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Siglo y cuarto de ‘El tren de la ría’, el ferrocarril Bilbao-Portugalete, motor de Bizkaia del XIX

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Un siglo y cuarto se cumple hoy de la puesta en funcionamiento del ferrocarril Bilbao-Portugalete. Y la fecha ha pasado inadvertida para instituciones y organismos, pese a la importancia que tuvo como motor y vertebrador en el desarrollo de la margen izquierda y el puerto exterior. Sólo el ayuntamiento de la villa jarrillera ha tenido en cuenta la efémeride con una exposición que recuerda algunos de los episodios trascendentales de la construcción del ‘tren de la ría’. La muestra, que se expone en el centro Rialia de Portugalete, se ha organizado con la colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao, el Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren y, sobre todo, con la de Oskar Ramos Moreno, uno de los máximos conocedores de la historia de esta línea ferroviaria que aún sigue en funcionamiento. La exposición permanecerá abierta al público hasta el 5 de noviembre.

Todo lo contrario que hace 125 años. Aquel 24 de septiembre de 1888, festividad de Nuestra Señora de las Mercedes, pernoctaba en Bilbao el ministro de Fomento, José Canalejas Méndez, que años más tarde llegaría a presidir el Consejo de Ministros. Vinculado al ferrocarril desde la infancia –su padre fue ingeniero, asesor y consejero de algunas empresas del sector, además de editor – fue testigo directo de la inauguración del segundo ferrocarril peninsular Madrid-Aranjuez, que presidió la reina Isabel II. Incluso formó parte de la dirección de algunas de las líneas férreas del país. El futuro líder del Partido Liberal y jefe del Ejecutivo de Alfonso XII encabezó la comitiva ferroviaria. Unos meses antes (15 de marzo) se había abierto el primer tramo que salía de Uribitarte, donde se había instalado una estación provisional hasta disponer de la terminal de La Naja, que llegaba hasta Desierto. Haste este punto Olabeaga, Zorroza y Lutxana eran paradas intermedias; y después Sestao.

Los invitados ocupaban los siete coches que arrastraba la locomotora ‘Baracaldo’, convenientemente engalanada para la ocasión. En la estación de Desierto esperaban el alcalde de la localidad fabril y otras autoridades. El párroco bendijo el tren, aunque también dirigió el hisopo hacia la vía para ofrecer la protección del Divino y librarla de cualquier incidente. El convoy siguió curso abajo hasta la fábrica de ‘La Vizcaya’ donde su director, el ingeniero Mariano de Zuaznabar, se disculpó ante el ministro por la sociedad que había formado con astilleros franceses para construir unos cruceros.

La llegada del tren a Portugalete fue apoteósica. La multitud recibió al convoy con explosivas muestras de entusiasmo. Los accionistas y propietarios (José María Arteche, Eduardo Aguirre, Pablo Alzola , Xenofonte Gallego y los señores Durañona, Barcaistegui y Romero Robledo) pronunciaron vibrantes discursos, que se cerraron con un “espléndido lunch” que duró hasta primera hora de la tarde. Las prisas de Canalejas por volver a Madrid precipitaron la disolución de la comitiva.

El tren había llegado a la capital vizcaína veinticinco años atrás (marzo de 1863) de la mano de Charles Vignoles, el ingeniero jefe que dirigió las obras del ferrocarril Tudela-Bilbao, que unía la Villa con el interior de España, al conectar en Miranda de Ebro con la línea Madrid-Irún. Al acabar su proyecto, Vignoles propuso completar los servicios, de forma que se prolongara la vía hasta el Abra, en cuya dársena era preciso construir un gran puerto. De esta forma, la conexión con Castilla tendría un inmejorable acceso al comercio, en una época en la que los mayores buques no llegaban hasta Bilbao. Pero la idea del inglés durmió durante años en el cajón de los sueños.

Hubo que esperar a que se redactara el Proyecto de Ensanche (1876) que firmaron Severino de Achúcarro, junto con los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos Ernesto Hoffmeyer y Pablo de Alzola, para recoger en parte el plan de Charles Vignoles. La idea inicial que dio paso a este trazado perseguía fundamentalmente conseguir el acceso a los puertos vizcaínos y a la línea del Bilbao-Tudela, el enlace con el ferrocarril de la Diputación de Bizkaia (más conocido como el de Triano), y el trazado paralelo a todas las empresas, metalúrgicas y navales sobre todo, que surgieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la margen izquierda del Nervión. Dos hombres fueron claves para llevar a buen puerto la empresa: el comerciante bilbaíno Federico de Solaegui y Múgica y el empresario minero Manuel Allende. Aunque en el accionariado constaban todos los nombres propios de la metalurgia vizcaína ligada a Altos Hornos: Ibarra, Zubiría, Vilallonga, Gurtubay o Urigüen.

Las obras más importantes de la línea fueron los puentes de un tramo metálico de 65 y 40 metros de luz sobre los ríos Cadagua y Galindo, los muelles de Desierto para las mercancías y de Portugalete para ganar a la ría el emplazamiento de la estación. Los túneles de Desierto y Urbinaga y los pasos superiores o inferiores para salvar otras líneas férreas y las carreteras presentaron también muchas dificultades.

Al contrario que la mayoría de los ferrocarriles de la red ferroviaria vasca de la época que se inclinaron por la vía métrica, el Bilbao-Portugalete eligió el ancho de 1,67 metros. Los ocho kilómetros que separaban la capital vizcaína y la estación de Desierto fueron de vía doble; los cuatro restantes, hasta su trayecto final en Portugalete, disponían de un único carril. La obra fue muy laboriosa – se tardaron cuatro años, pese al corto trazado- y costosa, por la necesidad de expropiar terrenos en un área que conocía una expansión espectacular y porque hubo de atravesar fábricas y cruzar los cinco ferrocarriles mineros (Regato, Orconera, Franco-Belga y los de Galdames y Triano). En algunos tramos la escasez de terreno disponible entre la carretera y la ría forzó a desviaciones. Tuvo incluso que construir muelles, sanear marismas y ganar terreno para las estaciones de Portugalete y Desierto. La obra se llevó 23,5 millones de pesetas de la época (hoy en día unos 60 millones de euros).

Ambas líneas (Tudela-Bilbao y la de Portugalete) quedaban unidas por un ramal que discurría en túnel por debajo de las vías de la que más tarde sería la estación de La Concordia para salir en la playa de Abando hacia la zona de bodegas y destacamento militar. La rampa de subida desde el muelle de Ripa a Abando era muy pronunciada, existiendo además una cerrada curva de solo 150 metros de radio. Esa dificultad se salvó en 1895 con la inauguración del enlace entre Olabeaga y Cantalojas para comunicar el ferrocarril de la ría con el resto de la red de vía ancha, aunque la Compañía de Caminos del Norte decidió manter el tramo original.

Pocos años después, ante el notable incremento del tráfico, se duplicó la vía (en 1893, año de la inauguración del Transbordador Bizkaia entre Portugalete y Getxo). Dado el crecimiento del puerto exterior y del propio municipio de Santurtzi (junto con Ortuella tenía 10.199 habitantes en 1920) se vio conveniente prolongarlo hasta este municipio. Se trata de un trazado que desde su inicio recorre toda la margen izquierda, ajustándose a la diversa topografía bordeando Bilbao bajo la cornisa del Ensanche, alameda Mazarredo, y en ciertos tramos por su misma orilla entonces con pocas edificaciones.

El Ferrocarril de Bilbao a Portugalete llegó a contar hasta con 18 locomotoras de vapor, de las que 14 recibieron el nombre de los pueblos o ríos por los que discurría el trazado. Casi todas las máquinas se fabricaron en Gran Bretaña. En un primer momento, se compraron cinco locomotoras de la casa ‘Sharp & Stewart’, entre 1887 y 1889. Un año más tarde se adquirieron otras dos de mayor potencia a la misma firma suministradora y, entre los años 1892 y 1901, once más de la citada entidad y también de la inglesa ‘Nasmyth Wilson’ y la alemana ‘Henschel’.

Desde Liverpool, los vapores ‘Elena’ y ‘Nieta’ descargaron en el puerto de Bilbao doce coches de viajeros construidos por la sociedad ‘Ashbury’ de Manchester. ‘Material para Ferrocarril y Construcciones’ de Barcelona también aportó algunas vehículos. Entre ambas proporcionaron 34 carruajes, 6 furgones y 6 plataformas para tráfico de mercancías. Otras empresas fabricaron las diversas series de vagones de mercancías; los más numerosos fueron los tipo “J” para el transporte de mineral, que llegaron a sumar 228. Para ese mismo trafico, la compañía compro dos gánguiles llamados ‘Basurto’ y ‘Larrasquitu’ de 962 toneladas a la compañía ‘Euskalduna’.

Pablo Alzola y Minondo fue, sin duda alguna, el artífice de este gran proyecto. Donostiarra de nacimiento, era mucho más que un hombre de su tiempo y en él se concitó buena parte de la vorágine modernizadora que azotó Bizkaia en la segunda mitad del siglo XIX, según reconocen los historiadores. Su verdadera proyección como ingeniero y hombre público arrancó en 1869, año en el que se trasladó a Bilbao para ocupar el puesto de ingeniero y capitán del Puerto. Construyó el puente de San Antón junto a Ernesto Hoffmeyer y tuvo una importancia capital en el trazado, construcción y dirección de la línea Bilbao-Portugalete. Llegó a ser alcalde de la Villa, diputado provincial y senador. Siempre consideró Bilbao como la metrópoli del Cantábrico.

Al ingeniero donostiarra se debe la construcción de los dos edificios más singulares del tren de la ría y de suerte dispar. La Canilla, la estación de la villa jarrillera, que aún hoy luce espléndida aunque desvinculada del ferrocarril; y la ‘capilla’ de La Naja, una construcción de corte modernista situada junto al puente de El Arenal, desaparecida hace más de 76 años, por donde accedían los viajeros de esta línea.

(Imágenes Puente del Arenal y la ‘capilla’ de Alzola del Archivo Histórico Ferroviario; y La Canilla del Fondo APG) (El Correo de Bilbao publicó un amplio reportaje el domingo con el texto que reproduzco en este post y otros aspectos singulares de este ferrocarril, referente en el sistema ferroviario español)

Homenaje a Javier Aranguren en el tren de Arganda con una salida especial el sábado 28 de septiembre

Homenaje a Javier Aranguren, Vapor Madrid

El Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) rendirá homenaje al recientemente desaparecido Javier Aranguren Castro este próximo sábado con un viaje especial, al que acudirán aficionados al ferrocarril y familiares. El maestro Aranguren, que amaba el ferrocarril como nadie y que convirtió su pasión por los trenes en el motor de su vida, ha sido una de los grandes investigadores de la historia ferroviaria española. Fallecido a los 69 años el pasado 24 de junio, Aranguren era socio de esta entidad, en la que participaba como guardafrenos en el popular Tren de Arganda.

El homenaje póstumo que prepara esta entidad está previsto para el sábado 28 de septiembre. Amigos y familiares descubrirán una placa en su recuerdo y, a las 13,00 horas, el Tren de Arganda realizará un viaje especial en memoria del inolvidable maestro. El convoy, que reanudará la temporada al día siguiente, mantiene tres circulaciones entre La Poveda y la Laguna del Campillo.El convoy está compuesto por una locomotora de vapor-carbón (Henschel & Sohn, 1925) de rodaje 030-T, y por unos coches históricos, como el AB-201, que fue construido en el año 1916 y es original de esta línea.

Nacido en Madrid en mayo de 1944, Javier Aranguren se doctoró en Ciencias Económicas por la Universidad de Madrid (1970). Censor Jurado de Cuentas por oposición (1976), hizo del ferrocarril su pasión, especialmente en la investigación donde ha dejado un amplio legado de trabajos,fotografías, obras de referencia para multitud de aficionados. De entre todos sus trabajos, destacan ‘Automotores Españoles (1906-1991’) y ‘Coches Camas, Restaurantes y Salones en los ferrocarriles de la Península Ibérica’, referencias obligadas en la bibliografía ferroviaria española. Otras obras suyas son las que dedicó al Ferrocarril Eléctrico del Guadarrama o el Ferrocarril Minero de Sierra Menera. Fue presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid y vicepresidente de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril, entidad que le reconoció como su primer Socio de Honor. Ha colaborado con todas las revistas ferroviarias españolas: Vía Libre, Carril, Trenes Hoy, Maquetrén, Paso a Nivel y un largo etcétera.

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM) es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’, que entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos. Fundada en 1987, adquiere cierto renombre tres años más tarde cuando deciden adquirir y recuperar una locomotora de vapor de ancho de vía métrica que adquieren en un estado lamentable a un chatarrero de La Felguera (Asturias) a escasos días de ser troceada y destinada a ser fundida en unos altos hornos. La asociación decide entonces radicarse en Arganda del Rey, que aún disponía de las vías del antiguo Ferrocarril del Tajuña. Después de tres años de trabajos de despiece, saneado y reconstrucción, se efectúan las primeras pruebas de funcionamiento, primero en la nave adquirida en el barrio de La Poveda, y poco después por las vías de la estación. La locomotora fue rebautizada como ‘Arganda’, como agradecimiento al municipio que les vio nacer.

La locomotora ‘Arganda’, o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación. Una locomotora de vapor-carbón que fue fabricada en el año 1925 en Kassel (Alemania) y que fue diseñada como una máquina especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros a la hora. Es decir, no era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad. Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico.

Aunque madrileño de nacimiento, ‘el Tren de Arganda’ recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras de la alcarria de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó ‘Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda’, que en 1892 se cambió por el de ‘Compañía del Ferrocarril del Tajuña’, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río.

La velocidad de este tren era bastante baja, ya que no pasaba de los 50 kilómetros a la hora dándose las mejores condiciones, siendo lo normal que circulase a gran lentitud, circustancia que aprovechaban los viajeros para estirar las piernas por el campo mientras el tren marchaba o para echarse unas uvas a la boca al pasar junto a un majuelo; así se entiende el dicho: “el tren de Arganda, que pita más que anda”. Cuando se pusieron en funcionamiento los nuevos automotores o “autovías”, allá por 1935, el tiempo que se requería para hacer los trayectos se redujo a la mitad, gracias a que sólo paraban un minuto en las estaciones y a que no tenían que tirar de tanto peso, pues se trataba de una especie de autobuses de 40 plazas que iban por los raíles empujados por un motor diesel.

Tras la Guerra Civil, se produce el declive del Ferrocarril de Tajuña. El auge del transporte por carretera y la construcción del pantano de Entrepeñas obliga a la compañía a cerrar tramos, por la poca rentabilidad económica que tenía. Entre 1942 y 1952 el tráfico de viajeros se redujo en un 90%, por lo que la ‘Compañía del Ferrocarril de Madrid-Aragón’ decidió abandonar este servicio, siendo el último tren que llegó a Madrid uno que llevaba mozos para el servicio militar. Era el año en 1953.

La línea siguió funcionando un tiempo para el transporte de remolacha desde Orusco y posteriormente lo hacía entre Vicálvaro y Arganda para el transporte de piedra caliza para la fábrica de cemento Portland.

Durante el otoño el ‘tren de Arganda’ tiene salida todos los domingos de octubre, noviembre y diciembre, aunque en esta ocasión y a modo de prueba con objeto de tratar de ampliar los períodos habituales de actividad, este año se ha incluido el domingo 29 de septiembre como día de circulación regular de trenes. Las salidas desde la estación de La Poveda son a las 11.00, 12 y 13 horas; desde La Laguna del Campillo, a las 11.25, 12.25 y 13.25 horas. La duración del viaje (ida y vuelta es de 35-40 minutos.

Irun recreará el 20 de octubre con vecinos y especialistas la llegada a la ciudad del ferrocarril

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Fue todo un acontecimiento. Un hecho que cambió la historia de la ciudad y revolucionó aquella villa de 1863 para convertirla en la ciudad actual. Irún es lo que es gracias, sobre todo, al ferrocarril. No hay duda alguna y los irundarras se van a volcar dándole al tren un poco más de cariño. La comisión creada para celebrar los 150 años de este acontecimiento histórico ha organizado para el 20 de octubre, coincidiendo con el mes en el que se produjo esta efeméride, una recreación que servirá para recordar cómo fue aquella jornada.

La Asociación de Vecinos de San Miguel, barrio situado junto a la estación y muy ligado al ferrocarril , así como de la historiadora Mertxe Tranche y la actriz y directora teatral Ana Pérez, que se han encargado del guión para esta representación, ultiman los detalles del evento. También otras asociaciones (AFI, AVV San Miguel, Filatélica y Numismática, BAF 7.301), entidades y empresas públicas y privadas (Archivo Municipal, Adif, Renfe, Transfesa…) colaboran en la celebración de este evento. En torno a una treintena de personas tendrán un papel relativamente protagonista; se contará con algunos actores, y el resto serán figurantes que se pueden apuntar a lo largo de este mes para poder ensayar en las últimas semanas antes de la representación.

Durante la jornada se cerrarán algunas calles de esta zona de la ciudad fronteriza para ocuparlas por ciudadanos que recreen el ambiente y la vida de 1863 con «vestimenta, objetos y gastronomía de la época». El alcalde de Irun, José Antonio Santano, y la presidenta de la citada asociación de vecinos, Maria José Barral, junto a Tranche y Pérez, han presentado esta recreación que transformará varias calles del barrio de San Miguel, que se ambientarán para la ocasión.

Según han precisado tanto Tranche como Pérez, «todo lo que está en el guión tiene una base documental, pero está redactado con cierta gracia y con algunas sorpresas», y han animado a los ciudadanos a que se sumen a esta recreación para que «sea lo más popular posible». Santano, que participará representando el papel del alcalde de 1863, ha subrayado que la llegada del ferrocarril «fue un hito importante porque supuso la transformación de Irun y abrió la puerta a cambios urbanísticos, sociales y económicos que marcaron la evolución y el devenir de la ciudad».

Son muchas las actividades que han tenido al tren como protagonista durante estos últimos meses. La conferencia ‘Lluvia, vapor y velocidad: la llegada del tren a Irún’ dio el pistoletazo de salida a la celebración de esta efémerides, verdadero motor para el desarrollo de la ciudad irundarra. La historiadora Mertxe Tranche relató en su charla la importancia de la llegada del tren al municipio, originando así una gran revolución social, demográfica, económica y urbanística.

Una exposición donde se incluían fotografías, mapas y objetos de interés y varias charlas organizadas por la Asociación 7301 Bidasotarra de Amigos del Ferrocarril han dado realce a esta conmemoración.

La llegada del ferrocarril en 1863 convirtió a Irún en estación terminal del sistema ferroviario español y en un importante nudo de comunicaciones con Europa, pues desde ella se hacen los necesarios transbordos para pasar de los trenes de ancho de vía peninsular a ancho de vía europeo. Las infraestructuras ferroviarias son muy importantes en Irún. Aduaneros, ferroviarios y policías fronterizos han compuesto tradicionalmente una parte importante de la población activa irunesa.

La estación de Irún forma una pareja junto con la estación de Hendaya, situada a unos dos kilómetros y separada por el río Bidasoa. La red de ancho ibérico (1.668 mm) llega a Irún y continúa para finalizar en Hendaya, mientras que la red de ancho europeo (1.435 mm) llega a Hendaya y continúa para finalizar en Irún. El tramo entre ambas estaciones dispone de vías en los dos anchos. Por la red francesa, la estación se encuentra en el punto kilométrico 235,063 de la línea Burdeos-Irún (fr). Por la española, forma parte de la línea férrea radial Madrid-Hendaya (P.K. 639,4). También formaba parte de la línea férrea Irún-Elizondo cerrada desde 1956.

La SNCF y Renfe Operadora tienen un acuerdo mediante el cual los trenes de cada compañía atraviesan la frontera hasta la siguiente estación para dejar viajeros, pero no para recogerlos. Así, los trenes en dirección Francia inician y finalizan recorrido en Hendaya, y los trenes dirección España inician y finalizan recorrido en Irún. Los trenes que cruzan la frontera para dejar viajeros vuelven de vacío a la estación situada al otro lado. Los trenes regionales no llegan a atravesar la frontera, por lo que no existe posibilidad de enlace entre los regionales de ambas redes.

El ‘Tren Río Eresma’ reanuda la temporada a partir del 28 de septiembre para unir Madrid y Segovia

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Segunda parte otoñal. El Tren Turístico ‘Río Eresma’ volverá a unir Madrid y Segovia a partir del próximo día 28 de septiembre, en el que será el primer «viaje al pasado» de esta nueva temporada, una alternativa especialmente dirigida a aquellos que sienten nostalgia por el pasado y los trenes de época, en un bello recorrido que atraviesa la Sierra de Guadarrama.

Aproximadamente, 300 pasajeros realizaron el trayecto Madrid-Segovia en este tren durante los cinco viajes que realizó la pasada primavera, una ocupación satisfactoria que, unida a las excelentes valoraciones realizadas por los viajeros, ha impulsado a la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid y a Turismo de Segovia a retomar este singular viaje. El tren partirá de la estación de Chamartín, de nuevo, el sábado 28 de septiembre a las 09.20 horas y tendrá su llegada en la ciudad de Segovia a las 11.00 horas aproximadamente, tras serpentear las laderas castellanas. Durante el recorrido, personal de la Empresa Municipal de Turismo ofrecerá toda la información necesaria para que los viajeros puedan disfrutar de su estancia en Segovia. Además, los pasajeros del ‘Río Eresma’ se beneficiarán de un 25% de descuento al realizar la visita guiada Patrimonio de la Humanidad, que parte cada sábado a las 11.45 horas desde el Centro de Recepción de Visitantes. El regreso a Madrid será a las 19.15 horas para disfrutar de un bello atardecer desde el tren. El viaje se repetirá todos los sábados del mes de octubre.

El tren recorre dos líneas distintas, la primera, entre la capital y Villaba de Guadarrama, corresponde al ferrocarril Madrid-Irún, y la segunda y más espectacular, la que va desde Villaba hasta Segovia. El tren, empieza a ascender las faldas de la Sierra de Guadarrama hacia el apartadero de Tablada, para posteriormente introducirse en la montaña por el túnel de Tablada, uno de los pasos ferroviarios más altos de España. Una vez en el lado segoviano, se recorre entre pinos el Valle del Río Gudillos pasando por los municipios de San Rafael y El Espinar, para seguir por la Sierra de Quintanar y las dehesas de sus faldas, hacia Riofrío, viendo ya al fondo la ciudad de Segovia.

La línea Villaba Segovia, se inauguró el 1 de julio de 1888 tras completarse cuatro años antes el tramo Medina del Campo a Segovia, tramo que se cerró en 1993. La construcción de la línea corrió a cargo de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, que decidió construirla para tener una alternativa a la línea principal que pasa por el Puerto de La Cañada y Ávila en su camino hacia Irún y la frontera con Francia. Desde su construcción no tuvo grandes tráficos, pero si contaba con algún expreso, tren de mercancías, ómnibus, hasta los regionales de nuestros días.

La asociación ha restaurado y mantiene en funcionamiento el tren empleado, la UT440.096, que luce exterior e interiores originales. Este vehículo es el único superviviente intacto de la serie 440, emblemática de los servicios de Cercanías y Regionales de toda España desde su introducción a mediados de los años 70. Con suspensión neumática y velocidad máxima de 140 kilómetros por hora, estos trenes, producto de la industria nacional, se ganaron un lugar en la memoria de todos los usuarios, que utilizaron estos servicios en sus desplazamientos cotidianos.

La primera temporada, el año pasado, incluyó cinco viajes en otoño con una ocupación media del 70% y plena viabilidad económica. Los precios se mantienen este año, con una tarifa general de 20 euros y descuentos para familias (cuatro billetes por 60 euros), menores de edad y grupos.

Para la organización de este tren turístico, esta Asociación cuenta con la colaboración de Renfe Operadora, Adif, La Fundación de los Ferrocarriles Españoles y el Ayuntamiento de Segovia. Las fechas de circulación de este tren serán el 20 y 27 de abril; el 4, 11, 18 y 25 de mayo; el 28 de septiembre y el 5, 12, 19 y 26 de octubre.

Los billetes pueden adquirirse en la web www.trenrioeresma.es y presencialmente en la sede social de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, situada en la antigua estación de Delicias.

(Imagen cortesía Tren Turístico Rio Eresma)

Los tres últimos presidentes de Adif declararán ante el juez como imputados por el accidente en Angrois

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El magistrado Luis Aláez, que investiga el accidente de tren que el pasado 24 de julio provocó la muerte de 79 personas en Santiago de Compostela, llamará a declarar como imputados a los presidentes que ha tenido Adif desde que se inauguró el tramo en el que se produjo el siniestro. Han sido tres las personas que han desempeñado dicha responsabilidad: el actual presidente, Gonzalo Ferre; y Enrique Verdeguer y Antonio González Marín, sus antecesores al frente del Adif, entidad que ha declinado pronunciarse sobre la decisión del juez.

El descarrilamiento de un Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol en la curva de A Grandeira, presumiblemente por un exceso de velocidad, causó 79 muertes y heridas a más de 150 personas, de las cuales ocho todavía continúan hospitalizadas, una de ellas en estado crítico. El juez precisaba en su auto para argumentar la imputación de los responsables de Adif que las muertes y lesiones que causó el siniestro se encuentran «obviamente conectadas» con la conducción inadecuada por exceso de velocidad del maquinista, Francisco José Garzón Amo, pero precisaba que el gestor ferroviario incurrió en una «imprudencia punible» al descuidar la señalización de la vía para evitar posibles despistes del conductor. Incidía, además, en que un examen más detenido de las circunstancias conocidas en que se produce el siniestro permite inferir también su conexión con la omisión de medidas de seguridad preventivas de naturaleza vial y, en definitiva, «con una conducta imprudente de las personas responsables de garantizar una circulación segura en el tramo de la vía donde se produjo la catástrofe».

El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago llamará a declarar como imputados a los consejeros del ente gestor de infraestructuras ferroviarias desde el 11 de diciembre de 2011, cuando se inauguró la línea del tren Alvia Santiago-Ourense en la que se produjo el descarrilamiento en Angrois, a unos tres kilómetros de la estación de la capital compostelana. Para ello, el magistrado, en un auto emitido ayer, solicita a Adif, a través de su representación procesal, que facilite la identidad «de todas las personas que han sido presidentes y vocales» del consejo de administración. También pide la lista de los que han desempeñado en esta empresa pública los cargos de director de seguridad en la circulación, gerente del área de seguridad en la circulación noroeste y jefe de inspección de la gerencia de área de seguridad en la circulación noroeste, así como de los inspectores.

En todos los casos, desde el día de entrada en servicio del tramo de la línea ferroviaria en que se produjo el trágico siniestro hasta la fecha actual, «a fin de poderles tomar declaración en calidad de imputados».

El juez imputó al maquinista, cuatro días después del siniestro, y varias semanas más tarde el caso dio un vuelco cuando también acordó imputar, por apreciar imprudencia, al responsable o responsables de seguridad del tramo Ourense-Santiago a fecha de 24 de julio, día del accidente, para lo que demandó de Adif que le concretase quiénes eran. Adif envió el 29 de agosto la lista de responsables de seguridad del tramo Ourense-Santiago después de anunciar que incluiría a todas las personas que intervinieron en la seguridad en la circulación del tren y en las infraestructuras ferroviarias, desde la construcción hasta la explotación de la línea más todas las competencias que esto conllevase. Dicha relación incluye tanto a las personas del nivel central y general como a las delegaciones de los distintos ámbitos geográficos para dar así «cumplida respuesta» a los informes que solicitó el juez Aláez en su auto.

En un auto emitido ayer, Aláez ya cita como imputados a cinco responsables del administrador de infraestructuras ferroviarias. Según el auto, facilitado por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), dos de ellos están convocados para el 18 de septiembre y los tres restantes al día siguiente. Los cinco responsables del gestor de infraestructuras ferroviarias que ya han sido imputados son el director de Seguridad en la Circulación, Manuel B.G.; el gerente del Área de Seguridad en la Circulación Noroeste, Fernando R.S.; y el jefe de Inspección de la Gerencia de Área de Seguridad en la Circulación Noroeste, José Antonio G.D. Completan la lista los inspectores Carlos A.G. y Roberto S.A. El juez también anuncia que imputará a las personas que desempeñaron las mismas responsabilidades desde la inauguración del tramo.

El juez rechaza, sin embargo, imputar a Renfe, a petición de un recurso presentado por Baltasar Garzón, que ejerce la acusación en nombre de una de las víctimas. Aláez descar cualquier responsabilidad de la operadora en el siniestro y valora el papel de la compañía ferroviaria respecto a la seguridad en el tramo en el que se produjo el descarrilamiento.

El magistrado explicaba antes de este nuevo auto los motivos que le conducían a imputar al responsable de Adif, al considerar que corresponde a esta entidad «el control y revisión constante de los elementos que garanticen una correcta y segura circulación y la adopción de las medidas que sean necesarias con el fin primario de evitar accidentes». Este motivo, aseguraba, no es de aplicación «a la persona de Renfe operadora responsable de la seguridad en la circulación del tramo de la línea ferroviaria». Además, la operadora «aparentemente ha cumplido con las exigencias legales y reglamentarias», señalaba Aláez.

Mientras el pleno del Parlamento de Galicia rechazaba la creación de una comisión para investigar el accidente del tren Alvia 151. La iniciativa había sido presentada conjuntamente por los grupos Alternativa Galega de Esquerda (AGE) y BNG, y quedó rechazada por los votos en contra del Partido Popular y la abstención de los diputados socialistas. Los populares, por medio de su portavoz de infraestructuras, Alejandro Gómez Alonso, argumentaron la falta de competencias de la Cámara autonómica; la existencia de una investigación administrativa, así como otra judicial, mientras también alegaron que con su postura no ha habido «pacto con nadie para tapar nada».

Renfe pretende reutilizar piezas del Alvia siniestrado en cuanto el juez las libere de su custodia

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El Alvia 151 puede tener destino inmediato. Renfe considera que hay partes del convoy siniestrado el 24 de julio a la entrada de la estación de Santiago que «quizá no hayan sufrido daños irreparables» y que, por lo tanto, «podrán ser utilizadas como piezas de parque (como los «bogies») o «repuestos, reduciendo así en cierta medida las pérdidas materiales». Por eso Renfe-Integria pidió al juzgado -se desconoce su respuesta- que «tan pronto» como lo considerase «pertinente» autorizase el traslado de los restos del convoy siniestrado en julio a Toledo, a su Base de Mantenimiento Integral de La Sagra. Tras el accidente, se almacenaron en A Escrativude (Padrón), en las dependencias de una empresa que, señalan desde Renfe, cedió sus instalaciones por un tiempo «limitado».

Renfe asegura que ha valorado recurrir a las bases de mantenimiento «cercanas» al accidente que posee la operadora, pero desistió porque no reúnen los «requisitos adecuados para un correcto almacenaje». Así, la de Ourense y A Coruña disponen de sitio y de seguridad nocturna, pero no de accesos para los vehículos que se requieren para trasladar los restos. En Redondela el problema es que no llega el espacio, y en Monforte ni hay espacio, ni vigilancia ni accesos. En todo caso, dice que en Toledo «continuaría a disposción» tanto del juzgado como del Comité de Investigación de Accidentes Ferroviarios».

Los coches siniestrados permanecen desde finales de julio en las dependencias de una empresa de transportes de Padrón, en las instalaciones más alejadas de la carretera N-550 que discurre frente a su fachada principal. Los vehículos han estado en todo momento custodiados y a la vista exclusiva de los investigadores que en diversas ocasiones los han examinado para determinar si el tren presenta alguna anomalía que contribuya a arrojar luz sobre los numerosos interrogantes que siguen gravitando sobre esta tragedia. Los coches del Alvia están completamente destrozados. Varios de ellos quedaron seccionados por diferentes partes y dos ardieron. Además, todos perdieron elementos que fueron recogidos posteriormente de la fatídica curva formando así otro lote.

Su futuro será el desguace, pero lo lógico es que el juez ordene conservarlos al menos hasta que concluya la instrucción, por si fuera necesario recurrir a ellos en algún momento del proceso. La decisión puede generar controversia y afectar al caso. De hecho, la destrucción de los trenes de Cercanías de los atentados del 11-M generó una investigación judicial ante la acusación de que se había llevado a cabo antes de que se practicaran todas las pruebas periciales necesarias para esclarecer los hechos. El propio Tribunal Supremo reconoció en la sentencia del 11-M que la destrucción de los coches fue «apresurada» e «impidió su estudio en profundidad». Esto quizá determine a que el juez Aláez demore su entrega, como ahora solicita la operadora.

El ‘Tren de Madera’ vuelve a su cita con la vía este domingo para unir a mineros y marineros en Llanes

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El ‘Tren de Madera’ regresa en una nueva edición. La asociación de vecinos de Santa Marina (Mieres) recoge la tradición iniciada hace 38 años y pone de nuevo en circulación el próximo 8 de septiembre, el convoy que pretende impulsar y potenciar la unión entre la villa minera y la marinera de Llanes coincidiendo con el Día de Asturias y la fiesta de la Virgen de la Guía. Una tradición a la que muchos mierenses no faltan cada año y que estuvo apunto de desaparecer tras la muerte en 2006 de su impulsor, César Sampedro.

El convoy de este año, compuesto por cuatro coches de pasajeros y otro restaurante, oferta 278 plazas y sale de la estación mierense de Feve este domingo a las 6.25 horas. Está previsto que la partida del tren sea anunciada con voladores, como ocurre desde sus comienzos. Según ha explicado el responsable vecinal, Ángel Pastor, que estuvo acompañado por el alcalde de Mieres (IU), Aníbal Vázquez, y otros miembros de la organización, el objetivo es «mantener la tradición».

Pastor recordó que, tras la muerte de César Sampedro, en 2006, el principal impulsor del tren de madera, su hijo se hizo cargo de organizar la iniciativa, de la que ahora recoge el testigo la asociación de vecinos para que «no se pierda», ya que la pasada edición la organización corrió a cargo de Feve que, en esta ocasión, se ha desvinculado del programa. En la última década, se ha convertido en una destacada cita para los mierenses.

El tren realizará paradas, entre otras localidades, en Ablaña, La Pereda, Baíña, Soto de Ribera, Palomar, Fuso de la Reina y Trubia. La llegada a Llanes está prevista para las 11.00 horas, donde los viajeros serán recibidos por los miembros del Bando de Nuestra Señora Virgen de la Guía y harán un pasacalles hasta la zona de la fiesta. El regreso será, aproximadamente, a las 19.20 horas.

El billete tendrá un precio de 20 euros, que incluye la montera picona, un collar de flores, botella de agua y el ‘bollu preñau’. Desde el primer viaje, cada jefe se estación del recorrido recibe como obsequio un ‘bollu preñau’.

Los orígenes de esta celebración se remontan a principios de los años setenta cuando César Sampedro, promotor de la idea, se encuentra con su grupo de amigos en la cantina de Feve y decide organizar una excursión anual para hermanar a Mieres con el oriente asturiano. Sampedro falleció en 2006, pero su iniciativa, hoy convertida en tradición, sigue adelante. Y dentro de dos años, hará cuarenta de aquel primer convoy que nunca soñó con perpetuarse durante tanto tiempo.

El ‘Tren de la Fresa’ reinicia este sábado la temporada que se extenderá hasta el 27 de octubre

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De vuelta tras un pequeño paréntesis. El ‘Tren de la Fresa’ reinicia este sábado la temporada, que este año se extenderá hasta el 27 de octubre y para la que están programados un total de 15 viajes a lo largo de los dos próximos meses. El recorrido turístico se realizará, como ya es tradicional, los sábados y domingos, e incluye una visita guiada al Palacio Real, realizada por guías oficiales de turismo de la Comunidad de Madrid y una visita libre al Museo de Falúas, así como descuentos en el Museo Taurino y diversas actividades de ocio.

La puesta en marcha de este tren, que lleva 29 años ininterrumpidos, es una iniciativa conjunta del Museo del Ferrocarril-Fundación de los Ferrocarriles Españoles, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Aranjuez y Patrimonio Nacional. Renfe ha facilitado los recursos necesarios para poner en circulación este convoy histórico. El pasado 11 de mayo inició la temporada con la locomotora 333-407-5 de Integria al frente del convoy turístico. La máquina ya formó parte de la composición la pasada temporada, aunque con los colores de grandes líneas. Completan la composición cuatro coches ‘Costa’ que fueron construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930. Se fabricaron de madera porque la empresa consideraba los metálicos demasiado calurosos para ser utilizados en sus líneas costeras. Estos coches, que prestaron servicio fundamentalmente en la costa catalana, están montados sobre bogies, lo que fue un gran adelanto en su época, cuando casi todos los vehículos de cercanías eran de dos o tres ejes. Además, están dotados de plataformas abiertas con ‘balconcillo’ en los extremos y cuentan con la posibilidad de intercirculación entre ellos. Traían de origen freno continuo de vacío, calefacción de vapor y alumbrado de gas que posteriormente fue sustituido por eléctrico.

Los coches ‘Costa’ están separados de la locomotora por dos furgones de los años 60, uno a cada extremo. Ambos pertenecen a la serie J 400.000; su estructura es de hierro laminado con paredes de madera de conglomerado, revestidas superficialmente con un chapado metálico. El uso de este tipo de furgones respondía al Reglamento de Circulación de Renfe, según el cual un coche de madera con servicio no podía circular con viajeros inmediatamente después de la locomotora.

Las salidas programadas durante todos los fines de semana de septiembre y octubre tendrán como horario de salida las 10 de la mañana desde el Museo del Ferrocarril con llegada a las 11 a la estación de Aranjuez y la vuelta a las 18.00 horas con llegada a Madrid a las 19.00 horas. Los precios van desde los 29 euros para los adultos hasta los 21 euros para los niños de 4 a 12 años. Los menores de cuatro años (sin cumplir) viajarán gratis si no ocupan asiento. Estos precios incluyen el viaje de ida y vuelta, degustación de fresón a bordo ofrecido por azafatas vestidas de época, traslados de la estación a la zona monumental en autocar climatizado, visitas al Palacio Real (guiada) y Museo de Falúas (libre), además de un descuento en el Museo Taurino.

Durante su estancia en Aranjuez, los viajeros del ‘Tren de la Fresa’ disfrutarán de promociones y descuentos en actividades culturales y de ocio, y en servicios turísticos de la localidad. Los billetes pueden adquirirse con antelación en las estaciones de ferrocarril que dispongan de venta anticipada, en agencias de viajes, de forma telefónica o a través de Internet.

El ‘Tren de la Fresa’ sigue fiel a su cita anual desde que en 1984 se promoviera la idea de rememorar el recorrido del que fue el primer ferrocarril de la Comunidad de Madrid y el segundo de la Península ((el 10 de noviembre de 1837 se había inaugurado el ferrocarril entre Güines y La Habana, en Cuba que por aquel entonces todavía era española, y ya se habían apagado los ecos del Barcelona-Mataró de 1848). Hoy el recorrido se ha transformado en un atractivo viaje en tren al que se suman la riqueza arquitectónica, artística, paisajística, cultural y gastronómica del Real Sitio de Aranjuez, una ciudad que conserva todo el sabor y esplendor de su regia historia. Durante todo este tiempo, los históricos coches de madera del ‘Tren de la Fresa’ han transportado a miles de viajeros ofreciendo una experiencia única que aúna ocio y cultura.

(Imagen cortesía Museo de Delicias)

‘Viajando entre dos siglos’, exposición sobre los 150 años de la llegada del ferrocarril a La Rioja

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Sesquicentenario del ferrocarril en La Rioja. La Casa de las Ciencias de Logroño acogerá, como apuesta más importante para su programación en los meses de septiembre y octubre, la muestra ‘Viajando entre dos siglos. 150 años de la llegada del ferrocarril a Logroño’. La muestra presenta distintos aspectos de la historia del tren vinculada a La Rioja, a través de documentos, fotografías y piezas históricas. Con esta exposición, de producción propia de la Casa de las Ciencias, se conmemora el 150 aniversario del tránsito del primer ferrocarril por Logroño y La Rioja, que cubría la línea Tudela-Bilbao.

“El tren llegó a Logroño a las doce del día y el consejo se apresuró en el poco tiempo que tenía disponible a invitar a las autoridades y algunos particulares para que les acompañasen en la expedición. Tomaron parte en ésta el excelentísmo señor Duque de la Victoria, acompañado del brigadier Gurrea y del ayudante a las órdenes, coronel Murrieta; el gobernador civil de la provincia, señor Travado; el brigadier gobernador militar, señor Inestal; los diputados provinciales señores Eulater y Martínez Llorente; el alcalde de la capital, señor Apellaniz y otras varias personas”. El diario ‘La Correspondencia de España’ contaba de esta forma el 2 de septiembre de 1863 los aspectos más llamativos de la llegada del ferrocarril a la La Rioja, como comenta Juanjo Olaizola en su blog.

La línea Tudela-Bilbao quedaba completamente concluida el 30 de agosto de 1863, tras la puesta en servicio del tramo comprendido entre Haro y Miranda. Las obras se habían iniciado cuatro años antes. El primer tramo Bilbao-Miranda de Ebro se había inagurado el 1 de marzo de aquel mismo año. La ‘Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Tudela por Miranda’ inició la explotación de la línea aunque a partir de 1879 asumió la concesión la ‘Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España’. El trazado de aquella línea es el que pervive en nuestros días.

Los empesarios vitivinícolas de La Rioja propiciaron la creación del ferrocarril y la salida e materiales hacia el puerto de Bilbao, vital para sus negocios y que dieron a la capital vizcaína una oportunidad de oro para llegar a los pueblos de la meseta castellana a través de la conexión riojana. El 21 de septiembre de 1863 se inauguró la primera estación de Logroño, situada en la actual Gran Vía, con la presencia del general Espartero, según explicaron ayer la concejala de Comercio, Cultura y Turismo, Pilar Montes, y la directora de la Casa de las Ciencias, Dolores Fernández, que dieron cumplida cuenta de la muestra. Esta incluye una maqueta de unos 30 metros de longitud, que representa la primera vía férrea que atravesó La Rioja y que ha realizado la Asociación de Amigos del Ferrocarril. «En esta maqueta podrán verse reproducidos los edificios y elementos de la época y convivirán en la misma con otros que no fueron coetáneos en el tiempo». También habrá trenes a escala en funcionamiento.

La muestra, que estará abierta desde el 17 de septiembre al 8 de diciembre, se completará con documentos, fotografías y piezas históricas de los archivos Municipal del Ayuntamiento de Logroño e Histórico de La Rioja, así como del archivo de la Asociación de Amigos del Ferrocarril, según la documentación aportada por el consistorio de la capital riojana.

El recuerdo del ‘Tren Burra’ y el Correo en la muestra de Asvafer en la estación de la Esperanza

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Fieles a su cita y protagonista en la feria. La Asociación de Amigos del Ferrocarril (Asvafer) vuelve a abrir la ventana del recuerdo y la nostalgia, para resaltar la importancia de preservar el patrimonio industrial, durante las fiestas de la Virgen de San Lorenzo. Un año más Asvafer expone su muestra sobre la historia de los trenes y su relación con Valladolid. La antigua estación de la Esperanza, que no presta servicio de viajeros desde hace más de 25 años, alberga la muestra ferroviaria que, en esta ocasión, tiene como principales atracciones una maqueta del ‘Tren Burra’ y la furgoneta de correo P-3072, una de las oficinas ambulantes en la época en que el paquete postal circulaba mayoritariamente por ferrocarril. El vehículo, donado por la familia Alonso, hacía el recorrido en Medina del Campo entre el centro de la ciudad, el balneario y la estación entre los años 20 y los 50.

Abierta al público desde el pasado sábado y hasta el próximo domingo en horario de 17.30 a 21.00 horas, también cobra protagonismo una espectacular maqueta digital, en la que se puede ver representadas la estación de Campo Grande o del Norte, el depósito de locomotoras o la misma estación de la Esperanza. Igualmente, está presente una locomotora de maniobras de dos ejes con motor diesel Pegaso Comet, convertidor de par y una sola cabina con mandos dobles. Por la entrada se solicitará un donativo de 2 euros. Los fondos servirán para mantener y mejorar la exposición para ediciones sucesivas. Este año se volverá a abrir el mercadillo ferroviario, que tendrá lugar los días 1 y 7 de septiembre, donde se ofrecerá diverso material ferroviario de escala H0, libros, revistas, objetos ferroviarios, etc.

Esta ventana abierta al recuerdo y la nostalgia hace mención especial al ‘Tren Burra’, que circuló entre 1884 y 1969 de Valladolid a la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, a través de pueblos como Villanubla, y recibió ese nombre porque en ocasiones los pasajeros tenían que bajarse a empujar el lento convoy a vapor para que subiera una cuesta.

Inaugurado en 1884, uniría la estación de San Bartolomé en Valladolid con Media de Rioseco a través de 40 kilómetros. Más tarde se amplió hasta la estación de Campo de Béjar (cerca de la estación del Norte de Valladolid) en 1890 a través de las calles de esta ciudad. Este último tramo fue clausurado en 1952 por el peligro que suponía la circulación de trenes por las calles vallisoletanas. Se mantuvo para el tráfico nocturno de mercancías hasta 1961, momento en el que se produjo la clausura y desmantelamiento del tramo urbano de la línea, desde San Bartolomé hasta Campo de Béjar. En el solar de la estación de Campo de Béjar se levanta hoy la Estación de Autobuses de Valladolid.

En 1965 el ‘Tren Burra’ fue incorporado a Feve, a quien sigue perteneciendo el terreno por el que discurría, así como los edificios. Unos años más tarde el tren cerraría para siempre. El 1 de junio de 1969 se decretó su cierre, que se produjo finalmente el 11 de julio de 1969 fecha del último viaje de este tren, que pervive en la memoria de muchos habitantes de Tierra de Campos.

Durante la década de los cincuenta y sesenta atrajo la curiosidad de aficionados europeos y norteamericanos que recorrieron Tierra de Campos tomando instantáneas de uno de los últimos trenes a vapor de Europa (entre ellos Trevor Rowe, que escribió un libro sobre este tipo de trenes en España ‘Narrow Gauge railways of Spain’, con un material gráfico muy interesante).

El tren solo es hoy en día un efímero recuerdo, sobre todo de los castellanos más ancianos, aunque hoy en día aún se mantienen en pie algunas de sus estaciones, pero muchas de ellas en estado ruinoso. Todas ellas eran de ladrillo y tenían una misma planta. En todas había además un muelle cubierto y otro descubierto, una grúa giratoria y un puente-báscula.