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‘Atención al tren. El ferrocarril en Málaga hace 100 años’ en fotografías inéditas

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El centro de cultura contemporánea de la Diputación de Málaga, La Térmica, presenta la exposición ‘Atención al tren. El ferrocarril en Málaga hace 100 años’. La exposición se propone “recuperar la memoria a partir de los documentos gráficos que creó el personaje (Emilio Rennes)”, que “vive en vivo y en directo toda la evolución del ferrocarril en Málaga y documenta su trayectoria profesional, no sólo con la pluma y el papel, sino también con algo que es muy importante y en ese momento novedoso, que es la fotografía”, en palabras del comisario de la muestra, Javier Ramírez.

La colección, de la que se detraen las imágenes de la exposición ‘Atención al tren. Huellas Malagueñas de Emilio Rennes, ferroviario de los Ferrocarriles Andaluces’, se caracteriza por su diversidad. El conjunto comprende una serie fotográfica producida por Emilio Rennes, que era también fotógrafo amateur. Fruto de aquella afición, la familia Rennes ha conservado un paquete de negativos del que se han seleccionado 16 para su reproducción en gran formato. En general, los originales acusan el paso del tiempo, siendo decisiva la colaboración de Mercedes Jiménez Bolívar para conseguir la imagen que muestran las copias expuestas.

Las imágenes responden al interés profesional y socio cultural de un directivo de la compañía ferroviaria Andaluces, el ingeniero Emilio Rennes, una persona que, como cuentan su hijo Jacques y su nieto Michel, “se había curtido en los distintos empleos que ofrecía el ferrocarril de los últimos años del XIX, antes de ocupar un puesto directivo relevante, precisamente en Málaga, durante las tres primeras décadas del siglo XX.

La selección fotográfica tiene dos vertientes bien diferenciadas. Una ‘serie profesional’, alusiva a momentos relevantes de la historia de la compañía Andaluces en Málaga: desembarco de piezas ferroviarias en el puerto de Málaga; ensamblaje de locomotoras en los talleres de la compañía; obras en las vías de la primera línea de ferrocarril de tracción eléctrica de España (tramo Linares-Almería) y retratos de personas vinculadas a la compañía Andaluces. Y la otra corresponde a retratos familiares que sitúan el momento y la posición social del autor de la imágenes. Son relevantes las fotografías de las hijas e hijo del ingeniero Rennes en lugares como el Chorro, donde coinciden fotográficamente con mujeres y niñas del entorno; o la instantánea de una de las chicas, recogida en el descanso de un paseo en bicicleta, junto a la torre almenara medio derruida de Torre del Mar.

También es significativo otro bloque de interés, de carácter profesional, firmada por el fotógrafo francés Jean David, que reflejan la actividad en los talleres o retratan al personal de la compañía Andaluces. Conocida la actividad en España de Jean David, entre los años 1880 y 1910, no se tenían noticias de los dos reportajes, realizados en la primera década del siglo XX que aquí se presentan. Estos materiales originales, como cuenta Rennes, fueron localizados en la que fue residencia familiar del ingeniero en El Palo hace apenas cinco años. Poseen un carácter inédito presentándose por primera vez al público malagueño. A esta serie se une la colección de coches de transporte de pasajeros y mercancías propiedad de la compañía y en uso en los años de actividad profesional de Rennes. Se trata de copias, positivos de época, que fueron realizadas por el estudio fotográfico Osuna. También sobresale la serie referida a descarrilamientos en las líneas ferroviarias de Andaluces, de las que también se muestra una selección. Se incluyen aquí imágenes encontradas por Rennes en las oficinas de los Ferrocarriles Andaluces y realizadas con anterioridad a su incorporación a la compañía, junto con otras realizadas por el mismo en el transcurso de su actividad profesional.

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El discurso expositivo incorpora una muestra fotográfica de tres juegos de tarjetas postales coleccionados por Rennes: uno, edición de Ferrocarriles Andaluces, de carácter publicitario referido a los trenes especiales para excursiones de turistas por Andalucía; otro, editado por A. Borsig sobre el montaje de locomotoras en sus talleres de Jena; y un tercero, también de las primeras décadas del siglo XX, sobre la serie de locomotoras del mundo, editado por F. Fleury. La muestra se completa con una serie de elementos, planos, dibujos y notas manuscritas que contextualizan las imágenes fotográficas expuestas. Destaca la visión familiar que recogen un singular anecdotario transmitido a lo largo de dos generaciones de franceses vinculados estrechamente a Málaga. Una historia guardada “celosamente” a lo largo de más de 100 años, que ahora ve la luz gracias a la voluntad de la familia Rennes de compartir esta particular visión del ferrocarril en Málaga “salvada del olvido”.

La exposición se presentaba este jueves por el diputado de Cultura, Víctor González, al que acompañaban el director de La Térmica, Salomón Castiel; el fotohistoriador y comisario de la muestra, Javier Ramírez; y Michel Rennes, nieto de Emilio Rennes, ingeniero jefe de Material y Tracción de la compañía Ferrocarriles Andaluces desde 1900 a 1932, cuya colección ocupa la mayor parte de la exposición. Castiel destaca el trabajo de Ramírez “tratando de recuperar el archivo o la memoria de la ciudad a través de la fotografía”. Por ello también imparte la conferencia ‘La imagen del tren en Málaga en la primera mitad del Siglo XX’.

La muestra se puede ver hasta el próximo 15 de diciembre, de martes a domingo, de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas. Este horario se extiende de nuevo al resto de exposiciones de La Térmica, que tras una leve modificación vuelven a su horario habitual. Posteriormente, se expondrá en distintos municipios de la provincia, comenzando por Cártama, donde podrá visitarse del 20 de enero al 10 de marzo de 2017 en el auditorio de la Tenencia de Alcaldía de Cártama Estación, y Coín, que del 21 de abril al 31 de mayo de 2017 acogerá la muestra en la Sala Santamaría.

La única pasajera de Hokkaido se siente acosada por las cámaras de fotos de cientos de fanáticos

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A mediados de diciembre se popularizó la historia de una estación de tren en Japón que se mantenía operativa para que una sola persona la utilizase. Se trataba de una estudiante de secundaria de la zona rural de Hokkaido que necesitaba el servicio para acudir a clase. La compañía Japan Railway se había comprometido a mantenerla abierta hasta que la joven acabara sus estudios de secundaria.

La noticia se volvió viral y corrió como la pólvora. Desde el instante en que se conoció esta simpática anécdota, el asunto se ha desmadrado. Los ‘tori tetsu’ (fanáticos de los trenes) se presentan a diario en la estación con sus cámaras que disparan sin cesar en presencia de la estudiante. Incluso le transmiten intrucciones y órdenes para que pose para sus fotografías. Según asegura el blogero local Mint Jam, estos fanáticos de los trenes la molestan con su presencia y sus constantes movimientos; e incluso inoportunan a su familia. “Es una estudiante que prepara sus exámenes finales y se está volviendo imposible que tenga un momento de tranquilidad durante el día”, explica Jam.

Cada día solo dos trenes paran en la estación Kami-Shirataki de acuerdo con los horarios escolares de la joven. Pero a medida que la historia se fue volviendo viral, más periodistas y sobre todo grupos de voraces ‘tori tetsu’ se han ido trasladando hasta el lugar para fotografiar a la estudiante, lo que ha complicado su día a día. Al parecer, la presencia de los curiosos le está causando a la joven una tremenda angustia que amenaza hasta con hacerle perder el curso escolar.

Los ‘densha otaku’ o ‘tori tetsu’ son una importante y molesta tribu en Japón. En su afán por capturar las mejores imágenes de los trenes, se apostan en los andenes en manadas e impiden el flujo normal de pasajeros. Molestan al personal de las estaciones con sus fotografías y llegan incluso a protagonizar escenas peligrosas. Muchos de estos ‘exaltados’ buscan además escenas específicas y únicas, como una locomotora de vapor que pasa a través de los cerezos en flor o un tren expreso que viaja a través de la nieve.

En su obsesión por grabar hasta el mínimo detalle de la joven, llegan a cruzar la línea del acoso. Son ya muchos los que se hacen eco de la situación y exigen a estos curiosos que detengan el hostigamiento, qe ha llegado hasta los familiares de la joven, en una bola de nieve imparabable. Y justo, además, cuando la estudiante está preparando sus exámenes finales, pues en marzo está previsto que se gradúe y, con ello, desaparezca finalmente el tren que la lleva a clase.

La figura y la obra del fotógrafo Marc Dahlström, este jueves en el Museo del Ferrocarril de Asturias

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Una cita ineludible. Este jueves 21 de enero, Santiago González Estrada hará un repaso de la figura y la obra Marc Dahlström, uno de los principales fotógrafos de trenes que aparece en España en los años sesenta del siglo pasado. La cita tiene lugar en el Museo del Ferrocarril de Gijón, en la primera de las conferencias de 2016.

Son varios los fotógrafos extranjeros, especialmente británicos, que recorren España durante las décadas de 1950 a 1970, cuando todavía está operativa la tracción a vapor en nuestro país. Entre los más conocidos, podemos citar a John Blyth, Lawrence G Marshall, Trevor Rowe y Jeremy Wiseman, además de nuestro protagonista en este encuentro Marc Dahlström.

Dahlström comenzó a retratar trenes en 1960, primero en color, y a partir de 1963 en blanco y negro. Su pasión por la fotografía ferroviaria le llevó a recorrer prácticamente todo el mundo en busca de las imágenes de trenes más llamativas e interesantes. Accedía por difíciles senderos y caminos, para acercarse al más remoto rincón desde donde se dominase la vía, al objeto de lograr la mejor perspectiva de los trenes en movimiento. Publicó interesantes reportajes en diversas revistas francesas especializadas y varios libros de temática fotográfica.

Las imágenes de Dahlström han inmortalizado gestos, técnicas e incluso formas de trabajo que ya son historia, dibujando un paisaje en el que se mezcla la tradición con la modernidad, tan típica de los ferrocarriles de la España de los 60, y que atrajo especialmente a fotógrafos extranjeros como él.

El fotógrafo alemán es autor de uno de los clásicos de la literatura ferroviaria. El libro ‘Vapor en España’, de 176 páginas, ilustrado con 212 fotos en blanco y negro y 50 fotos en color, presenta las maravillas de una sesentena de tipos diferentes, en línea, en estaciones y en depósitos, que Marc Dahlström fotografió desde 1960 a 1969.

“Al comienzo de los años 60, la tracción vapor era todavía la reina en la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, donde había más de 3.000 locomotoras de vapor en servicio, repartidas en 38 depósitos principales. La tracción eléctrica estaba limitada a las travesías de las sierras más escarpadas y la tracción diesel estaba todavía en sus comienzos. Antes de a nacionalización de 1941, cuatro compañías principales y una docena de menor importancia se repartían la red ferroviaria española, lo que explica la variedad de material de tracción que heredó Renfe. En 1962 el 35% de las locomotoras tenían más de 50 años, el 15% entre 35 y 50 años y el resto estaba constituido por locomotoras modernas, construidas entre 1946 y 1961 y dotadas de todos los perfeccionamientos: doble escape, recalentadores, distribución por válvulas y para la mayoría de ellas la combustión por fuel-oil”. Así describe el editor el contenido del libro de Marc Dahlström.

Era habitual ver al fotógrafo alemán a bordo de una ‘vespa’ para cazar a alguno de los trenes que tenía como objetivo, de ahí las espectaculares imágenes de algunas de sus instantáneas en pleno movimiento de los trenes. Sin duda, alguna uno de los ‘grandes’ del sector que Santiago González Estrada desbrozará en su charla de este jueves. la cita en el Museo del Ferrocarril de Gijón.

Las fotografías históricas del Metro de Madrid pasarán al Archivo Municipal de la capital madrileña

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Un acuerdo conveniente. El Ayuntamiento que gobierna Ana Botella y Metro de Madrid han firmado un acuerdo de colaboración para la difusión pública de las fotografías del archivo histórico de Metro a través del archivo Municipal. Esta importante colección se integrará en la Biblioteca Digital memoriademadrid.es , que dará acceso a un archivo fotográfico que recoge el testimonio gráfico de sus 95 años de vida y constituye un testigo de excepción de la historia del suburbano y de la ciudad. Metro cuenta con un archivo de más de 4.000 fotografías de las cuales se hará una selección de las más interesantes para el portal memoriademadrid.

El Ayuntamiento publicará en el portal las imágenes digitalizadas y los datos asociados a ellas que serán accesibles a través de su catálogo general y del especial temático que creará para la difusión del fondo de fotografías aportadas por el metropolitano.

El fondo fotográfico de Metro de Madrid cuenta con imágenes desde que comenzó a dar servicio a la ciudad en 1919. Entre ellas las de la propia inauguración por el rey Alfonso XIII; las de la Guerra Civil, con sus estaciones y galerías convertidas en refugios aéreos; o aquellas que documentan la evolución tecnológica, arquitectónica y social registrada a lo largo de los años, tanto de instalaciones como el parque de vehículos.

La Biblioteca Digital memoriademadrid es un proyecto de digitalización del patrimonio histórico del Ayuntamiento de Madrid, especialmente el custodiado en sus archivos, museos y bibliotecas, y su difusión en la red, a través del portal www.memoriademadrid.es. Se pueden consultar fotografías, periódicos y revistas, tarjetas postales, libros de los siglos XVI al XX, objetos de museos, etcétera que dan una idea de la evolución de la ciudad y de la vida madrileña.

Aunque la red de metro no se inauguró hasta 1919, los primeros proyectos para que Madrid pudiese disponer de este medio de comunicación rápido y eficaz se remontan a la última década del siglo XIX. Desde 1863 Londres tenía ya un suburbano y París lo tendría en 1900. La intervención de Alfonso XIII resultó decisiva (de hecho se constituye la sociedad bajo el nombre de Compañía Metropolitano Alfonso XIII), porque la compañía estuvo a punto de abandonar la idea por falta de financiación. El monarca contribuyó entonces con un capital de un millón de pesetas al fondo de ocho millones que se necesitaba para iniciar el proyecto, salvando así su construcción.

Más de cien años de historia de la línea Bilbao-Santander en una exposición fotográfica

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La estación bilbaína de La Concordia acogerá hasta el día 23 una exposición fotográfica que recorre la historia de la línea de ferrocarril que une Santander y Bilbao, en un viaje en el tiempo, hasta la época en que el vapor y el carbón eran símbolo de modernidad. La muestra, presentada por los concejales de Cultura de Bilbao, Ibone Bengoetexea, y de Santander, César Torrellas, forma parte de las jornadas culturales “Bilbao Santander Tan Cerca”, que este fin de semana también han programado un mercado de productos tradicionales de Cantabria, una lectura de poemas de Blas de Otero y un concierto gratuito en Bilborock.

Inaugurado en los albores del siglo XX, en 1896, el tramo de línea de ferrocarril Santander-Bilbao supuso poder ir de una ciudad a otra en menos de cuatro horas, con mayor seguridad que por mar y a un precio asequible. A través de 60 instantáneas, la muestra “De Santander a Bilbao” permite asomarse a la construcción de este tramo de 118,22 kilómetros, su complejidad técnica debido a la orografía del terreno y las sensaciones de sus primeros viajeros, que fueron también quienes, dos años más tarde, estrenaron la propia estación de La Concordia, que entonces sólo contaba con el andén y no fue inaugurada oficialmente hasta 1902.

La muestra, organizada en colaboración con la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao y Renfe-Feve, estará abierta, hasta el día 23, todos los días de la semana de 7.00 a 22.00 horas entre semana, y de 8.00 a 23.00, los fines de semana. Además, quienes visiten la muestra antes del domingo, podrán además disfrutar frente a la estación, en la explanada de la calle Bailén, de un mercado de artesanía y productos cántabros que contará con una quincena de puestos de venta al público instalados por los propios productores.

Este mercado, organizado conjuntamente con el Ayuntamiento de Santander, permanecerá abierto en horario de mañana y tarde el viernes y el sábado (de 11.00 a 15.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas), y sólo de mañana el domingo (de 11.00 a 15.00 horas).

Además, la Biblioteca de Bidebarrieta acogió el sábado una conferencia y una lectura de poemas dedicada a Blas de Otero, como parte de las actividades programas en homenaje al poeta bilbaíno. Sabina de la Cruz, presidenta de la Fundación Blas de Otero; Juan José Lanz, doctor en Filología Hispánica, profesor universitario y crítico literario, y el poeta José Fernández de la Sota describirán la relación de Otero con Santander. El acto se completará con la lectura de varios de sus poemas a cargo de los escritores cántabros Lorenzo Oliván y Rafael Fombellida.

La fotógrafa Encarna Mozas, premio ‘Caminos de Hierro’ de la Fundación de Ferrocarriles Españoles

Fotografía de Encarna Mozas ganadora del premio 'Caminos de Hierro'

La Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) ha entregado el primer premio del concurso fotográfico ‘Caminos de Hierro’ a Encarna Mozas, en el marco de la 27 edición de este certamen, que reconoce la creatividad visual en torno al ferrocarril y al que se han presentado más de 2.100 fotografías de 1.090 autores procedentes de 22 países. En el certamen, que ha tenido lugar en la sede de la FFE situada en el Palacio de Fernán Núñez, se han repartido 17.000 euros en premios, de los cuales 6.000 son para Encarna Mozas por su fotografía ‘A puertas abiertas’.

Nacida en Modamio (Soria) en 1969, Encarna Mozas se introdujo en el mundo de la fotografías en blanco y negro en el laboratorio del Instituto de El Burgo de Osma y estudió en la Escuela de Artes de Granada. Desde ese momento, comenzó a realizar proyectos personales entre los que cabe destacar: ‘A puertas abiertas’, sobre el éxodo rural; ‘Sueños rotos’, sobre la inmigración en el año 2000 en el Ejido (Almería), proyecto realizado con la Beca FotoPres01; ‘Marcas’, en torno los objetos cotidianos que inundan una casa; ‘Materia viva’, como visión poética de pequeñas abstracciones de la naturaleza, realizado con una Beca de la Diputación de Teruel.

El segundo premio ha sido para José Torres Tabanera, por ‘La edad de hierro II’, gracias al que ha recibido una dotación económica de 3.000 euros. Por su parte, el premio Autor Joven ha recaído en la obra ‘Time flies’, de Guillermo Tomás Sánchez.

Los demás fotógrafos premiados han sido Alfonso Batalla de Antonio (Bilbao, Vizcaya), Lola Botia Romo (Madrid), Luis Camacho Peral (Madrid), Rogelio Camargo Camacho (Tomares, Sevilla), Carlos González López (Madrid), Rafael Gutiérrez Garitano (Vitoria, Alava), Diego Pedra Benzal (Cornellà de Llobregat, Barcelona), Lluís Pujolàs Ripoll (Banyoles, Girona), Marcos Serrano Barbero (Madrid) y Manuel del Visso López (Málaga).

El jurado de esta edición ha estado integrado por la fotógrafa y galerista Blanca Berlín; la conservadora de fotografía del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía Catherine Coleman; el subdirector de Comunicación de ADIF, José Luis Semprún; el ganador del primer premio de la 26ª edición de ‘Caminos de Hierro’, Simone Maestra; el coordinador del Comité de Selección, Gregorio Merino; la historiadora del arte especializada en fotografía Bárbara Mur; el presidente de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, Enrique Sanz y representando la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, Juan Altares, como secretario.

La exposición del 27º concurso ‘Caminos de Hierro’ está formada por una selección de 63 autores que, con 61 fotografías individuales y 11 series, muestran las más variadas y creativas imágenes del mundo del ferrocarril , y a partir de marzo viajará durante dos años, hasta enero de 2016, por diferentes estaciones de ferrocarril españolas. La muestra pasará por las estaciones de Córdoba, Mérida, Valladolid, Pontevedra, Santander, Bilbao, Zaragoza, Girona, Valencia, Toledo, Málaga, Cáceres, Segovia, León, Oviedo, Burgos, Logroño, Huesca, Barcelona, Alicante, Cartagena y Madrid.

Este recorrido se hace en colaboración con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias Españolas (Adif), que tiene como objetivo convertir las instalaciones ferroviarias en un espacio cada vez de mayor valor para la ciudadanía, generador de bienestar y progreso, así como solidario con los que más lo necesitan.

El concurso fotográfico ‘Caminos de Hierro’ fue creado en el año 1986 por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles para fomentar y promocionar las actividades artísticas fotográficas en el entorno del ferrocarril a través de sus viajeros, estaciones, trenes, vías, túneles y metros.

Una exposición recorre los 125 años de historia del ‘Trenet’ con diverso material gráfico y mobiliario

El trenet de Lliria.

La sala ‘Lametro-José Ramón García Antón‘ acogerá hasta el próximo sábado, 30 de noviembre, la exposición ‘El Trenet del Túria 1888-2013, Valencia-Llíria‘, que recorre los 125 años de historia del ‘trenet’ a través de documentos originales, planos, fotografías, proyectos, relojes, campanas, centralitas, billetes y aparatología ferroviaria. La exposición, organizada por FGV en colaboración con Vossloh, recoge una selección de fotografías sobre los trenes que han circulado en esa línea, pertenecientes a la colección del fotógrafo aficionado Enrique Andrés Gramage, que posee más de 16.000 instantáneas propias. La muestra puede visitarse en la estación de Colón de Metrovalencia de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas. Una vez finalice la exposición, se trasladará a Llíria (Valencia), donde permanecerá hasta enero.

Lametro acoge una treintena de piezas y mobiliario original ferroviario perteneciente al fondo patrimonial de FGV, así como cerca de 40 documentos, planos y proyectos de su archivo histórico y más de 90 fotografías sobre estaciones, paisajes, viajeros, trenes y locomotoras del ‘Trenet del Túria’.

FGV ha tematizado parte de una unidad de metro de las que actualmente prestan servicio entre Valencia y Llíria con la imagen de un tren portugués, característicos por su color verde y que en su día se adquirieron a los Ferrocarriles Portugueses, para dar a conocer “uno de los trenes que circuló en esta línea hasta finales de los años 80” y promocionar así la muestra.

La línea de Llíria abrió en 1888 su primigenia estación de Valencia ubicada en Marxalenes, que posteriormente se trasladó a Pont de Fusta. A principios del siglo XX, este nudo ferroviario, así como otros que partían desde Valencia gestionados por la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV), experimentó un periodo de plenitud.

Según las mismas fuentes, se abrieron nuevos apeaderos para los veraneantes en la línea de Llíria, como el de La Canyada, se construyó la doble vía hasta Empalme (1922) y se llevó a cabo la electrificación de la línea (1926). Esta “época de modernidad” quedó reflejada en “un gran hito artístico y arquitectónico: el nuevo edificio para Campamento de Paterna”.

La década de los años 30 significó una difícil etapa para el ‘trenet’, ya que el autobús comenzaba a mostrarse como una dura competencia y surgieron asimismo las huelgas, los conflictos del año 1934 y la creación de la Sociedad General de Autobuses en 1935.

Una vez iniciada la Guerra Civil, las líneas pasaron a ser gestionadas por un comité obrero y, tras la contienda, la CTFV volvió a hacerse cargo de sus explotaciones y promovió la construcción de nuevas paradas y la doble vía llega a Paterna (1947). Además, se llevó a cabo la puesta en marcha de los trolebuses, del nuevo material móvil y se propone el proyecto del Metropolitano de Valencia.

A mediados de 1950, comenzó el declive del servicio al no poder competir con el fuerte desarrollo del transporte por carretera, ya que su red “ofrecía un servicio insuficiente y la riada de 1957 afectó duramente al material móvil e infraestructuras”, señalan.

En 1964, la CTFV hizo entrega de todas sus líneas a la Explotación de Ferrocarriles por el Estado y un año más tarde, Feve se hizo cargo definitivamente de todas ellas y se dedicó al mantenimiento y mejora de una serie de líneas que se consideraban imprescindibles para el transporte público valenciano.

En noviembre de 1986 se constituyó Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, empresa de derecho público a la que se le transfieren los servicios ferroviarios hasta entonces explotados por Feve, y se inició así la renovación integral de la red valenciana.

Desde la Generalitat relatan que ese “progreso y modernidad” se materializaron con la apertura en 1988 del primer tramo subterráneo, eje vertebrador donde se originó la actual red del metro de Valencia, que celebra su 25 aniversario, en “un continuo proceso de crecimiento y expansión, con la mejora de sus instalaciones y servicios”.

(Fuente Las Provincias. Imagen Irene Marsilla)

Arte y actividad ferroviaria se dan la mano para conmemorar los 25 años de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana

Actividad ferroviaria y arte. Un aniversario por todo lo alto. La sala Lametro de la estación de Colón de Metrovalencia acoge, hasta el 2 de diciembre, la exposición ‘Red’, compuesta por fotografías y audiovisuales de seis integrantes del colectivo fotográfico valenciano NOPHOTO para celebrar los veinticinco años de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV). La muestra sobre el TRAM de Alicante y Metrovalencia, en la que colabora también la empresa Lorena Fotógrafos y Radio Televisión Valenciana (RTVV), aporta su particular visión sobre FGV. La exposición se desplazará al TRAM de Alicante en una segunda fase, del 12 de enero al 12 de febrero.

Con ‘Red’ se inicia la programación prevista con motivo de la celebración de los veinticinco años de la constitución de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana. Su directora gerente, Marisa Gracia, ha informado de que se realizará una exposición con unidades antiguas de tren y tranvía restauradas y ha añadido que se llevarán a cabo actos participativos en los que interactúen los propios usuarios. Respecto a la actual exposición de la sala Lametro, ha mostrado su “satisfacción” por poder combinar en esta muestra “el arte con la actividad ferroviaria”.

En representación del colectivo valenciano NOPHOTO, Eduardo Nave ha explicado que la muestra se compone de seis proyectos personales en un intento de realizar un resumen artístico del cuarto de siglo de FGV. Los seis integrantes del colectivo -Matías Costa, Carlos Sanva, Carlos Luján, Eduardo Nave, Juan Valbuena y Paco Gómez- han hecho un viaje subjetivo que explora el sentido y la experiencia del transitar bajo la ciudad, asomándose también a la superficie. Se trata de un ensayo que reflexiona sobre los conceptos ligados al viaje: la curiosidad, la observación, la colección de paisajes, los recorridos aprendidos o las huellas de los otros. De esta forma, se enlazan los mundos físicos y psíquicos que coexisten en torno a FGV.

El colectivo NOPHOTO es una oficina de proyectos visuales no convencionales, creada por fotógrafos como plataforma de proyectos individuales y motor de proyectos colectivos de reflexión sobre el propio medio. En 2005 se constituyó con catorce fotógrafos, aunque actualmente el grupo lo componen trece personas

Fotos peligrosas



La fotografía tiene sus riesgos. Concentrar la atención en un punto mientras buscas la imagen perfecta, te obliga a desconectar con la realidad y, en ocasiones, ierdeperder el sentido. Y la afición que nos consume provoca a veces lo que aquí podemos observar. Estación de Thurston, en la ciudad británica de Suffolk, donde se ha organizado una sesión de vapor en vivo. Cámara en ristre, un aficionado tien sus cinco sentidos en el objetivo de su cámara.

Enfoque perfecto, escena de acción casi rrepetible, ambiente de trenes. La locomotora pasa a toda velocidad y atrapa por completo a nuestro fotógrafo. Inconsciente de que por la otra vía un convoy avanza a toda marcha y a punto está de engullirlo y llevárselo por delante. Un momento peligroso.

La estación del metro de Sestao acoge una muestra sobre el pasado industrial en Europa

La estación de Metro de Sestao acoge hasta el 20 de febrero la exposición ‘Ghosts in Armour’, en la que diez artistas europeos realizan una interpretación del pasado industrial de Gales, la cuenca del Ruhr (Alemania) y Euskadi. Según ha informado Metro Bilbao, la muestra, que consta de diez imágenes de gran formato, ha llegado a Sestao tras su paso por la estación del Casco Viejo y se podrá ver hasta 2011 en otras localizaciones singulares relacionadas con la transformación producida tras el declive industrial.

Los artistas elegidos para exponer en el metro provienen de las disciplinas de la fotografía, el vídeo y el diseño gráfico y son Janire Nájera, Matt Wright, Ignacio Fernández, Celia Jackson, James Milne, Katja Illner, Ken Tryner, Armin Seltz, Tom Servo y ZAWP.

Esta exposición se enmarca en la filosofía de Metro Bilbao denominada ‘Más que un Metro’, iniciativa que sirve para “ceder de forma gratuita sus instalaciones para la realización de acciones de diversa índole, destinadas a enriquecer y ofrecer un valor añadido a todos y todas las usuarias del transporte público”