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Más instalaciones para el Museo del Ferrocarril de Baides que inaugura dos nuevos módulos

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El Museo de Baides sigue creciendo. La localidad guadalajareña ha convertido sus orígenes y tradiciones ferroviarias en un revulsivo turístico aprovechando distintos elementos empleados por el ferrocarril en este siglo y medio largo de historia. A su modesta, pero interesante colección, acaba de incorporar dos nuevos módulos en los que se muestra un plataforma de mercancías y un antiguo paso a nivel.

El museo, que está situado junto a la carretera que comunica Baides con su estación, tiene como finalidad dar a conocer la historia del ferrocarril y la aportación que ha supuesto para el desarrollo del municipio. La localidad guadalajareña se incorporó a la historia ferroviaria en 1862 como apartadero de la línea Madrid-Zaragoza. Allí acababa la vía doble y se iniciaba el trayecto en vía única hasta Ricla-La Almunia. Nunca fue parada de los grandes expresos, pero su playa de vías vio cómo se detenían los semidirectos hasta Calatayud o los ‘tranvías’ hasta Sigüenza, asícomo todo tipo de mercancías y correos que circulaban por el eje principal Madrid-Zaragoza-Barcelona-Portbou.

En sus instalaciones se exponen elementos como una máquina de vía estrecha que se utilizaba para acercar el material a las obras, una báscula para pesaje de vagones, toperas, un surtidor de agua para las antiguas máquinas de vapor. También albergan un gálibo, el arco de hierro, en forma de U invertida para comprobar si los vagones con su carga máxima podían circular por los túneles, puentes y los bancos de madera que se encontraban situados en los andenes de la estación de Baides, entre otras estructuras.

Ahora se han ampliado sus instalaciones con dos nuevos módulos. El primero representa un antiguo paso a nivel compuesto de señales de información y proximidad, una semibarrera de accionamiento automático y otra de cadena además de una gran catenaria. El segundo está compuesto por un gran vagón plataforma de mercancías con todos los elementos de señalización de proximidad como postes, señales fijas y señales luminosas.

A la inauguración han asistido, entre otros, el subdelegado del Gobierno, Juan Pablo Sánchez; el alcalde de Baides, Antonio Antón; y el director del Museo del Ferrocarril de Madrid, Carlos Abellán.

Precisamente Antonio Antón, antiguo ferroviario y máxima autoridad en el municipio, es uno de los grandes culpables de que exista este curioso museo al aire libre. Junto a él otros muchos participaron durante años en la búsqueda de elementos, equipos y todo tipo de objetos ferroviarios, vías y señales, maquinaria y vehículos vinculados a la explotación del ferrocarril. Baides y su museo del ferrocarril se han hecho un hueco, por derecho propio, entre los aficionados al tren.

(Imagen Pedro Aguilar Serrano)

Azpeitia y Gijón ‘hermanan’ dos piezas de sus colecciones en el Día Internacional de los Museos

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El Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias son dos referentes reconocidos en la custodia, reparación y muestra de las joyas ferroviarias. El Día Internacional de los Museos sirve ahora para reforzar su continua colaboración con el ‘hermanamiento’ de dos de sus piezas singulares correspondientes a sus respectivas colecciones. Las locomotoras de vapor ‘Echevarría’ y ‘SAF 1’ corresponden al mismo constructor, año de fabricación y modelo muy similar, y comparten además un devenir histórico sorprendentemente paralelo, reflejo de la realidad ferroviaria e industrial que les dio origen.

Este ‘hermanamiento’ entronca con el lema que preside hoy la 36 edición del Día Internacional de los Museos: ‘Las Colecciones crean conexiones’. Este lema hace referencia a los vínculos creados por las colecciones de los museos y recuerda que son instituciones vivas que permiten crear enlaces entre los visitantes, las generaciones y las culturas del mundo. Se acentúa así el poder que tienen los objetos museísticos, no solamente contando su historia, sino también creando un nexo con la comunidad a través de la memoria colectiva. Se busca, en definitiva, poner de relieve el rol que desempeñan los museos en la sociedad y la conexión que existe entre diferentes colecciones y público.

En el marco de este lema, el Museo Vasco del Ferrocarril y el Museo del Ferrocarril de Asturias, refuerzan hoy ese vínculo con sendos actos públicos en los que hermanan dos de sus joyas ferroviarias, que mantienen una historia y pasado común. La ‘Echevarría’ y la ‘SAF 1’, a las que se rinde hoy homenaje, recordarán a los visitantes cómo era el devenir diario de las máquinas y los hombres en su afán por superarse y llegar a un mañana mejor.

El Museo Vasco del Ferrocarril ha programado para hoy los siguientes actos: Presentación de la exposición ‘Trevor Rowe’ en Euskadi; hermanamiento de las locomotoras ‘SAF 1’ y ‘Echeverría’; y circulación de trenes históricos: automotor Allan de los Caminhos de Ferro de Portugal (11.00 horas); locomotora de vapor ‘Zugastieta’, del ferrocarril de Amorebieta a Gernika (12.00 horas); y locomotora de vapor ‘Portugal’ de los Caminhos de Ferro de Portugal (13 horas).

La empresa Patricio Echeverría de Legazpi (Gipuzkoa) experimentó tras la Guerra Civil un notable aumento de la demanda de sus productos, lo que implicó el incremento de sus necesidades de transporte, tanto de materias primas como de producto terminado. Con el fin de mejorar sus comunicaciones, esta empresa decidió construir un ramal industrial, de más de cuatro kilómetros de longitud, que permitiera enlazar sus instalaciones fabriles con la estación de Zumarraga, punto en el que convergía el ferrocarril de vía ancha explotado por Renfe de Madrid a Irun, con las líneas de vía métrica de Malzaga a Zumarraga de los Ferrocarriles Vascongados y de Zumarraga a Zumaia, del Ferrocarril del Urola.

Al contar la estación de Zumarraga con dos anchos de vía diferentes, Patricio Echeverría decidió implantar a lo largo de su línea tres carriles, de modo que por ella podían circular vagones, tanto de vía ancha como de vía métrica. Para remolcarlos, adquirió en el año 1952, a la firma alemana Henschel & Sohn una locomotora de vía ancha, pero que en ambos testeros disponía también de los aparatos de choque y tracción necesarios para poder arrastrar también vagones de vía métrica. Fue bautizada como ‘Echeverría’. Poco después adquirió de ocasión, al Ferrocarril de Santander a Bilbao, una locomotora de vapor de vía métrica destinada específicamente a este servicio, en concreto la 030T Nº 3 ‘Güeñes‘, construida por Hunslet con el número de fábrica 538 en el año 1891. En la factoría guipuzcoana fue rebautizada como ‘Echeverría II’.

En 1962, Patricio Echeverría adquirió una nueva locomotora diesel, la ‘Echeverría III’, también construida por Henschel, para el servicio de su ramal, por lo que, poco después, procedió al desguace de la ‘Echeverría II’, mientras que la ‘Echeverría I’ quedó en reserva con el fin de poder remplazar a su sustituta en caso de avería. En consecuencia, periódicamente era encendida y sometida a pruebas, operación que se realizó con regularidad hasta principios de los años ochenta, tras decaer el uso del ramal. En 1992 la locomotora de vapor ‘Echeverría I’, fue cedida al Museo Vasco del Ferrocarril.

La Sociedad Anónima Felgueroso inauguró en 1949 un ferrocarril de doce kilómetros de longitud para unir su mina de La Camocha, cerca de Gijón, con la estación de Renfe de Veriña, permitiendo de esta manera la explotación de este rico coto hullero. Para el servicio de maniobras en la carga y pesaje de vagones en la estación de La Camocha, encargó una locomotora de vapor al constructor alemán Henschel & Sohn, de gran experiencia en la fabricación de este tipo de unidades, que la entregó en 1952. La máquina fue denominada ‘SAF 1’, iniciales de la empresa de los hermanos Felgueroso. Posteriormente, la Minero Siderúrgica de Ponferrada, sucesora en la propiedad de la mina de La Camocha, la mantuvo en servicio, si bien compartiendo tareas de maniobras con otras locomotoras de vapor llegadas desde su sede de Ponferrada, una de las cuales, de segunda mano, construida en Gran Bretaña por Nasmyth Wilson en 1891, con el número 411 para el Ferrocarril de Triano, llegaría a ser denominada ‘SAF 2’.

La ‘SAF 1’ permaneció en servicio hasta 1973, cuando, con la adquisición de una locomotora diesel Hunslet Babcock & Wilcox, quedó apartada como reserva hasta el cierre del ferrocarril a mediados de los años 80, lo que permitiría su conservación. En 1994, Mina la Camocha S.A. la entregó al Ayuntamiento de Gijón para su definitiva preservación, siendo trasladada el 29 de diciembre de dicho año al Museo del Ferrocarril de Asturias.

Una vez en el Museo fue completamente rehabilitada por su Escuela Taller, recibiendo una caldera de nueva construcción, de tal forma que fue posible recuperar su total funcionamiento el 25 de noviembre de 1995. Desde entonces se ha mantenido en disposición de marcha, siendo encendida para exhibiciones en las jornadas del vapor y otros eventos. En la actualidad se han emprendido en esta locomotora tareas de puesta a punto, que desarrolla el equipo técnico del centro con la colaboración de la Asociación del Amigos del Museo del Ferrocarril. Las labores incluyen la preceptiva revisión de la caldera, mantenimiento mecánico, saneamiento general, trabajos en superficies metálicas y pintura.

(Fuente Juanjo Olaizola. Director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia)

Treinta años de presencia continua en la vía del ‘Tren de la Fresa’ que inicia hoy temporada

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Seis lustros en la vía. El ‘Tren de la Fresa’ arranca hoy su temporada 2014. Este popular convoy turístico cumple treinta años de presencia ininterrumpida en la vía. Durante este tiempo ha transportado a más de 150.000 viajeros. El tren sale del Museo del Ferrocarril de Delicias a las diez de la mañana para llegar a la estación de Aranjuez a las once.

La temporada se dive en dos etapas. La primera se inicia hoy y acaba el 29 de junio; la segunda se desarolla entre el 6 de septiembre y 26 de octubre. En total este convoy turístico realizará 28 viajes que se llevan a cabo los sábados y domingos. Este año el precio es de 29,90 euros para los adultos y 14,90 para los niños de entre 4 y 12 años.

El vapor ha sido la principal enseña del ‘Tren de la Fresa’, aunque en los últimos años las dificultades para contar con una máquina que garantice la temporada han provocado un cambio en la tracción. Como el pasado año la locomotora 333-407-5 de Integria remolcará el convoy turístico. Inicialmente, tiraba del convoy una de las pocas ‘Mikados’ conservadas en España, la 141-F-2413, construida en 1959 en los astilleros de Euskalduna. Otras máquinas de vapor que se han utilizado en sustitución de la titular, que permanece en el dique seco son ‘La Garrafeta’, locomotora ‘Beyer Garrat 282F-0421’, construida en 1960 en Bilbao siguiendo un diseño original inglés de 1930 que no pasa de los 60 kilómetros hora; la ‘Mikado’ de Monforte, en custodia en el Museo de Galicia, donde mantiene la numeración Renfe 141F-2111; y la cinematográfica ‘Baldwin de Guadix’, numerada como 140-2054, una auténtica joya y la única máquina que queda en España alimentada con carbón operativa en ancho ibérico y construida por Babcock & Wilcox; ha sido utilizada en decenas de películas españolas y extranjeras.

Completan la composición del ‘Tren de la Fresa’ cuatro coches ‘Costa’ que fueron construidos para los servicios de cercanías de la Compañía MZA entre 1914 y 1930. Se fabricaron de madera porque la empresa consideraba los metálicos demasiado calurosos para ser utilizados en sus líneas costeras. Estos coches, que prestaron servicio fundamentalmente en la costa catalana, están montados sobre bogies, lo que fue un gran adelanto en su época, cuando casi todos los vehículos de cercanías eran de dos o tres ejes. Además, están dotados de plataformas abiertas con ‘balconcillo’ en los extremos y cuentan con la posibilidad de intercirculación entre ellos. Traían de origen freno continuo de vacío, calefacción de vapor y alumbrado de gas que posteriormente fue sustituido por eléctrico. Dos de estos coches se presentan renovados tras haber sido sometidos a un proceso de revisión y restauración.

Los coches ‘Costa’ están separados de la locomotora por dos furgones de los años 60, uno a cada extremo. Ambos pertenecen a la serie J 400.000; su estructura es de hierro laminado con paredes de madera de conglomerado, revestidas superficialmente con un chapado metálico. El uso de este tipo de furgones respondía al Reglamento de Circulación de Renfe, según el cual un coche de madera con servicio no podía circular con viajeros inmediatamente después de la locomotora.

El viaje incluye la degustación de fresón a bordo del tren, así como una visita guiada al Palacio Real, otra libre al Museo de Falúas y un descuento del 50% en la entrada al Museo Taurino. Renfe presta apoyo a esta iniciativa conjunta, en la que colaboran el Ayuntamiento de Aranjuez, la Comunidad de Madrid, el Museo del Ferrocarril y Patrimonio Nacional.

El alcalde de Santander se interesa por la promoción del Museo del Ferrocarril situado en Estaciones

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Compromosio municipal. El Museo del Ferrocarril de Santander puede tener futuro. El Ayuntamiento se muestra ahora dispuesto a colaborar con el centro que atiende la Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril, que se sitúa en la zona de las Estaciones. El consistorio cree que puede ser un recurso didáctico y turístico que se promocione tanto entre los santanderinos como entre quienes visitan la ciudad.

Las instalaciones del museo, situadas detrás del cuartel de la Policía Local, son muy sencillas. Las naves que albergaron el taller guardan ahora importantes fondos, como la locomotora ‘Peñacastillo’, restaurada por la Consejería de Cultura, o una ‘jardinera’ de los tranvías, restaurada por el Ayuntamiento de Santander, ambas en excelente estado. Y una locomotora quitanieves de 1962 y 30 toneladas de peso en proceso de restauración. O una máquina de vía estrecha también restaurada.Y la locomotora Udías, de las minas de Reocín. Entre las pequeñas piezas figuran planos, maquetas de vías y estaciones, locomotoras en miniatura, uniformes, documentos, carteles, faroles de carburo, fotografías, máquinas de hacer billetes y cientos de libros. El acceso se realiza recorriendo las rampas y pasarelas que cruzan por encima de las vías. Cuenta además con un importante fondo bibliográfico.

El alcalde ha visitado el centro junto a representantes de la asociación, así como por los concejales de Cultura, César Torrellas, y de Turismo y Relaciones Institucionales, Gema Igual. Iñigo de la Serna ha trasladado a los responsables del museo la voluntad del equipo de gobierno de «contribuir a que sea más y mejor conocido», de manera que se impulsen las visitas a un centro que difunde la historia de este medio de transporte en la ciudad y en la comunidad autónoma. Desde la Concejalía de Turismo se convocará a las guías oficiales de turismo el próximo 6 de mayo, a las 10.00 horas, en el propio Museo del Ferrocarril, para que lo conozcan y puedan enseñarlo ellas mismas a sus grupos, bajo petición, y no sólo los días que abran los voluntarios de la Asociación.

El Ayuntamiento pretende firmar un convenio con el Museo, de manera que se pueda colaborar en diferentes labores de mantenimiento o de restauración de las piezas que se encuentran expuestas, así como de acondicionamiento del entorno. El consistorio plantea además la creación de un nuevo acceso al museo, desde la zona de las Estaciones, para lo que se extenderá una capa de firme, se colocará un cierre perimetral y se instalará alumbrado a lo largo del acceso.

El museo recibió la pasada Navidad más de 500 visitas en solo cinco días de horarios especiales, «lo que demuestra el interés del público por conocer nuestros fondos». El centro está en unas naves de 650 metros cuadrados alquiladas a Adif desde el año 1984. La sociedad ferroviaria tampoco ha prestado mucha atención a los amigos del ferrocarril. Los amigos de ferrocarril de Cantabria son un colectivo de 50 socios que pagan 72 euros de cuota al año. Con ese dinero y con 200 euros de subvención del Ayuntamiento pagan el alquiler de las naves y los gastos generales. El año pasado recibieron también 200 euros de ayuda de una entidad bancaria. La entrada al museo es gratuita.

(Imagen Leticia Navarro)

‘Un documento llamado tranvía’ reivindica su importancia en el Museo del Ferrocarril de Madrid

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El Museo del Ferrocarril de Madrid estrena nueva exposición. Bajo el título ‘Un documento llamado tranvía’ el centro de Delicias propone un recorrido histórico que muestra la rica e importante bibliografía de este medio de transporte, vital para la historia de nuestras ciudades a finales del siglo XIX y principios de XX y que en los albores de este último período se ha recuperado en muchas de nuestras problaciones.

Desde el día 23 y hasta el próximo domingo 27 de abril, el tranvía será el objeto de deseo para todos los visitantes del Museo del Ferrocarril de Madrid que ha dispuesto una completa muestra sobre este transporte. Este miércoles, para celebrar ‘La Noche de los Libros’, el investigador Joan Alberich González ofrecerá una conferencia y presentación de su última publicación ‘Los tranvías de vapor de la ciudad de Madrid’ y hará un repaso por los aspectos económicos, técnicos y sociales de estas redes en la capital española.

Este libro de Joan Alberich González analiza la historia de todas las líneas tranviarias madrileñas en las que se utilizó la tracción vapor. El tranvía de Madrid a El Pardo, los vehículos de la Compañía Madrileña de Urbanización que cumplían servicio en la Ciudad Lineal de Arturo Soria, Madrid a Vallecas y canteras, caracterizado por un importante tráfico de mercancías, el efímero Metropolitano y el de Madrid a los carabancheles y Leganés.

Este libro forma parte de un proyecto investigador y editorial muy ambicioso, que en una primera entrega se centró en los tranvías de vapor de Barcelona y que tendrá continuidad en los próximos años, con los tranvías de vapor del País Valenciano y la región de Murcia, los de la cornisa cantábrica y Galicia y los de los territorios insulares.

El mundo del tranvía tiene en el Archivo y Biblioteca del Museo del Ferrocarril un importante fondo documental, en cantidad y en variedad de formatos, con una bibliografía que acerca a la historia y a los estudios que se han publicado en Europa y Estados Unidos, así como otros trabajos que documentan la presencia del tranvía en la geografía española. Libros, revistas o cartografía, que abarcan el siglo XIX y XX, son fundamentales para la reaparición de estos vehículos a partir del 2000 en numerosas ciudades, tanto en el ámbito nacional como europeo. La exposición de material bibliográfico se completa con una selección de tarjetas postales y una muestra de las maquetas de tranvías que forman parte del inventario del museo y que fueron donadas por Emilio Ibeas González.

Durante el fin de semana del 26 y 27 de abril se ofrecerán talleres didácticos para el público infantil donde los tranvías de Madrid serán los protagonistas en la creación de marcapáginas y collages artísticos. Además, también durante el fin de semana se realizará una nueva liberación de libros, esta vez en las diferentes salas del Museo y durante el período de apertura del mismo.

El museo se suma a la celebración del Día Internacional del Libro y participa en una iniciativa conjunta liberación de libros con otros centros culturales y museos de España, en la que colabora Renfe Cercanías de Madrid. La Biblioteca del Museo liberará hoy alrededor de un centenar de libros, todos ellos relacionados con el ámbito del ferrocarril, en las estaciones de Cercanías de Atocha, Príncipe Pío, Delicias y Embajadores.

Trescientos juguetes ferroviarios muestran en Pontevedra la evolución de un siglo y medio de tren

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La historia del tren no sólo puede observarse en los libros. A través del juguete también es posible contemplar la evolución ferroviaria y los cambios y transformaciones que se han producido en el mundo del tren. ‘Historia del tren de juguete español’ tiene precisamente ese objetivo. El Edificio Sarmiento del Museo de Pontevedra acoge desde este viernes 11 de abril y hasta el próximo 8 de mayo más de 300 juguetes ferroviarios, entre ellos varias piezas únicas nunca antes expuestas al público.

Con esta muestra, la Diputación de Pontevedra conmemora la llegada del ferrocarril a Pontevedra hace 170 años (16 de mayo de 1884). En este siglo y medio largo también se ha producido una evolución en el juguete, al fin y al cabo una representación del mundo real a tamaño más reducido. La exposición muestra piezas que tienen tantos años como el tren real y otros que vieron la luz veinte años años de que se cerrara el siglo XX. Se muestran los elementos más característicos del tren, desde estaciones con sus andenes y despacho de billetes; depósitos de locomotoras, guardagujas, depósitos de agua y todo tipo de máquinas y vagones.

«Es la exposición de juguetes más completa que se puede visitar ahora en España», asegura José Antonio Quiroga, comisario de la muestra. Quiroga asegura que se puede realizar un recorrido completo de la historia del ferrocarril a través de estas obras maestras «admiradas por coleccionistas de todo el mundo». Descata sobre manera el conjunto de catorce juguetes de la mímica marca Hispania, elaborados por hojalateros del Barrio de Gracia de Barcelona, y entre ellos figuran piezas que nunca antes habían sido expuestas. También es posible observar la evolución de los materiales empleados, desde la hoja de lata, pasando por la madera, el celuloide y terminando con el plástico del siglo pasado.

Una de las piezas más cotizadas de esta exposición data de 1918. Se trata de un tren de madera, que se atribuye al taller de Joaquín Torres-García, uno de los grandes especialistas en el diseño de juguetes. Sus modelos son muy cotizados por su gran maestría en el acabado. Un incendio acabó con el taller donde el artesano realizaba su trabajo. Apenas se rescataron unos pocos ejemplares que ahora forman parte de colecciones museísticas, como el MOMA o la Quiroga-Monte. También destaca el conjunto compuesto por las únicas 11 piezas realizadas por el alemán Enrique Keller y entre las cuales figuran locomotora, ténder y coches de pasajeros.

La exposición permite descubrir otras piezas, como los primeros trenes de Jorge y Enrique Rais (1884-1910), que se exponen también por primera vez en España. Numerosas estaciones de tren de principios del siglo XX permiten al visitante conocer y diferenciar la arquitectura industrial de este tipo de instalaciones, como la que tuvo Pontevedra en la vieja estación de Campolongo. Una recreación del Talgo realizada por Ibertren en la década de los 70 o el Electrotrén con su Locomotora diésel Renfe (1980) son otras de las piezas más cotizadas de esta muestra en la que hay además trenes de chapa de latón estampada o la mítica Mastodonte de 1930.

‘La vida junto al tren’, exposición de imágenes sobre los oficios ferroviarios en el Museo de Gijón

 Plantilla completa de la estación de del Norte Avilés, incluyendo una taquillera. Anónimo. 1915.

‘La vida junto al tren’. Con motivo del 175 aniversario de la presentación en París de las primeras fotografías de Daguerre, la sala de exposiciones temporales del Museo del Ferrocarril de Asturias (Plaza Estación del Norte s/n, Gijón) acoge una muestra de imágenes relacionadas con los distintos oficios ferroviarios. Hasta el 20 de julio se podrá ver la muestra que bajo el título ‘La vida junto al tren’, expone a los visitantes distintos aspectos y visiones sobre los oficios ferroviarios.

A mediados del siglo XIX aparece en España una nueva clase de trabajadores, los ferroviarios. Algunos de aquellos oficios aún se mantienen hoy en día, pero otros solo perviven gracias a la fotografía, que nos muestra cómo eran, sus condiciones sociales y laborales, su familia y su modo de vida, sus celebraciones y también sus reivindicaciones. La exposición tiene, además, el fin de dar a conocer el papel del museo en la recuperación de la fotografía en Asturias. El horario de apertura de la muestra es de 10.30 a 13.30 horas y de 16.30 a 18.30 horas.

El Museo del Ferrocarril de Asturias es el centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias. Su finalidad no solo es el estudio de la revolución industrial y el desarrollo tecnológico, sino también explicar la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región.

El Museo ocupa las instalaciones de la antigua estación del Norte que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990, con la construcción de una nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento de Gijón, la ciudad obtiene buena parte de los terrenos de Renfe, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales.

La labor de recuperación de fotografía histórica del museo se ha llevado a cabo por muy diversas vías, que abarcan las compras, donaciones, legados, cesiones y depósitos, hasta superar un fondo de varias decenas de miles de imágenes. Todas ellas están referidas al mundo del ferrocarril y la industria, con especial incidencia en la historia asturiana pero sin renunciar a importantes lotes referidos al resto de España. En ese conjunto tienen relevancia los retratos de ferroviarios. Imágenes realizadas por las compañías de sus plantillas de trabajadores, las que forman parte de colecciones más amplias como las de los directores de distintas empresas, las obtenidas por fotógrafos profesionales, o por aficionados al ferrocarril y las realizadas por los propios ferroviarios en su lugar de trabajo.

Como meras figuras que se mueven en los nuevos escenarios o como el capital humano de las empresas ferroviarias, gracias a los retratos de los trabajadores, se pueden conocer parte de sus condiciones sociales y laborales, su familia, sus celebraciones, su modo de vida. De hecho, aunque algunos de sus oficios aún perviven, otros solo permanecen vivos gracias a la fotografía.

Los ferroviarios son retratados en grupo, como una plantilla de trabajadores, en torno a los dos iconos más representativos del ferrocarril: la estación y la máquina. Como si de un gran ejército se tratase, las imágenes muestran a los empleados uniformados y en formación, jerárquicamente dispuestos por categorías. Inauguraciones y visitas institucionales constituyen acontecimientos reflejados en amplios reportajes fotográficos por las propias compañías, en los que los grupos de ferroviarios son parte importante de la escenografía.

Los fotógrafos de temática ferroviaria centran su interés en la locomotora y el tren. De este modo, el elemento humano es, a veces, un mero acompañamiento de la máquina. Aún así, la mayor parte de la imágenes de ferroviarios en los trenes representan a la pareja – maquinista y fogonero – , retratados casi siempre en actitud de posado, orgullosos de sus máquinas y de su oficio. El resto del personal del tren aparece casi siempre formando parte de composiciones que recogen los trenes en el momento que precede a la marcha, o asomándose tímidamente “para salir en la foto”.

Cuando los ferroviarios eran fotografiados en las estaciones, aparecen formando un conjunto completo de trabajadores. Todos ellos, habitualmente, posando para el fotógrafo profesional o de empresa. En otras ocasiones, se reflejan sus actividades en fotografías en las que el protagonista fundamental es el mundo ferroviario: las circulaciones y los tráficos en la estación.

La estación era también el lugar de residencia para diferentes categorías ferroviarias. Por ello, jefes de estación, factores y otros empleados, solían aprovechar la presencia del fotógrafo para retratarse con su familia. En cualquier caso, la fotografías tradicionales mostraban a las plantillas de las estaciones con su uniforme, en composiciones muy estudiadas y en los que la categoría marcaba estrictamente la jerarquía de posado.

(Imagen cortesía Museo del Ferrocarril de Asturias)

Azpeitia y Aranda recogen fondos del fallido museo del ferrocarril de Miranda, cedidos por su titular

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El proyecto se ha frustrado definitivamente. Miranda no tendrá un museo dedicado al tren, al que tanto debe la ciudad, porque las instituciones no han prestado la ayuda necesaria para llevar adelante el plan de los propietarios de los fondos de Museo del Ferrocarril III Generaciones y su alma mater Julio García. La recopilación de este coleccionista de objetos relacionados con el mundo ferroviario se ha entregado a los museos de Aranda de Duero y Azpeitia, que harán un buen eso del material.

Julio García llevaba varios años planteando la creación del museo. Este coleccionista cree que el Ayuntamiento no ha hecho nada para poder hacer realidad el proyecto. Por eso los fondos se han cedido a otras instituciones. «Como tengo muchas novias en otros lugares, tal y como dije en su momento, si aquí no se muestra interés, el material saldría, y así ha sido, por desgracia». No ha sido una amenaza. “El alcalde me acusaba de eso y yo no amenazo nunca», sino de una advertencia. Insiste en que él habría preferido que todos sus fondos se quedaran en la ciudad, y culpa al alcalde Fernando Campo de no mostrar interés por su iniciativa. «La incompetencia e inoperancia de nuestro alcalde va a hacer que Miranda se quede sin algo que creo que era interesante para la ciudad; y esto ya no tiene retorno».

Una parte de los fondos de Julio García ha viajado a Aranda de Duero. La ciudad cuenta con un Museo del Tren que había mostrado el interés por algunos de los valiosos elementos que conserva García gracias a un trabajo de acopio y documentación de varias décadas. Otra parte se trasladarán al Museo Vasco del Ferrocarril, uno de los centros ferroviarios de referencia en Europa.

Los materiales enviados son variados, desde piezas de algunos trenes que tuvieron base en Miranda, a placas de locomotoras antiguas. Hay también varios planos de los años 30 y 40, y una curiosa máquina que llamó la atención al museo de Azpeitia y que servía para dar la nomenclatura con microfilms los vehículos, lo que permitió pasar de la nomenclatura manual a esta automática, y que hoy ha sido reemplaza por la informática.

«Es una pena que estos fondos no puedan exponerse en Miranda, pero como siempre hemos dicho lo importante es que los ciudadanos los puedan disfrutar, y si no puede ser en Miranda que sea al menos en otros lugares», dice García, recordando que durante muchos años se han negado a peticiones de otras localidades confiando en que en Miranda podría hacerse el museo. “Nunca he querido sacar un beneficio económico, que eso quede muy claro… y se puede contrastar con los directores de ambos museos», explica, reiterando que lo único que solicitó al Ayuntamiento mirandés fue la firma de un convenio. «Hay que hacer las cosas bien, poner por escrito y conforme a un acuerdo cómo se cedían los fondos, en qué condiciones, cómo iba a ser la seguridad para conservarlos, la forma de exponerlos… y el Consistorio es el que tiene los recursos jurídicos para redactarlo», dice. Miranda pierde así una ocasión de oro para rendir homenaje a quien tanto debe.

(Imagen Avelino Gómez)

Aparece un valioso lote de fotografías del británico Trevor Rowe que escaneará el Museo de Azpeitia

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El Museo Vasco del Ferrocarril, ubicado en Azpeitia (Gipuzkoa), en colaboración con la Asociación de Amigos del Museo, ha recuperado una valiosa colección de fotografías históricas tomadas en la Península ibérica por el británico Trevor Rowe entre 1952 y 1968. Denis Trevor Rowe es uno de los más destacados aficionados al ferrocarril y fotógrafo ferroviario de Gran Bretaña. Su pasión por el ferrocarril le ha llevado a recorrer medio planeta a la búsqueda de las locomotoras de vapor más antiguas, los trenes de vía estrecha más singulares y los tranvías más primitivos.

El fruto de sus viajes ha quedado plasmado en diversas publicaciones, como European narrow gauge steam, Railway holidays in Spain, Railways of South America, Narrow gauge railways of Spain, o Spain & Portugal railways, todas ellas ilustradas con sus fotografías.

Aunque algunas de sus fotografías son sobradamente conocidas por historiadores y aficionados al ferrocarril, buena parte de las imágenes que conforman esta colección son absolutamente inéditas. Trevor Rowe plasmó con su cámara imágenes irrepetibles de toda clase de locomotoras y ferrocarriles, a lo largo y ancho de la Península ibérica, en los cinco viajes que realizó entre 1952 y 1968.

En muchas de ellas aparecen líneas hoy desaparecidas, como el tren del Bidasoa, Castro a Traslaviña, Olot a Gerona, Flassa a Palamós, Villena a Alcoy y Yecla, Utrillas o Sierra Menera. Asimismo, su cámara captó los tranvías históricos de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Oviedo o Bilbao, entre otras.

Trevor Rowe prestó también especial atención a las locomotoras de vapor, en aquella época todavía en pleno apogeo, pero sin dejar de lado a sus sustitutos diésel y eléctricos, incluido el ‘moderno’ Talgo.

También se fijó en los ferrocarriles de Euskadi, tanto los de servicio público (Vascongados, Santander-Bilbao, Robla, Renfe, etc.), como los de servicio particular como los trenes mineros de Orconera, Franco-Belga y Sestao a Galdames, o los ferrocarriles industriales de Altos Hornos de Vizcaya y La Basconia.

Dado el gran valor histórico de estas fotografías, el Museo Vasco del Ferrocarril procederá a su escaneado y corrección de defectos producidos por el paso de los años, para poder ponerlas a disposición del público a lo largo del presente ejercicio 2014.

(Imagen de la locomotora Izarra, cuando aún estaba en servicio en la fábrica de la Baskonia, una de las fotos ahora rescatadas de Trevor Rowe)

La locomotora de vapor SHE D de Gijón abre la temporada el 1 de marzo en el ecomuseo de Samuño

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De estreno por todo lo alto. El vapor vuelve a las vías del tren turístico de Samuño, aunque sea durante algunos fines de semana. El ecomuseo reabrirá el 1 de marzo y ofrecerá como atractivo recorridos en la locomotora de vapor SHE D de Gijón y la celebración de unas jornadas del vapor que se desarrollarán en colaboración con el Museo del Ferrocarril asturiano. El centro de interpretación de la minería se completa además con la incorporación del botiquín, un espacio expositivo en el que se representa con elementos de la época el despacho, la sala de curas, la zona de camillas y distintos apartos que se usaban en la atención clínica de los mineros atendidos.

Más de 2.000 personas ya han reservado plaza para la segunda temporada que tendrá en el vapor uno de sus principales reclamos. La máquina que presta el Museo de Gijón, la locomotora SHE D (Maffei 3946/1920) ‘Minas de Aller’, después de una renovación y puesta a punto, ya luce pintada para su nueva misión y llegará a Langreo en breve. La pequeña vaporosa será utilizada para hacer el trayecto del tren minero de San Luis. El carbón volverá a utilizarse como combustible y su olor inundará el valle langreano de La Nueva, como lo hacía en el inicio de la minería. De este espectáculo podrán disfrutar langreanos y visitantes en esta nueva temporada.

«Estas jornadas pueden resultar atractivas para los amantes del ferrocarril y permitirán retornar a la tradición», indica la regidora de Langreo. María Fernández confía en que esta actividad «incentive las visitas a este equipamiento» quien explica que los visitantes podrán visitar una recreación del botiquín y más adelante, a lo largo de marzo o abril, accederán a la casa de aseos, en cuyo diseño trabaja actualmente el Consistorio. Para el verano se deja la apertura del bar y de la tienda de ‘souvenirs’. Antes, a finales del próximo mes, funcionará una reserva on line que se une a la reserva telefónica, que ya se puede utilizar para subir al tren turístico de Samuño.

El Ecomuseo volverá a abrir, tras rozar los 22.500 visitantes en su primera temporada, el próximo 1 de marzo. Hasta el 15 de junio funcionará los fines de semana además de los jueves, que se reserva para los grupos. En esas semanas, de la estación de El Cadavíu saldrán cuatro viajes diarios (a las 11, 12 y 13.00 y 16.30 de la tarde).

El 15 de junio se inaugurará la temporada estival, durante la cual saldrán seis viajes cada día. Dado el éxito del pasado año durante los meses veraniegos, el Ayuntamiento podría abrir la instalación todos los días de la semana. El pasado año descansaba un día. «Posiblemente no cerraremos ninguna jornada», indicaron responsables del Ecomuseo Minero Valle de Samuño. Las instalaciones permanecen cerradas desde principios de diciembre. En el pozo San Luis se trabaja también en la rehabilitación de la máquina de tren ‘Pepe’ instalada en el parque Dorado de Sama.

El recorrido en el Ecomuseo comienza en la estación de tren de El Cadavíu, donde el visitante se topará con una exposición de fotografías que comparan cómo era el valle de Samuño cuando funcionaban todos sus pozos mineros, y cómo es ahora. Tras pasar los tornos, el espectador se sube al tren que le transportará al interior de las galerías. Un audio explica las zonas por las que se pasa: al principio el túnel y la bocamina La Trechora, para luego llegar, después de casi un kilómetro de recorrido, al socavón Emilia y al túnel por el que se accede a la zona del pozo Samuño, que estuvo en funcionamiento hasta el último día del año 2001. Tras un kilómetro bajo tierra (es el mayor recorrido ferroviario por una mina real existente en España) se llega al pozo San Luis de La Nueva, a una profundidad de 32 metros. Tras subir por un ascensor, se sale por el castillete del pozo. Una vez allí, un guía encabeza la visita a las instalaciones, en las que destaca el taller, con sus locomotoras rehabilitadas, y la magnífica sala de máquinas de las instalaciones mineras.

El tren turístico de Samuño dispone de dos locomotoras modelo DLP 50F y cinco vagones (fabricados en la República Checa) que circulan por el viejo ramal del ferrocarril de Carbones de La Nueva. Los convoyes pueden trasladar a un máximo de 58 personas por viaje y dispone de un espacio habilitado para personas con discapacidad. Seis kilómetros por hora es la velocidad a la que circula por motivos de seguridad, aunque puede alcanzar los 20 kilómetros. Los primeros metros del itinerario permiten disfrutar del paisaje y acercar a los turistas al pozo Samuño donde pueden ver el túnel y la bocamina de La Trechora. Allí se entra en el socavón Emilia, una galería construida en 1904.

La experiencia bajo tierra depara sorpresas y ruidos desconocidos provocados por el agua subterránea, además de un brusco descenso de las temperaturas al llegar a los 32 metros bajo tierra. El viaje concluye en la primer planta del pozo San Luis, donde se accede a la ‘jaula’ para desde allí salir a la superficie. Tras recorrer el entorno de San Luis y el pueblo de La Nueva, el tren retorna a la estación de El Cadavíu. La visita dura en torno a dos horas.

(Imagen Javier Fernández)