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Sóller suspende su tren, pero no el tranvía

El Ferrocarril de Sóller ha suspendido sus servicios entre Sóller y Palma como consecuencia de la crisis del coronavirus. La empresa mantiene, por contra, los servicios entre Sóller y el Port con el tranvía. El tren de Sóller es una empresa con vocación claramente turística, por lo que el cierre de los hoteles y la desaparición del flujo de visitantes han obligado a la dirección de la compañía a adoptar la medida de contención con la suspensión de todos los servicios diarios con la capital balear. El cierre del tren se mantendrá mientras dure el estado de alarma.

Al contrario de lo que sucede con los trenes, el Ferrocarril mantendrá el servicio de tranvías entre Sóller y el Port. De acuerdo con esta decisión, el tranvía realizará un total de siete expediciones en cada uno de los sentidos. El primer tranvía sale de Sóller a las 9 horas de la mañana y el último lo hace del Port a las 17:30 horas de la tarde. Esta medida pretende garantizar la movilidad de todas aquellas personas que pese al confinamiento general necesiten desplazarse entre los dos núcleos urbanos para realizar compras indispensables.

El tranvía tan solo posee dos estaciones, pero cuenta con catorce paradas a lo largo de su recorrido. El nombre de éstas suele provenir de la cultura popular, tomando su denominación de edificios o puntos de interés cercanos, como bares, restaurantes, hoteles, o monumentos. Empieza desde Sóller y acaba en su puerto, con la parada La Payesa. El recorrido se inicia en la estación del pueblo de Sóller. Recorre unos 800 metros aproximadamente atravesando el núcleo urbano, pasa por delante del mercado de la villa y de la iglesia. Poco después de pasar la parada Mercat abandona el núcleo urbano y se adentra en los huertos de cítricos y los jardines de Sóller, dejando atrás el asfalto de las calles. Tras haber cruzado el torrente Major mediante un puente y haber pasado la parada Monument, el tranvía transcurre paralelo a la carretera Ma-11 hasta llegar a la bahía.

El uso mensual de los usuarios del ferrocarril y del tranvía guarda un cierto paralelismo, con una tendencia al alza entre los pasajeros del tranvía entre los meses de mayo a septiembre coincidiendo con la temporada alta turística. En 2016, este servicio transportó 1.171.357 pasajeros.

Nació en 1913 como el hermano menor del tren que une Palma y Sóller y la filosofía inicial por la que se creó la primera línea de tranvía eléctrico de Mallorca fue el transporte pasajeros, amén de las mercancías en una época de penurias y dificultades en un valle que permanecía aislado del resto de la isla. El empuje de la burguesía local permitió que Sóller se abriera al mundo, poniendo en circulación un tren y un tranvía que rompieron la barrera de aquel aislamiento inmemorial.

Los vehículos utilizados tienen distinto origen. Los numerados del 1 al 3 son los automotores y los 5 y 6 sus respectivos coches, originales de 1913. Fueron construidos por la empresa zaragozana Carde y Escoriaza. En 1954 se adquirieron las jardineras de los tranvías eléctricos de Palma de Mallorca, ya que la ciudad había abandonado el tranvía como medio de transporte e introducido el autobús. El tranvía número 4 fue comprado como chatarra a Bilbao y posteriormente se transformó y restauró para su uso por el tranvía sollerense (en 1999, con el patrocinio de BBK y Euskaltel, se volvió a adquirir para su restauración y exhibición en el Museo Vasco del Ferrocarril). En años recientes, la compañía adquirió cinco automotores modelo Carris de los tranvías de Lisboa, que fueron numerados del 20 al 24. Fueron adaptados a un ancho de vía de 914 mm (yarda inglesa), poco común en la actualidad, y se les construyeron unas jardineras para el transporte estival de turistas hacia el puerto.

(Imagen Wikimedia Commons)

Sóller entra en los Ferrocarriles Históricos europeos

La Federación Europea de Ferrocarriles Históricos y Turísticos (Fedecrail) ha decidido aceptar la solicitud del tren de Sóller en la asamblea celebrada, recientemente, en Bruselas. La decisión de esta importante y emblemática institución se tomado “por unanimidad” tal y como informa en un comunicado oficial.

De esta forma, la Fedecrail reconoce al tren ‘Tren de l’Art’ como Histórico Turístico, lo que le permitirá compartir y defender los intereses y peculiaridades de estos trenes en legislación europea. Una decisión que, según explica el gerente Óscar Mayol, “nos hace especial ilusión ya que el Ferrocarril de Sóller, que tiene más de 100 años, es parte de nuestra historia y nuestro objetivo y obligación es cuidarlo y mantenerlo lo más intacto posible”.

Como recuerda Mayol, “este tren es uno de los más antiguos y activos del mundo”. Sus piezas y sus coches “son originales, lo cual requiere muchísimo trabajo de mantenimiento”. De hecho el servicio permanece parado desde el 9 de diciembre para reformar parte de las vías y asistir a la puesta a punto del parque móvil. Hasta el 2 de febrero no se renudará la actividad.

El Tren de Soller solicitó su adhesión a la Fedecrail el pasado mes de octubre coincidiendo con la visita a Mallorca de los vicepresidentes de la federación, Jacques Daffis y Heimo Echensperger. Una solicitud que se planteó “ante la necesidad de encontrar vías de interlocución con el Legislador Europeo, con el objetivo de que a la hora de tomar decisiones se tengan en cuenta las peculiaridades de los trenes histórico turísticos, no sólo como entidades que mantienen la historia viva de ferrocarril europeo, sino también como operadores ferroviarios activos”.

El próximo mes de abril se llevará a cabo una Asamblea General de la Fedecrail en Bilbao donde se refrendará la adhesión del tren y a la que asistirán miembros de la junta directiva del Ferrocarril de Sóller.

El tren de Sóller es una línea que enlaza Palma de Mallorca y Sóller, pasando por Son Sardina y Buñola. Se inauguró el 6 de abril de 1912 y es actualmente una de las pocas líneas ferroviarias privadas de España, ya que la gestiona la empresa Ferrocarril de Sóller S.A.

Sóller cierra hasta febrero

El Ferrocarril de Sóller parará el servicio ferroviario desde este lunes hasta el 2 de febrero de 2020, ambos incluidos, con motivo de las mejoras de las vías. Mientras que el tranvía cerrará del 7 al 26 de enero. La empresa aprovecha el cierre de temporada para renovar y realizar un mantenimiento general de la red viaria con el objetivo de velar por la seguridad de los pasajeros.

Este año tienen previsto aumentar 150 metros de vía en placa en los túneles además de mejorar la playa de vías de la estación de Sóller, lo que proporcionará un progreso considerable en cuanto a seguridad y menor desgaste del material rodante. Durante el parón anual, también habrá gran actividad en los talleres, ya que la compañía pondrá a punto todas sus locomotoras y coches, lo que implica la sustitución de todas las piezas que se someten al desgaste por su funcionamiento ordinario.

La empresa espera mientras tanto la decisión de la Consejería de Movilidad y Vivienda del Gobierno de las Islas Baleares que le ha abierto un expediente sancionador por una presunta infracción de la ley autonómica de accesibilidad universal, una sanción que que supondría un valor de 36.002 euros y que se produce tras una denuncia del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi). El Defensor del Pueblo ha tramitado la denuncia del Cermi, por varias quejas ante la ausencia de accesibilidad de este medio de transporte balear.

La sanción propuesta responde a “no adaptar la estación de ferrocarril de Palma a las exigencias de accesibilidad o las medidas de ajuste razonables establecidas en la normativa en vigor” y por no acoplarse a “las exigencias de accesibilidad o las medidas de ajuste razonables establecidas en la normativa en vigor”, impidiendo así el libre acceso a las personas con discapacidad. El Cermi recuerda que, desde el 4 de diciembre de 2017, todos los entornos, productos y servicios, incluido el transporte ferroviario, han de ser accesibles para personas con discapacidad, por disposición legal estatal, de manera que la infracción a ese mandato es “sancionable administrativamente”.

El tren de Sóller es una línea que enlaza Palma de Mallorca y Sóller, pasando por Son Sardina y Buñola. Se inauguró el 6 de abril de 1912 y es actualmente una de las pocas líneas ferroviarias privadas de España, ya que la gestiona la empresa Ferrocarril de Sóller S.A.

Sóller se interesa por los tranvías coruñeses

El Ferrocarril de Sóller quiere ampliar su parque de tranvías. Y parece haber puesto sus ojos en la empresa Tranvías de La Coruña, concesionaria del servicio de transporte en la capital gallega. Ya ha negociado con la concesionaria en varias ocasiones y ahora vuelve a ponerse en contacto con la misma con el fin de adquirir algunas de las unidades que están aparcadas en las cocheras gallegas sin ningún uso desde el año 2011.

El ayuntamiento de A Coruña recuperó el servicio de tranvías en el año 1997. Tras una importante inversión en varias fases se instalaron doce kilómetros de raíles entre los barrios de Puerta Real y Las Esclavas, en una clara intencionalidad turística. De esta forma los visitantes podían conocer buena parte de los monumentos y las mejores vistas de la ciudad herculina a bordo de unos vehícuos de época. La crisis económica obligó a suspender el servicio. El consistorio coruñés no parece inclinado a recuperar el transporte e incluso ha decidido levantar el trazado de las vías, con lo que renuncia a implantar el tranvía.

Este servicio se prestaba con diversas unidades clásicas, algunas de ellas adquiridas a Carris de Lisboa (Portugal), que tras su oportuna restauración entraron en el servicio turístico. Estas antiguas unidades son prácticamente idénticas a las que también adquirió en la década de los noventa el Ferrocarril de Sóller y que incrementaron el parque de tranvías.

Ahora el Ferrocarril de Sóller se plantea a adquirir algunos de estos históricos vehículos para darles una nueva vida por las vías del valle. El presidente de la compañía, Óscar Mayol, explicó que “desde hace años tenemos negociaciones con A Coruña” pese a que “hasta ahora no han dado resultado, aunque seguimos estando interesados“. La empresa sollerica quiere adquirir varias unidades, repuestos y la maquinaria de los talleres que pueda ser útil para el centenario tranvía solleric.

A pesar de que los contactos se mantienen desde hace cuatro años -explicó Mayol- hasta la fecha no han dado resultado “porque hasta ahora el ayuntamiento no tenía muy claro qué hacer con el tranvía, algo que parece que ha cambiado”. Tampoco ha ayudado que el servicio esté en manos de una empresa concesionaria pese a que los vehículos son propiedad del consistorio coruñés. Desde la empresa Tranvías de la Coruña, su portavoz reconoció que existen contactos con la compañía de Sóller “pero de momento no hay nada decidido”. La empresa dispone de siete tranvías en desuso “que se encuentran en muy buen estado de conservación”, explican. Muestra del interés que suscitan estas unidades ferroviarias es el hecho de que meses atrás una delegación sollerica viajó hasta A Coruña para conocer in situ algunas de estas históricas unidades.

El tren del Sóller ingresará en Fedecrail

El Ferrocarril de Sóller pretende formar parte de la European Federation of Museum & Tourist Railways (Fedecrail) y trabajar conjuntamente en la defensa de los intereses de los trenes históricos turísticos en Europa. El presidente del convoy turístico mallorquín, Óscar Mayol, ha mantenido un encuentro con los vicepresidentes ests asociación, Jacques Daciff y Heimo Echensperger, para presentarles su candidatura. La recepción se llevó a cabo en los andenes de la estación de Sóller, donde Mayol mostró detalles de los ferrocarriles e infraestructuras ferroviarias que mantienen en servicio el tren solleric desde el año 1912.

Mayo asegura que Fedecrail permitirá al Ferrocarril de Sóller “aprender muchas cosas de esta asociación”, además de que “obtener asesoramiento y cooperación para defender los trenes turísticos ante las administraciones públicas”. Los representantes de la asociación europea estuvieron acompañados por miembros de la Cátedra de Ferrocarriles de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Santander, que realizan un trabajo sobre la accesibilidad en trenes turísticos.

Fedecrail aglutina a 650 ferrocarriles y museos ferroviarios de 27 países europeos. Creada en Bruselas en abril de 1994, es una asociación sin fines de lucro que funciona bajo la ley belga. Esta organización es el paraguas europeo para todos los amigos del transporte ferroviario que participan en la conservación, protección y operación de vehículos ferroviarios históricos. Sus miembros son las federaciones nacionales de los países europeos, aunque también asocia ferrocarriles individuales o museos ferroviarios. Está administrada por un consejo de seis representantes elegidos por los diferentes países.

Una vez al año, con motivo de la Asamblea General, se organizan conferencias sobre temas de interés para los operadores de ferrocarriles y museos turísticos e históricos. Esto reúne a delegados de cada federación o asociación, así como a invitados de otros continentes. Además de su informe anual, publica anualmente varios boletines y actas de conferencias.

Fedecrail es miembro del Comité de Patrimonio Industrial Europa Nostra, la mayor organización europea del patrimonio. También pertenece al grupo de organismos representativos de la Agencia Ferroviaria Europea (ERA) y funciona como un foro de discusión e intercambio de información para museos ferroviarios europeos y ferrocarriles turísticos.

El ingreso del ferrocarril mallorquín a la asociación se materializará en el mes de abril de 2020 cuando la asamblea general de Fedecrail dé su visto bueno a esta petición. Esta reunión se celebrará en Bilbao. Según explica Jacques Daciff, vicepresidente de la asociación, el tren de Sóller será el primer tren turístico de España que ingrese en la asociación, del que destacó su labor de preservación del material histórico rodante y el mantenimiento de un servicio público que conjuga con su vocación turística. Además señaló que el de Sóller es uno de los ferrocarriles turísticos más importantes de España y Europa por volumen de pasajeros.

Aunque aún no se han definido todos los detalles, durante su estancia en el País Vasco los miembros de la asociación planean una visita de estudio al Museo del Ferrocarril Vasco en Azpeitia, una cita con el puente Bizkaia, puente colgante patrimonio de la Humanidad; y a los dos funiculares que funcionan en el terriorio vizcaíno, en Artxanda y Trapagaran. Además acudirán a Vitoria para observar el funcionamiento del tranvía y al taller de depósito de los ferrocarriles vascos en Lebario. Los miembros de Fedecrail viajarán en la línea de Bilbao a San Sebastián, luego a Hendaya en Francia donde realizarán una excursión al ferrocarril de La Rhune. El programa ofrece alternativas, como explorar otros puntos de Euskadi, visitar museos (incluido el Museo Guggenheim) y hacer compras.

Accidente del Tren de Sóller con un turismo

Un coche ha impactado en Palma este lunes, por causas que todavía se desconocen, contra el tren de Sóller, que en esos momentos se encontraba en circulación y rodaba por una rotonda. El accidente se ha producido frente a las instalaciones de las piscinas de Son Hugo, en la barriada de Son Oliva. Concretamente, en una zona regulada por semáforos. Al parecer, el vehículo, en el que viajaban cuatro personas, ha invadido la vía justo en el momento que pasaba el tren. La Policía Local se trasladó al lugar de los hechos, así como efectivos de Bombers de Mallorca.

La Vía Cintura quedaba colapsada durante unos cuarenta minutos. Los vehículos que circulaban por la autopista en dirección al aeropuerto y querían realizar un cambio de sentido no podían, como tampoco los conductores que iban sentido Andratx hacia Son Hugo. La Policía Local tuvo que intervenir para arrancar el coche que permanecía atrapado por el vehículo ferroviario y liberarlo. El tráfico pudo reanudarse en ese momento y poco a poco se eliminaron las retenciones.

También se desplazaron al lugar del accidente efectivos la Guardia Civil de Tráfico y la Policía Nacional, que ayudaron en las tareas de rescate del turismo, aunque es la Policía Local de Palma quien gestiona los trámites legales sobre el siniestro. El coche afectado era un turismo de alquiler, en el que viajaban cuatro turistas: dos mujeres alemanas con dos niños, uno de unos cuatro años y una niña de unos seis. Al parecer, según declaró la conductora, el accidente se produjo porque no se había adaptado al manejo del vehículo; en lugar de frenar ha acelerado, lo que ha provocado el siniestro.

Una dotación de los Bomberos de Mallorca que pasaba por el lugar se acercó a la zona ya que el resto de efectivos que se encontraban actuando no podían desplazar el tren para liberar al turismo. También participó en las tareas de rescate una brigada de la compañía ferroviaria. Mientras tenían lugar las operaciones con los vehículos siniestrados, dos motoristas de la Guardia Civil trataban de regular el tráfico en la zona. El tren, que circulaba al completo con unas cien personas a bordo, también consiguió reanudar la marcha, tras más de media hora sin servicio ferroviario.

(Imagen Crónica Balear)

Rechazan la oferta de compra del tren de Sóller

El Consejo de Administración del Ferrocarril de Sóller rechaza expresamente, por mayoría absoluta de los consejeros, que representan el 57,33% del capital social de compañía, la oferta recibida por parte de Mundra Invest, S.L. para hacerse con el 51,01% del total de las acciones. A través de un comunicado, el consejo rompe el silencio que venía manteniendo para descartar la OPA lanzada por Mundra Invest S.L. a través de la empresa Goros, que representa a un «un grupo de menos de diez inversores» dispuestos a pagar hasta 25 millones de euros para tomar el control de la empresa. Diez de los once consejeros han votado por rehuir la oferta y otro se ha abstenido.

En la nota dirigida a los accionistas, se manifiesta que esta mayoría absoluta del consejo «entre acciones propias y representadas, suman el 57’33% del capital total». Esta decisión es firme. Y si se tiene en cuenta el porcentaje en poder de los consejeros contrarios a la venta, parece ya totalmente imposible que Goros S.L. pueda hacerse con poco más de la mitad de las acciones que necesita para tomar el control de la compañía que gestiona el tren turístico. De hecho el consejo así lo manifiesta al considerar que la negativa de vender «hace que decaiga la principal condición suspensiva de la oferta que hicieron los inversores, que era poder adquirir más del 50’01 por cierto del total».

Pero el consejo de administración no se limita a rechazar totalmente la opción de compra. También acusa directamente a los representantes de los inversores de «haber hecho numerosas manifestaciones en prensa, muchas de ellas totalmente tergiversadas, calumniosas o que no se ajustan a la verdad para intentar que los accionistas vendieran». El consejo afirma que «se reserva el derecho de ejercitar las acciones legales que considere oportunas en defensa del buen nombre de la compañía y de los miembros de su consejo directivo». Asegura también que a pesar de haberse presentado la OPA en pleno mes de agosto, «se informó puntualmente a todos los miembros del consejo y que la mayoría manifestó ya su intención de no vender».

En el comunicado firmado por el presidente del Ferrocarril de Sóller, Oscar Mayol, se remarca además que la decisión tomada este martes por la «inmensa mayoría del consejo» tiene como objetivo que el Ferrocarril de Sóller «mantenga su raíz sollerica» y recuerda que «su actual accionariado y órganos directivos, está formado en gran medida por descendientes de los fundadores». También considera que la condición que han puesto los inversores para comprar -la aprobación de una modificación estatutaria que dé vía libre a la transmisión de acciones- «sugiere algo así como una forma de tener las manos libres para vender a terceros». Todo ello, añaden, “sumado al escaso interés por la mayoría de pequeños accionistas en la venta de sus acciones hace totalmente inviable esta OPA”.

25 millones por el tren de Sóller

Un grupo de inversores ha presentado una oferta para comprar el Ferrocarril de Sóller por unos 25 millones de euros, con la intención de adquirir el cien por cien de sus acciones, mediante una propuesta que dirigen a todos los accionistas y que tiene como fecha límite el 6 de septiembre. La oferta de compra de este grupo anónimo tiene el objetivo de optimizar el tren de Sóller y modernizar su gestión, manteniendo su carácter histórico y su función actual, según indican fuentes de la consultora Goros a la que han confiado la gestión de esta propuesta.

La oferta es de 147 euros por acción, cifra que estiman que supondría el triple de su valor de mercado y «un importe equivalente al recibido durante 15 años en concepto de dividendo en los términos actuales». Según la consultora, la oferta está condicionada a que los inversores puedan adquirir más del 50% del capital, a la supresión de la restricción a la transmisión de acciones contenida en los estatutos actuales de la entidad y a la obtención de las autorizaciones administrativas pertinentes.

Dirigida a los alrededor de 200 accionistas del tradicional ferrocarril, la oferta la realiza un grupo de empresarios españoles vinculados a Mallorca que prefieren mantener el anonimato hasta que se pueda concretar la viabilidad de la operación. La intención de los inversores sería modernizar el ferrocarril con medidas como hacerlo accesible a personas con dificultades de movilidad, posibilitar la compra de billetes por internet así como el pago mediante tarjeta de crédito, implantar itinerarios culturales asociados al trayecto en tren y promover el uso del ferrocarril en temporada baja por parte de los mallorquines.

El Ferrocarril de Sóller une desde 1912 las ciudades de Palma y Sóller a través de 27 kilómetros de bellos paisajes y que conserva su carácter y estructura original a la perfección. Movido gracias a un automotor de tracción eléctrica, el tren de Sóller es el único de estas características que se encuentra actualmente en funcionamiento. A lo largo de su recorrido se desliza por trece túneles que atraviesan la Sierra de Tramuntana llegando en una hora a su destino final: Sóller, un pueblo que combina el encanto Mediterráneo con el aire cosmopolita de un puerto comercial abierto a Europa.

El 16 de abril de 1912, curiosamente el mismo día del hundimiento del Titanic, quedó inaugurada la línea ferroviaria que unía Sóller con la capital. El hombre clave en la creación del Ferrocarril de Sóller es, sin duda, Jeroni Estades i Llabrés, cofundador de la Compañía de Navegación Sollerense, parlamentario y sagaz hombre de negocios. Su visión de futuro le hizo apostar a principios de este siglo por el ferrocarril como medio de transporte entre Sóller y Palma de Mallorca, trayecto que hasta entonces sólo era posible por mar, y por la electricidad como fuente de energía del nuevo tren.

Luis Bobio fue el encargado de construir la línea de este particular ferrocarril, cuyas obras comenzaron en 1907, iniciándose de forma simultánea desde ambos extremos de la línea. El equipo de trabajo que empezó en Palma pudo contar con la ayuda de una pequeña locomotora llamada ‘María Luisa’; por su parte, los que partían de Sóller tuvieron que abrirse paso por la Sierra de Alfabía con mulas. Ambas brigadas se encontraron en un punto común en 1911 ante el asombro de los lugareños que no creían posible que ambos grupos se encontraran sin sufrir desviaciones en su trayectoria.

Sóller no tiene maquinistas

El Ferrocarril de Sóller no encuentra mujeres para conducir los convoyes por sus vías. En los sucesivos procesos de selección que se han llevado a cabo para promocionar trabajadores a la categoría de maquinistas, la empresa no ha encontrado mujeres que quieran ponerse al mando del tren. Tampoco del tranvía. Todos los procesos selectivos organizados para cubrir las plazas en la categoría de maquinistas, sólo encuentran respuesta masculina.

El presidente de la compañía, Óscar Mayol, ha explicado que “en las pruebas que se han realizado hasta ahora ninguna mujer ha querido ser maquinista“, pese a que “lo hemos intentado para que alguna mujer conduzca los trenes y el tranvía”. Mayoral argumenta que el escaso interés que suscita la conducción de las máquinas de tren no radica en el hecho de que sea un trabajo que sea especialmente duro que requiera el uso de la fuerza.

La nula respuesra obedece a causas muy distintos. Por un lado está el factor económico. El convenio colectivo del Ferrocarril de Sóller establece mayor retribución a los revisores que a los maquinistas. Los cobradores perciben un salario y un plus, el denominado “quebranto”, con el que a final de mes sale más a cuenta que el de un maquinista. Por otro lado, explica Mayol, está el factor responsabilidad. Un maquinista de tren lleva a su cargo más de 300 pasajeros, la mitad de un tranvía.

El empleo ferroviario ha sido un espacio de trabajo poco permeable para ellas. La primera promoción de mujeres maquinistas llegó en España en 1980 cuando el acceso al cuerpo dejó de ser exclusivamente militar. En la actualidad, la cuota femenina adscrita al personal de conducción en Renfe es muy inferior a la masculina. La compañía pretende “reducir la brecha de representación femenina en su plantilla”, que considera “tradicionalmente masculina”, en línea con la de otros operadores ferroviarios internaciones y grupos de transporte. La operadora dispone de 171 mujeres maquinistas frente a 5.207 hombres. Según aseguran sus responsables, en el horizonte de diez años quieren que una cuarta parte (el 25%) de su plantilla de maquinistas de tren sean mujeres. Además prevé elevar al 50% la representación del 13% que actualmente tienen las mujeres entre el total de 14.435 trabajadores de la empresa.

El Ferrocarril de Sóller, en obras hasta febrero

El Ferrocarril de Sóller parará el servicio ferroviario desde el 10 de diciembre hasta el 3 de febrero de 2019, ambos incluidos, con motivo de las mejoras de las vías. Además, el tranvía de esta localidad mallorquina cerrará del 7 al 20 de enero.

Estas mejoras se llevan a cabo cada año para renovar la red viaria y velar por la seguridad de los pasajeros. Así, para este año se tiene previsto el mantenimiento del tramo de vía que discurre por encima del puente ‘Cinc ponts’. El puente es una de las estructuras fijas más emblemáticas del recorrido del tren. Se ubica en la finca de Montreials y su nombre se debe a los cinco arcos que conforman el viaducto con el que la vía del tren salva un desnivel de más de diez metros de altura por donde discurre el cauce de un torrente.

Los trabajos consistirán en realizar un refuerzo a la estructura. Para ello se retirarán unos 90 metros de vía y balasto y en su lugar se construirá una plataforma de hormigón. “Esta mejora reforzará el puente con una sobreplataforma y, a la vez, se reduce el peso que debe soportar el puente”, explica Javier Igual, ingeniero de la empresa.

La empresa continuará con la mejora de la vía en el interior del túnel mayor que atraviesa la Serra d’Alfàbia, donde se sustituirá un tramo del trazado ferroviario por una “vía en placa”, donde los soportes de los raíles van encastados en una base de hormigón armado. El tren retomará su actividad a partir del 3 de febrero.

El presidente del Tren de Sóller, Óscar Mayol, ha indicado que, hasta el 31 de octubre, entre el tren y el tranvía, han vendido 1,29 millones de billetes, una cifra que representa un descenso del 2’77% en relación al año anterior. No obstante, ha apuntado que “la temporada ha sido buena”. También ha señalado que el sistema de información al viajero a funcionado “con notable éxito” y que han disminuido las quejas entre los pasajeros. Este sistema consiste en una serie de pantallas ubicadas en las instalaciones en las que se informa a los viajeros de los horarios de los trenes/tranvías, y de cualquier eventualidad.

El ferrocarril completa desde 1912 el trayecto entre Palma y Sóller de 27,3 kilómetros y ofrece a los viajeros los paisajes de la Sierra de la Tramuntana. Desde el año 2006 se ha procedido a la renovación completa de unos 23,5 kilómetros de vía, siendo 19 kilómetros en la vía comprendida entre Palma-Sóller y 4,5 km en el tramo comprendido entre Sóller y Port de Sóller.