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Amianto en piezas del metro en Madrid

Metro de Madrid ha detectado otra pieza con amianto en trenes, una junta de compresores auxiliares presente en varios modelos de unidades móviles. La compañía ha comunicado el hallazgo a los trabajadores por medio de una circular fechada el 22 de marzo, y que amplía la emitida el pasado 15 de febrero, donde ya se detalló la presencia de asbesto en otras juntas similares.

El área de Mantenimiento del suburbano había detectado juntas con amianto en modelos 2000, 5000, 7000 y 8000. El documento detalla que la junta se encuentra “confinada” y “protegida” entre elementos del compresor, y presenta un buen estado de conservación, sin deterioro.

La presencia de este elemento con amianto no modifica ninguna instrucción anterior sobre la suspensión de las labores de mantenimiento, pues la pieza no puede ser manipulada y en todo caso será retirada por una empresa especializada. En febrero, Metro de Madrid informó del hallazgo de dos piezas concretas con amianto en algunas unidades de la serie 7000 y 8000, concretamente en una junta que se encuentra dentro de un compresor neumático y auxiliar y en otra situado en la bomba de accionamiento de pantrógrafo dentro del armario neumático de la cabina de conductor.

Esto se debía a que el compresor y la bomba de estos trenes proceden de trenes modelo 2000, trenes más antiguos y en los que ya se había registrado elementos con asbesto. Por tanto, no era “de origen” dado que procede de piezas que se han utilizado para los trenes más viejos que ya contenía este material y que son “compatibles e intercambiables” para estas unidades.

La presencia era “residual” y no se paralizaba por tanto la circulación de estos trenes, dado que no existe riesgo de exposición para trabajadores y usuarios. Este fenómeno (utilizar piezas compatibles de modelos antiguos) se conoce coloquialmente entre los servicios de mantenimiento de Metro como ‘canibalismo’.

Fin de semana en Delicias con una recreación histórica formada con un millón de piezas Lego

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Recorrido por la historia del ferrocarril español…pero con piezas de Lego. La estación de Delicias ha sido el escenario elegido para celebrar el Segundo Encuentro Ferroviario de aficionados a Lego (TrenBrick) durante este fin de semana. Más de sesenta trenes históricos locomotoras, vagones o pasajeros han sido recreados íntegramente con piezas Lego por algo más de medio centenar de aficionados adscritos a la Asociación Cultural de Aficionados a las Construcciones Lego de España (ALE!).

La exposición se levanta sobre una base compuesta por casi un millón de “puntitos” de los ladrillos Lego, sobre los que se alzan edificios, vías de ferrocarril, árboles, minifiguras y paisajes de ambiente. Solamente en vías, la construcción cuenta con más de 2.500 tramos para formar casi 400 metros de circuito por donde circulan de forma simultánea los trenes controlados de forma automática por un sistema de semáforos electrónicos ideado por uno de los socios. Entre todos los trenes se han recorrido más de 1.500 kilómetros durante el fin de semana. La exposición cuenta con trenes históricos españoles y portugueses, desde las locomotoras mineras de vapor de mediados del s.XIX hasta el moderno AVE.

Una de las recreaciones de mayor éxito reproduce al detalle la
antigua Estación del Norte, hoy denominada Estación de Príncipe Pío. A escala de minifigura Lego, está compuesta por más de 18.000 piezas y su fachada tiene unas dimensiones de 2,5 metros de largo. Además de su valor histórico, el edificio simboliza el nacimiento de la asociación debido a que es el lugar donde se vienen reuniendo desde 2009 los aficionados a Lego que crearon la Asociación Ale!. Príncipe Pío fue inaugurada en 1882 convirtiéndose en una de las estaciones más destacadas de Madrid; de ella salían todos los trenes con destino Norte. Para su recreación se ha llevado a cabo una rigurosa labor de documentación. Tras conseguir el presupuesto para comprar piezas, se inició el diseño del proyecto que comenzó antes del verano de 2012 con la colaboración de varios socios durante dos meses de trabajo. Las piezas se reunieron durante los 9 meses siguientes y el montaje final se llevó a cabo durante una jornada en la que participaron más de 20 socios.

Los visitantes a la exposiición han podido contemplar también otros edificios históricos como las Torres Kio, la Puerta de Alcalá, la Fuente del Angel Caído o la estatua de Colón, además de un enorme puente ferroviario 100% Lego de más de 3 metros de largo y 2 de alto. Igualmente había sets con trenes Lego de los años 70 hasta hoy, y otros diseños como locomotoras de trenes de mineros de finales del siglo XIX, locomotoras a vapor, vagones de pasaje y mercancías y hasta un moderno AVE. Otra de las recreaciones que llama la atención es un parque de atracciones en continuo movimiento, en el que destaca una montaña rusa construida íntegramente con piezas LEGO, una de las pocas que se pueden ver a nivel mundial, y un aeropuerto con aviones en movimiento. Más de 1.000 minifiguras Lego, montañas, granjas, túneles ferroviarios, bosques y molinos de viento recrearan divertidas escenas de la vida cotidiana.

Renfe pretende reutilizar piezas del Alvia siniestrado en cuanto el juez las libere de su custodia

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El Alvia 151 puede tener destino inmediato. Renfe considera que hay partes del convoy siniestrado el 24 de julio a la entrada de la estación de Santiago que “quizá no hayan sufrido daños irreparables” y que, por lo tanto, “podrán ser utilizadas como piezas de parque (como los “bogies”) o “repuestos, reduciendo así en cierta medida las pérdidas materiales”. Por eso Renfe-Integria pidió al juzgado -se desconoce su respuesta- que “tan pronto” como lo considerase “pertinente” autorizase el traslado de los restos del convoy siniestrado en julio a Toledo, a su Base de Mantenimiento Integral de La Sagra. Tras el accidente, se almacenaron en A Escrativude (Padrón), en las dependencias de una empresa que, señalan desde Renfe, cedió sus instalaciones por un tiempo “limitado”.

Renfe asegura que ha valorado recurrir a las bases de mantenimiento “cercanas” al accidente que posee la operadora, pero desistió porque no reúnen los “requisitos adecuados para un correcto almacenaje”. Así, la de Ourense y A Coruña disponen de sitio y de seguridad nocturna, pero no de accesos para los vehículos que se requieren para trasladar los restos. En Redondela el problema es que no llega el espacio, y en Monforte ni hay espacio, ni vigilancia ni accesos. En todo caso, dice que en Toledo “continuaría a disposción” tanto del juzgado como del Comité de Investigación de Accidentes Ferroviarios”.

Los coches siniestrados permanecen desde finales de julio en las dependencias de una empresa de transportes de Padrón, en las instalaciones más alejadas de la carretera N-550 que discurre frente a su fachada principal. Los vehículos han estado en todo momento custodiados y a la vista exclusiva de los investigadores que en diversas ocasiones los han examinado para determinar si el tren presenta alguna anomalía que contribuya a arrojar luz sobre los numerosos interrogantes que siguen gravitando sobre esta tragedia. Los coches del Alvia están completamente destrozados. Varios de ellos quedaron seccionados por diferentes partes y dos ardieron. Además, todos perdieron elementos que fueron recogidos posteriormente de la fatídica curva formando así otro lote.

Su futuro será el desguace, pero lo lógico es que el juez ordene conservarlos al menos hasta que concluya la instrucción, por si fuera necesario recurrir a ellos en algún momento del proceso. La decisión puede generar controversia y afectar al caso. De hecho, la destrucción de los trenes de Cercanías de los atentados del 11-M generó una investigación judicial ante la acusación de que se había llevado a cabo antes de que se practicaran todas las pruebas periciales necesarias para esclarecer los hechos. El propio Tribunal Supremo reconoció en la sentencia del 11-M que la destrucción de los coches fue “apresurada” e “impidió su estudio en profundidad”. Esto quizá determine a que el juez Aláez demore su entrega, como ahora solicita la operadora.

Metro Bilbao se desprende como chatarra de unidades históricas de los antiguos ferrocarriles bilbaínos

Chatarra; pura chatarra. Tres unidades eléctricas de los antiguos ferrocarriles de Bilbao han acabado en el desguace. Los automotores ‘Mab-2’ y ‘Mab-13’ y la unidad ‘MTU/RTU-10’ fabricada en La Naval, de cuyos astilleros salió en 1953, han sido dados de baja y desguazados en una empresa de recuperación de metales del valle de Asúa. Casi en silencio (sin publicidad) y con nocturnidad, los responsables del metropolitano decidieron prescindir de sus servicios, si bien en los últimos años apenas si se han utilizado.

Las tres unidades permanecían como vehículos auxiliares en las cocheras de Sopelana. Estaban destinadas a transportar material pesado o a utilizarse en operaciones de rescate, por ejemplo en caso de descarrilamiento. En los dieciséis años de servicio del suburbano bilbaíno apenas si se han llegado a sacar a la vía. Todos ellas fueron utilizadas en los Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao (FTS), bien con los tradicionales tonos color botella y verde claro y blanco; tuvieron especial protagonismo en las líneas Bilbao-Lezama, y Bilbao-Plentzia. Posteriormente fueron cedidos a Euskotren, que heredó la red ferroviaria de FTS y permanecieron en las vías hasta finales de los años ochenta. En 1996, tras el nacimiento del suburbano pasaron a formar parte del material móvil de Metro Bilbao, como trenes de auxilio.

Los especialistas aseguran que se trata de un material histórico que bien podía haber formado parte de la colección de cualquiera de los museos ferroviarios del país. Sin embargo, no parece que los responsables de Transportes tuvieran en mente su entrega al Museo Vasco del Ferrocarril, por ejemplo, ni que plantearan a los responsables del centro de Azpeitia su custodia y mantenimiento. Más bien todo lo contrario.

Sin alcanzar el valor de joyas ferroviarias, eran piezas cotizadas por su singularidad. Los dos automotores (coche motor y coche remolcado con cabina de conducción) fueron construidos en madera por la factoría de Carde y Escoriaza de Zaragoza en 1928, para el FC de Bilbao a Santander, propietario en ese momento de la línea de Plencia. Posteriormente, hacia 1960, fueron metalizados. El vehículo producido en los astilleros de Sestao, renombrado por metro a MSB/RSB-1, fue el último de una serie de diez. Una unidad gemela (que llevaba en su matrícula el número ocho) protagonizó el accidente ferroviario más grave de Euskadi. La tarde del 9 de agosto de 1970 se produjo un tremendo choque entre las estaciones de Urduliz y Plentzia. Un tren que salió de esta última estación lleno de gente chocó con otro vacio que iba de refuerzo. A consecuencia de la colisión murieron treinta y tres personas y otras ciento sesenta y cinco resultaron con heridas de consideración.

Ferrocarriles y Transportes Suburbanos (FTS) se crea en 1947 como filial de la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao, en la que se integran las líneas de Bilbao a Las Arenas y Las Arenas a Plencia (que ya eran propiedad del S.B) y las de Matico a Azbarren, Bilbao a Lezama y de Luchana a Munguía.

Los Automotores Naval fabricados en 1953 en Sestao, se fueron desguazando paulatinamente entre 1987 y 1990 con la llegada de las UT 200. De esta época ya sólo se conserva el ‘Mab-15’. El automotor se encuentra en Lutxana, aunque al parecer ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de su vida, por lo que resulta menos original que los otros dos ahora desguazados. Sin embargo, vista la experiencia de la gestión que Transportes tiene con estos vehículos, nadie apuesta por su supervivencia. Y eso que Euskadi ha sido en los últimos años un baluarte en la recuperación y mantenimiento de unidades ferroviarias históricas. En definitiva, este es el valor que tiene el Museo de Azpeitia, donde permanece en pleno estado operativo uno de los mejores parques ferroviarios de vía estrecha de Europa. Todo ello por la magnífica gestión del que hasta hace poco ha sido su director e inspirador, Juanjo Oliazola.

(Material preservado de los antiguos Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao: MAB 5: Con la carrocería original de madera; se encuentra en el Museo de Azpeitia. MAB 15: Con carrocería metálica, transformado en tren taller; se encuentra en las cocheras de Lutxana. MD 3: Proviene de la reforma de un automotor Alsthom al que se le instaló la carrocería de madera de un MAB; se encuentra en el museo de Azpeitia. UT 3: Naval formado por motor y remolque cabina; pendiente de restauración en el museo de Azpeitia. UT 3101: Motor y remolque cabina procedientes de la reforma de un automotor de la serie 100 de los antiguos FTS que permanece en Azpeitia. J 101: Furgón de bogies para equipajes y jefe de tren u que está en Azpeitia. R ?: bordes bajos de ejes, con la carrocería reformada en Azpeitia. Aguada del Ferrocarril de Lutxana a Mungia: En servicio en el museo del ferrocarril de Azpeitia. Además de este material todavía existen instalaciones fijas de la época de suburbanos como estaciones o subcentrales, como la de Larrabasterra dónde se puede apreciar las letras FTS en relieve)

(Fuente e imagen FTS en forotrenes.com)