‘La vida junto al tren’, exposición de imágenes sobre los oficios ferroviarios en el Museo de Gijón


 Plantilla completa de la estación de del Norte Avilés, incluyendo una taquillera. Anónimo. 1915.

‘La vida junto al tren’. Con motivo del 175 aniversario de la presentación en París de las primeras fotografías de Daguerre, la sala de exposiciones temporales del Museo del Ferrocarril de Asturias (Plaza Estación del Norte s/n, Gijón) acoge una muestra de imágenes relacionadas con los distintos oficios ferroviarios. Hasta el 20 de julio se podrá ver la muestra que bajo el título ‘La vida junto al tren’, expone a los visitantes distintos aspectos y visiones sobre los oficios ferroviarios.

A mediados del siglo XIX aparece en España una nueva clase de trabajadores, los ferroviarios. Algunos de aquellos oficios aún se mantienen hoy en día, pero otros solo perviven gracias a la fotografía, que nos muestra cómo eran, sus condiciones sociales y laborales, su familia y su modo de vida, sus celebraciones y también sus reivindicaciones. La exposición tiene, además, el fin de dar a conocer el papel del museo en la recuperación de la fotografía en Asturias. El horario de apertura de la muestra es de 10.30 a 13.30 horas y de 16.30 a 18.30 horas.

El Museo del Ferrocarril de Asturias es el centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias. Su finalidad no solo es el estudio de la revolución industrial y el desarrollo tecnológico, sino también explicar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región.

El Museo ocupa las instalaciones de la antigua estación del Norte que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990, con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento de Gijón, la ciudad obtiene buena parte de los terrenos de Renfe, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales.

La labor de recuperación de fotografía histórica del museo se ha llevado a cabo por muy diversas vías, que abarcan las compras, donaciones, legados, cesiones y depósitos, hasta superar un fondo de varias decenas de miles de imágenes. Todas ellas están referidas al mundo del ferrocarril y la industria, con especial incidencia en la historia asturiana pero sin renunciar a importantes lotes referidos al resto de España. En ese conjunto tienen relevancia los retratos de ferroviarios. Imágenes realizadas por las compañías de sus plantillas de trabajadores, las que forman parte de colecciones más amplias como las de los directores de distintas empresas, las obtenidas por fotógrafos profesionales, o por aficionados al ferrocarril y las realizadas por los propios ferroviarios en su lugar de trabajo.

Como meras figuras que se mueven en los nuevos escenarios o como el capital humano de las empresas ferroviarias, gracias a los retratos de los trabajadores, se pueden conocer parte de sus condiciones sociales y laborales, su familia, sus celebraciones, su modo de vida. De hecho, aunque algunos de sus oficios aún perviven, otros solo permanecen vivos gracias a la fotografía.

Los ferroviarios son retratados en grupo, como una plantilla de trabajadores, en torno a los dos iconos más representativos del ferrocarril: la estación y la máquina. Como si de un gran ejército se tratase, las imágenes muestran a los empleados uniformados y en formación, jerárquicamente dispuestos por categorías. Inauguraciones y visitas institucionales constituyen acontecimientos reflejados en amplios reportajes fotográficos por las propias compañías, en los que los grupos de ferroviarios son parte importante de la escenografía.

Los fotógrafos de temática ferroviaria centran su interés en la locomotora y el tren. De este modo, el elemento humano es, a veces, un mero acompañamiento de la máquina. Aún así, la mayor parte de la imágenes de ferroviarios en los trenes representan a la pareja – maquinista y fogonero – , retratados casi siempre en actitud de posado, orgullosos de sus máquinas y de su oficio. El resto del personal del tren aparece casi siempre formando parte de composiciones que recogen los trenes en el momento que precede a la marcha, o asomándose tímidamente “para salir en la foto”.

Cuando los ferroviarios eran fotografiados en las estaciones, aparecen formando un conjunto completo de trabajadores. Todos ellos, habitualmente, posando para el fotógrafo profesional o de empresa. En otras ocasiones, se reflejan sus actividades en fotografías en las que el protagonista fundamental es el mundo ferroviario: las circulaciones y los tráficos en la estación.

La estación era también el lugar de residencia para diferentes categorías ferroviarias. Por ello, jefes de estación, factores y otros empleados, solían aprovechar la presencia del fotógrafo para retratarse con su familia. En cualquier caso, la fotografías tradicionales mostraban a las plantillas de las estaciones con su uniforme, en composiciones muy estudiadas y en los que la categoría marcaba estrictamente la jerarquía de posado.

(Imagen cortesía Museo del Ferrocarril de Asturias)

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