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Un silente aniversario: 125 años de ‘El Hullero’

“La industria minera adquiere por momentos superior importancia en la provincia de León, y el ferrocarril hullero de la Robla a Valmadeda (sic) dará una grandísimo impulso, singularmente a la rica industria carbonífera. El viernes llegó por primera vez la máquina a la villla de Boñar, principal mercado de aquellas montañas antes de que termine el verano se abrirá al servicio público la línea, dándose por seguro que en un año quedarán unidas las pródigas cuencas hulleras de Asturias y León, con las grandes fábricas metalúrgicas de Vizcaya, favoreciendo así el engrandecimiento de una de las más importantes industrias nacionales”. El diario’La Época’ saludaba el lunes 18 de julio de 1892 la puesta en marcha del Ferrocarril de La Robla, si bien hubo que esperar unos meses más para la inauguración del servicio regular de viajeros. Se han cumplido 125 años de aquella efeméride.

La historia de ‘El hullero’ está ligada al desarrollo industrial vasco y a la prosperidad de Bizkaia. Y, sin embargo, ninguna institución ni organismo público se ha acordado de esta efémeride que, como tantas otras del ferrocarril, ha pasado sin pena ni gloria. Ni un solo recuerdo, ni una triste nota, el más absoluto de los silencios. Solo algunos especialistas del sector nos han hecho rememorar que esa línea férrea fue esencial durante muchas décadas para el motor industrial de este país. Entre ellos cabe destacar la labor del Museo del Ferrocarril de Azpeitia, y de su alma mater Juanjo Olaizola, que ha organizado una exposición temporal abierta al público en la ultima jornada especial con motivo de su XXIII aniversario, que tuvo lugar el pasado 14 de octubre. Coincidiendo con esta efeméride en Azpeitia permanece el coche salón de este ferrocarril, que permanecerá en el museo hasta finales del próximo mes de marzo. También el Museo de Gijón ha dedicado una jornada a recordar la importancia de esta línea, con exposiciones y una conferencia de su director Javier Fernández López. Pero el más absoluto vacío entre las autoridades.

Hace ahora siglo y cuarto (noviembre de 1892) comenzaba su andadura esta línea, la más larga de España en vía estrecha y una de las más importantes de Europa en su género. Con el parque más destacado de locomotoras de vapor de vía métrica, y más de 300 kilómetros de longitud, este ferrocarril marcó numerosos hitos en la historia ferroviaria e industrial española.

“Estos son los héroes de la gloriosa epopeya industrial, cuyo primer canto resuena ya por las pacíficas riberas del Torio, del Curueño y del Porma”, escribía Antonio de Valbuena, una de las mejores plumas de ‘El Heraldo de Madrid’. “Don Mariano Zuaznavar, inteligencia poderosa, iniciativa singular, fuerza de voluntad incomparable; cualidades todas que parecen como oscurecidas por su modestia y su finísimo trato, es el autor del pensamiento, el director de la compañía y el alma de la empresa. Don Manuel Oráa, el ingeniero jefe, hombre reflexivo, de gran afición al estudio, puesta al servicio de un claro talento, tan amable y sencillo como sabio, es el que ha allanado todas las dificultades. No hay manera de olvidar a Julián Salguero, hombre de temple acorado, que parece haber resuelto el problema de vivir sin dormir y sin comer cuando el adelanto de las obras lo requiere. Allí estaba también, con su mirada viva y penetrante, mezcla rara de actividad y de inteligencia”.

Para no depender de los carboneros ingleses y asegurarse el suministro energético, los industriales vizcaínos compraron participaciones en las minas asturianas, leonesas y palentinas. Altos Hornos de Vizcaya entró en el capital de la Unión Hullera y de Carbones Asturianos. Pero, como decía Julio Lazúrtegui, el carbón en la mina es estéril; necesita, al igual que el mineral de hierro, del transporte mecánico. La respuesta a cómo trasladar las cargas de hulla a Baracaldo y Sestao la dio el ingeniero de minas Mariano Zuaznávar Arrazcaeta.

Hablar de Mariano Zuaznávar es sinónimo de prosperidad y riqueza para los pueblos mineros. Gran desconocido para la mayoría de ciudadanos, su llegada a la comarca supone el impulso definitivo de muchas localidades ligadas durante décadas a la extracción de carbón de las entrañas de sus bosques. Zuaznávar es un hombre clave para el desarrollo económico del tercio Norte de las cuencas carboníferas de Palencia y León. Él es quien hace posible la llegada del ferrocarril a la zona, una zona con gran potencial productivo que hasta la fecha apenas se ha podido explotar debido a los grandes costes que supone el traslado del mineral más allá de sus fronteras. La Robla, vital para el abastacimiento de la siderurgia vizcaína, es también motor de desarrollo de una tierra deprimida a la que por fin le llega su momento de gloria. El hullero supone, por tanto, el despegar definitivo de la zona ofreciendo la posibilidad a los lugareños de la época de llegar a pueblos y ciudades prácticamente inalcanzables hasta la fecha.

Aquellas tierras montañosas ni tan siquiera habían conocido las carreteras y las diligencias tiradas por caballerías, que, ya en aquella época, hacía décadas que recorrían los sinuosos caminos del Norte. Pero el ferrocarril llegó a golpe de pico y pala; excavación de trincheras; perforación de túneles; explosiones de dinamita que abrían paso a la vía entre el curso del río y las duras peñas que jalonan su trazado; sangre, sudor y lágrimas de miles de trabajadores y el entusiasmo de los pobladores a medida que el nuevo transporte llegaba a los límites de sus villorrios. Y, con la traza del raíl, se inició un trasiego sinfín de gentes curtidas y necesitadas, que lejos del terruño soñaban con una vida mejor y se embarcaban en esos trenes que iban y venían. Una masa obrera anónima se dejó el alma, y la vida, para abrir el camino de hierro de aquel septentrión.

El capital provino casi en su totalidad de particulares bilbaínos. La confianza en sí mismos y en la rentabilidad de la empresa animó a los promotores a no solicitar fondos de las instituciones públicas. Unicamente se recibieron cifras simbólicas por parte de algunos Ayuntamientos y Diputaciones. Caso excepcional en España, la financiación del ferrocarril de La Robla fue pagada casi exclusivamente por los accionistas y obligacionistas.

El proyecto de Zuaznávar desempolvó el intento de tender un «camino de fierro» entre Bilbao y Bercedo, patrocinado por la Diputación General del Señorío en 1831, y que —de haberse culminado— habría sido el primer ferrocarril español, anticipándose a los de La Habana-Bejucal (1837), Barcelona- Mataró (1848) y Madrid-Aranjuez (1851). El informe Zuaznávar aportaba dos argumentos para que los promotores del ferrocarril se decidiesen por el ancho métrico. Primero, el coste de éste era de 70.000 pesetas por kilómetro, frente a las 200.000 del ordinario; y, segundo, se contaba con que la Compañía del Cadagua concedería permiso para instalar dos carriles interiores a lo largo de su vía y permitir llegar al hullero a los hornos y al puerto, lo que así ocurrió, a cambio del pago de un peaje, según cuenta Pedro Fdez. Barbadillo.

La línea se dividió en cuatro tramos: entre La Robla y La Espina, entre La Espina y un punto situado entre Montesclaros y Las Rozas, entre este punto y Bercedo y entre Bercedo y Balmaseda. Se comenzó por los dos extremos a fin de aprovechar lo ya construido para el traslado del material, de los suministros y del personal. También se recurrió a los empalmes de La Robla y Mataporquera con el ferrocarril del Norte y de Balmaseda con el del Cadagua.

La ceremonia inaugural tiene lugar en el Barranco de las Codas, entras las estaciones cántabras de Mataporquera y Las Rozas. Dos trenes llenos de banderas nacionales y con el nombre de las cinco provincias que atraviesa la línea (León, Palencia, Santander, Burgos y Vizcaya) presiden el simbólico acto. Las máquinas ‘León’ y ‘El Engaña’ tiran de los convoys donde viajan los invitados a este ritual. Es el trazado de ancho de vía métrico más largo de Europa.

(Imagen F. Pardo)

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Goteras y abandono en la exFeve a Balmaseda

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¿Puedes atraer clientes a un tren con goteras y con velocidades que no sobrepasan los 30 kilómetros por hora? ¿Puede sobrevivir una línea en la que no se invierte desde hace 20 años? ¿No era todo mejor cuando existía Feve? El PSE-EE de Bizkaia reclama a Renfe y Adif que lleven a cabo actuaciones de mejora ante la “grave situación” de la línea de Renfe Bilbao-Balmaseda, donde se hizo la última inversión en 1996 y hay “hasta goteras en los trenes”. Los socialistas han pedido la implicación del Ministerio de Fomento para conseguir que esta línea “vuelva a ser atractiva para los usuarios”, que tardan “una hora en recorrer poco más de 30 kilómetros”. El senador socialista Tontxu Rodríguez y el portavoz del PSE-EE en Balmaseda, Isatxu Fernández, reclaman en una moción actuaciones a Adif y a Renfe ante “la grave situación en la que se encuentra la línea de Renfe Bilbao-Balmaseda“.

Rodríguez explica que hace unos días los socialistas vizcaínos se reunieron con los representantes de los sindicatos UGT, CC.OO, CGT y el Sindicato de Maquinistas de Renfe-Adif, así como con los portavoces municipales de PSE-EE de Balmaseda, Zalla, Güeñes y Alonsotegi, con el objetivo de “constatar con los profesionales que mejor conocen los problemas y el deterioro que está sufriendo la línea férrea Bilbao-Balmaseda por el abandono que durante la última legislatura ha provocado el PP, con el Ministerio de Fomento, Renfe, Feve y Adif”. Entre las reivindicaciones trasladadas por los representantes sindicales, Rodríguez cita la reducción de la velocidad de los trenes a 33 kilómetros por hora, “haciendo que el recorrido del viaje aumente entre 4 y 13 minutos, por lo que se tarda una hora en recorrer 30 kilómetros, como en los años 60”. Asegura que “no hay personal en las estaciones” y recuerda que “la última inversión en esta línea se produjo en 1996, con lo que la situación ha llegado a tal punto que hasta hay goteras en los trenes, y, a este paso, los usuarios van a tener que viajar con paraguas“.

Rodríguez critica que “no se realizan obras de reparación rápida que podrían finalizarse en una noche y seguimos sin saber la causa”, y asegura que “tiempo atrás” trasladó estas reclamaciones al Ministerio de Fomento a través de cuatro preguntas, pero “de acuerdo con el proceder habitual del Gobierno del PP, o no saben, o no contestan”. El senador socialista afirma que, “dada la desidia política y económica del PP ante estos hechos”, los grupos municipales socialistas en los municipios por los que atraviesa esta línea han presentado una moción, que cuenta con el apoyo del PNV, en los ayuntamientos, así como ante la propia Comisión de Fomento del Senado, “si es que llega el día en que la convocan”, en la que se recogen las demandas de los representantes sindicales y también “lo que los usuarios vienen reclamando desde hace mucho tiempo ya”. El objetivo,precisa, es “provocar la implicación del Ministerio, Renfe, Adif y Feve y conseguir que esta línea Bilbao-Balmaseda vuelva a ser atractiva para los usuarios, haciendo de este medio de transporte algo eficiente, seguro y eficaz”.

Con estas iniciativas, los socialistas pretenden que “se den solución a los problemas para facilitar una mayor movilidad y vertebrar la comunicación entre los diferentes municipios por donde circula”. En la moción, según ha indicado Isatxu Fernández, denuncian que “la dejación en la conservación en la línea férrea Balmaseda-Bilbao-Balmaseda está ocasionando que, en varios puntos de dicha línea, nos encontremos con restricciones de velocidad a menos de 30 km/h donde, recientemente, estaba permitido circular a 80km/h”.

Los senadores socialistas critican que “los tiempos para recorrer los diferentes trayectos que disponía esta línea desde hace más de 30 años, lejos de reducirse, se han visto ampliados” y, además, “se varían horarios y los usuarios tienen que padecer esperas de más de 10 minutos en estaciones para cruzarse dos trenes, con lo que el tiempo empleado para recorrer 32,8 Kilómetros acaba viéndose ampliado en 12 minutos más y la modificación de horarios pertinente”.

Para erradicar las actuales limitaciones de velocidad en dicha línea, “las inversiones necesarias serían mínimas, llegando incluso a poder reparar algunos de esos tramos, de menos de 15 metros lineales, en un periodo de tiempo que no debiera exceder de una sola noche, lo cual no solo redundaría en reducir el tiempo empleado para dicho traslado, sino que dicho traslado se realizaría de una forma más segura”. Fernández recuerda que “todos los Planes de Movilidad de Feve y Renfe disponen que el ferrocarril debe de ser uno de los transportes más sostenibles”, pero, sin embargo, “poco atractivo para los viajeros debe resultar cuando está tan lejos de ser un medio de transporte eficaz y, por lo tanto, sostenible”.

Ante esta “falta de mantenimiento e inversiones que garanticen un recorrido eficaz, eficiente y seguro”, en la moción se insta a Adif, “como responsable de infraestructuras”, y a Renfe, “como responsable de los trenes y de la explotación de la vía”, a que se reparen “de forma urgente los puntos de la línea Balmaseda-Bilbao-Balmaseda que sufren limitación de velocidad por falta de mantenimiento, con el fin de garantizar un recorrido seguro, eficaz y eficiente”. Además, exigen que “se inicie un proceso de mejora continua en dicha línea, que convierta dicho recorrido en un traslado seguro, eficaz y eficiente, acorde a los tiempos y necesidades de las personas usuarias”, así como que se determine “cuál debe ser el tiempo invertido en dicho trayecto para ser competitivo, ante otros medios de movilidad que compiten directamente con el ferrocarril y pueda ser atractivo para las personas usuarias de dicha línea ferroviaria”.

También solicitan “un calendario de actuaciones para dotar de doble vía entre la estación de Zaramillo y la de Aranguren con la finalidad de mejorar el ferrocarril como medio de movilidad seguro, eficaz, eficiente y sostenible”, que se proceda a “un plan de mejora continua del trazado de la vía que pueda garantizar a las personas usuarias un traslado seguro en el menor tiempo posible”, y que se estudie la posibilidad de dotar a dicha línea de trenes nocturnos para acudir a festejos y actos significativos en las diferentes localidades por las que transita el ferrocarril.

Por otro lado, demandan que se proceda a la finalización del tendido eléctrico entre la estación de Aranguren y Karrantza, que se dote a las diferentes estaciones con personal de atención al público para atender a los usuarios, turistas y personas con movilidad reducida, y que se establezca “un calendario de sustitución de las viejas unidades de los vehículos ferroviarios en las 4 líneas de cercanías“.

En la moción se pide también que se establezca un calendario de actuaciones para ir eliminando los diferentes pasos a nivel, se inicien actuaciones para cumplir con las exigencias de accesibilidad a las estaciones de Ametzola y Castrejana, así como en los vehículos de las líneas C1, C2 y C3, y que se dote a las diferentes unidades de conexiones a telefonía móvil y a redes wifi que garanticen la conectividad a internet, “como así lo hacen los medios de transporte que compiten directamente con el ferrocarril”.

San Severino trae las putxeras a Balmaseda

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La localidad vizcaína de Balmaseda celebró este domingo el XLVI Concurso Internacional de Putxeras, un evento que atrae a un gentío y en el que participaron unas docientas personas que se animaron a elaborar este guiso de alubias. El certamen, que Balmaseda celebra en la festividad de su patrón San Severino, se ha convertido en una cita obligada para quienes quieren recordar la forma en que los ferroviarios preparaban sus comidas a bordo del tren.

A este concurso no solo se suman participantes del propio municipio de Balmaseda, aunque son mayoría; pero también se suman otros de Enkarterri y de otras localidades de Bizkaia. Según recogen las bases del concurso, el cocido debe elaborse con alubia roja o agarbanzada y admite los ‘sacramentos’ clásicos como chorizo, morcilla, tocino, productos porcinos, costilla y falda de vacuno, “sin que sea necesario que concurran todos ellos, aunque sí los tres primeros”.

‘La putxera’, que en otros lugares se reconoce con el castellano nombre de olla, es fruto de la sabiduría e ingenio popular. Un utensilio que se ‘enchufaba’ a una espita de la caldera cuando los trenes eran de vapor y que utilizaban maquinistas y fogoneros para preparar sus comidas. También las había de carbón, tal y como hoy las conocemos, que usaban los galgueros que iban en los últimos vagones del tren a modo de hornillo, ya que no podían acceder al vapor de la máquina.

Aunque no parece exclusiva de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde este utensilio se hace más popular. Por ello en localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: Balmaseda es, por tanto, el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren.

Cada 23 de octubre, las calles de Balmaseda se llenan con decenas de grupos que compiten por elaborar el mejor plato de alubias, y sus ‘sacramentos’, en el más renombrado Concurso Mundial de Putxeras, un certamen que ha superado las tres décadas de existencia y cuyo éxito ha hecho que otras localidades con pasado ferroviario lo hayan adaptado a sus gustos.

El Hotel Convento San Roque de Balmaseda ha anunciado también la celebración del denominado ‘Mes de las Putxeras’, que dio ayer, como parte de los actos de celebración del 350º aniversario de la construcción del conjunto monumental en el que se asienta el hotel, antiguo monasterio de clausura de Santa Clara. Este conjunto monumental se erigió en 1666 por disposición del balmasedano Don Juan de la Piedra y Berastegui y, en la actualidad, “ocupa un lugar preferente en el catálogo de las construcciones singulares de la primera villa de Bizkaia y en su propia historia”.

(Imagen Sergio Llamas)

Adif debe indemnizar a seis vecinos de Balmaseda que soportan el paso de 38 trenes diarios

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Un juzgado de Madrid condena al gestor estatal de infraestructuras ferroviarias (Adif) a indemnizar a seis vecinos de Balmaseda con 7.000 euros a cada uno por el ruido y vibraciones que soportan debido al paso diario de 38 trenes a escasos metros de sus viviendas. En la sentencia, el Juzgado Central de lo contencioso administrativo número 8 de Madrid condena también a Adif a adoptar medidas correctoras de los ruidos y vibraciones en dichas viviendas provocados por el tráfico ferroviario.

Seis vecinos de Balmaseda, residentes en el Paseo Martín Mendía de esta localidad vizcaína, denuncian las molestias que sufrían en sus viviendas tras la apertura, en abril de 2009, del nuevo apeadero de La Calzada, de la línea de Feve procedente de Bilbao. El fallo judicial recoge que el aumento de la circulación ferroviaria a consecuencia del nuevo apeadero es “enorme”, al pasar de una frecuencia de 4 o 5 trenes de mercancías al día, al paso de 38 trenes en días laborables y 21 en domingos y festivos.

El texto subraya que sobrepasar los límites acústicos establecidos supone un “daño efectivo” que “conlleva necesariamente la disminución de la calidad de vida” de los denunciantes “perfectamente comprensible”.

Aunque en la sentencia se reconoce que no se han aportado informes médicos que acrediten daños a la salud, la jueza señala que “ello no es óbice para poder concluir que el paso de 38 trenes al día a pocos metros de las viviendas produciendo ruidos y vibraciones que exceden los límites establecidos causa evidentes molestias y, en definitiva, daños morales“.

Los recurrentes “no tienen por qué soportar un impacto que conculca los derechos consagrados constitucionalmente de disfrute de un medio ambiente adecuado, y de una vivienda digna”, agrega el fallo. Por ello, se condena a Adif a indemnizar a cada uno de los vecinos con 7.000 euros, excepto para uno de ellos, para el que se fija una compensación menor, de 5.600 euros, ya que ha residido en la vivienda afectada menos tiempo desde que se abrió el nuevo apeadero.

También se condena al gestor ferroviario a adoptar medidas para corregir los ruidos y vibraciones en las casas, como la sustitución de los tendidos ferroviarios de madera por otros de material más moderno y fonoabsorbente, la colocación de paneles con forma de semitúnel que absorban parte del ruido, y la instalación de ventanas con “gran capacidad aislante” en las viviendas.

Detenidos dos jóvenes por pintar grafitis en un coche de ‘el Tren Histórico’ en Balmaseda

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Increíble. “Si no se respeta lo sagrado, no se tiene nada en que fijar la conducta”. El conocido pensador chino Confucio tenía bien claro esta máxima, que no parece calar entre cierta parte de la juventud. “Si es que ya no respetan nada”, se decía a principios del siglo XX ante los avances sociales que lideraban precisamente los más jóeenes que revolucionaban las costumbres y usos sociales. Nada que ver con estas nuevas modas que ni sienten ni padecen y toman al asalto la propiedad ajena y pública.

Ahora es el patrimonio ferroviario el que corre peligro. Dos jóvenes de 18 y 19 años han sido detenidos esta madrugada del viernes en Balmaseda, acusados de un delito de daños, por realizar grafitis en un coche del tren de ‘El histórico de La Robla’. El convoy es una joya ferroviaria recuperada por Feve y acondicionada para viajes turísticos de corto recorrido.

Un aviso del servicio de seguridad de Renfe hacia las 5.30 horas de la madrugada permitió detectar las pintadas en un convoy estacionado en las instalaciones de la compañía en Balmaseda. La Ertzaintza movilizó a varias patrullas. Al tiempo que unos agentes comprobaban los hechos, otros han batido los alrededores en busca de los autores. Una hora después una dotación policial localizaba en la calle Campo Las Monjas a dos jóvenes que caminaban con sendas mochilas a la espalda. Los ertzainas les hn identificado y ha comprobado que en el interior de las bolsas llevaban aerosoles de colores que coincidían con los empleados en el grafiti de la estación. Antes esas evidencias, los agentes los detuvieron y les trasladaron a la comisaría. Los dos jóvenes cuentan con dos imputaciones cada uno por hechos similares registrados en los dos últimos años en unidades ferroviarias ubicadas en Ermua, Eibar e Irún.

Los daños por la pintura han sido valorados por la compañía en 2.250 euros y los implicados quedarán en las próximas horas a disposición del Juzgado de Balmaseda. Como ya se ha adevrtido en otros casos, el problema no solo es la pintura sino el daño que producen los compuestos químicos de éstas en la carrocería de los coches, ya que penetra en su interior y acaba por producir efectos tremendamente corrosivos.

El tren turístico de vía métrica recorre desde 1997 paisajes de Cantabria, Las Merindades y Las Encartaciones, donde la extinta Feve domina las vías. El convoy se compone de coches originales que datan de 1927, 1965 y 1966, que lucen unos llamativos colores en dorado y crema. El primer coche de la composición es el tren de época más antiguo que circula por la antigua red de Feve. Fue construido por Carde y Escoriaza en 1928. Desde su puesta en servicio, se utilizó para trasladar a las autoridades de la época hasta que estalló la Guerra Civil. Más tarde sólo se volvió a emplear en dos ocasiones: la primera durante la apertura del tramo Pedernales-Bermeo; y la segunda en la inauguración de la electrificación Amorebieta-Bermeo. El coche se compone de una sala de juntas, una sala de descanso, servicio de bar, baño y una pequeña cocina. Hay dos áreas netamente diferenciadas: una noble enfocada a reuniones, y un área de servicios. De esta forma se consigue el espacio ideal para pequeños grupos que pretendan un ambiente apropiado para realizar recorridos turísticos.

(Imagen Luis Angel Gómez)

Putxeras ferroviarias en Balmaseda, una cita anual para festejar en grupo a san Severino

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Como todos los años, san Severino es cita anual y obligada en Balmaseda (Bizkaia). El aire huele a noviembre, pero sobre todo a alubias cuando se festeja al santo romano en la villa encartada. Y ‘las putxeras’ se hacen protagonistas indiscutibles y concentran a los especialistas en este arte culinario procedente de los tiempos del vapor en el ferrocarril. «Por cada putxera que se presenta al concurso –150 cada año– hay al menos otras dos que se preparan sólo para tomar con los amigos». Así que no es de extrañar que el aire se llene de olores.

Aunque no parece una exclusividad de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde ‘la putxera’ se hace más popular. Localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: Balmaseda es, por tanto, el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren.

Porque en definitiva, ‘la putxera’ es fruto de la sabiduría e ingenio popular. Un utensilio que se ‘enchufaba’ a una espita de la caldera cuando los trenes eran de vapor y que utilizaban maquinistas y fogoneros para preparar sus comidas. También las había de carbón, tal y como hoy las conocemos, que usaban los galgueros que iban en los últimos vagones del tren a modo de hornillo ya que no podían acceder al vapor de la máquina.

El aprovechamiento del vapor de la locomotora estaba generalizado, hasta el punto de figurar la espita (donde el fogonero enchufaba ‘la putxera’) en los planos que proyectaban la caldera. En el artilugio introducían alubias, tocino, chorizo, morcilla y otros productos porcinos, que conformaban un plato único, potente y muy contundente, de mucho poder calorífico.

‘La putxera’ es en la actualidad una especie de olla adaptada a una pequeña estufa y que permite la elaboración de sabrosos guisos, obteniendo la fuente de calor de las brasas que se almacenan en la parte baja del utensilio.

En Balmaseda la putxera es mucho más que una competición. La preparación del tradicional plato ferroviario es en sí misma una forma de fiesta, y desde hace décadas sirve como motivo de reencuentro con los amigos para cientos de vecinos. La celebración de San Severino volvió a dar motivos ayer a la villa para retomar este particular cocido a base de alubias, sacramentos, carbón y buena compañía. Y no es de extrañar que siendo un artilugio tan ferroviario, los concursantes se vistan como tales e incluso presuman de artilugios propios de la industria del ferrocarril.

Balmaseda, situada a unos 30 kilómetros de Bilbao, es una localidad importante en la comarca de las Encartaciones. La villa fue plaza comercial y aduanera de importancia hasta el siglo XVII. En sus cantones se crearon comercios, mesones, industrias artesanales, herrerías, etc., así como una importante comunidad judía que prosperó hasta su expulsión. La llegada del tren y de la industrialización a principios del siglo XX marca una nueva era económica en la villa encartada. El Ferrocarril de La Robla, con sus talleres y sus servicios, acerca a Balmaseda gentes de otras regiones, que le hace vivir un reflote demográfico importante.

El Ferrocarril de La Robla constituye la línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 kilómetros, comprendida entre La Robla (León) y Bilbao (Vizcaya). Su tramo principal, entre La Robla y Balmaseda, fue inaugurado el 11 de agosto de 1894. Su objetivo principal era acercar la importante producción carbonífera de las cuencas de León y Palencia a su consumo en la poderosa industria siderúrgica de Vizcaya. Su recorrido atraviesa las provincias de León, Palencia, Cantabria, Burgos y Vizcaya, y debido a su influencia económica y social a lo largo de más de un siglo es considerado uno de los ferrocarriles más emblemáticos de España. Y quien quierarecordar aquellos tiempos, tiene la oportunidad de hacerlo por el viejo camino del hullero en el Expreso de La Robla, uno de los trenes turísticos de Feve.

(Imagen Pedro Urresti)

El Museo del Ferrocarril de Gijón organiza hoy una muestra de cocina de la zona en olla ferroviaria

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¿Quieres conocer cómo se hace una olla ferroviaria? Degustar un guiso muy especial cocinado en una auténtica olla ferroviaria y disfrutar de un pequeño viaje en un coche de madera con locomotora a vapor y diesel es la oferta que te hace para hoy el Museo del Ferrocarril de Gijón. Aunque en Asturias la utilización de esta herramienta apenas si llegó a cuajar (los viajes en tren eran por lo general muy cortos y los ferroviarios no necesitaban el uso de este tipo de artes), en los últimos años se realizaban ollas ferroviarias en el Museo del Ferrocarril durante las jornadas del vapor para los empleados ya que con la afluencia de visitantes no tenían tiempo a comer. Fabada y arroz galopiau eran los platos más características de las ollas.

La cultura se vuelve religión cuando se traslada de Asturias al País Vasco el uso de esta herramienta tan ferroviaria. De hecho, las ‘putxeras’, como así se denomina en Euskadi lo que por los lares astures se conoce como olla, tiene en Balmaseda el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren. Aunque no parece una exclusividad de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde ‘la putxera’ se hace más popular. Localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: la villa encartada de Balmaseda, donde la olla se vuelve arte y la cocina se sacraliza hasta extremos insospechados.

Hay quien asegura que el uso de estos utensilios es común en varias zonas de la Península, puesto que en Portugal también se llegaron a utilizar por los fogoneros y maquinistas de los trenes de vapor y, en general, en los ambientes más ferroviarios. Pero todo el mundo conviene en respetar (nadie ha dicho lo contrario) que Balmaseda se lleva la palma en cuanto concierne a las ‘putxeras’ ferroviarias.

‘La putxera’ (o la olla) no deja de ser fruto de la sabiduría e ingenio popular. Un utensilio que se ‘enchufaba’ a una espita de la caldera cuando los trenes eran de vapor y que utilizaban maquinistas y fogoneros para preparar sus comidas. También las había de carbón, tal y como hoy las conocemos, que usaban los galgueros que iban en los últimos vagones del tren a modo de hornillo ya que no podían acceder al vapor de la máquina. El aprovechamiento del vapor de la máquina estaba generalizado, hasta el punto de figurar la espita (donde el fogonero enchufaba ‘la putxera’) en los planos que proyectaban la caldera. En el artilugio introducían alubias, tocino, chorizo, morcilla y otros productos porcinos, que conformaban un plato único, potente y muy contundente, de mucho poder calorífico.

El artilugio se ha convertido además en un preciado objeto de artesanía que, en pequeño tamaño, suele ofrecerse como reconocimiento a los amigos de la villa encartada. Cada 23 de octubre, con la festividad de San Severino, las calles de Balmaseda se llenan con decenas de grupos que compiten por elaborar el mejor plato de alubias, y sus ‘sacramentos’, en el más renombrado ‘Concurso Mundial de Putxeras’, un certamen que ha superado las tres décadas de existencia, y cuyo éxito ha hecho que otras localidades con pasado ferroviario hayan adaptado a sus gustos.

En Gijón no aspiran a tanto, pero no renuncian a las bondades de la cocina ferroviaria. El Museo Ferroviario y su insigne director, Javier Fernández, reivindican con esta jornada de hoy el viejo arte hecho rutina que los ferroviarios debían realizar para cumplir con su trabajo, sin olvidar el yantar diario, cuando el duro trabajo les permitía el descanso merecido. ¡Que aproveche!

‘Putxeras’ de Balmaseda

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Puntual a su cita, como todos los años. A una semana de que se inicie noviembre, San Severino acude a la villa encartada de Balmaseda (Bizkaia). Y con él, ‘las putxeras’, los concursos populares y, sobre todo, el recuerdo de aquellos años donde la vida se hacía mucho más difícil que la de ahora. El trabajo en el tren obligaba a aquellas gentes a utilizar los recursos a su alcance para satisfacer sus necesidades primarias. Y de todas ellas, la del comer se llegó a solventar con bastante originalidad.

Aunque no parece una exclusividad de los ferrocarriles del Norte, es en los trenes de La Robla donde ‘la putxera’ se hace más popular. Localidades burgaleses y leonesas, por donde discurre también el trazado del viejo hullero, rinden también culto al artilugio, si bien existe un reconocimiento hacia quien lo ha universalizado con sus concursos de alubias: Balmaseda es, por tanto, el punto neurálgico de este utensilio que los ferroviarios de finales del XIX, principios y mediados del XX utilizaban para preparar sus comidas a bordo del tren.
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La ruta del cadagua en tren

Un billete de libre circulación permitirá recorrer el antiguo camino comercial de Bilbao a Balmaseda. La compañía Feve, en colaboración con la entidad de promoción de turismo Cultural europeo Rutas de la Lana, pretende relanzar como reclamo turístico la ruta del Cadagua, que sigue casi paralela con su línea ferroviaria Bilbao-Balmaseda.

La ruta del Cadagua, articulada en torno al trazado del antiguo camino comercial de la lana que unía Bilbao y Balmaseda, forma parte de la Red de Itinerarios Culturales del Centro de Patrimonio del Gobierno vasco. Se trata de un recorrido repleto de atractivos históricos y turísticos que seis entidades del ámbito privado y público han decidido relanzar por vía férrea como firme «propuesta de ocio». Un convenio firmado entre dos de estas sociedades, Feve y Rutas de la Lana, ha puesto a la venta un billete de libre circulación válido para la línea ordinaria de trenes que une la capital vizcaína con la villa.
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