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Las tres joyas ferroviarias de Sabero

El Ayuntamiento de la localidad leonesa de Sabero recibirá 50.000 euros de la Consejería de Turismo para llevar a cabo la restauración y adecuación de tres locomotoras de su titularidad, que se encuentran actualmente ubicadas en distintos puntos del Valle. Estas locomotoras constituyen un patrimonio minero de enorme valor, así como un relevante elemento de atracción de visitantes, tanto para el valle de Sabero como para toda la comarca de Cistierna-Sabero. Las tres joyas ferroviarias –‘Esla’, ‘Cistierna’ y ‘Vegabarrio’– son locomotoras vinculadas a los ferrocarriles mineros.

Al norte de la provincia de León, en su parte oriental y a orillas del río Esla, se localiza la cuenca hullera de Sabero, uno de los yacimientos de este tipo más importantes de España. Para facilitar la salida de los productos, decide la construcción de una pequeña línea férrea de poco más de tres kilómetros de longitud, con ancho de vía métrico, desde las instalaciones centrales en Vegamediana, hasta la estación de Cistierna del, aún entonces en construcción, Ferrocarril Hullero de La Robla a Balmaseda. Entre el material motor de esta última sociedad, se encontraba una locomotora fabricada por Cockerill, empleada en los trabajos de construcción, cuya particularidad era disponer de la caldera en posición vertical. Adquirida por Hulleras de Sabero, recibió el número 4 y el nombre de “Vegamediana”, siendo destinada al movimiento de vagones en las instalaciones de Vegamediana y en el remolque de trenes hasta Cistierna.

La sociedad subcontrataba habitualmente sus explotaciones, principalmente a la Vasco-Burgalesa y a Esteban Corral Sánchez. Hulleras de Sabero se encargaba únicamente del transporte y de la comercialización. Transportaba su carbón a la estación de Cistierna, junto al Esla, uniendo Vegamediana y Vega Barrio con Olleros mediante una línea de 6 kilómetross y de 600 mm de ancho. Por otro lado se unía a los lavaderos de Cistierna mediante una vía métrica de 3.177 mm construida en 1894. Hulleras de Sabero abasteció de carbón al Ferrocarril de la Robla, que fue uno de sus clientes preferentes, junto con la acerías vascas de Altos Hornos de Bilbao y La Vizcaya.

La sociedad Hulleras de Sabero construyó en sus propios talleres varias locomotoras de vapor. Entre ellas se encuentra la máquina que recibió el número 5 y el nombre de ‘Vegabarrio’. De tipo 0-2-0 T y timbrada de 8,26 atm, fue construida antes de 1937 y probablemente a partir de restos de otra locomotora de procedencia Couillet. Esta joya tuvo que sufrir una amplia reparación para reemplazar su caldera. Estuvo siempre ligada a los servicios de maniobras a excepción de los últimos años que volvió a su actividad propia en los años 80 hasta. Junto con ‘El Esla’ y ‘Cistierna’ fueron las que estuvieron en activo hasta el cierre de la línea. HHoy en día vigila las aguas del río Esla a su paso por Sabero, desde la atalaya de los dos puentes que han unido la Cuenca Minera con el resto del mundo desde que en 1925 se inaugurase el primero de ellos. Se prevé que una vez restaurada sea expuesta en la Plaza San Blas.

La locomotora nº 10 ‘El Esla’, o la ‘Reina del Museo’, llegó de Cariñena en 1886, construida el año antes por Sharp and Steward de Galsgow (Escocia) y numerada con el 3343, fue adquirida al Ferrocarril de Cariñena de Zaragoza y dejó de estar en activo en 1968. Se mantuvo en funcionamiento durante más de cien años, habiendo sido la locomotora más antigua de Europa en activo trabajando para una explotación minera. Estaba timbrada en 10 atm. Desde 1886 hasta 1933 permaneció en Cariñena, donde se la conocía como ‘Cataluña’ y llevaba el número 5. Más tarde estuvo en activo en las Islas Canarias y, finalmente tras tener distintos propietarios, en 1941 fue comprada por Hulleras de Sabero y Anexas S.A. Se prevé que una vez restaurada sea expuesta en el antiguo Puente de Sabero.

La Asociación de Ferrocarriles de Aragón ha intentado en varias ocasiones recuperar esta mítica locomotora, pero la perseverancia y la decisión del Ayuntamiento de Sabero ha hecho que hoy, con 125 años, luzca todo su orgullo en su nueva ubicación en la plaza de San Blas o de los Árboles, anexa a la Ferrería de San Blas donde está ubicado el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, con sede en Sabero.

También se incluye en este proyeto la recuperación de la locomotora nº 11 ‘Cistierna’, de tipo 030T, construida en los talleres de Vegamediana hacia 1945 y timbrada a 10 atm. Esta máquina junto con la nº 10 ‘El Esla’, fue una de las que más confianza ofrecía por parte de la empresa HSA y de las más usadas en sus instalaciones mineras, sobre todo en los servicios de línea y maniobras. En alguna circulación se la veía arrastrando el vagón Break de la compañía minera. Ya en los últimos compases de su actividad estuvo relegada de la línea por el uso de máquinas con tracción diésel. En la actualidad, se encuentra en los aledaños de la Casa de Cultura y el Frontón Municipal de Olleros de Sabero. Se prevé que una vez restaurada sea expuesta en la Plaza el Frontón de Olleros de Sabero.

La Consejería de Cultura y Turismo tiene entre sus objetivos la colaboración con diversas entidades para la realización de actuaciones encaminadas a la protección, conservación, mantenimiento y difusión del patrimonio cultural de la Comunidad. La subvención que ahora se concede al Ayuntamiento de Sabero para llevar a cabo la restauración y adecuación de tres locomotoras para su exposición pública en el municipio, se enmarca dentro de estos objetivos.

(Imagen Diario Vadiniense)

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La locomotora MFU 31 se unirá a la ‘Hulla’ en Utrillas para el circuito del pozo Santa Bárbara

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Manos a la obra. La ‘Hulla’ tendrá pronto nueva compañera en Utrillas. La locomotora MFU 31, una máquina Henschel de 1918, se encuentra en pleno proceso de restauración para que pueda incorporsarse al circuito del pozo Santa Bárbara, uno de los principales focos de atracción del municipio turolense. La máquina era hasta no hace mucho ‘maceta’ en una de las calles principales de la población y que recibía a los visitantes desde una de las dos entradas del municipio.

La MFU 31 realizó su último viaje en 1966 remolcando tolvas de carbón entre las minas de Utrillas y los lavaderos de carbón. Desde hace más de 40 años, la locomotora recibía a los visitantes, asentada en un pedestal, desde una de las dos entradas del municipio. En los próximos meses se unirá a la ‘Hulla’ y a la Deutz, los trenes turísticos que recorren periódicamente el pozo de Santa Bárbara de Utrillas. “Fue de las últimas locomotoras de vapor que fue reparada por Minas y Ferrocarriles de Utrillas y está en bastante buen estado, aunque ha sufrido las inclemencias del tiempo y el expolio de algunas de sus piezas”, explica Carlos Abadías, vicepresidente de la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft).

El pasado 3 de diciembre y casi coincidiendo con la festividad de Santa Bárbara, el Ayuntamiento de Utrillas trasladó esta máquina desde su pedestal a las dependencias del pozo, para que los visitantes pudieran observar durante su viaje en la ‘Hulla’ la majestuosidad de la MFU 31. “Nuestro objetivo es ponerla en funcionamiento y que se añada al atractivo que ya tiene el pozo de Santa Bárbara junto con los museos”, comenta Joaquín Moreno, alcalde de Utrillas.

Aunque afectada por la oxidación y por las secuelas de haber estado durante años a la intemperie, la MFU 31 no se encuentra en mal estado. La Azaft, que dispone de una dilatada experiencia en la restauración de este tipo de máquinas, logró que sus ruedas giraran. Los voluntarios examinaron el rodaje, las bielas y diferentes engarces para comprobar su estado. Ahora han emprendido el desmontaje de la cabina para comprobar cómo se encuentra la caldera, ya que está es la parte que más puede hacer variar el coste de la reparación. “Son tecnologías de hace más de 100 años y que, por suerte, con un poco de hierro y mecánica se puede volver a poner en marcha”, asegura Abadías.

La MFU 31 es una locomotora de mayores dimensiones que la ‘Hulla’, pues cuenta con 30 centímetros más de anchura. También se trata de una máquina mucho más potente, preparada para la combustión de agua, carbón, madera y caña de azúcar. Este tipo de locomotora, de fabricación alemana, estaba ideada para circular por el desierto, motivo por el que cuenta con una cabina llamada tropical, habilitada con un sistema de refrigeración para evitar que el conductor sufriera las inclemencias del tiempo.

Utrillas acabó el año con la puesta en marcha del parque temático dedicado a la minería y al ferrocarril que está situado en el entorno del pozo de Santa Bárbara. En él es posible realizar un recorrido de 1,3 kilómetros a bordo de un tren de vapor que se construyó en los primeros años del siglo XX y que fue pionero en transportar carbón desde las minas hasta el cargadero que lo llevaba, también en ferrocarril, hasta la capital aragonesa. El objetivo para este año es poner en marcha la locomotora todos los sábados con la ayuda de la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y el Tren (Azaft).

El trayecto de la locomotora discurre por un parque musealizado y el viaje a otro siglo se completa con una visita por las instalaciones que empleaban los mineros para equiparse a la hora de entrar a la mina y asearse una vez salían de ella. Además, en lo que eran las antiguas escuelas que construyó Minas y Ferrocarriles de Utrillas (MFU) para los hijos de sus trabajadores hay una completa muestra con más de un millar de objetos vinculados a la minería entre los que destaca una colección de lámparas de todas las épocas y de diferentes países del mundo.

Desde su inauguración en 2012, este pequeño ferrocarril ha captado la atención de medio mundo. Hasta el municipio turolense se han desplazado visitantes de todas las partes de España e incluso del extranjero (Francia, Alemania e Inglaterra), atraídos por la idea de conocer en funcionamiento el motor de vapor que impulsó la revolución industrial.

(Imagen Antonio Fontela. Utrillas)

Utrillas goza y abre al turismo el nuevo parque temático de la minería y del ferrocarril

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Santa Bárbara tuvo su conmemoración especial en Utrillas. La localidad turolenses estrenaba ese día el parque temático de la minería y el ferrocarril ubicado entre el pozo Santa Bárbara y el antiguo hospital minero convertido en centro de interpretación de la geología y la minería. El parque cuenta con la ampliación del trazado del tren minero, nueva estación, sala de calderas, vestuario de los mineros y sala de exposiciones. Además las antiguas escuelas restauradas disponen de una sala de lampistería, una sala de paleontología y el centro de interpretación de la geología y la minería.

Durante estos días, los visitantes al parque recorren a bordo del tranvía del que tira la máquina ‘Hulla’ el nuevo trayecto de 1.300 metros. El trazado que encabeza esta joya del vapor discurre alrededor de un parque natural musealizado, construido con traviesas y vía de tren, pero que tambiín tiene cemento para dar un paso alternativo como sendero para los visitantes.

El nuevo trayecto de la locomotora de vapor se inicia ahora desde una pequeña estación del pozo Santa Bárbara, que se ha construido recientemente y que servirá de oficina de turismo. La estación de ferrocarril tiene unos 70 metros cuadrados.

La estrella de este pequeño ferrocarril guarda estrecha relación con la minería. No solo por su nombre, ‘Hulla’, sino también porque trabajó en el transporte de material de MFU desde su adquisición en Alemania en 1903. Esta pequeña 020T fue construida por Orenstein & Kopell con el número de fábrica 1.166. La locomotora fue adquirida en 1986 por José María Valero, un gran coleccionista particular que ha salvado de la chatarra varias de nuestras mejores joyas ferroviarias; sufragó los primeros arreglos y mantenimiento. Posteriormente se hizo cargo de esta centenaria pieza la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvía (AZAFT), uno de los grupos más activos en el mantenimiento de piezas históricas. La restauración de la ‘Hulla’ se hizo en dos partes: la primera en 1987 fue estética y la segunda funcional, en 2000, cuando se reparó la caldera y se terminó de ajustar el rodaje y los cilindros. Además de rodar por la vía de pruebas de la AZAFT, la ‘Hulla’ fue invitada hasta en tres ocasiones al Museo del Ferrocarril de Gijón. Desde su restauración funcional ha estado guardada en Ejea, donde se disponía de cuarenta metros de vía para poder hacer encendidos de mantenimiento, controlados y gestionados por personal de AZAFT.

Termina el recorrido del parque temático de la minería y del ferrocarril en el antiguo hospital minero, construcción también de principios de siglo XX, convertido en centro de interpretación de la geología y minería. Las últimas actuaciones del parque temático de la minería y del ferrocarril se han podido ejecutar gracias a una subvención de más de 225.000 euros de la Alternativa al Plan Miner. En la puesta en funcionamiento del parque temático, ha sido imprescindible la colaboración y las aportaciones de la Asociación de Amigos del Ferrocarril y la nueva Asociación de Voluntarios del Patrimonio de Utrillas.

(Imagen Jorge del Valle Alvarado del blog ‘Unos cuantos trenes‘)

La locomotora de vapor SHE D de Gijón abre la temporada el 1 de marzo en el ecomuseo de Samuño

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De estreno por todo lo alto. El vapor vuelve a las vías del tren turístico de Samuño, aunque sea durante algunos fines de semana. El ecomuseo reabrirá el 1 de marzo y ofrecerá como atractivo recorridos en la locomotora de vapor SHE D de Gijón y la celebración de unas jornadas del vapor que se desarrollarán en colaboración con el Museo del Ferrocarril asturiano. El centro de interpretación de la minería se completa además con la incorporación del botiquín, un espacio expositivo en el que se representa con elementos de la época el despacho, la sala de curas, la zona de camillas y distintos apartos que se usaban en la atención clínica de los mineros atendidos.

Más de 2.000 personas ya han reservado plaza para la segunda temporada que tendrá en el vapor uno de sus principales reclamos. La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, después de una renovación y puesta a punto, ya luce pintada para su nueva misión y llegará a Langreo en breve. La pequeña vaporosa será utilizada para hacer el trayecto del tren minero de San Luis. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería. De este espectáculo podrán disfrutar langreanos y visitantes en esta nueva temporada.

“Estas jornadas pueden resultar atractivas para los amantes del ferrocarril y permitirán retornar a la tradición”, indica la regidora de Langreo. María Fernández confía en que esta actividad “incentive las visitas a este equipamiento” quien explica que los visitantes podrán visitar una recreación del botiquín y más adelante, a lo largo de marzo o abril, accederán a la casa de aseos, en cuyo diseño trabaja actualmente el Consistorio. Para el verano se deja la apertura del bar y de la tienda de ‘souvenirs’. Antes, a finales del próximo mes, funcionará una reserva on line que se une a la reserva telefónica, que ya se puede utilizar para subir al tren turístico de Samuño.

El Ecomuseo volverá a abrir, tras rozar los 22.500 visitantes en su primera temporada, el próximo 1 de marzo. Hasta el 15 de junio funcionará los fines de semana además de los jueves, que se reserva para los grupos. En esas semanas, de la estación de El Cadavíu saldrán cuatro viajes diarios (a las 11, 12 y 13.00 y 16.30 de la tarde).

El 15 de junio se inaugurará la temporada estival, durante la cual saldrán seis viajes cada día. Dado el éxito del pasado año durante los meses veraniegos, el Ayuntamiento podría abrir la instalación todos los días de la semana. El pasado año descansaba un día. “Posiblemente no cerraremos ninguna jornada”, indicaron responsables del Ecomuseo Minero Valle de Samuño. Las instalaciones permanecen cerradas desde principios de diciembre. En el pozo San Luis se trabaja también en la rehabilitación de la máquina de tren ‘Pepe’ instalada en el parque Dorado de Sama.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’ para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

(Imagen Javier Fernández)

El Ayuntamiento de Langreo pagará la deuda contraída con Tragsa por el tren de Samuño

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¿Éxito rotundo? Miles de personas han visitado el Ecomuseo de Samuño y se han subido al tren minero desde que abrió sus puertas a mediados de junio cumpliendo con creces las expectativas. Solo una sombra se cierne sobre el centro. Las obras de construcción del museo y el tren, que desarrolló la empresa pública Tragsa, tuvieron un sobrecoste final de 629.000 euros. Una cantidad que el Ayuntamiento de Langreo ha acordado con la compañía estatal ir devolviendo a plazos anuales de unos 138.000 euros, sin intereses, durante los próximos ejercicios. Al final serán algo más de 7,1 mlillones de euros el coste de la instalación.

Ttodos los grupos municipales respaldaron el acuerdo de devolución del dinero a Tragsa. Los 629.000 euros de sobrecoste de las obras provienen de una serie de actuaciones complementarias realizadas por la empresa para mejorar el proyecto original. Según explicó la alcaldesa de Langreo, María Fernández, “hay que ser consecuente, y se trata de una deuda real”, acreditada por los técnicos municipales langreanos, y por tanto “la reconocemos”. Además, en conversaciones con Tragsa se llegó a un acuerdo “ventajoso” para el Ayuntamiento, y que da facilidades para pagar el sobrecoste, ya que se hará a plazos anuales y “sin intereses”. En un principio, el coste del proyecto ascendía a 6,5 millones de euros procedentes de los fondos mineros.

El buen funcionamiento del Ecomuseo del Valle del Samuño y de su tren minero ha sido una grata sorpresa para el Ayuntamiento de Langreo, que ha visto superadas sus previsiones iniciales de visitantes. En las previsiones más optimistas, se establecía que en su primer año de vida podría recibir a 24.000 turistas y esta cifra casi se ha alcanzado en medio año, antes del cierre temporal por ampliación de contenidos del museo. Por el momento, el Ecomuseo tuvo casi 22.500 visitas, un número que puede crecer hasta superar ampliamente las 24.000 previstas hasta el 15 de junio de 2014, cuando se cumpla el aniversario de su apertura.

Las instalaciones se cerraron en la primera quincena de diciembre porque las bajas temperaturas en la zona y la necesidad de ampliar el espacio expositivo aconsejaban la suspensión temporal de las actividades, que se reanudarán en marzo. Durante este paréntesis, se acometerán diversos trabajos para recrear la casa de aseos y el botiquín del pozo San Luis, que serán las principales novedades de la próxima temporada. Estos nuevos espacios se encuentran en las naves próximas a la sala de máquinas, otro de los complejos que ya se pueden visitar junto a la fragua o la carpintería, abiertas a mediados de agosto. La visita entonces superará las dos horas. El complejo turístico dispondrá de bar y un rincón dedicado a la venta de productos de recuerdo relacionados con el tren minero.

El ecomuseo está integrado dentro de la red de museos del Principado de Asturias, lo que le permite disponer de tarifas especiales, como la rebaja del precio en la entrada de 10 a 8,5 euros para las personas que tengan la Gijón card (tarjeta turística del Ayuntamiento de Gijón). También se estiman otro tipo de descuentos para usuarios.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’ para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

(Imagen Juan Carlos Román)

El ecomuseo y tren de Samuño abre las puertas hoy con expectativas muy altas para la temporada

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El gran día. Por fin. El Ecomuseo y el tren minero del valle de Samuño abrirán sus puertas este sábado. La puesta de de largo de este proyecto cierra un largo periodo de trabajo cercano a los dos años y acaba con muchas incertidumbres. Cuando lleguen los primeros visitantes a la estación de El Cadaviu, se dará el pistoletazo de salida a una campaña en la que Langreo ha puesto grandes esperanzas. El ayuntamiento y los promotores de la idea confían en que las antiguas instalaciones mineras, otrora febriles en la extracción de mineral, atraigan a miles de visitantes a esta aventura turística y promocional de este valle asturiano.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra deparará sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

El Ecomuseo del Valle de Samuño tiene todo para enamorar a sus visitantes. Sus gestores recuerdan que «es un museo vivo que esperamos que siga creciendo con nuevos contenidos». Algo que aseguran muy bien los expertos que ya lo conocen. Desde el Museo del Ferrocarril de Gijón explican que «tiene muchas posibilidades y muestra una historia que se debe mantener en el recuerdo».

El tren minero es sin duda el principal reclamo del Ecomuseo de Samuño, un proyecto que ha supuesto un coste superior a los 6,5 millones de euros. Las previsiones municipales apuntan a que la cifra máxima anual de visitantes llegue a 24.000 personas al año, aunque se consideraría «satisfactorio» alcanzar el 60 ó 70% de esa cifra. Los dos días en el que el Ecomuseo estuvo abierto de forma gratuita -sin viaje en tren- pasaron por el mismo mil personas. Los visitantes serán sin duda la mejor publicidad para este importante proyecto turístico langreano, el mayor de los últimos años en las comarcas mineras.

Las perspectivas para la apertura son son buenas. La alcaldesa, María Fernández, apunta que el proyecto está al menos «levantando expectación», ya que existe «un interés claro de la gente en verlo funcionando». La mayor parte del millar de personas que pasó el fin de semana por el valle de Samuño llegaron, además, de zonas de Asturias que no tienen relación con la minería. «Pese a que el tiempo no acompañó, porque llovió buena parte del fin de semana, y a que el tren no se movía y lo que se mostraban eran las instalaciones de El Cadavíu y La Nueva, la verdad es que hay que hacer una lectura bastante positiva del número de personas que se interesaron por el proyecto», indicó María Fernández.

Al millar de personas que pasó por el Ecomuseo en el fin de semana se unieron, el lunes, dos visitas de guías, operadores y representantes turísticos de la región. Tamnbién han pasado por las instalaciones personas ligadas al tejido asociativo de la comarca, así como representantes de los centros educativos del concejo de Langreo. María Fernández indicó que, ante la apertura del Ecomuseo, «tenemos la preocupación lógica del estreno, del primer día. Pero estos días nos han servido para saber que al menos hay interés y curiosidad con el proyecto».

La intención del Ayuntamiento de Langreo es, en esta temporada estival, tener funcionando de forma permanente el equipamiento. Están previstas seis salidas del tren diarias: 10.30, 11.30, 12.30, 16.30, 17.30 y 18.30 horas. La alcaldesa indicó que de momento, el museo va a ayudar a generar cuatro nuevos puestos de trabajo, dos de los maquinistas y responsables de los trenes, y dos de los guías que estarán en el pozo San Luis.

El servicio permanecerá abierto a lo largo de todo el verano, hasta el 15 septiembre, de forma ininterrumpida (salvo los martes). Las tarifas se han rebajado a la mitad, ya que de los 20 euros establecidos en un principio como precio de partida para los billetes convencionales se ha pasado a los 10. Este precio, sin embargo, aparece como promoción de apertura en la tarjetas repartidas por el Ayuntamiento de Langreo.

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El consistorio de Langreo pretende poner en marcha el tren minero de Samuño en marzo

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El tren minero de Samuño va tomando forma. El objetivo del equipo de gobierno es poner en marcha la instalación en marzo y organizar visitas los viernes, sábados, domingos y festivos. El coste anual será de 200.000 euros. Los responsables del proyecto creen que podrían conseguir unos 24.000 visitantes al año. El tren tiene capacidad para 54 personas.

El tren minero está incluido en los contenidos del ecomuseo de Samuño, un proyecto que ha supuesto un coste superior a los 6,5 millones de euros. La puesta en marcha del equipamiento se vio afectada por la renuncia de Feve a participar en la gestión, lo que obligó al Ayuntamiento a buscar fórmulas alternativas de explotación. «Tragsa se ocupó de la ejecución de la obra y estaba interesada en seguir vinculada al proyecto. Lo que proponemos es firmar un convenio con ellos para compartir la gestión», indicó la alcaldesa de Langreo, María Fernández.

El personal propio que requiere la instalación sería de cinco personas: dos maquinistas, dos guías y un comercial. Los gastos estimados al año son de 200.000 euros. Las tarifas para subirse al tren minero del valle de Samuño oscilarán entre los 4 y los 30 euros.

María Fernández expresó que la fórmula propuesta es provisional, es espera de ver cómo evolucionan las necesidades de gestión y el volumen de visitantes. «Se trata de un mecanismo para poner en marcha el servicio, pero podemos ir introduciendo modificaciones sobre la marcha». La alcaldesa también se refirió a los plazos para abrir al público el tren minero. «Vamos a presentar nuestra propuesta a los grupos de la oposición para que la valoren y realicen sus aportaciones. También estamos pendientes de la aprobación del presupuesto municipal, porque una de las partidas va a ir vinculada a este proyecto. Si obtenemos el respaldo de los otros grupos en la tramitación podríamos estar en disposición de poner en marcha el tren turístico a lo largo del próximo mes de marzo», argumentó Fernández.

La propuesta del gobierno local sólo encontró el apoyo, con condiciones, del grupo municipal de IU. El respaldo de la coalición de izquierdas sería suficiente para sacar adelante el plan. PP y Foro Asturias se mostraron partidarios de explorar formas de explotación que impliquen a la iniciativa privada y que «no supongan un gasto para el Ayuntamiento». Frente de la Izquierda, por su parte, espera conocer más detalles sobre el proyecto para pronunciarse. La votación quedó aplazada a una próxima Comisión de Urbanismo, a propuesta de FAC, por un defecto de forma ya que en el expediente presentado ayer a los grupos faltaba información.

(Fuente la Nueva España. Imagen Fernando Rodríguez)

La locomotora ‘Laviana’, otra joya del patrimonio ferroviario asturiano, última víctima del desguace

La noticia hay que matizarla y contextualizarla como se cuenta en un nuevo post

Otra joya desaparecida. La locomotora de vapor ‘Laviana’ ha pasado a otra vida víctima del desguace. Hasta su conversión en chatarra era una de las locomotoras de mayor valor entre las máquinas de vapor supervivientes en España. La máquina de ancho internacional más antigua conservada en nuestro país y la más antigua del Ferrocarril de Langreo había sobrevivido a todos los avatares del siglo XX y lo que llevamos del XXI.

La locomotora ‘Laviana’ fue construida en 1883 por Hohenzollern para el Ferrocarril de Langreo, donde fue numerada con el número 16 y bautizada con el nombre de unos de los concejos asturianos de mayor arraigo minero. Tras 80 años de servicio en la línea ferroviaria que cubría el servicio entre Gijón, Laviana y El Musel, fue traspasada a la Junta de Obras del Puerto de Gijón, donde conservó el mismo número. Tras su definitiva retirada de servicio en los muelles a finales de los años 70, fue vendida por el puerto de Gijón como chatarra, siendo adquirida por un coleccionista particular que la ha mantenido desde entonces en Alcazar de San Juan.

El Ferrocarril de Langreo fue una empresa ferroviaria española que construyó en el siglo XIX la línea Gijón-Langreo. La línea fue la cuarta con tracción de vapor en la península ibérica y la primera de carácter industrial, para el transporte de carbón de las minas de Langreo y Siero hasta el puerto de Gijón. En el siglo XX fue una de las líneas que se integraron en Feve, siendo, en aquel momento, la empresa europea ferroviaria más antigua en funcionamiento.

Hace pocas fechas su propietario la vendió a precio de chatarra, siendo desguazada de inmediato, sin que se tuvieran noticias previas que hicieran presumir ese fin, y por tanto sin margen alguno de maniobra para poder evitarlo,.

Con esta pérdida y la salida hacia el extranjero de varias locomotoras propiedad de otros particulares, el patrimonio ferroviario español sigue sumando importantes bajas. La mayor parte de las piezas que sobreviven se hallan en manos de coleccionistas privados.

(Imagen Guillermo González Martín)

Langreo quiere involucrar a Hunosa en la gestión del tren minero de Samuño, atractivo turístico del Nalón

Mas implicación y auuda. La alcaldesa de Langreo, Esther Díaz, se ha reunido con los dirigentes de Hunosa para recabar su colaboración en la gestión del proyecto del tren turístico que el concejo pretende potenciar el interés turístico de esta zona. Para potenciar el espíritu minero, ambas delegaciones estudian cuestiones de interés común vinculadas, principalmente, a los terrenos y explotaciones que la hullera tiene en el concejo del Nalón. El encuentro, como ya adelantaron días atrás fuentes municipales a este diario, sirvió para plantear, por parte del Ayuntamiento, la implicación de Hunosa en el consorcio que gestiona el desarrollo de las obras y la futura explotación del tren minero de Samuño, uno de los principales atractivos del ecomuseo del pozo San Luis.

La regidora insiste en que este encuentro ha sido una primera toma de contacto: «En esta reunión no hemos tomados decisiones porque ante todo se trata de entrar en contacto, analizar y plantear los posibles problemas». Esther Díaz también mostró la predisposición del Ayuntamiento para luchar por prolongar la pervivencia de las ayudas a las minas más allá de 2018. «Nuestro planteamiento es de colaboración para seguir trabajando y también le he trasladado a la presidenta de Hunosa que desde Langreo queremos que la actividad minera continúe en este municipio y en Asturias».

Por su parte, María Teresa Mallada indicó que Hunosa, «cumplirá los compromisos en marcha», aunque también «está abierta a estudiar nuevas colaboraciones». Asimismo, reconoció la dificultad de captar iniciativas empresariales en la actual coyuntura económica para dar actividad a los polígonos impulsados por la compañía estatal en sus terrenos en desuso. Es el caso del área empresarial de El Cadavíu, el primero desarrollado por Hunosa dentro de su Plan Territorial: «El momento no es fácil en lo que se refiere a la implantación de empresas, en ningún sito, y desde hace tiempo Sadim Inversiones trabaja para buscar actuaciones empresariales».

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

El tren comenzará su recorrido en la antigua estación minera de El Cadaviu, que data de 1896 y está situada a las afueras del distrito langreano de Ciaño. A ella se puede acceder por un paseo peatonal. El convoy proseguirá su trayecto por el exterior hasta llegar al socavón Emilia. A partir de este punto, recorrerá 1.000 metros bajo tierra, por un antiguo túnel minero. El tren transportará en cada viaje a 60 turistas, que irán en cinco vagones tirados por una locomotora tipo Bartz. Tanto la máquina (de batería) como los vagones se contruyen en estos momentos en la República Checa.

El convoy turístico circulará a una velocidad de veinte kilómetros por hora en el exterior, aunque por la galería interior su velocidad será de seis kilómetros por hora. Tardará por tanto veinte minutos en realizar el recorrido entre el polígono de Cadaviu y la jaula del pozo San Luis. En la galería interior por la que circulará el convoy, la bóveda tiene un gálibo, de media, de 2,40 metros y un ancho de vía de 60 centímetros.

El proyecto del tren minero del Valle del Samuño, que se espera poner en este año, fue contratado a la empresa Tragsa y a Sadim (filial de Hunosa), mientras que los proyectos museológicos y museográficos ligados al pozo San Luis están siendo redactados por la consultoría Zeppelin, responsable del MUSI (ubicado también Langreo). Todas estas iniciativas cuentan con una financiación de 6,5 millones de euros procedentes de los fondos mineros, que se ampliarán hasta alcanzar los 8 millones.

El Principado inyecta liquidez al ecomuseo de Samuño y financia el tren turístico minero

Ya exixte fecha programada para el ecomuseo de Langreo. El ferrocarril turístico del Samuño, piedra angular del nuevo centro museístico que se desarrolla en el valle minero langreano, estará listo a finales de marzo de 2012. El Principado acaba de conceder una prórroga del convenio de fondos mineros que permitirá concluir los trabajos, con la transferencia de la última partida por asignar.

El Consejo de Gobierno aprobó una segunda adenda al convenio de colaboración entre el Gobierno regional y Langreo para la ejecución del ecomuseo. Esto supone el pago de 1.625.000 euros, una partida que incluye el último 25% del importe total del convenio que ascendía a 6,5 millones de euros. «La adenda permitirá acompasar la financiación realizada al grado de ejecución real del proyecto, a través de un reajuste de anualidades», indicó el Ejecutivo autonómico.

El Principado también afirmó que «el Ayuntamiento estaba encontrando dificultades para encontrar un proveedor para una máquina y unos vagones especiales, prácticamente inexistentes en el mercado, pero necesarios para la correcta ejecución del proyecto. Esta adenda permitirá la conclusión del proyecto a finales del mes de marzo.

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más impoprtantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.

El tren comenzará su recorrido en la antigua estación minera de El Cadaviu, que data de 1896 y está situada a las afueras del distrito langreano de Ciaño. A ella se puede acceder por un paseo peatonal. El convoy proseguirá su trayecto por el exterior hasta llegar al socavón Emilia. A partir de este punto, recorrerá 1.000 metros bajo tierra, por un antiguo túnel minero. El tren transportará en cada viaje a 60 turistas, que irán en cinco vagones tirados por una locomotora tipo Bartz. Tanto la máquina (de batería) como los vagones se contruyen en estos momentos en la República Checa.

El convoy turístico circulará a una velocidad de veinte kilómetros por hora en el exterior, aunque por la galería interior su velocidad será de seis kilómetros por hora. Tardará por tanto veinte minutos en realizar el recorrido entre el polígono de Cadaviu y la jaula del pozo San Luis. En la galería interior por la que circulará el convoy, la bóveda tiene un gálibo, de media, de 2,40 metros y un ancho de vía de 60 centímetros.

En el ecomuseo se expondrán también algunas máquinas utilizadas en las operaciones de traslado del material y que están siendo recuperadas para su exposición en una de las galerías anexas, tales como la locomotora FM 307 o las máquinas ‘Pedro Duro I’, ‘Pedro Duro II’, las número 305, 307 y 308 de Fábrica de Mieres y la 607 de Duro Felguera y la grúa ‘Leona’.