Las ‘mulas’ del Canal de Panamá


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Son uno de los elementos vitales y esenciales para un tránsito seguro. Las locomotoras del Canal de Panamá permiten que los buques transoceánicos que utilizan las esclusas en su tránsito del Atlántico al Pacífico se mantengan en el centro de las estructuras y eviten el choque contra las paredes. Las ‘mulas, como se denominan en el argot local a estas inmensas locomotoras, tiran de los buques que salvan sin sobresaltos las diferentes esclusas del canal. Cada ‘mula’ pesa 50 toneladas y opera con dos unidades 290 caballos, lo que le da una capacidad de remolque de 311.8 kN de 4,8 kilómetros por hora y de 178.2 kN a 8 kilómetros por hora.

El Canal de Panamá es uno de los mayores logros de la ingeniería moderna. Del Atlántico al Pacífico, mide 80 kilómetros de longitud; tiene una profundidad de 12,8 metros, en el Atlántico, y de 13,7 metros, en el Pacífico; el ancho va de los 91 a los 300 metros. Posee dos puertos terminales, uno en cada océano; tres juegos de esclusas gemelas, Miraflores, Gatún y Pedro Miguel, y uno de los mayores lagos artificiales del mundo, el Gatún, que cubre 425 kilómetros cuadrados y se formó por una represa de tierra construida a través del cauce del río Chagres.

Desde el primer momento, los expertos decidieron que los barcos no debían avanzar por las cámaras de las esclusas con su propia propulsión, ya que las corrientes que se forman en los estanques (la mezcla del agua salada, con el agua dulce y además del movimiento que crean las naves debido a las operaciones para llenar de agua las distintas cámaras producen un movimiento constante) puede provocar el choque contra las estructuras. El sistema de arrastre debía de ser capaz de colocar y mantener el buque en una buena posición respecto a la esclusa y mantenerlo en su respectivo rumbo.

El sistema de remolque tal y como lo conocemos fue diseñado por el ingeniero electromecánico Edward Schildhauser, de tal forma que las locomotoras actúan a partir de la acción combinada de un molinete que viaja a través de rieles usando su propia fuerza. Para ayudar a los barcos, las ‘mulas’ deben viajar de un lado al otro de los muros de las esclusas, subiendo pendientes inclinadas y maniobrando por curvas verticales y horizontales. Esta tracción se logra gracias a un riel central de cremallera.

Las primeras locomotoras fueron fabricadas por la Compañía General Electric. Las ‘mulas’ eran capaces de remolcar hasta unas 11,5 toneladas con un solo cable de molinete, a una velocidad de 2 millas por hora y viajar sin carga a una velocidad aproximada de 5 millas por hora. Para la inauguración del canal se mandaron construir unas 40 locomotoras, a un costo de 13.00 dólares cada una.

La mayor parte de las naves que transitaban las esclusas eran ayudadas por cuatro locomotoras, una a cada lado de la popa, y una a cada lado de la proa. Al pasar de los años, la flota mundial fue creciendo su tamaño y en consecuencia, la demanda de locomotoras aumentó. En 1951 se necesitaban hasta 10 locomotoras para asistir a ciertas naves, y la cantidad había aumentado de 40 a 67 unidades.

Con un poco más de 30 años de servicio, las locomotoras originales comenzaron a dar muestras de severo deterioro y ciertas limitaciones para satisfacer los volúmenes de tráfico. En 1965, la empresa japonesa Mitsubishi entregó unas 57 locomotoras con un coste de 115.000 dólares cada una. Estas máquinas, aún hoy en servicio, son casi tras veces más potentes y dos veces más rápidas que sus anteriores. Pueden remolcar a una velocidad de 4,3 kilómetros por hora unas 31,7 toneladas ayudadas con sus dos molinetes. También estas locomotoras facilitan el manejo de los barcos y reducen el número necesario de locomotoras por barco. La demanda exigió la compra de unas cuantas más unidades en los años siguientes hasta llegar a 82 locomotoras. Nuevas entregas en 2002, fabricadas por la firma japonesa, propiciaron la incorporación de nuevos prototipos, una tercera generación, más modernos y de mayor capacidad de arrastre, que poco a poco van ayudando a la renovación de la flota hasta completar el pedido de cien locomotoras que satisfagan las necesidades del canal. Hoy en día, debido a su tamaño, algunos buques requieren el empleo de hasta ocho máquinas en las tareas de remolcado, pese a que se ha aumentado la capacidad de arrastre con las nuevas máquinas.

El Gobierno de Panamá aprobó en 2006 la ampliación del Canal, mediante la construcción de un tercer juego de esclusas y la ampliación del cauce de navegación. Este proyecto se basa en la construcción de nuevas esclusas, una en lado Atlántico y otra en el lado Pacífico del Canal, para permitir el paso de buques tamaño Post-Panamax, los cuales, dado que superan el tamaño Panamax, actualmente no pueden navegar por la vía interoceánica. El costo aproximado de esta operación según la Autoridad de Canal de Panamá (ACP) será de 5.250 millones de dólares. Parte de esta inversión contempla el reemplazo de las ‘mulas’ que alcanzarán con el nuevo encargo la cuarta generación.

(Imagen Wikimedia Commons. Stan Shebs/Gallery )

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