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La juez pide a FGV que informe sobre piezas del metro accidentado en julio de 2006 en Valencia

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Se reactiva el caso del metro de Valencia. La titular del Juzgado de Instrucción número 21 de la capital del Turia, que dirige la causa del accidente de metro reabierta el pasado 21 de enero, ha reclamado a Ferrocarrils de la Generalitat que informe sobre si posee piezas de la unidad siniestrada y, en caso afirmativo, sobre su tamaño. En varias providencias hechas públicas ayer por el Tribunal Superior de Justicia valenciano, la jueza Nieves Molina también reclama a FGV el libro de incidencias del puesto de mando. Una fotocopia del mismo fue aportada por el Sindicato Independiente Ferroviario a la causa.

El 3 de julio de 2006 se produjo el accidente de la Línea 1 de MetroValencia, en el que murieron 43 personas y resultaron heridas otras 47, el siniestro de estas características “más grave que se ha producido en Europa”. La titular del Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia decidió reabrir la investigación el 31 de enero pasado, con la declaración de dos funcionarios de la brigada de Policía Judicial que hicieron su informe quince días después de la tragedia. La titular del citado juzgado decidió tomar declaración como testigos a los mecánicos y personal del taller que revisaron la unidad siniestrada en 2005 y 2006. Requeriró a Ferrocarrils de la Generalitat (FGV) el listado de maquinistas que tuvo esa unidad desde el 20 de junio de 2006 y, en concreto, cuáles la conducían en los descarrilamientos previos que sufrió. FGV tendrá también que remitir copia del informe de la avería en los frenos de la unidad siniestrada, y el Sindicato Independiente Ferroviario hacer lo mismo con la documentación que disponga sobre esa incidencia, ocurrida entre el 20 y el 21 de junio.

Según explicaba la jueza en su escrito, constan reparaciones efectuadas el 20 de junio de 2006, tras un descarrilamiento sufrido trece días antes del accidente que costó la vida a 43 pasajeros. Sin embargo, resulta imposible saber el número de la unidad que sufrió la avería en los frenos, dado que la fotocopia está cortada y no deja ver el último número. Asimismo, indica la jueza que en las fotocopias aportadas por FGV respecto del mismo libro resulta legible la totalidad del número de la unidad reparada, «que no coincide con la siniestrada». Por ello, requiere a FGV para que aporte el libro de incidencias al objeto de que sea comprobado por las partes

Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) ha enviado documentación al juzgado, donde se incluye «todos» los datos disponibles sobre averías y mantenimiento efectuado en la UTA 3736 -la unidad del accidente- en fechas próximas al siniestro, que reflejan un problema con la megafonía de la unidad el 18 de junio de 2006. De acuerdo con un informe del jefe del área técnica de FGV, los datos extraídos del sistema informático SAP indican que el último aviso de avería registrado en el listado de intervenciones realizadas por avisos del OAM para la UTA 3736 es previo al día 20 de junio de 2006 y muestra un problema con la megafonía dos días antes, lo que queda confirmado por el libro de entradas y salidas de material móvil del taller de Valencia Sud, «sin que consten averías posteriores».

De acuerdo con el sistema informático, la última operación de mantenimiento para la UTA muestra una revisión periódica P2 el 27 de junio de ese mes, una operación de mantenimiento reflejada en el libro de entradas y salidas de material móvil del taller Valencia Sud, «sin que consten intervenciones posteriores».

La documentación también comprende un escrito en respuesta a la petición del juzgado de una «copia del informe de la avería en los frenos de la UTA 3736 que ‘pudo producirse’ los días 20 ó 21 de junio de 2006″, en el que se informa a la juez de que «no hay constancia de que se produjera la supuesta avería ni existe registro o indicio alguno sobre la misma en los archivos de FGV».

La operadora ha transmitido a la juez que no dispone de grabaciones de ese día «debido al proceso de sobre-escritura del sistema de registro y en el que solo se guardaban para su posterior análisis aquellas conversaciones que presentaban datos de relevancia para la explotación».

También se ha enviado datos sobre operaciones realizadas en las ventanas o marcos de la unidad siniestrada. FGV le señala que es «habitual» que los trenes sufran actos de vandalismo por lanzamiento de objetos sobre las ventanas, en especial por apedreamientos. El espesor del cristal, de 4,4 milímetros, provocaba que en algunos casos el objeto llegara a penetrar en el compartimento, con «riesgo evidente» para la seguridad en los viajeros, por lo que en 1991 se hizo una primera modificación para incorporar láminas antivandálicas en el cristal y en 1997 una segunda para sustituir los originales por dos laminados y lámina antivandalismo en medio, que daba mayor espesor. También se cambiaron los marcos, que fueron sustituidos por otros diseñados para el nuevo cristal.

Demasiados interrogantes (y dudas) al cumplirse medio año del accidente del Alvia en Angrois

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Un aciago día. Seis meses se cumplen hoy de la tragedia de Angrois, con 79 fallecidos, la segunda más grave ocurrida en la piel de toro tras el accidente de Torre del Bierzo (3 de enero de 1944). Este triste aniversario transcurre entre ruido y dudas que aún siguen sin respuesta, mientras el juez Luis Aláez prosigue con la investigación. Ruido, no solo mediático, porque aún siguen saliendo a la luz aspectos técnicos desconocidos (el aviso del jefe de maquinistas sobre la curva de Agrandeira de estos pasados días) y dudas sobre la formación e información y el refuerzo de la seguridad que evite un nuevo siniestro. Pero hay aún demasiadas preguntas que ensombrecen al ferrocarril español.

Nadie ha puesto en cuestión la seguridad del ferrocarril español. Hasta ahí, todos de acuerdo. ¿Pero es posible que otro maquinista se despiste y no haya mecanismos técnicos que eviten un accidente? Hay todavía muchas ‘zonas de sombra’ en la red de alta velocidad donde persiste la transición entre el sistema ERTMS y el ASFA y los trenes escapan al control del sisteme ERTM. Bien es cierto que la sensibilización que el propio accidente ha provocado entre los profesionales y las continuas adevertencias de sus mandos, mantienen ‘controlada’ la rutina de la conducción. Pero es evidente que se impone un esfuerzo para mejorar los sistemas de frenado inmediato, incluso en la red convencional.

¿Se ha reforzado la seguridad de los trenes? Medio año después del accidente del Alvia 04155, los trenes siguen circulando entre Ourense y Compostela sin el sistema de control constante de la velocidad, el ERTMS propio del AVE, que continúa desconectado a bordo de los convoyes. La operadora dice la empresa Bombardier ya estaba solucionándolo y justifica el retraso en la necesidad de probar la nueva versión en todos los tramos de España con ERTMS por los que circula ese tipo concreto de tren.

¿Qué está investigando el juez? La investigación judicial sigue adelante, aunque el juez ha sufrido en sus propias carnes alguna corrección de la Audiencia, como la desimputación de cargos de Renfe y Adif, que poco o nada contribuyen en el ánimo de la opinión pública. El instructor ha seguido desde un inicio una línea de investigación que apunta a una causa múltiple y no únicamente al despiste de una persona que relevó a otro compañero en Ourense y perdió el control tras atender una llamada del interventor de a bordo Antonio Martín Marugán. Es plenamente consciente de que el maquinista circulaba a excesiva velocidad, pero cree que los responsables ferroviarios deben tener en cuenta que alguien se puede equivocar y es preciso corregir el error

¿Por qué protestan las víctimas? El descontento es aún más notorio entre las víctimas, que se sienten engañadas y asisten afrustradas al debate político. Los gobiernos central y gallego se niegan a desarrollar investigaciones paralelas y niegan sistemáticamente el calor que reclaman los familiares de los falelcidos e incluso algunos pasajeros que viajaban ese fatídico día en el Alvia accidentado. Están personados en la causa penal porque quieren que los implicados paguen «responsabilidades penales». Al tiempo, expresan su desconfianza hacia los políticos.

¿Renfe y Adif actúan coordinadas? La separación de Renfe y Adif también arroja dudas sobre la coordinación de acciones e incluso la comunicación entre ambas empresas. La advertencia del jefe de maquinistas sobre la peligrosidad de la curva solo llegó a algunos niveles administrativos de Renfe, pero no parece que Adif recibiera ninguna incidencia. Internamente los más antiguos se quejan de esta segregación que creen que ha sido más que negativa para el ferrocarril español. Idéntica percepción a la que existe en la extinta Feve, cuyos mandos han perdido capacidad operativa. Es más que notorio que las nuevas segregaciones de Renfe y Adif son vistas con cierto temor entre los técnicos, por muchas alabanzas que reciban en ambientes políticos.

¿Quién decide el futuro del tren? Los técnicos han perdido peso específico en las decisiones ferroviarias y con excesiva frecuencia predominan criterios políticos en las decisiones que afectan al ferrocarril español. El cambio de color en los gobiernos supone, además, un baile sobredimensionado en los altos niveles de Renfe y Adif, y reglas distintas que poco o nada contribuyen a la mejora ferroviaria y que en los niveles intermedios se ven con recelo porque supone modificar proyectos, cambiar planes y, en muchos casos, guardar en el cajón propuestas que han llevado meses de trabajo.

¿Quá hacen los maquinistas? Los profesionales viven la angustia del conductor del Alvia, Francisco Garzón, que permanece aislado y en paradero desconocido a la espera de la vista pública. Insisten en que el maquinista era un gran profesional y que los accidentes nunca se producen por una sola causa. La aparición de una serie de notas en las que se advertía de la peligrosidad de la curva y el tratamiento que se dio a estas advertencias son cuestiones que preocupan, y mucho, a los maquinistas. Pero la aparición del escrito les sirve para defender a su compañero. Creen que alguién debió hacer mucho más de lo que se ha hecho. Y que solo el maquinista no puede ser el único pagano de este trágico accidente.

Las dudas sobre el accidente del Alvia en Angrois se mantienen tras seis meses de investigación

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La curva de A Grandeira donde se produjo uno de los accidentes más graves del ferrocarril español sigue dando de qué hablar, con 79 pasajeros fallecidos. A punto de cumplirse medio año de la fatídica fecha, mientras avanza la investigación judicial, las dudas siguen sin disiparse. Nadie niega que el exceso de velocidad provocara el fatal desenlace, pero los profesionales del sector saben que en un accidente concurre una concatenación de causas, no solo una. No se puede confiar la seguridad a una sola persona; es necesario disponer de mecanismos de ayuda que palíen un posible (e inevitable) error.

Los maquinistas estaban convencidos de que había evidencias sobre la peligrosidad de la zona. En estos días ha aparecido un escrito del jefe de maquinistas de Renfe en Ourense en el que advertía a los responsables de la operadora de la insuficiente señalización en la curva de A Grandeira. El conductor del Alvia accidentado lo apuntó en sus primeras declaraciones: «Ya le dije al de seguridad que esa curva era peligrosa, que un día nos la íbamos a tragar. Somos humanos y esto podía pasar».

El secretario general del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf), Jesús García Fraile, se ha mostrado «convencido» de que Renfe «tuvo que elevar a Adif» las actas de la reuniones en las que se trató el informe del jefe de maquinistas. García Fraile cree «muy importante» que se haya conocido la existencia de este informe, remitido en diciembre de 2011 a través de un correo electrónico por el jefe de maquinistas de la provincia de Ourense, José Ramón Iglesias Mazaira, a su superior, el jefe de Producción y Medios de la Gerencia de Mercado Norte de Renfe, José Luis Rodríguez Vilariño.

«Recién iniciada la explotación de ese trayecto ya avisaba de que eso era peligroso«, destaca, en alusión a las recomendaciones que hacía Iglesias Mazaira de una mayor señalización, pues la línea Ourense-Santiago -decía- conforma «una transición descendente» que pasa de 300 kilómetros por hora a 80 «de una forma brusca, sin un aviso previo por señalización de la vía y sin el amparo del ERTMS«.

El Semaf tiene «muchas dudas» de que a Adif no se le «haya sido comunicado ese escrito» y, por tanto, que sus dirigentes no tengan conocimiento del documento. «Que Renfe lo trató está claro», resalta, en alusión a unas actas que, según subraya, «se van a ver» pues el juez las ha pedido a la operadora ferroviaria «y no se las puede negar». Tanto el presidente de Adif como el de Renfe mantuvieron durante su comparecencia en el Congreso que no existían informes que señalaran la peligrosidad de la curva.

El próximo martes concluye el plazo dado por el juez Luis Aláez a Renfe para que aporte toda la documentación sobre la posible reacción a este escrito del jefe de maquinistas de Ourense. Dada la experiencia de este técnico y su relevancia, los profesionales del sector creen que es imposible que su advertencia fuese a la papelara sin más. Es muy posible que su aviso generara un debate en la cúpula de la operadora, y en la de Adif, aunque hasta el momento se ha nmegado por activa y por pasiva que existiera un documento de este tipo.

La curva que no pudo salvar Francisco José Garzón Amo el 24 de julio solo contaba con una señal que de poco valdría en caso de que el factor humano fallase. Y la carta que redactó el jefe de maquinistas año y medio antes de la tragedia expresaba bien a las claras que algo podía ocurrir si no se tomaban medidas adicionales. De no reducir «previamente la velocidad, nada se podrá hacer ya», alertaba José Ramón Iglesias Mazaira.

Al parecer, en el documento se recomendaba «un preanuncio de parada, con una baliza que obligue a bajar la velocidad a tiempo si circulas por encima de la que determina la vía. Con eso frenaría el tren aunque llevara el sistema ASFA -con el que iba en ese momento el Alvia siniestrado- y no el ERTMS, que ya te controla continuamente».

“Este escrito es importantísimo», asegura García Fraile que siempre ha defendido la profesionalidad de Garzón. El jefe de maquinistas expresaba por escrito la preocupación que había en el colectivo para adoptar medidas que aminoraran o eliminaran el riesgo de un accidente en la curva de A Grandeira.

El abogado del maquinista imputado, que trabaja con el Semaf, confía ahora que la nueva documentación aportada ante el magistrado demuestre que «la responsabilidad del accidente es diferente». Algunos profesionales creen que «la llamada del jefe del tren fue clave» para que el conductor se despistara y perdiera la noción exacta sobre el punto por donde circulaba el Alvia. Esa circunstancia aparece en la línea de investigación que ha seguido desde un inicio el juez instructor. Aláez apuntaba el accidente de Angrois a una causa múltiple y no únicamente al despiste de una persona, que perdió el control del tren que conducía cerca de Santiago.

«No se puede dejar todo en manos de una persona», inciden los profesionales. En el sector las dudas son más que evidentes y se hacen otra pregunta: «Si todo estaba bien, como se ha dijo tras el accidente, ¿por qué se tomaron de inmediato medidas tan drásticas?».

Expertos en medicina suecos analizan la labor de Emergencias en el accidente de tren de Santiago

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Experiencia y aprendizaje. Una delegación del Centro de Investigación y Desarrollo en Medicina de Emergencia de la Universidad de Umea (Suecia) permanecerá en Galicia desde hoy y hasta el próximo día 16 para conocer cómo funcionaron los servicios de emergencias tras el descarrilamiento del Alvia en julio de 2013. El próximo 24 de este mes se cumplirá medio año del accidente del tren que cubría la ruta Madrid-Ferrol y que, en la víspera del Día de Galicia, el pasado 25 de julio, a su paso por la curva de A Grandeira, a la altura del compostelano barrio de Angrois, acabó con la vida de 79 personas.

La comitiva desplazada pretende «recopilar y analizar datos y experiencias», con el fin de identificar los factores de «éxito» que puedan minimizar las consecuencias en siniestros de este alcance y mejorar la atención a las víctimas en este tipo de situaciones. A tal efecto, los integrantes de esta expedición se reunirán con profesionales dependientes de la Consellería de Sanidad y del Sergas, entre ellos, el director general de Asistencia Sanitaria del Sergas, Félix Rubial; el director de Urgencias Sanitarias de Galicia-061, José Antonio Iglesias Vázquez; y el gerente de Xestión Integrada de Santiago, Luis Verde Remeseiro.

También está previsto que esta delegación se desplace al Centro de Atención a las Emergencias 112-Galicia y a la Policía Local de Santiago, y que mantengan encuentros con el director xeral de Emerxencias, Santiago Villanueva; con el gerente de la Axencia Galega de Emerxencias (Axega), Juan José Muñoz; y con la directora del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), Beatriz Otero.

Los expertos suecos buscarán en este tiempo tener un «sólido» conocimiento, ‘in situ’, de los factores claves acerca del rescate y del trabajo médico realizado, así como de las dificultades que se produjeron.

Francisco José Garzón Amo
, el maquinista de ese convoy, un hombre que gozaba de un expediente intachable, es ahora mismo el único imputado en la causa abierta después de que la Audiencia Provincial de A Coruña exonerase a los miembros del consejo de administración del gestor ferroviario Adif y a los cinco técnicos responsables de la seguridad en la circulación.

El auto con el que el órgano de apelación levantó la imputación de estos cargos supuso que la instrucción judicial retornase al punto en el que se encontraba a los cuatro días del siniestro, con el conductor, -que no redujo la velocidad-, acusado de un homicidio imprudente. No obstante, no se cierra la puerta a que se siga investigando para comprobar si en ese tramo, con una reducción drástica de 200 a 80 kilómetros por hora, se necesitaban medidas adicionales de seguridad y así se determina por consenso técnico, puesto que en caso contrario tal apreciación es «prematura y carente de base suficiente».

El Gobierno insiste en que el trazado de la curva de A Grandeira, el punto a las afueras de Santiago de Compostela donde el Alvia procedente de Madrid se salió de la vía y causó la muerte de 79 personas y dejó más de 140 heridos, se planteó desde el primer borrador del proyecto de construcción de la línea, y que nunca se plantearon alternativas a dicho trazado, que tampoco recibió ningún tipo de alegación durante el trámite de información pública.

El Ejecutivo asegura que la señalización en todo ese tramo «se ajusta a lo establecido en el Reglamento General de Circulación» y que la velocidad de este tramo (donde se pasa de 200 kilómetros por hora a 80 en menos de un kilómetro) está recogida en el Cuadro de Velocidades Máximas y en el Libro Horario siguiendo el Reglamento General de Circulación. El Gobierno subraya que la compatibilidad del cambio de velocidad y la curva está recogida en el Estudio Informativo del Proyecto del Acceso Ferroviario a Galicia. Eje Orense-Santiago, que fue redactado «de acuerdo con la normativa técnica vigente y sometido a un proceso de información pública previo a su aprobación». Así, abunda en que «no constan denuncias formales» por verbal o por escrito sobre ninguna percepción de peligrosidad en la reducción de la velocidad en la zona del siniestro.

El Gobierno recuerda que «la seguridad de los trenes depende del maquinista apoyado por los sistemas de seguridad en vía y embarcado, que en este caso concreto son ASFA y el denominado ‘hombre muerto'» a pesar de que el sistema ERTMS nivel 1 (más moderno que el ASFA) está «operativo» en el tramo donde se produjo el accidente desde «la puesta en servicio de la línea en diciembre de 2011» sin que se hayan registrado problemas. Precisa también que el sistema ERTMS entre Orense y Santiago está valorado en el Proyecto de Instalaciones de Seguridad en 13,7 millones de euros y afirma que el mantenimiento de estas instalaciones está encomendado a la unión temporal de empresas (UTE) formada por Antalsis, S.L., Thales Transporte Signalling and Security Solutions, S.A.V., Cobra Instalaciones y Servicios, S.A., y Dimetronic, S.A.

El Ejecutivo asegura asimismo que la disposición de los coches en el convoy (con el coche generador inmediatamente después de la máquina) está certificada según las características correspondientes y la normativa en vigor.

Expertos ven fallos de mantenimiento en las vías en el accidente de un tren en julio cerca de París

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La investigación administrativa del accidente mortal de un tren cerca de París en julio de 2013 reveló fallos en el mantenimiento de las vías, según los expertos del Organismo de Investigación de Accidentes (BEA). De acuerdo con el BEA, dependiente del Ministerio de Transportes), las rondas de vigilancia para comprobar el buen estado de las vías del tren no detectaron los defectos que provocaron el accidente del 12 de julio en la estación de Bretigny, a una treintena de kilómetros de la capital, que causó 7 muertos y 32 heridos.

El BEA, que tras el informe tiene previsto presentar en otoño sus conclusiones finales, coincidió con la compañía ferroviaria francesa SNCF en que el tren París-Limoges descarriló por la presencia en la vía de una eclisa (una pieza que une los rieles) que se había soltado. Para los investigadores, la eclisa se soltó porque tres de los cuatro pernos que la fijaban habían cedido: uno de ellos antes de la última ronda de vigilancia de ese tramo de vía, el 4 de julio, y los otros tres entre esa fecha y la del descarrilamiento.

La última inspección de la vía, ocho días antes del siniestro, se realizó con «un nivel de diligencia y atención normal», pero como en los protocolos de mantenimiento esa incidencia no se consideraba crítica, los trabajadores que hicieron la ronda no se fijaron en que un tornillo ya se había soltado. En el informe, el BEA cuestiona también «la calidad del montaje y el mantenimiento de los ensamblajes», e insta a la SNCF y al gestor de infraestructuras RFF a mejorar su robustez y adaptar las revisiones de las vías a las particularidades de sus diferentes elementos.

La SNCF y RFF aseguraron en un comunicado conjunto que pondrán en práctica estas recomendaciones, sin esperar los resultados de la investigación judicial que se lleva a cabo en paralelo y que con gran probabilidad conducirá a la imputación de ambas. Recordaron que en octubre lanzaron un programa para reforzar la seguridad de los cambios de agujas y modernizar el mantenimiento, en el que invertirán 410 millones de euros durante cuatro años.

Este programa acelerará la renovación de los cambios de agujas, incorporará nuevos métodos de vigilancia (como el control de los raíles por vídeo y el registro digital de las observaciones efectuadas por los técnicos) y revisará la formación del personal.

El luto tiñe de negro Torre del Bierzo que recuerda hoy la mayor tragedia del ferrocarril español

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Torre del Bierzo revive estos días la pesadilla que sacudió la pequeña localidad leonesa tal día como hoy hace setenta años. Los vecinos de este municipio leonés fueron testigos del accidente ocurrido el 3 de enero de 1944 que ha pasado a los anales como el siniestro más trágico de la historia del ferrocarril en España. Amortiguado por el franquismo, que incluso en los primeros días de la tragedia llegó a hablar de sabotaje, el registro de Renfe reconoce la muerte de 78 personas, aunque los investigadores sitúan en cerca de 200 el número de fallecidos. (Nunca los 500 ni mucho menos los 800 que llega a inscribir el Guinnes en su macabro registro).

Torre del Bierzo es algo más que una fría estadística, que los medios se empeñan en sacar a relucir su nombre cada vez que la piel de toro se ve sacudida por un accidente ferroviario. Este topónimo ha sido durante años paradigma de la tragedia. La verdadera historia vio la luz muy a finales de los 80. Los testimonios de supervivientes y testigos y de algunos ferroviarios han llenado las lagunas y los espacios en blanco de los documentos oficiales, El expediente del accidente, marcado en su momento en las oficinas de Renfe en Palencia como CH/1-20/1944, desapareció antes de que se incendiara el almacén donde la compañía ferroviaria guardaba su documentación histórica. El periodista Fernando Fernández Sanz (Madrid 1932), uno de los padres del moderno periodismo económico y con más de tres décadas de investigación en el mundo ferroviario, elaboró un magnífico documento sobre la tragedia de Torre del Bierzo. Ramón de Fontecha produjo, escribió y dirigió un cortometraje con el título ‘Túnel número 20’, que en 2002 ganó el Premio Goya al mejor documental.

La infraestructura ferroviaria había quedado gravemente dañada tras la Guerra Civil y la contienda mundial había impedido la pronta recuperación de la red española. El parque móvil también sufrió los embates del choque de las dos Españas. Renfe, que en 1941 acaba por aglutinar y agrupar en una sola empresa a todas las compañías de ancho de 1,668 metros que operan en el país, apenas si ha iniciado a mediados de los 40 la recuperación del entramado del ferrocarril nacional. Las locomotoras son en su mayor parte de vapor y los coches de pasajeros, de madera y con balconcillos los extremos, que los hacían más frescos durante los tórridos veranos. En definitiva, el sistema ferroviario estaba anclado en el anacronismo y la vetustez, tónica general de la España de la época.

Tal y como relata en su escrito Fernando Fernández Sanz, el accidente ocurrió cuando colisionaron dentro del túnel número 20 de la línea Palencia-La Coruña -hoy en día, desmantelado- un tren correo, una locomotora en maniobras y un tren de mercancías. El número oficial de víctimas mortales ascendió a 78 según la autoridad judicial, pero siempre se ha sospechado que el régimen franquista ocultó la magnitud real del siniestro. Documentos posteriores elevaron la cifra a 200 fallecidos, pero hay quien sostiene un saldo más alarmante, muy exagerado, de hasta 500 u 800, que la leyenda popular sigue sosteniendo amparándose en que los coches iban atestados de viajeros.

El correo-expreso de Galicia, número 421, llegaba con retraso. Cuando hizo su entrada en Astorga pasado el mediodía, superaba las dos horas de demora sobre el horario oficial. Venía remolcado por dos locomotoras, la titular número 4532 (serie que correspondía a la antigua compañía del Norte; la numeración de Renfe no figuraba aún en la placa) y la 240-2423 (precisamente denominada por los ferroviarios como ‘las Renfe’ porque fueron las primeras en recibir la numeración de la nueva compañía). Esta última había sido añadida al convoy de doce coches y un total de 436 toneladas para reforzar la tracción, según los informes oficiales, aunque testigos del accidente indican que se hizo “porque el tren no parecía ir bien de freno”. Tuvo que ser desenganchada en La Granja, cuando al revisar los mecanismos se comprobó que llevaba una caja de engrase caliente.

El viaje se reanudó con una sola máquina. Cuesta abajo, en una de las pendientes más pronunciadas de todo el recorrido, pronto ganó velocidad. Cuando el maquinista quiso parar en la estación de Albares, comprobó que no podía frenarlo. El reloj marcaba las 13.10 horas. El jefe de estación, aterrado al ver que el tren no había parado e iba a una velocidad excesiva, telefoneó a la siguiente estación – Torre del Bierzo -, situada a 5 kilómetros, anunciando que el 421 bajaba sin frenos.

Cuentan que se intentaron colocar traviesas en la vía para intentar frenarlo. No habían pasado cinco minutos cuando el correo entraba en agujas. La locomotora lanzaba una gran columna de vapor por su chimenea y su silbato sonaba insistentemente; una inequívoca señal de alarma. En su rápida marcha, pasó como una exhalación por la estación. Y así continuó hasta entrar en el túnel número 20, conocido también como Peña Callada y situado a la salida de Torre, en cuyo interior se encontraba la locomotora 4421 haciendo maniobra con tres vagones, que, al percatarse del peligro, intentó alejarse de la zona.

El maquinista cambió la dirección de la marcha y se dirigió hacia la salida. No le dio tiempo a ir más lejos. Le alcanzó el correo. El choque fue brutal. Se desengancharon y tumbaron los dos últimos vagones que quedaron dentro del túnel, mientras la máquina 4421 y el otro vagón aún avanzaron unos 300 metros por la vía. A su vez, la locomotora del correo y otros 6 coches descarrilaron formando dentro del túnel un amasijo de hierros y maderas que de inmediato comenzaron a arder. Los vehículos afectados, aparte de la locomotora 4532, fueron según su colocación en el tren, el furgón de equipajes, los dos coches correos, un primera (AA 627), un primera-bar (AAR 604) y un mixto de primera y segunda (AAB 654); y fuera del túnel quedaron cinco terceras (CC 697, 641, 675, 2078, 2041) y el coche pagador que iba en último lugar.

El azar fue incluso más cruel. Como en las tragedias griegas, quedaba un segundo acto. Aún iba a producirse otro feroz impacto. En la estación de Torre, el correo 421 debía cruzarse con un mercancías que transportaba carbón y que iba remolcado por ‘la Santa Fe 5001‘. Llevaba 27 vagones cargados y un furgón; en total 747 toneladas. Debían haberse cruzado en Bembibre, pero los problemas con ‘el correo’ aconsejaron hacerlo en Torre. El jefe de estación ordenó la salida del convoy sin percatarse de lo que sucedía un poco más arriba. La ‘Santa Fe’ cogió pronto su marcha y, al avistar abierto el disco avanzado de Torre, el fogonero aprovechó para meter en el hogar algunas paladas más de carbón para hacer alarde de poderío.

El maquinista del 4421 corría hacia ellos para advertirles del peligro y les hacía señas para que detuvieran la marcha. La pareja de la ‘Santa Fe’ advirtió por fin los gestos de alto que hacía con las manos el ferroviario, mientras corría hacia ellos vía adelante. El fogonero sellaba de golpe la puerta de la caja de fuego, mientras su inseparable compañero cerraba el regulador, apretaba el freno y con los pies accionaba la palanca del cambio de marcha.

La velocidad que llevaban hacía imposible la detención a tiempo de evitar el impacto. La 4421 había quedado fuera del túnel tras ser embestida por el correo. El impacto fue terrible. La ‘Santa Fe’ y la máquina de maniobras descarrilaron por el brutal choque, mientras los vagones y el furgón del tren de mercancías situados en los primeros lugares volcaban y se amontonaban en la vía. El silbato de una de las locomotoras heridas de muerte sonó atronador de forma ininterrumpida hasta que se agotó el vapor de la caldera.

En el interior del túnel, se vivía un auténtico infierno. De los doce coches que llevaba la composición del correo 421, cinco habían quedado dentro y alguno habla comenzado a arder, como ponía de manifiesto el humo que empezaba a salir del interior. Los heridos lanzaban gritos desgarradores, y el nerviosismo y el desconcierto reinaban entre los que intentaban ayudarles. Decenas de personas empezaron a acudir desde el pueblo, donde la noticia del desastre corrió como la pólvora. Los improvisados equipos de socorro intentaron ayudar, pero con escasos medios y sus desnudas manos. Rompieron las tuberías de los depósitos de agua que se encontraban encima del túnel con la intención de sofocar el fuego. La maniobra permitió penetrar un poco en el interior, pero el fuego era ya voraz y lo consumía todo. Aún continuó durante tres días.

El Juzgado de Ponferrada levantó acta de lo sucedido y procedió a la identificación de los cadáveres. Se contabilizaban 58 cuerpos, de ellos 53 correspondientes al tren correo y 5 a consecuencia del segundo choque del mercancías. Posteriormente, tras las comparecencias y reclamaciones, Renfe admitió la cifra de 78 muertos y 75 heridos.

¿Pero realmente cuántas personas murieron en el accidente de Torre del Bierzo? Nunca se ha podido esclarecer este punto. Todos los testimonios de supervivientes coinciden en que el convoy, formado por diez coches, iba hasta los topes. El inglés John Marshall, autor del libro ‘Rail facts and feats’ , abre un abanico de entre 500 y 800 muertos, y lo sitúa como el tercer accidente ferroviario con más víctimas del mundo. Pero no cita fuente oficial o extraoficial alguna. Dentro del túnel solo quedaron el furgón, dos coches-correo, un coche de primera clase y un coche primera bar (que fueron los que ardieron), y un mixto de primera y segunda que quedó en la boca de la galería y del que se pudo rescatar a los heridos. En el furgón y en los coches-correo, solo iban los ferroviarios de servicio; como mucho 10 personas. En cuanto a los dos coches de viajeros que ardieron, iban al completo, con gente en los pasillos y en las plataformas por ser día de regreso de las vacaciones de Navidad; aunque por sus características y capacidad no podían llevar más de 200 a 250 viajeros.

Después de una información de alcance servida por una de las agencias oficiales, los periódicos no volvieron a tratar el asunto; salvo los medios locales de León. El accidente había puesto en evidencia la deficiente situación de los ferrocarriles españoles. Y no era conveniente que se aireara demasiado. Sólo ocho días después de la catástrofe, otro accidente ferroviario en Arévalo (Avila) se cobró la vida de 41 personas. El 25 de ese mismo mes, un tercer siniestro en Olabeaga (Bizkaia) se saldó con un muerto. Las deficiencias en las vías y en el material eran más que evidentes.

(Este texto forma parte de un reportaje más amplio publicado en El Correo de Bilbao en agosto de 2013. La infografía es de Josemi Benítez, Gonzalo de las Heras y Beatriz Arbona. La fotografía es de Adelino Ardura Suárez)

Un incendio de madrugada en un tren causa al menos la muerte de 26 viajeros en el sur de India

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Al menos 26 personas fallecieron este sábado en un incendio a bordo de un tren en el estado de Andhra Pradesh (sur de India). El incendio se desató de madrugada cuando el tren atravesaba el distrito de Anantapur, según afirmó a los medios locales el ministro indio de Ferrocarriles, Mallikarjun Kharge, quien aseguró que la causa del siniestro pudo ser un cortocircuito.

El portavoz del servicio de Ferrocarriles, CS Gupta, detalló que entre los muertos, que fallecieron por «asfixia debido al espeso humo negro que generó el incendio», hay dos niños, según recoge el canal de televisión indio NDTV. «Los equipos de rescate recuperaron hasta el momento 26 cuerpos del vagón […] y cinco de los ocho heridos fueron ingresados en el hospital para ser tratados de urgencia», dijo M. S. Biswas, portavoz de los Ferrocarriles del Suroeste.

El incendio se declaró hacia las tres de la madrugada (21.30 horas GMT del viernes) en un coche climatizado del expreso nocturno Bangalore-Nanded, anunciaron los canales NDTV y Times Now. Algunos pasajeros lograron huir rompiendo las ventanas de los baños y otros se intoxicaron por el denso humo. Se encontraron amontonados cuerpos delante de puertas y ventanas, según testigos. Algunos de los pasajeros que viajaban en el coche siniestrado lograron salvarse al saltar del tren en marcha, de acuerdo con las fuentes.

«Nos ahogábamos porque no podíamos abrir las ventanas, las ventanas son muy duras», indicó a la cadena de televisión india NDTV un joven que se encontraba en el tren .

El número de personas que había en el tren varía según las fuentes. La policía calcula que había 65 personas y el ministro de Transportes Ferroviarios, Mallikarjun Kharge, informó de 67. Este último indicó a la AFP que un fallo eléctrico era la posible causa del incendio.

El primer ministro, Manmohan Sigh, tuiteó su «conmoción y dolor por la pérdida de vidas en el accidente de tren en Andhra Pradesh«. Las autoridades locales anunciaron que los familiares de los fallecidos recibirán 500.000 rupias (unos 5.900 euros); los de las personas gravemente heridas 100.000 rupias (1.200 euros); y los del resto de heridos 50.000 rupias (590 euros).

«El primer ministro pide a las autoridades ferroviarias y del gobierno de este Estado aportar toda la ayuda posible a las víctimas en las operaciones de rescate y de apoyo», añadió en la red social.

El ministerio de Transportes Ferroviarios puso una línea telefónica especial a disposición de los familiares que quieran saber si entre las víctimas figura alguno de los suyos.

La India cuenta con la red de ferrocarril más extensa del planeta y periódicamente es escenario de este tipo de accidentes.

En julio de 2012, también en Andhra Pradesh, al menos 35 personas murieron y otras 25 resultaron heridas en el incendio en un tren provocado por un cortocircuito en uno de los coches.

(Imágenes http://www.news.com.au)

Un triste aniversario: un árbol de Navidad recuerda la tragedia de julio en Angrois

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Cinco meses. Un triste aniversario para una fecha feliz. Un árbol navideño, con sus luces y lazos, honra en Angrois a las víctimas de la tragedia del Alvia. En Nochebuena, se cumplen cinco meses del descarrilamiento del convoy que el pasado 24 de julio truncó decenas de vidas y rompió por la mitad otras tantas. Y los vecinos no olvidan. Todo lo contrario. La normalidad va recuperándose en este barrio compostelano, y sus residentes, testigos y protagonistas sin querer de un suceso que los ha convertido en noticia mundial, tratan de olvidar los tristes momentos vividos durante estos últimos meses.

Francisco José Garzón Amo, el maquinista, un hombre que gozaba de un expediente intachable, es ahora mismo el único imputado después de que la Audiencia Provincial de A Coruña exonerase a los miembros del consejo de administración del gestor ferroviario Adif y a los cinco técnicos responsables de la seguridad en la circulación. El auto con el que el órgano de apelación levantó la imputación de estos cargos supuso que la instrucción judicial retornase al punto en el que se encontraba a los cuatro días del suceso, con el conductor, -que no redujo la velocidad-, acusado de un homicidio imprudente.

No obstante, no se cierra la puerta a que se siga investigando para comprobar si en ese tramo, con una reducción drástica de 200 a 80 kilómetros por hora, se necesitaban medidas adicionales de seguridad y así se determina por consenso técnico, puesto que en caso contrario tal apreciación es «prematura y carente de base suficiente».

En Monforte de Lemos (Lugo) es difícil encontrar a alguien que no se compadezca de Garzón, un hombre que nació allí y del que dicen que siempre fue «divertido, alegre, responsable» y con una sonrisa perenne. Quienes lo conocen piden que se analicen bien las causas. El maquinista ha declarado sentirse engañado por casi todos, pero confía en la investigación del magistrado instructor Luis Aláez. Garzón recibe ayuda psicológica para superar en lo posible el trauma de un siniestro con toda su crudeza. Esa fatídica jornada tomó el mando del vehículo en Ourense. Nadie sabría su nombre si la tragedia no llevara el sello de su nomnbre. Y ahí sigue el recuerdo, imborrable aún.

Los ecos del accidente se van apagando. Pero la plataforma de víctimas Alvia 04155 demanda la constitución de una comisión parlamentaria que investigue el suceso y lleve su voz a la calle. Todo para que no se olvide lo que sucedió ese 24 de julio… solo hace cinco meses.

El juez reclama a Adif documentación adicional sobre el sistema ASFA y otros descarrilamientos

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Más materia. Sigue la investigación. El titular del Juzgado de Instrucción 3 de Santiago de Compostela, Luis Aláez, ha emitido un auto en el que requiere a Adif documentación adicional sobre estudios, informes y evaluaciones relacionados con el sistema de frenado ASFA y sobre la investigación de descarrilamientos de trenes en tramos en curva. El siniestro del Alvia se saldó con 79 muertes y más de 150 heridos.

El juez que instruye la investigación del descarrilamiento del Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol el pasado 24 de julio requiere a Adif una copia de las actas de las reuniones y demás documentación que recoja los estudios y análisis realizados por las comisiones de seguridad en la circulación de Renfe en 1990 y 1991. En aquellas reuniones se determinó la necesidad de relacionar con el sistema ASFA las señales temporales de limitación de velocidad y se definieron los apartados alusivos al mismo en el manual de circulación de 1997. Adicionalmente, el juez instructor solicita cualquier documentación que almacene los posibles estudios, debates y análisis de las conductas de los maquinistas ante cambios o limitaciones permanentes de velocidad. Asimismo, requiere de la operadora Adif una copia de los informes de la comisión investigadora de accidentes ferroviarios relacionados con los descarrilamientos de trenes en tramos en curva desde la publicación del reglamento general de circulación de 2006 hasta el día del accidente en Angrois.

En su auto, el juez Aláez señala que entre la documentación remitida, Adif aporta el manual de circulación dedicado al ASFA como sistema que aumenta la seguridad porque disminuye o anula el posible fallo humano del maquinista, al asegurar automáticamente la detención del tren en caso de actuación incorrecta.

El juez sostiene que lo que se pretendía, cuando requirió documentación a Adif, era conocer los factores que llevaron a la conclusión de la previsibilidad de una actuación incorrecta del maquinista ante una limitación temporal de velocidad y el peligro que para la vida e integridad física ello podía suponer. Asimismo, se interesaba por los motivos que llevaron a los responsables de la seguridad de la circulación a considerar que el modelo previsto reglamentariamente era insuficiente y, en consecuencia, a establecer nuevas pautas para controlar o neutralizar riesgos.

Como quiera que Adif remitió en su respuesta al estudio y análisis de las comisiones de seguridad en la circulación de Renfe entre 1990 y 1991 pero no aportó documentación relativa alguna, solicita copia de las actas de aquellas reuniones.

En el mismo auto, el juez Aláez también admite la intervención, a solicitud de QBE Insurance, de Fran Heijnen para que participe en el acto pericial acordado el 6 de agosto de 2013. Por contra, desestima en otro auto el recurso presentado por la defensa de Margarita V.M. que pedía la nulidad de las actuaciones judiciales relativas a la designación como peritos de técnicos de la Xunta para la realización de un informe sobre las causas del descarrilamiento del Alvia.

El juez Aláez se remite al reglamento de asistencia Jurídica Gratuita de Galicia, que establece que antes de recurrir a peritos privados debe acreditarse la inexistencia de técnicos capacitados en la administración pública. En tal sentido, la Subdirección General de Medios de la Administración de Justicia alegó la posibilidad de que existiesen técnicos cualificados en la Xunta o en organismos o entidades dependientes tras dictar el juez un auto en el que resolvió designar a profesionales colegiados en las escuelas o colegios de Galicia.

La investigación sigue su curso, pero las víctimas no están satisfechas. El presidente de la Plataforma de Víctimas del Alvia 04155, Víctor Taibo, acusa al Gobierno «y a los intereses económicos que hay detrás» de querer «enterrar este accidente, enterrar lo que ha ocurrido y que no se sepa nada más». Taibo no entiende por qué «en el Congreso de los Diputados y en el Parlamento de Galicia hay una oposición constante» tanto del PP como del PSOE a que se abra una comisión de investigación. La plataforma reclama además la dimisión del presidente de Renfe, Julio Gómez Pomar; del de Adif, Gonzalo Ferre;y del secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá.

La plataforma afirma que es necesario aclarar algunos puntos, como por qué se responsabiliza únicamente al conductor del tren o por qué no funcionaba el sistema de seguridad Ertms en el lugar del accidente y exige la apertura de otra comisión, en este caso de carácter técnico, que estaría integrada por peritos independiente ya que, señalan, el Ministerio de Fomento no puede ser «juez y parte».

El maquinista, Francisco José Garzón Amo, poseedor de un expediente intachable, es en este momento el único imputado después de que la Audiencia Provincial de A Coruña exonerase a los miembros del consejo de administración del gestor ferroviario Adif y a los cinco técnicos responsables de la seguridad en la circulación.

El auto con el que el órgano de apelación levantó la imputación de estos cargos supuso que la instrucción judicial retornase al punto en el que se encontraba a los cuatro días del suceso, con el conductor, -que no redujo la velocidad del convoy-, acusado de homicidio imprudente. No obstante, no se cierra la puerta a que se siga investigando para comprobar si en ese tramo, con una reducción drástica de velocidad de 200 a 80 kilómetros por hora, se necesitaban medidas adicionales de seguridad y así se determina por consenso técnico, puesto que en caso contrario tal apreciación es «prematura y carente de base suficiente».

El juez instructor Luis Aláez, que consagra sus días de forma concienzuda a este caso, ha seguido desde un inicio una línea de investigación que apuntaba a una causa múltiple y no únicamente al despiste de una persona que relevó a otro compañero en Ourense y perdió el control tras atender una llamada del interventor de a bordo, Antonio Martín Marugán.

Fomento ultima la revisión de la velocidad máxima en la vía y prohíbe usar el móvil a maquinistas

-34TD6S6.jpg de Producción ABC-

Prohibido el móvil en las cabinas de los trenes. Salvo en caso de emergencia, los maquinistas no podrán usar el móvil cuando estén trabajando. Los conductores contarán con un canal único integrado de comunicación entre el tren y la base de control. “De forma inmediata” deberá aplicarse un nuevo cuadro de velocidades máximas, una vez culmine su revisión por parte de un «evaluador independiente». Ambas decisiones se enmarcan entre las veinte medidas dispuestas por Fomento para reforzar la seguridad ferroviaria.

El accidente de tren en Santiago el 24 de julio sigue pesando en el ánimo del legislador. La titular de Fomento anunció en el Congreso una serie de cambios para mejorar la seguridad ferroviaria que, en el mínimo plazo posible, se pondrán en marcha. Ana Pastor explica que todos los trenes contarán con un registro jurídico, una ‘caja negra’ «similar a la de los aviones», que grabará todo lo que suceda en el interior de la cabina del tren y revela que Renfe pondrá en marcha un programa piloto, que concluye el 30 de abril de 2014, para el uso de navegador en la conducción ferroviaria.

Según detalla Pastor, el nuevo cuadro de velocidades máximas para la circulación de los trenes se pondrá en práctica y comenzará a aplicarse «de forma inmediata», una vez culmine su revisión por parte de un «evaluador independiente», fase en la que se encuentra actualmente. La ministra asegura que su Departamento continúa avanzando en la implementación de éstas y de otras medidas anunciadas, y subraya que en paralelo «sigue trabajando» en la «más importante» de todas ellas, la del «apoyo permanente» a las víctimas del accidente y sus familiares.

Fomento ya ha puesto en marcha la Agencia Estatal Ferroviaria, un organismo que velará y garantizará el cumplimiento de la normativa del sector ferroviaria.

Mientras, prosiguen las investigaciones sonre el accidente de Santiago. El secretario general de Infraestructuras, Manuel Niño, asegura que los cambios en el sistema de seguridad instalado en la red ferroviaria entre Orense y Santiago de Compostela no perseguía el ahorro económico y destaca que en ningún caso supuso una «rebaja» en la seguridad del tramo.

Ante la Comisión de Fomento del Congreso, el responsable de Fomento ha sido preguntado por la diputada del BNG Rosana Pérez sobre los cambios en el sistema de seguridad con respecto a la previsión original para esta zona, donde en lugar de implantarse el sistema «avanzado» ERTMS finalmente se optó por el sistema ASFA. «Quiero indicar rotundamente que Adif no aprobó una rebaja del sistema de seguridad, que es un principio fundamental e inherente al ferrocarril. En todo caso, se hicieron cambios motivados por la implantación del ancho de vía convencional en lugar del estándar, que estaba previsto inicialmente, si bien dichos cambios no fueron con motivo del ahorro económico», ha asegurado Niño.

El secretario general ha relatado que este tramo de alta velocidad estaba planificado originalmente en ancho OIC, es decir, el estándar. Sin embargo, en el momento en que la línea estaba preparada para entrar en servicio aún no existía ninguna conexión viable ni hacia la meseta ni hacia La Coruña. Para dar solución a este problema, el Gobierno proyectó instalar dos cambiadores de ancho, a la salida de la estación de Santiago y en el acceso a la estación de Orense, respectivamente. Con estas instalaciones, se pretendía mantener el sistema ERTMS nivel 1 y 2 y el sistema ASFA en este tramo entre ambas estaciones.

Sin embargo, finalmente en 2010 se optó por «montar todo el tramo en ancho convencional» en lugar de estándar, con el objetivo de evitar la pérdida de tiempo que suponía tener que realizar dos cambios de ancho en apenas 90 kilómetros. «Además, en ese momento los trenes eran Talgo, que necesitaban un cambio de máquina, con lo que el aumento del tiempo era apreciable», ha explicado Niño.

Niño también ha precisado que toda la red ferroviaria de alta velocidad española utiliza el sistema ASFA como «sistema de respaldo en determinadas circunstancias», incluso donde está instalado el ERTMS, porque «ambos son sistemas seguros si se atiende a sus normas de aplicación y a sus protocolos de uso». «De hecho, se puede autorizar la circulación de un tren con un sistema aunque no esté operativo el otro, como es el caso del tren Alvia accidentado, que fue autorizado a circular con ASFA aunque estuviera instalado el ERTMS en gran parte del tramo. Porque la circulación sigue siendo segura si se atiende a las normas», insiste el secretario general.

(Imagen Díaz Japón)