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Se alquila edificio histórico en Madrid. Razón: estación Príncipe Pío (antes Norte)

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«Se alquila». El cartel no deja dudas. El Ministerio de Fomento, saca a concurso el alquiler del edificio histórico de la estación de tren de Príncipe Pío de Madrid por un periodo de cincuenta años y una renta mínima de 150.000 euros anuales. Eso sí, el adjudicatario de inmueble deberá proceder a la «necesaria» restauración y rehabilitación integral del edificio, con «especial atención a las fachadas y las cubiertas».

Adif coloca el cartel de ‘se alquila’ a la antigua estación del Norte de Madrid, un complejo de 6.046 metros cuadrados, ubicado al lado de un centro comercial, además de los espacios libres anexos, que suman otros 3.429 metros cuadrados. El arrendamiento de este edificio se enmarca en la estrategia de optimización de activos no directamente vinculados a la operación ferroviaria que lleva a cabo Adif. En el marco de esta política también está subastando estaciones de tren en desuso y viviendas. Con su alquiler, Fomento pretende restaurar el edificio, generar actividad económica, contribuir a la regeneración de la zona y «recuperar para la ciudad de Madrid» un edificio histórico que lleva más de dos décadas sin actividad.

¿De cuánto estamos hablando? El precio del alquiler a abonar a Adif, se compondrá de una renta fija y una variable, ambas a ofertar por las empresas que concurran al concurso, si bien se fija «una renta mínima garantizada» de 150.000 euros al año. Dado que el contrato de alquiler se plantea para un periodo de cincuenta años, Adif podría obtener un mínimo de 7,50 millones de euros con concesión a la iniciativa privada de la explotación del edificio durante todo el periodo.

No obstante, con el fin de facilitar la concurrencia de empresas, la compañía ferroviaria pública ha establecido unas reducciones de rentas durante los primeros años, en los que la firma adjudicataria deberá realizar un «esfuerzo en su rehabilitación». Adif apunta a varios interesados en el alquiler. Asegura que «diferentes operadores» ya han mostrado su interés por el concurso del recinto, cuyo uso urbanístico actual es de «terciario, recreativo y espectáculos». Las empresas interesadas pueden presentar sus ofertas hasta el 24 de marzo de 2014.

El edificio histórico de Príncipe Pío constituye uno de los «mejores ejemplos de arquitectura ferroviaria de España«. El inmueble, protegido urbanísticamente, data de principios del siglo XX, si bien el complejo de la estación fue construido a finales del siglo XIX. Es en origen la estación del Norte, construida como terminal en Madrid de la línea general del Norte o Imperial (Madrid-Irún) perteneciente a la antigua Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. La construcción de línea comenzaría en 1856, aunque el edificio no se empezaría hasta 1859. El proyecto corrió a cargo de ingenieros franceses, de quienes toma su nombre el puente que salva el río. Así, el primitivo embarcadero abrió sus puertas en junio de 1861, aunque con una línea que sólo llegaba hasta El Escorial.

El 16 de julio de 1882, se inauguró la parte destinada a viajeros, pero sólo uno de los dos edificios previstos, paralelo a los andenes, quedando el frontal abierto simplemente con unos jardines que salvaban el desnivel con la Cuesta de San Vicente. Este primer edificio es el que hoy en día se puede ver en el Paseo de la Florida. No fue hasta 1928 cuando se construyó el segundo edificio de viajeros. Se situaba, como preveía el proyecto, cerrando los andenes por la fachada de la Cuesta de San Vicente, y se destinaba a salida de viajeros, mientras que el edificio de 1882 quedaba reservado para llegadas. Esta segunda fase es el edificio que se observa en la Cuesta de San Vicente flanqueado por dos torreones. Mientras tanto en 1925 se había inaugurado un ramal de la línea 2 del Metro de Madrid de la ciudad que unía la terminal con la estación de Isabel II (hoy día Ópera), lo que permitía salvar cómodamente el fuerte desnivel entre la primera y el centro de la ciudad.

Tras la Guerra Civil la estación quedó muy dañada. El Estado se hico cargo de la red ferroviaria y dio paso al nacimiento de Renfe, un ente público y estatal, que desde ese momento se encargaría de la gestión de la red ferroviaria española. Durante estos años la estación se convertiría en la segunda terminal de la ciudad tras Atocha, no en balde era la cabecera de todos los trenes que iban de Madrid al Cantábrico, a Castilla y León y a Portugal; de hecho ha sido históricamente la cabecera de la línea Madrid-Irún.

Sin embargo, el periodo tocaba a su fin con los nuevos accesos ferroviarios de Madrid. Con la apertura de Chamartín en 1967 al norte de la ciudad como cabecera de la nueva línea directa Madrid-Burgos –que acortaba el camino hacia Irún con respecto a la línea que iba por Valladolid–, los servicios ferroviarios fueron traspasados paulatinamente de la estación del Norte a las nuevas instalaciones. La vieja terminal quedaba desplazada del eje fundamental formado por Atocha y Chamartín con el túnel que las unía. En 1976 todos los servicios habían sido trasladados salvo los trenes de Cercanías. En 1979 recuperó parte de su actividad al acoger los trenes (Talgos III y expresos) que se dirigían hacia Galicia.

Norte mantuvo los tráficos de Galicia hasta la década de 1990 (en enero de 1993 salió el último expreso hacia la costa gallega), cuando la estación es cerrada definitivamente para acometer una importante obra que la convertirá en un gran intercambiador de transportes. Las obras modificaron completamente las instalaciones, abriendo un gran agujero en el centro de la estación bajo las marquesinas para acoger a las nuevas líneas de metro (6 y 10), modificando la playa de vías para adecuar las instalaciones al servicio de Cercanías, así como ampliando la capacidad de la circunvalación ferroviaria que en estos años fue reformada, soterrada e integrada plenamente en la ciudad bajo la actuación conocida como Pasillo Verde Ferroviario. Con esta actuación se permitía que el servicio de Cercanías procedente del corredor noroeste pasara por la estación y continuara hacia el sur camino de la estación de Atocha. Finalmente la nueva estación fue inaugurada en 1995, con su nueva denominación de Príncipe Pío.

En 2004, con la puesta en marcha del centro comercial Príncipe Pío se rehabilitó una buena parte del conjunto de la estación, quedando entonces pendiente el edifico histórico de cabecera. Ubicado en el Madrid histórico y turístico, y rodeado de zonas verdes, cuenta con «inmejorables» comunicaciones. En concreto, presenta acceso desde la M-30 y mediante transportes públicos (Cercanías, metro y autobuses urbanos e interurbanos) que confluyen en el cercano intercambiador del mismo nombre.

(Imagen Luis García (Zaqarbal) en Wikimedia Cooomons)

Una exposición recorre los 125 años de historia del ‘Trenet’ con diverso material gráfico y mobiliario

El trenet de Lliria.

La sala ‘Lametro-José Ramón García Antón‘ acogerá hasta el próximo sábado, 30 de noviembre, la exposición ‘El Trenet del Túria 1888-2013, Valencia-Llíria‘, que recorre los 125 años de historia del ‘trenet’ a través de documentos originales, planos, fotografías, proyectos, relojes, campanas, centralitas, billetes y aparatología ferroviaria. La exposición, organizada por FGV en colaboración con Vossloh, recoge una selección de fotografías sobre los trenes que han circulado en esa línea, pertenecientes a la colección del fotógrafo aficionado Enrique Andrés Gramage, que posee más de 16.000 instantáneas propias. La muestra puede visitarse en la estación de Colón de Metrovalencia de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas. Una vez finalice la exposición, se trasladará a Llíria (Valencia), donde permanecerá hasta enero.

Lametro acoge una treintena de piezas y mobiliario original ferroviario perteneciente al fondo patrimonial de FGV, así como cerca de 40 documentos, planos y proyectos de su archivo histórico y más de 90 fotografías sobre estaciones, paisajes, viajeros, trenes y locomotoras del ‘Trenet del Túria’.

FGV ha tematizado parte de una unidad de metro de las que actualmente prestan servicio entre Valencia y Llíria con la imagen de un tren portugués, característicos por su color verde y que en su día se adquirieron a los Ferrocarriles Portugueses, para dar a conocer «uno de los trenes que circuló en esta línea hasta finales de los años 80» y promocionar así la muestra.

La línea de Llíria abrió en 1888 su primigenia estación de Valencia ubicada en Marxalenes, que posteriormente se trasladó a Pont de Fusta. A principios del siglo XX, este nudo ferroviario, así como otros que partían desde Valencia gestionados por la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV), experimentó un periodo de plenitud.

Según las mismas fuentes, se abrieron nuevos apeaderos para los veraneantes en la línea de Llíria, como el de La Canyada, se construyó la doble vía hasta Empalme (1922) y se llevó a cabo la electrificación de la línea (1926). Esta «época de modernidad» quedó reflejada en «un gran hito artístico y arquitectónico: el nuevo edificio para Campamento de Paterna».

La década de los años 30 significó una difícil etapa para el ‘trenet’, ya que el autobús comenzaba a mostrarse como una dura competencia y surgieron asimismo las huelgas, los conflictos del año 1934 y la creación de la Sociedad General de Autobuses en 1935.

Una vez iniciada la Guerra Civil, las líneas pasaron a ser gestionadas por un comité obrero y, tras la contienda, la CTFV volvió a hacerse cargo de sus explotaciones y promovió la construcción de nuevas paradas y la doble vía llega a Paterna (1947). Además, se llevó a cabo la puesta en marcha de los trolebuses, del nuevo material móvil y se propone el proyecto del Metropolitano de Valencia.

A mediados de 1950, comenzó el declive del servicio al no poder competir con el fuerte desarrollo del transporte por carretera, ya que su red «ofrecía un servicio insuficiente y la riada de 1957 afectó duramente al material móvil e infraestructuras», señalan.

En 1964, la CTFV hizo entrega de todas sus líneas a la Explotación de Ferrocarriles por el Estado y un año más tarde, Feve se hizo cargo definitivamente de todas ellas y se dedicó al mantenimiento y mejora de una serie de líneas que se consideraban imprescindibles para el transporte público valenciano.

En noviembre de 1986 se constituyó Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, empresa de derecho público a la que se le transfieren los servicios ferroviarios hasta entonces explotados por Feve, y se inició así la renovación integral de la red valenciana.

Desde la Generalitat relatan que ese «progreso y modernidad» se materializaron con la apertura en 1988 del primer tramo subterráneo, eje vertebrador donde se originó la actual red del metro de Valencia, que celebra su 25 aniversario, en «un continuo proceso de crecimiento y expansión, con la mejora de sus instalaciones y servicios».

(Fuente Las Provincias. Imagen Irene Marsilla)

Málaga abre las puertas del metro para los ciudadanos se familiaricen con sus instalaciones

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Jornada de puertas abiertas en el metro de Málaga. Las visitas se han organizado por orden de llegada a las estaciones, conformándose grupos de treinta personas, que han podido efectuar un recorrido guiado durante 20 minutos. Durante la visita, se ha reproducido el tránsito habitual de los usuarios en una estación, desde el acceso de la boca del metro al vestíbulo principal, donde se efectúa la compra, recarga y validación de los títulos de viaje; para llegar al andén, donde un tren estacionado permitía conocer también las características del material móvil del suburbano malagueño.

Durante los recorridos guiados por las estaciones, se ha proporcionado información de utilidad sobre el diseño de las estaciones y los aspectos relacionados con su accesibilidad, seguridad, funcionalidad e incorporación de soportes tecnológicos de última generación para la adquisición y recarga de títulos de viaje, la validación de los billetes o bonos, y todos los elementos de información al viajero.

Las estaciones encuadradas en estas jornadas de puertas abiertas se ubicaban en el bulevar Louis Pasteur (Ciudad de la Justicia), confluencia de calle Cómpeta con Soliva (Portada Alta), avenida de Juan XXIII (Barbarela), calle Héroe de Sostoa (Princesa) y avenida de Velázquez (La Luz-La Paz). La Consejería de Fomento y Vivienda pretende extender esta actividad de divulgación a otros colectivos e instituciones en las próximas semanas, con el objetivo de que los futuros usuarios vayan familiarizándose con el metro, en el que la Junta ha invertido ya más de 600 millones de euros.

La Junta de Andalucía y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, han considerado muy positivo las jornadas de puertas abiertas del metro y en las que han participado cientos de malagueños para conocer las prestaciones y funcionalidad del mismo. Tras la visita, De la Torre ha considerado la jornada como un gran acierto y un paso adelante encaminado a que el metro de Málaga se ponga en marcha, «nos acercamos al final y al comienzo de una gran obra, un gran equipamiento, un gran paso adelante para la ciudad», ha destacado.

Rafael Rodríguez, en representación de la Junta de Andalucía, ha subrayado el impulso «sin precedentes» que vivirá la ciudad con una infraestructura «moderna, eficiente y segura» y en la que se llevan invertidos 600 millones de euros para un trazado de doce kilómetros y diecisiete estaciones. Rodríguez ha destacado que la infraestructura está prácticamente lista para el servicio, que el 96% ya está finalizada y ha incidido en que en todas las ciudades modernas y de vanguardia el papel del transporte público tiene una importancia muy grande.

Por último ha querido destacar que cuando las administraciones colaboran los resultados se ven y por ello la obra está prácticamente finalizada «a partir de ahora hay que esperar a que los plazos y los objetivos se cumplan».

Con estas jornadas, la Consejería que dirige Elena Cortés aproximará a los futuros usuarios del metro y a la ciudadanía una infraestructura de transporte que, en el caso de las líneas 1 y 2 hasta el intercambiador El Perchel-María Zambrano, se encuentra «prácticamente concluida», según han indicado desde el Gobierno andaluz. Este recorrido, cuya puesta en servicio ha tenido que ser aplazada, no obstante, a 2014, es, actualmente, objeto de las pruebas dinámicas con trenes en toda su extensión, de 12 kilómetros de longitud y 17 estaciones.
(Imagen Carlos Moret)

El maquinista del tren acidentado el sábado en la estación argentina Once declara hoy ante el juez

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El maquinista Julio Benítez será investigado por la Justicia que investiga el accidente del sábado con un tren de pasajeros en la terminal Once de Buenos Aires, con saldo de 99 lesionados, informó el domingo el gobierno en su página web. Benítez (45 años), permanece hospitalizado con traumatismos, bajo custodia policial ordenada por el juez federal interviniente, Ariel Lijo. Ninguno de los heridos reviste gravedad, según autoridades sanitarias.

El convoy se estrelló este sábado en la concurrida estación de Once, una de las más importantes de Buenos Aires, contra las topera del andén 2, el mismo contra el cual chocó otro tren el 22 de febrero de 2012 con balance de 51 muertos y 700 heridos. Al menos 99 personas resultaron heridas, ninguna de gravedad. El servicio del ferrocarril Sarmiento, que pasó al Estado después de aquella tragedia, sufrió otro accidente grave el 13 de junio de este año cuando un tren de pasajeros embistió a otro en la periferia oeste, con saldo de tres muertos y 155 heridos. Las denuncias sobre deterioro de los transportes ferroviarios fueron un duro golpe a la popularidad de la presidenta Cristina Kirchner en el último año y medio.

El gobierno destacó en su página que «la Justicia ha confirmado que el disco rígido de la grabación de la cámara de seguridad de la cabina del conductor había sido encontrado en la mochila del maquinista«. En cambio, Gustavo Sobrero, líder sindical del ramal Sarmiento, denunció al canal de televisión TN «que se busca echarle la culpa a los trabajadores de lo que está pasando» con el sistema ferroviario.

La nota oficial indica que «una comisión formada por expertos universitarios ya comenzó la labor de colaborar con la Justicia en el esclarecimiento del hecho». La Unidad de Control de trenes registró que la formación circulaba «a una velocidad mayor al promedio» en los últimos 600 metros y en momentos de ingresar al andén, según el comunicado gubernativo. «El motorman nunca indicó fallas (mecánicas) a la torre de control», en tanto que el test de alcoholemia que le practicaron dio negativo, según el informe.

«Noventa y nueve pacientes se atendieron en los distintos hospitales porteños como consecuencia del accidente producido en la estación de Once», informó el Ministerio de Salud porteño en su página web. El accidente se produjo a primera hora de la mañana del sábado, cuando una formación del ferrocarril Sarmiento, procedente de las afueras de la capital argentina, impactó contra un andén de la estación y avanzó varios medios sobre él, sembrando el pánico entre la multitud presente.

En la misma línea y el mismo andén, otro accidente en febrero de 2012 causó 51 muertos y más de 700 heridos, en una de las mayores tragedias ferroviarias de la historia argentina.

Según los datos del GPS de la locomotora difundidos por el ministro de Interior y Transporte de Argentina, Florencio Randazzo, el tren siniestrado entró en el andén a una velocidad superior a la media, pero no se registro ningún inconveniente previo durante el recorrido.

La gestión del servicio ferroviario fue nacionalizada tras la tragedia de Once, y el Gobierno anunció una revolución ferroviaria en este medio de transporte que usan a diario 2,7 millones de pasajeros que se desplazan entre la capital argentina y su poblada área metropolitana.

Entre las medidas adoptadas por el Gobierno para mejorar la seguridad está la compra de nuevas formaciones, mejoras en las vías, la instalación de cámaras de seguridad en las cabinas y la aplicación de pruebas de alcoholemia a los conductores, pero muchos pasajeros aseguran que los cambios no son suficientes y el servicio es aún deficitario.

El accidente ferroviario del sábado fue el tercero de gravedad en la línea Sarmiento, donde en los últimos 20 meses en total ha habido 54 muertos y más de mil heridos. El siniestro más grave tuvo lugar en febrero de 2012.

Los trenes Talgo III abandonados hace tres años en la estación oscense de Sariñena irán al desguace

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El desguace será el destino inmediato de los trenes Talgo III que permanecen desde hace tres años en la estación de Sariñena (Huesca), según ha confirmado Renfe Operadora al Ayuntamiento oscense. Vandalizados, pintarrajeados y dejados a la intemperie durante todo este tiempo sin ningún tipo de mantenimiento sólo ofrecen la imagen de dejadez y abandono. Y nadie parece interesarse por ellos, con lo que de nuevo los coches del Talgo III servirán para chatarra.

Al parecer, en Sariñena permanecen 53 coches que acabaron allí hace tres años para evitar su deterioro hasta conseguir un nuevo destino, tras la espantada argentina. En la estación oscense permanecían completas las ramas 1B9, 1B10, 1B11, 1B14, 1B16, 1B20 y 1B18, además de 11 de los 12 mansos que parece que quedaban de un total de 15 fabricados (3 estaban desguazados y 1 en un paraje indeterminado).

Radio Sariñena daba cueta ayer de su destino final. “En la jefatura de Renfe de Madrid confirman que se sacarán a concurso público todos estos coches para proceder a desguazar el material que lleva más de tres años allí y están llenos de pintadas, lo cuál ofrece una imagen de dejadez y abandono”.

La respuesta del área de servicios de viajeros y mercancías de Renfe cumple con las expectativas y reivindicaciones que puso sobre la mesa en 2012 el diputado Miguel Aso, de Izquierda Unida Aragón, quien instó a que se reclamara a Fomento la retirada de estos coches. «Adif no permite que en la estación de Sans o en Atocha permanezcan abandonados trenes viejos y en un estado de gran deterioro, sin embargo utiliza a estaciones como la de Sariñena como almacén de chatarra», aseguraba Aso. Pese a que desde el Ministerio la petición fue aprobada, las ramas del Talgo III siguen tal y donde se abandonaron, pero su deterioro aumenta. Tal y como explicó en su día el alcalde de Sariñena, Francisco Villellas, se trajeron a la estación monegrina con la idea de que en el medio rural no se maltrataran y sin embargo fueron víctimas del vandalismo. Al parecer, las ramas estaban apartadas en el depósito de Barcelona.

Tras varias conversaciones con la delegación de Renfe en Aragón y de Cataluña, finalmente la de Madrid ha contestado que se saca a concurso el desguace del material, aunque no se ha especificado cuándo se procederá a realizar la operación. Mientras tanto, los coches de Talgo III siguen en su proceso de desgaste, con el interior saqueado y el exterior completamente grafiteado y pintarrajeado.

En una situación similar se encuentra otra rama del Talgo III, uno de los últimos en circular por las vías españolas, que permanece en la estación Abando de Bilbao desde que sufriera la rotura de uno de los rodales a mediados de 2009.

El Talgo III llevó el peso de los servicios de Largo Recorrido de calidad de Renfe durante más de 30 años. Este tren estaba dotado de equipos de aire acondicionado y calefacción individuales para cada coche. Son las primeras bi-direccionales, gracias a una modificación del sistema de guiado. La composición era totalmente independiente de la máquina y, por primera vez, ‘reversible’ y ‘segregable’. Cada rama Talgo III cuenta con enganche Scharfenberg. El tren estaba dotado de coches de 1ª clase con disposición de asientos 2+2 y coches de 2ª clase con idéntica disposición aunque distinta separación. También constaba de coche cafetería y furgón de equipajes en el extremo del tren, lado 1ª clase.

Con este tren se superaron los 200 kilómetros horas en pruebas. El 6 de junio de 1966, la 2005T ‘Virgen del Carmen’ realizando pruebas con una composición de 6 coches TALGO III RD alcanzó los 200 Kilómetros hora entre las localidades sevillanas de Brenes y La Rinconada (línea Madrid-Sevilla). Los resultados de estas pruebas sirvieron para establecer las características de la futura serie 3000T, que eran las cinco locomotoras en opción a compra del contrato de 1962 y no fueron hechas públicas en su momento. El 20 de mayo de 1972 un Talgo III con suspensión neumática traccionado por la locomotora 3005 T, ‘Virgen de la Bien Aparecida’, alcanzó en una prueba experimental los 222 km/h en la línea Madrid-Barcelona, entre las estaciones de Azuqueca de Henares (Guadalajara) y Meco (Madrid). La 353-001-1 (antigua 3001T) ‘Virgen de Lourdes’ llegó el 4 de mayo de 1978 a los 230 Km/h traccionando una rama de TALGO III con suspensión pendular entre Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y Río Záncara (Ciudad Real), estableciendo el récord de velocidad en España para la tracción diesel.

Con un vistoso color rojo y plata, comenzaron a circular en 1964 y acabaron sus días en 2010. Comenzó operando las relaciones de mayor calidad, con un precio por pasaje muy superior al del resto de trenes. La serie se compone de ramas y ‘mansos’, los furgones generadores cuya función era la de servir de nexo de unión entre locomotoras de cualquier tipo y la rama, sin necesidad de que las locomotoras dispusieran de topes especiales. Las dos variaciones principales de esta relación fueron la Talgo III Camas, una versión nocturna, y la versión Talgo III RD. Esta novedosa versión disponía por primera vez de una rodadura desplazable, que permitía a través de un cambiador de ancho circular tanto por líneas españolas de ancho ibérico como por líneas europeas de ancho internacional. Gracias a esta tecnología en 1968 circuló el primer tren directo entre Madrid y París. También se desarrollaron ramas de Talgo III con ambas características, camas y rodadura desplazable, denominadas Talgo III RD Camas.

La última rama convencional en circular hizo su último servicio el 26 de julio de 2009, mientras que la versión RD realizó su último servicio el 18 de diciembre de 2010.

Una reproducción de trenes históricos con piezas de Lego protagoniza una muestra especial en Delicias

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El Museo del Ferrocarril de Madrid acoge una exposición con más de cincuenta réplicas de trenes españoles de todas las épocas construidos con piezas de Lego para conmemorar la puesta en marcha de la primera línea ferroviaria de la Península, que unía Barcelona y Mataró y que se inauguró el 28 de octubre de 1848. La muestra, obra de la Asociación Cultural de Aficionados a las Construcciones Lego de España (ALE!), tendrá lugar este fin de semana (el sábado en horario de 10 a 20 horas y el domingo de 10 a 15 horas).

La exposición TrenBrick se compone de más de cincuenta trenes históricos de todas las épocas del ferrocarril español, locomotoras, coches o pasajeros recreados con piezas de Lego que se levantan sobre una base compuesta por más de 750.000 ‘puntitos’ de ladrillos Lego. Sobre esta base se alzan edificios, vías de ferrocarril (la construcción contará con más de 1.000 tramos de vía para formar 150 metros de circuito), árboles, minifiguras y paisajes de ambiente. Por el circuito circularán de forma simultánea hasta diez trenes controlados de forma automática por un sistema de semáforos electrónicos ideado por uno de los socios de ALE! y que recorrerán un total de 200 kilómetros. La exposición contará con trenes históricos españoles y portugueses, desde las locomotoras mineras de vapor de mediados del siglo XIX hasta el moderno AVE. Se recreará una escena histórica de 1913 en la que el Rey Alfonso XIII recibe al Presidente de la República de Francia en visita oficial de estado en la antigua Estación del Norte (hoy Príncipe Pío), una de las recreaciones más emblemáticas de la muestra.

La exposición de Delicias es una exhibición viva ya que durante todo el fin de semana se seguirán construyendo figuras que se sumarán a la exposición.»Para que podamos hacernos una idea gráfica, si en vez de esos ‘puntitos’ del suelo fueran piezas de Lego sueltas puestas una detrás de otra, se recorrería una distancia de unos seis kilómetros que nos permitiría atravesar Madrid de norte a sur», ha explicado el vicepresidente de ALE!, Miguel Pulido.

La recreación de la antigua Estación del Norte, hecha a escala de minifigura Lego, está compuesta por más de 18.000 piezas y su fachada tiene unas dimensiones de 2,5 metros de largo. Además de su valor histórico, el edificio simboliza el nacimiento de este movimiento y es el lugar donde se vienen reuniendo desde 2009 los aficionados a Lego que crearon la Asociación ALE!

«Tuvimos que redibujar los planos desde cero hasta tres veces porque primero había que diseñar el aspecto exterior y después darle solidez estructural y modularidad, construyendo pieza a pieza desde cero con el ordenador», apunta Pulido. Las piezas se reunieron durante los 9 meses siguientes y el montaje final se llevó a cabo durante una jornada en la que participaron más de veinte socios. La terminal fue inaugurada en 1882 convirtiéndose en una de las más destacadas de Madrid; de ella salían todos los trenes con destino Norte. Para su recreación se ha llevado a cabo una rigurosa labor de documentación. Tras conseguir el presupuesto para comprar piezas, se inició el diseño del proyecto que comenzó antes del verano de 2012 con la colaboración de varios socios durante dos meses de trabajo.

Además de la estación, los visitantes podrán contemplar otros edificios históricos como la Puerta de Alcalá, la Fuente del Ángel Caído o la estatua de Colón, además de un enorme puente cien por cien Lego de más de 3 metros de largo y 2 de alto. También se verán sets de trenes de los años 70 hasta hoy, y vehículos ferroviarios diseñados por aficionados, locomotoras mineras de finales del siglo XIX, máquinas de vapor, coches de pasaje y vagones de mercancías y hasta un moderno AVE.

La muestra cuenta con un parque de atracciones en continuo movimiento, en el que destaca una montaña rusa construida íntegramente con piezas Lego, una de las pocas que se pueden ver a nivel mundial y un aeropuerto con aviones en movimiento. Un millar de minifiguras, montañas, túneles ferroviarios, bosques y molinos de viento recrearan divertidas escenas de la vida cotidiana.

TrenBrick contará también con un rincón dedicado a los más pequeños donde, durante toda la exposición, podrán construir su propia red ferroviaria emulando a los grandes constructores y donde, además, tendrá lugar un taller de pintura para que puedan colorear escenas y miniguras, para los cuales no es necesaria inscripción previa.

Los artífices de la muestra estarán presentes durante todo el evento para intercambiar opiniones, información o ideas con los visitantes, animando a todos los aficionados a mejorar sus técnicas de construcción. «El objetivo es que los grandes creadores que nos visiten salgan de los salones de sus casas y se animen a formar parte la comunidad de aficionados de Lego», señala Pulido.

Adif cede la gestión de los aseos de la estación de Atocha a una firma privada que cobrará por el uso

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Para mejorar y cuidad la higiene. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha cedido la gestión de los aseos públicos de la estación de Atocha a la firma ‘2theloo’, con sede en Amsterdam, que se ha hecho con la explotación de los baños por un plazo de siete años y un importe de 280.000 euros (sin IVA). Al parecer, el uso de los inodoros externos dejará de ser gratuito y el precio que será preciso pagar por usar los aseos lo fijará la empresa a la que Adif ha cedido la gestión de los baños con el fin de «mejorar la calidad del servicio a los usuarios». En principio, la medida sólo se aplicará a los aseos de la terminal de Atocha, si bien Adif estudia extenderla a «alguna otra gran estación del país».

Eso sí; Adif apunta que el precio que pagarán los usuarios que utilicen los aseos «será ajustado a la calidad del servicio que se presta». Aunque aún nadie se atreve a dar cifras, parece que será inferior a un euro. El pago por uso de los baños no afectará a los servicios ubicados en las salas de embarque. Solo pueden acceder a estas instalaciones quienes cuentan con un billete de tren para viajar, que seguirán siendo gestionados directamente por Adif y su uso por los viajeros será gratuito.

En la estación del centro de la capital, el pago por uso comenzará a realizarse una vez que concluyan los trabajos de «reforma integral» que la adjudicataria de la gestión de los aseos está realizando y que, según Adif, incluirá «mejoras relativas al ahorro energético y de agua, así como de diseño y funcionalidad». La compañía pública explica que en el momento en que concluyan estos trabajos, los aseos contarán con «atención permanente presencial y especializada para garantizar la higiene y la seguridad en las instalaciones». Incorporarán asimismo servicios adicionales, como artículos de aseo e higiene, que «les proporcionarán valor añadido».

El contrato con la empresa privada que gestionará los aseos contempla poner en marcha una sala de lactancia en Atocha, estación que hasta ahora carecía de un recinto con este fin, que será también de pago, según apuntaron en fuentes de sector. Adif indica que con esta medida «se pretende que el cliente perciba la importancia que tiene el cuidado de un bien público, valorándolo y haciendo un uso responsable del mismo». “Se trata de un modelo plenamente consolidado en estaciones de ferrocarril europeas y otro tipo de espacios y establecimientos públicos (centros comerciales o estaciones de servicio), con elevadas cotas de satisfacción por parte de los usuarios», se justifica.

Adif explica que la empresa adjudicataria de la gestión de los aseos se ha comprometido a negociar con las tiendas de la estación para que los usuarios de los aseos pueden obtener «ventajas comerciales o descuentos en la adquisición de los bienes o servicios» de estos establecimientos.

El ente público ferroviario destacó que la empresa que se encargará de gestionar los baños de Atocha cuenta con una «amplia experiencia en la gestión especializada de aseso de calidad en diversos países». Según datos de su página web, ‘2theloo’ es una sociedad con sede en Amsterdam constituida en 2011 con el fin de «responder a una necesidad muy concreta: que en lugares muy concurridos se puedan encontrar baños limpios».

En la actualidad, además de en Países Bajos está presente en España (en un centro comercial en Barcelona), Países Bajos (fundamentalmente en estaciones de servicio de Shell), Israel, Polonia, Hungría, Austria y Bélgica. En los baños que gestiona en la Ciudad Condal,’2theloo’ ofrece «utilizar sus lavabos de lujo siempre limpios» por 50 céntimos. A cambio, el visitante obtiene un ticket de descuento de 50 céntimos que puede canjear en la tienda de la empresa asociada a los lavabos.

(Imagen ‘2theloo’)

Siglo y cuarto de ‘El tren de la ría’, el ferrocarril Bilbao-Portugalete, motor de Bizkaia del XIX

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Un siglo y cuarto se cumple hoy de la puesta en funcionamiento del ferrocarril Bilbao-Portugalete. Y la fecha ha pasado inadvertida para instituciones y organismos, pese a la importancia que tuvo como motor y vertebrador en el desarrollo de la margen izquierda y el puerto exterior. Sólo el ayuntamiento de la villa jarrillera ha tenido en cuenta la efémeride con una exposición que recuerda algunos de los episodios trascendentales de la construcción del ‘tren de la ría’. La muestra, que se expone en el centro Rialia de Portugalete, se ha organizado con la colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao, el Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren y, sobre todo, con la de Oskar Ramos Moreno, uno de los máximos conocedores de la historia de esta línea ferroviaria que aún sigue en funcionamiento. La exposición permanecerá abierta al público hasta el 5 de noviembre.

Todo lo contrario que hace 125 años. Aquel 24 de septiembre de 1888, festividad de Nuestra Señora de las Mercedes, pernoctaba en Bilbao el ministro de Fomento, José Canalejas Méndez, que años más tarde llegaría a presidir el Consejo de Ministros. Vinculado al ferrocarril desde la infancia –su padre fue ingeniero, asesor y consejero de algunas empresas del sector, además de editor – fue testigo directo de la inauguración del segundo ferrocarril peninsular Madrid-Aranjuez, que presidió la reina Isabel II. Incluso formó parte de la dirección de algunas de las líneas férreas del país. El futuro líder del Partido Liberal y jefe del Ejecutivo de Alfonso XII encabezó la comitiva ferroviaria. Unos meses antes (15 de marzo) se había abierto el primer tramo que salía de Uribitarte, donde se había instalado una estación provisional hasta disponer de la terminal de La Naja, que llegaba hasta Desierto. Haste este punto Olabeaga, Zorroza y Lutxana eran paradas intermedias; y después Sestao.

Los invitados ocupaban los siete coches que arrastraba la locomotora ‘Baracaldo’, convenientemente engalanada para la ocasión. En la estación de Desierto esperaban el alcalde de la localidad fabril y otras autoridades. El párroco bendijo el tren, aunque también dirigió el hisopo hacia la vía para ofrecer la protección del Divino y librarla de cualquier incidente. El convoy siguió curso abajo hasta la fábrica de ‘La Vizcaya’ donde su director, el ingeniero Mariano de Zuaznabar, se disculpó ante el ministro por la sociedad que había formado con astilleros franceses para construir unos cruceros.

La llegada del tren a Portugalete fue apoteósica. La multitud recibió al convoy con explosivas muestras de entusiasmo. Los accionistas y propietarios (José María Arteche, Eduardo Aguirre, Pablo Alzola , Xenofonte Gallego y los señores Durañona, Barcaistegui y Romero Robledo) pronunciaron vibrantes discursos, que se cerraron con un “espléndido lunch” que duró hasta primera hora de la tarde. Las prisas de Canalejas por volver a Madrid precipitaron la disolución de la comitiva.

El tren había llegado a la capital vizcaína veinticinco años atrás (marzo de 1863) de la mano de Charles Vignoles, el ingeniero jefe que dirigió las obras del ferrocarril Tudela-Bilbao, que unía la Villa con el interior de España, al conectar en Miranda de Ebro con la línea Madrid-Irún. Al acabar su proyecto, Vignoles propuso completar los servicios, de forma que se prolongara la vía hasta el Abra, en cuya dársena era preciso construir un gran puerto. De esta forma, la conexión con Castilla tendría un inmejorable acceso al comercio, en una época en la que los mayores buques no llegaban hasta Bilbao. Pero la idea del inglés durmió durante años en el cajón de los sueños.

Hubo que esperar a que se redactara el Proyecto de Ensanche (1876) que firmaron Severino de Achúcarro, junto con los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos Ernesto Hoffmeyer y Pablo de Alzola, para recoger en parte el plan de Charles Vignoles. La idea inicial que dio paso a este trazado perseguía fundamentalmente conseguir el acceso a los puertos vizcaínos y a la línea del Bilbao-Tudela, el enlace con el ferrocarril de la Diputación de Bizkaia (más conocido como el de Triano), y el trazado paralelo a todas las empresas, metalúrgicas y navales sobre todo, que surgieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la margen izquierda del Nervión. Dos hombres fueron claves para llevar a buen puerto la empresa: el comerciante bilbaíno Federico de Solaegui y Múgica y el empresario minero Manuel Allende. Aunque en el accionariado constaban todos los nombres propios de la metalurgia vizcaína ligada a Altos Hornos: Ibarra, Zubiría, Vilallonga, Gurtubay o Urigüen.

Las obras más importantes de la línea fueron los puentes de un tramo metálico de 65 y 40 metros de luz sobre los ríos Cadagua y Galindo, los muelles de Desierto para las mercancías y de Portugalete para ganar a la ría el emplazamiento de la estación. Los túneles de Desierto y Urbinaga y los pasos superiores o inferiores para salvar otras líneas férreas y las carreteras presentaron también muchas dificultades.

Al contrario que la mayoría de los ferrocarriles de la red ferroviaria vasca de la época que se inclinaron por la vía métrica, el Bilbao-Portugalete eligió el ancho de 1,67 metros. Los ocho kilómetros que separaban la capital vizcaína y la estación de Desierto fueron de vía doble; los cuatro restantes, hasta su trayecto final en Portugalete, disponían de un único carril. La obra fue muy laboriosa – se tardaron cuatro años, pese al corto trazado- y costosa, por la necesidad de expropiar terrenos en un área que conocía una expansión espectacular y porque hubo de atravesar fábricas y cruzar los cinco ferrocarriles mineros (Regato, Orconera, Franco-Belga y los de Galdames y Triano). En algunos tramos la escasez de terreno disponible entre la carretera y la ría forzó a desviaciones. Tuvo incluso que construir muelles, sanear marismas y ganar terreno para las estaciones de Portugalete y Desierto. La obra se llevó 23,5 millones de pesetas de la época (hoy en día unos 60 millones de euros).

Ambas líneas (Tudela-Bilbao y la de Portugalete) quedaban unidas por un ramal que discurría en túnel por debajo de las vías de la que más tarde sería la estación de La Concordia para salir en la playa de Abando hacia la zona de bodegas y destacamento militar. La rampa de subida desde el muelle de Ripa a Abando era muy pronunciada, existiendo además una cerrada curva de solo 150 metros de radio. Esa dificultad se salvó en 1895 con la inauguración del enlace entre Olabeaga y Cantalojas para comunicar el ferrocarril de la ría con el resto de la red de vía ancha, aunque la Compañía de Caminos del Norte decidió manter el tramo original.

Pocos años después, ante el notable incremento del tráfico, se duplicó la vía (en 1893, año de la inauguración del Transbordador Bizkaia entre Portugalete y Getxo). Dado el crecimiento del puerto exterior y del propio municipio de Santurtzi (junto con Ortuella tenía 10.199 habitantes en 1920) se vio conveniente prolongarlo hasta este municipio. Se trata de un trazado que desde su inicio recorre toda la margen izquierda, ajustándose a la diversa topografía bordeando Bilbao bajo la cornisa del Ensanche, alameda Mazarredo, y en ciertos tramos por su misma orilla entonces con pocas edificaciones.

El Ferrocarril de Bilbao a Portugalete llegó a contar hasta con 18 locomotoras de vapor, de las que 14 recibieron el nombre de los pueblos o ríos por los que discurría el trazado. Casi todas las máquinas se fabricaron en Gran Bretaña. En un primer momento, se compraron cinco locomotoras de la casa ‘Sharp & Stewart’, entre 1887 y 1889. Un año más tarde se adquirieron otras dos de mayor potencia a la misma firma suministradora y, entre los años 1892 y 1901, once más de la citada entidad y también de la inglesa ‘Nasmyth Wilson’ y la alemana ‘Henschel’.

Desde Liverpool, los vapores ‘Elena’ y ‘Nieta’ descargaron en el puerto de Bilbao doce coches de viajeros construidos por la sociedad ‘Ashbury’ de Manchester. ‘Material para Ferrocarril y Construcciones’ de Barcelona también aportó algunas vehículos. Entre ambas proporcionaron 34 carruajes, 6 furgones y 6 plataformas para tráfico de mercancías. Otras empresas fabricaron las diversas series de vagones de mercancías; los más numerosos fueron los tipo “J” para el transporte de mineral, que llegaron a sumar 228. Para ese mismo trafico, la compañía compro dos gánguiles llamados ‘Basurto’ y ‘Larrasquitu’ de 962 toneladas a la compañía ‘Euskalduna’.

Pablo Alzola y Minondo fue, sin duda alguna, el artífice de este gran proyecto. Donostiarra de nacimiento, era mucho más que un hombre de su tiempo y en él se concitó buena parte de la vorágine modernizadora que azotó Bizkaia en la segunda mitad del siglo XIX, según reconocen los historiadores. Su verdadera proyección como ingeniero y hombre público arrancó en 1869, año en el que se trasladó a Bilbao para ocupar el puesto de ingeniero y capitán del Puerto. Construyó el puente de San Antón junto a Ernesto Hoffmeyer y tuvo una importancia capital en el trazado, construcción y dirección de la línea Bilbao-Portugalete. Llegó a ser alcalde de la Villa, diputado provincial y senador. Siempre consideró Bilbao como la metrópoli del Cantábrico.

Al ingeniero donostiarra se debe la construcción de los dos edificios más singulares del tren de la ría y de suerte dispar. La Canilla, la estación de la villa jarrillera, que aún hoy luce espléndida aunque desvinculada del ferrocarril; y la ‘capilla’ de La Naja, una construcción de corte modernista situada junto al puente de El Arenal, desaparecida hace más de 76 años, por donde accedían los viajeros de esta línea.

(Imágenes Puente del Arenal y la ‘capilla’ de Alzola del Archivo Histórico Ferroviario; y La Canilla del Fondo APG) (El Correo de Bilbao publicó un amplio reportaje el domingo con el texto que reproduzco en este post y otros aspectos singulares de este ferrocarril, referente en el sistema ferroviario español)

Adif vende los siete edificios de la antigua estación de Bot en Tierras del Ebro para fines turísticos

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El Ayuntamiento de Bot ha comprado los siete edificios de la antigua estación de tren para utilizarlos con fines turísticos en la remozada Vía Verde. Tras cuarenta años en desuso, Adif ha firmado el acta de transmisión al Ayuntamiento de Bot de los siete edificios que conformaban las instalaciones de la antigua estación que dio servicio a la línea del Valle de Safan.

El alcalde, Lluís Agut, y el gerente del Área de Patrimonio y Urbanismo Noreste de Adif, Juan Manuel de las Heras, han formalizado la firma del acuerdo por el cual el consistorio pasa a ser el titular de unos terrenos que ocupan 29.000 metros cuadrados y los siete inmuebles edificados por 67.920 euros.

El acuerdo llega una vez que la comisión de Urbanismo de las Tierras del Ebro (CUTE) ha permitido la modificación puntual del Plan de Ordenación Urbanístico Municipal de Bot de forma que el suelo -hasta ahora calificado de no urbanizable con uso agrícola de cultivo de secano- pasa a ser no urbanizable destinado a Vía Verde.

La intención del Ayuntamiento de Bot es, en un futuro, rehabilitar este equipamiento, cuyas edificaciones presentan un estado bastante ruinoso, para destinarlo a usos turísticos y servicios relacionados con el activo que la Vía Verde representa para el municipio, la comarca de la Terra Alta y también para el Baix Ebre.

La Vía Verde de las Tierras del Ebro, que recorre la Terra Alta y el Baix Ebre, tiene un recorrido de 50 kilómetros y aprovecha el antiguo trazado del ferrocarril que unía Tortosa con La Puebla de Híjar en un recorrido de 110 kilómetros.

Las obras del ferrocarril se iniciaron en 1882, pero varias dificultades retrasaron el funcionamiento completo durante 60 años, aunque transportó viajeros y mercancías hasta septiembre de 1973.

El pasado mes de febrero el Consell Comarcal de la Terra Alta presentó el estudio de viabilidad de la Vía Verde y de las infraestructuras adyacentes (estaciones y edificios situados en la cercanía de las estaciones), que pone sobre la mesa diversas propuestas de usos a los que se podrían destinar estos edificios. Destaca el papel que podría tener la estación de Bot como posible ubicación de un centro de visitantes y otro de bicicletas de montaña (BTT)

La estación de La Concordia de Feve, escenario del spot de El Corte Inglés moda de otoño-invierno

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Emblématicos lugares de Bilbao y San Sebastián componen el escenario del nuevo spot otoño-invierno 2013 de El Corte Inglés y que hoy se estrena en las televisiones nacionales. El vídeo publicitario, que no llega al minuto, está protagonizado por tres de las modelos mejor cotizadfas de estos momentos: Nieves Álvarez, Alejandra Alonso y Laura Ponte. La campaña creada por la agencia Zapping y el spot producido por Lee Films y dirigido por Sega se ha desarrollado en algunos de los edificios y calles más singulares de Bilbao y San Sebastián. La fotografía ha sido realizada por Rafa Gallar.

Nieves Alvarez pasea sus pieles por el impactante ventanal de la estación bilbaína de La Concordia, una de las terminales ferroviarias más bellas de España. El Transcantábrico Gran Lujo y Clásico y el Expreso de La Robla, tres de los trenes turísticos de más fama del país, salen de las instalaciones dirigida por la operadora de vía métrica Feve (en enero paso a integrarse en Renfe). También los trenes de ‘cercanías’ de Balmaseda o los de Santander.

La Concordia fue inaugurada en 1902 y su historia simboliza y encarna la propia historia del ensanche bilbaíno del siglo XIX, queriendo ir más allá del Casco Viejo para emerger como una ciudad moderna, planificada y adecuada al desarrollo regional. La terminal se enmascaró a lo largo de los años por sucesivas transformaciones, unas veces por necesidades y otras por modas propias de cada época. La obra fue diseñada por Valentín Gorbeña, junto con el arquitecto Severino Achúcarro, uno de los técnicos representativos de su época, dominada por el eclecticismo, con una evolución hacia el modernismo, y muy especialmente, el art nouveau.

Achúcarro fue una figura capital de la arquitectura vasca del siglo XIX: En su juventud triunfó en varios concursos y recibió encargos del Ayuntamiento bilbaíno. Proyectó e intervino en muchos inmuebles de la Villa del Nervión como la sede de la Sociedad El Sitio en la calle Bidebarrieta (actual Biblioteca Municipal de Bidebarrieta), la reforma de la fachada de la Catedral de Santiago, el hotel Términus, La Concordia (1898), el edificio del Banco de Bilbao (de la calle San Nicolás, 8) con Eugéne Lavalle y Enrique de Epalza (1898), numerosas casas de vecindad como la de Sota en la Alameda Mazarredo, o la Casa Isidra del Cerro (1899) y Los Chelines (1902) en Castro Urdiales, entre otras. Además en 1876 elaboró, junto a Pablo de Alzola y Ernesto Hoffmeyer, el Plan de Ensanche de Bilbao.

Valentín Gorbeña, bilbaíno de nacimiento, fue educado desde niño en París y es especialmente conocido por dos obras en las que su participación fue esencial: Neguri y el funicular de las cataratas del Niágara. Estudió ingeniería de caminos en Madrid, donde coincidió con Torres Quevedo, al que al parecer ya había conocido en Francia. Su gran pasión fueron, desde el principio, los trenes y se encargó de proyectar muchas líneas ferroviarias. Entre otras, las del Cadagua y Bilbao-Santander, actualmente gestionados por Feve; el que une Bilbao y Plentzia, que hoy forma parte de la línea 1 del metro, y el Vasco-Asturiano entre el puerto de Pravia y las cuencas hulleras.

En 1992 Feve restauró íntegramente el edificio para recuperar el aspecto original de esta joya de la arquitectura ferroviaria vasca. De estilo modernista, propia de la época de entre siglos, años de la Belle Epoque, con las fachadas de los edificios coloreadas con tonos luminosos y alegres. Las modernizaciones posteriores se han centrado en el interior de La Concordia. Así, en 2001 fue objeto de una profunda renovación que afectó principalmente a la reordenación del vestíbulo y al sistema de accesos a andenes. Se reparó el viaducto metálico que forma la estructura interior del edificio y se instaló una escalera mecánica de acceso al andén principal, paralela a la fija, que conllevó la redistribución de los locales de despacho de billetes y atención al viajero. Además, la reordenación del vestíbulo permitió ubicar aseos junto a las dependencias de atención al público. También mejoró la iluminación del vestíbulo.

En agosto de 2007 culminó la remodelación de la estación de la Concordia y los espacios colindantes que sirven de zona de paso entre la calle Bailén y Abando. Con esta reforma, el vestíbulo, además de facilitar el tránsito de los usuarios de Feve, se ha convertido en una auténtica zona de paso para peatones que pueden atravesarlo de forma transversal para transitar entre Bailén y José María Olabarri.

La agencia Zapping lo ha incluido como escenario de su nuevo spot para El Corte Inglés y que joy se estrena en televisión, donde se puede ver a las modelos en diferentes escenarios con los looks de este otoño y con un denominador común: las hojas secas características del otoño. La banda sonora del anuncio; es sin duda, un gran reclamo y está protagonizada por Bang Bang.

El anuncio que han rodado las tres modelos «les ha unido mucho» y, en este proyecto, han vivido momentos “muy divertidos”, han afirmado Ponte y Álvarez, dos mujeres que han trabajado juntas en otras ocasiones y que, según han confirmado, se tienen de referencia la una a la otra. Laura Ponte ha destacado que, durante el rodaje del “spot”, que ha elegido como marco algunos lugares emblemáticos de Bilbao y San Sebastián, el trabajo en equipo ha sido “lo más importante”. Estas modelos protagonizan habitualmente campañas y son embajadoras de la moda española, además de musas de algunos diseñadores.

Entre los lugares elegidos para el rodaje, además de la estación bilbaína de Feve, se puede ver el ascensor del Guggenheim a Mazarredo, las escaleras del puente de Deusto y las de la Universidad de Deusto, los bajos del puente de Deusto, la caja escénica del palacio Euskalduna, la entrada al Koldo Mitxelana y la trasera del Buen Pastor, en Donosti. Pero ninguna escena tiene ese glamour de los ventanales del edificio bilbaino de Achúcarro y Gorbeña.