en Metro de Madrid de 2003. González expone que en 2003 técnicos de su departamento junto con los servicios de Salud, Prevención de Riesgos Laborales y Formación tomaron medidas para paliar los posibles efectos de la presencia del amianto en el material móvil, que tenían identificada gracias a la colaboración de los fabricantes de los trenes.

Entre 2003 y 2004, añadido el exdirectivo, se decidió “encapsular”, lo que concretamente suponía “darle un barniz”, a un componente eléctrico denominado “apagachispas”, para asegurar que las fibras de amianto no salieran con una potencial degradación. Con anterioridad, entre 1990 y 1992, se cambiaron las zapatas de los trenes para evitar el amianto por una recomendación de la Unión Internacional de Transportes Públicos (UITP), apunta. González explica que cuando entró a trabajar en Metro de Madrid en 1981 escuchó hablar del amianto, que “se utilizaba de forma masiva como aislante térmico y eléctrico y no había ni remota idea de que pudiera tener una influencia nociva sobre la salud”.

Tres empleados del metro enfermos por amianto

Ya son tres los trabajadores del Metro de Madrid con enfermedad profesional como consecuencia de la exposición a fibras procedentes del amianto, de los cuales dos han sido reconocidos el pasado 20 de abril. Uno de los últimos casos es el de un empleado, que ingresó en la empresa en 1979 para dedicarse al mantenimiento de trenes, primero como peón ayudante y más tarde como oficial. Se encuentra de baja laboral desde el 9 de junio del año pasado por asbestosis, tuvo una intervención de corazón en 2017 y otra operación para extraerle un tumor cerebral este año, pero este último se le ha reproducido, por lo que permanece ingresado desde hace un mes para someterse a un tratamiento de radioterapia.

El otro caso reconocido este mes es el de un trabajador de 58 años que ingresó en la compañía en 1976 para ocuparse del mantenimiento de las escaleras mecánicas, aunque en los últimos años su tarea se ha ampliado a otras instalaciones como las estaciones y el alumbrado. Hace cuatro años, a la vista de una radiografía de tórax, los médicos le preguntaron si manipulaba amianto, y en febrero de 2016 le diagnosticaron asbestosis, si bien, en la actualidad, se mantiene activo.

El secretario general de CCOO en el suburbano madrileño, Juan Carlos de la Cruz, señala que los dos trabajadores, afiliados al sindicato, emprenderán acciones legales para reclamar una indemnización a la empresa porque no adoptó las medidas necesarias para evitar su exposición al amianto.

El primer trabajador del Metro de Madrid con una enfermedad profesional por la exposición a fibras procedentes del amianto presentará en breve una demanda ante los Juzgados de lo Social para reclamar al suburbano una indemnización de aproximadamente 400.000 euros. Se trata de Julián M., de 60 años, quien comenzó a trabajar en 1979 en mantenimiento del Metro de Madrid, como mecánico de material móvil, y permaneció toda su vida laboral en la compañía. En su trabajo, estuvo en contacto con “unos elementos que estaban compuestos de amianto, sin que le facilitaran ningún tipo de medidas de protección, en ningún momento, ni siquiera una triste mascarilla”, explica su abogado, Fernando Morillo, del despacho Bercovitz-Carvajal.

Como consecuencia de la enfermedad profesional, según el letrado, el trabajador estuvo en situación de incapacidad temporal desde junio de 2017 hasta que el Instituto Nacional de la Seguridad Social le reconoció la incapacidad laboral permanente el 12 de marzo de este año, previo informe de un Equipo de Valoración de Incapacidades. Hasta el momento, se han realizado exámenes médicos a 371 trabajadores de Metro de Madrid de un total de 470 previstos y todos ellos han dado un resultado negativo en enfermedades relacionadas con la exposición a fibras procedentes del amianto.

Estas pruebas médicas se han desarrollado en el marco de las acciones de vigilancia de la salud de los trabajadores, que realiza la compañía, y “siempre teniendo en cuenta que no hay riesgo de exposición al amianto ni para los trabajadores ni para los usuarios”, subraya la empresa. El plan de retirada del amianto del Metro de Madrid ya ha comenzado con una primera fase, autorizada por el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo, que permitirá actuar en un total de 33 trenes de dos modelos antiguos. La compañía invertirá un total de 140 millones de euros para la eliminación de este mineral en toda la red, tanto en el material móvil como en estaciones y otras instalaciones.

La Fiscalía de la Comunidad de Madrid ha abierto recientemente una investigación penal por un posible delito contra los derechos de los trabajadores de Metro, a partir de la denuncia de la Inspección de Trabajo por la presencia de amianto en el suburbano

Más trenes con amianto en Metro de Madrid

El consejero delegado de Metro de Madrid, Borja Carabante, asegura que se ha detectado nuevas piezas con amianto en la cabina del conductor, en los mismos trenes donde ya se había encontrado, en el modelo 2000 y también en algunos modelos 5000 segunda clase, pero “no tienen riesgo ni los conductores ni el personal de mantenimiento” porque no tienen exposición. Así lo ha aseverado Carabante en declaraciones a los periodistas en los pasillos de la Cámara regional, antes de comparecer en la Comisión de Transportes, Vivienda e Infraestructuras sobre el plan de Accesibilidad de Metro 2016-2020. “Hay presencia de amianto en la cabina, pero no hay exposición y no hay riesgo ni para los conductores ni el personal de mantenimiento”, asevera.

Según explican fuentes sindicales y de la compañía, se trata de una placa aislante de protección de resistencias y una placa de aislamiento de la base soporte de conexión de resistencia, que se ubican en un armario dentro de la cabina del conductor. Carabante asegura que el hallazgo de esta nueva pieza con contenido de amianto, dentro del plan de actuación que han puesto en marcha en Metro de acuerdo con los sindicatos de analizar todas las piezas de los trenes, en concreto, en la cabina del conductor.

Esta pieza, según ha explicado, “no es accesible”, ya que el hallazgo en las cabinas ha sido en un componente de aislamiento eléctrico en el cual, lo eléctrico de la cabina “no es accesible porque hay que abrir una puerta para tener acceso a esa chapa”. No obstante, el consejero delegado del suburbano ha indicado que “se han paralizado todas las tareas de mantenimiento” en relación con la manipulación de esa pieza y han tomado mediciones “con una muestra significativa de estos trenes, “eliminando cualquier posibilidad de que haya fibras de amianto en el ambiente“. En total, se han realizado mediciones (12) en superficie y en ambiente y todas ellas han dado resultado negativo.

Fuentes de la compañía indican que se trata de un elemento “no friable”, es decir, que no desprende partículas. Su manipulación, siguiendo el protocolo, se realizará por una empresa acreditada hasta su retirada. Desde Metro exponen que el plan de desamiantado recoge la retirada de este material en trenes antes de 2019. Además, los trenes en los que se ha detectado son los mismos donde ya se había encontrado el amianto, en el modelo 2000, de hace 30 y 35 años de antigüedad donde se usó el amianto “como elemento importante de construcción de las instalaciones”.

Estos 33 trenes, ya estaban paralizados en el protocolo que pusieron en marcha con los sindicatos, al haber encontrado la presencia de este material “no porque sea peligroso, sino porque hay que hacer tareas de mantenimiento en los trenes y por un criterio de prudencia ante la presencia del mismo están paralizados esos trenes”. Además, Carabante ha señalado que ya el martes se va a proceder al desamiantado de los seis primeros trenes como está previsto en el plan. En concreto, se sustituirá el elemento conocido como ‘apagachispas’. La primera fase de ese plan de desamiantado está dotado con 140 millones de euros para eliminar el amianto del material móvil y también de las instalaciones estaciones.

Los sindicatos presentes en la comisión de seguimiento -UGT, Sindicato de Técnicos de Metro Madrid, Solidaridad Obrera y Sindicato Libre- apuntan que la compañía está realizando una auditoría exhaustiva de su material pues en algunos casos el material no está descrito de forma adecuada en la ficha técnica. A su vez, han reclamado a la compañía que proceda al reconocimiento “inmediato” de la enfermedad profesional a varios trabajadores afectados por asbestosis (los sindicatos aluden a otros dos más aparte del ya confirmado) y un Plan de Emergencia Urgente para la retirada del material con amianto en caso de que se detecte en “zonas de riesgo”. En este punto, exigen que la compañía no recurra el dictamen de la Seguridad Social en caso de validar ese reconocimiento de enferemdad profesional.

También plantean una modificación del plan de retirada de amianto en las estaciones y se dé prioridad a aquellas que tienen, a su juicio, mayor riesgo por estar presente este material en bóvedas. Fuentes sindicales exponen que hay estaciones en las que el amianto en bóveda se aprecia de forma más visible y que son estos elementos los que se deben retirar primero. El portavoz de UGT en el suburbano, Teo Piñuela advierte que la prioridad es la “seguridad de los trabajadores” y que se deben aplicar cuanto antes este plan de desamiantado para evitar cualquier riesgo a la plantilla.

El consejero delegado de metro recuerda que la retirada de amianto tiene que realizarla “una empresa especializadas” y “eso conlleva un plazo amplio“, pero ha aseverado que van a garantizar igualmente “las condiciones de seguridad”. La Fiscalía Provincial de Madrid abrió diligencias de investigación penal a raíz del acta remitida por la Inspección de Trabajo de Madrid en la que detallaba que Metro de Madrid no había adoptado las medidas suficientes para evitar la exposición de sus trabajadores de mantenimiento a la presencia de amianto en alguno de los materiales de los trenes. A este respecto, Carabante ha asegurado que la “próxima semana” podrán remitir toda la documentación a la Fiscalía.