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¿Hubo un puente sobre el río Kwai?

Ni está en Birmania, ni se levanta en mitad de la selva, ni salva el río Kwai. Sin embargo, cada año miles de turistas recorren miles de kilómetros para contemplar la obra más inmortal del Ferrocarril de la Muerte: un puente construido durante la Segunda Guerra Mundial por prisioneros ingleses y neozelandeses, pero también por mano de obra nativa (romushas indonesios, malayos y birmanos). Los visitantes acuden a Kanchannaburi (Tailandia) atraídos por una ficción cinematográfica que glosa la construcción de una plataforma que salve el río Mae Klong.

Esta estructura se hizo famosa por la película de David Lean, basada en el libro de Pierre Boulle: ‘El puente sobre el río Kwai’. Está basada en hechos reales ocurridos en el campo de concentración de Tamarkan y narra los sufrimientos de los soldados aliados que, como prisioneros de guerra, son forzados a trabajar en la construcción de una línea ferroviaria que una Tailandia y Birmania en condiciones miserables. Acosados por la enfermedades (malaria, cólera, beriberi) escasa alimentación, torturas y penosas condiciones meteorológicas (lluvias sin fin y una humedad extrema), más de cien mil soldados lo pagaron con su vida.

La producción británico-estadounidense de 1957 que dirigió David Lean gana siete de los Oscars más importantes, entre ellos los de Mejor Película; Mejor Director (David Lean); Mejor Actor (Alec Guinness) y Mejor Guión Adaptado por Carl Foreman y Michael Wilson (sus nombres fueran borrados del sobre por encontrarse en la lista negra de guionistas acusados de ser comunistas). El guión cinematográfico se basa en la novela escrita en 1953 por Pierre Boulle, que sufrió las severas condiciones de los campos de concentración japoneses, pero que nunca pisó Tailandia. Boulle se inspira en la figura del coronel Philip Toosey que, al contrario que su personaje en la ficción cinematográfica (Alec Guinness), nunca contemporiza con sus captores.

El argumento del film narra la vida de un numeroso grupo de prisioneros británicos que reciben la orden de los japoneses de construir en plena selva un puente de ferrocarril sobre el río Kwai, en Tailandia. El coronel Nicholson (Alec Guinness), que está al frente de los presos, rehúsa hacerlo aludiendo a la Convención de Ginebra que prohíbe el trabajo forzado para los oficiales. El comandante japonés Saito (Sessue Hayakawa) desprecia la actitud del coronel y lo obliga a permanecer formado a pleno sol, junto al resto de oficiales. Luego de sufrir el encierro en una choza de metal, el oficial británico es liberado, para júbilo de los prisioneros. Saito decide continuar con la construcción, pero fracasa. Nicholson que es el típico oficial británico preocupado por la moral y las condiciones físicas de sus hombres, ve el puente como una forma de mantenerlos ocupados y recobrar su orgullo. Logra convencer con argumentos técnicos a Saito, quien forzado por el atraso, acepta la ayuda de los presos. Los prisioneros, que habían tratado de boicotear de muchas formas la construcción del puente, reciben la orden de colaborar en la construcción. Un oficial estadounidense, Shears (William Holden), prisionero en el mismo campo, sólo piensa en huir. Lo consigue y logra llegar a las líneas aliadas. En contra de su voluntad, vuelve unas semanas más tarde guiando a una unidad de comandos británicos, bajo las órdenes del mayor Warden (Jack Hawkins), cuya misión es volar el puente que construyen los prisioneros, antes de que pase el primer tren japonés, cortando así la línea del ferrocarril, vital para el transporte de suministros del ejército japonés.

Quienes no la hayan visto, pueden hacerse una somera idea con el relato. Por cierto, con esta película se hizo muy popular una canción que los prisioneros silban en varios momentos. Pero la marcha del coronel Bogey, como en en realidad, se llama la archifamosa melodía, tiene letra. Pero la viuda del militar británico Kenneth J. Alford, el compositor de la melodía, consideraba de escaso gusto algunas letras y sólo consintió la venta de los derechos bajo la fórmula de silbarla y no cantarla. En esta composición se alude a la falta de testículos de Hitler y otros dirigentes nazis. Por cierto, que el título hace alusión también a una chanza de quienes jugaban al golf en el siglo XIX. El coronel Bogey nunca existió.

La película tampoco se rueda en Kanchanaburi, ni tan siquiera en Tailandia. La productora elige una zona cercana a Kitulgala (Sri Lanka) y el entorno del río Kelani, donde se construye un puente hecho de sogas y bambú (que se demolió tras finalizar la filmación) y que simulaba ser el famoso puente sobre el río Kwai. Meses antes del rodaje, 500 obreros ayudados por 35 elefantes trabajaron en la construcción de esta estructura de madera en la que se llegan a invertir 250.000 dólares y que se inspira en Forth Bridge, el famoso puente de las tierras altas de Escocia. Ocho meses después terminan la obra.

La filmación pudo acabar en catástrofe. Un camión de combustible que se incendió en las proximidades del puente, con la dinamita ya colocada en él, pudo haber causado su destrucción sin que pudiese filmarse, pero los soldados del ejército singalés, que protegían el puente de sabotajes, arriesgaron su vida para desviar el camión de las proximidades del puente. La estructura acabó saltando por los aires tras varias vicisitudes y lo hizo ante el primer ministro de Ceilán y otros dignatarios que no quisieron perderse el espectáculo. Los operarios encargados de filmar la demolición debían dejar las cámaras grabando y ponerse rápidamente a cubierto: uno de ellos debía hacer una señal para proceder a su voladura, pero tras guarecerse se olvidó del aviso. El equipo de demolición no pudo volarlo, así que el tren atravesó el puente para descarrilar poco después tras chocar con un generador. Tuvieron que trabajar a marchas forzadas para volver a poner el vehículo en su sitio y en perfecto estado para filmar a la mañana siguiente la secuencia, esta vez sin fallos.

El guión cinematográfico comete varios errores sobre los hechos ocurridos en el Ferrocarril de la Muerte. La figura del teniente coronel Nicholson (Alex Guinnes) es la de un hombre que no aprueba en absoluto el sabotaje sobre la construcción del puente. Muy al contrario, Philip Toosey, el auténtico hombre al mando en la construcción, ralentiza el proyecto e intenta entorpecerlo. Sus hombres recolectan en la selva termitas que introducen sobre la plataforma de madera; también mezclan el cemento con demasiada arena para debilitar la estructura. Tras el estreno de la película, Toosey escribe una carta al Daily Telegraph en la que muestra su desagrado por la injusticia cometida al tergiversar su historia.

También presenta al coronel Saito (Sessue Hayakawa, en el film) como inhumano y cruel. Pero el verdadero Saito trata a los prisioneros con respeto y se atiene a las reglas que marca la Convención de Ginebra. Tras la derrota de Japón, Toosey acude como testigo al consejo de guerra que el tribunal aliado para crímenes de guerra entabla contra Saito y lo salva de la horca con su testimonio. Cuando Toosey muere en 1975, Saito viaja a Inglaterra para visitar su tumba.

Tampoco el militar y novelista francés se libra de los errores. Al parecer, Boulle no cae en la cuenta de que hay dos ríos que casi se denominan de la misma forma y que llegan a confluir: Kwai Yai y Kwai Noi. Como no conoce la zona, consulta los mapas del ferrocarril para incluir en su novela el escenario del trazado ferroviario que transcurre paralelo al río y donde el auor coloca su famoso puente. Aunque la realidad, es que se llegan a construir dos estructuras para salvar el cauce de agua, una de madera y otra metálica.

Los ingenieros japoneses diseñan la construcción en paralelo desde dos localizaciones: Ba-Pon en Thailandia y en su vecina Thanbyuzayat. El plan original pasa por seguir la cuenca del río Kwae Noi hasta el paso de las tres pagodas, lo que obliga a deforestar la selva y horadar decenas de colinas. Una obra que necesita dos años de intensos trabajos para completarla. El alto mando concede 18 meses, que tras perder la batalla de Midway (7 de junio de 1942), reduce a a un año. La idea de plantar raíles desde Bangkok, en una Tailandia sometida, hasta Rangún persigue el suministro por tren al Ejército nipón, ya que en alire la aviación estadounidense limita el abastecimiento. Les separan de su objetivo cientos de kilómetros de jungla, ríos, animales salvajes y enfermedades infecciosas. La mano de obra es abundante, sobre todo la de prisioneros de guerra británicos, holandeses, australianos y estadounidenses, entre otros países. También los romusha, indonesios de la isla de Java, son forzados a trabajar para la armada nipona.

En octubre de 1943 los 420 kilómetros de la línea ferroviaria se completan. La mayor parte de los prisioneros, excepto aquellos que se quedan para el mantenimiento, se trasladan a otros enclaves controladas por el Ejército nipón. Han terminado la construcción del llamado Ferrocarril de la Muerte, un trazado (entre Banpang y Thanbyuzayat), en los que se levantan numerosos viaductos y más de 600 puentes. Esta vía férrea de Bangkok a Rangún es aún vital como arteria terrestre para el transporte de tropas y suministros en la ocupación de Birmania. La línea se acaba antes de lo previsto. Los trenes transportan 500.000 toneladas de material y dos divisiones enteras; además de varios vagones de esclavas sexuales para los soldados. Más de 60.000 prisioneros aliados y 180.000 civiles asiáticos, especialmente tamiles y malayos, padecen lo indecible, soportan hambre, enfermedades, palizas y humillaciones continuas; 12.000 de los primeros y la mitad de los segundos mueren en esta obra.

Los puentes fueron objetivo preferente de la aviación aliada y sufrieron numerosos ataques entre diciembre de 1944 y junio de 1945. De sus numerosas reconstrucciones se encargarían de nuevo los prisioneros del campo de concentración japonés. El puente que las autoridades birmanas conceden en ‘reconocer’ como el de Kwai (así han bautizado también el río) fue reconstruido por los japoneses, como pago por daños de guerra. Las secciones circulares de acero que se ven en la estructura son las originales de 1942 (numerado 227). Desde hace un par de décadas un tren turístico recorre el puente y las primeras secciones originales del ferrocarril hasta Nam Tok, cruzando sobre el famoso viaducto de Whampo. Tailandia explota así el filón que aún despierta el recuerdo de la mítica película ‘El puente sobre el río Kwai’.

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La Xunta y el Museo de Galicia se acercan

Las relaciones entre la Xunta y los responsables del Museo del Ferrocarril de Monforte entran en una nueva etapa. La visita el pasado jueves de la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, certifica el cierre de las hostilidades con los gestores ferroviarios e incluso da pie a reforzar la colaboración entre ambos organismos. De hecho se anuncia para este mes la tercera reunión en menos de tres meses (hasta el mes pasado el patronato llevaba diez años sin encontrarse).

La visita de la conselleira no despeja, sin embargo, las dudas sobre la aportación presupuestaria de la Xunta. El nuevo presidente del patronato, el delegado de la Xunta en Lugo, José Manuel Balseiro, había anunciado que la Xunta volvería a aportar fondos, tras varios años sin hacerlo. Y añadió que la cifra no sería en ningún caso menor a los 21.000 euros que siempre han aportado las diputaciones de Lugo y Ourense. Antes de que los recortes hiciesen bajar a cero esta colaboración económica, la administración gallega llegó a destinar al museo 80.000 euros anuales.

Ethel Vázquez quería dejar claro con su presencia que los conflictos con el director del museo, Luis Blanco, son cosa del pasado -con la polémica por el rodaje de la segunda película de Dani de la Torre ya zanjada, pero todavía fresca-. Y para certificar que la Xunta ha decidido volver a invertir fondos en el museo monfortino. Pero los presupuestos del Gobierno están ya cerrados y la consejera no aclara cuánto dinero se aportará en el próximo ejercicio.

El buen ambiente contrastaba con la tensión de hace solo unos meses, cuando la consellería y la dirección del museo chocaban públicamente por la cesión de material para la segunda película de Dani de la Torre. “Teño que traer os meus fillos a visitalo”, decía Vázquez tras recorrer las instalaciones ferroviarias.

La productora Vaca Films tiene previsto al parecer que la grabación de ‘1921. La ley del plomo’ empiece a mediados del mes que viene. El rodaje en Monforte será más tarde, aunque tras las discrepancias por el uso de material ferroviario aún no se ha concretado qué escenas se van agrabar. La conselleira explica que esta película de Dani de la Torre es un buen ejemplo para las posibilidades que depara el Museo para la promoción turística de toda la comarca.

La Mikado gallega, en el ojo del huracán

La polémica salpica al Museo del Ferrocarril de Galicia. Al parecer, su director, Luis Blanco, y la Xunta mantienen un serio enfrentamiento por la cesión del material ferroviario del centro monfortino para el rodaje de una película de Dani de la Torre. Este pretende utilizar la Mikado gallega, entre otras máquinas. «Si encuentran a alguien que lo haga mejor, adelante», reta Luis Blanco que ha puesto su cargo a disposición de la Consellería de Infraestruturas

La tensión ha subido muchos enteros en las últimas semanas. Blanco sostiene que la cesión de vehículos para un rodaje cinematográfico o para cualquier otro fin es poco menos que imposible. No quiere aparecer como el responsable de poner trabas al rodaje de la productora Vaca Films, pero no cede ante la Xunta y hace es evidente que sacar la locomotora fuera del recinto resulta complicado.

El director del museo explica que lleva tres meses intentando resolver el problema, sin lograrlo. «En el último escrito que le envié a la conselleira la semana pasada -explica- les dije que me veía incapaz de resolver este asunto y puse el cargo a su disposición». Los vehículos fuera de servicio, como la Mikado y el resto del material móvil expuesto en Monforte, tienen que pasar una revisión técnica para que Renfe los autorice a circular por la red española. Según relata ‘La Voz de Galicia’, el museo monfortino disponía del personal y la homologación precisos para hacer la puesta a punto de las máquinas del parque gallego; pero ahora ya no. Este tipo de revisiones tampoco son posibles en los talleres de Renfe -operados por Integria, la división de ingeniería de la empresa-, así que hay que recurrir a instalaciones gestionadas por asociaciones de amigos del ferrocarril o similares. Y las únicas de España habilitadas para trabajos de esta clase están en Lérida.

Vaca Films reconoce que estar interesada en rodar con el material de Monforte. Falta mucho para adelantar posibles fechas de rodaje, argumento o reparto y tampoco quieren anticipar información sobre los lugares en los que se proponen grabar. Pero admiten su interés por el Museo del Ferrocarril de Monforte y se han interesado por las posibilidades que habría para utilizar sus medios para algunas escenas. Pero no parece que vaya a ser una empresa fácil.

El museo está dirigido por Blanco, pero formalmente su gestión es responsabilidad de un patronato del que forman parte diferentes instituciones públicas, entre las que juegan un papel importante departamentos de la Xunta como la Consellería de Infraestruturas. Los responsables de esta consellería discrepan de la decisión del director del museo, y abogan por buscar fórmulas que permitan hacer la película y utilizar en el rodaje el material y las instalaciones del centro monfortino. Les parece una oportunidad única para promocionar Monforte y el museo, a través de una película que, tras el éxito de ‘El desconocido’, tiene asegurada como mínimo una expectación previa considerada.

Hay quien cree que Blanco actúa con cierto despecho por los problemas de financiacón que ha tenido con la Xunta. En los últimos años, el presupuesto ha caído a mínimos. Y en esta ocasión el dinero es un factor muy importante. La Mikado debería pasar la inspección más compleja y minuciosa que existe en los talleres de Lérida, que se conoce como tipo R. Este tipo de procesos resultan muy caros y con el presupuesto ordinario del museo sería imposible. La consellería está dispuesta a colaborar; se supone que la productora también da por hecho que no le saldría gratis. Pero en el museo reconocen que nunca se ha hablado de este tema.

Los responsables de Infraestruturas presionan para desbloquear el problema. El asunto requiere la resolución del patronato, que no se reúne desde hace ocho años. El presidente debería convocarlo, pero es muy complicado que lo pueda hacer. Agustín Hernández, que ocupa el cargo, lleva tres años fuera de la Xunta. Con la presidencia vacante, la convocatoria de las reuniones es competencia del secretario general del patronato, y ese puesto lo ocupa el propio Luis Blanco. la polémica está servida.

(Imagen La Voz de Galicia)

“Imparable”, una de trenes con Denzel Washington y Tony Scott

Denzel Washington vuelve a subirse a un tren. Ya lo hizo en “Asalto al tren Pelham 123”, un divertido triller sobre el metro de Nueva York, y ahora repite en otro thriller inspirado en hechos reales sobre un tren descontrolado que transporta material inflamable. Dirigida por Tony Scott (quinta vez que coinciden en un film), ‘Imparable’ (Unstoppable) es una de esas trepidantes historias de trenes que casi no se ven ya en los cines, pero que cautivan al espectador casi desde el principio.

El 15 de mayo de 2001 un tren de mercancías con 47 vagones fletado por la firma CSX se lanzó por las vías, sin maquinista, cerca de Toledo (Ohio), tras un error humano con el freno dinámico. El convoy recorrió 106 kilómetros (66 millas), con un cargamento altamente peligroso. Un valiente maquinista saltó al tren en marcha para frenarlo y logró evitar una catástrofe sin precedentes a escasa distancia de la localidad de Kenton (Ohio). Y esta es la historia que Scott cuenta con su última película, ni más ni menos.

“La idea me pareció muy emocionante: un peligro latente a más de 100 kilómetros a la hora y un par de personas a la caza de esa fiera metálica desbocada. En el fondo no deja de ser la historia de Moby Dick, pero sobre raíles. Más que mantener el suspense en si el tren descarrilará, lo que me interesó fue seguir a esos dos insensatos que van tras el ferrocarril descontrolado”, explicó Scott tras terminar el rodaje.

Con un guión de Mark Bomback, interpretan esta película Denzel Washington, Chris Pine, Rosario Dawson, Ethan Suplee y Kevin Dunn. Beech Creek y Pennsylvania son los lugares donde se rodaron las escenas más importantes

El director británico se toma varias licencias y cambia, entre otros, los escenarios de esta historia, haciendo que la acción transcurra en Pittsburgh “porque es un paisaje muy ferroviario, y muy de western”. También utiliza una compañía ficticia, Allegheny West Virginia Ferrocarril, para su tren imparable, en lugar de la original CSX Transportation de Ohio.

Scott utilizó para su película cuatro locomotoras AC4400CW de la Canadian Pacific , arrendadas a su vez a General Electric, y también la EMD SD40-2 de los ferrocarriles Wheeling and Lake Erie, dedicada a tráficos industriales en Ohio, que en la ficción se convierte en la compañía Allegheny West Virginia Ferrocarril.

La GE AC4400CW fue una locomotora diésel-eléctrica construida por GE Transportation Systems entre 1993 y 2004. Es similar a la DASH 9-44CW pero ofrece los motores de tracción de CA en lugar de los de CC, con un inversor separado por cada motor. Fueron fabricados 2.598 ejemplares para los ferrocarriles de Norteamérica. Como resultado de los requisitos más rigurosos sobre emisiones que se aplicaron en Estados Unidos a partir del 1 de enero de 2005, la AC4400CW fue sustituida por la GE ES44AC.

La EMD SD40-2 tiene 3.000 caballos de fuerza y también es una locomotora diesel-eléctrica construida por la General Motors’ División entre el enero de 1972 y febrero de 1986. La fábrica sacó 3.957 ejemplares de este modelo, que han sido utilizados por la mayoría de los grandes ferrocarriles norteamericanos, entre otras BNSF, Unión el Pacífico y El Pacífico canadiense.

“Las compañías ferroviarias nos dieron todo su apoyo, y pusieron a nuestra disposición todo tipo de maquinaria que pudimos manipular y filmar de maneras novedosas, y siempre, siempre realistas”, aseguró Scott durante la presentación de la película.

“Scott pone en escena todos los elementos del género: la amenaza de catástrofe inminente, los esfuerzos oficiales para detenerlo, la prensa que persigue la noticia, la pareja clásica de perdedores –un veterano (Washington) y un joven (Pine)– que contra todo pronóstico lograrán lo imposible. Y contra todo pronóstico también, Scott sorprende por su concisión, por su claridad expositiva, por sus planos imaginativos, esta vez adecuados, y plenamente justificados: utiliza las imágenes de los reporteros y de los informativos que cubren la noticia para completar la narración principal”. (estracto de de aceprensa. com ).

El Museo del Ferrocarril de Madrid, escenario de una película de Bruce Willis

El Museo del Ferrocarril de Madrid se ha convertido en escenario de una persecución de la película ‘The cold light of day’, que se rueda en España y está protagonizada por Bruce Willis, Sigourney Weaver, Henry Cavill y los españoles Verónica Echegui y Óscar Jaenada. El equipo de filmación, encabezado por el director Mabrouk El Mechri, ha rodado una secuencia en la que Cavill y Verónica Echegui, en un ciclomotor, son perseguidos por una camioneta, acción que se desarrolla junto al Museo del Ferrocarril , ubicado en la que fuera la estación de Delicias de Madrid.

Cerca de 100 actores extra volvieron a dar vida al lugar y recrearon el ambiente de una estación de trenes, incluidos taxis, policías, pasajeros y hasta un autobús del transporte público de Madrid. Mientras algunos “viajeros” se daban prisa para abordar el tren, un ciclomotor conducido por Verónica Echegui y con un malherido Henry Cavill a sus espaldas, irrumpe en el lugar mientras una camioneta -conducida por Sigourney Weaver- trata de darle alcance.

De esta forma, ‘The cold light of day’ continúa con su rodaje en la capital española, en donde ya filmaron en algunos lugares como la Plaza Mayor, la Ronda de Segovia, la plaza del Callao, Nuevos Ministerios y el barrio de La Latina.

El argumento está ambientado en España y cuenta con la producción de la empres valenciana Galavis Film (‘El kaserón’, ‘El arte de robar’) y las estadounidenses Summit Entertainment (saga ‘Crepúsculo’) e Intrepid Pictures (‘Los extraños’).

El guión, de Scott Wiper y John Petro, narra la historia de una familia que es secuestrada durante sus vacaciones en España, por lo que Henry Cavill -que en la película es hijo de Bruce Willis-, será el encargado de liberarla, según datos proporcionados a Efe por el equipo de producción.

‘The cold light of day’ comenzó su rodaje el pasado 7 de septiembre en Alicante y aún quedan dos semanas para acabarlo.

Siempre hay un último tren

Una historia de las de siempre. Un relato sobre la vida. Porque al final, de eso va este cortometraje ambientado en la época de la Guerra Civil en el Valle de Mena. Una de esas historias que seguro que han vivido nuestros abuelos o incluso nuestros padres. Un guión basado en una crónica de amor que pudo haberse roto en cualquier guerra, en cualquier país, en cualquier pueblo. Por eso la hace aún más creíble y entrañable.

Más de cien personas de distintas generaciones del Valle de Mena han participado en la grabación del cortometraje ‘Siempre hay un último tren’. Un proyecto intergeneracional y la actividad más destacable dentro del proyecto ‘Sin Edad’ del Plan de Dinamización Joven del Valle de Mena que promueve la Concejalía de Cultura y Juventud del Ayuntamiento en colaboración con la Residencia de ancianos Nuestra Señora de Cantonad. “La pretensión con la que nace este trabajo es acercar a diferentes generaciones colaborando, codo a codo, en el rodaje de este corto en el que niños y niñas, jóvenes y los abuelos y abuelas del municipio son los protagonistas”.

La trama se centra en la historia de amor de una mujer mayor que recuerda su juventud en la que se separó de su ser más querido, y que aún permanece en su memoria. La elección del título no es casual. ‘Siempre hay un último tren’ representa una metáfora de la vida. Este cortometraje es, además, un alegato a favor de la paz, la convivencia y el cariño entre jóvenes y mayores.

La actriz principal de la residencia se llama Leonor y fue seleccionada en el casting a sus 92 años -curiosamente no es la más longeva, ya que una ‘extra’ suma 102 años-; por otra parte, el actor principal cuenta con 94 y se llama Benigno. La veteranía ‘frente’ a la niñez, la más pequeña tan sólo tiene cuatro años. Los jóvenes meneses también han aportado su buen hacer pero, en su caso, la mayoría detrás de una cámara como ayudantes de producción. Un abanico de décadas, etapas y siglos confluyen en este trabajo en el que es precisamente la edad, un requisito y no una traba.

Los lugares donde se han rodado las diferentes escenas son la antigua escuela de Siones, donde se ‘orquestó’ a 30 niñas para grabar la escena de la clase; el interior y exterior de la residencia Nuestra Señora de Cantonad, y la estación de Mercadillo, donde se rodó la escena principal. Una de esas construcciones ferroviarias modestas que jalonan la línea de La Robla que hoy languidece, pese a los esfuerzos de Feve por impusarla (la operadora de vía estrecha caba de inaugurar el itinerio turístico ‘El Expreso de La Robla’).

‘El hullero’ constituye la línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 kilómetros, comprendida entre La Robla (León) y Bilbao (Vizcaya). Su tramo principal, entre La Robla y Balmaseda, fue inaugurado el 11 de agosto de 1894. Su objetivo principal era acercar la importante producción carbonífera de las cuencas de León y Palencia a su consumo en la poderosa industria siderúrgica de Vizcaya. Su recorrido atraviesa las provincias de León, Palencia, Cantabria, Burgos y Vizcaya, y debido a su influencia económica y social a lo largo de más de un siglo es considerado uno de los ferrocarriles más emblemáticos de España.

Una película donde el tren se apunta como un elemento esencial y en la que, sin embargo, no aparece ni tan siquiera una máquina, aunque las vías y la vieja estación de Mercadillo (Villasana de Mena no tienen tren ni tranvía) evocan el efecto aparente de la presencia del ferrocarril. Mercadillo es una de las estaciones más modestas de la línea, que dividió sus edificios en tres clases. Salvo Balmaseda, Mortaporquera y La Robla, las estaciónes de La Robla tienen un carácter muy modesto, verdaderamente industrial. Todas las edificaciones fueron pintadas en la época de la construcción de la línea general, en un color achocolatado, poco a poco modificado en cada estación de forma más o menos variada. Concebida en sus días como una estación de segunda clase, contó siempre con dos pisos en su edificio singular y coqueto, tal y como ahora lo conocemos, y que en el cortometraje ocupa un lugar destacado. En 1923 se añadió un depósito de agua metalizado.

La estación se sitúa a la altura del kilómetro 268,223, a 335,81 metros sobre el nivel del mar. Vías, andenes y muelles han sufrido diversas mejoras desde que se puso en marcha el servicio ferroviario, con la inauguración de la línea. Las dos últimas afectaron a la estructura, ya que en 1953 se añadió una marquesina para el andén y en 1971 se le dotó de un muelle para carga de balasto. Es precisamente en la época de la postguerra cuando la línea conoció una actividad frenética, tanto en trenes de carga como de pasajeros.

El cortometraje vio la luz el 13 de marzo en el cine Amania de la localidad burgalesa, en una gala a la que asistieron todos los actores de esta película, donde se pudo disfrutar también del denominado ‘making-off’, lo que sucedió entre bambalinas, la convivencia y el cariño surgido entre generaciones. Esta parte nunca vista de los rodajes, cuenta en este caso con una grabación de 35 minutos proyectados el día del estreno. Además, una exposición con una selección de las más de 2000 imágenes captadas por el fotógrafo local Díez Villaluenga recogerá la experiencia que vivieron los meneses.



Cuando la nieve enterró el ‘Orient Express’ e inspiró a Agatha Christie

El ‘Orient’ Express’ está intrínsicamente unido al nombre de Agatha Christie, pero es casi un accidente que una de sus obras más famosas lleve en su título el apellido del mítico tren. Porque en realidad la escritora inglesa jamás escribió un libro como ‘Asesinato en el Orient Express’; ese rótulo llegaría más tarde. La novela que habría escrito se entregó con el encabezamiento de ‘Asesinato en el coche de Calais’ que hacía referencia al tren ‘Wagonts Lit’ de lujo que cubría el trayecto desde Calais al Cuerno de Oro en Estambul y que tampoco tiene en su composición ningún coche Pullman, como los que aparecen en la película.

Lo que sí es cierto, y parece que en ello se inspiró la autora británica para su novela, es en el suceso esencial para el argumento, tanto del libro como de la película, que tiene a la nieve como elemento clave de la trama. En realidad, esta obra de Agatha Christie también se basa en el famoso secuestro y posterior asesinato del famoso aviador Charles A. Lindbergh y Anne Morrow Lindbergh baby’s, Charles Lindbergh Jr. en 1932.
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Tren y cine: ‘Aquel maldito tren blindado’ (‘Inglourious Bastards’)

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La filmografía dedicada a la Segunda Guerra Mundial es muy amplia. Y películas de este género donde el tren tenga una presencia significativa también son abundantes. Quienes siguen este blog han podido leer lo que publiqué en su día sobre ‘El Tren’ de Frakeinheimer, quizá uno de los grandes filmes que aunan todo lo que representa el mundo del ferrocarril. Y ahora que se conmemoran los 70 años del comienzo de la contienda mundial me viene a la cabeza la cinta de Enzo G. Castellari ‘Aquel maldito tren blindado’, que recibió en el mercado anglosajón el nombre de ‘Inglourious Bastards’.

Precisamente el célebre director americano Quentin Tarantino, muy aficionado a las películas de los años 70, se ha fijado en este clásico de Serie B para su proyecto titulado “Inglorious Basterds“, aunque para nada se trata de un remake de la primera. Esta cinta, que interpreta Brad Pitt, se mostrará el próximo 19 de septiembre en el Festival de Cine de San Sebastián, a donde acudirá para promocionarla el propio actor nacido en Oklahoma y criado en Springfield (Missouri)
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Tren y cine: el magnífico film de Frakenheimer ‘El tren’

El 6 de junio de 1944, conocido como el “día D”, los aliados iniciaron el desembarco de un ejército formado por más de 150.000 soldados (73.000 norteamericanos y 83.000 británicos y canadienses) sobre las playas de Normandía. La conocida como Operación “Overlord”, la invasión aliada de Francia, había empezado. Comandados por el general Eisenhower, las tropas aliadas superaron las defensas organizadas por el mariscal alemán Rommel.

El desembarco se considera el principio del fin. Y son muchas las películas que describen lo sucedido durante esos días y en fechas posteriores. La llegada de las tropas aliadas provocó rápidos planes de evacuación de París, donde los soldados alemanes y sus mandos vivían con cierta despreocupación. ‘El tren’, de John Frakenheimer, es una magnífica película que retrata a la perfección el clima que se vivía en aquellos momentos en la Francia ocupada. Retirada de tropas, ataques de la Resistencia, sentimientos de venganza, y planes de evacuación.
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