Archivo de la etiqueta: arquitectura

Viena rinde homenaje a Otto Wagner

Viena rinde homenaje a uno de sus más célebres hijos: el arquitecto, urbanista y profesor Otto Wagner (1841-1918), cuyas obras, revolucionarias y provocadoras en su época, son hoy hitos del paso del historicismo a la modernidad. Destacado arquitecto y diseñador respetado por la alta sociedad vienesa, Wagner diseñó y construyó el metro de Viena entre 1894 y 1901, obra con la que alcanzó una nueva visión sobre el futuro, la tecnología y la arquitectura.

Otto Wagner diseñó varias estaciones del metro en Viena. La de Karlsplatz es, sin duda alguna, una de las más conocidas y representativas del estilo secesión (el modernismo vienés) del que Wagner junto con Gustav Klimt y otros como Joseph Maria Olbrich, Hoffman y Adolf Loos fueron los precursores. El espléndido edificio de la estación que Otto Wagner construyó en 1900 para las líneas del suburbano de la capital austriaca es uno de los más representativos de la arquitectura vienesa, en el que destacan la ornamentación floral, decoración en dorado y una cuidada atención en los detalles más pequeños.

“Wagner fue un adelantado a su tiempo que se vio obstaculizado por el espíritu conservador de la Viena de entonces”, explica Andreas Nierhaus, comisario de una exposición que el Museo de Viena dedica al arquitecto con motivo del centenario de su muerte (11 de abril de 1918). La ciudad que lo vio nacer celebra este jubileo no solo con varias exhibiciones, sino también con simposios, películas y nuevas publicaciones. Las obras de Wagner, desde la Caja Postal de Ahorros hasta la Iglesia de San Leopoldo (Steinhof), pasando por las estaciones del tren urbano y de cercanías, han dejado un sello inconfundible en la capital austríaca y son hoy puntos de atracción turística.

Pero debido a la incomprensión de muchos de sus conciudadanos, otros de sus proyectos nunca fueron acabados, recuerda Nierhaus. Wagner pasó diez años de su vida diseñando un museo en honor a su ciudad en la céntrica plaza de San Carlos (Karlsplatz) que nunca se llevó a cabo. El espacio previsto entonces lo ocupa ahora, en parte, el Museo de Viena, que hasta el próximo 7 de octubre reúne más de 500 objetos -diseños, modelos y muebles del arquitecto- para repasar, en orden cronológico, su vida.

La exposición se completa en otras dos localizaciones: el pabellón oeste de la estación de metro de Karlsplatz y el pabellón de la estación de Hietzing. Esta última, inicialmente privada y ricamente decorada, pertenecía al emperador Francisco José. Ambas fueron diseñados por Wagner en el proyecto más ambicioso de toda su carrera: el rediseño del tren urbano y de cercanías de Viena, entonces capital del gran imperio austrohúngaro. “Fue una obra muy compleja en una ciudad que no paraba de crecer y se convertía en una metrópolis”, explica Eva Ottillinger, conservadora del Museo del Mueble de Viena, que también dedica una exposición a la obra del célebre diseñador. “En estas estaciones Wagner ha alcanzado la cúspide de su dialéctica entre la función y poesía, construcción y decoración, donde un severo racionalismo se entabla en una competencia con una decoración de estilo secesionista”, asegura Friedrich Achleitner, poeta y crítico de arquitectura.

Para Wagner, el arquitecto “debía centrarse en el exterior pero también en el interior, como parte de un todo”. Por eso, en el proyecto del tren urbano (hoy convertido en gran parte en metro), Wagner, precursor del modernismo, diseñó el interior de más de treinta estaciones, así como viaductos, túneles, puentes y barandillas. Con la elegante sencillez del Jugendstil, siguen vigentes más de un siglo después.

Además de sus numerosas obras, Wagner, ligado al movimiento de la Secesión Vienesa, dejó un importante legado teórico e intelectual, tanto como catedrático de arquitectura en la Academia de Bellas Artes de Viena como en sus escritos. Ante sus alumnos proclamó que los artistas deben “representar a su tiempo”, una premisa a la que se mantuvo fiel toda su vida. Wagner ha influido en la obra de otros arquitectos coetáneos suyos, que han heredado su estilo vanguardista de finales del siglo XIX. Entre ellos, y destacando un arquitecto español, se encuentra Antonio Palacios, autor del metro de Madrid. De los mejores exponentes de esta influencia es el Hospital de Jornaleros que diseñó y construyó en la capital de España.

(Imagen Pudelek en Wikipedia)

Anuncios

Delicias en ‘Madrid es Arquitectura’

El Museo del Ferrocarril de Madrid se une a Open House Madrid con un programa de visitas guiadas centradas en su edificio, la histórica estación de Delicias, un exponente de la arquitectura industrial del siglo XIX. La cita con la Arquitectura que tiene lugar este mes en Madrid tiene como objetivo acercar al público al patrimonio histórico y cultural de la capital. Esta Open House Madrid es un festival de arquitectura y ciudad para visitar edificios y espacios singulares de Madrid; la Semana de la Arquitectura, repleta de actividades, y que en esta edición tiene a París como ciudad invitada; y Madrid Otra Mirada, iniciativa del Ayuntamiento de Madrid que ofrece la posibilidad de conocer edificios históricos.

La nave de las Delicias es el primero y más amplio espacio diáfano que se construyó en Madrid con una moderna estructura metálica. Posteriormente vendrían las estaciones del Norte (1882) y Atocha (1892). El proyecto de la estación fue realizado por el ingeniero francés Émile Cachelièvre, quien utilizó las más modernas técnicas constructivas que, por su parte, Henri de Dion había aplicado con gran éxito en la Galería de Máquinas de la Exposición Universal de París de 1878. La armadura de hierro se preparó en Francia, en los talleres de la compañía Fives Lille (constructora del hoy desaparecido Hipódromo de París y, posteriormente, de la estación de Orsay). La firma francesa desplazó hasta Madrid a uno de sus ingenieros, Vasaille, para montar la estación y aquí tuvo la colaboración de varios ingenieros españoles.

Construida como terminal de la nueva línea ferroviaria directa de Madrid a Ciudad Real, se inauguró el 30 de marzo de 1880. El acto contó con la presencia del rey Alfonso XII y el presidente del Consejo de Ministros de España, Cánovas del Castillo, además de otras autoridades. Sin embargo, la estación no sería utilizada por la compañía constructora, ya que fue absorbida por la de Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), y como ésta contaba con sus instalaciones de Atocha vendió la terminal a otra Compañía recién creada: la de Madrid-Cáceres-Portugal (MCP). A partir de ese momento Delicias se convierte en la estación término de la línea funcionando como una estación con carácter internacional, ya que enlaza dos capitales europeas, Madrid y Lisboa, con trenes directos y un tráfico mixto, dedicado tanto al transporte de mercancías como al de viajeros.

En 1928, la Compañía MCP fue reconvertida en Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste de España y en 1941, al producirse la nacionalización de los ferrocarriles españoles, quedó integrada definitivamente en Renfe. El cierre de la estación de Delicias tuvo su origen inmediato en la conclusión de los enlaces ferroviarios de Madrid y la nueva estación de Chamartín que liberó de tráfico a la estación de Atocha. Así, el 30 de junio de 1969 dejó de prestar servicio de viajeros aunque la estación permaneció en servicio hasta 1971, año de su clausura.

En 1981 se produce un acontecimiento trascendental en la historia de la estación de Delicias: la resolución de la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas por la que se acuerda tener por incoado expediente de declaración de monumento histórico-artístico a favor de la estación. Tres años después, en 1984, la estación se convertía en la sede permanente del Museo del Ferrocarril.

Open House Madrid es un festival de arquitectura y ciudad que tiene lugar un fin de semana al año en más de 30 ciudades de todo el mundo. Durante dos días, se abren las puertas de decenas de edificios públicos, espacios de trabajo, residencias, estudios de artistas y arquitectos que no pueden visitarse habitualmente. La iniciativa en Delicias está abierta hasta hoy 1 de octubre.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, a través de la Fundación Arquitectura COAM, con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid, celebra la XIV Semana de la Arquitectura del 29 de septiembre al 8 de octubre en una nueva edición que tendrá como ciudad invitada a París. El objetivo de la Semana de la Arquitectura es difundir los valores de la arquitectura y el urbanismo y acercarlos a la sociedad, tanto a nivel global como en torno a Madrid. Durante la XIV Semana de la Arquitectura, el COAM y la Fundación Arquitectura COAM organizan visitas guiadas a edificios históricos y peculiares con especial valor arquitectónico. Las visitas son gratuitas previa inscripción y los guías son arquitectos del COAM.

Museos, iglesias, teatros, parques y jardines, bibliotecas, centros culturales, palacios y edificios históricos colaboran en esta iniciativa que durante los días 20, 21 y 22 de octubre se podrán visitar y conocer. Una gran oportunidad para explorar la riqueza cultural que guardan los rincones más significativos de Madrid.

La estación de San Martín de Luiña, en peligro

Otro inmueble ferroviario en peligro. La extinta Feve -integrada en el grupo Renfe- se plantea tirar la estación ferroviaria de San Martín de Luiña, en la línea Ferrol-Gijón, cuya construcción comenzó con el general Miguel Primo de Rivera y no concluyó hasta septiembre de 1972. Este inmueble diseñado en 1950 y está considerado un ejemplo intermedio entre las dos corrientes dominantes en la época: el racionalismo y el regionalismo. El edificio lleva años cerrado y, aunque exteriormente su estructura de piedra sigue en pie, tiene la techumbre seriamente deteriorada.

Al igual que las estaciones de Muros del Nalón, Cudillero, Soto de Luiña y Novellana, el edificio de viajeros de San Martín de Luiña se integra en una corriente de la arquitectura ferroviaria que supone un camino intermedio entre las tendencias dominantes del regionalismo y el racionalismo. Consiste en la materialización de inmuebles levantados mediante técnicas constructivas contemporáneas a los que se aplica un aparato ornamental o acabado formal derivado de la tradición historicista.

Todos los edficios de la línea parten de una planta común caracterizada por su irregularidad y asimetría, por la abundancia de esquinas que denuncian la presencia de cuerpos salientes y entrantes y, en general, por el alejamiento de la rigurosidad compositiva en los ejemplos estandarizados de los años finales del siglo XIX. Como norma general, en todas ellas un vestíbulo precedido de una pequeña pieza de acceso domina el espacio central de la planta baja y desemboca en un soportal previo al andén. Las dependencias laborales se agrupan a un costado mientras que al otro se localizan los retretes y la caja de escaleras que permite la subida al piso superior, ocupado por dos viviendas para empleados.

El empleo de hormigón como material tectónico y la plaqueta de ladrillo como recubrimiento parietal se compensan con la aparición de paramentos almohadillados en las esquinas, y espadañas y pináculos herrerianos en la coronación de los muros. Este fenómeno disfrutó de amplia transcendencia en el ámbito internacional en las décadas anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Según Guillermo Bas, doctor en Historia del Arte por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el valor de la estación de San Martín de Luiña es «incuestionable». El diseño es obra del ingeniero Francisco González Quijano, humanista de la época encargado de dibujar los vestíbulos del tramo entre Pravia y Luarca. La normativa de la época prescribía levantar una terminal cada veintidós kilómetros, de ahí que cada edificio presente giros y peculiaridades propias, de cara a evitar la monotonía.

Desde el año pasado Posada Organización S. A. tiene adjudicada la demolición y retirada de los escombros, todo en un mes de plazo y a cambio de 20.288 euros. «Ofrecimos el edificio a otras instituciones, pero nadie quiso asumir su gestión, reparación y mantenimiento», explican fuentes de la operadora pública.

Bas evoca las estaciones derrumbadas en las últimas décadas, como la de Caces (Oviedo) o Las Segadas (Ribera de Arriba) y advierte: «Si San Martín de Luiña cae, tendrá un efecto dominó, porque hay otras en similares condiciones de abandono que serán tiradas después». «En pleno siglo XXI no deberíamos tener que discutir el valor de este patrimonio, porque es incuestionable», sostiene Bas quien estima que «con una inversión mínima, un edificio de estas características, cerca del mar, puede tener múltiples usos hosteleros, de restauración, como albergue o vivienda particular”. Cualquier utilidad antes que el derribo. ¿Será posible mantenerla en pie?

En defensa de la (magnífica y elegante) estación de Almería, de gran valor arquitectónico

estacion-ameria-espacio-de-vias

La Mesa en Defensa del Ferrocarril de la provincia de Almería ha registrado una solicitud a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para que reinicie el expediente de declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de la antigua estación de tren de la capital almeriense.

Este foro destaca que el elegante inmueble “forma parte de una de las pocas muestras de arquitectura historicista y uno de los elementos singulares con los que cuenta la provincia de Almería”. “La antigua estación se encuentra aún sin catalogar. No está reconocida como bien y continuamente debe ser sometida a alguna reparación por parte de Adif. Los Presupuestos Generales del Estado acaban de establecer la cantidad de 500.000 euros para una actuación de rehabilitación, que, desde nuestro punto de vista, es insuficiente, a la vista del gran deterioro en que se encuentra la misma”, subraya la Mesa en un comunicado.

La Mesa defiende que este edificio, cuya construcción concluyó en 1893, tiene un “valor arquitectónico impresionante”, siendo a su vez “una de las pocas muestras de arquitectura historicista y uno de los elementos singulares con los que cuenta la provincia de Almería”. “Desde la Mesa tenemos constancia de que en el año 1985 se incoó expediente para declararla BIC por parte de la Junta de Andalucía y de forma incomprensible después de haber transcurrido 31 años, aún no se ha dictado resolución”, explican.

La plataforma, compuesta por 27 instituciones y asociaciones de la sociedad civil, empresarios y partidos políticos de Almería, apunta que dicho expediente “se inició hace ya 31 años” sin que hasta el momento se haya dictado una resolución administrativa por parte del Gobierno andaluz. Para José Carlos Tejada, coordinador de la Mesa, “la declaración como BIC de nuestra estación sería el primer paso, de cara a que finalmente la antigua estación del ferrocarril, sea cedida por parte de Adif a la ciudad de Almería para uso y disfrute de todos los ciudadanos”.

Almería fue la última capital andaluza en alcanzar el ferrocarril, pensando en sus inicios más para el transporte de mineral que para el tráfico de pasajeros. La estación se asienta sobre una especie de plataforma para evitar las avenidas periódicas de agua por las ramblas que atraviesan la ciudad hacia el mar, del que se sitúa tan solo a 8,28 metros.

La fachada de 54 metros tiene un cuerpo central rematado por una marquesina metálica de forma piramidal y revestido de cristal sobre los bastidores en los testeros de ambos extremos. La Guerra Civil afectó a la integridad del edificio, pero la remodelación efectuada en 1988 permitió resaltar algunos de sus elementos característicos e históricos. Así, el reloj sobriamente enmarcado en labor de hierro, las carenas acristaladas en el interior de vestíbulo y un mural cerámico de Francisco Cañadas.

En el curso de las tareas de remozamiento, quedó claramente esclarecido que la firma constructora de la cubierta metálica llevaba el sello de Fives-Lille. También son propios de esta construcción los azulejos de la facha principal donde ae repite la ‘A’ con el típico grafismo vasco en forma de txapela, lo que se considera un aporte de los artesanos de las tierras del Norte.

No cabe duda de que estamos ante uno de los edificios más singulares de la arquitectura ferroviaria de entresiglos y uno de los conjuntos más impactantes que se conservan en nuestro país. No hace mucho, este blog lo incluía como una de las doce estaciones más bonitas de España.

¿Cómo se construye una estación de ferrocarril? tema de la Semana de la Ciencia de Madrid

museo-ferrocarril-madrid-delicias2

El Museo del Ferrocarril descubrirá su patrimonio histórico en la Semana de la Ciencia de Madrid 2015 que, en esta edición, presenta como novedad una colaboración con el Grupo de Arquitectura, Infancia y Juventud del COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid), que consiste en la realización de un taller infantil de arquitectura. El principal objetivo es mostrar el proceso de construcción de una estación ferroviaria, utilizando juegos de construcción y materiales reciclados para fabricar una maqueta. El modelo elegido es el de la estación de Delicias.

‘Conoce, experimenta, descubre’ es el lema de la XV Semana de la Ciencia de Madrid, que se une en esta edición a la celebración del Año Internacional de la Luz y las Tecnologías Basadas en la Luz de Naciones Unidas, al Año Internacional de los Suelos de la FAO y al Año Europeo del Desarrollo. Cuentan con la participación de 3.000 científicos y gestores de ciencia, de más de 600 entidades repartidas por 40 municipios, desde centros de investigación hasta asociaciones ciudadanas y ONG, pasando por administraciones públicas, universidades, museos, fundaciones, hospitales, asociaciones científicas y empresas.

Por decimoquinto año consecutivo, la Fundación para el Conocimiento ‘Madri+d’ coordina la Semana de la Ciencia, una apuesta por la divulgación científica de la Dirección General de Universidades e Investigación de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid. Las actividades presentan la capacidad de creación de conocimiento científico-tecnológico de la región, abren al público los espacios donde se realiza, renuevan el conocimiento sobre ciencia y tecnología del ciudadano y fomentan las vocaciones científicas y el espíritu emprendedor entre los más jóvenes.

El taller infantil de arquitectura ‘Construye una estación ferroviaria’ se celebrará el sábado 14, a las 11.00 horas. Es necesario realizar reserva: educacionmuseo@ffe.es. Las visitas guiadas a la colección permanente del Museo del Ferrocarril tendrán lugar el sábado 14 y el domingo 15, a las 10.30, 11.00, 11.30 y 12.00 horas. Es necesario realizar reserva a través de educacionmuseo@ffe.es.

Por otro lado, las visitas guiadas al Archivo y la Biblioteca se realizarán los miércoles 4 y 11 de noviembre, a las 17.00 horas. Es necesario realizar reserva a través de biblioteca_ferroviaria@ffe.es.

El Museo de Delicias está gestionado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y desde el año 2009 forma parte de la Red de Museos de España, adscrito al Ministerio de Fomento. La propia estación que lo alberga forma parte de la historia del ferrocarril, siendo un claro ejemplo de la arquitectura del hierro, característica del siglo XIX.

Proyectada por el ingeniero francés Émile Cachelièvre e inaugurada en 1880 con la presencia del rey Alfonso XII, fue la primera gran estación construida en Madrid con estructura metálica. La nave central de la estación cuenta con una muestra muy variada de locomotoras y coches de viajeros, a través de la cual se puede comprender la evolución de la tracción (vapor, eléctrica y diésel) en el más de siglo y medio de existencia del ferrocarril en España, y las distintas condiciones en las que viajaron los pasajeros de estos trenes.

A ambos lados de esta nave se abren varias salas temáticas, entre las que figuran la dedicada a antiguos relojes de estaciones, otra dedicada a modelismo, con maquetas animadas, y una tercera en la que se explican los principales elementos de la infraestructura ferroviaria.

La XII Semana de la Arquitectura rememora las grandes estaciones ferroviarias de Madrid

museo-ferrocarril-madrid-delicias

El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), a través de la Fundación Arquitectura COAM y en colaboración con la Embajada de Alemania, el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid celebra, del 1 al 11 de octubre, la XII Semana de la Arquitectura. El Museo del Ferrocarril se suma a esta iniciativa con la organización de talleres didácticos gratuitos el sábado 3 de octubre y participará el próximo el día 5, en colaboración con la Fundación Arquitectura COAM, en un itinerario ferroviario entre las estaciones históricas de Atocha y Delicias.

El sábado 3 de octubre se realizarán en el museo dos pases (11.00 y 12.30 horas) del taller didáctico ‘Estación 3D’, una actividad en la que a través de un imaginario viaje en tren se construye una estación en tres dimensiones con los diferentes elementos que la componen. El taller es gratuito, orientado a niños de 8 a 12 años y la inscripción podrá realizarse en el museo el mismo día de la visita.

El lunes 5 de octubre, el museo participa en el itinerario ‘Arquitectura industrial. Grandes estaciones ferroviarias’ que finalizará en la histórica estación de Delicias, uno de los ejemplos de la arquitectura del hierro del siglo XIX, inaugurada en 1880 y sede actual del Museo desde 1984.

En la ruta se rastrearán los restos de conjuntos industriales ferroviarios y se tendrá la oportunidad de observar de una manera directa y contrastada la evolución en el uso y conservación de dos estaciones históricas: Atocha y Delicias. La actividad finalizará en el Museo del Ferrocarril con una presentación en la que se repasará la historia de otras grandes estaciones de Madrid.

La sede del COAM se llenará de actividades dedicadas a la difusión y el aprendizaje de la arquitectura, abriendo el programa a conferencias y mesas de debate con invitados de ambas ciudades. Estas actividades se completarán, un año más, con las visitas a edificios e itinerarios urbanos por la ciudad, así como las exposiciones y actos organizados por instituciones colaboradoras.

La nave de las Delicias fue el primero y más amplio espacio diáfano que se construyó en Madrid con una moderna estructura metálica.Posteriormente vendrían las estaciones del Norte (1882) y Atocha (1892). El proyecto de la estación fue realizado por el ingeniero francés Émile Cachelièvre, quien utilizó las más modernas técnicas constructivas que, por su parte, Henri de Dion había aplicado con gran éxito en la Galería de Máquinas de la Exposición Universal de París de 1878. La armadura de hierro se preparó en Francia, en los talleres de la compañía Fives Lille (constructora del hoy desaparecido Hipódromo de París y, posteriormente, de la estación de Orsay). La firma francesa desplazó hasta Madrid a uno de sus ingenieros, Vasaille, para montar la estación y aquí tuvo la colaboración de varios ingenieros españoles.

Construida como terminal de la nueva línea ferroviaria directa de Madrid a Ciudad Real, se inauguró el 30 de marzo de 1880 y el acto contó con la presencia del rey Alfonso XII y el presidente del Consejo de Ministros de España, Cánovas del Castillo, además de otras autoridades. Sin embargo, la estación no sería utilizada por la compañía constructora, ya que fue absorbida por la de Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), y como ésta contaba con sus instalaciones de Atocha vendió la estación a otra compañía recién creada: la de Madrid-Cáceres-Portugal (MCP). A partir de ese momento Delicias se convierte en la estación término de la línea funcionando como una estación con carácter internacional, ya que enlazaba dos capitales europeas, Madrid y Lisboa, con trenes directos y un tráfico mixto, dedicado tanto al transporte de mercancías como al de viajeros.
En 1928, la Compañía MCP fue reconvertida en Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste de España y en 1941, al producirse la nacionalización de los ferrocarriles españoles, quedó integrada definitivamente en Renfe.

El cierre de la estación de Delicias tuvo su origen inmediato en la conclusión de los enlaces ferroviarios de Madrid y la nueva estación de Chamartín que liberó de tráfico a la estación de Atocha. Así, el 30 de junio de 1969 dejó de prestar servicio de viajeros aunque la estación permaneció en servicio hasta 1971, año de su clausura.

En 1981 se produce un acontecimiento trascendental en la historia de la estación de Delicias: la resolución de la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas por la que se acuerda tener por incoado expediente de declaración de monumento histórico-artístico a favor de la estación. Tres años después, en 1984, la estación se convertía en la sede permanente del Museo del Ferrocarril.

Portugal desarrolla un ambicioso plan para preservar los azulejos de sus estaciones

estacion_de_sao_bento-oporto

Preservar y recuperar. La gestora de infraestructuras ferroviarias portuguesas viene desarrollando desde hace tiempo un ambicioso plan para preservar el patrimonio de sus estaciones. Uno de los puntos principales de esta acción pasa por recuperar y preservar los mosaicos de azulejos que adornan algunas de las estaciones más famosas del país vecinos. Fachadas y paredes se convierten en libros, que narran historias divididas en pequeños mosaicos de cerámica.

Los azulejos caracterizan una gran parte de la huella de la arquitectura portuguesa. En su mayor parte se trata de ladrillos coloridos de cerámica pulida -entre los que destacan sobremanera los azules y blancos de la época barroca-, y que se utilizan para decorar las paredes, suelos y techos de los edificios. Aunque su origen es árabe, adornan y embellecen una gran parte de las fachadas de muchas construcciones e infraestructuras públicas. Es un elemento decorativo presente en la gran mayoría de las estaciones de ferrocarril portuguesas y ha recibido especial atención, no sólo en lo que respecta a la salvaguardia y la conservación, sino también en su recuperación y cualificación, lo que contribuye a la valorización del patrimonio. Generalmente las piezas se pintan a mano o de forma industrial, y puenden contar una historia o solamente ser decorativos. Pero son sobre todo los testigos más representativos de los distintos estilos pictóricos.

La estación de trenes de San Bento es uno de los ejemplos más característicos de este elemento arquitectónico. Se trata de un magnífico edificio neoclásico con una impresionante fachada, pero que su mayor tesoro lo guarda en su vestíbulo interior. Hasta 20.000 azulejos representan escenas históricas de Portugal, o escenas costumbristas, en un espectacular trabajo de Jorge Colaço, el mismo autor que el de la Capilla de las Almas o San Ildefonso.

Recientemente la gestora de infraestructuras ferroviarias portuguesas ha completado una intervención de conservación de los paneles de azulejos figurativos en la estación de Contumil, en la Línea de Minho, en la región de Porto. Se localizan aquí paneles
cerámicos decorativos con motivos relacionados con el ferrocarril. En este caso se trata de una composición a color de locomotoras del siglo XIX, cortadas en franjas verticales
y alteradas en orden lógico de la imagen.

Con el mismo propósito, y como resultado de un protocolo establecido con el Ayuntamiento de Ovar, se trabaja en la conservación y restauración de de los paneles decorativos que recubren la fachada del edificio de viajeros en la estación de Ovar, y que concluirán a corto plazo. En virtud de este mismo Protocolo se desarrollará una intervención de igual contenido en la estación de Esmoriz, que se llevará a cabo en el segundo semestre del año.

En este marco se ha puesto en marcha un concurso para la ejecución de los trabajos de restauración de los paneles de azulejos de la estación de Elvas en línea del este. Situado en un conjunto de alto valor patrimonial y cultural, la estación de Elvas está cubierta por 44 paneles de azulejos de alto valor estético, histórico y cultural. De estos 44 paneles, 20 son figurativos y 24 del tipo estándar, con un total de alrededor de 5710 piezas. Los azulejos datan de 1933 y fueron producidos en fábrica de cerâmica Constância y taller Leopoldo Battistini.

Durante 2015 Refer (Red Ferroviaria Nacional) pondrá en marcha el mismo procedimiento para la restauración de los paneles de azulejos de diferentes estaciones de la Linha do Oeste: Mafra, Outeiro, Bombarral, Caldas da Rainha, Trinchera, Obidos y Leiria.

La antigua estación bilbaína de La Naja, plataforma de difusión y promoción de la arquitectura

estacion-lanaja-maite-bartolome

Arquitectura a examen. La antigua estación de La Naja se convertirá en el centro neurálgico de las actividades programadas durante todo el mes por Bilbao Bizkaia Architecture (BIA), la plataforma para la difusión y promoción de la arquitectura vizcaína. La celebración del primer Urban Regeneration Forum reunirá en la capital vizcaína a más de 300 prestigiosos arquitectos, ingenieros y urbanistas. Durante la cumbre se reconocerá la labor de Norman Foster con la entrega del I Premio BIA en un acto que tendrá lugar el día 26 en el Museo Guggenheim.

Los organizadores han escogido este “espacio tan olvidado como impresionante” para realizar una “adecuación efímera”, es decir, una adecuación del espacio interior que durante sólo quince días convertirá parte de su interior y los muelles en espacios de disfrute para todos los bilbaínos. BIA ha respetado totalmente la estructura del edificio colocando una plataforma elevada sobre los antiguos andenes, que da lugar a un nuevo espacio moderno y diáfano apto para acoger actividades culturales y al que se podrá acceder desde el muelle de Ripa, y, también desde el puente del Arenal, ya que el acondicionamiento incluye los muelles sobre la ría. El horario de atención al público será de 11.00 a 14.00 horas por la mañana y de 16.00 a 21.00 horas por la tarde.

Hasta el 28 de septiembre, BIA Space: TAO Architectural Lighting with Idar Group será la sede del Centro de Interpretación de la Arquitectura Bizkaina, un espacio que brindará a sus visitantes todo tipo de información sobre la transformación del Bilbao Metropolitano. También acogerá los BIA Workshop, talleres y encuentros en los que estudiantes de diversas escuelas de arquitectura y recién titulados (antigüedad máxima 2 años) podrán trabajar mano a mano con los más destacados profesionales e investigar las necesidades y retos de Bilbao a través de talleres y ejercicios prácticos. Además, albergará la exposición de los proyectos finalistas del Concurso Internacional de Arquitectura Joven convocado por la plataforma, que tiene como tema el soterramiento de las vías de acceso a la estación de Abando en Cantalojas.

La antigua estación será el punto de partida de uno de los cinco recorridos de las rutas de arquitectura programadas durante todo el mes. De ahí saldrán las visitas que cada lunes muestran cómo la ciudad dio sus primeros pasos en el Casco Viejo. La inscripción para esta ruta, así como para las que se organizan de martes a viernes, se puede realizar en la web http://biaforum.org/rutas-de-arquitectura/. También será el punto de partida de las visitas técnicas del día 27, en las que los arquitectos de IMB, Gloria Uriarte, Eduardo Múgica y Agustín de la Brena, creadores de la nueva sede de Naturgas en Bilbao, y Luis Domínguez, uno de los autores de la clínica de IMQ de Zorrozaurre, darán su punto de vista sobre su contribución a la regeneración de la ciudad.

Todas estas actividades serán el anticipo de la celebración del Congreso BIA Urban Regeneration Forum, que aprovecha la imagen de Bilbao como ciudad en la que la regeneración urbana se ha consolidado para constituir un punto de encuentro entre todos los agentes implicados en lo urbano, para compartir las claves de regeneración, para el buen uso de los recursos, la innovación en la programación, el diseño, la construcción, la gestión y el mantenimiento de la ciudad, con el objetivo de alcanzar un equilibrio sostenible.

Este primer encuentro tendrá como tema ‘Hacia una ciudad sana’ y arrancará el miércoles 24 a las 16.30 horas en la Torre Iberdrola, con un encuentro dedicado a México, país invitado del foro. El jueves 25, el Palacio Euskalduna acogerá la primera de las sesiones del foro, que se desarrollará bajo el título ‘Ciudad: segunda naturaleza’. El viernes 26, la jornada se centrará en la búsqueda de nuevas propuesta ante las consecuencias políticas del boom inmobiliario.

Las conferencias y ponencias terminarán el sábado 27 con la charla abierta al público de Luis Fernández Galiano, arquitecto catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid.

(Imagen Maite Bartolomé)

El incierto futuro de la estación de Grao, la primera terminal construida en Valencia

estacion-grao-valencia

Si nadie lo remedia -y no hay indicios de que alguien se ocupe de su futuro-, la centenaria estación del Grao está condenada y su porvenir es más que incierto. Herida de muerte desde hace años, abandonada a su suerte y en un penoso estado de conservación, esta joya del patrimonio ferroviario languidece en medio de la ciudad, sin que ni Adif ni el Ayuntamiento se ocupen de parar su deterioro y concederle un destino que evite, por irremediable, la entrada de la piqueta.

Construida en 1852 bajo el diseño de los ingenieros James Beatty y Domingo Cardenal, su estilo funcional y sobrio se esconde bajo una capa de suciedad, restos de cartelería y planchas metálicas con los que se trata de impedir su vandalización. Fue la primera estación que se construyó en Valencia (la tercera en la Península), dentro del proyecto que uniría el Grao valenciano con Xàtiva y que a su vez formaba parte de la línea Almansa-Valencia-Tarragona. La concesionaria inglesa se encargó de todas las obras de la línea hasta que el Marqués de Campo compró los derechos y dos años después constituyó la Sociedad de Ferrocarriles del Grao a Játiva, el primer ferrocarril valenciano. Los ingenieros de la sociedad de capital inglés de los Ferrocarriles de Madrid-Valencia quisieron hacer un edificio sencillo, sobrio y económico para ahorrar gastos. Edificaron un pequeño recinto de menos de 500 metros cuadrados, que permaneció en servicio hasta la década de los 90 y que sigue recordando el origen del ferrocarril en la provincia.

Pero los años pasan y la estación del Grao prosigue con su inexorable abandono, al igual que sucede con buena parte del patrimonio arquitectónico de un medio de transporte que cambió la ciudad. Ubicada en la calle Ingeniero Manuel Soto, uno de los artífices del actual puerto, su destino se vinculó hace unos años al desarrollo de las torres de viviendas del nuevo Grao, un plan más que improbable hoy en día, como recuerda el presidente de la asociación vecinal del barrio, Jesús Vicente. El portavoz de la entidad comenta que sería un buen elemento en la conexión del barrio con la cercana Marina. En un reciente encuentro con el director general del Consorcio, Pablo Landecho, le transmitieron esa idea. «Es más fácil aprovechar la recuperación de la dársena que el PAI del Grao», apostilla.

Al tratarse de un edificio protegido y catalogado por su valor patrimonial, el planeamiento urbanístico dejó la estación dentro de una rotonda. Vicente asegura que la estación se ha convertido en una especie de símbolo de la degradación de esta parte del Grao, donde la otra guinda se encuentra en las naves ruinosas que recaen a la calle Juan Verdeguer.

En la parte sur del viejo cauce, subsiste otra joya ignorada del patrimonio ferroviario. La estación de Nazaret, perteneciente a la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia y que quedó fuera de servicio junto al resto de la línea que llegaba desde Giorgeta en 1957. La desvastadora riada fue el inicio de un abandono que tiene el edificio en la actualidad en la ruina.

El presidente de la asociación de vecinos Nazaret Unido, José Antonio Barba, confia en que la construcción de la sede de la empresa MSC justo enfrente, en el barrio de las Moreras, suponga un acicate para que los propietarios de la estación la vendan o sea expropiada por la Administración. Sobre su uso, insiste en la influencia del sector turístico, para indicar que podría ser una «espléndida oficina de información». Al otro lado, el barrio de Cocoteros languidece a la espera del PAI del Grao, con solares y casas en ruinas junto al viejo cauce, a tono con la ruina de la estación.

Siglo y medio después de su construcción, el vandalismo se ha cebado de tal modo con el recinto, que no han bastado ni las planchas de metal colocadas en puertas y ventanas. Dentro, las paredes están derruidas en su mayor parte y los ladrones se han cansado ya de rebuscar el cobre, el plomo y todos aquellos materiales que tengan algún valor en la chatarra.

La Conselleria de Infraestructuras preparó hace un tiempo un proyecto de restauración, que exigía una inversión cercana a los dos millones de euros. La intención era recuperar las cuatro fachadas y hacer un interior diáfano, con un uso que quedó sin definir. Incluso, la alcaldesa Rita Barberá tuvo en sus manos un plan urbanístico para esta cotizada zona de la ciudad que la crisis ha barrido de un plumazo. Y mientras se aborda el destino de este singular e histórico edificio, el futuro de Grao es más incierto que nunca.

(Fuente Las Provincias. Imagen Juan J. Monzó)

Las bocas del metro de Donostialdea tendrán forma de coral a propuesta del estudio noruego Snohetta

Proyecto ganador. Las bocas del futuro metro de Donostialdea se asemejarán a un coral construido de acero y vidrio y han sido diseñadas por el prestigioso estudio de arquitectura y paisajismo Snohetta de Oslo (Noruega).

El consejero de Transportes, Iñaki Arriola, el viceconsejero de esta materia, Ernesto Gasco, y el ex decano del colegio de Arquitectos Vasconavarro, Agustín Sagastume, miembro del jurado, han presentado en San Sebastián la propuesta ganadora en el concurso internacional convocado para elegir el mejor diseño de las futuras bocas del metro de Donostialdea. El proyecto vencedor, titulado “Vamos”, corresponde a la empresa noruega Snohetta, responsable del diseño de la nueva biblioteca de Alejandría o del memorial del 11 de septiembre en la Zona Cero de Nueva York, entre otros.

Al concurso concurrieron un total de 116 empresas, de las que en un principio se seleccionaron siete, a las que posteriormente se unieron cinco proyectos procedentes de otros tantos arquitectos y estudios de prestigio mundial invitados a participar.

Snohetta fue uno de estas cinco empresas invitadas y su proyecto fue finalmente elegido como “la mejor de las soluciones factibles”, según ha explicado Sagastume.
Arriola ha definido el diseño de la marquesina como una “estructura tridimensional marina, tipo coral y de acero inoxidable, revestida por ambas caras con finas láminas vitreas”, que además serán retroiluminadas por leds, “de tal forma que se asemeje de noche a cualquiera de los elementos que conforman la fauna de las profundidades abisales”.

El consejero ha informado de que tras el verano emplazarán a la Diputación de Gipuzkoa, que ahora gobierna Bildu, a mantener una reunión para explicarle el proyecto y tratar de lograr su implicación en la financiación, que el Gobierno vasco pretende que siga el modelo del metro de Bilbao, costeado a partes iguales por el ejecutivo autonómico y por la institución foral.

Arriola ha llamado a no caer en “apriorismos” sobre la posición de Bildu respecto a este proyecto, pese a que la coalición ha mostrado públicamente sus reticencias a la parte del Metro de Donostialdea que pasaría soterrada bajo las calles de San Sebastián.

El consejero ha admitido que una negativa de Bildu, que gobierna tanto en la Diputación como en el Ayuntamiento de San Sebastián, “complicaría el escenario” y dejaría al Gobierno vasco “en una situación comprometida”. Ha reconocido que el proyecto se podría “atrasar”, pero ha confiado en que en el futuro “siempre habrá un momento y una coyuntura política en la que se podrá hacer”.

En cualquier caso, ha sostenido que tener hechos los proyectos constructivos del soterramiento del metro en San Sebastián, cuya finalización se prevé para el próximo año, siempre será positivo para definir bien la iniciativa y conocer su coste real.