La fotografía tiene sus riesgos. Concentrar la atención en un punto mientras buscas la imagen perfecta, te obliga a desconectar con la realidad y, en ocasiones, ierdeperder el sentido. Y la afición que nos consume provoca a veces lo que aquí podemos observar. Estación de Thurston, en la ciudad británica de Suffolk, donde se ha organizado una sesión de vapor en vivo. Cámara en ristre, un aficionado tien sus cinco sentidos en el objetivo de su cámara.
Enfoque perfecto, escena de acción casi rrepetible, ambiente de trenes. La locomotora pasa a toda velocidad y atrapa por completo a nuestro fotógrafo. Inconsciente de que por la otra vía un convoy avanza a toda marcha y a punto está de engullirlo y llevárselo por delante. Un momento peligroso.
La locomotora de vapor fue la reina indiscutible de la tracción ferroviaria desde su aparición en 1830 hasta bien mediado el siglo XX. Aún hoy resulta todo un espectáculo verla en plena acción. La fuerza de su marcha, el atractivo chorro de su penacho de humo y la potencia de su silbato anuncian de forma indiscutible su apabullante avance.
Una locomotora de vapor es a todas luces una máquina impulsada por la acción del vapor de agua. Y como cualquier artilugio de vapor, utiliza la presión de éste para producir movimiento. Básicamente en la locomotora, el combustible es madera o carbón, que se quema en un horno. La combustión calienta una caldera en la que hay agua, produce gran cantidad de vapor que, como si fuera una olla exprés, se encuentra a alta presión. El vapor sale por un conducto y llega a un cilindro en el que entra por una válvula de admisión. La alta presión del vapor hace que entre con violencia y empuje el pistón. El retorno del pistón hace que el vapor que ha perdido presión salga por una válvula de escape. El movimiento de los pistones de la locomotora se transmite a las ruedas mediante un sistema biela-manivela. Este es en síntesis el proceso que hace mover el tren.
La verdad es que una locomotora de vapor puede quemar todo lo que pueda arder. Sin embargo, ha habido algunas máquinas que han ‘quemado’ algo tan, en principio, incombustible como el ¡agua! Se trataba de locomotoras de vapor adaptadas para calentar el agua con grandes resistencias eléctricas. Contaban con pantógrafo y aprovechaban los excedentes generados por las centrales hidroeléctricas. La compañía del Midi, en el sur de Francia, ensayó una locomotora con el propósito de aprovechar los recursos de sus centrales en el Pirineo, y en Suiza se habilitaron varias en tiempos de la Segunda Guerra Mundial ya que no tenían carbón y era una buena forma de reciclar locomotoras de maniobras relativamente modernas.
En los inicios de la era atómica, en los años cincuenta, se llegó a plantear seriamente la posibilidad de construir locomotoras atómicas que, al igual que una central nuclear convencional, producirían vapor (aunque en este caso para mover una turbina que, a su vez, accionaría una dinamo que alimentaría los motores eléctricos de la locomotora).
El corazón de la locomotora es su caldera, en la que gracias a la combustión del carbón, aunque también de otros materiales como la madera y el petróleo (en Brasil, por ejemplo, se llegó a quemar café y en Cuba, en la actualidad, continúa utilizándose la caña de azúcar), se calienta el agua hasta convertirla en vapor. La turba también ha servido para alimentar las calderas de algunas locomotoras en el pasado.
Pero nada tan sorprendente como el uso de momias egipcias, según se llegó a creer a finales del siglo XIX. La fuente de esta información proviene de uno de los más incisivos reporteros norteamericanos de la época, Samuel Langhorne Clemens (1835-1910). Más conocido por su pseudónimo literario Mark Twain, fue un humorista y escritor muy popular de los Estados Unidos.
En 1867 se embarcó en el ‘Quaker City’ –un viejo vapor de tiempos de la Guerra de Secesión– para realizar un viaje hasta Jerusalén en compañía de un grupo de peregrinos. A partir de este viaje escribió ‘Los inocentes en el extranjero’, un recuento divertidísimo, y su obra mejor vendida en vida. Editada también bajo el título ‘Un yanqui por Europa camino de Tierra Santa’, explota humorísticamente y de forma epistolar -son cartas publicadas en periódicos norteamericanos- por un lado, la decadencia, pretenciosidad y el aristocratismo antidemocrático europeos, y, por otro, el provincianismo paleto y la irreverencia de los estadounidenses en contacto con Europa.
Bien conocido por su capacidad para analizar con agudeza y acierto el mundo en que vivía, pero también, y sobre todo, por ser uno de los más guasones y ácidos miembros del gremio, Mark Twain relató sus sufrimientos como turista. En ese viaje habla de los ferrocarriles egipcios, de los cuales tuvo conocimiento de primera mano durante su estancia en el valle del Nilo: “No hablaré de los ferrocarriles, pues son como cualquier otro ferrocarril. Sólo diré que el combustible que utilizan para la locomotora está compuesto por momias de tres mil años de antigüedad, adquiridas con ese propósito a tanto la tonelada o en el cementerio y que, en ocasiones, uno escucha al profano maquinista decir malhumorado en voz alta: «J—r con estos plebeyos, no se queman nada…, pásame un rey”.
La broma de Twain tomó carta de naturaleza y llegó a traspasar el crédito de los lectores que, con el tiempo, concedíeron a la leyenda una verosimilitud a prueba de bombas. No es de extrañar, por tanto, que hasta la BBC concediera credibilidad al relato y lo certificara en alguno de sus programas como un hecho probado.
Claro que la broma de Twain bien pudo inspirarse por un rumor relacionado que circuló en la mitad del siglo XIX. Según una de las leyendas de la época, los fabricantes estadounidenses de papel se vieron obligados a importar envolturas de momias, a unos pocos centavos por libra, para utilizar en sus fábricas, dadas las dificultades que tenían para hacerse con la materia prima. Pero al no poder esterilizar los envoltorios, provocaron un brote de cólera entre los trabajadores de los molinos.
La historia sólo resulta un poco más creíble que la broma del ferrocarril, aunque acabó como el evangelio entre respetados propietarios de la industria papelera. Para ser justos, el relato tiene ligeros aspectos reales. Antes de la introducción de la fabricación de papel de pulpa de madera en el siglo XIX, los fabricantes tuvieron que enfrentarse a una escasez de materia prima y frecuentemente se vieron obligados a utilizar harapos. Muchos de estos trapos fueron importados del extranjero, y algunos de los fardos procedían de Egipto. Sin embargo, no hay forma de relacionar los trapos de Egipto con las envolturas de las momias. Es otra leyenda urbana o un fake, según reconoceríamos hoy en día.
Un volcán de nombre impronunciable ha traído de cabeza a las autoridades de medio mundo y ha provocado el caos en el transporte europeo. Aunque la situación se va poco a poco normalizando, los ecos de la explosión del Eyjafjallajokull se van apagando, pese a que aún sigue vomitando lava y elevando hacia el cielo humaredas que alcanzan hasta los cuatro kilómetros de altura.
Algunos científicos siguen preocupados porque creen que la actividad en este cráter islandés podría causar una erupción en el monte Katla, un volcán «muy poderoso» que descansa bajo un glaciar cercano. Una erupción en el Katla podría derretir grandes cantidades de hielo y causar inundaciones masivas, lo que afectaría una ciudad en las cercanías de 300 habitantes. La historia así lo demuestra: tres erupciones previas en Eyjafjallajokull desataron erupciones en Katla.
El volcán islandés, que ha estado latente por dos mil años, hizo erupción hace unos nueve días, causando una fisura de un kilómetro de largo en un campo de hielo del glaciar Eyjafjallajoekull. La erupción ocurrió a unos 120 kilómetros al este de la capital, en un área escasamente poblada. Inicialmente hubo temores de que el volcán causara una inundación, ya que haría que el hielo se fundiera en el glaciar situado más arriba, pero ese escenario aparentemente fue evitado.
Islandia está sobre la Sierra Submarina Meso-Atlántica, el límite altamente volátil entre las placas continentales euro-asiática y norteamericana, con lo que los sismos y erupciones son un hecho cotidiano. La más reciente erupción volcánica en el área de Eyjafjallajoekull ocurrió en 1821.
Sin embargo, es el Krakatoa, ubicado en la isla de Java, el volcán que más daños ha causado en la historia moderna. A más de 1.828 metros de altura y con un diámetro de aproximadamente dieciséis kilómetros, la mañana del 27 de agosto de 1883, el Krakatoa comenzó a rugir. El gran cráter literalmente estalló, lanzando a la atmósfera todo tipo de materia. Los efectos de la explosión, con una energía de 200 megatones (10.000 veces más que la bomba atómica de Hiroshima) provocaron casi la desaparición de la isla, ocasionaron numerosos tsunami y provocaron la muerte de unas 36.000 personas.
La erupción redujo la isla de Krakatoa a un tercio de su antiguo tamaño, enviando gigantescas olas a las costas asiáticas. Piedras gigantescas cayeron a más de 185 kilómetros de distancia, y la ciudad de Jakarta se vio sumida en una total oscuridad. Para muchos de los habitantes de la región, el fin del mundo había llegado. El fuerte ruido que acompañó la explosión no tenía precedentes. Se pudo escuchar en la ciudad australiana de Alice Springs e incluso en la lejana isla de Madagascar. Más de 36.000 personas perdieron la vida y varios países de alrededor del mundo se vieron afectados por los devastadores efectos del volcán.
El cine no podía permanecer ajeno a esta tragedia. No en vano la erupción del Krakatoa fue uno de los cataclismos naturales de la historia mejor documentados; desde los primeros avisos del volcán hasta la explosión final, cada paso fue atestiguado y registrado por los colonos holandeses que vivían en la región. Y como no podía ser de otra forma tratándose de una página dedicada al ferrocarril, en la ficción cimetaográfica el tren tiene un pequeño papel en el filme ‘Krakatoa, al este de Java’, un título no demasiado afortunado porque el volcán se sitúa precisamente al oeste de la isla indonesia.
La recreación cinematográfica de la que está considerada la mayor erupción volcánica de la historia, acontecida en 1883, gana en intensidad e interés en cuanto se acerca el momento de la erupción. Dirigida por Bernard L. Kowalski en 1969, en esta producción estadounidense intervienen Maximilian Schell, Diane Baker, Brian Keith, Barbara Werle, Sal Mineo, Rossano Brazzi y John Leyton, en un guión realizado por Cliff Gould, Bernard Gordon basándose en algunos de los hechos que estuvieron a punto de hacer desaparecer la isla situada en el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra.
Parte de la película se rodó en los estudios madrileños de Samuel Bronston Studios y, Sevilla Films, así como en los de Cinecittà Studios, de Roma. Pero hay escenas exteriores que se realizaron en Denia (Alicante) y el puerto de Bilbao.
La secuencia donde aparece una locomotora de vapor está rodada en el puerto de Denia. Al parecer, se trata de una de las locomotoras originales del Ferrocarril Carcagente-Denia de rodaje tipo 2-2-0 ST y tanque envolvente (tipo albarda o silla de montar) con dos cilindros exteriores y la distribución plana con mecanismo interior, siendo la presión de la caldera de 7 atm A una de ellas, la nº 3, se le reconstruyó el tanque de agua resultando del tipo de alforja. Con estas locomotoras comenzó la tracción a vapor en este ferrocarril 17 años después de su inauguración.
Grafiada con el número seis, como puede verse en el filme, perteneció a una serie de seis locomotoras (1 al 6), con la que comenzó a operar en esta línea, una de las primeras de vía estrecha de España y que estuvo en funcionamiento hasta 1969.
Fueron construidas por Black Hawthorn en los talleres de Manchster y entregadas entre 1881 y 1883 a la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, que se había hecho con los derechos de la explotación. A finales del siglo XIX, la zona de Carcagente era una potencia agrícola (naranjas) y de la industria de la seda y, por otra parte, Dénia tenía un puerto importante, enclavado en un punto estratégico para la exportación.
En 1942 el ferrocarril pasa a ser propiedad del Estado, hasta que se adjudica a Feve en 1965. Las seis locomotoras logran sobrevivir hasta esa fecha, si bien sólo la número 1 y la número 4 se conservan en la actualidad en Zaragoza, en el recinto de la empresa Industrias Lopez Soriano S.A, mientras que el resto incluida la número 6 que aparece en esta película, fueron dadas de baja en 1967 y desguazadas.
Renfe en televisión. Una nueva campaña publicitaria comienza a emitirse en las cadenas generalistas para transmitir los valores de la operadora ferroviaria. «El tren vuelve a estar en el centro de nuestras vidas», es ellema que se ha elegido en esta ocasión para mostrar las virtudes de la compañía ferroviaria. Mediante alusiones al pasado, al presente y al futuro del tren, la nueva campaña de publicidad de Renfe, que comienza a emitirse el 12 de abril, hace una emotiva síntesis que prácticamente atraviesa la historia del ferrocarril en 45 segundos. Además, sirviéndose de tres generaciones, consigue cerrar el círculo y que el tren recobre el protagonismo del pasado proyectándolo también hacia el futuro, con guiño incluido a los trabajadores de Renfe.
A partir del 12 de abril y hasta el 2 de mayo, Renfe desarrolla una nueva campaña de publicidad en televisión, que se va a emitir en Antena 3, Cuatro, Tele 5 y La Sexta. El mensaje central que Renfe quiere transmitir se resume en la frase final del spot: «El tren vuelve a estar en el centro de nuestras vidas».
La puesta en valor del tren como medio de transporte vigente en la actualidad y como apuesta de futuro, posicionándose como el medio de transporte más importante y volviendo a estar en el centro de nuestras vidas, es el objetivo de Renfe con esta campaña.
En el spot estrenado ayer aparece la ‘Mikado’ de León (141-F-2346) que, por desgracia, no es quien remolca realmente los trenes, sino que la tarea corre a cargo de una 7700 con base en el mismo depósito. Al parecer, el anuncio se inspira en otro realizado en 2005 por la operadora francesa SNCF aprovechando el cambio de su logo (podéis ver el vídeo al final), en especial la idea del túnel donde se produce la transformación.
La ‘ Mikado 141-F-2346’ fue una de las últimas locomotoras fabricadas por la compañía «La Maquinista Terrestre y Marítima»; construida en sus factorias de Barcelona con mano de otra y maquinaría totalmente española. Llegaron a circular más de 200 locomotoras de este tipo por nuestro país.
Entregada a Renfe en 1957, ha prestado servicio durante unos 17 años y ha recorrido cerca de 600.000 kilómetros a lo largo del país, arrastranto tanto trenes de pasajeros como de marcancias. Depositada en Zamora para su desguace, fue rescatada por el Ayuntamiento de Monforte de Lemos (Lugo), para ser exhibida con motivo del Centenario de la Línea Palencia-La Coruña. Gracias al empeño de la Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril (ALAF) se logró su recuperación para el servicio, y el día 2 de febrero de 1994 fue trasladada a León para dicho fin.
Llegaron a circular más de doscientas locomotoras de este tipo por nuestro país, desde que en 1953 se comenzaron a construir en España. De diseño inglés, recibieron esta denominación porque durante la I Guerra Mundial Estados Unidos las fabricó para Japón.
La Robla y alguno más. Feve pretende incluir entre sus nuevos servicios turísticos un trayecto entre Gijón y la comarca oriental del Principado, a bordo de un tren de época, que vaya encabezado por alguna locomotora de vapor y con coches de madera. El proyecto está bastante avanzado, según aseguran desde la operadora de vía estrecha. En los talleres Intervías, en El Berrón (Siero), se restaura una antigua máquina de la serie ‘VA 8’, según ha explicado José Antonio Rodríguez, director gerente de trenes turísticos de Feve, en el transcurso del viaje de presentación del ‘Expreso de La Robla’, un convoy de recreo que une León con Bilbao, a través de las comarcas mineras de la comunidad castellana.
El nuevo tren turístico del oriente asturiano tendrá paradas, al menos, en las estaciones de Arriondas, Ribadesella y Llanes, aunque el proyecto aún no está totalmente cerrado. Como en casi todos los proyectos, el modelo de viaje se inspira en el ‘Transcantábrico’, de tal forma que permita ofrecer circuitos por Galicia y el País Vasco. Se trata de uno de los proyectos estrella de las políticas de diversificación que tiene en marcha la empresa de vía estrecha que preside el leonés Ángel Villalba.
Mientras se pone en marcha este nuevo proyecto, Feve sigue con la presentación de uno de sus últimos servicios, y que ya entrará en servicio este verano. Se trata de un tren turístico que una Gijón con Santiago de Compostela. El viaje se realizará a bordo del ‘Expreso de La Robla’, que no circulará durante los meses de estío por el calor que hace en León. Según informó José Antonio Rodríguez, el viaje tendrá una duración de cuatro días, con paradas en las localidades más emblemáticas del recorrido, y costará 590 euros.
El tren recorre el itinerario del antiguo ferrocarril de La Robla, entre Bilbao y León, y atraviesa zonas privilegiadas como Balmaseda, en Vizcaya; el pantano del Ebro, en Cantabria; y Cistierna, ya en la provincia de León. Durante el trayecto los viajeros pueden contemplar lugares tan interesantes como el valle de Mena y las Merindades burgalesas y admirar algunas de las joyas del románico del norte palentino.
La tripulación está compuesta por cinco personas, entre los que se encuentra la guía del viaje. Tres coches salón, denominados ‘Villa de Bilbao’, ‘Ciudad de León’ y ‘Picos de Europa’, con cuatro coches cama y un furgón de servicio son arrastrados por una máquina diesel que emplea unos 1.600 litros de gasóleo para los 600 kilómetros del recorrido total.
Feve logró mantener en 2009 unos parámetros de ocupación en sus trenes turísticos muy similares a los del año anterior, gracias, en muy buena medida, a las rebajas en el precio de los viajes. En el caso del ‘Transcantábrico’, que cuesta 2.900 euros, se pusieron a la venta billetes con descuentos de hasta 900 euros. En total, y de acuerdo con los datos facilitados por el responsable de esta división de la empresa, el pasado año, en total se subieron a estos trenes 17.800 viajeros.
(Imagen locomotora de ‘El expreso de la Robla’. de Juan Antonio González)
El servicio especial de trenes de vapor que ofreció el Museo Vasco del Ferrocarril de EuskoTren, ubicado en Azpeitia (Gipuzkoa), durante la pasada Semana Santa registró cerca de 2.300 viajeros. En un comunicado, EuskoTren destacó que el Museo experimentó durante esta Semana Santa un «notable incremento» de visitas con respecto a años anteriores hasta alcanzar un total de 2.851 visitantes frente a los 2.574 de 2009. El número de visitantes experimentó un aumento del 38 por ciento con respecto a 2008, cuando se alcanzaron los 2.067.
El servicio especial de trenes de vapor, por su parte, recibió durante la Semana Santa un 10% más de viajeros que el pasado año, pasando de 2.082 a 2.273, lo que supone un 16% más que en 2008. A su juicio, estos datos reflejan que el Museo representa una alternativa «cultural y de ocio muy a tener en cuenta». El próximo fin de semana el Museo vasco del Ferrocarril ofrecerá tres nuevas circulaciones de trenes de vapor, dos el sábado con salidas a las 12.30 y 18.00 horas, y otra el domingo con salida a las 12.30 horas.
Además, el sábado el Museo modificará su horario de apertura pasando a abrir sus puertas de martes a viernes entre las 10.00 y las 13.30 y de 15.00 a 18.30 horas, los sábados de 10.30 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.30 horas, y los domingos y festivos de 10.30 a 14.00 horas.
Hay futuro, tanto o más que presente. Probablemente estemos ante uno de los mejores museos ferroviarios de España. Y de cara a seguir manteniendo su prestigio, el Museo del Ferrocarril de Vilanova i La Geltrú afronta en estas fechas un proyecto de renovación que contempla un rediseño de sus instalaciones, con la recuperación de alguno de sus centenarios edificios, la ampliación de otros y la reubicación de parte de sus servicios y dotaciones
El Museo del Ferrocarril gravita en torno a la espectacular rotonda de locomotoras del viejo depósito de locomotoras de vapor. En sus vías se atesora una valiosísima colección de máquinas que son y serán la parte central del recinto. Junto a esta rotonda, parcialmente cubierta, se propone recuperar la gran nave original de la construcción de la línea (1881), ampliar con nuevas edificaciones las áreas de públicas y privadas para adaptarlas a los requerimientos de la sociedad contemporánea, a la vez que se proyecta la creación de un edificio dedicado a la restauración de vehículos y como sede de la asociación de voluntarios
El museo catalán ha elaborado, con el apoyo del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), titular del recinto, y con la colaboración del Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña, un proyecto museológico y un anteproyecto arquitectónico que a finales del 2009 preparó el gabinete de arquitectura TAC, dirigido por José Ramón Pastor, arquitecto de la delegación de patrimonio y urbanismo en Cataluña de Adif.
El nuevo proyecto contempla ampliar la capacidad expositiva del centro y ofrecer un espacio atractivo, dinámico e innovador que sea vehículo de comunicación de los valores actuales del ferrocarril, un centro acogedor, de intercambio de conocimientos que atienda a las motivaciones de los diferentes tipos de público.
El corazón del museo seguirá siendo la gran rotonda del viejo depósito de locomotoras de vapor, que verá ampliada su zona cubierta con una prolongación de la marquesina que le confiere su peculiar aspecto, pero concebida de una manera tal que, por un lado, mantenga el espíritu formal del viejo recinto ferroviario pero, por otro, tenga un lenguaje arquitectónico nuevo que permita mantener la identidad de la original cochera de trenes.
Los redactores del estudio, que han recogido las propuestas del equipo gestor del museo, quieren dar solución a alguno de los problemas que adolecía el actual museo. Así se ha buscado integrar este recinto cultural en la ciudad. Como era lógico, el recinto del viejo depósito de locomotoras funcionaba de cara a las vías, dando la espalda a la población.
Sin embargo, el nuevo museo pretende formar parte de la ciudad, y convertirse, si no lo es ya, en una pieza clave y emblemática del espacio urbano, e integrar sus instalaciones más vivas, como es la puerta urbana de la estación de Adif, en el conjutno urbanístico de la localidad catalana. Así se cambiará el actual muro por un cerramiento más transparente y se dotará al edificio de un espectacular frontis donde se acoja a los visitantes, se muestren las exposiciones temporales, se alberguen las salas audiovisuales, la biblioteca, las oficinas y los archivos.
Esta fachada de grandes dimensiones y polivalente está planteada para cambiar su apariencia en función de los contenidos interiores o simplemente convirtiéndose en un fanal que polarice la geometría urbana de esa gran plaza ferroviaria hacia el museo. Asimismo también se contemplan intervenciones sobre los totémicos depósitos de agua y la posibilidad de “sacar fuera del recinto” algunos elementos emblemáticos.
Según el proyecto arquitectónico, el centro dispondrá de nuevos conceptos bioclimáticos que articulan algunas soluciones originales para la climatización del recinto, haciendo más sostenible el recinto cultural. La cubierta prevé la instalación de placas fotovoltaicas y placas térmicas para un aprovechamiento interno de las energías renovables.
El documento de trabajo contempla una puesta en marcha de todo este proceso en seis fases. La primera se desarrollaría en 2010 y consistiría en la redacción del proyecto ejecutivo de la gran nave y la ejecución de las obras de la parte situada en el puente-grúa y la última se completaría en el año 2017. Las obras en el museo se iniciarán en el próximo otoño.
Una verdadera joya, que en breve lucirá en todo su explendor. La locomotora minera de vía estrecha más antigua de España recorrió sobre sus ruedas los cinco metros que le separaban del camión que aguardaba para su traslado a Langreo, donde será restaurada por la empresa Sadim. ‘Elenore’ acaba de abandonar Arnao, adonde volverá en cuanto acaben de pulilarla y dejarla en perfecto estado de revista, como se merece.
Cuatro décadas de abandono en Arnao han dejado esta joya asturiana (una 020T) en un estado lamentable. Pero el propósito es que vuelva casi a su estado original y recobre el vigor con el que empujaba en sus buenos tiempos de duro trabajo. La locomotora fue adquirida por la Real Compañía Asturiana de Minas (RCAM) en Bélgica en 1880 (la Real Compañía Asturiana de Minas fue constituida en 1833 gracias a la aportación de capital belga, en lo que se convirtió en una de las primeras grandes inversiones empresariales extranjeras en la actividad minera española), que la utilizó para el transporte entre las instalaciones de la RCAM en Arnao y la dársena portuaria de San Juan de Nieva. A diario realizaba varias veces el trayecto de unos seis kilómetros hasta que fue retirada en 1959, al levantarse la instalación del ferrocarril en el túnel que daba acceso a la RCAM desde Salinas y desaparecer la vía estrecha de 800 milímetros, por la que podía transitar la máquina.
Los trabajadores de la filial de Hunosa se ocuparán de su restauración en un taller cercano al pozo ‘Candín’, aunque su estado es realmente preocupante. De hecho una de las primeras tareas que se vieron obligados a cometer los operarios consitió en poner al descubierto los viejos raíles que en su día cubrían la distancia entre la instalación y la Real Compañía de Minas, y que aún se conservan bajo el asfalto. El objetivo era arrastrar la locomotora sobre sus ruedas, con el fin de facilitar su izado hasta el camión, con el menor perjuicio posible para la máquina.
La salida de la ‘Eleonore’, que permanecía estibada en Arnao desde 1971, fue seguida por numeroso público, que acudió a la localidad posiblemente movida por la nostalgia de los días en los que esta locomotora de vapor escupía humo por su chimenea.
El Ayuntamiento asturiano, propietario de esta joya al igual que de la locomotora ‘Rojillín’ (020WT) de 1925, tiene previsto acometer un ambicioso proyecto para recuperar su patrimonio, del que ‘Elenore’ es una parte muy importante. También abordará la recuperación de la vieja mina de Arnao para explotarla turísticamente. «De aquí a 2011 se invertirán más de cinco millones de euros, gracias a los fondos europeos, y era lógico que el Ayuntamiento realizara un esfuerzo adicional para evitar que esta locomotora, de una extraordinaria importancia en la historia del ferrocarril en España, no se perdiera».
Los trabajos de rehabilitación se prolongarán durante unos seis meses. Después, ‘Eleonore’ volverá a Arnao para lucir en todo su esplendor.
El ‘Orient’ Express’ está intrínsicamente unido al nombre de Agatha Christie, pero es casi un accidente que una de sus obras más famosas lleve en su título el apellido del mítico tren. Porque en realidad la escritora inglesa jamás escribió un libro como ‘Asesinato en el Orient Express’; ese rótulo llegaría más tarde. La novela que habría escrito se entregó con el encabezamiento de ‘Asesinato en el coche de Calais’ que hacía referencia al tren ‘Wagonts Lit’ de lujo que cubría el trayecto desde Calais al Cuerno de Oro en Estambul y que tampoco tiene en su composición ningún coche Pullman, como los que aparecen en la película.
Lo que sí es cierto, y parece que en ello se inspiró la autora británica para su novela, es en el suceso esencial para el argumento, tanto del libro como de la película, que tiene a la nieve como elemento clave de la trama. En realidad, esta obra de Agatha Christie también se basa en el famoso secuestro y posterior asesinato del famoso aviador Charles A. Lindbergh y Anne Morrow Lindbergh baby’s, Charles Lindbergh Jr. en 1932. Sigue leyendo →
Un nuevo aniversario en la historia ferroviaria. En esta ocasión, el sujeto de la efeméride es el Museo del Ferrocarril de Delicias, inaugurado tal que un día como el de mañana, 19 de diciembre, de hace veinticinco años. En las instalaciones de la antigua estación, inaugurada en 1880 por los reyes Alfonso XII y Mª Cristina, se exhibe una de las colecciones de material histórico ferroviario más completas de Europa, haciendo honor a su nombre, ya que se hace un auténtico gozo la contemplación de las joyas que allí se exponen.
Explotada desde sus inicios por la compañía de Madrid a Cáceres y Portugal, que enlazaba las dos capitales europeas con trenes directos y un tráfico mixto, constituye uno de los ejemplos más significativos de la llamada “arquitectura del hierro” tan característico de finales del siglo XIX. Declarado edificio monumental en 1980 y posteriormente Bien de Interés Cultural, Delicias culminó su existencia como terminal de trenes en 1971. Proyectada por el ingeniero francés Emilio Cachelievre, fue la primera estación que se construyó en Madrid con estructura metálica y se construyó en tan solo catorce meses debido al carácter totalmente funcional del proyecto. Sigue leyendo →