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Las tres joyas ferroviarias de Sabero

El Ayuntamiento de la localidad leonesa de Sabero recibirá 50.000 euros de la Consejería de Turismo para llevar a cabo la restauración y adecuación de tres locomotoras de su titularidad, que se encuentran actualmente ubicadas en distintos puntos del Valle. Estas locomotoras constituyen un patrimonio minero de enorme valor, así como un relevante elemento de atracción de visitantes, tanto para el valle de Sabero como para toda la comarca de Cistierna-Sabero. Las tres joyas ferroviarias –‘Esla’, ‘Cistierna’ y ‘Vegabarrio’– son locomotoras vinculadas a los ferrocarriles mineros.

Al norte de la provincia de León, en su parte oriental y a orillas del río Esla, se localiza la cuenca hullera de Sabero, uno de los yacimientos de este tipo más importantes de España. Para facilitar la salida de los productos, decide la construcción de una pequeña línea férrea de poco más de tres kilómetros de longitud, con ancho de vía métrico, desde las instalaciones centrales en Vegamediana, hasta la estación de Cistierna del, aún entonces en construcción, Ferrocarril Hullero de La Robla a Balmaseda. Entre el material motor de esta última sociedad, se encontraba una locomotora fabricada por Cockerill, empleada en los trabajos de construcción, cuya particularidad era disponer de la caldera en posición vertical. Adquirida por Hulleras de Sabero, recibió el número 4 y el nombre de “Vegamediana”, siendo destinada al movimiento de vagones en las instalaciones de Vegamediana y en el remolque de trenes hasta Cistierna.

La sociedad subcontrataba habitualmente sus explotaciones, principalmente a la Vasco-Burgalesa y a Esteban Corral Sánchez. Hulleras de Sabero se encargaba únicamente del transporte y de la comercialización. Transportaba su carbón a la estación de Cistierna, junto al Esla, uniendo Vegamediana y Vega Barrio con Olleros mediante una línea de 6 kilómetross y de 600 mm de ancho. Por otro lado se unía a los lavaderos de Cistierna mediante una vía métrica de 3.177 mm construida en 1894. Hulleras de Sabero abasteció de carbón al Ferrocarril de la Robla, que fue uno de sus clientes preferentes, junto con la acerías vascas de Altos Hornos de Bilbao y La Vizcaya.

La sociedad Hulleras de Sabero construyó en sus propios talleres varias locomotoras de vapor. Entre ellas se encuentra la máquina que recibió el número 5 y el nombre de ‘Vegabarrio’. De tipo 0-2-0 T y timbrada de 8,26 atm, fue construida antes de 1937 y probablemente a partir de restos de otra locomotora de procedencia Couillet. Esta joya tuvo que sufrir una amplia reparación para reemplazar su caldera. Estuvo siempre ligada a los servicios de maniobras a excepción de los últimos años que volvió a su actividad propia en los años 80 hasta. Junto con ‘El Esla’ y ‘Cistierna’ fueron las que estuvieron en activo hasta el cierre de la línea. HHoy en día vigila las aguas del río Esla a su paso por Sabero, desde la atalaya de los dos puentes que han unido la Cuenca Minera con el resto del mundo desde que en 1925 se inaugurase el primero de ellos. Se prevé que una vez restaurada sea expuesta en la Plaza San Blas.

La locomotora nº 10 ‘El Esla’, o la ‘Reina del Museo’, llegó de Cariñena en 1886, construida el año antes por Sharp and Steward de Galsgow (Escocia) y numerada con el 3343, fue adquirida al Ferrocarril de Cariñena de Zaragoza y dejó de estar en activo en 1968. Se mantuvo en funcionamiento durante más de cien años, habiendo sido la locomotora más antigua de Europa en activo trabajando para una explotación minera. Estaba timbrada en 10 atm. Desde 1886 hasta 1933 permaneció en Cariñena, donde se la conocía como ‘Cataluña’ y llevaba el número 5. Más tarde estuvo en activo en las Islas Canarias y, finalmente tras tener distintos propietarios, en 1941 fue comprada por Hulleras de Sabero y Anexas S.A. Se prevé que una vez restaurada sea expuesta en el antiguo Puente de Sabero.

La Asociación de Ferrocarriles de Aragón ha intentado en varias ocasiones recuperar esta mítica locomotora, pero la perseverancia y la decisión del Ayuntamiento de Sabero ha hecho que hoy, con 125 años, luzca todo su orgullo en su nueva ubicación en la plaza de San Blas o de los Árboles, anexa a la Ferrería de San Blas donde está ubicado el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, con sede en Sabero.

También se incluye en este proyeto la recuperación de la locomotora nº 11 ‘Cistierna’, de tipo 030T, construida en los talleres de Vegamediana hacia 1945 y timbrada a 10 atm. Esta máquina junto con la nº 10 ‘El Esla’, fue una de las que más confianza ofrecía por parte de la empresa HSA y de las más usadas en sus instalaciones mineras, sobre todo en los servicios de línea y maniobras. En alguna circulación se la veía arrastrando el vagón Break de la compañía minera. Ya en los últimos compases de su actividad estuvo relegada de la línea por el uso de máquinas con tracción diésel. En la actualidad, se encuentra en los aledaños de la Casa de Cultura y el Frontón Municipal de Olleros de Sabero. Se prevé que una vez restaurada sea expuesta en la Plaza el Frontón de Olleros de Sabero.

La Consejería de Cultura y Turismo tiene entre sus objetivos la colaboración con diversas entidades para la realización de actuaciones encaminadas a la protección, conservación, mantenimiento y difusión del patrimonio cultural de la Comunidad. La subvención que ahora se concede al Ayuntamiento de Sabero para llevar a cabo la restauración y adecuación de tres locomotoras para su exposición pública en el municipio, se enmarca dentro de estos objetivos.

(Imagen Diario Vadiniense)

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Un clásico para el verano en Euskadi con 58 circulaciones en el Museo del Ferrocarril de Azpeitia

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Los trenes de vapor del Museo Vasco del Ferrocarril circularán todos los fines de semana de julio y agosto entre las localidades guipuzcoanas de Azpeitia -donde se encuentra la sede- y Lasao. Los sábados habrá dos circulaciones –a las 12.30 y a las 18.00 horas– y los domingos una, a las 12.30 horas. Las circulaciones de trenes tracción diésel se desarrollarán exclusivamente en el mes de agosto de martes a viernes, con salidas desde el Museo de Azpeitia a las 12.30 y 18.00 horas.

Azpeitia es ya un clásico del Norte. Tiene cinco auténticas joyas del vapor (‘Aurrera’, ‘Portugal’, ‘Zugastieta’, ‘Guipúzcoa’ y ‘Espinal’) que deleitan a los turistas con sus movimientos en la playa de vías, pero sobre todo con las circulaciones entre Azpeitia y Lasao. Sin desmerecer a otro tipo de vehículos que también traccionan los trenes repletos de viajeros como el automotor diésel-eléctrico Allan 301 de los Ferrocarriles Portugueses (1853) y la grúa de vapor Grafton (1920), única en su género, que suele desarrollar algunas maniobras de carga en el andén de Azpeitia. Pese a los escasos recursos económicos, es uno de los mejores que existen en Europa, un referente, que se nutre del trabajo desinteresado de los Amigos del Museo Vasco del Ferrocaril (BML).

El parque del museo dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados. La ‘Aurrera’ (FV 104 de 1898) sigue siendo la principal estrella de las circulaciones de vapor. Esta locomotora es, sin duda, la más emblemática de todo el parque preservado. Fue la primera que restauró esta institución y, también, la titular habitual de los trenes de vapor que recorren el trayecto que une el museo con la antigua estación de Lasao por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Urola.

El museo guipuzcoano ofrece, asimismo, uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta del País Vasco, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo.

Durante el verano se mantendrá todos los domingos la actividad ‘Fogonero por un día’, que se incorporó como novedad en la programación de este año y que ofrece la posibilidad de viajar en cabina de la locomotora de vapor. Se trata de una iniciativa común en otros ferrocarriles turísticos de Alemania, Francia o Gran Bretaña, pero inédita hasta ahora en España. Esta actividad se ofrecerá hasta el 1 de noviembre, a lo largo de todos los domingos de la temporada 2015 de trenes de vapor. Para poder participar en esta experiencia, hay realizar reserva con una antelación mínima de 72 horas previas a la jornada elegida, mediante correo electrónico dirigido a museoa@euskotren.es

Además, se mantendrá la exposición dedicada al constructor de material ferroviario de Bilbao, Mariano de Corral, y del 14 al 19 de julio se impartirá el XVIII Curso de Iniciación a la Tracción Vapor.

El Museo de Azpeitia abre sus puertas de 10.30 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.30 horas, de martes a sábados, y sólo en horario de mañana los domingos y festivos. Los lunes permanece cerrado al público.

Azpeitia y Gijón ‘hermanan’ dos piezas de sus colecciones en el Día Internacional de los Museos

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El Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias son dos referentes reconocidos en la custodia, reparación y muestra de las joyas ferroviarias. El Día Internacional de los Museos sirve ahora para reforzar su continua colaboración con el ‘hermanamiento’ de dos de sus piezas singulares correspondientes a sus respectivas colecciones. Las locomotoras de vapor ‘Echevarría’ y ‘SAF 1’ corresponden al mismo constructor, año de fabricación y modelo muy similar, y comparten además un devenir histórico sorprendentemente paralelo, reflejo de la realidad ferroviaria e industrial que les dio origen.

Este ‘hermanamiento’ entronca con el lema que preside hoy la 36 edición del Día Internacional de los Museos: ‘Las Colecciones crean conexiones’. Este lema hace referencia a los vínculos creados por las colecciones de los museos y recuerda que son instituciones vivas que permiten crear enlaces entre los visitantes, las generaciones y las culturas del mundo. Se acentúa así el poder que tienen los objetos museísticos, no solamente contando su historia, sino también creando un nexo con la comunidad a través de la memoria colectiva. Se busca, en definitiva, poner de relieve el rol que desempeñan los museos en la sociedad y la conexión que existe entre diferentes colecciones y público.

En el marco de este lema, el Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias, refuerzan hoy ese vínculo con sendos actos públicos en los que hermanan dos de sus joyas ferroviarias, que mantienen una historia y pasado común. La ‘Echevarría’ y la ‘SAF 1’, a las que se rinde hoy homenaje, recordarán a los visitantes cómo era el devenir diario de las máquinas y los hombres en su afán por superarse y llegar a un mañana mejor.

El Museo Vasco del Ferrocarril ha programado para hoy los siguientes actos: Presentación de la exposición ‘Trevor Rowe’ en Euskadi; hermanamiento de las locomotoras ‘SAF 1’ y ‘Echeverría’; y circulación de trenes históricos: automotor Allan de los Caminhos de Ferro de Portugal (11.00 horas); locomotora de vapor ‘Zugastieta’, del ferrocarril de Amorebieta a Gernika (12.00 horas); y locomotora de vapor ‘Portugal’ de los Caminhos de Ferro de Portugal (13 horas).

La empresa Patricio Echeverría de Legazpi (Gipuzkoa) experimentó tras la Guerra Civil un notable aumento de la demanda de sus productos, lo que implicó el incremento de sus necesidades de transporte, tanto de materias primas como de producto terminado. Con el fin de mejorar sus comunicaciones, esta empresa decidió construir un ramal industrial, de más de cuatro kilómetros de longitud, que permitiera enlazar sus instalaciones fabriles con la estación de Zumarraga, punto en el que convergía el ferrocarril de vía ancha explotado por Renfe de Madrid a Irun, con las líneas de vía métrica de Malzaga a Zumarraga de los Ferrocarriles Vascongados y de Zumarraga a Zumaia, del Ferrocarril del Urola.

Al contar la estación de Zumarraga con dos anchos de vía diferentes, Patricio Echeverría decidió implantar a lo largo de su línea tres carriles, de modo que por ella podían circular vagones, tanto de vía ancha como de vía métrica. Para remolcarlos, adquirió en el año 1952, a la firma alemana Henschel & Sohn una locomotora de vía ancha, pero que en ambos testeros disponía también de los aparatos de choque y tracción necesarios para poder arrastrar también vagones de vía métrica. Fue bautizada como ‘Echeverría’. Poco después adquirió de ocasión, al Ferrocarril de Santander a Bilbao, una locomotora de vapor de vía métrica destinada específicamente a este servicio, en concreto la 030T Nº 3 ‘Güeñes‘, construida por Hunslet con el número de fábrica 538 en el año 1891. En la factoría guipuzcoana fue rebautizada como ‘Echeverría II’.

En 1962, Patricio Echeverría adquirió una nueva locomotora diesel, la ‘Echeverría III’, también construida por Henschel, para el servicio de su ramal, por lo que, poco después, procedió al desguace de la ‘Echeverría II’, mientras que la ‘Echeverría I’ quedó en reserva con el fin de poder remplazar a su sustituta en caso de avería. En consecuencia, periódicamente era encendida y sometida a pruebas, operación que se realizó con regularidad hasta principios de los años ochenta, tras decaer el uso del ramal. En 1992 la locomotora de vapor ‘Echeverría I’, fue cedida al Museo Vasco del Ferrocarril.

La Sociedad Anónima Felgueroso inauguró en 1949 un ferrocarril de doce kilómetros de longitud para unir su mina de La Camocha, cerca de Gijón, con la estación de Renfe de Veriña, permitiendo de esta manera la explotación de este rico coto hullero. Para el servicio de maniobras en la carga y pesaje de vagones en la estación de La Camocha, encargó una locomotora de vapor al constructor alemán Henschel & Sohn, de gran experiencia en la fabricación de este tipo de unidades, que la entregó en 1952. La máquina fue denominada ‘SAF 1’, iniciales de la empresa de los hermanos Felgueroso. Posteriormente, la Minero Siderúrgica de Ponferrada, sucesora en la propiedad de la mina de La Camocha, la mantuvo en servicio, si bien compartiendo tareas de maniobras con otras locomotoras de vapor llegadas desde su sede de Ponferrada, una de las cuales, de segunda mano, construida en Gran Bretaña por Nasmyth Wilson en 1891, con el número 411 para el Ferrocarril de Triano, llegaría a ser denominada ‘SAF 2’.

La ‘SAF 1’ permaneció en servicio hasta 1973, cuando, con la adquisición de una locomotora diesel Hunslet Babcock & Wilcox, quedó apartada como reserva hasta el cierre del ferrocarril a mediados de los años 80, lo que permitiría su conservación. En 1994, Mina la Camocha S.A. la entregó al Ayuntamiento de Gijón para su definitiva preservación, siendo trasladada el 29 de diciembre de dicho año al Museo del Ferrocarril de Asturias.

Una vez en el Museo fue completamente rehabilitada por su Escuela Taller, recibiendo una caldera de nueva construcción, de tal forma que fue posible recuperar su total funcionamiento el 25 de noviembre de 1995. Desde entonces se ha mantenido en disposición de marcha, siendo encendida para exhibiciones en las jornadas del vapor y otros eventos. En la actualidad se han emprendido en esta locomotora tareas de puesta a punto, que desarrolla el equipo técnico del centro con la colaboración de la Asociación del Amigos del Museo del Ferrocarril. Las labores incluyen la preceptiva revisión de la caldera, mantenimiento mecánico, saneamiento general, trabajos en superficies metálicas y pintura.

(Fuente Juanjo Olaizola. Director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia)

Renfe exhibe la oferta de trenes turísticos del Norte, genuinas joyas ferroviarias mimadas por Feve

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Puesta de largo de los trenes turísticos del Norte. El sábado se presentó en Ferrol la nueva propuesta de Renfe métrica (las vías de la extinta Feve son las protagonistas de estas rutas) para fomentar el turismo ferroviario en sus cuatro trenes de temporada: Al Andalus, el Transcantábrico clásico, el Transcantábrico de Gran Lujo y El Expreso de la Robla por las rutas del vino de La Rioja. Auténticas joyas que permiten conocer y recorrer España en profundidad, su patrimonio, su arte y su gastronomía a través de los antiguos caminos de hierro.

Dos de las grandes novedades que arrancan esta primavera son el ‘Itinerario Ibérico’ que el Al Andalus realizará por tierras de Aragón, Navarra, Castilla y León y Galicia, siguiendo el Camino de Santiago hasta la catedral de Compostela, o el trayecto ‘Paraíso Infinito’ que el mítico Expreso de La Robla realizará por la costa del mar Cantábrico.

La gran apuesta de la empresa de transporte ha consistido en rehabilitar coches de los años 20 y 30 y adaptarlos al “placer de viajar”, haciendo de ellos cómodos espacios de ocio que mantienen el encanto de la década en la que fueron construido con las comodidades del siglo XXI. La titular de Fomento, Ana Pastor, destacó que a los paquetes turísticos tradicionales, Renfe ha sumado este 2013 la oferta de los productos ‘mini’, que combinan rutas de 2, 3 y 4 noches con menor coste. Por ejemplo, se incluyen rutas de 3 días y dos noches de Sevilla a Granada en el Al Andalus por 890 euros por persona o un viaje de cuatro días desde la localidad asturiana de Arriondas hasta Compostela por 675 euros.

El Al Andalus, el tren de viajeros más largo de España, estrena nuevos itinerarios para el verano con dos rutas (Ibérico, Camino de Santiago), que salen desde Madrid o Zaragoza y recorren ciudades patrimoniales como Segovia, Burgos o Salamanca, pasando por Haro o Atapuerca, además de su clásico trayecto sureño, con tarifas que oscilan entre los 2.500 y los 3.200 euros. Este lujoso tren turístico, que durante ocho años estuvo en vía muerta (de 2004 al 2012),volvió a rodar en abril del año pasado, rescatado por Feve completamente renovado, y cerró diciembre con una ocupación del 92% en su primera temporada por el sur de España desde Doñana a Sevilla, y arrancará en abril con nuevas rutas de 5 y 6 días por el Norte y 64 plazas en 32 suites.

Los dos transcantábricos, el Clásico y el de Gran Lujo, ruedan desde hace unas semanas por los raíles del norte (por la costa norte de A Coruña, Mariña de Lugo, Asturias, Cantabria y País Vasco) durante los próximos seis meses (de abril a octubre). El primero cumple 30 años y una vez por semana cubrirá la ruta de León a Santiago y viceversa, del 23 de marzo al 26 de octubre. Cuenta con 54 plazas y Renfe lo alquila para viajes chárter o de grupos.

El Expreso de la Robla, un tren de lujo (54 plazas) que se reestrenó en 2010, contará este año con una nueva propuesta que sale desde Bilbao y que ofrece dos alternativas: ‘Paraíso Infinito’, a través de Unquera y Potes hacia Gijón y regreso por Santander, y el ‘Itinerario de la Robla’, con una ruta por el arte románico palentino por Carrión de los Condes y Villalcázar de Sirga. Esta segunda ruta por la Robla estará activa de mayo a octubre a excepción de julio y agosto, cuando el tren se desplaza a la costa cantábrica para hacer la ruta de Bilbao a Gijón.

Renfe ofrece importantes descuentos a los viajeros que compren su billete con antelación, con precios de hasta 100 euros menos si la reserva se realiza medio año antes del viaje y 50 si la compra se hace con cuatro meses de anticipo.

Metro Bilbao se desprende como chatarra de unidades históricas de los antiguos ferrocarriles bilbaínos

Chatarra; pura chatarra. Tres unidades eléctricas de los antiguos ferrocarriles de Bilbao han acabado en el desguace. Los automotores ‘Mab-2’ y ‘Mab-13’ y la unidad ‘MTU/RTU-10’ fabricada en La Naval, de cuyos astilleros salió en 1953, han sido dados de baja y desguazados en una empresa de recuperación de metales del valle de Asúa. Casi en silencio (sin publicidad) y con nocturnidad, los responsables del metropolitano decidieron prescindir de sus servicios, si bien en los últimos años apenas si se han utilizado.

Las tres unidades permanecían como vehículos auxiliares en las cocheras de Sopelana. Estaban destinadas a transportar material pesado o a utilizarse en operaciones de rescate, por ejemplo en caso de descarrilamiento. En los dieciséis años de servicio del suburbano bilbaíno apenas si se han llegado a sacar a la vía. Todos ellas fueron utilizadas en los Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao (FTS), bien con los tradicionales tonos color botella y verde claro y blanco; tuvieron especial protagonismo en las líneas Bilbao-Lezama, y Bilbao-Plentzia. Posteriormente fueron cedidos a Euskotren, que heredó la red ferroviaria de FTS y permanecieron en las vías hasta finales de los años ochenta. En 1996, tras el nacimiento del suburbano pasaron a formar parte del material móvil de Metro Bilbao, como trenes de auxilio.

Los especialistas aseguran que se trata de un material histórico que bien podía haber formado parte de la colección de cualquiera de los museos ferroviarios del país. Sin embargo, no parece que los responsables de Transportes tuvieran en mente su entrega al Museo Vasco del Ferrocarril, por ejemplo, ni que plantearan a los responsables del centro de Azpeitia su custodia y mantenimiento. Más bien todo lo contrario.

Sin alcanzar el valor de joyas ferroviarias, eran piezas cotizadas por su singularidad. Los dos automotores (coche motor y coche remolcado con cabina de conducción) fueron construidos en madera por la factoría de Carde y Escoriaza de Zaragoza en 1928, para el FC de Bilbao a Santander, propietario en ese momento de la línea de Plencia. Posteriormente, hacia 1960, fueron metalizados. El vehículo producido en los astilleros de Sestao, renombrado por metro a MSB/RSB-1, fue el último de una serie de diez. Una unidad gemela (que llevaba en su matrícula el número ocho) protagonizó el accidente ferroviario más grave de Euskadi. La tarde del 9 de agosto de 1970 se produjo un tremendo choque entre las estaciones de Urduliz y Plentzia. Un tren que salió de esta última estación lleno de gente chocó con otro vacio que iba de refuerzo. A consecuencia de la colisión murieron treinta y tres personas y otras ciento sesenta y cinco resultaron con heridas de consideración.

Ferrocarriles y Transportes Suburbanos (FTS) se crea en 1947 como filial de la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao, en la que se integran las líneas de Bilbao a Las Arenas y Las Arenas a Plencia (que ya eran propiedad del S.B) y las de Matico a Azbarren, Bilbao a Lezama y de Luchana a Munguía.

Los Automotores Naval fabricados en 1953 en Sestao, se fueron desguazando paulatinamente entre 1987 y 1990 con la llegada de las UT 200. De esta época ya sólo se conserva el ‘Mab-15’. El automotor se encuentra en Lutxana, aunque al parecer ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de su vida, por lo que resulta menos original que los otros dos ahora desguazados. Sin embargo, vista la experiencia de la gestión que Transportes tiene con estos vehículos, nadie apuesta por su supervivencia. Y eso que Euskadi ha sido en los últimos años un baluarte en la recuperación y mantenimiento de unidades ferroviarias históricas. En definitiva, este es el valor que tiene el Museo de Azpeitia, donde permanece en pleno estado operativo uno de los mejores parques ferroviarios de vía estrecha de Europa. Todo ello por la magnífica gestión del que hasta hace poco ha sido su director e inspirador, Juanjo Oliazola.

(Material preservado de los antiguos Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao: MAB 5: Con la carrocería original de madera; se encuentra en el Museo de Azpeitia. MAB 15: Con carrocería metálica, transformado en tren taller; se encuentra en las cocheras de Lutxana. MD 3: Proviene de la reforma de un automotor Alsthom al que se le instaló la carrocería de madera de un MAB; se encuentra en el museo de Azpeitia. UT 3: Naval formado por motor y remolque cabina; pendiente de restauración en el museo de Azpeitia. UT 3101: Motor y remolque cabina procedientes de la reforma de un automotor de la serie 100 de los antiguos FTS que permanece en Azpeitia. J 101: Furgón de bogies para equipajes y jefe de tren u que está en Azpeitia. R ?: bordes bajos de ejes, con la carrocería reformada en Azpeitia. Aguada del Ferrocarril de Lutxana a Mungia: En servicio en el museo del ferrocarril de Azpeitia. Además de este material todavía existen instalaciones fijas de la época de suburbanos como estaciones o subcentrales, como la de Larrabasterra dónde se puede apreciar las letras FTS en relieve)

(Fuente e imagen FTS en forotrenes.com)

El ecomuseo de Samuño recupera joyas ferroviarias, mientras la ‘Juanco’ muere en un desguace asturiano

Auténticas joyas ferroviarias. El proyecto del tren minero turístico del valle del Samuño ha permitido recuperar algunas de las piezas históricas que fueron utilizadas para el transporte del mineral. A la espera de la llegada de la República Checa de las dos locomotoras y los cinco vagones que compondrán los dos convoyes que trasladarán a los visitantes por la galería minera subterránea, una de las naves del ecomuseo ya tiene en cuestodia la locomotora FM 307. Otras máquinas (‘Pedro Duro I’, ‘Pedro Duro II’, las número 305, 307 y 308 de Fábrica de Mieres y la 607 de Duro Felguera) y la grúa ‘Leona’ también han sido rehabilitadas (Construcciones Metálicas Alba, empresa ubicada en el polígono de Meriñán ha dirigido el proyecto) y serán en breve trasladadas a las nuevas dependencias donde se exhibirán.

La locomotora FM 307 fue fabricada en 1891 por la firma escocesa Dübs y adquirida por minas La Parcocha en el País Vasco. Pasó posteriormente a manos de Ferrocarriles del Norte como unidad de maniobras y fue utilizada en varias zonas, incluida Asturias. Perteneció a Fábrica de Mieres y a Ensidesa. En los últimos meses tanto esta máquina como otras que conformarán parte de la exposición de Samuño han pasado por un complicado proceso de restauración ya que muchas de ellas se encontraban en muy mal estado entre otras cuestiones por los continuos robos que han sufrido en estos años de abandono.

Pero no todo el material del valle minero ha corrido la misma suerte. Mientras la FM 307 se ponía a punto, la ‘Juanco’, una locomotora centenaria que durante décadas prestó servicio en el ferrocarril minero de Carbones de La Nueva, en el valle del Samuño, acabó sus días en un desguace del polígono industrial de Riaño II. La ‘Juanco’ fue construida en Munich en 1909 por la empresa Krauss & Co. La máquina tenía el número de serie 6128 trabajó a destajo en las vías del ferrocarril de Carbones La Nueva, empresa fundada en 1901 y adquirida por la Real Compañía Asturiana de Minas en 1925. Carbones de La Nueva disponía en el valle del Samuño de un trazado férreo con un ancho de vía de 650 mm. y una longitud de casi cuatro kilómetros que había sido impulsado anteriormente por la Sociedad Hermanos Felgueroso y que estaba dividido en dos tramos unidos por un plano inclinado. Las vías comunicaban el área de producción minera de La Nueva, con el pozo San Luis como referente, con el lavadero de carbones de Camellera, en Ciaño. «Las únicas locomotoras que sin duda pertenecieron a Carbones de La Nueva fueron las denominadas ‘Pepe’ y ‘Juanco’. Solo quedan 65 locomotoras en Asturias (la mitad de ellas a salvo en el Museo del Ferrocarril de Gijón y en el Museo de la Minería de El Entrego).

Mientras, desde el Ayuntamiento de Langreo se sigue trabajando para que el ecomuseo pueda entrar en funcionamiento el próximo año. Técnicos de Hunosa y de Tragsa, la empresa que ejecuta las obras del proyecto turístico langreano, viajaron recientemente a la República Checa para comprobar la marcha de los trabajos de fabricación de las locomotoras modelo DLP 50F y de los cinco vagones. Estos convoyes trasladarán a un máximo de 58 personas. Cuatro de los vagones transportarán a 12 pasajeros y el quinto, habilitado para personas con discapacidad, a 10. Está previsto que cuando Langreo reciba el tren comiencen los trabajos de colocación de las vías en el trazado que concluye en el pozo San Luis.

Las dos locomotoras podrán circular a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora, pero en el recorrido del ecomuseo del valle del Samuño lo harán a 6 kilómetros por hora. Esta circunstancia hará que el viaje por el interior de la galería dure unos 20 minutos.

La alcaldesa de Langreo, Esther Díaz, resaltó, en su visita a las instalaciones del pozo San Luis, la importancia de estas actuaciones de recuperación de piezas históricas que forman parte de «proyectos importantes generadores de empleo» como el del ecomuseo. El gerente de Construcciones Mecánicas Alba, José Manuel Alba, destacó el mal estado en el que estaban las máquinas al haber permanecido a la intemperie y sufrir actos vandálicos.