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El vapor vuelve al Ecomuseo de Samuño

El valle de Samuño volverá a olera a carbón. Las máquinas de vapor del Museo del Ferocarril de Gijón harán oír sus resoplidos y despedirán negros penachos de humo por sus chimeneas a partir del próximo sábado 13 de mayo. Con ello los nuevos gestores, la UTE Sadim-Formagrupo, esperan mejorar los éxitos de la temporada pasada cuando las vaporosas de Asturias acercaban a los visitantes hasta el socavón Emilia. Los responsables de ambos centros quieren que haya vapor, al menos, los meses de mayo y junio.

Ingleses, alemanes, franceses y polacos, se unen a visitantes de nueve comunidades autónomas que ya han podido disfrutar de la vieja mina de Samuño y de sus pozos históricos. Unos mil visitantes han pasado ya por el Ecomuseo de Samuño en los primeros siete días de la temporada 2017 (se abrió en abril). Los nuevos gestores atribuyen este importante éxito de afluencia a los «nuevos aires mineros que rodean a Sadim».

Aunque el Museo de Gijón aún no ha precisado con qué máquina se hará el recorrido exterior, es muy probable que se vuelva a recurrir a la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, que ya se paseó por las vías cercanas a la mina el pasado año después de su renovación y puesta a punto, y pintada para su nueva misión. La locomotora, una auténtica joya ferroviaria, exhibía su poderío y llevaba los viejos olores de la época del vapor a la cuenca de Langreo, aunque sin pasajeros. Pero el deseo generalizado pasaba por hacer disfrutar de esta experiencia a los visitantes de Samuño y convertirlo de paso en un fuerte atractivo de las nuevas instalaciones museísticas. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería.

Tres vagones con capacidad para 35 personas, restaurados por el Museo del Ferrocarril de Gijón, recorrerán en 25 minutos la distancia que separa la estación de El Cadavíu del inicio al túnel subterráneo de la mima, al que no puede acceder por el gálibo de la galería. La excursión pretende ser “una vuelta al pasado, un paseo en tren de vapor por el bosque”. Los viajeros experimentan sensaciones parecidas a las que vivieron los trabajadores de estos pozos. “Viajarán en coches como los que usaban los mineros, y también sus familias, para desplazarse” por el entorno de las minas, aunque sin llegar a adentrarse en ellas”.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topa con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube a otro tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

Para este sábado se ha organizado un taller de bateo de oro infantil, en colaboración con el Museo del Oro de Asturias -ubicado en Navelgas (Tineo)-. Esta nueva experiencia se celebrará desde las once y media de la mañana hasta las seis de la tarde. Con este nuevo atractivo, se pretende que la cuenca minera se convierta en un referente del turismo que llega a Asturias, no solo del nacional sino del extranjero.

El Museo de Delicias de Madrid aumenta las visitas un 15,6% y supera de nuevo los cien mil visitantes

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Más visitantes. El Museo del Ferrocarril de Madrid recibió en 2014 un total de 117.115 visitas, lo que supone un incremento del 15,6% respecto a las recibidas el año anterior. Este balance acentúa la tendencia positiva de recuperación de público en el museo que supera por segundo año consecutivo la cifra de 100.000 visitantes.

El crecimiento se debe a varios motivos. La apuesta por dedicar una oferta orientada a la comunidad educativa tiene que ver mucho con estas cifras. Más de 15.000 escolares han participado en alguna de las actividades del programa ‘Educa-Tren’. Además, también ha aumentado el número de asistentes al mercadillo de modelismo ferroviario que se celebra todos los primeros domingos de mes y al teatro familiar o al parque ferroviario ‘Ferrocarril de las Delicias’ durante los fines de semana.

Como en años anteriores, y en colaboración con otras instituciones, el museo también se ha sumado a celebraciones culturales como ‘La Noche de los Teatros’, ‘La Noche de los Libros’, ‘Día Internacional de los Museos’, ‘Semana de la Arquitectura’ o la ‘Semana de la Ciencia’ fechas muy señaladas en las que se programan diferentes actividades para todos los públicos.

Durante el pasado año, también se ha fortalecido la estrategia de apertura a la sociedad para poner en valor el patrimonio ferroviario que custodia el museo y difundir las actividades que realiza. Mediante diversos convenios de colaboración con entidades cuyos proyectos tengan una utilidad pública que aúne ocio y cultura, a la vez que muestren una especial sensibilidad y respeto hacia el patrimonio industrial, se han celebrado actividades como la exposición de coches clásicos ‘Veteran Car Club’, la I edición de la feria ‘Exclusivo Retroclásica del automóvil’, MADbrick 2014 (V encuentro anual de aficionados a Lego), TRENbrick 2014 (II encuentro ferroviario de aficionados a Lego), V encuentro de módulos Forotrenes, talleres infantiles ‘Chuggington’ o la tercera temporada del ‘Mercado de Motores’.

La celebración del tradicional ‘Día del Tren’ o la puesta en marcha del ‘Tren de Navidad’, son dos de las efemérides que en 2014 recordaban los 30 años de existencia del ‘Tren de la Fresa’ y de la inauguración del museo en su actual sede de la estación de Delicias.

En septiembre de 2014 el museo presentó una nueva alternativa de ocio para el primer sábado de cada mes: la Feria del Coleccionismo de Madrid ‘La Estación’, un evento con la mayor oferta de juguetes y cómics de Madrid en un espacio con más de 250 metros lineales de exposición. La Feria propone un recorrido para la compra, venta e intercambio de juguetes antiguos y de colección, cómics y papel coleccionable (carteles, álbumes de cromos, etc.) Una de las ventajas de que se celebre cada mes durante todo el año, es que los productos nunca son iguales sino que van cambiando en función de los comerciantes y coleccionistas que vayan participando.

Inaugurado en 1984 en su actual sede, la histórica estación de Madrid Delicias está gestionada por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y desde el año 2009 forma parte de la Red de Museos de España, adscrito al Ministerio de Fomento. La propia estación es parte de la historia del ferrocarril, un claro ejemplo de la arquitectura del hierro, característica del siglo XIX. Inaugurada en 1880, fue la primera estación que se construyó en Madrid con estructura metálica, proyectada por el ingeniero francés Émile Cachelièvre; se construyó en tan sólo 14 meses.

El Museo permite conocer una completísima colección de material histórico ferroviario. La nave central de la estación alberga una muestra muy variada de locomotoras y coches de viajeros, a través de la cual se puede comprender la evolución de la tracción (vapor, eléctrica y diésel) en el más de siglo y medio de existencia del ferrocarril en España, y las distintas condiciones en las que viajaron los pasajeros de estos trenes. A ambos lados de esta nave se abren varias salas temáticas, entre las que figuran la dedicada a antiguos relojes de estaciones, otra dedicada a modelismo, con maquetas animadas, y una tercera en la que se explican los principales elementos de la infraestructura ferroviaria.

El ecomuseo de Samuño convierte el vapor en un nuevo atractivo para sus visitantes

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El vapor circula por el valle de Langreo. Los visitantes del ecomuseo de Samuño podrán recorrer las vías que desde la estación de El cadaviu conducen a la entrada del pozo San Luis en tres vagones mineros que serán remolcados por la locomotora J. A. Maffei de 1920. El proyecto se ha hecho posible por la decisiva intervención del Museo del Ferrocarril de Gijón y su dinámico director, Javier Fernández.

La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, ya se ha paseado por las vías cercanas a la mina después de su renovación y puesta a punto, y pintada para su nueva misión. La locomotora, una auténtica joya ferroviaria, exhibía su poderío y llevaba los viejos olores de la época del vapor a la cuenca de Langreo, aunque sin pasajeros. Pero el deseo generalizado pasaba por hacer disfrutar de esta experiencia a los visitantes de Samuño y convertirlo de paso en un fuerte atractivo de las nuevas instalaciones museísticas. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería.

Este sábado saldrán los primeros servicios programados con vapor. Tres vagones con capacidad para 35 personas, restaurados por el Museo del Ferrocarril de Gijón, recorreán en 25 minutos la distancia que separa la estación de El Cadavíu del inicio al túnel subterráneo de la mima, al que no puede acceder por el gálibo del túnel. El precio del viaje será de 3 euros, o de 1,5 euros si se realiza la visita completa al museo. Se han programado seis salidas (por la mañana a las 10.30, 11.30, 12.30 y 13.30; y en horario de tarde 17.00 y 18.00 horas) que se volverán a repetir todos los sábados de mayo. Los viajeros podrán empalmar este viaje con el del tren minero que se adentra en el pozo de San Luis La Nueva, que se estrenó el pasado año con una aceptación más que notables.

La excursión pretende ser “una vuelta al pasado, un paseo en tren de vapor por el bosque”, explica Javier Fernández, alma máter del Museo de Gijón y un profundo conocedor de la historia del ferrocarril. Los viajeros descubrirán sensaciones parecidas a las que vivieron los trabajadores de estos pozos. “Viajarán en coches como los que usaban los mineros, y también sus familias, para desplazarse” por el entorno de las minas, sin llegar a adentrarse en ellas”

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La temporada de primavera está siendo “realmente buena” para el Ecomuseo del Valle de Samuño y su tren minero. Salvador Álvarez, responsable del museo, apuntó que, desde la reapertura del equipamiento, el pasado 1 de marzo, y hasta el pasado fin de semana, han pasado por la estación de El Cadavíu “algo más de 6.000 personas”. Especialmente positiva resultó la Semana Santa, unos días durante los cuales los viajes estuvieron al completo y el pasado puente del 1 de mayo, que “también estuvo muy bien”. Hasta el inicio de la temporada de verano, el 15 de junio, hay confirmadas unas 2.500 reservas más, lo que elevaría aún más la cifra de visitantes anual.

(Imagen Rubén Fidalgo)

El Museo del Ferrocarril de Delicias cerró 2013 con 100.967 visitantes, un 7,6 % más que el año anterior

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Más visitantes y asistencias. El Museo del Ferrocarril de Madrid recibió en 2013 un total de 100.967 visitas, lo que supuso un incremento del 7,6% respecto a las recibidas en el año 2012 y un 19,2% con respecto al ejercicio 2011, un resultado positivo y una mejora considerable que acentúa la línea de recuperación de público en el museo. Durante este último ejercicio, el museo ha apostado por ofrecer una programación variada para todos los públicos, potenciar su presencia en la gestión de trenes histórico-turísticos (Tren de la Fresa, Tren del Hidalgo, El Canfranero, Tren de Navidad) mejorar sus canales de difusión y convertirse en la nueva sede del Mercado de Motores, consolidando así su presencia en la oferta de ocio cultural de Madrid.

Desde el museo se asehura que todo esto ha sido posible gracias a una estrategia de gestión de alianzas con otras organizaciones y agentes de interés que han dado lugar a la creación de convenios de colaboración con, entre otros, el Centro de Estudios Formatik, Neoturismo, la compañía ‘Teatro del Ferrocarril’, la serie infantil ‘Chuggington’, la Asociación Cultural de Aficionados a las Construcciones Lego en España o la participación en celebraciones como ‘La Noche de los Libros’, ‘El Día Internacional de los Museos’, ‘El Día Mundial del Donante de Sangre’ (junto con los museos de ciencia de la Comunidad de Madrid), ‘El Día del Tren’, etc.

Capítulo aparte merece la celebración del Mercado de Motores, actividad que acoge el museo el segundo fin de semana de cada mes. Se trata de un mercado diferente con un claro estilo europeo que inauguró su segunda temporada el pasado mes de septiembre y que en sus cuatro ediciones ha congregado a más de 100.000 personas que pueden disfrutar de la visita y actividades del museo de una forma diferente.

Esta iniciativa se enmarca dentro de la nueva estrategia de apertura a la sociedad del Museo de Ferrocarril de Madrid para poner en valor el patrimonio ferroviario que custodia y difundir las actividades que realiza, mediante convenios de colaboración con aquellas entidades cuyos proyectos tengan una utilidad pública que aúne ocio y cultura a la vez que muestren una especial sensibilidad y respeto hacia el patrimonio industrial. Hasta el verano el mercadillo tuvo lugar en el Mercado de Motores de Metro de Madrid de Pacífico (Retiro) que le dio el nombre.

Delicias alberga el museo ferroviario desde hace treinta años, aunque en realidad en 1967 ya se abrió en España una galería dedicada al ferrocarril en el Palacio de Fernán Núñez de la capital de España, actual sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Distribuido en cuatro salas, albergaba maquetas, grabados y pequeños objetos relacionado con la historia y la explotación del ferrocarril. Allí permaneció hasta 1983, año en el que se trasladó a las viejas dependencias de la estación que permitían sobre todo, la exposición de trenes en la gran nave central de la estación.

Hubo, sin embargo, varios proyectos anteriores que por diversas circunstancias no llegaron a cuajar. Parece que en los años treinta las diversas compañías ferroviarias que existían en España ya comenzaron a recopilar locomotoras y objetos relacionados con el ferrocarril, aunque dicha labor se interrumpió bruscamente en 1936 con motivo de la Guerra Civil. La idea se retoma en 1948, al cumplirse cien años de la inauguración del primer ferrocarril peninsular, el de Barcelona a Mataró. En la exposición conmemorativa, se logró reunir diversos objetos y locomotoras, y volvió a rondar la idea de crear un museo ferroviario. Pero el proyecto cuajó años después, en 1964, con motivo de la celebración del centenario de las líneas de Madrid a Zaragoza y Madrid a Irán. Renfe dio los primeros pasos para llevar adelante la idea. Tres años después, se abrían las instalaciones citadas.

Sin embargo, el museo ha alcanzado su máxima apogeo en su actual ubicación de Delicias, ya que el edificio en sí, y su característica marquesina, es uno de los principales atractivos. En la nave central de la estación se pueden ver más de treinta vehículos de material rodante de gran valor histórico, entre locomotoras de vapor, diesel, eléctricas, automotores y coches de viajeros. En las instalaciones de la antigua estación, inaugurada en 1880 por los reyes Alfonso XII y Mª Cristina, se exhibe una de las colecciones de material histórico ferroviario más completas de Europa, haciendo honor a su nombre, ya que se hace un auténtico gozo la contemplación de las joyas que allí se exponen.

El Museo de Azpeitia registra un incremento de usuarios del 38% y se mantiene operativo este otoño

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Más salidas, más visitantes y nuevas actuaciones. Azpeitia bate todos los registros. El servicio de trenes históricos que ofrece el Museo Vasco del Ferrocarril a sus visitantes seguirá operativo durante el otoño, tras registrar un incremento del 38% en el número de usuarios durante el verano. El éxito de la temporada está asegurado. La meteorología ha contribuido notablemente, pero sobre todo el reforzamiento de las salidas con los vehículos del parque de Azpeitia, que solo ha cerrado los lunes.

La apuesta estaba clara, tras el acuerdo verbal con los anteriores gestores del museo. Aunque los silencios oficiales no se han roto, a nadie se le escapa que la vuelta ‘a la normalidad’ en Azpeitia ha sido fundamental para registrar las cifras de visitantes de este verano. Lo importante en el Museo Vasco del Ferrocarril sigue siendo el tren, al que se ha dvuelto el protagonismo.

Durante los fines de semana y festivos ha vuelto a las vías el tren de vapor, remolcando el material móvil habitual, formado por antiguos coches de viajeros construidos por CAF en 1925 y 1944 para los ferrocarriles del Urola y Vascongados. Estos coches son habitualmente arrastrados por la histórica locomotora de vapor ´Aurrera´, suministrada en 1898 por los talleres Nasmyth&Wilson de Manchester (Gran Bretaña), al ferrocarril de Elgoibar a Donostia-San Sebastián.

El director de Euskotren, Iñigo Palomino, ha propuesto a “quienes quieran disfrutar de la experiencia única de viajar en un tren de vapor, hacerlo a lo largo de septiembre y octubre, ya que las unidades prestan sus servicios todos los fines de semana y festivos”. Desde la dirección de Euskotren se considera “magnífica la temporada. Es una ocasión ideal para aprovechar un fin de semana conociendo el museo y otras atracciones culturales y turísticas de esta comarca del Urola, en especial Azpeitia y Azkoitia pero incluyendo también a las localidades por las que circularon los ferrocarriles Vascongados hasta Zumaia”. “Es una actividad ideal para familias y grupos de amigos”, ha añadido.

Los trenes de vapor efectuarán su salida todos los sábados desde el museo azpeitiarra a las 12.30 y a las 18.00 horas, mientras que los domingos y festivos las partidas se producen a las 12.30 horas. Además, los colectivos interesados pueden alquilar el tren cualquier día entre semana salvo los lunes. “Se trata de una atractiva promoción de servicio dirigido a empresas, organizaciones sociales o de aficionados al ferrocarril tal y como sucede con el ‘Histórico’ que va de Bilbao a Liérganes u otros trenes europeos que a bordo desarrollan jornadas de confraternización, reuniones o simples encuentros lúdicos”, ha detallado el director de Euskotren. El servicio de trenes de vapor del Museo Vasco del Ferrocarril se mantendrá con el horario señalado hasta el puente de Todos los Santos (del 1 al 3 de noviembre).

Tras destacar que “este tipo de atractivos culturales dinamizan económicamente muchas comarcas europeas y cada vez constituyen en mayor proporción un destino elegido por muchas personas”, Palomino ha insistido en que “se ha incrementado un 38% el número de viajeros durante los meses de julio y agosto, en comparación con el año pasado; una cifra que crece también en otros recursos museísticos ferroviarios de toda la UE”.

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

Además de los vehículos, se pueden encontrar otras colecciones de excepcional interés, entre las que destaca la serie de relojería ferroviaria ‘Jesús Mínguez’, considerada la mejor en su género de Europa. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. También merece la pena conocer el antiguo taller de mantenimiento del ferrocarril del Urola, el cual constituye un verdadero museo de máquina-herramienta en funcionamiento. La antigua central eléctrica de transformación nos traslada a un escenario cuya estética recuerda a la película ‘Metrópolis’ de Fritz Lang.

El ecomuseo del valle de Samuño rompe todas las expectativas y supera los 10.000 visitantes

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Apenas dos meses después de su puesta en funcionamiento, el tren de Samuño ha superado las previsiones más optimistas. El lunes recibía al visitante diez mil. Antonio Fernández Gutiérrez, hijo y nieto de mineros de los pozos del valle de Turón, acudió al museo acompañado de su mujer y otra pareja de amigos. Técnico de mantenimiento de calderas recientemente jubilado, natural de Mieres aunque vive desde hace más de dos décadas en Gijón, apenas daba crédito al acontecimiento. Con él, se alcanzaba la cifra mágica.

La estación de Cadaviu se ha convertido este verano en la de mayor tránsito de pasajeros de toda la comarca del Nalón, que vive con optimismo el tirón de turistas atraídos por la llamada del ecomuseo de Samuño. Cuatro son las claves para lograr en este exiguo plazo unas cifras tan considerables: una intensa campaña promocional (antes de la apertura y después con reclamos en otros museos), la reducción de precios respecto a las tarifas previstas y, sobre todo, los contenidos expositivos y la línea férrea que lleva a la mina, con la mitad del recorrido bajo tierra.

El tren turístico realizó su primer viaje el pasado 15 de junio. En un mes superó los tres mil visitantes; y ahora los ha triplicado. Desde la apertura, los turismos abarrotan el aparcamiento de la estación de El Cadavíu y los vagones mineros van llenos de turistas. Y no es un espejismo.

La regidora langreana, María Fernández, se muostra especialmente satisfecha por la buena acogida que ha tenido el museo entre propios y extraños. «Teníamos mucha seguridad en el proyecto, pero va mejor de lo que pensábamos». Fernández explica que durante la reciente edición de la Fidma, que cerró el domingo pasado, más de 20.000 personas visitaron el estand de Langreo. De acuerdo a sus datos, un centenar de visitantes adquirieron entradas para el ecomuseo del valle de Samuño, algo que podían hacer con un descuento del 15%.

Uno de esos turistas era Antonio Fernández Gutiérrez. Compró las entradas en la Feria de Muestras y las canjeó por los tickets de acceso en la tarde del lunes. “Tenía ganas de venir desde que me enteré por la prensa de que se iba a abrir este museo”. Acompañado por su esposa Josefa Montoro, originaria de Granada, y por una pareja de amigos (María Teresa Hormigo, de Extremadura, y Julio César Rodríguez, natural de Mieres e hijo de maquinista minero), decideron acercarse a Langreo para conocer un lugar del que habían oído hablar toda su vida y que les recordaba a sus familiares más directos. Los cuatro se conocieron en Bélgica, país en el que Fernández estuvo trabajando durante 27 años “Soy hijo y nieto de minero. Mi padre, como barrenista y entibador, y mi abuelo, como picador, trabajaron en Turón”, explica emocionado. “Esto tengo que contárselo a Javier” (ese Javier resultó ser el presidente del Principado). Es de Requejo, como yo. Nos conocemos desde niños; desde que íbamos a los párvulos». Como si la máxima autoridad no se fuera a enterar del acontecimiento.

Durante estos dos meses de vida, el ecomuseo de Samuño ha ampliado sus espacios expositivos y ha incorporado otras salas dedicadas a la fragua y a la carpintería. En unas semanas más añadirá la casa de aseos y el botiquín. Pero los planes no se detienen ahí. Debido a la elevada demanda de viajeros, el Consistorio prevé prolongar la campaña estival hasta finales de septiembre. Desde su apertura, oferta seis viajes diarios, con excepción de los martes, jornada en la que permanece cerrado. Y quizá deban realizar algún viaje más.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

El ecomuseo del Valle de Samuño tiene todo para enamorar a sus visitantes. Sus gestores recuerdan que «es un museo vivo que esperamos que siga creciendo con nuevos contenidos». Algo que aseguran muy bien los expertos que ya lo conocen. Desde el Museo del Ferrocarril de Gijón explican que «tiene muchas posibilidades y muestra una historia que se debe mantener en el recuerdo». Y parece que no se han equivocado.

(Imagen Jesús Manuel Pardo Alvarez. El Comercio)

El ecomuseo y tren de Samuño abre las puertas hoy con expectativas muy altas para la temporada

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El gran día. Por fin. El Ecomuseo y el tren minero del valle de Samuño abrirán sus puertas este sábado. La puesta de de largo de este proyecto cierra un largo periodo de trabajo cercano a los dos años y acaba con muchas incertidumbres. Cuando lleguen los primeros visitantes a la estación de El Cadaviu, se dará el pistoletazo de salida a una campaña en la que Langreo ha puesto grandes esperanzas. El ayuntamiento y los promotores de la idea confían en que las antiguas instalaciones mineras, otrora febriles en la extracción de mineral, atraigan a miles de visitantes a esta aventura turística y promocional de este valle asturiano.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra deparará sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

El Ecomuseo del Valle de Samuño tiene todo para enamorar a sus visitantes. Sus gestores recuerdan que «es un museo vivo que esperamos que siga creciendo con nuevos contenidos». Algo que aseguran muy bien los expertos que ya lo conocen. Desde el Museo del Ferrocarril de Gijón explican que «tiene muchas posibilidades y muestra una historia que se debe mantener en el recuerdo».

El tren minero es sin duda el principal reclamo del Ecomuseo de Samuño, un proyecto que ha supuesto un coste superior a los 6,5 millones de euros. Las previsiones municipales apuntan a que la cifra máxima anual de visitantes llegue a 24.000 personas al año, aunque se consideraría «satisfactorio» alcanzar el 60 ó 70% de esa cifra. Los dos días en el que el Ecomuseo estuvo abierto de forma gratuita -sin viaje en tren- pasaron por el mismo mil personas. Los visitantes serán sin duda la mejor publicidad para este importante proyecto turístico langreano, el mayor de los últimos años en las comarcas mineras.

Las perspectivas para la apertura son son buenas. La alcaldesa, María Fernández, apunta que el proyecto está al menos «levantando expectación», ya que existe «un interés claro de la gente en verlo funcionando». La mayor parte del millar de personas que pasó el fin de semana por el valle de Samuño llegaron, además, de zonas de Asturias que no tienen relación con la minería. «Pese a que el tiempo no acompañó, porque llovió buena parte del fin de semana, y a que el tren no se movía y lo que se mostraban eran las instalaciones de El Cadavíu y La Nueva, la verdad es que hay que hacer una lectura bastante positiva del número de personas que se interesaron por el proyecto», indicó María Fernández.

Al millar de personas que pasó por el Ecomuseo en el fin de semana se unieron, el lunes, dos visitas de guías, operadores y representantes turísticos de la región. Tamnbién han pasado por las instalaciones personas ligadas al tejido asociativo de la comarca, así como representantes de los centros educativos del concejo de Langreo. María Fernández indicó que, ante la apertura del Ecomuseo, «tenemos la preocupación lógica del estreno, del primer día. Pero estos días nos han servido para saber que al menos hay interés y curiosidad con el proyecto».

La intención del Ayuntamiento de Langreo es, en esta temporada estival, tener funcionando de forma permanente el equipamiento. Están previstas seis salidas del tren diarias: 10.30, 11.30, 12.30, 16.30, 17.30 y 18.30 horas. La alcaldesa indicó que de momento, el museo va a ayudar a generar cuatro nuevos puestos de trabajo, dos de los maquinistas y responsables de los trenes, y dos de los guías que estarán en el pozo San Luis.

El servicio permanecerá abierto a lo largo de todo el verano, hasta el 15 septiembre, de forma ininterrumpida (salvo los martes). Las tarifas se han rebajado a la mitad, ya que de los 20 euros establecidos en un principio como precio de partida para los billetes convencionales se ha pasado a los 10. Este precio, sin embargo, aparece como promoción de apertura en la tarjetas repartidas por el Ayuntamiento de Langreo.

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Las jornadas de vapor en Azpeitia durante Semana Santa llevaron 2.000 visitantes casi como en 2011

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Relativo éxito. Las jornadas de vapor vivo organizadas durante la Semana Santa en el Museo del Ferrocarril de Azpeitia llevaron tantos visitantes como en 2011 y mejoraron ostensiblemente las cifras de 2012. Unas dos mil personas se acercaron hasta las vías del antiguo ferrocarril del Urola y participaron de la actividad de vapor que hace de este museo una referencia no solo nacional y que atrae a muchos visitantes extranjeros. El hecho de que se hayan solventado las tensiones emocionales con una parte importante del sector ferroviario ha propiciado estas cifras de visitas que satisfacen a todas las partes involucradas.

La Semana Santa de 2013 ha sido menos pasional en Azpeitia. Juanjo Olaizola, antiguo responsable del museo y uno de los ‘padres’ del vapor en Euskadi, y los Amigos del Museo del Ferrocarril volvían a gestionar las circulaciones de vapor en el centro guipuzcoano que, en los últimos meses, ha pasado por circunstancias poco agradables y satisfactorias para el desarrollo normal de un museo. Y con la gestión del vapor en manos más expertas, las visitas han vuelto a Azpeitia. La situación parece haber mejorado, aunque ninguna de las partes quiere dar mayores explicaciones y prefieren que las aguas se sosieguen. Todo el mundo desea, por el bien del Museo del Ferrocarril, que cuanto antes desaparezcan las desavenencias entre todos los actores involucrados en la gestión para superar los resultados hasta ahora alcanzados.

Durante el año 2012, el Museo Vasco del Ferrocarril tuvo unos gastos de 1.023.809 euros, mientras que los ingresos tan solo fueron de 199.369 euros entre la aportación de los miembros del Patronato y los conseguidos por medio de la venta de entradas y marchandise de las instalaciones de Azpeitia (41.869 euros). El número de personas que ha visitado Azpeitia entre octubre de 2011 y el 1 de enero de 2013, asciende a 20.947. A estas cifras habría que añadir 309.500 euros que el Gobierno vasco ha asignado para el funcionamiento del museo.

Esta es la información que la consejera de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, ha efectuado ante las preguntas formuladas por el diputado del PP Borja Semper sobre la situación que vive el Museo Vasco del Ferrocarril. En su respuesta, la titular del departamento explica que, por el moento, no dispone de confirmación por parte de los patronos de su compromiso para mantener las mismas aportaciones que en 2012. Durante ese ejercicio, la Diputación Foral de Gipuzkoa dispuso de 15.000 euros para el centro de Azpeitia, mientras que el Ayuntamiento de la localidad entregó 22.500 euros y 120.000 Metro Bilbao y CAF, a partes iguales.

Durante el tiempo que lleva ejerciendo la nueva directora del centro, Maitane Ostolaza, se han incorporado al mismo tres personas que desarrollan los cargos de documentalista-conservadora, secretaria de dirección y atención al cliente, según precisa en sus escrito la citada consejería. Durante este mismo periodo, el centro ha invertido 126.500 euros en su proyección exterior, lo que comprende la elaboración y lanzamiento de la página web de la entidad, el plan de comunicación, la organización y desarrollo de exposiciones (Tren del urola en el museo y ‘150 años de ferrocarril en Euskadi’), el concurso y exposición de fotografía ‘Tren Bidea’ y el ciclo ‘Tren y Cultura’ celebrado en Azpeitia. Desde el museo se ha propiciado además la publicación del catálogo de la exposición ’15 años del Ferrocarril’ y el de la muestra ‘Tren Bidea’.

Tal y como refleja el escrito de la consejera, 17 personas han consultado las distintas publicaciones que se guardan en el centro de investigación que sostiene el museo.

(Imagen Mikel Iturralde)

El Museo del Ferrocarril de Delicias casi alcanzó los cien mil visitantes durante la temporada de 2011

Cambios y mejoras. Renovar o morir. El Museo del Ferrocarril de Madrid abrirá los viernes y sábados en horario ininterrumpido, de 10.00 a 20.00 horas, a partir del próximo 1 de febrero tras el éxito de los cambios y mejoras introducidos en este lugar, que han visitado casi 100.000 personas en 2011. Con esta modificación del horario, el centro de Delicias se une a la tendencia cada vez más generalizada entre los museos e instituciones culturales de ampliar las visitas para que los ciudadanos dispongan de una oferta más flexible.

De este modo, desde el 1 de febrero el museo abrirá de martes a jueves, entre las 10.00 y las 15.00 horas; los viernes y sábados, de 10,00 a 20,00 horas; los domingos, de 10.00 a 15.00 horas y los lunes estará cerrado. Además, se ofrecerán nuevas actividades y talleres gratuitos para las familias durante los fines de semana y el Día del Visitante, en el que se aplica una tarifa reducida, se traslada del sábado al domingo.

A pesar de la crisis y de las limitaciones presupuestarias, la cifra de visitantes en 2011 ha alcanzado las 98.000 personas. El año pasado ha estado marcado también por numerosos cambios en el museo, el mayor de los cuales fue la integración en sus instalaciones del Archivo Histórico Ferroviario y la Biblioteca Ferroviaria. Los trabajos destinados a alojar estas dos instituciones en Delicias y a habilitar nuevos depósitos y una nueva Sala de Consulta han durado varios meses y han permitido unificar un importante patrimonio documental e industrial de carácter histórico que está ahora al alcance de todos en una sola sede.

Esta reforma se ha acompañado de la reubicación de piezas museológicas, del traslado de la Sala de Modelismo y de la retirada de la colección de juguetes que se había depositado en el museo hace varios años. Tras el fallecimiento del propietario de la colección, en 2010, sus herederos decidieron vender los juguetes, pero el museo no ha podido adquirirlos “en las circunstancias económicas imperantes”.

También se decidió reducir el número de visitas escolares diarias para el curso 2010-2011, medida que se mantiene en 2011-2012 para ofrecer más calidad a las actividades extraescolares.

En cuanto a otras cifras del año 2011, la campaña del ‘Tren de la Fresa’ se saldó con una ocupación media superior al 92%, alcanzándose el cien por cien de ocupación en determinadas fechas.

La Ruta de los Museos-Pasaporte a la Ciencia (un recorrido por siete museos vinculados a la ciencia y la tecnología) recibió alrededor de 2.000 visitas gratuitas con la presentación del billete de metro.

Además, el Museo abrió en agosto y participó en la programación cultural de la JMJ-2011, a través de un convenio firmado con la organización de la misma, recibiendo visitantes de diversos rincones del mundo.

En la jornada de puertas abiertas del 29 de octubre, con motivo del ‘Día del Tren’, pasaron por el museo 5.000 personas, mientras que el ‘Tren de Navidad’ ofreció por primera vez dos veh´culos diarios.

El Museo del Ferrocarril de Madrid, España, está dedicado a la custodia y estudio del ferrocarril de España desde su origen a la actualidad. Está gestionado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y patrocinado por Adif, Renfe y la Comunidad de Madrid. Ocupa la antigua estación de Delicias desde hace veinte años, aunque en realidad en 1967 ya se abrió en España una galería dedicada al ferrocarril en el Palacio de Fernán Núñez de la capital de España. Distribuido en cuatro salas, albergaba maquetas, grabados y pequeños objetos relacionado con la historia y la explotación del ferrocarril. Allí permaneció hasta 1983, año en el que se trasladó a las viejas dependencias de la estación que permitían sobre todo, la exposición de trenes en la gran nave central de la estación.

El museo tiene entre sus fines conservar, estudiar y difundir el patrimonio histórico y cultural ferroviario. Esto se traduce en la reunión de una variedad de colecciones de carácter único y excepcional formada actualmente por más de 4.800 piezas que explican la historia del ferrocarril en España. La creación y formación de las colecciones tiene su origen en la gran exposición realizada en Barcelona en el año 1948 con motivo del centenario del primer ferrocarril peninsular. A partir de ese momento las cesiones, compras y donaciones aumentaron de manera notable contribuyendo a ampliar estas colecciones ferroviarias, que continúan hoy incrementándose.

Destaca por su valor la colección de vehículos ferroviarios, donde las locomotoras de vapor tienen un lugar sobresaliente, además de otras colecciones, como las de infraestructura, lampistería, comunicaciones, modelismo y maquetas, relojes, uniformes o arte, etc