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“125 años del tren de La Robla”, en La Concordia

La estación bilbaína de la Concordia acoge una exposición que conmemora los 125 años del Ferrocarril de La Robla. Durante un mes, 24 paneles quedarán expuestos en el vestíbulo de la estación ubicada en la calle Bailén para dar a conocer la historia de una línea tan ligada a la de Bizkaia. El 6 de octubre de 1892 entraba en servicio la sección comprendida entre Espinosa de los Monteros (Burgos) y Balmaseda (Bizkaia) del que en pocos años se convertiría en la mayor línea de vía métrica de Europa: El Ferrocarril de La Robla.

Este primer tramo de 45 kilómetros de recorrido pronto se vería ampliado y en 1894 se puso punto final a la colosal obra de enlazar el norte de León con Euskadi, mediante una vía férrea de 284 kilómetros que comunicaba la vertiente sur de la cordillera cantábrica con Bizkaia, prestando servicio a tres comunidades autónomas, cinco provincias y un sin número de poblaciones, pero, sobre todo, dando salida a la producción carbonera de las minas leonesas y palentinas con destino a la industria pesada que en aquella época se desarrollaba en el País Vasco. Más tarde, su trazado inicial entre La Robla y Balmaseda se extendería por ambos extremos, para alcanzar la ría del Nervión en Lutxana en 1902, y la capital leonesa en 1923.

Para conmemorar el 125 aniversario de la inauguración de la primera sección del mayor ferrocarril de vía métrica de Europa, el Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren ha organizado una exposición que, a través de 24 paneles, narra la rica historia de esta notable vía férrea, desde sus antecedentes, que se remontan a la lejana fecha de 1832, hasta la maduración del proyecto, su construcción y las diferentes fases de la explotación, inicialmente muy difícil, para consolidarse en los años de la Primera Guerra Mundial y alcanzar su esplendor en los de la Segunda Guerra Mundial, gracias a la creciente demanda del carbón que transportaban sus vagones.

A través de 24 paneles, profusamente ilustrados con fotografías de gran valor histórico, el visitante puede recorrer todos estos acontecimientos y conocer detalles como la figura del promotor de la línea, el ingeniero guipuzcoano Mariano Zuaznávar, los orígenes de los modernos trenes Talgo, cuyos primeros diseños realizó Alejandro Goicoechea cuando dirigía los talleres de La Robla en Balmaseda o el elemento más simbólico de este ferrocarril, las ‘ollas’ o ‘putxeras’ ferroviarias en las que los ferroviarios preparaban sus comidas y que en la actualidad, se han convertido en el centro de los festejos populares de la mayor parte de las localidades comunicadas por este mítico tren.

La exposición se presentó al público el 6 de octubre de 2017 en la sede del Museo Vasco del Ferrocarril en Azpeitia (Gipuzkoa), donde permaneció hasta el 10 de diciembre. El 19 del mismo mes se abrió en Balmaseda y el 30 de enero en el otro extremo del tramo que cumple el 125 aniversario: Espinosa de los Monteros. Ahora se puede ver en el vestíbulo de La Concordia, emblemática estación bilbaína desde la que actualmente parte a diario el tren con destino León, popularmente denominado Ferrocarril de La Robla.

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En recuerdo del Vasco-Navarro

La sala de exposiciones Fundación Vital de Vitoria acoge desde este jueves y hasta abril de 2018 una muestra que recopila la historia del ferrocarril vasco a través de maquetas, recreaciones y fotografías antiguas, y se adentra en el mundo del coleccionismo con réplicas exclusivas de locomotoras a vapor. Bajo el nombre de “A todo tren. 1889, del Vasco Navarro al Orient Express” la exposición reúne más de 800 piezas que reflejan el pasado, presente y futuro de este medio de transporte y la reconversión del trazado del Vasco Navarro, que cumple medio siglo desde su último viaje, en vías verdes para el uso de ciclistas y paseantes.

La directora de la Fundación Vital, Josune Albizu, ha presentado en rueda de prensa este proyecto junto con el comisario de la exposición, Fernando Martínez de Viñaspre; la directora de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Álava, Amaia Barredo; el director del Museo Vasco del Ferrocarril, Juanjo Olaizola, y los coleccionistas Raúl Vallés y José Luis Casacuberta. Albizu destaca el carácter familiar de la muestra, “que pueden disfrutar todos los públicos” y que aborda el impacto económico y social que supuso la llegada del ferrocarril a Euskadi, con especial dedicación al “trenico” de la línea del Vasco-Navarro a través de fotos inéditas, documentos cedidos por el museo y maquetas de todo tipo.

Barredo, por su parte, se ha referido al espacio de la muestra en la que se homenajea a las vías verdes de Álava, unas rutas con más de 240.000 visitantes anuales gracias al legado del Vasco-Navarro en el territorio con sus 62 kilómetros de camino llano en plena naturaleza. Y Olaizola destaca el impacto de la entrada del tren en Álava en abril de 1862 y su posterior expansión para conectar las capitales vascas con sus pueblos, y reduerda anécdotas como el “tren funerario” que hacía la ruta desde Bilbao hasta el cementerio de Derio.

El director del Museo Vasco del Ferrocarril evoca el año 1889, cuando coincide la puesta en marcha del Vasco-Navarro con la inauguración del emblemático Orient Express y su ruta hasta Estambul, y que motiva que se recree a tamaño real el interior de los vagones de ambos trenes. En la muestra destacan algunas maquetas de locomotoras que replican de forma exacta las originales e incluso funcionan con un sistema de vapor, con una caldera similar a las de las máquinas de antaño en versión reducida.

Javier Suso describe cómo fue el último día del tren, qué pasó aquel 31 de diciembre de 1967, hace este mes 50 años. La narración sigue los pasos de Ireneo, el revisor, que va saludando por última vez a todos los jefes de estación con aire resignado y tristeza. Los trabajadores formaban una gran familia. Y aquellos edificios de estilo inglés perduran aún en su mayoría y son la memoria petrificada de la historia de aquel ferrocarril. A medida que el convoy de pasajeros avanza hacia Estella Suso retrata la belleza de la naturaleza de la Montaña Alavesa, la zona preferida por los vitorianos para ir a por los cangrejos del Ega.

Ya en el viaje de vuelta a Vitoria Ireneo, tras despedirse de varios compañeros, bajó a la vía a recoger una piedra de balasto para guardarla como recuerdo. “Antes de salir de la estación se dio la vuelta y miró las instalaciones del ferrocarril. En la playa de vías de la estación del Norte (al lado del Paseo de la Universidad) estaban los automotores MACC, los mercancías con sus máquinas de madera y una Naval plateadas. En sus ojos asomaron dos grandes lágrimas y un suspiro que le rompió el pecho”, relata Javier Suso, que era hijo de Ángel Suso, que llegó a ser el jefe de contabilidad del ferrocarril y un gran enamorado de este tren.

Cuatro décadas costó construirlo en su totalidad (1887-1927), cuatro décadas estuvo funcionando íntegramente (1927-1967), aunque en determinadas líneas había servicio de tren desde 1889 y es posible que otros 40 años (1992-¿2032?) dure la completa transformación de los 140 kilómetros de plataforma ferroviaria en la mejor vía verde para ciclistas y peatones de España y una de las mejores de Europa, desde donde ha recibido un premio.


Valencia Nord acoge vistas del patrimonio ferroviario

El vestíbulo principal de la estación de Valencia Nord, acoge hasta el domingo 12 de noviembre una exposición que lleva por título ‘100 Elementos de Patrimonio Industrial’. Esta iniciativa forma parte del programa de actos que Adif lleva a cabo con motivo del centenario de la estación de Valancia Nord. Con ello, Adif pretende acercar las estaciones ferroviarias a la sociedad como espacios no sólo de tránsito, sino también de ocio y cultura.

La muestra se enmarca en el plan de marketing promocional que Adif desarrolla anualmente, en colaboración con entidades del ocio y la cultura, para dinamizar los espacios comerciales de las estaciones acogidas a la marca tiendas de la estación. Además de en la estación de Valancia Nord, esta marca se encuentra presente en las estaciones de Valencia Joaquín Sorolla, Alicante, Madrid Chamartín, Madrid Puerta de Atocha, Barcelona Sants, Girona, Córdoba y Sevilla Santa Justa.

En esta exposición pueden verse los siguientes elementos ferroviarios: Viaducto Santa Ana, testimonio vivo de los inicios del ferrocarril en el territorio de la Comunidad Valenciana y el único que se conserva con pilas metálicas en todo su territorio. Estación del Norte de Gijón, tras más de 110 años de servicio como principal acceso ferroviario de Gijón, acoge en la actualidad uno de los museos ferroviarios más destacados de Europa. Poblado ferroviario de Monfragüe que implica el primer asentamiento humano estable que se generó en el paraje denominado Palazuelo. Está declarado como Bien de Interés Cultural. Compañía Auxiliar de Ferrocarriles S.A. (CAF) se presenta como un verdadero catálogo de la arquitectura industrial que abarca todo el siglo XX y todavía hoy sigue ofreciendo ejemplos de una arquitectura industrial contemporánea realmente interesante. Metro de Madrid, con la antigua Estación de Chamberí y la Nave de Motores de Pacífico constituyen hoy los centros de interpretación de Metro. Estación de ferrocarril de Valladolid Campo Grande, cuyo depósito de Locomotoras, formado por dos grandes cuartos de rotondas conectados y sus puentes giratorios, ha sido el único de estas características en España. Estación de ferrocarril de La Concordia de Bilbao, una de los complejos ferroviarios más destacados del país que cien años después sigue en activo con trenes a Balmaseda y Santander. Y el puente viaducto de Pino, inaugurado en 1914 fue en su momento el puente de mayor luz y altura de España.

La exposición está organizada por la sección española de TICCIH, Comité Internacional para la conservación del Patrimonio Industrial, sociedad civil dedicada a la defensa, conservación, investigación, estudio y puesta en valor del patrimonio industrial, que recopila los hitos más significativos del sector industrial. En el caso de la Comunitad Valenciana, se presentan elementos que plasman la evolución de su industrialización, protagonizada por sectores como el textil, siderometalúrgico o agroalimentario. Además destacan los monumentos relacionados con los servicios urbanos, transporte y la obra pública. Mención especial merece la Estación del Norte de València en el año de su centenario.

Un dinámico montaje en soportes de acero presenta estos cien elementos, conjuntos o paisajes industriales, donde se visibilizan los valores de este patrimonio y la importancia de su conservación para que las generaciones venideras sean conscientes de las consecuencias que tuvo la industrialización en la sociedad.

La estación de Valencia Nord, construida por el arquitecto Demetrio Ribes e inaugurada en 1917, combina el atractivo estético de un edificio modernista con la necesaria funcionalidad derivada de su misión ferroviaria. Además, constituye uno de los edificios más representativos y visitados de la ciudad, que celebra su centenario en el presente ejercicio.

La exposición ‘100 Elementos de Patrimonio Industrial’ permite conocer la enorme riqueza y variedad del patrimonio industrial a lo largo de la geografía española. Recoge una selección de 100 elementos, conjuntos o paisajes industriales destacados que se conservan en España; organizándolos con un criterio territorial. Dentro de cada comunidad autónoma los elementos se exponen siguiendo un criterio cronológico. Cada uno de los bienes seleccionados está explicado en un panel donde este elemento se localiza geográficamente, se identifica y se clasifica tanto en un sector industrial como en una tipología.

Exposición sobre CAF en Delicias

El Museo de Delicias acoge hasta el 7 de enero, la exposición ‘CAF, un siglo al servicio del ferrocarril’, organizada por la asociación cultural Lemniskata de Beasain (Gipuzkoa) en colaboración con Euskotren y el patrocinio de Construcciones y Auxiliar del Ferrocarril. La muestra consta de 130 imágenes distribuidas en 15 paneles en los que se refleja la evolución de esta empresa desde sus orígenes, que se remontan a 1860, hasta la constitución en 1917 de la factoría guipuzcoana CAF y su devenir hasta nuestros días: desde los primitivos vagones de madera hasta los más modernos trenes de alta velocidad.

La exposición que asesora Juanjo Olaizola, director del Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia, realiza un recorrido por los diferentes acontecimientos vividos por la empresa ferroviaria en este primer siglo de andadura, desde guerras hasta situaciones de crisis que amenazaron su existencia. La inauguración se abre con la presentación del libro ‘CAF, un siglo al servicio del ferrocarril’, editado por Maquetren, y que cuenta con la dirección de Olaizola.

Esta obra recoge no solo estos cien años de historia transcurridos desde la fundación de la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles en 1917, sino también todos sus antecedentes, que se remontan a la puesta en marcha de la fábrica de hierros de San Martín en Beasain el año 1860. En estos cien años, CAF se ha convertido no solo en el motor económico de Gipuzkoa, sino en una de las empresas españolas de más renombre que compite con las grandes multinacionales del sector. Sus productos (trenes, tranvías y metros) se mueven hoy por las líneas ferroviarias de los cinco continentes. Los 1.650 empleados de aquel lejano 1917, supera los 7.000 en su matriz de Beasain, resto de factorías y filiales.

Como Olaizola narra en su obra, la firma nace en marzo de 1917 con el propósito de explotar los talleres que la Fábrica de Vagones dispone en la vega del Oria. Varias sociedades se suceden al frente de su administración (entre otras Goitia y Compañía, La Maquinista Guipuzcoana y Sociedad Española de Construcciones Metálicas), pero las dificultades económicas la abocan al fracaso.

Tres empresarios afincados en Madrid –Valentín Ruiz Senén, Luis Urquijo Ussía y Santiago Innerarity Cifuentes, junto al comisionista donostiarra Ángel Gascue Minondo- se reúnen en Donostia ante el notario Luis Barrueta para constituir una sociedad que tiene como objetivo la «construcción, compra, venta, alquiler de vagones y de cuantos elementos puedan servir para los transportes, para la explotación de caminos de hierro y tranvías, y aportar al tráfico nacional, material ferroviario». La nueva sociedad se bautiza como Compañía Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) que acabará siendo conocida por sus siglas.

“La Primera Guerra Mundial resulta fundamental para la consolidación de la industria de construcción de material ferroviario en el País Vasco y en el resto de España. Dos factores resultan en este sentido determinantes: por una parte, la imposibilidad de las empresas ferroviarias españolas de seguir abasteciéndose en sus proveedores habituales de Francia, Bélgica, Alemania o Gran Bretaña, ya que sus industrias se centraron en estos años en el esfuerzo de guerra, a lo que se sumaban las graves dificultades para el comercio internacional. De hecho, esta coyuntura facilitó las primeras grandes exportaciones de la industria vasca, en concreto 6.390 vagones suministrados por la fábrica de Beasain a Francia, Bélgica y Portugal”. El párrafo está extraído de la “Introducción a la historia de la industria de construcción de material ferroviario en Euskadi” que Juanjo Olaizola escribió para el VI Congreso de Historia Ferroviaria.

Con la constitución de Renfe en 1941, la empresa estatal se convertiría en el principal cliente de la firma vasca que, en aquellos años, se asentó en la construcción de locomotoras, con el suministro de las magníficas máquinas eléctricas de la serie 7500. Otros clientes como el Metro de Madrid también adquirieron, progresivamente, un destacado papel en la cartera de pedidos de la compañía. Acuerdos tecnológicos con firmas de prestigio internacional como FIAT, ALCo o Mitsubishi permitieron a CAF dominar el mercado español y realizar, a partir de 1961, exportaciones de componentes, vagones, coches de viajeros, locomotoras diésel y unidades de metro a países como Thailandia, Francia, Yugoslavia, República Democrática Alemana, Túnez, Colombia o Irán. La factoria de Beasain ha ido extendiendo sus tentáculos en otros país, pese a la crisis que ha sufrido el sector ferroviario, que ha sabido capear incorporando otros productos a su cartera.

Azpeitia se une al Día de los Museos

El Museo Vasco del Ferrocarril celebrará el domingo en Azpeitia (Gipuzkoa) el Día Internacional de los Museos con diversas actividades. El edificio de la antigua subestación de tracción del desaparecido Ferrocarril del Urola abre una muestra conmemorativa del centenario de la empresa CAF de Beasain, “el constructor ferroviario vasco más relevante a nivel mundial”. La exposición refleja, a través de 15 paneles, la evolución de esta empresa desde sus orígenes, que se remontan a 1860, hasta la constitución de la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, en 1917, y su devenir hasta la actualidad. Las personas visitantes podrán adquirir una completa guía de la exposición, redactada por Martín García Garmendia y Juanjo Olaizola.

El Museo pondrá en circulación tres trenes históricos entre su sede, en la antigua estación de Azpeitia, y la de Lasao, en un trayecto de cinco kilómetros que bordea el cauce del río Urola. El primero de los servicios partirá desde los andenes azpeitiarras a las 11.00 horas y será asegurado por un veterano automotor diésel-eléctrico procedente de los Ferrocarriles Portugueses, construido en Rotterdam (Holanda) en 1953. El segundo efectuará su salida a las 12.00 horas, encabezado por una de las locomotoras de vapor más veteranas del Museo, la ‘Zugastieta’, construida en 1888 para el Ferrocarril de Amorebieta a Gernika por la firma escocesa Sharp Stewart de Glasgow. A las 13.00 horas, circulará el último tren, en el que se ofrecerá una interesante doble tracción vapor y diésel, compartida entre la locomotora de vapor articulada, según el sistema Mallet, E-205, construida en 1913 por la firma alemana Henschel para los Ferrocarriles Portugueses, y la locomotora diésel-eléctrica 1004 del Ferrocarril Vasco-Asturiano, construida por Alsthom en 1965.

El Museo presentará el 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, dos filmaciones históricas del desaparecido Ferrocarril del Urola a las 19.00 horas. La primera de ellas es totalmente inédita y ha sido recuperada gracias a la colaboración de la Filmoteca Nacional de España y José María Trevijano, nieto del autor de la filmación, Fernando Trevijano Lardies, quien el 22 de febrero de 1926 filmó los actos de inauguración del desaparecido Ferrocarril del Urola. Entre otros aspectos, es probable que ésta sea la película más antigua rodada en la localidad guipuzcoana.

Azpeitia es de obligada visita para todos los amantes del ferrocaril y constituye un auténtico santuario, donde se rinde culto al vapor. El muestrario ferroviario -con más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos- se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. El museo pone en circulación sus piezas más cotizadas: el automotor diésel-eléctrico Allan 301, de 1853 (Ferrocarriles portugueses); la locomotora de vapor ‘Portugal’, de 1913; la máquina de vapor ‘Zugastieta’, de 1888; y la gran estrella del parque, la locomotora de vapor ‘Aurrera’, de 1898, la principal estrella de las circulaciones de vapor.

En sus instalaciones es posible observar una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, con vehículos de todo tipo como locomotoras de vapor, diésel y eléctricas, automotores y diversas clases de vagones. Ofrece asimismo uno de los más completos conjuntos de máquina-herramienta de Euskadi, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril de Urola, y cuenta con las muestras de los uniformes utilizados en el ferrocarril desde finales del siglo XIX y de una de las mejores colecciones de relojería ferroviaria del mundo.

‘Atención al tren. El ferrocarril en Málaga hace 100 años’ en fotografías inéditas

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El centro de cultura contemporánea de la Diputación de Málaga, La Térmica, presenta la exposición ‘Atención al tren. El ferrocarril en Málaga hace 100 años’. La exposición se propone “recuperar la memoria a partir de los documentos gráficos que creó el personaje (Emilio Rennes)”, que “vive en vivo y en directo toda la evolución del ferrocarril en Málaga y documenta su trayectoria profesional, no sólo con la pluma y el papel, sino también con algo que es muy importante y en ese momento novedoso, que es la fotografía”, en palabras del comisario de la muestra, Javier Ramírez.

La colección, de la que se detraen las imágenes de la exposición ‘Atención al tren. Huellas Malagueñas de Emilio Rennes, ferroviario de los Ferrocarriles Andaluces’, se caracteriza por su diversidad. El conjunto comprende una serie fotográfica producida por Emilio Rennes, que era también fotógrafo amateur. Fruto de aquella afición, la familia Rennes ha conservado un paquete de negativos del que se han seleccionado 16 para su reproducción en gran formato. En general, los originales acusan el paso del tiempo, siendo decisiva la colaboración de Mercedes Jiménez Bolívar para conseguir la imagen que muestran las copias expuestas.

Las imágenes responden al interés profesional y socio cultural de un directivo de la compañía ferroviaria Andaluces, el ingeniero Emilio Rennes, una persona que, como cuentan su hijo Jacques y su nieto Michel, “se había curtido en los distintos empleos que ofrecía el ferrocarril de los últimos años del XIX, antes de ocupar un puesto directivo relevante, precisamente en Málaga, durante las tres primeras décadas del siglo XX.

La selección fotográfica tiene dos vertientes bien diferenciadas. Una ‘serie profesional’, alusiva a momentos relevantes de la historia de la compañía Andaluces en Málaga: desembarco de piezas ferroviarias en el puerto de Málaga; ensamblaje de locomotoras en los talleres de la compañía; obras en las vías de la primera línea de ferrocarril de tracción eléctrica de España (tramo Linares-Almería) y retratos de personas vinculadas a la compañía Andaluces. Y la otra corresponde a retratos familiares que sitúan el momento y la posición social del autor de la imágenes. Son relevantes las fotografías de las hijas e hijo del ingeniero Rennes en lugares como el Chorro, donde coinciden fotográficamente con mujeres y niñas del entorno; o la instantánea de una de las chicas, recogida en el descanso de un paseo en bicicleta, junto a la torre almenara medio derruida de Torre del Mar.

También es significativo otro bloque de interés, de carácter profesional, firmada por el fotógrafo francés Jean David, que reflejan la actividad en los talleres o retratan al personal de la compañía Andaluces. Conocida la actividad en España de Jean David, entre los años 1880 y 1910, no se tenían noticias de los dos reportajes, realizados en la primera década del siglo XX que aquí se presentan. Estos materiales originales, como cuenta Rennes, fueron localizados en la que fue residencia familiar del ingeniero en El Palo hace apenas cinco años. Poseen un carácter inédito presentándose por primera vez al público malagueño. A esta serie se une la colección de coches de transporte de pasajeros y mercancías propiedad de la compañía y en uso en los años de actividad profesional de Rennes. Se trata de copias, positivos de época, que fueron realizadas por el estudio fotográfico Osuna. También sobresale la serie referida a descarrilamientos en las líneas ferroviarias de Andaluces, de las que también se muestra una selección. Se incluyen aquí imágenes encontradas por Rennes en las oficinas de los Ferrocarriles Andaluces y realizadas con anterioridad a su incorporación a la compañía, junto con otras realizadas por el mismo en el transcurso de su actividad profesional.

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El discurso expositivo incorpora una muestra fotográfica de tres juegos de tarjetas postales coleccionados por Rennes: uno, edición de Ferrocarriles Andaluces, de carácter publicitario referido a los trenes especiales para excursiones de turistas por Andalucía; otro, editado por A. Borsig sobre el montaje de locomotoras en sus talleres de Jena; y un tercero, también de las primeras décadas del siglo XX, sobre la serie de locomotoras del mundo, editado por F. Fleury. La muestra se completa con una serie de elementos, planos, dibujos y notas manuscritas que contextualizan las imágenes fotográficas expuestas. Destaca la visión familiar que recogen un singular anecdotario transmitido a lo largo de dos generaciones de franceses vinculados estrechamente a Málaga. Una historia guardada “celosamente” a lo largo de más de 100 años, que ahora ve la luz gracias a la voluntad de la familia Rennes de compartir esta particular visión del ferrocarril en Málaga “salvada del olvido”.

La exposición se presentaba este jueves por el diputado de Cultura, Víctor González, al que acompañaban el director de La Térmica, Salomón Castiel; el fotohistoriador y comisario de la muestra, Javier Ramírez; y Michel Rennes, nieto de Emilio Rennes, ingeniero jefe de Material y Tracción de la compañía Ferrocarriles Andaluces desde 1900 a 1932, cuya colección ocupa la mayor parte de la exposición. Castiel destaca el trabajo de Ramírez “tratando de recuperar el archivo o la memoria de la ciudad a través de la fotografía”. Por ello también imparte la conferencia ‘La imagen del tren en Málaga en la primera mitad del Siglo XX’.

La muestra se puede ver hasta el próximo 15 de diciembre, de martes a domingo, de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas. Este horario se extiende de nuevo al resto de exposiciones de La Térmica, que tras una leve modificación vuelven a su horario habitual. Posteriormente, se expondrá en distintos municipios de la provincia, comenzando por Cártama, donde podrá visitarse del 20 de enero al 10 de marzo de 2017 en el auditorio de la Tenencia de Alcaldía de Cártama Estación, y Coín, que del 21 de abril al 31 de mayo de 2017 acogerá la muestra en la Sala Santamaría.

Valladolid acoge la XXIV Exposición Ferroviaria

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La XXIV edición de la Exposición Ferroviaria, incluida en el programa oficial de las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo de Valladolid, abrirá sus puertas entre los días 5 y 13 de septiembre. La muestra tendrá lugar en el entorno de la antigua Estación de la Esperanza. Como novedad de esta edición también permanecerá abierta al público los días festivos de las Ferias (6, 8 y 13 de septiembre) de 12.00 a 14.00 horas, informan fuentes de la Asociación para el fomento y defensa del ferrocarril y su historia (Asvafer).

En esta edición, además de exponer el tradicional tren histórico, las maquetas, etcétera, habrá importantes novedades consistentes en la apertura de una nueva sala-museo donde se mostrarán diversos objetos ferroviarios y la exhibición de una ‘zorrilla‘, diseñada y construida por Asvafer, que reproduce uno de estos vehículos, impulsados por la fuerza de sus ocupantes. Las ‘zorrillas’ servían en el pasado para transportar personal hasta lugares donde había que hacer pequeñas reparaciones en la infraestructura ferroviaria.

El donativo de entrada será de 2,5 euros que se destinarán al mantenimiento y mejora de la exposición. Asimismo, con la entrada de los niños se incluye un viaje en el circuito de modelismo tripulado. La exposición será inaugurada oficialmente por el alcalde de Valladolid, Oscar Puente, este domingo 6 de septiembre a las 12.00 horas.

Durante la exposición se podrá contemplar la furgoneta del Correo, que entre los años 20 y 50 comunicaba la Estación de Medina del Campo con el centro de la población y el balneario situado a pocos kilómetros. También se pondrá en marcha el parque de Modelismo Tripulado donde se exhine un circuito con un ancho de vía de 7″1/4 (184 mm.) por donde circulará un pequeño tren que hará las delicias de los niños. Múltiples maquetas de diversas escalas, entre otras la gran maqueta del desaparecido ‘tren burra’, en la que se representa este Patrimonio Ferroviario desaparecido; y un espectacular diorama digital de más de 12 metros de largo que reproduce la zona ferroviaria de Valladolid, con la estación de Campo Grande o del Norte, el Depósito de Locomotoras o la Estación de la Esperanza, sede de la exposición.

La Estación de la Esperanza de Valladolid, que no presta servicio de viajeros desde hace más de 25 años, es la sede de esta exposición. Era la cabecera del ferrocarril de Valladolid a Ariza abierto por la compañía Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.) en 1895, año en que se inauguró la estación. La citada línea fue clausurada para viajeros el 1 de enero de 1985, aunque continuó durante algunos años más dando servicio de mercancías. Actualmente el citado ferrocarril sólo continúa en servicio hasta el cargadero de La Carrera para dar servicio a la fábrica de automóviles de FASA-Renault.

El tranvía de Arratia protagoniza una muestra en el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia

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El tranvía de Arratia vuelve a la vida. El Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia abre una muestra sobre el tranvía de Arratia, que permanecerá abierta hasta el próximo seis de abril. Se trata de una exposición que inició su andadura el pasado 30 de enero en Zeanuri (Bizkaia), bajo el título “El Tranvía Eléctrico de Bilbao a Durango y Arratia. 50 años sin el Tranvía de Arratia”, que también se pudo ver en febrero en Igorre (Bizkaia). La muestra está integrada por unas 150 fotografías, gráficos, noticias de prensa, imágenes de cine (grabaciones de Julián Elejoste, Felipe Manterola y del NoDo), billetes y otros objetos, además de tres maquetas de tranvías.

El Tranvía Eléctrico de Bilbao a Durango y Arratia, popularmente conocido como el Tranvía de Arratia se inauguró en 1899 y el 30 de noviembre de 2014 cumplió el quincuagésimo aniversario de su desaparición. Coincidiendo con ese aniversario, y con la finalidad de dar a conocer la historia de aquel viejo medio de transporte, Zertu Kultur Elkartea ha organizado, con el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia, esta exposición, que cuenta con la colaboración entre otras entidades de Euskotren.

Arratia ostenta el récord de haber tenido el tranvía con mayor recorrido de la península. La longitud total llegó hasta los 49,21 kilómetros, de los cuales 20 pertenecían al tramo común entre Bilbao y Lemoa, mientras que los respectivos ramales entre esta localidad y Durango y Zeanuri tenían 14,6 kilómetros cada uno. Se mantuvo en activo hasta 1964 y llegaba hasta el corazón de Bilbao, con una parada terminal junto al teatro Arriaga.

El tranvía se convirtió en el medio habitual de transporte para los habitantes del valle de Arratia. Con él llegaban hasta distintas poblaciòn de la cpnurbación de Bilbao. Cientos de arratiaras debían cogerlo para trabajar en las fábricas de Galdakao, Basauri o Bilbao. También los bilbaínos lo usaban para acercarse a los balnearios de Artea y Areatza. Incluso algunos montañeros compran el billete para trasladarse hasta las faldas del Gorbea.

Juanjo Olaizola, diretor del museo de Azpeitia, explica que tuvo cierta importancia en el transporte de mercancías. “Facilitó el transporte de los productos agropecuarios del valle y también de la producción de las fábricas como la siderúrgica de Astepe, cementos Lemona, Firestone o La Basconia a los muelles de la ría de Bilbao. El tranvía disponía para este servicio de 11 furgones automotores y 68 vagones, con los que en 1929 llegó a transportar 89.287 toneladas, cifra nada despreciable e incluso superior a la de muchos ferrocarriles convencionales”, apunta. El progresivo desarrollo de los camiones en los años 30 iría arrebatando buena parte de la carga al tranvía, a pesar de que los ingresos por el transporte de mercancías superaron por momentos a los logrados por el tráfico de pasajeros.

El tranvía tardaba hora y media en recorrer la distancia quue separa Zeanuri de Bilbao, pero no era extraño que se duplicara la duración del viaje por complicaciones, en su mayor parte con la instaalación energética. También era anormal que los viajeros se vieran obligados a bajar del transporte, cuando se le hacía imposible salvar las cuestas. Pese a todo, son aún muchas las personas que lo recuerdan con nostalgia.

(Imagen Jeremy Wiseman. Museo Vasco del Ferrocarril)

Calpe conmemora con una exposición de FGV el centenario de la llegada del trenet de La Marina

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Cien años. La Casa de la Cultura de Calpe acoge a partir de este miércoles una exposición organizada por Ferrocarrils de la Generalitat (FGV) y el Ayuntamiento de la localidad sobre el centenario de la llegada del trenet al norte de la provincia de Alicante. La muestra forma parte de las actividades programadas por FGV por los cien años de la puesta en marcha de la línea ferroviaria que une Alicante y Dénia.

La línea destaca por su accidentado terreno. A principios del siglo XX se construyeron 2,5 kilómetros de túneles, 7 viaductos, 17 puentes metálicos de más de 8 metros, 38 pasos inferiores o superiores, 25% con un del trazado en curvas de radio inferior a 500 metros, 35 kilómetros del trazado en terraplén y 40 kilómetros en trincheras, de vía única en su totalidad.

Los actos conmemorativos se iniciaron en noviembre pasado en Altea, con dos exposiciones y mesas redondas, y prosiguieron en Villajoyosa. Ahora continúa en Calpe para seguir desarrollándose en otros municipios por los que pasa el ferrocarril hasta completar este calendario de actividades en Dénia.

La exposición, organizada bajo el título genérico “El centenari del trenet de La Marina a Calp, 1915-2015”, permanecerá abierta al público del 21 de enero al 4 de febrero en la Sala de Bellas Artes de la Casa de Cultura “Jaume Pastor i Fluixà” de Calpe, de lunes a sábado, en horario de 9 a 22 horas. La muestra, que hace hincapié en la relación de este medio de transporte con Calpe, recopila documentos, fotografías y objetos relacionados con la llegada del ferrocarril a esta población. Su contenido, perteneciente a FGV y a colecciones particulares, cuenta con publicaciones originales y vestuario propio de los 100 años de historia de esta línea.

La línea de ferrocarril entre Alicante y Altea se inauguró el 28 de octubre de 1914 y entre Altea y Dénia, el 11 de julio de 1915. FGV ha partido de estas fechas para organizar, en colaboración con los ayuntamientos por los que circula la línea, una serie de actividades conmemorativas para poner en valor la historia de este medio de transporte, que desde 1986 gestiona la operadora de Levante. Desde su inauguración, la línea representó una notable mejora de las comunicaciones para la comarca de La Marina, así como una importante contribución a la potenciación del puerto de Dénia. En los primeros años transportaba hasta Alicante y su puerto las más variadas mercancías de La Marina.

Poblaciones intermedias, como Altea, Benidorm o Calpe, vieron facilitado el transporte de mercancías y viajeros, muy especialmente a partir del crecimiento demográfico que se experimentó con la llegada del turismo a algunas poblaciones de la comarca, entre las que destaca Benidorm.

Pese al auge del transporte por carretera a partir de la mejora económica de los años 50, el ferrocarril cumple una función social muy importante como medio de transporte de viajeros. La conexión Alicante-Dénia forma parte de la red del Tram de Alicante, que combina un sistema de tren -tram- tranvía y tren diésel, con 5 líneas en servicio, distribuidas a lo largo de más de 100 kilómetros, con 71 estaciones y que llega a 13 municipios.

Fin de semana en Delicias con una recreación histórica formada con un millón de piezas Lego

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Recorrido por la historia del ferrocarril español…pero con piezas de Lego. La estación de Delicias ha sido el escenario elegido para celebrar el Segundo Encuentro Ferroviario de aficionados a Lego (TrenBrick) durante este fin de semana. Más de sesenta trenes históricos locomotoras, vagones o pasajeros han sido recreados íntegramente con piezas Lego por algo más de medio centenar de aficionados adscritos a la Asociación Cultural de Aficionados a las Construcciones Lego de España (ALE!).

La exposición se levanta sobre una base compuesta por casi un millón de “puntitos” de los ladrillos Lego, sobre los que se alzan edificios, vías de ferrocarril, árboles, minifiguras y paisajes de ambiente. Solamente en vías, la construcción cuenta con más de 2.500 tramos para formar casi 400 metros de circuito por donde circulan de forma simultánea los trenes controlados de forma automática por un sistema de semáforos electrónicos ideado por uno de los socios. Entre todos los trenes se han recorrido más de 1.500 kilómetros durante el fin de semana. La exposición cuenta con trenes históricos españoles y portugueses, desde las locomotoras mineras de vapor de mediados del s.XIX hasta el moderno AVE.

Una de las recreaciones de mayor éxito reproduce al detalle la
antigua Estación del Norte, hoy denominada Estación de Príncipe Pío. A escala de minifigura Lego, está compuesta por más de 18.000 piezas y su fachada tiene unas dimensiones de 2,5 metros de largo. Además de su valor histórico, el edificio simboliza el nacimiento de la asociación debido a que es el lugar donde se vienen reuniendo desde 2009 los aficionados a Lego que crearon la Asociación Ale!. Príncipe Pío fue inaugurada en 1882 convirtiéndose en una de las estaciones más destacadas de Madrid; de ella salían todos los trenes con destino Norte. Para su recreación se ha llevado a cabo una rigurosa labor de documentación. Tras conseguir el presupuesto para comprar piezas, se inició el diseño del proyecto que comenzó antes del verano de 2012 con la colaboración de varios socios durante dos meses de trabajo. Las piezas se reunieron durante los 9 meses siguientes y el montaje final se llevó a cabo durante una jornada en la que participaron más de 20 socios.

Los visitantes a la exposiición han podido contemplar también otros edificios históricos como las Torres Kio, la Puerta de Alcalá, la Fuente del Angel Caído o la estatua de Colón, además de un enorme puente ferroviario 100% Lego de más de 3 metros de largo y 2 de alto. Igualmente había sets con trenes Lego de los años 70 hasta hoy, y otros diseños como locomotoras de trenes de mineros de finales del siglo XIX, locomotoras a vapor, vagones de pasaje y mercancías y hasta un moderno AVE. Otra de las recreaciones que llama la atención es un parque de atracciones en continuo movimiento, en el que destaca una montaña rusa construida íntegramente con piezas LEGO, una de las pocas que se pueden ver a nivel mundial, y un aeropuerto con aviones en movimiento. Más de 1.000 minifiguras Lego, montañas, granjas, túneles ferroviarios, bosques y molinos de viento recrearan divertidas escenas de la vida cotidiana.