El tren de Hitler


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Tal día como hoy hace 70 años, el Ejército alemán invadió Polonia en una campaña relámpago (Operación Fall Weiss») y que fue el detonante de la II Guerra Mundial. La invasión de Polonia fue la primera de las agresiones bélicas que la Alemania de Hitler emprendería. El ejército polaco fue fácilmente derrotado, al no poder hacer frente a las superiores tropas germanas que iniciaron el uso de su famosa técnica Blitzkrieg (‘Guerra relámpago’) que estaba basada en el movimiento rápido de los blindados y la máxima potencia de fuego brutalmente aplicada. Cuarenta y ocho horas después, el propio Hitler se adentró en territorio polaco a bordo de un tren para seguir las operaciones en la zona..

Sin grandes preparativos, el 3 de septiembre de 1939 Hitler utilizó el ferrrocarril para dirigirse al frente oriental, mientras el Estado Mayor del OKW, incluida su sección más importante, permanecía en Berlín. El tren de Hitler fue en esta campaña el cuartel general del Ejército alemán y permaneció en territorio ocupado hasta el 26 de septiembre, según aseguran los historiadores. No fue la primera ni la última vez, que el centro de mando se instalaba en un tren de los ferrocarriles alemanes.

El tren de Hitler ( Führersonderzug en alemán) aparece en algunas crónicas de la época bautizado como ‘Amérika’ (otras fuentes aseguran que se le conocía como ‘Erika’, aunque no está históricamente acreditado), pero pasó a ser denominado ‘Brandenburg’, una vez que los americanos entraron en guerra. La última vez que se vio a Hitler en este tren fue el 15 de enero de 1945, cuando salió de la sede de Adlerhorst a las 18.00 horas y regresó a Berlín el día siguiente.

Hitler sentía verdadera pasión por los coches (y por la mecánica). Casi siempre dirigidos por chóferes de su confianza (el último Erich Kempka se encargó de quemar su cuerpo y el de su compañera Eva Braun), pero tenía a su disposición una flota de Mercedes de alta gama, y que en muchos casos la factoría alemana los fabricaba en exclusiva para su uso personal. Para los trayectos ordinarios, tenía dos limusinas cerradas; para las operaciones militares, modelos todoterreno, uno de ellos de seis ruedas. Y para los desfiles, Hitler poseía un descapotable fabricado sobre el modelo de gama alta 770. También se le vio en alguna ocasión en su yate privado y, aunque no le gustaba volar, disponía para los trayectos largos de un Junkers Ju-290, adaptado también a sus gustos y necesidades de megalómano, que solo despegaba del suelo rodeado de una nube de cazas. Y aunque tampoco era un entusiasta del ferrocarril (en sus sueños de conquista ideó un proyecto que duplicaba el ancho de vía) no tuvo más remedio que recurrir a su tren privado para desplazarse, como a él le gustaba, hasta los lugares recién conquistados por sus disciplinadas tropas.

Antes de la guerra, era evidente que ya utilizaba el tren en sus desplazamientos más largos.El primer Staatssonderzug (tren especial del Estado) o más abreviado Sonderzug de Hitler data de 1933-1934. Disponía de diez vagones de tamaño estándar, pintados de color verde oscuro y tirados por dos locomotoras. En contra de lo que pueda creerse, no era una fortaleza rodante; de hecho, los vagones no se blindaron hasta 1944; por tanto, hasta esa fecha era un tren común y corriente de los ferrocarriles alemanes, aunque adaptado a las circunstancias.

La verdad es que no existen muchos documentos sobre el empleo de los trenes, quizá porque muchos de los textos o fueron destruidos durante la guerra o requisados por las topas soviéticas cuando conquistaron Berlín en 1945. Sin embargo, algunas especialistas de modelismo han llegado a describir la circulación más habitual utilizada por Hitler en los tiempos de guerra. En particular, existe una información denominada “BLN 2009” que relata la salida del Führersonderzug cuando el tren salió de Anhalter Bahnfof en Berlín el 23 de junio de 1941 y llegó un día más tarde a Wolfsschanze con quince coches arrastrados por dos locomotoras en la siguiente composición:

Dos locomotoras en tándem (probablemente las BR 03, 2-3-1 que alcanzaban los 130 kilómetros a la hora);un Flakwagen armado con 2 cañones antiaéreos; un coche de equipaje; el Führerwagen, que Hitler utilizado personalmente; un Befehlswagen (coche de comandos), incluyendo una sala de conferencias y un centro de comunicaciones; Begleitkommandowagen, para los acompañantes más distinguidos del personal de mando; un coche comedor; dos coches paras huéspedes; un coche de baño; otro coche-comedor; dos coches-cama para el personal; el vagón para la Prensa; otro vagón de equipajes; y, finalmente, otro Flakwagen, con cañones aintiaéreos. Composiciones similares fueron utilizadas por otros dirigentes del nazismo que disponían también de trenes especiales para sus desplazamientos a los puntos calienets del conflicto.

Cada vagón antiaéreo llevaba dos cañones Flak tipo zwilling de 20 mm con una tripulación de 20 a 30 hombres agregados al destacamento Führer-Flak y que según parece jamás hicieron un disparo real en toda la guerra.

Un oficial de enlace del E jército, el Oberleutnant von Vormann, dejó escrita su impresión personal sobre la composición especial que tulizaba Hitler al inicio de la campaña polaca, precisamente para señalar su inadecuación a tales menesteres:

“El Führerzug era extremadamente largo. Al final de cada tramo había vagones especiales con cañones antiaéreos ligeros bajo una cubierta blindada. Nunca fui al coche de cabeza, que estaba ocupado por Hitler y su estado mayor personal, por lo que nada puedo decir sobre ello. El segundo vagón era el coche de operaciones, en el cual se concentró la vida durante los días siguientes. La mitad delantera era una habitación con una gran mesa de mapas, tres teléfonos y algunos asientos móviles. La central telefónica y de señales estaban en la mitad trasera. Luego venía un coche-cama para los guardas SS, dos coches-cama más para ayudantes, doctores, soldados, etc., y un coche-comedor. El resto del tren estaba ocupado por el Reichspressechef Dietrich. Von Ribbentrop, Lammers y Himmler con sus estados mayores estaban en el segundo Sonderzug, Heinrich, que siempre seguía al Führerzug…”

“Los vagones no tenían nada que envidiar a la habitación de un hotel de lujo: las paredes eran de madera y el suelo estaba forrado de terciopelo. El tapizado de los muebles era diferente en cada coche y los lavabos tenían agua caliente y fría. E incluso había un vagón-baño, con duchas y bañeras. Para iluminación se usaban apliques de latón y lámparas de araña en todos los coches”. “Lógicamente había vagones restaurante y coches salón, que podían modificarse como salas de reunión. Todos ellos tenían teléfono con los que uno podía comunicarse con otra parte del tren.

Cuando no se utilizaba, estaba estacionado en Anhalter (Berlín) en una terminal de vía directa a Munich y cerca de la Cancillería alemana.

El Führerzug sirvió como cuartel general del Führer hasta el 26 de septiembre de 1939. Luego seguiría siendo empleado por Hitler en campañas posteriores, aunque ya no como única sede de mando. En realidad existía un programa de construcción que preveía la entrega en 1941 de 388 coches para los diferentes trenes de los dirigentes del Tercer Reich, lo que posibilitaría la puesta en marcha de 25 Sonderzüge, siendo el más grande (llamado Enzian) el operado por el Chef des Nachrichtenwesens der Luftwaffe (Jefe de Señales de la Luftwaffe), con nada menos que 35 coches.

Salvo algunos viajes documentados (quizá el más conocido sea el de Hendaya donde se entrevistó con Franco y del que contaré algo en un próximo post), apenas si existen imágenes de Hitler en los trenes; entre otras cosas porque le aterraban las fotografías personales. Incluso hay quien asegura que Hitler visitó París una segunda vez porque existe una imagen en la que se le ve descender de un tren. Y, sin embargo, lo más conocido de su presencia en la capital francesa se circuncribe a su primera visita.

(Imagen: Hitler y Ribbentrop ante el tren especial que utilizaron de cuartel general durante la campaña de Polonia. Historia de la Segunda Guerra Mundial. Salvat)

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4 Respuestas a “El tren de Hitler

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. muy interesante y didactico

  3. Qué pena de descarrilamiento¡

  4. Muy bien hecho.
    Felicidades

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