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5 trabajadores de TMB afectados por amianto

Las revisiones médicas a trabajadores del Metro de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) han detectado afectaciones por el contacto con amianto en cinco trabajadores, que tienen placas pleurales, que son engrosamientos locales de la pleura sin repercusión sobre la función respiratoria y que no incrementan el riesgo de cáncer.

TMB inició en noviembre una campaña de exámenes médicos específicos a personal de Metro en contacto con materiales con contenido de amianto. Varias de revisiones tenían indicios de afectación pulmonar, ha explicado ‘Nació Digital’. De esta manera, la compañía derivó a cinco trabajadores a especialistas del Servicio de Neumología del hospital Vall d’Hebron para que los valoraran. Allí detectaron que tenían placas pleurales, que son la manifestación más común de la exposición al amianto -entre el 3% y el 14% de trabajadores expuestos las pueden tener-, aunque también pueden producirse por otras causas.

Según fuentes sindicales, son empleados que llevan bastantes años en la compañía y que ahora se verán obligados a hacer revisiones médicas cada año, ya sea intermediando un TAC o una radiografía, a pesar de que estas últimas avisan que no son tan “eficaces”. La empresa especifica que “ahora no se tiene la misma información que hace 20 años” y a medida que se han ido conociendo casos “se han ido adoptando plenos de prevención y medidas de protección de manera compartida”. Las revisiones y estudios se realizan mediante una tomografía axial computarizada de alta resolución (TACAR), una técnica de diagnóstico por la imagen más sensible que la radiografía de tórax, que permite diagnosticar lesiones torácicas de forma precoz.

Hasta el momento unos 600 los trabajadores se han sometido a este examen médico voluntario -en ninguno se han encontrado patologías graves-, y se estima que pueden hacer este examen unos 800 trabajadores, si no se amplían los colectivos, ha detallado TMB. Desde que se detectara la presencia en varios vagones del metro de la línea 1 y la línea 5 del metro, TMB ha mantenido que la presencia de restos de amianto en la pintura de los convoyes no podía afectar a nadie e incluso se han negado a retirarlos de la circulación.

De momento cerca de un centenar de coches revisados por TMB tienen asbesto. Este se detectó, principalmente, en la pintura bituminosa anti ruido que reviste las cajas metálicas del tren y en el bajo bastidor, la parte de abajo del vagón de metro. Los coches afectados pertenecen a las series 2000, 3000 y 4000, los cuales empezaron a funcionar en las décadas de los 80 y 90.

Los empleados del metro insisten en que se tomen algunas medidas respecto al asbesto presente en el subterráneo que aún no se han aplicado. Un ejemplo de ello es la solicitud que hicieron “desde septiembre” respecto al lavado de la ropa que usan en el trabajo: “se pidió que fuera una empresa la que se encargara para que no la lleváramos a casa a limpiar”. Esto debido a que el segundo círculo de personas afectadas por el mineral es el círculo familiar, concretamente los encargados de lavar la ropa en casa.

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Madrid tiene 40 trenes parados por amianto

Un total de 40 trenes del Metro de Madrid permanecen desde hace semanas inmovilizados en las cocheras y previsiblemente así seguirán por un espacio temporal indeterminado. La razón que los mantiene con el freno echado es la presencia de amianto en la pintura que los recubre, una sustancia «bituminosa» que resulta «difícil» de quitar. Metro descubrió en 2013 la presencia de este material en los trenes, pero no emprendió acciones hasta 2017. Cuatro empleados han sido diagnosticados con una enfermedad relacionada con el amianto. Dos ya han muerto.

«No hay ningún riesgo ni para los trabajadores ni para los viajeros, pero por prudencia los hemos parado por si se produce alguna avería y hay que manipularlos, a diferencia de Barcelona, que los tiene circulando. Lo que se está haciendo es lo correcto», justificaba este este viernes Borja Carabante, el consejero delegado de la compañía pública de transportes en su comparecencia en la comisión de la Asamblea creada para investigar la gestión que se ha hecho en el suburbano sobre un mineral cuyo uso está prohibido en España desde 2001.

Carabante quiso trasladar un mensaje de «máxima tranquilidad» porque, tal y como aseguró, los 996 reconocimientos médicos que se han hecho entre las alrededor de 7.000 personas que componen la plantilla han sido negativos. Tampoco se ha detectado la existencia de fibras de esta sustancia altamente cancerígena por inhalación prolongada en ninguna de las 203 pruebas realizadas en diferentes espacios de la red. Además, se han realizado 290 análisis de elementos de los trenes, se ha detectado en 24 y se ha iniciado el proceso de eliminación por parte de empresas acreditadas para hacerlo salvo en el citado caso de la pintura por la dificultad que entraña. «Vamos a ser la primera empresa de España libre de amianto. No vamos a escatimar ni esfuerzos ni recursos», aseguraba el consejero delegado.

Sus argumentos no convencen ni al PSOE ni a Podemos que, a través de sus diputados Daniel Viondi y Alberto Oliver, volvieron a exigir este viernes el cese de Carabante por su gestión durante la última sesión de la comisión de investigación de la Asamblea, cuyas conclusiones se redactarán en las próximas semanas. Ciudadanos, por su parte, reclamó, entre otras cosas, «un estudio de condiciones en el puesto de trabajo con mediciones que se hagan con ventanilla bajada», tal y como manifestó Juan Rubio.

Con la salud no se negocia”, gritaban los trabajadores apostados ante la Asamblea. No solo enfermar preocupa a los trabajadores, sino también la reacción de la empresa. Hasta ahora, la Inspección de Trabajo ha cursado una treintena de requerimientos, así como cuatro actas de infracción, una de ellas remitida al Ministerio Público: “Esperamos que la Fiscalía reclame responsabilidades a la dirección de la empresa”, dice el sindicato,

Paro de 4 horas en Metro Madrid el día 14

El Comité de Empresa de Metro de Madrid ha convocado paros parciales de cuatro horas para el próximo 14 de diciembre, momento en el que tendrá lugar la última de las sesiones programadas de la comisión de investigación por la presencia del amianto en el suburbano de la Asamblea de Madrid. Para esa cita, según detalla el Comité de Empresa, se esperan varias comparecencias entre las que figuran la del consejero delegado de la empresa, Borja Carabante; la consejera de Transportes, Rosalía Gonzalo; el vicepresidente de la Comunidad (y antiguo titular de Transportes), Pedro Rollán y el responsable del área de Prevención de y Salud Laboral de Metro.

La mayoría del Comité de Empresa ha acordado la celebración de una concentración de 10 a 14 horas frente a la Asamblea de Madrid y unos paros de cuatro horas para los trabajadores de turno de mañana a la finalización de la jornada de protesta, para que los empleados de diferentes colectivos puedan acudir a esta protesta. “El objetivo de estos paros para toda la plantilla reside en dos motivos principales, aunque existen muchos más para realizar movilizaciones como la falta de plantilla en casi todos los colectivos: el impacto del amianto en la plantilla y garantizar la seguridad de los trabajadores de Metro de Madrid”, recoge el texto del Comité de Empresa de convocatoria de paros.

Metro Madrid sufrirá, además, varias jornadas con paros. El Sindicato de Maquinistas de Metro de Madrid ha acordado convocar paros parciales en diciembre, enero, febrero y marzo en protesta por la falta de maquinistas y trenes, la “mala gestión” de la compañía ante la presencia de amianto y las “continuas aglomeraciones” en el suburbano. Dichos paros arrancarán el próximo 10 de diciembre y durante su desarrollo se realizarán en varias líneas y franjas horarias.

La agenda de movilizaciones aprobado por el sindicato en asamblea recoge que habrá paros parciales el 10, 11, 12, 13 y 14 de diciembre de 5.30 a 9 horas en las líneas 6 y 10 A y los días 17, 18, 19, 20 y 21 de diciembre de 17 a 22.30 horas en las líneas 1, 2, 3 y 5. Para enero, el 19 de enero los paros se desarrollarán de 11 a 12 horas en las líneas 3, 5, 7A, 9A y los días 11 y 26 de enero de 16 a 17 horas en las líneas 2, 4, 6, 8, 10A y 12.

Las movilizaciones continuarán en febrero con paros el 9 y 23 de febrero de 11 a 12 horas en las líneas 3, 5, 7A, 9A y 11 y los días 2 y 16 de febrero de 16 a 17 horas en las líneas 2, 4, 6, 8, 10A y 12. Finalmente, en marzo se programan para el 9 y 23 de marzo de 11 a 12 horas en las líneas 3, 5, 7A, 9A y 11, y los días 2, 16 y 30 de marzo de 16 a 17 horas en las líneas 2, 4, 6, 8, 10A y 12.

Planchas de fibrocemento para tapar amianto

La compañía Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha encapsulado las planchas de fibrocemento que cubren los andenes de la estación de metro de Verneda para que no se desprendan microfibras de amianto antes de que se retiren definitivamente. TMB ha informado de que dentro del plan de descontaminación de amianto de la red del metro ha detectado ya en 93 coches pintura con un derivado del amianto, que no reviste peligro para la salud.

El encapsulado de las planchas de fibrocemento de la estación de metro de Verneda, en la línea 2, se ha llevado a cabo con un adhesivo como medida temporal de refuerzo para garantizar la imposibilidad de desprendimiento de fibras en el caso hipotético de una manipulación o ruptura de las planchas. TMB prevé retirar estas planchas en 2019 y hasta entonces hará inspecciones de la sujeción de la cubierta y las actuaciones de mantenimiento preventivo necesarias, ha asegurado la compañía.

La dirección de TMB ha comunicado a los miembros del Comité de Seguridad y Salud y del Comité de Empresa de Metro los últimos avances en la detección y tratamiento de materiales con contenido de amianto en los trenes en circulación en la red. En concreto, les ha informado de que ha finalizado la extracción de muestras de pintura bituminosa de los trenes de las series 3000 y 4000, los más antiguos de la flota, que circulan por las líneas 3 y 1 respectivamente.

Hasta ahora, han obtenido los resultados de 203 coches (de los 210 que integran las dos series), en 93 de los cuales se ha localizado un componente derivado del amianto, en una baja proporción, en estado no friable (que no desprende fibras) y bien conservado, por lo que no representa ningún peligro para las personas usuarias ni para los empleados de la operación. También ha terminado los análisis de la pintura antirruido de los trenes de la serie 2000, de la línea 3, con resultados negativos.

Con anterioridad, los fabricantes de las series 2100 y 500 ya habían confirmado documentalmente que la pintura con la que se revistieron no contiene amianto, mientras que los constructores de los trenes más modernos, series 5000, 6000 y 9000, han certificado que los fabricaron bajo la normativa que prohíbe la utilización, producción y comercialización de amianto.

En cuanto a los componentes eléctricos, en la revisión a que se están sometiendo los trenes de las series 2000, 3000 y 4000 han identificado piezas con algún contenido de amianto en las cajas de los convertidores eléctricos auxiliares, y en una placa aislante situada en el interior de los armarios de interruptores térmicos. Esta última pieza está presente también en los trenes de la serie 2100, que forman parte del material móvil de la línea 4. En los trenes 4000 han identificado contenido de amianto en arandelas aislantes en los armarios de la central anunciadora de estaciones.

Según TMB, en todos los casos se trata de materiales que no desprenden fibras o están fuera del alcance de los usuarios y trabajadores, pero están señalizando que no se manipulen en las actuaciones de mantenimiento. TMB también ha hecho ya reconocimientos médicos específicos a 140 integrantes de la plantilla de Metro por su potencial exposición a las fibras de amianto, de los más de 600 previstos.

TMB pide a Madrid asesoría sobre el amianto

Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), la compañía que gestiona el suburbano de la Ciudad Condal, ha pedido a Metro de Madrid una oferta de contrato para la asesoría procedimental y documental sobre la gestión del amianto. Después de varias reuniones entre representantes de ambas empresas, y tras conocer de primera mano la gestión que se está realizando en el metropolitano madrileño, la dirección de TMB ha decidido contar con la colaboración de Metro de Madrid para la gestión y elaboración de planes de retirada del amianto.

Según han apuntado fuentes de la compañía, la propuesta de contrato que realizará TMB se materializará en los próximos días e incluirá asesoramiento en los procesos y documentación para la detección de este material en trenes e instalaciones ferroviarias, así como los distintos procesos de retirada del mismo.

Desde el suburbano recalcan que el TMB ha decidido contar con la colaboración de Metro tras la puesta en marcha por parte del metropolitano madrileño del Plan de Desamiantado, que implica “la eliminación de cualquier resto de material en los dos modelos de trenes que se ha detectado así como en las instalaciones donde existe este material, las más antiguas de la red madrileña”. El plan de Metro incluye una inversión total de 140 millones de euros hasta el año 2025, fecha en la que la red estará libre de amianto.

De momento, a través de este plan, ya se ha retirado amianto en estaciones como la de Suanzes, Canillejas, Torre Arias, el depósito de Cuatro Caminos, o el depósito de Ventas, entre otros, además de Gran Vía, Príncipe de Vergara y Pavones. En los trenes, ya se ha eliminado amianto en los cofres del modelo 5000 4ª, en las placas de resistencias de esos coches, en las placas de resistencias de los coches 5000 2ª o en la junta neumática 5000, entre otras acciones.

Metro realiza mediciones ambientales tanto en trenes como en estaciones para descartar la presencia de fibras de amianto en la red, cuya inhalación sería peligrosa. Todos los resultados han dado negativo. En concreto, ya se han realizado 85 muestras ambientales en trenes y así como en todas las estaciones cuya bóveda de andén es de fibrocemento (en concreto, 36 de las 301 existentes). “Estos resultados certifican que no hay riesgo alguno y que la seguridad tanto para trabajadores como para viajeros está totalmente garantizada”, enfatiza Metro de Madrid.

Paralelamente, ya se han realizado casi 900 reconocimientos médicos específicos a trabajadores de Metro, y antes de que acabe el año se habrán realizado los reconocimientos a los 1.000 trabajadores de la plantilla que están siendo objeto de la vigilancia específica de la salud. Todos ellos han dado negativo. Estos reconocimientos serán anuales, es decir, en 2019 se repetirán y continuarán haciéndose a lo largo del tiempo.

Metro de Madrid y TMB mantienen contactos “habitualmente” para intercambiar información sobre distintos aspectos de la operación y la gestión ferroviaria. Tras conocer los datos de la gestión realizada por Metro para la eliminación de este material de la red, TMB ha pedido esta colaboración cuyos términos específicos se concretarán en los próximos días.

Inquietud en el Metro Barcelona

Los trabajadores del Metro de Barcelona exigen a la empresa la “retirada de los trenes en los que se haya detectado MCA (material con amianto) y la no manipulación del resto”, como reclaman en una carta dirigida a Esther Chamorro, responsable de Relaciones Laborales de Ferrocarril Metropolitá de Barcelona SA. El hallazgo de pintura bituminosa seca a base de amianto en dos coches del metro barcelonés extiende la inquietud entre la plantilla, según fuentes sindicales. Barcelona ha retirado dos coches, mientras en Madrid, solo por los hallazgos del mineral cancerígeno en la pintura de los trenes, ya lleva 124 vehículos apartados de la circulación.

La carta, emitida este jueves por el Comité de Empresa y firmada en L’Hospitalet por José Manuel Moreno, delegado de Prevención de CCOO, exige que se aproveche lo ya investigado en las apariciones precedentes de amianto en el Metro madrileño y, por lo tanto, que “prioricen las revisiones en Barcelona con los elementos con MCA detectados en Madrid, y se realice una revisión profunda”. Los trabajadores piden en su misiva una serie de medidas urgentes de prevención que hasta ahora no se están realizando. Entre ellas, que se limpien y aspiren los fosos de los talleres de mantenimiento de los trenes, que paren los trabajos en esas zonas mientras no se limpien, que “al personal que está en contacto con MCA se le lave la ropa en el centro de trabajo” y, además, un examen médico a toda la plantilla.

Esther Chamorro dirigió una nota al comité de empresa el pasado 16 de octubre afirmando que, si bien se detectó ese día “entre el cinco y diez por ciento” de crisolito de amianto en la pintura bituminosa de un tren de la serie 4000, la muestra hallada es “no friable”. En estado friable están aquellas sustancias líquidas (como la pintura) que, una vez se secan y degradan, se fraccionan o convierten en polvo. El amianto ataca a los pulmones por la inhalación de sus microfibras.

Metro de Barcelona está realizando mediciones de la presencia de amianto en sus trenes desde julio pasado, concretamente en sus convoyes de las series 2000, 3000 y 4000, vehículos de la marca CAF algunos de los cuales también han dado positivos de mineral tóxico en el Metro de Madrid. Y recordó a sus trabajadores el 16 de octubre que “en todas las mediciones ambientales realizadas en los talleres de Metro, trenes y el resto de la red (…) no se ha detectado presencia de amianto que suponga un riesgo para la seguridad y salud de las personas”.

En la carta de este jueves, los trabajadores exigen que se forme a todo el personal en los peligros del amianto y su adecuado tratamiento, enseñanzas que hasta ahora no se han impartido. Además reclaman que “se amplíe el número de muestreos” para “evitar falsos negativos”, que se tomen muestras en las zonas de los trenes “donde haya mayor manipulación y puedan estar más deterioradas” y que a los delegados sindicales de prevención se les avise con tiempo suficiente “con el fin de estar presentes en las revisiones y toma de muestras”.

Argentina se deshace de los 5000 de Madrid

El presidente de la empresa Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) asegura que llevarán a la chatarra los coches comprados a Metro de Madrid en 2011 y en los que se ha detectado la presencia de amianto. Así lo transmitía este martes la publicación de la capital argentina ‘Nueva Ciudad’. De acuerdo con este medio, el presidente de la empresa estatal dice que «hemos contratado a una empresa autorizada para que hagan la disposición final de los componentes con amianto. A los coches se los mandará a la chatarrería».

Los trenes fueron vendidos por Metro de Madrid a los responsables del suburbano de Buenos Aires en 2011. Pero este año, al descubrirse en la capital española la existencia de amianto en componentes de varios trenes, también se realizaron inspecciones en Argentina para comprobar el estado de los convoyes que llegaron de España. La empresa bonaerense, tras abrir una comisión para estudiar el asunto -en respuesta a las protestas de los representantes de los trabajadores de la compañía- ha acabado reconociendo la presencia de asbesto en la Línea B del Metro bonaerense.

«Ante la primera noticia de que los coches de CAF 5000 tenían materiales con asbesto, preventivamente los retiramos de circulación», dijo el presidente de la compañía, Eduardo de Montmollín, en una entrevista con el portal enelSubte. Y agregó: «Hemos contratado, con intervención de la Agencia de Protección Ambiental, a una empresa autorizada para que hagan la disposición final de los componentes con amianto. A los coches se los chatarreará».

El entonces alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, acudió en persona a Madrid para inspeccionar los convoyes antes de formalizar la compra. Dos meses más tarde Sbase anunciaba la compra de 36 coches a la española Constructora y Auxiliares de Ferrocarriles (CAF). El contrato se firmó por 4,2 millones de euros y los coches viajaron en barco desde el puerto de Bilbao. “Llegaron en pésimo estado”, según la Prensa de la época. En el taller, los mecánicos argentinos debieron ‘canibalizar’ vagones para quitar piezas y usar como repuesto de otras averiadas.

El diario Crónica informaba en 2013 daba cuenta de algunos de los problemas detectados en el material español: “Motores y baterías quemadas, compresores rotos, cambios electromecánicos que no figuraban en los planos, ancho insuficiente de los vagones”. Dos años después de la compra, sólo se había puesto en funcionamiento un tren de las seis formaciones adquiridas.

Hace unos meses la Pensa argentina aseguraba que, “de confirmarse el hallazgo de asbesto en los CAF 5000 –sacados de circulación de forma preventiva- iniciará acciones legales contra Metro de Madrid por vender coches con este material, prohibido en ambos países al momento de la transacción”. Los medios de comunicación locales hablan de la posible crisis de transporte porteño si se encontrara amianto en los modelos CAF 6000, que Metro Madrid vendió a Subterráneos de Buenos Aires. En la línea B circulan diez trenes de este modelo (60 coches), mientras que otros 24 permanecen fuera de servicio y sin fecha cierta de incorporación.

Detectan más trenes con amianto en Madrid

Metro de Madrid ha anunciado la paralización y la suspensión temporal del mantenimiento de 13 unidades que prestan servicio en la línea 1 tras detectar material con amianto en la pintura aplicada para aislar y recubrir el interior de los paneles de chapa en cabina y coches, así como en las planchas metálicas bajo bastidor. Se trata de unidades del modelo 2000 A de la tercera y cuarta remesa del fabricante Macosa, señala Metro de Madrid en una circular interna.

“Este recubrimiento de pintura bituminosa en su estado original es no friable si bien en su estado degradado se puede convertir en friable, por lo que los trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo pueden verse afectados por la presencia de material con amianto detectado”, añade la circular. Metro de Madrid sostiene que la presencia de amianto en algunas piezas de algunos trenes no supone “ningún riesgo ni para los viajeros ni para los trabajadores”.

No obstante, conforme a la normativa actual, se han suspendido temporalmente todos los trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo sobre las 13 unidades, y cualquier actividad a realizar sobre las unidades “cautelarmente paralizadas, incluidas las maniobras y movimientos, deberán ser autorizadas por responsables de Mantenimiento”.

En octubre de 1986, la compañía del metropolitano recibía la primera de las 50 unidades M-R que constituían la tercera remesa de la seie 2000, cuya última unidad sería entregada en agosto del año siguiente y que están numeradas del 2101 al 2200, con la misma asignación de números pares e impares. La cuarta remesa está constituida por 39 unidades M-R, un pedido inicial de 28 y dos ampliaciones sucesivas de siete y cuatro unidades más, numeradas del 2301 al 2378 con la misma distribución de motores y remolques y fueron entregadas entre diciembre de 1987 y agosto de 1989. Todos los equipos eléctricos fueron fabricados por AEG y Conelec, salvo los de las cuatro últimas unidades cuya responsabilidad corrió a cargo de AEG y ABB.

Metro de Madrid tiene en marcha un plan para la eliminación del amianto en el que va a invertir 140 millones de euros hasta el año 2025, que también incluye actuaciones de desamiantado en quince estaciones y otras instalaciones -algunas de ellas todavía en ejecución-. El suburbano madrileño ha acelerado el plan de eliminación del amianto de la red, con la retirada de distintas piezas de trenes (de los modelos 2000 y 5000, los más antiguos de la red) que contienen este mineral, de manera que a finales de 2019 todo el material móvil del metro madrileño esté libre de amianto.

Hasta la fecha el suburbano ha retirado unos 43 trenes por presencia de amianto desde 2017, según asegura el gerente de Explotación Ferroviaria, Carlos Cuadrado, aunque desconoce si alguno ha vuelto a operar tras el proceso de desamiantado. Cuadrado reconoce que sabía de la existencia de un informe de 2003 sobre la posibilidad de que hubiera amianto en el metro. Sin embargo, el gerente dice que “nunca” ninguno de sus superiores -Ignacio González Velayos, Juan Bravo o Borja Carabante- ni ninguno de sus “inferiores” le habló de la presencia de amianto en Metro “como un problema que hubiera que gestionar”.Aactualmente hay 310 trenes disponibles para cumplir las tablas de la red de Metro, aunque “según las circunstancias” puede haber paralizaciones vinculadas a razones que no tengan que ver con el amianto, como averías, informa el diario.es.

Hasta el momento son cuatro los casos de trabajadores de la compañía con enfermedad profesional como consecuencia de su exposición a fibras procedentes del amianto, de los que dos han fallecido, el primero de ellos el pasado 24 de mayo y otro la semana pasada.

(Imagen Panhard. Wikimedia Commons)

Muere por abestosis un trabajador de Metro

El primer trabajador de Metro de Madrid con enfermedad profesional reconocida por exposición a fibras de amianto ha fallecido este jueves en el hospital de Móstoles a los 61 años, según informan fuentes sindicales. El fallecido fue oficial de mantenimiento de trenes durante varias décadas. De hecho, trabajó en la nave de motores de Pacífico, situados en la calle de Cavanilles, desde principios de los años 80 hasta prácticamente la actualidad.

Ahora se encontraba prejubilado por reconocimiento de la enfermedad profesional por asbestosis y había presentado una demanda para reclamar una indemnización a la compañía. En concreto, exigía a Metro una indemnización de casi 400.000 euros por daños y perjuicios causados. Para cuantificar la indemnización de la demanda se recurrió al baremo que se utiliza en el caso de los accidentes de tráfico, con las secuelas generadas por la enfermedad, la gravedad de la misma y el grado de incapacidad causada a raíz de la dolencia. Tras no alcanzarse acuerdo en el acto de conciliación, se procedió a registrar la demanda.

El fallecido ya había sufrido un cáncer de laringe, del que se recuperó, antes de padecer esta afectación al pulmón. Se trata del segundo trabajador afectado por su exposición al amianto que muere este año. El pasado 25 de mayo fallecía otro oficial de mantenimiento que se encontraba de baja laboral desde hacía un año por asbestosis y había sido sometido a dos operaciones.

Metro de Madrid “transmite su más sentido pésame a los familiares de Julián Martin Rebate y reitera su compromiso por el desamiantado progresivo de toda la red y del material móvil, y por la vigilancia de la salud de todos los empleados de la compañía, así como su colaboración con las autoridades sanitarias y judiciales”, concluye. Martín Rebate fue el primer trabajador de la compañía al que se le reconoció asbestosis, una enfermedad pulmonar causada por la inhalación de polvo de asbesto.

Este empleado había presentado el pasado mes de junio una demanda ante los Juzgados de lo Social para reclamar a Metro una indemnización de 395.602 euros. En su trabajo, estuvo en contacto con “unos elementos que estaban compuestos de amianto, sin que le facilitaran ningún tipo de medidas de protección, en ningún momento, ni siquiera una triste mascarilla“, según su abogado, Fernando Morillo.

Como consecuencia de la enfermedad profesional, según el letrado, el trabajador estuvo en situación de incapacidad temporal desde junio de 2017 hasta que la Seguridad Social le reconoció la incapacidad permanente el pasado 12 de marzo. Se trata del segundo trabajador de la compañía que fallece a consecuencia de la exposición a fibras procedentes de amianto, tras la muerte de otro empleado de Metro el pasado 24 de mayo por esta causa.

Amianto en la pintura aislante de algunos 5000

Metro de Madrid vuelve a detectar amianto en la pintura aislante que se utiliza en elementos internos de trenes modelo 5000 segunda clase, que prestan servicio en la línea 6. Tras la notificación a los trabajadores, han quedado suspendidas la actividad y las labores de mantenimiento en las unidades con este material. Así lo recoge una circular interna de la compañía dirigida al servicio de mantenimiento y que da cuenta del positivo detectado en amianto en esta pintura bituminosa que hace funciones de aislante superficial de determinadas piezas y elementos de estos vehículos.

Metro expone que esta pintura, en su estado “original” es “no friable” (no desprende fibras) si bien “en estado degradado puede convertirse en friable”, por lo que los trabajos de mantenimiento “preventivo y correctivo pueden verse afectados” ante la presencia de material con amianto. La circular muestra fotografías de los cuatro emplazamientos en los que se ha detectado esta pintura con asbesto en el interior de los trenes modelo 5000 segunda clase.

La serie 5000 es la más antigua de todo el parque móvil del Metro de Madrid, con una media de edad de entre 15 y 30 años. Consturido por CAF, los primeros 32 coches de la serie se incorporaron en 1982. Los demás fueron puestos en servicio progresivamente hasta 1986. Por fuera estaban decorados en azul. En la actualidad circulan por la línea 6, junto con la serie 8400.

El documento, fechado el 28 de septiembre, determina que todos los trabajos de mantenimiento sobre estas unidades quedan temporalmente suspendidos, si bien especifica que gran parte de esas labores ya estaban paralizadas. “Cualquier actividad a realizar sobre los trenes cautelarmente paralizados, incluidos las maniobras y movimientos, deberán ser autorizados por el responsable del área de mantenimiento”, recoge la circular de Metro.

Recientemente Metro sustituyó ocho trenes que circulaban por la línea 5 tras haber detectado amianto en la pintura que recubre algunos elementos situados en los bajos de los coches y en la cabina, donde se encuentran tapados. También explicó que el hecho de que esa pintura hubiera un “pequeño porcentaje” de amianto no ha supuesto ningún riesgo para trabajadores ni viajeros, ya que además de no tener acceso a los elementos que recubría dicha pintura, el estado de la misma era no friable, es decir, que no emitía fibras.

(Imagen André Marques. Wikimedia Commons)