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Un sello para los últimos ambulantes

Con motivo de la presentación del sello conmemorativo dedicado al 25 Aniversario de la última expedición de los ambulantes postales, el pasado sábado 6 de octubre Correos y la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft) fletaron una circulación muy especial del Tren Postal, que circuló desde la zaragozana estación de Casetas hasta el Museo del Ferrocarril de Madrid, que tiene su sede en la Estación de Delicias, donde tuvo lugar el acto de presentación del efecto postal conmemorativo.

Este no es el único sello dedicado a los ambulantes postales pues ya en 1976, se emitió otro efecto con un valor de tres pesetas. Correos ha dedicado varios efectos postales al mundo del ferrocarril y el último de ellos es el que se ha dedicado el pasado mes de septiembre a la Línea de Alta Velocidad Española La Meca-Medina. Con la emisión de este sello, que reproduce en el anverso uno de los últimos vagones postales de la serie 1500 y en el reverso, el interior del mismo con el ambulante, las sacas y diversos enseres de la época, la filatelia española quiere hacer un homenaje a aquel servicio de transporte de correspondencia y especialmente, a aquellos hombres y algunas mujeres que, a pesar de las dificultades, hicieron que este servicio fuera posible agilizando así el transporte de la correspondencia en todas las líneas de la red ferroviaria, lo que permitió llegar hasta las localidades más pequeñas.

A esta presentación asistieron el director gerente de la Fundación de Ferrocarriles Españoles, César Felipe López Sánchez; el director del Museo del Ferrocarril de Madrid, Carlos Abellán Ruiz; y el presidente de Correos, Juan Manuel Serrano, entre otros. También se presentó el libro “Trenes de papel. 150 años de expediciones ambulantes de Correos”, escrito por F. Javier Berbel Silva, Gaspar Martínez Lorente, Pedro Navarro Moreno y Pedro Pintado Quintana.

El Tren Postal está compuesto por tres coches de Correos (dos estafetas y un furgón posta)l, que permanecieron expuestos y abiertos al público durante toda la mañana para que los ciudadanos pudieran conocer de cerca el trabajo cotidiano que realizaban los ambulantes postales. Asimismo, durante los trayectos de ida y vuelta, los viajeros pudieron matasellar la correspondencia generada durante el viaje con el matasellos conmemorativo del Tren Postal fechado con el día la efeméride y también adquirir sellos y sobres especialmente editados para la ocasión.

La historia de los ambulantes de Correos está íntimamente ligada a la del ferrocarril. La primera estafeta ambulante española fue creada el 27 de julio de 1855 entre Madrid y Albacete; es decir, sólo siete años después de empezar a funcionar en España el primer ferrocarril peninsular (Barcelona-Mataró). Las primeras administraciones ambulantes, que circulaban en vagones especiales o coches estafeta, eran vagones que funcionaban como auténticas oficinas, habilitados con casilleros, mesas de trabajo y zonas donde se almacenaban las sacas con la correspondencia. En el exterior, un buzón, en uno de los laterales, permitía que se pudieran depositar las cartas y una enorme campana señalaba el final de las operaciones de carga y descarga. Estas nuevas estafetas estaban ‘habitadas’ por una nueva categoría de empleados, los ambulantes postales, que en las primeras expediciones se componían de un administrador y un ayudante.

Los ambulantes postales iban uniformados y pertrechados con sellos, lacre, cuerda y mapones (etiquetas que precintaban las sacas), además del indispensable “Vaya”, el documento oficial que les habilitaba para efectuar el viaje. Los ambulantes postales realizaban un trabajo duro y exigente, donde debían soportar los rigores del invierno y del verano o los peligros de robos y asaltos; aparte de ser los más perjudicados en el caso de que el tren sufriera un accidente, al viajar en el primer vagón enganchado tras la locomotora.

El éxito del tráfico postal por ferrocarril se puede medir en el kilometraje diario que realizaban las conducciones postales, que pasaron de los 2.700 kilómetros diarios del año 1858, a los 54.000 km en el año 1900 y los más de 75.000 en 1930. A partir de 1960 comenzaron a viajar los llamados `trenes postales` dedicados exclusivamente al transporte del correo, integrados por vagones oficina y furgones de carga.

Después de más de 100 años, el 30 de junio de 1993, a las 22.30 horas, partió de la estación de Madrid-Chamartín la última expedición ambulante por ferrocarril, en el tren expreso Madrid-Málaga, arrastrando la última oficina ambulante (DGCT-3039) que recorrería el territorio español.

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Correos rinde homenaje a la estación de Irun con un sello que tiene un valor de franqueo de 0,76 euros

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Filatelia. Correos dedica un sello conmemorativo a la estación de tren de Irun, primer enlace ferroviario entre la Península Ibérica y Europa. El timbre, que tendrá una tirada de 220.000 ejemplares y que forma parte de la serie Infraestructuras Civiles, tiene un valor de 0,76 euros. El alcalde de la localidad fronteriza, José Antonio Santano, y la directora de Zona 2 de Correos, Concepción Peraita, presentaron este jueves el nuevo sello con el que se pretende rendir homenaje a la última estación de la línea ferroviaria Madrid-Irun que limita con la frontera francesa. Esta estación, que supuso un enorme paso para la modernización de España, ha constituido un punto de comunicación para millones de personas y para el transporte de mercancías.

La terminal fue construida según el proyecto realizado en 1881 por el ingeniero Avillume, de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, poco después de que en 1863 el ferrocarril llegara a la localidad y al que se vincula su desarrollo económico. A partir de entonces, las relaciones comerciales entre España y Francia comienzan a crecer y la ciudad de Irun lo hace en la misma medida en la que aumentan los intercambios comerciales.

En la historia de los ferrocarriles españoles ocupa un lugar de interés la línea Madrid-Irun, o línea General del Norte, cuyo trayecto, de 641,60 kilómetros, alcanza hasta la localidad francesa de Hendaya, separada por el río Bidasoa. “Ya no hay Pirineos. Ya no hay Alpes tampoco. España, Francia e Italia, los tres grandes pueblos latinos, se dan la mano a través de las cordilleras de montes que los dividían”. El más célebre de nuestros escritores románticos, Gustavo Adolfo Bécquer, celebra de esta forma la llegada del ferrocarril hasta tierras francesas por el puente transfronterizo de Irun-Hendaya. La festividad de la Virgen es la fecha elegida (15 de agosto de 1864) para este acontecimiento histórico.

La batalla de los Pirineos, que enfrenta a los banqueros más imporrantes de Europa, acaba en San Sebastián, que festeja con grandes fastos la construcción del puente transfronterizo Irun-Hendaya. Un puente de 132 metros y cinco arcos de veinte metros de luz, de mampostería y adovelados, y muros de apoyo de sillería. Destaca la barandilla metálica, adornada con los escudos de armas y las iniciales ‘IN’ esculpidas en las pilas centrales, que corresponden a Isabel II y Napoleón III, soberanos de España y Francia. En un principio, los trenes del sur se dirigen hasta Hendaya y los del norte hasta Irun. En virtud del convenio entre empresas ferroviarias, los convoyes de viajeros llegan hasta el otro país y regresan de vacío al suyo. Es de doble vía: una de 1.435 milímetros de ancho y otra de 1.668.

Pocos acontecimientos son de más trascendental importancia para el porvenir de España que la inauguración del Ferrocarril del Norte. Con el tiempo, la línea pasó a ser la más extensa del país, ampliada continuamente por la absorción y adquisiciones de otras compañías, siguiendo la política francesa de establecer grandes redes.

El valor de franqueo de este timbre es de 0,76 céntimos de euro, que equivale a la tarifa de la carta estándar a cualquier punto de Europa mediante la red postal, y se puede adquirir en la mayoría de oficinas y en el Servicio Filatélico de Correos.

Correos pone hoy en circulación un matasellos por la llegada del AVE a Valencia

Correos pondrá en circulación, desde hoy y durante la próxima semana, un matasellos para conmemorar la llegada del AVE a la ciudad de Valencia. Con esta iniciativa, la empresa postal quiere dar su “bienvenida” a la llegada de la Alta Velocidad a la Comunitat Valenciana, según ha informado Correos en un comunicado.

El matasellos se podrá adquirir a partir de hoy en la oficina principal de Correos en Valencia, ubicada en la Plaza del Ayuntamiento. Además, se pondrán a la venta unos sobres especiales para efectuar el matasellado con la imagen de la cabeza de uno de los trenes.

Coincidiendo con estos días, la oficina principal de Correos también acogerá una exposición de varias colecciones de sellos de temática ferroviaria, cuya entrada es libre y gratuita.