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La NS indemnizará a víctimas de holocausto

Los Ferrocarriles Neerlandeses (NS), la principal compañía operadora de servicios de pasajeros de los Países Bajos, compensará a los supervivientes y a las familias de las víctimas del Holocausto que fueron llevados al campo holandés de tránsito nazi de Westerbork, desde donde eran enviados a campos de concentración. La empresa NS dice en un comunicado que su participación en las deportaciones “es una página negra en la historia de nuestro país y nuestra compañía”.

NS envió 93 de sus convoyes a Westerbork durante la guerra. Controlado por la policía holandesa, los nazis utilizaron Westerbork para reunir a la población lista para su deportación, que empezó de forma sistemática en 1942. La comunidad judía holandesa sumaba 141.000 personas. La mitad residía en Ámsterdam, y cerca de un 30% entre Róterdam y La Haya. Sobrevivieron 5.000. Ana Frank, la autora del famoso Diario, y su familia fueron transportados en esos trenes. Ella y su hermana, Margot, perecieron en Bergen-Belsen (Alemania). Su madre, Edith, murió en Auschwitz. Solo sobrevivió Otto, el padre”. La dirección de los ferrocarriles puede que ignorara los detalles, pero fueron indispensables en la retorcida ruta que llevaba a Auschwitz”, declara el historiador Johannes Houwink ten Cate, especialista en el estudio del genocidio y el Holocausto.

La empresa nacional de ferrocarriles de Holanda creó una comisión para investigar cómo puede pagar indemnizaciones por su papel en la deportación masiva de judíos bajo la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El portavoz de la firma, Erik Kroeze, explicaba que la comisión estudiará cómo indemnizar a sobrevivientes holandeses del holocausto y familiares directos de los judíos asesinados por los nazis. Aún no se ha determinado cuántas personas podrían recibir el dinero.

Kroeze dice que aún no puede anticipar cuándo se conocerán las conclusiones de la comisión, cuyos miembros todavía no han sido designados. “Para nosotros es más importantes ser cuidadosos que rápidos”. Más de 100.000 judíos holandeses no sobrevivieron a la guerra. La mayoría fueron deportados de Holanda y asesinados en campos de concentración nazis. La mayoría de las víctimas, capturadas en redadas en las ciudades, fueron transportadas en tren a campos en Holanda y de allí a los campos de exterminio en trenes alemanes.

En palabras de Dirk Mulder, director del campo Westerbork, convertido hoy en museo, se trataba de “un lugar de tránsito donde se esperaba que los judíos pasaran el menor tiempo posible”. “Por eso, las condiciones no eran tan malas como en otros campos como hemos podido observar en documentosd cimematográficos. Las imágenes de la vida cotidiana sorprenden, porque vemos gente haciendo deporte o en el dentista, algo que sabemos que era así porque encaja con el testimonio que contaron los supervivientes”, agrega.

“El NS se adhirió a una orden alemana para hacer los trenes disponibles. Los alemanes pagaron por esto y la NS tuvo que asegurarse de que los trenes funcionaran a tiempo“, relata Dirk Mulder, del Centro para la Memoria en Westerbork, al noticiero holandés NOS. La compañía ganó millones de euros en términos actuales transportando familias judías a Westerbork.

NS ya pidió perdón por las deportaciones en 2005. Pero eso no le bastó a Salo Muller, antes fisioterapeuta del club de fútbol Ajax de Ámsterdam. Sus padres fueron transportados en tren al campo de Westerbork en el este de Holanda y de allí a Auschwitz, donde murieron en las cámaras de gas. Muller hace campaña por las indemnizaciones desde hace años. Su acuerdo con el jefe de NS, Roger van Boxtel, fue anunciado el martes por la noche en el programa periodístico de TV Nieuwsuur. “Lo que esto significa para mí es que NS comprende que el sufrimiento no ha terminado; que muchos judíos siguen sufriendo”, asegura Muller. “Por eso me complace ver que comprenden, por razones morales… que se paguen indemnizaciones”.

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Los trenes de la muerte, en Nuremberg

Bajo el título “La vía. La Logística de la Manía Racial’ se abre hoy en el Centro de Documentación de Nuremberg una exposición que recoge uno de los capítulos más negros de los ferrocarriles alemanes y su contribución al holocausto. Según todos los especialistas en la materia, la ‘solución final’ no podría haber tenido lugar sin la poderosa maquinaria de los trenes alemanes. En la actualidad, los investigadores reconocen que la ‘Deutsche Reichsbahn’ estuvo involucrada directamente en el Holocausto, ya que organizó la deportación de numerosas personas. “Sin el ferrocarril, el asesinato sistemático de judíos europeos o de gitanos no hubiera sido posible”, concluyen los estudiosos del tema.

La empresa de ferrocarriles alemanes Reichbahn, antecesora de la actual Deutschebahn, fue la principal implicada en el transporte de todos los prisioneros hacia los campos de exterminio. Según los cálculos de los investigadores, se realizaron 1.600 transportes desde Alemania hacia los exterminadores campos polacos; cada transporte estaba compuesto de una media de 50 vagones lo que arroja una cifra aproximada de 4 millones de prisioneros deportados desde Alemania a la muerte.. Según diversas investigaciones históricas, los ferrocarriles alemanes ganaron el equivalente actual a 500 millones de euros con el transporte de prisioneros y deportados polacos.

Como una contribución al 175 aniversario del ferrocarril alemán –el primer tren partió de la ciudad de Nuremberg- el Centro de Documentación de la ciudad alemana donde se juzgó a los criminales nazis ha organizado una exposición en la que se recuerda el papel de los ferrocarriles estatales alemanes en el exterminio de millones de judíos durante la era nazi. En una metáfora realizada por Muller-Rieger, miles de tarjetas con los nombres de las víctimas del holocausto se exponen ajo tubos iluminados que representan una vía de tren. La mayor parte de los nombres incluidos pertenecen a a los muertos en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Las instalaciones estaban de los campos de extermino estaban conectadas con las líneas férreas de Alemania y Polonia, donde los miles de convoyes con prisioneros civiles circulaban casi a diario hasta prácticamente el último mes de la II Guerra Mundial.

Los vagones en los que eran transportados tenían una longitud que no superaba los 9,6 metros; un ancho interior de 3,5 metros y una altura desde la rueda al punto más alto de 4,27 metros. El hacinamiento, unas 50 personas en cada vagón, producía decenas de muertos en cada viaje ya que el hambre, la sed, la ausencia de aire entre las apreturas acaban con el último aliento de las víctimas. Los deportados debían mantenerse todo el viaje en pie por la estrechez de los vagones, sin agua, sin alimentos y compartiendo espacio con los que morían mientras duraba el traslado hacia los campos de la muerte.

Una exposición que recuerda los horrores de la guerra y que pretende rendir homenaje a las decenas de miles de personas que sufrieron el confinamiento y el tormento de un horrible viaje a través de las vías férreas de media Europa.

(Imagen Diario de Navarra)

Víctimas del nazismo reclaman una compensación a los ferrocariles alemanes

Tristes recuerdos. Los últimos supervivientes siguen sufriendo. Sobrevivieron a los campos de exterminio, y aún mantienen la lucha para mantener su dignidad. Las víctimas de los campos de concentración del III Reich exigen indemnizaciones a la compañía alemana de trenes por su responsabilidad en el traslado de los detenidos. Aún confían en encontrar eco para sus reclamaciones que, al menos, amortiguen los pensamientos que todavía les persiguen. Son las últimas reivindicaciones.

Las víctimas polacas de la Alemania nazi que fueron detenidas y deportadas a campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial no se rinden. Unos 7.000 supervivientes de la barbarie del III Reich exigen compensaciones económicas y piden responsabilidades morales a la compañía pública de los ferrocarriles alemanes (Deutsche Bahn) por su participación en el traslado de centenares de miles de prisioneros durante la ocupación nazi de Polonia. Este colectivo de supervivientes acusa a la compañía alemana de haberse beneficiado económicamente del nazismo y considera que es una “cuestión de justicia” pedir compensaciones.
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