El ‘funi’ de Artxanda, un billete para el Olimpo bilbaíno, cumple sus primeros cien años de vida

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Desde su más tierna infancia, los bilbaínos identifican sin vacilar los montes que circundan Bilbao y que configuran ese accidente que Miguel Unamuno describe con singular maestría en su libro «Mi bochito querido». Dos cumbre sobresalen sobre las demás. A un lado, el Pagasarri; al otro, Artxanda. Al primero dicen que se sube al menos una vez en la vida -¿o es al Gorbea?-. El segundo es, sin embargo, el preferido para gozar de este auténtico pulmón de la ciudad, el Olimpo bilbaíno. El favoritismo popular se debe en gran parte al funicular, un transporte centenario que desde su puesta en servicio ha aliviado la ascensión de los 252 metros de esta cresta.

Artxanda es probablemente el lugar predilecto para mostrar a los forasteros por qué a Bilbao se le conoce como el Bocho. Aún hoy en día impresiona el extenso panorama que se extiende a sus pies. La Villa se perfila y queda nítidamente dibujada sobre el verde que luce el Pagasarri. Y aunque las viviendas se prolonguen más allá de los límites de la ciudad, e incluso la rebasen, aún es posible reconocer el punto exacto donde vive cada uno de nuestros conocidos o familiares. Casi sin desviar la mirada se hace evidente, además, el azul del mar, que se vislumbra allá a lo lejos. Y si ahora es deslumbrador, imagínese el espectáculo hace cien años cuando se hacía obligatorio caminar para alcanzar el punto más alto.

Un siglo atrás Artxanda es poco más que una loma salpicada de caseríos y txakolís. No hay carreteras y la ascensión se realiza por estrechos senderos sin asfaltar y muy frecuentemente pedregosos que complican las andanzas de los paseantes. La caminata tiene su recompensa. El monte ofrece, además de incomparabes vistas y verdes praderas, algunos lugares de esparcimiento y diversión, donde es posible degustar viandas y bebidas al gusto. Nada que ver con los tiempos en que esos parajes se conocen como Sondikabaso; allí se habilitan las tres horcas donde se ajusticia a los maleantes. Aunque también hay constancia de una venta donde descansan los viajeros a los que la noche sorprende en el camino.

El Consistorio es plenamente consciente de que a los bilbaínos les gusta subir a Artxanda. No es de extrañar, por tanto, que se dediquen largas jornadas para establecer planes, ideas y proyectos para aprovechar las bondades que ofrece la cima. Pero se enzarzan en discusiones bizantinas que acaban sin concretar. Hasta que alguien sugiere imitar a los suizos y construir un tren de cremallera que salve las pendientes y que facilite la escalada a la cumbre. Apenas se acaba de estrenar 1902. Dimes y diretes retrasan la puesta en marcha del invento hasta que la corporación que preside Benito Marco Gardoqui recoge el guante lanzado en 1913 por un industrial guipuzcoano y autoriza la construcción del ingenio.

Proyecto guipuzcoano

El proyecto no es original. En 1901 Barcelona inaugura el funicular del Tibidabo; el mismo año que se pone en funcionamiento el Tranvía Blau. La idea es conectar la ciudad con la montaña, donde un parque de atracciones colma de satisfacción y entretenimiento a los barceloneses. San Sebastián copia el diseño catalán. Bajo dibujo del ingeniero Emilio Huici y la dirección de obra de su colega Severiano Goñi, la firma suiza Von Roll Fonderie de Berne, especialista del sector, construye un transporte que facilita el acceso a la parte alta del monte Igeldo. La reina María Cristina preside su inauguración el 25 de agosto de 1912. La línea salva la distancia de 312 metros entre el mar y la montaña.

¿Por qué no en Bilbao? Problemas con la expropiación de los terrenos impiden que el primer empresario que lo plantea, Juan Alonso Allende, lleve a cabo su propósito. Comienza las obras en enero de 1904, sin los permisos de la Administración. Y tiene que renunciar a la concesión. Años depués entra en escena un vecino de San Sebastián que, como tarjeta de visita, alude a su participación en la línea de Igeldo. Evaristo San Martín y Larraz consigue la licencia para construir un pequeño ferrocarril de montaña. El 16 de agosto de 1913 el paisano donostiarra dirige al Ayuntamiento de Bilbao un escrito, acompañado de unos planos del arquitecto Pedro Guimón, en el que expone la idea de «construir en la cumbre del monte Archanda un gran parque que sirva de sana expansión y recreo para los habitantes de esta Villa, varias edficicaciones y un funicular que, partiendo del muro del matadero público, en la calle Castaños, facilite el acceso a dichas instalaciones». Guimón además ya trabaja en la construcción del casino, un hermoso edificio de estilo Decó de 1.500 metros de superficie, que va emplazado sobre una terraza escalonada de 10.000 metros cuadrados.

Los hermanos Evaristo y Rufino San Martín y los contratistas Luis y Pedro Areitoaurtena son los empresarios que encabezan el proyecto, que poco más tarde se constituyen en sociedad anónima, escriturada el 10 de junio de 1914 con un millón de pesetas de capital social (equivalente hoy a 280 millones de euros). La construcción no resulta empresa fácil. Desde que el Consistorio concede los permisos en 1913, trascurren dos años hasta la apertura al público del nuevo transporte. Se hace necesario horadar túneles -el más complejo casi a pie de calle en Bilbao-, trincheras y levantar viaductos. A las dificultades técnicas, se añaden otras administrativas. De hecho el arquitecto mantiene un desencuentro con los técnicos municipales sobre la resistencia de la bóveda de la primera galería. En julio de 1914, el consistorio consigue colocar como ingeniero director a José Urcelay.

El estallido de la Gran Guerra (1914) retrasa también el proyecto, al menos un año y medio. Pero como reconocen los patrocinadores del plan, lo peor de todo fue el escaso entusiasmo de los bilbaínos que no veían en el artilugio avance alguno de provecho. «No caímos en gracia en Bilbao -reconoce Evaristo San Martín-, quizá por torpeza nuestra, y cada paso que hubimos de dar, por leve que fuera, se convirtió en una verdadera carrera de obstáculos». La tarjeta de presentación del funicular de Igeldo, y su éxito de público y crítica, no suscita la envidia en el Bocho.

Por fin, en una sesión plenaria celebrada el 6 de octubre de 1915 el Ayuntamiento aprueba el informe de la Comisión de Fomento por el que se autoriza la concesionaria el permiso necesario para la apertura al público del transporte. Esta no se hace esperar y, al día siguiente, se publica el anuncio en la Prensa local: «Hoy jueves, a las 12 del mediodía, se abre al público el Funicular de Archanda. Precios de los billetes: ordinario (ida y vuelta), 0,50 pesetas y niños 0,25; tarjeta de abono para diez viajes (iday vuelta), 3 pesetas y niños 1,50; trimestral sin limitaciónd e viajes, 15 pesetas y niños, 7,50. Gran restaurante y cocina bilbaína. Teléfono 1817″.

La empresa suiza Société des Usines de Louis de Roll (después Von Roll) asesora el proyecto y la firma Talleres Mariano del Corral (tenía su sede cerca de la estación inferior) construye los tres coches (uno de repuesto) necesarios para el servicio. El recorrido empieza en un túnel de 145 metros de largo, que atraviesa las líneas del ferrocarril de las Arenas y Lezama; sigue después por un gran viaducto de 170 metros de longitud, integrado por 19 arcos monumentales, que se sitúa a poca distancia de la línea viene de cambio, una disposición especial que permite cruzarse, sin maniobra alguna, al coche que sube con el descendente. La rampa máxima es del 42% y la mínima del 24%, en una longitud total de 777 metros. Cada vehículo tiene capacidad para 60 personas, y su velocidad de 2,30 metros por segundo. Artxanda se sitúa a escasos siete minutos de Bilbao.

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El 7 de octubre, a mediodía, el funicular abre sus puertas al público. Tal y como recoge la Prensa, «desde las 12,20 en que comenzó a funcionar, se hicieron ascensiones cada 7 minutos con los coches completamente llenos». Más de ochenta comidas se dieron en el Casino, lo que fue todo un éxito.

«Sobre 2.800 billetes se expendieron y la salida se hacía con relativa normalidad, pues con buen acuerdo, la empresa no dejaba pasar al punto en que había de montarse en el coche, mayor número de personas de las que aquel puede transportar cómodamente. No así el descenso, se cuidó poco de este orden y así ocurrieron aglomeraciones que conviene evitar si no se quiere ocurran desgracias por las impaciencias de los viajeros en tomar por asalto los coches. Hubo expedición que sufrió alguna parada, lo cual no quita la menor confianza al funicular, que cuenta con toda clase de seguridades de las exigidas por la ciencia para que no sobrevengan accidentes». El diario ‘La Tarde’ da cuenta de las primeras horas de funcionamiento del nuevo transporte, al que recibe con parabienes y augura un gran futuro.

El decano de la Prensa en la Villa, ‘El Noticiero Bilbaíno’ de la familia Echevarria, justifica en boca del donostiarra Evaristo San Martín la puesta en práctica de este vital proyecto. «Me decidí a hacer el funicular de Archanda por el brillante éxito que tuve con la creación del de Igueldo. Allí podía discutirme la oportunidad de esa explotación porque existían otros análogos: porque San Sebastián está a la orilla y no adolece de la falta de aireación ni de vistas hermosas. Pero Bilbao necesita más que ninguna ciudad de sitios dominantes y sanos fácilmente accesibles y el monte Archanda será, pasado no mucho tiempo, su mayor atracción, como lo ha sido Igueldo para San Sebastián. No hay funicular en el mundo tan perfecto ni de tantas seguridades como éste en Bilbao. Es la útima palabra de la mecánica. Cuantas previsiones pueden tomarse en lo humano están tomadas. Entre las pruebas verificadas ante los ingenieros de la Dirección de Ferrocarriles se hizo la de cortar el cable cuando el coche estaba en marcha, y el coche, por sus preciosos mecanismos, quedó paradosin que nada más sucediera. Es un medio de tracción que tiene más seguridades que cualquier otro de los corrientes. Por eso no habrá oído que se haya registrado un accidente a pesar de los muchos cientos que hay instalados».

No obstante, a pesar de la expectación que levantó el nuevo transporte en Bilbao, nunca llegó a ser un negocio redondo. De hecho, tan mal fueron las cosas que, en 1939, la Sociedad concesionaria, arruinada, se lo cedió al Ayuntamiento. El ‘funi’, como popularmente se le conoce en Bilbao, funciona casi ininterrumpidamente desde su inauguracíon, hace ahora cien años. Sólo ha sufridos dos grandes paradas. A consecuencia de la conflagración militar posterior a la sublevación de 1936, un bombardeo a las posiciones de Artxanda destruye la estación superior tal que un 18 de Junio de 1937.Tras la contienda los coches son reparados por la Talleres Mariano del Corral que ya operaba en Amurrio (Alava). El servicio se reanuda. El funicular no vuelve a sufrir un accidente de importancia hasta que un 25 de junio de 1976, en una maniobra de cambio de cable, se produce una concatenación de errores, que hacen que el vehículo superior se precipite pendiente abajo hasta colisionar con el vehículo parado en la estación inferior, provocando algunos heridos de diversa importancia. Hay que esperar a junio de 1983 para volver a verlo en acción. Evaristo San Martín no se había equivocado al proclamar la bondad de su ingenio. «Es la última palabra de la mecánica» y pese a su veterana edad, es todavía un chaval.

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(Este artículo más resumido ha sido publicado en la edición de este domingo 4 de octubre en El Correo)

El tren de Arganda abre la temporada de otoño y hace oír su tradicional pitido por las vías madrileñas

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Pita y pita sobre la vía. Desde este primer domingo de octubre hasta el último de diciembre (día 27), el tren histórico a vapor del Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid vuelve a las vías de la comunidad. El ‘tren de Arganda’ efectúa tres circulaciones, entre la estación de La Poveda y el apartadero de la Laguna del Campillo. En estos viajes de ida y vuelta se cruza el puente metálico sobre el Jarama y se disfruta de las perspectivas de la Laguna del Campillo y de los acantilados yesíferos de Rivas. En el apartadero de La Laguna se puede asistir a las maniobras de inversión de marcha con el reposicionamiento de la misma de cabeza a cola y los protocolos de engrase. Asimismo, en La Poveda otro pequeño tren hace el corto recorrido hasta el museo del ferrocarril del Tajuña que completa la visita a este paraje patrimonial ferroviario.

La locomotora ‘Arganda’, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación, con la que se hacen los recorridos turísticos. Una máquina de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fue diseñada especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras alcarreñas de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”. Cuando se pusieron en funcionamiento los nuevos automotores o ‘autovías’, allá por 1935, el tiempo que se requería para hacer los trayectos se redujo a la mitad, gracias a que sólo paraban un minuto en las estaciones y a que no tenían que tirar de tanto peso, pues se trataba de una especie de autobuses de 40 plazas que iban por los raíles empujados por un motor diesel.

Tras la Guerra Civil, se produce el declive del Ferrocarril de Tajuña. El auge del transporte por carretera y la construcción del pantano de Entrepeñas obliga a la compañía a cerrar tramos, por la poca rentabilidad económica que tenía. Entre 1942 y 1952 el tráfico de viajeros se redujo en un 90%, por lo que la ‘Compañía del Ferrocarril de Madrid-Aragón’ decidió abandonar este servicio, siendo el último tren que llegó a Madrid uno que llevaba mozos para el servicio militar. Era el año en 1953. La línea siguió funcionando un tiempo para el transporte de remolacha desde Orusco y posteriormente lo hacía entre Vicálvaro y Arganda para el transporte de piedra caliza para la fábrica de cemento Portland.

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’. Entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

Durante el otoño el ‘tren de Arganda’ tiene salida todos los domingos de octubre, noviembre y diciembre. Los horarios de circulación son a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas. Las reservas se pueden realizar en reservas@vapormadrid.com o en los teléfonos 619818510 y 630336840.

¿Mantiene el Gobierno el ‘macrocontrato’ de suministro de trenes para la alta velocidad de Renfe?

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La ministra de Fomento, Ana Pastor, anunciaba para el tercer trimestre de 2015 un concurso público para contratar el suministro de 40 nuevos trenes para la Alta Velocidad de Renfe, con una inversión de 1.100 millones de euros. El plazo ha transcurrido sin noticias sobre este ‘macrocontrato’ y las dudas se ciernen sobre los constructores. ¿Mantendrá su palabra el Gobierno?

Si el anuncio realizado en marzo resultaba ya sorprendente, ahora hay sospechas de que el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy dejará sin efecto este programa, a la espera de las urnas. De cualquier forma, hay quien sostiene que, pese a la cercanía de la disolución de las Cortes y la entrada en funciones del equipo gubernamental, Fomento aún tiene capacidad operativa para licitar este ‘macrocontrato’ y que es posible que se realice la licitación en breve.

El número de unidades del pedido aún no está definido, si bien se estima que se fabricarán 40 nuevos trenes para ampliar el actual parque de Renfe. Se trataría de un «contrato marco» por el que el fabricante o fabricantes que resulten adjudicatarios suministrarán los trenes de forma progresiva en el tiempo, en el horizonte de la próxima década. Las entregas se programarán en función de las necesidades de la operadora, de la demanda de viajeros y de la puesta en servicio de nuevas líneas.

El contrato supondrá la primera gran compra de trenes que la compañía pública abordará en al menos última década y se lanzará mientras el Ministerio de Fomento ultima la apertura a la competencia del transporte de viajeros en tren en Levante. También hay ya quien sostiene que esta no se llevará adelante en 2015 y que se prefiere esperar a que se conforme el nuevo Ejecutivo tras las elecciones de diciembre.

Este miércoles se iniciaba el proceso para elegir a la primera empresa privada que entrará a competir con Renfe en transporte de viajeros en tren con la publicación de la orden en el BOE. Pero el departamento que dirige Ana Pastor no podrá concluirlo dentro de la legislatura, según los plazos que se fijan para esta selección. Las empresas interesadas contarán con un periodo de tres meses para presentarse al concurso, una vez que éste se convoque oficialmente, y posteriormente Fomento cuenta con un máximo de otros dos meses para realizar la selección del nuevo operador.

Lo que sí parece claro es que antes de final de año, Renfe solventará dos de sus grandes concursos. Este martes el consejo de administración fijaba las condiciones para licitar el servicio de limpieza de todos sus trenes, talleres, estaciones y dependencias para los dos próximos años, un contrato estimado en unos 123 millones de euros. Se trata de unos de los grandes contratos que Renfe tiene actualmente pendientes, junto con el de suministro de servicio de conexión inalámbrica a Internet (wifi) a bordo de los trenes AVE, estimado en 188 millones de euros. En este caso, el proceso de licitación está ya en marcha, y la operadora cuenta con dos ofertas, las presentadas por Telefónica y Vodafone, de forma que confía en resolver la adjudicación el próximo mes de octubre.

La XII Semana de la Arquitectura rememora las grandes estaciones ferroviarias de Madrid

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El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), a través de la Fundación Arquitectura COAM y en colaboración con la Embajada de Alemania, el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid celebra, del 1 al 11 de octubre, la XII Semana de la Arquitectura. El Museo del Ferrocarril se suma a esta iniciativa con la organización de talleres didácticos gratuitos el sábado 3 de octubre y participará el próximo el día 5, en colaboración con la Fundación Arquitectura COAM, en un itinerario ferroviario entre las estaciones históricas de Atocha y Delicias.

El sábado 3 de octubre se realizarán en el museo dos pases (11.00 y 12.30 horas) del taller didáctico ‘Estación 3D’, una actividad en la que a través de un imaginario viaje en tren se construye una estación en tres dimensiones con los diferentes elementos que la componen. El taller es gratuito, orientado a niños de 8 a 12 años y la inscripción podrá realizarse en el museo el mismo día de la visita.

El lunes 5 de octubre, el museo participa en el itinerario ‘Arquitectura industrial. Grandes estaciones ferroviarias’ que finalizará en la histórica estación de Delicias, uno de los ejemplos de la arquitectura del hierro del siglo XIX, inaugurada en 1880 y sede actual del Museo desde 1984.

En la ruta se rastrearán los restos de conjuntos industriales ferroviarios y se tendrá la oportunidad de observar de una manera directa y contrastada la evolución en el uso y conservación de dos estaciones históricas: Atocha y Delicias. La actividad finalizará en el Museo del Ferrocarril con una presentación en la que se repasará la historia de otras grandes estaciones de Madrid.

La sede del COAM se llenará de actividades dedicadas a la difusión y el aprendizaje de la arquitectura, abriendo el programa a conferencias y mesas de debate con invitados de ambas ciudades. Estas actividades se completarán, un año más, con las visitas a edificios e itinerarios urbanos por la ciudad, así como las exposiciones y actos organizados por instituciones colaboradoras.

La nave de las Delicias fue el primero y más amplio espacio diáfano que se construyó en Madrid con una moderna estructura metálica.Posteriormente vendrían las estaciones del Norte (1882) y Atocha (1892). El proyecto de la estación fue realizado por el ingeniero francés Émile Cachelièvre, quien utilizó las más modernas técnicas constructivas que, por su parte, Henri de Dion había aplicado con gran éxito en la Galería de Máquinas de la Exposición Universal de París de 1878. La armadura de hierro se preparó en Francia, en los talleres de la compañía Fives Lille (constructora del hoy desaparecido Hipódromo de París y, posteriormente, de la estación de Orsay). La firma francesa desplazó hasta Madrid a uno de sus ingenieros, Vasaille, para montar la estación y aquí tuvo la colaboración de varios ingenieros españoles.

Construida como terminal de la nueva línea ferroviaria directa de Madrid a Ciudad Real, se inauguró el 30 de marzo de 1880 y el acto contó con la presencia del rey Alfonso XII y el presidente del Consejo de Ministros de España, Cánovas del Castillo, además de otras autoridades. Sin embargo, la estación no sería utilizada por la compañía constructora, ya que fue absorbida por la de Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), y como ésta contaba con sus instalaciones de Atocha vendió la estación a otra compañía recién creada: la de Madrid-Cáceres-Portugal (MCP). A partir de ese momento Delicias se convierte en la estación término de la línea funcionando como una estación con carácter internacional, ya que enlazaba dos capitales europeas, Madrid y Lisboa, con trenes directos y un tráfico mixto, dedicado tanto al transporte de mercancías como al de viajeros.
En 1928, la Compañía MCP fue reconvertida en Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste de España y en 1941, al producirse la nacionalización de los ferrocarriles españoles, quedó integrada definitivamente en Renfe.

El cierre de la estación de Delicias tuvo su origen inmediato en la conclusión de los enlaces ferroviarios de Madrid y la nueva estación de Chamartín que liberó de tráfico a la estación de Atocha. Así, el 30 de junio de 1969 dejó de prestar servicio de viajeros aunque la estación permaneció en servicio hasta 1971, año de su clausura.

En 1981 se produce un acontecimiento trascendental en la historia de la estación de Delicias: la resolución de la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas por la que se acuerda tener por incoado expediente de declaración de monumento histórico-artístico a favor de la estación. Tres años después, en 1984, la estación se convertía en la sede permanente del Museo del Ferrocarril.

León y Palencia se incorporarán al club de ciudades AVE, al que aspiran Murcia y Granada

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El club crece. Si hace unos días, la Red de Ciudades Ave incorporaba en su seno a Albacete, ampliando a 21 el número de asociados, ayer daba la bienvenida a dos nuevos miembros, con la llegada de la Alta Velocidad a Palencia y León (23 socios). Antes de que acabe el años se espera que se amplíen los destinos a Murcia, Castellón y Granada. La red nació hace diez años con el objetivo de promocionar las ciudades que la integran bajo una estrategia común, así como sus productos ‘Renfe Spain Pass’ y ‘Escapadas’.

La entrada de nuevas ciudades no es automática, sino que tiene que ser aprobada por el pleno de los ayuntamientos, precisa el presidente de la red, Antonio Muñoz Martínez, que hace poco celebraba la segunda asamblea ordinaria de 2015 de la asociación en Madrid. La red está constituida por Alicante, Antequera, Barcelona, Calatayud, Ciudad Real, Córdoba, Cuenca, Lérida, Madrid, Málaga, Puertollano, Segovia, Sevilla, Tarragona, Toledo, Valencia, Valladolid, Villanueva de Córdoba, Villena, Zaragoza y Albacete. Y en breve lo harán las dos últimas localidades castellanas que ayer asistieron a la llegada del AVE.

La Red de Ciudades Ave es un ‘producto clave’ de la colaboración público-pública y ayuda a «posicionarnos a nivel internacional», como advierte la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego. «Si somos el país más competitivo, las infraestructuras son uno de nuestros mejores atractivos«, resalta Isabel Borrego.

‘Renfe Spain Pass’
es fruto de su colaboración con la operadora ferroviaria pública: permite a los turistas extranjeros comprar hasta con seis meses de antelación pases que incluyen el número de viajes que deseen realizar. El presidente de la red ha destacado que el precio de los pases, que están disponibles en dos categorías -turista y business- y para dos tramos de edad -niños y adultos-, es muy competitivo: uno de adulto que incluye cuatro viajes en clase turista cuesta 163 euros.

Muñoz ha explicado que el producto está dirigido a turistas internacionales en su mayoría de larga distancia, ya que son los que más tiempo permanecen en España. Desde que se lanzó este producto el 1 de julio de 2012 y hasta el 10 de junio de 2015, se han vendido 29.504 pases, con los que se han realizado 149.214 viajes, de los cuales 35.576 corresponden a Madrid y 21.208 a Barcelona.

La red, con la colaboración de los destinos que la forman, ofrece junto con el ‘Renfe Spain Pass’ productos complementarios como entradas a museos o teatros, tarjetas turísticas o descuentos en visitas guiadas, entre otras ventajas. La asociación también colabora con Paradores y NH Hotel Group, para comercializar paquetes turísticos que incluyen noches de hotel.

La Red de ciudades AVE ha lanzado, asimismo, su nueva web (www.avexperience.es) y ha presentado a la asamblea su nueva comercializadora, la agencia de viajes online Logitravel. La entidad cuenta con un presupuesto anual de 250.000 euros que aportan los municipios y cinco comunidades autónomas.

El ‘funi’ se pone guapo para que Bilbao festeje su primer centenario el miércoles 7 de octubre

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Pocas cosas hay en la capital vizcaína tan bilbaínas como el funicular de Artxanda. El miércoles 7 de octubre cumple sus primeros cien años de vida. Hace un siglo, a las 12.20 de la mañana, el ‘funi’ iniciaba su servicio que, salvo contratiempos espaciados ((el asedio de Bilbao en la Guerra Civil y un accidente en el año 1976 que lo tuvo apartado hasta 1983), ha seguido funcionando “como un referente en la memoria y en las costumbres de los bilbaínos”.

Durante unos pocos días, el ‘funi’, como cariñosamente le llaman los bilbaínos, ha perdido su característico color rojo y, en una imagen inédita, ha circulado ininterrumpidamente de blanco en la subida y bajada a Artxanda. Este pálido semblante, inhabitual en el paisaje bilbaíno, ha pasado casi desapercibido, aunque son muchos los usuarios que lo utilizan para subir hasta uno de los montes de referencia de la Villa. Más que una operación de maquillaje -en alguna ocasión los malditos grafitis han obligado a intervenir en el repintado de la carrocería-, los dos vehículos del transporte han vuelto a ser coloreados y lucen inmaculados, casi como nuevos. Devuelto a su color original (RAL 3020 o ‘rojo tráfico’, en la jerga técnica), luce sus mejores galas antes de que se festejen sus cien años de vida. El rojo es el mismo que exhiben los autobuses del transporte municipal en Bilbao. También se colocará un vinilo que recuerde sus cien años de vida (Artxandako funikularra. Bilbao 1915-2015).

Pese a la popularidad del servicio, el ‘funi’ tampoco está para echar cohetes. Es un servicio infrautilizado por los bilbaínos. Aunque este verano ha batido todas las marcas. En agosto, 87.255 usuarios utilizaron sus servicios, frente a los 66.301 del año anterior. En realidad, es un transporte más abierto al turismo que al servicio ciudadano, pero el Ayuntamiento quiere cambiar la tendencia.

Los vecinos de la parte alta de Uribarri se verán beneficiados del apeadero que el Consistorio ha previsto en la zona del Mirador de Bilbao y Vía Vieja de Lezama, el punto donde se cruzan las dos unidades. Será una parada a mitad de trayecto que ahorrará una considerable pendiente a los residentes en esta zona de la capital vizcaína. Pero aún deberán esperar a 2019 antes de que sea hagan realidad los planes municipales.

El ‘funi’ se inauguró el de octubre de 1915. Benito Marco Gardoqui, a la sazón alcalde de Bilbao durante los años de gestación del proyecto, no pudo inaugurar el servicio ya que dimitió en septiembre, tras un incidente con el ministro de Gobernación, Sánchez Guerra, a propósito de la reconstrucción del teatro Arriaga devastado por un incendio tiempo antes.

Desde finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX, muchos bilbaínos utilizaban el monte Artxanda como lugar de esparcimiento y diversión, creándose en torno diversos ‘txakolis’ donde la gente disfrutaba de su tiempo de ocio. Desde 1901 y hasta 1912 se valoró un proyecto de un tren de cremallera para unir el centro de la Villa con el monte Artxanda que finalmente no prosperó. Habría que esperar hasta 1913, cuando se creó la sociedad Funicular de Artxanda, para que el proyecta cuajara y se hiciera realidad cuatro años más tarde. Tibidabo (Barcelona) e Igeldo (Donostia) se adelantaron a la capital vizcaína en disponer de un sistema de funicular para alcanzar las partes más elevadas de las respectivas localidades.

La empresa suiza Société des Usines de Louis de Roll (después Von Roll) asesora el proyecto y la firma Talleres Mariano del Corral (tenía su sede cerca de la estación inferior) construye los tres coches (uno de repuesto) necesarios para el servicio. El recorrido empieza en un túnel de 145 metros de largo, que atraviesa las líneas del ferrocarril de las Arenas y Lezama; sigue después por un gran viaducto de 170 metros de longitud, integrado por 19 arcos monumentales, que se sitúa a poca distancia de la línea viene de cambio, una disposición especial que permite cruzarse, sin maniobra alguna, al coche que sube con el descendente. La rampa máxima es del 42% y la mínima del 24%, en una longitud total de 777 metros. Cada vehículo tiene capacidad para 60 personas, y su velocidad de 2,30 metros por segundo. Artxanda se sitúa a siete minutos de Bilbao.

Pedro Guimón, uno de los arquitectos más afamados del Bilbao de principios de siglo, se encarga de la obra civil, en la que se planteaba también la construcción de un casino. El precio del billete en esos primeros años es de 0,50 pesetas (ida y vuelta). Personas mayores y niños tienen descuentos considerables.

El casino se convierte en el centro neurálgico de las fiestas del Bilbao de aquella época. Todos los grupos sociales hacen de sus locales el lugar de reunión para celebrar reuniones y actvidades importantes. La Guerra Civil acabó con esta construcción, que ya no se volvió a levantar. Sin embargo, el funicular sí recuperó su actividad tras la contienda y reinaugurado el 18 de julio de 1938. Sobrevivió con diversos altibajos hasta junio de 1976. Un fallo en los frenos provocó la caída libre del coche superior que acabó en astillas en el andén inferior. Recuperado en mayo de 1983, volvió a poner al alcance de los bilbaínos uno de los parajes más significativos de la Villa. En solo tres minutos es posible alcanzar la cima de Artxanda.

(Imágenes cortesía Joseba Barrio)

El AVE avanza imparable y llega este martes a Palencia y León con billetes promocionales

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Nuevos objetivos para la Alta Velocidad. El AVE llegará este martes a Palencia y León con la puesta en servicio de un nuevo tramo de línea de 162 kilómetros, que permite a la red de Alta Velocidad conectar con estas dos ciudades a través de Valladolid y dar un paso más en su avance hacia el Norte y el Noroeste del país. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la ministra de Fomento, Ana Pastor, acuden el martes a esta doble conexión AVE; un día después se pondrá en servicio comercial para los viajeros.

Con la inauguración de este nuevo enlace, la red de Alta Velocidad española ya conectará de forma directa a más de treinta ciudades y superará los 3.000 kilómetros de longitud, consolidándose como la segunda más larga del mundo después de la de China. La nueva conexión AVE permitirá reducir a dos horas y seis minutos el tiempo de viaje en tren entre Madrid y León, lo que supondrá un ahorro de unos 44 minutos respecto al trayecto actual. El viaje a Palencia será de una hora y 23 minutos, unos veinte minutos menos.

Renfe comenzará a prestar servicio con una oferta de siete conexiones diarias a León y trece a Palencia. La compañía ferroviaria puso el pasado viernes a la venta los billetes para este nuevo AVE, que tendrán precios «promocionales» hasta el 15 de octubre, con el fin de permitir que «el mayor número de ciudadanos pueda conocer la nueva conexión». Los precios, que Renfe revisará a partir del 16 de octubre, son de 15 euros para el viaje entre Madrid y Palencia, y de 20 euros en el caso de la conexión a León.

El billete para la conexión entre Madrid, Segovia y Valladolid, el ramal del AVE ya en servicio, mantiene su actual precio y seguirá costando 29,10 euros en el caso del servicio Avant (Media Distancia de Alta Velocidad) y 38,30 euros en el Alvia.

Con la inauguración de este tramo, la Alta Velocidad permitirá también reducir los tiempos de viaje a los referidos otros destinos del Norte, en casi una hora (53 minutos) en la conexión con Asturias y en 22 minutos la de Cantabria. Viajar en tren entre Madrid y Oviedo supondrá cuatro horas y dos minutos, y entre Madrid y Santander, tres horas y 53 minutos. Renfe también ofrece billetes «promocionales» de 25 euros para estas conexiones hasta el 15 de octubre. Valladolid y Palencia quedarán conectadas en 27 minutos, y el trayecto entre la capital castellanoleonesa y León en una hora y diez minutos.

Renfe pone en marcha este AVE mientras viene encadenando continuos récords de viajeros en este servicio, fundamentalmente desde que hace más de dos años bajó el precio de los billetes y lanzó distintas iniciativas comerciales.

Tras la inaguración de esta línea, Fomento trabaja para poner también en servicio próximamente los enlaces de de Alta Velocidad a Zamora y Burgos, a Castellón, a Murcia y a Granada.

Proyecto Hyperloop, la esperanza en una nueva tecnología del transporte

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¿Es posible poner en marcha la tecnología de Hyperloop antes de 2020? Energía renovable, alta velocidad, bajo coste de construcción son los ingredientes de Hyperloop, un proyecto impulsado en 2013 por el empresario Elon Musk (PayPal, Tesla y Space X) que, por el momento, sólo existe sobre el papel, pero que espera empezar a transportar viajeros en 2018 o 2019, según su consejero delegado Dirk Ahlborn.

Ahlborn explicao que Hyperloop combina tecnologías que ya existían y que ya se ha desarrollado un diseño operativo que se probará en un trayecto de 8 kilómetros en Quay Valley (California). El nuevo ingenio es una cápsula en la que los pasajeros levitan dentro de un tubo, en el que hay una presión muy baja, y que puede desplazarse a una velocidad muy rápida con poca energía y alcanzar los 1.200 kilómetros.

La NASA, Boeing, Tesla, SpaceX, Cisco, Google, Yahoo, Airbus, Harvard, Stanford, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y XSpain son algunas de las organizaciones de las que proceden los 420 profesionales de distintos países, compañías y universidades que dedican más de 10 horas semanales a trabajar en este proyecto a cambio de una participación en la empresa.

«A finales de 2014 terminamos el estudio de viabilidad. Ya tenemos la tecnología. (…) Estamos trabajando en las licencias, el año que viene empieza la construcción y en 2018 o en 2019 abriremos para el público«, asegura Ahlborn. «Es un prototipo que funciona y con el que vamos a mover 10 millones de personas al año. (…) A los ocho años, la inversión será rentable», añade.

El diseño sigue recibiendo cambios a diario y el equipo de Hyperloop aún ha de solucionar determinados aspectos, como el diseño óptimo de embarque en aparatos que parten cada 30 segundos. Por el momento, el proyecto es privado y carece de financiación pública.

Según Ahlborn, una veintena de ciudades ya se han interesado por esta tecnología de transporte, que, según subraya, tendrá más éxito en África, Asia y Oriente Medio debido a que plantean menos trabas burocráticas y gubernamentales para construir infraestructuras. «Más difícil que la tecnología y que conseguir el dinero necesario es tener la aprobación pública, la aprobación de los gobiernos, porque es un proyecto de infraestructura muy largo», subraya este directivo.

Ahlborn defiende que el coste de construcción de Hyperloop es muy inferior al de la red ferroviaria de alta velocidad y dice que la línea entre San Francisco y Los Ángeles -que haría el trayecto en media hora- costaría unos 16.000 millones de dólares, frente a los 68.000 millones del tren.

El ‘Oaris’ de CAF entra en el punto de mira inglés para la línea de alta velocidad Londres-Birmingham

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Inglaterra fija la vista en la tecnología vasca de alta velocidad. El tren ‘Oaris’, fabricado por la empresa guipuzcoana CAF, ha recibido la visita en Zaragoza de altos cargos institucionales del Reino Unido, interesados por conocer esta moderna unidad ante la próxima licitación del proyecto de TAV entre Londres y Birmingham. El secretario de Estado de Transportes de Reino Unido, Robert Goodwill, ha aprovechado su visita de esta semana a España para «conocer de primera mano» una unidad del Oaris’, de la que Noruega ya ha comprado 8 unidades.

Goowill ha ido a verlo a Zaragoza, junto al embajador británico en Madrid, Simon Manley, y el presidente de Renfe, Pablo Vázquez, y el de Adif, Gonzalo Ferre. El consejero delegado de CAF, Andrés Arizkorreta, les ha mostrado los avances tecnológicos de que dispone este tren de alta velocidad, así como su moderno diseño o sus prestaciones en cuanto a confort y funcionalidad. En los últimos años la empresa radicada en Beasain ha realizado una “importante apuesta para desarrollar su propia tecnología en alta velocidad, en la que ha invertido importantes cantidades en investigación”. Esto ha permitido el desarrollo de “un modelo capaz de alcanzar los 350 kilómetros por hora, denominado Oaris, dotado de la tecnología más avanzada en materia de dinámica, aerodinámica, ruido y que ofrece las máximas prestaciones en materia de confort y funcionalidad”, añade la firma de Beasain.

El interés del Reino Unido en esta visita reside en la previsión de sacar a licitación, antes de final de este año, la primera fase del proyecto de Alta Velocidad denominado HS2, que unirá la capital londinense con Birmingham. En una segunda fase, las autoridades británicas prevén extender la línea hacia Manchester y Leeds, en lo que se convertirá en una de los mayores proyectos de infraestructuras previstos en Europa en los próximos años, al precisar un presupuestos de unos 50.000 millones de euros.

La constructora de ferrocarriles con sede en Beasain (Guipúzcoa) ya está presente en el Reino Unido con diversos vehículos y servicios, pues ha suministrado unidades para varias líneas y, este mismo año, ha firmado un contrato de cerca de 200 millones para fabricar de coches para la línea entre Londres y Glasgow-Edimburgo, además estar inmersa en varios concursos, como el abierto para el Metro de Londres.

El ‘Oaris’ rueda desde hace unos años en pruebas por las vías españolas para conseguir su homologación. La unidad 105.001 de Renfe abandonó en 2011 la factoría de Beasain hacia el depósito de Renfe de La Sagra una vez terminados los ensayos en factoría y a partir de entonces se inciaron las pruebas de puesta a punto y puesta en velocidad en la que se controlan los parámetros referidos a dinámica de marcha, esfuerzos en la interface pantógrafo-catenaria y freno. Superó en octubre la puesta en velocidad hasta los 300 kilómetros por hora. En 2012 también superó los 350 kilómetros por hora. En febrero de este año comenzaba las pruebas del ETCS en la vía ‘P’ de La Sagra.

Este proyecto se une a los obtenidos por CAF en este primer trimestre de 2015 por un valor superior a los 350 millones de euros, entre los que destacan el suministro coches para la franquicia Caledonian Sleeper en Escocia, el proyecto de tranvías para la ciudad de Utrecht, así como el contrato de señalización de la línea Monforte del Cid. La compañía vasca trabaja ya en la fabricación de ocho unidades para el nuevo servicio Airport Express, que cubrirá la conexión con el aeropuerto de Oslo. El contrato incluye además de los trenes de alta velocidad, repuestos y soporte técnico.

Los sindicatos convocan para este viernes nuevos paros parciales en Renfe y Adif

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Más paros en el ferrocarril español. Los comités de empresa de Renfe y Adif han convocado para hoy, por segundo viernes consecutivo, nuevos paros parciales que apenas tendrán repercusión en el tráfico ferroviario. Los paros parciales ferroviarios se desarrollarán en tres franjas horarias, desde la media noche hasta las 2.00 horas; entre las 13.00 y las 15.00 horas y, finalmente, desde las 20.00 a las 22.00 horas. CCOO, UGT y CGT han convocado paros parciales en Cercanías, Media y Larga distancia y AVE.

Cercanías de Renfe y la extinta Feve tendrán unos servicios mínimos de entre el 50% y el 75% en hora punta y de entre el 33% y el 50% en el resto del horario. Mientras tanto, en Media distancia se establece el 62% y el 65% de los trenes; y en Alta Velocidad y Larga distancia, el 72%

Los servicios mínimos fijados en Adif afectarán, fundamentalmente, a las actividades de circulación y gestión del tráfico así como de atención a clientes y usuarios, las de mantenimiento, las relacionadas con las estaciones de viajeros y las de servicios logísticos, tanto en la red convencional como en la de ancho métrico.

Los trabajadores protestan por lo que consideran contrataciones precarias, una reducción injustificada de las remuneraciones y falta de reposición de personal.

CCOO ha denunciado que tanto Adif como Renfe no han «movido un ápice su actitud» respecto a los puntos clave que motivan estas movilizaciones aprobadas por el comité de empresa, sin el voto favorable de Semaf. Los paros se repetirán los próximos viernes 2, 9, 16 y 23 de octubre.

Renfe comunicó a los sindicatos su intención de no aplicar un ERE de extinción para 2.000 personas durante los próximos cuatro años y sustituirlo por un plan de bajas voluntarias. Este se sumaría al planteado por el administrador de la infraestructura ferroviaria, también de carácter voluntario, para 350 trabajadores.

Los recortes se producen en plena política de apertura a la competencia privada del Eje Levante y la entrada de un socio industrial al 49% en Renfe Mercancías, algo que los sindicatos consideran otra amenaza para el futuro de las sociedades públicas.

Los sindicatos CCOO, UGT y CGT no esperan alteraciones ni incidencias en el servicio de trenes, aunque confían en una respuesta mayor a la obtenida el viernes pasado, que fue del 84% entre los trabajadores no afectados por los servicios mínimos. La incidencia fue mínima para los pasajeros, según aseguraba la operadora.