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El Museo del Ferrocarril de Delicias cerró 2013 con 100.967 visitantes, un 7,6 % más que el año anterior

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Más visitantes y asistencias. El Museo del Ferrocarril de Madrid recibió en 2013 un total de 100.967 visitas, lo que supuso un incremento del 7,6% respecto a las recibidas en el año 2012 y un 19,2% con respecto al ejercicio 2011, un resultado positivo y una mejora considerable que acentúa la línea de recuperación de público en el museo. Durante este último ejercicio, el museo ha apostado por ofrecer una programación variada para todos los públicos, potenciar su presencia en la gestión de trenes histórico-turísticos (Tren de la Fresa, Tren del Hidalgo, El Canfranero, Tren de Navidad) mejorar sus canales de difusión y convertirse en la nueva sede del Mercado de Motores, consolidando así su presencia en la oferta de ocio cultural de Madrid.

Desde el museo se asehura que todo esto ha sido posible gracias a una estrategia de gestión de alianzas con otras organizaciones y agentes de interés que han dado lugar a la creación de convenios de colaboración con, entre otros, el Centro de Estudios Formatik, Neoturismo, la compañía ‘Teatro del Ferrocarril’, la serie infantil ‘Chuggington’, la Asociación Cultural de Aficionados a las Construcciones Lego en España o la participación en celebraciones como ‘La Noche de los Libros’, ‘El Día Internacional de los Museos’, ‘El Día Mundial del Donante de Sangre’ (junto con los museos de ciencia de la Comunidad de Madrid), ‘El Día del Tren’, etc.

Capítulo aparte merece la celebración del Mercado de Motores, actividad que acoge el museo el segundo fin de semana de cada mes. Se trata de un mercado diferente con un claro estilo europeo que inauguró su segunda temporada el pasado mes de septiembre y que en sus cuatro ediciones ha congregado a más de 100.000 personas que pueden disfrutar de la visita y actividades del museo de una forma diferente.

Esta iniciativa se enmarca dentro de la nueva estrategia de apertura a la sociedad del Museo de Ferrocarril de Madrid para poner en valor el patrimonio ferroviario que custodia y difundir las actividades que realiza, mediante convenios de colaboración con aquellas entidades cuyos proyectos tengan una utilidad pública que aúne ocio y cultura a la vez que muestren una especial sensibilidad y respeto hacia el patrimonio industrial. Hasta el verano el mercadillo tuvo lugar en el Mercado de Motores de Metro de Madrid de Pacífico (Retiro) que le dio el nombre.

Delicias alberga el museo ferroviario desde hace treinta años, aunque en realidad en 1967 ya se abrió en España una galería dedicada al ferrocarril en el Palacio de Fernán Núñez de la capital de España, actual sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Distribuido en cuatro salas, albergaba maquetas, grabados y pequeños objetos relacionado con la historia y la explotación del ferrocarril. Allí permaneció hasta 1983, año en el que se trasladó a las viejas dependencias de la estación que permitían sobre todo, la exposición de trenes en la gran nave central de la estación.

Hubo, sin embargo, varios proyectos anteriores que por diversas circunstancias no llegaron a cuajar. Parece que en los años treinta las diversas compañías ferroviarias que existían en España ya comenzaron a recopilar locomotoras y objetos relacionados con el ferrocarril, aunque dicha labor se interrumpió bruscamente en 1936 con motivo de la Guerra Civil. La idea se retoma en 1948, al cumplirse cien años de la inauguración del primer ferrocarril peninsular, el de Barcelona a Mataró. En la exposición conmemorativa, se logró reunir diversos objetos y locomotoras, y volvió a rondar la idea de crear un museo ferroviario. Pero el proyecto cuajó años después, en 1964, con motivo de la celebración del centenario de las líneas de Madrid a Zaragoza y Madrid a Irán. Renfe dio los primeros pasos para llevar adelante la idea. Tres años después, se abrían las instalaciones citadas.

Sin embargo, el museo ha alcanzado su máxima apogeo en su actual ubicación de Delicias, ya que el edificio en sí, y su característica marquesina, es uno de los principales atractivos. En la nave central de la estación se pueden ver más de treinta vehículos de material rodante de gran valor histórico, entre locomotoras de vapor, diesel, eléctricas, automotores y coches de viajeros. En las instalaciones de la antigua estación, inaugurada en 1880 por los reyes Alfonso XII y Mª Cristina, se exhibe una de las colecciones de material histórico ferroviario más completas de Europa, haciendo honor a su nombre, ya que se hace un auténtico gozo la contemplación de las joyas que allí se exponen.

‘La Badwi’ vuelve a Guadix a finales de mes

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El regreso del hijo pródigo. La locomotora de vapor 140-2054 regresará a Guadix (Granada) antes de que acabe este mes y una vez se haya acometido una profunda revisión en las instalaciones de Delicias. La popular y cinematográfica ‘Badwi’ (denominación que en el municipio accitano tiene la máquina aludiendo a su origen de construcción en la desaparecida Babcock & Wilcox) vuelve a manos del ayuntamiento granadino, cuyo objetivo es intentar crear un tren turístico, apoyado en la tradición ferroviaria de esta ciudad. La recuperación de esta locomotora, gestionada en los últimos años por el Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español, pone fin a múltiples especulaciones sobre su destino.

El ayuntamiento accitano encomendó a la Fundación de Ferrocarriles Españoles el transporte de la máquina desde su ubicación, en la estación de Portbou, hasta Guadix. En una primera etapa, la locomotora se trasladaría hasta Delicias, para hacer algunas revisiones; y una segunda hasta llegar a su destino. La locomotora 333-407, que remolca habitualmente el Tren de la Fresa ha realizado esta primera fase de la operación, que se culminó el pasado martes. Técnicos de la Fundación y de Renfe colaboraron en el desmontaje de las bielas y la prepararon para la ruta el pasado viernes. La operación, muy delicada, aconsejaba una velocidad prudencial (Adif recomendaba no exceder los 50 kilómetros a la hora) y paradas cada 40 kilómetros para el engrase de la máquina. Como la ruta presentaba, además, muchos tramos con vía única, exigía la detención en algunas estaciones, a veces de muy largo tiempo, para facilitar cruces y rebases y no dificultar la fluidez normal de la red. El personal de acompañamiento, dos maquinistas y dos técnicos de la Fundación, tenía que acoplar sus ritmos vitales a esas especiales circunstancias.

El viaje se inició la mañana del sábado 11, tras someter a una última revisión la máquina. El primer tramo hasta Figueras fue especialmente lento, siguiendo el protocolo de Adif y las prescripciones de los técnicos embarcados, que buscaban minimizar los riesgos para la locomotora. El viaje se realizó en varias etapas: Portbou, Martorell, Lleida, Calatayud y Madrid. En la capital ilerdense la máquina pernoctó en la base de la Asociación para la Reconstrucción de Material Ferroviario, donde se sometió a su primera gran reparación en 1998. La acogida en este espacio permitió un aprovisionamiento de lubricantes y, tras la una pequeña revisión, afrontó el tramo final.

Durante su permanencia en Delicias, personal de la Fundación y Renfe acometerán reparaciones de mantenimiento y puesta en marcha con el fin de que la ‘Badwi’ pueda continuar en breve viaje hacia Granada. Es muy posible de que antes de que avabe el mes, la histórica locomotora pueda llegar a su destino final.

La Fundación trabaja en el diseño de un plan de gestión que la permita mantener su operatividad y colaborar en los proyectos de trenes históricos, como el que, de entrada, postula el ayuntamiento de Guadix desde hace ya varios años.

La ‘Badwi de Guadix’ (la 140-2054) es la locomotora más cinematográfica del parque español. La máquina ha sido utilizada en varias películas, entre las que destacan ‘Doctor Zhivago’, “El bueno, el feo y el malo” e ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Construida en 1926 por Babcock & Wilcox, fue restaurada en 2001 por la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida, junto con cuatro vagones de carga de los que se ocupó el programa de formación y empleo de la Junta de Andalucía y la Escuela Taller ´Palacio de Villalegre´. Todo el material fue cedido por la Fundación de Ferrocarriles Españoles.

En un primer momento, la máquina de Guadix sería marcada con la numeración 4.106. Una matrícula que se adosó a locomotora y ténder acompañada de las siglas SE (Sur de España). Posteriormente, cuando esta empresa se integró en la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, sería rebautizada con la denominación que aún mantiene.

Este tipo de locomotoras tuvieron un destino muy concreto: mover convoy de mercancías por la línea Almería-Guadix-Baza, siendo asignadas, según la información facilitada por el Museo del Ferrocarril de Madrid, a los depósitos de Guadix y Granada. Las primeras que salieron de fábrica se construyeron en The Baldwin Locomotive Works, en Philadelphia. Su aspecto, muy americano, se seguiría a rajatabla en la Babcock & Wilcox, responsable de fabricar el último lote.

Todas las alarmas saltaron en Granada cuando se destapó la ‘Operación Rocket’, una investigación de la Guardia Civil sobre el manejo de fondos Miner en la que se ha implicó a la exalcaldesa de Peñarroya, la socialista Luisa Ruiz, junto a dos empresarios. A los implicados se les vincula a operaciones de muy dudosa legalidad. La denuncia inicial apuntaba a ilegalidades en la gestión de las subvenciones otorgadas para los proyectos de instalación del denominado Tren Turístico ‘El Guadiato’ y del Museo del Ferrocarril, que gestionaron el presidente del Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril, Ricardo Oliver; y el consejero delegado de la Compañía General de Ferrocariles Turísticos, Carlos G (iniciales en cumplimiento demandado de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre). Los dos empresarios gestionaban la custodia y uso de la ‘Badwi’ y se llegó a temer por la integridad de la histórica locomotora.

(Avelino Gómez)

‘Vía Libre’, cincuenta años informado sobre trenes

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Medio siglo en los quioscos. Cincuenta años informando, y de forma excelente, sobre el mundo del rail (que es algo más que hablar solo de trenes), no es una tarea corriente. Y ahí está, más viva que nunca, referencia para todo aquel que siente el ferrocarril, y auténtico faro de la actualidad ferroviaria. ‘Vía Libre’ cumple su primer medio siglo de vida. Y lo hace, como siempre, con los temas más punteros, mirando hacia adelante; y también hacia atrás, pero no con nostalgia, sino como fiel reflejo del tren en el devenir cotidiano, no solo de España sino de todo el mundo.

Durante este último año, ‘Vía Libre’, además de acudir puntual a su cita con la actualidad, ha reflejado a través de su página web un significativo y extenso repaso de lo que ha acontecido en estos cincuenta años en el mundo del ferrocarril. La revista, que nacía el 1 de enero de 1964 como continuadora de ‘Ferroviarios’, es una de las publicaciones mensuales más antiguas de este país, superada por ‘Telva’, (‘Hola’ es de 1944, aunque es semanal) que ha cumplido cincuenta años en 2013 (‘Fotogramas’ nació en noviembre de 1946 y ‘Mundo Cristiano’ en febrero de 1963). En este medio siglo de cita con el sector y con todos los que sienten curiosidad por este mundo ferroviario, ‘Vía Libre’ ha narrado los progresos y avances ferroviarios y ha sido notario de la evolución que el tren ha tenido en todo el mundo. Y durante este último año los lectores hemos podido comprobar, día a día, cómo y qué ha ocurrido en estos diez últimos lustros. ‘Vía Libre’ ha recorrido cada uno de sus 581 números para extraer la esencia de lo que ha sido, sigue siendo y será en el futuro: la historia del ferrocarril.

En esta mirada hacia atrás, la revista ha subido a la red las noticias más destacadas de la publicación impresa. Empezó por su primer número y acabó con el último publicado en diciembre de 2013, repasando las noticias que, como ellos mismos contaban en la presentación de este proyecto, “han supuesto la fantástica evolución del sistema ferroviario español, las que entonces eran las más destacadas novedades internacionales y otros acontecimientos de interés para el sector ferroviario y para nuestra propia publicación que, como podrán comprobar nuestros lectores, también ha evolucionado con los tiempos, acompañando a la evolución del ferrocarril. Llegaremos así a enero de 2014, cuando se publique el número 581 con un repaso de cada uno de esos 581 números que configuran una historia de cincuenta años”.

En aquel primero de enero de 1964, la revista se anunciaba en carteles como la continuación de ‘Ferroviarios’, “pero con importantes mejoras”. Hoy esos carteles todavía decoran la redacción de la revista en el madrileño Palacio de Fernán Núñez, en la calle Santa Isabel número 44. “En su primero, y posiblemente único, editorial, se afirmaba: Esta es la orientación de Vía Libre para la intercomunicación social de los ferroviarios y para asegurar la información de esta especie de gran ciudad de cerca de ciento cincuenta mil vecinos, donde todos hemos de conocernos más si queremos comprendernos mejor, como camino para vivir más cordialmente unidos”.

Y en esa primera portada, quizá como metáfora hacia su antecesora, presentaba a una jovencísima Pilar Cañada, una de las primeras presentadoras de televisión española, subida a la máquina de un tren de viajeros. Nuevos tiempos y nueva savia. También ocupaban las páginas de aquel número un reportaje sobre los talleres generales de Madrid, junto a la estación de Atocha, un recinto de más de 125.000 metros cuadrados, donde se concentraban la mayor variedad de oficios de una sola empresa. Pero no podía dejar de lado los aspectos históricos, de forma que en ese número se incluyó un reportaje titulado «Los ferrocarriles españoles hace 100 años», con reproducción de magníficas imágenes del Archivo Gráfico Universal. Como tal revista de actualidad, la publicación incluía información sobre las estaciones de esquí de La Molina y Nuria “donde ya entonces, y todavía hoy, el mejor acceso era el tren o el cremallera para el caso de Nuria”.

Y en este último número de diciembre de 2013 (580), la portada se ha dedicado al Avril de Talgo, que ya está listo para sus pruebas en vía. El prototipo de alta velocidad de rueda independiente (Avril), está en el taller de la factoria Talgo, Las Matas II (Madrid), ultimando sus pruebas estáticas y en enero estará listo para iniciar los ensayos dinámicos en vía. También se ocupa unas cuantas páginas la segregación de Renfe Operadora en cuatro sociedades, y la mayoría de edad para el Metro de Bilbao, que cumple dieciocho años en los que ha realizado 1.255.500.000 viajes. De principio a fin; de 1964 a 2013.

La casualidad ha querido (o quizá no sea tan fortuito) que estos cincuenta años de ‘Vía Libre’ coincidan también con otros acontecimientos ferroviarios. Porque 1964 es el año también de la llegada del TER (para mi gusto el tren con la librea más bonita que ha tenido Renfe) o la puesta en servicio del Talgo III, con aquellos impactantes rojo y plata de su carrocería que aún hoy nadie ha superado en elegancia.

No podía dejar pasar esta oportunidad de reflejar en este modesto blog un acontecimiento tan extraordinario. No son tiempos propicios para la lírica y ‘Vía Libre’ es un regalo para todos cuantos amamos el mundo del tren. Desde Treneando deseo vivamente que ‘Vía Libre’ siga contándonos la actualidad ferroviaria muchos, muchos años. Es una cita ineludible. Felicitémonos todos porque siga ahí. Y que dure.

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La locomotora 289-015 se reincorpora al parque móvil del Museo del Ferrocarril de Madrid

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El Museo del Ferrocarril de Madrid dispone de una nueva pieza histórica para su colección en Delicias. La locomotora 289-015 ha encabezado durante estas fechas el Tren de Navidad que desde las instalaciones del Museo recoge a los pasajeros en sus coches Costa hasta Pinto. La máquina, en dique seco durante unos cuantos años, ha sido reparada y puesta a punto en los talleres de Renfe Integria, donde permanecía desde 2010 a la espera de su reposición a la vía.

Los trabajadores de la Base de Mantenimiento han realizado durante este tiempo tareas básicas, entre las que destaca el taller de pintura, que ha recuperado el tono original de la máquina, con las tipografías originales de la numeración y los cinco colores de su librea, el verde de base y sobre él negro amarillo rojo y plata. La máquina asumirá la tracción bajo catenaria de los trenes históricos de la Fundación y estará también a disposición de los eventos de sus patronos, Renfe Operadora y Adif.

No es la primera vez que la locomotora 289-015 realiza servicios en Delicias. Apartada en Miranda de Ebro (Burgos) en diciembre de 2004, un año más tarde, la Unidad de Negocio de Mercancías de Renfe cede la locomotora a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles para el Museo del Ferrocarril de Madrid. El 31 de julio de 2005 se estrena en su nuevo cometido, con un recorrido entre Venta de Baños (Palencia) a Madrid. Unos días antes había hecho el viaje entre esta localidad palentina y Frómista, tirada por la ‘Verraco’ (Norte 2723). Encabezó el Tren de la Fresa y de la Navidad de las temporadas 2007, 2008 y 2009.

La serie 289 (ex Renfe 8900) constaba de cuarenta unidades recibidas entre 1969 y 1972. A la vista de los resultados satisfactorios obtenidos con sus antecesoras, dieciséis locomotoras bitensión de la serie 279 (ex Renfe 7900), se contrataron las locomotoras 289, prácticamente idénticas a las anteriores, pero más potentes y pesadas. Estas locomotoras denominadas ‘universales’ fueron concebidas para efectuar todo tipo de servicios. Se dotaron de dispositivos de 3.000 y 1.500 voltios en corriente continua, dada la necesidad de Renfe en la década de los 60 de contar con locomotoras capaces de dar tracción en un trayecto donde coexistían ambos tipos de tensión.

Las dos primeras locomotoras de esta serie -igual que las dos primeras de la serie 279- fueron construidas íntegramente en Japón por Mitsubishi Electric Corporation (Melco), de ahí el popular apodo de ‘japonesas’. El resto fueron construidas, bajo licencia en España por Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) y la Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica (Cenemesa).

Las 289 desarrollan una potencia de 3.100 KW (4.200 CV) en la 289 y pesan 84 toneladas. Fueron asignadas inicialmente a los depósitos de Miranda de Ebro (Burgos) y al de Madrid-Príncipe Pío. En 1972 se produjo el cambio de tensión a 3.000 voltios en las líneas del Madrid-Ávila-Segovia y estas locomotoras fueron desplazadas hacia el depósito de Miranda, ya que las últimas líneas electrificadas a 1.500 voltios se encontraban en el País Vasco (el último tramo de la línea Miranda-Bilbao se electrificó a 3.000 voltios en 1984). Conforme fue desapareciendo la antigua tensión y los 3.000 voltios se iban extendiendo por toda la geografía peninsular, estas máquinas extendieron su radio de acción.

Realizaron todo tipo de servicios, tanto viajeros como mercancías, destacando la tracción del expreso de Barcelona a Galicia (más comúnmente conocido como ‘Shangai Express’) y el remolque del Talgo III gracias al furgón de dos ejes (designado como RT-111) que diseñó Talgo para permitir que locomotoras convencionales, tanto eléctricas como diesel, pudieran dar tracción al Talgo III.

A finales de 1993, cinco locomotoras de esta serie fueron enviadas a Almería para arrastrar pesadísimos trenes de mineral de hierro, en uno de los trayectos más difíciles y complicados de la red ferroviaria española. A principios de la década de 1990 aparecen en Renfe las Unidades de Negocio y todas estas locomotoras fueron asignadas a la de Tracción, por lo que fueron pintadas con sus colores corporativos amarillo y gris oscuro, ya ensayados en la 269-604-5.

A lo largo de su vida útil, estas locomotoras han sufrido modificaciones. Algunas de menor calado como el cambio de decoración que, en origen, eran de color verde y franja amarilla, la sustitución del foco central superior por otro de doble óptica, la supresión de la numeración lateral debajo de las cabinas o la incorporación del freno dual en aquellas máquinas que no lo trajeron en origen. Otras modificaciones, sin embargo, fueron de mayor calado como la transformación de dieciocho máquinas en locomotoras tándem, dando así origen a nueve unidades que formarían la subserie 289.100. Dicha transformación consistió en la unión de dos unidades en mando múltiple de forma permanente eliminándose las cabinas enfrentadas y creando así una locomotora tándem.

La última máquina de las 8900 en prestar servicio fue la 289.039.0 dada de baja en mayo de 2010. Se preservan dos locomotoras: la 289.015 de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y la 289.020 de la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril (Asvafer).

(Fuente Vía Libre. Imagen cortesía del Museo del Ferrocarril de Madrid)

Treneando cumple cinco años en la red, acudiendo a su cita día a día con sus lectores

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Todo un lustro. Cinco años. Unos 1.825 días. Nada menos que 43.800 horas. Casi nada. Todo ese tiempo en la red, en una cita diaria con sus lectores, ha hecho de Treneando lo que es. Ni más menos. Un blog que nació con vocación de informar y que para mí es, más que una obligación, un encuentro placentero. Como casi siempre que recurro a esta cita ombliguista (y ya van cinco), os recuerdo que lo que empezó como una simple prueba (23-12-2009) es ahora mi querencia cotidiana.

Siempre digo lo mismo. Cuando comencé a escribir, con Treneando me comprometía solo a dos cosas: intentar contagiar mi pasión por el mundo del tren y llegar a tocar la fibra sensible de quien tiene el ferrocarril como uno de sus referentes. No sé si he logrado tan siquiera acercarme a alguno de esos objetivos. Pero mi contrato, pasados estos cinco años de aquellos inicios donde a mí mismo me juré proseguir con la tarea, es hoy más responsabilidad y obligación que un simple empeño.

Durante este tiempo (2.628.000 minutos) he aspirado a una de estas tres máximas: informar, explorar o entretener. Ojalá fuesen siempre las tres. Pero si cada día consigo una de ellas, mi trabajo sala recompensado con creces. Lo peor, sería el aburrimiento y la atonía. Y, de verdad, que intento superarme, aunque reconozco que no es fácil salir siempre triunfante de esta empresa. Acudir a esta cita diaria, y salir airoso del trance, tiene sus dificultades. Pero ese es precisamente mi contrato con vosotros que me leéis.

En estos cinco años de escritura ha habido de todo. No tengo ninguna duda de que el peor día ha sido el 24 de julio de 2013, cuando tuvo lugar uno de los accidentes más graves de la historia ferroviaria española. Aún hoy hay dudas sobre lo ocurrido (más allá del exceso de velocidad del convoy) y no se han depurado responsabilidades en un juicio. He procurado ser prudente y no destacar los datos más morbosos. Las víctimas merecen el máximo respeto. Por eso no incluyo imágenes más impactantes. No lo esperéis. Ha habido otros accidentes, pero no es lo mismo. No puede dejar de relatar las cosas que sucedieron, pero siempre desde el máximo respeto. Por el bien del ferrocarril.

¿Y lo mejor? Tampoco tengo dudas. Lo más destacable es teneros ahí; bien leyendo, o comentando, o pulsando los botones de twitter o facebook. ¡Y cómo no, el de menéame! Lo más gratificante son esos tres millones largos de visitas a este blog que me gustaría que estuviera mucho tiempo más en el candelero de la vida ferroviaria. Y entre todos habéis conseguido que Treneando sea ya un blog con cierta solera. ¿un lustro da para eso, no?

Lo he repetido muchas veces. Treneando nunca ha pretendido ser una plataforma para especialistas (las hay y muy buenas e interesantes) sino hacer visible y palpable todo lo que se mueve entre las dos vías; sin espantar a los primeros y conquistar a los demás o, al menos, tentarles. Y con el tiempo, he ido alcanzado pretensiones más altas, por qué no, de forma que esta bitácora sea cuando menos objeto de curiosidad para mucha gente. Y con ese ánimo me enfrento todos los días a una batalla que confío en ganar para alcanzar el verdadero premio: lectores que necesiten leer y que se sientan satisfechos con lo que leen. Tan sólo eso.

Y como ya es habitual me permito contaros lo que han dado de sí estos cinco años en los que me habéis acompañado.

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Os recuerdo que además me podéis seguir a diario en facebook (hay un grupo especial que se llama ‘Soy amigo del tren’) y en twitter (@MikelItu). Gracias a todos.

Y ya aprovecho y os felicito a todos por estas fiestas con esta imagen

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El Museo de Azpeitia cierra las circulaciones con vapor hasta la próxima temporada en primavera

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Este domingo se cierren las circulaciones de la temporada 2013 en el Museo vasco del Ferrocarril. El presente ejercicio culmina con una importante recuperación de la demanda del servicio de trenes de vapor prestado entre el propio Azpeiitia y Lasao. Con un incremento (en noviembre) del 96,3% respecto a la demanda registrada en 2012. El servicio de trenes de vapor ha sido utilizado por 9.212 personas, a falta de las circulaciones especiales que se han puesto en marcha durante las festividades de la Constitución e Inmaculada. En 2012, dicho servicio fue utilizado por 4.691 personas.

Este domingo las salidas serán a las 11.00, 12.00 y 13.00 horas. Las circulaciones supondrán la última oportunidad de disfrutar de este servicio de trenes históricos durante el presente ejercicio. El museo ha programado una jornada especial de cierre de la temporada 2013 de trenes históricos, con tres circulaciones a las que se sumarán la puesta en marcha de la Grúa de Vapor Grafton de 1920 y el Tranvía eléctrico de Bilbao U-52, de 1932.

La primera circulación hoy estará asegurada por un automotor diesel-eléctrico construido en 1953 por la firma holandesa Allan con destino a los Ferrocarriles Portugueses. La segunda circulación servirá como homenaje a la locomotora de vapor ‘Portugal’ que precisamente este año cumple su primer centenario, construida por la firma alemana Henschel en el año 1913, con destino a los Ferrocarriles de Vía Estrecha de Portugal.

La última circulación de 2013 también tendrá un carácter conmemorativo, ya que estará encabezada por la máquina ‘Zugastieta’, que ha cumplido 125 años en el presente ejercicio. Esta locomotora fue construida en Glasgow por la firma Sharp Stewart, con destino al Ferrocarril de Amorebieta a Gernika, línea inaugurada en el verano de 1888.

El parque del Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hacer funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

De todo el material móvil del museo, destaca la locomotora de vapor ‘Espinal’, construida en 1887 en Newcastle (Reino Unido) por la compañía de Robert Stephenson, hijo de George Stephenson, que ganó el concurso de 1829 que pondría en marcha los servicios de la línea de transporte de pasajeros de Liverpool a Manchester. Esta máquina es, en la actualidad, la más antigua en funcionamiento de las construidas por los Stephenson, así como la locomotora de vapor más antigua en servicio de España. A la ‘Espinal’ se unen ‘Aurrera’ (130-T construida en Reinmo Unido en 1898 por Nasmith Wilson para el Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián); ‘Euzkadi’ (uno de los modelos más representativos de la vía del norte peninsular, construidas para los Ferrocarriles Vascongados por la firma alemana Krauss de Munich entre 1914 y 1921 y que acabaron en el Ponferrada-Villablino, que las retiró en 1989); ‘Portugal’ (CP E205, 1230-T, fabricada por Henschel para los Caminhos de Ferro de Portugal); y ‘Zugaztieta’ (030-T de 1888 de Sharp Steward de Gran Bretaña, para el Ferrocarril de Amorebieta a Gernika). Todas ellas, auténticas joyas del vapor.

Una de las ‘rarezas’ más llamativas, y casi desconocida en otras instalaciones similares, es la grúa de vapor Grafton. Apropiada para vías de ancho ibérico, fue construida en 1920 por la compañía británica Bedford para la empresa Babcock Wilcox, sita en Sestao. Es la única en su género que funciona en España. También posee la unidad eléctrica más antigua en estado de marcha, la locomotora SEFT 101, fabricada en 1925 por AEG de Berlín para el Ferrocarril de San Sebastián a la Frontera Francesa (el popular ‘Topo’).

Además de los vehículos, se pueden encontrar otras colecciones de excepcional interés, entre las que destaca la serie de relojería ferroviaria ‘Jesús Mínguez’, considerada la mejor en su género de Europa. El muestrario se completa con conjuntos de uniformes, faroles, señales, placas de fabricación, etcétera. También merece la pena conocer el antiguo taller de mantenimiento del ferrocarril del Urola, el cual constituye un verdadero museo de máquina-herramienta en funcionamiento. La antigua central eléctrica de transformación nos traslada a un escenario cuya estética recuerda a la película ‘Metrópolis’ de Fritz Lang.

El visitante alcanza realmente el cénit cuando recorre los 5 kilómetros que separan Azpeitia de Lasao a bordo de uno de los coches de época construidos en la cercana Beasain, que, normalmente, están encabezados por la ‘Aurrera’ y donde un revisor ‘pica’ el correspondiente billete. La operación del ‘cambio de agujas’, cuando la locomotora se desengancha para dar la vuelta y volver a encabezar el convoy, es seguida con una atención inusitada, como si fuera un transbordador de la NASA acoplándose a la Estación Espacial Internacional.

Penachos de humo negro y blanco, olor a combustión y carbonilla penetran por las ventanas en este viaje a otra época. Y, en ese momento, recuerdas las frases leídas tantas veces siendo un simple escolar. Largas horas dedicadas al análisis sintáctico de Azorín (Castilla) y su delicada prosa sobre el tren y aquella maravillosa y erudita descripción, que el tiempo ha adormecido, aunque rememoras unas cuantas frases: “Sí; tienen una profunda poesía los caminos de hierro (…) los silbatos agudos de las locomotoras que repercuten bajo las vastas bóvedas de cristales; el barbotar clamoroso del vapor en las calderas; el tráfago de la muchedumbre; el alejarse de un tren hacia las campiñas lejanas y calladas, hacia los mares azules (…)”. Y, casi al alcance de la mano, el Urola sigue impasible camino de ese mar.

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Una exposición recuerda el 125 aniversario de La Panderola, el tranvía que trajo la riqueza a Castellón

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‘La Panderola’, el tren a vapor de 0.75 metros de vía que unió entre 1888 y 1963 la localidad de Onda y el Grao de Castellón, habría celebrado este año su 125 aniversario, una efeméride que sirve como pretexto para la exposición que mostrará a partir del próximo martes la historia de esta infraestructura vital para el desarrollo económico y social de La Plana en su época. En la exposición se exhiben placas de fabricación de las locomotoras, reproducciones a escala de locomotoras, imágenes de la explotación y del devenir diario de la línea a lo largo del tiempo.

Organizada por la Fundación Caja Castellón, la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Castellón, la muestra se exhibirá en la sala San Miguel de la fundación del 26 de noviembre al 5 de enero y presentará como plato fuerte un coche original de viajeros restaurado especialmente para la ocasión.

La sociedad eminentemente rural de la comarca de La Plana experimentó una notable mejora de sus estructuras agrarias a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Con la llegada el 22 de noviembre de 1862 de la primera locomotora a Castellón, los excedentes agrarios castellonenses pudieron situarse en los mercados centroeuropeos, lo cual vino a colaborar en una economía floreciente que despertó el interés de inversión en el establecimiento de un ferrocarril que articulara los transportes de viajeros y mercancías en la comarca de la Plana. Las posibilidades de la industria cerámica de Onda y del cultivo de cítricos fueron determinantes para que el grupo promotor del ferrocarril de vía estrecha decidiera explotar la línea.

Constituida el 13 de julio de 1887, la Compañía del Tranvía a Vapor de Onda al Grao de Castellón de la Plana contó con gran parte de aportaciones de capital procedente de accionistas castellonenses. El lunes 4 de junio de 1888 se iniciaron los trabajos de colocación del material fijo de vía en la sección entre Castellón y el Grao.

Un mes después, el 18 de julio, se realizó la primera prueba oficial en un convoy que partió desde Castellón, de modo que, contando con el informe favorable de la Jefatura de Obras Públicas así como con los oportunos permisos oficiales, la compañía procedió a inaugurar la línea el 13 de agosto de 1888 con autoridades, invitados y bandas de música entre gritos y vivas del público asistente a tan histórico acto que llegó a ocupar todo el recorrido de la línea.

Tal fue el éxito tuvo desde el día de la inauguración que a pesar de que el precio del billete se consideraba algo elevado en relación al poder adquisitivo de la época, tan solo seis días después de la inauguración de la línea la prensa local anunciaba que el tren tuvo que detenerse por no poder arrastrar la máquina el excesivo número de carruajes que «llenos de bote en bote de viajeros» conducía a la capital.

Esta locomotora que marcaría el vivir económico y social de Castellón fue una de las infraestructuras de transporte más importantes de la provincia de Castellón. El desarrollo de Almassora, Burriana, Castellón, el Grao de Castellón, Onda y Vila-real estuvo marcado por este tranvía, tantas veces añorado, que se erigió como pieza clave de la economía y de la sociedad castellonense desde 1888 hasta 1963.

En 1925 representaba el 5,1% del transporte de viajeros de líneas de vía estrecha en toda España, por lo que «algunos autores de la década de los 50 llegaron a situar el transporte ferroviario de personas en La Plana a la altura del metro de Madrid«, indica Raúl Pons Chust en su tesis sobre este transporte.

Testigo de miles de historias y entrañables vivencias, ‘La Panderola’, cuyo nombre se debía al color de su máquina de vapor con combustible a carbón, y a lo lento e irregular de su marcha, sigue muy presente en la memoria popular de Castellón.

La desparición del tranvía se vio propiciada por la competencia ejercida por otros transportes, «más modernos y eficientes»; la falta de adecuación técnica («un proyecto de electrificación que no cuajó, material desgastado y velocidad baja»); y las incomodidades que causaba el paso interior por las ciudades («el ruido y la gran cantidad de accidentes»), según asegura Pons. Con la desaparición de este ‘trenet’, el 31 de agosto de 1963, dice, se perdió un medio de transporte «verdaderamente público y cohesionador de la comarca de La Plana», que, con un apoyo y promoción adecuados, «podría haber competido perfectamente con los otros transportes por carretera que, finalmente, se impusieron».

La exposición ha sido organizada con la colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón, la Diputación Provincial de Castellón, y el Ayuntamiento de Castellón. La muestra se exhibirá en la sala San Miguel de la fundación del 26 de noviembre al 5 de enero.

Una exposición recorre los 125 años de historia del ‘Trenet’ con diverso material gráfico y mobiliario

El trenet de Lliria.

La sala ‘Lametro-José Ramón García Antón‘ acogerá hasta el próximo sábado, 30 de noviembre, la exposición ‘El Trenet del Túria 1888-2013, Valencia-Llíria‘, que recorre los 125 años de historia del ‘trenet’ a través de documentos originales, planos, fotografías, proyectos, relojes, campanas, centralitas, billetes y aparatología ferroviaria. La exposición, organizada por FGV en colaboración con Vossloh, recoge una selección de fotografías sobre los trenes que han circulado en esa línea, pertenecientes a la colección del fotógrafo aficionado Enrique Andrés Gramage, que posee más de 16.000 instantáneas propias. La muestra puede visitarse en la estación de Colón de Metrovalencia de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas. Una vez finalice la exposición, se trasladará a Llíria (Valencia), donde permanecerá hasta enero.

Lametro acoge una treintena de piezas y mobiliario original ferroviario perteneciente al fondo patrimonial de FGV, así como cerca de 40 documentos, planos y proyectos de su archivo histórico y más de 90 fotografías sobre estaciones, paisajes, viajeros, trenes y locomotoras del ‘Trenet del Túria’.

FGV ha tematizado parte de una unidad de metro de las que actualmente prestan servicio entre Valencia y Llíria con la imagen de un tren portugués, característicos por su color verde y que en su día se adquirieron a los Ferrocarriles Portugueses, para dar a conocer «uno de los trenes que circuló en esta línea hasta finales de los años 80» y promocionar así la muestra.

La línea de Llíria abrió en 1888 su primigenia estación de Valencia ubicada en Marxalenes, que posteriormente se trasladó a Pont de Fusta. A principios del siglo XX, este nudo ferroviario, así como otros que partían desde Valencia gestionados por la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV), experimentó un periodo de plenitud.

Según las mismas fuentes, se abrieron nuevos apeaderos para los veraneantes en la línea de Llíria, como el de La Canyada, se construyó la doble vía hasta Empalme (1922) y se llevó a cabo la electrificación de la línea (1926). Esta «época de modernidad» quedó reflejada en «un gran hito artístico y arquitectónico: el nuevo edificio para Campamento de Paterna».

La década de los años 30 significó una difícil etapa para el ‘trenet’, ya que el autobús comenzaba a mostrarse como una dura competencia y surgieron asimismo las huelgas, los conflictos del año 1934 y la creación de la Sociedad General de Autobuses en 1935.

Una vez iniciada la Guerra Civil, las líneas pasaron a ser gestionadas por un comité obrero y, tras la contienda, la CTFV volvió a hacerse cargo de sus explotaciones y promovió la construcción de nuevas paradas y la doble vía llega a Paterna (1947). Además, se llevó a cabo la puesta en marcha de los trolebuses, del nuevo material móvil y se propone el proyecto del Metropolitano de Valencia.

A mediados de 1950, comenzó el declive del servicio al no poder competir con el fuerte desarrollo del transporte por carretera, ya que su red «ofrecía un servicio insuficiente y la riada de 1957 afectó duramente al material móvil e infraestructuras», señalan.

En 1964, la CTFV hizo entrega de todas sus líneas a la Explotación de Ferrocarriles por el Estado y un año más tarde, Feve se hizo cargo definitivamente de todas ellas y se dedicó al mantenimiento y mejora de una serie de líneas que se consideraban imprescindibles para el transporte público valenciano.

En noviembre de 1986 se constituyó Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, empresa de derecho público a la que se le transfieren los servicios ferroviarios hasta entonces explotados por Feve, y se inició así la renovación integral de la red valenciana.

Desde la Generalitat relatan que ese «progreso y modernidad» se materializaron con la apertura en 1988 del primer tramo subterráneo, eje vertebrador donde se originó la actual red del metro de Valencia, que celebra su 25 aniversario, en «un continuo proceso de crecimiento y expansión, con la mejora de sus instalaciones y servicios».

(Fuente Las Provincias. Imagen Irene Marsilla)

El Tren Crucero de Ecuador recibe el premio al mejor producto turístico fuera de Europa

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El premio Wider World Project, o mejor producto turístico fuera de Europa, se ha ido esta vez a Ecuador. El pasado domingo, este producto ecuatoriano, nominado por el periodista británico Anthony Lambert, de Railway Gazette International y Daily Telegraph, recibió el reconocimiento en Londres por el gremio de escritores ingleses Bristish Guild of Travel. El periodista realizó la postulación tras recorrer el trayecto desde los Andes hasta el Pacífico, «a través de atractivos naturales como la Avenida de los Volcanes, la Nariz del Diablo y el Bosque Nublado». Tanto la locomotora como los coches del convoy fueron rehabilitados por Feve en sus talleres de El Berrón.

El convoy ecuatoriano ocupa el primer lugar lugar dentro del top 5 de los viajes en tren en América Latina, y el cuarto en el top 5 de viajes en tren en todo el mundo, según la web de turismo Lonely Planet. También ha ocupado lugares destacados en los galardones Promotional Success de los premios de la comunidad de Latin American Travel Association (LATA members). También en los diarios y páginas web del Reino Unido Independent on Sunday, The Week, Travel Telegraph, The Guardian, Financial Times, My Destination, Sunday Times y Odyssey recomiendan al Tren Crucero como la mejor opción para conocer el Ecuador.

El Tren Crucero de Ecuador, con cuatro meses escasos de rodaje, recorre una distancia de 447 kilómetros y tiene una capacidad para 54 personas. Inicia su viaje en la ciudad de Quito y atraviesa varias zonas andinas hasta llegar a la localidad de Durán, en la provincia costera de Guayas. Está compuesto por cuatro coches remolcados, un furgón generador y una locomotora. Habitualmente la máquina es una Asltom diésel (también rehabilitadas en Asturias), pero en algunos tramos se encargan del tren antiguas locomotoras de vapor. El último de los coches se ha acondicionado como mirador, con la cola del coche abierta para disfrutar más plenamente del paisaje. Los coches fueron rehabilitados en El Berrón, a partir de trenes de la serie 211 de FGC (‘los copitos’), que ya no funcionan como automotores sino como coches, y disfrutan de una segunda oportunidad en tierras andinas.

En esta composición viajan hasta 54 personas, que inician ruta en la capital hasta llegar a Durán. En su camino se atraviesa una zona de agreste paisaje andino, donde se localizan unos espectaculares parajes en los que la ingeniería ferroviaria tuvo que emplearse duro para resolver el paso por estas quebradas. Entre estos parajes destaca el paso por la Avenida de los Volcanes, la Nariz del Diablo o el Bosque Nublado.

Siete maquinistas ecuatorianos realizaron en el último trimestre de 2011 un periplo por los diversos centros de formación de Feve (León, Berrón y Santander) donde conocieron las particularidades de conducción de estas máquinas. El curso se desarrolló en locomotoras de la serie 1600 de Feve remolcando trenes mercantes. Los maquinistas recibieron formación sobre electricidad, mecánica, neumática, temas relacionados con la operación y manejo de trenes en trayecto continuo, con cambio de velocidades, así como protocolos para casos de emergencia. También participaron en los cursos siete mecánicos de los ferrocarriles ecuatorianos que en los talleres de El Berrón, afrontaron junto a los profesionales de Feve la puesta a punto de las tres locomotoras que se reparaban allí. El aprendizaje de las técnicas de trabajo de Feve se transferirá así a los talleres ecuatorianos para poder afrontar la recuperación de las otras seis locomotoras de esta misma serie que quedaron en Ecuador así como el mantenimiento del total de la serie en el futuro.

Las tres locomotoras diésel eléctrica de Alstom se desembarcaron en Bilbao en agosto de 2011. Los ferrocarriles ecuatorianos disponían de nueve locomotoras de rodadura BBB, que componen la serie 2400. Todas las máquinas iban a ser rehabilitadas, pero las que estaban en peor estado de todas (2403, 2408 y 2409), llegaron en barco desde Guayaquil hasta Bilbao, para proseguir viaje a los talleres de El Berrón. Una vez recuperadas las máquinas, Feve entregó un protocolo de mantenimiento a Ferrocarriles del Ecuador.

Se necesitan 31.000 euros para restaurar la réplica de la locomotora ‘Mataró’ ¿quieres aportar tú?

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Malos tiempos para la lírica. La crisis golpea duro y los fondos escasean. De ahí que se haya tenido que recurrir a la sociedad civil para recuperar una de las míticas joyas del patrimonio ferroviario español: la réplica de la ‘Mataró’. En algo menos de mes y medio se espera obtener 31.000 euros de aportaciones de particulares y empresas. La ‘Mataró’ fue llevada al taller por una fuga de agua en su autoclave. Pero una revisión más a fondo comprobó que tenía pérdidas significativas de espesor en las paredes de la caldera, lo que hace totalmente imposible su utilización con unas mínimas condiciones de seguridad. Justo cuando su presencia en la vía se hacía imprescindible para festejar el 165 aniversario del primer ferrocarril peninsular.

El coste total de la reparación para volver a circular con totales garantías es de 72.000 euros. Para hacer frente a esta intervención se ha previsto actuar en dos fases la primera de 41.000 y la segunda de 31.000 euros. Renfe se ocupa de sufragar los gastos iniciales y, el resto, se han confiado a la aportación de aficionados o empresas. El Grupo de Trabajo Permanente de Patrimonio Ferroviario ha iniciado una campaña de micromecenazgo para recaudar los fondos que permitan poner a esta mítica locomotora en la vía para la próxima primavera.

La verde y llamativa ‘Mataró’ se encuentra en los talleres de la Asociación para la Reconstrucción y Puesta en Servicio de Material Ferroviario Histórico (ARMF) en Lleida, pendiente de la financiación para repararse. Renfe quiere contribuir a esta recuperación con una primera aportación de 41.000 euros, la cual se regulará a través de un convenio específico con la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, entidad que gestiona el Museo. En esta fase se reparará el autoclave y se cambiará el techo del hogar, lo que permitirá recuperar una parte significativa de la caldera y evitar el progresivo deterioro causado por la corrosión que se produce por el óxido existente, quedando pendiente la recuperación de los tubos dañados. Las operaciones de esta fase inicial se desarrollarían antes de acabar el 2013. El financiamiento de esta primera fase permitirá avanzar en el proceso de recuperación completo de la locomotora, pero no ponerla en funcionamiento.

Los 31.000 euros adicionales se dejan en manos del micromecenazgo. Hay una horquilla de aportaciones a partir de los quince euros. Cada uno de los tramos de aportación tendrá, además de la satisfacción de colaborar en este proyecto, una ‘recompensa’ que aportan las entidades del patrimonio cultural ferroviario de Cataluña y del resto de España, que pueden llegar a ser descuentos en billetes AVE para ciertos destinos, entradas gratis a museos patrimoniales, descuentos en el cremallera de Nuria, diplomas de reconocimiento…. Para empresas hay otra horquilla de aportaciones, a partir de los 250 euros, con reconocimientos de ese mecenazgo en líneas con los de los particulares. Verkami, entidad especializada en estas propuestas, ha abierto un periodo de cuarenta días, desde el 28 de octubre hasta el 7 de diciembre, para captar estos fondos.

En esta segunda fase patrocinada por la sociedad civil se contempla el cambio de tubos de la caldera, una revisión general y las pruebas de presión obligatorias según la legislación vigente. Esta intervención se haría el primer trimestre del 2014, lo que permitiría la circulación de la máquina de Lleida hasta Vilanova i la Geltrú el mes de mayo y su encendido periódico en las las instalaciones del Museo a partir de junio, así como su funcionamiento en próximas conmemoraciones.

El Grupo de Trabajo Permanente del Patrimonio del Ferrocarril cree necesaria esta vía de financiación para garantizar la recuperación completa de la mítica locomotora. Los promotores plantean el proyecto como una oportunidad de invitar a participar a la ciudadanía y de involucrarla con un gran proyecto colaborativo. Tampoco resulta tan extraña la iniciativa en el mundo ferroviario, donde la participación conjunta de organizaciones y particulares ha sido fundamental en la recuperación de bienes históricos. De hecho los orígenes patrimoniales del Museo de Vilanova se han de buscar en 1972 en una iniciativa de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Barcelona.

Los organizadores de esta iniciativa recuerdan que las primeras líneas nacieron en el siglo XIX gracias al empuje del tejido empresarial y al compromiso de la sociedad civil con el progreso del territorio. En esas mismas coordenadas quieren retomar el mismo espíritu emprendedor y creativo en la sociedad del siglo XXI, a la que le piden ayuda necesaria para salvaguardar un patrimonio único que es de todos como es la locomotora de vapor “Mataró”.

La potencia del proyecto es muy significativa. Está en peligro (¿y cuántas van ya?) la máquina de vapor más emblemática y significativa del país, réplica de la primera que circuló en la península entre Barcelona y Mataró. Este ejemplar único en España, fue construido por la Maquinista Terrestre y Marítima en los talleres de San Andrés de Barcelona con motivo de los actos del Centenario en 1948. Su custodia corresponde al Museo de Vilanova i la Geltrú y ha participado en la mayoría de conmemoraciones del mundo del tren. Durante más de diez años todos los primeros domingos de mes ha funcionado. La FFE, entidad pública que tutela el Museo, ha asumido las tres últimas reparaciones importantes de la locomotora del centenario, gracia a las cuales ha sido posible su operatividad desde el año 1997.

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