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La apertura del túnel de Pajares sigue sin fecha

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Sin compromiso ni calendario. La llegada de la Alta Velocidad a Asturias sigue bloqueda por el túnel de la variante de Pajares. Las obras avanzan, según explica el Ministerio de Fomento, ¿pero hacia dónde?, se preguntan en el Principado. La cuestión es que el tema parece agriar las relaciones entre las administraciones astur y central.

La consejera de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Principado de Asturias, Belén Fernández, dejó bien claro el clima que se respira con esta infraestructura en el Principado. “Lo que ha imperado ha sido la falta de compromisos, la falta de calendario y falta de concreción“, señaló Fernández, quien reclamó un “cambio de color político” en el Gobierno central ante la “marginación” a Asturias en materia de Insfraestructuras. La consejera se declara insatisfecha con los movimientos de Fomento.

Fernández no se muestra optimista, más bien lo contrario, sobre la fecha del cierre de obras en el túnel de Pajares. Tras un encuentro de dos horas este viernes con la ministra de Fomento, Ana Pastor, en la sede del Ministerio, la consejera asturiana hizo un balance negativo. La consejera cree que estos cuatro años de Gobierno del PP ha sido una “legislatura perdida”. En concreto, sobre la variante de Pajares, lamenta que desde el Ministerio no se asuma “un compromiso aproximado de fecha” para su apertura y puesta en servicio pese al “clamor” político y social que existe.

El secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, declara que la obra ya se encuentra “en las últimas fases” y destaca que esta infraestructura “está prácticamente terminada”. Asegura que actualmente se está trabajando “en tres turnos” y recalca que esta obra es “una prioridad” para el Ministerio de Fomento. Eso sí, el secretario de Estado tampoco se compromote a dar una fecha para la apertura aunque subraya que su intención es que se ponga en servicio “lo antes posible”. “El túnel estará lo antes que pueda estar teniendo en cuenta que no surjan cuestiones de orden técnico que hay que tratar y que son difíciles de prever”, señalaba Gómez-Pomar, recordando que las inundaciones han requerido “trabajos adicionales” que no estaban previstos.

Las críticas de la consejera no quedan ahí. Tampoco se muestra convencida de que el Ministerio y el Ayuntamiento de Gijón estén trabajando en una propuesta sobre el Plan de Vías para hacer una estación intermodal soterrada a la altura del Museo del Ferrocarril. De hecho, anunció las “reuniones bilaterales” que mantiene el Estado y el Consistorio “a espaldas” del Principado. En esta línea, ha presentado una queja formal a la ministra Pastor por “el gesto contundente de deslealtad institucional”.

Sobre este asunto, Gómez-Pomar explicaba que el apoyo al soterramiento de la estación se debe a que permite “aprovechar el túnel que ya está realizado en Gijón”. Asimismo, dijo que responde a la demanda de “centralidad” ya que, de esta forma, la estación estará “más próxima al centro”.

El secretario de Estado traslada a la representante de Asturias la convocatoria de una reunión con el consejo de administración de Gijón al Norte que se celebrará “próximamente” y en la que se va a presentar esta iniciativa del Ayuntamiento de Gijón que apuesta por una estación soterrada. En esta nueva propuesta, explicó Gómez-Pomar, es el Ayuntamiento de Gijón el que asume los costes de las obras del traslado del colector y, por tanto, “deja en unas condiciones distintas la viabilidad en términos económicos del proyecto” con respecto al que se había planteado anteriormente y que fue rechazado.

“Entendemos que si un Ayuntamiento y el Ministerio se han tomado todo el tiempo del mundo para debatir y dialogar acerca de la solución, el Principado merece tener tiempo para analizar y exponer criterios al respecto”, zanja Fernández quien lamenta la falta de concreción en la inversión estatal destinada a la región. “El compromiso ha brillado por su ausencia“, recalca.

Un hombre acaba electrocutado mientras robaba el cable de la catenaria entre Candás y San Zabrornín

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Un hombre de 48 años ha fallecido esta madrugada, al parecer electrocutado, mientras intentaba cortar los cables de cobre de la catenaria de la vía de Feve que discurre entre Gijón y Avilés. El cuerpo de J.L·L., vecino de la localidad de Pola de Lena, fue encontrado por los empleados de la empresa de mantenimiento Cobra que había acudido a la zona para reponer el cable que había sido sustraído esta madrugada y que mantuvo cortado el servicio de trenes de vía estrecha entre Gijón y Avilés.

Al parecer, el hombre estaba cortando los cables de cobre de la catenaria cuando sufrió una descarga que acabó con su vida, aunque este extremo deberá aún ser confirmado por la autopsia que se le realizará en el Instituto Anatómico Forense de la capital asturiana.

El cadáver fue localizado en el punto kilométrico 39,400 de la vía de Feve , entre las localidades de Candás y San Zabrornín, por una cuadrilla de la empresa Cobra a las 05.40 horas de ayer lunes. Hasta el lugar del suceso se han desplazado agentes de la Guardia Civil de Candás, el equipo de la Policía Judicial del Instituto Armado y el forense para proceder al levantamiento del cadáver.

Como consecuencia del robo de la catenaria, Feve suspendió el servicio ferroviario entre Gijón y Avilés. Los trenes volvieron a circular entre Gijón, Avilés y Cudillero a las 13.10 horas, una vez repuestos los cables de cobre la catenaria que provocaron la muerte del presunto ladrón que murió electrocutado. Durante buena parte del día los pasajeros se han visto obligados a realizar transbordo por carretera desde el apeadero de Perlora.

(Imagen J.M. García-Pumarino)

El tren minero de Samuño inicia su tercer año con el objetivo de superar los 30.000 visitantes

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El tren de Samuño vuelve a la galería minera en su tercera temporada, que ya se puso en marcha el pasado fin de semana. El objetivo para este año pasa por superar los 30.000 visitantes, según las expectativas que se ha fijado el Ayuntamiento de Langreo. Como en la pasada edición, confían que las “jornadas del vapor” que se realizan en colaboración con el Museo del Ferrocarril de Gijón atraigan a los visitantes.

El ecomuseo minero ha recibido a 52.102 visitantes en las dos primeras temporadas. En la primera fueron 22.500. La cifra se superó el pasado año, con 29.602. Los promotores del tren turístico confían en mejorar los registros con las novedades que se han previsto y una ampliación de los contenidos. Entre ellos figura la puesta en marcha de una tienda de souvenirs, ya que muchos turistas que visitan el ecomuseo mostraron interés por llevarse artículos de recuerdo. También se han fijado las citas para las “jornadas del vapor”: 21 de marzo, 11 y 27 de abril, en dos fechas de mayo y en tres días del mes de junio los turistas podrán circular por las antiguas instalaciones del ferrocarril minero en convoyes tirados por locomotoras de vapor del parque museístico de Gijón.

El Ayuntamiento ha preparado en estos últimos meses la promoción del tren minero en diferentes museos y oficinas de turismo y ayuntamientos de la región. Se han editado 40.000 folletos con información actualizada y de cara a Semana Santa, “se pondrá en marcha una campaña especial en las redes sociales”, según aseguran en el consistorio.

La alcaldesa de Langreo, María Fernández, subraya que el proyecto del Ecomuseo está en “constante evolución”. La regidora explica que durante los meses en los que ha estado cerrado “se han tenido que hacer importantes trabajos de mantenimiento“, sobre todo en el socavón que atraviesa el tren. “No hay que olvidar que es una instalación real“, añadió, antes de poner sobre la mesa las cifras de asistencia al complejo.

También expuso María Fernández que, por el momento, los ingresos que se consiguen con el Ecomuseo cubren “el 80%” de los gastos, es decir, que hay una “recuperación económica del 80%“. Se trata de un nivel “muy alto, que no se suele conseguir con las instalaciones culturales” públicas.

(Imagen Ruben Fidalgo)

El Museo del Ferrocarril de Gijón trabaja con Mieres para rescatar el tren minero a Morcín

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Otro tren histórico en proceso de recuperación. El Museo del Ferrocarril de Gijón asesora a la asociación cultural ‘Los Averinos’ y al Ayuntamiento de Mieres para rescatar el tren minero entre La Pereda y La Foz (Morcín) con usos turísticos. El colectivo vecinal pretende recuperar el antiguo recorrido centenario, desde su salida en La Pereda hasta el valle de Frechura, donde muere actualmente el trazado, con fines turísticos. La posibilidad de recuperar la vieja línea hasta La Foz aliementa la esperanza de instalar vehículos lanzadera para subir a zonas tan espectaculares como el Angliru, el Monsacro o las minas de Texeo”.

La iniciativa para la recuperación del antiguo ferrocarril minero de La Pereda a La Foz encontró el respaldo de los alcaldes de Mieres y Morcín, Aníbal Vázquez y Jesús Álvarez Barbao, respectivamente, que durante el acto de conmemoración del centenario del nacimiento de este tren a mediados de noviembre mostraron interés por este proyecto. Morcín cree que es posible destinar fondos europeos de Desarrollo Rural para abordar la iniciativa; Mieres coincide en que el plan puede potenciar el futuro económico explotando las bondades que ofrece el territorio. De momento, y con el apoyo del Museo del Ferrocarril, el proyecto sigue su curso.

El director del museo, Javier Fernández, acompañado por sus colaboradores, acudió hace unos días hasta la senda por la que antiguamente pasaba el ferrocarril para tener una primera toma de contacto. Fernández explicó que sería necesario actualizar un anteproyecto que se redactó hace ya algunos años. El director del centro gijonés aseguraba hace unos días en ‘La Nueva España’ que “las posibilidades son infinitas. Está en un estado perfecto para la recuperación de este tren histórico, que cuenta además con un paisaje espectacular“. Profundo conocedor del ferrocarril español, Fernández mantiene que “el trabajo de cantería realizado aquí es como el de las mejores catedrales del ferrocarril, tanto en muros como túneles y puentes”.

El centro museístico gijonés cuenta con una experiencia dilatada para sacar adelante trenes históricos. Su trabajo con el tren minero de Samuño, en Langreo, y también con otras iniciativas fuera de la región, es de sobra conocido. “En España hay unos ocho ferrocarriles históricos en funcionamiento, y cada año se suman nuevos proyectos, porque son una fuente de turismo como se ha podido comprobar con Samuño”, remarcó Fernández. En este caso, el papel del museo “será de asesoramiento, porque dinero no tenemos; pero sí podemos apuntar qué se puede hacer o las fórmulas de gestión, aportando nuestra experiencia”.

Tras esta primera visita, el director del Museo del Ferrocarril y sus colaboradores tendrán que volver a la senda y hacer un recorrido completo por la línea. También deberán actualizar el informe existente y realizar un estudio preliminar para determinar las posibilidades del proyecto, enfoques sobre la inversión necesaria y los plazos necesaruios para lleva a buen término esta experiencia.

La recuperación del patrimonio industrial de la comarca puede abrir nuevas oportunidades de negocio y creación de empleo. De momento, la iniciativa del colectivo ha dejado señal en este antiguo trazado, que dejó de utilizarse para el transporte de mercancías en 1969. Una placa conmemorativa recuerda el pasado histórico del tren, hoy convertido en senda verde desde Lloreo hasta el valle de Frechura.

Tensión en los trenes del ‘Xiringelu’ bloqueado más de dos horas tras activarse el freno de emergencia

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Auténtica odisea que pudo acabar en tragedia. Unas 500 personas viajaban en el convoy de vía estrecha de Renfe que en la noche del domingo al lunes quedó detenido en las proximidades del apeadero de San Martín del Monte, en Castrillón, después de que alguno de los usuarios activara en varias ocasiones el freno de emergencia. El tren procedía de Pravia y tenía como destino Gijón e iba ocupado en su mayor parte por viajeros que venían de participar en la popular fiesta del ‘Xiringuelu’, una de las romerías más multitudinarias del verano asturiano.

Como todos los años, los trenes de regreso después de la popular fiesta praviana iban llenos. Todo discurría con normalidad hasta que uno de ellos, con dirección Gijón, tuvo que ser desalojado a la altura del Alto del Praviano, después de que fuese activado el freno de emergencia. El tren quedó parado con las puertas cerradas, lo alteró a muchos de los ocupantes. El calor y la tensión prendieron el ambiente y numerosos viajeros reaccionaron con violencia.

El 112 solicitó la presencia de la Guardia Civil en torno a las 22.40 horas al haber quedado detenido el convoy, en el que varias personas sufrieron mareos al permanecer encerradas e su interior, una de las cuales, una joven, tuvo que ser trasladada al Hospital San Agustín de Avilés. La máquina que arrastraba el convoy no podía reanudar la marcha porque, tras haberse activado en varias ocasiones el freno de emergencia, el tren había quedado bloqueado. Tras varios minutos la operadora optó por trasladar a los pasajeros a otro convoy lo que requirió la evacuación de los 500 viajeros.

Lo que al principio sonó divertido, se fue complicando con el paso del tiempo. Y las risas se tornaron en llantos. “Costaba respirar. Algunas chicas sollozaban y el nerviosismo se contagió. La gente comenzó a intentar forzar las puertas para que entrara aire”, relatan algunos de los testigos que aseguran que el personal del tren se veía incapaz de afrontar la tensión que se había generado en el interior de los vehículos. La situación llegó a complicarse y el personal ferroviario comenzó a temerse lo peor. “Algunos habían tratado de abrir las puertas a patadas. Hasta que alguien tirór de una manilla que, por casualidad o por fuerza, permitió la apertura de las puertas y dejar expedita una salida de los pasajeros encerrados.

La mayor parte de los usuarios se subieron al nuevo convoy aunque una parte de ellos se trasladaron a una estación de servicio cercana donde fueron recogidos en vehículos particulares por familiares o abandonaron el lugar el taxi. “Estaba previsto que el tren llegara a las once y llegamos a Gijón a las dos de la mañana”, aseguran los testigos.

La Guardia Civil tuvo que acudir también al apeadero de Soto del Barco para controlar a las cerca de doscientas personas que se habían congregado mientras esperaban la parada del tren con destino a Gijón y que aguardaban en la estación dado que el convoy estacionado en la vía no permitió restablecer el servicio a través de la línea afecta hasta las 01.00 horas del lunes.

(Imagen Sergio López)

Azpeitia y Gijón ‘hermanan’ dos piezas de sus colecciones en el Día Internacional de los Museos

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El Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias son dos referentes reconocidos en la custodia, reparación y muestra de las joyas ferroviarias. El Día Internacional de los Museos sirve ahora para reforzar su continua colaboración con el ‘hermanamiento’ de dos de sus piezas singulares correspondientes a sus respectivas colecciones. Las locomotoras de vapor ‘Echevarría’ y ‘SAF 1’ corresponden al mismo constructor, año de fabricación y modelo muy similar, y comparten además un devenir histórico sorprendentemente paralelo, reflejo de la realidad ferroviaria e industrial que les dio origen.

Este ‘hermanamiento’ entronca con el lema que preside hoy la 36 edición del Día Internacional de los Museos: ‘Las Colecciones crean conexiones’. Este lema hace referencia a los vínculos creados por las colecciones de los museos y recuerda que son instituciones vivas que permiten crear enlaces entre los visitantes, las generaciones y las culturas del mundo. Se acentúa así el poder que tienen los objetos museísticos, no solamente contando su historia, sino también creando un nexo con la comunidad a través de la memoria colectiva. Se busca, en definitiva, poner de relieve el rol que desempeñan los museos en la sociedad y la conexión que existe entre diferentes colecciones y público.

En el marco de este lema, el Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias, refuerzan hoy ese vínculo con sendos actos públicos en los que hermanan dos de sus joyas ferroviarias, que mantienen una historia y pasado común. La ‘Echevarría’ y la ‘SAF 1’, a las que se rinde hoy homenaje, recordarán a los visitantes cómo era el devenir diario de las máquinas y los hombres en su afán por superarse y llegar a un mañana mejor.

El Museo Vasco del Ferrocarril ha programado para hoy los siguientes actos: Presentación de la exposición ‘Trevor Rowe’ en Euskadi; hermanamiento de las locomotoras ‘SAF 1’ y ‘Echeverría’; y circulación de trenes históricos: automotor Allan de los Caminhos de Ferro de Portugal (11.00 horas); locomotora de vapor ‘Zugastieta’, del ferrocarril de Amorebieta a Gernika (12.00 horas); y locomotora de vapor ‘Portugal’ de los Caminhos de Ferro de Portugal (13 horas).

La empresa Patricio Echeverría de Legazpi (Gipuzkoa) experimentó tras la Guerra Civil un notable aumento de la demanda de sus productos, lo que implicó el incremento de sus necesidades de transporte, tanto de materias primas como de producto terminado. Con el fin de mejorar sus comunicaciones, esta empresa decidió construir un ramal industrial, de más de cuatro kilómetros de longitud, que permitiera enlazar sus instalaciones fabriles con la estación de Zumarraga, punto en el que convergía el ferrocarril de vía ancha explotado por Renfe de Madrid a Irun, con las líneas de vía métrica de Malzaga a Zumarraga de los Ferrocarriles Vascongados y de Zumarraga a Zumaia, del Ferrocarril del Urola.

Al contar la estación de Zumarraga con dos anchos de vía diferentes, Patricio Echeverría decidió implantar a lo largo de su línea tres carriles, de modo que por ella podían circular vagones, tanto de vía ancha como de vía métrica. Para remolcarlos, adquirió en el año 1952, a la firma alemana Henschel & Sohn una locomotora de vía ancha, pero que en ambos testeros disponía también de los aparatos de choque y tracción necesarios para poder arrastrar también vagones de vía métrica. Fue bautizada como ‘Echeverría’. Poco después adquirió de ocasión, al Ferrocarril de Santander a Bilbao, una locomotora de vapor de vía métrica destinada específicamente a este servicio, en concreto la 030T Nº 3 ‘Güeñes‘, construida por Hunslet con el número de fábrica 538 en el año 1891. En la factoría guipuzcoana fue rebautizada como ‘Echeverría II’.

En 1962, Patricio Echeverría adquirió una nueva locomotora diesel, la ‘Echeverría III’, también construida por Henschel, para el servicio de su ramal, por lo que, poco después, procedió al desguace de la ‘Echeverría II’, mientras que la ‘Echeverría I’ quedó en reserva con el fin de poder remplazar a su sustituta en caso de avería. En consecuencia, periódicamente era encendida y sometida a pruebas, operación que se realizó con regularidad hasta principios de los años ochenta, tras decaer el uso del ramal. En 1992 la locomotora de vapor ‘Echeverría I’, fue cedida al Museo Vasco del Ferrocarril.

La Sociedad Anónima Felgueroso inauguró en 1949 un ferrocarril de doce kilómetros de longitud para unir su mina de La Camocha, cerca de Gijón, con la estación de Renfe de Veriña, permitiendo de esta manera la explotación de este rico coto hullero. Para el servicio de maniobras en la carga y pesaje de vagones en la estación de La Camocha, encargó una locomotora de vapor al constructor alemán Henschel & Sohn, de gran experiencia en la fabricación de este tipo de unidades, que la entregó en 1952. La máquina fue denominada ‘SAF 1’, iniciales de la empresa de los hermanos Felgueroso. Posteriormente, la Minero Siderúrgica de Ponferrada, sucesora en la propiedad de la mina de La Camocha, la mantuvo en servicio, si bien compartiendo tareas de maniobras con otras locomotoras de vapor llegadas desde su sede de Ponferrada, una de las cuales, de segunda mano, construida en Gran Bretaña por Nasmyth Wilson en 1891, con el número 411 para el Ferrocarril de Triano, llegaría a ser denominada ‘SAF 2’.

La ‘SAF 1’ permaneció en servicio hasta 1973, cuando, con la adquisición de una locomotora diesel Hunslet Babcock & Wilcox, quedó apartada como reserva hasta el cierre del ferrocarril a mediados de los años 80, lo que permitiría su conservación. En 1994, Mina la Camocha S.A. la entregó al Ayuntamiento de Gijón para su definitiva preservación, siendo trasladada el 29 de diciembre de dicho año al Museo del Ferrocarril de Asturias.

Una vez en el Museo fue completamente rehabilitada por su Escuela Taller, recibiendo una caldera de nueva construcción, de tal forma que fue posible recuperar su total funcionamiento el 25 de noviembre de 1995. Desde entonces se ha mantenido en disposición de marcha, siendo encendida para exhibiciones en las jornadas del vapor y otros eventos. En la actualidad se han emprendido en esta locomotora tareas de puesta a punto, que desarrolla el equipo técnico del centro con la colaboración de la Asociación del Amigos del Museo del Ferrocarril. Las labores incluyen la preceptiva revisión de la caldera, mantenimiento mecánico, saneamiento general, trabajos en superficies metálicas y pintura.

(Fuente Juanjo Olaizola. Director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia)

El ecomuseo de Samuño convierte el vapor en un nuevo atractivo para sus visitantes

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El vapor circula por el valle de Langreo. Los visitantes del ecomuseo de Samuño podrán recorrer las vías que desde la estación de El cadaviu conducen a la entrada del pozo San Luis en tres vagones mineros que serán remolcados por la locomotora J. A. Maffei de 1920. El proyecto se ha hecho posible por la decisiva intervención del Museo del Ferrocarril de Gijón y su dinámico director, Javier Fernández.

La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, ya se ha paseado por las vías cercanas a la mina después de su renovación y puesta a punto, y pintada para su nueva misión. La locomotora, una auténtica joya ferroviaria, exhibía su poderío y llevaba los viejos olores de la época del vapor a la cuenca de Langreo, aunque sin pasajeros. Pero el deseo generalizado pasaba por hacer disfrutar de esta experiencia a los visitantes de Samuño y convertirlo de paso en un fuerte atractivo de las nuevas instalaciones museísticas. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería.

Este sábado saldrán los primeros servicios programados con vapor. Tres vagones con capacidad para 35 personas, restaurados por el Museo del Ferrocarril de Gijón, recorreán en 25 minutos la distancia que separa la estación de El Cadavíu del inicio al túnel subterráneo de la mima, al que no puede acceder por el gálibo del túnel. El precio del viaje será de 3 euros, o de 1,5 euros si se realiza la visita completa al museo. Se han programado seis salidas (por la mañana a las 10.30, 11.30, 12.30 y 13.30; y en horario de tarde 17.00 y 18.00 horas) que se volverán a repetir todos los sábados de mayo. Los viajeros podrán empalmar este viaje con el del tren minero que se adentra en el pozo de San Luis La Nueva, que se estrenó el pasado año con una aceptación más que notables.

La excursión pretende ser “una vuelta al pasado, un paseo en tren de vapor por el bosque”, explica Javier Fernández, alma máter del Museo de Gijón y un profundo conocedor de la historia del ferrocarril. Los viajeros descubrirán sensaciones parecidas a las que vivieron los trabajadores de estos pozos. “Viajarán en coches como los que usaban los mineros, y también sus familias, para desplazarse” por el entorno de las minas, sin llegar a adentrarse en ellas”

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La temporada de primavera está siendo “realmente buena” para el Ecomuseo del Valle de Samuño y su tren minero. Salvador Álvarez, responsable del museo, apuntó que, desde la reapertura del equipamiento, el pasado 1 de marzo, y hasta el pasado fin de semana, han pasado por la estación de El Cadavíu “algo más de 6.000 personas”. Especialmente positiva resultó la Semana Santa, unos días durante los cuales los viajes estuvieron al completo y el pasado puente del 1 de mayo, que “también estuvo muy bien”. Hasta el inicio de la temporada de verano, el 15 de junio, hay confirmadas unas 2.500 reservas más, lo que elevaría aún más la cifra de visitantes anual.

(Imagen Rubén Fidalgo)

‘La vida junto al tren’, exposición de imágenes sobre los oficios ferroviarios en el Museo de Gijón

 Plantilla completa de la estación de del Norte Avilés, incluyendo una taquillera. Anónimo. 1915.

‘La vida junto al tren’. Con motivo del 175 aniversario de la presentación en París de las primeras fotografías de Daguerre, la sala de exposiciones temporales del Museo del Ferrocarril de Asturias (Plaza Estación del Norte s/n, Gijón) acoge una muestra de imágenes relacionadas con los distintos oficios ferroviarios. Hasta el 20 de julio se podrá ver la muestra que bajo el título ‘La vida junto al tren’, expone a los visitantes distintos aspectos y visiones sobre los oficios ferroviarios.

A mediados del siglo XIX aparece en España una nueva clase de trabajadores, los ferroviarios. Algunos de aquellos oficios aún se mantienen hoy en día, pero otros solo perviven gracias a la fotografía, que nos muestra cómo eran, sus condiciones sociales y laborales, su familia y su modo de vida, sus celebraciones y también sus reivindicaciones. La exposición tiene, además, el fin de dar a conocer el papel del museo en la recuperación de la fotografía en Asturias. El horario de apertura de la muestra es de 10.30 a 13.30 horas y de 16.30 a 18.30 horas.

El Museo del Ferrocarril de Asturias es el centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias. Su finalidad no solo es el estudio de la revolución industrial y el desarrollo tecnológico, sino también explicar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región.

El Museo ocupa las instalaciones de la antigua estación del Norte que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990, con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento de Gijón, la ciudad obtiene buena parte de los terrenos de Renfe, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales.

La labor de recuperación de fotografía histórica del museo se ha llevado a cabo por muy diversas vías, que abarcan las compras, donaciones, legados, cesiones y depósitos, hasta superar un fondo de varias decenas de miles de imágenes. Todas ellas están referidas al mundo del ferrocarril y la industria, con especial incidencia en la historia asturiana pero sin renunciar a importantes lotes referidos al resto de España. En ese conjunto tienen relevancia los retratos de ferroviarios. Imágenes realizadas por las compañías de sus plantillas de trabajadores, las que forman parte de colecciones más amplias como las de los directores de distintas empresas, las obtenidas por fotógrafos profesionales, o por aficionados al ferrocarril y las realizadas por los propios ferroviarios en su lugar de trabajo.

Como meras figuras que se mueven en los nuevos escenarios o como el capital humano de las empresas ferroviarias, gracias a los retratos de los trabajadores, se pueden conocer parte de sus condiciones sociales y laborales, su familia, sus celebraciones, su modo de vida. De hecho, aunque algunos de sus oficios aún perviven, otros solo permanecen vivos gracias a la fotografía.

Los ferroviarios son retratados en grupo, como una plantilla de trabajadores, en torno a los dos iconos más representativos del ferrocarril: la estación y la máquina. Como si de un gran ejército se tratase, las imágenes muestran a los empleados uniformados y en formación, jerárquicamente dispuestos por categorías. Inauguraciones y visitas institucionales constituyen acontecimientos reflejados en amplios reportajes fotográficos por las propias compañías, en los que los grupos de ferroviarios son parte importante de la escenografía.

Los fotógrafos de temática ferroviaria centran su interés en la locomotora y el tren. De este modo, el elemento humano es, a veces, un mero acompañamiento de la máquina. Aún así, la mayor parte de la imágenes de ferroviarios en los trenes representan a la pareja – maquinista y fogonero – , retratados casi siempre en actitud de posado, orgullosos de sus máquinas y de su oficio. El resto del personal del tren aparece casi siempre formando parte de composiciones que recogen los trenes en el momento que precede a la marcha, o asomándose tímidamente “para salir en la foto”.

Cuando los ferroviarios eran fotografiados en las estaciones, aparecen formando un conjunto completo de trabajadores. Todos ellos, habitualmente, posando para el fotógrafo profesional o de empresa. En otras ocasiones, se reflejan sus actividades en fotografías en las que el protagonista fundamental es el mundo ferroviario: las circulaciones y los tráficos en la estación.

La estación era también el lugar de residencia para diferentes categorías ferroviarias. Por ello, jefes de estación, factores y otros empleados, solían aprovechar la presencia del fotógrafo para retratarse con su familia. En cualquier caso, la fotografías tradicionales mostraban a las plantillas de las estaciones con su uniforme, en composiciones muy estudiadas y en los que la categoría marcaba estrictamente la jerarquía de posado.

(Imagen cortesía Museo del Ferrocarril de Asturias)

Museos montados sobre antiguas estaciones y que albergan glorias de aquel pasado ferroviario

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No son simples depósitos, aunque a primera vista así lo parezca. No son trozos desnudos de hierro, aunque su aspecto inicial se asemeje al frío metal. Son grandes pedazos de nuestra historia, testimonio vivo de un pasado nostálgico que nos muestra el esfuerzo, tesón y determinación que llevó a nuestros bisabuelos a afrontar el reto que les ofrecía aquel nuevo medio de transporte. Las paredes de aquellas estaciones se cubren ahora de carteles tan viejos como ellas, pero mucho más atractivos. Son muchas las ciudades que tratan de rendir homenaje al viejo caballo de hierro con un modesto rincón, donde aquellos viejos cacharros parecen luchar contra el tiempo. Y se exhiben sin pudor. Hay de cualquier forma complejas instalaciones donde vuelven los recuerdos de aquel pasado y lucen las máquinas como queriendo despertar las conciencias de su custodia.

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1. Vapor en el Museo Vasco de Azpeitia

Inaugurado el 12 de junio de 1998, el Museo Vasco del Ferrocarril forma parte de la línea del Urola, que unía las localidades de Zumarraga y Zumaia. El trazado enlazaba el valle del Urola con la compañía ‘Norte’ y los Ferrocarriles Vascongados. La escasa utilizaciòn del servicio fue apagando las escasas posibilidades de recuperarlo hasta que en 1988 fue suprimido; se levantó la mayor parte de la vía, salvo un pequeñoo tramo desde Azpeitia a Loiola. Eso permitió concebir ya los planes para la creación de un ferrocarril turístico sobre la traza del antiguo Urola que, en una primera fase, alcanzaría Lasao, a 4,5 kilómetros del museo. El centro azpeitiarra cuenta con piezas de gran valor histórico (uniformes, gorras y relojes, en especial) y con auténticas joyas de vía métrica en perfecto estado de funcionamiento. La circulación de vapor es uno de sus principales atractivos, sobre todo cuando van encabezadas por las máquinas ‘Aurrera, ‘Portugal’, ‘Zugastieta’ y ‘Euzkadi’, que, en diferentes composiciones, recorren los 5 kilómetros escasos que separan la estación de Azpeitia de la de Lasao. También es habitual viajar en la ‘Creusot/Naval 1158’, una diésel que realiza el mismo recorrido. En las instalaciones pueden apreciarse la grúa de vapor ‘Grafton’ (construida en 1920 y cedida por Babcock & Wilcox) y el tranvía histórico U-52 de Bilbao (de la línea Hospital-San Antón), asì como varios vehículos tractores y de traslado de pasajeros. Una visita indispensable para conocer la historia ferroviaria de Euskadi.

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2. Monumental estación de Delicias

Abierta hace casi tres décadas, en las instalaciones de la antigua estación madrileña inaugurada en 1880 por los reyes Alfonso XII y María Cristina se exhibe una de las colecciones de material histórico ferroviario más completas de Europa, haciendo honor a su nombre, ya que se hace un auténtico gozo la contemplación de las joyas que allí se exponen. Declarado edificio monumental en 1980 y posteriormente Bien de Interés Cultural, Delicias culminó su existencia como terminal de trenes en 1971. Proyectada por el ingeniero francés Emilio Cachelievre, fue la primera estación que se construyó en Madrid con estructura metálica y levantada en tan solo catorce meses debido al caráccter totalmente funcional del proyecto. Delicias alberga el museo ferroviario desde hace casi 30 años, aunque en realidad en 1967 ya se abrió en España una galería dedicada al ferrocarril en el Palacio de Fernán Núñez de la capital, actual sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Distribuido en cuatro salas, albergaba maquetas, grabados y pequeños objetos relacionados con la historia y la explotación del ferrocarril. Allí permaneció hasta 1983, año en el que se trasladó a las viejas dependencias de la estación, que permitían, sobre todo, la exposición de trenes en su gran nave central, donde se pueden ver ms de treinta veh´´iculos de material rodante de gran valor histórico, entre locomotoras de vapor, diésel, eléctricas, automotores y coches de viajeros. Esto se traduce en la reunión de una variedad de colecciones de carácter único y excepcional formada actualmente por ms de 4.800 piezas que explican la historia del ferrocarril en España.

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3.-Carbón de Ponferrada

Este original museo, cuya idea se fue gestando a lo largo de una década, se ubica en los terrenos de la antigua estación de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, empresa constituida en Madrid en 1918, cuyo objetivo era la explotación de las reservas hulleras de las cuencas bercianas y lacianiegas. El mineral era transportado por un ferrocarril de vía estrecha que alcanzó una leyenda merecida con el paso de los años, siendo sus locomotoras de vapor las últimas en servicio del continente europeo. En este pequeño centro, con espacio suficiente para duplicar la muestra si se ofrece la oportunidad, se muestran diferentes modelos de locomotoras que sirven para que el visitante pueda ver, con sus propios ojos (y entender) la evolución tecnológica llevada a cabo por las distintas empresas. En el edificio de la vieja estación se exhiben piezas de gran interés (planos, material gráfico, bibliografía, etc.) que permiten un profundo conocimiento de lo que el ferrocarril y la actividad minera supusieron para una ciudad como Ponferrada a lo largo de todo el siglo XX. El centro se divide en tres áreas temáticas: dedicada a la empresa con númerosas piezas y fotográfias de época; otra dedicada al ferrocarril, donde el visitante puede contemplar uniformes, faroles, carriles, piezas de taller y distintos documentos; y una tercera dedicada al interior de la taquilla existente en la estación, con los elementos propios de sus funciones de la misma, incluyendo una caja de caudales, un dispensador de billetes y una colección completa de todos los billetes expedidos alguna vez por el ferrocarril.

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4.-Historia de Gijón

Centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias, en el museo de Gijón se puede apreciar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región. El centro ocupa las instalaciones de la antigua estación del ‘Norte’, que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990 con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento, la ciudad obtuvo buena parte de los terrenos de la operadora, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales. De todo el variado conjunto de elementos que custodia el museo, cedidos en su mayoría por diversas empresas y entidades públicas colaboradoras, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana con estos sectores, y en especial las locomotoras de vapor. La colección de objetos del museo está formado por un total superior al millar de piezas. De ellas, un centenar es material móvil, es decir locomotoras y vagones, de hasta siete anchos de vía diferentes, que constituyen el mayor conjunto de material histórico ferroviario preservado de toda España. Además, se han conservado todo tipo de objetos relacionados con la labor ferroviaria, como faroles, herramientas, señales y teléfonos. Suele organizar alguna circulación con alguna de sus máquinas de vapor en un pequeñoo recorrido por las vías interiores del museo.

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5.- Arqueología en Monforte de Lemos

El Museo do Ferrocarril de Galicia se ubica en las antiguas instalaciones ferroviarias que en su día albergaron uno de los más importantes depósitos de tracción vapor del norte de España. Estas históricas instalaciones disponen de una nave circular con un diseño propio de la arqueología industrial de principios del siglo XX y una playa con 40 vías que se enlazan a través de un puente giratorio que se utiliza también para invertir la marcha de la locomotora de vapor. La prioridad es el tren turístico de época, denominado ‘Galaico Expreso’, que pretende ser un museo vivo rodante, que circule por toda Galicia por trayectos estudiados y deespecial interés. El tren turístico de época “Galaico Expreso” lo forma distinto material ferroviario de época. Destaca una locomotoras de vapor tipo Mikado, una diesel Alco de la serie 1800 y una electrica 7700, que tiran de un convoy integrado por un coche salón, coches cama, vagón restaurante, coche cafetería, vagón cine y un furgón generador. Por su estratégica situación geográfica, en 1883 Monforte de Lemos, fue el núcleo por donde entró el tren, desde tierras castellanas, a la región gallega. La capital de Lemos, con la llegada del tren, vehículo de desarrollo y de nuevas ideas, se convirtió en el principal nudo ferroviario de Galicia. Desde la estación monfortina se distribuía, hacia los ejes Lugo-Ferrol-A Coruña y Ourense-Vigo, el creciente tráfico de viajeros y mercancías que entraba en Galicia procedente de Castilla y Cataluña y también del que salía de suelo gallego hacia esas regiones.

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6.- El depósito de Vilanova y la Geltrú

A 46 kilómetros de Barcelona, en plena comarca del Garraf, se sitúa uno de los más espectaculares museos ferroviarios de Europa. El depósito de locomotoras del siglo XIX de Vilanova i la Geltru, una de las instalaciones industriales mejor conservadas del país, alberga una de las colecciones europeas más importantes de la época del vapor, aunque también incluye otras piezas notables del parque motor ferroviario español. Del conjunto de edificios que lo forman, el más emblemático es la rotonda, donde se guardan, desde la máquina de vapor más antigua de España hasta la última que funcionó en nuestro país y que el rey Juan Carlos (príncipe entonces) clausuró, así como otras eléctricas y diésel. En sus instalaciones puede contemplarse uno de los primeros Talgo comerciales, pequeñoos automotores y numerosos coches de viajeros. Además de las grandes piezas sobre vía, el museo exhibe elementos destacados del ámbito ferroviario de todas las épocas, como la tabla de enclaves y el puente de señales de la Estación de Francia de Barcelona. Un espectacular audiovisual ‘Puja al tren de la historia’ (Sube al tren de la historia) con 1.500 imágenes y numerosos efectos especiales propone un viaje por la evolución del ferrocarril. Sin olvidar las nuevas tecnologías ferroviarias, especialmente el desarrollo de la Alta Velocidad, que se muestra en el ‘Espai segle XXI’ (Espacio siglo XXI).

El Museo del Ferrocarril de Gijón organiza hoy una muestra de cocina de la zona en olla ferroviaria

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¿Quieres conocer cómo se hace una olla ferroviaria? Degustar un guiso muy especial cocinado en una auténtica olla ferroviaria y disfrutar de un pequeño viaje en un coche de madera con locomotora a vapor y diesel es la oferta que te hace para hoy el Museo del Ferrocarril de Gijón. Aunque en Asturias la utilización de esta herramienta apenas si llegó a cuajar (los viajes en tren eran por lo general muy cortos y los ferroviarios no necesitaban el uso de este tipo de artes), en los últimos años se realizaban ollas ferroviarias en el Museo del Ferrocarril durante las jornadas del vapor para los empleados ya que con la afluencia de visitantes no tenían tiempo a comer. Fabada y arroz galopiau eran los platos más características de las ollas.

La cultura se vuelve religión cuando se traslada de Asturias al País Vasco el uso de esta herramienta tan ferroviaria. De hecho, las ‘putxeras’, como así se denomina en Euskadi lo que por los lares astures se conoce como olla, tiene en Balmaseda el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren. Aunque no parece una exclusividad de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde ‘la putxera’ se hace más popular. Localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: la villa encartada de Balmaseda, donde la olla se vuelve arte y la cocina se sacraliza hasta extremos insospechados.

Hay quien asegura que el uso de estos utensilios es común en varias zonas de la Península, puesto que en Portugal también se llegaron a utilizar por los fogoneros y maquinistas de los trenes de vapor y, en general, en los ambientes más ferroviarios. Pero todo el mundo conviene en respetar (nadie ha dicho lo contrario) que Balmaseda se lleva la palma en cuanto concierne a las ‘putxeras’ ferroviarias.

‘La putxera’ (o la olla) no deja de ser fruto de la sabiduría e ingenio popular. Un utensilio que se ‘enchufaba’ a una espita de la caldera cuando los trenes eran de vapor y que utilizaban maquinistas y fogoneros para preparar sus comidas. También las había de carbón, tal y como hoy las conocemos, que usaban los galgueros que iban en los últimos vagones del tren a modo de hornillo ya que no podían acceder al vapor de la máquina. El aprovechamiento del vapor de la máquina estaba generalizado, hasta el punto de figurar la espita (donde el fogonero enchufaba ‘la putxera’) en los planos que proyectaban la caldera. En el artilugio introducían alubias, tocino, chorizo, morcilla y otros productos porcinos, que conformaban un plato único, potente y muy contundente, de mucho poder calorífico.

El artilugio se ha convertido además en un preciado objeto de artesanía que, en pequeño tamaño, suele ofrecerse como reconocimiento a los amigos de la villa encartada. Cada 23 de octubre, con la festividad de San Severino, las calles de Balmaseda se llenan con decenas de grupos que compiten por elaborar el mejor plato de alubias, y sus ‘sacramentos’, en el más renombrado ‘Concurso Mundial de Putxeras’, un certamen que ha superado las tres décadas de existencia, y cuyo éxito ha hecho que otras localidades con pasado ferroviario hayan adaptado a sus gustos.

En Gijón no aspiran a tanto, pero no renuncian a las bondades de la cocina ferroviaria. El Museo Ferroviario y su insigne director, Javier Fernández, reivindican con esta jornada de hoy el viejo arte hecho rutina que los ferroviarios debían realizar para cumplir con su trabajo, sin olvidar el yantar diario, cuando el duro trabajo les permitía el descanso merecido. ¡Que aproveche!