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Oficios del tren: interventor

A medida que las líneas ferroviarias construidas se ponen en explotación, la demanda de empleo en el sector se diversifica. La profesión ferroviaria alberga a un amplio número de oficios vinculados no sólo con la construcción de la vía e instalaciones anexas, sino también con el movimiento de las circulaciones, el mantenimiento del material rodante y la administración del ferrocarril. Oficios tales como los de maquinistas, fogoneros, ayudantes, jefes de estación, factores, mozos de estación, interventores, personal de vías y obras, de instalaciones de seguridad, de talleres, de oficinas, etc. Todos estos grupos se subdividen a su vez en diferentes categorías que, con el paso de los años, modifican sus funciones a raíz de la implantación de procesos de producción más tecnificados. A la altura de la década de 1930, existen más de medio millar de categorías profesionales dentro de las compañías ferroviarias españolas.

Las cuatro grandes compañías ferroviarias españolas (Norte, MZA, Andaluces y Oeste) concentran el mayor número de empleados y de kilómetros de vía explotados en España antes del estallido de la Guerra Civil. De tal forma que en 1935, los efectivos de personal que se encuentran empleados en las empresas mencionadas ascienden a 93.711 trabajadores (la literatura ferroviaria considera esta cifra una aproximación, puesto que no existe un censo científico que avale el dato); 8.748 trabaja en las tareas que corresponde al movimiento de los trenes. La gestión y explotación de estas compañías ferroviarias presentan esquemas organizativos bastante similares, pioneros en su momento dentro del mundo empresarial, que deciden agrupar al personal en cuatro grandes áreas en las que se subdivide la explotación de las compañías ferroviarias: la rama administrativa, la de Explotación (también denominada de Movimiento), Vía y Obras y Material y Tracción.

El Servicio de Movimiento comprende al personal encargado, básicamente, de las tareas de circulación de trenes de viajeros y mercancías, que se distribuye en los despachos centrales de facturación de mercancías, a bordo de los propios trenes y en las estaciones. En Norte, por ejempplo, los servicios dedicados al movimiento de trenes y estaciones (Explotación) aglutinan al 40,64% del total de la plantilla, mientras que el 30,64% está representado por el servicio de Material y Tracción y el 21,28% comprende el total de trabajadores vinculados al de Vía y Obras, totalizando entre los tres el 92,56% de la plantilla. Las plantillas de Movimiento y Material y Tracción requieren de mayor necesidad de personal a raíz de la implantación en 1919 de la jornada de ocho horas, además del crecimiento progresivo del número de servicios de transporte, en especial durante dos coyunturas muy determinadas: la Gran Guerra y las sucesivas campañas militares que se llevan a cabo en el Norte de África. Movimiento y Material y Tracción son, a partir de esta época, los servicios primero y segundo respectivamente en dotación de personal.

En este servicio de Movimiento se incluye una gama amplia de funciones que dan lugar a cargos muy variados, que podemos agrupar en distintos bloques: todo lo relacionado con la formación de los trenes, preparación del itinerario o vía libre y expedición de los convoyes da lugar a a empleos como jefes de estación, subjefes, vigilantes jefes, capataces de maniobras, guardagujas, telegrafistas, faroleros…; las relaciones con los usuarios del ferrocarril o clientes, básicamente facturación y entrega de mercancías y expedición de billetes, son cometidos que corresponden a factores y recaudadores; las tareas de mando o conducción del tren, una vez salido de la estación, colaboración en la marcha del convoy mediante el frenado de material, carga y descarga de la mercancías al paso por las estaciones son tareas realizadas por conductores, guardafrenos y mozos de tren, a los que genéricamente se conoce, como ‘personal de tren’ (no siempre aparece en Movimiento, sino también como independientes o en Material y Tracción).

En el servicio de Tráfico (comercial), las funciones a realizar son básicamente de tipo administrativo con peculiaridades propias de la explotación ferroviaria, por lo que aparte de los jefes y agentes especializados o responsables en determinados cometidos, se encuentra abundante personal de oficina. Un grupo que se suele encuadrar dentro de este servicio, aunque no siempre, es el de los revisores de billetes o interventores en ruta, denominaciones dadas, respectivamente por MZA y Norte. Años después, estos agentes entran dentro de la categoría de servicio de Trenes, junto a maquinistas y fogoneros, jefes de tren o conductores, guardafrenos y mozos de tren.

Para el gran público, el interventor es quizá la figura más conocida ya que su trabajo le hace presente en todas las relaciones que el ferrocarril tiene con sus clientes, una vez se halla el tren en movimiento. Los viajeros les conocen coloquialmente como los revisores (en algunos lugares reciben el apodo de ‘el pica’, porque perforan los billetes para validarlos). dentro del reglamento se establece que su función sea la de ejercer el control comercial del servicio, para lo que deben fiscalizar el acceso a los trenes de viajeros, su distribución y el orden en el interior de los coches. Es una figura atractiva para la literatura y el cine quizá porque su presencia resulta cosustancial a la del tren, al menos en tiempos pretéritos. Sin ir más lejos, el dramaturgo, poeta y novelista español Ramón del Valle Inclán (Ramón María Valle Peña) se hace eco de su trabajo en su obra de índole esperpéntico ‘La corte de los milagros’. ” Retenía su marcha el tren. El revisor entró y quedóse alertado, mirando a la vía, suspenso en la actitud de cerrar la portezuela, sin recoger los billetes que le tendían los viajeros (…) Amusgaban la oreja los viajeros; las mujeres, con susto; los hombres, arrecelados. Interrogó Toñete: ¿Ocurre alguna cosa? Volvióse el revisor, cerrando la portezuela. ¡Nada! Una maleta que viaja de gorra y andamos para darle caza…”

El interventor mantiene una relación singular con algunos de los viajeros más jóvenes que tratan de eludir el pago de los billetes, para lo que hacen lo que se llama “el puente”, lo que da lugar no pocas veces a vigilancias mutuas, verdaderas persecuciones, ocultamientos en los váteres, pasos entre coches, etc. Lo que sea por eludir el pago y evitar ser ‘cazado’ en tamaña infracción. Compañeros de los que escapan alargan la labor de los revisores, con prácticas dilatorias; la más frecuente la de encontrar los billetes, que buscan y rebuscan en los recovecos más insospechados, carteras y mochilas al uso. Y esta labor de ‘caza’ no la efectúan solo por gusto, Bien es cierto que e su empeño por localizar a los infractores influye la comisión que pueden percibir por los cobros suplementarios, que deben pagar los viajeros sin billete. Pero es que, además, las compañías son muy exigentes y controlan muy de cerca su actuación.

Además del control sobre los billetes, los interventores deben “indicar en voz alta al llegar a las estaciones y apeaderos el nombre de éstos, y activar, con buenos modos, el descenso y ascenso de los viajeros”. El capítulo de prohibiciones es tan extenso que se hace imposible enumerar todos los artículos del reglamento. No puede comunicarse con el maquinista “a menos que sea para asuntos de servicio” y “no debe distraerse por ninguna causa ni hablar con los viajeros más que para darles noticias precisas respecto al servicio”. Tampoco puede permanecer dentro de los coches, más que el tiempo preciso para intervenir los billetes, y de inmediato “debe volver a la plataforma posterior del coche”. Muchos ‘debe’; demasiados.

La actividad de los interventores no está exenta de riesgos, sobre todo cuando tiene que circular por el exterior de los vehículos con el tren en marcha, para pasar de un coche a otro coche, sin más apoyo que en un estrecho estribo de madera. O en el desplazamiento por el interior de los vehículos que con su marcha traqueteante y de bamboleo complican el movimiento de un lado a otro. Y resulta aún más peligroso su trabajo cuando un pasajero malencarado se les enfrenta.

Los revisores de tren son responsables de la seguridad de los trenes, de revisar los billetes y de ocuparse de los pasajeros. También responden a las consultas de los pasajeros y les ayudan en caso necesario. Deben ayudar a los viajeros a fin de que el trayecto de tren se realice exento de problemas y comprobar en las estaciones, junto con el conductor y el personal de la estación, que el tren pueda partir con seguridad. Asimismo, verifican que las puertas estén cerradas y que los asientos reservados están señalados correctamente. Durante el trayecto, anuncian los destinos por la megafonía del tren y proporcionan información que resulte de interés, para lo que deben conocer muy bien las rutas, los horarios y la normativa. Los revisores, mientras realizan la ronda por el tren, se encargan de asegurarse de que todos los pasajeros tienen el billete válido o bien de que lo adquieren. Asimismo, responden a preguntas de los pasajeros sobre enlaces o a consultas similares. Si el tren sufre una avería, el revisor colabora con el conductor a fin de velar por la seguridad de los pasajeros y de la vía férrea.

Para desempeñar bien este trabajo, a los interventores se les recomienda ser educados y tener tacto en el trato con los pasajeros, poseer buenas habilidades comunicativas, tener habilidad para tratar con pasajeros difíciles o peligrosos y un conocimiento más que correcto de las operaciones matemáticas, ya que tienen que manejar dinero y efectuar los cambios correspondientes. Las compañías consideran necesario que estos agentes conozcan las rutas locales y nacionales, disponer de “una visión cromática normal, buena vista y buen oído“, ser amables, tener habilidades comunicativas y sociales, capacidad para sobrellevar un trabajo rutinario, prestar atención al detalle, seguir procedimientos establecidos y tratar con personas difíciles o demandantes.

“Al iniciar el servicio debe presentarse con la antelación reglamentaria, con el objeto de justificar su presencia y recibir toda la información de cualquier eventualidad que afecte al tren o trenes que haya de atender (alteraciones en la composición, retrasos, enlaces, transbordos, etc.) y recoger los listados de ocupación con reserva y la documentación precisa. Asimismo, controlará la identidad de todo el personal de servicio en el tren y realizará el control de todos los títulos de transporte, sin excepción, tanto a pie de tren como en aquellos lugares que se determinen en cada momento. Una vez superados los controles de acceso o a bordo del tren, en caso de falta de título de viaje o presentación de título insuficiente aplicará lo dispuesto en las normas o tarifas vigentes, recurriendo a la autoridad o al personal de seguridad cuando fuera necesario”. Estas son algunas de las disposiciones que les marca el reglamento.

Ahora que su figura es prácticamente inexistente (Renfe ha suprimido la categoría en muchos de sus servicios), conviene rescatar un antiguo texto publicado por Francisco Godoy Sánchez en la revista Vía Libre, donde se glosa a estos agentes y que resulta, salvada la distancia del tiempo, muy esclarecedora la visión que se tiene sobre ellos. “El interventor es un señor amable, servicial, complaciente. Es un servidor del público, al que acompaña desde que sube al tren hasta su llegada a término. El interventor saluda cordialmente, sonríe con afabilidad, se adelanta a buscar asiento, pide los billetes con delicadeza, respeta a todos los viajeros como personas dignas de la mayor consideración. El interventor cumple su deber, reconoce exactamente las disposiciones referentes a viajeros y equipajes, atiende al mejor servicio de la Renfe, exige igualmente que los usuarios viajen en regla. Pero ha cambiado su trato humano. Y los viajeros suelen también corresponder con mayor delicadeza y finura. No es raro presenciar el saludo respetuoso agetesde los viajeros cuando abre la puerta del departamento y es corriente ver cómo se cruzan unas palabras de respetuosa afabillidad. Y todo, fruto de un proceso lento, casi imperceptible”.

(Imagen Vía Libre. Fuentes. Normativa laboral de Renfe. Emerenciana Paz Juez, en “El mundo social de los ferrocarriles españoles 1857-1917. Francisco Polo Muriel, en “La depuración del personal ferroviario durante la Guerra Civil y el franquismo 1936-1975”. Vía Libre) l

Oficios del tren: inspector principal

El sector ferroviario representa un nuevo yacimiento de empleo y el nacimiento de la empresa moderna desde el punto de vista gerencial. Su puesta en escena revoluciona el transporte, la economía de mercado, la organización del trabajo y, algunos aspectos de las mentalidades pues, promociona la expectativa de carrera profesional ascendente en miles de personas. Las principales compañías ferroviarias españolas adoptan formas de organización encaminadas a ejercer un control efectivo sobre una estructura empresarial de gran tamaño y compleja división del trabajo, y desarrollan modelos de gestión burocráticos, en cierto modo precedentes de la organización científica. Las relaciones que se establecen en los empleos derivan de formas de autoridad y estructuras organizativas férreas, bajo el principio de la autoridad. El trabajo ferroviario se rige por reglas y normas complejas (reglamentos reguladores, estatutos de personal, circulares y órdenes de servicio y de dirección), nacidas de las exigencias técnicas y de seguridad que impone la gestión de las redes ferroviarias. El reclutamiento de personal, la promoción y, en general, las reglas que definen la carrera burocrática se configuran sobre la base exclusiva del mérito y la capacidad, por lo que es imprescindible una formación profesional apropiada al cargo.

El carácter identitario supone quizá el rasgo más definitoria de esta nueva clase de trabajadores que, independientemente de la función (empleo) que realizan, se sienten ante todo unidos al resto de empleados de la compañía a la que pertenecen e, incluso, mantienen vínculos que los asemeja a los de las firmas rivales. Esta identidad obedece a un cúmulo de factores entre los que destacan el trabajo específico en el ferrocarril, los oficios propiamente adscritos a ese universo, el atuendo de quienes participan en las tareas exigidas y la preeminencia endogámica. A todos estos elementos se añade el carácter paternalista de la empresa, que lleva implícito además una serie de prestaciones, atenciones y ventajas sociales para los trabajadores. En definitiva, independientemente del empleo y tarea, los empleados acaban integrados por una denominación referente de esa exclusiva identidad: son ferroviarios.

La organización empresarial impone la distribución del trabajo ferroviario de acuerdo con un conjunto de servicios específicos: Material y Tracción, Vías y Obras, Explotación, Comercial, Tráfico… Las empresas deben dotarse del potencial humano preciso, competente y fiable, y lo consiguen con la contratación de equipos cada vez más numerosos de directivos asalariados especializados que, a diferencia de épocas anteriores y de otras actividades empresariales menos complejas, tienen escasa conexión con la propiedad. Estas empresas se enfrentan a problemas nuevos, en su mayor parte, que precisan capacidades y soluciones organizativas inéditas, más aún cuando deben afrontar la complejidad de las operaciones y el volumen de empleo, así como la heterogeneidad y dispersión geográfica de las actividades. La explotación se burocratiza, se dictan reglamentos minuciosos y aparece una densa estructura jerárquica, de modo que cualquier asunto insignificante es objeto de un sinnúmero de informes y autorizaciones desde las alturas.

La mayor parte de las empresas se organizan por medio de estructuras jerárquicas, donde se establecen relaciones de autoridad entre los diferentes miembros de la organización. La estructura jerárquica por niveles se aplica en las concesionarias como la forma organizativa dominante. Dicha estructura revela una mayor concentración de control sobre el personal y los materiales a medida que se asciende de nivel jerárquico, concentración que tiene como contrapartida unos mayores niveles de salarios.

El éxito de las empresas se centra tanto en la correcta decisión de la estrategia, como en la coordinación efectiva de las diferentes actividades que deben realizar los componentes de la organización. El problema de asignación de los empleados a los procesos o tareas de forma eficiente plantea la necesidad de encontrar el encaje adecuado entre las necesidades o demandas del puesto de trabajo y las calificaciones, destrezas y, en general, habilidades de las personas que los ocupan. La información interna que se genera en la empresa acerca de los empleados ayuda a aflorar estas características, aunque en especial algunas son difíciles de detectar (capacidad emprendedora y de dirección) y otras se deben a la propia experiencia.

Para atender a estas especificidades del empleo, emerge una nueva figura entre los ferroviarios, los inspectores, cuyo objetivo principal consiste en velar por el cumplimiento de normas y reglamentos, tanto de cara a la explotación ferroviaria como a la observación de las disposiciones que afectan a los viajeros y clientes. Al contrario que el resto de oficios, a los que se accede mediante concursos y méritos por el trabajo en empleos inferiores, corresponde a la dirección de las ferroviarias, por delegación de los consejos dejo de administración, la designación de estos agentes de elite que, junto a jefes de servicio y de sección, alcanzan el máximo nivel en la estructura jerárquica de las concesionarias. Los agentes de este tipo adscritos al grupo de Movimiento y servicio de Explotación se incluyen, por ejemplo, en el subgrupo de personal de estaciones. Este, a su vez, puede ser de cuatro clases. La primera de ellas cuenta con diez categorías hasta culminar en la de mayor responsabilidad: inspector principal, inspector, subinspector, jefe de estación, subjefe, vigilante jefe, factor de circulación, factor, factor a jornal y meritorio (esta última sin sueldo). Las otras tres clases, de menor entidad, están conformadas por el guardagujas, mozo de agujas, capataz de maniobras, enganchador, capataz de mozos de estación, etc. Sin embargo, hay otros múltiples oficios en el ámbito del ferrocarril inscritos en otros subgrupos, tales como jefes de tren, maquinistas, interventores en ruta, guardafrenos, visitadores, fogoneros, guardabarreras, sobrestantes, telefonistas, guardesas, calzadores, avisadores, guardanoches… Muchos de los cuales, con el paso del tiempo y la paulatina desaparición del vapor, dejan de existir.

Las estaciones tienen un rango en función de la importancia que desempeñan dentro de la línea férrea (de primera clase, segunda, tercera, apeadero….). En una visión muy general, la estación es el conjunto de instalaciones de vías y agujas desde las que se coordina el tráfico ferroviario, tanto de trenes de viajeros como de mercancías y maniobras, y da servicio comercial de todo tipo a los usuarios del ferrocarril. Las estaciones de término (o terminales) están al final de una línea de ferrocarril. Los trenes salen y entran por el mismo lado, por lo que pueden quedar bloqueados por trenes procedentes o con destino en la estación. A menudo se utilizan para estaciones pequeñas y sencillas, o cuando el espacio disponible no permite la construcción de una estación de un solo sentido. Estas últimas, estaciones en línea, son aquellas en las que los trenes entran por un extremo y salen por el otro.

Además de las diferencias que determinan las distintas clases de estaciones, existen además apartaderos, estaciones de poco tráfico de viajeros y cuyo objetivo fundamental es la regulación del tráfico ferroviario, posibilitando la realización de cruces de trenes, adelantamientos, etc; apeaderos, dependencias con servicio exclusivo para la subida y bajada de viajeros, muy habituales en los grandes núcleos de población, y no tienen personal; y cargaderos, instalaciones de vías para la carga y descarga de vagones con enlace a una línea mediante una o más agujas de plena vía.

Las estaciones son un punto fundamental en la gestión de la circulación, siempre inicio o fin de cantón. Además los itinerarios de los trenes tienen que comenzar y terminar en estaciones, y no en plena vía, característica que no conviene olvidar por muy evidente que parezca, puesto que son instalaciones ferroviarias con vías a la que pueden llegar y desde la que se pueden expedir trenes. Desde los inicios del ferrocarril adquieren progresivamente una importancia histórica, sociológica y estética que sobrepasa su simple función técnica, pero que obviamos para este punto del trabajo. Eso sí, es conveniente matizar que estas dependencias no son solo el edificio que acoge y despide a los viajeros, sino también el enorme conjunto que alberga cocheras de locomotoras, talleres de reparación, almacenes de mercancías, oficinas y dependencias, viviendas del personal…

En este terreno, donde hombres y máquinas se conjuntan y conviven, deben desarrollar su trabajo estos agentes tan especiales, el personal que ejerce la inspección sobre todos los servicios o instalaciones de la empresa, que depende directamente de la dirección. Los inspectores deben, por tanto, comprender los entresijos de la organización ferroviaria y el cuadro de los trabajadores a nivel interno y jerárquico y precisan de amplios conocimientos sobre la actuación laboral en el marco de la plantilla, asignación del grupo, servicio y escalas del mismo. El inspector principal de movimiento tiene que controlar la organización de la circulación de los trenes: inspeccionar su buen funcionamiento, sobre todo en el capítulo de la seguridad, «porque es preferible que un tren llegue seguro a destino, y también puntual, pero siempre prevalece la seguridad por encima de cualquier otra consideración», enfatiza uno de estos directivos para, a renglón seguido, explicar que «a eso es a lo que se dedica principalmente un inspector principal de movimiento: vigilar que todas las normas se cumplan y no ocurra nada que pueda perjudicar a los usuarios del ferrocarril».

Además de poseer calidad de jefatura sobre el resto de categorías, su función principal reside en la planificación, organización y control de tráfico de viajeros y mercancías en la sección que dirige. Con el desarrollo progresivo del ferrocarril, asume funciones de inspección sobre estas funciones con el fin de garantizar la seguridad de circulación, el buen trato a los usuarios y el aprovechamiento óptimo del material. Aunque las reclamaciones de los viajeros exigen su intervención, el contacto con los clientes es mínimo.

El uniforme que se le asigna es, sin lugar a dudas, el más rico en distintivos con el lógico objetivo de subrayar sus características diferenciadoras de jefatura. Su presencia es, por ello, bien significativa y bien ostensible. Las dos grandes compañías establecen inicialmente solo el empleo de la gorra, como símbolo distintivo, ya que su contacto con los viajeros se reduce a la mínima expresión. En MZA, la gorra es de paño azul turquí con visera de charol, en la que lleva superpuesto un bordado en oro que representa las hojas de encina, las iniciales de la compañía y una locomotora dorada; botones y barboquejo, culminado con un galón, son igualmente dorados. Norte también determina el uso de una gorra de paño azul fino, con bordado de oro de 24 centímetros de largo formado por dos ramas de nueve hojas de roble y cinco bellotas cada una, y una estrella dorada de cinco puntas y 2 centímetros de diámetro. Ambas descripciones corresponden a textos de Miguel Muñoz, exdirector del Museo del Ferrocarril de Madrid. Años más tarde, se modifican los distintivos en esta última concesionaria e incrementa las hojas de roble de nueve a once, para revalorizar su posición.

Corresponde a estos agentes de máximo nivel, establecer los castigos y sanciones del personal de plantilla, que incluye reconvenciones, multas, retenciones del sueldo por pérdidas o gastos sufridos por la compañía a consecuencia de falta de cuidado o mala gestión de los empleados, suspensión de sueldo, con o sin interdición de servicio, apercibimientos, descensos de categoría y sueldo y destitución. Los inspectores también intervienen para corregir las faltas leves, con reprensiones verbales, e incluso escritas, y cartas de censura. De todas ellas, lleva nota dado que la reincidencia en la falta motiva la imposición de multa de un día de haber o apercibimiento. La dirección de la empresa les faculta para imponer directamente multas o suspensiones de sueldo sin interdicción de servicio, cuando la cuantía de las mismas no exceda de un día de sueldo. También pueden suspender provisionalmente de sueldo por tiempo indeterminado, cuando circunstancias perentorias lo requieran, si bien deben dar cuenta al director de la compañía para la resolución definitiva.

La intervención del inspector puede frustrar las expectativas de ascenso y mejora de los ferroviarios, dentro del mismo empleo y ascenso a mayor categoría que, si bien están regulados y se alcanzan por concurso, en ciertos casos las concesionarias regulan con un amplísimo margen de discrecionalidad, y se diferencia entre práctica y modos. El ”favoritismo’ tiene aquí un amplio campo de desarrollo.

(Immagen Grupo de ferroviarios e inspectores del ‘Trenico’, en la estación de Marín. Autor E. Guinea. Archivo Municipal de Vitoria)

(Emerencia Paz Juez, en “El mundo social de los ferrocarriles españoles de 1857 a 1917”. Esmeralda Ballesteros, en “Retribuciones de los trabajadores del ferrocarril. Mito de la aristocracia obrera”. Jesús Moreno, en “Prehistoria del ferrocarril”. Miguel Muñoz, en “Historia y evolución del uniforme ferroviario”. Reglamento de Renfe. Adif)

Metro de Delhi con controles de Bombardier

Bombardier Transportation y Delhi Metro Rail Corporation Ltd (DMRC) han inaugurado la primera sección de la línea 9 del Metro de Delhi equipada con el sistema de control basado en comunicaciones (CBTC) Bombardier Citylo 650. La denominada Grey Line, incorpora 4,2 kilómetros de vía al entramado suburbano de la ciudad, conectando Dwarka con Najafgarh. El nuevo sistema agilizará el tránsito de pasajeros evitando congestiones y disminuyendo el tiempo de los trayectos en la zona occidental de la ciudad.

La línea 9 de Dehli no es la primera en adoptar la solución de control ferroviario de la compañía canadiense. Desde 2018 la línea 7 o Pink Line incorporó este sistema driverless y es utilizada diariamente por una media de 200.000 pasajeros que se desplazan a lo largo de 58,5 kilómetros de vía. El acuerdo entre Bombardier y DMRC tiene planificadas futuras ampliaciones de vía que operen bajo este sistema para 2020.

La solución de movilidad Cityflo 650 cubre todo el espectro de modos de operación de vehículos de metro, desde la conducción automatizada o driverless, hasta un sistema de asistencia al conductor. En la actualidad, el sistema ha sido implementado, o se encuentra en proceso de implementación, en 40 líneas de metro y APM (Automated People Movers por sus siglas en inglés) de diversos países.

En España, las líneas 1 y 6 del Metro de Madrid cuentan con la misma solución de señalización (Cityflo 650). Además, el suburbano encargó recientemente a Bombardier la realización de un rediseño de los sistemas de control de la circulación que permita mejorar la velocidad de la línea, reduciendo los tiempos de espera.

Bombardier lleva más de 30 años suministrando sistemas de control y señalización en India, posicionándose como el principal proveedor de DMRC. Este mismo año se formalizó un nuevo contrato para el suministro de 40 coches de metro Bombardier Movia, aumentando la cartera del servicio suburbano a 816 vehículos.

En mayo de 1995 el Gobierno de la India y el Gobierno de Nueva Delhi crearon la compañía Delhi Metro Rail Corporation para la construcción y operación de la red del Metro de Delhi. El primer tramo entre las estaciones Shahdara y Tis Hazari fue abierto el 25 de diciembre de 2002. La primera fase del proyecto de construcción incluía 65 kilómetros de línea y fue concluida en 2005, dos años antes de lo planificado. Tiene un recorrido total de 296,1 kilómetros, ocho líneas y 214 estaciones.

Centro de alta tecnología digital en Renfe

Renfe Mercancías ha puesto en servicio un centro dotado de la más avanzada tecnología digital para el control de las operaciones que realizan los trenes que gestiona la sociedad. La función de este centro es realizar un seguimiento, en tiempo real, de todos los elementos que intervienen en el proceso productivo y comercial, desde el momento en que se programa la circulación de un tren hasta que llega a su destino, un proceso basado en tecnología GPS, del que Renfe Mercancías hará partícipes a sus clientes que podrán hacer un seguimiento exhaustivo de la mercancía que han confiado al operador público.

La puesta en servicio del centro significa un paso cualitativo en el proceso de transformación en el que se encuentra inmersa la sociedad Renfe Mercancías en el que la digitalización de los sistemas de producción es factor clave para la reorganización de la producción, imprescindible para incrementar la eficiencia y la calidad del servicio. Renfe Mercancías ha optado por implantar un sistema que ya se está utilizando dentro del Grupo Renfe, pero adaptándolo a las peculiaridades del negocio: el sistema Copérnico de Mercancías.

Esta tecnología será el instrumento básico del Centro de Gestión Integrado que va a funcionar las 24 horas del día los 365 días del año para hacer un seguimiento exhaustivo del tráfico, atender las demandas de los clientes y anticipar soluciones a las posibles incidencias que se den en el transcurso del transporte. La representación de los trenes que realizan cada tráfico se puede visualizar en las pantallas instaladas en el propio Centro de Gestión, que va a estar integrado por un equipo multidisciplinar de profesionales con una clara orientación hacia el cliente.

El sistema está formado por varios módulos con funcionalidades diversas. El módulo de planificación, programación y presupuesto tiene entre sus principales funcionalidades un control exhaustivo de los servicios planificados, así como del aprovechamiento de los surcos y permite realizar simulaciones de itinerarios alternativos.

La utilización del sistema permitirá realizar análisis económicos de apoyo a la gestión y a la toma racional de decisiones. Este análisis será la base para definir la estrategia de precios más adecuada, simular la rentabilidad de nuevos proyectos logísticos y para diseñar escenarios de explotación previos a la ejecución que permitan incrementar el aprovechamiento de los recursos y la rentabilidad de las operaciones.

Otro de los módulos está enfocado al seguimiento, registro y análisis de la operación. Sus principales funcionalidades son la asignación de personal y de material, el seguimiento en tiempo real de la operación, la localización de los trenes y el seguimiento de los vagones, el registro de las incidencias y la generación de informes. Gracias a esta funcionalidad, los clientes podrán acceder a una versión restringida de la aplicación para realizar un seguimiento en tiempo real de sus tráficos lo que les permitirá mejorar la planificación de operaciones complementarias al tráfico ferroviario y agilizar su toma de decisiones. El uso de la tecnología permitirá mejorar la operativa ferroviaria y reducir los costes de explotación.

La estrategia de Renfe Mercancías incluye la necesidad de utilizar tecnologías de la información y la comunicación, medios tecnológicos avanzados para incrementar el control y la eficiencia de todos los sistemas productivos. Se han puesto en marcha dos acciones fundamentales. Por una parte, se ha dotado de “tablets” a los maquinistas lo que va a redundar en la agilización de las operaciones en terminales, permitirá la descarga del documento del tren que contiene todo el detalle comercial y técnico de cada vagón, comunicar el tren dispuesto al gestor de la infraestructura y mejorar los tiempos de respuesta.

Al mismo tiempo, se está dotando a las terminales de smartphone para el control de las actividades de gestión de cada tren, lo que permitirá disponer de información sobre operaciones que se realicen, facilitará información en tiempo real sobre posicionamiento de vagones y permitirá también comunicar el tren dispuesto además de proporcionar información para el control económico del coste de terminales.

En definitiva, se pretende que la transformación digital de la compañía sea una de las palancas fundamentales que permita introducir un cambio profundo en la gestión integral de la sociedad para mejorar su competitividad, afrontar su futuro en un entorno de libre competencia e incrementar la eficiencia global del sistema de transporte de mercancías.

Ardanuy supervisará el RegioTram colombiano

Ardanuy Ingeniería, en consorcio con FGC, se ha adjudicado el contrato de supervisión (interventoría) de los estudios y diseños del proyecto Regiotram, en Cundinamarca (Colombia). El principal objetivo de los trabajos, que tienen un plazo de ejecución de 13 meses, es garantizar la viabilidad de este nuevo sistema de transporte y su correcta implementación.

El Regiotram es tren ligero que discurrirá entre Facatativá y Bogotá, y pasará por los municipios de Madrid, Funza y Mosquera. La red prevista tendrá una extensión de 41 kilómetros con 17 estaciones, once estarán ubicadas en Bogotá y seis en Cundinamarca, concretamente en los municipios de Mosquera, Madrid, Funza, Sector El Corzo y Facatativá.

Se trata de un nuevo sistema de transporte que será clave tanto para la capital del país como para la región debido a sus múltiples beneficios. No sólo se reducirán significativamente los tiempos de viaje, sino que reducirá el tráfico rodado y contribuirá a reducir las emisiones de C02. El coste de las obras, que se realizarán con financiación público-privada, se estima en 5,5 billones de pesos.

El consorcio encabezado por Ardanuy Ingeniería realizará la interventoría a la estructuración técnica, legal y financiera para la construcción de la nueva infraestructura ferroviaria, así como para su mantenimiento y la operación integral, que incluye también la adquisición del material rodante. Además, se supervisará la elaboración de la documentación precontractual y contractual necesaria para cada uno de los procesos del proyecto y de la promoción nacional e internacional entre inversionistas, proveedores, financiadores, aseguradores y demás interesados.

Con la nueva adjudicación, Ardanuy Ingeniería amplía su cartera de pedidos en el exterior y da un paso más en el mercado latinoamérica, donde tiene una consolidada presencia. La compañía ha llevado a cabo más de 50 de proyectos ferroviarios en Brasil, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay y República Dominicana.

La empresa, fundada en diciembre de 1992, ha desarrollado más de 1200 trabajos de ingeniería en España y en el resto del mundo. El volumen de ventas en el año 2017 superó los 10 millones de euros. Entre esos trabajos puede destacarse la Línea de Alta Velocidad Barcelona-Madrid, el Project Management del nuevo Corredor de Mercancías en India, el diseño de detalle de la electricación de la Línea 7 de Metro Delhi, o la supervisión de obra de la red de líneas de teleférico entre las ciudades de La Paz y Alto en Bolivia.

Ardanuy Ingeniería posee un alto nivel de especialización en proyectos de infraestructura, así como, de superestructura de vía e instalaciones: señalización, sistemas ERTMS, CBTC, ATP, ATO (conducción automática), UTO, telecomunicaciones, catenaria convencional y rígida, subestaciones eléctricas de tracción, sistemas de control remoto y telemandos de tráfico (C.T.C.’s). También es un referente en consultoría para material móvil.

Cercanías Madrid rozó el caos

Una avería eléctrica paralizó en dos ocasiones todas las líneas de Renfe Cercanías de Madrid, cuya red quedó sin servicio durante un par de horas y provovó problemas hasta media tarde de este sábado en los horarios de la red. Adif niga que esta incidencia, que dejó inoperable los trenes de Cercanías, en hora punta tuviera que ver con un fallo informático.

Fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias han explicado que la avería afectó al sistema auxiliar de alimentación y provocó problemas en el centro de control de la estación de Chamartín, que no podía visualizar ningún tipo de información. El fallo se produjo en dos momentos distintos, desde las 13.00 hasta las 13.39 horas y entre las 13.59 y las 14.21 horas. Durante este tiempo, todos los trenes de las diez líneas de Renfe Cercanías de Madrid han permanecido parados.

Fuertes demoras en toda la red de Cercanías”, advertía la megafonía en la mayoría de las estaciones de tren madrileñas pasadas las 13.00 horas. Una vez resuelta la avería -centralizada en la estación de Chamartín- los trenes han podido reanudar su marcha, aunque sufrían retrasos medios de unos 20 minutos.

Responsables de Adif aseguran a través de sus redes sociales que la avería en Cercanías Madrid es “eléctrica” y que “no tiene nada que ver con ataques informáticos”. También pedía a los usuarios de esos mismos medios que no propalaran “bulos” sobre el origen de la avería. “Adif confirma que la avería de hoy en Cercanías es eléctrica y no tiene nada que ver con ataques informáticos. #StopBulos“, indicaba la empresa en tuit de su usuario corporativo.

La primera avería se produjo a las 13.00 y se subsanó a las 13.35, precisa un portavoz de Adif. Cuando se había restablecido el servicio, otra incidencia, esta a las 13.59 y también en la corriente, obligó a los trenes a detenerse nuevamente. La segunda avería, por los mismos motivos que la anterior, se solventó a las 14.21, pero no fue hasta diez minutos más tarde cuando se ha autorizado la circulación de los trenes. “No pueden reiniciar todos la marcha al mismo tiempo”, explica un portavoz de Adif. Desde esa hora, el servicio fue recobrando paulatinamente las frecuencias normales.

Bruselas aplaza a 2023 la implantación del sistema de control de tráfico en los trenes europeos

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La Comisión Europea (CE) decide aplazar al menos hasta 2023 la implantación en la Unión Europea del sistema de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS), que incluye un mecanismo para que el tren no sobrepase la velocidad y distancia de seguridad. El ERTMS, en el que España ha sido una de las pioneras, está destinado a sustituir a los 25 sistemas de señalización que existen actualmente en el tráfico ferroviario europeo y en principio debía ser implantado antes de 2020.

Esta tecnología incluye un sistema de control de los trenes y señalización, un mecanismo de protección que asegura que el tren no sobrepasa la velocidad y distancia de seguridad, así como un sistema de comunicación móvil para trenes. El objetivo es que este sistema homogeneice los estándares en los Veintiocho y facilite la circulación a través de las fronteras, hoy abiertas en todo el espacio Schengen.

Sin embargo, el Ejecutivo comunitario acaba de aprobar un nuevo plan para desplegarlo que da de plazo hasta 2023 para que los Estados implementen la mitad de los proyectos, después de constatar que el límite inicial, que preveía la implantación total entre 2015 y 2020, no es realista. “Ya en 2013 estaba claro que estos plazos estrictos no podían ser respetados por los Estados”, dice el documento publicado por la Comisión, que achaca los retrasos a la falta de financiación y de expertos cualificados, así como a problemas técnicos y a la resistencia inicial de algunas capitales.

Bruselas destaca que España se encuentra entre los precursores del ERTMS y subraya que ha invertido de forma importante desde el año 2000, incluso antes de que se acordase en 2009 el despliegue europeo. La Comisión apunta que la mayor parte del mismo ya se ha implementado y que esto ha repercutido en un mayor uso del ferrocarril gracias a su “rapidez y puntualidad”. En España se desarrollan actualmente cuatro proyectos de implantación del ERTMS destinados a introducirlo en todas las líneas de alta velocidad del país y en los principales nodos ferroviarios urbanos.

La alta velocidad española es un caso de éxito. Más de 20 años de experiencia que se traduce en la red de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, líder en innovación y versatilidad de flota. Gracias a su amplia experiencia, España se posiciona como referente mundial en alta velocidad, capaz de exportar al mercado internacional su saber hacer en retos de ingeniería ferroviaria como la línea de alta velocidad La Meca-Medina o la LAV Ankara-Estambul.

Ericsson y Bombardier testean programas en laboratorio para mejorar el tráfico ferroviario

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Ericsson y Bombardier han completado varias pruebas de redes LTE en simulaciones de velocidades de hasta 200 kilómetros por hora con el objetivo de desarrollar soluciones que permitan dirigir el tráfico ferroviario de una manera más segura y eficiente. Las dos compañías han llevado a cabo un total de once test en laboratorio para determinar la capacidad de las redes LTE para soportar el control de trenes basado en comunicaciones (CBTC) y las soluciones multiservicio, como el circuito cerrado de televisión (CCTV), voz, la plataforma de información, la publicidad y Wi-Fi para pasajeros.

CBTC usa un sistema de determinación de la localización de alta resolución y comunicaciones de datos de alta capacidad, como los posibilitados por redes LTE, para soportar la protección automática del tren y las funciones de operación y supervisión. “Con información más precisa sobre las posiciones exactas de los trenes, los operadores pueden dirigir el tráfico de una manera más segura y eficiente. Los sistemas CBTC son más seguros que los viejos sistemas de control de tren, requieren menos equipos de vía, tienen incorporadas funciones de redundancia y permiten a los operadores hacer un uso óptimo de vías y trenes respondiendo a una demanda más rápida y eficiente“, explican fuentes de las dos empresas.

En las pruebas del CBTC, las redes LTE alcanzaron latencias para el tráfico ascendente y descendente muy por debajo del umbral de 100 milisegundos y pérdida de paquetes de datos próximas a cero (algo menos de 0,5% fue considerado un aprobado). Las capacidades de Calidad de Servicio incorporadas los equipos de Ericsson también permitieron la priorización de los servicios ferroviarios fundamentales.

Charlotta Sund, asegura que los resultados de las pruebas realizadas hasta la fecha “son muy prometedores” y señala que continuarán probando una variedad de módems para asegurar que se pueden proporcionar redes LTE sólidas para las aplicaciones ferroviarias. “Aspiramos a desarrollar soluciones que aseguren una seguridad ferroviaria mejorada por medio del control de trenes basado en comunicaciones y CCTV, así como la mejora del entretenimiento para pasajeros mediante servicios tales como voz, plataforma de información, publicidad y Wi-Fi”, ha añadido.

Técnicos de Adif investigan el origen de la avería en el control de tráfico de trenes en Barcelona

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Determinar el origen de la avería. El gestor de infraestructuras Adif tiene abierta una investigación para determinar las causas de la incidencia que durante la mañana de este viernes afectó al control central de tráfico de trenes de Barcelona y que causó demoras de una media hora en buena parte de la red ferroviaria de Cataluña. La avería informática no interrumpió la circulación de trenes, aunque provocó importantes retrasos debido a que los procesos de operación funcionaron con mayor lentitud.

A primera hora de la mañana, hacia las 06.20 horas, técnicos de este control centralizado detectaron una “ralentización” en las operaciones de gestión del tráfico, procesos que están completamente informatizados. Los técnicos reiniciaron los sistemas y constataron que había archivos dañados que habían afectado tanto al servidor principal como al secundario, por lo que dieron aviso de la incidencia a la empresa responsable de la tecnología, Schneider-Telvent, que también investiga el origen del problema.

Este control de tráfico centralizado es el encargado de gestionar la circulación de los trenes de ancho convencional de las provincias de Barcelona y Girona y, parcialmente, también de Tarragona y Lleida. La avería afectó a todas las líneas de Rodalies y en los trenes regionales, con retrasos de unos 30 minutos de media.

Pasadas las 08.00 horas se restableció el correcto funcionamiento de los equipos y se normalizó la circulación ferroviaria, si bien los retrasos se mantuvieron más tiempo porque se fueron recuperando de forma progresiva.

Además de las operaciones en el propio control de tráfico, Adif desplazó a técnicos especialistas a las estaciones y puntos más importantes de la red para agilizar el movimiento de los trenes y garantizar la seguridad del tráfico.

El objetivo de Adif es esclarecer, junto a Schneider-Telvent, por qué se han dañado los archivos informáticos, afectando a los dos servidores de control de tráfico, y determinar qué medidas hay que adoptar para evitar que esta situación vuelva a repetirse.

Este control centralizado de tráfico entró en servicio por fases en los años 90 y hasta la fecha Adif ha invertido en él casi 4 millones de euros en mejoras de carácter tecnológico, de comunicación o energía. En los próximos meses, Adif tiene previsto ejecutar nuevas actuaciones de mejora por un importe de 2,5 millones de euros.

¿Es posible evitar que los pasajeros viajen sin billete en el metro? Pregunta del millón en Barcelona

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El problema lleva años. El diagnóstico también. ¿Pero hay solución? ¿Es factible evitar que el metro de Barcelona sea un auténtico ‘coladero’? ¿Hay sistemas fiables para obligar a que los viajeros paguen el correspondiente billete? Las preguntas martillean en los oídos de los responsables de Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC), que hasta ahora no ha podido evitar que el metro de Barcelona se haya convertido en un auténtico ‘coladero’. Empleados y usuarios, conocedores del problema, sistemáticamente denuncian la impunidad que impera en el suburbano, donde casi cuatro millones de personas viajan al año sin billete.

Ni carteles amenazadores, ni advertencias, ni multas disuaden a los que no quieren pagar. Incluso circula desde hace unos años una app (Memetro) que alerta en tiempo real de la presencia de los revisores en cualquier punto del suburbano. El sistema, que se ha ido sofisticando con el tiempo, indica por colores los puntos ‘más calientes’, a través de mapas que muestran las alertas geolocalizadas o siguiendo el hashtag de la ciudad. Con este sistema lo usuarios que se encuentran dentro de las instalaciones pueden esquivar esos puntos calientes y evitar las posibles sanciones.

Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC) prueba un nuevo sistema para tratar de frenar o minimizar el fraude. Siempre ha habido picaresca para no pagar, pero nunca como ahora el fraude es tan evidente. La empresa Awaait Artificial Intelligence SL (AWAAIT) trabaja con los responsables del suburbano de Barcelona que prueba su sistema en una de las estaciones del metro. Bautizado como ‘Detector’, genera alarmas en tiempo real cuando comprueba la presencia de usuarios que entran o salen de las estaciones y que pasan las barreras sin validar su billete.

Inicialmente el disposito es sencillo. ‘Detector’ es básicamente una cámara que graba la zona de validación de los billetes. De momento se han colocado en la entrada de las líneas Barcelona-Vallès y Llobregat-Anoia. Cuando percibe un posible infractor, el sistema transmite un aviso que llega a las unidades móviles para que éstas pueden analizar la secuencia de imágenes. Un interventor equipado con el dispositivo activado recibe el aviso y decide si hace falta actuar. En caso afirmativo, se entrevista con el pasajero sospechoso, al que se le pide que muestre su billete. En caso de que no disponga del mismo, se le comunica la sanción.

La prueba piloto se desarrolla en una de las entradas de la parada de Provença. Curiosamente desde su aplicación se ha cortado de forma radical el fraude. Esto ha animado a los responsables del suburbano a trasladar la experiencia a lo largo de este año a las estaciones de Cataluña, Muntaner y en todos los accesos de Provença. ¿Será de verdad un remedio?