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Vuelve el vapor al Tren de Arganda

Este domingo 7 de octubre, el Tren de Arganda, que realiza un recorrido de casi 4 kilómetros entre la estación de Poveda en Arganda del Rey y el apeadero de la laguna de El Campillo en Rivas, comienza su temporada de otoño arrastrado de nuevo por unas locomotoras de vapor con más de 90 años. En esta temporada, el tren será ‘arrastrado’ por las casi centenarias locomotoras de vapor ‘Arganda’, a la que se le ha sustituido la caldera, o por la ‘Áliva’, recién restaurada por los miembros de esta asociación. Estas máquinas han sido probadas satisfactoriamente para realizar el servicio este pasado sábado.

Este viaje al pasado del Tren de Arganda, que está gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), discurre por un tramo de la antigua línea del Ferrocarril del Tajuña en antiguos coches de madera con balconcillo: el AC201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916 y los coches C-1 y C-2, reconstruidos por la Escuela Taller Román Aparicio de Arganda. Las salidas tienen lugar los domingos de primavera y otoño a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas.

La locomotora ‘Arganda’ fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y finalizó su ‘primera’ vida en 1967, en las obras de ampliación del puerto del Musel de Gijón (Asturias) bajo la matrícula TLC 3. En 1990, fue rescatada por esta asociación del almacén de un chatarrero de La Felguera (Asturias). Durante tres años, sus voluntarios la restauraron y, en el camino, perdió su apelativo de TLC 3 para pasar a llamarse como su pueblo de adopción. Pero esta restauración, no incluyó el cambio de caldera que ahora ha realizado la empresa Rios Supply Chain, en su planta de Valladolid.

Por su parte, la ‘Áliva’ fue fabricada por la empresa alemana Orenstein&Koppel en 1926 y perteneció a la Real Compañía Asturiana de Minas, que la utilizó para transportar el mineral desde la mina Reocín (Cantabría). A los años de darse baja, se hizo cargo de ella la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Torrelavega, que la traspasó en 1994 a CIFVM, cuyos voluntarios han estado restaurándola sacando tiempo de su ocio.

Pero este tren de vapor no es el único protagonista de esta vuelta al pasado, ya que toda esta línea y sus instalaciones, como la estación, apeadero, cabina de señales o talleres, constituyen el museo vivo del ferrocarril. Aquí también se puede disfrutar de la gran maqueta a escala HO que la Asociación Cultural Ferroviaria de Madrid (Asocufe) nos ofrece en el cercano apeadero de La Poveda. Para hacer más cómoda la visita, al término de cada viaje, excepto el de las 13.00 horas., se pone en circulación un tren lanzadera hasta el apeadero.

Un grupo de aficionados al tren creó en 1987 el Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) para desarrollar su afición, sobre todo, el modelismo tripulado de 5 pulgadas. Tres años más tarde, decidieron comprar la primera pieza de tamaño real, una máquina de vapor de ancho métrico que iba a ser desguazada y que después recibiría el nombre de la localidad de adopción, la locomotora ‘Arganda’. Esta locomotora fue guardada en una nave industrial de Arganda del Rey muy próxima al antiguo Ferrocarril del Tajuña, que les había cedido el Ayuntamiento de esta localidad madrileña. Siguieron trabajando con sus maquetas pero, poco a poco fueron consiguiendo más vehículos de ‘escala real’: dos cisternas para transporte de cemento en polvo del Ferrocarril del Tajuña o cuatro vagones dedicados al transporte de mercancías procedentes de los Ferrocarriles de la Generalitat Catalana.

En noviembre de 1997, dejó de circular el último tren del Ferrocarril del Tajuña en su tramo entre la cementera de Morata de Tajuña y Vicálvaro, y la asociación consiguió de la Comunidad Autónoma de Madrid que no se desmantelase el pequeño tramo por el que ahora circula su tren. Después de varios años de reconstrucción de la línea y del material ferroviario, el 4 de mayo de 2003 se inaugura el Museo del Tren y se pone en marcha el primer viaje del Tren de Arganda. A partir de entonces, CIFVM se ha dedicado a la compra y restauración de material móvil, el mantenimiento del antiguo y de la línea por donde circula o a la promoción de los viajes en el Tren de Arganda que, desde luego, ahora sí que pita mas que anda.

(Imagen cortesía CIFVM)

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El Tren de Arganda rememora la Guerra Civil

El Tren de Arganda abrirá sus puertas de forma gratuita el próximo 24 de marzo, donde los asistentes podrán presenciar una recreación histórica, que recuerda este enclave durante la Guerra Civil Española. Según ha informa el Ayuntamiento en un comunicado, esta iniciativa se lleva a cabo por la Concejalía de Turismo, con la colaboración del Centro de Iniciativas Ferroviarias ‘Vapor Madrid’.

Durante la jornada, la visita al Museo del Tren y el paseo en el ferrocarril serán totalmente gratuitos. A su llegada al Puente de Arganda los asistentes podrán presenciar una recreación histórica, que recuerda la “importancia” de este municipio durante la Guerra Civil. Las salidas del tren se efectuarán desde la estación de La Poveda a las 10, 11, 12 y 13 horas. Para poder acudir a la actividad es obligatorio reservar la plaza previamente en ‘turismo@ayto-arganda.es‘ o en el teléfono 918711344, ya que las plazas son limitadas. Además, habrá un servicio gratuito de autobuses para trasladar a los participantes hasta La Poveda, cuya salida se realizará media hora antes de cada viaje del tren desde la Plaza de la Constitución.

A la entrada de Arganda del Rey, en el sureste de Madrid, se ha conseguido sacar a la superficie una fortificación de trincheras ocultas por el olvido. Las fuerzas republicanas construyeron estos pasadizos y puestos de tiro a mediados de 1938 para tratar de repeler un nuevo avance de las tropas franquistas un año después de la batalla del Jarama, en la que hubo más de 16.000 víctimas a uno y otro lado; en poco más de 20 días. En total hay 38 puestos de ametralladora y 2 abrigos excavados en la tierra para una treintena de soldados y oficiales al mando.

El histórico Tren de Arganda circula los domingos de primavera y otoño por el único tramo preservado del Ferrocarril del Tajuña, el cual se inauguró en 1886. El tren actual recorre los 3.360 metros que hay entre la estación de La Poveda y la Laguna del Campillo. El tiempo del recorrido de ida y vuelta es de unos 35 minutos, a una velocidad media de 12 kilómetros por hora.

El Tren de Arganda, que está gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (Cifvm), está formado por centenarios coches de madera: el AC201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916 y los coches C-1 y C-2, reconstruidos por la Escuela Taller Román Aparicio de Arganda. Durante el trayecto de ida y vuelta de unos 45 minutos, el tren cruza el río Jarama por el mayor puente metálico de ferrocarril en la Comunidad de Madrid, y discurre paralelo a los riscos de El Piúl en dirección a la laguna de El Campillo.

En el apeadero situado al borde de esta laguna, la locomotora efectúa la maniobra de cambio del sentido de la marcha, que puede ser contemplada en vivo por los viajeros. En este paraje natural, también se puede disfrutar de las aves que anidan en el Parque Regional del Sureste, como los zampullines, garzas reales, somormujos o patos cuchara.

Este centenario tren de vapor no es el único protagonista de esta vuelta al pasado, ya que toda esta línea ferroviaria y sus instalaciones, como la estación y el apeadero de La Poveda; la cabina de señales, o los talleres en los que se restauran los vehículos, constituyen un museo vivo del ferrocarril. Además, en una nave anexa a los talleres en el apeadero de La Poveda, los miembros de la Asociación Cultural Ferroviaria de Madrid (Asocufe) nos permiten disfrutar de una gran maqueta a escala HO. Para hacer más cómoda la visita a esta maqueta, Cifvu pone en circulación un pequeño tren lanzadera desde la estación al apeadero al término de cada viaje del Tren de Arganda, excepto el de las 13.00 horas.

(Imagen cortesía CIVFM)

El tren de Arganda regresa este domingo

Est domingo comienza la temporada de otoño del Tren de Arganda, el mítico convoy conocido por el dicho “el que pita más que anda”, que realiza un recorrido de cuatro kilómetros entre la antigua estación de La Poveda de Arganda del Rey y el apeadero de la laguna de El Campillo en Rivas-Vaciamadrid. El convoy está gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), que este año cumple 30 años de actividad. El viaje discurre por un tramo del antiguo Ferrocarril del Tajuña en vetustos coches de madera: el AC201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916 y los coches C-1 y C-2, reconstruidos por la Escuela Taller Román Aparicio de Arganda.

El tren turístico histórico de vapor de Arganda comenzó a funcionar el 10 de febrero de 2001. Realiza su actividad cultural y de recuperación del patrimonio industrial en 4 de los más de 161 kilómetros de la antigua vía que explotaba la Compañía del Ferrocaril de Madrid a Arganda: el famoso tren de Arganda, que, como decía el dicho popular, “pita más que anda”. La red fue inaugurada el 30 de julio de 1886 y recorría el espacio comprendido entre la capital y Arganda. Sucesivas ampliaciones permitieron que tuviera 27 estaciones y alcanzase la ciudad de Alocén, en Guadalajara, y tuviera un ramal hasta Colmenar de Oreja. Inversores belgas intentaron, incluso, prolongar la vía hasta Caminreal, en Teruel, enlazando con el ferrocarril central de Aragón, el minero de Sierra Menera (Ojos Negros-Sagunto) y el de Utrillas-Zaragoza.

La construcción del pantano de Entrepeñas frustró el proyecto por que quedó anegada la explanada entre Alocén y Sacedón. A partir de este hito, la línea fue sufriendo un progresivo desmantelamiento en su trazado. En 1964, la cementera Portland Valderrivas salvó la línea de su desaparición al adquirir el tramo entre Morata de Tajuña y Vicálvaro para transportar ‘clinker portland’ desde las canteras de ‘El Alto’ hasta su fábrica de cemento, junto a la estación de ferrocarril vicalvareña. Este tramo fue clausurado el 27 de noviembre de 1997 y se procedió a su explanación para construir la ampliación de la línea 9 hacia Rivas Vaciamadrid y Arganda del Rey, explotada por la empresa Transportes Ferroviarios de Madrid (TFM). El Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid solicitó permiso entonces a la Comunidad de Madrid para utilizar el tramo no considerado y a la cementera para que no desmantelara la vía y se la cediera, con el fin de crear un ‘taller vivo’ y un Museo del Tren de Arganda, que fue ubicado en la antigua estación ferroviaria de la Poveda, restaurada por la escuela-taller Román Aparicio de Arganda del Rey.

El tren solo circula los domingos de los meses de marzo, abril, mayo, octubre, noviembre y diciembre. Hay dos formas de reservar plaza (para viajes de ida y vuelta con salida de la estación de La Poveda; no se admiten reservas en la laguna del Campillo) en el convoy: por correo electrónico en la dirección reservas@vapormadrid.com y en el número de teléfono 630 336 840 (de lunes a viernes de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas). Las reservas se cierran a las 19.00 horas del sábado y todos los correos posteriores se atienden a partir del lunes siguiente. Las reservas por Internet requieren confirmación para ser válidas.

Las reservas se mantienen hasta quince minutos antes de la salida del tren para el público en general y grupos de hasta 22 personas. Para grupos de 22 personas o más, la validez de la reserva expira treinta minutos antes de la salida del convoy. En cada reserva hay que indicar el día y la hora elegidos, y el número de viajeros. También pueden obtenerse los billetes en la taquilla de la estación (Museo del Tren de Arganda- Estación de La Poveda, avenida de la Azucarera, número 4, en La Poveda–Arganda del Rey), en horario de apertura entre 10.30 y 12.55 horas. Para estos pasajeros sin reserva, se recomienda llegar a la estación, al menos, 20 minutos antes de la salida del tren.

El precio del trayecto es de 5 euros por persona para todos los viajeros mayores de 3 años (los menores no pagan pero no pueden ocupar plaza de asiento, en caso de que el tren se complete). También se organizan visitas para colegios y grupos todos los miércoles lectivos de las temporadas de primavera y otoño. Los pasajeros que inicien el viaje en la estación de la Poveda en los trenes de las 11.00 o las 12.00 horas, y quieran descender en el apeadero de la laguna del Campillo y regresar en un tren posterior, deberán preguntar al jefe de tren antes de iniciar el viaje si hay posibilidad de hacerlo, porque ello conlleva la pérdida de la reserva de asiento al regreso y puede significar que no tengan plaza para regresar. Teniendo en cuenta que el último tren que regresa a la estación de la Poveda es a las 13.25 horas.

El casi centenario tren de vapor no es el único protagonista de esta vuelta al pasado, ya que toda esta línea ferroviaria y sus instalaciones, como la estación y el apeadero de La Poveda; la cabina de señales, o los talleres en los que se restauran los vehículos, constituyen un museo vivo del ferrocarril. Además, en una nave anexa a los talleres en el apeadero de La Poveda, los miembros de la Asociación Cultural Ferroviaria de Madrid (ASOCUFE) nos permiten disfrutar de una gran maqueta a escala HO. Para hacer más cómoda la visita a esta maqueta, CIFVU pone en circulación un pequeño tren lanzadera desde la estación al apeadero al término de cada viaje del Tren de Arganda, excepto el de las 13:00 h.

Antes o después del viaje pueden visitarse el museo del Tren de Arganda y la maqueta. La organización habilita un tren diesel lanzadera (dos euros por viajero mayor de tres años, la venta se realiza en el propio tren por el maquinista y no requiere reserva) de la estación de La Poveda al apeadero del mismo nombre, situado en frente del edificio de la maqueta, con el objetivo de evitar peligros en la ruta peatonal junto a la carretera que lleva hacia la maqueta. Los horarios de dicho tren son a las 11.10 y a las 12.10 horas. En caso de que se viaje a las 13.00 horas y se desee visitar la maqueta, es necesario hacerlo antes del viaje en el tren de vapor, cogiendo la lanzadera de las 11.50 horas, que, después de la visita, sale del apeadero a las 12.30 horas, llegando a la estación a las 12.35 horas, con margen para enlazar con el tren de vapor de las 13.00 horas.

El tren de Arganda abre temporada con la Áliva

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Este domingo 5 de marzo el Tren de Arganda comienza su temporada de primavera arrastrado de nuevo por una locomotora de vapor, una recién restaurada máquina de 1926 llamada Áliva. Este antiguo convoy realiza los domingos de primavera y otoño a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas un recorrido de casi 4 kilómetros desde la estación de La Poveda en Arganda del Rey al apeadero de la laguna de El Campillo en Rivas.

La locomotora oficial del tren de esta temporada será la Áliva, recién restaurada por los miembros de esta asociación. Esta máquina fue fabricada por la empresa alemana Orenstein&Koppel en 1926 y perteneció a la Real Compañía Asturiana de Minas, que la utilizó para transportar el mineral desde la Mina Reocín (Cantabría). A los años de darse baja, se hizo cargo de ella la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Torrelavega, que la traspasó en 1994 a CIFVM, cuyos voluntarios han estado restaurándola sacando tiempo de su ocio.

Hasta ahora el tren corría cargo de la locomotora Arganda. Esta máquina -Henschel Arganda-, era la joya de la asociación con la que se efectuaban los recorridos turísticos. Una máquina de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y de diseño especial para industrias y haciendas, con capacidad para arrastrar cargas considerables, aunque a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, el Tren de Arganda recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras alcarreñas de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

El Tren de Arganda está gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), que este 2017 cumple 30 años de actividad. Su viaje discurre por un tramo de la antigua línea del Ferrocarril del Tajuña en antiguos coches de madera con balconcillo: el AC201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916 y los coches C-1 y C-2, reconstruidos por la Escuela Taller Román Aparicio de Arganda.

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el servicio turístico. Entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

Impulso al ‘tren de Arganda’

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El ‘tren de Arganda’ tiene futuro. El Ayuntamiento acaba de dar un impulso a esta iniciativa del Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (Cifvm) con el que firma un convencio de colaboración para promover la oferta turística y cultural de la zona, desarrollando especialmente actividades “singulares” relacionadas con su histórico tren de vapor. El acuerdo ha sido suscrito por el alcalde de Arganda, Guillermo Hita; el concejal de Turismo, Irenio Vara, y el presidente del Cifvm, Rafael Martínez, quienes han coincidido en que se debe “potenciar” las opciones culturales del municipio para favorecer y fomentar el turismo en la zona.

A través de este convenio se tratará de promover y apoyar las actividades que actualmente desarrollan ambos organismos en referencia al histórico ‘tren de Arganda’, que recorre los cuatro kilómetros que separan el municipio de Rivas. Para ello se intensificarán las actividades en este tren con conmemoraciones, rutas como el Camino de Uclés y jornadas de puertas abiertas.

El ‘tren de Arganda’ circula todos los domingos de las temporadas de primavera y otoño gracias al Centro de Iniciativas Ferroviarias, recorriendo el único tramo preservado del Ferrocarril del Tajuña, el cual se inauguró en 1886. El tren recorre los 3.360 metros que hay entre la estación de La Poveda y la Laguna del Campillo en un viaje que dura unos 35 minutos, a una velocidad media de 12 kilómetros por hora.

La locomotora ‘Arganda’, o locomotora Henschel Arganda, es la joya con la que se efectúan los recorridos turísticos. Una máquina de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y de diseño especial para industrias y haciendas, con capacidad para arrastrar cargas considerables, aunque a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras alcarreñas de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”.

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el servicio turístico. Entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

El tren de Arganda abre la temporada de otoño y hace oír su tradicional pitido por las vías madrileñas

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Pita y pita sobre la vía. Desde este primer domingo de octubre hasta el último de diciembre (día 27), el tren histórico a vapor del Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid vuelve a las vías de la comunidad. El ‘tren de Arganda’ efectúa tres circulaciones, entre la estación de La Poveda y el apartadero de la Laguna del Campillo. En estos viajes de ida y vuelta se cruza el puente metálico sobre el Jarama y se disfruta de las perspectivas de la Laguna del Campillo y de los acantilados yesíferos de Rivas. En el apartadero de La Laguna se puede asistir a las maniobras de inversión de marcha con el reposicionamiento de la misma de cabeza a cola y los protocolos de engrase. Asimismo, en La Poveda otro pequeño tren hace el corto recorrido hasta el museo del ferrocarril del Tajuña que completa la visita a este paraje patrimonial ferroviario.

La locomotora ‘Arganda’, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación, con la que se hacen los recorridos turísticos. Una máquina de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fue diseñada especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras alcarreñas de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”. Cuando se pusieron en funcionamiento los nuevos automotores o ‘autovías’, allá por 1935, el tiempo que se requería para hacer los trayectos se redujo a la mitad, gracias a que sólo paraban un minuto en las estaciones y a que no tenían que tirar de tanto peso, pues se trataba de una especie de autobuses de 40 plazas que iban por los raíles empujados por un motor diesel.

Tras la Guerra Civil, se produce el declive del Ferrocarril de Tajuña. El auge del transporte por carretera y la construcción del pantano de Entrepeñas obliga a la compañía a cerrar tramos, por la poca rentabilidad económica que tenía. Entre 1942 y 1952 el tráfico de viajeros se redujo en un 90%, por lo que la ‘Compañía del Ferrocarril de Madrid-Aragón’ decidió abandonar este servicio, siendo el último tren que llegó a Madrid uno que llevaba mozos para el servicio militar. Era el año en 1953. La línea siguió funcionando un tiempo para el transporte de remolacha desde Orusco y posteriormente lo hacía entre Vicálvaro y Arganda para el transporte de piedra caliza para la fábrica de cemento Portland.

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’. Entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

Durante el otoño el ‘tren de Arganda’ tiene salida todos los domingos de octubre, noviembre y diciembre. Los horarios de circulación son a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas. Las reservas se pueden realizar en reservas@vapormadrid.com o en los teléfonos 619818510 y 630336840.

Homenaje a Javier Aranguren en el tren de Arganda con una salida especial el sábado 28 de septiembre

Homenaje a Javier Aranguren, Vapor Madrid

El Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) rendirá homenaje al recientemente desaparecido Javier Aranguren Castro este próximo sábado con un viaje especial, al que acudirán aficionados al ferrocarril y familiares. El maestro Aranguren, que amaba el ferrocarril como nadie y que convirtió su pasión por los trenes en el motor de su vida, ha sido una de los grandes investigadores de la historia ferroviaria española. Fallecido a los 69 años el pasado 24 de junio, Aranguren era socio de esta entidad, en la que participaba como guardafrenos en el popular Tren de Arganda.

El homenaje póstumo que prepara esta entidad está previsto para el sábado 28 de septiembre. Amigos y familiares descubrirán una placa en su recuerdo y, a las 13,00 horas, el Tren de Arganda realizará un viaje especial en memoria del inolvidable maestro. El convoy, que reanudará la temporada al día siguiente, mantiene tres circulaciones entre La Poveda y la Laguna del Campillo.El convoy está compuesto por una locomotora de vapor-carbón (Henschel & Sohn, 1925) de rodaje 030-T, y por unos coches históricos, como el AB-201, que fue construido en el año 1916 y es original de esta línea.

Nacido en Madrid en mayo de 1944, Javier Aranguren se doctoró en Ciencias Económicas por la Universidad de Madrid (1970). Censor Jurado de Cuentas por oposición (1976), hizo del ferrocarril su pasión, especialmente en la investigación donde ha dejado un amplio legado de trabajos,fotografías, obras de referencia para multitud de aficionados. De entre todos sus trabajos, destacan ‘Automotores Españoles (1906-1991’) y ‘Coches Camas, Restaurantes y Salones en los ferrocarriles de la Península Ibérica’, referencias obligadas en la bibliografía ferroviaria española. Otras obras suyas son las que dedicó al Ferrocarril Eléctrico del Guadarrama o el Ferrocarril Minero de Sierra Menera. Fue presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid y vicepresidente de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril, entidad que le reconoció como su primer Socio de Honor. Ha colaborado con todas las revistas ferroviarias españolas: Vía Libre, Carril, Trenes Hoy, Maquetrén, Paso a Nivel y un largo etcétera.

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’, que entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

La locomotora ‘Arganda’, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación. Una locomotora de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fue diseñada como una máquina especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras de la alcarria de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”. Cuando se pusieron en funcionamiento los nuevos automotores o “autovías”, allá por 1935, el tiempo que se requería para hacer los trayectos se redujo a la mitad, gracias a que sólo paraban un minuto en las estaciones y a que no tenían que tirar de tanto peso, pues se trataba de una especie de autobuses de 40 plazas que iban por los raíles empujados por un motor diesel.

Tras la Guerra Civil, se produce el declive del Ferrocarril de Tajuña. El auge del transporte por carretera y la construcción del pantano de Entrepeñas obliga a la compañía a cerrar tramos, por la poca rentabilidad económica que tenía. Entre 1942 y 1952 el tráfico de viajeros se redujo en un 90%, por lo que la ‘Compañía del Ferrocarril de Madrid-Aragón’ decidió abandonar este servicio, siendo el último tren que llegó a Madrid uno que llevaba mozos para el servicio militar. Era el año en 1953.

La línea siguió funcionando un tiempo para el transporte de remolacha desde Orusco y posteriormente lo hacía entre Vicálvaro y Arganda para el transporte de piedra caliza para la fábrica de cemento Portland.

Durante el otoño el ‘tren de Arganda’ tiene salida todos los domingos de octubre, noviembre y diciembre, aunque en esta ocasión y a modo de prueba con objeto de tratar de ampliar los períodos habituales de actividad, este año se ha incluido el domingo 29 de septiembre como día de circulación regular de trenes. Las salidas desde la estación de La Poveda son a las 11.00, 12 y 13 horas; desde La Laguna del Campillo, a las 11.25, 12.25 y 13.25 horas. La duración del viaje (ida y vuelta es de 35-40 minutos.

El ‘tren de Arganda’ se hace oír de nuevo en la vía con su característico e histórico pitido

El pitido del ‘tren de Arganda’ vuelve a resonar. Todos los domingos por la mañana de los meses de octubre, noviembre y diciembre, la asociación Vapor Madrid pone en la vía el convoy madrileño que va ocupando un lugar importante en el mundo ferroviario. El tren inicia su recorrido en la estación de La Poveda, en Arganda, y continúa por una línea exclusiva de casi cuatro kilómetros hasta la Laguna del Campillo, en el municipio de Rivas-Vaciamadrid. Posteriormente, el tren y todos sus pasajeros regresan a la estación inicial de La Poveda.

La locomotora Arganda, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación. Una locomotora de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fue diseñada como una máquina especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras de la Alcarria de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circunstancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”, que lo ha hecho popular.

Solamente los domingos el tren efectúa tres viajes, partiendo el primero a las 11.30 horas. Pueden consultarse otros detalles en la página de Internet de la asociación ‘www.vapormadrid.com‘.

Según la afluencia de visitantes, el tren está compuesto por más o menos coches. Normalmente, la locomotora tira de tres vehículos, aunque solo uno es original de la línea, aproximadamente del año 1916.

La estación de La Poveda dispone de todos los elementos ‘de época’, tales como campana, reloj de pared, depósito de agua, barreras, puente de señales, marquesina, caseta de enclavamientos, retretes, carbonera, y un pequeño museo.

(Imagen Carlos Teixidor Cadenas en Wikimedia Commons)

El ‘Tren de Arganda’, “que pita más que anda”, pretende duplicar este año el número de viajeros

“Pita más que anda”. El histórico ‘Tren de Arganda’ (Madrid), que circula solo los domingos, ha transportado a 5.000 viajeros durante 2011 y este año ampliará su frecuencia a los martes para lograr duplicar esta cifra llevando a grupos de colegios y de más de 25 personas. En la presente temporada primaveral, el tren circulará todos los domingos de marzo, abril y mayo desde la estación de La Poveda (Arganda del Rey) y el apeadero de la Laguna del Campillo (Rivas Vaciamadrid).

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’, que entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

La Comunidad Autónoma de Madrid pacta con la empresa concesionaria del Ferrocarril el cese inmediato de la explotación, cerrándolo definitivamente el 27 de noviembre de 1997, después de 111 años de su puesta en servicio, para poder aprovechar gran parte de su explanación en la construcción de lo que será la prolongación de la línea 9 del Metro a Arganda del Rey. Sin embargo, se mantiene la vía entre La Poveda (Arganda) y La Laguna del Campillo (Rivas) y se autoriza a la asociación actividades turístico-culturales con sus antiguos trenes en este tramo del antiguo Ferrocarril de Tajuña. Este trazado, de cuatro kilómetros aproximadamente, discurre por un paisaje de singular belleza, y en el que se incluye un puente metálico sobre el río Jarama y el edificio de la estación de La Poveda.

El 10 de febrero de 2001 tiene lugar el acto oficial en el que los alcaldes de Arganda del Rey y de Rivas-Vaciamadrid y el presidente del CIFVM firman el acuerdo de colaboración entre las tres entidades para la puesta en funcionamiento del Tren turístico de Vapor de La Poveda (Arganda) a La Laguna del Campillo (Rivas), por el antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Tajuña.

La locomotora Arganda, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación. Una locomotora de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fueue diseñada como una máquina especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 km/h. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras de la alcarria de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”. Cuando se pusieron en funcionamiento los nuevos automotores o “autovías”, allá por 1935, el tiempo que se requería para hacer los trayectos se redujo a la mitad, gracias a que sólo paraban un minuto en las estaciones y a que no tenían que tirar de tanto peso, pues se trataba de una especie de autobuses de 40 plazas que iban por los raíles empujados por un motor diesel.

Tras la Guerra Civil, se produce el declive del Ferrocarril de Tajuña. El auge del transporte por carretera y la construcción del pantano de Entrepeñas obliga a la compañía a cerrar tramos, por la poca rentabilidad económica que tenía. Entre 1942 y 1952 el tráfico de viajeros se redujo en un 90%, por lo que la ‘Compañía del Ferrocarril de Madrid-Aragón’ decidió abandonar este servicio, siendo el último tren que llegó a Madrid uno que llevaba mozos para el servicio militar. Era el año en 1953.

La línea siguió funcionando un tiempo para el transporte de remolacha desde Orusco y posteriormente lo hacía entre Vicálvaro y Arganda para el transporte de piedra caliza para la fábrica de cemento Portland.

(Imagen Carlos Teixidor Cadenas en Wikimedia Commons)