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El vapor vuelve al Ecomuseo de Samuño

El valle de Samuño volverá a olera a carbón. Las máquinas de vapor del Museo del Ferocarril de Gijón harán oír sus resoplidos y despedirán negros penachos de humo por sus chimeneas a partir del próximo sábado 13 de mayo. Con ello los nuevos gestores, la UTE Sadim-Formagrupo, esperan mejorar los éxitos de la temporada pasada cuando las vaporosas de Asturias acercaban a los visitantes hasta el socavón Emilia. Los responsables de ambos centros quieren que haya vapor, al menos, los meses de mayo y junio.

Ingleses, alemanes, franceses y polacos, se unen a visitantes de nueve comunidades autónomas que ya han podido disfrutar de la vieja mina de Samuño y de sus pozos históricos. Unos mil visitantes han pasado ya por el Ecomuseo de Samuño en los primeros siete días de la temporada 2017 (se abrió en abril). Los nuevos gestores atribuyen este importante éxito de afluencia a los «nuevos aires mineros que rodean a Sadim».

Aunque el Museo de Gijón aún no ha precisado con qué máquina se hará el recorrido exterior, es muy probable que se vuelva a recurrir a la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, que ya se paseó por las vías cercanas a la mina el pasado año después de su renovación y puesta a punto, y pintada para su nueva misión. La locomotora, una auténtica joya ferroviaria, exhibía su poderío y llevaba los viejos olores de la época del vapor a la cuenca de Langreo, aunque sin pasajeros. Pero el deseo generalizado pasaba por hacer disfrutar de esta experiencia a los visitantes de Samuño y convertirlo de paso en un fuerte atractivo de las nuevas instalaciones museísticas. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería.

Tres vagones con capacidad para 35 personas, restaurados por el Museo del Ferrocarril de Gijón, recorrerán en 25 minutos la distancia que separa la estación de El Cadavíu del inicio al túnel subterráneo de la mima, al que no puede acceder por el gálibo de la galería. La excursión pretende ser “una vuelta al pasado, un paseo en tren de vapor por el bosque”. Los viajeros experimentan sensaciones parecidas a las que vivieron los trabajadores de estos pozos. “Viajarán en coches como los que usaban los mineros, y también sus familias, para desplazarse” por el entorno de las minas, aunque sin llegar a adentrarse en ellas”.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topa con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube a otro tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

Para este sábado se ha organizado un taller de bateo de oro infantil, en colaboración con el Museo del Oro de Asturias -ubicado en Navelgas (Tineo)-. Esta nueva experiencia se celebrará desde las once y media de la mañana hasta las seis de la tarde. Con este nuevo atractivo, se pretende que la cuenca minera se convierta en un referente del turismo que llega a Asturias, no solo del nacional sino del extranjero.

El ecomuseo de Samuño recupera el vapor con la colaboración del Museo del ferrocarril de Gijón

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El vapor vuelve al ecomuseo minero del Valle de Samuño que inició su cuarta temporada hace tres semanas con una ampliación de sus contenidos. El Museo del Ferrocarril cargó el miércoles, rumbo al Langreo, una locomotora alemana de 1920 y tres coches de viajeros, reproducción de las antiguas ‘jardineras’ que transportaban a los mineros.

Como ya ocurriera en las pasadas campañas, el Museo del Ferrocarril colabora con Langreo para la celebración de las jornadas del vapor, que implica poner a funcionar en el ecomuseo una locomotora histórica. La tercera cita con el vapor en el valle de Samuño tendrá lugar los días 9 y 23 de abril, 7 y 21 de mayo y 4 y 11 de junio. Los gestores de este último confían en superar los números de la anterior con 28.000 visitantes. Desde que se puso en marcha esta iniciativa son ya 80.000 las personas que se han interesado por esta interesante exposición.

La locomotora del museo, una auténtica joya ferroviaria, exhibe su poderío y lleva los viejos olores de la época del vapor a la cuenca de Langreo. El carbón vuelve a utilizarse como combustible y su olor inunda el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería.

El tren vuelve a su cita con los turistas para recorrer el valle de Samuño, desde la estación de El Cadavíu hasta el pozo San Luis de La Nueva, trasladando a representantes de asociaciones langreanas y de otras entidades. El ecomuseo prevé abrir además por primera vez desde su puesta en marcha una semana en diciembre, coincidiendo con la festividad de Santa Bárbara. Las reservas on-line, que se pueden realizar desde el pasado verano, “funcionan bien”.

“Hay muchas ideas para mejorar, pero su desarrollo se concretará una vez se decida la forma de gestión”, indica el alcalde, Jesús Sánchez, que tuvo una participación activa en la ianuguración de la temporada. El regidor asturiano cree que se podrían incrementar las visitas aunque para ello se tiene que mejorar la comercialización. “Existen muchas limitaciones para vender el ecomuseo y que lo conozcan más personas. Es un problema que tenemos que afrontar pero si conseguimos llegar a más gente el número de visitantes podría aumentar de forma importante”, señala.

Tras más de cuatro meses cerrado, el ecomuseo funciona los fines de semana con dos jornadas reservadas para los grupos cada semana. La temporada estival, en la que abrirá de lunes a domingo, empezará el 1 de julio.

El recorrido en el ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren minero de Samuño inicia su tercer año con el objetivo de superar los 30.000 visitantes

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El tren de Samuño vuelve a la galería minera en su tercera temporada, que ya se puso en marcha el pasado fin de semana. El objetivo para este año pasa por superar los 30.000 visitantes, según las expectativas que se ha fijado el Ayuntamiento de Langreo. Como en la pasada edición, confían que las “jornadas del vapor” que se realizan en colaboración con el Museo del Ferrocarril de Gijón atraigan a los visitantes.

El ecomuseo minero ha recibido a 52.102 visitantes en las dos primeras temporadas. En la primera fueron 22.500. La cifra se superó el pasado año, con 29.602. Los promotores del tren turístico confían en mejorar los registros con las novedades que se han previsto y una ampliación de los contenidos. Entre ellos figura la puesta en marcha de una tienda de souvenirs, ya que muchos turistas que visitan el ecomuseo mostraron interés por llevarse artículos de recuerdo. También se han fijado las citas para las “jornadas del vapor”: 21 de marzo, 11 y 27 de abril, en dos fechas de mayo y en tres días del mes de junio los turistas podrán circular por las antiguas instalaciones del ferrocarril minero en convoyes tirados por locomotoras de vapor del parque museístico de Gijón.

El Ayuntamiento ha preparado en estos últimos meses la promoción del tren minero en diferentes museos y oficinas de turismo y ayuntamientos de la región. Se han editado 40.000 folletos con información actualizada y de cara a Semana Santa, “se pondrá en marcha una campaña especial en las redes sociales”, según aseguran en el consistorio.

La alcaldesa de Langreo, María Fernández, subraya que el proyecto del Ecomuseo está en “constante evolución”. La regidora explica que durante los meses en los que ha estado cerrado “se han tenido que hacer importantes trabajos de mantenimiento“, sobre todo en el socavón que atraviesa el tren. “No hay que olvidar que es una instalación real“, añadió, antes de poner sobre la mesa las cifras de asistencia al complejo.

También expuso María Fernández que, por el momento, los ingresos que se consiguen con el Ecomuseo cubren “el 80%” de los gastos, es decir, que hay una “recuperación económica del 80%“. Se trata de un nivel “muy alto, que no se suele conseguir con las instalaciones culturales” públicas.

(Imagen Ruben Fidalgo)

El Ecomuseo de Samuño cumple con creces sus expectativas y entrega su billete de visita 50.000

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Mejor de los previsto. Un notable alto. La segunda temporada del Ecomuseo de Samuño roza el sobresaliente y supera todas las expectativas. Este domingo ha celebrado la visitante 50.000. El centro museístico y su tren es el escaparate perfecto para el concejo y el valle minero y, en especial, para el núcleo de La Nueva y su pozo San Luis. En este tiempo se ha convertido en una visita obligada para quienes se acercan a conocer Asturias.

El recinto museístico es la gran apuesta turística del concejo. Abrió sus puertas en junio de 2013 y se esperaba, con las mejores previsiones, la llegada de unos 24.000 visitantes al año, cantidad que ya ha sido superada, con creces. Y está en constante evolución. En junio ampliaba el recinto de exposiciones con la apertura de la casa de aseos, ya en las antiguas explotaciones mineras. Y ahora le toca el turno al bar de la mina, algo muy solicitado por los propios visitantes.

A mediodía la alcaldesa, María Fernández, entregaba a la gijonesa María Jesús Varela la acreditación como visitante 50.000 del museo. Ella y su familia viajaron gratis en el tren turístico que parte de El Cadavíu y llega a través de una galería minera hasta el pozo San Luis de La Nueva. El tren partía prácticamente lleno en dirección a La Nueva en el segundo viaje de la mañana. “La verdad es que pensamos que habría menos gente”, comentó María Jesús Varela, que considera que el proyecto turístico langreano supone “una buena excursión para los niños porque les permite subirse al trenecito y entrar en la galería minera”. Tras visitarlo, resaltó que les había gustado mucho tanto las instalaciones como las explicaciones del guía y que habían sacado “multitud de fotografías”.

La alcaldesa agradeció a los turistas que se hayan decidido por visitar el ecomuseo. “Abrimos el 15 de junio del pasado año y ya llegamos a los 50.000 visitantes”, destacó María Fernández. Las cifras del ecomuseo, que ha ampliado contenidos, superan las expectativas del Ayuntamiento, que decidió, ante la afluencia registrada, reforzar el equipamiento. El tren turístico minero circula esta temporada estival todos los días de la semana mientras que el pasado año se establecóa una jornada de descanso.

La propia alcaldesa detallaba que la apertura del ‘chigre’ será posible en unos días, ya que el Ayuntamiento ha adjudicado el servicio hostelero a dos empresarios con establecimientos en Langreo. Con la apertura de este negocio, se completan las instalaciones del Ecomuseo. Aunque no hay fecha concreta para su puesta en marcha, los gestores del futuro ‘chigre’ quieren hacerlo en el menor tiempo posible. De hecho, ya han comenzado los trabajos de adecuación del local. La temporada alta del tren minero de Samuño finalizará el 15 de septiembre. Además del bar, la instalación podrá contar con servicio de terraza, manteniendo en todo momento la imagen del equipamiento.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

(Imagen Jesús Manuel Pardo)

El ecomuseo de Samuño convierte el vapor en un nuevo atractivo para sus visitantes

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El vapor circula por el valle de Langreo. Los visitantes del ecomuseo de Samuño podrán recorrer las vías que desde la estación de El cadaviu conducen a la entrada del pozo San Luis en tres vagones mineros que serán remolcados por la locomotora J. A. Maffei de 1920. El proyecto se ha hecho posible por la decisiva intervención del Museo del Ferrocarril de Gijón y su dinámico director, Javier Fernández.

La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, ya se ha paseado por las vías cercanas a la mina después de su renovación y puesta a punto, y pintada para su nueva misión. La locomotora, una auténtica joya ferroviaria, exhibía su poderío y llevaba los viejos olores de la época del vapor a la cuenca de Langreo, aunque sin pasajeros. Pero el deseo generalizado pasaba por hacer disfrutar de esta experiencia a los visitantes de Samuño y convertirlo de paso en un fuerte atractivo de las nuevas instalaciones museísticas. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería.

Este sábado saldrán los primeros servicios programados con vapor. Tres vagones con capacidad para 35 personas, restaurados por el Museo del Ferrocarril de Gijón, recorreán en 25 minutos la distancia que separa la estación de El Cadavíu del inicio al túnel subterráneo de la mima, al que no puede acceder por el gálibo del túnel. El precio del viaje será de 3 euros, o de 1,5 euros si se realiza la visita completa al museo. Se han programado seis salidas (por la mañana a las 10.30, 11.30, 12.30 y 13.30; y en horario de tarde 17.00 y 18.00 horas) que se volverán a repetir todos los sábados de mayo. Los viajeros podrán empalmar este viaje con el del tren minero que se adentra en el pozo de San Luis La Nueva, que se estrenó el pasado año con una aceptación más que notables.

La excursión pretende ser “una vuelta al pasado, un paseo en tren de vapor por el bosque”, explica Javier Fernández, alma máter del Museo de Gijón y un profundo conocedor de la historia del ferrocarril. Los viajeros descubrirán sensaciones parecidas a las que vivieron los trabajadores de estos pozos. “Viajarán en coches como los que usaban los mineros, y también sus familias, para desplazarse” por el entorno de las minas, sin llegar a adentrarse en ellas”

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La temporada de primavera está siendo “realmente buena” para el Ecomuseo del Valle de Samuño y su tren minero. Salvador Álvarez, responsable del museo, apuntó que, desde la reapertura del equipamiento, el pasado 1 de marzo, y hasta el pasado fin de semana, han pasado por la estación de El Cadavíu “algo más de 6.000 personas”. Especialmente positiva resultó la Semana Santa, unos días durante los cuales los viajes estuvieron al completo y el pasado puente del 1 de mayo, que “también estuvo muy bien”. Hasta el inicio de la temporada de verano, el 15 de junio, hay confirmadas unas 2.500 reservas más, lo que elevaría aún más la cifra de visitantes anual.

(Imagen Rubén Fidalgo)

La locomotora de vapor SHE D de Gijón abre la temporada el 1 de marzo en el ecomuseo de Samuño

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De estreno por todo lo alto. El vapor vuelve a las vías del tren turístico de Samuño, aunque sea durante algunos fines de semana. El ecomuseo reabrirá el 1 de marzo y ofrecerá como atractivo recorridos en la locomotora de vapor SHE D de Gijón y la celebración de unas jornadas del vapor que se desarrollarán en colaboración con el Museo del Ferrocarril asturiano. El centro de interpretación de la minería se completa además con la incorporación del botiquín, un espacio expositivo en el que se representa con elementos de la época el despacho, la sala de curas, la zona de camillas y distintos apartos que se usaban en la atención clínica de los mineros atendidos.

Más de 2.000 personas ya han reservado plaza para la segunda temporada que tendrá en el vapor uno de sus principales reclamos. La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, después de una renovación y puesta a punto, ya luce pintada para su nueva misión y llegará a Langreo en breve. La pequeña vaporosa será utilizada para hacer el trayecto del tren minero de San Luis. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería. De este espectáculo podrán disfrutar langreanos y visitantes en esta nueva temporada.

“Estas jornadas pueden resultar atractivas para los amantes del ferrocarril y permitirán retornar a la tradición”, indica la regidora de Langreo. María Fernández confía en que esta actividad “incentive las visitas a este equipamiento” quien explica que los visitantes podrán visitar una recreación del botiquín y más adelante, a lo largo de marzo o abril, accederán a la casa de aseos, en cuyo diseño trabaja actualmente el Consistorio. Para el verano se deja la apertura del bar y de la tienda de ‘souvenirs’. Antes, a finales del próximo mes, funcionará una reserva on line que se une a la reserva telefónica, que ya se puede utilizar para subir al tren turístico de Samuño.

El Ecomuseo volverá a abrir, tras rozar los 22.500 visitantes en su primera temporada, el próximo 1 de marzo. Hasta el 15 de junio funcionará los fines de semana además de los jueves, que se reserva para los grupos. En esas semanas, de la estación de El Cadavíu saldrán cuatro viajes diarios (a las 11, 12 y 13.00 y 16.30 de la tarde).

El 15 de junio se inaugurará la temporada estival, durante la cual saldrán seis viajes cada día. Dado el éxito del pasado año durante los meses veraniegos, el Ayuntamiento podría abrir la instalación todos los días de la semana. El pasado año descansaba un día. “Posiblemente no cerraremos ninguna jornada”, indicaron responsables del Ecomuseo Minero Valle de Samuño. Las instalaciones permanecen cerradas desde principios de diciembre. En el pozo San Luis se trabaja también en la rehabilitación de la máquina de tren ‘Pepe’ instalada en el parque Dorado de Sama.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’ para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

(Imagen Javier Fernández)

El Ayuntamiento de Langreo pagará la deuda contraída con Tragsa por el tren de Samuño

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¿Éxito rotundo? Miles de personas han visitado el Ecomuseo de Samuño y se han subido al tren minero desde que abrió sus puertas a mediados de junio cumpliendo con creces las expectativas. Solo una sombra se cierne sobre el centro. Las obras de construcción del museo y el tren, que desarrolló la empresa pública Tragsa, tuvieron un sobrecoste final de 629.000 euros. Una cantidad que el Ayuntamiento de Langreo ha acordado con la compañía estatal ir devolviendo a plazos anuales de unos 138.000 euros, sin intereses, durante los próximos ejercicios. Al final serán algo más de 7,1 mlillones de euros el coste de la instalación.

Ttodos los grupos municipales respaldaron el acuerdo de devolución del dinero a Tragsa. Los 629.000 euros de sobrecoste de las obras provienen de una serie de actuaciones complementarias realizadas por la empresa para mejorar el proyecto original. Según explicó la alcaldesa de Langreo, María Fernández, “hay que ser consecuente, y se trata de una deuda real”, acreditada por los técnicos municipales langreanos, y por tanto “la reconocemos”. Además, en conversaciones con Tragsa se llegó a un acuerdo “ventajoso” para el Ayuntamiento, y que da facilidades para pagar el sobrecoste, ya que se hará a plazos anuales y “sin intereses”. En un principio, el coste del proyecto ascendía a 6,5 millones de euros procedentes de los fondos mineros.

El buen funcionamiento del Ecomuseo del Valle del Samuño y de su tren minero ha sido una grata sorpresa para el Ayuntamiento de Langreo, que ha visto superadas sus previsiones iniciales de visitantes. En las previsiones más optimistas, se establecía que en su primer año de vida podría recibir a 24.000 turistas y esta cifra casi se ha alcanzado en medio año, antes del cierre temporal por ampliación de contenidos del museo. Por el momento, el Ecomuseo tuvo casi 22.500 visitas, un número que puede crecer hasta superar ampliamente las 24.000 previstas hasta el 15 de junio de 2014, cuando se cumpla el aniversario de su apertura.

Las instalaciones se cerraron en la primera quincena de diciembre porque las bajas temperaturas en la zona y la necesidad de ampliar el espacio expositivo aconsejaban la suspensión temporal de las actividades, que se reanudarán en marzo. Durante este paréntesis, se acometerán diversos trabajos para recrear la casa de aseos y el botiquín del pozo San Luis, que serán las principales novedades de la próxima temporada. Estos nuevos espacios se encuentran en las naves próximas a la sala de máquinas, otro de los complejos que ya se pueden visitar junto a la fragua o la carpintería, abiertas a mediados de agosto. La visita entonces superará las dos horas. El complejo turístico dispondrá de bar y un rincón dedicado a la venta de productos de recuerdo relacionados con el tren minero.

El ecomuseo está integrado dentro de la red de museos del Principado de Asturias, lo que le permite disponer de tarifas especiales, como la rebaja del precio en la entrada de 10 a 8,5 euros para las personas que tengan la Gijón card (tarjeta turística del Ayuntamiento de Gijón). También se estiman otro tipo de descuentos para usuarios.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’ para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

(Imagen Juan Carlos Román)

El ecomuseo del valle de Samuño rompe todas las expectativas y supera los 10.000 visitantes

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Apenas dos meses después de su puesta en funcionamiento, el tren de Samuño ha superado las previsiones más optimistas. El lunes recibía al visitante diez mil. Antonio Fernández Gutiérrez, hijo y nieto de mineros de los pozos del valle de Turón, acudió al museo acompañado de su mujer y otra pareja de amigos. Técnico de mantenimiento de calderas recientemente jubilado, natural de Mieres aunque vive desde hace más de dos décadas en Gijón, apenas daba crédito al acontecimiento. Con él, se alcanzaba la cifra mágica.

La estación de Cadaviu se ha convertido este verano en la de mayor tránsito de pasajeros de toda la comarca del Nalón, que vive con optimismo el tirón de turistas atraídos por la llamada del ecomuseo de Samuño. Cuatro son las claves para lograr en este exiguo plazo unas cifras tan considerables: una intensa campaña promocional (antes de la apertura y después con reclamos en otros museos), la reducción de precios respecto a las tarifas previstas y, sobre todo, los contenidos expositivos y la línea férrea que lleva a la mina, con la mitad del recorrido bajo tierra.

El tren turístico realizó su primer viaje el pasado 15 de junio. En un mes superó los tres mil visitantes; y ahora los ha triplicado. Desde la apertura, los turismos abarrotan el aparcamiento de la estación de El Cadavíu y los vagones mineros van llenos de turistas. Y no es un espejismo.

La regidora langreana, María Fernández, se muostra especialmente satisfecha por la buena acogida que ha tenido el museo entre propios y extraños. «Teníamos mucha seguridad en el proyecto, pero va mejor de lo que pensábamos». Fernández explica que durante la reciente edición de la Fidma, que cerró el domingo pasado, más de 20.000 personas visitaron el estand de Langreo. De acuerdo a sus datos, un centenar de visitantes adquirieron entradas para el ecomuseo del valle de Samuño, algo que podían hacer con un descuento del 15%.

Uno de esos turistas era Antonio Fernández Gutiérrez. Compró las entradas en la Feria de Muestras y las canjeó por los tickets de acceso en la tarde del lunes. “Tenía ganas de venir desde que me enteré por la prensa de que se iba a abrir este museo”. Acompañado por su esposa Josefa Montoro, originaria de Granada, y por una pareja de amigos (María Teresa Hormigo, de Extremadura, y Julio César Rodríguez, natural de Mieres e hijo de maquinista minero), decideron acercarse a Langreo para conocer un lugar del que habían oído hablar toda su vida y que les recordaba a sus familiares más directos. Los cuatro se conocieron en Bélgica, país en el que Fernández estuvo trabajando durante 27 años “Soy hijo y nieto de minero. Mi padre, como barrenista y entibador, y mi abuelo, como picador, trabajaron en Turón”, explica emocionado. “Esto tengo que contárselo a Javier” (ese Javier resultó ser el presidente del Principado). Es de Requejo, como yo. Nos conocemos desde niños; desde que íbamos a los párvulos». Como si la máxima autoridad no se fuera a enterar del acontecimiento.

Durante estos dos meses de vida, el ecomuseo de Samuño ha ampliado sus espacios expositivos y ha incorporado otras salas dedicadas a la fragua y a la carpintería. En unas semanas más añadirá la casa de aseos y el botiquín. Pero los planes no se detienen ahí. Debido a la elevada demanda de viajeros, el Consistorio prevé prolongar la campaña estival hasta finales de septiembre. Desde su apertura, oferta seis viajes diarios, con excepción de los martes, jornada en la que permanece cerrado. Y quizá deban realizar algún viaje más.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

El ecomuseo del Valle de Samuño tiene todo para enamorar a sus visitantes. Sus gestores recuerdan que «es un museo vivo que esperamos que siga creciendo con nuevos contenidos». Algo que aseguran muy bien los expertos que ya lo conocen. Desde el Museo del Ferrocarril de Gijón explican que «tiene muchas posibilidades y muestra una historia que se debe mantener en el recuerdo». Y parece que no se han equivocado.

(Imagen Jesús Manuel Pardo Alvarez. El Comercio)

El ecomuseo y tren de Samuño abre las puertas hoy con expectativas muy altas para la temporada

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El gran día. Por fin. El Ecomuseo y el tren minero del valle de Samuño abrirán sus puertas este sábado. La puesta de de largo de este proyecto cierra un largo periodo de trabajo cercano a los dos años y acaba con muchas incertidumbres. Cuando lleguen los primeros visitantes a la estación de El Cadaviu, se dará el pistoletazo de salida a una campaña en la que Langreo ha puesto grandes esperanzas. El ayuntamiento y los promotores de la idea confían en que las antiguas instalaciones mineras, otrora febriles en la extracción de mineral, atraigan a miles de visitantes a esta aventura turística y promocional de este valle asturiano.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra deparará sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

El Ecomuseo del Valle de Samuño tiene todo para enamorar a sus visitantes. Sus gestores recuerdan que «es un museo vivo que esperamos que siga creciendo con nuevos contenidos». Algo que aseguran muy bien los expertos que ya lo conocen. Desde el Museo del Ferrocarril de Gijón explican que «tiene muchas posibilidades y muestra una historia que se debe mantener en el recuerdo».

El tren minero es sin duda el principal reclamo del Ecomuseo de Samuño, un proyecto que ha supuesto un coste superior a los 6,5 millones de euros. Las previsiones municipales apuntan a que la cifra máxima anual de visitantes llegue a 24.000 personas al año, aunque se consideraría «satisfactorio» alcanzar el 60 ó 70% de esa cifra. Los dos días en el que el Ecomuseo estuvo abierto de forma gratuita -sin viaje en tren- pasaron por el mismo mil personas. Los visitantes serán sin duda la mejor publicidad para este importante proyecto turístico langreano, el mayor de los últimos años en las comarcas mineras.

Las perspectivas para la apertura son son buenas. La alcaldesa, María Fernández, apunta que el proyecto está al menos «levantando expectación», ya que existe «un interés claro de la gente en verlo funcionando». La mayor parte del millar de personas que pasó el fin de semana por el valle de Samuño llegaron, además, de zonas de Asturias que no tienen relación con la minería. «Pese a que el tiempo no acompañó, porque llovió buena parte del fin de semana, y a que el tren no se movía y lo que se mostraban eran las instalaciones de El Cadavíu y La Nueva, la verdad es que hay que hacer una lectura bastante positiva del número de personas que se interesaron por el proyecto», indicó María Fernández.

Al millar de personas que pasó por el Ecomuseo en el fin de semana se unieron, el lunes, dos visitas de guías, operadores y representantes turísticos de la región. Tamnbién han pasado por las instalaciones personas ligadas al tejido asociativo de la comarca, así como representantes de los centros educativos del concejo de Langreo. María Fernández indicó que, ante la apertura del Ecomuseo, «tenemos la preocupación lógica del estreno, del primer día. Pero estos días nos han servido para saber que al menos hay interés y curiosidad con el proyecto».

La intención del Ayuntamiento de Langreo es, en esta temporada estival, tener funcionando de forma permanente el equipamiento. Están previstas seis salidas del tren diarias: 10.30, 11.30, 12.30, 16.30, 17.30 y 18.30 horas. La alcaldesa indicó que de momento, el museo va a ayudar a generar cuatro nuevos puestos de trabajo, dos de los maquinistas y responsables de los trenes, y dos de los guías que estarán en el pozo San Luis.

El servicio permanecerá abierto a lo largo de todo el verano, hasta el 15 septiembre, de forma ininterrumpida (salvo los martes). Las tarifas se han rebajado a la mitad, ya que de los 20 euros establecidos en un principio como precio de partida para los billetes convencionales se ha pasado a los 10. Este precio, sin embargo, aparece como promoción de apertura en la tarjetas repartidas por el Ayuntamiento de Langreo.

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El tren minero de Samuño entrará en servicio en las próximas semanas tras el desbloqueo económico

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El tren minero de Samuño ya tiene las ruedas sobra las vías. En las próximas semanas, el convoy podría entrar en servicio, una vez que se han conseguido desbloquear los últimos flecos que impedían alcanzar el ansiado proyecto, y en especial la financiación, y hacer viable esta aspiración de convertir el trazado de Samuño en una de las principales atracciones turísticas de la comarca. Un convenio entre el PSOE e IU ha permitido que el Ayuntamiento local lleve adelante esta iniciativa por la que suspira desde su planteamiento hace un par de años.

El proyecto del ecomuseo de Samuño ha sido financiado con cargo a los fondos mineros y ha supuesto un coste superior a los 6,5 millones de euros. El Ayuntamiento promovió inicialmente un consorcio, en el que iba a participar Feve, para gestionar el servicio, pero la empresa ferroviaria -integrada a principios de año en Renfe y el Adif- se desligó finalmente de la iniciativa, por lo que el Consistorio se vio obligado a buscar otras vías de explotación. Finalmente optó por ocuparse directamente de la gestión, para lo que suscribió un convenio con Tragsa. La firma estatal, que ya se encargó de la construcción del equipamiento, también se ocupará del mantenimiento a cambio del pago de una cantidad anual que rondará los 200.000 euros.

El presupuesto recoge una partida superior a los 180.000 euros destinada a sufragar los costes de explotación del tren minero y otra de 128.000 euros dedicada a acabar de pagar la deuda pendiente por la construcción de la instalación. En el capítulo de ingresos se ha fijado un epígrafe con la previsión de dinero que el Ayuntamiento prevé obtener en el primer año de funcionamiento del equipamiento, 168.000 euros, derivados fundamentalmente de la venta de entradas. La gestión del servicio requerirá una plantilla de cinco personas en total: un gerente, dos guías y dos maquinistas.

La cifra máxima prevista de visitantes es de 24.000 personas al año. Las tarifas para el tren minero oscilarán entre los 4 y los 30 euros. La entrada normal a las instalaciones del ecomuseo tendrá un coste de 20 euros, mientras que las de mayores de 65 y menores de 12 será de 5 euros. Para los grupos de más de 10 personas, el precio será de 10 euros. Las entradas de visitas escolares se establecen en 4 euros.

Los convoyes, que tienen 1,45 metros de altura y color anaranjado, llevan impreso el logotipo del Ecomuseo del Valle del Samuño y llevan la firma de las empresas checas Ferrit y Strojferr. Son especialistas en parque móvil de minería y fabrican maquinaria para diversos países. Las dos locomotoras DLP 50F son desmontables en tres unidades de montaje para facilitar su transporte en el lugar de trabajo.

De los diez vagones dos están adaptados para personas con discapacidad, con diez plazas. Los otros ocho transportarán a doce pasajeros, que ocuparán asientos de madera distribuidos de dos en dos. Cada vagón tiene tres parejas de bancos enfrentados y amplias ventanas para que los visitantes disfruten del recorrido.

Los pasajeros del tren turístico recorrerán 2,5 kilómetros a una velocidad de seis kilómetros por hora, aunque la locomotora alcanza una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. Saldrán de la estación de El Cadavíu para llegar al Pozo Samuño e introducirse en el Socavón Emilia. El punto de destino del convoy será el embarque de la primera planta del Pozo San Luis de La Nueva, a 32 metros de profundidad. En este punto los visitantes saldrán a la superficie utilizando la ‘jaula’ del pozo para contemplar la espectacular casa de máquinas, construida en 1930, que conserva en su interior parte de las piezas iniciales como la máquina de extracción.

En el corazón de Langreo se encuentra uno de los yacimientos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, aunque esta zona asturiana ha vivido más de 150 años dedicada a la extracción de mineral (carbón, sobre todo). Los pozos mineros Samuño y San Luis, joyas del patrimonio minero, o las recientes explotaciones a cielo abierto vuelven ahora a recobrar el protagonismo que tuvieron no hace demasiados años. El tren turístico en el que ahora se trabaja hará parte del recorrido que en su día trasladaba el carbón desde las minas del alto de Samuño hasta el valle del Nalón.