Los trenes de la muerte, en Nuremberg


Bajo el título “La vía. La Logística de la Manía Racial’ se abre hoy en el Centro de Documentación de Nuremberg una exposición que recoge uno de los capítulos más negros de los ferrocarriles alemanes y su contribución al holocausto. Según todos los especialistas en la materia, la ‘solución final’ no podría haber tenido lugar sin la poderosa maquinaria de los trenes alemanes. En la actualidad, los investigadores reconocen que la ‘Deutsche Reichsbahn’ estuvo involucrada directamente en el Holocausto, ya que organizó la deportación de numerosas personas. “Sin el ferrocarril, el asesinato sistemático de judíos europeos o de gitanos no hubiera sido posible”, concluyen los estudiosos del tema.

La empresa de ferrocarriles alemanes Reichbahn, antecesora de la actual Deutschebahn, fue la principal implicada en el transporte de todos los prisioneros hacia los campos de exterminio. Según los cálculos de los investigadores, se realizaron 1.600 transportes desde Alemania hacia los exterminadores campos polacos; cada transporte estaba compuesto de una media de 50 vagones lo que arroja una cifra aproximada de 4 millones de prisioneros deportados desde Alemania a la muerte.. Según diversas investigaciones históricas, los ferrocarriles alemanes ganaron el equivalente actual a 500 millones de euros con el transporte de prisioneros y deportados polacos.

Como una contribución al 175 aniversario del ferrocarril alemán –el primer tren partió de la ciudad de Nuremberg- el Centro de Documentación de la ciudad alemana donde se juzgó a los criminales nazis ha organizado una exposición en la que se recuerda el papel de los ferrocarriles estatales alemanes en el exterminio de millones de judíos durante la era nazi. En una metáfora realizada por Muller-Rieger, miles de tarjetas con los nombres de las víctimas del holocausto se exponen ajo tubos iluminados que representan una vía de tren. La mayor parte de los nombres incluidos pertenecen a a los muertos en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Las instalaciones estaban de los campos de extermino estaban conectadas con las líneas férreas de Alemania y Polonia, donde los miles de convoyes con prisioneros civiles circulaban casi a diario hasta prácticamente el último mes de la II Guerra Mundial.

Los vagones en los que eran transportados tenían una longitud que no superaba los 9,6 metros; un ancho interior de 3,5 metros y una altura desde la rueda al punto más alto de 4,27 metros. El hacinamiento, unas 50 personas en cada vagón, producía decenas de muertos en cada viaje ya que el hambre, la sed, la ausencia de aire entre las apreturas acaban con el último aliento de las víctimas. Los deportados debían mantenerse todo el viaje en pie por la estrechez de los vagones, sin agua, sin alimentos y compartiendo espacio con los que morían mientras duraba el traslado hacia los campos de la muerte.

Una exposición que recuerda los horrores de la guerra y que pretende rendir homenaje a las decenas de miles de personas que sufrieron el confinamiento y el tormento de un horrible viaje a través de las vías férreas de media Europa.

(Imagen Diario de Navarra)

5 Respuestas a “Los trenes de la muerte, en Nuremberg

  1. ANGLOVASCONAVARRO

    …Y no solo para la tortura y muerte de esos miles y miles de judios y contrarios a Hitler. Los trenes fueron básicos para el desplazamiento de los ejércitos alemanes hasta los frentes orientales y atlánticos de la Alemania de Hitler.
    Puede que el tren tuviera más importancia estratégica que la aviación de aquellos tristes inicios de los cuarenta.
    Aunque triste, buena referencia.

  2. Pude ver uno de esos vagones en el museo del transporte de Berlin, junto a una fotografia que me dejo traspuesto.

  3. He leído algunas cosas sobre esos trenes. Cuesta imaginarse cómo iría la gente en ellos: hacinada, sin apenas comida ni bebida, y sin ninguna esperanza porque hasta los más optimistas (si quedaba alguno) sabía que iban hacia una muerte cierta y a corto plazo. Todavía hoy, cuando veo imágenes de los trenes llegando a los campos (esa puerta de entrada de Auschwitz), aunque sean ficción, se me ponen los pelos como escarpias.

  4. Pingback: El violinista de Auswitz. « CINE Y TRENES

  5. Cada vez que leo o veo sobre los trenes de la muerte, no puedo creer tanta barbarie, ya que no se respetó a nadie, ni mujeres, niños ni ancianos, privados de alimentos y de agua; eso es despiadado. Realmente me conmuevo en mi alma y solo pido a Dios por ellos. Nunca más, nunca más debe repetirse. Debemos pensar que todos somos seres humanos y solo estamos de paso por esta tierra que es de todos y al final morimos no llevándonos nada. Reflexionemos hermanos y rechacemos a todas esa mentes retorcidas por la maldad.

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