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Renfe y el estoque del novillero

La polémica está servida. ¿Puede un novillero subir con su estoque a los trenes de Renfe? Pues depende. La noticia saltaba el pasado martes a los papeles. Al parecer, Renfe impedía viajar en un tren de cercanías a un novillero que portaba un estoque en la Estación de San Bernardo de Sevilla. Un viajero que portaba una estoque cuando accedía a la zona de Cercanías de la citada estación fue advertido por el vigilante quien le indicó que no podía subir al tren con la «espada de torear simulada (metálica) porque puede atentar contra la integridad física de los usuarios» tal y como recoge la normativa, que impide viajar con armas que no estén autorizadas.

El director de la Escuela Taurina Amate, Curro Camacho, explica que uno de sus alumnos, Javier Antequera, de 18 años, le llamó contándole que le habían parado en la estación y que no le dejaban pasar por llevar consigo un estoque y que pensarían que «era un delincuente», según le indicó el joven. El director le instó a que llamase a su tío para que pudiese solucionar el problema y que interpusiera una reclamación a la empresa ferroviaria.

Camacho lamenta lo sucedido con el estoque simulado y advierte: «Son niños. ¿Qué arma? Toda la vida ha sido de madera, pero ahora es de aluminio». El director de la escuela añadedo que «estamos en un punto en el que cada vez que pasa algo con el toro, se lía la marimorena». «No tenemos medios; vienen andando de sus pueblos, otros en el AVE, otros en el cercanías; me da mucha pena porque sé lo difícil que es esto; no tienen ni becerros para usar sus instrumentos», explica Camacho. Sobre las armas de torear, asegura que «si las tienen es porque las compran».

“El hombre me dijo que la ayuda atentaba contra la integridad física de los usuarios del tren”, relata Javier, “pero yo le expliqué que no es un arma, que no tiene filos y que no se diferencia en mucho de una vara de madera”, explica el aprendiz de matador.

La compañía Renfe aclara que el novillero sí pudo viajar en un tren de cercanías, una vez que, advertido por el vigilante de seguridad, guardó la espada en su funda protectora. En un comunicado, la operadora sale al paso sobre las informaciones publicadas. Y precisa contundente que, como el resto de viajeros, Antequera pudo subir al tren. Según la normativa de seguridad de los transporte por ferrocarril, Renfe no puede autorizar a viajar con armas si no están debidamente autorizadas ni objetos que puedan atentar contra la integridad física de los viajeros si no están debidamente protegidos.

El incidente ocurrió el pasado 10 de marzo. Renfe explica que el viajero se encontraba en el andén de la estación de San Bernardo “portando una espada de torear metálica, fuera de su funda y sin protección”. Por ese motivo, el vigilante de seguridad le indicó que la guardase en su funda protectora, “con el fin de evitar cualquier accidente, tanto para él mismo como para los numerosos viajeros que se encontraban en el andén”.

Una vez que el viajero guardó la espada en su funda, “nadie le impidió que continuara su viaje, como lo demuestra el hecho de que presentó una reclamación a su llegada a la estación de Dos Hermanas”, señala la compañía. Renfe quiere dejar claro que las indicaciones realizadas a este viajero “nada tienen que ver con su profesión o aficiones y que, como en cualquier caso similar, hay en marcha una investigación interna para aclarar todos los pormenores del incidente”.

Tensión en los trenes del ‘Xiringelu’ bloqueado más de dos horas tras activarse el freno de emergencia

tren xirin

Auténtica odisea que pudo acabar en tragedia. Unas 500 personas viajaban en el convoy de vía estrecha de Renfe que en la noche del domingo al lunes quedó detenido en las proximidades del apeadero de San Martín del Monte, en Castrillón, después de que alguno de los usuarios activara en varias ocasiones el freno de emergencia. El tren procedía de Pravia y tenía como destino Gijón e iba ocupado en su mayor parte por viajeros que venían de participar en la popular fiesta del ‘Xiringuelu’, una de las romerías más multitudinarias del verano asturiano.

Como todos los años, los trenes de regreso después de la popular fiesta praviana iban llenos. Todo discurría con normalidad hasta que uno de ellos, con dirección Gijón, tuvo que ser desalojado a la altura del Alto del Praviano, después de que fuese activado el freno de emergencia. El tren quedó parado con las puertas cerradas, lo alteró a muchos de los ocupantes. El calor y la tensión prendieron el ambiente y numerosos viajeros reaccionaron con violencia.

El 112 solicitó la presencia de la Guardia Civil en torno a las 22.40 horas al haber quedado detenido el convoy, en el que varias personas sufrieron mareos al permanecer encerradas e su interior, una de las cuales, una joven, tuvo que ser trasladada al Hospital San Agustín de Avilés. La máquina que arrastraba el convoy no podía reanudar la marcha porque, tras haberse activado en varias ocasiones el freno de emergencia, el tren había quedado bloqueado. Tras varios minutos la operadora optó por trasladar a los pasajeros a otro convoy lo que requirió la evacuación de los 500 viajeros.

Lo que al principio sonó divertido, se fue complicando con el paso del tiempo. Y las risas se tornaron en llantos. “Costaba respirar. Algunas chicas sollozaban y el nerviosismo se contagió. La gente comenzó a intentar forzar las puertas para que entrara aire”, relatan algunos de los testigos que aseguran que el personal del tren se veía incapaz de afrontar la tensión que se había generado en el interior de los vehículos. La situación llegó a complicarse y el personal ferroviario comenzó a temerse lo peor. “Algunos habían tratado de abrir las puertas a patadas. Hasta que alguien tirór de una manilla que, por casualidad o por fuerza, permitió la apertura de las puertas y dejar expedita una salida de los pasajeros encerrados.

La mayor parte de los usuarios se subieron al nuevo convoy aunque una parte de ellos se trasladaron a una estación de servicio cercana donde fueron recogidos en vehículos particulares por familiares o abandonaron el lugar el taxi. “Estaba previsto que el tren llegara a las once y llegamos a Gijón a las dos de la mañana”, aseguran los testigos.

La Guardia Civil tuvo que acudir también al apeadero de Soto del Barco para controlar a las cerca de doscientas personas que se habían congregado mientras esperaban la parada del tren con destino a Gijón y que aguardaban en la estación dado que el convoy estacionado en la vía no permitió restablecer el servicio a través de la línea afecta hasta las 01.00 horas del lunes.

(Imagen Sergio López)